Félix Lope de Vega y Carpio

LA DEVOCIÓN DEL ROSARIO




Autoría: Dudosa
Texto utilizado para esta edición digital:
La devoción del rosario. Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 1999. Edición digital a partir de: González Ruiz, Nicolás (ed.), Piezas Maestras del Teatro Teológico Español, II: comedias. Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1996, pp. 687-745.
Marcación digital para Artelope:
  • Soler Sasera, Eva (Artelope)

Personas

PEDRO GERMÁN, monje
UN ÁNGEL
FRAY ANTONINO, prior
UN CAPITÁN
VIVALDO, cautivo
NICOLO, cautivo
ALESIO, cautivo
CELIMO, moro
FILIPO, soldado
ROSIO, soldado
COSME, soldado
EL REY DE TÚNEZ
LUCIFER
SATANÁS
ROSA, mora
AJA, mora
MARCELA, cautiva
ARCHIMA AMET
SULTÁN
ALBERTO, cautivo
EL AUXILIO DIVINO
BECEBA, alcaide moro
UN MERCADER
CAMILO

Jornada I

(Sale PEDRO GERMÁN, monje, solo.)

PEDRO GERMÁN
Quintilla
  ¡Dios sin principio y sin fin,
cuyos soberanos pies
pisa el mayor serafín!
¡Dios uno y Personas tres,
5
que entender quiso Agustín,
Quintilla
  y en el ejemplo del mar,
que el niño encerrar quería
en tan pequeño lugar,
vio que ninguno podía
10
tan gran piélago aplacar!
Quintilla
  ¡Dios, de quien sólo creer
es más justa reverencia
que no intentaros ver,
cuál impulso, qué violencia
15
aquí me pudo traer!
Quintilla
  Señor, en mi celda estuve:
¿cómo me traéis aquí?
Mas... ¿qué prometida nube
de oro y sol se acerca así
20
que sobre mis hombros sube?
Quintilla
  Como si en una linterna
su cuerpo el sol se encerrara,
le alumbra la luz interna
y la superficie clara,
25
bañada en su lumbre eterna;
Quintilla
  juntos caminan los dos
al monte de vuestro cielo.
¿Qué es esto, divino Dios?
O es que Vos bajáis al suelo
30
o sube algún santo a Vos.
(Suspéndese el monje, y con música sube por una canal una figura de papa, con capa y tiara.)
Décima
  ¡Valgame el cielo!, podré
decir por este varón
que por las nubes se ve:
¿Quién es éste, que de Edón
35
sube, puesto que no fue
Quintilla
  con vestidura vestida?
Sí, que es el alba ceñida,
y la capa y la tiara
vencen del sol la luz clara
40
por el oriente esparcida.
Quintilla
  ¿Quién serás, confesor santo,
con ese precioso manto,
tú que por corona tienes
tres esferas en las sienes
45
que tus canas honran tanto?
Quintilla
  Tu luz apenas resisto;
más bien muestras, verde cedro,
ya sobre el Líbano visto,
que eres sucesor de Pedro,
50
aquel Vicario de Cristo.

(Tocan cajas destempladas; sale un CAPITÁN y cuatro soldados, que son VIVALDO, NICOLO, ALESIO y ANTONIO, con cruces en los pechos.)

CAPITÁN
Endecasílabos sueltos (tirada)
  Ya no hay que hacer aquí; cubrid de luto
las cajas, las trompetas y las armas.
El general murió; cesó la guerra.

VIVALDO
Desdicha general de Italia ha sido,
55
de España y Francia y las naciones todas
que del nombre católico se precian.

NICOLO
Descanse el fiero turco, crezca el número
de mamelucos y de zapas fieros;
discurra el mar de Ebrón, ya con sus naves,
60
pues faltó ya quien le pusiese freno.

VIVALDO
Ya el otomano, casa prodigiosa,
su nombre ensalce y su corona aumente.

ANTONIO
Duerme en Constantinopla, turco fiero,
del acero católico seguro,
65
pues el nuevo Godofre parte al cielo.

PEDRO GERMÁN
Soldados generosos, caballeros
ilustres, que mostráis en la cruz roja
serlo de Cristo, ¿dónde vais tan tristes?
¿Quién es el capitán que lloráis muerto?

CAPITÁN
70
El muerto general que nos preguntas,
que, como en soledad estás, lo ignoras,
es el Sumo Pontífice, el gran Pío.
Pío segundo es muerto, y el primero,
que, después de las armas celestiales,
75
con las humanas quiso echar del mundo
el fiero turco, destrucción de Hungría,
llevósele la muerte; el pastor muerto,
las ovejas se esparcen.

PEDRO GERMÁN
¡Triste caso,
aunque para el bendito Padre alegre,
80
pues ya sus obras y deseo santo
el ciclo premia con laurel eterno!

VIVALDO
Bendícenos y ruega por nosotros.

PEDRO GERMÁN
El cielo os dé su bendición.

(Vase.)

CAPITÁN
Vivaldo,
aquí no hay más que hacer, que ya de Ancona
85
quieren sacar el cuerpo.

VIVALDO
Yo querría
acompañarle.

CAPITÁN
Vamos.

ALESIO
Pues concede
tantas gracias el cielo a quien a Roma
llegare con el cuerpo, ¿qué soldado
dejará de ganarlas? ¡Cuerpo santo,
90
a vuestro lado iré deshecho en llanto!

(Vanse; quedan solos ANTONIO y NICOLO.)

NICOLO
Redondilla
  ¿De qué tan suspenso estás,
Antonio, en esta ocasión?

ANTONIO
De que mi buena intención
llegó hasta serlo, y no más.
Redondilla
95
  Mi estudio dejado había
por las armas de la fe,
que en naciendo profesé,
que es ciencia que a Dios me guía.
Redondilla
  El Pontífice supremo,
100
como sabes, me había dado
de esta facultad el grado,
para el alma honor extremo.
Redondilla
  Porque de esta borla roja,
cruz santa que traigo al pecho,
105
fue de aquel gran sabio hecho
que los infiernos despoja.
Redondilla
  Llegamos todos a Ancona,
muere el santo general,
que en mejor carro triunfal
110
divino laurel corona,
Redondilla
  y vuelvo con tal tristeza
de ver que me he de quitar
la cruz sin pasar el mar
que con tanta fortaleza
Redondilla
115
  mártir pensaba yo ser
a manos del turco fiero,
que temo como primero
a mi estudio no volver.
Redondilla
  Porque si otra vez el mundo
120
me vuelve a su confusión,
¿qué más cierta perdición
que entrar en su mar profundo?

NICOLO
Redondilla
  Todos habemos venido
a ser de Cristo soldados,
125
por ver, de tantos llamados,
quién llega a ser escogido;
Redondilla
  pero pues la santa empresa
que hacía contra el impío
turco el Pontífice Pío
130
aquí con su muerte cesa
Redondilla
  y no hay príncipe cristiano
que la quiera proseguir,
con su cuerpo quiero ir
ansí, Antonio, porque gano
Redondilla
135
  tan grandes indulgencias
como por tener que hacer
en Roma.

ANTONIO
No puede ser,
por algunas diferencias
Redondilla
  que traigo conmigo en mí
140
en materia de mi Estado,
acompañarte, que he dado
en lo que nunca creí.
Redondilla
  Vete, Nicolo, en buen hora.

NICOLO
Prospere tu vida el cielo,

(Vase.)

ANTONIO
145
¡Adiós, peligros del suelo,
bien que el cielo vulgo adora!
Redondilla
  ¡Adiós, locas pretensiones!
¡Adiós, esperanzas vanas,
pues no os desengañan canas
150
ni os obligan sinrazones!
Redondilla
  ¡Adiós, servir y no ver
para siempre el galardón!
¡Adiós, hermosa opinión,
vanaglorioso placer!
Redondilla
155
  ¡Adiós, amistad fingida!
¡Adiós, verdad despreciada,
que quiero en breve jornada
poner en salvo mi vida!
Redondilla
  Servir a Dios es seguro;
160
todo lo demás, dudoso.

(Sale COSME, camarada de ANTONIO, soldado roto con cruz al pecho.)

COSME
¡Adiós, celada! ¡Adiós, coso!
¡Adiós, berberisco moro!
Redondilla
  ¡Adiós, morillos, pues ya
Murió Pío y yo quedé
165
de defensor de la fe.
......................................................

ANTONIO
Redondilla
  ¡Cosme!

COSME
Cóseme tú a mí,
que tú harto cosido estás.
¡Ah, guerra de Satanás,
170
medrado vuelvo de ti!
Redondilla
  De donde pensé sacar
fama eterna y un tesoro,
dándome el alarbe moro
ocasión de pelear,
Redondilla
175
  Pío, por estarse holgando,
allá en el ciclo se fue
a descansar; yo quedé,
pollo aterido, piando.

ANTONIO
Redondilla
  Cosme, criado y amigo
180
de aqueste Antonio, que ya
huyendo del mundo va
como de un grande enemigo.
Redondilla
  Pues ya la santa jornada
que hacía el segundo Pío
185
contra el turco poderío
para que dio la cruzada,
Redondilla
  cuya divina señal
nuestros pechos ilustraba,
se acabó por lo que acaba
190
todo aquello que es mortal,
Redondilla
  yo no pienso dar la vuelta
a la patria sin vencer
otro enemigo.

COSME
Si el ver
que tu voluntad resuelta
Redondilla
195
  quiere la guerra seguir
no me pone inclinación,
¿bajos mis intentos son?
¿No te merezco servir?
Redondilla
  ¿Tan mal camarada he sido?
200
¿No te he dado en las posadas
las gallinas encerradas,
el cabritillo escondido?
Redondilla
  ¿Qué Pollo se me escapó,
como yo de ojo le viese,
205
que a tu plato no trujese?
¿Quién te sirvió, como yo?
Redondilla
  Y como tú te inclinaras,
¿quedar hermosa doncella
que no durmieras con ella?

ANTONIO
210
Calla, Cosme. ¿No reparas
Redondilla
  que de aquesas sinrazones,
hechas contra voluntad,
de sus sueños se ha de dar
cuenta? En confusión me pones.

COSME
Redondilla
215
  ¿Ya predicas? ¡Pesía a tal!
Vamos y el pesar destierra.

ANTONIO
No, Cosme; no es esta guerra
la que tú piensas.

COSME
Pues ¿cuál?

ANTONIO
Redondilla
  Es contra el mundo.

COSME
Que sea
220
contra mil mundos.

ANTONIO
Tu celo
conozco; pero es el cielo
por lo que aquí se pelea.

COSME
Redondilla
  ¿El cielo?

ANTONIO
Sí, que dél son
el mundo, carne y demonio
225
contrarios.

COSME
Sospecho, Antonio,
que tratas de religión.
Redondilla
  Mas dime claro tu intento.
Tu hechura soy, ¿qué reparas?

ANTONIO
Pues el tuyo me declaras,
230
escucha mi pensamiento.
Romance (tirada)
  El ilustre y noble Cosme
de Médicis, que a Florencia
dio el más rico ciudadano
que las historias celebran;
235
aquel de quien pronostican
todos los hombres de letras
que dél han de suceder
pontífices a la Iglesia,
reyes en Francia y España;
240
aquel que en virtud y hacienda
sobrepujó a cuantos hombres
sin título el mundo cuenta;
aquel que cuando murió
Pedro, que su hacienda hereda,
245
mirando la que tenía,
halló en sus libros de cuenta
que ningún hombre, alto o bajo,
de cuantos hay en Florencia
le dejaba de deber
250
dineros, que fue grandeza
que de ninguno se escribe;
entre muchas excelencias,
tuvo la mayor de todas,
que fue conocer la deuda
255
en que estaba a Dios, y así
propuso satisfacerla,
porque solía decir,
lleno de risa y modestia:
«Aunque más a Dios le pago,
260
cuando a las cuentas se llega,
hallo que siempre me alcanza,
siempre quiere que le deba.»
En los montes Pesulanos,
por ser tan propias las peñas
265
de aquel santo que solía
buscar el cielo por ellas,
aquel jerónimo insigne
que, por ser tan dura puerta
del alma el pecho de un hombre,
270
llamó en él con una piedra,
edificó un monesterio,
y no lejos dél y entre ellas
otro que llama abadía,
cuyo dueño el nombre muestra
275
al seráfico Francisco,
hombre que desde la tierra
por cinco escalas de sangre
se le entró a Dios por las venas.
Otro edificó notable,
280
pero dentro de Florencia;
uno a Santa Berdiana,
y al santo mártir de guerra
que hasta los huesos asados
sirvió de Cristo a la mesa,
285
hizo un templo suntuoso;
y sin éste, en cuatro iglesias,
las capillas y retablos,
y a todas dio tantas rentas,
posesiones, vasos de oro,
290
ornamentos, perlas, piedras,
que excedió al gran Constantino.
Pero entre tantas grandezas,
hizo a San Marcos un templo
y a Domingo le encomienda,
295
que con sus predicadores
quiso que en guarda le tengan.
Mira el ingenio de Cosme,
que, como Marco nos cuenta
el Evangelio y Domingo
300
nos lo predica y enseña
con la sangre de sus hijos
y con sus divinas letras,
como se ve en Pedro Mártir
y en tantos que le confiesan
305
junto a Marcos y a Domingo,
para que Domingo sea
el león con que le pintan
y esté libre, en su cabeza
hacen este monasterio
310
un prior que el mundo eleva
con la fama de su nombre
y de sus divinas prendas.
Este es el santo Antonino,
a quien dicen que ya ruegan
315
con tan rico arzobispado
como es su patria Provencia.
Confesóme el santo el día
que para tan santa guerra
tomé aquesta roja cruz,
320
y entre muchas excelencias
para bien del alma mía,
pienso que fue la primera
el santísimo rosario
de la siempre Virgen Reina
325
de los ángeles y cielos,
que es devoción que profesa
todo el Orden dominico;
que quien devoto le reza,
no dudes, Cosme, no dudes
330
que eternamente se pierda,
porque, al fin, le da la mano
esta celestial Princesa.
Yo, pues, he dado en rezarle;
y del santo hablar con ella
335
me ha nacido una afición
que hasta el alma me penetra.
Iba a la guerra del turco;
pero pues la guerra cesa,
contra el mundo, y el demonio,
340
y la carne quiero hacerla.
bomingo me dio las armas;
allá quiero entrar con ellas;
vestirme quiero las suyas.
Cosme amigo, adiós te queda,
345
que por dar cuenta mejor
de estas soberanas cuentas
quiero que Domingo santo
mi padre y padrino sea.

COSME
¿Ha tenido fin la historia?

ANTONIO
350
Sí, Cosme.

COSME
Sin duda es buena
pues que yo no me he dormido
siendo tan larga tu arenga;
y aunque siento dejar mucho
el mundo por ciertas cuerdas
355
de amigos que, en vez de gorras,
ya hasta vamos a una mesa
y por otras zarandajas,
cabellos, cintas y prendas
que son regalos del alma,
360
memorias de mi gallega,
todo, Antonio, lo antepongo
a ti, y es justo me creas
que me debes este amor.
A la Religión me lleva,
365
donde seré motilón,
que no faltará una puerta,
la cocina o refectorio
o el cultivar una huerta,
que en estos oficios es
370
donde un religioso medra;
que yo de vista lo sé,
ya que no por experiencia.
Y si la huerta me entregan,
con mis lágrimas en ella,
375
sobre un bodigo y torrezno
plantaré rosas tan bellas
que si nacen entre espinas
podrá ser, y Dios lo quiera,
que en mi pecho humilde nazcan.

ANTONIO
380
Ahí, Cosme, el ciclo te enseña.
Dame mil veces tus brazos.

COSME
Oye, Antonio, ¿es cosa cierta
que puedo mudarme el nombre?

ANTONIO
Sí, amigo; como tú quieras.

COSME
385
Vamos; no he de ser más Cosme.

ANTONIO
Cuentas son tus rosas bellas.
¡Dios permita, quiera Dios,
Pues sois rojas y estáis negras,
que, teñidas con mi sangre,
390
cuentas de coral os vuelva!

