Félix Lope de Vega y Carpio

LOS PRADOS DE LEÓN




Texto utilizado para esta edición digital:
Los Prados de León. Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2000. Edición digital a partir de: Sainz de Robles, Federico C. (ed.), Obras escogidas, I. Madrid, Aguilar, 1946, pp. 347-382.
Marcación digital para Artelope:
  • Romeu Guallart, Luis María (Artelope)

Dedicatoria

Comedia dedicada a don Fernando Jacinto de Toledo, Duque de Huéscar

¿A quién se podían dirigir unos Prados, como a un hijo del Alba, pues tantos poetas de la antigüedad dieron este nombre al rocío, mayormente siendo tan estériles y incultos, como labrados de mi rudo ingenio? Pero, pues ningunos dan flores sin el beneficio del cielo en el principio del día, ¿qué cosa pude hacer más acertada para que las tengan, que dirigirlos a Vueseñoría, en cuyo nacimiento, como del Sol en Alba (sirviendo a su Excelentísimo padre), escribí versos? Dios guarde a Vueseñoría.

LOPE FÉLIX DE VEGA CARPIO.


Personas

EL REY BERMUDO
ARIAS BUSTOS
TRISTÁN GODO
NUÑO DE PRADO
NISE
SILVERIO, labrador
BATO
LUCINDO
EL CONDE DON SANCHO
EL REY DON ALFONSO EL CASTO
DOÑA BLANCA
DOÑA JIMENA
ORDOÑO, soldado
VELA, capitán
MENDO, labrador
FERNÁN NÚÑEZ, embajador
DÓRIDA
MARCIA
UN PORTERO
Músicos
Acompañamiento

Acto I

Escena I

Sala en el real alcázar de León.
EL REY BERMUDO, DON ARIAS, TRISTÁN.

REY
Quintilla
  Vasallos, no hay que tratar:
yo envío por mi sobrino;
mi sobrino ha de reinar.

DON ARIAS
Señor, don Alfonso es dino
5
de ocupar vuestro lugar:
Quintilla
  pero mientras vos vivís,
¿por qué razón?, ¿por qué ley?

REY
Don Arias, ¡vos me argüís!

DON ARIAS
Tenemos en vos buen rey.
10
No os espantéis.

REY
Bien decís;
Quintilla
  pero si estoy ordenado
de Evangelio, y por la muerte
de Mauregato he dejado,
aunque la ocasión es fuerte,
15
aquel hábito sagrado;
Quintilla
  si con la reina Emilena
me casé por vuestro gusto,
que a veces lo injusto ordena,
bien sabe Dios mi disgusto,
20
y es buen testigo mi pena.
Quintilla
  Ya que dos hijos os dejo,
y ella queda en religión,
¿paréceos que es mal consejo
que reine Alfonso en León,
25
de virtud heroica espejo?
Quintilla
  Alfonso, como sabéis,
fue hijo del rey Fruela,
y su reino le volvéis;
no porque a mí por cautela
30
en su lugar me tenéis,
Quintilla
  pues que Mauregato ha sido
quien el reino le ha quitado,
y por quien siempre ha vivido
en Navarra desterrado,
35
y sin razón perseguido.
Quintilla
  Dos años reiné en León;
a Ramiro y a García
os dejo de bendición;
pero, de un año y un día,
40
muy pequeños reyes son:
Quintilla
  fuera de que a mi sobrino
le toca el reino, y no a ellos.

TRISTÁN
Es un hecho peregrino
en Alfonso, en ti y en ellos,
45
y más que humano, divino:
Quintilla
  y ansí no será razón
ir contra la tuya en esto.

REY
Si Alfonso en esta ocasión,
por ser tan casto y honesto
50
como se tiene opinión,
Quintilla
  hijos no tuviere, creo
que os será bueno Ramiro,
aunque de un año le veo;
porque de velle me admiro,
55
si no me engaña el deseo.
Quintilla
  Un moro ayer me decía
que Ramiro y don García
serán reyes; mas yo sé
que no es conforme a la fe
60
tenerla en astrología:
Quintilla
  Dios da reinos, Dios vitorias.
Hidalgos, Alfonso es bueno:
reine Alfonso.

DON ARIAS
A tantas glorias,
de que está tu nombre lleno
65
con inmortales memorias,
Quintilla
  ésta faltaba no más.
¿Quién mandas vaya por él?

REY
Arias amigo, tú irás;
que yo sé bien que con él
70
no poco alegre vendrás.
Quintilla
  Y vaya Tristán contigo,
pues es tu deudo y amigo,
si te parece.

DON ARIAS
Señor,
de tu virtud y valor
75
es todo el mundo testigo.
Quintilla
  Seis batallas has vencido
en dos años que has reinado.
El reino hallaste perdido;
porque como fue comprado,
80
andaba también vendido.
Quintilla
  Grandes desdichas causó
el tirano Mauregato,
que con los moros trató;
porque de aquel falso trato
85
todo este daño nació.
Quintilla
  Contra los justos decoros
de cristianos, dio a los moros
nuestras hijas (¡feudo y parias
injustas!) y en partes varias
90
distribuyó sus tesoros.
Quintilla
  Mucho en poco tiempo has hecho;
más se esperaba de ti;
pero pues tu santo pecho
quiere proceder ansí
95
y dar a Alfonso el derecho,
Quintilla
  no me parece razón
replicar a tu intención
justa, santa, noble y cuerda;
pues ya que un Bermudo pierda,
100
gana un Alfonso León.

TRISTÁN
Quintilla
  Si él es tal como el primero,
que Católico se llama,
gran bien de su reino espero.

REY
A no ser cierta la fama
105
de que es tan gran caballero,
Quintilla
  no os quiero, amigos, tan mal,
que os diera un rey desigual
al que decís que tenéis;
pero en Alfonso hallaréis
110
vivo un sujeto real.
Quintilla
  Yo desde aquí me resuelvo
en que a mis órdenes vuelvo.
Dios es Rey sobre los reyes:
adoro sus santas leyes,
115
y de su ofensa me absuelvo.
Quintilla
  Quien piensa en el bien que encierra
ser rey en el mundo, yerra;
querer es más justo celo
reinar con Dios en el cielo,
120
que no sin Dios en la tierra.

(Vanse.)

Escena II

Campo y fuente en las inmediaciones de una aldea.
NUÑO, de labrador, solo.

NUÑO
Lira
  Verdes y ásperas sierras,
montañas de León, claros testigos
de aquellas fieras guerras,
inmensas peñas, árboles amigos,
125
que fuistes barbacanas
contra tantas banderas africanas:
Lira
  selvas, profundos valles,
arroyos cristalinos, que corriendo
por arenosas calles
130
hacéis un dulce y agradable estruendo,
y no como algún día
que humor sangriento ese cristal teñía:
Lira
  claras, músicas aves,
que al órgano del agua sonorosa
135
cantáis versos suaves,
entonando sus ondas la amorosa
mano del vago viento,
que forma en ellas tan acorde acento:
Lira
  ¿cuál labrador del campo
140
desta pequeña aunque dichosa aldea
en la arena que estampo,
hoy puede ser que tan dichoso sea?
Pero agravio mi gloria
si mis iguales traigo a la memoria.
Lira
145
  Entren los altos reyes
que en cerco de oro sus cabezas ponen,
dando y quitando leyes
(los príncipes, los césares perdonen):
oro vista, oro pise
150
el rey, y a mí no más me quiera Nise.
Lira
  Baja la blanca aurora
por la escala de lirios y azucenas
al suelo, y borda y dora
los prados de sus lágrimas, y llenas
155
las parvas, la ribera
en tapetes de plata al sol espera.
Lira
  Entonces Nuño a Nise,
más bella, más florida y más gallarda,
sin que el alba me avise
160
que viene el sol del alma que la aguarda,
y en la mañana fría
me parece su luz sereno día.
Lira
  Viene la noche oscura,
vase a bañar el sol al mar de España;
165
y el mío alumbra y dura
la vida en mí la noche en la montaña;
y cuando no la veo,
en sueños me la muestra mi deseo.

Escena III

NISE, sin ver a NUÑO, que tampoco la ve.

NISE
Lira
  Si de mi traje humilde
170
piensa igualarme desta sierra alguna,
verdes montes, decilde
que soy a quien ha dado la fortuna
el bien de mayor gloria
que cupo en majestad, ni sabe historia.
Lira
175
  No causan el contento
del alma altos palacios, paños de oro;
no el arca al avariento
que no puede moverla del tesoro,
ni los jardines bellos,
180
ni las fuentes de jaspe y bronce en ellos.
Lira
  No la espléndida mesa,
no ardiendo el ámbar que a los cielos sube,
ni confusa y espesa
alrededor la bulliciosa nube
185
de idólatras criados,
de envidia y de lisonja acompañados;
Lira
  que en la humildad habita
tal vez el gusto, y en amor pagado:
amor, que facilita
190
el curso de la vida más cansado.
Sobre al príncipe el oro,
mientras a un labrador del alma adoro.
Lira
  Bajar, Nuño querido,
contigo destos montes a estas huertas
195
en el abril florido
a ver las rosas a la aurora abiertas,
¿qué reino igualar puede?
Todos los bienes de la tierra excede.
Lira
  Ver al junio la fruta
200
colgar de aquestas ramas sazonada,
en el invierno enjuta
la verde pera y carmesí granada,
a tu dichoso lado,
no es envidioso bien, sino envidiado.
Lira
205
  Caen los chopos altos
en el fuego el invierno, y de su adorno
los secos fresnos faltos,
y estamos dellos a la lumbre en torno
con nuestros padres viejos,
210
ya escuchando consejas, ya consejos.
Lira
  Pues ¿qué mayor ventura
pueden allá tener los cortesanos,
que de oro y plata pura
hinchen, no el alma, las sedientas manos?
215
Mas a tanta alegría
falta, ¡ay de mí!, de nuestra boda el día.

NUÑO
Lira
  
(Aparte.)
Parece que las flores
me están diciendo que mi Nise hermosa
las hurta las colores.

NISE
220
(Aparte.)
Paréceme que el agua bulliciosa
a mi Nuño me nombra.

NUÑO
Aquí está Nise, porque el sol es sombra.

NISE
Lira
  ¡Nuño del alma mía!

NUÑO
¡Hermosa prenda destos brazos!

NISE
Tente.
225
Demos esta alegría,
mas, poco a poco, al alma.

NUÑO
En esta fuente
te miré retratada,
o fuiste de mis penas dibujada.

NISE
Lira
  Ya de tu voz los ecos
230
que resurtían a mi alegre oído,
y el ver los prados secos,
la capa al hombro del abril florido,
me avisaban que estabas
donde esta primavera al campo dabas.
Lira
235
  ¿Cómo, Nuño, pasaste
esta noche sin mí?

NUÑO
Cual pasar suele,
hasta que en rojo engaste
la cara asoma el sol para que vuele,
el pájaro escondido,
240
que estaba solo en el desierto nido.
Lira
  No suele el solitario
llorar la ausencia del hermoso día,
ni de su acento vario
cesar del ruiseñor el armonía,
245
cual yo las tristes horas
que esperé de tus ojos dos auroras.
Lira
  Mas como del barbecho
parda calandria alegre se levanta,
y con vuelo derecho
250
se sostiene en el aire, silba y canta
mil requiebros al día,
ansí viendo tu sol mostré alegría.

NISE
Lira
  Pues ¿ves la oscura sombra
que al partirse del sol hace a estos prados
255
este monte que asombra
la plata a estos arroyos delicados?
La misma el alma cubre
hasta que el alba de tu sol descubre.
Lira
  Y como duerme el preso
260
entre la oscuridad y las prisiones
esperando el suceso,
estoy entre dudosas confusiones
y entre hierros de celos
hasta que traigan tu beldad los cielos.

NUÑO
Lira
265
  ¿Podría, Nise hermosa,
la fortuna mudable hacer de suerte
que fueses de otro esposa?

NISE
Ninguna cosa contra amor es fuerte;
porque si le importuna,
270
arrastra del cabello a la fortuna.
Lira
  Mas, tú si en otro estado
te pusiese el discurso de los cielos,
esta fe que me has dado,
¿podría faltar en ti?

NUÑO
Solos los celos
275
podrán, al amor mío,
volver atrás, y de su curso el río;
Lira
  no las varias mudanzas
que el tiempo hace en las humanas cosas.

NISE
Mejores esperanzas
280
te da mi amor.

NUÑO
Las dudas temerosas
de celos me atormentan.

NISE
Pues yo pienso que entonces le acrecientan.

Escena IV

SILVERIO, NUÑO, NISE.

SILVERIO
Décima
  
(Aparte.)
¡Que nunca quiere mi suerte
¡que esté sola la ocasión
285
de mi celosa afición
y de mi temprana muerte!
¡Que siempre tengo de verte
como vid que al olmo enlaza!
¿Qué vano edificio traza
290
esta esperanza engañosa,
que ve el morir, y celosa
el ligero viento abraza?
Décima
  Dolores habrá probado
algún enfermo y sufrido,
295
la medicina el herido,
y el fuego ardiente el soldado;
pero todo, comparado
a cuidados que dan celos,
no hay dolor, fuego ni hielos
300
que tenga tanto rigor
como este infierno de amor
a que condenan los cielos.
Décima
  Primero pienso que pise
flores al prado en diciembre,
305
y que por agosto siembre,
que divididos divise
a Nuño y su bella Nise.
Mas, pues amor me fastidia,
y como toro me lidia,
310
yo venceré su rigor,
porque dos que junta amor
suele dividir la envidia

NUÑO
Décima
  
(Aparte a NISE.)
Éste es Silverio : deténte,
pues que sus celos conoces.

NISE
315
Gritos, relinchos y voces
suenan Nuño, de la gente
que va por agua a la fuente.

NUÑO
Sin duda, hay baile esta tarde.

NISE
¿Quieres tú, mi bien, que aguarde?

NUÑO
320
Aguarda; que aunque los cielos
hacen cobardes los celos,
nunca el amor fue cobarde.

Escena V

DÓRIDA y MARCIA, con cantarillos; BATO, LUCINDO, MÚSICOS, NUÑO, NISE, SILVERIO.

BATO
Redondilla
  Deja, Dórida, por Dios,
la cantarilla.

DÓRIDA
No haré.

BATO
325
O suelta, o la quebraré.

MARCIA
Pesados estáis los dos.

LUCINDO
Redondilla
  Más vosotras, pues queréis
salir sin bailar del prado.

DÓRIDA
¡Ah Bato!, no seas pesado.

BATO
330
¡Donaire, por Dios, tenéis!
Redondilla
  O quiebro, o bailen.

MARCIA
Espera;
que Nise está allí también.

LUCINDO
Nadie bailará más bien.

MARCIA
Pues como ella bailar quiera,
Redondilla
335
  hoy habrá baile en la fuente.

BATO
Nise, a la fuente ha llegado
todo lo mejor del Prado.

NISE
A fe que hay honrada gente.

BATO
Redondilla
  Si tú bailas, bailarán.

NISE
340
Por mí, Bato, no dejéis
la fiesta; pero ¿no veis
a Silverio?

LUCINDO
¡Hola, bausán!
Redondilla
  ¿Qué haces fuera de ti?

SILVERIO
¡Oh Lucindo!, daba al viento
345
las alas del pensamiento,
que va volando sin mí.

LUCINDO
Redondilla
  Vuelve los ojos al prado,
verás la flor de la aldea.

SILVERIO
Para bien de todos sea
350
el haberos hoy juntado.
Redondilla
  Ea, no cese por mí
el baile y conversación.

BATO
¿Bailarás?

SILVERIO
Bailaré al son
de la mudanza que vi.

NISE
Redondilla
355
  
(A ÑUÑO.)
¿Quieres que baile?

NUÑO
Pues ¿no?,
¿si de no querer bailar,
darías que murmurar
que te lo mandaba yo?

UN MÚSICO
Redondilla
  ¿Qué son habemos de hacer?

LUCINDO
360
Uno que andemos en corro.

MÚSICO
Va de letra.

BATO
Ya me ahorro.

NUÑO
Advertid que esto ha de ser
Redondilla
  con la justa honestidad,
y no ha de abrazar ninguno.

SILVERIO
365
Y cuando abrazase alguno,
¿no se usa en la ciudad?,
Redondilla
  ¿lleva el rey deso alcabala?

NUÑO
Si alguno la diese abrazos
a bien sé yo quién, mis brazos
370
se la darán noramala.

BATO
Redondilla
  Para los que han de bailar
es eso helarles los pies.

LUCINDO
Baila, Bato; que después
lo podéis averiguar.

SILVERIO
Redondilla
375
  
(Aparte.)
¿Que esto tengo de sufrir?
Mas ¿cuándo, celos, no ha sido
cobarde un aborrecido?

MARCIA
Esto ¿es bailar o reñir?
Redondilla
  Tocá, y dejaos de razones.

(Pónese en el puesto.)

BATO
380
Comer, bailar y rascar,
Marcia, todo es comenzar.
¡Presto en el puesto te pones!
Redondilla
  Músico me has parecido;
que para helle cantar,
385
de rodillas se han de hincar,
y él se está tieso y erguido;
Redondilla
  mas en comenzando el canto,
Dios lo puede remediar;
que para helle callar
390
es menester otro tanto.

MÚSICO
Redondilla
  Ya va de canción.

LUCINDO
Comienza
que de celos mal sufridos
están los montes corridos
y las fuentes con vergüenza.

