Félix Lope de Vega y Carpio

EL PREMIO DE LA HERMOSURA




Texto utilizado para esta edición digital:
De Vega, Lope, “El premio de la hermosura”, “Obras de Lope de Vega”, Madrid, Atlas (BAE CCXXXIV), 1970, pp. 369-403.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Durá Celma, Rosa (Artelope)

Dedicatoria

Tragicomedia de Lope de Vega dedicada al Excelentísimo señor don Gaspar de Guzmán, conde de Olivares, Sumiller de su Majestad.

La Reina, nuestra señora, que Dios tiene, me mandó escribir esta tragicomedia. La traza fue de las señoras damas, ajustadas a su hábito, decencia y propósito; el Cupido y la Aurora, las dos mejores personas del mundo, en sus tiernos años; las demás figuras, la Hermosura de España, en los más floridos, y el aparato, digno de la grandeza de sus dueños; causas que persuaden, saliendo a la luz, a ofrecerle a Vuestra Excelencia de justicia, y como en ella no hay lisonja, sabrá Vuestra Excelencia que es amor, y sabrá quien la leyere que, como otros buscan un príncipe porque ampare, yo porque entiende.
Dios guarde a Vuestra Excelencia.

Su capellán,
Lope de Vega Carpio.


LAS PERSONAS DE LA TRAGICOMEDIA

CARDILORO
MANDRICARDO, en visión
EL SABIO ARDANO
LEURIDEMO, Príncipe de Numidia
LIRIODORO DE GRECIA
ROLANDO DE HUNGRÍA
UN CIUDADANO
ROSELIDA
TISBE
LINDABELLA
MITILENE
DOS JUECES
EL AMOR
LA NINFA AURORA
GOSFOROSTRO, salvaje
BRAMARANTE, salvaje
SOLMARINO, salvaje
LA MÁGICA CIRSEA
CELIO
FABIO, jardinero
BELISA

Acto I

CARDILORO, príncipe de Tanger.

Cardiloro
Décima
Si tu vida me servía
de vida que me animaba,
y en lugar del alma estaba
después que te di la mía,
5
¿cómo vivo desde el día
de tu muerte lastimosa,
bella Clorinarda hermosa,
o qué me anima sin ti?,
pues no habiendo vida en mí,
10
era mi muerte forzosa.
Décima
Espérame ya partiendo
si alguna culpa me pones,
pues ya todas mis acciones
van poco a poco muriendo;
15
si con la vida te ofendo,
porque me estorba el mirarte,
aguarda el alma que parte,
y partirse no es vivir,
pues ya comienza a morir
20
quien solicita buscarte.
Décima
Aguarda, señora, aguarda,
conocerás mi firmeza,
que es morir por tu belleza
lo menos que me acobarda;
25
si es posible, Clorinarda,
que quien parte de esta vida
se detenga en la partida,
[..................emos]
espera, y juntos iremos
30
sin que la muerte lo impida.
Décima
Dame en tus arenas de oro
sepultura, claro río,
pues el difunto bien mío
las engendró de su lloro.

Una VISIÓN se le ponga delante al quererse precipitar.

Visión
35
¿Qué es aquesto, Cardiloro?
¿Cómo un príncipe tan fuerte
se precipita a la muerte?

Cardiloro
Sombra, pues que ya te veo,
parece que mi deseo,
40
de que estoy muerto me advierte.
Décima
Quién eres, visión, me di,
y también si muerto estoy.

Visión
Hijo, Mandricardo soy,
aquel que tu padre fui.
45
Vencido de amor, salí
a detenerte y guardarte,
que el querer precipitarte
no es acto de fortaleza,
antes parece flaqueza,
50
por no sufrirte, matarte.
Décima
¿Así afeas mis hazañas,
con que te he dado el ejemplo?
¿Así de la fama el templo,
de las tuyas acompañas?
55
Mira que en pensar te engañas,
que así la fama se adquiere,
que si vive con quien muere,
es porque viviendo obró
lo que muriendo vivió,
60
mientras su nombre viviere.

Cardiloro
Décima
¡Ay, padre del alma mía,
si supieses la ocasión,
qué diferente opinión
tu pecho de mí tendría!
65
Antes pienso que daría
ánimo igual al valor
de ser tu hijo, en rigor
de tormentos tan extraños.

Visión
Dímela, pues que tus años
70
ya me dicen que es de amor.

Cardiloro
Romance (tirada)
Sabrás, generoso padre,
cuyas heroicas hazañas
dieron materia a las plumas
de Francia, España e Italia,
75
que el rey de Fez, Maniloro,
tuvo una hija, a quien llama
monstruo de belleza el mundo,
y Clorinarda su patria.
Los dos nos criamos juntos,
80
y si las cosas contrarias
con el trato y amistad
suelen hallar semejanza,
donde con igual estrella
la de los dos era tanta,
85
¿qué podía proceder
sino amor y fe tan rara?
Retratábame en sus ojos,
y ella en mí se retrataba,
que donde reina el respeto,
90
ellos solamente hablan;
bien es verdad que escribía
el pensamiento sus cartas
con ellos, que bastan señas
donde se entienden las almas.
95
Andaban por el decoro
que a la grandeza se guarda,
de rebozo los deseos,
de disfraz las esperanzas;
pero, en fin, tan entendidos,
100
que solamente faltaba
nuestro alegre casamiento,
cuando la fortuna varia
quiso el Emperador
de Oriente, en una batalla
105
venciese, por mi desdicha,
al padre de Clorinarda.
Cautivos fueron en ella,
de la nobleza africana,
muchos príncipes ilustres,
110
entre los cuales, Abdalla,
un bellísimo retrato
de Clorinarda llevaba,
porque adoraba pintado
lo que yo vivo adoraba.
115
Mostrole al Emperador
un día que en cierta caza
fue sujeto la hermosura
de esta bellísima Infanta.
Admirado de mirar
120
al Emperador la causa
de mi muerte y de la suya,
dio por la pintura el alma.
Pasados algunos días
que sus deseos andaban
125
concertando mis desdichas,
entre los dos reyes tratan
la paz, que ha sido mi guerra,
pues quedaron confirmadas
casando al Emperador
130
con la bella Clorinarda.
El rey de Fez de lo dijo,
mas ella, que no pensaba
que amor que entre dos se cría,
en casa ajena descansa,
135
dio en llorar y en afligirse
tanto... ¡Ay Dios! ¿Cómo me bastan
para tragedia tan triste
los ojos y las palabras?
¿Direlo? Sí, que difunta
140
amaneció una mañana.
¡Noche de mi triste vida!
Mira, padre, quién pensara
que viera mañana el mundo
en cuyos brazos el alba
145
me trajera muerto el Sol,
y mira que con la espada,
cuando compitió contigo
Rodamonte, rey de Sarza,
a mi madre Doralice
150
le quitaste, que fue causa
de que yo naciese al mundo.
Para que mi vida larga
culpes, ya sabes la muerte
de quien tiene muerta el alma.

Visión
Quintilla
155
Hijo, los ánimos fuertes
se hicieron para fortunas
grandes, si historias adviertes,
pues hallarás en algunas
menos venturosas muertes.
Quintilla
160
¿No es, Cardiloro, mejor,
que a Clorinarda que adoras
la pierda el Emperador?
¿Con celos su muerte lloras?
No tienes perfecto amor.
Quintilla
165
Ahora bien, muestra a los cielos
cuán agradecido estás.

Cardiloro
¿Tú me das tales consuelos?

Visión
Por encarecerte más
la condición de los celos.

Cardiloro
Quintilla
170
Pues ¿eso me está mejor?

Visión
Sí, que aunque muerto me ves,
tengo a Doralice amor,
y si viviera después,
fuera mi pena mayor.
Quintilla
175
En aquella cueva oscura
vive agora el sabio Ardano;
allí remedio procura.

Desaparécese, y él queda suspenso.

Cardiloro
¡Oh, sueño ligero y vano!
¿Eres verdad o pintura?
Quintilla
180
¿Estoy muerto o estoy vivo?
Mas si Clorinarda es muerta,
¿de qué luz vida recibo?

El sabio ARDANO entre.

Ardano
De Ardano estás a la puerta;
deja ese llanto excesivo,
Quintilla
185
hijo del gran Mandricardo,
que darte remedio aguardo
por la virtud de mi ciencia.

Cardiloro
Del alma lloro la ausencia,
porque de seguirla tardo.
Quintilla
190
¿Qué remedio dará medio,
Ardano, a mal tan extraño?
Que de mis penas en medio,
más quiero el gusto del daño
que el provecho del remedio.

Ardano
Quintilla
195
Sabe, mancebo animoso,
que el Emperador de Oriente,
ya de Clorinarda esposo,
murió de un vivo accidente,
basta decir amoroso.
Quintilla
200
Viéndose, pues, ya cercano
a la muerte, y que moría
por aquella hermosa mano,
cuya hermosura excedía
todo pensamiento humano,
Quintilla
205
quiso que el reino heredase
la mujer que más hermosa
en todo el mundo se hallase,
para que más a su esposa
pareciese e imitase.
Quintilla
210
Que Clorinarda heredaba,
presumió su loco amor,
puesto que difunta estaba,
si la hermosura mayor
de aquel imperio gozaba,
Quintilla
215
para lo cual se previenen
de provincias diferentes,
que acción al imperio tienen,
mil hermosas pretendientes
que con arrogancia vienen
Quintilla
220
porque como es la hermosura
de sí misma gloriosa,
cualquiera de ellas procura
parecer la más hermosa,
de sus méritos segura.
Quintilla
225
Pero porque te ha de dar
verlas notable pesar,
en esta cueva que ves
quiero que encantado estés
hasta su tiempo y lugar.

Aquí se ha de abrir un lienzo y verse una cueva, con dos salvajes que la guarden, con sus mazas al hombro.

Cardiloro
Redondilla
230
Si pudiera haber consuelo
para mi mal, sabio Ardano,
solo fuera el de su mano,
entre cuantos tiene el suelo.
Redondilla
Ponme en esta oscuridad,
235
pues sin Clorinarda bella
perdí mi luz y mi estrella,
mi sol y mi claridad.
Redondilla
Dese el reino a la belleza,
pues la mayor le perdió
240
que para ejemplo crio
la hermosa naturaleza,
Redondilla
de su poder celestial,
que no quiero ver persona
que suceda en su corona,
245
para que aumente mi mal.

Duérmese CARDILORO.

Ardano
Soneto
Suspende, ¡oh, tú, somnífero Morfeo!,
sus tristes ojos con tu ebúrnea vara,
y duerma entretenido su deseo.
Huye, dorado Apolo, de su cara,
250
no le despierte el rayo de la tuya,
ni goce en tanto de la lumbre clara,
que aqueste encantamiento se concluya,
y bañe amor sus alas en olvido,
templando con la edad la pena suya.
255
Yo, mientras yace el Príncipe dormido,
quiero por estas mudas soledades,
de estas bárbaras selvas divertido,
el confuso rumor de las ciudades
sacudir de los hombros, y a las fuentes
260
decir mis pensamientos y verdades,
seguros de mortales accidentes.

Vase. Sale LIRIODORO, príncipe de Grecia.

Liriodoro
Décima
A ver la más alta prueba
que la hermosura ha tenido,
vengo de Grecia, ofendido
265
de que otra nación se atreva,
que mi patria el premio lleva
de hermosura, y lo segundo
en que mi justicia fundo,
es, porque a Grecia se dé,
270
que la reina Elena fue
la más hermosa del mundo.

Sale ROLANDO, príncipe de Hungría.

Rolando
Décima
Quien su reino y patria deja,
y al Oriente, desde Hungría,
viene a ver la monarquía
275
que la muerte al amor deja,
si con su edad se aconseja,
verá hermosuras tan bellas,
que de sí se pierda en ellas
y se rinda a imperio ajeno,
280
porque está el Oriente lleno
de nuevos soles y estrellas.

Sale LEURIDEMO, príncipe de Numidia.

