Félix Lope de Vega y Carpio Lope de Vega y Carpio, Félix

EL PREMIO DEL BIEN HABLAR




Texto utilizado para esta edición digital:
El premio del bien hablar. Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2002. Edición digital a partir de: Veintiuna parte verdadera de las comedias de Lope Felix de Vega Carpio. Madrid, viuda de Alonso Martin, 1635 [en Base de Datos Teatro Español del Siglo de Oro (TESO)].
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Romeu Guallart, Luis María (Artelope)

Personas que hablan en ella.

LEONARDA, dama
DON JUAN DE CASTRO
DON ANTONIO, viejo
MARTÍN, lacayo
DON PEDRO
ÁNGELA, dama
FELICIANO
RAMIRO, huésped
RUFINA, esclava
CAMILO, criado
CARRILLO

Acto I

Salen LEONARDA, dama, y RUFINA.

LEONARDA
Décima
¿Doblaste el manto?

RUFINA
Ya vengo
de quitarte ese cuidado.

LEONARDA
¿Dijiste, Rufina, a Hurtado,
que a la tarde salir tengo?

RUFINA
5
Ya, señora, le prevengo
de que has de ver a doña Ana.

LEONARDA
¡Qué de juventud liviana
que nos esperaba enfrente!

RUFINA
Servir pudiera de puente
10
desde Sevilla a Triana.
Décima
Mas, si en toda la ciudad
no hay tu talle, ¿qué te admira?

LEONARDA
Mas presumo yo que mira
del oro la cantidad:
15
«Dineros son calidad»,
dijo el cordobés Lucano;
porque esto de padre indiano
mueve más la juventud;
que a la nobleza y virtud
20
pocos estienden la mano.
Décima
¿No estaba don Pedro allí,
aquel mi gran pretendiente?

RUFINA
Aquel necio maldiciente
de su hermano, entre ellos vi.

LEONARDA
25
¡Lo que hablaría de mí
toda aquella mocedad,
con su necia libertad!

RUFINA
Allí estaba un caballero,
al parecer forastero,
30
con más seso y gravedad.

LEONARDA
Décima
En ninguno reparé,
por si estaba allí mi hermano.

RUFINA
No estaba allí Feliciano,
que uno a uno los miré.
35
Pero el forastero fue
quien me pareció mejor.

(Dentro, ruido.)

LEONARDA
Parece que oigo rumor,
y cerca de nuestra casa.

RUFINA
¿Cómo esto en Sevilla pasa?
40
Abre ese balcón, Leonor.

(Entren, las espadas desnudas y las capas revueltas, DON JUAN DE CASTRO y MARTÍN, su criado.)

DON JUAN
Redondilla
Entra, y donde quiera sea.

LEONARDA
¡Jesús!

DON JUAN
No os alborotéis.

RUFINA
¿Cómo no?, ¿qué pretendéis?

LEONARDA
¿Quién habrá que aquesto crea?
Redondilla
45
¿Hasta mi estrado os entráis?
¡Hola!

DON JUAN
Si en venir huyendo
de la justicia os ofendo,
vuestro respeto agraviáis.
Redondilla
Casa tan noble me ha dado
50
licencia, y no me engañé,
pues donde un ángel hallé,
¿quién duda que fue sagrado?
Redondilla
Mandad que cierren la puerta.

LEONARDA
Rufina, corre.

RUFINA
Yo voy.

(Vase.)

LEONARDA
55
Menos alterada estoy,
que estuve, de veros, muerta.
Redondilla
No cierren la de la calle,
porque será dar sospecha.

DON JUAN
Que no fue cosa mal hecha
60
os dice mi traje y talle.

MARTÍN
Redondilla
Señora, si solo fuera,
quien de esta manera entrara,
no es mucho que os espantara
y mala sospecha os diera;
Redondilla
65
pero don Juan, mi señor,
abona el haber pisado
las barandas del estrado
de vuestro heroico valor.
Redondilla
Amparadle, pues oísteis
70
que su imagen os llamó.

(Sale RUFINA.)

RUFINA
Ya la gente que os siguió
no sabe por dónde fuisteis.
Redondilla
Toda, en efeto, se fue,
y la calle está segura.

DON JUAN
75
A tal templo de hermosura,
buscando amparo, llegué.
Romance (tirada)
Yo soy, gallarda señora
(como ya os lo dice el traje),
forastero de Sevilla,
80
corona de las ciudades,
que en España, en toda Europa
gobierna el Rey, que Dios guarde;
que, como naturaleza,
es de todos patria y madre.
85
Nací en Madrid, aunque son
en Galicia los solares
de mi nacimiento noble,
de mis abuelos y padres.
Para noble nacimiento
90
hay en España tres partes:
Galicia, Vizcaya, Asturias;
o ya montañas se llamen.
Qué turbado estoy, pues digo,
en ocasión semejante,
95
cosas que os importan poco.
No os espantéis, perdonadme,
que por Dios, que no me turban
pendencias ni enemistades;
el templo sí, y en su altar,
100
la belleza de su imagen.
¿Qué os importa a vós saber
que descienda de la sangre
del conde de Andrada y Lemos,
y que la causa dilate
105
de la presente desdicha,
que os ha obligado a escucharme
en vuestro mismo aposento,
donde el sol fuera arrogante?
Sabed que vine a Sevilla
110
huyendo (mirad qué alarde
de fortuna), porque a un hombre
castigué la lengua infame.
Hablaba mal de mujeres;
y yo, que he dado en preciarme
115
de defenderlas, no puede
sufrir que tan mal hablase.
Pasarme quise a las Indias,
que dos heridas mortales
ya le tendrán bien seguro,
120
que mal de mujeres hable.
Llegué a Sevilla, y la flota,
como veis, aun no se parte;
entretanto, me entretienen
caballeros y amistades.
125
Hoy vine a la Madalena,
y como algunos hallase
a la puerta, me detuve;
que ellos gustaron de honrarme.
No salió mujer de misa,
130
a quien un don Diego, un áspid,
helado para gracioso,
para hablador, ignorante,
no infamase en las costumbres,
no desluciese en el talle,
135
no afease en la hermosura,
no descubriese el amante.
Palabra no les decía
que el alma no me pasase;
que cuando se habla en corrillos,
140
no es afrenta que se hace
al ausente, que no la oye,
sino a los que están delante;
porque es tenerlos por hombres
que gustan de infamias tales,
145
y hablar mal de los ausentes,
afrenta los hombres graves.
Salió una señora indiana
con dueña escudero y pase,
y en viéndolo, se tapó,
150
dejando caer la margen
del manto al pecho, en lo negro
luciendo cinco cristales.
Como cuando el sol hermoso
por nubes opuestas sale,
155
así de sus ojos bellos,
luz por las puntas de Flandes.
Pero no templó su lengua,
que luego dijo: «¡Que trate
mi hermano por interés,
160
con esta indiana casarse!
Que, ¡vive Dios!, que me han dicho
que vendió en Indias su padre
carbón o yerro, que agora
se ha convertido en diamantes.
165
Que, puesto que es vizcaíno,
para el toldo que esta trae,
son muy bajos sus principios.
¡Mal hayan indias y mares!
Yo, no podiendo sufrir
170
palabras tan desiguales
al valor de un caballero,
dije: «Vuesa merced hable
como quien es, que desdice
de las palabras el traje;
175
que es honrar a las mujeres
deuda a que obligados nacen
todos los hombres de bien,
por el primer hospedaje
que de nueve meses deben,
180
y es razón que se les pague.
Que, puesto que son las lenguas
espadas, para templarse
quiso Dios que las pusiesen
en los pechos de sus madres.»
185
«¿Quién le mete en eso a él,
no conociendo las partes?»,
respondió, descolorido.
Yo dije: «El ver que la infamen
sin dar ocasión, y el ser
190
hombre, que basta a obligarme,
cuando no naciera noble».
Replicó: «Pues, oiga y calle,
si no sabe quién soy yo,
y que no es bien que se case
195
mi hermano desigualmente.»
Respondí yo: «Los que saben
que en Vizcaya a los más nobles
se les permite que traten,
con hábitos en los pechos,
200
no dicen razones tales;
y, sin conocerla, digo
que el ser mujer es bastante
nobleza, y que no es honrado
quien no las honra.» «¡Dejadme!
205
(dijo entonces). Mataré
este necio, si es su amante!»
Repliqué: «No la conozco,
pero lo que digo baste
para hablar en su defensa.
210
Saca la espada, cobarde,
que donde palabras sobran,
temo que las obras falten.
¡Saca la espada!, ¿qué esperas,
pues no te detiene nadie?»
215
Pero, ¡vive Dios!, que apenas
las dos se vieron iguales,
cuando pienso que la indiana
vino en forma de algún ángel
y le derribó en el suelo,
220
sin que a tenerle bastasen
cuantas espadas y amigos
pretendieron ayudarle.
No espere mejor suceso
la lengua que las infame,
225
ni menos que vida y honra
quien las defienda y alabe.
Con esto quise tomar
la iglesia para librarme,
y, por la confusa gente,
230
tomé diferente calle.
Al revolver de la esquina,
vi estas casas principales,
juzgué por ellas el dueño,
es imposible engañarme.
235
Traigo una hermana conmigo,
a quien doy tantos pesares,
que este postrero, señora,
temo que la vida acabe;
esto solamente siento.
240
Hasta que la noche baje,
os suplico permitáis
que en vuestra casa me ampare
para partirme a Sanlúcar,
donde a las Indias me embarque,
245
si podrán llevar el peso
de mis desdichas sus naves.
Que tan justa obligación
hará que el alma os consagre
la tabla de este milagro,
250
que con letras de oro en jaspe,
diga que pudo, en Sevilla,
don Juan de Castro librarse,
con doña Ángela, su hermana,
de dos peligros tan grandes.
255
Y porque vea el pintor,
cuando la tabla señale,
cómo ha de poner la historia,
y pues sois la hermosa imagen,
ya me pongo de rodillas
260
para que así me retrate.
Que quien defiende a mujeres,
bien es que piedad alcance.

LEONARDA
Décima
La ocasión en que os halláis
no da lugar a respuesta;
265
vuestro valor manifiesta
lo que hacéis y lo que habláis.
Esa mujer que obligáis,
yo soy, y palabra os doy
que mintió, porque yo soy
270
nieta de tan noble abuelo,
que, por bien nacida, al cielo
siempre agradecida estoy.
Décima
Es de mi padre el solar,
el más noble de Vizcaya;
275
que a las Indias venga o vaya,
¿qué honor le puede quitar?
Si le ha enriquecido el mar,
no implica ser caballero.
Quiso honrar ese escudero
280
mi padre; mas no podrá,
que esa espada es lengua ya
con que digo que no quiero.
Décima
Eso de hierro y carbón
es lenguaje maldiciente;
285
pero yo quiero, aunque miente,
tener en esta ocasión
ese trato y opinión,
para que cuando le halle
en aquella misma calle,
290
me sirva el hierro, en su mengua,
para cortalle la lengua,
y el carbón, para quemalle.
Redondilla
Pienso que viene mi hermano.
Rufina, escóndele presto.

DON JUAN
295
¡Bien haya el cielo, que ha puesto
mi remedio en vuestra mano!

MARTÍN
Rufina, color indiano,
¿no hay bodega o palomar?

RUFINA
El pajar te quiero dar,
300
y a tu amo, mi aposento.

MARTÍN
¿Si comen, no habrá sustento?

RUFINA
¿Ya no te llevo al pajar?

(Llévalos.)
(Salen FELICIANO, DON PEDRO y CARRILLO.)

FELICIANO
Redondilla
Esto se ha de hacer así,
no hay sino armarnos de presto.

LEONARDA
305
¿Dónde vas tan descompuesto?

DON PEDRO
¿Sabes mi desdicha?

LEONARDA
Sí.

DON PEDRO
Redondilla
¡Ay, Leonarda!, que espirando
queda mi hermano don Diego.

LEONARDA
Quien tan locamente ciego
310
vivió siempre murmurando,
Redondilla
¿qué mucho que muera así?

FELICIANO
¡Qué buen modo de consuelo!
Vamos de aquí.

DON PEDRO
Sabe el cielo
que reprehensiones le di;
Redondilla
315
mas era hermano mayor,
no me tocaba el castigo.

FELICIANO
Yo soy de don Pedro amigo,
y tuve a don Diego amor.
Redondilla
Si hablaba mal, solo fue
320
de ruin gente, que la honrada
siempre fue dél respetada.

LEONARDA
¿Eso dices?

FELICIANO
Esto sé,
Redondilla
y vive Dios, que si esconde
la tierra este forastero,
325
que le he de matar.

DON PEDRO
No espero,
que habemos de saber dónde;
Redondilla
que es Sevilla confusión.
Y si en monasterio está,
¿quién, Feliciano, podrá
330
matarle en esta ocasión?
Redondilla
Lo mejor será enviar
a Sanlúcar dos soldados
para matarle pagados;
porque éste se ha de embarcar,
Redondilla
335
y no podrá conocellos.

FELICIANO
Vámosle a buscar agora,
que es lo que importa.

DON PEDRO
Señora,
pensé que esos ojos bellos
Redondilla
enterneciera la muerte
340
de don Diego, y tan airados
los hallo, que mis cuidados
crecen con rigor más fuerte;
Redondilla
que, por doblar mis enojos,
como a mi hermano un traidor,
345
me matan con más rigor
la espada de vuestros ojos.
Redondilla
Que, si no estáis ofendida...

FELICIANO
¿De qué os aflige mi hermana?
¡No ha de amanecer mañana
350
este villano con vida!

(Vase.)
(Sale DON ANTONIO, padre de LEONARDA.)

DON ANTONIO
Redondilla
¿Dónde va tu hermano así?

