Félix Lope de Vega y Carpio Lope de Vega y Carpio, Félix

LA NIÑEZ DEL PADRE ROJAS




Texto utilizado para esta edición digital:
La niñez del Padre Rojas. Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 1999. Edición digital a partir de: Menéndez Pelayo, Marcelino (ed.), Obras de Lope de Vega, XII: comedias de vidas de santos, IV. Madrid, Atlas (BAE, CLXXXVII), 1965, pp. 1-46.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Romeu Guallart, Luis María (Artelope)

PERSONAS

LA VIRTUD
EL VICIO
CONSTANZA, madre de SIMÓN.
GREGORIO, muchacho
SIMÓN
CRISPÍN
GABRIEL, ángel
GREGORIO, padre de SIMÓN
MARINA, criada
SOBERBIA
IRA
AVARICIA
LASCIVIA
GULA
CODICIA
PEREZA
ENVIDIA
LA OCIOSIDAD
DON JUAN
BERNARDO
UN RELIGIOSO
LA MÚSICA
UN SACRISTÁN

Acto I

Entren el VICIO y la VIRTUD

VICIO
Décima
Yo tengo de hacer mi oficio;
tú puedes el tuyo hacer.

VIRTUD
¿Siempre habemos de tener
tú y yo pesadumbres, Vicio?

VICIO
5
Virtud, si tienes indicio
de que tiene condición
para seguirte Simón,
por lo mismo justamente
quiero yo por accidente
10
divertir su inclinación.
Décima
El principio de la vida,
estos dos caminos tiene,
que somos tú y yo; pues viene
a su elección reducida,
15
no es razón que a mí me impida
tu pretensión el lugar
que intento solicitar.

VIRTUD
Pues ¿por qué has de pretender
con principios de placer
20
fines de tanto pesar?

VICIO
Décima
En su ser es cada cosa
perfecta.

VIRTUD
¡Lindo argumento!

VICIO
Yo mi perfección intento.

VIRTUD
Pues ¿hay perfección viciosa?

VICIO
25
Esta máquina famosa,
compone de variedad
su hermosura.

VIRTUD
La maldad
nunca le ha dado hermosura;
que es la virtud casta y pura
30
su esplendor y majestad.
Décima
El me ha de seguir a mí.

VICIO
Dios no fuerza el albedrío;
luego con razón porfío
que no se vaya tras ti,
35
y tú no eres Dios.

VIRTUD
Pues di,
¿quién a la virtud inclina,
fin a que el hombre camina?

VICIO
Deja la arrogancia vana,
que tú eres virtud humana,
40
y Dios es virtud divina.

VIRTUD
Décima
Cuando a la naturaleza
humana Dios se humilló,
la humana entonces subió
a su divina grandeza.
45
Quien con obras y limpieza
de corazón, humillado
llega a este monte sagrado,
así se transforma en él,
que aunque no es Dios como él,
50
es su imagen y traslado:
Décima
por eso dioses se llaman
los hombres.

VICIO
¿Y este Simón
ha de ser Dios, en razón
de serlo los que a Dios aman?

VIRTUD
55
Si por dioses los aclaman
las divinas letras, hombre
que ama a Dios, no hay por qué asombre
que llegue a tal beneficio,
o el sacerdotal oficio
60
le dará de Cristo el nombre.

VICIO
Décima
Todo a envidia me provoca,
y todo a intentar me obliga
que te deje y que me siga.

VIRTUD
¡Qué arrogancia necia y loca!
65
Si Dios el alma le toca,
como el principio contemplo,
y quiere hacer, para ejemplo
que a este siglo importe tanto,
un catedrático santo
70
del púlpito de su templo

VICIO
Décima
¿Un muchacho tartamudo
elige Dios? ¡Qué perfeta
lengua!

VIRTUD
Si Dios a un profeta
que le dijo que era mudo,
75
darle aquella lengua pudo
que hoy tan desatada y diestra
la sacra página muestra,
¿no podrá hacer que Simón
hable con tal perfección
80
que se confunda la vuestra?
Redondilla
¿Hay para Dios imposible?

VICIO
Esta es su madre, y su hermano.

(CONSTANZA y GREGORIO, muchacho.)

GREGORIO
Llevándole de la mano,
aun no puedo, ni es posible,
Redondilla
85
porque luego se me va,
y apenas miro por él,
cuando no hay memoria dél
ni en toda la calle está:
Redondilla
no esperes que sepa nada.

VICIO
90
Gregorio acusando viene
a Simón.

VIRTUD
Simón no tiene
culpa.

CONSTANZA
A ti todo te enfada;
Redondilla
que has dado, Gregorio, en ser
deste muchacho fiscal.

GREGORIO
95
¿Dígolo yo por su mal?
¿Quieres dejarle perder?

CONSTANZA
Redondilla
¿Es perderse, por ventura,
irse a la iglesia?

GREGORIO
Señora,
la iglesia, en que Dios se adora,
100
disculpa es santa y segura;
Redondilla
pero domingos y fiestas
no bastan; siempre ha de estar
en la iglesia, y siempre dar
por aparentes respuestas
Redondilla
105
de no escribir ni leer,
que oyendo misa pasó
toda la mañana.

CONSTANZA
Yo
no le puedo reprender
Redondilla
porque tenga devoción.

GREGORIO
110
Pues ¿no le basta, señora,
una misa, y no es un hora
justa y bastante oración?

CONSTANZA
Redondilla
Pues ¿qué es lo que hace?

GREGORIO
Oir
cuantas salen, de rodillas.

VIRTUD
115
¿Parécente maravillas
que te pueden confundir,
Redondilla
las que cuentan de Simón?
¿Estos principios ¡oh Vicio!
impides?

VICIO
Este es mi oficio;
120
venceré su inclinación.

VIRTUD
Redondilla
No harás, porque quiere Dios
que desde niño sea suyo.

VICIO
Ahora, Virtud, yo no arguyo
contigo; quien de los dos
Redondilla
125
pudiere más, ése sea
el que merezca el laurel.

VIRTUD
Yo te aseguro que en él
sola mi virtud se vea.

(Vanse los dos.)

CONSTANZA
Redondilla
Si me contaras, Gregorio,
130
que tu hermano era travieso
en algún notable exceso
que fuera a todos notorio;
Redondilla
si jurar, como se usa
en muchachos desta edad,
135
que en los bríos, la piedad
de los padres halla excusa,
Redondilla
y que Dios no ha de admitir,
sino permitir que vean,
o que en deshonras se emplean,
140
o en tiernos años morir;
Redondilla
si me dijeras también
que el juego le divertía,
que ya es ciencia y gallardía
que un niño lo sepa bien,
Redondilla
145
para que siendo mayor,
con infamia conocida,
pierda la hacienda, la vida,
y a vueltas della el honor,
Redondilla
confieso que me pesara,
150
y que yo le reprendiera,
y no sólo le riñera,
mas también le castigara;
Redondilla
pero porque desde agora
se incline a servir a Dios...

GREGORIO
155
Bien se ve a cuál de los dos
te inclina el amor, señora;
Redondilla
que a mí de su devoción
no me pesa; mas ¿no es bien
que asista Simón también
160
a la escuela y la lección?
Redondilla
Un muchacho tartamudo,
¿cómo podrá desatar
la lengua sin estudiar?
¿Hase de quedar tan rudo,
Redondilla
165
que aun no sepa el abecé,
ni tome ejemplo de mí?

CONSTANZA
Pienso que la causa fui
que siempre en la iglesia esté;
Redondilla
ofrecísele a la Reina
170
del cielo, y pienso que ya,
como prenda suya, está
en el trono donde reina.
Redondilla
¡Cómo se ven los despojos
y presentes ofrecidos!
175
y aunque admire tus oídos,
pocos dolores y enojos
Redondilla
me costó su parto; y tanto,
que por estas muestras creo,
Virgen, que halló mi deseo
180
puerta en vuestro puerto santo:
Redondilla
quiérele, Gregorio, bien;
y si él no fuere al escuela,
Dios en la oración revela
ciencias divinas también.

(SIMÓN con un libro, vestido de color, ha de hablar tartamudeando.)

GREGORIO
Redondilla
185
¡Cómo tu amor solicita
su remedio!

CONSTANZA
Ya lo he visto.

SIMÓN
¡Loado sea Jesucristo
y la su Madre bendita!
Redondilla
[-ego]

CONSTANZA
190
La mano y la bendición.

GREGORIO
Si viniera de lección,
no trujera más sosiego;
Redondilla
de que en ese libro lea,
verás lo que aprende allá.

CONSTANZA
195
Con tal maestro, él sabrá
de Dios cuanto Dios desea;
Redondilla
leed la lección, Simón.

SIMÓN
Ando en la... latín agora.

CONSTANZA
Decid.

SIMÓN
Oiga, se... señora,
200
verá qué linda lección.
Redondilla
(Lea.)
Ave... ve Ma... Ma... María.

GREGORIO
¿A quién hay que esto no asombre?

SIMÓN
Es que lo, dulce del nombre
la lengua me detenía.
Redondilla
205
Ave María, gra... gra...
tia ple... plena Do... Domi...
nus te... tecum, benedi.

CONSTANZA
No leas más; bien está,
Redondilla
porque el natural defeto
210
no es culpa en ti.

GREGORIO
Con tu amor
le sufres.

CONSTANZA
¡Bravo rigor!
¡Que me enojas te prometo!

(Vanse los dos.)

SIMÓN
Redondilla
Siempre a mi hermano parecen
to... todas mis cosas mal.
215
Tiene razón: yo soy tal,
que mu... mucho más merecen.
Redondilla
Mas pues solo me han dejado,
yo me quiero entretener.
¿Qué haré? Mas ¿qué puedo hacer,
220
co... como ver el traslado
Redondilla
de quien sólo para mí
tie... tiene luz y hermosura,
que en un cuadro de pintura
tienen mis padres aquí?
Décima
225
(Corra una cortina a una tabla de la Anunciación.)
¡Vi... Virgen, limpia azucena,
a quien ta... tal hizo Dios,
que el ángel que está con vos
os llama de gracia llena!
Sa... sabed que me da pena
230
fa... faltarme lengua agora
para alabaros, Señora;
pero en esta me... me... mengua,
lo que no puede la lengua,
dirá el alma que os adora.
Décima
235
Si la tuviera cla... clara,
¡qué de cosas os dijera,
que lo que yo no supiera,
ese ángel me lo enseñara!
¡Ay, quién os re... requebrara!
240
¡Ay, quién fuera tan dichoso
que os mostrara su amoroso
pe... pecho, Virgen, aquí,
cuando estáis diciendo sí
a vuestro querido Esposo!

(Cúbrase la cortina de la tabla, y detrás de ella salga un ÁNGEL en el aire con un rótulo que diga: «Ave María», puesto en una flecha con unos rayos de oro como fuego.)

ÁNGEL
Quintilla
245
Porque a nuestras jerarquías
admire un alma deshecha
de amor por eternos días,
abre con aquesta flecha
la boca, nuevo Esaías.
Quintilla
250
Oyó la Estrella del Mar,
Simón, tu devoto ruego,
que porque puedas hablar,
tomé este divino fuego
de más soberano altar.
Quintilla
255
¡Habla, no te ponga en calma defeto
de cuya mengua;
hoy lleva tu amor la palma,
para que diga la lengua
los sentimientos del alma!
Quintilla
260
¡Habla, que aunque a Dios le toca
el juzgar el pensamiento,
siendo amor quien te provoca,
quiere que tu sentimiento
salga también a la boca!
Quintilla
265
¡Lengua en quien tanto tesoro
de requiebros se ha de ver,
dore y queme fuego y oro,
hasta que vayas a ser
uno del celeste coro!
Quintilla
270
Que con ellos algún día
ceñirá laurel tu frente,
para que en su compañía
alabes eternamente
a nuestra Reina María.