MÚSICO
Romancillo o endecha
395
(Cantan y tocan.)
  Reverencia os hago,
linda vizcaína;
que no hay en Vitoria
doncella más linda.
Lleváisla del alma
400
que esos ojos mira,
y esas blancas tocas
son prisiones ricas.
Más preciara haceros
mi querida amiga,
405
que vencer los moros
que a Navarra lidian.
Id con Dios, el Conde:
mirad que soy niña,
y he miedo a los hombres
410
que andan en la villa.
Si me ve mi madre,
a fe que me riña.
Yo no trato en almas,
sino en almohadillas.
415
Dadme vuestra mano;
vámonos, mi vida,
a la mar, que tengo
cuatro naves mías.
¡Ay Dios, que me fuerzan!
420
¡Ay Dios, que me obligan!
Tómala en los brazos,
y a la mar camina.

(Bailando, cáesele a NISE una liga.)

SILVERIO
Redondilla
  Esta liga se ha caído,
y no sé a cuál de las tres.

MARCIA
425
No es mía.

DÓRIDA
Ni mía es.

NUÑO
Luego, Nise, tuya ha sido.
Redondilla
  Los claveles de tu cara
se anticipan a tu lengua.

NISE
No callo porque fue mengua.

NUÑO
430
Para el son, el baile para.
Redondilla
  Dame esa liga, Silverio.

SILVERIO
En sabiendo cúya es,
la daré al dueño, y después
te diré que tanto imperio
Redondilla
435
  como tienes en el prado
ya no se puede sufrir.

NUÑO
¿Tú me lo osarás decir!

SILVERIO
Lo dicho es haber osado.

NUÑO
Redondilla
  Dale la liga a su dueño.

SILVERIO
440
A su dueño es gran razón;
que otra más fuerte prisión
me liga y me quita el sueño.
Redondilla
  Díganme cuál de las tres
es el dueño.

NUÑO
Eso no es justo.
445
Yo lo soy: hazme este gusto
de que la liga me des.

SILVERIO
Redondilla
  ¡Tú el dueño! Vete con Dios.

NUÑO
¿No bastará que te avise
que es de Nise?

SILVERIO
Si es de Nise,
450
también será de los dos.

NUÑO
Redondilla
  ¿Tuya, por qué?

SILVERIO
Porque yo
pretendo lo que pretendes.

NUÑO
Mira que su honor ofendes.

SILVERIO
Ninguno amando ofendió,
Redondilla
455
  por humilde que naciese.
Demás que bien puede ser
de otra serrana, y querer
que yo, Nuño, te la diese:
Redondilla
  y si no es viendo el lugar
460
de donde falta la liga,
nadie en el mundo me diga
que se la tengo de dar.

NUÑO
Redondilla
  
(Aparte a SILVERIO.)
Hazme un placer.

SILVERIO
Que me place.

NUÑO
Hoy quiero ser muy prudente
465
por Nise y por esta gente
que estorbo a mis brazos hace.
Redondilla
  Mañana, en el olivar
que está al salir de la aldea,
me aguarda.

SILVERIO
En buen hora sea.
470
Yo gusto que haya lugar.

NUÑO
Redondilla
  ¿Tienes tú espada?

SILVERIO
Yo no.

NUÑO
Esta noche te daré
una de las mías.

SILVERIO
No sé
si sabré jugarla yo.
Redondilla
475
  Lleva tú lo que quisieres;
que yo llevaré un bastón.

NUÑO
Villano, en fin.

NISE
(A NUÑO.)
No es razón
que ansí dejéis las mujeres.
Redondilla
  Mirad que es descortesía.

NUÑO
480
Volvámonos a la aldea.

NISE
(Aparte a NUÑO.)
¿Qué te ha dicho?

NUÑO
Que no crea
que es tuya.

NISE
La liga es mía,
Redondilla
  y yo se la pediré.

NUÑO
No harás; que es darme pesar.
485
Volvamos, Nise, al lugar.

NISE
Pues di: ¿cómo sufriré
Redondilla
  que éste se lleve mi liga,
donde por dicha se alabe
que yo se la di?

NUÑO
Bien sabe,
490
Nise, que tu honor le obliga.
Redondilla
  Ea, si es que habéis henchidor,
volved a cantar, y vamos.

BATO
(Aparte a LUCINDO.)
Cuenta con los dos tengamos.

LUCINDO
Nuño va descolorido.

MÚSICO
Verso suelto
495
(Cantan.)
  De vencer a los maricos
Verso suelto
  volvía el rey de León...

(Vanse.)

Escena VI

Campo a vista de León.
EL REY BERMUDO, EL CONDE DON SANCHO.

REY
Endecasílabos sueltos (tirada)
  Qué, ¿viene ya tan cerca mi sobrino?

DON SANCHO
Alguna gente de su gente ha entrado,
y dícenme que viene el rey muy cerca.

REY
500
En venir don Alfonso tan seguro,
sin guarda, sin defensa, sin pedirme
otro pleito homenaje ni escrituras,
conozco la bondad de sus entrañas.

DON SANCHO
Bien dices, gran señor, porque pudiera
505
pensar Alfonso que, pues tienes hijos
que si él falta te heredan justamente,
podrías con engaño persuadirle
que viniese a León para matarle;
mas él, que considera tus virtudes
510
y sabe la intención con que le llamas,
te paga en la debida confianza
con que viene sin guarda; que la tuya
es la mayor que Alfonso agora tiene.

REY
Pagara mal Alfonso mis deseos,
515
aunque agradezco que sin guarda venga,
si de mi voluntad no se fiara.

DON SANCHO
Las coronas del mundo a mucho obligan.

REY
No hay corona mayor que las verdades.
Quien no lo trata, Sancho, no la tiene.

DON SANCHO
520
A muchos el reinar obliga a mucho.

REY
Para perder la fama todo es poco.

DON SANCHO
Las historias nos dicen de mil césares
que fueron homicidas de su sangre.

REY
Por eso los infaman las historias,
525
y a los que procedieron como buenos
no se cansa la fama de alabarlos.

D. SANCHO
El rey es éste.

REY
Bien venido sea
para que mi virtud conozca y vea.

Escena VII

ALFONSO EL CASTO, TRISTÁN, DON ARIAS, DICHOS.

D. ALFONSO
Déme los pies, señor, tu señoría.

TRISTÁN
530
(Aparte a ARIAS.)
Don Arias, señoría le ha llamado.

REY
La tu merced, Alfonso, sea mil veces
bien venido a mis brazos y a su reino.

D. ARIAS
(Aparte a TRISTÁN.)
De merced le llamó como a sobrino.

D. SANCHO
Yo apostaré que llaman a los reyes
535
señoría, Tristán, de aquí adelante.

REY
¿Cómo venís, sobrino?

D. ALFONSO
A tu servicio.
Y tú, señor, ¿cómo te sientes?

REY
Bueno,
gracias al que reparte tantos bienes
de aquella santa y generosa mano.
540
Ya que te ven mis ojos, decir puedo
que he visto el día de mi gran deseo;
y ansí de aquí a León atento escucha
las cosas que por mí quiero que hagas,
por si allá nos faltare tiempo, Alfonso;
545
que principios de reyes son confusos,
y ocuparán los días y las noches
hasta que pongas el gobierno en práctica,
que suele diferir de la teórica.

D. ALFONSO
Yo soy tu hechura: aquí, señor, me tienes.

REY
550
Óyeme un poco, Alfonso.

D. ALFONSO
Ya te escucho;
que poco del que sabe importa mucho.

REY
Romance (tirada)
  Sobrino, el rey Mauregato,
tu bastardo hermano fiero,
con armas y tiranía
555
te pudo quitar el reino.
Al rey de Navarra huiste,
y los leoneses sufrieron
el yugo de Mauregato
hasta que su muerte vieron,
560
después de la cual a mí,
que, como sabes, profeso
órdenes sacras, Alfonso,
y que cantaba Evangelio,
me hicieron su rey por fuerza,
565
y con Emilena hicieron
que casase. Al fin, dos años
fui casado y rey: ya es hecho.
El Papa tiene poder
después de Dios en el suelo,
570
pero no para quitar
a la justicia el derecho.
Casarme pudo, sobrino,
el sucesor de San Pedro;
pero no me da licencia
575
para que te quite el reino.
Yo he dejado a mi mujer,
y a mis órdenes me vuelvo;
porque mañana me pongo
la sotana y el manteo.
580
Tú reina; que el reino es tuyo;
sola una cosa te ruego
entre algunas encomiendas
que como amigo te dejo:
que mires por mis dos hijos,
585
Ramiro y García, haciendo
cuenta que son tuyos propios,
pues que te los doy tan tiernos.
Cuando te envié a llamar,
tenían, si bien me acuerdo,
590
Ramiro un año, y García
un día.

D. ALFONSO
Señor, no quiero
que te enternezcas ansí;
que es poner duda en mi pecho:
y si la pones, señor,
595
goza mil años el reino.

REY
No pongo, por Dios, Alfonso;
porque sólo me enternezco
de nombrar que son mis hijos,
y de añadir tan pequeños.
600
De lo que yo he de comer,
pues ha de ser tan honesto,
no quiero darte cuidado,
pues bastará, por lo menos,
que satisfagas las misas
605
que por tus padres y abuelos
diré como capellán;
que este nombre al de rey trueco.
No le faltará a Emilena,
también para su sustento:
610
que para ti sabrá hacer
labor en el monasterio.
Lo que te encomiendo mucho
es aquestos caballeros,
especialmente a don Arias,
615
que sabes que es nuestro deudo.
En lo demás, has de hacerme
una merced.

D. ALFONSO
Si de nuevo
me queda que te ofrecer,
hasta el corazón te ofrezco.

REY
620
A lo que te digo agora
quiero que estés muy atento;
que lo mismo que en mis hijos
puedes obligarme en esto.
Yo y mi hermano, el que llamaron
625
el Católico guerrero,
íbamos de Ardain y Muza
la retaguarda siguiendo
una víspera de Pascua
de flores, y entre unos fresnos
630
oímos quejas, Alfonso;
pasaron todos con miedo,
y yo con piedad; que siempre
fue virtud de que me precio.
A las quejas me acerqué,
635
puesto que siempre eran menos.
Cruzaba un arroyo manso
un prado de flores lleno,
cuya margen unos juncos
ceñían de trecho en trecho.
640
En lo más espeso de unos
las quejas escucho y siento,
y como ya estaban roncas,
algún espanto me dieron.
Pensando que era culebra
645
o algún otro animal fiero.
lirios y juncos desvío
de la lanza con el cuento,
y veo desnudo un niño
que estaba arrojado en ellos,
650
que ansí como vio la lanza,
asió con la mano el hierro,
y con su fuerza tan débil
me la apartaba risueño,
como si dijera: «Mira
655
que me está aguardando el cielo.»
Apéome del caballo,
y como puedo le envuelvo
en lo que pude romper
de la camisa; tras esto,
660
en la casaca de tela,
que sobre las armas llevo,
a los leones bordados
el cordero niño entrego.
Ellos lo hicieron tan bien,
665
que sin llorar le pusieron
en una aldea, sobrino,
que no está de aquí muy lejos.
Allí le dejé a criar.
Su nombre y el de sus dueños
670
os diré, para que vaya
por él algún escudero.
Lo que os suplico, mi Alfonso,
es que le honréis, presumiendo
que nunca supe quién es
675
por la cruz que hoy ciño y beso.
Bien podéis, si os pareciere,
rey, armarle caballero;
que Dios, que me trajo allí,
le guarda para algún hecho.
680
Esto os encargo no más.

D. ALFONSO
Señor, vos veréis que tengo
tan gran cuidado en serviros
que conozcáis satisfecho
que cumplo mi obligación.
685
Ramiro será heredero
de aquestos reinos, si vive;
que casarme no pretendo.
La reina lo será mía,
vos mi padre, y el mancebo
690
que me encargáis, tan mi hermano,
que hasta la sangre le ofrezco.
Vaya don Sancho por él.

REY
Ve, Sancho, tráele corriendo.

D. SANCHO
Al punto parto, señor.

REY
695
Pues, Sancho, entre estos soberbios
montes está Flor, aldea
de las mejores que tengo.
Nuño es allí labrador,
su amo se llama Mendo.
700
Llámale Nuño de Prado,
pues en el prado que cuento
le hallé, cuando me tomó
la lanza, y miró riendo.

D. SANCHO
Yo le iré luego a buscar.

D. ALFONSO
705
Sancho, llevad gente luego,
porque a don Nuño de Prado
le deis acompañamiento;
que yo le quiero estimar
por hombre que ampara el cielo,
710
y que me encarga mi tío.

D. ARIAS
Ya de León van saliendo
a recibirte, señor.

REY
Da, Alfonso, contento al pueblo;
que al rey que no ve no ama,
715
y al que ve quiere en extremo.

(Vanse.)

Escena VIII

Un olivar.
NUÑO, con dos espadas, solo.

NUÑO
Redondilla
  Aún no ha venido el villano
que me prometió venir
a ser honrado en morir
de mi hidalga y noble mano.
Redondilla
720
  Dos espadas he traído:
la una le quiero dar;
no digan en el lugar
que fue con ventaja herido;
Redondilla
  que donde no es conocida
725
la espada, sino el bastón,
presumirán que es traición
en el corte de la herida.
Redondilla
  ¡A mí traidor! ¡Vos a mí!
¡Vos liga de Nise! ¡Vos?...
730
Deshágome, ¡vive Dios!,
en ver que no viene aquí.
Redondilla
  Mas ya parece, o me engaño,
que baja destos enebros,
por donde dice requiebros
735
este arroyo o aquel castaño.
Redondilla
  ¿Si viene solo? No hará.
Mas venga con quien viniere.

Escena IX

SILVERIO, con un bastón; NUÑO.

SILVERIO
(Dentro.)
Yo sé que cuando me espere,
su muerte esperando está.
Redondilla
740
  No venga nadie conmigo;
no me tenga Nuño en poco;
que no hay enemigo loco,
que tenga cuerdo enemigo.

(Sale.)

NUÑO
Redondilla
  
(Aparte.)
Ya viene aquí el ignorante,
745
cargado de su bastón.

SILVERIO
(Aparte.)
¡Con qué extraña confusión
me espera Nuño arrogante!
Redondilla
  ¿Para qué, di, labrador,
con armas de cortesano
750
me esperas?

NUÑO
No soy villano
más que en el trato y labor;
Redondilla
  en lo demás, soy tan bueno
como el que mejor hidalgo.

SILVERIO
Yo como villano salgo,
755
y por traidor te condeno.
Redondilla
  Deja, labrador, la espada
de acero y agudo corte
para los hombres de Corte,
con la guarnición dorada.
Redondilla
760
  Reñir con espada y capa
se dice en común refrán,
no con espada y gabán.

NUÑO
¡Con lindo achaque se escapa!
Redondilla
  Toma esa espada, villano.
765
No por ti, sino por mí,
te quiero matar ansí
como hidalgo cortesano.

SILVERIO
Redondilla
  Que no soltaré el bastón,
te aseguro, por la espada.
770
Andemos a la puñada,
si te basta el corazón.
Redondilla
  Poco de tus fuerzas fías.

NUÑO
Sí fío; pero repara
que no ha de tocar mi cara
775
hombre nacido en mis días.
Redondilla
  Alza la espada del suelo,
o mataréte.

SILVERIO
¿A ver? Llega.

Escena X

NISE, BATO y LUCINDO, que se ponen en medio de NUÑO y SILVERIO.

NISE
¿Qué desatino te ciega!

NUÑO
Vino en tu favor el cielo.

BATO
Redondilla
780
  Teneos enhoramala.

LUCINDO
¡Espada, Nuño! ¿Eso más!

NISE
¿Estos disgustos me das!

NUÑO
Nadie en quererte me iguala.

Escena XI
DON SANCHO, MENDO, DICHOS.

MENDO
Redondilla
  Aquí pienso le hallaréis.

NUÑO
785
(Aparte a ella.)
Mi amo, Nise.

NISE
¡Qué de gente
baja con él a la fuente!

D. SANCHO
Todos en buena hora estéis.
Redondilla
  ¿Quién es Nuño de vosotros?

NUÑO
Yo, señor.

D. SANCHO
El rey os llama.

NUÑO
790
¡El rey a mí!

D. SANCHO
Sí, que os ama
y que os iguala a nosotros.
Redondilla
  Los brazos, Nuño, me dad...
Mas llamaros me ha mandado
el rey don Nuño del Prado.
795
Venid luego a la ciudad;
Redondilla
  que os aguarda y quiere ver.

NUÑO
¿A mí, señor? ¿Qué decís?

D. SANCHO
Don Nuño, aquesto que oís.

NUÑO
¡Don Nuño!

MENDO
Bien puede ser;
Redondilla
800
  que si el principio supieses
de tu vida, es milagroso,
y ansí parece forzoso
que el fin, don Nuño, tuvieses.

NUÑO
Redondilla
  ¡Vos don Nuño me llamáis!

MENDO
805
Yo te llamo como el rey.

D. SANCHO
Mirad que es hidalga ley
que al rey, don Nuño, sirváis.
Redondilla
  No me detengáis aquí.

NUÑO
Mi ropa habré menester.

D. SANCHO
810
Antes no, pues ha de ser
diferente.

NUÑO
¿Cómo ansí?

D. SANCHO
Redondilla
  Venid, y sabréis de espacio
vuestra dicha.

NUÑO
(Aparte a ella.)
Nise mía,
no estaré sin verte un día,
815
si me da el rey su palacio.
Redondilla
  ¿Qué mandas para León?
¿Qué quieres de allá?

NISE
No sé.

NUÑO
No te entristezcas; mi fe
te ha dado satisfación
Redondilla
820
  de que serás mi mujer.

NISE
Dios te me vuelva.