LEONARDA
Allá con sus amistades,
a ejecutar necedades
que te den cuidado a ti.

DON ANTONIO
Redondilla
355
Dicen que ha herido a don Diego
un forastero, don Juan.

LEONARDA
Los dos a buscarle van,
uno necio, y otro ciego.

DON ANTONIO
Redondilla
¿Pues que quiere Feliciano
360
acabar mi vida ansí?

LEONARDA
Este don Pedro, que aquí
trujo, a mi pesar, mi hermano,
Redondilla
queriendo que su mujer,
como se lo ha dicho, sea,
365
en estas cosas se emplea.

DON ANTONIO
Algo le ha de suceder.
Redondilla
Siempre los malos sucesos
vienen por malos amigos,
no tiene un padre enemigos
370
como los hijos traviesos.
Redondilla
Matarán este don Juan,
¿quién lo duda? Es forastero.

LEONARDA
Es valiente caballero,
tendrá amigos, no podrán.
Redondilla
375
La causa de la cuestión
fue decir mal de mujeres,
don Diego; pues ¿cómo quieres
que le ayude la razón?

DON ANTONIO
Redondilla
¿Luego el don Juan defendía
380
las mujeres?

LEONARDA
Sí, señor.

DON ANTONIO
Ese hombre tiene valor.
No hay cosa, Leonarda mía,
Redondilla
más digna de un hombre honrado;
Ser quien le mató quisiera;
385
así en las venas me altera
el humor del tiempo helado.
Redondilla
Si supiera dónde estaba,
favor le diera, y dinero.
Propia acción de caballero.
390
¿Quién lo bien hecho no alaba?
Redondilla
Voy a buscar a tu hermano,
que es loco y rico.

(Vase.)
(Sale RUFINA.)

RUFINA
Ya quedan
a donde hallarlos no puedan.

LEONARDA
Solo temo a Feliciano.
Redondilla
395
¿Dónde pusiste el criado?

RUFINA
Martín (que aqueste es su nombre)
queda, por más tordo que hombre,
en el pajar enjaulado.
Redondilla
Pienso que ha de cantar bien;
400
porque aun a penas entró,
cuando de comer pidió.

LEONARDA
Haz que de comer le den,
Redondilla
que yo haré con gran secreto
la comida de don Juan.

RUFINA
405
Lástima los dos me dan.

LEONARDA
El caballero es discreto;
Redondilla
y que me ha puesto, Rufina,
en notable obligación.

RUFINA
Por ella obliga a afición,
410
y por la persona inclina.
Redondilla
Pidiome un libro.

LEONARDA
Hasme dado,
Rufina, grande contento;
hoy sabrá mi nacimiento;
que tú, sin mostrar cuidado,
Redondilla
415
le darás mi ejecutoria,
diciendo que aquí la hallaste
en un cofre mío.

RUFINA
Pensaste
[una sutil vanagloria]

LEONARDA
Redondilla
Quiero que sepa que tengo
420
sangre de un señor de España.

RUFINA
Si la vista no me engaña,
a pensar que quieres vengo
Redondilla
ser con él más que piadosa.

LEONARDA
¿No te parece que fuera
425
quien a don Juan mereciera?

RUFINA
Di lo demás.

LEONARDA
Venturosa,
Redondilla
sin temer tormenta o calma.
Porque el bien hablar, Rufina,
es una señal divina
430
de la nobleza del alma.

(Vanse.)
(Sale DOÑA ANGELA, dama, y RAMIRO, huésped.)

DOÑA ÁNGELA
Décima
No sé cómo he de tener
paciencia en tan mal suceso,
que, si no es perder el seso,
no me queda qué perder.

HUÉSPED
435
¿No pudiera suceder
el matar a vuestro hermano?
Que fuistes dichosa, es llano,
que en dos males es error
no agradecer el menor,
440
y quejarse al cielo en vano.

DOÑA ÁNGELA
Décima
Conozco que mayor mal,
huésped, suceder pudiera;
que esto no me sucediera,
fuera a mi inocencia igual.
445
¿Una mujer principal,
en tierra estraña, os admira
que sin amparo se mira?

HUÉSPED
No, me admira que os engaña
llamar esta tierra estraña.

DOÑA ÁNGELA
450
¿A qué mi remedio aspira?

HUÉSPED
Décima
En Sevilla estáis, no estáis
en algún monte desierto.
¡Ay del que cerca del puerto,
si ya no es muerto, miráis!
455
En mi casa no temáis
necesidad, ni violencia.

(Dentro, FELICIANO y DON PEDRO, y CARRILLO.)

FELICIANO
¿Quién ha de hacer resistencia
a donde hay tanta razón?

HUÉSPED
Estos, los parientes son.

DOÑA ÁNGELA
460
Defienda Dios mi inocencia.

(Salen.)

FELICIANO
Romance (tirada)
¿Posaba don Juan de Castro,
huésped, en aquesta casa?

HUÉSPED
Aquí posaba, señor,
que a mí me pesa en el alma.

FELICIANO
465
¿Tiene aquí ropa o criados?

HUÉSPED
No tiene más de esta dama.

FELICIANO
¿Es acaso criada suya?

DON PEDRO
¿Es su amiga o es su hermana?

DOÑA ÁNGELA
Hermana por sangre soy,
470
de buena sangre heredada,
que os suplico respetéis,
y amiga porque se llama
la amistad que es verdadera
parentesco de las almas.
475
No fue por mí la cuestión,
ni he sido parte ni causa
de vuestro disgusto y pena,
aunque la mayor me alcanza.
Los hombres, al fin, son hombres,
480
por mayores males pasan.
¡Ay de las pobres mujeres
que los hombres desamparan!
Aquí sí que es el dolor,
y más cuanto más honradas,
485
porque es el mayor peligro
el honor a quien le guarda.
Yo soy la muerta, yo sola
a quien destruyen y matan;
yo, triste, que aun el valor
490
en tal desdicha me falta,
entre vuestras armas sola,
mujer entre mil espadas;
dadme, señores, la muerte,
yo me confieso culpada;
495
que son sangre las desdichas,
y de deudo a deudo pasan.
Mi fortuna dio los filos,
y le sacó de la vaina
el acero de esta herida.
500
¿Qué aguardáis? ¡Tomad venganza!

DON PEDRO
¿Qué os parece de este llanto?
Vive Dios, si no mirara.

FELICIANO
Callad, don Pedro, por Dios,
que es bajeza esa palabra.
505
De lo que don Juan ha hecho,
¿qué culpa tiene su hermana?
¿Esta moza está en las tierras,
donde, con violentas armas,
por una ofensa, un linaje,
510
mujeres y amigos matan?
Aunque esta señora fuera
culpada en esta desgracia,
¿no pudieran detener
la más violenta arrogancia
515
dos perlas de aquellos ojos?

DON PEDRO
¡Buen amigo! ¡Linda traza
de vengar un muerto hermano!
Ven Carrillo, que si aguarda
mi agravio tiernos requiebros,
520
locas son mis esperanzas.

CARRILLO
Vamos por toda Sevilla,
déjale, que es una mandria.
Yo apostaré que a estas horas
le está ofreciendo su casa.
525
Vamos por los monasterios,
que, por la tribuna santa,
que aunque esté en el refitorio,
le he de dar cuatro mohadas.

(Vanse los dos.)

FELICIANO
Señora, no tengáis pena,
530
que aunque es bastante la causa,
por amigo de don Pedro
acompañé su venganza.
Que entré soberbio os confieso,
y, en viendo ese talle y cara,
535
amainé todas las velas.
Tengo sangre de Vizcaya;
lo que dijere una vez
será firme y sin mudanza.
Dadme licencia que os vea,
540
y en esta ocasión os valga;
que vive Dios de poner
un millón que hay en mi casa
por vuestro servicio, y luego
honor, sangre, vida y alma.

DOÑA ÁNGELA
545
El cielo os pague el consuelo.

FELICIANO
¿Vuestro nombre?

DOÑA ÁNGELA
Ángela.

FELICIANO
Basta.
No se engañó quien le puso.
¿Huésped?

HUÉSPED
Señor.

FELICIANO
Dos palabras:
Con estos cincuenta escudos
550
regalaréis esta dama
mientras que vuelvo a Sevilla.

HUÉSPED
¿Cuándo volveréis?

FELICIANO
Mañana.

(Vase.)

HUÉSPED
Cincuenta escudos me dio.

DOÑA ÁNGELA
Término de gente hidalga.

HUÉSPED
555
Pesia tal, es rico y noble,
puede comprar a Triana.
Una hermana tiene hermosa,
para quien su padre guarda
cien mil ducados de dote.

DOÑA ÁNGELA
560
La fortuna, mi madrastra
ha guardado para mí,
cien mil penas y desgracias.

(Vanse.)
(Salen DON JUAN y MARTÍN.)

DON JUAN
Pareados octosílabos
¿Cómo pasaste a verme?

MARTÍN
Con licencia
de la mulata, que es la quinta esencia
565
de toda la discreta picardía
que lo moreno de esta tierra cría.

DON JUAN
¿Has comido?

MARTÍN
¿Qué dices? Treinta platos
me trujo esta princesa de mulatos;
y sirviendo la paja de manteles,
570
comí mejor que en sillas, ni doseles;
y, para postre, mano y paz de Francia,
que puesto que temiendo la fragancia,
la limpieza pastilla, y no ser fea,
disimular pudiera la gragea.
575
¿Comiste tú?

DON JUAN
Pedile a la morena
un libro, por pasar mejor la pena
de tanta soledad; y ella, que ignora
qué historias salen en la Corte agora,
en vez de tanta prosa, verso y fama,
580
me trujo la nobleza de su ama,
de mil colores y oro, y la he leído;
con que también estuve entretenido,
como con los donaires del Parnaso,
del Orfeo, del nuevo Garcilaso.
585
Es tanta, finalmente, su belleza,
que puede competir con su nobleza.
Vino, Martín, tras esto la comida,
guisada de la dama defendida,
con tal regalo, olor, gusto y aseo,
590
que solo le ha faltado a mi deseo
el postre que te dio la mulatilla.

MARTÍN
¡Qué bizarra es la gente de Sevilla!
¡Qué liberal, qué limpia y generosa!

DON JUAN
¿No es Leonarda discreta? ¿No es hermosa?

MARTÍN
595
¿Cómo discreta? Cicerón, Cervantes,
ni Juan de Mena, ni otro después, ni antes,
no fueron tan discretos y entendidos;
en una harpa templada en los oídos,
es sentencia en favor por el consejo,
600
consonancia en cristal de vino añejo.
Son de doblón en mesa o plata doble,
cortés respuesta de persona noble,
ruido de arroyuelo ardiendo Febo,
soneto de don Luis, Séneca nuevo;
605
con hambre, los torreznos que se fríen;
con tercianas, las fuentes que se ríen,
o más sonoro que en la espalda suele,
de los que azotan a quien no le duele,
o en un falso testigo o alcahueta,
610
el eco de la solfa de baqueta.
Pues en llegando a hablar de la hermosura,
Diana es fea, Filomena oscura,
la doncella de Francia y la doncella
de Dinamarca, nones son con ella,
615
porque el sol es muy lindo, y nos enfada
por los caniculares, y esta agrada.
Quedémonos aquí, pues has topado
las Indias sin la mar, que tú embarcado
irás a tu aposento con Leonarda,
620
y yo con la mulata que me aguarda
en mi pajar sin larga las escotas;
porque si aquí se encierran treinta flotas,
¿qué es menester buscar mayor tesoro,
que aun esta esclava, si la vendo, es oro?

DON JUAN
625
¡Cómo piensas, Martín, lo que has soñado!
¡Bien parece que en paja te has echado!

MARTÍN
Sí, mas no la he comido; que me dieron
naranjas que la cólera rompieron,
un pernil con las hebras como grana,
630
que abriera a un hipocóndrico la gana,
y a estar hecha en figura más perfeta,
de un cardenal pudiera ser muceta
una ave enamorada.

DON JUAN
¿Enamorada?

MARTÍN
De tierna, derretida y bien asada,
635
hubo su rabanito, oliva y queso,
que pudieran venderme por el peso,
con esto y diez tragadas de cazalla,
dije, poniendo aparte la toalla,
los ojos ya del buen licor testigos:
640
«muleta, ¿dónde están los enemigos?»

DON JUAN
¡Ay, Martín! ¡Cómo todo me alegrara,
si en Madrid a doña Ángela dejara!,
pero ver que es mi hermana, y que afligida
ha de estar del peligro de mi vida,
645
no me permite gusto, ni contento.

MARTÍN
¡Quedo, que está Leonarda en tu aposento!

(Salen LEONARDA y RUFINA.)

LEONARDA
Décima
Habréis pasado muy mal
de aposento y de comida.

DON JUAN
No la he tenido en mi vida,
650
hermosa señora, igual.

LEONARDA
Dar un palacio real
a vuestro valor quisiera.

DON JUAN
Menos a mi intento fuera;
por ser de esclava le alabo;
655
que, siendo yo vuestro esclavo,
me disteis mi propia esfera.
Décima
Vine a mi centro en venir
donde vuestra esclava vive.
Parece que me apercibe
660
de que os tengo de servir.
Si aquí os puedo ver y oír,
toda mi ventura encierra,
todos mis males destierra,
porque después de no estar
665
en el cielo, no hay buscar
mayor descanso en la tierra.
Décima
Pero, ¿qué ha de ser de mí,
ya que en tal lugar estoy,
si en siendo noche me voy
670
de aqueste día en que os vi?
Si tan presto el bien perdí,
fímera fue mi ventura.
No es bien, el que poco dura,
mas, quién, señora, pensara
675
que mis contrarios vengara
vuestra divina hermosura.
Décima
Cuál es el muerto, no acierto,
bella Leonarda, a juzgar;
si el no veros me ha de dar
680
la muerte, yo soy el muerto.
Pensé que llegaba al puerto
de mis desdichas, y llego
donde a la muerte navego
con tal tormenta y rigor,
685
que quiere anegar amor
el alma en un mar de fuego.
Décima
¿Qué hice yo a vuestros ojos,
que vengan mis enemigos,
cuando los hice testigos
690
de mis lágrimas y enojos?
Juzgaréis que son antojos
decirme que me desalma
amor, que me tiene en calma;
pero vuestra discreción
695
sabe que la obligación
abre las puertas al alma.
Décima
Primero os amé que os vi;
¿quién vio tan nuevo obligar?
Y no lo podéis negar,
700
pues sabéis que os defendí.
Mirad cómo merecí
favores antes de veros;
pero fue para perderos,
pues en viéndonos los dos,
705
no me defendí de vós,
aunque supe defenderos.