(Todo este tiempo esté SIMÓN elevado, y el ÁNGEL le tenga el dardo o flecha puesto en la boca, y en partiéndose, diga:)

SIMÓN
Soneto
275
¡Agora, hermosa Virgen, que desata
mi lengua vuestra mano, aunque no veo
quién hizo este milagro en mi deseo,
en vuestras alabanzas se dilata!
Un dardo de oro, un rótulo de plata
280
con vuestro nombre, en quien el alma empleo,
me abrió la boca; pues a tal trofeo,
palabra os doy que no responda ingrata.
¡Será, Señora mía, celebrado
de vuestra Anunciación el dulce día,
285
de suerte, pues la lengua me acrisola,
que cuantos hasta agora os han llamado,
ángeles y hombres, celestial María,
no igualen juntos a mi lengua sola!

(CRISPÍN, criado, entre.)

CRISPÍN
Redondilla
Basta, Simón, que ya has dado
290
en ser contra mí de modo,
que me has de acusar en todo.

SIMÓN
¡Yo, Crispín! ¿Quién te ha engañado?

CRISPÍN
Redondilla
¿Por qué dijiste ¡ah, señor!
que hablé a solas con Marina?

SIMÓN
295
Siempre el temor adivina,
que es astrólogo el temor.
Redondilla
¡Como te sientes culpado,
échasme la culpa a mí!

CRISPÍN
De la cocina salí
300
para siempre desterrado.
Redondilla
Y está contra mí tan fiera,
que cuando a la puerta llego,
en vez de espada de fuego,
con un asador me espera;
Redondilla
305
si bien es ángel tiznado,
yo perdí mi paraíso.

SIMÓN
Que no he sido yo, te aviso,
en tu destierro culpado;
Redondilla
demás de que no es razón
310
(no digo que las retozas)
que los mozos con las mozas
estén en conversación;
Redondilla
¡otros entretenimientos
no puedes en casa hallar?
315
Siempre, Crispín, has de estar
entre bajos instrumentos:
Redondilla
al jabonar, al torcer,
al guisar, a todo, en fin,
¿siempre te has de hallar, Crispín?

CRISPÍN
320
¿De cuándo acá sueles ser
Redondilla
tan suelto de lengua? ¿Quién
te la desató, Simón,
que hablas con tal perfección?

SIMÓN
¿Hablo ya bien?

CRISPÍN
Y muy bien.

SIMÓN
Redondilla
325
Estando mirando al cielo,
no porque lo viese yo,
un fénix me pareció
que abrió su dorado velo;
Redondilla
bajó entre arreboles rojos,
330
moviendo las alas bellas,
que esmaltaban más estrellas
que al pavón sus verdes ojos;
Redondilla
quedó el aire matizado
de más luces y colores
335
que suele de varias flores
por abril ameno prado.
Redondilla
En el pico de rubí,
me pareció que traía
una flecha, que me abría
340
la boca, diciendo ansí:
Redondilla
«Ave María, Simón»;
y que luego respondía
en ecos: «Ave María»,
por el aire un escuadrón
Redondilla
345
de pintados jilguerillos,
calandrias y ruiseñores,
que me enseñaron amores:
adiós, que voy a decillos.

(Vase.)

CRISPÍN
Redondilla
Excelente inclinación
350
tiene este rapaz. ¡Qué cosas
tan raras y prodigiosas
nos dice en toda ocasión!
Redondilla
¡Qué devotos pensamientos!
No habla palabra en vano.

(MARINA, criada, entre)

MARINA
355
Bien pueden comer temprano.
¡Bendiga Dios los alientos!
Redondilla
¿Aquí estás?

CRISPÍN
Pues bien, ¿qué quieres?
¿Llega tu jurisdicción
hasta aquí? ¡Terribles son
360
las leyes de las mujeres!

MARINA
Redondilla
¿No te he dicho que has de estar
seis pasos de la cocina?

CRISPÍN
¿Seis pasos?

MARINA
Seis, pues.

CRISPÍN
Marina,
los pasos quiero contar.

MARINA
Redondilla
365
Desvíate allá, no seas
tan prolijo.

CRISPÍN
¿En qué te ofendo?
Que si no es amor, no entiendo
que en otras culpas me veas;
Redondilla
amor me trae, Marina,
370
entre carbón y jabón.

MARINA
Ya sé yo, Crispín, que son
amores de la cocina;
Redondilla
que si lo fueran por mí,
no hablaras con quien tú sabes.

CRISPÍN
375
¡Por esas niñas, más graves
que los ojos del Sofí,
Redondilla
que no hablaba con Inés
menos que en ti! ¡Sí, celosa,
te has mostrado desdeñosa!
380
Háblame, y pidan tus pies
Redondilla
un zapato que compita
con los que se pone el sol,
porque los haré crisol
del oro que los derrita;
Redondilla
385
darélos chinela abierta,
que con nacarada cinta
descubran a presa y pinta
plantas de tan linda huerta;
Redondilla
ea, voylos a comprar.

MARINA
390
¿Hablará más a Inesilla?

CRISPÍN
Si a fregatriz de la villa
llegare en mi vida a hablar,
Redondilla
que vuelva a cumplir de nuevo
aquel destierro, Marina,
395
de tu más limpia cocina
que los palacios de Febo,
Redondilla
que así sus cabellos peina
sobre tu limpio fregado,
que en tus manos se ha llamado
400
Talavera de la Reina.
Redondilla
Ea, no haya cucharón
ni asador de aquí adelante.

MARINA
Ya estoy blanda como un guante;
lleve este abrazo el perdón.

(Entre SIMÓN.)

SIMÓN
Redondilla
405
¡Ave María! ¿Qué es esto?

CRISPÍN
¡Cogiónos!

MARINA
En la cocina
te espero.

CRISPÍN
Allá voy, Marina.

SIMÓN
¿Qué es esto?

CRISPÍN
Un amor honesto,
Redondilla
dos que casarse procuran.

SIMÓN
410
Pues antes...

CRISPÍN
¿Esto te altera?
Son abrazos de la vera,
que antes de tiempo maduran.

(Váyase Crispín)

SIMÓN
Romance (tirada)
¡Virgen, mi Señora y Reina,
quién tuviera entendimiento
415
para hacer dulces discursos
de tantos méritos vuestros,
el día que el Ave sacra,
Iris del celeste reino,
saludó vuestra pureza
420
y admiró vuestro silencio!
justo fue que fuese un ángel
de tan noble Sacramento
nuncio; la virginidad
tiene limpio parentesco
425
con la alta Naturaleza
Angélica; y fuera desto,
como vino a la mujer
primera Luzbel, soberbio,
en forma de sierpe, es justo
430
que a vos, Reina de los cielos,
viniese Gabriel, y fuesen
veneno y remedio opuestos:
dividida ¡oh, gran Señora!
la salutación contemplo
435
en tres partes: la primera,
el ángel viene diciendo:
«Ave llena de la gracia
que te dio merecimiento
para que esté Dios contigo
440
y los dos polos diversos
te llamen siempre bendita
entre cuantos son y fueron
y serán eternamente.»
La segunda parte veo
445
en Isabel, vuestra prima,
bendiciendo el fruto vuestro;
¡y qué fruto, y qué Jesús,
y qué hermoso. le contemplo,
por el cristal soberano
450
del intacto y virgen velo,
en los ojos del Bautista,
lince ilustre, contrapuesto
al Evangelista santo
que vio su divino pecho!
455
¡Qué extraños linces de amor,
un Juan, por nacer despierto,
como le llamaba el sol,
y otro en la cena durmiendo!
La tercera parte tiene
460
la Iglesia santa, añadiendo
al Ave el nombre, o María,
por reverencia y respeto;
Ángel, Isabel, Iglesia,
altamente compusieron
465
tan dulce salutación;
que a todos tres, en efeto,
rigió el Espíritu Santo:
¡Qué soberanos misterios!
un ángel viene, ¡y qué ángel!
470
Gabriel, porque mensajero
de tal nueva, no era justo,
Señora, que fuese menos;
y ¿a qué Virgen? A María;
¿cómo aquí no me enternezco
475
con este nombre, y el alma
va por los ojos saliendo?
Recrea, nombre divino,
estos labios, dame aliento,
pues desataste mi lengua
480
con tu soberano fuego;
no hable palabra yo
desde mis años primeros
sin tu nombre, pues con él
a tu dulce Jesús tengo;
485
que si vos, Virgen hermosa,
le tenéis en vuestro pecho,
y yo os tengo a vos, ¿quién duda
que en este anillo poseo
oro y piedra, perla y nácar,
490
Madre e Hijo, sol y cielo,
cielo animado por quien
tal esperanza poseo?
Ave, pues, que en decir Ave,
vuestra inocencia confieso,
495
y en que Dios está con vos,
vuestro divino concepto,
pues cuando os llamo bendita
en tan nuevo privilegio,
el de vuestra concepción,
500
con piedad adoro y creo;
y si cuanto pudo daros
os dio, no es, Virgen, exceso
persuadir esta excepción
al humano entendimiento.
505
Virgen, yo soy ignorante;
¿adónde hallaré maestro
que me enseñe y que me guíe?

(GABRIEL entre.)

GABRIEL
¡Simón!

SIMÓN
¿Quién es?

GABRIEL
Yo, que vengo
a ser compañero tuyo.

SIMÓN
510
¿Tan ilustre compañero
ha de tener mi ignorancia?

GABRIEL
¿Conécesme bien?

SIMÓN
Yo pienso
que ilustráis con esa luz
mi corto conocimiento.

GABRIEL
515
Tus padres quieren que estudies;
que les parece que es tiempo
de pensar en que sus hijos
elijan estado.

SIMÓN
Creo
que no me pudieran dar
520
amigo como vos, ellos,
porque de manera os miro,
que pienso que al cielo os debo.

GABRIEL
La devoción de María,
tan grande en tu pecho tierno,
525
me ha movido a darte luz,
y quiero estar asistiendo
tu entendimiento y lengua;
que puesto que forme cuerpo
en tu idea de la luz
530
con que ilumino y despierto
tus potencias, no has de verme,
aunque hablemos y tratemos
muchas cosas de María;
pero puedes estar cierto
535
que como con Gabriel hablas,
su divino mensajero.

SIMÓN
Hablemos los dos en ella;
que a mí me basta que hablemos
para saber que eres luz,
540
y siendo luz, cierto quedo
que me has de alumbrar.

GABRIEL
Sí haré.

SIMÓN
Cuando vocalmente rezo,
o hablo con Dios mentalmente,
le imagino como puedo
545
por las pinturas que he visto,
aunque Dios no tiene cuerpo;
y así, con imaginarte,
serás tú mi compañero,
y hablaremos en María,
550
porque todo mi deseo
se dirige a su alabanza.

GABRIEL
Pues escucha.

SIMÓN
Estoy atento.

GABRIEL
Lira
María, la primera,
de la virginidad, con altos nombres,
555
levantó la bandera.
Jesús fue las primicias de los hombres,
Ella de las mujeres,
pureza celestial que seguir quieres.
Lira
Con saber que sería
560
Madre de su Criador, siendo criatura,
no quiso dar María
el sí a Gabriel, hasta quedar segura
su limpieza guardada,
con palabra de Dios asegurada.
Lira
565
¿Qué mayor excelencia
que con decirle el ángel que sería,
por alta preeminencia,
Madre de Dios, la celestial María
estimase tan presto,
570
más que tal dignidad, su pecho honesto?
Lira
Pero el Señor divino,
que la escogió por Madre y por Esposa,
que lo fuese previno
intacta siempre, como siempre hermosa;
575
que mancha no podía
llegar al cuerpo de quien Dios nacía;
Lira
hizo Dios los primeros
padres para habitar el Paraíso,
retratos verdaderos
580
de su misma hermosura, y ansí quiso
que al alma entonces pura
respondiese la humana arquitectura;
Lira
pues ¿cómo, dime, haría
la casa al alma de la Virgen bella,
585
de la hermosa María,
si él mismo había de habitar en ella;
con cuál correspondencia
la fábrica exterior a su inocencia?
Lira
Piensa de qué manera
590
aquella carne cándida sería
pura, hermosa y entera,
de quien la humanidad de Cristo había
de tomar el vestido,
a su divinidad sagrada unido.
Lira
595
A sus hermosos ojos
se humilla el sol, se postran las estrellas
como humildes despojos;
ni hay luz en él, ni resplandor en ellas;
a su boca divina,
600
el purpúreo clavel su esmalte inclina;
Lira
ocho azucenas tienes
cada vez en la tuya venturosa,
que saludar previenes
la Reina de los Ángeles hermosa.
605
Tres de las letras de Ave,
cinco en María, mar de amor suave.
Lira
Pues si de ocho azucenas
se enriquecen los labios de tu boca,
de granos de oro, llenas,
610
justo amor de la Virgen te provoca;
que siendo tú mi amigo,
el saludarla partiré contigo.

