Félix Lope de Vega y Carpio Lope de Vega y Carpio, Félix

LA MOZA DE CÁNTARO




Texto utilizado para esta edición digital:
La moza de cántaro. Association for Hispanic Classical Theater (Comedias.org), 2007. Edición digital de David Hildner a partir de: Lope de Vega, La moza de cántaro. Edición de Madison Stathers. Nueva York, Henry Holt and Company, 1913 (revisada en 1938).
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Guinart Palomares, David (Artelope)

PERSONAS

El CONDE, galán
Don JUAN, galán
Don DIEGO, galán
FULGENCIO, galán
Don BERNARDO, viejo
PEDRO, lacayo
MARTÍN, lacayo
LORENZO, lacayo
BERNAL, lacayo
Doña MARÍA, dama
Doña ANA, viuda
LUISA, criada
LEONOR, criada
JUANA, criada
ALCAIDE
INDIANO
MESONERO
MOZO de mulas
MÚSICOS
LACAYOS
ACOMPAÑAMIENTO

Acto I

Salen Doña MARÍA y LUISA, con unos papeles.

LUISA
Redondilla
Es cosa lo que ha pasado
para morirse de risa.

MARÍA
¿Tantos papeles, Lüisa,
esos Narcisos te han dado?

LUISA
Redondilla
5
¿Lo que miras dificultas?

MARÍA
¡Bravo amor, brava fineza!

LUISA
No sé si te llame alteza
para darte estas consultas.

MARÍA
Redondilla
A señoría te inclina,
10
pues entre otras partes graves,
tengo deudo, como sabes,
con el duque de Medina.

LUISA
Redondilla
Es título la belleza
tan alto, que te podría
15
llamar muy bien señoría,
y aspirar, señora, a alteza.

MARÍA
Redondilla
¡Lindamente me conoces!
Dasme por la vanidad.

LUISA
No es lisonja la verdad,
20
ni las digo, así te goces.
Redondilla
No hay en Ronda ni en Sevilla
dama como tú.

MARÍA
Yo creo,
Lüisa, tu buen deseo.

LUISA
Tu gusto me maravilla.
Redondilla
25
A ninguno quieres bien.

MARÍA
Todos me parecen mal.

LUISA
Arrogancia natural
te obliga a tanto desdén.
Redondilla
—Éste es de don Luis.

MARÍA
Lo leo
30
sólo por cumplir contigo.

LUISA
Yo soy de su amor testigo.

MARÍA
Y yo de que es necio y feo.
Lee.
"Considerando conmigo a solas, señora doña María..."
Redondilla
No leo.

Rompe el papel.

LUISA
¿Por qué?

MARÍA
¿No ves
que comienza alguna historia,
35
o que quiere en la memoria
de la muerte hablar después?

LUISA
Redondilla
Éste es de don Pedro.

MARÍA
Muestra.

LUISA
Yo te aseguro que es tal,
que no te parezca mal.

MARÍA
40
¡Bravos rasgos! ¡Pluma diestra!
Lee.
"Con hermoso, si bien severo, no dulce, apacible sí rostro, señora mía, mentida vista me miró vuestro desdén, absorto de toda humanidad, rígido empero, y no con lo brillante solícito, que de candor celeste clarifica vuestra faz, la hebdómada pasada."
Rómpele.
Redondilla
¿Qué receta es ésta, di?
¿Qué médico te la dio?

LUISA
Pues ¿no entiendes culto?

MARÍA
¿Yo?
¿Habla de "aciértame aquí"?

LUISA
Redondilla
45
Hazte boba, por tu vida.
¿Puede nadie ser discreto
sin que envuelva su conceto
en invención tan lucida?

MARÍA
Redondilla
¿Ésta es lucida invención?
50
Ahora bien, ¿hay más papel?

LUISA
El de don Diego, que en él
se cifra la discreción.

Lee.

MARÍA
"Si yo fuera tan dichoso como vuestra merced hermosa, hecho estaba el partido."
Rómpele.
Redondilla
¿Qué es partido? No prosigo.

LUISA
¿Que nada te ha de agradar?

MARÍA
55
Pienso que quiere jugar
a la pelota conmigo.
Redondilla
Lüisa, en resolución,
yo no tengo de querer
hombre humano.

LUISA
¿Qué has de hacer,
60
si todos como éstos son?

MARÍA
Redondilla
Estarme sola en mi casa.
Venga de Flandes mi hermano,
pues siendo tan rico, en vano
penas inútiles pasa.
Redondilla
65
Cásese, y déjeme a mí
mi padre; que yo no veo
dónde aplique mi deseo
de cuantos andan aquí,
Redondilla
codiciosos de su hacienda;
70
que, si va a decir verdad,
no quiere mi vanidad
que cosa indigna le ofenda.
Redondilla
Nací con esta arrogancia.
No me puedo sujetar,
75
si es sujetarse el casar.

LUISA
Hombres de mucha importancia
Redondilla
te pretenden.

MARÍA
Ya te digo
que ninguno es para mí.

LUISA
Pues ¿has de vivir ansí?

MARÍA
80
¿Tan mal estaré conmigo?
Redondilla
Joyas y galas ¿no son
los polos de las mujeres?
Si a mí me sobran, ¿qué quieres?

LUISA
¡Qué terrible condición!

MARÍA
Redondilla
85
Necia estás. No he de casarme.

LUISA
Si tu padre ha dado el sí,
¿qué piensas hacer de ti?

MARÍA
¿Puede mi padre obligarme
Redondilla
a casar sin voluntad?

LUISA
90
Ni tú tomarte licencia
para tanta inobediencia.

MARÍA
La primera necedad
Redondilla
dicen que no es de temer,
sino las que van tras ella,
95
pretendiendo deshacella.

LUISA
Los padres obedecer
Redondilla
es mandamiento de Dios.

MARÍA
¿Ya llegas a predicarme?

LUISA
Nuño acaba de avisarme
100
que estaban juntos los dos . . .

MARÍA
Redondilla
¿Quién?

LUISA
Mi señor y don Diego.

MARÍA
¿Qué importa que hablando estén,
si no me parece bien,
y le desengaño luego?

LUISA
Redondilla
105
Y don Luis ¿no es muy galán?

MARÍA
Tal salud tengas, Lüisa.
Muchas se casan aprisa,
que a llorar despacio van.

LUISA
Redondilla
Ésa es dicha y no elección;
110
que mirado y escogido
salió malo algún marido,
y otros sin ver, no lo son.
Redondilla
Que si son por condiciones
los hombres buenos o malos,
115
muchas que esperan regalos
encuentran malas razones.
Redondilla
Pero en don Pedro no creo
que haya más que desear.

MARÍA
Sí hay, Luisa...

LUISA
¿Qué?