LEONARDA
Décima
Señor don Juan, si tenéis
determinado partiros,
mal podré yo persuadiros
710
contra lo que vós queréis;
y basta que me dejéis
con tantas obligaciones
sin decirme esas razones,
para más pena y dolor;
715
que no le detiene amor
a quien deja las prisiones.
Décima
Defenderme antes de verme
no fue amor, nobleza fue,
o condición vuestra, en fe
720
de obligarme y conocerme;
pero si fue defenderme
nobleza, nobleza [ha sidoN
X
Nota del editor

Originalmente “fue”, pero por motivos de rima se propone “ha sido” (nota del editor digital)

]
el haberos defendido;
con que diréis, con razón,
725
que cumple su obligación
beneficio agradecido.
Décima
Vós os vais porque queréis,
y algún deseo lleváis,
pues porque queréis os vais,
730
cuando quedaros podéis.
Al peligro anteponéis
el ángel que en la posada
debe de estar lastimada.
¡Mirad qué estraños desvelos,
735
que os estoy pidiendo celos,
sin amor ni ser amada!
Décima
Dicen que la enfermedad
tiene la espada desnuda,
cuando está la vida en duda;
740
y en mí el ejemplo mirad.
A matar la libertad,
la espada desnuda entrastes,
aunque piadosa me hallastes;
pero el efeto que hicistes
745
no os lo dije, pues os fuistes
con más prisa que llegastes.
Décima
Id en buen hora a buscar
esa dama venturosa,
que estará tan cuidadosa
750
como me habéis de dejar.
Mirad si queréis llevar
alguna cosa de aquí;
que os aseguro que fui
dichosa en que luego os vais,
755
porque si más os tardáis,
me llevárades a mí.

DON JUAN
Redondilla
Leonarda, si yo me voy
es por no daros enfado,
que del ángel lastimado
760
legítimo hermano soy;
y el favor que me dais hoy,
en el alma le imprimí.
Bien quisiera estarme aquí,
si tuviera atrevimiento,
765
porque este humilde aposento
fuera cielo para mí.
Redondilla
El cuidado de mi hermana
confieso que me le da.

LEONARDA
¿Qué es vuestra hermana?

DON JUAN
No está
770
lejos, sabedlo mañana.

MARTÍN
Redondilla
¿Para qué andáis por rodeos
donde se os ven los enojos,
pues por la boca y los ojos
andáis trocando deseos?
Redondilla
775
Pensad la partida bien;
que él se muere por no irse,
y tú, si puede decirse,
porque se quede, también.
Redondilla
Por lo menos, ya que fuese
780
prisión esta voluntad,
hasta saber la verdad
responde, aprueba y estese.
Redondilla
¡Ea!, ¿qué os estáis mirando?

DON JUAN
Por mí, yo me quedo aquí.

LEONARDA
785
Y yo, ¿qué diré de mí?

MARTÍN
Di que lo estás deseando.

RUFINA
Redondilla
¿Y él no tiene hermana allá?

MARTÍN
No, perra, perla quería
decir, que tú lo eres mía.

RUFINA
790
Tu hermano ha venido ya.

LEONARDA
Redondilla
Salgamos del aposento,
y cierra tú.

DON JUAN
Adiós.

LEONARDA
Adiós.

RUFINA
En fin, ¿se quedan los dos?

LEONARDA
O es amor, o atrevimiento.

(Vanse, queda LEONARDA, y sale FELICIANO.)

FELICIANO
Romance (tirada)
795
Leonarda, señora mía.

LEONARDA
Cuánto me alegro de verte,
que me has tenido con pena
de ver que tan loco fueses
a acompañar otro loco.
800
¿Qué ha sucedido?, ¿qué tienes?
¿Habéis hallado, por dicha,
al forastero valiente?
Mas, ¿que le habéis muerto?

FELICIANO
Yo
soy el que vengo a la muerte.

LEONARDA
805
¡Ay, cielos!, ¿estás herido?
¿Dónde? ¿Cómo?

FELICIANO
Espera, tente,
que es una herida invisible,
de que sola el alma muere.

LEONARDA
¿El alma puede morir?

FELICIANO
810
¿De amor, hermana, no puede?

LEONARDA
¿Pues tú sabes qué es amor?
que con gusto indiferente
a ninguna quieres bien,
y dices que a todas quieres?

FELICIANO
815
Como yo pienso, Leonarda,
que mi dinero pretenden,
guardo el alma, y doy la bolsa,
que es lo que ellas apetecen.
Dijéronnos la posada
820
de aquel don Juan, y cual suelen
romper los aires los rayos,
fuimos a cal de la sierpe;
entramos, pensando hallar
prendas de don Juan, y enfrente
825
estaba un retrato suyo,
con alma entre viva y nieve.
una doña Ángela, un ángel,
claro está, pues lo parece,
con unas lágrimas tristes,
830
que hicieran la noche alegre.
Las lágrimas te encarezco,
para que por ellas pienses
cuál deben de ser los cielos
que tales lágrimas llueven.
835
Pero si llorando y tristes
nombre de cielos merecen,
¿qué serán con alegría
ojos que tal gloria tienen?
Abrió por medio un clavel;
840
¡ya quisieran los claveles
tomar las perlas que vi!,
y dijo en razones breves
la desdicha en que se hallaba.
Hablela yo tiernamente,
845
que no supo a tanto sol
el corazón defenderse;
pesó a perlas mis palabras,
enternecida de verme
de su parte en su desdicha,
850
que a veces, Leonarda, mueve
al llanto en las desventuras
el ver que alguno las siente.
Prometí darla favor;
don Pedro enojose, y fuese,
855
y aunque yo también me fui,
diré la verdad, quedeme.
Di para regalos de hoy
cincuenta escudos al huésped,
que llevaba en un bolsillo.
860
Con esto he venido a verte,
porque sepas que don Pedro
puede buscar quien le vengue;
porque yo pienso, Leonarda
(y ríñeme como sueles),
865
tener el ángel que digo,
por mi dueño, para siempre.

LEONARDA
Lo que yo pienso reñirte,
pues sabes que las mujeres,
de ver otras en desdichas
870
se lastiman fácilmente,
es que a persona tan noble
esa miseria le dieses,
cuando le dabas el alma.

FELICIANO
Razón, mi Leonarda, tienes,
875
mas, ¿no ves que las que pesan,
por miedo de los fïeles,
a lo principal añaden
otra cosa diferente?
Así al alma puse el oro,
880
no porque valor hubiese,
pero por cumplir el peso,
aunque me pesa de verme
en peso tan desigual;
si bien es un tiempo aqueste
885
que a peso del oro hay almas
y almas que por él se pierden.
Ya lo di, corrido estoy.

LEONARDA
Poco el oro me parece
para contrapeso de alma.

DON JUAN
890
No tuve más, ¿qué me quieres?

LEONARDA
En tal ocasión, hermano,
y más si amor te enloquece,
era lo cierto decir,
como hombre cuerdo y prudente:
895
«Yo tengo en casa una hermana,
que en esta ocasión os puede
tener consigo entretanto
que este negocio remedien
ruegos, dineros y amigos.»

FELICIANO
900
Luego si yo la trujese,
¿la tendrías tú contigo?

LEONARDA
¿Eso dudas? ¿Luego entiendes
que tengo el alma de piedra?
Iré por ella si quieres,
905
y si hay lugar en tristezas,
le diré lo que mereces.

FELICIANO
¡Ay, Leonarda de mis ojos!
A tus pies quiero atreverme
a pedirte que me obligues,
910
y que esta dama consueles.
Haz poner el coche, y parte
a la calle, que parece
que, estando a los pies de un ángel,
entonces fue de la sierpe.
915
Toma mi hacienda, mi vida,
como sola el alma dejes,
y esto porque no la tengo.

LEONARDA
Llama, Rufina, esa gente,
hoy que el ángel de mi hermano
920
el coche en oro convierte.

RUFINA
¡Basta, que estáis dos a dos!

FELICIANO
¡Ay, Ángela, si te viesen
en esta casa mis ojos!

LEONARDA
¡Ay, don Juan, cuánto me debes!

RUFINA
925
¡Ay Martín!, si a mi color
tal San Martín le viniese.


Acto II

Salen DON JUAN y MARTÍN.

MARTÍN
Octava real
Parece nuestra historia encantamento.

DON JUAN
No lo parece si lo es.

MARTÍN
Al día
abre las puertas con dorado aliento
930
la bella aurora que las flores cría.

DON JUAN
Estaba (como digo) en mi aposento,
cuando la noche el filo igual tenía
en la balanza con que pesa estrellas,
más triste que ella suele estar sin ellas.
Octava real
935
Pensaba solo en mi querida hermana,
cuando oigo abrir la puerta, y que Rufina
me dice que Leonarda, más humana,
hablarme en su aposento determina.
Voy tras la esclava, como sombra vana,
940
mira tú con qué luz mi error camina,
y, asido de su enfaldo, a escuras llego
a la esfera bellísima del fuego.
Octava real
Una bujía, en una cuadra ardía,
y con vislumbre trémula enseñaba
945
lo que en la cuadra bien compuesta había,
que una cama de seda y oro estaba,
el ámbar de aire, en viento le servía,
que por las cuatro partes respiraba.
Allí yo te confieso que suspenso
950
llegar mi dicha por la posta pienso.
Octava real
«¿Qué os detenéis?», (me dice la mulata).
«Corred, cobarde, esta cortina luego.»
Y, descubriendo un cielo de oro y plata,
de una hermosa mujer me abrasa el fuego.
955
Yo, cuando pienso que Leonarda trata
de algún yerro de amor, que es siempre ciego,
conozco que es doña Ángela, mi hermana,
y fuese en humo mi esperanza vana.
Octava real
«¿Qué es esto (dije), dulce hermana mía?»
960
Y como con su rostro me juntaba,
sentí que huésped en la cama había,
que Leonarda de celos suspiraba.
Martín, yo te confieso el alegría
que ver mi hermana en tal lugar me daba;
965
pero que en parte me pesó, pues creo
que fuera más dichoso mi deseo.
Octava real
Después de hablar con ella más de una hora,
le dije: «¿Cómo este lugar tomaste,
pues era de Leonarda, mi señora?
970
¿Tan presto el noble término olvidaste?»
«Mandome (respondió) mudarle agora
para poder hablar cuando llegaste;
pasa de la otra parte, porque puedas
agradecer lo que obligado quedas.»
Octava real
975
«Yo escucho desde aquí», (dijo Leonarda);
y detúveme yo, cobardemente;
pero ella, presumiendo de gallarda,
remitió su temor a su accidente;
fingió que el animal, el que acobarda
980
más las mujeres, se atrevió a su frente.
Ya ves con qué donaire fingiría
el miedo, que era entonces osadía.
Octava real
Ya desvía las trenzas, ya la ropa,
ya del cuello los cándidos cambrayes,
985
ya se vuelve a cubrir con lo que topa,
mezclando alegre risa en dulces ayes.
Yo, viendo mi fortuna viento en popa,
le dije al corazón: «no te desmayes»,
cuando la luz a ruego suyo inclina,
990
aunque mulata su color, Rufina.
Octava real
Sueltos en crespos rizos sus cabellos,
ondas de la tormenta del espanto,
puso risueña, en mí, los ojos bellos,
no siendo el animal que temía tanto,
995
ratrató el alma entre las luces dellos,
y finjo, por la colcha que levanto,
que pasa el animal, y que le veo;
y era, lo que pasaba, mi deseo.
Octava real
No ha visto el mismo amor desde que miente,
1000
que desde que nació mentir sabía,
tan bien fingido espanto y accidente,
más bien trazado para dicha mía;
y fuelo grande estar su hermano ausente,
(porque a acostarse le conduce el día),
1005
que nos pudiera oír; mas la ventura,
cuando ella quiere, todo lo asegura.
Octava real
El rostro bajo a la bordada orilla
de la cama, por ver si hallaba el rastro,
y hallé una desmayada zapatilla,
1010
que le faltaba el alma de alabastro.
Bien haya la limpieza de Sevilla,
porque por vida de don Juan de Castro,
que el más grave señor hacer pudiera
la limpia zapatilla bigotera.
Octava real
1015
Con esto, a mi aposento vuelvo, y digo
a mi fortuna mil requiebros, tales,
que desde agora a no sentir me obligo
por tales bienes, los mayores males;
no ha sido el sueño de mi bien testigo,
1020
que apenas en los fúlgidos umbrales
del cielo puso el pie la blanca aurora,
cuando me halló como me ves agora.