NUÑO
Sí hará.

D. SANCHO
Adiós, Mendo. Vamos ya.

NUÑO
(Aparte a SILVERIO.)
Silverio, lo que has de hacer
Redondilla
  es venir aquí mañana
825
con término más de bien.

SILVERIO
Con honda o con palo ven,
reñiré de buena gana;
Redondilla
  con espada, no me entiendo.

(Vanse DON SANCHO, NUÑO y MENDO.)

Escena XII

NISE, SILVERIO, LUCINDO, BATO.

BATO
¡Válasme, Dios! ¿Qué será
830
llamarle el rey?

SILVERIO
(Aparte.)
Triste está
Nise, y yo en celos ardiendo.

LUCINDO
Redondilla
  El rey debió de saber
que este Nuño es caballero.

NISE
(Aparte.)
Si él es caballero, hoy muero.

SILVERIO
835
Por Dios, que debe de ser
Redondilla
  hijo de algún hidalgote;
que en su término se ve.

LUCINDO
Algo puede ser que esté
debajo de aquel capote.

BATO
Redondilla
840
  Yo he dado en lo que será.
Éste es grande cazador,
y este Nuño el que mejor
del monte informado está.
Redondilla
  Querrále el rey para guía.

SILVERIO
845
Bato ha dicho la verdad.

NISE
(Aparte.)
Si hoy se queda en la ciudad,
¡ay de la ventura mía!
Redondilla
  Bato, ¿conmigo no irás?

BATO
Y ¡cómo que iré contigo!

SILVERIO
850
Oye, Nise.

NISE
Di, enemigo.

SILVERIO
Que me mires, y no más.

(Vanse.)

Escena XIII

Sala en el alcázar de León.
DOÑA JIMENA, DOÑA BLANCA.

D.ª JIMENA
Redondilla
  Esto dicen que trataban,
y fue don Sancho por él.

D.ª BLANCA
Y ¿cuándo vendrá con él?

D.ª JIMENA
855
Esta tarde le esperaban.

D.ª BLANCA
Redondilla
  Muy sospechosos están
de que de Bermudo es hijo.

D.ª JIMENA
Lo contrario a todos dijo.

D.ª BLANCA
Vendrá con Nuño, galán.

D.ª JIMENA
Redondilla
860
  No dejará de venir
a ver al rey como es justo.

D.ª BLANCA
¿Es gentil hombre o robusto?

D.ª JIMENA
Gentil hombre oí decir,
Redondilla
  aunque lo más ha pasado
865
de su vida en un aldea;
pero, cualquiera que sea,
va las damas te han casado.

D.ª BLANCA
Redondilla
  A ti, Jimena, que en fin
eres hermana del rey,
870
¿no sería justa ley?

D.ª JIMENA
No, cuando fuera el Delfín
Redondilla
  de Francia o el sucesor
del Imperio; que ya sabes,
como quien tiene las llaves
875
del alma en que está mi amor,
Redondilla
  el que a don Sancho le debo.

D.ª BLANCA
Es el conde de Saldaña
la mejor sangre de España,
y este caballero nuevo
Redondilla
880
  aún no sabemos quién es.

D.ª JIMENA
Yo te juro, Blanca amiga,
que presto el tiempo lo diga:
y porque avisada estés,
Redondilla
  sospecho que les oí
885
que te casabas con él.

D.ª BLANCA
Ni sé lo que saben dél,
ni lo que piensan de mí,
Redondilla
  el rey es éste.

D.ª JIMENA
Aguardemos,
porque a don Nuño veamos.

Escena XIV

EL REY DON ALFONSO, DON ARIAS, TRISTÁN, DOÑA JIMENA, DOÑA BLANCA; después, DON SANCHO y NUÑO.

D. ALFONSO
890
Los amigos preguntamos
cosas con que no ofendemos.
Redondilla
  No me dijo más Bermudo.

D. ARIAS
Por hijo suyo se tiene.

TRISTÁN
Pienso que don Nuño viene.

D. ARIAS
895
Él te dijo cuanto pudo.

(Salen NUÑO y DON SANCHO.)

D. SANCHO
Redondilla
  
(A NUÑO.)
Llega, bésale las manos.

D. ALFONSO
¿Quién es?

D. SANCHO
Don Nuño, señor.

NUÑO
Nuño soy, un labrador
de los campos asturianos.
Redondilla
900
  Allí, señor, he vivido
desde que sentido tengo;
que agora que a verte vengo,
no sé si traigo sentido.
Redondilla
  Mendo, un pobre labrador,
905
en su labranza y cortijo,
con sospechas de su hijo,
me ha sustentado, señor.
Redondilla
  Esto sólo sé de mí;
mas no entiendo la razón
910
de venir a tu León,
ya que entre ovejas nací.

D. ALFONSO
Redondilla
  Nuño, mi tío Bermudo,
rey como yo, me contó
que en unos prados te halló
915
niño, en sus yerbas desnudo.
Redondilla
  Como el reino me ha dejado,
entre otras cosas, me deja
tu persona; que él se aleja
del mundo a mejor estado.
Redondilla
920
  No me ha dicho más de ti
de que criarte mandó;
mas por lo que pienso yo,
igualarte quiero a mí.
Redondilla
  Deja ese traje villano,
925
y toma el de caballero:
ceñirte la espada quiero,
Nuño, de mi propia mano.
Redondilla
  Mucho he holgado de verte.
Besa a mi hermana la mano.

NUÑO
930
Lo que en ser tu hechura gano,
mi imaginación me advierte.

D. ALFONSO
Redondilla
  Para armarte caballero
conforme al fuero de España,
has de hacer alguna hazaña,
935
Nuño de Prado, primero.
Redondilla
  Muza dicen que ha venido
con más gente, y yo querría
resistir tanta osadía
como cuentan que ha tenido,
Redondilla
940
  porque no entiendan que vive
quien les daba los tesoros
y las hijas a los moros
por quien arrogante escribe.
Redondilla
  Irás conmigo; que quiero,
945
en prueba de tu valor,
darte con debido honor
las armas de caballero.
Redondilla
  Hermana Jimena, haced
mucha merced a este hidalgo.
950
Y vos, Blanca, honralde en algo.

(Habla el REY bajo con DON SANCHO.)

NUÑO
(A D.ª JIMENA.)
Déme los pies tu merced.

D.ª JIMENA
Redondilla
  Alzaos, don Nuño; que yo
os estimo, como es justo.

D.ª BLANCA
(Aparte a DOÑA JIMENA.)
¡Qué villano tan robusto!
955
Asco de velle me dio.

D.ª JIMENA
Redondilla
  ¿No te agrada en borrador?

D.ª BLANCA
Ni aun en limpio; que este prado
es mejor para el ganado
que para gustos de amor.

D.ª JIMENA
Redondilla
960
  Mírale bien; que sospecho
que ha de ser tuyo.

D.ª BLANCA
Ese día
se cuente la muerte mía,
y un áspid me abrase el pecho.

NUÑO
Redondilla
  
(Aparte.)
Esta dama me murmura,
965
y se burla de mi traje.

D.ª BLANCA
¡Yo casar con un salvaje!
Mejor me dé Dios ventura.

D.ª JIMENA
Redondilla
  Calla, Blanca; que lo entiende.

NUÑO
(Aparte.)
Todo lo que dijo oí,
970
el rey se va.

D. ALFONSO
(A DON SANCHO.)
Haceldo así.

D.ª BLANCA
Sólo en mirarme me ofende.

D.ª JIMENA
Redondilla
  
(Aparte a él.)
Sancho, hablar quiero contigo.

D. SANCHO
Esta noche habrá lugar.

(Vanse todos, menos NUÑO.)

Escena XV

NUÑO, solo.

NUÑO
El rey debe de tratar
975
casar a Blanca conmigo;
Redondilla
  que sin duda hay algo en mí,
que yo no entiendo, encubierto,
y que se ha burlado, es cierto,
la dama de verme así.
Redondilla
980
  Pues de una cosa, se avise:
que cuando fuera más rara
que el fénix, no la trocara
por una cinta de Nise.


Acto II

Escena I

DON ARIAS, TRISTÁN.

D. ARIAS
Redondilla
  Desde el instante que vi
985
este mancebo, Tristán,
tan gentil hombre y galán,
este suceso temí.
Redondilla
  Y no sin razón temía
desventura semejante,
990
porque no hay alma de amante
sin punta de profecía.
Redondilla
  Ves aquí que Alfonso reina,
y que a Jimena no casa,
porque no quiere en su casa
995
sombra de rey ni de reina.
Redondilla
  Ves aquí que un labrador
que ayer andaba al arado,
hoy es de Alfonso privado
y camarero mayor.
Redondilla
1000
  Por lo que tiene encubierto,
hónrele el Rey; mas de suerte,
que la envidia no despierte
quien tanta privanza ha muerto.
Redondilla
  Si a mí me quita el oficio
1005
y a ti la dama, Tristán,
el premio injusto le dan
del tuyo y de mi servicio.
Redondilla
  Pues quejarnos a Bermudo
es darle más ocasión
1010
a que le tenga afición.
¿Quién será tan cuerdo y mudo?
Redondilla
  ¿Quién podrá disimular?
¿Quién servir con este ejemplo?

TRISTÁN
Cuando su virtud contemplo,
1015
le pongo en mayor lugar;
Redondilla
  que ser sin duda ha mostrado
en la guerra, donde viene,
la sangre que oculta tiene,
más de palacio que prado.
Redondilla
1020
  Quiso el rey que alguna hazana
don Nuño hiciese primero
que le armase caballero;
salió el Prado a la campaña,
Redondilla
  donde hizo tanto estrago,
1025
que trajo al rey seis cabezas,
dejando con sus proezas
vuelta la campaña en lago.
Redondilla
  No dudes de que ha de ser,
si el principio al fin responde,
1030
otro Pelayo. Pues ¿dónde.

D. ARIAS
podré paciencia tener
Redondilla
  para que el rey tenga en poco
por su causa mi servicio,
y le dé mi propio oficio?

TRISTÁN
1035
Causa tengo de estar loco,
Redondilla
  aunque trato su alabanza,
porque al fin a Blanca adoro.
Diérale el rey su tesoro,
su amor, su justa privanza;
Redondilla
1040
  pero a Blanca no le diera
con mano tan libre y franca,
porque en dejarme sin Blanca
grande pobreza me espera.

D. ARIAS
Redondilla
  Tristán, el rey me ha quitado
1045
la vida y honra por él:
no será hazaña cruel
marchitar a Nuño el prado.
Redondilla
  Dame esa mano, y confía
que yo le saque de aquí,
1050
o no ha de haber fuerza en mí.

TRISTÁN
Mano y fe desde este día,
Redondilla
  contra don Nuño te doy.

D. ARIAS
Pensemos cómo ha de ser.

TRISTÁN
Yo hablé a un escudero ayer,
1055
de quien satisfecho estoy
Redondilla
  que hará cualquiera traición.

D. ARIAS
No ha de haber sangre, Tristán
que esas industrias no dan
buen fin al dueño, en razón
Redondilla
1060
  de clamar la sangre al cielo.
Yo tengo una carta...

TRISTÁN
¿Cúya?

D. ARIAS
Del mismo.

TRISTÁN
Y con carta suya
¿qué piensas hacer?

ARIAS
Dirélo.
Redondilla
  La letra quiero imitar,
1065
y fingir que se cartea
con Muza, y que el rey lo vea.

TRISTÁN
Éste es público lugar,
Redondilla
  y es menester más secreto.
Hablemos aparte aquí.

(Vanse.)

Escena II

NISE, con rebociño; BATO.

NISE
1070
¿Tú le viste?

BATO
Yo le vi,
y no le hablé, te prometo,
Redondilla
  por no le causar enojos.

NISE
¡Quién los ojos te trocara
para que después mirara
1075
con tan venturosos ojos!

BATO
Redondilla
  Entró el rey con más de mil,
y aun más de cien caballeros,
como el manso entre corderos
y lechuga en toronjil,
Redondilla
1080
  y a Nuño llevaba al lado.
Esto fue cuando llegué,
y con Mendo te dejé,
bella Nise, en el mercado.
Redondilla
  Cuando a la iglesia volví,
1085
decían que misa oía
con el rey, y que tenía
las armas.

NISE
¿Las armas?

BATO
Sí;
Redondilla
  que el rey le ciñó la espada,
y el ataharre o correa
1090
le puso, para que sea
de mora sangre manchada.
Redondilla
  Jimena, del rey hermana,
las espuelas le calzó.
Pero un hombre me contó
1095
una cosa harto inhumana,
Redondilla
  que por no darte dolor,
contártela no querría.

NISE
En tanta desdicha mía,
¿qué puede ser la mayor?

BATO
Redondilla
1100
  Cuando el rey quiso en los brazos
ponelle una rica pieza,
diz que le dio en la cabeza
cuatro o cinco chincharrazos.
Redondilla
  ¡Voto al sol, si allí estuviera!

NISE
1105
¡Ay Bato! No es ése el mal.
Tú disimulas.

BATO
No hay tal.

NISE
Di la verdad.

BATO
No quisiera.
Redondilla
  Pero si lo has de saber,
lleva el alma apercibida;
1110
que una pena prevenida
no suele tanto doler.

NISE
Redondilla
  ¿Es que don Nuño se casa?

BATO
Dícenlo ansí.

NISE
¡Triste yo!

BATO
Ya la fiesta se acabó,
1115
y el rey se vuelve a su casa.
Redondilla
  Desde aquí verás pasar
a Nuño.

NISE
Y aun desde aquí
podré morir.

BATO
Vuelve en ti.

NISE
No me da el alma lugar.

Escena III

EL REY; NUÑO, muy galán, con espada y espuelas doradas; DOÑA JIMENA, DOÑA BLANCA, DON SANCHO, ACOMPAÑAMIENTO, DICHOS.

D. ALFONSO
Redondilla
1120
  
(A NUÑO.)
De más honras eres dino,
don Nuño, por tu valor.

NUÑO
Todo se debe, señor,
al vuestro, heroico y divino.

BATO
Redondilla
  
(Aparte a NISE.)
¿No viene bueno?

NISE
Y tan bueno,
1125
que es muy malo para mí.
Prado del alma, yo os vi
menos rico, y más ameno.
Redondilla
  ¡Quién os trajo, Prado mío,
a los palacios del rey!

BATO
1130
Los tiempos no guardan ley,
la fortuna es desvarío.
Redondilla
  Aunque soy tonto, bien veo
lo poco que hay que fiar
del placer y del pesar.

NISE
1135
Yo sólo morir deseo.

D.ª JIMENA
Redondilla
  
(Aparte a DOÑA BLANCA.)
¿Qué te parece el villano,
Blanca, de quien burla hacías?

D.ª BLANCA
¡Ay prima!, ¡en cuán pocos días
me ha rendido amor tirano!
Redondilla
1140
  Mas no te espantes que el oro
no conociese en sayal,
y que hablase entonces mal
deste bien que ahora adoro.
Redondilla
  Quizá fue de amor castigo,
1145
porque no le conocí.

D. ALFONSO
Lo que no trato de mí,
trato, don Nuño, contigo.
Redondilla
  Yo te querría casar.

NUÑO
Huyes tú del casamiento,
1150
y ¡date el de otros contento!
Deja, señor, imitar
Redondilla
  tu virtud a tus criados.
El Casto te llaman ya:
mientras el rey no lo está,
1155
¿para qué han de estar casados?

D. ALFONSO
Redondilla
  No digas tal; que no quiero
que nadie en eso me imite;
y así, es bien que solicite
lo que de todos espero.
Redondilla
1160
  Servid a Dios, y tened
mil frutos de bendición,
porque es en esta ocasión
del cielo ilustre merced.
Redondilla
  A la cristiandad que aquí
1165
tan acabada tenía
el moro, y que cada día
destruye la guerra ansí,
Redondilla
  importan más defensores:
y el aumento importa tanto,
1170
que del matrimonio santo
apruebo cien mil loores.
Redondilla
  No me casar no os espante,
ni quiero que lo imitéis.
Nuño, hoy quiero que os caséis.

NUÑO
1175
Tiempo hay, señor, adelante.

D. ALFONSO
Redondilla
  Éste es mi gusto.

NUÑO
Yo soy
tu hechura.

(Vanse todos, menos NISE y BATO.)

Escena IV

NISE, BATO.

NISE
¿Cuál es de aquéllas?

BATO
Pareceránte muy bellas.
Dices bien: celosa estoy.

BATO
Redondilla
1180
  La que estaba con Jimena,
pienso que es Blanca.

NISE
Y será
para mí tan negra ya,
que a la muerte me condena.
Redondilla
  Predicaba el otro día
1185
el cura, que los romanos,
cuando de sus ciudadanos
castigo común se hacía,
Redondilla
  piedras por suertes echaban
negras y blancas: a quien
1190
salía blanca, iba bien;
pero a quien negra, mataban.
Redondilla
  Negra y blanca es esta suerte
de Nuño y de mí escogida;
Blanca a Nuño le da vida,
1195
negra me ha dado la muerte.
Redondilla
  También dijo el sacristán
que el rey Asuero moría
de amor, y que no sabía
remedio; que a veces dan
Redondilla
1200
  a los reyes pesadumbre
cosas que el demonio inventa.
Hízole Vastí una afrenta,
que era de sus ojos lumbre,
Redondilla
  y quiso no la querer.
1205
Moríase al fin así;
mas del amor de Vastí
halló remedio en Ester.
Redondilla
  Tú, pues a tal cautiverio,
por amor, señora, vienes,
1210
del amor que ahora tienes
te curarás con Silverio;
Redondilla
  y si no, yo estoy aquí,
que no soy de mal pergeño.