(Vanse. Salen EL REY DE TÚNEZ, BECEBA, alcaide; ROSA, mora.)

BECEBA
Quintilla
  Engañóme tu privanza.

REY
No te quejas con razón,
antes te doy confianza;
que niega la posesión
395
quien concede la esperanza.

BECEBA
Quintilla
  Cuando a Rosa, tu sobrina,
hayas de dar, rey famoso,
compañía igual, no es dina
persona de tu espacioso
400
reino, al extraño te inclina.
Quintilla
  Mas si en Túnez se ha de hallar,
¿quién en la paz y en la guerra
pueda al Beceba igualar?
¿Quién te ha puesto en paz la tierra
405
y asegurado la mar?
Terceto
  ¿Por quién tiemblan las galeras,
las de Italia, que en las suyas
toquen tiemblan tus banderas?
Quintilla
  ¿Quién más cautivos te ha dado?
410
¿Quién más servicios te ha hecho?

REY
Yo me confieso obligado
y bien estoy satisfecho,
Beceba, de tu cuidado.
Quintilla
  Yo no te he negado a Rosa.
415
No es negarla el dilatar
de que ahora sea tu esposa.

BECEBA
¿Qué más cansado negar
que dilatar una cosa?
Quintilla
  ¡Pluguiera a Alá que dijeras:
420
«Beceba, Rosa ha de ser
de otro dueño!», y tú me vieras
justo sentimiento hacer,
cubrir luto mis galeras.
Quintilla
  Lo que da tormento inmenso
425
es ver que el bien no se niega,
porque, como estoy suspenso,
mientras que llega o no llega
peno más mientras más pienso.

ROSA
Quintilla
  Envía, invicto señor,
430
al adcaide a alguna empresa
donde temple tanto amor,
que amor en ausencia cesa;
y así cesará el rigor,
Quintilla
  que pues no le das razón
435
de la dilación del bien,
sentirá su dilación.

BECEBA
Y ausente dura también
la verdadera afición.
Décima
  ¡Oh, qué medio has escogido
440
tan conforme a tu desdén,
tan semejante a tu olvido!
¿Eso dices?

REY
Ahora bien,
que la obedezcas te pido.
Haz, Beceba, alguna cosa
445
para que obligues a Rosa.
Parte el mar de Italia; corre
la costa de España hermosa.
Décima
  No dejes el paso libre,
ni leño que no se espante,
450
ni que a su sombra esté libre
de Cartagena a Alicante
y desde Denia al Colibre.
Enciende fuego en sus playas
y pase el mar de sus rayas
455
azotado de tus remos,
tocarán a sus extremos
los pies de sus atalayas.
Quintilla
  Vuelve los aires oscuros,
tiemble la tierra en su centro
460
tanto, que los fuertes muros
se retiren más adentro
para estar de ti seguros,
Quintilla
  que cuando vuelvas tendrás
esta prenda que deseas.

BECEBA
465
Si estriba en eso no más,
yo juro Alá que tú veas
el hombre a quien hoy la das.
Quintilla
  Guárdate, Italia, que baja
un rayo de Túnez fiero,
470
que con tan alta ventaja,
con piedras, fuego y acero
tus leños quebranta y raja.
Quintilla
  Guárdate, España, que sube
de la exhalación del llanto
475
al sol de Rosa la nube,
que ha de llover más espanto
que yo de sus ojos tuve.
Quintilla
  Puertos en cerradas calas,
riberas, costas, recodos;
480
rayo soy de amor con alas:
llorad todos, temblad todos
mis suspiros y mis balas.
Décima
  ¡Hola, soldados! ¿Qué hacéis?
Cubrid mis seis galeotas
485
de flámulas; no dejéis
ni velas ni jarcias rotas
que no adornéis y enlacéis
de bengala de Lisboa.
Cubran con el nombre y loa
490
de amor que estas flechas fragua
desde el carel hasta el agua
y de la popa a la proa.
Quintilla
  Vista roja tamarete
la chusma, que es necesaria
495
no se mire filarete
que no tenga luminaria
ni jarcia ni gallardete.
Quintilla
  Izad el cañón que cubre
con sus jarcias la cureña
500
y, en viendo que se descubre
de Túnez o casa o peña
a quien la distancia cubre,
Décima
  haced salva al rey y a Rosa;
Pero mejor es volviendo
505
de Italia rica a su hermosa...
.... .... .... .... .... .... .... .... .... ....
Ea, herid a esos cristianos.
¿En qué os detenéis, villanos?,
que antes que pase este mes
510
habéis de estar a sus pies
y no besando sus manos.

(Vase.)

REY
Quintilla
  Gallardo parte,

ROSA
En efeto,
¿me prometes a Beceba?

REY
Rosa, cierto amor secreto
515
dilatarle intenta y prueba
el bien que yo le prometo;
Quintilla
  pero esto ha sido no más
que alejarle, bella Rosa,
del lugar adonde estás,
520
que hay otra afición forzosa
a quien remediar podrás.

ROSA
Quintilla
  El valor de tu sobrina
me ha dado mil pretendientes.

REY
No es la sangre la que inclina
525
por más que cubrir lo intentes,
sino esa beldad divina
Décima
  de la cual esta persona
que yo te digo está presa.

ROSA
Si la beldad le aprisiona,
530
delito has hecho.

REY
Confiesa;
Pero eso mismo le abona;
que si es delito querer
a quien se puede ofender
de ser un hombre ofendida,
535
la hermosura pretendida
le puede satisfacer.

ROSA
Décima
  ¿Es hombre el que me pretende
que me merece?

REY
Si quien
te pretende no te ofende,
540
ninguno el quererte bien
con más méritos emprende.

ROSA
Pues si iguala a mi valor
y es tu gusto, gran señor,
di quién es y sea mi esposo.

REY
545
Luego, ¿soy tan venturoso?

ROSA
¿Qué? ¿Tú me tienes amor?

REY
Quintilla
  ¿No me dio el cielo del alma
tres potencias, que en despojos
llevas para triunfo y palma?
550
¿No me dio, Rosa, estos ojos
que dejas mirando en calma?
Quintilla
  ¿No tengo yo entendimiento
que de tu rara beldad
alcance el conocimiento?
555
¿No tengo yo voluntad
con que lo que entiendo intento?
Quintilla
  ¿No podrán por mis oídos
entrar tus dulces razones,
espíritus encendidos
560
con que al alma fuego pones
por los más nobles sentidos?
Quintilla
  ¿Parécete que el quererte,
siendo tu sangre, no es cosa
más fácil, pues de esta suerte
565
quiero en ti mi sangre, Rosa,
que en una las dos convierte?
Quintilla
  Sobre parentesco, amores;
bien es como guarnición
de oro en azul los favores;
570
deudas entre deudos son,
y más mientras son mayores.
Quintilla
  Ves aquí la causa, Rosa,
por qué no quiero casarte.

ROSA
Si fuese, tío, justa cosa
575
quererme bien por ser parte
de tu sangre generosa,
Quintilla
  ¿cómo yo no siento en mí
quererte bien, digo bien,
más que a rey y deudo a ti?

REY
580
La costumbre del desdén
te obliga a tratarme así.
Quintilla
  Míralo mejor.

ROSA
Señor,
no dudes que te quisiera;
mas fuera notable error,
585
rey de Túrez, que pusiera
en tu condición mi amor.
Décima
  Si fueras un rey cristiano
que a mí sola me quisieras,
que yo te quisiera es llano,
590
porque estoy cierta que dieras
sólo a una mujer la mano.
Mas siendo moro, ¿no ves
que has de tener otras tres
y más de tres mil amigas?

REY
595
Yo me obligo, si te obligas,
que sola en el alma estés.
Décima
  Yo seré en el casamiento
cristiano, y en la ley, moro.

ROSA
Durará tu juramento
600
mientras que seguro adoro
tu gusto y tu pensamiento;
mas después que amor siniestro
llegue al efecto que muestro,
serás moro en olvidarte
605
y cristiano en descasarte
por el parentesco nuestro.
Quintilla
  Dame licencia.

REY
Oye un poco.

ROSA
Perdona esta libertad,

REY
A más amor me provoco.

ROSA
610
Déjeme tu majestad.

REY
No puedo.

ROSA
¡Suelta!

REY
¡Estoy loco!
Quintilla
  ¡Oye a un rey!

ROSA
Su hechura soy.

REY
¡Oye a tu amante!

ROSA
No puedo.

REY
¡Oye a tu tío!

ROSA
Aquí estoy.

REY
615
¿Qué tienes?

ROSA
Respeto y miedo.
Perdóname si me voy.

(Vase.)

REY
Soneto
  ¿Qué es la causa que un hombre valeroso
con la espada en la mano, altivo, fuerte,
corta el cuello arrugado, rompe y vierte
620
saliente humor del tronco sanguinoso;
o discurre un ejército furioso,
dando mil muertes sin temer la muerte,
amando una mujer tiemble de suerte
que le vence y derriba un rostro hermoso?
625
¿Cómo pedir el hombre, si concede
el sueño y el sustento cada día
sin que afligido y sin vergüenza quede,
y cuando pide amor tiembla y porfía?
Debe de ser que sin comer no puede
630
pasar el hombre y sin amor podía.

(Entran FRAY ANTONINO, prior; ANTONIO, de fraile, y COSME, de lego muy mesurado.)

ANTONIO
Redondilla
  Ya, santísimo Antonino,
que este vuestro siervo Antonio
para hacer guerra al demonio
a vuestra milicia vino.
Redondilla
635
  Ya que de las quince rosas
el dichoso cuello enlazo
y me habéis puesto en el brazo
dos armas tan poderosas
Redondilla
  como oración y lición
640
y el hábito blanco y negro,
de verme galán me alegro
y serlo en el corazón
Redondilla
  de aquella Reina del cielo
cuyas rosas son tan bellas,
645
que no hay corona de estrellas
que mire tan alta el suelo,
Redondilla
  decidme, padre divino,
qué es lo que ahora mandáis.

ANTONINO
Hijo que a Sicilia vais,
650
puesto que es largo el camino,
Redondilla
  y que estas cartas llevéis
para el prior de Mesina,
ciudad puesta en la marina,
de quien al punto sabréis
Redondilla
655
  para lo que allá os envío.

ANTONIO
Fray Cosme está muy contento
con el hábito.

COSME
Yo siento
algo de hambre, padre mío.
Redondilla
  Como, pues, ya nos han dicho
660
cuanto tenemos que hacer,
no se trata de comer,
¿tiene el comer entredicho?

ANTONIO
Redondilla
  No le dé aquesto cuidado;
que quien a su cargo está,
665
en siendo hora llamará.

COSME
Bien puede haberse olvidado,
Redondilla
  que como el refitolero
come cuando tiene gana,
harásele de mañana.

ANTONIO
670
Calle, no sea tan grosero.
Redondilla
  Tenga, padre, sufrimiento;
dadme esa mano bendita.

(Al prior.)

ANTONINO
Hijo, estos padres imita
con humilde pensamiento;
Redondilla
675
  toma ejemplo de sus vidas
y de sus santas acciones,
y para que entre aflicciones
el divino auxilio pidas,
Redondilla
  ningún día se te olvide
680
pasar las rosas süaves
de esas cuentas, de esas aves.
Con ellas, Antonio, pide,
Redondilla
  que cuanto alcanzar quisieres,
como esta Orden lo profesa,
685
que alcanzará la Princesa
bendita entre las mujeres.
Redondilla
  Nuestro santísimo padre
Domingo fue de este voto,
como galán, tan devoto
690
de la siempre Virgen madre.
Redondilla
  Que la azucena que ahora
la Iglesia pinta en su mano,
aunque muestra el soberano
bien que el ser casto atesora,
Redondilla
695
  yo por María imagino
espejo en que se miraba,
que el Padre eterno lo alaba.
De este atributo divino
Redondilla
  es azucena y espejo,
700
y ansí en Domingo se ve,
de cuya mano tomé
este divino consejo.

ANTONIO
Redondilla
  Padre, pues me he de partir,
por que pueda acompañarme,
705
a fray Cosme puedes darme,
si conmigo quiere ir;
Redondilla
  que con él me hallaré bien,
pues que fue mi compañero
en el siglo.

ANTONINO
De él espero
710
que sabrá acudir también
Redondilla
  a su justa obligación.
Yo gusto que, como amigo
y hermano, vaya contigo.

ANTONIO
Pues danos tu bendición.

COSME
Redondilla
715
  ¿No pudieras, padre amado,
darme mayor testimonio
que no apartarme de Antonio,
de su amoroso cuidado?
Redondilla
  En el siglo le seguí
720
cuando fui su mochilero,
y ansí hasta el cielo no quiero
padre, apartarle de mí.
Redondilla
  ¡Qué lindos pollos rapaba
y gallinas!...

ANTONIO
¿Está en sí?
725
Calle, que no es para aquí.

COSME
Perdone, no me acordaba.

ANTONINO
Redondilla
  El cielo os guarde y bendiga.
Partid luego, que es ya tarde.

(Vase.)

ANTONIO
El mismo, padre, te guarde.
730
¿Quién habrá, Cosme, que siga
Redondilla
  la gran virtud, la excelencia
de este famoso varón?

COSME
Muchas sus virtudes son.

ANTONIO
Puede entrar en competencia
Redondilla
735
  con aquellos soberanos
anacoretas de Egito.

COSME
Ha obrado bien lo que ha escrito
con sus doctísimas manos.

ANTONIO
Redondilla
  ¿Tomó bien aquel consejo
740
de rezar siempre el rosario?

COSME
O forzoso o voluntario.

ANTONIO
Que le rece le aconsejo,
Redondilla
  y, no piense en argüir
en si es fuerza o voluntad.

COSME
745
Si le he de decir verdad,
luego me empiezo a dormir.

ANTONIO
Redondilla
  ¿Luego rézale sentado?

COSME
No, de rodillas estoy;
pero tan presto me voy
750
como si estuviera echado.

ANTONIO
Redondilla
  Pues, padre, récele en pie.

COSME
Póngome a peligro grande
de que a dos pasos que ande
conmigo en el suelo dé.

ANTONIO
Redondilla
755
  «Deo gratias». Pues el cuidado
que a la oración se le debe,
¿no le despierta o le mueve?
Todo lo tengo probado.
Redondilla
  Si estoy en la portería,
760
no me dormiré en un mes
aunque no mueva los pies
de un lugar en todo el día;
Redondilla
  si en la huerta, es de manera
que tengo en Argos los ojos,
765
sin que el sueño me dé enojos,
y lo mismo si voy fuera.
Redondilla
  Pero en tomando el rosario
no sé qué se tiene en sí,
que no hay purga para mí,
770
ni hay huevos, ni letuario
Redondilla
  de suaves adormideras
que a tal sueño me provoque.

ANTONIO
Dios le despierte y le toque.
Ya es tiempo de hablar de veras.
Redondilla
775
  Diga, ¿el lunes no rezó
cuando el rosario le di?

COSME
¿El lunes, padre? No y sí.

ANTONIO
¿Cómo puede ser sí y no?

COSME
Redondilla
  Comencé, y a las primeras
780
avemarías...

ANTONIO
¿Durmióse?

COSME
No, padre; pero atrevióse
el sueño con mil quimeras;
Redondilla
  resistí por todo el diez,
y al «Pater noster»...

ANTONIO
¿Qué hubo?

COSME
785
Tan necio y pesado estuvo,
que me dormí de una vez
Redondilla
  desde las diez a las siete.

ANTONIO
Luego el martes bien podría
rezar.

COSME
Ya recé ese día
790
por el bien que nos promete
Redondilla
  él haber en él nacido
la hermosa Reina del cielo;
pero en el mayor desvelo
que jamás, padre, he tenido.
Redondilla
795
  Di en pensar si vencería
con descabezar el sueño,
que era de mis ojos dueño,
y que luego rezaría;
Redondilla
  comencé a dormir por ver
800
qué tal remedio le doy...

ANTONIO
¿Despertó luego?

COSME
A eso voy.
Sí, padre, al amanecer.