MARTÍN
Octava real
Suceso estraño y último sosiego
de tu temor; más breve fue mi historia.
1025
Por la mulata, a la cocina llego,
que andaba en esos pasos de tu gloria.
Dormía, echado en el umbral del fuego
un mastín que pudiera andar la noria.
Siento roncar, y paso a paso aplico
1030
la humilde boca al temerario hocico;
Octava real
pero, a penas la boca en él repara
que olía a pepitoria, y no a camuesas,
cuando, ladrando, me agarró la cara
y en los carrillos me estampó las presas;
1035
pues luego mi fortuna en eso para,
quiero correr, tropiezo en dos artesas,
y doy en la espetera con la frente,
despertando los gatos y la gente.
Octava real
Cuál me salta a la cara, cuál me agarra
1040
por una pantorrilla, pierdo el tino,
muero en el puerto, y sin hallar la barra,
por embocar la puerta, desatino.
¿Qué galgo con cencerro o con guitarra,
sacudiendo la cola, huyendo vino
1045
por las Carnestolendas, como salgo?
Las manos dejo, y de los pies me valgo.
Octava real
Pero ya que salí de la cocina,
huyendo del ladrante seguimiento,
por ir al aposento de Rufina,
1050
de las conservas hallo el aposento.
¡Oh, bien haya don Juan la luz divina,
de cuanto vive, lustre y ornamento,
pues con ella a tus ojos he llegado,
oloroso, mordido y arañado!

DON JUAN
Redondilla
1055
Gente suena, aquí te esconde
hasta que sepas quién es.

MARTÍN
¿Tengo de hablarte después?

DON JUAN
Mi soledad te responde.

(Vase.)

MARTÍN
Redondilla
Muy bien te puedes estar,
1060
que es Leonarda mi señora.

(Sale LEONARDA.)

LEONARDA
Martín.

MARTÍN
Pareces aurora
en la luz, y el madrugar.
Redondilla
Querrás andar en tu casa,
indiana en fin.

LEONARDA
Otro fin
1065
me ha despertado, Martín,
que de hacienda de Indias pasa.

MARTÍN
Redondilla
Dígolo porque tenéis
fama de ser miserables
por los trabajos notables
1070
que en tierra y mar padecéis.
Redondilla
Pero, ¿qué te ha levantado?

LEONARDA
Un desasosiego injusto.

MARTÍN
¿Es disgusto?

LEONARDA
No es disgusto,
que no hay gusto con cuidado.

MARTÍN
Redondilla
1075
¿No será pena de amor,
que dan gusto sus desvelos?

LEONARDA
No le puede haber con celos.

MARTÍN
De celos es la mayor.
Redondilla
Pero, ¿celos tú?, ¿de quién?

LEONARDA
1080
Mis celos son testimonio
de que se ha vuelto demonio
mi amor.

MARTÍN
No lo entiendo bien.

LEONARDA
Redondilla
¿Qué nombre le puedo dar,
si tengo de un ángel celos?

MARTÍN
1085
¿De eso nacen tus desvelos?

LEONARDA
Si me ha querido engañar
Redondilla
don Juan, por haber pensado
que le he de ayudar mejor,
engáñase, que el amor
1090
no paga bien, engañado.
Redondilla
Doña Ángela no es su hermana.

MARTÍN
¡Es, por Dios!, y no es razón
que juzgues de su intención
por una apariencia vana.

LEONARDA
Redondilla
1095
Yo sé que su dama es,
y que lo quiere encubrir,
y a mí no me ha de mentir
por tan pequeño interés;
Redondilla
que me va la vida a mí
1100
en tener mi libertad.
Él sabe mi calidad,
tan buena como él nací.
Redondilla
Yo regalaré su dama;
no por eso ha de pensar
1105
que es mejor aventurar
el crédito de mi fama.
Redondilla
Ella es muy linda, ¡por Dios!,
y en él muy bien empleada,
ya la he visto despojada.
1110
Bien se pagaron los dos.
Redondilla
Hasta verla, tuve en duda
la voluntad y la vida;
desvelos me dio vestida,
celos me ha dado desnuda.
Redondilla
1115
No es cosa para sufrir;
que celos antes de amor,
es como necio acreedor
que firma sin recebir.
Redondilla
Di que no me hable más
1120
en lo que habemos tratado.

MARTÍN
Si mi señor te ha engañado,
no vuelva a Madrid jamás.
Redondilla
Plega a Dios, que un ignorante
me lea, ilustre señora,
1125
en verlos, versos un hora,
y un mal músico me cante.
Redondilla
Y que algún falso deudor,
de estos mohatreros viejos,
por audiencias y consejos,
1130
haga pedazos mi honor.
Redondilla
Plega a Dios que sea creída
la primera información,
y quítenme la opinión,
que sin opinión no hay vida.
Redondilla
1135
Que me vendan mis parientes
y me olviden mis amigos,
y que a mil falsos testigos
nazcan otros tantos dientes.
Redondilla
Que sirva a señor ingrato,
1140
y si hubiere lugar, quiero
que me tire un candelero
a quien pidiere barato,
Redondilla
Que se aficione a capones
mi dama, por voces vanas,
1145
y si tuviere tercianas,
me curen por sabañones.
Redondilla
Que compita con bonete,
y me atruene un bachiller;
que hable grueso mi mujer,
1150
y mi criado en falsete.
Redondilla
Que me ensucien una aldaba,
cuando por llamar la tuerza,
y que me casen por fuerza,
que con voluntad bastaba.

LEONARDA
Redondilla
1155
Ya te conozco, Martín,
para tordo eres mejor.
Yo entendí que tu señor
miraba otro blanco y fin.
Redondilla
Lo dicho, dicho; no hay más.

MARTÍN
1160
Oye, señora, detente.
Escucha.

LEONARDA
Vete, insolente.

(Vase.)

MARTÍN
¿De esa manera te vas?

(Sale FELICIANO.)

FELICIANO
Redondilla
¿Qué es esto?

MARTÍN
Perdiose todo.

FELICIANO
¿Quién sois, y qué hacéis aquí?

MARTÍN
1165
Señor, yo vine; yo fui.

FELICIANO
Quien se turba de ese modo,
Redondilla
bien claro dice quién es.

MARTÍN
Soy cajero, y he vendido
unas randas que he traído,
1170
como lo sabréis después.
Redondilla
Si algunas voces he dado,
por mi dinero será.

FELICIANO
Y la caja, ¿dónde está?

MARTÍN
Aquí en frente la he dejado,
Redondilla
1175
de donde agora pasé.

FELICIANO
¿Y a quién las habéis vendido?

MARTÍN
Si a vuestra mujer ha sido,
o a vuestra hermana, no sé;
Redondilla
y aquí estaba una esclavilla,
1180
la cual, Rufina se llama.

FELICIANO
No es mi mujer esa dama.

MARTÍN
Yo sé poco de Sevilla.

FELICIANO
Redondilla
¿De qué nación?

MARTÍN
Turco soy.

FELICIANO
¿Turco?

MARTÍN
Digo de Turín.

FELICIANO
1185
¿Piamontés?

MARTÍN
Sí, piamontín.
En grande peligro estoy.

FELICIANO
Redondilla
¿De qué país del Piamonte?

MARTÍN
De Illescas.

FELICIANO
¿De Illescas?, ¿cómo?

MARTÍN
Tal miedo de veros tomo;
1190
porque yo soy de Belmonte.

FELICIANO
Redondilla
No me agradáis. ¡Ah, Leonarda!

(Sale LEONARDA.)

LEONARDA
¿Es Feliciano?

FELICIANO
Yo soy.

MARTÍN
Gracias a los cielos doy;
nunca su socorro tarda.
Redondilla
1195
¿A vuestra merced no he dado
unas randas, de que espero
en esta puerta el dinero?

LEONARDA
Unas randas le he comprado.

FELICIANO
Redondilla
Perdonad, hombre de bien.

MARTÍN
1200
Las sospechas, caballero,
perdono, mas no el dinero.

FELICIANO
Pagaros quiero también.
Redondilla
Venid, amigo.

(Vase.)

LEONARDA
Martín,
escuchad.

MARTÍN
¿Qué me mandáis?

LEONARDA
1205
Que a verme siempre vengáis.

MARTÍN
Pensé que dábamos fin
Redondilla
a nuestros cuentos, por Dios;
pero más ventura fue,
pues descubierto podré
1210
hablar, señora, con vós.

(Vase.)

LEONARDA
Soneto
A las perlas del alba descogían
pintadas hojas las abiertas flores,
cuando, en alegre paz, dos ruiseñores
su nido sobre un álamo tejían.
1215
Pero en el tiempo que coger querían
el fruto de sus cándidos amores,
llegaron otros dos competidores,
que cuanto fabricaban deshacían.
Las pajas de que ya vestido estaba
1220
bañaron en cristal los arroyuelos
de una fuente que el álamo bañaba.
Así fueron mis ansias y desvelos
cuando pensé que nido fabricaba.
Tal fin promete amor, principio en celos.

(Sale DOÑA ÁNGELA.)

DOÑA ÁNGELA
Décima
1225
¿Estás sola?

LEONARDA
¿No lo ves?

DOÑA ÁNGELA
Mi hermano, Leonarda mía,
a asegurarte me envía,
para que de mí lo estés.
Suplícate que me des
1230
crédito por desagravio
de tu amor, que no es tan sabio
amor, que, a no ser su hermana,
fuera la riqueza humana,
parte a sufrir un agravio.
Décima
1235
Y mucho lo estoy de ti
en no haberte parecido
aquello mismo que he sido
desde el día en que nací.
¿Por qué presumes de mí
1240
que si yo fuera su dama
aventurara tu fama
infamando tu nobleza?
Porque no hay mayor bajeza
que ser tercero quien ama.
Décima
1245
¿Mas, de qué sirven rodeos?
Para más seguridad,
pagaré con voluntad
de tu hermano los deseos.
Amor de honestos empleos,
1250
no exceda, ni te levante
más que a ser cortés amante.
Mira tú si puede haber
para celos de mujer,
seguridad semejante.

LEONARDA
Décima
1255
Doña Ángela, en tiempo breve,
no puede haber mucho amor.
Esto ha sido que el amor
se previene a lo que debe.
Cuando una mujer se atreve
1260
a amar, mire los sujetos
causa de iguales efetos;
que examinar el valor
antes de tener amor
es prevención de discretos.
Décima
1265
Nunca aventuran la fama
tan presto nobles mujeres,
si, como su hermana eres,
fueras, Ángela, su dama.
¿Qué nobleza no se infama
1270
amando lo que es ajeno?
Ya tengo tu amor por bueno,
ya con mis celos acabo;
tu satisfación alabo
y mi sospecha condeno.
Décima
1275
Si a mi hermano favoreces,
daré favor a tu hermano,
que ya sabe Feliciano
lo que vales y mereces.
La fortuna muchas veces
1280
ofrece las ocasiones,
si a las Indias te dispones,
aquí es mejor que te pares,
sin andar por altas mares,
peregrinando naciones.
Décima
1285
Aficioneme de ver
que sacase un caballero
en mi defensa el acero,
solo porque soy mujer.
Ángela, no he menester
1290
dineros, sino contento;
ayuda mi pensamiento
que, fuera de mi nobleza,
no hay en las Indias riqueza,
que iguale tu casamiento.

DOÑA ÁNGELA
Décima
1295
Yo, señora, haré tu gusto,
fuera de ser de mi hermano.

LEONARDA
Daba a don Pedro la mano,
no con pena ni disgusto;
pero ya querer es justo,
1300
a quien defiende mi honor.

(Sale RUFINA.)

RUFINA
Don Antonio, mi señor,
viene con don Pedro a hablarte.
Escóndete.

DOÑA ÁNGELA
¿Si es casarte?

LEONARDA
No hay obediencia en amor.

(Vase ÁNGELA.)
(Salen DON ANTONIO y DON PEDRO.)

DON ANTONIO
Terceto
1305
¿En tal peligro queda?

DON PEDRO
No parece
que una hora puede dilatar la vida.
Mengua el valor y el accidente crece.
Terceto
Mi casa queda toda reducida
a sola mi persona.

DON ANTONIO
Si en vós queda,
1310
será más aumentada que perdida.

DON PEDRO
Terceto
Bastante hacienda y mayorazgo hereda
quien solo quiere ser esclavo vuestro,
cuando esta dicha el cielo me conceda.

DON ANTONIO
Terceto
Vós conocéis el justo amor que os muestro.
1315
Aquí está mi Leonarda, que en su gusto
sabéis, don Pedro, que se mueve el nuestro.
Terceto
Leonarda, sin respuesta, sin disgusto,
hoy se ha de hacer este concierto, hoy quiero
que lo que quiero yo, tengas por justo.
Terceto
1320
Es don Pedro tan noble caballero,
que quiero honrar mi casa de la suya.
Doyle, sin joyas tuyas, en dinero,
Terceto
cuarenta mil ducados, aunque es tuya
mayor parte después; dale la mano
1325
para que la escritura se concluya.
Terceto
Mayorazgo he fundado en Feliciano,
ya sabes que es razón, diez mil de renta
(gracias a Dios), le quedan a tu hermano.
Terceto
Que en la nobleza y las virtudes cuenta,
1330
tiene por dote de mayor decoro,
lo que la vida y la opinión aumenta.

DON PEDRO
Terceto
Si llevo en mi Leonarda tal tesoro,
¿no me basta saber que es prenda mía?
¿Qué valor en su pie merece el oro?

LEONARDA
Terceto
1335
Estimo vuestra noble cortesía,
señor don Pedro, aunque yo estaba ajena
de que la dicha que decís tenía.
Terceto
Esto solo os respondo.

DON ANTONIO
No condena
la vergüenza jamás estas acciones.
1340
Vamos adentro, no la demos pena.

DON PEDRO
Terceto
No voy contento yo de sus razones,
disgusto me parece que ha sentido.

DON ANTONIO
Fingen disgusto en estas ocasiones.

DON PEDRO
Terceto
Poco dichoso con Leonarda he sido.

DON ANTONIO
1345
Aquel encogimiento fue forzoso.

DON PEDRO
Aun no fui de sus ojos admitido.