NISE
Cualquiera remedio es sueño,
1215
Bato amigo, para mí.
Redondilla
  Nuño fue mi amor primero;
ya soy de Nuño mujer;
yo le tengo de querer,
o villano o caballero.

BATO
Redondilla
1220
  Si es caballero y se casa,
si está en corte y tú en aldea,
¿no es cosa imposible?

NISE
Sea.
Como eso en el mundo pasa.
Redondilla
  Más quiero lo que es mi gusto
1225
quererlo y no lo tener,
que tenerlo, y no querer
lo que fuera mi disgusto.

BATO
Redondilla
  Demonios sois las mujeres.
¡Extraña resolución!

Escena V

NUÑO, sin reparar en NISE ni en BATO.

NUÑO
1230
(Para sí.)
¡Qué pocos, fortuna, son
sin pesares tus placeres!
Redondilla
  ¡Qué pocos bienes que das
sin el censo del tormento,
pues que dice el más contento:
1235
¡Oh contento! ¿Adónde estás?
Redondilla
  Yo no hallo quien te tenga;
que aunque está más encumbrado,
ninguno halla el estado
que a su gusto le convenga.
Redondilla
1240
  Que en todo el mundo no hay uno,
puedo jurar y creer,
pues por mi vengo a entender
que no te tiene ninguno.
Redondilla
  ¿Quién dirá que, ayer villano,
1245
no tengo contento entero
de que hoy noble caballero
me armase el rey por su mano!
Redondilla
  Contento, quien importuno
te sigue en el mundo, yerra;
1250
que no ha de hallarte en la tierra
«quien piensa tener alguno».
Redondilla
  Eres sin constancia alguna,
eres nave en alta mar,
que viene al fin a parar
1255
donde quiere la fortuna;
Redondilla
  porque vas tan sin compás,
que quien tras ti se va o viene,
cuando piensa que te tiene,
no sabe por dónde vas.

NISE
Redondilla
1260
  
(Aparte a BATO.)
¿No es éste Nuño?

BATO
Pardiós,
que está solo. Habla con él.

NISE
¿Osaré llegarme a él?

BATO
Llega, o lleguemos los dos.

NISE
Redondilla
  ¡Nuño ingrato!

NUÑO
¡Nise mía!

NISE
1265
¡Tuya, enemigo!

NUÑO
Pues ¿no?
Mi bien, abrázame.

NISE
¡Yo!

NUÑO
¿Quieres matarme?

NISE
Desvía.

NUÑO
Redondilla
  ¿Por qué, si el rey me ha forzado
para ausentarme de ti?
1270
Aquel Prado soy, que fui
de tus mismos pies pisado;
Redondilla
  que aunque mis ojos ausentes
de los tuyos, prenda mía,
soy Prado que noche y día
1275
riego el alma con dos fuentes.

NISE
Redondilla
  No te dejo de abrazar,
porque te he puesto en olvido:
temo ensuciarte el vestido.

NUÑO
¿Es tiempo éste de burlar?

NISE
Redondilla
1280
  Este sayal ¿no está llano
que ensuciará a un caballero?

NUÑO
¡Ay Dios! ¡Quién, como primero,
se volviera a ser villano!
Redondilla
  Mira que tu esclavo soy.

NISE
1285
¡Esclavo un señar tan grande!
Ni el cielo ni amor lo mande:
ya desengañada estoy.
Redondilla
  Tiempo fue que el amor tuyo
me dijo en más soledad:
1290
«Tu esclavo soy.»

NUÑO
Es verdad:
«Esclavo soy, pero cúyo...»

NISE
Redondilla
  ¿Quieres que lo diga?

NUÑO
No,
porque por la cruz que empuño,
que eres tú.

NISE
Y de Blanca, Nuño.

NUÑO
1295
«Eso no lo diré yo.»

NISE
Redondilla
  Pues ¿cómo, si es tu mujer?

NUÑO
El rey no puede forzarme.

NISE
Puede mandarte.

NUÑO
Mandarme...
cosas que yo pueda hacer.
Redondilla
1300
  Tuyo soy; que suyo no.

NISE
Enojaráse.

NUÑO
No sé;
mas yo le responderé
«que cuyo soy me mandó».
Redondilla
  Enséñale el rostro tuyo,
1305
y muera Nuño sin nombre,
hubiere en el mundo un hombre
«que no diga que soy suyo».

NISE
Redondilla
  Nuño, cuando sea verdad
la voluntad que me muestras,
1310
poco importarán las muestras,
siendo ley su voluntad.
Redondilla
  ¡Maldigo mi mala suerte,
pues que me ha salido en blanco,
siendo aquesta Blanca el blanco
1315
de tu vida y de mi muerte!
Redondilla
  Que desde que fuiste Prado,
el alma me dio a entender
que habías, Nuño, de ser
destos mis ojos regado.
Redondilla
1320
  Agradezco el conocerme
con la humildad que solías;
que aun no pensé que tendrías
ojos que pudiesen verme.
Redondilla
  Que todos los que han subido
1325
de un humilde a un alto estado,
pasan por lo que ha pasado
como si no hubiera sido.
Redondilla
  Pues tente bien: que fortuna
trueca en pesar los placeres;
1330
que en fortunas y mujeres
no cabe firmeza alguna.

NUÑO
Redondilla
  ¡Ojalá que me volviese
a la humildad que solía!
Mas de la grandeza mía,
1335
mientras dure, no te pese;
Redondilla
  porque si tuyo he de ser,
¿qué sirve disminuirme?

NISE
Luego ¿piensas estar firme?

NUÑO
Hasta morir o vencer.

NISE
Redondilla
1340
  Agora te doy mis brazos.

NUÑO
Y yo mi alma te doy.

(Abrázanse.)

Escena VI

DOÑA BLANCA, NUÑO, NISE, BATO.

D.ª BLANCA
(Aparte.)
(¡Qué es lo que mirando estoy!
¡Nuño a una mujer abrazos!)
Redondilla
  ¿Qué es esto, Nuño?

NUÑO
Señora,
1345
gente de allá de la tierra.
(Aparte. ¡Oh, cuánto mi lengua yerra!
Que es gente del cielo agora.)

D.ª BLANCA
Redondilla
  ¿Ha mucho que no la vías?

NUÑO
Desde que dejé de ser
1350
el ser con que pude ver
su hermosura muchos días.

D.ª BLANCA
Redondilla
  Allá sería tu amor.

NUÑO
Y acá también, por Dios vivo;
porque este bien que recibo
1355
causa al cuerpo un noble honor;
Redondilla
  pero al alma no la muda:
y ansí, lo que allá tenía
en ella se ve, y hoy día
con más firmeza sin duda.

D.ª BLANCA
Redondilla
1360
  De abrazar a esta villana,
el lenguaje te pegó.

NUÑO
Antes lo sabía yo...
(Aparte.)
(Que os viese a vos, cortesana.)

D.ª BLANCA
Redondilla
  Quiérola despacio ver.
1365
Alzaos, amiga, el rebozo.

NUÑO
Miralda; que os dará gozo
ver el alba amanecer.
Redondilla
  Corred al sol esos velos:
veréisle entre dos estrellas,
1370
que no las tiene más bellas
todo el torno de los cielos.

D.ª BLANCA
Redondilla
  ¡Buena, por mi vida!, ¡buena!

NISE
Esto soy para serviros.

D.ª BLANCA
(Aparte.)
(¡Celos, tened los suspiros,
1375
no deis a entender mi pena!
Redondilla
  Mas quiero disimular.)
Patenas, sarta y corales
no son joyas para tales
pechos: yo os las quiero dar.
Redondilla
1380
  Tomad estos brincos.
Quedo,
señora; que estoy corrida;
que, siendo yo la vencida,
tomar despojos no puedo.
Redondilla
  Guardad las joyas allá;
1385
que si a don Nuño tenéis,
por más joyas que me deis,
no tendré riqueza ya.

D.ª BLANCA
Redondilla
  Pues ¿celos tenéis de mí?

NISE
De vos no; dél tengo algunos.

NUÑO
1390
No puede tener ningunos,
puesto que el alma la di.

D.ª BLANCA
Redondilla
  Ya pasa de atrevimiento,
y toca en descortesía,
hablar en presencia mía
1395
con tan libre sentimiento:
Redondilla
  no por vos; por lo que trata
el rey.

NUÑO
Vos tenéis razón;
pero es el amor pasión
que en la lengua se dilata.
Redondilla
1400
  Mirad bien a esa aldeana,
Blanca, y mal me haga Dios
si no dijéredes vos
que es más divina que humana.
Redondilla
  Yo sé que en cierta ocasión
1405
os parecí tan salvaje,
que hecisteis burla del traje.

D.ª BLANCA
¡Gentiles venganzas son!
Redondilla
  Lo cierto debe de ser
que Bermudo se ha engañado.
1410
En prado os halló, y en prado,
¿que otra cosa pudo haber?

NUÑO
Redondilla
  Bien decís. Id en buen hora;
que en tal prado, tal ganado;
porque este prado es comprado
1415
desta divina pastora.
Redondilla
  Ven, Nise; que yo no quiero
más alto estado que a ti.

D.ª BLANCA
Hoy sabrá Alfonso de mí
a quién armó caballero.

NUÑO
Redondilla
1420
  Yo cumplo mi obligación.
Si he jurado defender
las damas, ¿a mi mujer,
no es, Blanca, mayor razón?

NISE
Redondilla
  Echaste el sello, mi bien.
1425
Vamos, Bato.

BATO
(Aparte a NUÑO.)
Hoy te has perdido.

NUÑO
Con volver a lo que he sido,
quedamos en paz también.

(Vanse NUÑO, NISE y BATO.)

Escena VII

DOÑA BLANCA, sola.

D.ª BLANCA
Soneto
  Ninguno diga, amor, que puede exento
pasar sin ti la vida: que en tu mano
1430
está la paz del corazón humano
y la guerra mayor del pensamiento.
Valiéndome de ti con loco intento,
pensé librarme de tu fuerza en vano;
más tú, del alma robador tirano,
1435
castigaste mejor mi atrevimiento.
Nadie puede negar, si alguno en precio
tu discreción y vanidad tuviere,
que en ser pesado en burlas eres necio.
O es porque advierta quien de ti la hiciere
1440
que aquello que se tiene en más desprecio,
eso viene a faltar cuando se quiere.

(Vase.)

Escena VIII

DON ARIAS, TRISTÁN; después, EL REY DON ALFONSO.

TRISTÁN
Endecasílabos sueltos (tirada)
  ¿Queda bien enseñado?

D. ARIAS
Por extremo;
y hase mostrado tan astuto en todo,
que si resucitara Sinón Griego,
1445
le dejara por él.

TRISTÁN
Pues el rey sale,
habladle vos mientras aquí me aparto.

(Retírase TRISTÁN y sale el REY.)

D. ALFONSO
Don Arias...

D. ARIAS
Gran señor...

D. ALFONSO
¿Qué es lo que quieres,
que con tanto secreto me apercibes?

D. ARIAS
La obligación que un noble y leal vasallo
1450
tiene a su rey, me obliga, a lo que creo;
que te ha de parecer cosa imposible.
Yo pienso que está viva todavía
de Mauregato la memoria y sangre.
¿Sabes quién es acaso este mancebo
1455
que una lanza sacó de entre unos juncos?

D. ALFONSO
Arias, si de don Nuño decir quieres
cosa contra su honor, primero advierte
que la sepas tan bien, que menos sepas
tu mismo pensamiento; porque amo
1460
de suerte a Nuño, que su honra es mía:
y si te han informado los que pueden
ser envidiosos de sus grandes méritos
y de su honor, alguna cosa injusta,
no la quiero saber siendo dudosa.
1465
D. ARIAS Señor, cuando de un hombre que tú amas
de la manera que tu reino ha visto,
pues a todos los nobles le prefieres,
se atreve a hablar persona que conoces
de la lealtad que yo, saber debieras
1470
que tiene información bastante y clara:
Y si esto fuera vida y honra mía
o de otros caballeros, y no tuya,
créeme que otro estilo se buscara,
sin darte parte, que remedio fuera.

D. ALFONSO
1475
¡Mi honra y vida!

D. ARIAS
¿No es tu vida y honra
escribirse don Nuño con el moro,
y haber venido carta de su mano
a mi poder, en que tu sangre ofrece
como le entregue el reino, y darle en parias
1480
al doble las doncellas que hoy te pide?

D. ALFONSO
Eso es cosa imposible: ¡bravamente
la envidia se apercibe contra Nuño!

D. ARIAS
Pues aquí te dirá Tristán si puede
ser imposible o no.

D. ALFONSO
(Llamando.)
¡Tristán!

TRISTÁN
(Acercándose.)
¿Qué mandas?

D. ALFONSO
1485
Don Nuño ¿escribe a Muza?

TRISTÁN
Y Muza a Nuño.
Un soldado las cartas lleva y trae,
que queda en esa sala apercebido.

D. ALFONSO
Apercebido a la traición, ¿quién duda?

TRISTÁN
Ordoño, entrad.

Escena IX
ORDOÑO, DICHOS.

D. ALFONSO
Oid aparte, Ordoño.

ORDOÑO
1490
Ya sé lo que es, señor. Nuño tres veces
con cartas me ha enviado a Muza, y tantas
he vuelto con respuesta al mismo Muza.
Soy hidalgo leal, y con recelo
de alguna alevosía, hablé a don Arias.
1495
La carta me pidió; dísela, abriola;
y visto lo que Nuño a Muza escribe
la cuarta vez, a ti volver me manda.

D. ALFONSO
Parece que se prueba esta mentira,
y que tiene color de verdad clara.
1500
Arias, ¿tienes la carta?

D. ARIAS
Aquí la tengo.

D. ALFONSO
Ésta es la misma letra de don Nuño.
Llamadle.

Escena X

NUÑO, DICHOS.

TRISTÁN
Él viene ya.

NUÑO
(Aparte.)
Contenta queda
Nise de verme firme en mi propósito.

D. ALFONSO
Salid afuera todos, hasta tanto
1505
que yo os vuelva a llamar.

D. ARIAS
Bien se va haciendo.

(Vanse todos, menos el REY y NUÑO.)
Escena XI
DON ALFONSO, NUÑO.

D. ALFONSO
Nuño...

NUÑO
Señor...

D. ALFONSO
Contigo tengo enojo.

NUÑO
Tus ojos me lo han dicho con mirarme;
que sólo con mirar hablan los reyes.

D. ALFONSO
¡Cartas escribes, cuando yo te caso,
1510
a otra mujer!

NUÑO
Señor, cuando vivía
allá en mi aldea, con mi igual trataba,
y así mi igual amaba. En el ejército
dos cartas escribí; pero no entiendo
quién te las pudo dar.

D. ALFONSO
Una me han dado.

NUÑO
1515
Mira que puede ser que no sea mía.

D. ALFONSO
Esta letra ¿no es tuya, y esta firma?

NUÑO
Mi firma es ésta y es mi letra.

D. ALFONSO
Toma,
y mira a quién, y lo que en ella dices.

NUÑO
(Lee.)
«Para el día que dices, venir puedes
1520
lo más secreto que te sea posible,
y con la gente y armas concertadas
yo te daré a León y la cabeza
del rey.» - Señor, no mandes que esto lea.
Este papel no es mío ni esta letra.

D. ALFONSO
1525
Tú ¿no has dicho que sí?

NUÑO
Sabe la envidia
contrahacer muy bien cualquiera cosa.
Es pintora de cifras y de letras.
No es éste original, sino retrato.

D. ALFONSO
Yo lo creo de ti; pero tú tienes
1530
muy nobles enemigos, y así, importa
que salga por su prueba tu inocencia.
¡Hola!

Escena XII

DON ARIAS, dichos; después, ORDOÑO.

D. ARIAS
Señor...

D. ALFONSO
Llamadme aquel soldado.

D. ARIAS
(Llamando.)
¡Ordoño!

ORDOÑO
Aquí me tienes.

D. ALFONSO
(A NUÑO.)
¿No conoces
a Ordoño?

NUÑO
1535
Ni en mi vida a Ordoño he visto.

ORDOÑO
Bien haces en negar, pues me engañabas,
diciéndome que a Muza le escribías
sobre ciertos cautivos, tus parientes.

NUÑO
¿Qué dices, hombre?

ORDOÑO
Esto.

D. ALFONSO
Yo no digo
1540
que esto es verdad; pero verdad parece.
Llamadme a un capitán.

TRISTÁN
Aquí está Vela.

(Va a llamarle y vuelve con él.)

Escena XIII

VELA, DICHOS.

D. ALFONSO
Vela, porque anochece, toma gente,
y pon este soldado en una torre.

ORDOÑO
¿Por qué, señor?

D. ALFONSO
Porque saber deseo
1545
si esto es verdad: dudosa me parece.
Vete, Nuño, y descansa.

(Llévase VELA a ORDOÑO.)

NUÑO
Si sospechas,
que esto es verdad, ¿por qué no me aprisionas?

D. ALFONSO
Vete en buen hora; a. la mañana vuelve.

NUÑO
Guárdete el cielo y mi inocencia guarde.

(Vase.)

D. ALFONSO
1550
Si esto es envidia, se sabrá muy presto.

D. ARIAS
Mira que se ha de huir.

D. ALFONSO
Pues ¿qué más prueba?

TRISTÁN
¿No es mejor castigarle?

D. ALFONSO
¿Qué castigo
como que pierda, con mi gracia, el reino?
Que donde reino yo reina mi amigo.

(Vase.)

Escena XIV

DON ARIAS, TRISTÁN.