MARÍA
No hallar
120
a mi lado hombre tan feo.

LUISA
Redondilla
Mil bienes me dicen dél,
y tú sola dél te ríes.

MARÍA
Lüisa, no me porfíes;
Que éste es don Pedro el Crüel.

LUISA
Redondilla
125
Tu desdén me maravilla.

MARÍA
Pues ten por cierta verdad
que es rey de la necedad,
como el otro de Castilla.

LUISA
Redondilla
Don Diego está confïado;
130
joyas te ha hecho famosas.

MARÍA
¿Joyas?

LUISA
Y galas costosas;
hasta coche te ha comprado.

MARÍA
Redondilla
Don Diego de noche y coche.

LUISA
¡De noche un gran caballero!

MARÍA
135
Mas ¡ay Dios! que no le quiero
para don Diego de noche.
Redondilla
Otra le goce, Lüisa,
no yo. ¡De noche visiones!

LUISA
Oigo unas tristes razones.

MARÍA
140
Volvióse en llanto la risa.
Redondilla
¿No es éste mi padre?

LUISA
Él es.

Don BERNARDO, de hábito de Santiago, con un lienzo en los ojos. DICHAS.

BERNARDO
¡Ay de mí!

MARÍA
Señor, ¿qué es esto?
¿Vos llorando y descompuesto,
y yo no estoy a esos pies?
Redondilla
145
¿Qué tenéis, padre y señor,
mi solo y único bien?

BERNARDO
Vergüenza de que me ven
venir vivo y sin honor.

MARÍA
Redondilla
¿Cómo sin honor?

BERNARDO
No sé.
150
Déjame, por Dios, María.

MARÍA
Siendo vos vida en la mía,
¿cómo dejaros podré?
Redondilla
¿Habéis acaso caído?
Que los años muchos son.

BERNARDO
155
Cayó toda la opinión
y nobleza que he tenido.
Redondilla
No es de los hombres llorar;
pero lloro un hijo mío
que está en Flandes, de quien fío
160
que me supiera vengar.
Redondilla
Siendo hombre, llorar me agrada;
porque los viejos, María,
somos niños desde el día
que no quitamos la espada.

MARÍA
Redondilla
165
Sin color, y el alma en calma
os oigo, padre y señor;
mas ¿qué mucho sin color,
si ya me tenéis sin alma?
Redondilla
¿Qué había de hacer mi hermano?
170
¿De quién os ha de vengar?

BERNARDO
Hija, ¿quiéresme dejar?

MARÍA
Porfías, señor, en vano.
Redondilla
Antes de llorar se causa
la excusa, pero no agora;
175
que siempre quiere el que llora
que le pregunten la causa.

BERNARDO
Romance (tirada)
Don Diego me habló, María...
Contigo casarse intenta...
Respondíle que tu gusto
180
era la primer licencia,
y la segunda del Duque.
Escribí, fue la respuesta
no como yo la esperaba;
que darte dueño quisieran
185
estas canas, que me avisan
de que ya mi fin se cerca.
Puse la carta en el pecho,
lugar que es bien que le deba;
que llamarme deudo el Duque
190
fue de esta cruz encomienda.
Vino a buscarme don Diego
a la Plaza (¡nunca fuera
esta mañana a la Plaza!),
y con humilde apariencia
195
me preguntó si tenía
(aunque con alguna pena)
carta de Sanlúcar. Yo
le respondí que tuviera
a dicha poder servirle:
200
breve y bastante respuesta.
Dijo que el Duque sabía
su calidad y nobleza;
que le enseñase la carta,
o que era mía la afrenta
205
de la disculpa engañosa.
Yo, por quitar la sospecha,
saqué la carta del pecho,
y turbado leyó en ella
estas razones, María.
210
—Quien tal mostró, que tal tenga.
—"Muy honrado caballero
es don Diego; pero sea
el que ha de ser vuestro yerno
tal, que al hábito os suceda
215
como a vuestra noble casa."
Entonces don Diego, vuelta
la color en nieve, dice,
y de ira y cólera tiembla:
"Tan bueno soy como el Duque."
220
Yo con ira descompuesta
respondo: "Los escuderos,
aunque muy hidalgos sean,
no hacen comparación
con los príncipes; que es necia.
225
Desdecíos o le escribo
a don Alonso que venga
desde Flandes a mataros."
Aquí su mano soberbia...
Pero prosigan mis ojos
230
lo que no puede la lengua.
Déjame; que tantas veces
una afrenta se renueva
cuantas el que la recibe
alN
X
Nota del editor

Aquí, como en otros casos posteriores que no señalaremos, sustituimos el «a el» que trae la edición por la forma contracta, por coherencia con el conjunto del texto.

que la ignora la cuenta.
235
Herrado traigo, María,
el rostro con cinco letras,
esclavo soy de la infamia,
cautivo soy de la afrenta.
El eco sonó en el alma;
240
que si es la cara la puerta,
han respondido los ojos,
viendo que llaman en ella.
Alcé el báculo... Dijeron
que lo alcancé... no lo creas;
245
que mienten al afrentado,
pensando que le consuelan.
Prendióle allí la justicia,
y preso en la cárcel queda:
¡pluguiera a Dios que la mano
250
desde hoy estuviera presa!
¡Ay, hijo del alma mía!
¡Ay, Alonso! Si estuvieras
en Ronda... Pero ¿qué digo?
Mejor es que yo me pierda.
255
Salid, lágrimas, salid . . .
Mas no es posible que puedan
borrar afrentas del rostro,
porque son moldes de letras
que, aunque se aparta la mano,
260
quedan en el alma impresas.

Vase.

LUISA
Redondilla
Fuese.

MARÍA
Déjame de suerte
que no pude responder.

LUISA
Ve tras él; que puede ser
que intente darse la muerte,
Redondilla
265
viendo perdido su honor.

MARÍA
Bien dices: seguirle quiero;
que no es menester acero
adonde sobre el valor.

Vanse. Salen Don DIEGO, FULGENCIO.

FULGENCIO
Redondilla
La razón es un espejo
270
de consejos y de avisos.

DIEGO
En los casos improvisos
¿quién puede tomar consejo?

FULGENCIO
Redondilla
Los años de don Bernardo
os ponen culpa, don Diego.

DIEGO
275
Confieso que estuve ciego.

FULGENCIO
Es don Alonso gallardo
Redondilla
y gran soldado.

DIEGO
Ya es hecho,
y yo me sabré guardar.

FULGENCIO
Un consejo os quiero dar
280
para asegurar el pecho.

DIEGO
Redondilla
¿Cómo?

FULGENCIO
Que dejéis a España
luego que salgáis de aquí.

DIEGO
¿A España, Fulgencio?