ANTONIO
Redondilla
  Si durmió de esa manera,
el miércoles rezaría,
805
pues que ya dormido había
para la semana entera.

COSME
Redondilla
  El miércoles comencé
los misterios del rosario,
y, a Pesar de mi contrario,
810
hasta la oración llegué
Redondilla
  donde Pedro se durrnió,
y en aquel huerto tendido
lo contemplé tan rendido,
que también me dormí yo.

ANTONIO
Redondilla
815
  Pues el jueves, que podía
en la cena contemplar
el misterio del altar
y la santa Eucaristía,
Redondilla
  ¿no rezaría también,
820
si en San Juan, dormido el pecho,
de Cristo pensó?

COSME
Sospecho
que le contemplé muy bien.

ANTONIO
Redondilla
  ¿Hasta qué hora?

COSME
Fue mucho,
por ser los misterios tantos.

ANTONIO
825
¿Y el viernes?

COSME
Días tan santos
porfío, batallo y lucho,
Redondilla
  que este viernes comencé
a ir tras judas.

ANTONIO
¡Buen cuidado!
¿No ve que estaba ahorcado?

COSME
830
En él, padre, contemplé,
Redondilla
  y como en él suspiraba,
me sucedió...

ANTONIO
¿Dormiría
hasta el alba?

COSME
Hasta otro día.

ANTONIO
¡Muy bien la semana acaba!
Redondilla
835
  El sábado apostaré
que con los guardas durmió
si el sepulcro contempló.

COSME
Durmiendo los contemplé.

ANTONIO
Redondilla
  En fin, toda la semana,
840
¿qué habrá rezado?

COSME
En seis días,
padre, treinta avemarías.

ANTONIO
Sí; mas será cosa llana
Redondilla
  que el domingo habrá cumplido
lo que dejó de rezar.

COSME
845
Pues, padre, ¿no es día de holgar?

ANTONIO
De holgar a los que han tenido
Redondilla
  oficios, porque su vida
trabajando han de pasar.

COSME
¿Y no es trabajo rezar?

ANTONIO
850
Por ser hoy nuestra partida
Redondilla
  no le riño como fuera
justo; mas, ¿propone aquí
la enmienda?

COSME
Mi padre, sí.

ANTONIO
Rece esta semana entera.
Redondilla
855
  Y pues sueño no le deja
ser al rosario fiel,
ate de un clavo un cordel
y el cordel ate a la oreja,
Redondilla
  para que cuando a dormír
860
se vaya le tire della.

COSME
Podráse salir con ella.

ANTONIO
¿Con ella se ha de salir?

COSME
Redondilla
  Por Dios, padre, que de suerte
me suele el sueño cargar
865
que me la puede sacar
primero que yo despierte.

ANTONIO
Redondilla
  Ahora bien; venga conmigo,
que habemos de partir luego.

COSME
Que me quite, a Dios le ruego,
870
aqueste sueño enemigo.

ANTONIO
Redondilla
  Por la Virgen, que le dio
las rosas. lo ha de pedir.

COSME
Si el rezar fuera dormir,
¿quién rezara como yo?

(Vanse. Salen LUCIFER y SATANÁS.)

LUCIFER
Quintilla
875
  ¿Quién podrá tener sosiego
viendo que el cielo perdió,
de justa soberbia ciego,
y para siempre heredó
noche, tinieblas y fuego?
Quintilla
880
  ¿Quién, ya que Dios le destierra,
no envidia sus maravillas
viendo que un hombre de tierra
ocupa las altas sillas
que pierdo en tan justa guerra?
Quintilla
885
  Si no tuviera mi mal
en la venganza el remedio,
por morir en pena igual
tomara por justo medio
que Dios me hiciera mortal
Quintilla
890
  después de su muerte santa,
con cuya cruz no se espanta,
con cuya llave abre el cielo,
con cuya luz ve en el suelo
y el hombre muerto levanta.
Quintilla
895
  Varias cosas intenté,
muchos hombres he quitado
al cielo en que me crié,
por que al de tierra formado
no suba adonde bajé.
Quintilla
900
  Mas tantas estratagemas
vence la cruz y enmudece
nuestras víboras blasfemas,
que va del hombre parece
que son las armas extremas;
Quintilla
905
  y esta cruz yo la llevara
en paciencia, que no al hombro,
que, como es de Dios la vara,
soy delincuente y me asombro
sólo de verle la cara.
Quintilla
910
  Pero tantas invenciones
de armas como le han dado
mi tormento y mis prisiones.
en el infierno han doblado
mi tormento y mis prisiones.
Quintilla
915
  ¿Qué rosario, di, Satán,
es este que me atormenta?
De escala nombre le dan,
y es bien, pues de cuenta en cuenta
por él al cielo se van.
Quintilla
920
  ¿Qué rosas son éstas, di,
o avemarías, pues fui
de ella muerto en Nazaret?
¿Qué «pater noster» también,
si es padrastro para mí?
Quintilla
925
  ¿Has visto, Satán, la gente
que este rosario me escapa?
¿Qué haré, que estoy impaciente?

SATANÁS
De este Domingo la capa
te cubre la vista ardiente;
Quintilla
930
  este fraile, infernal toro,
te da en los ojos con ella;
las capillas de este coro
de aquella siempre doncella
descubre estas rosas de oro.
Quintilla
935
  Estos son los jardineros
de este divino rosal;
por cultivarle ligeros
te ha venido tanto mal.
Con las rosas te hacen fieros,
Quintilla
940
  que con las cuentas divinas
las dan tan maravillosas,
que, aunque espino le imaginas,
ellos se llevan las rosas
y a ti te dan las espinas.
Quintilla
945
  Del mundo se te libró,
donde le pusiste al cebo
que a los principios picó
por el rosario el mancebo
que en Florencia se vistió
Quintilla
950
  el blanco y negro vestido
de aquel perro negro y blanco
que ha tu destrucción pedido;
que como Dios es tan franco,
le ha dado cuanto ha querido
Quintilla
955
  Pues ya por su devoción
ha estado la Virgen santa,
cuyas estas rosas son,
en gracia y privanza tanta,
que nos pone en confusión.

LUCIFER
Quintilla
960
  No; es que va navegando
a Sicilia y que Antonino
le dio el hábito.

SATANÁS
Si cuando
de la guerra santa vino
no se me fuera volando
Quintilla
965
  de ese Antonino a los pies,
que ya, como sabes, es
arzobispo de Florencia,
yo pusiera en contingencia
los pasos en que le ves.

LUCIFER
Décima
970
  ¿Qué importa que esté seguro
a la sombra del rosal,
como la hiedra en el muro,
contra el Poder celestial?
Desde hoy vencerle procuro.
975
¿Nunca has oído, Satán,
cómo las mujeres dan
mayor victoria a su nombre
cuando enamoran un hombre
que es de otra dama galán
Quintilla
980
  Pues ésa es la fuerza mía.
Poco podrá mi porfía
si, aunque fea, no enamora
mi envidia y le quita agora
este galán a María,
Décima
985
  que le ha dado por favor
para empresa de mirarlas...

SATANÁS
¿Las rosas de su color?

LUCIFER
Unas rosas marchitarlas
con mi veneno y furor.
990
Advierte el intento.

SATANÁS
Di.

LUCIFER
¿Beceba no viene aquí
moro de Túnez corsario?

SATANÁS
El mismo.

LUCIFER
Pues ¿qué rosario
librará Antonio de mí?
Quintilla
995
  Ea, que ya vio la nave
donde aquestos frailes van;
(Hace que lo ve.)
ya la sigue como al ave
medrosa el pardo alcotán.
Da en popa viento suave.
Quintilla
1000
  Ya llegó, ya les previene
de que amainen, ya dispara,
(Suenan tiros.)
ya la nave temor tiene,
ya se rinde, ¿quién la ampara?
Ya el moro a los bordes viene.

SATANÁS
Quintilla
1005
  Fray Cosme, aquel motilón,
con un remo se defiende
de cuantos contrarios son;
ya al suelo derriba y tiende
la sarracena nación.
Quintilla
1010
  A bordo las cuerdas trepa;
entró dentro.

LUCIFER
Estoy aquí.
¿No quieres que hacerlo sepa?

SATANÁS
¿Ríndensele todos?

LUCIFER
Sí;
sólo el motilón increpa
Redondilla
1015
  el sarraceno valor.
Ya la chusma sobre él viene.

SATANÁS
Todo ese valor mantiene
ese rosario traidor.

(Salen FRAY COSME, con un remo defendiéndose de BECEBA y ARCHIMA AMET, y SULTÁN y FRAY ANTONIO, atadas las manos, y CAMILO, pasajero, y MARCELA, dama.)

BECEBA
Redondilla
  ¡Date, papa!

COSME
Papear
1020
y verlo.

ANTONIO
¿Está sin sentido,
fray Cosme?

COSME
Estoy descosido.

ANTONIO
¿Qué hace, padre?

COSME
Pelear.
Redondilla
  ¿No os arrimáis, desleales?
Llegad, veréis cuál se escapa,
1025
que pues me habéis hecho papa,
yo os quiero hacer cardenales.
Redondilla
  Llegad, perros, que aquí espero
de manos en la ocasión.

ANTONIO
Fray Cosme, dése a prisión.

COSME
1030
No quiero, padre, no quiero;
Redondilla
  dése vuestra reverencia.

ANTONIO
Ya que estoy atado, hermano,
dése, ¡por Dios!

COSME
Es en vano.
Ya se acabó la paciencia.

BECEBA
Redondilla
1035
  Pues muera. Hacelde pedazos.

ANTONIO
Su perdición, padre, temo.

COSME
Llegad, sabréis qué es un remo
regido por estos brazos.

ANTONIO
Redondilla
  Yo le mando en obediencia
1040
que se deje, padre, atar.

COSME
Sólo eso pudo obligar
mi rigor y mi impaciencia.
Redondilla
  Muy bien me podéis ligar,
perros, a vuestro placer,
1045
pues sé que es obedecer
mejor que sacrificar.

(Atanle las manos.)

ARCHIMA
Redondilla
  Aquí no hay más que ofrecerse
a este cordel.

CAMILO
Ten piedad
si ejecutas tu crueldad.

COSME
1050
Mas, ¿quieren todos perderse?

MARCELA
Quintilla
  ¡Duélete, señor, de mí;
no me trates con rigor!

ANTONIO
Dios lo ha permitido así,
que como soy pecador
1055
y veinte años le ofendí,
Quintilla
  quiere que pague cautivo
las ofensas que le hice

COSME
Notable pena recibo.

ANTONIO
Tenga paciencia. ¿Qué dice?

COSME
1060
¡Atado yo estando vivo!

ANTONIO
Quintilla
  Fray Cosme, si él hoy rezara,
como yo se lo avisé,
nunca aquí el moro llegara,
que, puesto que yo recé,
1065
si en mis pecados repara,
Quintilla
  verá que no he merecido
ser de la Virgen oído.

BECEBA
Por la cristiana gallarda,
remedio esta gente aguarda.

MARCELA
1070
Que tengas piedad te pido.

BECEBA
Quintilla
  Pienso que serás presente
para que el rey dé por ti
un ángel que adoro ausente.

COSME
Por él, padre, estoy yo así.

ANTONIO
1075
Fray Cosme, no sea impaciente.

SULTÁN
Redondilla
  Estos padres no quisiera
que llevaras, que hacen mal
a los cautivos.

ANTONIO
Si fuera
tal mi dicha, mi bien tal
1080
que yo a tus manos muriera,
Quintilla
  ¿qué fin mejor puedes dar
a mi jornada que el cielo?

BECEBA
Pues yo te quiero matar.
Daré tu cabeza al suelo
1085
y echaré tu cuerpo al mar.

LUCIFER
Quintilla
  El fraile, Satán, se escapa;
al cielo se va por pies
envuelto en su negra capa.

SATANÁS
¿No hay un remedio que des?

LUCIFER
1090
¿Qué furia tus ojos tapa?
Quintilla
  ¿Quién tu entendimiento ciega?
¿Tú no ves que a nadie llega
más presto un grande rescate
que a un fraile?

BECEBA
Pues no se mate;
1095
el oro por ti me ruega.

ANTONIO
Quintilla
  ¿Qué, no merecí morir?

COSME
Calle, que bien vamos vivos.

BECEBA
Apresta y ¡alto!, partir.

ANTONIO
¿Parécete que cautivos
1100
no es morir?

COSME
Bueno es vivir.

ARCHIMA
Quintilla
  Pasad a las galeotas,
cautivos, que a Túnez vais.

CAMILO
¡Qué diferentes derrotas!

ANTONIO
Hoy, señor, me regaláis.

BECEBA
1105
¿Cómo esa chusma no azotas?
Quintilla
  Cristiana, tened consuelo.

MARCELA
No hay mi desdicha en el suelo.

ANTONIO
¡Virgen santa, en Vos confío!

LUCIFER
Este fraile ha de ser mío
1110
o he de revolver el cielo.


Jornada II

(Salen ARCHIMA AMET y SULTÁN, moros.)

ARCHIMA
Redondilla
  ¿Qué hacen esos esclavos?

SULTÁN
Apenas el sol los ve.

ARCHIMA
¿Y los papas que compré?

SULTÁN
Esos blasonan de bravos.

ARCHIMA
Redondilla
1115
  Hazles peor tratamiento
que a los demás.

SULTÁN
Su paciencia
les sirve de resistencia
y de humilde sufrimiento.

ARCHIMA
Redondilla
  Si te digo la verdad,
1120
sultán, no hay noche ninguna
que en sueños no me importuna
alguna sombra o deidad.
Redondilla
  Que Antonio siga hasta tanto
que se vuelva moro, y de esto
1125
anda triste y descompuesto,
y aun después que me levanto,
Redondilla
  suele aquesta misma sombra
la imaginación cansarme.

SULTÁN
¡Extraña cosa!

ARCHIMA
Y mostrarme
1130
tantas, que el alma me asombra.

(Salen LUCIFER y SATANÁS.)

SATANÁS
Redondilla
  ¿No hemos de salir con esto?

LUCIFER
O no ser yo quien soy
o le habemos de ver hoy
el traje africano puesto.

SATANÁS
Redondilla
1135
  Cuentas que da cada día
de su devoción a Dios
han hecho que de los dos
no aproveche la porfía.
Redondilla
  Llega, y al dueño tirano
1140
este pensamiento infunde
para que en su mal redunde.

LUCIFER
¿Cómo no quieres, villano,
Redondilla
  castigar aquel Antonio
hasta que deje su fe?

ARCHIMA
1145
De que ya le castigué
su sangre da testimonio.

LUCIFER
Redondilla
  Apriétale hasta que deje
la ley de Cristo.

ARCHIMA
Sí haré.

SULTÁN
¿Con quién hablabas?

ARCHIMA
No sé.

LUCIFER
1150
Dale, aunque al cielo se queje.

ARCHIMA
Redondilla
  Hoy, sombra, cualquier que seas,
palabra te doy de hacer
que muera o se ha de volver
a la ley que tú deseas.
Redondilla
1155
  Vete en buen hora al lugar
que tienes en tierra o cielo.

LUCIFER
No hay en el cielo ni suelo
donde me dejen estar
Redondilla
  si entre vosotros no estoy
1160
o con los indios resido,
pues el cielo que he tenido,
el ser que en efecto soy,
Redondilla
  no me duró sola un hora;
era corto para mí:
1165
que como cedro subí
y amanecí como aurora.

(Vase.)

SULTÁN
Redondilla
  ¿Qué tienes?

ARCHIMA
No sé, sultán.
Saca luego de los hierros
aquesos cristianos perros
1170
por quien tormento me dan.

SULTÁN
Redondilla
  Voy.

ARCHIMA
Camina.

SULTÁN
Aguarda un poco
y lo que pasa verás.

(Vase SULTÁN.)

ARCHIMA
Sombra, ¿qué pretendes más,
si no es que me vuelva loco?
Redondilla
1175
  ¡Vive Alá, papa cristiano,
cualquier que seas, que hoy
has de morir, pues estoy
más esclavo de un tirano
Redondilla
  por ti que lo estoy de mí!