D. ARIAS
1555
¡Notable es su piedad!

TRISTÁN
Arias, advierte
que si le dan tormento a este soldado,
ha de decir que ha sido persuadido.

ARIAS
Un remedio notable se me ofrece,
y es salirle al camino con los hombres
1560
que para acometer a Vela basten.

TRISTÁN
Pues ¿qué habemos de hacer?

D. ARIAS
Matar a Ordoño,
dando a entender que le dio muerte Nuño
para que la verdad no declarase.

TRISTÁN
La noche baja aprisa; mis criados
1565
son hombres de valor y hidalgos todos.
Vamos antes que llegue.

D. ARIAS
Hoy mi esperanza
deste villano tomará venganza

(Vanse.)

Escena XV

DOÑA JIMENA, DOÑA BLANCA.

D.ª BLANCA
Redondilla
  Yo tengo el mal que te digo.

D.ª JIMENA
Tú tienes terrible mal.

D.ª BLANCA
1570
Aunque celosa, mortal,
a mayor dolor me obligo;
Redondilla
  porque este mal es desprecio,
y tanto más lo he sentido,
cuanto sé que me ha tenido
1575
en tan poco precio un necio.

D.ª JIMENA
Redondilla
  Extrañas cosas te escucho.
Pues ¿qué le quisieras?

D. BLANCA
Loco;
que tenerme un necio en poco
es cosa que siento mucho.
Redondilla
1580
  ¡Ay, Jimena, prima mía!
Si vieras una aldeana
con más luz que la mañana
tiene, cuando raya el día;
Redondilla
  aquel blanco, aquel color,
1585
aquellas cintas doradas,
aquellas manchas rosadas
en cándido resplandor,
Redondilla
  el cuello y su hermosa cara,
vieras, Jimena, a los cielos
1590
hacer que iguale con celos
lo que al infierno igualara!
Redondilla
  Patenas, sartas, corales
bordaban su hermoso cuello,
donde llegaba el cabello
1595
con madejas orientales.
Redondilla
  Estaba el coral corrido
de competir con su boca,
porque era su fuerza poca
para no quedar vencido.
Redondilla
1600
  Finalmente, no podía
vencer su labio encarnado,
con estar más colorado
de vergüenza que tenía.
Redondilla
  Las patenas eran buenas;
1605
mas su esmalte y sus cristales
no eran en color iguales
a sus mejillas serenas.
Redondilla
  El sombrero a lo aldeano
con el tejido cordón
1610
era, prima, guarnición
de su rostro soberano,
Redondilla
  como cuando a una pintura
para que salga el color
hace el curioso escultor
1615
con ébano la moldura.
Redondilla
  El rebociño era el manto
con que el alba esparce flores.

D.ª JIMENA
En mi vida he visto amores
ni celos que teman tanto.
Redondilla
1620
  ¿Quédate más que decir?
¿Quédate más que temer?
Amor sabe encarecer,
y celos saben fingir.
Redondilla
  ¿Quién duda que era muy fea?

D.ª BLANCA
1625
No me burlo; esto es verdad.
La aldea, prima, es ciudad,
y la ciudad es aldea.
Redondilla
  En un blanco delantal
vi tanto donaire y gala,
1630
que si a la corte no iguala,
no tiene la corte igual.
Redondilla
  Pues si hablase del chapín
que con aire descubría,
pienso que mejor sería
1635
comenzalla por el fin.

D.ª JIMENA
Redondilla
  Loca estás.

D.ª BLANCA
Loco es amor.
Tengo amor, locura tengo;
y si despreciada vengo,
será el exceso mayor.

D.ª JIMENA
Redondilla
1640
  Si alabas lo que él adora,
que te desprecie disculpas.

Escena XVI

DON ALFONSO, DOÑA JIMENA, DOÑA BLANCA.

D. ALFONSO
(Aparte.)
Si fueren ciertas sus culpas,
y no fue la envidia autora
Redondilla
  de lo que agora le imponen,
1645
yo le sabré castigar.

D.ª JIMENA
(Aparte a DOÑA BLANCA.)
¿Quieres que le vaya a hablar,
aunque los celos perdonen?

D.ª BLANCA
Redondilla
  Pues ¿qué le piensas decir?

D.ª JIMENA
Que te acabe de casar.

D.ª BLANCA
1650
Luego ¿quiéresle forzar?

D.ª JIMENA
No, Blanca, mas persuadir.

D.ª BLANCA
Redondilla
  Dilo al rey, dilo a tu hermano;
que me obliga amor, Jimena.

D.ª JIMENA
¡Ay amor!

D.ª BLANCA
Calla mi pena,
1655
pues que la pongo en tu mano.

D.ª JIMENA
Redondilla
  Señor...

D. ALFONSO
Jimena...

D.ª JIMENA
He sabido
que a Blanca quieres casar.

D. ALFONSO
Hoy la trataba de dar,
hermana, un noble marido,
Redondilla
1660
  por sospechas del valor
que imaginaba encubierto;
pero hame salido incierto.

D.ª JIMENA
¿Incierto Nuño!

D. ALFONSO
Y traidor.

D.ª JIMENA
Redondilla
  ¡Traidor! Luego ¿era villano?

D. ALFONSO
1665
El desengaño lo muestra,
si en la vida y honra nuestra
quiso ensangrentar la mano.
Redondilla
  A lo menos, la del moro
tomaba por instrumento.

D.ª JIMENA
1670
¿Nuño?
El mismo.

D.ª JIMENA
¡Extraño intento!
(Ap. a ella.)
¡Blanca!

D.ª BLANCA
¿Qué?

D.ª JIMENA
Templa tu lloro.

D.ª BLANCA
Redondilla
  ¿Cómo?

D.ª JIMENA
Mi hermano ha sabido
que Nuño intenta su muerte.

D.ª BLANCA
¿Su muerte?

D.ª JIMENA
Desto me advierte.

D.ª BLANCA
1675
¡Oh villano mal nacido!
Redondilla
  Según eso, a esta aldeana,
que debe de idolatrar,
intentaba coronar
de la nobleza asturiana.
Redondilla
1680
  Si despicarme podía,
sola esta infamia pudiera.

Escena XVII

VELA, con la espada desnuda; DON ALFONSO, DOÑA JIMENA, DOÑA BLANCA.

VELA
Entraré desta manera.
Sepa el Rey si es culpa mía.

D. ALFONSO
Redondilla
  ¿Qué es aquesto, capitán?

VELA
1685
Señor, llevando aquel preso
(descuidado, te confieso,
como por tu corte van),
Redondilla
  seis hombres me acometieron,
y junto a mí le mataron;
1690
que a las guardas no tocaron,
y en dándole muerte huyeron.
Redondilla
  Sola una voz les oí,
en que dijeron: «Mejor
es que muera este traidor,
1695
que no que me mate a mí.»

D. ALFONSO
Redondilla
  ¡Vive Dios, que temeroso
Nuño de ser descubierto,
con gente el soldado ha muerto!
Ya no estaré sospechoso.
Redondilla
1700
  Ésta es la mayor probanza
que pudiera pretender.
Pero ¿cómo he de poder
tomar del traidor venganza?
Redondilla
  Que si es hijo de Bermudo,
1705
será matar al buen viejo.
Arias me dará el consejo,
pues darme el aviso pudo.
Redondilla
  Id por don Arias, don Vela.

VELA
En la antecámara está.

D. ALFONSO
1710
Llamadle.

VELA
Él se ofrece ya.

Escena XVIII

DON ARIAS, DICHOS.

D. ARIAS
Basta; que la fama vuela
Redondilla
  de que Nuño, con temor
del ánimo del soldado,
al capitán le ha quitado.

D. ALFONSO
1715
Y aun muerto.

D. ARIAS
¡Muerto, señor!

D. ALFONSO
Redondilla
  Deso se viene quejando.

D. ARIAS
¿Cómo os le pudo matar?

VELA
Tres a seis podrán guardar
sus personas peleando;
Redondilla
1720
  mas no defender a aquel
que dellos no se defiende.

D. ALFONSO
Basta, amigos; que pretende
matarme Nuño cruel.
Redondilla
  ¡Oh!, ¡qué buen pago me ha dado!

D. ARIAS
1725
Tú lo mereces, señor,
que a los hombres de valor
oficio y honra has quitado:
Redondilla
  todo por dallo a un villano,
que por ventura cogió
1730
las cabezas que te dio,
cortadas por otra mano.
Redondilla
  Da gracias a tu virtud,
por quien te ha librado el cielo,
y agradece a nuestro celo
1735
el procurar tu salud.

D. ALFONSO
Redondilla
  Soy hombre, pude engañarme;
mas tras este desengaño,
¿cómo podré, sin el daño
del rey, de Nuño vengarme?
Redondilla
1740
  Que temo que es sangre suya.

D. ARIAS
A los reyes la piedad
da notable autoridad;
y pues es tanta la tuya,
Redondilla
  perdónale: no le prendas
1745
ni castigues.

D. ALFONSO
Eso no.
¡Oh!, ¡qué mal consejo!

D. ARIAS
Yo
miraba, señor, sus prendas;
Redondilla
  que es dar la muerte a Bermudo,
si su sangre vive en él.

D. ALFONSO
1750
No quiero ser tan cruel.

D.ª BLANCA
Señor, esa mano pudo
Redondilla
  hacer noble y caballero
a un villano, y esa mano
le podrá volver villano
1755
como lo estaba primero;
Redondilla
  que aunque es del rey el hacer
de un bajo un alto lugar,
también en el castigar
se muestra el justo poder.
Redondilla
1760
  Hazle poner en su traje,
y que se vuelva a su aldea,
donde Bermudo no vea
la afrenta de su linaje;
Redondilla
  y si pregunta por él,
1765
alguna excusa darás.

D. ALFONSO
Blanca, tú has dicho lo más
que yo puedo hacer con él.
Redondilla
  ¿Quién pudiera aconsejarme
como tu ingenio?

D.ª BLANCA
Éste tengo
1770
[.........]
(Aparte.)
(Hoy me vengo.)

D. ALFONSO
A Nuño podéis llamarme

D. ARIAS
Redondilla
  Yo voy por él.

(Vase.)

D. ALFONSO
¿Quién dijera
que hombre que tanto honrara,
desta suerte me tratara!

(Vanse todos, menos el REY.)

Escena XIX

DON SANCHO, DON ALFONSO.

D. SANCHO
1775
Hablarte a solas quisiera.

D. ALFONSO
Redondilla
  ¿Qué quieres, conde?

D. SANCHO
Señor,
hoy quiere dejar el suelo,
por ir a su patria, el cielo,
tu tía doña Leonor.
Redondilla
1780
  Todo el monesterio siente
notablemente su falta.

D. ALFONSO
Tienen razón; que las falta
una señora excelente.
Redondilla
  Por mí, yo lo siento tanto,
1785
como si mi madre fuera,
y estas palabras quisiera
acreditallas con llanto.
Redondilla
  ¿Podréla hallar viva?

D. SANCHO
Ya
en mis brazos expiró;
1790
mas este papel me dio,
que, cerrado como está,
Redondilla
  me dijo que te entregase.

D. ALFONSO
Apártate allí. No hay cosa
tan segura y poderosa
1795
por quien la muerte no pase.
Endecasílabos sueltos (tirada)
(Lee para sí.)
  «Sobrino, ya tú sabes que la causa
que de mi reclusión fue la primera,
tuvo origen del conde de Castilla,
con el cual me casara el padre mío,
1800
si no se lo estorbara el de Navarra,
puesto que nunca supo mi deseo.
La muerte, que descubre muchas veces
secretos que la vida no podría,
me obliga a que éste diga: que yo tuve
1805
una hija del conde, aunque hasta agora
se ha criado encubierta en una aldea.
La aldea es Flor, de sus montañas bellas,
el nombre Nise; pero no es el mismo;
que Nise es por Inés, que Inés se llama,
1810
porque se escribe con las mismas letras.
Si obligan estas últimas palabras
a un rey que tiene tanta sangre mía,
tu prima es Nise. Adiós; que ya la muerte
no me deja escribir.
Leonor a Alfonso.»
Redondilla
1815
  ¿Hay suceso tan extraño?
¡Nise encubierta, mi prima!
Su honor, su sangre me anima
a que excuse el mayor daño.
Redondilla
  Traerla quiero a mi casa:
1820
no viva, Nise, en aldea.
Dama, y no villana, sea;
sepa el estado a que pasa.
Redondilla
  Conde...

D. SANCHO
Señor...

D. ALFONSO
Ya parece
que estas cosas de secreto
1825
te tocan.

D. SANCHO
Y te prometo
que mi lealtad lo merece.

D. ALFONSO
Redondilla
  Ya sabes a Flor, aldea
de donde a Nuño trajiste.

D. SANCHO
Sí, señor, aunque estoy triste
1830
que en tu deservicio sea.

D. ALFONSO
Tú ¿qué culpa tienes?

D. SANCHO
Yo
hice lo que me mandaste.

D. ALFONSO
Si en traer el conde erraste,
aunque tus deseos no,
Redondilla
1835
  en Nise, una labradora,
por quien agora a Flor vas,
sospecho que acertarás.

D. SANCHO
¿Quién es?

D. ALFONSO
Una gran señora,
Redondilla
  que yo te diré después.
1840
Lleva carroza y criadas.

D. SANCHO
(Vase.)
Voy.

Escena XX

DON ALFONSO, solo.

D. ALFONSO
¡Qué de dueñas honradas
pone el amor a sus pies!
Redondilla
  Pienso que el cielo me envía
todas estas cosas hoy,
1845
porque Alfonso el Casto soy,
para prueba de la mía.
Redondilla
  Los sucesos amorosos
todos vienen a mi edad
por dar a mi castidad
1850
estos esmaltes famosos.

Escena XXI

DON ARIAS, NUÑO, DOÑA JIMENA, DOÑA BLANCA, TRISTÁN, DON ALFONSO.

D. ARIAS
Redondilla
  Nuño, Señor, está aquí.

D. ALFONSO
(Aparte a él.)
Si alguna prueba, don Arias,
he hecho, en cosas tan varias
como suceden por mí,
Redondilla
1855
  de valor y sufrimiento
y de prudencia real,
es ésta, porque es igual
a todo encarecimiento.
Romance (tirada)
  Nuño...

NUÑO
Señor...

D. ALFONSO
Yo te traje,
1860
por voluntad de Bermudo,
a mi casa, de una aldea:
quién eres, nunca se supo.
Llaméte Nuño de Prado,
porque dice y canta el vulgo
1865
que te halló en un prado verde
entre unos lirios y juncos.
Sospeché que eras su hijo;
sabe Dios lo que me culpo
de tal imaginación,
1870
siendo tú un villano espurio.
Mi camarero mayor
te hice; aunque no fue justo
quitar este oficio a un hombre
como fue don Arias Bustos.
1875
En la guerra de Simancas,
sangriento el brazo hasta el puño,
me trajistes seis cabezas:
obligome el valor tuyo
a hacerte mi caballero,
1880
de tu nobleza seguro.
Ceñite en San Juan la espada;
la espuela de oro te puso
Jimena, mi hermana, y todos
mostraron contento y gusto.
1885
Tú, por galardón de aquesto,
de toda piedad desnudo,
¡vendías mi vida al moro!

NUÑO
De escucharte estoy confuso.
Cuando probarse en España
1890
un caso extraño no pudo,
a las armas se remite.
Tú, que te precias de justo,
guárdame justicia a mí;
que aunque sean cinco juntos,
1895
saldré al campo; y este reto
cumplir en tus manos juro,
porque envidiosos traidores
del alto valor que encubro,
y la merced que me has hecho
1900
por donde a tu gracia subo,
con mi letra contrahecha
te dan a entender que cupo
tal deslealtad en mi pecho.

D. ALFONSO
De darte el campo me excuso
1905
con la prueba de tu culpa.

NUÑO
Prueba es imposible.

D. ALFONSO
Dudo
que se pueda hacer mayor,
pues de tu letra la arguyo,
y de haber muerto al soldado
1910
que Vela llevaba al muro.

NUÑO
¡Yo, muerto!

D. ARIAS
Tú, muerto, pues
bien lo sabe quien estuvo
presente a palabras tuyas.

NUÑO
¿Tú me acusas?

D. ARIAS
Yo te acuso.

NUÑO
1915
Pues, con licencia del rey,
mientes, Arias.

D. ARIAS
¡Esto sufro!
Toma, villano, este guante
entre tanto que te busco.

D. ALFONSO
Qué descompostura es ésta!
1920
Por el cuerpo santo juro
de Santiago de Galicia,
de San Félix y Facundo,
de cortaros la cabeza.
Aquí no hay armas, don Nuño.
1925
Ya está probado este caso;
pero por no dar disgusto
a Bermudo, civil muerte
darte en castigo procuro.
Yo, que te ceñí la espada,
1930
te la desciño, y renuncio
la nobleza que te di.

NUÑO
Hicísteme: no haces mucho,
gran señor, en deshacerme.
Tu enojo, Alfonso, disculpo.
1935
Querrá Dios que alguna vez
entre estos ñublados turbios
salga el sol de mi verdad;
que yo, caballeros, cumplo
con mi honor, y lo que debo
1940
a la obligación que tuvo
a su rey un hijodalgo,
retando a don Arias Bustos,
a Tristán Godo, y a todos
cuantos deste caso injusto
1945
tienen culpa; que yo espero
tomar venganza de algunos.

D. ALFONSO
Quitalde el sombrero y capa,
y ponelde el gabán suyo
a éste, y vuelva a ser villano.

NUÑO
1950
¡Castigue Dios quien dispuso
tu pecho a tanta crueldad!