FULGENCIO
Sí;
porque será loca hazaña
Redondilla
285
que a don Alonso esperéis;
que, fuera de la razón
que él tiene en esta ocasión,
pocos amigos tendréis.
Redondilla
Toda Ronda os pone culpa.

DIEGO
290
Claro está, soy desdichado...
Pues el haberme afrentado
era bastante disculpa.

FULGENCIO
Redondilla
Mostraros la carta fue
yerro de un hombre mayor.

DIEGO
295
En los lances del honor
¿quién hay que seguro esté?

FULGENCIO
Romance (tirada)
El tiempo suele curar
las cosas irremediables.

El ALCAIDE de la Cárcel, con barba y bastón. DICHOS.

ALCAIDE
Una mujer está aquí
300
que quiere hablaros.

DIEGO
Dejadme,
Fulgencio, si sois servido.

FULGENCIO
A veros vendré a la tarde.

Vase.

ALCAIDE
Llegó a la puerta cubierta;
pedíle que se destape,
305
y dijo que no quería.
Parecióme de buen talle
y cosa segura; en fin,
gustó de que la acompañe
a vuestro aposento.

DIEGO
Que entre
310
la decid, y perdonadme;
que es persona principal,
si es quien pienso.

ALCAIDE
En casos tales
se muestra el amor.
Vase. Dentro.
(Entrad.)

Sale Doña MARÍA, cubierta con su manto.

DIEGO
¡Sola, mi señora, a hablarme,
315
y en parte tan desigual
de vuestra persona y traje!

MARÍA
Dan ocasión los sucesos
para desatinos tales.

DIEGO
Descubríos, por mi vida,
320
advirtiendo que no hay nadie
que aquí pueda conoceros.

[Descúbrese doña María.]

MARÍA
Yo soy.

DIEGO
Pues, ¡vos en la cárcel!

MARÍA
El amor que me debéis
desta manera me trae;
325
que, agradecida del vuestro,
me fuerza a que me declare.
A pediros perdón vengo
y a que no pase adelante
este rigor, pues el medio
330
de hacer estas amistades
es el casarnos los dos;
que cuando a saber alcance
don Alonso que soy vuestra,
no tendrá de qué quejarse.
335
Con esto venganzas cesan,
que suelen en las ciudades
engendrar bandos, de quien
tan tristes sucesos nacen.
Vos quedaréis con la honra
340
que es justo y que Ronda sabe,
satisfecho el señor Duque,
desenojado mi padre,
y yo con tan buen marido
que pueda mi casa honrarse
345
y don Alonso mi hermano.

DIEGO
¿Quién pudiera sino un ángel,
señora doña María,
hacer tan presto las paces?
Vuestro gran entendimiento
350
y divino en esta parte,
ha dado el mejor remedio
que pudiera imaginarse.
No le había más seguro,
y sobre seguro, fácil,
355
para que todos quedemos
honrados cuando me case.
No será mucha licencia
que al altar dichoso abrace,
sagrado de mis deseos,
360
donde está Amor por imagen,
pues ya decís que sois mía.

MARÍA
Quien supo determinarse
a ser vuestra, no habrá cosa
que a vuestro gusto dilate.
365
Confirmaré lo que digo
con los brazos. —Muere, infame.

Al abrazarle, saca una daga y dale con ella.

DIEGO
¡Jesús! ¡Muerto soy! ¡Traición!

MARÍA
¿En canas tan venerables
pusiste la mano, perro?
370
Pues estas hazañas hacen
las mujeres varoniles.
Yo salgo. ¡Cielo, ayudadme!

Vase. Sale FULGENCIO.

FULGENCIO
Redondilla
Paréceme que he sentido
una voz, y que salió
375
esta mujer que aquí entró
(que no sin sospecha ha sido)
Redondilla
más turbada y descompuesta
que piden casos de amor.
No fue vano mi temor.
380
¡Don Diego!... ¿Qué sangre es ésta?

DIEGO
Redondilla
Matóme doña María,
la hija de don Bernardo.

FULGENCIO
¡Alcaide! ¡Gente! ¿Qué aguardo?
Aparte.
(Mas cosa injusta sería
Redondilla
385
ocasionar su prisión.
Esperar que salga quiero;
que esto ya es hecho.)

DIEGO
Yo muero
con razón, aunque a traición.
Redondilla
Muy justa venganza ha sido,
390
por fïarme de mujer.
Mas no la dejéis prender.

FULGENCIO
Yo pienso que habrá salido.
Redondilla
Pero ¿por qué no queréis
que la prendan?

DIEGO
Ha vengado
395
las canas de un padre honrado.
Esto en viéndole diréis...
Redondilla
Y que yo soy, cuanto a mí,
su yerno, pues se casó
conmigo, aunque me mató
400
cuando los brazos le di.
Redondilla
Con esto vuelvo a su fama
lo que afrentarla pudiera.

FULGENCIO
Toda la cárcel se altera.
Quiero buscar esta dama.

Se lleva a don DIEGO. Salen el CONDE y don JUAN.

CONDE
Redondilla
405
¡Hermosa viuda, don Juan!
No he visto cosa más bella.

JUAN
Con razón, Conde, por ella
esos desmayos os dan.

CONDE
Redondilla
¿Hay tal gracia de monjil?
410
Que es de azabache, repara,
imagen, menos la cara
y manos, que son marfil.

JUAN
Redondilla
Vos tenéis un gran sujeto
para versos.

CONDE
No he pensado
415
meterme en ese cuidado;
que pienso andar más discreto.

JUAN
Redondilla
¿Cómo?

CONDE
Remitirme al oro,
que es excelente poeta.

JUAN
Dicen que es rica y discreta:
420
guardadle más el decoro.

CONDE
Redondilla
¿Fue vuestro crïado allá?

JUAN
Con una crïada habló,
y a estas horas pienso yo
que bien informado está.

CONDE
Redondilla
425
Mejor entre sus iguales
suele hablar más libremente
este género de gente.

Sale MARTÍN.

JUAN
¿Qué hay, Martín? Contento sales.

MARTÍN
Redondilla
Servir al Conde deseo.

CONDE
430
Yo estimo tu buen amor.

MARTÍN
Hablé con la tal Leonor,
como si fuera en mi empleo,
Redondilla
estando en larga oración
la retórica lacaya,
435
y ella, a manera de maya,
serena toda facción.
Redondilla
Díjela que me tenía
sin alma Leonor la bella;
que hacía un mes que la huella
440
de sus chinelas seguía;
Redondilla
y que bailando en el río
de la castañeta al son,
me entró por el corazón
y por toda el alma el brío.
Redondilla
445
Cuando ya la tuve tierna,
pregunté la condición
de su ama, y la razón
de estado que la gobierna.
Redondilla
Dijo que era principal,
450
con deudos de gran valor,
y que tenía su honor,
desde que enviudó, cabal.
Redondilla
Que era rica y entendida,
y no de su casa escasa,
455
si bien no entraba en su casa
ni aun sombra de alma nacida.
Redondilla
Que al parecer recatada
era todo su cuidado,
y díjome que había estado
460
sólo dos meses casada;
Redondilla
porque su noble marido,
de enamorado, murió.