Leuridemo
Décima
De Numidia vengo a ver
que la hermosura podía
el más celebrado día
285
fuera del cielo tener.
¡Oh, quién pudiera romper,
para excusar sus enojos,
a los deseos antojos,
y tener con libertad,
290
los ojos sin voluntad,
y la voluntad sin ojos!

Sale un CIUDADANO.

Ciudadano
Romance (tirada)
Valerosos caballeros,
los que venís a esta empresa
de tan remotas provincias
295
y de tan extrañas tierras,
solicitados del gusto
de ver el cielo en la tierra,
pues parece que a sus campos
se trasladan sus estrellas,
300
sabed que ya los jüeces
a dar el premio se asientan
a la mayor hermosura,
a la más digna belleza
que el cielo, para milagro,
305
hizo con su mano eterna.
Son tantas las que han venido,
que no sé cómo os refiera
su peregrina hermosura
la cortedad de mi lengua.
310
Aquí veréis que no está
la belleza más perfecta
en las facciones hermosas,
si entre sí se desconciertan,
sino en hacer armonía
315
y dulce correspondencia
entre sí mismas, que iguales,
perfecta hermosura engendran.
Aquí veréis que no tiene
la beldad leyes ni fuerza,
320
líneas, medidas, color,
estampa, ejemplo o firmeza;
aquí lo moreno y blanco,
la desigual diferencia
de la color de los ojos,
325
de rubias o negras trenzas,
si en debida proporción
con las demás partes muestra
una consonancia igual,
que es música la belleza,
330
hacen perfecta hermosura;
mas puesto que muchas sean
las que este premio merecen,
cuatro la ventaja llevan,
que le pusieran a Paris
335
el jüicio en contingencia,
con más beldad que vio a Troya,
en Venus, Juno y Minerva;
tanto, que teme el Oriente
más nuevas armas y guerras,
340
y la justicia, indecisa,
se remite y no sentencia
porque como son los ojos,
que con la beldad se ciegan,
presidentes de esta sala,
345
y oidores de pocas letras,
los sentidos, engañados
de sus pasiones secretas,
temen las llamas de Troya
y las banderas de Grecia.
350
Es la Infanta de Tartaria,
Lindabella, la primera,
hermosa como su nombre,
y dos veces linda y bella;
Tisbe, la Reina de Epiro,
355
pudiera hacer competencia
a la que dejó en el mundo
tan lastimosa tragedia;
y la hermosa Mitilene,
de Argenes, es la tercera,
360
preciada de este lugar
por el tercero planeta;
la última, y no en valor,
es Roselida, de Persia,
a quien lo galán del traje
365
no poca hermosura aumenta.
Pero porque vuestros ojos
quiten a mi corta lengua
el agravio que les hace,
volved los ojos a verla,
370
que como los jueces salen
a hacer en aquesta selva
sacrificio al dios de amor,
para que él juzgue cuál de ellas
le parece más hermosa,
375
como se quite la venda,
si no teme que en mirarlas
más desgracia le suceda
que la que lloró por Siques,
aunque se casó con ella.

Salen ROSELIDA, TISBE, LINDABELLA, MITILENE y dos JUECES, con música de chirimías.

Juez 1º
Terceto
380
Para poder juzgar de la belleza
con distinción, donde se iguala tanto,
que se admira de sí naturaleza,
Terceto
no puede nuestra vista alcanzar cuanto,
bellísimas señoras, es de esencia
385
y en vuestros rostros puso el cielo santo;
Terceto
y para que mejor la competencia
quede en paz, sin agravio, decretamos
que el dios de amor publique la sentencia.

Juez 2º
Terceto
Ya que en su templo celebrado estamos,
390
de músicos, poetas y de amantes,
donde del suelo al techo le miramos
Terceto
lleno de las empresas circunstantes
de canciones, engaños, esperanzas,
de grillos y prisiones de diamantes,
Terceto
395
donde están las mentiras, las mudanzas
y las lisonjas viles por despojos,
con las aborrecidas confianzas,
Terceto
mire el Amor con sus divinos ojos
vuestra hermosura, y juzgue a quien se debe,
400
para excusar la guerra y sus enojos,
porque quien más le agrade, el premio lleve.

Roselida
Redondilla
Haga el poderoso Amor
lo que más quisiere, ya
que, siendo dios, claro está
405
que el interés o el favor
Redondilla
no le turben el sentido.

Tisbe
Antes amor y afición
turban mejor la razón,
pues sabemos que Cupido
Redondilla
410
iba a herir cierta hermosura,
y de ella se enamoró.

Mitilene
El ser dios, presumo yo
que la justicia asegura,
Redondilla
y por lo menos es bien
415
que no os quejéis de hombre humano.

Lindabella
Cupido es dios soberano,
y aunque es Dios, ciego también,
Redondilla
pero puesto que es mejor
que el mismo Amor nos condene,
420
la que a ser premiada viene,
sabrá que enamora a Amor.

Roselida
Redondilla
Dice muy bien Lindabella,
juzgue Amor, pues es razón
que la que le dé pasión,
425
ella venga a ser más bella.

Rolando
Redondilla
¿Hay tan divina hermosura?
Si yo hubiera de juzgar,
ya del primero lugar
Lindabella está segura,
Redondilla
430
porque tanta perfección
no consiente competencia.

Liriodoro
Si Amor ha de dar sentencia
con la igualdad que es razón,
Redondilla
¿quién de cuantas han nacido
435
a Tisbe puede quitar
el premio?

Leuridemo
Si ha de juzgar
como dios y rey Cupido,
Redondilla
de Lindabella ha de ser
el laurel de la belleza,
440
que es en quien naturaleza
cifró su inmenso poder.

Aquí se han de poner de rodillas los JUECES, descubriéndose el templo del Amor.

Juez 1º
Lira
Este es el templo santo
de Amor, invictos príncipes, adonde,
importunado tanto,
445
a las humanas lágrimas responde;
esta el ara sangrienta
donde quien ama, el corazón presenta.
Lira
Pidámosle que diga
cuál de los generosos pretendientes,
450
sin que le contradiga
la envidia y ambición de los presentes,
merece coronarse.

Leuridemo
¡Qué cerca está el Amor de enamorarse!

Juez 2º
Lira
¡Oh, tú, divino hijo
455
de Venus y del cielo, Amor honesto,
paz, gloria y regocijo
de quien su vida en tu firmeza ha puesto;
Amor, por quien las cosas
se aumentan y conservan amorosas!
Lira
460
¡Oh balanza dorada,
que en peso igual tienes el cielo y tierra,
de quien está colgada
la máquina del mundo, y cuanto encierra
del uno al otro polo,
465
con lazo eterno, inseparable y solo!
Lira
Tú que el agua y el fuego,
la tierra, el aire, en su mortal contienda
conservas en sosiego,
dime a qué celestial hermosa prenda,
470
de las que juntas tienes,
verde laurel coronará las sienes,
Quintilla
cuál quedará por reina
del rojo Oriente, y la madeja hermosa,
donde la suya peina
475
el claro Sol alegre, y victoriosa
ceñirá, de amarantos,
flor que dura inmortal por siglos tantos.

Abrirase en lo alto una nube, de donde baja el AMOR sentado en un trono de resplandor, con su arco y flechas.

Cupido
Lira
De vuestro justo celo
movido con razón, bajo a la tierra
480
de mi tercero cielo,
viendo la pena y confusión que encierra
el estar tan remotos
de la verdad por diferentes votos;
Lira
no solo a revelaros
485
a quien daréis el premio juntamente,
mas también a mostraros
la que ha de ser Emperatriz de Oriente,
que la tenga en mi cielo
para que como Sol dé luz al suelo.
Lira
490
Sal, pues, divina Aurora,
hija del sacro Júpiter que reina
en cuanto Febo dora;
sal para ser Emperatriz y Reina
del luminoso Oriente,
495
donde corone el Sol tu hermosa frente.
De otra nube la ninfa AURORA en un trono, muy rica, y luego AMOR prosiga, señalándola.
Lira
Esta que veis es dina
del premio de hermosura y gentileza,
tan perfecta y divina,
que luego que formó naturaleza
500
su rostro, se detuvo,
rompió la estampa y admirada estuvo.
Lira
Esta, del soberano
Júpiter hija, y de aquel Sol aurora,
que es su divino hermano,
505
es la que juzgo que merece agora
el premio de hermosura
que vuestras diferencias asegura.

Juez 1º
Lira
Seguramente puedes,
¡oh, Amor!, no ciego ya, sino con lumbre
510
pura, en que al Sol excedes
en la mitad de su dorada cumbre,
decir que el premio demos
a sus raros y angélicos extremos.
Lira
No solo del Oriente
515
merece el lauro su hermosura rara,
mas hasta el Occidente,
si este imperio a sus límites llegara,
el laurel mereciera,
y contigo reinar sobre tu esfera.
Lira
520
Tome el Rey asiento
y dale de tu mano la corona.

Cupido
Ya coronar intento
de Aurora bella la real persona.
Dad aplauso, mortales,
525
a la luz de sus ojos celestiales.
Aquí, puesta en el asiento AURORA, la coronará el AMOR de una corona de flores y de diamantes, diciendo así:
Romance (tirada)
Esta corona es digna
de tu divina frente.

Aurora
Amor, yo te agradezco
el honor que me ofreces.

Cupido
530
Si a otras fuentes honran
los lauros siempre verdes,
tú, soberana Aurora,
das honra a los laureles.

Aurora
Por tu merced, Amor,
535
que es propio de quien eres
hacer a quien te sirve
generosas mercedes.

Juez 1º
¡Oh, hija del gran Júpiter,
plega al cielo que bese
540
tu pie la tierra toda,
desde Oriente a Occidente,
y que las más remotas
provincias que el Sol tiene,
sus más preciosas joyas
545
intenten ofrecerte!
Tiro te ofrezca granas
de los purpúreos peces
que cría el mar Fenicio,
como adivina Fenis,
550
de sus preciosas minas,
en sus venas lucientes,
el oro crespo y rojo
te ofrezca Arabia feliz.

Juez 2º
Cailán te dé rubíes,
555
y el Sur perlas que crecen
a la lluvia del nombre
que como Aurora tienes.
Sabá de sus olores
el pavimento siembre
560
de los ricos estrados
adonde sol pareces.
Persia sus varias sedas,
que tu hermosura alegren;
la China sus labores
565
en joyas diferentes.
Góceste largos años
con el Sol que mereces,
y el gran Júpiter vea
tus claros descendientes,
570
que a reinos e imperios
darán reinas y reyes
de quien el mundo sea
vasallo para siempre.

Con esto se levanten con música, en las nubes, CUPIDO y AURORA; los jueces se entren, y los príncipes y reinas, que así se han estado mirando a solas, digan así:

Rolando
Décima
O ha sido por la ocasión
575
de haber el Amor venido,
que adonde asiste Cupido
ha de reinar su pasión,
o los bellos ojos son
de Lindabella tan bellos,
580
que voy muriendo por ellos.
Si la puedo acompañar,
acabaré de abrasar
mis pensamientos en ellos.

Tisbe
Décima
Ya que el premio justamente
585
se ha dado a la bella Aurora,
y de su corona agora
queda más rico el Oriente,
nuestra partida se intente,
bellísima Roselida.

Roselida
590
El ser tan bien merecida
de Aurora, me da consuelo;
vamos, y guárdela el cielo
cual merece la hermosura.

Liriodoro
Bonanza el mar asegura,
595
y sus olas cuaja en hielo,
Décima
que, como a sus ninfas bellas,
hace sendas de cristal,
con árboles de coral,
para que paséis por ellas;
600
y aunque podéis ser estrellas
y nortes de vuestras naves,
para peligros más graves
dadme licencia que vaya
hasta la persiana playa,
605
que os quiero hacer compañía.

Tisbe
Aparte.
(El amor me da osadía
mas el temor me desmaya;
Décima
pero quiero aventurarme
a decir a Liriodoro
610
que, con debido decoro,
puede a Epiro acompañarme.)
Pues queréis, señor, honrarme,
doy a vuestra cortesía
licencia.

Roselida
En tal compañía
615
segura navegarás.