DON ANTONIO
Terceto
Vós lo seréis cuando seáis su esposo.

DON PEDRO
Dadme licencia que después la vea.

DON ANTONIO
Dueño sois de esta casa.

DON PEDRO
Venturoso
1350
padre y señor quien tanto bien posea.

(Vanse los dos.)

LEONARDA
Romance (tirada)
¿Quién pensara que tan presto
tuvieran fin semejante
mis pensamientos altivos?

RUFINA
¿Puede mi señor forzarte?

LEONARDA
1355
Puede quitarme la vida.

(Salen DON JUAN y MARTÍN.)

DON JUAN
Déjame, necio.

MARTÍN
¿Qué haces?

DON JUAN
¿Qué tengo de hacer? Morir.

MARTÍN
¿Pues de esa manera sales?

LEONARDA
¿Qué es esto, don Juan?

DON JUAN
Perderme.

LEONARDA
1360
¿Adónde vas?

DON JUAN
A matarme.

LEONARDA
¿Por qué, señor?

DON JUAN
Por tu gusto.

LEONARDA
¿Gusto de qué?

DON JUAN
De casarte.

LEONARDA
¿Oíste a mi padre?

DON JUAN
Sí.

LEONARDA
¿Pues qué dijo?

DON JUAN
Que me mates.

LEONARDA
1365
¿Yo qué respondí?

DON JUAN
Tibiezas.

LEONARDA
¿Y don Pedro?

DON JUAN
Necedades.

LEONARDA
Sosiégate.

DON JUAN
¿Cómo puedo?

LEONARDA
¿Digo el sí?

DON JUAN
Bastó callarle.

LEONARDA
Necio estás.

DON JUAN
Soy desdichado.

LEONARDA
1370
Y yo mujer.

DON JUAN
Eso baste.

LEONARDA
Háblame bien.

DON JUAN
Estoy muerto.

LEONARDA
Escucha.

DON JUAN
¿Qué he de escucharte?

LEONARDA
Eso es locura.

DON JUAN
Es por ti.

MARTÍN
Parecen representantes,
1375
que saben bien el papel.

LEONARDA
Martín, así Dios te guarde.
¿Siente don Juan lo que dice?

MARTÍN
¿Si lo siente? ¡Qué donaire!
Pues, vesle salir sin seso,
1380
¿y preguntas disparates?

DON JUAN
¡Ea, Martín! ¡A embarcar!

MARTÍN
¿Cómo quieres que me embarque;
si he empleado mi dinero
en holandas y cambrayes?
1385
Soy de esta casa cajero.
Pesquele quinientos reales
a Feliciano, y pretendo
tratar en Italia y Flandes.

DON JUAN
Digo que te embarques luego.

MARTÍN
1390
¿Dónde tengo de embarcarme?

DON JUAN
Dentro del mar de mis ojos.

MARTÍN
Notables sois los amantes.

DON JUAN
Mas no, que corre tormenta,
y era forzoso anegarte.

LEONARDA
1395
Ve, Rufina, al corredor,
porque puedas avisarme;
tú, Martín, lince has de ser
en la puerta de la calle,
que quiero hablar libremente.

RUFINA
1400
Yo voy.

MARTÍN
Y yo a ser Alcaide.

(Vanse los dos.)

LEONARDA
Don Juan, las ingratitudes
ofenden las voluntades,
mucho en poco tiempo debes
al alma que supo amarte.
1405
¿Cuál hizo más de los dos?
¿Tú en quererme o yo en dejarme
engañar de los requiebros,
cosa a los hombres tan fácil?
¿Qué mudanza has visto en mí?
1410
¿Qué es lo que dije a mi padre?
¿Qué te obliga a hacer locuras?
¿Puede por fuerza casarme?
No puede, y más que te busca
Feliciano por mil partes,
1415
obligado a defenderte,
por mi inclinación notable
al servicio de tu hermana.
Por Dios, don Juan que repares
en la pena que me das.

DON JUAN
1420
No sé como puedo hablarte
con las desdichas presentes,
porque es razón que me alcancen,
que quien escucha, oiga mal.
Lo que escuché fue bastante
1425
para temer la caída
de mi fortuna mudable.
Si tu padre, prenda mía,
con resolución tan grande
quiere casarte, ¿qué importa,
1430
que tú con tu hermano trates
resistir la voluntad?

LEONARDA
No hayas miedo que me case
con don Pedro, don Juan mío,
que si de mi hermano sabes
1435
que desea conocerte,
no será mi padre parte
para casarme por fuerza.

DON JUAN
¡Qué notables tempestades
corre esta pobre barquilla
1440
en dos tan breves instantes!
¿Es posible que en dos días
cosas por un hombre pasen,
que aun en dos años parecen
imposibles de contarse?
1445
Mil veces en mi aposento
pienso que puedo engañarme,
porque me niego a mí mismo
ser tan presto y ser verdades,
o, por lo menos, que duermo,
1450
y que sueño disparates,
por más que los nacimientos
conciertan las amistades.
Entré, señora, en tu cuadra;
vi con doña Ángela un ángel,
1455
y por unas celosías
de cabellos descuidarse
blanco marfil mal ceñido
de lágrimas orientales,
vi dos manzanas de nieve,
1460
escritas de azul esmalte,
y dije: «¡Bien haya el árbol
donde tales frutos nacen!»
Luego vi encubrirse todo,
quedando solo en cristales
1465
unos rayos que tenían
breves grillos de diamantes.
Vine con esto más loco,
olvideme de mis males,
que no esperados placeres
1470
olvidan grandes pesares.
Prometime de tener
dueño que el mundo envidiase,
rico, noble, hermoso, ilustre,
de alto valor, de alta sangre,
1475
en pago de la defensa,
y alabanzas inmortales;
que me deben las mujeres
honras, virtudes, linajes,
desde que ceñí la espada,
1480
no sufriendo que afrentasen
mujer ninguna a mis ojos,
lo cual me ha costado cárcel,
heridas, perder la patria,
envidias, enemistades,
1485
oficios, cargos, hacienda,
hasta que puede obligarte
con lo que sabes, señora,
que te ha obligado a ampararme.
Y apenas quise salir,
1490
no a dejar mis soledades,
sino por ver si te vía,
cuando el sueño se deshace,
oigo decir que te casas,
y oigo decir que me maten.

LEONARDA
1495
Don Juan, un hombre valiente,
¿tan tiernos estremos hace?
Mirad que entrastes muy bravo
para salir tan cobarde.
¿Qué seguridad queréis
1500
para que con vós me case?

DON JUAN
Una firma suele ser
firmeza de amor constante.

LEONARDA
Voy a escribir un papel.

DON JUAN
¿Y firmarasle?

LEONARDA
Esperadme.
1505
Mal conocéis las mujeres
con amor.

DON JUAN
El cielo os guarde.
(Vase.)
Soneto
Fortuna que a Sevilla me trujiste,
huyendo del rigor en que me hallaste,
¿en qué mar a las Indias me embarcaste,
1510
que con tal brevedad me enriqueciste?
Mas no es el fin del bien que le conquiste,
si de la posesión te descuidaste,
pues para más tristeza me alegraste,
que no hay alegre bien si el fin es triste.
1515
No me des dichas para no gozallas,
no me des glorias para no tenellas,
ni el breve bien que en esperanzas hallas;
que no pudiendo asegurarse dellas,
parece que es más dicha no alcanzallas,
1520
que vivir con el miedo de perdellas.

(Al entrarse DON JUAN, sale FELICIANO.)

DON JUAN
Redondilla
¿Quién es? ¡Notable desdicha!

FELICIANO
¿Qué es lo que mandáis aquí?

DON JUAN
(Aparte.)
Aunque perderla temí,
muy breve ha sido mi dicha.
Redondilla
1525
Aquí no hay otro remedio
como decir la verdad,
que será temeridad
perder lo que hay de por medio.
Romance (tirada)
¿Sois Feliciano?

FELICIANO
Yo soy.

DON JUAN
1530
A vós os busco.

FELICIANO
¿A qué efeto
me buscáis?

DON JUAN
Yo soy don Juan
de Castro y Puertocarrero.

FELICIANO
¿Sois el que a don Diego hirió?

DON JUAN
Soy el que ha herido a don Diego.

FELICIANO
1535
Saco la espada.

DON JUAN
Esperad,
y sabréis a lo que vengo.

FELICIANO
Vós, a matarme vendréis.

DON JUAN
Oídme, señor, os ruego,
dos palabras.

FELICIANO
Ya os escucho,
1540
aunque es por cierto respeto.

DON JUAN
¿Sabéis (que sí lo sabréis),
que reñimos bueno a bueno
don Diego y yo?

FELICIANO
Bien lo sé.

DON JUAN
Pues, según eso, ¿qué debo
1545
entre caballeros nobles?

FELICIANO
De todo estoy satisfecho.

DON JUAN
Esto es cuanto a la herida,
porque a vós, que no a don Pedro
doy esta satisfación.

FELICIANO
1550
El término os agradezco.

DON JUAN
Donde he estado retirado,
ha una hora que me dijeron
que la señora Leonarda,
con noble y piadoso pecho,
1555
trujo a doña Ángela aquí.
Yo, como, en fin, forastero,
no conociendo las partes
con el honor que profeso,
por las tapias de la huerta
1560
desamparé el monasterio,
y aventurando la vida,
a ver quién la trujo vengo.
Entré loco por la casa,
pero en sabiendo los dueños,
1565
os pido humilde (que es justo),
perdón de mi atrevimiento.
Suplícoos que la amparéis,
hasta que me vaya al puerto,
que en casa tan principal
1570
pienso que la puso el cielo.
Con esto y vuestra licencia,
al monasterio me vuelvo,
y si saliere justicia
(cosa que volviendo temo),
1575
las manos me han de valer,
que a los pies poco les debo.

FELICIANO
Puesto que yo soy amigo
de don Pedro y de don Diego,
lo soy más de la verdad
1580
y del valor de los pechos.
A estas horas puede ser
que esté don Diego muriendo,
ya que por tan justa causa,
en peligro os habéis puesto;
1585
no habéis de salir de aquí,
porque no es justo, ni quiero,
si no es que yo os acompañe,
que si de Leonarda el celo
fue amparo de vuestra hermana,
1590
también obligado quedo,
por ella, por vós, por mí,
y por Leonarda, a teneros
en mi casa, hasta que vais
seguro a Cádiz, o al puerto.
1595
¿Haos visto alguno en mi casa?

DON JUAN
Ninguno.

FELICIANO
Pues mi aposento,
sin que lo entienda mi hermana,
ni mi padre, daros quiero.

DON JUAN
Echareme a vuestros pies.

FELICIANO
1600
Aquel es del cuarto nuevo.
Esta es la llave, tomad,
id aprisa, cerrad presto,
y advertid que hay una puerta
por donde, si no habláis quedo,
1605
os puede escuchar mi hermana,
por eso andad con silencio,
que a sus aposentos sale.

DON JUAN
Mil años os guarde el cielo,
que desde hoy prometo ser
1610
para siempre esclavo vuestro.

(Vase.)

FELICIANO
Soneto
¿Qué pudo imaginar mi pensamiento,
que del alma viniese a la medida,
como hallar a don Juan, en cuya vida
estriba de mi amor el fundamento?
1615
Cuando temí, para mayor tormento,
mi muerte en el rigor de su partida,
de los cabellos la ocasión asida
dispone a dulce fin mi atrevimiento.
Ya estaba el alma sin tener sosiego,
1620
vestida de mortal desconfianza;
pero valiome la esperanza luego.
Ella es el bien, mientras el bien se alcanza,
que como el árbol es materia al fuego,
así vive el amor con la esperanza.

(Sale LEONARDA.)

LEONARDA
Redondilla
1625
Como mi hermano ha venido,
don Juan se escondió.

FELICIANO
Leonarda,
¿qué hay de nuevo?

LEONARDA
Que me aguarda
un mal también prevenido.
Redondilla
Con don Pedro está firmando
1630
mi padre las escrituras.

FELICIANO
En voluntades seguras,
¿quién puede temer amando?

LEONARDA
Redondilla
Si tú no temes, yo sí,
que hacer este casamiento
1635
estorba mucho tu intento.

FELICIANO
Leonarda, después que vi
Redondilla
a doña Ángela, que adoro,
sin saber quién es don Juan,
mil pensamientos me dan,
1640
cuyos efetos ignoro.
Redondilla
¿Quieres a don Pedro bien?
¿Quieres casarte?

LEONARDA
No hay cosa
cual una pregunta ociosa,
con que más penas me den.

FELICIANO
Redondilla
1645
No te puedo encarecer
lo que me alegra escucharte,
porque a serlo, solo es parte
querer tú ser su mujer.
Redondilla
Este ha de ser enemigo
1650
de doña Ángela, si muere
su hermano, pues quien lo fuere,
¿cómo puede ser mi amigo?
Redondilla
¿Tengo de tener cuñado
que a doña Ángela persiga?

LEONARDA
1655
Feliciano, amor te obliga
de un ángel bien empleado.
Redondilla
Por ti no quiero casarme,
que también a mí me dan,
sin conocer a don Juan,
1660
pensamientos de guardarme.
Redondilla
Sin saber por qué, me guardo
de lo que los dos intentan.

FELICIANO
Por tu vida, que me cuentan
que es el hombre más gallardo
Redondilla
1665
que ha venido de Castilla.
Que en un monasterio está,
donde a visitar le va
lo más noble de Sevilla.
Redondilla
¿Quieres que vaya por él
1670
para que a su hermana vea?

LEONARDA
Claro está que lo desea,
mas, ¿cómo vendrás con él?

FELICIANO
Redondilla
En un coche, con recato.
Honor, no es esto ofenderos,
1675
(Aparte.)
que antes es ennobleceros
lo que con Ángela trato.