(Quedándose SIMÓN suspenso, mirando al ÁNGEL, entren GREGORIO y CONSTANZA, sus padres.)

GREGORIO
Redondilla
Ya que Dios le desató
la lengua, que estudie quiero,
615
pues de su virtud espero
lo que a los dos prometió
Redondilla
maravilla tan extraña.

CONSTANZA
No os engaña la opinión
de la humildad que a Simón
620
su entendimiento acompaña:
Redondilla
Aquí está. ¿Qué haces aquí?
Habla, muchacho. ¿Qué tienes?
¿No hablas?

SIMÓN
A tiempo vienes,
Madre, que pensaba en ti;
Redondilla
625
digo, Madre celestial,
que estaba pensando en vos,
nácar de la perla Dios,
de su sol limpio cristal.

CONSTANZA
Redondilla
¿No ves a tu padre aquí?

SIMÓN
630
¡Oh, señor!

GREGORIO
De hoy más, Simón,
que estudies será razón,
que conozco ingenio en ti.
Redondilla
¡Crispín!

(Entre CRISPÍN.)

CRISPÍN
¡Señor!

GREGORIO
Yo querría
mostrarte que te he criado.

CRISPÍN
635
El ser que tengo me has dado.

GREGORIO
Quiero que desde este día
Redondilla
vayan Gregorio, y Simón
al estudio, y tú con ellos.

CRISPÍN
¿Yo al estudio?

GREGORIO
Sin perdellos
640
de vista en toda ocasión;
Redondilla
que yo los fío de ti;
y de camino podrás
estudiar, que ganarás
más que sirviéndome a mí,
Redondilla
645
y no hacello será error.

CRISPÍN
¡Yo estudiar! Pues ¿a qué fin,
con ingenio de rocín
y barbas de tejedor?

GREGORIO
Redondilla
Para aprender nunca es tarde;
650
también que les busques quiero
un ayo, que es lo primero,
que con cuidado los guarde
Redondilla
de los vicios que el ejemplo
de otros causa en tal edad.

CRISPÍN
655
Ese con su autoridad,
que ya tan grave contemplo,
Redondilla
podrá llevar y traer
estos nuevos estudiantes;
que yo, aunque tú me levantes
660
a otro ser, ¿qué puedo ser?
Redondilla
¿Seré médico? No tengo
conciencia para curar,
porque esto se ha de estudiar;
¡y yo tan forzado vengo!
Redondilla
665
¿Y si por descuido mío
se muere el enfermo acaso,
y por no estudiar el caso
le receto un desvarío?
Redondilla
Si le sangro sin por qué,
670
o purgo sin saber cuándo,
y a su mujer, ya expirando,
digo que a comer le dé,
Redondilla
¿es buen oficio, señor?
¿Ganaré bien el dinero?
675
Pues si ser letrado quiero,
¿será el peligro menor?
Redondilla
Aquel ver que me transforma
amor a cualquier delito;
aquel no juzgar lo escrito,
680
sino lo que el otro informa;
Redondilla
que hay hombre que a su contrario
infama con los jüeces,
de suerte que muchas veces,
o se hace pleito ordinario,
Redondilla
685
o se pierde la justicia
por no advertir al proceso,
sino al odio, cuyo exceso
causó la ajena malicia;
Redondilla
pues luego ver que cualquiera
690
que defienda una mujer,
o su mancebo ha de ser,
o ser su galán espera,
Redondilla
¿no es cosa para sufrir?
¿Ni el ver que a puros engaños
695
dure el pleito tantos años
que llegue el dueño a morir?
Redondilla
Pues si astrólogo he de ser,
¿qué provecho me ha de dar
el querer pronosticar
700
lo que no puedo saber?
Redondilla
Porque si de aquí a Granada
yerro con mucho desvelo
el camino, ¿de aquí al cielo
será más fácil jornada?
Redondilla
705
Pues ¿qué he de ser, por ventura,
un triste gramaticón?

(El VICIO entre de estudiante.)

VICIO
Estos presumo que son:
la suerte viene segura:
Redondilla
a mi noticia ha venido
710
que un ayo mandáis buscar,
para honrar y acompañar
vuestros hijos; yo he tenido
Redondilla
seis años cargo y cuidado
de los del señor don Juan,
715
donde pienso que os dirán
qué letras los he enseñado,
Redondilla
qué virtudes y costumbres.

GREGORIO
Gregorio y Simón han de ir
al estudio, y proseguir,
720
por sus difíciles cumbres,
Redondilla
la Facultad a que viere
que tienen inclinación.

GABRIEL
Di que no quieres, Simón,
porque éste es el Vicio, y quiere
Redondilla
725
inclinar a ociosidad
el principio de tu vida.

SIMÓN
Yo tengo en ti defendida
mi vida y mi voluntad;
Redondilla
no he menester otro ayo.

GABRIEL
730
Yo sé muy bien que éste fuera
de tu tierna edad primera,
furia, perdición y rayo.

SIMÓN
Redondilla
Señor, no gastes agora
tu dinero en vanidades;
735
que tales autoridades
la docta humildad ignora;
Redondilla
basta que vaya Crispín
a acompañar a los dos.

VICIO
Simón, si yo os quiero a vos
740
enseñar griego y latín
Redondilla
sin interés ni salario,
¿por qué de mi compañía
no os preciaréis?

SIMÓN
A la mía
no es agora necesario
Redondilla
745
lo que vos pensáis de mí;
que tengo mejor maestro,
en tantas virtudes diestro
como ciencias.

VICIO
Créolo ansí;
Redondilla
pero yo puedo enseñaros
750
urbanidad, cortesía
y buen gusto.

SIMÓN
Yo querría,
hidalgo, desengañaros
Redondilla
de que ya os he conocido.

GREGORIO
¡Crispín!

CRISPÍN
¡Señor!

GREGORIO
A sacar
755
vestidos que os quiero dar;
venid conmigo.

CRISPÍN
¿El vestido
Redondilla
me quieres mudar agora?

GREGORIO
Pues, ¿no has de ir como estudiante?

CONSTANZA
No es el hábito importante,
760
Crispín.

CRISPÍN
Es verdad, señora;
Redondilla
pero es también religión
esto de ser escolar,
y si se llega a dejar,
piérdese mucha opinión;
Redondilla
765
pero vamos, que por dicha,
daré honor a mi linaje,
si no es que el paso me ataje
mi rudeza o mi desdicha.

SIMÓN
Redondilla
¿No estudiarás Teología
770
después conmigo?

CRISPÍN
Sí haré;
pero dime, ¿para qué
en tanta rudeza mía?

SIMÓN
Redondilla
Para oponerte a un curato.

CRISPÍN
¿Yo cura?

SIMÓN
Pues ¿por qué no?

CRISPÍN
775
Ni aun sacristán pienso yo,
con ser oficio barato;
Redondilla
aunque por mejor tendría
el hisopo, la caldera
y los kiries, si cayera
780
Todos Santos cada día.

(Vanse; queden el VICIO y GABRIEL.)

GABRIEL
Romance (tirada)
¡Vicio!

VICIO
¿Quién es?

GABRIEL
¿No me ves?

VICIO
Veo, mas no quiero verte.

GABRIEL
¿No te dijo la Virtud
que a esta casa no vinieses?

VICIO
785
Dijo; pero ¿cuándo yo,
a la Virtud obediente,
respeté lo que me manda?

GABRIEL
¿Sabes lo que Dios previene
hacer desta tierna planta?

VICIO
790
Como desas plantas suelen
helársele a Dios.

GABRIEL
A Dios
no hay planta que se le hiele
si Él la tiene destinada
a lo que della pretende.

VICIO
795
Como desos cedros altos,
el monte Líbano tiene,
que ha derribado a la tierra
con la segur del deleite.

GABRIEL
Este vive aquí seguro;
800
que sus padres fueron siempre
virtuosos.

VICIO
¿Qué virtudes
de mí defenderle pueden?
¿No era el cielo más seguro?
¿No son eternos los ejes,
805
en que sus polos dorados,
eternamente se mueven,
y cayó Luzbel de allí,
sin que la luz le valiese
con que Dios había ilustrado
810
su aurora en su claro Oriente?
Este muchacho, hasta agora
no puedes decir que pierde
lo que tiene granjeado,
porque yo su vida inquiete;
815
el comienza la virtud,
puede en su senda ponerle;
déjenme poner la mía,
y siga la que quisiere;
Dios le dió libre albedrío,
820
¿por qué lo que Dios pretende
no ha de ser? Pero entretanto
déjame saber si vencen
tiernos años, mis halagos;
que si vuestro Pablo advierte
825
que no se ha de coronar
el que legítimamente
no peleare, razón
será que Simón pelee;
¿No dijo el otro poeta
830
que era casta solamente
la que ninguno rogaba?
Pues deja que yo le ruegue;
cueste la cándida palma
de virtud tan excelente,
835
trabajo; que el ser los hombres
ángeles, no se concede
sin entrar en la batalla;
solos dos el cielo tiene
preservados con razón,
840
y éstos fue fuerza que fuesen
uno Dios, y otro su Madre,
que respeto virgen siempre;
que si al nombre de su Hijo
es justo que le respeten
845
cielos, hombres y demonios,
justa humillación le deben
a María, aunque latría
a Dios y a su cruz reserven;
entre Simón en batalla;
850
déjame a mí, ¿qué me quieres?

GABRIEL
¡Oh, bestia! ¿Cómo has de hallar
David, niño tan valiente,
que con la piedra esmeralda
de su castidad, te quiebre
855
la frente de tu soberbia!

VICIO
Si me quebrase la frente,
otros habrá, cuyos vicios
de sus virtudes me venguen.


Acto II

SIMÓN, de estudiante, y CRISPÍN, de gorrón

CRISPÍN
Redondilla
¿Para qué es bueno reñirme,
860
Simón, si no puedo más?

SIMÓN
Tan rudo, Crispín, estás,
que no puedo persuadirme
Redondilla
que por tu culpa no sea.

CRISPÍN
¿Mi culpa? ¿Qué puedo hacer?

SIMÓN
865
Es imposible saber,
el que saber no desea.

CRISPÍN
Redondilla
De tu padre y mi señor,
fue mi voluntad forzada.

SIMÓN
La ciencia es mal empleada
870
en quien no la tiene amor.

CRISPÍN
Redondilla
Tú y Gregorio sois extremos
de habilidad; yo un rocín.

SIMÓN
Los dos, estudiando, al fin
la Gramática sabemos,
Redondilla
875
y por la Filosofía
vamos ya entrando, y tú estás
en menores, que no das
muestras de saber un día
Redondilla
más que el primero que entraste
880
en escuelas, y esto ha sido
tu negligencia y olvido.

CRISPÍN
No hay cosa que más me gaste
Redondilla
el respeto y la paciencia,
que verme culpar sin culpa.

SIMÓN
885
Bien dices, que es gran disculpa
tu ignorancia e inocencia;
Redondilla
para engañar y mentir,
para enredos, no te falta
habilidad.

CRISPÍN
Esa falta
890
es la gala del servir;
Redondilla
pero no tienes razón,
pues no me puedes poner
más faltas que no tener
al estudio inclinación.
Redondilla
895
Ese globo universal
en que se mueven los cielos,
infunde a nuestros desvelos
la inclinación natural;
Redondilla
y fue divino artificio;
900
que, de otra suerte, no hubiera
ni quien la guerra siguiera,
ni ejercitara un oficio.
Redondilla
Verás un hombre que trata
de cavar, o ser pastor,
905
que pudiera ser mejor
platero de oro o de plata,
Redondilla
y no fue más de que allí
le llamó la inclinación.
No todos los hombres son
910
estudiantes.

SIMÓN
Es ansí;
Redondilla
pero ya que esto no sea,
¿qué virtudes ejercitas?
¿Qué enfermos, Crispín, visitas?