(Salen SULTÁN, FRAY ANTONIO, COSME y MARCELA, los tres cautivos.)

SULTÁN
1180
Hoy, perros, pienso mataros.
Que quiere ver azotaros
Archima Amet aquí.

ANTONIO
Redondilla
  Con acabar nuestra vida
acabarás nuestra pena.

ARCHIMA
1185
¿Es buena esta vida?
Buena,
y más si es por Dios sufrida.

ARCHIMA
Redondilla
  Deja, Antonio, esa locura;
adora en Mahoma y mira
que te amenaza su ira.

ANTONIO
1190
¡Virgen santa, Virgen pura,
Redondilla
  Virgen más clara que el sol,
favoreced vuestro esclavo!

SULTÁN
Préciase el perro de bravo
más que si fuera español.
Redondilla
1195
  ¡La ropa fuera ya, perros!
Tiéndanse en tierra.

(Desnúdanse y échanse de bruces.)

COSME
¡Ay de mí!
Padre Antonio, que por ti
vine a verme en estos hierros.

ANTONIO
Redondilla
  Diga, hermano, que por Dios.

COSME
1200
¿Quién le metió que yo fuese
con él a Sicilia y viese
tanto mal para los dos?
Redondilla
  ¿No me estaba yo muy bien
en mi santa portería,
1205
donde a mis horas comía,
donde cenaba también?
Redondilla
  ¡Ay mi huerta de San Marcos!
¡Ay mi santo refectorio!

ANTONIO
Otro más raro es notorio
1210
le espera y mil triunfos santos,
Redondilla
  donde cenará algún día
a la mesa del Cordero.

COSME
Así, padre, en Dios lo espero
pero como yo comía
Redondilla
1215
  tan libre de aquestos hierros
en mi refectorio a ratos,
cercado de tantos gatos,
muérome entre aquestos perros.

ANTONIO
Redondilla
  Ya, hermano, yo estoy desnudo.

SULTÁN
1220
Tiéndase, pues.

COSME
¿En qué cama?

ARCHIMA
¿Cuándo te cansarás? Llama
dos calabreses membrudos.

COSME
Redondilla
  Mirad para en acabando
qué colación apercibe.

ANTONIO
1225
Por Dios, Cosme, los recibe,
que Dios nos está mirando.

COSME
Redondilla
  ¿De qué el resibo ha de ser?

ANTONIO
¿De qué? De aquestos regalos.

COSME
¿Yo, ¡por Dios! recibir palos?
1230
No estoy de ese parecer.

ARCHIMA
Redondilla
  Desnúdate, ¿qué porfías?

(Quítale COSME el palo al SULTÁN y dale con él.)

COSME
Ya la paciencia he perdido.
¿No te contentas vestido?
¡Toma!

SULTÁN
¡Ay espaldas mías!

(Andan tras él FRAY ANTONIO y ARCHIMA AMET, poniéndose en medio.)

ANTONIO
Redondilla
1235
  «Deo gratias», fray Cosme, hermano;
¿así pierdes la obediencia?

COSME
Acabóse la paciencia;
no me hable, padre, a la mano.
Redondilla
  Déjeme que le sacuda
1240
media docena no más.

ARCHIMA
Cautivo, ¿eres Barrabás?
Prendedle, moros; ayuda
Redondilla
  por Mahoma soberano!
¡Cautivo, perro, traidor,
1245
que has de probar mi rigor!

COSME
Pasito, blanda la mano.

(Salen AJA, mora, y LUCIFER.)

AJA
Redondilla
  ¿Estás loco? ¿Qué es aquesto?
¿Comprastes bestias por dicha
o hombres?

ANTONIO
Mi desdicha,
1250
ora, tu piedad me ha puesto.

LUCIFER
Redondilla
  De mandarle castigar
pienso conseguir mi intento
y doyle merecimiento
con que me doble el pesar.

ARCHIMA
Redondilla
1255
  ¿Quién te mete en eso a ti?

AJA
¿Qué te han hecho esos cautivos?

ARCHIMA
Poco, pues los dejo vivos.

AJA
¿Por qué los tratas ansí?

ARCHIMA
Redondilla
  Porque este Antonio deseo,
1260
Aja, que se vuelva moro.

AJA
(Aparte.)
¡Pluguiera a Alá!, que le adoro
y a un ángel viéndole veo!
Redondilla
  Pero sea con regalos,
no a palos, que de esa suerte
1265
le perderéis con su muerte.
Un roble da el fruto a palos;
Redondilla
  pero los árboles nobles
dejan tomar con la mano
el fruto, y este cristiano
1270
no fue de casta de robles.
Redondilla
  Vete y déjame con él.
Llevad esotro.

ARCHIMA
Yo quiero
hacer tu gusto.

AJA
Y yo espero
que sin castigo crüel
Redondilla
1275
  se rinda a mi cortesía.

ARCHIMA
Lleva ese perro, sultán,
donde los demás están.

SULTÁN
Camina, perro; algún día
Redondilla
  nos veremos.

COSME
Quiera Dios
1280
que nuestro rescate sea
en contienda de pelea
y que la hayamos los dos.

ANTONIO
Redondilla
  Fray Cosme, tenga paciencia,
que es gran joya la humildad.

COSME
1285
Tenga su paternidad
mas brío en tan gran violencia.

(Vanse LOS MOROS y COSME.)

LUCIFER
Redondilla
  Llega, enternece aquel pecho.

AJA
(¡Temor tengo, oh santo Alá!
¿Qué piedra en tu pecho está?
1290
Antonio, ¿de qué eres hecho
Redondilla
  que cierra al alma la entrada?

LUCIFER
Mira qué hermosura tiene.

ANTONIO
Contra mí la carne viene
de dulce deleite armada.
Redondilla
1295
  ¡Virgen, socorred, pues Vos
excedistes en pureza
los ángeles y en belleza
cuanto en el cielo no es Dios!
Redondilla
  Domingo, pues me libré
1300
del mundo con el sagrado
de vuestra ropa y a nado
a vuestro puerto llegué,
Redondilla
  donde al demonio vencí
dándole azotes crueles,
1305
las rosas que en los vergeles
de vuestra casa cogí,
Redondilla
  la carne, que es el mayor
de los enemigos míos,
viene con notables bríos
1310
de anegar mi propio honor.
Redondilla
  ¡Favor, padre soberano;
y vos, heroico Antonino,
pues el hábito divino
me dio vuestra santa mano,
Redondilla
1315
  haced oración por mí!

LUCIFER
Háblale, ¿qué te acobardas?

AJA
En fin, dulce Antonio, ¿aguardas
que yo te requiebre a ti?
Redondilla
  Si es vergüenza y es temor
1320
de ver que soy tu señora,
tu cautiva soy agora,
tú mi adorado señor.
Redondilla
  Lo que es mi talle y persona
ya la ves, no hay que alabarte.
1325
¡Ojalá para obligarte
tuviera yo la corona
Redondilla
  de toda el Asia! Mi hermano
es rico. Deja tu ley.
Deudo tengo con el rey.

LUCIFER
1330
Pídele, necia, la mano,
Redondilla
  que palabras no es sentido
y el tocar sentido es,
y el sentir hace después
apetecer lo sentido.
Redondilla
1335
  Aunque se incitan oyendo
los hombres más que mirando,
muchos se pierden tocando,
que es ir el fuego encendiendo.
Redondilla
  Llegarse al fuego calienta;
1340
pero si se toca, abrasa.
Pásale la mano, pasa;
llega y abrazarle intenta.

ANTONIO
Redondilla
  ¿Qué armas podré tomar
contra ti?

AJA
Mira, cristiano,
1345
que te adoro.

ANTONIO
¡Oh fuerte mano!
Comenzad a pelear.
Terceto
  Basta el rosario del cuello.

LUCIFER
Perdíme; no aguardo más.

(Vase.)

AJA
¿Rosas, cristiano, me das?

ANTONIO
Redondilla
1350
  ¿Yo rosas?

(Vuélvese el rosario rosas.)

AJA
Muestra, mi bien.

ANTONIO
¿Qué dices?

(Hace cuando va a tomar el rosario que se quema.)

AJA
¡Ay, que me abraso!

(Vase.)

ANTONIO
Y que con ligero paso
Alá o los cielos te den.
Redondilla
  Rosas dijo que le daba
1355
cuando el rosario miró
y, la mano se abrasó
cuando las rosas tocaba.
Redondilla
  ¡Ah Virgen! ¡Tanto favor!
¡Tantas gracias y mercedes!

(Sale COSME.)

COSME
1360
Salir por las calles puedes
de Túnez libre, señor;
Redondilla
  mas cree en darte la nueva
antes de pedirte albricias.

ANTONIO
¿Qué albricias, Cosme, codicias,
1365
puesto que albricias te deba?
Redondilla
  ¿Qué tengo yo que te dar,
si no es de aqueste jaleco
o de aquel bizcocho seco
lo que hoy tengo de cenar?
Redondilla
1370
  Ve por ello si te agrada;
más de diez onzas serán.

COSME
Piedras por onzas nos dan.
¡Qué vida tan regalada!

ANTONIO
Redondilla
  Esto entre moros se medra.
1375
Yo te juro que algún día
esa piedra me sabía,
más que pan de azúcar, piedra.
Redondilla
  Pero dime, ¿quién nos dio
licencia para salir
1380
de esta mazmorra y vivir
en la luz que Dios crió?

COSME
Redondilla
  A Túnez, padre, ha venido
Clemente, un embajador
de Génova por valor
1385
de su virtud conocido
Redondilla
  en toda el África, y éste
al rey pidió por merced
delante de Archima Amet,
que sólo cuando se acueste
Redondilla
1390
  permita que moro alguno
encierre en mazmorra esclavo.

ANTONIO
Al embajador alabo,
Cosme, y al rey noble. Al uno,
Redondilla
  por la merced que pidió,
1395
y al otro, por concedella.
Gracias a la Virgen bella.
¿Ha rezado hoy?

COSME
Padre, no.

ANTONIO
Redondilla
  Pues ¿por qué?

COSME
De no comer
estoy muy desvanecido.

ANTONIO
1400
¿Y ha comido?

COSME
Ya he comido.

ANTONIO
Agora lo puede hacer.
Redondilla
  Saque el rosario.

COSME
Quebróse
el cordón y no he podido
ensartarle.

ANTONIO
¿No ha podido?

COSME
1405
Hubo embarazo; olvidóse.

ANTONIO
Redondilla
  Venga, yo le ayudaré
a ensartar las cuentas.

COSME
Vamos;
pero como aquí pasamos
crujía, sospecho a fe
Redondilla
1410
  que algunas se habrán ido.

ANTONIO
¿Cuántas?

COSME
Vaya agora cuenta.

ANTONIO
Diga, a ver.

COSME
Ciento cincuenta.

(Saca sola la cruz)

ANTONIO
¿Luego todas se han perdido?

COSME
Redondilla
  La cruz me quedó no más.

ANTONIO
1415
Dios, Cosme, le dé su luz.
Ate un cordel a esa cruz
y no le pierda jamás.
Redondilla
  Que en él daremos los dos
tantos nudos como cuentas,
1420
y pase aquestas afrentas
y palos siempre por Dios,
Redondilla
  que es soberbio con exceso
y le podrá suceder
gran daño, a mi parecer.

COSME
1425
Estése, padre, con eso.

ANTONIO
Redondilla
  Aquí dicen que labrado
tienen un famoso templo
los genoveses.

COSME
Ejemplo
de cristiano celo han dado.

ANTONIO
Redondilla
1430
  En él hay un santo altar
de un crucifijo devoto,
de manos y pies tan roto,
que aun la sangre quiso dar.
Redondilla
  Esta visita ha de ser,
1435
Cosme hermano, la primera,
pues nos dejan salir fuera
y mañana puede hacer,
Redondilla
  de agallas o de otras cosas,
un rosario en qué rezar,
1440
si el cordel le ha de quitar
la devoción de las rosas.

COSME
Redondilla
  Bien dice, Vamos, que allá
habrá mercader cristiano
que rosario tenga.

ANTONIO
Es llano;
1445
alguno en la plaza habrá.
Redondilla
  ¿Cuándo me veré, mi Dios,
en vuestra santa presencia?

COSME
Refectorio de Florencia,
¿cuándo me veré yo en vos?

(Vanse. Salen EL REY DE TÚNEZ, BECEBA, MARCELA, cautiva, y ROSA.)

BECEBA
Octava real
1450
  Si no te obliga, rey, a haberte dado
esta cristiana para darme a Rosa,
ni a ti, Rosa ingratísima, he obligado
con aquesta jornada victoriosa,
¿qué esperanza en tan dudoso estado
1455
será para mi vida provechosa?
¿Cuál será de los dos el pensamiento,
pues cuantos me habéis dado lleva el viento?
Octava real
  Surqué la mar azul, corrí la posta
en mis seis galeotas que juzgaban
1460
el golfo desigual carrera angosta;
así las blancas olas sujetaban.
De Sicilia espanté la fértil costa,
y Apebón y Paquino me temblaban,
que los azufres de sus bocas fieras
1465
se helaron de temor de mis banderas.
Octava real
  Cuando volví de tan dichosa empresa,
las ninfas de la mar, en sus navales
carros, entapizados de ova espesa,
me ofrecieron mil perlas y corales.
1470
Tú sólo, rey, a quien mi dicha pesa;
tú sola, Rosa, a quien mis largos males
nunca engendran amor, me recibistes
con tibios brazos y con ojos tristes.

REY
Octava real
  Beceba, quien emprenda grandes cosas,
1475
ha de tener, con el valor, paciencia.
No se cogen tan fáciles las rosas;
sus mismas ramas hacen resistencia.
Estimo que tus manos victoriosas
ya de Sicilia, Córcega y Valencia,
1480
Nápoles y Cerdania, vengan ricas,
pues tales prendas a mi gusto aplicas.
Octava real
  El parabién te doy; pero no puedo
darte lo que consiste en otro gusto.
Rosa tiene la culpa.

BECEBA
¡Bueno quedo!
1485
Tras tantas esperanzas, tal disgusto.
Con justa causa me partí con miedo
de su respuesta y de su agravio injusto.
Lo que temí llegó, pues ya los cielos
corrieron las cortinas a mis celos.
Octava real
1490
  Ya veo a Rosa cerca de tus brazos,
como se mira en cuadro de pintura
por cristiano pincel: entre mil lazos,
gozar de Venus Marte la hermosura.
Todos los imposibles y embarazos
1495
con que tu amor dificultar procura
cosa tan fácil nacen de este intento,
y yo estoy tal, que digo lo que siento.
Octava real
  Con un hacha de amor entré seguro
a ver tu pensamiento en tu deseo,
1500
que estaba con mis celos tan oscuro.
Ya Rosa en él y entre tus brazos veo.
Pues siendo así, ¿qué busco?, ¿qué procuro?
¿qué pido?, ¿qué pretendo?, ¿qué rodeo?
Dejar quiero tu tierra y tu servicio
1505
y proseguir de Marte su ejercicio.
Octava real
  Argel tiene las costas africanas,
donde estarán mejor mis galeotas.
Tráiganse aquí chalupas y tartanas,
las tuyas pobres de la chusma rotas,
1510
no como suelo yo naves cristianas
de alto bordo que suben sus derrotas,
Italia, África, Dinamarca y Flandes,
con que has labrado atarazanas grandes.
Octava real
  Dame mi esclava, rey, que el alma adora.

REY
1515
Y si no quiero dártela, Beceba,
¿qué dirás?

BECEBA
Que me pagas bien ahora.

REY
¿No basta el galardón que un rey te deba?

BECEBA
Dame mi esclava y tu sobrina adora.

REY
¿No me la diste?

BECEBA
Sí.

REY
Pues ¿qué más prueba
1520
de que es mía?

BECEBA
Fue un trueco de la hermosa
Rosa, mas ¿no me das tampoco a Rosa?

REY
Octava real
  No quiere, y yo no tengo de forzarla.