LEONARDA
Redondilla
Busca a mi padre, y dirás
esto que sabes de mí.

FELICIANO
Yo voy; advierte, que aquí
1680
esa palabra me das.

LEONARDA
Redondilla
De don Juan digo que soy,
si tú quieres que lo sea,
aunque nunca a don Juan vea.

FELICIANO
Loco por Ángela estoy.

(Vase.)

LEONARDA
Redondilla
1685
Bueno es ir por él agora,
y dentro de casa está,
Vivid, esperanza, ya.
¿Oyes, Rufina?

(Sale RUFINA.)

RUFINA
¿Señora?

LEONARDA
Redondilla
Abre ese aposento y llama
1690
a don Juan.

RUFINA
En él entré
denantes, y no le hallé;
hice de espacio la cama,
Redondilla
y como vi que no vino,
fuime.

LEONARDA
¿Dónde puede estar?
1695
Que, no habiendo otro lugar,
pareciera desatino.
Redondilla
¡Ay de mí si se partió
temiendo mi casamiento!

RUFINA
Pues él no está en mi aposento,
1700
lo mismo imagino yo.

LEONARDA
Redondilla
Él se fue desconfiado.
¿Qué haré? Muerta soy, ¡ay, cielos!
¡Estraña fuerza de celos!

RUFINA
Si se fue, ¿qué te ha llevado,
Redondilla
1705
que los ojos de agua llenos,
haciendo estremos estás?

LEONARDA
Del alma lleva lo más,
del cuerpo lleva lo menos.

(Salen DOÑA ÁNGELA y MARTÍN.)

DOÑA ÁNGELA
Redondilla
Leonarda.

LEONARDA
Ángela.

DOÑA ÁNGELA
¿Qué es esto?

LEONARDA
1710
Don Juan es ido, estoy loca.

DOÑA ÁNGELA
¿Don Juan?

LEONARDA
Con causa tan poca,
que se echa de ver cuán presto
Redondilla
olvida quien presto quiere.

MARTÍN
No era muy poco temer
1715
ser de don Pedro mujer,
para que su muerte espere.

DOÑA ÁNGELA
Redondilla
No me puedo persuadir
que me dejase mi hermano.

LEONARDA
Pues que te ha dejado es llano,
1720
para dejarme morir.

MARTÍN
Redondilla
Él no salió por la puerta.

LEONARDA
Sí salió, que siendo bien
cuando se va no le ven.

MARTÍN
Tu hermano viene.

LEONARDA
Estoy muerta.

(Salen FELICIANO y DON JUAN.)

FELICIANO
Romance (tirada)
1725
Ángela, para alegraros
os traigo lo más que puedo;
dad los brazos a don Juan.

DON ANTONIO
¿Don Juan, mi hermano?

LEONARDA
¿Qué es eso?

FELICIANO
En un coche, con amigos,
1730
le saqué del monasterio.

DON ANTONIO
¿Cómo no hablas, hermano?

DON JUAN
Porque enmudece el contento
que viene sin esperanza.
Mucho a estos señores debo,
1735
pues en tan grave desdicha
tanta merced nos han hecho.
¿Es la señora Leonarda?

LEONARDA
Yo soy, a servicio vuestro.

DON JUAN
No solo os beso los pies,
1740
la tierra que pisan beso.

LEONARDA
En estremo he deseado,
señor don Juan, conoceros;
que por allá habréis sabido
lo que a doña Ángela quiero.

DON JUAN
1745
Sé la merced que la hacéis,
digna de tan nobles pechos.
Ya mi desgracia supistes.
Con razón temo a don Pedro,
que es quien pretende matarme,
1750
mas ya me ha muerto de celos.

LEONARDA
(Aparte.)
¿Mataros?, no lo creáis,
no matará si yo puedo,
que hay muchos en esta casa
que pretenden defenderos.

DON JUAN
1755
Como el señor don Antonio
le quiere para su yerno,
de que os doy el parabién,
con justa razón le temo.

LEONARDA
Pues no temáis, que he de ser
1760
(aunque por padre le tengo),
de quien quisiere mi hermano,
que solamente obedezco.

FELICIANO
Yo te casaré, Leonarda,
y no será con don Pedro.

LEONARDA
1765
Mil veces te doy los brazos,
y el pensamiento agradezco.

FELICIANO
¿Parécete bien?

LEONARDA
Sí, hermano.

MARTÍN
Abrace vusté al cajero
de casa.

DON JUAN
Con mucho gusto.

MARTÍN
1770
Randas y cambrayes vendo;
si hay bodas, no hay que sacar
de Cal de francos, que tengo
ciertas holandas, manteles,
más que el propio pensamiento.
1775
Comencé sin una blanca,
y a la primer flota pienso
enviar cuarenta fardos,
y tres doblando el dinero,
cargados naves que valgan
1780
siete mil y cuatrocientos.
Luego compro mi lugar,
y en un coche me paseo;
miro grave y hablo culto,
y quito el sombrero a dedos.
1785
Tres cosas hacen los hombres,
y los levantan del suelo:
las armas, letras y el trato.
Armas, no las apetezco,
viendo mil soldados mancos,
1790
sopones de los conventos;
letras, no las aprendí;
trato desde aquí comienzo.
Fortuna, pues eres dama,
cuatro moños te prometo,
1795
y diez naguas de algodón,
con que estés gorda tan presto,
que encubras por lo estofado
las cantimploras del suelo.

RUFINA
Mi señor viene.

FELICIANO
Don Juan,
1800
volveos al monasterio,
que sabéis que cada día
ir a buscaros prometo,
y fiad de esta palabra.

DON JUAN
Honráis un esclavo vuestro.
1805
Adiós, señora Leonarda,
adiós, Ángela.

DOÑA ÁNGELA
Los cielos
os libren, don Juan.

LEONARDA
Y os guarden
para lo que yo deseo.


Acto III

Salen DON ANTONIO y FELICIANO.

FELICIANO
Quintilla
Cuando don Pedro salía
1810
(que por su causa no entré),
escuché que te decía
«padre y señor», con que fue
cierta la sospecha mía.

DON ANTONIO
Quintilla
¿Pues qué sospechas?

FELICIANO
Sospecho
1815
que habrás casado a Leonarda.

DON ANTONIO
Tratado está, no está hecho.
Como ser su esposo aguarda,
de tu amistad satisfecho,
Quintilla
entra por padre y señor,
1820
más humilde que un deudor,
porque cuantos se han casado,
de esta manera han entrado,
o sea interés o amor.
Quintilla
Pero a penas pasa un mes
1825
cuando es suegro, y dél se afrentan,
y por cualquiera interés,
entre las cosas le cuentan
que se aborrecen después.
Quintilla
Pésales de ver que vive,
1830
como de heredar los prive,
y dicen que un siglo dura.

FELICIANO
Don Pedro, a tanta ventura,
justamente se apercibe.
Quintilla
Pero no se la darás,
1835
a lo menos con mi gusto,
pues desobligado estás.

DON ANTONIO
¿Has tenido algún disgusto
con don Pedro?

FELICIANO
Yo, jamás.

DON ANTONIO
Quintilla
Pues dóysela yo por ti,
1840
cuya amistad con exceso
no es de gusto para mí;
¿y agora sales con eso?
¿No es tu amigo?

FELICIANO
Señor, sí,
Quintilla
y a otros muchos preferido.

DON ANTONIO
1845
No Feliciano, los dos
habéis reñido, ¿qué ha sido?

FELICIANO
Amigos somos, por Dios,
no habemos los dos reñido.

DON ANTONIO
Quintilla
¿Hay pendencia? ¿Hay amenaza?
1850
¿Habló mal de ti en ausencia?
Que hay amigos de esa traza;
lisonjean en presencia,
y murmuran en la plaza.
Quintilla
Por mujer debió de ser,
1855
alguna te habrá quitado.
No niegues.

FELICIANO
Yo, ¿qué mujer?

DON ANTONIO
¿Pues, como hoy te causa enfado
lo que abonabas ayer?

FELICIANO
Quintilla
Porque mayorazgo era,
1860
presumiendo que muriera
su hermano; y vive y está
fuera de peligro ya;
y que le dieras quisiera
Quintilla
mejor marido a Leonarda.

DON ANTONIO
1865
¿La palabra no se guarda?

FELICIANO
Digo, señor, que es muy justo.
Pero el no ser con su gusto
me detiene y acobarda.

DON ANTONIO
Quintilla
¿Pues qué gusto es menester?
1870
¿Tengo yo de obedecer
a Leonarda, o ella a mí?
Yo le conocí por ti,
por ti será su mujer.
Quintilla
Galas y joyas previno,
1875
de mi palabra fiado,
y cumplirla determino.

FELICIANO
Temor notable me ha dado.

DON ANTONIO
¿De qué?

FELICIANO
De algún desatino.

DON ANTONIO
Quintilla
¿Quién le ha de hacer?

FELICIANO
Mi hermana.

DON ANTONIO
1880
¿Tu hermana?

FELICIANO
Veraslo presto.

DON ANTONIO
Pues fúndese en ser liviana,
y tú necio y descompuesto;
y casareme mañana.

FELICIANO
Quintilla
Pues has llegado a decir
1885
disparate semejante,
no te quiero persuadir.

DON ANTONIO
Salte allá fuera, ignorante.

(Vase.)

FELICIANO
No es ignorancia sufrir.
Quintilla
En gran confusión me siento,
1890
don Juan está en mi aposento,
yo por su hermana perdido,
y don Pedro prevenido
al injusto casamiento.
Quintilla
¡Qué cortos plazos le dan
1895
al mal, y el bien como tarda!
Todos en peligro están,
mas, ¡ay cielos!, si Leonarda
quisiera bien a don Juan...

(Vase.)
(Salen DON JUAN, DOÑA ÁNGELA, LEONARDA y MARTÍN.)

LEONARDA
Redondilla
Entrarás muy triste aquí.

DOÑA ÁNGELA
1900
Agravias su voluntad.

DON JUAN
Confieso la soledad
del tiempo que estoy sin ti;
Redondilla
pero, luego que te veo,
vence la satisfación
1905
cuanto a la imaginación
está pidiendo el deseo.

DOÑA ÁNGELA
Redondilla
El cuarto de Feliciano,
de suerte compuesto está,
que en él consolar podrá
1910
sus soledades mi hermano.
Redondilla
Tiene muy ricas pinturas
y escritorios excelentes.

DON JUAN
Son de unos ojos ausentes,
Ángela, sombras obscuras.
Redondilla
1915
Abrí la puerta, y pasé
al de Leonarda, que aquí
amanece para mí
el sol que anoche se fue.
Redondilla
¿Cuál hombre, de cuantos trata
1920
favorecer la fortuna,
acostada vio la luna,
en su círculo de plata?
Redondilla
¿No es verdad, Martín?

MARTÍN
Señor,
la luna es húmeda y fría,
1925
y comparalla sería,
con Leonarda, poco amor.
Redondilla
Cada mes, su condición
hace trecientas mudanzas,
que para tus esperanzas,
1930
contrarios efetos son.
Redondilla
¿De qué se sirve crecer
a quien luego ha de menguar?
Quien cuartos pudo inventar,
¿pudo ser buena mujer?
Redondilla
1935
Demás que fue gran bajeza
trocar en cuartos su plata
por premio, ofendiendo, ingrata,
su misma naturaleza.
Redondilla
El cerro del Potosí
1940
ha hecho lo que ha podido,
que hablemos en él os pido,
y no haya cuartos aquí.

LEONARDA
Redondilla
¿Cómo podré entretener
a don Juan, mientras se esconde?

MARTÍN
1945
Lo que el amor te responde,
no quiero yo responder.

LEONARDA
Redondilla
Pero jugando o hablando
habrá de ser.

MARTÍN
Pues contemos
cuentos, porque no podremos
1950
entretenernos bailando;
Redondilla
que, si no, yo y la mulata
hemos puesto un gateado,
que capona y rastreado
son cuartos, y estotro plata.

DON JUAN
Redondilla
1955
Si llega tan dulce día
que yo tenga libertad,
veremos tu habilidad.

LEONARDA
Pues comienza, Ángela mía.

(Siéntanse los tres.)

DOÑA ÁNGELA
Romance (tirada)
Yo no sé cuento ninguno;
1960
pero también entretienen
cosas varias, y así os quiero
hacer de un pleito jueces.
Había un hombre de bien,
gran defensor de mujeres,
1965
que tenía cierta hermana
que le acompañaba siempre.
Llamábase el hombre Octavio,
la dama Olimpia, y dos veces
se vieron por defenderlas
1970
cerca de prisión o muerte.
Defendió una dama un día,
y ella también le defiende,
enamóranse los dos,
los dos casarse pretenden.
1975
El hermano de esta dama
vio a la hermana del ausente,
enamorose también,
y ella dicen que le quiere.
En fin, por temor de Otavio,
1980
a decirlo no se atreve.
Agora os ruego, señores,
que me digáis cómo puede
vivir Olimpia, si amor
difícilmente se vence.

LEONARDA
Redondilla
1985
¿Queréis que responda yo?

DOÑA ÁNGELA
Claro está que lo deseo.

LEONARDA
Pues haga Olimpia el empleo
a que Otavio la obligó,
Redondilla
pues que la enseña a querer,
1990
y los hermanos trocados
quedarán en paz casados.

DON JUAN
¿Qué puedo yo responder?

MARTÍN
Redondilla
¡Brava cifra, pesia tal,
que enigma tan encubierta!
1995
si la quiere descubierta,
Leonarda, ¿qué dicha igual?

LEONARDA
Redondilla
Sí quiero, y le pediré
las albricias a mi hermano;
pero oye un sueño.

MARTÍN
En vano
2000
sueñas; ya no hay para qué.