D. ALFONSO
Vuelve, villano perjuro,
al azadón y al arado.
Pon a tus bueyes el yugo;
1955
que así castigan los reyes
los que en tan breve discurso,
por ser luzbeles, del sol
se despeñan al profundo.

(Vase, y con él DON ARIAS y TRISTÁN.)
Escena XXII
DOÑA JIMENA, DOÑA BLANCA, NUÑO.

D.ª JIMENA
El rey se va, doña Blanca.

D.ª BLANCA
1960
Apenas, Jimena, enjugo
las lágrimas.

D.ª JIMENA
¡Triste caso!

D.ª BLANCA
(Aparte.)
¡Qué bien el tiempo dispuso
mi venganza en sus desprecios!
Pero si aquí no le injurio,
1965
es porque vengarse en muertos
es más bajeza que triunfo.

(Vanse las dos.)

Escena XIII

NUÑO, solo.

NUÑO
¿Qué es esto, cielo? ¿Qué estrella
a mi nacimiento estuvo
con oposición tan fiera,
1970
con tan desdichado influjo!
¿ Era yo el que ayer tenía
del rey el lugar segundo!
¿Cómo estoy en tal bajeza!
No hay cometa cuyo curso
1975
haya sido tan veloz.
Di luz; pero ya no alumbro.
Mucho parecen los reyes
en sus gustos y disgustos
a la luz de una linterna,
1980
que la cubro y la descubro.
La luz es el rey, la mano
quien da la vuelta a su gusto;
y aquello mismo que alumbra,
deja en un momento oscuro,
1985
el rey está disculpado;
que es santo, y aquí me trujo
para honrarme: envidia fue
la que mi bien descompuso.
Tomar venganza no puedo;
1990
que ya mis fuerzas detuvo
su voluntad: sólo a Dios
la pido, hablándole mudo.
Volvámonos a la aldea;
que en dolor tan importuno
1995
me consuelo en ver que a Nise
su labrador restituyo.
¿Quién duda que ella se huelgue
viendo que otra vez me cubro
del gabán con que me iguala?
2000
Campos amenos y augustos,
recibid vuestro villano.
Altas hayas, robles duros,
apercebidme esos brazos.
Prados, desnudaos el luto.
2005
Allá va el Prado que ya
llorábades por difunto,
porque veáis un traslado
de las mudanzas del mundo.


Acto III

Escena I

Campo.
NISE, sola.

NISE
Soneto
  Álamos blancos, que de verdes nuezas
2010
y de silvestres vides abrazados,
crecéis alegres y vivís casados,
tomad agora ejemplo en mis tristezas.
Si pensáis que vestidas las cortezas
de tantos lazos, estaréis guardados
2015
de veros para siempre despojados,
así fueron mis frágiles firmezas.
Temed del duro invierno los enojos,
donde las hojas pálidas y rojas
a los vientos darán vuestros despojos;
2020
que el tiempo, que quitó con mil congojas
las verdes esperanzas a mis ojos,
mudará de color a vuestras hojas.

Escena II
SILVERIO, NISE.

SILVERIO
Quintilla
  Huélgome de hallarte aquí.

NISE
Ya, Silverio, en soledades
2025
me hallarás siempre.

SILVERIO
Si fui
desdichado en las verdades
con que tu pecho ofendí,
Quintilla
  por estar tan ocupado
de aquel Prado que has perdido,
2030
pues de doña Blanca es prado
donde apacienta tu olvido,
que es del ausencia el ganado;
Quintilla
  agora, Nise divina,
a mis desdichas te inclina.

NISE
2035
Nunca vienes para menos.

SILVERIO
Vuelve esos ojos serenos.

NISE
Ya tu enfado desatina.

SILVERIO
Quintilla
  ¿Qué esperanza te entretiene,
cuando Nuño está casado?

NISE
2040
¿Casado?

SILVERIO
Lucindo viene
de la Corte, y me ha contado
que a Blanca por dueño tiene.

NISE
Quintilla
  ¡Nuño casado!

SILVERIO
Yo digo
lo que pienso que tú sabes.

NISE
2045
¡Que te has casado, enemigo!

SILVERIO
No lloréis, ojos suaves;
que usáis gran rigor conmigo.
Quintilla
  ¿No es mejor que os desquitéis,
y a quien os deja dejéis,
2050
y a quien os quiere queráis?
Sin esperanzas regáis
Prado que tan seco veis.
Quintilla
  Ya del ausencia el rigor
todas sus flores arranca:
2055
la primavera de amor
traspuso en ella flor blanca,
donde estaba vuestra flor.
Quintilla
  Y debiérades saber,
ojos, este desengaño,
2060
después que mudó su ser;
que serlo vos era engaño,
siendo desigual mujer.
Quintilla
  Nuño es un gran caballero,
vos humilde labradora:
2065
¿Qué esperáis?

NISE
Mi muerte espero.

SILVERIO
Vengaros podéis, señora.

NISE
¿Cómo?

SILVERIO
Decíroslo quiero.
Quintilla
  Si el Rey a Nuño ha forzado,
forzad vuestra voluntad;
2070
dejad quien os ha dejado,
lo que aborrecéis amad,
trocad a una selva el prado.
Quintilla
  Silverio soy, que os adora.

NISE
Por consuelo o por venganza,
2075
te quiero, Silverio, agora.

SILVERIO
¡Albricias, muerta esperanza!
¿Habláis de veras, señora?

NISE
Quintilla
  Tanto vengarme deseo,
que por ver si doy pesar
2080
a Nuño (como lo creo),
hoy me tengo de casar.

SILVERIO
Tan presto llevarme veo
Quintilla
  desde mi desconfianza,
que es infierno de rigor,
2085
al cielo desa esperanza,
que me enloqueciera amor
si fuera amor sin venganza.
Quintilla
  Mas como quiera que sea,
esta mano en vos se emplea.

NISE
2090
Y yo esta mía te doy,
prenda de que tuya soy.

Escena III

NUÑO, de labrador; NISE, SILVERIO.

NUÑO
(Aparte.)
(¿Quién habrá que aquesto crea?
Quintilla
  Mas ¡qué loca confianza
no lo pudiera creer,
2095
ni menos quien más alcanza,
siendo el ausencia mujer,
y las mujeres mudanza!)
Quintilla
  Nise...

NISE
¡Válganme los cielos!

NUÑO
Nuño soy; que estos recelos
2100
me han traído a tu presencia.
Si engendra olvido el ausencia,
¿qué ausente vive sin celos?

NISE
Quintilla
  ¿Cómo el hábito has dejado,
y, con Blanca desposado,
2105
vuelves villano al aldea?

NUÑO
¿Qué dichoso hay que no sea
por envidia desdichado?
Quintilla
  Mas ¡yo casado, que a ti
la mano y palabra di,
2110
que a un tosco villano das!

SILVERIO
(Aparte.)
Si yo aguardo a lo demás,
Nuño me da muerte aquí;
Quintilla
  que dicen que allá en la guerra
cortó más cuellos de moros
2115
que encinas tiene esta sierra.

NUÑO
Nise, todos los tesoros
que Alfonso en el mundo encierra
Quintilla
  no me pudieran mudar;
mas tú, que en ausencia mía,
2120
sin rey, sin oro, sin dar
a la fuerza, a la porfía
y a la privanza lugar,
Quintilla
  te casas con un villano,
¿qué disculpa das?

NISE
Creer
2125
que diste a Blanca la mano;
que es todo pecho en mujer,
para vengarse, inhumano.

NUÑO
Quintilla
  ¿Quién te lo dijo?

NISE
Silverio.

NUÑO
¡Oh villano!

SILVERIO
(Aparte.)
¡Cielo santo,
2130
valedme!

(Huye.)

NUÑO
(Siguiéndole.)
Si al negro imperio
de los que en eterno llanto
lamentan su cautiverio
Quintilla
  bajaras, o te subieras
a las más altas esferas,
2135
no te escaparas de mí.

(Vase.)

NISE
¡Ay triste!, engañada fui.
Amor es todo quimeras.
Quintilla
  La sierra arriba camina...
Piedras le tira..., él le mata.

Escena IV
BATO, LUCINDO, NISE.

BATO
2140
¿Marcia, en fin, te desatina?

LUCINDO
Y cuanto peor me trata,
más a adorarla me inclina.

BATO
Quintilla
  Aquí está Nise.

NISE
Quisiera
que antes de los dos alguno
2145
venido a la fuente hubiera.

LUCINDO
¿Cómo?

NISE
Silverio importuno,
para que amor le tuviera,
Quintilla
  me dijo que era casado
con Blanca Nuño de Prado,
2150
y que tú se lo dijiste.

LUCINDO
Miente, ¡por Dios!

NISE
Mas ¡ay triste!
Que Nuño, disimulado
Quintilla
  en el traje que solía,
me halló, dándole la mano,
2155
porque vengarme quería,
y va tras él.

BATO
Ya es vano
querer seguir su porfía.

LUCINDO
Quintilla
  Pues ¿tan presto a tu venganza
diste lugar?

NISE
Soy mujer.

LUCINDO
2160
¡Qué presto disculpa alcanza!

BATO
Con esto suelen hacer
a cualquiera son mudanza.

Escena V

DON SANCHO, MENDO, NISE, LUCINDO, BATO.

D. SANCHO
Endecasílabos sueltos (tirada)
  Otra vez, Mendo, os dije en este prado
que a un labrador, a un Nuño me enseñásedes;
2165
y agora a esta gallarda labradora.

MENDO
Si os lleváis, mí señor, de aquesa suerte
los vecinos de Flor, en pocos días
se pasará a la Corte nuestra aldea.
Aquélla es Nise.

D. SANCHO
Y por extremo hermosa.
2170
Estéis mil veces, Nise, enhorabuena.
Dadme esas manos, y venid conmigo;
que os llama el rey.

NISE
Como miráis villanos,
con su ignorancia no buscastes prólogos.
¡Que enhorabuena esté y que el rey me llama!

D. SANCHO
2175
A vos os miro yo como a señora,
tanto, que sois de Alfonso prima hermana.
La priesa es grande, y ésta fue la causa
de no buscaros prólogos ni arengas.

BATO
¡Nise prima del rey!

NISE
¡Qué es esto, cielos!

D. SANCHO
2180
Por no poder aqueste arroyo,
cuya pequeña puente es tan estrecha,
queda entre aquellos sauces la carroza
con la gente que viene a acompañaros.
Suplicoos que no espere el rey.

NISE
Ni es justo.
2185
(Aparte.)
(¿Hay ventura tan grande! ¡Ay Nuño mío!
Hoy sí que soy tu igual. Hoy te merezco,
hoy te quito del pecho a doña Blanca;
quiérome ir, porque al venir le digan
que ya en palacio estoy, y que le igualo.)
2190
Vamos, señor,

D. SANCHO
Por esta parte iremos,
porque mejor en la carroza entremos.

(Vanse DON SANCHO y NISE.)

Escena VI

LUCINDO, MENDO, BATO.

LUCINDO
Redondilla
  ¿Qué te parece?

BATO
No sé;
Mendo lo sabrá mejor.

MENDO
¡Buena nos dejan a Flor,
2195
si Nise agora se fue!

BATO
Redondilla
  Calla; que aún tengo esperanza
que han de volver por los tres.

LUCINDO
Si tales mudanzas ves,
espera alguna mudanza.

BATO
Redondilla
2200
  Yo ¿qué puedo ser del rey?

LUCINDO
Pariente también serás.

BATO
¡Pariente!

MENDO
¿Es poco?

BATO
¿No más?

LUCINDO
No dijera más un buey.

BATO
Redondilla
  Parientes todos lo son.

LUCINDO
2205
¿Del rey? ¿Por quién?

BATO
Por Adán.

MENDO
Ved ¡qué volando que van!

BATO
No importa; que habrá ocasión
Redondilla
  en que vuelvan por nosotros,
aunque no tengo pensado
2210
qué seré del rey, ni he dado
en lo que seréis vosotros.
Redondilla
  ¿Seré yo su tío?

LUCINDO
No.

BATO
¿No tengo cara de tío?
¿Su padre?

LUCINDO
¡Qué desvarío!

BATO
2215
Pero soy más mozo yo.
Redondilla
  ¿Seré su nieto?

LUCINDO
Tampoco.

BATO
Chozno del rey vengo a ser.
Si se tardan en volver
pienso que me torno loco.

Escena VII

NUÑO, DICHOS.

NUÑO
Redondilla
2220
  ¡Que no le pude alcanzar
ni con piedras ni con pies!

MENDO
¿Es Nuño?

BATO
Pues ¿no lo ves?

MENDO
¡Nuño en aqueste lugar!

NUÑO
Redondilla
  Estéis todos en buen hora.

MENDO
2225
¿Dónde bueno, caballero,
en el hábito primero?

NUÑO
No estaba Nise aquí agora?

BATO
Redondilla
  Nise estaba agora aquí;
mas dame albricias, diré
2230
adónde fue y con quién fue.

NUÑO
¿Qué albricias triste de mí?;
Redondilla
  ya no espero buen suceso.

BATO
¿Es malo ser del rey...?

NUÑO
¿Qué?

BATO
¿Prima?

NUÑO
¡Prima!

BATO
Sí, a la he.

NUÑO
2235
¿Qué dices, que pierdo el seso!

LUCINDO
Redondilla
  Luego ¿puede estarte mal,
si eres tú tan gran señor,
que se iguale a tu valor?

NUÑO
Antes ya no soy igual;
Redondilla
2240
  que sabed que el rey me ha echado
de su corte.

BATO
Pues allá
en una carroza va
Nise.

NUÑO
¡Ay Nuño desdichado!

MENDO
Redondilla
  La envidia, Nuño, sería
2245
quien te derribó tan presto.

NUÑO
Ella fue la que me ha puesto
en el lugar que solía.
Redondilla
  Pero ¿quién decís llevó
mi bella Nise de aquí?

MENDO
2250
Don Sancho.

NUÑO
¡Don Sancho!

MENDO
Sí,
Redondilla
  porque el rey se lo mandó.

NUÑO
Tenga en eso la ventura
que yo tuve, porque vuelva
Nise como yo a esta selva,
2255
ya infierno sin su hermosura.

BATO
Redondilla
  ¿Que ya no eres caballero,
ni aquellas calzas te pones,
la cuera con los botones
y el emplumado sombrero?
Redondilla
2260
  ¡Válate Dios por el mundo!
Parece comedia todo.

NUÑO
Sí, porque del propio modo
es este el acto segundo.
Redondilla
  Vestime de rey, y al lado
2265
de un rey el acto acabé,
y a ser labrador torné
con el gabán y el arado.
Redondilla
  Mas ¿qué haré, triste de mí,
sin Nise en este destierro?
2270
Subir quiero en aquel cerro,
y mirarla desde allí.
Redondilla
  Nise, que a la Corte vas
cuando de la Corte vengo,
y cuando este gabán tengo
2275
al lado de un rey estás,
Redondilla
  mira que no me casé:
no te cases tú tampoco;
advierte que el mundo es loco,
y no es hoy lo que ayer fue.
Redondilla
2280
  Espera, Nise, por Dios;
que podrá ser que mañana
tú vuelvas a ser villana,
(Vase.)
y nos casemos los dos.

MENDO
Redondilla
  Lástima Nuño me ha dado.

BATO
2285
Ya no quiero ser pariente
del rey, pues tan libremente
echa parientes a un lado.

LUCINDO
Redondilla
  Seguirle es muy justa ley,
no se mate.

MENDO
Está perdido.

BATO
2290
¡Mira por dónde he venido
a no ser chozno del rey!

(Vanse.)

Escena VIII

Sala en el alcázar.
DOÑA JIMENA, DOÑA BLANCA.

D.ª BLANCA
Redondilla
  En fin ¿me estará más bien
hacer favor a Tristán?

D.ª JIMENA
Arias es gran capitán,
2295
Arias es noble también;
Redondilla
  pero el apellido Godo
de Tristán y la blandura
de su trato, y compostura
que muestra en hablar y en todo,
Redondilla
2300
  me obligan a que te diga
que es más perfecta elección.

D.ª BLANCA
Aún tengo a Nuño afición.

D.ª JIMENA
Si la memoria te obliga
Redondilla
  de imaginalle galán,
2305
mírale ya labrador,
y cura amor con amor,
o pon su amor en Tristán.

Escena IX

DON ARIAS, TRISTÁN, sin ver a las damas; DICHAS.

TRISTÁN
Redondilla
  A donde hay obligaciones
tan grandes y confirmadas
2310
con obras, sirvan de espadas,
Arias Bustos, las razones;
Redondilla
  porque si yo parte os di
de mi pensamiento y gusto,
alzaros con él no es justo.

D.ª BLANCA
2315
(Aparte a DOÑA JIMENA.)
¿Mas que riñen sobre mí?

D. ARIAS
Redondilla
  ¿Qué importa haberme propuesto
que a Nise o a Inés queréis,
después que del rey sabéis
el lugar donde la ha puesto?

TRISTÁN
Redondilla
2320
  Si cuando vos me contáis
vuestro intento o desvarío,
yo os iba a decir el mío,
mal, don Arias, me pagáis
Redondilla
  cosas que he hecho por vos;
2325
y suplícoos que de Inés
no toméis por interés
el servirla; que, por Dios,
Redondilla
  que puede ser ocasión
de descomponerlo todo.

D. ARIAS
2330
Yo soy Bustos.

TRISTÁN
Yo soy Godo.

D.ª JIMENA
(Aparte a DOÑA BLANCA.)
¿No gustas de la quistión?