BECEBA
Rosa, ¿ no quieres tú?

ROSA
Quiero, Y es justo,
lo que quisiere el rey.

BECEBA
No hay que culparla;
1525
está sujeta y ha de hacer tu gusto.
Dame mi esclava a mí, que quiero darla
al rey de Argel.

REY
¿Por darme a mí disgusto?

BECEBA
Por lo que tú mereces; pues es llano...

REY
Prosigue la razón.

BECEBA
...que eres tirano.

REY
Octava real
1530
  ¡Prendedle!

BECEBA
Por la punta de esta espada.

(Vase.)

REY
Por Alá que te haré quitar la vida.
¡Hola, guardas, alcaide! Rosa amada,
de su muerte no quedes ofendida

(Vase EL REY.)

ROSA
Intenta, rey, lo que a tu gusto agrada,
1535
que, puesto que de entrambos soy querida,
a nadie tengo amor, que, aunque está ciego,
mi pecho es nieve si su flecha es fuego.
Romance (tirada)
  ¿Cómo es tu nombre, cristiana?

MARCELA
Por mi desdicha, Marcela;
1540
por venir derecho el mal,
el mismo nombre lo muestra.

ROSA
¿Eres española?

MARCELA
Sí,
aunque a Nápoles la bella
pasé con un capitán.

ROSA
1545
¿De dónde eres?

MARCELA
De Valencia.

ROSA
Yo te he cobrado afición.

MARCELA
Primero que te la deba
te había pagado, mora,
que tu donaire y belleza
1550
obliga a tenerte amor.

ROSA
En esta correspondencia
de voluntades pagadas,
que nace de las estrellas,
fuera yo tu grande amiga,
1555
mi secretaria te hiciera,
mis pensamientos fiara
de tu valor satisfecha;
como te volvieras mora,
y si mora te volvieras,
1560
yo te casara con hombre
que fuera igual a tus prendas.

MARCELA
Con aquí veis cada día
cristianas que su ley dejan,
parécete, bella Rosa,
1565
que seré lo mismo que ellas.
Y cree que no fiara
de mi valor y paciencia
para trabajos tan grandes
tan dificultosa prueba,
1570
a no haber en el camino
hallado la resistencia
de vuestros ruegos, regalos,
honras, gustos y promesas.

ROSA
Pues ¿qué resistencia hallaste
1575
si quieren hacerte fuerza?

MARCELA
No la entenderás.

ROSA
Sí haré.
No hay cosa que yo no entienda
del trato de las cristianas,
que me he criado con ellas.
1580
Las labores que yo sé,
una esclava portuguesa
me las enseñó, y aun creo
que, si hasta agora viviera,
su ley me hubiera enseñado.

MARCELA
1585
Pues, Rosa, cuando fui presa
deste alcaide, lo fue un fraile
dominico de Florencia.
Hombre de linda persona,
honestos ojos y lengua;
1590
tan devoto de la Virgen
que adoran cielos y tierra
por Madre del mismo Dios,
que, hablando y tratando en ella,
las lágrimas que lloraba
1595
enternecieran las piedras.
A todos encomendó
la devoción de esta Reina,
y a mí, aparte, como vía
que nuestra común flaqueza
1600
es más fácil para el mal,
me dijo: «Cuando te quieran
persuadir, Marcela amiga,
moros que mora te vuelvas,
acuérdate de la Virgen
1605
y de la santa paciencia
con que a Menfis y al gran Cairo,
huyendo de la sangrienta
furia de Herodes, llevó,
por sus arenas desiertas,
1610
al benditísimo Niño;
y que, sentada en la hierba,
margen de una fuente clara,
con las manos, más que estrellas,
le lavaba los pañales;
1615
mientras, una blanca cesta
José de dátiles rojos
cogía de las soberbias
palmas que entonces al suelo
humillaban las cabezas.
1620
Considera los trabajos
que esta celestial princesa
pasaría tantos años
y súfrelos tú por ella,
y por que jamás la niegues,
1625
toma estas divinas cuentas,
que, si cada día las pasas,
ellas serán tu defensa.»
Bien escuché sus palabras,
pues del modo que en la imprenta
1630
queda el papel, las dejó
en medio del alma impresas.
Este es el santo rosario.
¡Ojalá que tú quisieras
conocer estas verdades!

ROSA
1635
Basta, amiga, que las tenga
respeto y amor ahora.

(Sale LUCIFER.)

LUCIFER
No es mala ocasión aquésta
para salir con mi intento.
Este fraile, Rosa bella,
1640
es el hombre más gallardo
que hizo Naturaleza.
Tiene un ingenio divino.
Bueno será que le veas.

ROSA
¿Podré yo ver este fraile?

MARCELA
1645
¡Pluguiese a Dios

LUCIFER
No quisiera
revelar alguna cosa
que me diese en la cabeza.
¿Cosa que Antonio de Ríjoles
aquesta mora convierta
1650
y por un alma dudosa
la más cierta se me pierda?
Mas yo lo sabré trazar
sin que me resulte ofensa.

MARCELA
Archima Amet le compró,
1655
cómprale o, por más modestia,
dile al rey que se lo pida.

ROSA
Más segura ha de ser ésa.
Al rey le quiero pedir.

LUCIFER
Pues ¿qué aguardas?

ROSA
Ven, Marcela,
1660
que ya me muero por verle.

MARCELA
El cielo tus pasos mueva.

(Vanse las dos.)

LUCIFER
No, sino yo, que soy ángel,
aunque perdí por soberbia
ser luz, ser sol, ser aurora,
1665
y ya soy noche y tinieblas.

(Salen FILIPO, ALBERTO y ROSIO, cautivos.)

FILIPO
Lira
  ¡Ay, vida trabajosa!
¿Cómo con tantas penas dura tanto?

ALBERTO
¡Ay, muerte perezosa!
¿Cómo no escuchas mi profundo llanto?

ROSIO
1670
¡Ay, muerte y vida juntas, cómo vivo!
¡No hay mayor muerte que vivir cautivo!

FILIPO
Lira
  ¿Que se aflige el villano
de que no llueva a tiempo en su cosecha?

ALBERTO
¿Que llora el cortesano
1675
su pretensión sobre los vientos hecha?

ROSIO
¿Que teme el navegante al mar ni al viento?
¡Ay, Dios! ¿Por qué no duerme el avariento?

LUCIFER
Lira
  ¿Qué se lamentan éstos
de sólo ver la libertad perdida,
1680
si en el libro están puestos
del bautismo de Cristo y restituida?
De vicio se lamenta todo el suelo.
Callen, pues callo yo, que perdí el cielo.
Lira
  ¿No fue por mí vertida
1685
la sangre del Cordero sobre el ara?
Trabajo en mortal vida,
descanso presto que en la muerte para;
mas yo, inmortal y que de Dios me alejo,
me pudiera quejar y no me quejo.

(Entra ANTONIO.)

ANTONIO
Lira
1690
  Cautivos, que lo fuisteis
del demonio y de Cristo libertados,
a ser libres vinisteis
y de nuevo por él regenerados.
Hagamos penitencia, que en paciencia
1695
se ejercita también la penitencia.
Lira
  Nuestros pecados fueron
la causa de vivir donde vivimos;
mas ya que nos trajeron
donde la alegre libertad perdimos,
1700
no perdamos el alma, que es tesoro
más que la libertad, que pierde el oro.

FILIPO
Lira
  ¿Quién eres, que predicas
penitencia, cristiano, donde hay tanta?

ANTONIO
Amigo, bien replicas.
1705
Cautivo de la Virgen sacrosanta
soy lo primero, y luego, un fraile pobre,
aunque en ser de quien soy todo me sobre.
Lira
  Por las manos dichosas
del varón apostólico Antonino,
1710
me dio estas bellas rosas
deste rosario celestial, divino.

(Sácale y huye EL DEMONIO.)

LUCIFER
Cegóme, ¡oh perro! Pues caerás espera,
que yo fui sol y ya perdí mi esfera.

(Vase.)

ANTONIO
Lira
  Este que cada día
1715
rezo a la Virgen, y vosotros todos
que le recéis querría,
pues por divinos celestiales modos
os dará libertad con esperanza,
que de su Hijo cuanto quiere alcanza.

ALBERTO
Lira
1720
  Danos los pies, ¡oh padre!,
que todos prometemos ser devotos
de aquella Virgen madre.

ANTONIO
Ella permita que cumpláis los votos
en sus templos, llevándole el rescate
1725
a Loreto, a la Peña o Monserrate.
Lira
  De un mercader ahora
compré aquestos rosarios. Ea, cristianos,
rosas de tal Señora
no es justo que se os caigan de las manos,
1730
que mientras más traigáis la mano en ellas,
en vez de marchitarse están más bellas.

(Salen ARCHIMA AMET y CELIMO.)

ARCHIMA
Quintilla
  Este, Celimo, es mi esclavo.

CELIMO
Pues éste te pide el rey.

ARCHIMA
Lo que es el talle te alabo;
1735
mas para dejar su ley,
terrible, arrogante y bravo.
Quintilla
  ¿Qué haces, Antonio, aquí?

ANTONIO
Con la licencia, señor,
ando por Túnez así.

ARCHIMA
1740
El rey sabe tu valor;
al rey, Antonio, te di;
Quintilla
  parte a verle con Celimo.

ANTONIO
Voy, señor, a obedecerte.
Amigos, hoy os animo
1745
con mi sangre; con mi muerte
veréis si la prenda estimo.

(Vanse ANTONIO y CELIMO.)

ARCHIMA
Quintilla
  Id a trabajar vosotros.

ROSIO
¿Somos tuyos? Riñe a otros.

ALBERTO
¡Qué buenas rosas llevamos!

FILIPO
1750
Vamos tras él y pidamos
que ruegue a Dios por nosotros.

(Vanse todos. Salen AJA y COSME.)

AJA
Redondilla
  Viendo el notable rigor
de Antonio, a quien tanto adoro,
y que no se vuelva moro,
1755
porque no me tiene amor,
Redondilla
  crece mi pena inhumana
tanto, que resuelta vengo,
pues yo soy quien sólo tengo,
para volverme cristiana.
Redondilla
1760
  Dile, Cosme, que, pues él
no quiere ser moro aquí,
yo seré cristiana, y di
que me casaré con él.
Redondilla
  Que, aunque sé que ha de pesar
1765
a mi hermano, yo sabré
hacer de suerte que esté
de esotra parte del mar
Redondilla
  cuando entienda nuestro intento;
y a ti, si aquesto conciertas
1770
y su voluntad despiertas,
tan dormida a mi tormento,
Redondilla
  fuera de la libertad,
luego que estemos casados.
te daré dos mil ducados
1775
y del alma la mitad,
Redondilla
  porque en joyas y dinero
puedo llevar treinta y más.

COSME
Señora, engañada estás
y desengañarte quiero.
Redondilla
1780
  Aunque te vuelvas cristiana,
no puede Antonio casarse
contigo, ni aun obligarse
a cosa alguna liviana,
Redondilla
  porque es fraile y no es posible.
1785
Deja esas cosas agora
y trata, ilustre señora,
de algún medio convenible
Redondilla
  para darnos libertad,
que él te llevará si quieres
1790
ser cristiana, y donde fueres,
tu hermosura y calidad
Redondilla
  te darán galán marido,
a quien luego querrás bien,
que no es mostrarte desdén
1795
no haberte Antonio querido,
Redondilla
  sino ser fraile profeso.
Esta razón le desvía,
que entre cristianos sería
gran pecado y gran exceso
Redondilla
1800
  y al instante castigado
que de alguno se entendiese.

AJA
Y si yo con él me fuese,
¿está también obligado
Redondilla
  a no mostrarme afición
1805
y pagar mi voluntad?

COSME
También es la castidad
su principal profesión.
Redondilla
  Y aunque Antonio, por ser hombre,
pudiera satisfacerte,
1810
antes sufriera la muerte
que perder de casto el nombre.
Redondilla
  Ya es un ángel en la tierra
y un santísimo varón,
y tanta la devoción
1815
que su casto pecho encierra
Redondilla
  con la divina María,
que aquellas rosas le dio,
que, si le tratase yo
de esta plática algún día,
Redondilla
1820
  para siempre era acabada
nuestra amistad.

AJA
¿Que mi mal
es sin remedio?

COSME
Es mortal.
Si el que te di no te agrada,
Redondilla
  aun yo, con ser motilón,
1825
como y como.

AJA
¿ Pues qué? ¿Tú
puedes casarte?

COSME
¡«Jesú»!
¡«Abernuncio»! ¡Tentación!

(Vase santiguando COSME, diendo: ¡«Abernuncio»! ¡Tentación! Salen ANTONIO, ROSA y LUCIFER.)

ANTONIO
Redondilla
  Cuanto me promete el rey
no es para mí de importancia,
1830
que no hay humana ganancia
para que deje mi ley.
Redondilla
  Sola tu rara hermosura
me hubiera dado, señora,
primer movimiento agora
1835
de tan notable locura;
Redondilla
  tanto, que pienso que estoy
fuera de mí, pues te miro.

LUCIFER
¡Oh, qué bien he puesto el tiro!
De medio a medio le doy.

ANTONIO
Redondilla
1840
  Lo que no pudo el tormento
de mi prisión, hambre y sed,
dese fiero Archima Amet
por diabólico instrumento;
Redondilla
  lo que Aja no alcanzó
1845
con tanto amor y blandura,
pudo, Rosa, tu hermosura.
Pero, ¿qué digo? ¿Soy yo?
Redondilla
  ¡Vete! ¡Apártate de mí!
¡Dios mío! ¿Vos me dejáis?

LUCIFER
1850
¿Otra vez a Dios tornáis?
Luego, ¿no soy nadie aquí?
Redondilla
  Pues aunque a ser no llegué
Dios, porque Dios es sólo uno,
nunca tan cerca ninguno
1855
alto pensamiento fue.

ROSA
Redondilla
  Antonio, desde aquel día
que Marcela habló de ti,
por los oídos te di
lo más que el alma podía.
Redondilla
1860
  Ya que te veo, mi bien,
por los ojos te confirmo
por mi señor.

ANTONIO
Y yo afirmo
que el alma te doy también.
Redondilla
  ¡Ay de mí! ¿Qué dije? ¡Cielos!
1865
¡Qué ceguedad! ¡Qué locura!
¡Qué deleite! ¡Qué hermosura!
Cubre con fingidos velos
Redondilla
  la muerte eterna, el perder
a Dios, el fuego infernal.

LUCIFER
1870
Esto se vuelve a hacer mal;
más cuidado es menester.
Redondilla
  Habla más tierno.

ROSA
¡Mi vida!,
en mí una esclava tendrás;
este reino heredarás,
1875
que no hay deudo que os lo impida.
Redondilla
  A mi tío el rey se han muerto
dos hijos. Si he merecido
que vos seáis mi marido,
tened el reino por cierto.
Redondilla
1880
  Pues ¿quién será como vos
servido entonces, amores?

ANTONIO
Faltado me han los favores
y los auxilios de Dios.
Redondilla
  ¡Ay ojos que habéis podido
1885
cegar todas las estrellas
del cielo, pues ya sin ellas
voy por vuestro mar perdido!

LUCIFER
Redondilla
  Bien va aquesto; atraíle.

ROSA
Dame esa mano.

ANTONIO
Y también
1890
el alma.

LUCIFER
Ahora va bien.
Pues ¿qué? ¿Se pensaba el fraile
Redondilla
  ser más fuerte que Sansón
y más santo que David?

ANTONIO
¡Cegad, ojos; pies, huid!
1895
¡Ya es tarde; estoy en prisión!
Redondilla
  Los palos, la mala vida
y el regalo desta mano
me han vuelto loco; ya en vano
«recuerda el arma dormida».

LUCIFER
Redondilla
1900
  Pídele un abrazo.

ROSA
Esposo,
dadme un abrazo.

ANTONIO
Quisiera.

ROSA
Pues ¿quién lo estorba?

ANTONIO
Espera;
que hay un estorbo forzoso.

ROSA
Redondilla
  En que soy tu esposa advierte;
1905
tú, mi contento y mi gloria.