CONDE
No envidio la muerte yo,
la causa sí.

JUAN
Necio ha sido,
Redondilla
465
pues tanto tiempo tenía.

MARTÍN
Poca edad y mucho amor,
toda la vida, señor,
remiten a solo un día.

CONDE
Redondilla
¿Cómo trae tan pequeñas
470
tocas?

JUAN
Más hermosa está.

MARTÍN
Porque las largas son ya
para beatas y dueñas.
Redondilla
Y las cortas en la corte
no se traen sin ocasión.

CONDE
475
¿Qué ocasión dará razón
que para disculpa importe?

MARTÍN
Redondilla
Muriósele a una casada
su marido, y no quedó
muy triste, pues le envolvió
480
como si fuera pescada,
Redondilla
en un pedazo de anjeo;
y sin que cumpliese manda,
con largas tocas de holanda
salió vertiendo poleo
Redondilla
485
en un reverendo coche.
Pero el muerto, mal contento,
del sepulcro a su aposento
se trasladó aquella noche,
Redondilla
y díjole "¡Vos, Holanda,
490
y yo anjeo, picarona!
¿No mereció mi persona
una sábana más blanda?"
Redondilla
Esto diciendo, el difunto
en las tocas se envolvió
495
y el anjeo le dejó:
ocasión desde aquel punto
Redondilla
con que sin tocas las veo;
y cuerdo temor ha sido,
porque no vuelva el marido
500
a dejarles el anjeo.

CONDE
Redondilla
Cuanto la licencia alargas,
la obligación disimulas.

MARTÍN
Señor, en dueñas y en mulas
están bien las tocas largas.

CONDE
Redondilla
505
Mucha honestidad promete,
y es decoro justo y santo.

MARTÍN
Una viuda con un manto
es obispo con roquete.
Redondilla
Fuera de esto, aquel estar
510
siempre en una misma acción
no mueve la inclinación
que el traje suele obligar.
Redondilla
Ver siempre de una manera
a una mujer es cansarse.

CONDE
515
Pues ¿puede el rostro mudarse?

MARTÍN
Pues ¿no se muda y altera,
Redondilla
mudando el traje, el semblante?

JUAN
Conde, Martín dice bien;
porque el varïar tan bien
520
da novedad al amante.

MARTÍN
Redondilla
De mi condición advierte
que me pudren las pinturas,
porque siempre las figuras
están de una misma suerte.
Redondilla
525
¿Qué es ver levantar la espada
en una tapicería
a un hombre, que en todo el día
no ha dado una cuchillada?
Redondilla
¿Qué es ver a Susana estar
530
entre dos viejos desnuda,
y que ninguno se muda
a defender ni a forzar?
Redondilla
Linda cosa es la mudanza
del traje.

CONDE
La viuda, en fin,
535
¿es conversable, Martín?

MARTÍN
No me quitó la esperanza,
Redondilla
si entráis con algún enredo;
que dice que da lugar
que la puedan visitar.

CONDE
540
Yo le buscaré, si puedo.

JUAN
Redondilla
Como visto no te hubiera,
fácil remedio se hallara.

CONDE
Si en que me ha visto repara,
fingirme enojarla fuera.
Redondilla
545
Llama; que yo he prevenido
con que me pueda creer.

JUAN
No lo echemos a perder.

CONDE
No puedo estar más perdido.

Vanse. El CONDE, don JUAN, MARTÍN.

MARTÍN
Redondilla
Ya te ha visto: a verte sale.
550
No le has parecido mal.

CONDE
¿Hay jazmín, rosa y cristal
que a la viudilla se iguale?

Salen doña ANA, de viuda, LEONOR y JUANA.

ANA
Redondilla
Novedad me ha parecido;
Vueseñoría perdone.

CONDE
555
No hay novedad que no abone
el deseo que he tenido
Redondilla
de serviros, si yo fuese,
para que no os cause enojos,
tan dichoso en vuestros ojos,
560
que serviros mereciese.

ANA
Redondilla
Leonor, sillas.

MARTÍN
A don JUAN.
(No va mal,
pues piden sillas.)

JUAN
(Martín,
la viudilla es serafín
de perlas y de coral.)

MARTÍN
Redondilla
565
(¿Agrádate a ti también?)

JUAN
(A esa pregunta responde
que está enamorado el Conde,
y yo no.)

MARTÍN
(Dices muy bien.)

ANA
Redondilla
¿Quién es este caballero?

CONDE
570
Mi primo don Juan.

ANA
Señor,
perdonad.

JUAN
No ha sido error.
Hablad; que estorbar no quiero.

ANA
Redondilla
Vos no podéis estorbar,
ni aquí tendréis ocasión.

JUAN
575
No lo mandéis.

ANA
Es razón.

JUAN
No me tengo de sentar.

ANA
Redondilla
Ahora bien, yo no porfío.

JUAN
Decísme que necio soy.

CONDE
Oídme.

ANA
Oyéndoos estoy.

JUAN
580
Por lo mismo me desvío.

CONDE
Redondilla
Señora, aunque os he mirado
mil veces sin conoceros,
antes que viniera a veros
tuve de veros cuidado.
Redondilla
585
Vuestro esposo, que Dios tiene,
era mi amigo: jugamos
una noche; comenzamos
por una rifa, que viene
Redondilla
a ser, como en los amores,
590
la tercera que concierta,
o a lo menos que dispierta
el gusto a los jugadores.
Redondilla
Perdió, picóse, sacó
unos escudos, y luego,
595
terciando mi primo el juego,
cuatro sortijas perdió.
Redondilla
Mas vamos a lo que importa.

ANA
Esas sortijas eché
menos: pesadumbre fue
600
(tan mal amor se reporta)
Redondilla
porque vine a sospechar
que a alguna dama las dio.

JUAN
A MARTÍN.
(Bien la mentira salió.)

MARTÍN
(¿Hay cosa como atinar
Redondilla
605
las sortijas que faltaron?)

JUAN
(Hay dichosos en mentir.)

MARTÍN
(A cuantas supe decir,
con el hurto me pescaron.
Redondilla
No he mentido sin que luego
610
no se me echase de ver.)

CONDE
Así se vino a encender
con esta pérdida el juego,
Redondilla
que perdió seis mil ducados
sobre palabra segura,
615
de que tengo una escritura.