D.ª BLANCA
Redondilla
  Pues ¿hay cosa como ver
reñir dos competidores
quien causa sus disfavores?

D. ARIAS
2335
Doña Inés es mi mujer.

TRISTÁN
Redondilla
  ¿Cómo, si al rey la he pedido!

D. ARIAS
Yo se la he pedido al rey.

TRISTÁN
¡Qué buena amistad!

D. ARIAS
¡Qué ley!
(Aparte.)
¡Buenos los pone mi olvido!

TRISTÁN
Redondilla
2340
  Palabra me habéis de dar
de no pretender a Nise.

D. ARIAS
Eso es querer que os avise
que no la habéis de mirar,
Redondilla
  porque soy mejor que vos.

TRISTÁN
2345
Mentís.

D. ARIAS
Si la lengua agravia,
el acero desagravia.

D.ª JIMENA
Teneos.

D.ª BLANCA
Tente, por Dios.

TRISTÁN
Redondilla
  A no estar aquí la hermana
del rey...

D. ARIAS
Si Blanca no fuera
2350
quien me tuviera, aquí diera
fin a tu esperanza vana.

D.ª BLANCA
Redondilla
  Arias, con menos braveza;
que, fuera de ser aquí,
me pesa de que por mí
2355
se muestre tanta fiereza.
Redondilla
  ¿Cuándo os he favorecido
tanto, que pueda el favor
obligaros al rigor
que habéis con Tristán tenido?
Redondilla
2360
  Y vos, Tristán, ¿qué razón
tenéis tan favorecida
de mi parte, si en mi vida
os tuve amor ni afición?
Redondilla
  ¿Quién duda que ya los dos,
2365
del favor de que os preciáis
que os he hecho, os alabáis?

D. ARIAS
¡Muy bueno es esto, por Dios!
Redondilla
  ¿Quién te ha dicho, Blanca, a ti
que por ti saqué la espada?

TRISTÁN
2370
Blanca, tú estás engañada.

D.ª BLANCA
Pues ¿no es la cuestión por mí?

TRISTÁN
Redondilla
  No, sino por doña Inés,
prima del rey, labradora,
que traen del monte agora.

D.ª BLANCA
2375
¿No es por mí?

D. ARIAS
Por ella es.

D.ª JIMENA
Redondilla
  ¡Qué fría, Blanca, has quedado!
Ver reñir competidores
es gran gusto.

D.ª BLANCA
Ya, señores,
que aquí os habéis declarado,
Redondilla
2380
  en vuestra vida me habléis.
(Aparte.)
(Si mil galanes buscara,
esta Inés me los quitara.)

D.ª JIMENA
Amigos quedar tenéis.

TRISTÁN
Redondilla
  ¿Cómo, si estoy ofendido!

D.ª JIMENA
2385
En palacio no hay, Tristán,
agravio, ni en el galán
que esto hubiera respondido.
Redondilla
  Yo lo mando: dad la mano
a don Arias.

D.ª BLANCA
El rey sale.

Escena X
DON ALFONSO, NISE, DON SANCHO, DOÑA BLANCA, DON ARIAS, TRISTÁN.

D. ALFONSO
2390
No hay belleza que la iguale.
Dejad el traje villano,
Redondilla
  prima, y el Nise también.
De hoy más, Inés os llamad.

NISE
Las manos, señor, me dad.

D. ALFONSO
2395
Jimena, haced que la den
Redondilla
  vestidos a vuestra prima,
conformes a su valor.

D.ª JIMENA
Debéis, señora, a mi amor
el gusto con que os estima.

NISE
Redondilla
2400
  Hállome tan atajada,
como quien fue labradora.

D. SANCHO
Y ha tan poco que es señora,
que aún piensa que está engañada.

NISE
Redondilla
  Suplícoos me deis los pies.

D.ª JIMENA
2405
Dejad, prima, la humildad.
A doña Blanca abrazad,
que muy vuestra deuda es.

NISE
Redondilla
  Dadme, señora, esos brazos,
y por vuestra me tened.

D.ª BLANCA
2410
Haceisme mucha merced.
(Aparte.)
(¡Quién os hiciera pedazos!)

D. ALFONSO
Redondilla
  Contento en extremo estoy
del valor de doña Inés.

D. ARIAS
(Aparte.)
Aunque esta ocasión no es
2415
para hablarle, a hablarle voy.

TRISTÁN
Redondilla
  
(Aparte.)
Puesto que ocasión no sea
de hablar al rey, quiero hablalle.

D. ARIAS
(Aparte.)
La mano quiero ganalle,
que éste ganarme desea.

TRISTÁN
Redondilla
2420
  
(Aparte.)
Ganaréle por la mano.
Cielos, mis intentos veis.

D. ARIAS
Señor...

TRISTÁN
Señor...

D. ALFONSO
¿Qué queréis?

D. ARIAS
(Aparte.)
Tarde llego.

TRISTÁN
(Aparte.)
Llego en vano...

D. ARIAS
Redondilla
  Óigame tu señoría.

TRISTÁN
2425
Señor, escucha, por Dios.

D. ALFONSO
¿Quién os ha dicho que a dos
a un tiempo escuchar podía?

D. ARIAS
Redondilla
  Señor, si yo te he servido...

TRISTÁN
Señor, si yo te he obligado...

D. ALFONSO
2430
Supuesto que Dios me ha dado
a cada lado un oído,
Redondilla
  no sé si podré entender
dos razones diferentes.

D. ARIAS
Por haber tantos presentes,
2435
que envidia me han de tener,
Redondilla
  me anticipo a suplicarte...

TRISTÁN
Señor, lo que yo te pido
es que habiéndote servido
en la guerra, en cualquier parte,
Redondilla
2440
  con mis vasallos y hacienda,
que me has mandado acudir...

D. ALFONSO
Yo bien sé que os puedo oír;
mas no sé cómo os entienda.

D. ARIAS
Redondilla
  Señor, mi demanda es
2445
que con doña Inés me cases.

TRISTÁN
Yo querría que empleases
en mi casa a doña Inés.

D. ALFONSO
Redondilla
  Arias, respondo que a ti
no puedo dártela agora,
2450
porque aún está labradora.
¿Entiéndeslo?

D. ARIAS
Señor, sí.

D. ALFONSO
Redondilla
  Y a ti, Tristán, que es rigor
casarla sin descansar.
Después nos queda lugar.
2455
¿Entiéndeslo?

TRISTÁN
Sí, señor.

D. ARIAS
Redondilla
  
(Aparte.)
¡Qué mal el rey me ha pagado!

TRISTÁN
(Aparte.)
¡Qué mal el rey me pagó!

D. ALFONSO
(Aparte.)
(¡Qué necio Tristán me habló!
Y don Arias, ¡qué pesado!)
Redondilla
2460
  Lleva a mi prima, Jimena,
a descansar y mudar
el traje.

(Vase.)

D. SANCHO
(Aparte a DOÑA JIMENA.)
¿Que no hay lugar
para decirte mi pena!

D.ª JIMENA
Redondilla
  
(Aparte a DON SANCHO.)
(Con ocasión de traer
2465
a doña Inés un recado,
me hablarás.)
(A NISE.)
Ven a mi estrado;
que te quiero componer.

NISE
Redondilla
  Son favores soberanos;
que compuesta de vos hoy,
2470
bien podré decir que soy
hechura de vuestras manos.

(Vanse DOÑA JIMENA, NISE y DON SANCHO.)

BLANCA
Redondilla
  
(Aparte.)
¡Mis celos y envidia crecen!
(Vase.)
Todo lo lleva tras sí.

Escena XI

DON ARIAS, TRISTÁN.

TRISTÁN
Basta, que pierdo por ti
2475
los favores que me ofrecen;
Redondilla
  basta, que siendo tu amigo,
a ser mi enemigo sales.

D. ARIAS
En ocasiones iguales
tú quieres ser mi enemigo.
Redondilla
2480
  Mas, por Dios, que ha de costarte
la vida la pretensión.

TRISTÁN
Dijérasme esa razón,
don Arias, en otra parte.

D. ARIAS
Redondilla
  ¿No me conoces?

TRISTÁN
Y a mí,
2485
¿conócesme?

D. ARIAS
Doña Inés
ha de ser mía.

TRISTÁN
Eso es
si el rey te la diere a ti.

D. ARIAS
Redondilla
  Hoy quedamos enemigos,
y de Inés competidores.

TRISTÁN
2490
No hay enemigos mayores
(Vanse.)
que los que fueron amigos.

Escena XII

Patio del alcázar.
NUÑO, BATO.

BATO
Redondilla
  ¿Adónde vas sin sentido,
que hasta León no has parado?

NUÑO
Desde que dejé el ganado.
2495
voy perdido.

BATO
Y ¡qué perdido!
Redondilla
  Mira que han de conocerte;
que a palacio llegas ya.

NUÑO
Bato, el que sin seso va,
¿cómo temerá la muerte?

BATO
Redondilla
2500
  Habiéndote desterrado
el Rey, ¡te vuelves aquí!

NUÑO
Oye un pensamiento.

BATO
Di.

NUÑO
Alfonso; ¿no me ha mandado
Redondilla
  volver a mi tierra?

BATO
Pues...

NUÑO
2505
La tierra ¿no es el lugar
donde se ha de descansar,
que la propia el centro es?

BATO
Redondilla
  Eso claro está.

NUÑO
Pues yo
a Nise por centro tengo.
2510
Si él la tiene aquí, yo vengo
a hacer lo que él me mandó.
Redondilla
  Mi tierra y descanso es Nise:
yo vengo a donde ella está.

BATO
¿No ves que no es tierra ya
2515
para que nadie la pise?
Redondilla
  Pisa ya alfombras de seda
y almohadas de brocado.

NUÑO
Pues pise a Nuño de Prado,
que tan agostado queda.
Redondilla
2520
  Nise mía, Nise hermosa,
tus ojos, del prado ausentes,
hacen crecer a sus fuentes
la creciente caudalosa.
Redondilla
  Vuelve, señora, a tu prado,
2525
adonde tantos amores
harán esmaltes y flores
a tu blanco pie nevado.
Redondilla
  Cuando yo fui caballero,
no te dejé por villana:
2530
cuando tú eres cortesana,
no me dejes por grosero.

BATO
Redondilla
  Vete, don Nuño, despacio;
la muerte buscando vas,
pues que tales voces das
2535
por los patios de palacio.
Redondilla
  En que te escuchen repara.

NUÑO
Nise mía, vuelve a ver
estas lágrimas correr,
que están bañando mi cara.
Redondilla
2540
  Caballero, te estimé,
y yo creo que lo soy:
así por envidia estoy;
que no por mi culpa fue.
Redondilla
  Nise bellísima, advierte
2545
que fuiste ayer labradora;
y si me dejas agora,
Nuño se dará la muerte.
Redondilla
  Mármoles, doleos de mí,
pues que Nise no responde.
2550
Pero si el rey me la esconde,
¿para que la culpo así?

BATO
Redondilla
  Subir a los corredores
es locura temeraria.

NUÑO
Cuando es la vida contraria,
2555
no hay respeto ni hay temores.
Redondilla
  Dulce Nise, Nise mía,
¿quién os trajo entre los reyes,
de entre las cabras y bueyes
que Nuño guardar solía?
Redondilla
2560
  Fuera de tu centro estás;
no dures en esta ausencia;
mira, mi bien, que es violencia.

BATO
¡Nuño!...

NUÑO
Adiós.

BATO
Terrible estás.

Escena XIII

FERNÁN NÚÑEZ, DON ARIAS, TRISTÁN, NUÑO, BATO.

F. NÚÑEZ
Endecasílabos sueltos (tirada)
  Entre amigos tan grandes no era justo
2565
querer averiguar con las espadas
lo que es razón que con razones sea.

D. ARIAS
Tú seas, Fernán Núñez, bien venido.
que como a caballero castellano
y embajador del conde de Castilla,
2570
yo te respeto como al mismo conde,
y paso por el medio que has tomado.

TRISTÁN
Luego que tú, Fernando, compusiste
con estas suertes nuestro injusto pleito,
te obedecí: prosigue en lo que falta.

F. NÚÑEZ
2575
Yo he puesto de mi letra vuestros nombres
en aquestas dos cédulas, y agora
las deposito y pongo en el sombrero.
Aquí dice «Tristán», aquí «Don Arias».
El primer inocente que se ofrezca,
2580
o paje o niño, meterá la mano;
si sacare «Don Arias», suya sea
la Nise o doña Inés; si «Tristán» dice,
que sea de Tristán.

D. ARIAS
Allí sospecho
que están unos villanos, y ésos bastan.

F. NÚÑEZ
2585
Pues no se ha de quitar de aquí ninguno.

D. ARIAS
No te replico en nada.

TRISTÁN
Aquí te espero.

F. NÚÑEZ
Diré verdad, a fe de caballero.
(Llega NUÑO.)
Redondilla
  Estéis en buen hora, amigos.

NUÑO
Vengáis en mejor que estoy.

F. NÚÑEZ
2590
Sabed que a componer voy
a dos grandes enemigos.
Redondilla
  Pretenden aquellos dos
una dama hasta matarse,
sobre cuál ha de emplearse
2595
en servilla.

NUÑO
¡Bien, por Dios!

F. NÚÑEZ
Redondilla
  Traigo los nombres aquí,
y el de la dama.

NUÑO
¿Quién es?

F. NÚÑEZ
Una Nise o doña Inés.
Poco os va a vos.

NUÑO
¡Poco a mí!

F. NÚÑEZ
Redondilla
2600
  Meted, buen hombre, la mano;
que el que acertare a salir,
por mujer la ha de pedir.
(Aparte.)
¡Qué inocente es el villano!

NUÑO
Redondilla
  ¿Sois de aquí vos?

F. NÚÑEZ
Soy, buen hombre,
2605
embajador de Castilla.
(Aparte.)
¡Qué inocencia tan sencilla!
Y es Fernán Núñez mi nombre.
Redondilla
  Para el conde, mi señor,
vengo a pedir de Jimena
2610
la prima hermana.

NUÑO
(Aparte.)
¡Qué pena
tiene algún hombre mayor!
Redondilla
  Meto la mano.

F. NÚÑEZ
Mostrad.

NUÑO
Yo sé leer.

F. NÚÑEZ
¿Vos?

NUÑO
Yo, pues.
Aquí dice «doña Inés».

F. NÚÑEZ
2615
Pues, alto, el nombre sacad
Redondilla
  del que ha de ser su marido.

NUÑO
Eso ya no hay para qué,
porque el nombre yo le sé
del que ha de serlo y lo ha sido;
Redondilla
2620
  y decildes a los dos
que ¿para qué es pretender
a quien es de otro mujer?

F. NÚÑEZ
¿Qué decís?

NUÑO
Esto, por Dios.
Redondilla
  Mas si se les ha olvidado,
2625
decid, Fernán Núñez, que es
la señora doña Inés
mujer de Nuño de Prado;
Redondilla
  y que con este bastón,
aunque ya espada ceñí,
2630
defenderé que es así.

F. NÚÑEZ
Puesto me has en confusión.
Redondilla
  ¿Quién es don Nuño?

NUÑO
Yo soy.

F. NÚÑEZ
Llegaos, señores, acá.
La suerte ha salido ya.

D. ARIAS
2635
Y ¿por quién?

NUÑO
(Aparte.)
¡Confuso estoy!

F. NÚÑEZ
Redondilla
  Salió por Nuño de Prado,
que es el que tenéis presente.

D. ARIAS
¿Tú vienes tan libremente,
habiéndote desterrado,
Redondilla
2640
  hasta el palacio real!

NUÑO
Vengo en busca de una oveja
que en su nevada pelleja
tiene mi roja señal.
Redondilla
  Sé que hay dos lobos aquí
2645
que me la quieren comer,
y véngola a defender.

TRISTÁN
Loco está.

D. ARIAS
Pienso que sí.

TRISTÁN
Redondilla
  
(Aparte a DON ARIAS.)
Déjale; que es hombre fuerte,
celoso y determinado.

D. ARIAS
2650
Él viene desesperado,
y sin temor de la muerte.
Redondilla
  Al rey demos cuenta desto.

F. NÚÑEZ
Decidme lo que es.

TRISTÁN
Entrad,
y lo sabréis.

BATO
Ya es crueldad,
2655
Nuño, hablar tan descompuesto.

NUÑO
Redondilla
  ¡Ay Bato! ¡Pluguiera a Dios
que estos viles no se fueran,
sino que ocasión me dieran
para matar a los dos!
2660
¿Ves cuál se van los gallinas,
tan encogidas las alas?

BATO
¿Mas que te entras por las salas?
¿Adónde, Nuño, caminas?

(Vanse.)

Escena XIV

Sala en el alcázar.
NUÑO, BATO, UN PORTERO.

NUÑO
Redondilla
  Déjame llamar aquí.

PORTERO
2665
Labradores, ¿dónde vais?

NUÑO
¿Sois quien abrís o cerráis
esta puerta?

PORTERO
Hermano, sí.

NUÑO
Redondilla
  Pues decid, señor portero,
a Nise o a doña Inés
2670
(si ya este nombre no es
bueno por ser el primero)
Redondilla
  que dos villanos de Flor,
el aldea a do vivía,
cuando el prado honrar solía
2675
a quien tuvo tanto amor,
Redondilla
  la traen cierto presente.

PORTERO
Por ser cosa tan segura,
voy.

NUÑO
El cielo os dé ventura,
y la vida y honra aumente.

(Vase el PORTERO.)

BATO
Redondilla
2680
  ¿Qué haces?

NUÑO
Ya ¿no lo ves?
Intento cosas de loco.