ANTONIO
¿Adónde está la memoria?
«Avive el seso y despierte»
Redondilla
  Apártate un poco allí.

ROSA
Aquí aguardo.

ANTONIO
¡Extraño intento
1910
me ha puesto en el pensamiento
el perder el alma así!

(Pónese a dudar.)

LUCIFER
Redondilla
  Háblale, que está dudando.

ROSA
¡Ah, mi Antonio! ¡Ah, mi señor!
¿De qué es aquese temor?
1915
¿Qué hacéis así?

ANTONIO
«Contemplando».

LUCIFER
Redondilla
  Muy bien puede dar lugar
un hombre a propias pasiones.

ANTONIO
¿Quién de tales ocasiones
se habrá sabido librar?

LUCIFER
Redondilla
1920
  Háblale, que se convierte.

ROSA
Mi Antonio, mira que espero.
¿Qué haces, mi bien?

ANTONIO
Considero
«cómo se viene la muerte»...

LUCIFER
Redondilla
  Deja esa imaginación,
1925
que daña imaginar tanto

ANTONIO
Mas ¿ por qué causa me espanto
de unas cosas que, al fin, son
Redondilla
  flaquezas tan naturales?
Demás de que yo, ¿qué sé
1930
del secreto de mi fe?
Aunque fundamentos tales
Redondilla
  mi fe, ¿no está recibida
por justa, por santa y buena?
Mas si se aumenta la pena,
1935
¿«cómo se pasa la vida»?...

LUCIFER
Décima
  Ya tropezáis con la fe.
Vos caeréis.

ANTONIO
¿En estos años,
podré sufrir tantos daños?
¿No es posible, no podré
1940
en brazos de esta mujer
ser rey de Túnez y ser
quien treinta galeras arme
Redondilla
  y discurra todo el mar?
Mandaré, tendré gobierno,
1945
que hartos hay en el infierno
solamente por mandar.
Redondilla
  Que pasar vida tan fuerte
es locura y es rigor.
Mas... ¡ay!

ROSA
¿Qué pensáis, amor?

ANTONIO
1950
¡«Cómo se viene la muerte»!
Redondilla
  Quiero quitarme el rosario,
que ya el cuello me atormenta.
Pesa un quintal cada cuenta
y ya no me es necesario.
Redondilla
1955
  Aquí lo quiero poner.
¡Rosario, quedaos a Dios!
(Quítasele.)
Que voy a abrazar sin vos
aquella hermosa mujer.

LUCIFER
Redondilla
  ¡Victoria! ¡Vencí! No hay más
1960
¡Infierno, fiestas! ¡Vencí!
Más te precio, fraile, a ti,
pues ya en mi poder estás,
Redondilla
  por ser de aquel perro negro
que así me muerde y persigue
1965
y con su rosario sigue,
y más me ensancho y alegro
Redondilla
  que con mil almas de moros.
¡Ea, infierno, fiesta luego;
haya fuegos, pues en fuego
1970
se han de gastar mis tesoros!

(Vase.)

ROSA
Redondilla
  Abrázame.

ANTONIO
Estoy temblando.

ROSA
¿De qué, mi bien?

ANTONIO
De pensar
en cómo me ha de llevar
el infierno «tan callando».

(Abrázanse, y mientras se abrazan vuelve la tramoya con UN ÁNGEL, que toma el rosario que ANTONIO puso sobre la peña.)

ÁNGEL
Quintilla
1975
  Este rosario, estas rosas,
me manda llevar la Reina
que sobre los cielos reina.

(Cúbrese.)

ANTONIO
Dadme esas manos hermosas.

ROSA
Manos y brazos te doy.
Redondilla
1980
  Ven para que el rey te vea.

ANTONIO
Desde hoy le quiero servir.

ROSA
Hoy te ha de hacer su visir.

ANTONIO
Basta que su esclavo sea.

(Vase. Sale PEDRO GERMÁN, monje.)

PEDRO GERMÁN
Lira
  Después que retirado
1985
vivo en la soledad de aquestas peñas,
ya del mundo olvidado,
de que apenas podré decir las señas,
no he tenido tal día;
llore, pues es razón, el alma mía
Lira
1990
  mi estimado rosario,
que tantos años fue mi compañero,
las armas y el contrario
de más temor a mi enemigo fiero,
se me cayó en el fuego,
1995
donde me calenté, cual Pedro, ciego.
Lira
  Grande culpa he tenido.
El cielo me castiga en regalarme,
Mejor el encendido
fuego debiera, ¡ay, mísero!, abrasarme
2000
que a mi rosario santo.
Mas yo le apagaré con este llanto.
Lira
  Pues, Virgen, revestida
del sol que os hizo nueve meses
aurora esclarecida,
2005
que las rosas, olivas y cipreses
os dieron atributos,
y Vos con mil virtudes atributos
Lira
  sea yo perdonado;
de vuestro Hijo su piedad me toque.
2010
Quiero, pues he llorado,
ensartar desde rústico alcornoque,
pues sus cuentas me ofrece,
otro que mil en penitencias rece.

(Aparécese EL ÁNGEL con el rosario de ANTONIO.)

ÁNGEL
Lira
  ¿Pedro Germán?

PEDRO GERMÁN
¡Ay, cielo!

ÁNGEL
2015
Toma aqueste rosario, que te envía,
para mayor consuelo,
la Reina de los ángeles, María.

(Cúbrese.)

PEDRO GERMÁN
¿Quién eres, visión santa?
Mas ya veloz al cielo se levanta.
Lira
2020
  Contento voy ahora.
¡Oh, siempre Virgen, Madre soberana!
¡Oh, piadosa Señora!
¡Oh, hija ilustre de Joaquín y Ana!
¿Tanto favor, bien tanto?
2025
¡Bendito el fruto dese vientre santo!
Lira
  A vuestra imagen bella,
que en pobre altar entre estas peñas guardan
quiero, divina estrella,
pues ya las rosas que me dais aguardan,
2030
ir, pues es tan süave,
a deciros con él mil veces ¡«Ave»!

(Vase. Salen EL REY, ARCHIMA AMET SULTÁN y ROSA y a su lado. ANTONIO, de moro, muy galán.)

REY
Romance (tirada)
  De esta suerte, Antonio, estás
cual merece tu persona.
Así vas a la mezquita,
2035
por que reniegues ahora
de tu ley, bautismo y fe,
que toda Túnez se goza
a que un papa como tú
siga la ley de Mahoma.
2040
Esta noche haremos fiesta
y gozarás de tu esposa,
y yo te pondré después
en tan alto estado y honra,
que te envidie toda Italia.

ANTONIO
2045
Para mí, gran señor, sobra
que me des a tu sobrina.

REY
Yo amaba en extremo a Rosa,
pero después que Marcela
por verte ya moro es mora,
2050
gusto de emplearla en ti,

ROSA
Y yo, señor, soy dichosa.

REY
¿Cómo te quieres llamar?

ANTONIO
Sultán desde hoy me nombran.

REY
Moros, abrazalde todos.

(Vanle abrazando con música. Suena COSME dentro.)

COSME
2055
Si el cielo rayos me arroja,
querrá en el mayor peligro
mostrar más misericordia.
¡Dejadme pasar, infames!

REY
¿Quién es este que alborota
2060
nuestra común alegría?

(Sale COSME.)

COSME
¡Fray Antonio!

ANTONIO
Cosme, ¿ignoras
que ya me llamo Sultán?

COSME
¡Maldiga el cielo la boca
que tal ha dicho! ¡Jesús!

(Santíguase.)

ANTONIO
2065
¿Conjúrasme? ¿Qué te asombras?

COSME
¿No me tengo de asombrar
de ver, traidor, que deshonras
el hábito soberano
de Domingo?

ANTONIO
¿De eso lloras?

COSME
2070
Lloro y rabio juntamente.
¿Tú moro, Antonio? ¿Tú bodas?
¿Tú Sultán? ¿Tú almaizares?
¡Honroso apellido tomas!
¿Qué has hecho la fe, enemigo,
2075
que profesaste? ¿Las rosas
de nuestra Virgen y Madre
las marchitas y deshojas?
¿Tú casado? ¿Tú mujer?
¿Cómo no riñes ahora
2080
como no he rezado? ¡Perro,
vil, hipócrita! ¿Tú osas
siendo fraile? Mas ¿qué mucho,
si a Dios dejas y te tornas
moro? El casarte es lo menos.

ANTONIO
2085
Cosme, que te apasïonas.
Vuélvete moro, que el rey
estimará tu persona
y te casará.

REY
Sí haré.

COSME
¡Hay infamia más notoria!
2090
¿Adónde está la doctrina
que predicabas ha un hora
animando a los cautivos
con fingida vanagloria?
Pero, traidor, ¡vive el ciclo!,
2095
que, si fuera de la tropa,
puedo cogerte a las manos,
que has de gozar poco a Rosa.

REY
¡Prendedle, matadle, moros!

COSME
Primero mi sangre toda
2100
habéis de comprar, villanos;
y por que os salga costosa,
la vendo con esta espada.

(Saca a un moro la espada de la cinta.)

ANTONIO
¡Muera el traidor!

COSME
¿Ya blasonas?
Arrímate a mí, cobarde;
2105
verás si medroso tornas,
volviendo al temor la cara.

ARCHIMA
¿Que esto sufre tu corona?

REY
¡Ah de mi guarda! ¡Matadle!

ANTONIO
Dame licencia, señora.

ROSA
2110
No te he de soltar, Sultán.

COSME
Pasito, Antonio, que llora
esa imagen que idolatras,
y no es bien dejarla sola.
No esperes mi compañía,
2115
que cuando judas se ahorca
no lleva apóstol Santiago;
y si tú tomas la posta
presto para ir al infierno,
yo pienso entrar en la gloria,
2120
al santo rosario asido
de aquella Virgen hermosa.
Esto me enseñaste tú;
pues al infierno te arrojas,
hinche de fuego el caldero,
2125
que no has de llevar la soga.
Cosme el motilón soy, moros.
Si alguno a su cargo toma
esta injuria, sígame,
que aquí le espero.

(Vase.)

REY
¿Hay tal cosa?
2130
¡Prendedle, asidle!

ANTONIO
Señor,
déjale que pase agora
aquel ímpetu primero.

REY
Déjenle por ti.

ANTONIO
Señora,
dadme aquesa hermosa mano.

ROSA
2135
Y el alma en ella.

ANTONIO
¿Hay más gloria?

ROSA
Yo haré matar al esclavo
si por ventura os enoja.

REY
Vamos a donde reniegues.

ANTONIO
¡Qué rosas dejo por Rosa!


Jornada III

(Sale COSME, solo.)

COSME
Redondilla
2140
  ¡Que haya renegado Antonio
de Cristo y su ley sagrada!
El alma tengo turbada.
¡Oh, cuánto sabe el demonio!
Redondilla
  Como es viejo, sabe tanto,
2145
De sus embustes reniego.
¡Que le haya ganado el juego
a un hombre tan docto y santo!
Redondilla
  Cómo no hay que hacer caudal,
como San Pablo refiere,
2150
mientras un hombre viviere
en esta carne mortal.
Redondilla
  Bravamente le reñí
y encolericéme tanto,
que de los moros me espanto
2155
cómo con vida salí.
Redondilla
  Pero sienten dar la muerte
estos perros a un cautivo
y por su avaricia vivo.

(Sale LUCIFER en hábito de cautivo.)

LUCIFER
Muy bien vengo de esta suerte.
Redondilla
2160
  Hoy con aquesta invención
probar quiero en la conquista,
pues ya vencí al canonista
si venzo a este motilón.
Redondilla
  Temo que sus persuasiones
2165
a Antonio me han de volver.
Suelen echarme a perder
estos frailes motilones;
Redondilla
  que, como no son letrados,
lo que una vez aperciben
2170
no hay pensar que los derriben,
creen bien a ojos cerrados.
¿Fray Cosme?

COSME
Redondilla
  ¿Quién me ha llamado?

LUCIFER
Un cautivo miserable,
2175
si le permite que hable
su mala suerte y estado.

COSME
Redondilla
  La suerte no es sino buena,
que, al fin, es orden de Dios.
Cautivo estoy como vos,
2180
también padezco esa pena,
Redondilla
  y algo más.

LUCIFER
¿Más que yo?

COSME
Sí,
y algo más paso que vos.

LUCIFER
¿Más que yo? ¡Pluguiera a Dios!
¡No puede ser!

COSME
¿Cómo así?

LUCIFER
Redondilla
2185
  Porque este mi cautiverio
es eterno.

COSME
Pues ¿por qué?

LUCIFER
Ese porqué yo lo sé;
no carece de misterio.
Redondilla
  Es el calor que hay en mí
2190
tan grande, que no hay rescate
cuando de aqueso se trate
que pueda igualarme.

COSME
¿Sí?
Redondilla
  ¿Qué hombre tan calificado
sois?

LUCIFER
Y mi palabra empeño
2195
que de un imperio soy dueño,
de donde fui desterrado.
Redondilla
  Y pues no se ha de acabar
vida con tanto rigor,
pienso que será mejor,
2200
Cosme amigo, renegar.

COSME
Redondilla
  ¿Qué?

LUCIFER
Renegar del bautismo,
trocando azotes y palos
en contentos y regalos.

COSME
Emperador del abismo
Redondilla
2205
  me parecéis.

LUCIFER
Testimonio
nos dan de aquesta verdad
Antonio y su santidad.

COSME
Sin duda éste es el demonio,
Redondilla
  que, como a Antonio ha engañado,
2210
a mí procura engañarme.
Pues él viene a trasquilarme
y ha de volver trasquilado.
Redondilla
  ¡Ah si le pudiese echar
el rosario al cuello!

LUCIFER
¡Quién
2215
supiese hacerlo tan bien
que a éste pudiese engañar!

COSME
Redondilla
  ¡Si yo el rosario le echase,
qué linda fiesta ha de haber!

LUCIFER
El infierno se ha de arder
2220
si al motilón engañase.

(Va COSME sacando rosario a escondidas y vase arrimando hacia el demonio; el demonio, desviándose y mirándole de medio ojo.)

COSME
Redondilla
  En efecto que será
el renegar acertado.

LUCIFER
¡Pues no! Si a ser respetado
llegase un hombre.

COSME
Sí hará.
Redondilla
2225
  No sé por dó está metido.
Este enredador habrá
andado en esto.

LUCIFER
Si ya
Antonio está convencido
Redondilla
  de que es la ley africana
2230
la mejor, ¿qué hay que esperar,
Cosme, sino renegar?

COSME
Sí, amigo, de buena gana;
Redondilla
  pero querría saber...
¡Jesús! ¿En qué estás asido?

LUCIFER
2235
Si acaso me ha conocido.

COSME
Más que lo ha de echar de ver
Redondilla
  y he de perder la ocasión.
¡Gracias a Dios! ¡Ya salió!

(Huye EL DEMONIO.)

LUCIFER
¡Que el rosario me cegó!

COSME
2240
¡Ah, tiñoso!

COSME
¡Ah, motilón!

LUCIFER
Redondilla
  ¡Pies de gallo!

LUCIFER
¡Ignorantazo!
El rosario lo engrandece.

COSME
Aguarda, si te parece,
zorrazo vicio, gatazo.
(Da tras él con la pretina y ahora huye.)
Redondilla
2245
  Tiene razón de decir
que soy un necio ignorante.
¡Que le tuviese delante
y no le supiese asir!
Redondilla
  Entendió el perrazo el juego
2250
y echóse luego a partido.
¡Ah, Dios; quién le hubiera asido!
Dos mil azotes le pego.
Redondilla
  ¡Que no supiese gozar
de tan dichosa ocasión!
2255
Soy un asno en conclusión;
bien puedo echarme a rodar.
Redondilla
  Antonio me da cuidado,
que a Cristo y su Madre ha sido
ingrato y desconocido.
2260
Voy a ver en qué ha parado,
Redondilla
  que, aunque ya tiene perdida
la gracia, yo he de trazar
cómo la vuelva a cobrar
o me ha de costar la vida.