Liriodoro
Y yo lo iré mucho más,
pues tan estrella me guía.

Váyase ROSELIDA, TISBE y LIRIODORO.

Leuridemo
Décima
Quiero en la corte de Aurora
quedarme por Lindabella,
620
que no vivirá sin ella
quien en sus ojos adora.
Ya que del alma, señora,
por reina la coroné,
bien es que asista y esté
625
donde el cielo de su vista
prometa dulce conquista
para mi firmeza y fe.

Mitilene
Décima
Bien pudieras excusar
estas hazañas, Amor,
630
pero ¿cuándo tu furor
a la razón dio lugar?
Si Leuridemo ha de estar
en la corte, y por ventura
ciego de alguna hermosura
635
de las que han venido aquí
partirme será mi fin,
quedarme será locura.
Décima
Pienso, pues que son los ojos
claros testigos de amor,
640
donde nunca el amador
supo encubrir sus enojos,
que le vi rendir despojos
a la belleza y victoria
de Lindabella, su gloria.
645
Pues ¿qué fin mi amor alcanza,
pues quedo sin esperanza,
o me voy sin su memoria?
Décima
Quedarme a ver que es ajeno,
es insufrible experiencia,
650
y el irme a morir de ausencia,
¿para qué puede ser bueno?
Entrambas cosas condeno.
Si es fuerza determinarme,
ni sea irme ni quedarme,
655
pero, sin quedarme o irme,
si amor se quiere estar firme,
¿cómo podré remediarme?
Décima
Pero bien será probar
a aquedarme donde vea
660
si a Lindabella desea,
que Amor me dará lugar;
y si me quiere matar,
mejor es ver el veneno,
que llevando el pecho lleno
665
entretener el dolor,
que pocas veces Amor
cura con remedio ajeno.


Acto II

Sale LEURIDEMO.

Leuridemo
Redondilla
Mucho os debo, pensamiento,
por la gloria que me dais
670
cada vez que imagináis
la causa de mi tormento.
Redondilla
Y es tanta la obligación
en que de esto me ponéis,
que os suplico que me deis
675
nuevo tormento y pasión,
Redondilla
que cuanto mayor me dais
por la causa el sentimiento,
a más agradecimiento
mi corazón obligáis.
Redondilla
680
No me deis males pequeños,
que la causa agraviaréis,
que de ello basta que deis
aquellos ojos por dueños.
Redondilla
Y no me deis esperanza,
685
que ofenderéis mi valor;
dadme respeto y temor
de que la vida os alcanza,
Redondilla
porque donde vos pensáis
que es imposible conquista,
690
llegue temiendo la vista,
puesto que vos la lleváis,
Redondilla
que de vos mil veces temo
que me habéis de despeñar.

Sale ROLANDO.

Rolando
Siempre en aqueste lugar,
695
¡oh, famoso Leuridemo!

Leuridemo
Redondilla
Rolando, en esos balcones
hay, como en el cielo, estrellas.

Rolando
Y vos miraréis por ellas
las altas inclinaciones
Redondilla
700
que por vuestro nacimiento
vuestro pensamiento cría.

Leuridemo
No sabe de astrología,
Rolando, mi pensamiento;
Redondilla
aunque hay estrellas aquí
705
que los infunden tan altos,
que vienen a quedar faltos
mis pensamientos en mí.
Redondilla
Subió al Sol un atrevido
mozo, y en la mar cayó,
710
y de aquellos ecos yo
temo el Sol, y no he subido.

Rolando
Redondilla
Si fiárades de mí
lo que yo de vos fiara,
al Sol os acompañara.

Leuridemo
715
Mi alma es Dédalo en mí,
Redondilla
pero de plumas de cera
no me quiero confiar,
que el Sol se puede enojar
de que yo suba a su esfera.
Redondilla
720
Y esto baste para ser
vos y yo grandes amigos.

Sale MITILENE.

Mitilene
¿Para qué busco testigos
más abonados que el ver,
Redondilla
si Leuridemo no sale
725
de los palacios de Aurora?
Lindabella le enamora,
poco el secreto le vale.
Redondilla
¡Oh, qué mal se encubre amor!
¿Dónde habrá discreto pecho
730
que en llegando a darle lecho
no diga que es su señor?
Redondilla
Este asistir a mirar
y este mirar siempre firme,
¿que no podrán persuadirme
735
y que no podrán matar?
Redondilla
¡Qué falsos están aquí
estos dos competidores,
encubriendo sus temores,
descubiertos para mí!
Redondilla
740
Los celos sirven de espías,
aunque de ordinario ven
lo que no les está bien;
tales son las penas mías.
Redondilla
Ya me falta la paciencia,
745
porque amar sin esperanza,
en otros pone mudanza,
y en mí solícita ausencia.

Leuridemo
Redondilla
Tengo, Rolando, que hacer,
si otra cosa no mandáis...

Rolando
750
¿Por qué el terrero dejáis?

Leuridemo
Por ver le dejo y no ver.

Rolando
Redondilla
¿Ver y no ver? ¿De qué modo?

Leuridemo
Si veo lo que no quiero
y no veo lo que espero,
755
¿puede ser?

Rolando
Posible es todo.

Leuridemo
Redondilla
Guárdeos el cielo.

Rolando
Y os dé
la dicha que deseáis.

Váyase LEURIDEMO.

Mitilene
Ojos, ya sin luz quedáis,
que con vuestro sol se fue.

Rolando
Redondilla
760
Señales trae de favor
Leuridemo, o yo me engaño,
que siempre del propio daño
es astrólogo el temor.
Redondilla
¡Ay, celos, sombra que sigue
765
al amor! ¡Qué bien os nombra
mi temor! ¡Del amor sombra
que siempre al dueño persigue!
Redondilla
Pues si cuando el Sol es menos,
entonces la sombra es más,
770
¡cuán lejos, amor, estás
de aquellos ojos serenos!
Redondilla
Tanto mayores serán
mis celos, y si los temo
del favor de Leuridemo,
775
bien hacen si tras él van.
Redondilla
Quiero ser su sombra, en fin,
que pienso que Lindabella
saldrá como Aurora bella
al campo de este jardín.
Redondilla
780
Allí quiero ver si es cierto
este mi nuevo temor.

Váyase ROLANDO.

Mitilene
¿Qué navegas, loco amor,
adonde es la muerte el puerto?
Redondilla
Leuridemo sirve aquí
785
a Lindabella, ¿qué espero?
¿No te afrentas de que quiero
a quien no me quiere a mí?
Redondilla
No son estas las victorias
de que te debes honrar,
790
que antes pueden afrentar
la majestad de tus glorias.
Redondilla
Pero si yo hija soy
de la gran sabia Cirsea,
y del bien que me desea
795
como madre, cierta estoy,
Redondilla
¿por qué no voy a pedir
remedio para mis daños,
pues ya de mis desengaños
no le puedo conseguir?
Redondilla
800
Su ciencia es rara en el mundo,
tiembla de su nombre el suelo,
y desde el octavo cielo
hasta el abismo profundo,
Redondilla
no hay espíritu en su centro
805
que su imperio no obedezca,
temiendo que resplandezca
el Sol luminoso dentro.
Redondilla
Tesalia y sus hechiceras
le rinden parias. ¿Qué aguardo?
810
¿Por qué en partir me acobardo
a las oscuras riberas
Redondilla
del mar, en cuya montaña
Cirsea, mi madre, habita,
pues el amor facilita
815
la más peligrosa hazaña?
Redondilla
Vamos donde muerta quede
mi pena, o del alma salga,
para que la industria valga
donde la fuerza no puede.

Váyase. Entre GOSFOROSTRO, salvaje, con otros dos capitanes suyos, BRAMARANTE y SOLMARINO.

Gosforostro
Octava real
820
La paz deseo en este imperio mío,
famosos capitanes, admitiendo
que no de la extranjera me desvío,
porque solo en mi tierra la pretendo.
En todo mi remoto señorío,
825
quiero que vais los dos reconociendo
si pacíficos vienen mis vasallos,
que quiero blandamente gobernallos.
Octava real
A ninguno consiento, aunque más grande,
que mate al que tuviere menos brío,
830
sino que a caza por los montes ande,
o que pesque en la margen de ese río.
Matar las aves y los peces mande
en tierra y mar, que aqueste es gusto mío,
más no los hombres, que aunque somos fieros,
835
solo quiero que coman extranjeros.
Octava real
Si el monte y mar trajere alguna nave,
con su virtud repártase la gente;
déseme a mí la parte que me cabe,
y del resto la plebe se contente.

Bramarante
840
Ya, Gosforostro invicto, el reino sabe
que tu grandeza heroica no consiente
que se puedan comer unos a otros.

Gosforostro
Esto que digo ejecutad vosotros.
Octava real
Castíguese en mi reino los que hicieren
845
agravios, sinrazones, malos tratos,
y los que hacienda ajena entretuvieren,
con los que son al beneficio ingratos,
los que a la voluntad correspondieren
con deslealtad de fe, siendo retratos
850
de las víboras fieras, y no haya
quien con temor por estos montes vaya;
Octava real
todos anden seguros y contentos,
sin queja, sin envidia y sin disgusto.

Solmarino
Son de príncipe heroico tus intentos.

Bramarante
855
Del pueblo tienes el aplauso y gusto.

Solmarino
Todos están a obedecerte atentos.

Bramarante
Cuando es el que gobierna igual y justo,
obliga a ser amado y ser temido.

Gosforostro
A la parte del mar siento rüido.

Bramarante
Octava real
860
Detrás de aquellas peñas que están solas
dentro del agua, suenan voces graves.

Solmarino
Con algunas tormentas y ventolas,
allí se rompen extranjeras naves.

Gosforostro
Tal se muestra en la furia de las olas.

Bramarante
865
Presto verás que como hambrientas aves
acuden los que vieren su rüina
a los que arroje el agua a la marina.

Dentro se descubra una media nave, con sus velas, y en ella TISBE, ROSELIDA y LIRIODORO.

Liriodoro
Octava real
¡Amaina, amaina! Pero ya, ¿qué importa?
Mísera nave, con la peña embiste.
870
¡Corta esos cables, esas jarcias corta!

Roselida
Ningún remedio humano la resiste.

Liriodoro
Tisbe mía, las lágrimas reporta.

Tisbe
Perdidos somos, Liriodoro.

Liriodoro
¡Ay, triste,
que las ninfas del mar, de envidia tuya,
875
quieren que nuestra nave se destruya!

Roselida
Octava real
Ya se rompe. ¡Ay de mí!

Tisbe
Ya se va a pique.
¡Cielos, favor!

Liriodoro
No siento ya mi muerte,
pues no hay remedio que a la tuya aplique.

Tisbe
Ni yo perderme a mí, sino perderte.

Vuélvase a cubrir la nave, como que se pierde.

Gosforostro
880
No os espantéis que el gozo signifique
de ver que el fiero mar sus cuerpos vierte.
Ten cuenta, Bramarante, con los vivos.

Bramarante
Hoy tendrás, gran señor, bellos cautivos.

Sale TISBE huyendo.

Tisbe
Redondilla
Poblada está la ribera
885
de fieros monstruos salvajes,
que ya en sus bárbaros trajes
amenazan muerte fiera.
Redondilla
¿Por dónde me esconderé?
Pero allí he visto una cueva.
890
¡Cielos, a piedad os mueva
mi vida! En ella estaré
Redondilla
hasta ver si vive o muere
Liriodoro.

Salen con LIRIODORO y ROSELIDA, cautivos.

Solmarino
No temáis,
cautivos, conmigo vais.

Liriodoro
895
¿Qué habrá que tema o que espere
Redondilla
quien en tanto mal se mira?

Solmarino
¿Qué buscas? ¿Qué estás mirando?

Liriodoro
El alma que va faltando
de este pecho que ya expira.
Redondilla
900
¡Ay, Tisbe! ¿Dónde te fuiste?
¿Eres muerta, por ventura?
¿Fue la mar tu sepultura,
y en sus ondas te pusiste?
Redondilla
¿Qué Oriente vas a alumbrar?
905
¿Qué sol de tan alta esfera
transponerse no pudiera
menos que en tan alta mar?

