Texto utilizado para esta edición digital:
Menéndez Pelayo, Marcelino (ed.), “Obras de Lope de Vega, XIII, Madrid, Atlas (BAE CLXXXVIII), 1965, pp. 187-198.
- Durá Celma, Rosa (Artelope)
ÉGLOGA PASTORAL QUE SE CANTÓ A SU MAJESTAD (Q. D. G.), EN FIESTAS DE SU SALUD
AL EXCELENTÍSIMO ALMIRANTE DE CASTILLA
No habiendo visto Vuestras Excelencia esta égloga, que se representó cantada a Sus
Majestades y AA., cosa nueva en España, me pareció imprimirla, para que de esta suerte,
con menos cuidado la imaginase Vuestra Excelencia, aunque lo menos que en ella hubo
fueron mis versos.
La máquina del teatro hizo Cosme Lotti, ingeniero florentín, por quien Su Majestad
envió a Italia para que asistiese a su servicio en jardines, fuentes y otras cosas,
en que tiene raro y excelente ingenio. Nuevo Hieron Alejandrino, y no menos admirable
en sus máquinas semoventes que aquel insigne griego, o el alemán famoso que hizo el
águila que acompaño por el aire la coronada frente de Carlos {V}.
La primera vista del teatro, en habiendo corrido la tienda que le cubría, fue un mar
en perspectiva, que descubría a los ojos (tanto puede el arte) muchas leguas de agua
hasta la ribera opuesta, en cuyo puerto se vían la ciudad y el faro con algunas naves
que, haciendo salva, disparaban, a quien también de los castillos respondían. Vianse
asimismo algunos peces que fluctuaban según el movimiento de las ondas, que, con la
misma inconstancia que si fueran verdaderas, se inquietaban, todo con luz artificial,
sin que se viese ninguna, y siendo las que formaban aquel fingido día más de trescientas.
Aquí Venus, en un carro que tiraban dos cisnes, habló con Amor, su hijo, que por lo
alto de la máquina revolaba. Los instrumentos ocupaban la primera parte del teatro,
sin ser vistos, a cuya armonía cantaban las figuras los versos, haciendo en la misma
composición de la música las admiraciones, las quejas, los amores, las iras y los
demás afectos.
Para el discurso de los pastores se desapareció el teatro marítimo, sin que este movimiento,
con ser tan grande, le pudiese penetrar la vista, transformándose el mar en una selva,
que significaba el soto de Manzanares con la puente, por quien pasaban en perspectiva
cuantas cosas pudieron ser imitadas de las que entran y salen en la corte; y asimismo
se vían la Casa de Campo y el Palacio, con cuanto desde aquella parte podía determinar
la vista. El bajar los dioses y las demás transformaciones requería más discurso que
la égloga, que, aunque era el alma, la hermosura de aquel cuerpo hacía que los oídos
se rindiesen a los ojos. Esto para inteligencia basta, pues no es posible pintar el
aparato sin fastidio, ni alabar las voces y instrumentos, sino con solo decir que
fue digna de Sus Majestades y AA., y en regocijo de su salud, que siempre vaya en
aumento con su fidelidad, a que entonces escribí así:
Alza la frente, de cristal ceñida,
que envidian los corales eritreos,
Manzanares humildes, a los trofeos
sacros al ave del Tusón vestida.
Febo español, la luz restituida,
cándida más que en árboles sabeos,
hoy amanece en almas y deseos
por justos votos de su fénix vida.
Sale de escura noche más hermosa
la blanca aurora a repartir colores,
nieve al jazmín y púrpura a la rosa.
Así Felipe dio rayos mayores,
y amaneciendo su salud dichosa,
los ojos almas y los campos flores.
Elenco
| [AMOR] |
| [VENUS] |
| [FILIS], [ninfa] |
| [FLORA], [ninfa] |
| [JACINTO], [pastor] |
| [RÍO MANZANARES] |
| [SILVIO] , [pastor] |
| [TRES AMORES: VOLUNTAD, MEMORIA Y ENTENDIMIENTO] |