CRISPÍN
¿No basta, Simón, que lea
Redondilla
915
en libros de devoción?

SIMÓN
¿Tú?

CRISPÍN
Yo, y aún tengo en el pecho
alguno.

SIMÓN
Placer me has hecho,
porque tales libros son
Redondilla
maestros de la virtud.
920
Será fray Luis de Granada,
en cuya lección sagrada
tendrás doctrina y quietud.
Redondilla
¿Cuál dellos es, por mi vida?

CRISPÍN
Contentus mundi.

SIMÓN
¡Excelente!
925
Muestra; a ver.

CRISPÍN
Tente, detente.

SIMÓN
Pues ¿qué puede haber que impida
Redondilla
el verle?

CRISPÍN
Ya me has rasgado,
la sotana; suelta, pues.
Sáquele una baraja de naipes.

SIMÓN
930
¿Este es libro?

CRISPÍN
Libro es,
mas está descuadernado.

SIMÓN
Redondilla
Contentus mundi, Crispín,
es éste, bien se le ve.

CRISPÍN
En eso no te engañé,
935
hablando en mi mal latín.

SIMÓN
Redondilla
Contemptus, ¿no significa
el desprecio?

CRISPÍN
Así es verdad;
pero acá mi habilidad,
a lo que suena le aplica,
Redondilla
940
y si apuestas letras son
las que el mundo estima y ama
contentus mundi se llama
este libro con razón.

SIMÓN
Redondilla
¡Buen latín has estudiado!

CRISPÍN
945
¿Ves este libro, ¡por Dios!,
que es ciencia que a más de dos...?

SIMÓN
Calla, que me has enojado.

CRISPÍN
Redondilla
Aristóteles, Platón
y otros, de todo escribieron;
950
mas dime, ¿cómo no dieron
en esta rara invención?
Redondilla
¿Cómo de todas las ciencias
hay libros, y desta no?
Porque en ella pienso yo
955
que hay notables diferencias;
Redondilla
de la república humana
es imitación famosa
una baraja.

SIMÓN
¡Qué cosa
tan necia, torpe y villana!

CRISPÍN
Redondilla
960
Espadas, son la milicia;
oros, trato y fundamento;
copas, el común sustento,
y los bastos, la justicia.
Redondilla
Hay reyes, que es monarquía
965
de gobiernos verdaderos;
caballos y caballeros,
entre tanta infantería,
Redondilla
tienen el lugar segundo,
como de su nombre infieres,
970
y porque sin las mujeres
no se conservara el mundo,
Redondilla
porque el parir y el criar,
que es su aumento, les tocó,
a las sotas se les dió
975
su nombre en tercer lugar.

SIMÓN
Redondilla
¡Qué moralidad tan rara!
¡Con qué gusto la refieres!

(GABRIEL entra)

GABRIEL
Escucha, Simón.

SIMÓN
¿Qué quieres?

GABRIEL
Un punto solo no para
Redondilla
980
este estudiante vicioso
en quereros divertir.

SIMÓN
A mi hermano da en seguir;
pero él es tan virtuoso,
Redondilla
que no le podrá inclinar
985
a lo que el necio pretende.

GABRIEL
Mucho su amistad me ofende.

SIMÓN
Poco le puede durar;
Redondilla
yo, como hermano menor,
no he tomado atrevimiento
990
de decirle lo que siento,
que le escuche y tenga amor.

GABRIEL
Redondilla
Ya que te sirvo de guía,
aunque ninguno me ve,
llevo sin gusto que esté
995
tanto en vuestra compañía.

SIMÓN
Redondilla
Tus consejos interiores,
del cielo divinas lumbres,
son alma de mis costumbres,
ya por tu causa mejores:
Redondilla
1000
déjale, amigo, cansar,
que tú nos verás vencer.

(GREGORIO y el VICIO, de estudiantes.)

GREGORIO
No sé yo que el componer
pueda ser más que imitar.

VICIO
Redondilla
Tuvo esa misma opinión
1005
el filósofo.

SIMÓN
En poesía
vienen hablando.

VICIO
Y la mía
funda en la misma razón
Redondilla
todo el arte, a quien primero
naturaleza ha de dar
1010
fundamento.

GREGORIO
Oigo alabar
del vulgo, jüez grosero,
Redondilla
poetas sin arte alguno.

VICIO
Dignos de alabanza son,
si de su jurisdicción
1015
no sale a ciencias ninguno;
Redondilla
porque si quieren hablar
en ellas por arrogancia,
conócese su ignorancia.

GREGORIO
Muchos quieren enseñar
Redondilla
1020
lo que jamás aprendieron.

VICIO
Engaño del propio amor;
hoy las gracias de Leonor,
Gregorio, ocasión me dieron
Redondilla
para escribir un romance,
1025
y para darle a entender
que, en condición de mujer,
no hay fe que firmeza alcance.

GREGORIO
Redondilla
Si le sabes de memoria,
dímelo, ¡por Dios!

VICIO
Sí haré,
1030
que en ella le fabriqué,
pintando su pena y gloria.

GABRIEL
Redondilla
¡Cómo le impide y divierte
porque ni estudie ni arguya!

VICIO
Escucha, ¡por vida tuya!

GREGORIO
1035
¿Cómo dice?

VICIO
Desta suerte:
Romance (tirada)
«Alegres tristezas mías,
si os preguntaren la causa,
responded que sois tristezas,
y veros alegres basta;
1040
porque estar alegre un triste
son dos cosas tan contrarias,
que es yerro en naturaleza,
si no es locura en el alma,
una condición adoro,
1045
tan divinamente humana,
que me da vida con gustos,
y con disgustos me mata.
Tal vez entre sus amores
resucita mi esperanza;
1050
tal vez entre sus desdenes
aún la posesión me falta.
Agradecida y contenta,
amanece con el alba;
tibia y triste al mediodía,
1055
y antes que anochezca ingrata.
Ni sé si vivo o si muero;
que es tan rigurosa y blanda,
que enamorado me olvida,
y enojado me regala.
1060
Cuando vive más segura
de que la adoran mis ansias,
por no agradecer mi amor,
que la olvido me levanta.
Cuando me quedo suspenso
1065
imaginando en sus gracias,
el pensamiento me riñe
como si se viese el alma.
Y plega a Dios, que si pienso
más que en servirla y amarla,
1070
que le dé mi posesión
a quien tuviere esperanza;
pues esperanzas son éstas,
Silvia hermosa, que bastaran,
adonde faltaran obras,
1075
para acreditar palabras.
No sé en qué fundas las dudas
que los tiempos desengañan,
pues la experiencia y los años
son las mejores fianzas.
1080
Hablaba con mis tristezas,
ya mi amor contigo habla,
por hablar con mi alegría,
que sin tus ojos me falta.
Alegre o triste estaré
1085
si me dejas o me llamas,
porque celos son tristezas,
y amores son confianzas.»

SIMÓN
Décima
Atento he estado a escuchar
vuestra poesía, y me admira
1090
que sigáis una mentira
tan digna de condenar;
que ese modo de juntar
pasiones con tal rigor,
no es amor, porque el valor
1095
del amor, cuando más tierno,
ha de tener fin eterno,
porque éste es perfecto amor.
Décima
Amor de cosas livianas,
temporales y tan viles,
1100
que, como flores sutiles,
duran las breves mañanas;
amor de cosas humanas
no es amor; la perfección
de amor se funda en razón
1105
de eternidad, donde alcanza
la fe, por justa esperanza,
soberana posesión.

GREGORIO
Décima
Esto es sólo ejercitar
el arte del componer,
1110
que no porque esta mujer
se intente solicitar.

SIMÓN
Sí, pero hay donde emplear
la pluma en otra hermosura
que yo conozco, más pura
1115
que el sol; y si la poesía
es dulce, en nadie podría
hallar más gracia y dulzura;
Décima
su retrato tengo aquí.

GREGORIO
Muestra; a ver.

SIMÓN
Esta Señora
1120
(Saque una imagen pequeña del pecho.)
es la Emperatriz que adora
el cielo; a tu amigo di
que esta boca, en cuyo sí
estuvo mi bien, alabe
en estilo dulce y grave;
1125
llámela venda de grana,
y rosa que a la mañana
abre el pimpollo suave.
Décima
Dile que a la honestidad
destos ojos, destos soles,
1130
o en latinos o españoles
versos, muestre habilidad;
a esta divina humildad
escriba requiebros tales,
aunque no serán iguales
1135
a sus divinos decoros,
que los canten en sus coros
los pájaros celestiales.

VICIO
Décima
Simón, nunca supe yo
componer a lo divino;
1140
(Aparte)
descomponer imagino
que supe, componer no;
que alguno que ya se vió
divino, pudo mi mano
traerle a ser tan humano,
1145
que de puro descompuesto
pasó del extremo honesto
al extremo de liviano.
Décima
Yo descompuse a Luzbel,
tanto, que en injusta guerra,
1150
en el centro de la tierra
di, desde el cielo, con él;
un Rey, a Dios tan fiel,
que se ajustaron los dos,
siendo el corazón de Dios
1155
tan grande, así descompuse,
que lejos de vos le puse
a no haber piedad en vos;
Décima
distes tal ciencia y riqueza
a Salomón, que os servía,
1160
que parece que excedía
la mortal naturaleza;
y toda aquella firmeza
es duda en los hombres ya,
que de siglo en siglo va,
1165
pues de estado tan honesto,
vino a estar tan descompuesto,
que no saben dónde está.
Décima
Yo compusiera, María,
mil alabanzas de vos;
1170
mas con ser Madre de Dios,
descompusistes un día
de tal suerte mi poesía,
que cuando escribo abrasáis;
si por Reina os coronáis
1175
de la Virtud, y soy Vicio,
no es alabaros mi oficio,
aunque vos lo merezcáis.
Décima
Allá Bernardo os alabe,
y Damasceno os celebre;
1180
vuestro Ildefonso os requiebre,
pues os debe lo que sabe;
y el paraninfo suave
del Ave de Nazarén,
con los muchos que en Belén
1185
cantaron la gloria al pan,
o los hombres a quien dan
pan que les sabe tan bien;
Décima
que yo, Vicio, si en mi esencia
no dejo de ser quien soy,
1190
¿qué os debo, pues nunca voy
a procurar penitencia?
Descompuesta mi paciencia,
¿qué tengo de componer?
No basta de envidia arder,
1195
pues de demonio, en razón,
para darme ya perdón
aún no tiene Dios poder.

(Vase.)

CRISPÍN
Redondilla
No quiso alabarla, y fuése.

GREGORIO
No compone a lo divino.

SIMÓN
1200
Pues yo alabarla imagino,
aunque mil veces le pese.

CRISPÍN
Redondilla
¿Sabes versos?

SIMÓN
Una glosa
a su limpia concepción.

CRISPÍN
Si la glosares, Simón,
1205
aunque muy dificultosa,
Redondilla
pienso competir contigo.

SIMÓN
Oíd la copla, que tiene
dificultad, y conviene
silencio.

GREGORIO
Comienza.

SIMÓN
Digo:
Redondilla
1210
«En el cristal en quien Cristo
bebió mil veces, veneno
no se ha de poner, pues lleno
de gracia siempre fue visto.»

CRISPÍN
Redondilla
¡Terrible dificultad!

SIMÓN
1215
La Virgen tiene poetas
para cosas más perfetas;
vaya de glosa, escuchad:
Quintilla
«Hizo de puro cristal,
Dios, un vaso. en que bebiese
1220
su Hijo, tan celestial,
que de su pureza huyese
el veneno original;
Quintilla
en los demás que ha formado
desde Adán, siempre fue visto,
1225
como era barro heredado,
mas nunca estalló el pecado
en el cristal en quien Cristo
Quintilla
iba el pecado a beber;
y quebróle Dios la boca;
1230
que es Dios, y lo pudo hacer,
que donde la suya toca,
fuera apocar su poder;
Quintilla
que este vaso cristalino,
aunque de origen terreno,
1235
que no tuviese previno,
donde su Hijo divino
bebió mil veces, veneno;
Quintilla
fue a miralle y se detuvo
la Culpa, que en este intento,
1240
tan lleno de gracia estuvo,
que nunca el veneno tuvo
de miralle atrevimiento.
Quintilla
Lleno estuvo, y siempre ameno,
de aquel celestial rocío,
1245
y pues nunca estuvo ajeno
de gracia, della vacío
no se ha de poner, pues lleno;
Quintilla
a aquella divina esfera
jamás se atrevió ninguno;
1250
que no era bien que tuviera
mancha de veneno alguno
vaso donde Dios bebiera.
Quintilla
Porque como fue labrado
para que bebiese Cristo,
1255
antes de verle el pecado,
no sólo lleno, colmado
de gracia siempre fue visto.»