Roselida
Redondilla
No te aflijas, Liriodoro,
que pienso que se escondió.

Liriodoro
910
Ella vive, y muero yo,
que sola su muerte lloro.

Bramarante
Redondilla
Poderoso Gosforostro,
aquí en tu presencia están
este mancebo galán,
915
de noble y hermoso rostro,
Redondilla
y esta dama que a la luna
hace ventaja en belleza,
dignos son de tu grandeza
e indignos de su fortuna,
Redondilla
920
mas justamente se emplean
en tu valor generoso.

Gosforostro
Bramarante belicoso,
los dos bien venidos sean,
Redondilla
que la dama podrá ser
925
mi esposa, y él será el plato
de nuestra boda.

Liriodoro
¿Este trato,
bárbaro, soléis hacer
Redondilla
a los pobres extranjeros
perdidos en vuestra playa?
930
Pero como libre vaya
de vuestros intentos fieros
Redondilla
aquella hermosa señora,
tomad venganza en mi vida,
a su belleza ofrecida
935
por el alma que la adora.

Gosforostro
Redondilla
¿De dónde eres?

Liriodoro
Yo solía
ser de Grecia, hasta que fui
del dueño que vive en mí
para tanta dicha mía.

Gosforostro
Redondilla
940
¿Cómo es tu nombre?

Liriodoro
No sé,
Liriodoro me llamaba
cuando aquel sol sustentaba
entre sus rayos mi fe.

Gosforostro
Redondilla
Y tú, ¿quién eres?

Roselida
Persiana
945
soy de nación.

Gosforostro
¿Y tu nombre?

Roselida
Roselida.

Gosforostro
Luego el hombre
se sacrifique a Diana,
Redondilla
como en estas soledades
ya por costumbre tenemos
950
todos los años.

Solmarino
Juntemos
tus vasallos y ciudades
Redondilla
para que se sacrifique
este mancebo en el templo
de Diana, para ejemplo
955
que en el mundo se publique,
Redondilla
causando justo temor
y escarmiento a los extraños.

Gosforostro
Como en los pasados años,
se guarde el mismo rigor.
Redondilla
960
Poned en cárcel oscura
los presos, y haced juntar
la gente al templo y altar
de la diosa casta y pura,
Redondilla
a quien haremos después
965
un solemne sacrificio.

Solmarino
Tendrás su favor propicio
como la muerte le des
Redondilla
sobre sus cándidas aras.

Gosforostro
Yo haré que su mármol vuelva
970
jaspe su humor.

Liriodoro
Verde selva
que mi bella Tisbe amparas,
Redondilla
si es que en tus árboles vive,
defiéndela de estos fieros.
Y tú, esposa, los postreros
975
espíritus míos recibe,
Redondilla
envueltos en este llanto.

Roselida
¡Ay, Liriodoro! Si dejas
que me desmayen tus quejas,
no dure mi vida tanto.

Liriodoro
Redondilla
980
Pues ¿podrá darte consuelo
un triste que va a morir?

Roselida
Lo mismo quiero pedir
a la inclemencia del cielo.
Redondilla
Muera sin Tisbe y sin ti.

Liriodoro
985
Tisbe, después que yo muera,
mi fe pura y verdadera
quedará por alma en mí.

Ellos entren, y TISBE salga.

Tisbe
Romance (tirada)
¡Ah, qué mal hice en huir
de la muerte y del cuchillo
990
que amenazaba mi cuello,
ya de más tormentos digno!
¡Oh, qué arrepentida estoy
de haber los pasos seguido
de aquel natural temor
995
a que sujetas nacimos!
Más puesto en razón estaba
haber al esposo mío
acompañado en la muerte,
que no vivir como vivo.
1000
¿Adónde voy? ¿Qué intento? ¿En qué confío,
que ni la vida ni la muerte sigo?
Turbadas ondas del mar,
en cuyos salados vidrios
fían su vida los hombres,
1005
siendo tan cierto el peligro;
si fundé mis esperanzas,
antes que os hubiese visto,
en vosotras y en el viento,
injustas quejas os digo.
1010
Pero ya que a tantos distéis
puerto o muerte, ¿cómo he sido
tan desdichada, que aun esto
no he merecido pediros?
¿Adónde voy? ¿Qué intento? ¿En qué confío,
1015
que ni la vida ni la muerte sigo?
Ásperos montes que estáis,
tanto como el tiempo, antiguos,
contemplando eternamente
desiguales edificios,
1020
¿qué tengo de hacer, viviendo
viviendo vuestros cóncavos y riscos,
adonde el eco responde
para poblar mis suspiros?
¿Qué vida será la mía
1025
entre estas hayas y pinos,
donde solas fuentes hay,
y son de los ojos míos?
¿Adónde voy? ¿Qué intento? ¿En qué confío,
que ni la vida ni la muerte sigo?
1030
Pero quiero entretener
la vida, por ver si es vivo
mi esposo, que el vivir yo,
de que él vive, es claro indicio.
Saldré de noche a estos campos;
1035
por ventura, a mis oídos
traerá su vos el silencio
desde aquel roto navío,
o ya puede ser también
que tenga él cuidado mismo,
1040
y nos hallemos los dos.
Mas todos son desatinos,
que un triste, con los bienes que ha fingido,
pasa los males con algún alivio.

Vase. Salen LINDABELLA y AURORA.

Aurora
Redondilla
Mucho me alegro de oír
1045
las alabanzas de amor.

Lindabella
El recato, en su favor,
no me las deja decir,
Redondilla
aunque en estas soledades
bien puede la voluntad
1050
hacer a amor amistad,
que es alma de voluntades.

Aurora
Redondilla
No dudo que amor honesto,
hijo legítimo y santo,
del cielo merezca tanto.

Lindabella
1055
Plega a Júpiter que presto
Redondilla
veas, bellísima Aurora,
con merecimiento igual
lograr el bien celestial
que esa hermosura atesora.

Aurora
Redondilla
1060
Y yo, Lindabella, a ti
con el contento que esperas.

Sale LEURIDEMO, siguiéndolas.

Leuridemo
¿Dónde está, verdes riberas,
aquel sol que vive en mí?
Redondilla
Si os pisa, dichosas flores,
1065
presto la senda veré,
que yo aseguro que esté
con diferentes colores.
Redondilla
¡Mostrádmela, claras fuentes,
que sus rayos celestiales
1070
harán en vuestros cristales
espejos resplandecientes!
Redondilla
Aves sonoras que hacéis
a su venida la salva
con más contento que al alba,
1075
pues que por sol la tenéis,
Redondilla
decidme en vuestras canciones
dónde Lindabella está,
así viváis libres ya
de lazos y de traiciones.
Redondilla
1080
Riberas, flores y fuentes,
aves, ¿dónde está? ¡Ay de mí!
¿No es aquella fuente? Sí,
pues ríen vuestras corrientes.
Redondilla
Flores, pues de vuestras hojas
1085
olor divino espiráis;
riberas, pues os bordáis
de mil clavellinas rojas;
Redondilla
aves, pues cantáis al son
del agua... Mas ¿quién está?
1090
AunqueN
X
Nota del editor digital

Verso hipométrico. RDC.

¿quién será?
con tan alta perfección,
Redondilla
si no es la divina Aurora?
Esconderme quiero aquí.
Árboles, ¡doleos de mí!
1095
Ramas, ¡encubridme agora,
Redondilla
que os prometo de escribir
mi amor en vuestras cortezas,
porque os hagan sus firmezas
eternamente vivir!

Escóndese LEURIDEMO.

Aurora
Redondilla
1100
Prosigue tu historia.

Lindabella
Luego,
bella Aurora, que yo vi
a Leuridemo...

Leuridemo
De mí
hablan. ¡Ay, céfiro, ruego
Redondilla
a tu viento favorable,
1105
padre y autor de las flores,
que me traiga los favores
que de mis firmezas hable,
Redondilla
no pierda palabra alguna,
que me va la vida en ella!

Lindabella
1110
O fue por nuestras estrellas
mirarse en igual fortuna,
Redondilla
o accidente que causó
su gentileza, aunque temo
decirlo, que Leuridemo
1115
el corazón me llevó.
Redondilla
No sé si digo verdad,
pues lo que se da no es bien
decir que se lleva.

Leuridemo
¿A quién
mostró amor tanta piedad?

Lindabella
Redondilla
1120
En fin, yo quedé sin él,
que esto sé yo que es muy cierto.

Leuridemo
¡Dichoso yo!

Lindabella
En fin, no acierto
a saber si estoy con él.
Redondilla
Parece que le ha tocado
1125
amor con su piedra imán;
tras él mis ojos se van,
y tras ellos mi cuidado,
Redondilla
tras el cuidado la vida,
tras la vida la esperanza.

Aurora
1130
Quien tanta victoria alcanza,
ya la tendrá merecida.

Lindabella
Redondilla
No sé yo, querida Aurora,
si él me paga.

Leuridemo
¡Oh, quién saliera,
y atrevido la dijera
1135
si la paga quien la adora!
Redondilla
¡Pensad bien, pensamiento,
porque en tanta honestidad
se ofrece la voluntad
del mismo agradecimiento!
Redondilla
1140
¡Callad vos, y agradecido,
os baste a solas saber
que, aun queriendo agradecer,
no habéis de ser atrevido!
Redondilla
¡Bástele al alma que sepa
1145
de esta suerte su victoria,
que será corta la gloria,
como en sus límites quepa!
Redondilla
Que aunque es el alma infinita,
en publicando el favor,
1150
parece que del valor
alguna parte se quita.

Aurora
Redondilla
Prosiguiendo tu deseo,
por la margen de esta fuente
iremos más fácilmente
1155
a aquellos prados que veo,
Redondilla
llenos de hermosas colores,
en cuya esmaltada falda
quiero hacer una guirnalda.

Lindabella
Vamos, que entre tantas flores,
Redondilla
1160
narcisos te dan aviso
de cómo te has de mirar.

Aurora
Segura estoy de llorar
la presunción de Narciso.

Leuridemo
Canción
Jardines, que a los hibleos
1165
y celebrados pensiles
hacéis notoria ventaja,
¿adónde mejor que en Chipre
pudiera coger Amor
azucenas y jazmines,
1170
violetas, claveles, rosas,
minutisas y alhelíes?
Campos fértiles y alegres,
a cuyos arroyos libres
hacen los lirios doseles,
1175
del Sol caluroso eclipse,
cantad mis dichas, que en vosotros vine
a ser fénix de amor cuando era cisne.
Pensaba yo que cantaba
de mi amor trágicos fines,
1180
y renací como fénix
en Arabias más felices,
pues de los más bellos labios
que el cielo en púrpura tiñe,
oigo palabras tan dulces,
1185
que me abrasan y me rinden.
Árboles, ríos y fuentes,
cuantas tiene y cuantas ciñe
este dichoso horizonte;
campos de verdes matices,
1190
cantad mis dichas, que en vosotros vine
a ser fénix de amor cuando era cisne.
¡Oh, plega a Dios, Lindabella,
que en las palabras que dices
estés firme, que no importa
1195
ser linda si no eres firme;
y sí serás, pues es cierto
que sabrá Amor persuadirte,
que a una cosa tan perfecta
la inconstancia contradice.
1200
Vamos, dulce pensamiento,
donde su vista confirme
este favor. Y vosotros,
campos que su voz oísteis,
cantad mis dichas, que en vosotros vine
1205
a ser fénix de amor cuando era cisne.

Vase. Sale MITILENE.