ANA
Más enredos y cuidados
Redondilla
que días vivió conmigo
don Sebastián me dejó.
¿Seis mil ducados?

CONDE
Si yo
620
basto, que soy quien lo digo,
Redondilla
y los testigos presentes.

MARTÍN
Al firmarla estuve allí
tan presente como aquí.

JUAN
A MARTÍN.
(¡Con qué desvergüenza mientes!)

MARTÍN
Redondilla
625
(¡Qué gracia! El buen mentidor
ha de ser, señor don Juan,
descarado a lo truhán,
y libre a lo historiador.)

ANA
Redondilla
Pensé que vueseñoría
630
me venía hacer merced.

CONDE
Que os he de servir creed;
que ésa fue la intención mía.
Redondilla
No os dé pena la escritura,
puesto que fue de mayor;
635
que no tiene mal fiador
la paga en vuestra hermosura.

MARTÍN
Redondilla
A don JUAN.
(¿Hay oficial de escritorios
que encaje el marfil ansí?)

JUAN
(En amando, para mí
640
son los engaños notorios.)

MARTÍN
Redondilla
(¿Amor se funda en engaños?)

JUAN
(Primero que el amor fueron;
pues desde que ellos nacieron
el mundo cuenta sus daños.)

CONDE
Redondilla
645
Si yo, señora, creyera
cobrar la deuda de vos,
sin conocernos los dos,
por otro estilo pudiera.
Redondilla
No vengo sino a ofreceros
650
cuanto tengo y cuanto soy,
con que pagado me voy,
y aun deudor de sólo veros.
Redondilla
Sólo os suplico me deis
licencia de visitaros,
655
si fuere parte a obligaros
confesar que me debéis,
Redondilla
no dineros, sino amor.

ANA
Yo quedo tan obligada,
como deudora y pagada
660
de vuestro heroico valor.

CONDE
Redondilla
Bésoos las manos.

ANA
El cielo
os guarde.

CONDE
¿Vendré?

ANA
Venid.

Vase el Conde.

ANA
¡Ah, señor don Juan! Oíd.

MARTÍN
Aparte.
(Cayó el pez en el anzuelo.)

JUAN
Redondilla
665
¿En qué os sirvo?

ANA
Bien sé yo
que todo aquesto es mentira.

JUAN
Y yo sé que el Conde os mira;
esto de la deuda no.

ANA
Redondilla
¡Mala entrada de galán,
670
entrar mintiendo!

JUAN
Señora,
mi primo el Conde os adora.

ANA
Id con Dios, señor don Juan;
Redondilla
que yerra el Conde en traeros.

JUAN
¿Deacredítolo yo?

ANA
675
Cuando el Conde me miró
me dio ocasión de quereros.

JUAN
Redondilla
Aunque deudos, nos preciamos
mucho más de ser amigos,
aunque envidias ni enemigos
680
no quieren que lo seamos.
Redondilla
Queredle bien; que merece,
señora, que lo queráis.

ANA
Lo que por él negociáis
al Conde desfavorece.

JUAN
Redondilla
685
Voy; que en la carroza aguarda.
Dad licencia que os visite,
y que yo lo solicite.

ANA
Si vuelve con vos, ya tarda.

JUAN
Redondilla
Tanto favor da a entender
690
que por él queréis honrarme.

ANA
Por vos quiero yo obligarme
para que me vuelva a ver.

JUAN
Redondilla
Todo se lo digo ansí.

ANA
Yo os tengo por más discreto.

JUAN
695
¿Volverá el Conde en efeto?

ANA
No sin vos, y con vos sí.

Vanse don JUAN y MARTÍN.

LEONOR
Redondilla
Mucho le has favorecido,
para ser la vez primera.

ANA
Cuando él me favoreciera,
700
mi favor lo hubiera sido;
Redondilla
mas no me quiso entender:
tomo la amistad del Conde.

JUANA
Agora tibio responde.
Aun no ha llegado a querer.

ANA
Décima
705
Para sí.
(Necio pensamiento mío,
que en tal locura habéis dado,
volved atrás, afrentado
de ver tan necio desvío.
Yo, que de tanto me río,
710
¿ruego, pretendo, provoco?
Pensamiento, poco a poco,
no diga el honor que pierdo
que sois con desdenes cuerdo,
ya que quisistes ser loco.
Décima
715
Dieron los ojos en ver,
puesto que en lugar sagrado,
al hombre más recatado
de mirar y de entender;
mas, ya que ha venido a ser
720
provocado a desafío,
responde tan necio y frío,
que me pide que a otro quiera:
mirad ¿quién tal os dijera,
triste pensamiento mío?
Décima
725
En vano estoy descansando
con daros disculpa a vos;
mas tengámosla los dos,
vos amando y yo pensando;
porque de pensar amando
730
lo que puede resultar,
viene el alma a sospechar
lo que imaginó del ver;
porque no hubiera querer
si no hubiera imaginar.
Décima
735
Que no queráis os advierto
hombre tan fino y helado,
que por lo helado me ha dado
tristes memorias del muerto.
Pero si a cogerle acierto
740
con mirar y con rogar . . .
Guárdese, pues, de llegar;
que, agraviada una mujer,
quiere hasta que ve querer,
por vengarse en olvidar.)

Vanse. Sale el INDIANO y un MOZO de mulas.

INDIANO
Redondilla
745
Pasaremos de Adamuz
si este recado nos dan.

MOZO
Por eso dice el refrán:
"Adamuz, pueblo sin luz."
Redondilla
Mas mira que desde aquí
750
comienza Sierra Morena.

INDIANO
Tú las jornadas ordena;
eso no corre por mí.

Sale un MESONERO.

MESONERO
Redondilla
Bien venidos, caballeros.

INDIANO
Pues, huésped, ¿qué hay que comer?

MESONERO
755
Desde hoy al amanecer
dos mozos, seis perdigueros
Redondilla
vienen con un perdigón,
de que estoy desesperado.

INDIANO
Para mí basta.

MESONERO
Ha llegado
760
a hurtaros la bendición
Redondilla
una mujer que le tiene.

INDIANO
Y cuando yo le tuviera,
por ser mujer se le diera.
¿Viene sola?

MESONERO
Sola viene.

INDIANO
Redondilla
765
¡Sola! ¿De qué calidad?

MESONERO
Pobre, y de brío gallarda;
porque en un rocín de albarda
(el término perdonad)
Redondilla
como un soldado venía.
770
Ella propria se apeó,
le ató y de comer le dio
con despejo y bizarría.
Redondilla
Volvíla a mirar y vi
que un arcabuz arrimaba.

INDIANO
775
¿Que es tan brava?

MESONERO
Aunque es tan brava,
os aseguro de mí
Redondilla
que más su cara temiera
que su arcabuz.