BATO
La vida tienes en poco.
¿Tú hablar a doña Inés?

NUÑO
Redondilla
  A doña Inés quiero hablar,
2685
y en hablándola, morir.

BATO
Pues ella ¿podrá salir?

NUÑO
Mi nombre la hará lugar.

Escena XV

EL PORTERO, NISE, NUÑO, BATO.

NISE
Redondilla
  
(Al PORTERO.)
¿Villanos de Flor a mí!

NUÑO
Sí; que ya somos villanos
2690
como otros son cortesanos.

NISE
Señor, ¡tú llegas aquí!

NUÑO
Redondilla
  ¿Dónde no podrá llegar
un hombre desesperado?
¿Qué palacio, qué sagrado
2695
no se atreviera a pisar?

NISE
Redondilla
  
(Aparte a NUÑO.)
Deténte, por Dios, mi bien:
mira que te escucha este hombre.

NUÑO
(Aparte a NISE.)
(Yo sabré encubrir mi nombre,
y sabré morir también.)
Redondilla
2700
  Díjome Nuño de Prado
que las manos os besaba,
y que allá muy triste estaba
después que le habéis dejado.
Redondilla
  Y a la fe tiene razón,
2705
porque ya con tanta seda
no habrá labrador que pueda
teneros conversación.
Redondilla
  Jurome a vos (y lo creo,
porque en juraros a vos,
2710
no hay cosa después de Dios
que estime con más deseo)
Redondilla
  que se quería morir,
y lo andaba procurando.

NISE
Yo, amigo, estoy deseando
2715
que pueda Nuño vivir.

NUÑO
Redondilla
  ¿Vos?

NISE
Yo pues.

NUÑO
¡Mal me haga Dios
si no mentís!

NISE
Calla, amigo.

NUÑO
Verdades, señora, os digo;
porque ya ¿qué podéis vos?
Redondilla
2720
  Él villano, vos señora,
él desterrado, vos prima
del rey, él que desestima
la vida, vos viva agora,
Redondilla
  él con grosero vestido,
2725
vos cubierta de oro y seda,
él que sin vos muerto queda,
vos que ya tenéis marido,
Redondilla
  ¿qué bien le podéis hacer,
ni qué gusto desear?
2730
Yo sé que le quiso dar
a Blanca el rey por mujer,
Redondilla
  y la estimó en una blanca.
No lo haréis vos deste modo,
pues que ya con Tristán Godo
2735
y Arias Bustos sois tan franca.
Redondilla
  Mas, señora doña Inés,
¿qué fuera de un hombre triste,
a no haber muerte?

NISE
¿En qué viste
2740
que ésa su firmeza es?

NUÑO
Redondilla
  En que a vos no os falta gusto
de verle entre tantas muertes,
y en que los dos echan suertes
sobre la capa del justo.

NISE
Redondilla
2745
  Decilde a Nuño de Prado,
temeroso mensajero
que aquello que quise quiero;
que la mudanza de estado
Redondilla
  no puede el alma mudar;
2750
y decid que pierda el miedo,
porque ni casarme puedo,
ni el rey me puede casar.
Redondilla
  Yo soy casada, y así
le diréis que esté seguro
2755
que su libertad procuro,
y le quiero más que a mí.

NUÑO
Redondilla
  No digáis más; que eso basta
a darle vida, señora.

NISE
Llevadle este abrazo.

NUÑO
Agora
2760
la ausencia y muerte contrasta
Redondilla
  los enemigos, y cuánto
pueden celos en ausencia.

Escena XVI

DON ALFONSO, DOÑA JIMENA, DOÑA BLANCA, DON ARIAS, TRISTÁN, FERNÁN NÚÑEZ, DON SANCHO, DICHOS.

D. ALFONSO
Ha sido mucha insolencia:
de su libertad me espanto.
Redondilla
2765
  Prendelde.

D. ARIAS
(A NUÑO.)
Date a prisión.

D. ALFONSO
Prended al que está con él.

BATO
¿A mí, señor?

NISE
¡Qué cruel
fortuna!

NUÑO
Mis dichas son.

D. ALFONSO
Redondilla
  Nuño, ¿no te desterré?
2770
Pues ¿cómo vienes aquí?

NUÑO
Porque sin razón perdí
la gracia que en ti gané,
Redondilla
  porque pudieron traidores
escurecer tu justicia.

D. ALFONSO
2775
Llevadle, y por su malicia,
al tercero en sus amores.

BATO
Redondilla
  ¿Yo tercero!

NUÑO
En Dios espero
venganza.

BATO
Y ¿me han de azotar?

(Llévanse DON ARIAS y el PORTERO a NUÑO y BATO.)

Escena XVII

DON ALFONSO, DOÑA JIMENA, DOÑA BLANCA, NISE, DON SANCHO, FERNÁN GONZÁLEZ, TRISTÁN.

D. ALFONSO
Bien pudieras excusar,
2780
Inés, que un villano fiero,
Redondilla
  un desleal, se atreviera
a mi casa.

NISE
No sabía
su destierro.

D. ALFONSO
Hermana mía,
mucho esta mujer altera
Redondilla
2785
  el sosiego de mi casa.
Casarla quiero.

D.ª JIMENA
Harás bien.

D. ALFONSO
Aconséjame con quién.

D.ª JIMENA
Con Arias Bustos la casa.

D. ALFONSO
Redondilla
  Tristán...

TRISTÁN
Señor...

D. ALFONSO
Llama luego
2790
a don Arias, y hoy se case.

TRISTÁN
(Aparte.)
¿Cómo sufro que esto pase?
Hoy me pierdo loco y ciego.
Redondilla
  Señor, Arias no merece
a tu prima.

D. ALFONSO
¿Por qué no?

TRISTÁN
2795
Porque es traidor, y sé yo
que al más indigno se ofrece.

D. ALFONSO
Redondilla
  ¿Traidor Arias?

TRISTÁN
Él ha sido
quien a Nuño ha desterrado;
que ningún hidalgo honrado
2800
con más lealtad te ha servido.

D. ALFONSO
Redondilla
  No me pudieras, Tristán,
decir nueva de más gusto,
si esto es cierto, y no es disgusto
que envidia y celos te dan.
Redondilla
2805
  Mas don Arias viene aquí.
Retírate a aquella parte.

Escena XVIII

DON ARIAS, DICHOS.

D. ARIAS
Ya queda preso.

D. ALFONSO
Aquí aparte
quiero informarme de ti.

D. ARIAS
Redondilla
  ¿De qué, señor?

D. ALFONSO
Yo querría
2810
dar a mi prima a Tristán;
pero parlado me han
(creo que envidia sería)
Redondilla
  que don Nuño está inocente,
y que Tristán levantó
2815
aquel testimonio, y yo
le he hablado y dice que miente
Redondilla
  quien me lo ha dicho y contado;
que tú fuiste.

D. ARIAS
Gran señor,
él miente, como el amor
2820
de doña Inés le ha engañado;
Redondilla
  que no sólo levantó
a don Nuño que escribía
a Muza, pero aquel día
al preso Ordoño mató.

D. ALFONSO
Redondilla
2825
  Pues tú ¿cómo sabes eso,
si no es que fuiste con él?

D. ARIAS
Yo lo supe después dél
por un extraño suceso.

D. ALFONSO
Redondilla
  Jimena...

D.ª JIMENA
Señor...

D. ALFONSO
(Aparte a DOÑA JIMENA.)
¿No sabes
2830
como está Nuño inocente?

D.ª JIMENA
¡Válgame el cielo!

D. ALFONSO
Deténte;
que estas cosas son muy graves.
Redondilla
  Arias y Tristán lo han hecho
de envidia.

Escena XIX

MENDO, DICHOS.

MENDO
Tengo de entrar,
2835
aunque no me den lugar.

D. ALFONSO
(Aparte.)
(Mayores males sospecho.)
Redondilla
  ¿Qué quieres, hombre, di?

MENDO
Quiero
por Nuño hablarte, señor,
aunque tan vil labrador,
2840
por tan grande caballero.

D. ALFONSO
Redondilla
  ¿Por Nuño?

MENDO
Impórtate mucho,
a él la vida le importa.

D. ALFONSO
De prevenciones acorta.

MENDO
Escucha un poco.

D. ALFONSO
Ya escucho.

MENDO
Romance (tirada)
2845
  El Rey Fruela, tu padre,
andando una tarde a caza,
en Flor, mi pequeña aldea,
vio a una gallarda aldeana,
que en el prado de los chopos
2850
junto a un arroyo guardaba
blancas ánades, que hacían
sus aguas copos de plata.
Apeose del caballo,
y antes que la luna blanca
2855
saliese a ilustrar la noche,
con ruegos y con palabras
rindió su inocente pecho,
tanto que al salir el alba,
de vergüenza de Ramira,
2860
mostró más roja la cara.
Volviose el rey a la Corte,
y Ramira a su cabaña,
dejándola aqueste anillo;
mas la muerte, que no guarda
2865
respeto a coronas de oro
más que a sombreros de paja,
llevose a tu padre: el modo
bien lo sabe toda España.
Parió Ramira, y temiendo
2870
que si contaba la causa
no había de ser creída.
quiso dilatar su infamia.
Echó el niño entre unos juncos,
y con estas tristes ansias
2875
murió aquella misma noche,
diciéndome esto en su cama.
Yo busqué el niño aquel día,
sin hallarle. ¡Cosa extraña!
Que al volverme, el gran Bermudo,
2880
siguiendo la retaguardia
de Muza, le halló en los juncos
con el cuento de la lanza.
Diómele a criar allí,
temiendo que le pesara
2885
a tu padre de tenerle,
aunque era Ramira hidalga;
que su padre por los moros
perdió su hacienda, y estaba
retirado en esta aldea.
2890
Dile del bautismo el agua
al niño, y llaméle Nuño;
que así Bermudo me manda.
Hízose mozo valiente,
a quien, cuando de Navarra
2895
veniste, te dio Bermudo,
y tú a él nobleza y armas;
que el sobrenombre de Prado
justamente se lo llaman,
porque en prado lo engendraron,
2900
y en prado fue su crianza.
Agora que le destierras
por envidias de tu gracia,
hablé a Bermudo, que queda
de gota enfermo en la cama.
2905
Mandome venir a ti
en tanto que él se levanta,
a decirte que a tu hermano
poca justicia le guardas.

D. ALFONSO
Conozco el real anillo,
2910
y tuviera a gran desgracia
el tomar por dos traidores
en su inocencia venganza.
Con aqueste labrador
(A DON SANCHO.)
iréis, señor de Saldaña,
2915
y traeréis de la prisión
a don Nuño.

D. SANCHO
Lo que mandas
haré, señor, al momento.

(Vanse DON SANCHO y MENDO.)

Escena XX

DON ALFONSO, DOÑA JIMENA, DOÑA BLANCA, DON ARIAS, FERNÁN NÚÑEZ, NISE, TRISTÁN.

D. ARIAS
¡Hay más notable desgracia?

TRISTÁN
(Aparte.)
¡Qué poco importan traiciones
2920
contra verdades tan claras!
¡Mal haya el hombre que en ellas
fundare sus esperanzas

D. ALFONSO
Caballeros (aunque el nombre
de caballeros se agravia
2925
viéndose puesto en vosotros),
¿qué pensamiento, qué traza
para el fin que pretendistes
era decir que intentaba
don Nuño de darme muerte
2930
siendo un hombre en quien se halla
tanta nobleza y valor?
Que cuando no me informara
mi tío que era mi sangre,
en sus virtudes lo hallara.
2935
Para probar que era noble,
sólo aquesto le faltaba;
pues siempre a los que lo son
les persigue gente ingrata.
Si el sentimiento tenéis
2940
como tenéis para él causa,
para sentir tanta afrenta
un alma sola no basta;
mas yo juzgo de la vuestra
que siente bien poco o nada;
2945
que alma que consiente afrentas,
sabrá bien disimularlas:
y muestra bien mi verdad
lo que miro en vuestras caras;
pues la vergüenza del caso
2950
no las ha puesto encarnadas.
Mas como a prueba de injurias
las tenéis hechas, no pasan
a ella muestras algunas
de las que fabrica el alma;
2955
fuera de que es sangre noble
aquella, con que repara
el corazón los afectos
de las otras partes flacas.
Como esta nobleza ya
2960
en vosotros no se halla,
no me espanto que no acuda
ninguna sangre a la cara.

Escena XXI

NUÑO, DON SANCHO, MENDO, BATO, DICHOS.

NUÑO
Decid: ¿qué me quiere el rey?

D. SANCHO
Daros libertad y gracias
2965
por vuestro valor, don Nuño.

NUÑO
Señor conde de Saldaña,
no tengo mucho valor;
pero el que me anima el alma
por mi razón volverá.

D. ALFONSO
2970
Nuño...

NUÑO
Señor, ¿qué mandas?

D. ALFONSO
Que me des aquesos brazos.

NUÑO
Ya de lo que es justo pasas.
¡Hoy ponerme en la prisión
con tan crüeles palabras,
2975
y agora tanto favor!
Yo no te entiendo.

D. ALFONSO
Levanta;
que yo hice información
falsamente; que no faltan
los Reyes a lo que son,
2980
sino por traidores.

NUÑO
Basta.

D. ALFONSO
Tú eres mi hermano, don Nuño,
y sólo el serlo bastara
para que yo no creyera
traiciones tan declaradas.
2985
Pero si dos caballeros
como Tristán y don Arias
me lo dijeron, ¿qué había
de hacer?

NUÑO
Disculpa es harta.
De que yo tu hermano sea
2990
doy al cielo muchas gracias;
que, en efecto, es obra suya.
Mas de lo que me imputaban,
no como a hijo de rey,
pues serlo na lo pensaban,
2995
sino como a un labrador
favorecido en tu casa,
antes de tratarme en ella
como a quien soy, la venganza
de mis manos solamente
3000
pienso tomar, y alcanzada
la licencia que te pido,
los desafío a que salgan;
que yo sólo a los dos juntos
les mostraré que es su infamia
3005
la mayor que en pechos de hombres
ha publicado la fama.
Y no hago mucho en salir
con los dos, pues sólo basta
un agraviado sin culpa
3010
contra diez, si diez le agravian;
que la razón poderosa
vence más que no las armas.
Y la que tengo me anima
tanto, que si aquí se hallaran
3015
cuantos Vellidos ha habido
desde la traición más alta,
y los que tiene de haber,
todos juntos los matara.
Ea, infames ofensores
3020
de un hombre que os estimaba
por sus amigos un tiempo,
aunque en esto se engañaba;
si lo que habláis con la lengua
lo defendéis con la espada,
3025
contra las cobardes vuestras
la mía se desenvaina;
aunque pienso que es tan noble,
que por no quedar manchada
con la sangre de traidores,
3030
no entrará en vuestras entrañas.
Pero cuando ella os perdone,
mi cólera sola basta
para matar dos cobardes.
¿Qué miráis? Desenvainaldas.

D. ALFONSO
3035
¡Ah don Nuño!, ¿que es aquesto?
¿Para qué mayor venganza
que la confesión que han hecho?

NUÑO
Rey Alfonso, ésa no basta;
que si para cualquier hombre
3040
es aquesa la ordinaria,
soy hijo del rey, y es justo
que yo la tome más alta.

D. ALFONSO
Sobre mi tomo tu honra.

NUÑO
Pues con aquesa palabra
3045
reporto, señor, mi enojo.

D. ALFONSO
Otra ha de ser la venganza.

NUÑO
Tan noble soy, que si están
convencidos y declaran
que les pesa de lo dicho,
3050
les remitiré su infamia.

D. ALFONSO
Pues habránlo menester.
Y vos decid la embajada,
embajador de Castilla.
Decidme lo que me manda
3055
su conde y señor.

F. NÚÑEZ
Alfonso,
esto pide, si te agrada:
Redondilla
  Viendo que se ha de casar
para tener sucesor,
y que esto es fuerza en rigor,
3060
y no se ha de dilatar,
Redondilla
  por su mujer me mandó
pedir la Blanca que estima.

D. ALFONSO
Digo que es suya mi prima.

D.ª BLANCA
El favor estimo yo.

NISE
Redondilla
3065
  Dadme, señora, los pies
por condesa de Castilla.

D.ª BLANCA
Yo os doy la primera villa
en que entrare, doña Inés.

D. ALFONSO
Redondilla
  Eso de dar, a los reyes
3070
toca: yo doy a mi hermano
a doña Inés, que es en vano
poner a los gustos leyes.
Redondilla
  Ellos se quieren, y es ley
que ellos se gocen.

NUÑO
Señor,
3075
en don de tanto valor
veo lo que puede un rey.

D. ALFONSO
Redondilla
  Doy a estos dos labradores
su aldea, y alrededor
tres leguas; y pues en Flor
3080
se halló el prado destas flores,
Redondilla
  en ti y en tus descendientes
quedará el nombre de Prado.

BATO
¡Pardiós que el rey es honrado,
y trata bien sus parientes!
Redondilla
3085
  Todo es burla, todo es vano,
aunque hayas guardado bueyes,
sino andarte tras los reyes;
que al fin dan, tarde o temprano.

D. ALFONSO
Redondilla
  Los dos traidores le doy
3090
a Nuño que los castigue.

D. ARIAS
Si ya es razón que te obligue
el ver que a tus pies estoy,
Redondilla
  por don Tristán y por mí
misericordia te pido.

NUÑO
3095
A Inés os doy; que ella ha sido
la piedad que vive en mí.

NISE
Redondilla
  Pues yo les doy el perdón.

TRISTÁN
España toda te alabe.

NUÑO
Y aquí la comedia acabe
de Los prados de León.