Mitilene
Si en la memoria mía
no faltan las pasadas,
este es el monte y la espantosa cueva.
Aquí vivir solía,
1210
y entre estas coronadas
peñas de nieve, a quien el austro prueba
hacer con fuerza nueva
a las nubes iguales,
y que más bajas que ellas
1215
parezcan las estrellas,
y que en sus pavimentos celestiales
toquen sus blancas puntas,
ellas y el Sol resplandeciendo juntas;
aquí mi madre amada,
1220
a quien teme el abismo,
y entre las turbias aguas de Aqueronte,
en eterna morada,
castigo de sí mismo,
aquel gigante, aquel feroz Tifonte,
1225
que de uno en otro monte
pensó llegar al cielo;
aquí con sus conjuros
rompe los fuertes muros
donde, llorando Orfeo,
1230
suspendió las corrientes del Leteo.
¡Ay, Dios! ¿Seré atrevida
para llamarla agora
y contarle la causa de mis males,
la súbita venida
1235
desde el reino en que Aurora
corre al Sol las cortinas orientales?
Mas en penas iguales,
¿qué duda mi deseo,
si aquel músico amante
1240
las puertas de diamante
abrió con menos llanto, pues me veo,
por tan nuevo accidente,
como Aretusa, convertida en fuente?
¡Oh tú, querida madre!
1245
¡Oh, gran sabia Cirsea!
Si no han borrado los ligeros años
el amor de mi padre,
ya que a Circe y Medea
vencen en el imperio tus engaños,
1250
a reparar mis daños
sal de esa cueva oscura;
duélete, madre mía,
de la dulce porfía
con que el tirano Amor vencer procura
1255
las fuerzas del sentido
que a pedirte remedio me ha traído.

Sale la mágica CIRSEA vestida de velos de plata negros, con una vara de plata.

Cirsea
¿Quién es el arrogante
que donde el Sol apenas
osa llegar con su licencia eterna,
1260
ni la luna inconstante,
con plantas de luz llenas,
a la sombra fatal de mi caverna,
cuando veloz gobierna
su plateado carro,
1265
que ha llegado a mis puertas,
a solo Amor abiertas?
¿Qué César, qué Alejandro tan bizarro?,
porque sin duda es loco
quien su vida y mi ciencia tiene en poco.

Mitilene
1270
Querida madre mía,
¿es posible que puede
borrar de tu memoria el tiempo injusto
a aquella que solía
(si tanto amor concede)
1275
ser el espejo de tu mismo gusto?
¿Parécete que es justo
el haberme olvidado?

Cirsea
¡Oh, amable Mitilene!
¿Es posible que viene
1280
a mis oscuras peñas tu cuidado?
¿Con qué pasos subiste
adonde al Sol la entrada se resiste?
¿Qué causa tan urgente
movió tu débil planta
1285
a tan nuevo, aunque justo, atrevimiento?

Mitilene
¡Ay, madre! Un accidente
pudo con fuerza tanta,
turbado mi seguro entendimiento,
mover mi pensamiento.

Cirsea
1290
Pues si sabes la mía,
¿qué dudas de decirle?

Mitilene
Quisiera yo encubrirle,
mas cuanto más resisto, más porfía.
Escucha, pues, si quieres.

Cirsea
1295
¿Cuánto va que es amor?

Mitilene
¡Qué sabia eres!
Romance (tirada)
Sabrás, querida Cirsea,
que en una manda amorosa
del testamento de Lido,
que muerto el Oriente llora,
1300
mandó, por morir de amor,
que a la mujer más hermosa
del mundo, en oposición,
diesen la oriental corona.
Acudieron al laurel
1305
de aquesta gloria, ambiciosas,
muchas gallardas princesas
de todas las cinco zonas,
hasta de la Arabia feliz
y de la China remota,
1310
viendo otra vez el Oriente
ejércitos de amazonas.
No se olvidaron los hombres
de la empresa generosa,
porque la curiosidad
1315
cubrió los mares de flotas
y los caminos de gente
en escuadras belicosas,
que juntas hicieran breves
los muros de Babilonia.
1320
Llevome también a mí
aquella luz engañosa
de los espejos, que han hecho
más que retratos lisonjas;
no porque yo confiase
1325
que fuera en el mundo sola,
pero por ver y ser vista,
que ha costado tantas honras.
Vi divinas hermosuras
en mil damas y señoras,
1330
que con diversos pinceles,
por testigos de sus obras,
hizo el Apeles del cielo,
y que diferentes todas,
blancas, morenas, trigueñas,
1335
con jazmines o con rosas,
con ojos garzos o azules,
con trenzas negras o rojas,
por sus caminos tenían
hermosura milagrosa.
1340
Admirados los jüeces
e indecisa la victoria,
con sacrificios a Amor
piden la más digna escoja.
Rompe Amor las claras nubes,
1345
y de donde el Sol las borda,
la bella Aurora desciende,
y da Amor el premio a Aurora.
Es hija Aurora divina,
de Júpiter, tan heroica,
1350
que honró con su hermosa frente
la envidiable laureola.
No le replicó ninguna;
ninguna, madre, se enoja,
que a la verdad invencible,
1355
toda pretensión se postra.
Mas ¿para qué te rodeo
con tantas distintas cosas,
madre, mi mal, si es mi mal
el que a las dos nos importa?
1360
Ya es tiempo, ¡oh, madre!, que el alma
el justo silencio rompa,
y te diga... ¡Ay, Dios, que tiembla
de trasladarle a la boca!
Entre aquellas hermosuras
1365
de príncipes, la persona
de Leuridemo.

Cirsea
¿Qué tardas,
y el hilo a la historia cortas?
¿Tú no ves que hablas conmigo?

Mitilene
Digo, madre, que aprisiona
1370
Leuridemo mis sentidos,
quiero decir, me enamora.
¡Ay, si le vieras, qué presto
disculparas mis congojas,
mis ansias y mis suspiros!

Cirsea
1375
Dime que te agrada, y sobra
para ser único al mundo,
que aquello que se conforma
con el gusto, Mitilene,
lo más hermoso se nombra.
1380
Pero bien, ¿hay más que amarle?

Mitilene
¡Ay, madre, que fueran pocas
mis penas si solo amara!

Cirsea
¿Cosa que vengas celosa?

Mitilene
Si amor es sol, claro está
1385
que serán los celos sombra.

Cirsea
¡Gran mal tienes!

Mitilene
Y mayor
de lo que piensas agora,
porque tiene el pensamiento
Leuridemo puesto en otra.
1390
Dígolo así, porque temo
nombrarla. Pero ¿qué importa?
A Lindabella, Cirsea,
el rey de Numidia adora,
y aunque no se han declarado,
1395
y la honestidad reporta
sus pensamientos, los ojos,
como libros de memoria,
van apuntando deseos,
pretensiones amorosas,
1400
sentimientos y esperanzas,
tanto, que si tú no cobras
mi seso, perdido en celos,
mi muerte será notoria.

Cirsea
Suspende el llanto, que agravias
1405
mi ciencia y amor, dos cosas
que solo igualarse pueden.
Poned mis dragones, ¡hola!,
al carro negro, en que espanto
las celestiales antorchas,
1410
que habemos de ir yo y mi hija
al Oriente, donde a solas
hablemos a Leuridemo.

Mitilene
Como tú la mano pongas
en mi remedio, estoy cierta
1415
que la más rebelde roca
volverás en blanca cera.

Cirsea
Deja que los aires corra,
que yo pondré en Leuridemo,
con mi ciencia poderosa,
1420
olvido de Lindabella,
y de tu gusto memoria.


Acto III

Salen ROLANDO y CELIO, criado suyo.

Rolando
Redondilla
Si a tanta desdicha llego,
bien puedo decir que alcanza
más de viento mi esperanza
1425
que tiene mi amor de fuego,
Redondilla
porque el fuego que sentí
desde el primero accidente,
y el que ahora el alma siente,
aunque es grande, cabe en mí.
Redondilla
1430
Pero mi loca esperanza,
como tiene fundamento
sobre las alas del viento,
toda su región alcanza.
Redondilla
¡Ay de mí! Celio, ¿qué haré?

Celio
1435
Mucho siento tu dolor,
y más de ver sin favor
crecer tu firmeza y fe,
Redondilla
que como las plantas crecen
con la lluvia celestial,
1440
es el amor natural,
con el favor que le ofrecen
Redondilla
crecer su verde esperanza,
en que la firmeza estriba,
que no es posible que viva
1445
con desdén y sin mudanza.
Redondilla
Mas tú, que monstruo de amor
quieres por blasón tener,
hacer pretendes crecer
la esperanza sin favor.

Rolando
Redondilla
1450
Aún ese mal, Celio amigo,
no hace al que sufre necio,
si no trajera el desprecio
más enemigos consigo.
Redondilla
Celos, Celio, me dijera
1455
mejor infiernos de amor,
me han puesto en tanto rigor.

Celio
Pues dime, señor, ¿qué espera
Redondilla
un amante despreciado,
celoso y mal admitido?

Rolando
1460
Ver en qué para su olvido,
pues no para mi cuidado.
Redondilla
Hay, Celio, algunos caminos
de perderse, tan extraños,
que estima un hombre los daños
1465
como remedios divinos.
Redondilla
La beldad de Lindabella,
[.......................ene,]
que no estimo el mal que viene,
padeciéndole por ella.
Redondilla
1470
Antes me pesa aquel día,
Celio, que me va más bien,
porque su mismo desdén
es prueba de mi porfía.
Redondilla
Con ser mis males mortales
1475
voy con ellos tan igual,
que solo tengo por mal
ver que se acaben mis males.
Redondilla
Y mis penas, que aún apenas
tengo las que voy buscando,
1480
las voy despacio penando
porque no me falten penas.
Redondilla
Que si tiene Leuridemo
el estar favorecido,
yo estimo el estar perdido,
1485
y del bien me guardo y temo.

Celio
Redondilla
Si Lindabella, señor,
escuchara esas finezas,
estimara las firmezas
de tan buen fundado amor.
Redondilla
1490
Siempre fueron los oídos
puertas de amor.

Rolando
No he llamado
más que con haber callado,
oficio de desvalidos,
Redondilla
que harto pide, Celio amigo,
1495
quien calla y sirve.

Celio
¡Qué tarde
alcanza el bien el cobarde!

Rolando
Yo soy mi propio enemigo.
Redondilla
No quieras más de que fui
al jardín el otro día,
1500
y en la fuente que corría
para murmurar de mí,
Redondilla
vi, Celio, que en su cristal
Lindabella echaba flores,
dándole al agua colores
1505
contra su ser natural.
Redondilla
A la mano agradecida
el agua, en perlas bañada
las flores, y las llevaba
juntas, con veloz corrida.
Redondilla
1510
Luego vi que Leuridemo
al fin del arroyo estaba,
donde las flores juntaba.
¡Mira qué sutil extremo,
Redondilla
de escribille los favores
1515
en agua su celestial
mano! ¿Quién vio de cristal
papel, y letras de flores?

Celio
Redondilla
Pues ¿con flores le decía
su sentimiento?

Rolando
Mostraba,
1520
cuando el lirio azul echaba,
los celos que de él tenía;
Redondilla
cuando la violeta, amor;
el mirto, cuando esperanza,
que dicen que sin mudanza
1525
conserva eterno verdor;
Redondilla
con maravillas, en fin,
desesperación cruel;
congojas con el clavel;
castidad con el jazmín.
Redondilla
1530
Finalmente, de esta suerte
escribió un papel allí,
donde desde lejos vi
la sentencia de mi muerte.
Redondilla
Después, hecho un ramillete,
1535
Leuridemo le leyó,
que le vi en sus manos yo.

Celio
¡Nuevo y extraño billete!
Redondilla
Pero hablemos con recato,
que hay gente.

Rolando
Extranjeras damas
1540
parecen.

Salen MITILENE y CIRSEA.

Mitilene
Si tú le llamas,
no será Rolando ingrato.
Redondilla
¡Oh, madre! A tal beneficio
como de tu mano espera.

Cirsea
Yo hiciera que te quisiera,
1545
(que es, en fin, mi propio oficio),
Redondilla
Leuridemo fácilmente,
si tú me dieras lugar.

Mitilene
No, madre, quien me ha de amar,
me ha de querer libremente,
Redondilla
1550
no quiero el gusto forzado,
ni ser, por tener el mío,
tirana de su albedrío.

Cirsea
Por eso traigo pensado
Redondilla
que Rolando aborrecido
1555
sea de esta bella Europa
Júpiter.