CRISPÍN
Redondilla
¡Cuerpo de tal! Pues agora,
¿quién glosará? Yo no sé.

GREGORIO
1260
El premio, hermano, te dé
la misma hermosa Señora.

SIMÓN
Redondilla
Mi padre viene; ya sabes
que tengo puesto un altar;
vamos los dos a cantar
1265
a la Reina de las Aves
Redondilla
alguna dulce canción.

GREGORIO
¿Tienes velas?

SIMÓN
Velas tengo.

(Entre GREGORIO, el padre.)

GREGORIO
A reñirte, Crispín, vengo.

CRISPÍN
Vienes a buena ocasión.

GREGORIO
Redondilla
1270
¿Qué hacías?

CRISPÍN
Estaba oyendo
sermón.

GREGORIO
¿De quién?

CRISPÍN
De Simón;
que de su conversación
virtud estoy aprendiendo.

GREGORIO
Romance (tirada)
Como a toro me has echado
1275
la capa, viendo que llego;
¿en qué entiendes? ¿Cómo vives
tan bárbaro?

CRISPÍN
Agora veo
que no riñes con razón.

GREGORIO
Pues ¿por qué?

CRISPÍN
Porque eres viejo,
1280
y como estos hijos tienes
tan santos, que no hay en ellos
qué reñir, pegas conmigo.

GREGORIO
Yo te riño porque puedo
y porque te veo perdido;
1285
¡qué bien pagas el deseo
que tengo de que seas hombre!

CRISPÍN
Eso a mi madre lo debo,
que pudo hacerme mujer.

GREGORIO
¿Cómo, dime, en tanto tiempo
1290
apenas sabes latín?

CRISPÍN
¿Latín no? ¡Qué lindo cuento!
No le supo Cicerón
como yo; pregunta luego,
si sabes algo y te acuerdas.

GREGORIO
1295
¡Buen ánimo!

CRISPÍN
Yo no temo.

GREGORIO
Pues ¿qué quiere decir Sanctus
quoque Spiritus?

CRISPÍN
Pues eso
un niño se lo dirá.

GREGORIO
Veamos.

CRISPÍN
Estáme atento:
1300
ninguno coque a los santos
que le entraron en el cuerpo
espíritus.

GREGORIO
¡Buen romance!

CRISPÍN
No soy docto.

GREGORIO
Tienes seso.
Sabes qué quiere decir
1305
parabolam hanc, deseo.

CRISPÍN
Apárame allá esta bola.
¡Mire si latín entiendo!

GREGORIO
¡Famoso interpretador!
Y ¿qué dirá, según eso,
1310
satis est brevis oratio?

CRISPÍN
Que son sastres los que hicieron
las bragas a Horacio.

GREGORIO
¡Bien!

CRISPÍN
Estoy por extremo diestro.

GREGORIO
Y ¿qué dirá Confitemini
1315
quoniam bonus?

CRISPÍN
Vas haciendo
pruebas de mi ingenio; escucha:
estos confites son buenos.
¡Mira qué bello romance!

GREGORIO
Es tan bueno, que te quiero
1320
enviar al campo desde hoy.

CRISPÍN
Y pienso yo que es lo cierto.
Señor, las primeras letras
son para los años tiernos,
no para mí, porque ya
1325
tengo barbado el ingenio;
y pues en Móstoles tienes
tierras y hacienda, te ruego
que asista a labrarlas yo,
porque viñas y barbechos
1330
más a su labor me inclinan
que femina, más que genus.
Vea yo cubrir las cepas
de hojas y racimos nuevos,
desde los pámpanos verdes
1335
hasta los pardos sarmientos;
vea yo el lagar pisado,
teñido de mosto espeso,
y cómo en las altas cubas
rebosa y hierve sin fuego;
1340
vea yo segar los haces,
y sobre el bálago seto,
ir rechinando los trillos,
de los guijarros abierto.
Mate, hablando con perdón,
1345
el día que hiciere hielo,
un puerco de mi tamaño,
y como plata con premio,
truéquele todo en menudos,
morcillas, pies, entrecuestos,
1350
cilluerbedas, longanizas,
testuz, asadura, sesos,
lengua que nunca pecó,
manteca, solomos tiernos,
pajarilla, chicharrones,
1355
y hasta aquello que, por tuerto,
no es bueno para virotes,
que así lo dice el proverbio,
y no me mandes que vaya
donde pienso que primero
1360
que pueda aprender latín,
sabré tudesco o guineo.

GREGORIO
Digo que acepto el partido.

CRISPÍN
Los pies mil veces te beso.

GREGORIO
Que ¡por vida de Constanza,
1365
que me hurtaste el pensamiento!

CRISPÍN
Sí, pero ¿no sabes tú
que haciendo el hombre primero
Dios, le vio solo y le dio
quien le acompañase luego,
1370
porque no estuviese solo?

GREGORIO
¿Qué quieres decir en eso?

CRISPÍN
Que me quisiera...

GREGORIO
Prosigue.

CRISPÍN
Parecer a Adán.

GREGORIO
No, entiendo.

CRISPÍN
Debe de ser que no quieres;
1375
que es aquello que aprendemos
en el abecé, y después
nunca más nos sirve.

GREGORIO
Creo
que es la letra ka.

CRISPÍN
Pues ca...

GREGORIO
Casarte.

CRISPÍN
Casarme quiero,
1380
si quieres tú.

GREGORIO
Sí querré,
cuando se ofrezca sujeto.

CRISPÍN
Ya pienso que está ofrecido.

GREGORIO
¿En casa, o fuera?

CRISPÍN
Acá dentro.

GREGORIO
¿Quién?

CRISPÍN
Marina.

GREGORIO
Si ella quiere,
1385
al dote, Crispín, me ofrezco,
y a Móstoles os iréis
acabado el casamiento,
donde viváis con mi hacienda.

CRISPÍN
Vivas más años que un pleito
1390
en que haya dos relatores.

GREGORIO
Entra, y a Constanza hablemos,
que quiere bien a Marina.

CRISPÍN
Sotana, desde hoy os cuelgo;
yo me vuelvo a mi labranza,
1395
porque estudiar sin deseo,
es tocar lira a un caballo
y hacer sin ingenio versos.

(Vanse.)
(Entre el VICIO.)

VICIO
Décima
No me puedo sosegar;
pero si yo soy el Vicio,
1400
no es el sosiego mi oficio,
porque mal le puede hallar
un vicioso que ha de dar
gusto a sus cinco sentidos
que mal estarán dormidos,
1405
si no es cuando la pereza
cierra con mortal flaqueza
los ojos y los oídos;
Décima
este estudiante rapaz
se va poco a poco al cielo:
1410
¿cómo, vicios, no desvelo
su quietud, sosiego y paz?
diréis que soy incapaz
de mirar resplandeciente
de un niño sol el Oriente;
1415
pues ¿qué haré, si de la mano
le tiene aquel Soberano
que fue la cruz su Occidente?
Décima
Pues en volviendo a la Torre,
de quien penden mil escudos,
1420
¿qué vicios no quedan mudos,
si le defiende y socorre?
Simón tan aprisa corre,
que pienso que le promete
ser Virgen, porque le acete
1425
la Virgen por hijo suyo;
pues, Virgen, si es hijo tuyo,
¿quién hay que no le respete?
Décima
¿Quién, estrella de la mar,
se ha de oponer a tus rayos?
1430
Mas ¿de qué sirven desmayos
cuando se ha de pelear?
Vicios, no habéis de culpar
al Vicio; abrid esa cueva,
que todos siete, a tan nueva
1435
conquista sois menester,
que le quiere defender
la que trocó en Ave el Eva.

(Ábranse dos puertas que estén a manera de cueva, y en unas jiradas estén los siete Vicios o pecados mortales, tres en una grada, tres en otra, y en lo alto la SOBERBIA.)

SOBERBIA
Octava real
¿Qué es lo que quieres, Vicio?

VICIO
¡Qué sentado
estás, Soberbia, en ese trono! mira
1440
que el capitán que duerme descuidado,
más a la infamia que a la gloria aspira;
aun de Pereza debe ser culpado,
si al ocio del sosiego se retira;
dejad todos la cueva, y con valiente
1445
brazo, guerra mortal a Dios se intente.

SOBERBIA
Octava real
¿Tan bien nos va con ese atrevimiento?

IRA
¿Parécete que deja Dios su gloria
con tal facilidad a nuestro intento,
o pierdes de sus triunfos la memoria?

LASCIVIA
1450
Lo general en Dios no es argumento,
que siempre ha de ser suya la victoria;
algunas almas ha perdido el cielo.

VICIO
Agradezco, Lascivia, tu consuelo.
Octava real
¿Quién, sino tú, tan animoso fuera?

CODICIA
1455
Cuando el valor que tiene le faltara,
la Codicia que miras se le diera.
GULAY yo, faltando todos, no ¿bastara?
mas di: ¿para quién es guerra tan fiera?
¿Qué gigante mortal rayos dispara
1460
contra nosotros? ¿En qué monte viven?
¿Para quién tantas armas aperciben?

VICIO
Octava real
Vicios ¿no es éste aquel feroz gigante
que venció vuestras varias ilusiones?
Sabed que es un muchacho, un tierno infante.

SOBERBIA
1465
Pues ¿para un niño tantas prevenciones?

VICIO
¿Queréis que, por ventura, se levante
a igualar los magnánimos varones
que en la Iglesia de Cristo son colunas,
por no torcer en el principio algunas?
Octava real
1470
No debéis de saber de qué manera
entra este tierno y varonil soldado
en la estacada, en que el laurel espera,
del ángel de su guarda acompañado;
temo que a la Señora siempre entera,
1475
promete, como fue huerto cerrado,
ser azucena casta eternamente.

PEREZA
¿Tan presto, Vicio, sus favores siente?

VICIO
Octava real
¿Tan presto tiene pensamientos tales?

AVARICIA
Dale un asalto general.

GULA
Lleguemos.

CODICIA
1480
Amores tiernos dice a Dios, mentales.

GULA
Si él habla con su cruz, ¿qué ganaremos?

IRA
¡Que tenga pensamientos celestiales
un niño en esta edad!

VICIO
Tales extremos
me tienen tan cobarde.

SOBERBIA
Escucha un poco.

ENVIDIA
1485
De verle, a más envidia me provoco.

(SIMÓN entre.)

SIMÓN
Romance (tirada)
En este campo estéril,
que cinco fuentes riegan,
por afrentar mis ojos,
que son de piedra en ellas;
1490
en estas soledades,
de dos soles tinieblas,
el uno puesto en sangre,
y el otro en nubes negras;
entre estas secas ramas,
1495
donde tres brazos cuelgan,
cordero a quien mis culpas
causaron tantas penas;
donde dos delincuentes
te acompañan por fuerza,
1500
y yo, que en mis delitos
parezco el que te niega;
aquí, donde una Virgen,
por blancas azucenas
de su divino rostro,
1505
está sembrando perlas,
tan bellas, aunque tristes,
que más fértil de estrellas
la tierra, con el cielo
presume competencia,
1510
escucha, Jesús mío,
mis amorosas quejas,
que de verte y de verme,
el alma las engendra;
mis manos miro libres,
1515
las tuyas miro presas,
aunque para abrazarme
los clavos dan licencia.
Cuando miro la mía,
de vanidades llena,
1520
espinas lastimosas
tu cabeza penetran.
Una atrevida lanza
y una amorosa flecha
pasan tu corazón,
1525
y el mío es hielo y piedra.
¡Humíllale, Dios mío,
porque humillado tenga
el agua de tu gracia,
la sangre de tus venas!
1530
¡Ay, si podré llegarme
con tan graves ofensas!
Que sí me dices creo,
pues bajas la cabeza.