(Vase. Salen EL REY DE TÚNEZ y FRAY ANTONIO de moro, SULTÁN y CELIMO.)

REY
Quintilla
2265
  Tengo tan grande deseo,
Sultán, de ver aumentada
esta ley que, adoro y creo,
que no sólo por la espada
que por conservarla empleo,
Quintilla
2270
  mas por las letras querría.
Tú, pues nuestra lengua sabes
y sabes la intención mía,
que sólo de hombres tan graves
trasladar la ley se fía,
Quintilla
2275
  en tu lengua italiana
copiarás nuestro Alcorán,
que muchos que la africana
ley tan gustosa verán
dejarán su ley cristiana.
Quintilla
2280
  Cuatro meses ha que estás
en servicio de Mahoma;
pero ninguno le harás
como éste, si sabe Roma
que tu aprobación la das.
Quintilla
2285
  Fuera de que calificas
lo escrito, obligas a Alá
a satisfaciones ricas,
pues tan obligado está
de que su ley testificas.

ANTONIO
Quintilla
2290
  Señor, el rey Tolomeo
quiso la ley de Moisén
copiar del idioma hebreo,
y envió a Jerusalén
para cumplir su deseo
Quintilla
2295
  por hombres sabios y graves.
Setenta fueron, y a todos
cerró de por sí; las llaves
guardó por ver si en los modos
que éstos suelen, como sabes,
Quintilla
2300
  defraudar una sentencia,
convenían en hacer
uno de otro diferencia.
Pero aquí no es menester
tan costosa diligencia.
Quintilla
2305
  Manda que luego me den
el Alcorán y verás
si yo lo traduzco bien.

REY
Por los setenta valdrás,
Sultán, tú solo también.
Quintilla
2310
  ¿Traéis mi Alcorán ahí?

CELIMO
Sí, señor.

REY
Pues mientras voy
a caza, lo pasa así.

ANTONIO
Tú verás, señor, que soy
fiel a nuestra ley y a ti.

REY
Décima
2315
  Para la vuelta, Sultán,
copia; el principio he de ver.
Guárdete Alá.

(Vase.)

ANTONIO
¿Qué dirán
los que me vieren poner
en mi boca el Alcorán?
Quintilla
2320
  Pero ya saben que soy
moro y que casado estoy,
¿qué importa que sepan esto?
¡Hola, Celín!

CELIMO
¡Señor!

ANTONIO
Presto,
mesa y recado.

CELIMO
Ya voy.

(Va por ello.)

ANTONIO
Quintilla
2325
  Trasladé algunas historias
de los reyes africanos,
sus batallas, sus memorias,
por que entiendan los cristianos
que no merecen la gloria.
Quintilla
2330
  Y del gusto que ha tenido
el rey de ver traducido
el origen de estos reyes,
quiere que copie sus leyes.

(Sale CELIMO con el recado de escribir y pónelo encima de un bufete.)

CELIMO
Tinta y papel he traído.

ANTONIO
Quintilla
2335
  Salte afuera, y si criado
o amigo me entrara a ver,
dile que estoy ocupado,
quiero primero leer
para ver lo que traslado.

(Pónese a leer, y con música descubren a SANTO DOMINGO con el perro y la hacha, como le pintan, y el azucena en la mano, y SAN ANTONINO de rodillas ante el santo.)

SAN ANTONINO
Romance (tirada)
2340
  Santísimo patriarca
y fundador soberano
de nuestra gran Religión,
padre de infinitos santos,
arquimandrita divino,
2345
perro insigne negro y blanco,
que con el hacha en la boca
abrasarás los contrarios
de la Iglesia y fe de Cristo;
pues los lobos, en mirando
2350
vuestra carlanca de oro,
llena de diamantes claros
de virtudes y excelencias,
huyeron de ver sus rayos,
que la medalla del cuello,
2355
estando en medio adornando,
donde la Reina del cielo
con atributos tan altos,
como estrellas de Jacob,
cercaba el sol con sus rayos.
2360
Guzmán divino, español,
de quien tendrán reyes tantos
su ascendencia, que ya miro
pasar de Filipo cuarto.
Domingo ilustre, a quien Dios,
2365
por mil días de trabajos,
hizo Domingo en el cielo,
que los ángeles guardaron;
yo di el hábito en Florencia
a un mancebo saboyano
2370
casi de mi propio nombre,
siendo prior de San Marcos.
Dile el rosario también,
que fue el soberano lazo,
que a vuestra casa le truje
2375
como a novillo domado.
Pasando a Sicilia Antonio,
los moros le cautivaron,
donde, habiendo resistido
hambres, cadenas y palos,
2380
pudieron los tiernos ojos,
pudieron las blancas manos,
los deleites, los amores
de una mora hacer de suerte
que, ya de Dios olvidado,
2385
dejó su ley. ¡Gran dolor
para todo el orden sacro
de vuestro santo distrito,
pues, renegado y casado,
vive en Túnez, en su lengua
2390
el Alcorán trasladando.
Padre santísimo, a quien
dio la Virgen el rosario
contra los fieros herejes
y Ella os enseñó a rezarlo,
2395
dividiéndole en tres partes,
por quince misterios santos,
no permitáis que se pierda
a quien le dio vuestra mano.

SANTO DOMINGO
Arzobispo de Florencia,
2400
hijo Antonino; si el daño
de Antonio te duele a ti,
porque tú le diste el hábito,
no menos a mí, que soy
a quien la Virgen dio el cargo
2405
de cultivar estas rosas
de su huerto sacrosanto.
yo le pediré que pida
a su Hijo este milagro
de su rosario divino.

SAN ANTONINO
2410
Si sus ojos soberanos
pone la Virgen en él,
hoy triunfará su rosario.

(Cúbrese la apariencia, y ANTONIO, que ha estado leyendo, diga admirado:)

ANTONIO
Terceto
  ¿Puede ser más notables desatinos?
¿Es posible que tal estimo y precio?
2415
¿Hanse escrito más bárbaros caminos?
Terceto
  O este Mahoma fue en extremo necio,
que, como vio que a necios persuadía,
con sus cautelas quiso hacer desprecio.
Terceto
  Cuanto es la bestia describir porfía;
2420
son deleites y engaños atractivos;
toda virtud, toda razón desvía.
Terceto
  Lascivia y gula, que mostró excesivos,
son polos de su ley, y ésta promete
el ignorante a muertos como a vivos.
Terceto
2425
  Pedazos de la ley cristiana mete,
mal entendidos, el blasfemo. ¡Oh, cosa
digna de que un demonio la interprete!
Terceto
  ¡Oh, qué linda, económica y famosa
presunción de un loco disparate,
2430
fundada en necedad tan fabulosa!
Terceto
  Ya de hoy más Aristóteles no trate
la suya, ni a moral filosofía
Platón la lengua aurífera desate.
Terceto
  ¡Qué loco estaba yo, Virgen María,
2435
cuando dejé vuestro rosario santo
por una vil y, deshonesta arpía!
Terceto
  Pues de haberle dejado pudo tanto
el demonio engañoso, que soy suyo,
habiéndome cubierto vuestro manto.
Terceto
2440
  ¡Oh vil, falso Profeta! El libro tuyo
queme llama del cielo, pues quien eres
(Arroja el libro y písale.)
de tus escritos bárbaros arguyo.
Terceto
  ¡Oh, tú, siempre entre todas las mujeres
bendita, ayuda aquí, dame tu mano,
2445
que a ti me volveré si tú me quieres!
Terceto
  Favor, Domingo, padre soberano.

(Echase de pechos llorando sobre el bufete y salen por un lado LUCIFER y por otro EL AUXILIO DIVINO.)

LUCIFER
¿A quién pides favor? ¿Tienes vergüenza?
Pues, perro, no hay piedad, lloras en vano.

AUXILIO
Terceto
  ¡Mientes, villano!, que el dolor comienza,
2450
y si prosigue y el llorar porfía,
no dudes tú que la batalla venza.

LUCIFER
Terceto
  ¿Tan presto, Auxilio santo? ¿Quién te envía?

AUXILIO
Quien me puede enviar, Dios, por los ruegos
de la Princesa celestial María.

LUCIFER
Terceto
2455
  Después de mil perjuros y reniegos
de Ella y su Hijo y de sus santos nombres,
¿vienes a abrirle tú los ojos ciegos?

AUXILIO
Terceto
  Ángel de las tinieblas, no te asombres,
que Dios no tiene en iras ni en venganzas
2460
la condición y, estilo de los hombres.
Terceto
  Antonio, llora, que llorando alcanzas
cuanto pidas a Dios.

ANTONIO
Señor, ya lloro.

LUCIFER
¿A un perdido enriqueces de esperanzas?

AUXILIO
Terceto
  Mal sabes tú lo que las rosas de oro
2465
alcanzan de María y de Dios ella.

LUCIFER
En éste no, que ya no es fraile; es moro.
Terceto
  Y esa divina y celestial Doncella
favorezca cristianos con sus rosas;
pero no a quien sus rosas atropella.
Terceto
2470
  Que si son en sus ojos tan hermosas,
por otra Rosa vil las ha dejado.

AUXILIO
A recibirle fueron poderosas.
Terceto
  Dios te manda dejarle.

LUCIFER
Su mandado
obedezco; mas voy a hacer de suerte
2475
que tiemble el cielo de mi brazo airado.

(Vase.)

AUXILIO
Terceto
  Antonio, a Dios tus lágrimas convierte.

ANTONIO
¿Osaré, Auxilio santo, alzar la cara?

AUXILIO
Alzala, que, pues lloras, quiere verte.

ANTONIO
Terceto
  ¿Perdonaráme Dios?

AUXILIO
¿No es cosa clara,
2480
si lo vas suspirando con tu llanto?...

ANTONIO
Negué su nombre; fui traidor.

AUXILIO
Repara
Terceto
  que Pedro le negó; pero fue tanto
el llanto suyo, que hoy es fundamento
y de su Iglesia sustituto santo.

ANTONIO
Terceto
2485
  Ya os oigo, aunque no os veo; mas si intento
decir que soy cristiano a este rey moro,
¿qué me sucederá?

AUXILIO
Breve tormento
Terceto
  y gloria eterna.

ANTONIO
Pues la muerte adoro,
aunque es terrible trance.

AUXILIO
¿Atrás te vuelves
2490
¿Cómo no miras las coronas de oro
Terceto
  de tantos frailes santos y resuelves
que ellos sin culpa han muerto y tú culpado?

ANTONIO
¿Qué, tantos hijos de Domingo entraron
Terceto
  por su sangre en el cielo?

AUXILIO
Los que espera
2495
el claustro de Madrid, oye.

ANTONIO
¿Ganaron
fuego y sangre la inmortal bandera?

AUXILIO
Romance (tirada)
  Después de adornar las puertas
así yo del templo santo
de entorchados jeroglíficos,
2500
de la fe símbolos sacros,
corresponderánse enfrente
de otras dos puertas dos cuadros
que no fueron de por sí,
por ser dos mártires santos.
2505
Luego, por orden, comienzan,
en soberanos retratos,
los dominicos atletas
y sangrientos espectáculos
palmas en las manos todos,
2510
todos al cuello rosarios,
que las rosas hay quien diga
que de sangre se engendraron.
San Pedro, mártir, que hizo,
para corona del labio,
2515
del cuchillo la diadema
y de su filo los rayos.
El primer inquisidor
y protomártir Conrado,
fray Nicolás, que en Hungría
2520
los herejes degollaron
siendo su obispo, con cinco
frailes, y fray Berengario,
arzobispo de Cracovia,
de una lanza atravesado;
2525
fray Pagano, y luego tú,
que vienes bien con Pagano.
Mira si el lugar aceptas.

ANTONIO
Sí, Señor, bañado en llanto.

AUXILIO
Fray Felipe, hijo del rey
2530
de Ceba, mártir a palos,
y con fray Andrés Pelisco
a los leones echado.
Mas para animarte más
con sus divinos retratos,
2535
mira la Virgen de Atocha
y los mártires del claustro.

(Suena música y descúbrese la Virgen de Atocha, y a los lados, los mártires que aquí van referidos, cada uno con su martirio, como van dichos, y se advierta que en esta apariencia consiste la fuerza de la comedia, o sea en un árbol formado con seis nichos ), la Virgen en medio.)

ANTONIO
Serenísima María,
que la luna estáis pisando,
aunque con el alma os miro
2540
a la luz de vuestros rayos,
haced de los muchos vuestros,
por vuestro santo rosario,
este milagro conmigo,
pues Dios por vos obra tantos.
2545
Antonio soy, si merezco
llamarme nombre cristiano
habiéndoos a vos y a Dios
por el demonio trocado.
No soy Sultán, Virgen pura.

AUXILIO
2550
Gente suena. Allá te aguardo;
no vuelvas atrás, Antonio.

ANTONIO
Ayudadme, Auxilio santo.

(Cúbrese la apariencia. Quéda se ANTONIO solo. Sale FRAY COSME.)

COSME
A pesar de cien morillos,
hasta esta sala he llegado,
2555
donde dicen que está Antonio
el Alcorán trasladando.
Y pues el rey no está aquí,
por el hábito sagrado
de mi padre que lo escrito
2560
tengo de hacer mil pedazos.

ANTONIO
¡Misericordia, Dios mío!

COSME
¡Ay, fray Sultán, renegado!
Solos estamos agora.

ANTONIO
¡Ay, Virgen! ¿Quién me ha llamado!
2565
el nombre que yo aborrezco?
¡Cosme amigo! ¡Cosme hermana!

COSME
¿Mi hermano vos? De Mahoma
lo ser, que yo no me pago
de hermanos que son infames.

ANTONIO
2570
Cosme, dame aquestos brazos;
mal dije, dame esos pies,
quiero mil veces besarlos,
(Echase a sus pies y huye FRAY COSME.)
por católicos, por fuertes,
por buenos, cuerdos y santos.
2575
No me los niegue, no huya.

COSME
Eres tentación del diablo.
¿Estás sin seso, Sultán?
¿Esa media habréis sacado
de vuestro renegamiento?

ANTONIO
2580
Yo soy el vil renegado
que, engañado del demonio
por un antojo liviano,
negué a mi Dios y su Madre
y a su divino rosario.
2585
Mas ya, hermano Cosme, vuelvo,
conociendo mi pecado,
como pródigo segundo,
a sus paternales brazos.
Hermano, ayúdame tú;
2590
ruega por mí.

COSME
¡Cielo santo!
¿Hablas de veras?

ANTONIO
Sí, amigo;
hermano, de veras hablo.
¡Misericordia, Dios mío!

COSME
¡Virgen pura del Rosario,
2595
vuestras hazañas son éstas!
Pues alto, mi padre amado,
diga como yo dijere
a voz alta.
(Va COSME diciendo, y ANTONIO en voz alta lo repite.)
Sepan cuantos
en Túnez, Fez y Marruecos
2600
ha sido patente y llano
que renegó fray Antonio
del Orden dominicano,
que le engañó Satanás,
como hombre débil y flaco.
2605
Pero ya que ha conocido
los embustes, los engaños
del Alcorán de Mahoma,
profeta falso y borracho,
embustero y codicioso,
2610
corrido y desengañado
de haber seguido su ley,
aunque tan pequeño espacio,
la deja por mentirosa,
mala y de malos resabios,
2615
señuelo para el infierno
y cebo de condenados.
Por tanto, reniega della
y de su dueño falsario;
confiesa la ley de Cristo
2620
y sus estatutos santos,
que Cristo es Dios verdadero
y redentor soberano.
Confiesa en Dios tres Personas
distintas por soberano
2625
misterio y un solo Dios
poderoso, bueno y sabio;
que Jesucristo es Dios hombre,
que en el vientre sacrosanto
de Santa María, su madre,
2630
por el Espíritu Santo
fue concebida y nació,
su virginidad quedando
sin corrupción, limpia y pura
antes y después del parto.
2635
Que, en cuanto hombre, padeció
y fue muerto y sepultado;
resucitó el día tercero;
subió al cielo; está sentado
a la diestra de su Padre;
2640
desde do vendrá juzgando
en el postrimero día
a los buenos y a los malos,
para dar premio y castigo,
conforme hubieren obrado
2645
los hombres en esta vida.
Y confiesa todo cuanto
la santa Iglesia Romana
ha dispuesto y ordenado
y ordenará hasta morir
2650
en su protección y amparo.
Esto es lo justo y lo bueno,
lo católico y lo santo,
y quien dijere otra cosa
mentirá como bellaco.