Mitilene
Pues viento en popa.
Del Austro habemos venido,
Redondilla
no perdamos la ocasión.

Cirsea
¿Este es de Aurora el palacio?

Mitilene
1560
Los celos no dan espacio,
ni sufre amor dilación.
Redondilla
Este es Rolando.

Cirsea
Decid,
caballero, ¿conocéis...

Mitilene
Cielos, si favorecéis
1565
de mi madre el diestro ardid,
Redondilla
os mando unos celos de oro,
y celos son tan pesados,
que pesarán, de él labrados,
un infinito tesoro.

Cirsea
Redondilla
1570
Digo, en fin, si conocéis
a Rolando, rey de Hungría.

Rolando
A Rolando conocía
diferente del que veis;
Redondilla
ya no, que cual veis estoy.

Cirsea
1575
Ya sé que lloráis desprecios.

Rolando
Dicen que es manjar de necios;
amo y despreciado soy.
Redondilla
Mas ¿quién sois vos y la dama
que os acompaña, señora,
1580
pues os doy cuidado agora?

Cirsea
¿Nunca os ha dicho la fama
Redondilla
de la gran sabia Cirsea?

Rolando
¿Sois vos?

Cirsea
Esa misma soy.

Rolando
Pues a vuestros pies estoy.
1585
¡Oh, nueva Circe y Medea!
Redondilla
Que he tenido en pensamiento
buscar en la parte austral,
para remediar mi mal,
vuestro oscuro alojamiento.
Redondilla
1590
Vos seáis muy bien venida.

Cirsea
Si vos buscarme pensáis,
por el peligro en que estáis,
de vuestro remedio y vida,
Redondilla
no menos yo, cuidadosa,
1595
con mi hija Mitilene
os busco.

Rolando
Pues ¿qué mal tiene?

Cirsea
Está, como vos, celosa;
Redondilla
vos a Lindabella amáis,
que por Leuridemo os deja,
1600
y Mitilene se queja
de lo mismo que os quejáis,
Redondilla
pues Leuridemo, su amante,
la olvida por Lindabella.

Rolando
Huélgome de ver en ella
1605
halla un amor tan constante.

Mitilene
Redondilla
¡Ah, Rolando, si en el mal
puede causar alegría
tener igual compañía,
ya en mí la tenéis igual!
Redondilla
1610
A mi gran madre he traído,
que nos remedie a los dos.

Rolando
Amor, poderoso dios,
no padece edad ni olvido;
Redondilla
si yerbas me han de curar,
1615
desconfío del remedio.

Mitilene
Mas se ha de poner en medio...

Rolando
¿Cómo?

Mitilene
La tierra y la mar.

Cirsea
Redondilla
Dejadme trazar a mí
la industria que puede haber.
1620
De mi ciencia y mi poder,
¿no estáis satisfechos?

Rolando
Sí.

Cirsea
Redondilla
Pues yo quiero hacer fingida
una nave tan hermosa,
que la del cielo, envidiosa,
1625
aunque de estrellas vestida,
Redondilla
entre sus luces se muestre,
de quien ha de ser el mismo
rey del siempre oscuro abismo,
contrapiloto y maestre.
Redondilla
1630
Está en la marina puesta
con grande música agora,
a Lindabella y Aurora,
con su fábrica y su fiesta,
Redondilla
a entrar en ella provoque,
1635
que convidadas de ti,
fía, Rolando, de mí,
que apenas las aguas toque,
Redondilla
porque yo alzaré las velas,
y tú, robando el tesoro,
1640
como otro fenicio Toro,
harás de su jarcia espuelas.
Redondilla
Isla tengo en que podrás
regalar a Lindabella,
[.....................ella]
1645
ha de remediarte más,
Redondilla
porque Amor, que en ella adora
por su padre soberano,
viéndote dulce tirano
de Lindabella y Aurora,
Redondilla
1650
te ha de dar tanto favor,
y el ir Aurora con ellaN
X
Nota del editor digital

Sobra este verso. RDC.

que ablandes su esquivo pecho.

Rolando
De tu ciencia satisfecho
y del poderoso Amor,
Redondilla
1655
me pongo, sabia Cirsea,
en tus manos desde aquí.

Mitilene
Robada la bella ansí
que a Leuridemo desea,
Redondilla
será fácil la conquista
1660
de su voluntad con él,
que el serme agora cruel
nace de su hermosa vista.
Redondilla
¡Ánimo, Rolando fuerte,
muestra tu valor agora!

Rolando
1665
Amor me tiene, señora,
entre la vida y la muerte.
Redondilla
No digo con tu favor
intentar robar mi bien,
cosa que me está tan bien
1670
para no morir de amor;
Redondilla
mas porque vieran los cielos
otra ambición tan tirana,
quemando el templo a Diana,
fuera Erostrato de celos.
Redondilla
1675
Puesto un monte en otro monte,
tanto ese robo me alegra;
fuera otro Encelado en Flegra,
y en Sicilia otro Tifonte.
Redondilla
Fuera otro Paris de Elena,
1680
aunque se abrasara Troya,
por esta preciosa joya,
dulce ocasión de mi pena.
Redondilla
Tú verás que soy Jasón
de la hermosa Lindabella
1685
en otra nave más bella.

Mitilene
Coge a tan alta ocasión
Redondilla
el cabello de la frente,
húngaro fuerte, y camina
con la nueva Proserpina
1690
al contrapuesto Occidente,
Redondilla
que entre tanto yo sabré
conquistar mi Leuridemo.

Cirsea
Mientras del agua en lo extremo
la dorada nave esté,
Redondilla
1695
haz publicar que ha venido
de tu tierra algún criado,
que hoy con la nueva ha llegado
de que la nave ha surgido.

Rolando
Redondilla
Celio.

Celio
Señor...

Rolando
Oye aparte.

Mitilene
1700
¡Madre, bien se traza ansí!

Cirsea
Si Lindabella de aquí
con el Rey húngaro parte,
Redondilla
y en mis islas detenidas
se ausenta de Leuridemo,
1705
no temas.

Mitilene
¡Madre, no temo
ni la muerte ni la vida.

Celio
Redondilla
Todo lo tengo entendido.

Rolando
Pues vamos, sabia Cirsea,
donde por tu ciencia sea
1710
mi amado desdén vencido.

Vanse LINDABELLA y AURORA.

Lindabella
Lira
Ya es tiempo, dulce Aurora,
que trates de tu alegre casamiento,
que si al cielo enamora
tu hermosura y divino entendimiento,
1715
en él elegir puedes
donde en eterno lazo de amor quedes;
Lira
inteligencias bellas,
planetas tiene su estrellado manto;
luces tiene que en ellas,
1720
puesto que solo el Sol merezca tanto,
hallará tu deseo
dorado yugo y próspero himeneo;
Lira
y si porque amaneces,
Aurora, por sus arcos orientales,
1725
más la tierra apeteces
y quieres dar honor a los mortales,
mira, de cuanto encierra,
lo que te agrada más sobre la tierra.

Aurora
Lira
Amiga Lindabella,
1730
siendo forzoso el matrimonio mío,
no planeta, no estrella,
mientras que de sus luces me desvío
y vivo entre mortales,
pidamos a los orbes celestiales;
Lira
1735
la tierra tiene flores,
¿cuál te parece a ti que elegiremos?

Lindabella
Todas tienen colores,
todas divino olor, todas extremos,
todas virtudes, todas
1740
dignas serán de tus felices bodas;
Lira
mira el bello narciso.

Aurora
No me agrada su loco pensamiento.

Lindabella
Él tuvo poco aviso.
Mira el jazmín, que con su casto intento
1745
a su amor te provoca;
mira el clavel, espejo de tu boca;
Lira
mira el pense amoroso;
mira la flor de lis.

Aurora
¡Detente, para!
El lirio hermoso,
1750
vino del cielo.

Lindabella
Tiene virtud rara.

Aurora
Aquí viene Belisa.

Lindabella
¿Adónde bueno vas con tanta prisa?

Sale BELISA, dama.

Belisa
Romance (tirada)
A darte vengo un recado
y a la emperatriz Aurora,
1755
de parte del rey de Hungría.

Lindabella
¿Qué dice el Rey?

Belisa
Que te pongas
sobre ese balcón a ver
una nave tan hermosa,
que no la ha visto la mar
1760
desde que en Argos Jasón
hurtó con mano alevosa
las hespérides manzanas,
dando a sus toros ponzoña;
y si entrar en ella quieres,
1765
que en la margen arenosa
para que pongan la plancha,
casi los costados toca,
verás su fábrica insigne,
porque es de cristal la popa,
1770
con mil pinturas diversas
que sus paredes adornan;
es oro, plata y marfil
desde la popa a la proa.
Gavias, mesanas, trinquetes,
1775
obencaduras, coronas,
chafaldetes, aflechates,
baupreses, trizas, escotas,
aferravelas y jarcias,
hasta motones y trozas,
1780
de cuyos árboles altos,
que por mil partes la entoldan,
penden varios gallardetes,
frámulas y banderolas;
todos con diversas armas
1785
al claro viento tremolan,
con cuyas puntas parece
que sus cristales azota.
Las riquezas que trae dentro
no las vio Gaza ni Troya,
1790
ni aquel rey que convertía
en oro todas las cosas.
Esto me mandó decirte.

Lindabella
Aurora, tan linda joya,
a que la entremos a ver
1795
con su hermosura provoca,
porque desde estos balcones
no podrá gozarse toda.

Aurora
Si tú gustaras, Lindabella,
vamos a verla.

Belisa
Señora,
1800
por esta parte vas bien,
que está detrás de esta roca.

Lindabella
Donde Aurora los pies pone,
la arena se vuelve rosas.

Vanse. Salen LEURIDEMO y FABIO, jardinero.

Leuridemo
Redondilla
Conozco la obligación
1805
que os tengo, Fabio, que en fin
cultiváis este jardín,
de mi ventura ocasión,
Redondilla
porque en él a Lindabella
desde estos árboles miro.

Fabio
1810
A fe, que no me admiro
de veros morir por ella,
Redondilla
porque es la más bella dama
que ha visto el Sol en su Oriente,
a competencia le llama,
1815
tanto que en su hermosa frente,
Redondilla
y huélgome de que estéis
a mi amor agradecido,
y así, por merced os pido,
pues tan humilde me veis
Redondilla
1820
pasar la vida entre flores,
digáis al Emperador
que mi talento, señor,
ocupe en cosas mayores,
Redondilla
que, aunque como labrador
1825
y de esta huerta hortelano,
gasto mi música en vano
solo en canciones de amor,
Redondilla
también sabría cantar
las grandezas de sus glorias
1830
en elegantes historias.

Leuridemo
Fabio, en habiendo lugar,
Redondilla
a Aurora se lo diré.

Fabio
Ventura quieren las cosas
yo he visto más venturosas
1835
menos letras que yo sé.
Redondilla
Canté desde que nací
de Júpiter español
las grandezas, y hasta el Sol
mi humilde plectro subí,
Redondilla
1840
y no he merecido ser
su coronista siquiera,
y de la tierra extranjera
otros me vienen a ver.

Leuridemo
Redondilla
Hacedme con invención,
1845
Fabio, un ramillete agora
para la divina Aurora,
con una hermosa canción,
Redondilla
que dándosela, yo haré
oficio de protector.

Fabio
1850
Mil años viváis, señor.

Sale BELISA.

Belisa
¿Cómo llorando podré
Redondilla
significar tanto mal?

Leuridemo
¿Qué es esto, Belisa hermosa?

Belisa
La tragedia más llorosa,
1855
y con la de Troya igual,
Redondilla
que desde entonces se ha visto.

Leuridemo
¿Cómo?

Belisa
Un húngaroN
X
Nota del editor digital

Faltan al verso sílabas. RDC.

[........or]

Leuridemo
¿Rolando?

Belisa
El mismo, señor,
que no sé cómo resisto
Redondilla
1860
tanto dolor.

Leuridemo
¡Ay, Belisa,
di lo demás!

Belisa
A Palacio...

Leuridemo
No te vayas tan despacio;
mátame, Belisa, aprisa.