VICIO
¿En esta imaginación,
1535
pertúrbale tú, Soberbia!

SIMÓN
¡Ay, Señor, qué pensamientos
divertir mi vida intentan!

(Todos detrás de él, y él sin verlos, le hablen, y él responda)

SOBERBIA
Si te vieses levantado
por santidad y por letras,
1540
donde los Reyes de España
te honrasen de tal manera
que entrases en su palacio;
y si vieses una reina
a tus pies, Simón, ¿qué harías?

SIMÓN
1545
Besar mil veces la tierra
con humildad, porque el justo,
honras del mundo desprecia.

IRA
¿Si vieses que te murmuran?

SIMÓN
Tener, con Cristo, paciencia,
1550
que en su presencia divina
aun sufrió tantas blasfemias.

LASCIVIA
¿Si te hablasen bellas damas?

SIMÓN
Mirad que es mucho más bella
la Castidad.

CODICIA
¿Si mirases
1555
joyas y grandes riquezas?

SIMÓN
Ver que la mayor de todas
es la pobreza contenta.

GULA
¿Si vieses grandes regalos?

SIMÓN
Irme a la divina Mesa,
1560
donde da la Iglesia un pan
que cielo y tierra sustenta.

AVARICIA
¿Y si en oficio te vieses
que adquirieses grande hacienda?

SIMÓN
Darla a pobres, que estos bienes
1565
son los que al cielo se llevan.

PEREZA
¿Si te cansase el trabajo?

SIMÓN
Decir a la carne enferma
que Dios nos mandó velar,
y estar hasta el alba en vela.
1570
Pero ¿quién me mete a mí
en preguntas y respuestas?
Con mis imaginaciones,
mi altar con dos velas queda.
Voy a cantar a la Virgen
1575
mil versos, mil dulces letras,
que sólo en ella y su Hijo
los pensamientos sosiegan.

(Vase.)

VICIO
Octava real
¿Hay cosa más extraña? ¿Qué os parece
que ha de ser este niño?

SOBERBIA
Algún gigante
1580
que a las columnas de su templo ofrece
Cristo, y que temo por divino Atlante.

VICIO
Nunca en sus alabanzas enmudece;
agora va a cantar.

IRA
Pues no le cante;
estorba, Vicio, sus canciones luego.

VICIO
1585
Pondré el altar y aun a la casa fuego.

ENVIDIA
Octava real
Pues no pueden vencerlo tentaciones,
véngate haciendo mal.
Si se levanta
de decir a la imagen sus canciones,
las velas me darán venganza tanta.

SOBERBIA
1590
Destos proceden ínclitos varones,
ilustres héroes de la Esposa santa
del Cordero.

VICIO
¿Quién duda que le espera?
¡Vicios, muera Simón!

ENVIDIA
¡Da fuego, y muera!

(GREGORIO, el padre, y CONSTANZA.)

CONSTANZA
Redondilla
Ella también tiene gusto
1595
deste casamiento.

GREGORIO
En todo
querría él buscar el modo
más conveniente y más justo
Redondilla
para despacharlos luego
a Móstoles, que esa hacienda,
1600
si no hay quien en ella entienda,
es como ponerla fuego,
Redondilla
y por ser vuestra la estimo.

CONSTANZA
Crispín y Marina son
a propósito.

GREGORIO
Es razón
1605
que tengan algún arrimo
Redondilla
en habiéndolos casado.

CONSTANZA
Con esa hacienda podrán
vivir, y della tendrán,
como caseros, cuidado.

(Canten dentro:)

MÚSICOS
Copla (estructura abierta)
1610
Una niña hermosa
Virgen celestial,
a ser fuente nace
de quien salga el mar.

GREGORIO
Redondilla
¿Quién canta?

CONSTANZA
No sé quién es.

GREGORIO
1615
¡Crispín!

CRISPÍN
¡Señor!

GREGORIO
¿Quién cantó,
que en verdad que me agradó?

CRISPÍN
Admírome de que estés
Redondilla
de saber tan descuidado
que canta muy bien Simón.

GREGORIO
1620
Llámale.

CONSTANZA
En esta ocasión
debe de estar ocupado
Redondilla
con la imagen de su altar,
porque cuando velas tiene,
a bailar y cantar viene.

GREGORIO
1625
Qué, ¿bailar sabe y cantar?

(SIMÓN y CRISPÍN.)

CRISPÍN
Redondilla
Entra, que te está llamando
aquí mi señor.

SIMÓN
¿A mí?

GREGORIO
¿Cantabas tú?

SIMÓN
Señor, sí;
cantando estaba y rezando.

GREGORIO
Redondilla
1630
En verdad, que yo y tu madre
te habemos de oir.

SIMÓN
Pues ¿quién
me ha de tañer?

CRISPÍN
¡Oh, qué bien!
Así obedece a su padre;
Redondilla
traeré de enfrente, en un salto,
1635
los músicos de don Juan.

SIMÓN
¡Oh, qué mal me ayudarán,
de voz y de gracia falto!

(CRISPÍN, con los MÚSICOS.)

CRISPÍN
Redondilla
Luego, a la fe, los topé.

GREGORIO
Simón nos quiere alegrar,
1640
y ha de bailar y cantar.

SIMÓN
Haré lo poco que sé,
Redondilla
sólo por ser obediente.

MÚSICOS
Vos, para todo, Simón,
tenéis gracia y perfección.

SIMÓN
1645
Manda que Crispín me aliente,
Redondilla
pues lo, sabe hacer.

CRISPÍN
¡Yo!

SIMÓN
Sí.

GREGORIO
A coros podéis bailar.

CRISPÍN
Marina me ha de ayudar.

CONSTANZA
Ya viene Marina aquí.

(Adviértase que esté música arriba, la cual ha de tañer y cantar cuando cante SIMÓN, y los MÚSICOS que estén en el teatro, tener las manos quedas en los instrumentos, sin tocar hasta que canten y bailen CRISPÍN y MARINA.)

SIMÓN
Romancillo o endecha
1650
Zagalejos del prado,
celebrad, cantad,
que ha nacido la fuente
que es madre del mar.
Quiere el mar de Cristo
1655
aguas de cristal,
luego no es posible
que la enturbie Adán.
Érase la sierpe
un fiero animal;
1660
aguas preservadas
veneno le dan.
Zagalejos del prado,
celebrad, cantad,
que ha nacido la fuente
1665
que es madre del mar.

[CRISPÍN, MARINA, SIMÓN y los MÚSICOS]
Romancillo o endecha
(CRISPÍN ahora, y canten en el teatro.)
Tus negros ojuelosN
X
Nota del editor

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,
hermosa Leonor,
como están embozados,
matan a traición.
1670
Del negro capote
se ha quejado Amor;
nunca Amor se queja
sin tener razón.
Cúbrelos la noche,
1675
siendo como el sol;
como están embozados,
matan a traición.

(Sale el VICIO.)

VICIO
Romance (tirada)
¿Cómo con tanto descuido
estáis, cuando vuestra casa
1680
en fuego se está abrasando?
¿No veis el humo y las llamas,
que exhalan centellas vivas?

GREGORIO
¡Hijos. mi casa se abrasa;
acudamos al remedio!

SIMÓN
1685
¡Sosiegue, padre! ¡Sagrada
Virgen, madre de la luz,
las dos velas que luz daban
a vuestro retrato santo,
por aquella mano ingrata
1690
cayeron, y han emprendido
nuestro albergue! ¡Soberana
Señora, poned remedio,
pues sois mar de la esperanza!
¡Ave María Santísima!

(Híncanse de rodillas todos.)

VICIO
1695
Sólo aquese nombre basta
a aplacar llamas eternas.

(Sale el ángel echando Avemarías por bofetón.)

GREGORIO
¡Esta es maravilla extraña!

SIMÓN
Más puede hacer quien la hace;
démosle infinitas gracias.

VICIO
1700
No ha aprovechado mi industria;
pero mayores hazañas
he de emprender, hasta hacerte
que de tu entereza caigas.


Acto III

MARINA y CRISPÍN, vestidos de boda; GREGORIO y CONSTANZA, de padrinos; la música, etc.

GREGORIO
Redondilla
Toda la casa se alegra
1705
de ver que tanto lo estás.

CRISPÍN
Yo me alegro mucho más
de que me caso sin suegra.

CONSTANZA
Redondilla
Pues ¿a ser desdicha viene?

CRISPÍN
Aunque viniera del Cid.

MARINA
1710
Yo sé una calle en Madrid
que cuarenta suegras tiene,
Redondilla
y que este nombre le dan.

CRISPÍN
Colegio de suegras es;
pero, Marina, ¿no ves
1715
cómo me he puesto galán?

MARINA
Redondilla
El hábito nunca muda
a las cosas conocidas.

CRISPÍN
Dios alargue nuestras vidas,
no para verte viuda;
Redondilla
1720
que ya ves que no es razón.

MARINA
Pues qué, ¿quieres que me muera
primero?

CRISPÍN
Es pleito en que espera
sentencia siempre el varón.
Décima
¡Oh, muchacho celestial!
1725
¿Qué has de ser, qué quiere el cielo
hacer de tu santo celo
y pureza virginal?
Hablando, viene, que es tal
su devoción, que aun saliendo
1730
de la iglesia, está diciendo,
sin acabar de salir,
lo que no me atrevo a oír,
porque le escucho muriendo.

(SIMÓN entre.)

SIMÓN
Romance (tirada)
Celebró Jerusalén
1735
del rey Salomón las bodas,
y admiráronse sus damas
de ver la divina esposa,
porque en sus dulces cantares
llevó la fama sonora,
1740
desde Palestina a Egipto,
la corona de su gloria.
«¿Quién es aquesta, decían,
que, como la luna hermosa,
y escogida como el sol,
1745
aurora al nacer se nombra,
como ejército terrible,
cuya frente numerosa
ordenada resplandece,
segura de la victoria?»
1750
Yo, si bien rapaz humilde,
hallo, divina Señora,
vuestra limpia Concepción
en su pregunta celosa;
atrevido y disculpado
1755
de hablar en la sacra historia,
responder quiero a las damas,
aunque a los ángeles toca.
Si como aurora María
nace, y los cielos adorna,
1760
claro está que la preserva
el sol de la negra sombra.
Antes que salga, la mira,
la limpia, ilustra e informa;
que fuera del sol defecto
1765
si le tuviera el aurora
prevenido el vellocino.
Como pura y limpia rosa,
naciendo el alba, las nubes
llovieron divino aljófar;
1770
ni se manchara el rocío
que el nácar vírgenes dora,
si Dios había de ser
la Margarita preciosa;
en las manchas de la luna,
1775
las vistas menos devotas
se engañan, porque no advierten
que lo más raro las forma;
en la luna de María,
humanas partes no asombran,
1780
porque fuera toda sol
si de allá viniera toda.
Ser toda Dios no podía;
pero como Dios la endiosa
mil siglos antes que nazca,
1785
aquel instante acrisola;
pues si como sol la escoge,
¿cómo es posible que ponga
defecto en ella quien sabe
que sus rayos la coronan?
1790
Terrible ejército ha sido
vuestra Concepción dichosa,
Virgen, tan bien ordenado,
que no hay orden que le rompa.
Todas juntas, mar de gracia,
1795
hoy a vuestros pies se postran,
y al sol, a la luna, al alba,
que nace tan limpia, adoran.
Reyes y reinos os juran;
si un voto falta, no importa;
1800
¡bien haya quien honra y ama,
que quien bien ama, bien honra!

VICIO
Redondilla
¿Cómo se puede sufrir
esta manera de hablar?
Aún no le puedo inquietar;
1805
mal le podré persuadir.

SIMÓN
Redondilla
¡Virgen, ya quiero serviros
con voto expreso, que vos
sois la primera cine a Dios
le hicistes!

VICIO
Daré suspiros
Redondilla
1810
que penetren el infierno.

SIMÓN
¡Virgen, el voto os consagro!