INDIANO
¿Habéis sido
galán?

MESONERO
Bien me han parecido.
780
Ya pasó la primavera,
Redondilla
y estamos en el estío:
así los años se van.

INDIANO
¿Qué traje trae?

MESONERO
Un gabán
que cubre el traje, no el brío;
Redondilla
785
un sombrero razonable...
Todo de poco valor;
al fin, parece, señor,
de buena suerte y afable,
Redondilla
menos aquel arcabuz.

INDIANO
790
¿Es ésta?

MESONERO
La misma es.

Sale doña MARÍA, con sombrero, gabán y un arcabuz.

MARÍA
Aparte
(Temerosa voy, después
que he entrado por Adamuz,
Redondilla
por ser camino real,
a que nunca me atreví;
795
si bien desde que salí,
ha sido el ánimo igual
Redondilla
al peligro que he tenido.
¡Ay padre, y cuánto dolor
me da el verte sin favor,
800
si no es que el Duque lo ha sido!
Redondilla
Suelen faltar los amigos
en la mejor ocasión;
Mas ¡ay! que tus años son
los mayores enemigos.
Redondilla
805
Los de mi hermano pudieran
suplir los tuyos, señor,
aunque no para tu honor
más que mis manos hicieran.
Redondilla
Yo cumplí su obligación;
810
mas defenderte no puedo,
por no acrecentar el miedo
de mi muerte o mi prisión.
Redondilla
Al fin, bien está lo hecho.
¿De qué me lamento en vano?
815
¡Traidor don Diego! ¡A un anciano
con una cruz en el pecho! . . .
Redondilla
Así para quien se atreve
a las edades ancianas;
que es atreverse a unas canas
820
violar un templo de nieve.
Redondilla
Pero la mano piadosa
del cielo quiere que espante
a un Holofernes gigante
una Judit valerosa.)

INDIANO
Romance (tirada)
825
Como suelen los caminos
dar licencia a los que pasan
para entretener las horas,
que por ellos son tan largas,
a preguntaros me atrevo
830
si lo ha de ser la jornada,
o por ventura tenéis
cerca de aquí vuestra casa.

MARÍA
No soy, señor, desta tierra.

INDIANO
Como os vi sola, pensaba
835
que érades de alguna aldea
de aquesta fértil comarca.

MARÍA
No, señor; que yo nací
de esa parte de Granada,
y a servir en ella vine;
840
que cuando los padres faltan
en tierna edad a los pobres,
no tienen otra esperanza.
No se cansó mi fortuna,
pues cuando contenta estaba
845
del buen dueño que tenía,
persona de órdenes sacras,
le llevó también la muerte,
que para mayor mudanza
me dio ocasión, como veis.

INDIANO
850
Y ¿dónde vais?

MARÍA
Siempre hablaba
esta persona que digo
con notables alabanzas
de la corte y de Madrid:
yo, pues, a quien ya faltaba
855
dueño, con algún deseo
que de ver grandeza tanta
nació con mi condición,
determiné de dar traza
de ir a servir a la corte.
860
Y una vez determinada,
lo que viviendo tenía
el buen cura (que Dios haya)
para su regalo y gusto,
arcabuz, rocín de caza
865
y este gabán, tomé luego,
y voy con notables ansias
de ver lo que alaban todos.

MOZO
El camino de Granada
no es éste.

MARÍA
Decís muy bien;
870
mas vine por ver si estaba
en Córdoba un deudo mío.

INDIANO
¡Determinación extraña
de una mujer!

MARÍA
Soy mujer.

INDIANO
Decís muy bien, eso basta.
875
Yo voy también a Madrid:
traigo jornada más larga,
porque vengo de las Indias;
que pocas veces descansa
el ánimo de los hombres
880
aunque sobre el oro y plata.
Y si allá habéis de servir,
porque me dicen que tarda
el premio a las pretensiones
que la ocupación dilata,
885
casa tengo de poner:
si en el camino os agrada
mi trato, servidme a mí.

MARÍA
El cielo por vos me ampara.
Desde hoy soy crïada vuestra,
890
y creed que soy crïada
que os excusaré de muchas.

MOZO
Aparte.
(Convertirse quiere en ama.)

MARÍA
No habrá cosa que no sepa.

MOZO
Y yo salgo a la fïanza;
895
que la buena habilidad
se le conoce en la cara.

INDIANO
Hanme dicho que en la corte
hay ocasiones que gastan
inútilmente la hacienda,
900
y yo querría guardarla;
que cuesta mucho adquirirla.

MARÍA
La familia es excusada
donde hay tanta confusión,
pues no se repara en nada.
905
Yo sola basto a serviros:
no habrá cosa que no haga,
de cuantas haciendas tiene
el gobierno de una casa.

INDIANO
Pues partamos en comiendo,
910
y fïad de mí la paga.

MARÍA
(¡Ay fortuna! ¿Dónde llevas
una mujer desdichada?
Pero no fueras fortuna
a saber en lo que paras.)

FIN DEL ACTO PRIMERO

Acto II

El CONDE, don JUAN.

JUAN
Redondilla
915
Compiten con sus virtudes
sus gracias y perfecciones.

CONDE
¿Que tantas persecuciones,
visitas, solicitudes,
Redondilla
celos, desvelos, requiebros,
920
tengan por premio su olvido,
hasta verme convertido,
de Amadís, en Beltenebros?
Redondilla
No he visto tales aceros.

JUAN
Conde, no habéis de cansaros;
925
que el estado de estimaros
ya es principio de quereros.

CONDE
Redondilla
A los principios me estoy
al cabo de tres semanas.
¿Adónde, esperanzas vanas,
930
con este imposible voy?

JUAN
Redondilla
Todas son penas posibles,
pues que sin celos amáis.

CONDE
¡Ay, ojos, celos me dais,
aunque celos invisibles!
Redondilla
935
Quéjase de amor doña Ana,
y a mí no me tiene amor:
esto es celos en rigor.

JUAN
¿Por qué, si es sospecha vana?

CONDE
Redondilla
Es celos lo que imagino;
940
que no es celos lo que sé:
cosa que pienso que fue,
y que en mi daño adivino.

Sale MARTÍN.

MARTÍN
Redondilla
Por poco tuviera calma
la nave de tu deseo.
945
Entro, y a doña Ana veo,
Venus de marfil con alma.
Redondilla
¿Cómo te podré pintar
de la suerte que la vi?
Cultas musas, dadme aquí
950
un ramo blanco de azahar
Redondilla
de las huertas de Valencia
o jardines de Sevilla.
Comience una zapatilla
de la Vera de Plasencia,
Redondilla
955
porque entremos por la basa
a esta coluna de nieve,
argentado azul, pie breve,
que de tres puntos no pasa.