Belisa
Redondilla
Trajo una nueva fingida...

Leuridemo
1865
Mira que mi muerte causas,
porque me sangras a pausas
y se desmaya la vida.

Belisa
Redondilla
De que una famosa nave,
para que se fuese a Hungría,
1870
desde sus puertos venía.
¡Oh, cuánto amor puede y sabe!
Redondilla
Convidaba a entrar en ella
a Lindabella y Aurora,
y entraron en ella agora.

Leuridemo
1875
¿Quién?

Belisa
Aurora y Lindabella.
Redondilla
Y apenas el pie en la popa
pusieron, y en la labor
los ojos, cuando el traidor
dio al mar otra nueva Europa.
Redondilla
1880
Izaron las altas velas,
y encrespándose las olas,
no fueron lágrimas solas
remedios de sus cautelas,
Redondilla
que antes, llorando aumentaban
1885
las aguas, mas no crecían
que si lágrimas vertían,
en perlas se transformaban;
Redondilla
y cuando perlas no hubiera,
desde entonces pienso yo
1890
que el nácar que la cogió
la engendrara e hiciera.
Redondilla
Quedé en la desierta arena,
y el no me arrojar a la mar,
a quien la quisiera dar
1895
una Belisa sirena,
Redondilla
fue por darte relación
de aquesta tragedia triste.

Leuridemo
¿Es posible que resiste
tanto mal mi corazón?

Fabio
Redondilla
1900
Señor, como aquesta huerta
confina con la marina,
por la parte que confina
vi Mitilene encubierta,
Redondilla
y aun pienso que hablar oí
1905
de la gran sabia Cirsea,
cuya puede ser que sea.

Leuridemo
¿De la sabia?

Fabio
Señor, sí.

Leuridemo
Redondilla
Esa, sin duda, ha trazado
mi muerte.

Fabio
Desde esta parte
1910
puedes mirar cómo parte,
arando el campo salado,
Redondilla
que aquella debe de ser
que es entre las ondas ave.

Leuridemo
Aguarda, encantada nave.

Fabio
1915
Desde aquí la puedes ver.

Leuridemo
Romance (tirada)
¡Plega a Dios, fábrica vil
de esa engañosa hechicera,
aunque a los ojos pareces
oro, marfil, plata y perlas,
1920
que en el primero bajío
encalles en las arenas,
donde, perdido el gobierno,
quedes por en medio abierta!
¡Plaga a Dios, nave, que embistas
1925
en una roca soberbia,
donde, con sol lamentable,
hecha pedazos te veas,
y que ni en árbol ni en tabla,
llegue a la piadosa tierra,
1930
viva persona que cuente
los que sepultados quedan!
Mas ¡ay, cielo, no escuches estas quejas,
porque todo mi bien navega en ella!

Fabio
Señor, deja el tierno llanto,
1935
que pueden sufrir apenas
tus endechas lastimosas,
las entrañas de estas peñas;
vuelve para dar remedio
en que le sigan las velas
1940
que agora en el puerto yacen,
arma alguna gente en ellas.

Leuridemo
Bien dices, Fabio, bien dices,
ármense fuerte galeras
que con pies de remos sigan,
1945
en quien es viento la fuerza,
ese Pegaso del mar
que sobre sus ondas vuela,
ese peñasco movible,
que atada en sus riscos lleva,
1950
para el monstruo de Rolando,
otra Andrómeda más bella;
pero yo seré Perseo,
yo cortaré su cabeza,
y haré que corales nazcan
1955
de otras medusinas hebras,
aunque mejor será, Fabio,
que, con súbita tormenta,
siempre las jarcias al mar,
naden sus cuerdas en ella.
1960
¡Plega a Dios que, de tal suerte
los vientos en competencia
te contrasten, fiera nave,
que en un instante te veas,
revuelta en arena y agua,
1965
mezclarte con las estrellas;
ya en el fondo de la mar
parezcas peña cubierta
de sus algas y mariscos;
ya por las nubes cometa!
1970
Mas ¡ay, cielo, no escuches estas quejas,
porque todo mi bien navega en ella!

Belisa
¡Oh, valiente Leuridemo,
sobre cuyos hombros pesa
el honor de todo Oriente,
1975
cobra su robada reina,
mira que la bella Aurora
va cubierta de tinieblas,
y que el lucero del Sol
llora por la mar con ella!
1980
De esta venturosa hazaña
glorioso nombre te espera,
más que le tuvo Alejandro,
más que Pompilio y que César.
Si a Hércules las columnas
1985
dieron el blasón que cierra
el paso a España por Cádiz,
¡cuánta mayor diferencia
hará el poner en tus armas,
por belicosa excelencia,
1990
los pirámides divinos
de Aurora y de Lindabella!
¡Ea, príncipe valiente!

Leuridemo
¡Si yo, Belisa, tuviera
del Macedón la ventura,
1995
y del Tebano la fuerza,
aquí, como Polifemo,
les arrojara una peña,
con que, temblando las ondas,
la nave al puerto volviera,
2000
o con el arco matara,
flechando la fuerte cuerda,
las estinfálidas aves
de Mitilene y Cirsea;
pero yo, cual soy, les juro
2005
por el Sol, por las estrellas,
por el olímpico Dios,
por Diana y por Minerva,
de no me quitar la espada
hasta que cobrarla pueda,
2010
castigando los traidores;
aunque más presto pudiera
vengarme el profundo mar,
con que en tormenta deshecha,
diera los fieros lotofagos,
2015
o entre bracamanos diera!
Endecasílabos sueltos (tirada)
Mas ¡ay, cielo, no escuches estas quejas,
porque todo mi bien navega en ella!
Pareados endecasílabos
¡Viva Aurora y Lindabella, cielos,
y muera yo de amor, ardiendo en celos!

Vanse. Salen GOSFOROSTRO y BRAMARANTE.

Gosforostro
Redondilla
2020
¿Está ya junta la gente?

Bramarante
Gran señor, ya se ha juntado;
público pregón se ha dado.
Ya de ese monte eminente
Redondilla
bajan al valle en que está
2025
el gran templo de Diana.

Gosforostro
A la diosa soberana
es bien que aplaquemos ya,
Redondilla
y pues que sacrificando
un cautivo, un extranjero,
2030
las blancas aras primero
de laureles coronando,
Redondilla
nos es propicia y afable,
hagamos esta oblación,
que será en esta ocasión,
2035
para su gusto, admirable;
Redondilla
porque el mancebo es gallardo
y de no vista hermosura;
con esto, la mar, segura
de sus mudanzas aguardo,
Redondilla
2040
y la tierra mucho más.

Bramarante
Es Diana cazadora,
por la tierra que la adora,
sin serle ingrata jamás,
Redondilla
señora del mar también,
2045
como luna que gobierna
las aguas con mano eterna,
para que a su imperio estén
Redondilla
las crecientes y menguantes.

Gosforostro
¿Habéisle notificado
2050
a ese mozo desdichado
que los pueblos circunstantes
Redondilla
se han juntado a ver su muerte?

Bramarante
Agora le sacaremos
de la cárcel, y diremos
2055
que muestre un ánimo fuerte,
Redondilla
cual conviene a un hombre noble.

Gosforostro
Parte, Bramarante, al punto,
que hoy ha de quedar difunto,
sin que su llanto me doble.

Váyase GOSFOROSTRO.

Bramarante
Redondilla
2060
Vete a prevenir, señor,
que yo le diré tu gusto
por no causarle disgusto
y por no tenerle temor.
Redondilla
No le he dicho que se huyó
2065
de la cárcel Roselida;
mas si ha de perder la vida,
o en el monte en que se entró,
Redondilla
o despeñada en el mar,
¿qué sirve su diligencia?
2070
Ahora bien, esta sentencia
le quiero notificar
Redondilla
al cautivo Liriodoro.
¡Ah de la prisión!

Liriodoro
¿Quién llama?

Sale LIRIODORO.

Bramarante
Si no os ha dicho la fama,
2075
que a nadie guarda decoro,
Redondilla
que hoy, mancebo, moriréis,
prevenid el pecho fuerte,
que hoy ha de ser vuestra muerte,
porque vos solo podéis
Redondilla
2080
aplacar la casta diosa,
contra nosotros airada.

Liriodoro
Antes vuestra injusta espada
la tengo yo por piadosa,
Redondilla
que después que un bien perdí,
2085
estoy tan mal con mi bien,
que no habrá mal que me den
que no sea bien para mí.

Bramarante
Redondilla
¿Bien pudisteis vos perder
de más valor que el vivir?

Liriodoro
2090
Bien hay, que solo en morir
consuelo puede tener.
Redondilla
Y como a los desdichados
sola una aventura acierte,
que es la muerte, pues la muerte
2095
es fin de tantos cuidados,
Redondilla
yo, que en ella solo espero
ver los míos descansar,
me quiero, amigo, alegrar
de ver que descanso y muero.

Bramarante
Redondilla
2100
¿Era aquella Roselida
que de la cárcel se huyó,
ese bien que decís?

Liriodoro
Yo
la estimo como a mi vida.
Redondilla
Mal dije, que no hay en mí
2105
cosa menos estimada,
y es digna de ser amada,
pero mayor bien perdí
Redondilla
porque al romperse la nave
cuando dio el monte Imán,
2110
perdí este bien.

Bramarante
Pues os dan,
para remedio süave
Redondilla
de vuestra pena, los cielos
la muerte, en tanto valor
no tendrá parte el temor.

Liriodoro
2115
De mis últimos consuelos
Redondilla
os debo en esta ocasión
las albricias, Bramarante.

Bramarante
Pues vamos, y no os espante
la sangrienta ejecución,
Redondilla
2120
por prenda tan bien querida.

Liriodoro
¡Ay, Tisbe! Quien piensa verte,
siendo instrumento la muerte,
¿para qué quiere la vida?

Váyase, y salga TISBE.

Tisbe
Décima
¿Qué aguarda mi loco amor,
2125
tan sin razón detenido?
¿Cómo mi nobleza olvido?
¿Cómo mi antiguo valor?
Pero pensar que es mejor
buscar remedio más cierto,
2130
me tiene entre el mar y el puerto
mientras Liriodoro viva,
que ya no estuviera viva
si pensara que era muerto.
Décima
Ando por estas peñas
2135
mirando, aunque ocultamente,
si veo de nuestra gente
reliquias o vivas señas.
¡Oh mar! ¿Cómo no me enseñas
en tu espejo algún retrato,
2140
pues llorando te dilato?
Dime si vice mi bien,
que no quiero que me den
sus hazañas nombre ingrato.
Décima
Cansada estoy de traer
2145
desvelado el pensamiento.
¿No has visto, claro elemento,
tan desdichada mujer?
¿Podré descanso tener
en tu arena? Pues advierte
2150
que quiero hacer de esta suerte,
de todos mis males dueño
al sueño aquí, porque el sueño
es imagen de la muerte.

Échanse a dormir, y salen BRAMARANTE y SOLMARINO.

Solmarino
Redondilla
En fin, qué, ¿ya le sacaste?

Bramarante
2155
De la cárcel le saqué,
y a la guarda le entregué.

Solmarino
¡Plega a los cielos que baste
Redondilla
esta víctima aplacar
la casta diosa, que humana
2160
sea en la tierra Diana,
y luna serena al mar!

Bramarante
Redondilla
Si vieras al mozo ilustre,
con descolorido rostro,
delante de Gosforostro
2165
dar a sus hazañas lustre
Redondilla
con desestimar la muerte,
dando en que ha perdido un bien
de inmenso valor, por quien
la vida espera a la muerte;
Redondilla
2170
si le vieras dar lugar
a la garganta desnuda...
¡Hiciera a una peña muda
con tierno amor suspirar!
Redondilla
En fin, le llevan al ara,
2175
que calentará tan presto
su sangre.

Solmarino
Quien se ha dispuesto,
siendo la vida tan cara,
Redondilla
a perderla, Bramarante,
con tan gallardo valor,
2180
o es soldado o gran señor.

Bramarante
Mejor dirás firme amante.
Redondilla
¿No escuchas ese rüido?
Pues esa tropa de gente
es la víctima inocente.