VICIO
Naciste para milagro
del mundo, Cupido tierno.
Redondilla
Nuevo Amor en esta edad,
1815
consagras a María
tu limpieza.

SIMÓN
¡Reina mía,
recibid mi voluntad!
Redondilla
Mas ¿qué es lo que siento allí?
¿Quién llora junto a la puerta?
1820
Voylo a ver.

VICIO
La suya abierta
tiene el cielo para ti.

(Halle un niño envuelto.)

SIMÓN
Redondilla
¡Ay, Dios, qué grave dolor!
Niño es, sin duda. ¡Ay, mis ojos!
¿Quién os dió tantos enojos?
1825
¿Quién usó tanto rigor?
Redondilla
¿Quién, mi niño, os puso ansí?
¿Quién os dejó desta suerte?
Pero no os dejó a la muerte,
que vive la vida aquí;
Redondilla
1830
mas piedad usó con vos,
que pues no os dejó, la fundo,
en los umbrales del mundo,
sino en las puertas de Dios.
Redondilla
¡Ay, qué cara y qué inocencia!
1835
¡Ay, que se ríe! ¡Ay, mi Dios!
¡Cuál os considero a vos,
soberana omnipotencia,
Redondilla
desamparado del Padre,
temblando de frío al hielo,
1840
sin más abrigo y consuelo
que el calor de vuestra Madre!
Redondilla
¡Ah, chiquito! ¡Él da en reir!
¡Y qué risa tan suave!
Debe de ser que no sabe
1845
que nace para morir.
Redondilla
¿No sabes adónde estás,
ni en qué mundo, ni en qué gentes?
Ríe en tanto que no sientes;
que en sintiendo llorarás.
Redondilla
1850
De suerte me has obligado,
que prometo desde aquí
ser de los niños, por ti,
devoto y aficionado.
Redondilla
Y pues veo en tu alegría,
1855
que es señal de la inocencia,
si llego a edad de prudencia,
ser alegre. ¡Ave María!
Redondilla
Ea, decid, ¿no sabéis
Ave María, chiquillo?
1860
Pero no me maravillo.
Creced, que vos lo diréis.
Redondilla
¡Un papel trae! ¿Qué es esto?
Las letras me lo dirán.
Llámase este niño Juan.
1865
¡Qué lindo nombre le han puesto!
Redondilla
¡Juanillo! ¡Ah, Juanillo! ¡Ah, chico,!
¡Ave María, rapaz!.

(Entre un SACRISTÁN con sobrepelliz y bonete.)

SACRISTÁN
Él se ha estado pertinaz,
puesto que por más que aplico
Redondilla
1870
la vista, no he penetrado
lo que del altar hurtó.
¡Ah, gentilhombre!

SIMÓN
¿Soy yo?

SACRISTÁN
Deje lo que lleva hurtado.

SIMÓN
Romance (tirada)
¡Yo hurtado!

VICIO
¡Oh, qué bien se ha hecho!
1875
Hoy ha de ser mi venganza.

(Entre CRISPÍN.)

CRISPÍN
No hay alma en la iglesia ya;
cuerpos sí, pero sin alma.
¡Si es aquél!

SACRISTÁN
Desarreboce,
señor hidalgo, la cava;
1880
sepa que ya le conozco,
y sé en los pasos que anda.
Cada día viene aquí,
y a que la gente se vaya
aguarda. ¿Qué es lo que mira?
1885
Las lámparas están altas;
las sábanas del altar
debe de pescar.

CRISPÍN
No haga
ese agravio a mi señor.

SACRISTÁN
¡Qué señor! ¡Qué buena lanza!
1890
¿Es otro ladrón como él?
¿Es, por ventura, la caña
desta sanguijuela?

CRISPÍN
Advierta
que le daré dos puñadas,
con que no cante en su vida
1895
parees ni kiries.

SACRISTÁN
Pues salgan
los dos de la iglesia luego.

CRISPÍN
¿Sabe el zote con quién habla?

SACRISTÁN
¡Zote! ¡Ay! ¡A un hombre ordenado
de Vísperas; por la santa
1900
tribuna, y por los dos fuelles
con que los órganos alzan,
que ha de ir a Roma!

CRISPÍN
Y no es lejos,
pues él la tiene en su casa;
¿qué le hizo este mancebo?

SACRISTÁN
1905
Es ladrón de las sábanas
del santo altar.

CRISPÍN
¡Miente!

SACRISTÁN
¿A mí?
¡Aquí de cruces y mangas!

CRISPÍN
Este estudiantico es hijo,
aunque basta ver su cara,
1910
de Gregorio Ruiz.

SACRISTÁN
¿Qué dice?

CRISPÍN
De Navamuel.

SACRISTÁN
¡Cosa extraña!
Es un grande señor mío.

CRISPÍN
Reinosa de la montaña,
por hidalgo conocido,
1915
le dió su solar y casa;
en el valle de Toranzo
tuvo su antigua prosapia
Constanza de Rojas, madre
de quien por ladrón infama;
1920
nació en Móstoles, adonde
sus abuelos, que Dios haya,
compraron campos y hacienda;
y consta por cosa clara,
de muchas informaciones
1925
que han hecho...

SACRISTÁN
El nombre bastaba
para tenerle respeto,
porque Gregorio y su casa
son amparo deste templo;
yo acudo siempre a Constanza
1930
por todo lo que se ofrece;
vile encubrir con la capa
no sé qué cosa, y pensé
que era de aquéstos que andan
a chupar, como lechuzas,
1935
más que el aceite, la plata.

CRISPÍN
¿Qué llevas, Simón?

SIMÓN
Crispín,
toma aqueste niño y calla;
llévale a Marina luego
sin replicarme palabra;
1940
que me va la vida.

CRISPÍN
Voy
que después sabré la causa;
adiós, señor sacristán.

(Vase.)

SACRISTÁN
Perdone; así Dios le valga,
que no sabía quién era.

SIMÓN
1945
No es la ofensa de importancia.

SACRISTÁN
Mire, ya todo es hurtar:
carne y pan con pesas falsas,
carbón con piedras y tierra,
vino con calderos de agua,
1950
y a este paso lo demás;
y ¿qué piensa que es la causa?
Que comen todo lo bueno
los que gobiernan y mandan.
Si un cónsul destos bebiera
1955
vinagre, era cosa clara
que abrasara mil tabernas;
bebe ambrosía, néctar y ámbar;
¿cómo ha de saber que beben
zupia, veneno, tercianas,
1960
dolor de costado, aquellos
que el mismo sustento mata?
¡Quédese con Dios!

SIMÓN
¡Ya, Virgen,
mi vida, bien y esperanza,
os dejo, porque mis padres,
1965
con pena siempre me aguardan!
Pero creedme, que os llevo
tan de veras en el alma,
que antes dejara de ser,
que deje vuestra alabanza.

(GREGORIO, DON JUAN y BERNARDO, parientes suyos.)

DON JUAN
Terceto
1970
Tiene Simón tan gran ventura en esto,
que queda remediado como honrado.

GREGORIO
Que el canónigo Rojas ha dispuesto
Terceto
a regresar en él.

BERNARDO
Y lo ha tratado
conmigo muy de veras.

GREGORIO
Agradezco
1975
lo que siempre con obras me ha obligado;
Terceto
sólo por ser su deudo las merezco,
no por servicios.

DON JUAN
Vos merecéis tanto
como a mostrarlo en la ocasión me ofrezco.

BERNARDO
Terceto
El es buen estudiante, y es un santo;
1980
vos le veréis canónigo en Toledo.

GREGORIO
No sé su voluntad; no me adelanto;
Terceto
de mi parte os ofrezco lo que puedo,
como quien lo quisiera en honra tanta;
de lo que digo, sospechoso quedo.

BERNARDO
Terceto
1985
¿Ser dignidad de aquella Iglesia santa
no ha de aceptar?

GREGORIO
El modo de su vida,
para deciros la verdad, me espanta;
Terceto
hablaréle, señores, y entendida
su voluntad, daré respuesta, y creo
1990
que será de los dos agradecida.

DON JUAN
Por lo menos sabréis nuestro deseo.

(Vanse.)

GREGORIO
Redondilla
Puesto quedo en confusión.

(SIMÓN entre.)

SIMÓN
¡Qué breve se pasa el día!
¡Oh, mi padre! ¡Ave María!

GREGORIO
1995
Seas bien venido, Simón;
Redondilla
que te deseaba hablar
y pedirte albricias.

SIMÓN
Yo,
de lo que el cielo me dió,
¿qué tengo, señor, que os dar
Redondilla
2000
que todo vuestro no sea?

GREGORIO
Mucho tu humildad estimo;
el canónigo, mi primo,
regresar en ti desea;
Redondilla
¡Mira qué renta y qué honor
2005
te da el cielo!

SIMÓN
Bien quisiera,
por vuestro gusto, que fuera
obedeceros, señor.
Redondilla
Posible a la hechura vuestra;
he hecho voto de ser
2010
religioso, y no ha de haber,
dure o no la vida nuestra,
Redondilla
otro propósito ya.

GREGORIO
¿Fraile quieres ser?

SIMÓN
¡Señor,
es voto!

GREGORIO
¡Extraño rigor!
2015
Pero mira que podrá
Redondilla
dispensarse, y que no tienes
edad.

SIMÓN
Señor, una vez
lo dije, haciendo al Juez
de los males y los bienes,
Redondilla
2020
que desta causa lo sea,
y delante de una hermosa
Señora, Madre y Esposa
del mismo que lo desea;
Redondilla
no me puedo desdecir;
2025
que a jornada larga o corta
lo he de cumplir; si os importa
que, como os debo servir,
Redondilla
algún tiempo en casa esté,
ése esperaré no más.

GREGORIO
2030
Notables muestras me das
de tu piedad, celo y fe;
Redondilla
no sé, Simón, lo que pueda
responderte. ¡Dios te guarde!

(Vase.)
(Entren CRISPÍN y MARINA.)

MARINA
Vienes mal y vienes tarde;
2035
mucho que sufrir me queda
Redondilla
si comienzas por aquí.

CRISPÍN
Y a mí, ¿no me queda nada?

MARINA
Pues dime: apenas casada.
¿niño me traes?

CRISPÍN
¡Yo!

MARINA
Sí;
Redondilla
2040
fueron celos de la tal,
viéndote ya con mujer;
¿tú me habías de traer,
Crispín, desvergüenza igual?
Redondilla
¿No le llevarás, picaño,
2045
a un hospital?

CRISPÍN
Si no fuera
Redondilla
el que dado me le hubiera,
tan notorio desengaño,
Redondilla
pesárame de haber sido
instrumento, sin querer,
2050
de tu enojo.

MARINA
¿A qué mujer
esto hubiera sucedido?
Redondilla
Vuelve ¡perro! la criatura
a la tal por cual, o haré
que mi señor...

CRISPÍN
Yo tendré
2055
cual la boda la ventura.
Redondilla
¡Aún no he comido los picos
de la rosca, y ya me arañan!

MARINA
Si otros a éste acompañan,
vé por otros cuatro chicos;
Redondilla
2060
traélos todos

CRISPÍN
Que no sé
quién es éste, ¡vive Dios!

MARINA
¡Hoy nos matamos los dos!

CRISPÍN
¿Hoy, mi Marina?, ¿por qué?

MARINA
Redondilla
¡Perro! ¡Por sayón de Herodes,
2065
por buscador de inocentes!

CRISPÍN
Si desa suerte lo sientes,
digo que no le acomodes;
Redondilla
yo le llevaré a otra parte.

SIMÓN
¿Qué es esto?

CRISPÍN
¿Estabas aquí,
2070
y no volvieras por mí?

SIMÓN
¿Puede Marina culparte
Redondilla
de mi piedad, si yo he sido
quien hoy a la puerta halló
este muchacho?

MARINA
Si yo,
2075
Simón, lo hubiera sabido,
Redondilla
no hubiera a Crispín culpado,
y sólo a ti te creyera
que este niño hallado fuera.

SIMÓN
Ten por cierto que es hallado;
Redondilla
2080
hoy a una imagen tomé
su santo Niño, Marina,
y aquella piedad divina
tan agradecida fue,
Redondilla
que luego un hijo me dió,
2085
y a mi madre le he traído.