CONDE
Redondilla
¿Tres puntos? Necio, repara...

MARTÍN
960
Pues lo digo, yo lo sé:
puntos son que de aquel pie
los tomara por la cara.

JUAN
Redondilla
¿Cómo lo viste?

MARTÍN
Un manteo
esta licencia me dio,
965
donde cuanto supo obró
la riqueza y el aseo.
Redondilla
Pero pidió los chapines
porque mirarla me vio,
y entre las cintas metió
970
cinco pares de jazmines.

JUAN
Redondilla
De escarpines presumí,
según anda el algodón.

MARTÍN
Ésos paragambas son;
que a cierta dama que vi
Redondilla
975
con cañafístolas tales,
que se pudiera, aunque bellas,
purgar su galán con ellas
por drogas medicinales,
Redondilla
pregunté si era importante
980
traer damas delicadas
las pantorrillas preñadas.
Y con risueño semblante
Redondilla
me dijo: “No es gentileza;
pero cosa no ha de haber
985
en una honrada mujer
que se note por flaqueza.”

CONDE
Redondilla
¡Linda disculpa!

JUAN
Extremada.

MARTÍN
La ropa de levantar,
con tanto fino alamar,
990
era una colcha bordada.
Redondilla
Finalmente, no quería
salir, por no verte ansí;
pero como yo la vi
que para ti se vestía,
Redondilla
995
por no estar siempre en el traje
de trágico embajador,
porfié, y saldrá, señor,
si la haces pleito homenaje
Redondilla
de sola conversación,
1000
como quedó concertado.

CONDE
¡Qué ejercicio tan cansado
para mi loca afición!

JUAN
Redondilla
Música y versos quedaron
para esta noche de acuerdo.

CONDE
1005
En tenerme por tan cuerdo
muchos locos la engañaron.

Salen doña ANA, en hábito galán, JUANA y MÚSICOS.

ANA
Redondilla
No dirá vueseñoría
que no le fían el talle.

CONDE
Quien tan bien puede fïalle,
1010
agravio a los dos haría:
Redondilla
a vos por seguridad,
y a mí por justo deseo.
¡Gracias a Amor, que en vos veo
señas de más amistad!

ANA
Redondilla
1015
Siéntese vueseñoría;
que no le quiero galán
esta noche, que nos dan
la música y la poesía
Redondilla
los sujetos que han de hacer
1020
un rato conversación.

CONDE
Dice mi imaginación
que no quiere más de ver.

ANA
Redondilla
Señor don Juan, ¿no os sentáis?
Al CONDE.
¡Qué esquivo primo tenéis!

JUAN
1025
La culpa que me ponéis
para disculpa me dais;
Redondilla
pero quiero obedeceros.

CONDE
Canten, y hablemos yo y vos.

ANA
Y los tres, porque los dos
1030
no parezcamos groseros.

MÚSICOS
Redondilla
¿De qué sirve, ojos serenos,
que no me miréis jamás?
De que yo padezca más,
y no de que os quiera menos.

ANA
Redondilla
1035
No me agrada que a los ojos
llamen serenos.

CONDE
¿Por qué,
si el cielo, cuando se ve
libre de azules enojos,
Redondilla
se llama así?

ANA
En una dama
1040
no apruebo vuestro argumento,
si es el alma el movimiento
que a cuantos los miran llama
Redondilla
y si al cielo en su azul velo
la serenidad cuadró,
1045
al sol y a la luna no,
que son los ojos del cielo;
Redondilla
porque éstos siempre se mueven.

CONDE
Perdonad a la canción
no ser de vuestra opinión:
1050
tanto los versos se atreven.

JUAN
Redondilla
Díganse a varios sujetos,
como quedó concertado.

ANA
Comience el Conde.

CONDE
He buscado
en vuestro loor seis concetos.
Redondilla
1055
Oíd.

ANA
No, por vida mía;
escritos me los daréis.

CONDE
No sea, pues no queréis.

ANA
Emplead vuestra poesía
Redondilla
adonde más partes haya.

CONDE
1060
Pues oíd, si sois servida,
un soneto a la venida
del inglés a Cádiz.

ANA
Vaya.

CONDE
Soneto
Atrevióse el inglés, de engaño armado
porque al león de España vio en el nido,
1065
las uñas en el ámbar, y vestido,
en vez de pieles, del tusón dorado.
Con débil caña, no con fresno herrado,
vio a Marte en forma de español Cupido
volar y herir en jinete, herido
1070
del acicate en púrpura bañado.
Armó cien naves y emprendió la falda
de España asir por las arenas solas
del mar, cuyo cristal ciñe esmeralda;
mas viendo en las colunas españolas
1075
la sombra del león, volvió la espalda
sembrando las banderas por las olas.

JUAN
Redondilla
¡Levantó la pluma el vuelo!

ANA
¡Gran soneto a toda ley!

JUAN
¡Qué bien pinta a nuestro rey!

ANA
1080
Mejor le ha pintado el cielo.

MARTÍN
Redondilla
¡Gran soneto!

CONDE
No le he dado,
porque no estoy dél contento.
—Decid vos.

ANA
¡Qué atrevimiento!
¿Donde vos habéis hablado?

JUAN
Redondilla
1085
Excusad tales excusas.

ANA
¿Mas que os ha de causar risa?

CONDE
Hablad, divina poetisa.

MARTÍN
Silencio, que hablan las musas.

ANA
Soneto
Amaba Filis a quien no la amaba,
1090
y a quien la amaba ingrata aborrecía;
hablaba a quien jamás le respondía,
sin responder jamás a quien la hablaba.
Seguía a quien huyendo la dejaba,
dejaba a quien amando la seguía;
1095
por quien la despreciaba se perdía,
y al perdido por ella despreciaba.
Concierta, Amor, si ya posible fuere,
desigualdad que tu poder infama:
muera quien vive, y vivirá quien muere.
1100
Da hielo a hielo, Amor, y llama a llama,
porque pueda querer a quien la quiere
o pueda aborrecer a quien desama.

CONDE
Redondilla
Vos os podéis alabar;
que nadie puede, señora.

ANA
1105
Hablará don Juan agora.

JUAN
Dejádmele imaginar.
Soneto
Una moza de cántaro y del río,
más limpia que la plata que en él lleva,
recién herrada de chinela nueva,
1110
honor del devantal, reina del brío;
con manos de marfil, con señorío,
que no hay tan gran señor que se le atreva,
pues donde lava, dice Amor que nieva,
es alma ilustre al pensamiento mío.
1115
Por estrella, por fe, por accidente,
viéndola henchir el cántaro, en despojos
rendí la vida al brazo trasparente;
y, envidiosos del agua mis enojos,
dije: “¿Por qué la coges de la fuente,
1120
si la tienes más cerca de mis ojos?”