Solmarino
2185
Ya le escucho enternecido,
Redondilla
y vámosle a acompañar
aunque nos cause dolor.

Bramarante
Triunfe de la muerte amor.

Dentro hagan ruido, y digan.

[Voces dentro]
¡Plaza, plaza; haced lugar!

Despierte TISBE al ruido y diga:

Tisbe
Redondilla
2190
¿Qué es esto, triste de mí?
¿Qué ruido es este? ¿Qué voces,
qué gente, qué armas feroces
son las que vienen aquí?
Redondilla
¡Ay triste, que un preso es!
2195
¿Si va a morir? ¿Quién lo duda,
con la garganta desnuda
y tanto hierro a los pies?
Redondilla
Yo vi de la misma suerte,
durmiendo, en las ansias mías.
2200
¡Bien dije yo que serías,
sueño, imagen de la muerte!
Redondilla
¡Ay de mí, que ya más cerca,
veo que es el bien que adoro!
¡Liriodoro! ¡Ah, Liriodoro!
2205
La gente al templo se acerca.
Redondilla
Sin duda. Bárbara gente,
que quieres sacrificar
su sangre a tu infame altar;
pues oye, espera, detente.
Redondilla
2210
¡Cuán cierto el sueño salió!
Esto mismo en sueños vi.
¿Iré a ver su muerte?

[Voces dentro]
Sí.

Tisbe
¿Guardaré la vida?

[Voces dentro]
No.

Tisbe
Redondilla
No sé quién me ha respondido,
2215
pues bien sé que no es el eco,
que aunque del valle en lo hueco
resuene el aire oprimido,
Redondilla
si yo dijera “no” o “sí”,
respondiérame “sí” o “no”,
2220
mas no lo diciendo yo,
¿cómo me responde ansí?
Redondilla
El alma debe de ser
del difunto esposo mío.
Pues ¿qué procuro y porfío,
2225
donde el morir es vencer?
Redondilla
Yo voy a morir, espera,
que si influyes, vida, en mí,
¿cómo he de vivir sin ti
después que tu vida muera?

Vase. Salen ROLANDO, LINDABELLA, AURORA, MITILENE y CIRSEA.

Lindabella
Lira
2230
El cielo te castiga,
pues que la imán de aqueste fiero monte
a dar en él te obliga.

Rolando
¿Conoces tú, Cirsea, este horizonte?

Cirsea
El rumbo errado habemos.

Rolando
2235
Pues ¿qué remedio en tanto mal tendremos?

Cirsea
Lira
Si la nave no fuera
fingida, como veis, en esta roca
mil pedazos se hiciera.

Mitilene
No fue el salir del mar ventura poca.

Lindabella
2240
El Sol está enojado
porque su bella Aurora habéis robado.

Aurora
Lira
¿Quién conoce esta tierra?

Cirsea
Yo la conozco, celestial Aurora,
y sé que el monte encierra
2245
gente cruel, aunque a Diana adora;
mas pues de paz venimos,
no nos la negarán si la pedimos.

Rolando
Lira
Pues vamos, que tú puedes
templar su condición bárbara y dura.

Cirsea
2250
Aunque en el monte quedes,
dueño te pienso hacer de su hermosura.

Rolando
A Leuridemo temo.

Cirsea
Pues ¿cómo ha de seguirnos Leuridemo?

Vase. Sale ROSELIDA.

Roselida
Quintilla
Escapar de la prisión,
2255
¿de qué me sirve, ¡ay de mí!,
pues en aquesta ocasión
por el temor ofendí
mi lealtad y obligación?
Quintilla
A Liriodoro dejé,
2260
que aunque sujeto no fue
de mi amor, que culpe siento
mi cobarde pensamiento
contra su amistad y fe.
Quintilla
Mas ¿qué es esto, cielo santo?
2265
¿Voces dan en la ribera
del mar? ¡Qué notable espanto!
¿Aquí trompeta y bandera?
Ojos, suspended el llanto.
Quintilla
Todo un escuadrón galán
2270
arroja el mar a la tierra,
y un gallardo capitán
le forma al uso de guerra,
con que ya marchando van.
Quintilla
Ya de un caballo se apea,
2275
y viene a reconocer
la campaña que pasea.

Salen LEURIDEMO y CELIO, con jinetas de capitanes.

Leuridemo
¡Que se nos pudo perder!
¡Que tal mi desdicha sea!

Celio
Quintilla
A la vista hemos traído
2280
la nave, y en un instante,
o en el mar se ha sumergido,
o, como el áfrico Atlante,
en piedra se ha convertido.

Leuridemo
Quintilla
Allí he visto una mujer.
2285
¡Hola! ¿Qué tierra es aquesta?

Roselida
¡Cielos! ¿Aquí vengo a ver
a Leuridemo?

Celio
No está
como da el traje a entender,
Quintilla
mujer de aquesta montaña.

Roselida
2290
¡Leuridemo!

Leuridemo
¡Roselida!
¿Cómo en tierra tan extraña!

Roselida
De aqueste monte impelida,
que de piedra imán se baña,
Quintilla
dio nuestra nave al través.
2295
Tisbe se perdió en la playa,
y de este monte que ves,
que sirve al mar de atalaya
y el mar le besa los pies,
Quintilla
salieron salvajes fieros,
2300
que a Liriodoro y a mí
nos prendieron.

Leuridemo
Los primeros
fuisteis que embarcarse vi
entre tantos caballeros,
Quintilla
pero no los más dichosos,
2305
aunque yo menos lo he sido,
que los hados rigurosos,
siguiendo aquí me han traído
tres ladrones amorosos.
Quintilla
Robome Rolando agora,
2310
por trazas de Mitilene,
a Lindabella, que adora,
y aún hay más mal, porque viene
con ella la bella Aurora.
Quintilla
Seguilos con treinta naves,
2315
que no engolfé las galeras,
que estaban, como tú sabes,
con descuido en las riberas,
que eran de su puerto llaves,
Quintilla
y hánseme perdido aquí.

Roselida
2320
Pues Leuridemo, yo vi
hacia aquella parte gente.

Leuridemo
Marche la nuestra, e intente
hazañas dignas de mí.
Quintilla
Los fieros salvajes mueran
2325
si acogieron a Rolando
y darle favor esperan.

Roselida
Vamos a Tisbe buscando.

Celio
Ya de tu gente se alteran.

Leuridemo
Quintilla
Que toquen las cajas di.

Roselida
2330
El templo ganar procura.

Leuridemo
Si Lindabella está aquí,
grande será mi ventura;
cobraré el bien que perdí.

Váyanse. Entre GOSFOROSTRO, BRAMARANTE y los salvajes.

Gosforostro
Romance (tirada)
Notablemente ha sufrido
2335
la muerte.

Bramarante
Lástima tengo,
señor, a sus verdes años.

Solmarino
¡Qué dolor!

Gosforostro
Corred el velo,
que quiero ver sobre el ara,
del bello mancebo el cuerpo.

Corran una cortina y véase LIRIODORO sobre un ara de un altar, muerto, y en el altar este la figura de la diosa Diana.

Gosforostro
2340
Este desdichado joven,
este mancebo extranjero,
trina diosa, que te llamas
Luna en el hermoso cielo,
Diana en la verde tierra,
2345
Proserpina en el infierno,
coronado de laurel
a tus deidades presento,
por la costumbre y la paz
de aquestos bárbaros reinos.

Sale TISBE.

Tisbe
2350
Pienso que no he de llegar,
¡tal es mi desdicha!, a tiempo
que halle vivo a Liriodoro.

Gosforostro
¡Hola, vasallos! ¿Qué es esto?

Bramarante
Una mujer, gran señor.

Tisbe
2355
Mujer soy, bárbaros fieros,
monstruos de la tierra viles,
y de su vientre soberbio
bastardo parto; yo soy,
yo soy, que siguiendo vengo,
2360
como su esposa y mujer,
a Liriodoro, un mancebo,
que me ha dicho el corazón,
profeta de amor tan cierto,
que le habéis sacrificado.

Gosforostro
2365
Vuelve los ojos al templo
y reconoce si es él.

Tisbe
Él es. ¿Qué dudo? ¿Qué temo?
¿Qué miro? ¿Qué aguardo? Espera.

Gosforostro
Detente.

Tisbe
Dejadme. ¡Ah, cielos,
2370
que yo no le viera vivo!

Gosforostro
¿Estás loca?

Tisbe
¿Cómo puedo,
amando, tener cordura
ni vivir, mi esposo muerto?

Gosforostro
Mujer divina, extranjera
2375
hermosa, a quien hizo el cielo
con tan peregrino rostro,
que admira el entendimiento,
no te des la muerte ansí;
si perdiste esposo y reino,
2380
esposo y reino tendrás.

Tisbe
¿Qué dices, bárbaro fiero?
¿Estás en ti? ¿Tú me puedes
dar contigo el bien que pierdo?
Agora verás un ejemplo
2385
de mis firmezas al mundo,
para que los dos quedemos
consagrados a Diana,
pues fue nuestro amor honesto,
ejemplo de castidad.
2390
Aguarda el alma de Tisbe,
que con tu postrer aliento
parte a buscarte.

Gosforostro
¿Matose?

Bramarante
¿No ves la daga en el pecho?

Toquen dentro cajas de guerra.

Solmarino
¡Oh, valiente Gosforostro!
2395
¿Qué aguardas? Huye, que veo
un ejército formado.

Gosforostro
Solmarino, yo soy muerto,
que estos hombres orientales
vienen a quitarme el reino.

Bramarante
2400
Sube, señor, estos riscos,
trepa estas peñas ligero
y escóndete en esas cuevas.

Salgan, huyendo, LINDABELLA, AURORA, MITILENE, CIRSEA y ROLANDO.

Rolando
¿Cómo puedo resistir,
con una espada que tengo,
2405
todo un escuadrón armado?

Mitilene
Madre, aqueste es Leuridemo;
tu ciencia agora nos valga.

Lindabella
Hoy, bella Aurora, me vengo
de todos estos traidores.

Aurora
2410
Dios sabe si lo deseo.

Entre LEURIDEMO con CELIO y SOLDADOS, y ROSELIDA.

Celio
Estos son.

Leuridemo
No les valdrá
de Diana el templo.

Rolando
Ciego
del amor de Lindabella
y airado de su desprecio,
2415
fui Júpiter engañoso
de su hermosura; mas viendo
que es digna de tu valor,
arrepentido la vuelvo.

Leuridemo
Rolando, el blasón de César
2420
en mis banderas he puesto,
que es perdonar los rendidos
y castigar los soberbios;
a Cirsea no perdono.

Cirsea
Ni yo tu perdón pretendo,
2425
que a Lindabella y a todos
los que tú vienes siguiendo,
tengo de encantar agora
y dejar en este templo
consagrados a Diana.

Rolando
2430
Ya ni siento amor ni celos.

Leuridemo
Ni siento celos ni amor.

Lindabella
Aurora, aquí nos quedamos
en servicio de la diosa.

Mitilene
Madre, por santo remedio
2435
tengo el que a mi amor has dado.

Roselida
Príncipes nobles, teneos,
y antes que cubra el olvido
vuestras memorias, haciendo
que cese el amor pasado,
2440
por el que yo a Tisbe tengo
y ella tuvo a Liriodoro,
fin a la historia daremos
con esta lamentación
sobre sus difuntos cuerpos.
ROSELIDA cante así:
Soneto
2445
Hermosas almas, que el amor honesto
en tan estrecho lazo tuvo asidas,
que en su esfera vivís de luz vestidas,
como en la tierra de ciprés funesto;
cometas, cuya luz murió tan presto,
2450
aunque en eterna fe de vuestras vidas,
tan desdichadas como bien nacidas,
en memoria inmortal las habéis puesto;
recibid este llanto, y si es consuelo
de vuestro amargo fin, tened por gloria
2455
que sois ejemplo de firmeza al suelo,
y que en eterna e inmortal historia,
por cuantos cursos revolviere el cielo,
eterna quedará vuestra memoria.