CRISPÍN
¿Ves como no te he mentido?

MARINA
Estoy tan segura yo
Redondilla
de que Simón no mintiera
por todo el mundo, que quiero
2090
darte un abrazo.

CRISPÍN
Ya espero.

(Váyanse.)

SIMÓN
¡Ave María, allá fuera!
Silva (tirada)
Virgen, en vuestro vientre santo estuvo
vuestra alma pura, de más gracia llena
que el ángel de más luz; que nuestra pena
2095
en vos el golpe original detuvo.
El lirio de los valles que entretuvo
nueve meses su cándida azucena,
si en gracia cría al Ángel, no condena
a la Primcesa que por madre tuvo.
2100
Más que todos los ángeles deciros
puedo que la tenéis, si en carne humana
nos dais a Dios, aquel dichoso día;
que a ellos los crió para serviros,
y a vos para su Reina soberana,
2105
cuando os dijo Gabriel: «Ave María».

(Entre GABRIEL.)

GABRIEL
Décima
Al eco del dulce nombre
vengo a verte.

SIMÓN
No te veo,
que no quiere mi deseo
que tu presencia me asombre.
2110
¿Cómo quieres que te nombre,
cuando con tu claro acento
ilustras mi entendimiento?

GABRIEL
Un espíritu que inclina
a la beldad más divina
2115
tu amoroso pensamiento.

SIMÓN
Décima
Yo voy, con tu inspiración,
fabricando cada día
casa en que viva María,
cuyos fundamentos son
2120
fe, caridad y oración,
porque la virginidad
sola, fuera vanidad;
así Gregorio lo dijo;
y entre estas flores, elijo
2125
la esperanza y la piedad;
Décima
para mayor fundamento,
quiero también la obediencia,
y ésta sé de cierta ciencia
que la hallaré en un convento;
2130
elige mi entendimiento
la Trinidad, Redención
de cautivos.

GABRIEL
Todos son
pasos a que Dios te guía.

SIMÓN
Su redención y María
2135
me han dado esta devoción;
Décima
a mis padres quiero hablar,
porque con su humilde ruego
me dén el hábito luego.
¡Ay, si me viese llegar
2140
a ver mi pecho adornar
de aquella cruz soberana!

GABRIEL
Háblalos, y ten por llana
tu entrada y tu profesión.

SIMÓN
¡Ay, Dios! Un retrato son
2145
de la redención humana.

GABRIEL
Décima
Simón, el hábito santo,
de la mano de Dios tiene
esta religión, que viene
su luz a ensalzarla tanto;
2150
su caridad causa espanto.
El ángel la significa,
empresa que testifica
con su piedad su decoro,
cuando al cristiano y al moro
2155
trocados brazos aplica.
Décima
Aquí, de doctos varones
y mártires soberanos,
para la lengua y las manos
hallarás imitaciones;
2160
parte, y con dulces razones
tus viejos padres consuela.

SIMÓN
Poco mi amor les desvela
respecto del que a Dios tienen;
que el que a sus hijos previenen,
2165
al amor del cielo apela;
Décima
yo voy con la confianza
que tengo de su valor.

(Vase.)

GABRIEL
Nace el sol, y el resplandor,
humilde círculo alcanza;
2170
así darás esperanza
creciendo a la luz que cría
cuando llega el mediodía
sin que nube se levante,
y más llevando delante
2175
a la aurora de María.

(Entren el VICIO y la OCIOSIDAD.)

VICIO
Décima
Mal nos va de nuestro intento.

OCIOSIDAD
¿Cómo nos irá más bien,
si tiene a su lado quien
le alumbra el entendimiento?

VICIO
2180
Con mi pronóstico siento,
si él entra en la Trinidad,
que su oración y piedad
ha de ser mi muerte.

OCIO
Creo
que ya le lleva el deseo
2185
de matar mi ociosidad.

VICIO
Décima
¿Cuándo lo estuvo Simón?

OCIO
En fin, es muchacho, Vicio,
y es diferente ejercicio
el que hay en la religión;
2190
el ayuno, la oración
y la obediencia, son cosas
que a las almas más ociosas
ponen en santa quietud.

VICIO
¡Oh, humildad, santa virtud,
2195
que en paz del alma reposas!
Décima
Mucho lleva granjeado
Simón para religioso,
en ser humilde y piadoso.

GABRIEL
¿Quién, Vicios, os ha obligado
2200
a alabarle?

VICIO
Tú, que has dado
espíritu celestial,
por aquel Ave imperial
y fénix de Nazarén,
en darle luz para el bien
2205
y en apartarle del mal.
Décima
¡Qué bien por la Reina entró
para privar con el Rey!
¡Qué bien su sagrada ley
y sus preceptos cumplió!
2210
Dios venerar le mandó
los padres; pues di, ¿qué padre
como Dios, ni a quien más cuadre?
Pues di, ¿qué madre también
para el hombre, como quien
2215
fue de Dios Esposa y Madre?

GABRIEL
Romance (tirada)
Vicios, no habéis de tocar,
hoy que el hábito le espera
de la Trinidad divina,
en el umbral de la puerta.
2220
Ya sus padres han hablado
al Ministro; ya le quedan
vistiendo el cándido manto,
testigo de su pureza;
oíd lo que os digo atentos,
2225
aunque pronóstico sea
y divina profecía,
que Dios de Simón ordena;
intérpretes suyos somos:
para más confusión vuestra
2230
y gloria suya, sabed
que guarda Dios a su Iglesia
en Simón una columna,
un miembro de la cabeza
de su sacra arquitectura,
2235
de su fundamento y piedra;
un Bernardo, enamorado
de su Madre, que merezca,
si no sus pechos, sus brazos
y sus divinas respuestas;
2240
un Ildefonso divino
que predique la entereza
del huerto, siempre cerrado,
donde la pura azucena
aquel divino rocío
2245
vistió de doradas perlas;
en fin, un predicador,
que con su angélica lengua,
cincuenta años a los hombres
predique sus excelencias;
2250
un hombre que sea Bautista
de la Virgen, porque tenga
quien lo señale con Ave
María de gracia llena.
«Veis allí, dijo el Bautista,
2255
el Cordero que a la tierra
viene a perdonar pecados»,
y Simón, «El Ave es ésta
que, como paloma y Madre,
por los pecadores ruega».
2260
¡Raro milagro que a un hombre
no falten palabras tiernas,
requiebros, gracias, virtudes,
conceptos y preeminencias
que decir por tantos años
2265
en el púlpito, en la iglesia,
en la calle y en el coro,
en el altar y en la mesa,
desta soberana Madre
con el honor de doncella;
2270
que si bien son infinitas,
es corta la humana ciencia!
Bien merece que en su boca
naciesen ocho azucenas,
pues que tiene Ave María
2275
ocho soberanas letras.
¡Oh, qué fruto tan divino!
La corte de España espera,
en siglo de tres Felipes,
de la amorosa prudencia
2280
con que será confesor,
trayendo mil almas muertas
en sus vicios, al camino
de la gloria y vida eterna.
¿Qué misericordia santa
2285
en trabajos, muertes, penas,
cárceles, enfermedades,
discordias y competencias,
será la de su alma pura,
hallando todos en ella
2290
consejo, remedio, vida,
paz, salud, descanso, hacienda!
¡Oh, qué de ofensas de Dios
estorba, impide, remedia,
entendiendo pensamientos,
2295
montante de Dios en ellas!
Será su oración notable,
de todo el infierno afrenta,
porque aun en suma vejez
tendrá más que humanas fuerzas
2300
para que todas las noches
en la oración le amanezca,
aunque el trabajo del día
las fuerzas mortales venza.
¡Qué desprecio será el suyo
2305
de las cosas de la tierra!
Dentro y fuera de su casa,
¡qué humildad y qué pobreza!
Por Ministro y Provincial,
religiosas preeminencias,
2310
no habrá diferencia en él
de lo que sin ella era;
y aunque ha de ver a sus pies
a Isabel, de España Reina,
en su trato y humildad
2315
no admitirá diferencia;
será su dichosa vida
setenta y dos años, y ésta
un ejemplo a cuantas almas
el sacerdocio profesan.
2320
Calificará su muerte
su vida, viéndose en ella
el más general concurso
que se haya visto, ni pueda
encarecer lengua o pluma;
2325
pero para afrenta vuestra,
quiero que le imaginéis
en la pintura más nueva
de un jeroglífico sacro
que en estos siglos merezca
2330
amor a la Virgen santa,
que desta manera premia.

(Ábranse dos puertas en medio del teatro, y véase una imagen de la Anunciación, y el P. Rojas de rodillas, con un ramo de ocho azucenas en la boca.)

VICIO
Octava real
Ni quiero, imaginar en tal pintura,
ni es justo que me baste sufrimiento
para mirar de un alma hermosa y pura,
2335
producido tan alto pensamiento
ocho azucenas, con quien fuera oscura
la luz del alba, tienen fundamento.
En su dichosa lengua, que las cría,
las ocho letras son de Ave María.
Octava real
2340
¡Vamos, Ociosidad, que nunca pienso
que fuiste tan ociosa como agora!

OCIOSIDAD
¡Glorioso es en sus santos Dios inmenso,
y más, devotos de tan gran Señora!

VICIO
¿A quién no admira aquel amor intenso
2345
con que la sirve, mira y enamora?
¡Hombres, llamadla hasta el postrero día;
que para Dios no hay luz como María!

(Entren sus padres de SIMÓN acompañados de sus deudos y criados.)

GREGORIO
Romance (tirada)
No os espantéis de que sean,
en esta ocasión dichosa,
2350
lágrimas las que del alma
salgan a mostrarla toda.
¡No siempre llora la pena,
tal vez el contento llora!

DON JUAN
Cualquiera demostración
2355
en esta ocasión, es corta.

BERNARDO
¡Con qué humildad ha tomado
el hábito!

CONSTANZA
Es una cosa
que ha causado admiración,
y no le ha visto persona
2360
que no diga que ha de ser
un santo.

GREGORIO
El cielo disponga
sus fines de tal manera,
que a sus principios responda.

CRISPÍN
¡Llora, Marina, y confiesa
2365
tus pecados!

MARINA
¿Por qué agora?

CRISPÍN
Por ver que un niño como éste
en la religión se ponga:
¡Ah, Dios, quién le hubiera visto
antes de tan negra boda,
2370
para camparse con él!

MARINA
Y yo fuera la dichosa,
y tú habías de ser fraile.

CRISPÍN
¡No hay cocinas, no hay escobas,
no hay huertas, no hay refitorios,
2375
no hay bacinillas, no hay norias!

MARINA
¿Agora lloras?

CRISPÍN
¡Qué quieres!
¿No es esta ocasión piadosa?
He criado este muchacho;
por eso mis ojos lloran.

(Salga SIMÓN con el hábito de la Santísima Trinidad, en cuerpo, y su corona abierta, y dos religiosos a los lados.)

RELIGIOSO
2380
Llegad a pedir su mano,
y a vuestros deudos que os honran,
dad con humildad los brazos.

SIMÓN
Hoy a vuestros pies se postra
esta humilde hechura vuestra.

GREGORIO
2385
¡Con su mano poderosa
Dios te bendiga, y te haga
un gran santo!

SIMÓN
¡Ya, señora,
se cumplió vuestro deseo!

CONSTANZA
Hijo, lo que más importa
2390
es servir a la del cielo,
que deste premio os adorna.
Cumplí lo que le ofrecí;
lo demás a vos os toca:
¡Dios os haga un grande santo,
2395
trasladando esa corona
a la del cielo!

CRISPÍN
¿No vuelves
la cara a Crispín?

SIMÓN
Reporta
los brazos.

CRISPÍN
¿Cómo los brazos?
Aun a besarte provocas.

GREGORIO
2400
Esta es la primera parte,
Madrid, desta dulce historia.

SIMÓN
Aquí se acaba, senado,
2405
La Niñez del Padre Rojas.


Colofón

LAUS DEO ET MATRI VIRGINI
Si quid dictum adversus fidem, tanquam non dictum, et omnia sub correctione S. M. E.

En Madrid, a 4 de enero de 1625.
LOPE DE VEGA CARPIO