LEONARDA
Romance (tirada)
La madre de las tinieblas
en la silla de su imperio
daba las puertas al huerto,
y las llaves al secreto.
2005
Estaban todas las cosas
en un profundo silencio,
hasta la envidia dormía,
no hay más encarecimiento,
cuando soñé que en un prado
2010
estaba sola durmiendo,
a cuyas flores servía
de abanillo el manso viento,
y que vino un pardo azor,
de una águila negra huyendo,
2015
que se amparaba en mis brazos,
y que por tenerle en ellos
desperté, y vi que me había
llevado del pecho abierto
el corazón en las uñas.
2020
¿Qué podrá ser este sueño?

MARTÍN
Notables andáis de cifras,
que no lo entiende os prometo
uno de aquestos que saben
castellano como griego.
2025
Declaraos un poco más,
y lo que decís sabremos.

DON JUAN
Si te llevó el corazón
(paloma Andaluz) durmiendo,
el pardo azor de Castilla;
2030
hago testigo a los cielos,
que te dejó toda el alma.

MARTÍN
¡Oh, qué fin para un soneto!
Nueva manera de amor,
seguidillas en requiebros.
Seguidilla
2035
Azor de Castilla,
paloma andaluz,
quién los viera, madre,
comer alcuzcuz.

DON JUAN
Este está borracho ya.

MARTÍN
2040
Pluguiera a Dios.

LEONARDA
Di tu cuento.

DOÑA ÁNGELA
A gentil entendimiento
encomendando se veN
X
Nota del editor

Por motivos de rima: ¿probable corrección por “va”? (nota del editor digital)

.

MARTÍN
Redondilla
¿Tan linda te ha parecido
la cifra que nos dijiste?

DOÑA ÁNGELA
2045
Yo me entendí.

MARTÍN
Sí entendiste,
pues todos te han entendido.

DON JUAN
Redondilla
Ay, mi Leonarda, si viera
a doña Ángela casada
con tu hermano, y que empleada
2050
mi vida y alma estuviera
Redondilla
en tus méritos divinos,
¡qué vida fuera la mía!
La fuerza de esta alegría
hace pensar desatinos.
Redondilla
2055
Esta ciudad generosa
fuera mi patria, saliera
al alba, pero no fuera
a buscar jazmín y rosa
Redondilla
al campo, sino a mi lado;
2060
porque lo hallara en tu cara,
y yo en tus ojos hallara
luz serena y sol dorado.
Redondilla
Viera regalada mesa,
tan alegre al mediodía,
2065
que de tanta dicha mía,
aun a mí propio me pesa.
Redondilla
Cuando la noche en su abismo
cerrara el cielo español,
durmiera yo con el sol,
2070
antípoda de mí mismo.
Redondilla
¿Qué príncipe, qué señor
tan descansado viviera?

MARTÍN
Por Dios, que no le dijera
tal requiebro un labrador.

DON JUAN
Redondilla
2075
¿Pues qué le puedo decir?

MARTÍN
Grosero amador estás;
aquí no has hablado más
que de comer y dormir.

DON JUAN
Redondilla
¿Sabes tú más?

MARTÍN
Sí, en verdad.

DON JUAN
2080
¿Eres tú culto, por dicha?

MARTÍN
Eso fuera por desdicha,
que no por habilidad.
Redondilla
Dejo las cosas divinas,
a que un hombre está obligado,
2085
después que se ha levantado;
ya, señor, las imaginas.
Redondilla
Pero después de comer,
¿no era justo regalar
tu esposa y ver el lugar
2090
que una mujer quiere ver?

DON JUAN
Redondilla
Bien es, Martín, que me riñas;
los deseos me engañaron.

MARTÍN
¿Por qué piensas que llamaron
a las de los ojos niñas?
Redondilla
2095
Porque fue su condición
ver cuanto pasa, y también
el desear cuanto ven;
que así las mujeres son.
Redondilla
Llevémosla a Cal de Francos;
2100
que mil mujeres ha habido,
que por no verlo encogido,
no dan limosna a los mancos.
Redondilla
Llevémosla por el río
en un encerrado barco;
2105
que una ventana con marco
hará triste el humor mío.
Redondilla
Vea el sábalo salir
del agua a la blanca arena,
de lama y de concha llena,
2110
y entre las redes bullir.
Redondilla
Vea cómo se alborota
preso del cáñamo y plomo
en otro elemento, y cómo
la ñudosa red azota.
Redondilla
2115
Vaya en el coche también,
por el campo de Tablada,
que una mujer festejada
sabe que la quieren bien.
Redondilla
O a la Comedia, que algunas
2120
saben dejar los chapines,
si hay rótulos buratines
con su ramo de aceitunas.
Redondilla
Vaya a esas huertas vecinas,
vea frutas, corte flores,
2125
que no todos los amores
se cubren de las cortinas.
Redondilla
Siempre fue mi parecer
que el que es discreto, don Juan,
nunca ha de ser más galán,
2130
que de su propia mujer.

(Sale RUFINA, alborotada.)

RUFINA
Romance (tirada)
¡Ay, señora! ¿Cómo estás
con descuido tan notable,
que tu hermano y mi señor
riñeron sobre casarte?
2135
Jura que esta noche misma
ha de ser, mira qué haces,
que están las joyas en casa,
ricas telas y diamantes,
y el sastre a la puerta, muerto
2140
por dividir en mil partes
primaveras y tabíes.

MARTÍN
Ya no saldremos las tardes
por sábalos.

LEONARDA
Aún no puedo
mover la lengua.

DON JUAN
Ni hables,
2145
pues has gustado, Leonarda,
de engañarme y de matarme.

LEONARDA
¿Yo engañarte, mi señor?
¿Cómo puedo yo engañarte
si me ha de costar la vida
2150
el no sufrir que me case?

MARTÍN
Lo que más siento, Rufina,
es saber que el sastre aguarde
a echar por esos tabíes,
como por cerros y valles,
2155
aquella santa tijera,
que tales milagros hace.
Cuando la perdida España
se ganó de los alarbes,
mandó Pelayo salir
2160
a todos los oficiales;
que saldrían, respondieron
de buena gana los sastres
a pelear con los moros,
cuando un pendón acabasen,
2165
para que van allegando
pedazos chicos y grandes;
pero, con haber mil años,
no hay remedio que le acaben,
y puede llegar a Roma
2170
si los pedazos juntasen.

DON JUAN
Yo no sé mejor remedio;
di a tu hermano y a tu padre
lo que don Diego decía:
que si tal infamia saben,
2175
y que por eso le hirieron,
no es posible que te casen.

LEONARDA
Eso ya estuviera hecho,
don Juan, si fuera importante;
mas, si llega a su noticia,
2180
¿cómo no te persuades
que los han de hacer pedazos?

DON JUAN
¿Pues qué importa que los maten,
a trueco de verte libre?

LEONARDA
Eso es locura.

DON JUAN
Pues dame
2185
algún remedio, que muerto
más que nunca viva nadie.

RUFINA
Tu padre.

LEONARDA
Escondeos los dos.

DON JUAN
Quién hará que no se canse
de tanto esconder.

DOÑA ÁNGELA
Quien tiene
2190
amor.

DON JUAN
No hay amor que baste.

(Vanse, queda LEONARDA.)
(Sale DON ANTONIO.)

DON ANTONIO
¿Cómo, Leonarda, es posible,
que a ver las joyas no sales,
siendo propio en las mujeres,
con las galas alegrarse?
2195
Mira que están los criados
de don Pedro para darte
tal presente, que es razón
que le agradezcas y alabes.
¿Qué es esto?, ¿no me respondes?

LEONARDA
2200
Señor, por no declararme
no te respondo.

DON ANTONIO
Bien dices,
que puesto que te declares
has de hacer mi voluntad.
Porque engendrarte y criarte
2205
me ha dado este imperio en ti.

LEONARDA
¿Hacen el alma los padres?

DON ANTONIO
No, sino el cuerpo, que el alma
Dios la infunde.

LEONARDA
Si en tres partes
se divide el alma, y una
2210
es la voluntad, ¿no sabes
que no es tuya, sino mía?,
que aun Dios no quiso quitarme
la libertad con ser Dios.
Fuera de esto, ¿no es bastante
2215
que el bien que se da una vez
no fue de nobles quitalle?
Si el cuerpo me diste, ¿es bien
que como a dueño le mandes?
Ya es mío, pues me le diste.
2220
Mira que es en hombres graves
pedir lo que dan bajeza.

DON ANTONIO
¿Hay libertad semejante?
Pues ven acá (que no quiero,
como era justo enojarme).
2225
¿Cuál es mejor casamiento,
que con estraño te cases,
o con el que más conoces?
¿No es mejor, hija, emplearte
en quien puedas tú decir,
2230
por conocerle y tratarle,
que está dentro de tu casa?

LEONARDA
Suplícote que repares
en la palabra que has dicho.

DON ANTONIO
¿Cómo?

LEONARDA
Yo quiero casarme
2235
con quien en tu casa vive.

DON ANTONIO
Agora quiero abrazarte,
y echarte mi bendición,
y a los dos, Leonarda, alcance.

(Vanse.)
(Salen MARTÍN, DON JUAN y ÁNGELA.)

MARTÍN
Octava real
En efeto, ¿nos vamos?

DON JUAN
No es posible
2240
aguardar a que venga el nuevo esposo.

DOÑA ÁNGELA
Culpo, don Juan, tu condición terrible.

DON JUAN
¿Cuál hombre tan aprisa fue dichoso?

DOÑA ÁNGELA
Queriéndote Leonarda, es imposible
darle la mano.

DON JUAN
Un padre es poderoso.

MARTÍN
2245
No hay padre en voluntades de mujeres.

DON JUAN
¿Qué viento no mudó sus pareceres?

MARTÍN
Octava real
¿Y dónde quieres ir?

DON JUAN
Quiero embarcarme,
pues fuera de peligro está don Diego.
Aquí puedes, doña Ángela, esperarme,
2250
que a despedirme de Leonarda llego,
que porque no es razón quiero forzarme
que se queje de mí. Tú parte luego,
y apercibe la ropa que trujiste.

MARTÍN
Yo voy.

(Vanse los dos.)

DOÑA ÁNGELA
Yo quedo enamorada y triste.
Soneto
2255
Pasa la mar el mercader que aspira
a enriquecer, y por la estraña tierra
de su querida patria se destierra;
ni el frío teme, ni el calor admira.
Del bien gozoso que su gloria mira
2260
en alta nave la riqueza encierra,
y sin temer del elemento guerra
las ondas rompe, por llegar suspira.
Mas, cuando ya la patria se la daba,
corre tormenta en el vecino puerto,
2265
y halló la muerte cuando no pensaba.
Así, por este mar del mundo incierto,
contenta mi esperanza navegaba;
perdonola la mar, matola el puerto.

(Sale DON ANTONIO.)

DON ANTONIO
Redondilla
¿Quién se queja y habla aquí?

DOÑA ÁNGELA
2270
Ya me ha visto, ¡qué desgracia!

DON ANTONIO
¿Mujer de tan buena gracia,
en mi casa, vive así?
Redondilla
¿Quién sois?

DOÑA ÁNGELA
Señor.

DON ANTONIO
No os turbéis.

DOÑA ÁNGELA
Señor, de vuestro valor
2275
bien puedo fiar mi honor.

DON ANTONIO
Seguramente podéis.

DOÑA ÁNGELA
Redondilla
Don Juan de Castro es mi hermano,
por la herida de don Diego
vino a su posada luego
2280
con don Pedro Feliciano,
Redondilla
piadoso, me trujo aquí.

DON ANTONIO
Agora entiendo la historia.

DOÑA ÁNGELA
(Aparte.)
Esperanzas de mi gloria.
paciencia, que ya os perdí.

DON ANTONIO
Redondilla
2285
No de balde Feliciano
el casarse defendía
su hermana. ¿Y aquí os tenía?

DOÑA ÁNGELA
No me ha tocado una mano.

DON ANTONIO
Redondilla
De tan principal mujer
2290
estoy yo muy satisfecho.
Vuestro hermano, ¿qué se ha hecho?

DOÑA ÁNGELA
(Aparte.)
¿Qué tengo de responder?
Redondilla
A Sanlúcar fue, señor.

DON ANTONIO
(Aparte.)
Encerrarla quiero aquí.

DOÑA ÁNGELA
2295
¿Qué quieres hacer de mí?

DON ANTONIO
Asegurar un temor.
Redondilla
No temáis; que en mi aposento
estaréis más recogida.

DOÑA ÁNGELA
(Aparte.)
¡Ay esperanza perdida!
2300
Cobrad vida y nuevo aliento.

DON ANTONIO
Redondilla
Entrad, que os quiero cerrar.

DOÑA ÁNGELA
Como no salga de aquí,
ya no es prisión para mí.

DON ANTONIO
¿Qué decís?

DOÑA ÁNGELA
Que quiero entrar.

(Éntrase.)

DON ANTONIO
Redondilla
2305
Por Dios, que no ha de salir
hasta que case a Leonarda.

(Sale RUFINA.)

RUFINA
Don Pedro, señor, te aguarda.

DON ANTONIO
Agora puedo decir
Redondilla
que está seguro mi intento,
2310
pues, quitada la ocasión,
se pondrá en ejecución
de Leonarda el casamiento.

(Vase.)
(Sale MARTÍN con la ropa.)

MARTÍN
Redondilla
¿Puedo entrar?

RUFINA
Puedes entrar.

MARTÍN
Vengo, Rufina (¡ay de mí!),
2315
a despedirme de ti,
hechos los ojos un mar,
Redondilla
un mar de llanto y enojos.

RUFINA
Ya veo yo, Martín amigo,
la tormenta que contigo
2320
están corriendo tus ojos.

MARTÍN
Redondilla
¡Ay, ay, ay!