(Hasta aquí ha ido repitiendo.)

ANTONIO
2655
Así, mi Dios, lo confieso.

COSME
Agora, déme esos brazos,
y vamos por esas calles,
hechos locos, publicando
a voces la ley de Cristo.

ANTONIO
2660
¡Vamos, Cosme!

COSME
¡Vamos!

ANTONIO
¡Vamos!

(Vanse diciendo a voces: «Viva Cristo! ¡Viva Cristo!» Sal BECEBA con lanza y adarga.)

BECEBA
Quintilla
  Montes de Túnez, cubiertos
de fieras y de leones,
testigos de mis razones,
aunque a mis voces desiertos;
2665
mar contrario, en cuyos puertos
Quintilla
  fue mi esperanza perdida,
en esto acaba su vida
quien pone su fe y amor
en un ingrato señor
2670
y en una mujer fingida.
Quintilla
  Ciudad, yo fui alcaide en ti;
ya soy alarbe en el campo,
los pies en la arena estampo
que en ricos palacios vi.
2675
Desterrado vivo aquí
Quintilla
  de mi rey y de mi dama,
¡Dichoso campo el que os ama
sin que otro interés le obligue,
que nunca la envidia sigue
2680
a los que viven sin fama!

(Voces dentro. Sale EL REY peleando con un león.)

REY
Quintilla
  Cobarde soy. ¡Por Alá!
¿Ninguno me da favor?

BECEBA
Este es el rey que mi amor
tan mal pagándome está.
2685
El león le rinde ya;
Quintilla
  su gente llega. Yo quiero
hacer como caballero,
que al rey, aunque ingrato sea,
cuando en peligro se vea,
2690
le he de acudir el primero.
Décima
  Bestia crüel, vente a mí,
deja al famoso Almanzor.

REY
¿Quién eres?

BECEBA
Yo soy, señor.

REY
¿Es Beceba?

BECEBA
Señor, sí.

(Da BECEBA tras el león y sale luego,: déjale muerto.)

REY
2695
Siempre de ti presumí
este valor. ¡Oh, buen moro!
Por el santo Alá que adoro
que el reino tengo de darte;
mas para poder pagarte
2700
no tiene el mundo tesoro.
Décima
  Voluntades mal pagadas,
servicios mal conocidos,
en vasallos bien nacidos
no hacen las quejas espadas.

(Ahora sale BECEBA.)

BECEBA
2705
De dos sangrientas lanzadas,
el león, atravesado,
tiñe en sangre el verde prado.

REY
Y yo, a tus brazos rendido,
perdón, Beceba, te pido
2710
de todo el desdén pasado.

BECEBA
Décima
  Cuando en peligro te hallo,
acudo a mi obligación.

REY
La falta del galardón
prueba la fe del vasallo.

(Salen ARCHIMA AMET y CELIMO con albardas.)

ARCHIMA
2715
¿Muerto decís?

CELIMO
El caballo,
por lo menos, muerto queda
en esta verde arboleda.
El rey es éste.

TODOS
¡Señor!

REY
No a mí, sino al vencedor,
2720
para que pagarle pueda.
Décima
  Beceba es rey, pues por él
tenéis rey: mató al león.

ARCHIMA
Hechos de su mano son,
que es su lealtad tan fiel.

REY
2725
Volveré a Túnez con él
y, llevándole a mi lado,
entrará conmigo honrado.
Fiesta y máscaras haced.
Parte a Túnez, Maamet,
2730
refiere lo que ha pasado.
Décima
  Salgan, reciban así
al Beceba como a rey.

ARCHIMA
Voy, porque tu gusto es ley.

REY
Y él lo merece por sí.
2735
Que vivo por él les di.

BECEBA
¡Tantas honras, Almanzor!

REY
Hoy conocerás mi amor;
que quien, pagado tan mal,
fue tan hidalgo y leal,
2740
es señor de su señor.

(Vanse. Salen ANTONIO, medio desnudo, y ROSA, asida de él.)

ROSA
Redondilla
  ¿Dónde vas de esa manera?
Tente, mi bien, ¿dónde vas?

ANTONIO
Rosa, no me tengo más.
Suelta, Rosa.

ROSA
Escucha, espera;
Redondilla
2745
  mira que soy tu mujer,
cuando no por ser quien soy.

ANTONIO
Por lo mismo huyendo voy.
Por ti he perdido mi ser;
Redondilla
  por ti no soy. Ya los dos
2750
no hemos de hablar de ese nombre.
Hoy vuelvo a ser, porque el hombre,
¿cómo puede ser sin Dios?

ROSA
Redondilla
  Algo, mi vida, te ha dado
alguna envidiosa mora
2755
de mi ventura.

ANTONIO
Señora,
no es mora quien me ha tocado,
Redondilla
  aunque me enamoró a mí
su belleza soberana,
sino la mayor cristiana,
2760
pues que tuvo a Cristo en sí.

ROSA
Redondilla
  ¿A Cristo nombras? ¿Qué es esto?

ANTONIO
Pues ¿no quieres que le nombre,
si por remedio del hombre
está de esta suerte puesto?
(Saca un Cristo.)
Redondilla
2765
  ¡Ay, Rosa, míralo aquí!

ROSA
¿Loco te has vuelto?

ANTONIO
Antes cuerdo,
pues hallo aquí lo que pierdo
por mi locura y por ti.
Redondilla
  ¡Halle yo, Padre divino,
2770
en este costado abierto
sagrado acogida y puerto
del mar de mi desatino!
Terceto
  ¡Haced, santas venas frías,
que aquéstas por vos desangre
2775
las tristes lágrimas mías!
Redondilla
  Pues que vos, rey celestial,
sois piedra, imprímanse en vos,
que si sois piedra, mi Dios,
en piedra hacen señal.

ROSA
Redondilla
2780
  Siempre temí tu mudanza.

ANTONIO
¡Malhaya el hombre traidor
que fuera de vos, Señor,
pone jamás su esperanza!
Redondilla
  Mi confianza mortal,
2785
que es viento, en nada la fundo,
siempre la puse en el mundo
y en vos nunca, por mi mal.
Redondilla
  Pero yo juro, Señor,
de pagarlo con la vida,
2790
a vuestra sangre ofrecida,
a quien debo tanto amor.
Redondilla
  Quédate, Rosa, y el ciclo
se duela de ti.

ROSA
¡Ah, mi bien!

ANTONIO
Ya no hay bien, Rosa, sin quien
2795
murió para bien del suelo.
Redondilla
  Voy a morir.

(Vase.)

ROSA
¡Ah, señor,
mira que te adoro! ¡Fuese!
¿Que este fin mi amor tuviese?
¡Oh, qué mal puse mi amor!

(Sale LUCIFER.)

LUCIFER
Redondilla
2800
  Deseaba entrar aquí
y nunca he podido entrar,
que éste se ha sabido armar
bravamente contra mí.
Redondilla
  ¡Oh, qué espada de dos filos
2805
tomó el traidor en la mano.

ROSA
¡Que se haya vuelto cristiano!
Mas son comunes estilos
Redondilla
  de estos renegados perros.
Al rey haré que le mate.

LUCIFER
2810
Con regalo es bien se trate.
Póngale primero en hierros.

ROSA
Redondilla
  Mejor será por amor.

LUCIFER
Regálale; ve tras él.

ROSA
Lágrimas podrán con él
2815
lo que no pudo el rigor.
Redondilla
  Voy a seguirle.

(Vase.)

LUCIFER
Reniego
de mí mismo, pues María
Dudo dar luz este día
al alma de un hombre ciego.
Redondilla
2820
  ¡Domingo, mucho supiste;
a buen árbol te arrimaste!
¡Qué bien sus rosas fundaste
¡Qué hermoso huerto escogiste!
Redondilla
  ¿Quién me ha encontrado contigo,
2825
perro labrador de herejes?
Mas yo haré que esta vez dejes
la prenda que ha de ir conmigo.
Redondilla
  En tu dorada carlanca
no hay tocar; mas quiero ver
2830
si te pudiese morder
algo de esa fimbria blanca.

(Entran EL REY, BECEBA, ARCHIMA AMET y CELIMO.)

BECEBA
Redondilla
  ¡Qué alegre y regocijada
Túnez, señor, te recibe!

REY
¡Moros: por Beceba vive
2835
vuestro rey!

ARCHIMA
¡Famosa entrada !

(Salen los músicos con un baile morisco, con máscaras.)

MÚSICOS
Romance (tirada)
  Gardamos, Alá, Muley,
que gardar al rey, que garda
al rey, que un león tener
para hacer mochos pedazos,
2840
quitarmo ley desas brazos
y él vida por él poner.
Túñez, tenelde placer
por vasallo de bon ley,
Mahoma, gardar Muley,
2845
gardar al rey, gardar al rey.

(Vanse los músicos. Sale ANTONIO de fraile con su corona.)

ANTONIO
Soneto
  Los que me vistes por deleite vano
negar la fe de Cristo que profeso
y, habiéndole primero dado el beso,
venderle como bárbaro villano.
2850
Los que dejastes el valor cristiano
por el ejemplo de mi loco exceso,
mirad que ya le adoro y le confieso,
trayéndole en el alma y en la mano.
No soy Sultán; Antonio, sí; ninguno
2855
crea que creo al bárbaro Profeta,
porque se engañará si piensa alguno.
La ley de Cristo adoro; vuestra seta
maldigo. Cristo es Dios, que es trino y uno.
Mi sangre está ya a vuestros pies sujeta.

(De rodillas.)

REY
Endecasílabos sueltos (tirada)
2860
  ¡Por Alá, que de cuantas invenciones
en mi entrada se han hecho no hay ninguna,
Sultán, que con la tuya se compare!
¡Qué bien de los cristianos se ha burlado!
Beceba, ¿ no es muy digno de un gran premio?

BECEBA
2865
¡Qué máscara! ¡Qué fiesta más discreta!
¡Qué bien ha castigado a los cristianos!
¡Qué bien sus desatinos me presenta!

ANTONIO
No son máscara, rey; antes es esto
quitarme ya la máscara del rostro.
2870
Yo creo en Jesucristo, Cristo vivo.
Cristo es Dios.

REY
¿Cómo es esto? Espera un poco.
Sultán, ¿hablas de veras o estás loco?

ANTONIO
No soy Sultán, Antonio soy; ya vuelvo
a los palacios de mi Padre, a donde
2875
me ha vestido del hábito primero
para sentarme a su gloriosa Mesa.
Pródigo fui de sus tesoros ricos;
guardé negro ganado de deleites;
roto volví, mas ya me dio sus brazos,
2880
a trueco de mil lágrimas, y puso
en mi cuello la estola de su gracia.

REY
Antonio, mira bien lo que aventuras.

ANTONIO
¿Qué ventura mayor que con mi sangre
confirmar las verdades que confieso?

REY
2885
No hay fiesta sin azar, que todas tienen
por fin guardado algún desabrimiento.

BECEBA
¡Ah rey! ¿Está mejor Rosa empleada
en un cristiano vil?

REY
Llevadle presto,
y dentro de tres días, si no dice
2890
que a Mahoma confiesa, dadle muerte.

ANTONIO
De aquí a tres días, rey, de aquí a tres años,
de aquí a tres mil, diré lo mismo.

REY
¡Oh perro!
Llevadle al campo luego, apedreadle
y quemaréis su cuerpo.

ANTONIO
¡Virgen pura,
2895
cumplióse mi deseo! Mi remedio
debo a vuestro santísimo rosario.
¡Oh santa devoción! En vos espero
que no se perderá quien la tuviere.

(Llévanle.)

REY
Octava real
  Arrepentido estoy, ¡por Alá santo!,
2900
de haber honrado a este cristiano perro.
Vuélvase, moros, el contento en llanto.

BECEBA
¡Por éste me pusiste en tal destierro!

REY
Famoso alcalde, pues te debo tanto
y he conocido mi notable yerro,
2905
yo huelgo de que quede libre Rosa,
que, si hoy la quieres, hoy será tu esposa.
Octava real
  Sin esto haré que el Gran Señor confirme
mi sucesión en ti.

BECEBA
Beso tus manos,
¡oh generoso rey, columna firme
2910
de todos los estados africanos!

REY
Obligarme pudiste y persuadirme.
No haré más confianza de cristianos.
Vamos a ver a Rosa.

BECEBA
Hoy quiera el cielo
lograr tus años y premiar mi celo.

(Vanse. Salen MARCELA y UN MERCADER.)

MARCELA
Romance (tirada)
2915
  Antes de embarcarme quiero,
aunque pudiera en mi llanto,
pues que no soy conocida
con la mudanza del hábito.
ver, si pudiera, a mi Antonio.

MERCADER
2920
Si le están apedreando.
¿No ves que podrán volver
las piedras a los cristianos?

MARCELA
¡Ojalá, amigo, que algunas,
despedidas de sus brazos,
2925
me hiciesen tan venturosa!

(Sale COSME.)

COSME
¡Oh jüicios soberanos,
que guían nuestro remedio
por tan diferentes casos!

MARCELA
¿Viste a fray Antonio, amigo?

COSME
2930
Yo soy, Marcela, el que tanto
abominó sus delitos;
yo fui su mayor contrario,
porque yo soy aquel lego
que a su lado cautivaron,
2935
fray Cosme, y ya soy
flama que su nombre alabo.
Por la gran puerta de Túnez
sacaron a Antonio al campo,
coronada la cabeza
2940
y atadas atrás las manos.
Las cosas que iba diciendo
con la Virgen santa hablando,
las ternezas que a su Hijo,
los amores, los regalos,
2945
los perdones que pidió
a los cautivos cristianos,
¿qué lengua habrá que lo diga,
Al fin, al campo llegaron;
hincó en tierra las rodillas.
2950
y allí, como Esteban santo.
bordó de piedras preciosas,
rubíes en sangre bañados,
el hábito de Domingo,
siempre a la Virgen llamando.
2955
Encienden un grande fuego,
pero del cuerpo sagrado
huye el fuego, que el de amor
resiste y le deja intacto.
Piedras en sangre teñidas
2960
cogieron muchos cristianos
y se les volvieron rosas.
Mas ya tratan de enterrarlo,
que a los pies del crucifijo
de este templo fabricado
2965
de genoveses en Túnez
mandó sepultarse el santo,
donde esperan que ha de hacer
Dios por él grandes milagros.
Pues ya llegamos al puerto,
2970
el santo cuerpo veamos.

MARCELA
La piedra que sangre tenga,
Antonio, mi padre amado,
será diamante en mi pecho.

COSME
Este es el cuerpo sagrado.
2975
(Corran una cortina y aparece Nuestra Señora del Rosario con manto azul; más abajo, a los lados, los frailes que puedan, dominicos, con rosarios al cuello, y alrededor de la Virgen, un rosario grande, con rosas por paternóster, y fray ANTONIO de rodil1as, lleno de sangre, con un Cristo en la mano derecha y en la izquierda el rosario.)
¡Con qué valor tiene a Cristo
Antonio en la diestra mano,
como bandera que sigue,
y en la siniestra, el rosario!

MARCELA
Con estas armas, ¿quién duda,
2980
¡oh valeroso soldado!,
que conquistase los cielos?
Nuevo Esteban, si en el manto
de la Virgen ya te miras
como a soberano amparo,
2985
ruega por mí.

COSME
Y por todos.
(Cúbrese la apariencia.)
Padre Antonio, Antonio santo.
Y aquí, senado, da fin
«La Devoción del Rosario».
San Antonino la escribe,
2990
que de Florencia, en San Marcos,
dio el hábito a fray Antonio,
y así os lo ofrece Belardo.