RUFINA
El ay, ay, ay,
ha mucho que ya pasó.

MARTÍN
¿No lloras, Rufina?

RUFINA
¿Yo?
¿Acuérdase del cambray
Redondilla
2325
con que pescó los quinientos?
Pues, dígame, ¿qué me dio?

MARTÍN
¿Qué había de darte yo?

RUFINA
Por lo menos, los docientos.

MARTÍN
Redondilla
Esos no te faltarán.
2330
Pero mira que nos vamos.

RUFINA
Mujeres solo lloramos
cuando se van los que dan.

MARTÍN
Redondilla
Sí, pero huélgome aquí
de que nacieses mulata;
2335
que aunque no quieras, ingrata,
te pondrás luto por mí.
Redondilla
¡Que no te mueva a piedad
haber besado el mastín!
Eres su parienta, al fin;
2340
usas la misma crueldad.
Redondilla
¿Cuál hombre pasó, en el mundo,
la noche que yo pasé?
De la cocina rodé
al sótano más profundo.
Redondilla
2345
Tú sabes dónde dormí,
cercado, con mil cuidados
de animales vidrïados.

(Salen LEONARDA y DON JUAN.)

DON JUAN
El confiarme de ti
Redondilla
ha de ser para mi daño.

LEONARDA
2350
No hayas miedo que lo sea.

DON JUAN
En fin, ¿quieres que te crea?

LEONARDA
Tú sabes que no te engaño.

DON JUAN
Romance (tirada)
¿Dónde doña Ángela está,
Martín?

MARTÍN
¿No está con Leonarda?

LEONARDA
2355
Conmigo no.

MARTÍN
Pues aquí
la dejé mientras juntaba
la ropa

DON JUAN
¿Y tú no la has visto
Rufina?

RUFINA
¿No puede, en casa,
andar doña Ángela libre?

MARTÍN
2360
Si con Leonarda no estáN
X
Nota del editor

No hay rima. ¿Posible corrección por “estaba”? (nota del editor digital)

,
no hay aposento en que esté.

DON JUAN
Habla, Leonarda, ¿qué aguardas?
Hame llevado tu hermano,
como sabe que te casas,
2365
a mi hermana; bueno quedo
sin la suya y sin mi hermana.
Vive Dios, que si esto fuese,
que pienso que tal infamia
me obligaría.

LEONARDA
Don Juan
2370
paso, y con dignas palabras
de quien eres y quien soy.

DON JUAN
¿Qué palabras hay honradas
donde no lo son las obras?

LEONARDA
Mira que conmigo hablas,
2375
y que si eres defensor
de las mujeres y tratas
mal mi respeto, diré
que las mujeres engañas.

DON JUAN
Décima
Leonarda, si esta traición
2380
procede de vuestra culpa,
bien sabes que me disculpa
mi honor y buena opinión;
porque no será razón,
donde es la ofensa tan llana,
2385
que tengas defensa humana,
pues muy atrevida quieres
que defienda las mujeres
y no defienda mi hermana.
Décima
¿Sería buena defensa
2390
que, por defenderte a ti,
me hiciese tu hermano a mí
en el honor esta ofensa?
Cuando tú te casas, ¿piensa
que ha de merecer su mano?
2395
Pues no quiere Feliciano
que vuestra casa alborote,
que, aunque pobre, tiene en dote
ser quien es, y yo su hermano.
Décima
Mi hermana ha de parecer,
2400
porque en llegando a mi honor,
no hay hermosura ni amor
por quien le deje ofender.
No he defendido mujer
con más razón en mi vida.
2405
Dámela, si eres servida,
basta que, de mí adorada,
quedes, Leonarda, casada,
no doña Ángela perdida.
Décima
Mira tú si a tu hermosura
2410
igual respeto he guardado,
pues la espada no he sacado
para hacer una locura.
¿Mi honor puesto en aventura,
y yo tan cuerdo y discreto?
2415
Pondré la furia en efeto,
aunque le pese a mi amor;
que no es bien perder mi honor,
por no perderte el respeto.

LEONARDA
Décima
Tente, espera, que no sé
2420
que pueda haberte ofendido
Feliciano, y si esto ha sido,
satisfacerte podré.
Yo misma te vengaré,
yo seré tuya si quieres,
2425
no te vayas, no te alteres,
Ángela me toca a mí,
porque he aprendido de ti
a defender las mujeres.
Décima
Si yo soy tuya, no es bien
2430
que de mi hermano te quejes,
cuando la tuya le dejes,
conmigo quedas también.
Seré tuya, aunque me den
mil muertes. Cierra los labios,
2435
mi bien, que los hombres sabios,
cuando se ven agraviar,
aunque mueran por callar,
no publican los agravios.
Décima
A mi padre, al mundo, al cielo
2440
diré que soy tu mujer.

DON JUAN
Martín, ¿qué tengo de hacer
entre tanto fuego y yelo?

MARTÍN
¿Qué puede darte recelo
en tanta seguridad?

DON JUAN
2445
¿No sería necedad?

MARTÍN
No, sino razón prudente,
que si alguna mujer miente,
veinte mil tratan verdad.
Décima
Aman, quieren y aventuran,
2450
cantan, bailan y entretienen,
solicitan, van, y vienen,
limpian, regalan y curan,
nuestro descanso procuran,
por ellas hay tanta historia
2455
que guarda eterna memoria.
La casa en que no hay mujer,
como limbo viene a ser,
ni tiene pena, ni gloria.
Décima
Lisonja te hago en decir,
2460
que las quieras y las creas,
porque yo sé que deseas
honrallas hasta morir:
sin mujeres no hay vivir,
que aun Dios vio que convenía
2465
el darle su compañía,
que el más valiente que ves,
llora en naciendo a sus pies,
pensando que las perdía.

DON JUAN
Décima
Ahora bien, aunque no tenga
2470
en toda mi vida honor,
quiero que mi justo amor,
espada y mano detenga;
don Pedro a casarse venga,
tu palabra quiero ver,
2475
que si supe defender
mujeres, en esta ofensa
será la mayor defensa
fiar mi honor de mujer.
Décima
Que solo su defensor,
2480
aquel puede ser llamado,
que su honor les ha fiado,
y su enemigo mayor,
quien no les fía su honor.
Yo pongo en ti mi esperanza,
2485
que no es hacer confianza
de mujeres principales,
que hacerlas todas iguales,
es la más necia venganza.
Décima
Cuanto les debo me acuerdo,
2490
puesto que conozco ya
que algún maldiciente habrá
que no me tenga por cuerdo.
Con justa causa me pierdo
y me obligo a defendellas;
2495
que más quiero yo por ellas
quedar contento de amallas,
y engañado por honrallas,
que libre por ofendellas.

(Vase.)

MARTÍN
Décima
¿Puede haber mayor valor?

LEONARDA
2500
Él verá si le hay en mí.

(Sale FELICIANO.)

FELICIANO
¿Estaba don Juan aquí?

LEONARDA
Yo detuve su furor,
asegurando su honor,
por escusarte la muerte.

FELICIANO
2505
¿Cómo hablas de aquesa suerte?

LEONARDA
¿Pues cómo tengo de hablarte,
si has querido aventurarte
a infamarme y a perderte?

FELICIANO
Décima
¿Qué es lo que dices, Leonarda?

LEONARDA
2510
Que por no verte perder,
tengo de ser su mujer.

FELICIANO
Lo mismo pretendo, aguarda.

LEONARDA
Ya la traición te acobarda.
¿No era al principio mejor?
2515
¿A un hombre de tal valor
a su hermana le has quitado,
habiéndote confiado
liberalmente su honor?

FELICIANO
Décima
¿Yo quitado? ¿Estás en ti?

LEONARDA
2520
Di dónde la tienes, presto.

FELICIANO
En tu aposento la he puesto;
desde entonces no la vi;
y, sospechoso de mí,
don Juan se la habrá llevado,
2525
y pues ya te has declarado,
yo le tengo en mi aposento,
porque solamente intento
verme de su hermana honrado.

LEONARDA
Décima
¿Tú has escondido a don Juan?

FELICIANO
2530
En mi cuarto le he tenido,
y él a su hermana ha escondido,
porque a don Pedro te dan;
que ya juntándose están
sus deudos para venir
2535
a casarse.

LEONARDA
Tú has de ir
a darle satisfación.

FELICIANO
Antes de hacerle traición,
quiero mil veces morir.

(Vase.)

LEONARDA
Décima
Pues di, Martín, a qué efeto
2540
don Juan con esta mentira
culpa a mi hermano; ¿eso mira
a mi defensa y respeto?
¿Cuál hombre noble y discreto
tal hubiera imaginado?
2545
¿Dónde Martín la has llevado?
Tú la tienes, esto es cierto,
y que ha de costarte muerto
la vida que me has quitado.

MARTÍN
Romance (tirada)
Esto solo me faltaba.

LEONARDA
2550
¿Dónde está? Dímelo presto,
que te sacaré los ojos
si no me lo dices luego.

MARTÍN
Mira que nos ha engañado
Feliciano, y que es enredo;
2555
que don Juan trata verdad.

LEONARDA
No lo creo.

MARTÍN
¿No lo creo?
¡Plega a Dios, si la he llevado,
que vuelva a darme otro beso
el mastín de la cocina,
2560
y que entre gatos y perros
pase otra noche tan mala!
Pero déjame entrar dentro,
que quiero hablar a don Juan.

LEONARDA
¿Qué fin tendrán mis sucesos?

(Vase.)
(Sale DON ANTONIO.)

DON ANTONIO
2565
Paréceme que te burlas
de mi obediencia y respeto;
tres recados te he enviado
de que ya viene don Pedro;
bien agradecida estás,
2570
que aun sus joyas no te has puesto.
¿Qué tristezas son, Leonarda,
estas que afligen tu pecho?
¿No basta ser gusto mío?
¿No basta que yo lo quiero?
2575
¿En qué andáis los dos hermanos?
¿Queréis acabarme presto?
¿No basta que diga un padre:
«dada la palabra tengo»?
No ha menester una hija
2580
saber cuál hombre, cuál dueño
su padre le quiere dar;
que hay tal diferencia en esto,
que ella escoge con los ojos,
y él con el entendimiento.
2585
Solo que te diga yo
(que solo tu bien deseo):
«cásate con quien hallares
dentro de aquel aposento»,
basta para obedecerme
2590
y para saber que acierto.

LEONARDA
Pues esa es tu voluntad,
digo, señor, que obedezco.

(Vase.)
(Sale DON PEDRO, galán, y acompañamiento.)

DON PEDRO
Vengo a servirte y honrarme,
señor, con todos mis deudos;
2595
dame tus pies.

DON ANTONIO
Con los brazos
sale a recebirte el pecho.

DON PEDRO
¿Adónde está Feliciano?,
¡qué poca ventura tengo!,
¿no honrarme en esta ocasión?

DON ANTONIO
2600
Yo y Feliciano tenemos
cierto disgusto.

DON PEDRO
¿Soy yo
la causa? ¿No está contento
de ser mi cuñado? ¿Ya
este nombre y parentesco
2605
le ha quitado el de mi amigo?

DON ANTONIO
Vais de la ocasión muy lejos,
hele escondido una dama
y con este pensamiento
lo que siente por amor
2610
no lo diré por respeto.

DON PEDRO
¿Cómo no viene Leonarda?

DON ANTONIO
Entremos en su aposento,
que ya debe de aguardar.

(Alzan el tapiz y están de las manos DON JUAN y LEONARDA.)

DON ANTONIO
¡Válgame el cielo!, ¿qué es esto?

DON JUAN
2615
Es que estoy con mi mujer,
y de la mano la tengo.

DON PEDRO
Pues si la tienes casada,
¿cómo, don Antonio, has hecho
a un caballero esta burla?

DON ANTONIO
2620
¿Yo burla?, viven los cielos
que ha de morir el traidor.

LEONARDA
Paso, señor, que no pienso
que se dejara matar,
y yo disculpada quedo,
2625
pues me mandaste casar
con quien en este aposento
hallase; yo hallé a don Juan.
Lo que mandaste obedezco.

DON ANTONIO
¿Hay tal maldad?, Feliciano.
2630
¡Feliciano!

DON PEDRO
Si don Pedro
es el agraviado, él basta.

DON ANTONIO
Mi aposento me han abierto.

(Alzan, por la otra parte, el tapiz, y véanse FELICIANO y DOÑA ÁNGELA, de las manos.)

FELICIANO
Abrile yo, con razón,
las tiernas voces, oyendo
2635
que mi mujer daba en él.

DON ANTONIO
¿Qué mujer? Traidor, ¿qué has hecho?

DON JUAN
Siendo la mujer mi hermana,
yo Castro y Portocarrero,
no hay que preguntar quién es.
2640
Si la herida de don Diego
fue riñendo en ocasión,
como honrado caballero,
y él me pudo herir a mí,
bien sabéis que no le ofendo;
2645
pero si estáis ofendidos...

DON PEDRO
Señor don Juan, yo no siento
más herida que perder
la esperanza y el deseo;
pero no se pierda todo,
2650
dadme los brazos, que quiero
ser vuestro amigo, y de todos.

DON JUAN
Honrad, señor, vuestro yerno,
que aunque pobre, tiene sangre
del conde de Andrada y Lemos.

DON ANTONIO
2655
Cien mil ducados de dote
os quiero dar, porque al premio
del bien hablar demos fin.

DON JUAN
No le deis sin que primero
salgan Martín y Rufina.

(Salen de las manos MARTÍN y RUFINA, vestidos de novios de graciosidad.)

MARTÍN
2660
Aquí, senado discreto,
están Rufina y Martín;
que nunca salgo de perros.

RUFINA
Yo he menester un padrino.

MARTÍN
A mis bodas, caballeros,
2665
convido para mañana,
si no es que antes me arrepiento.