ANA
Redondilla
¡Malos versos!

JUAN
No sé más.

ANA
Un caballero discreto
¿escribe a tan vil sugeto?
No lo creyera jamás.

CONDE
Redondilla
1125
Tiene doña Ana razón.

JUAN
Si hubiérades visto el brío
del nuevo sujeto mío,
la hermosura y discreción,
Redondilla
dijérades que tenía
1130
tanta razón de querer,
que no supe encarecer
lo menos que merecía.

ANA
Redondilla
Si es disfrazar vuestra dama,
como suelen los poetas,
1135
por tratar cosas secretas
sin ofensa de su fama,
Redondilla
está bien; pero si no,
bajo pensamiento ha sido.

JUAN
Ninguna cosa he fingido,
1140
ni tengo la culpa yo;
Redondilla
porque no lejos de aquí
vive la hermosa Isabel,
por quien el amor crüel
hace estos lances en mí.
Redondilla
1145
Sirve a un indiano, que viene
a la corte a pretender.
No sé qué puede querer
quien tanta riqueza tiene.

ANA
Redondilla
¿A tal sujeto, tal fe?

JUAN
1150
La que me ha muerto y rendido
moza de cántaro ha sido,
moza de cántaro fue.
Redondilla
En él este amor bebí,
todo me abrasó con él;
1155
ella fue sirena, y él
el mar en que me perdí.
Redondilla
Con él veneno me ha dado,
con él me mató.

ANA
Si fuera
Martín quien eso dijera,
1160
estuviera disculpado;
Redondilla
pero ¡un caballero, un hombre
como vos!...

JUAN
No es elección
amor; diferentes son
los efetos de su nombre.
Redondilla
1165
Es desde el cabello al pie
tan bizarra y aliñosa
que no es tan limpia la rosa,
por más que al alba lo esté.
Redondilla
Tiene un grave señorío
1170
en medio desta humildad,
que aumenta su honestidad
y no deshace su brío.
Redondilla
Finalmente, yo no vi
dama que merezca amor
1175
con más fe, con más rigor.

ANA
Advertid que estoy yo aquí,
Redondilla
y toca en descortesía
tan necio encarecimiento.

JUAN
Yo he dicho mi pensamiento
1180
sin pensar que os ofendía.

CONDE
Redondilla
No os levantéis. ¿Dónde vais?

ANA
Corrida me voy.

JUAN
¿Por qué?
Sin ofensa vuestra hablé.

ANA
Si cosas bajas amáis,
Redondilla
1185
no las igualéis conmigo.

Vanse doña ANA y JUANA.

CONDE
¡Por Dios, que tiene razón!

MARTÍN
Cesó la conversación.

JUAN
¿Porque lo que siento digo?

CONDE
Redondilla
Decir que no visteis dama
1190
como ella, ¿no ha sido error?

JUAN
¿Error?

Sale JUANA.

JUANA
Conde, mi señor,
entrad: mi señora os llama.

CONDE
Redondilla
A don JUAN.
Ella me quiere decir
que no os traiga más conmigo.

JUAN
1195
Si lo tiene por castigo,
no apelo de no venir.
Vanse el CONDE y JUANA.
Redondilla
A MARTÍN.
Di al Conde que a verla fui,
esa que a doña Ana enfada.

MARTÍN
¿Tú quieres lo que te agrada?

JUAN
1200
Sí, Martín, mil veces sí.

MARTÍN
Redondilla
Pues quiérela si la quieres;
que tal vez agrada un prado
más que un jardín cultivado,
y al fin todas son mujeres.

Vanse. Salen doña MARÍA, en hábito humilde y devantal, y el INDIANO, siguiéndola.

MARÍA
Redondilla
1205
Advierta vuestra merced
que si esto adelante pasa,
no estoy un hora en su casa.

INDIANO
Aparte.
(Pensamiento, detened
Redondilla
el paso; que hay honra aquí.)
1210
Palabra, Isabel, te doy
que no seré desde hoy
importuno como fui.
Redondilla
Desprecia en fin tu belleza
y ese donaire apacible;
1215
que ya sé que es imposible
mudar la naturaleza.

Vase.

MARÍA
Redondilla
Tiempos de mudanzas llenos
y de firmezas jamás,
que ya de menos a más,
1220
y ya vais de más a menos.
Redondilla
¿Cómo en tan breve distancia,
para tanto desconsuelo,
habéis humillado al suelo
mi soberbia y arrogancia?
Redondilla
1225
El desprecio que tenía
de cuantas cosas miraba,
las galas que desechaba,
los papeles que rompía,
Redondilla
el no haber de quien pensase
1230
que mi mano mereciese,
por servicios que me hiciese,
por años que me obligase:
Redondilla
toda aquella bizarría,
que como sueño pasó,
1235
a tanta humildad llegó,
que por mí decir podría:
Cuarteta
Aprended, flores, de mí
lo que va de ayer a hoy;
que ayer maravilla fui,
1240
y hoy sombra mía aun no soy.
Décima
Flores, que a la blanca aurora
con tal belleza salís
que soberbias competís
con el mismo sol que os dora,
1245
toda la vida es un hora.
Como vosotras me vi,
tan arrogante salí;
sucedió la noche al día;
mirad la desdicha mía,
1250
aprended, flores, de mí.
Décima
Maravilla solía serN
X
Nota del editor

«Ser solía» en la edición de Madison Stathers que seguimos. Sin embargo, alteramos el orden de las palabras para restituir el esquema de rimas de la décima.

de toda la Andalucía,
o maravilla o María;
ya no soy la que era ayer.
1255
Flores, no os deis a entender
que no seréis lo que soy,
pues hoy en estado estoy
que, si en ayer me contemplo,
conoceréis por mi ejemplo
1260
lo que va de ayer a hoy.
Décima
No desvanezca al clavel
la púrpura, ni al dorado
la corona, ni al morado
lirio el hilo de oro en él;
1265
no te precies de crüel,
manutisa carmesí,
ni por el color turquí,
bárbara violeta, ignores
tu fin, contemplando, flores,
1270
que ayer maravilla fui.
Décima
De esta loca bizarría
quedaréis desengañadas
cuando con manos heladas
os cierre la noche fría.
1275
Maravilla ser solía,
pero ya lástima doy;
que de extremo a extremo voy,
y desde ser a no ser,
pues sol me llamaba ayer
1280
y hoy sombra mía aun no soy.

Sale don JUAN.

JUAN
Romance (tirada)
Dicha he tenido, por Dios.
—Isabel, ¿adónde bueno?

MARÍA
¿Adónde bueno, Isabel?
Adonde hallase un requiebro.
1285
¿Pensáis que no tengo yo
mi poco de entendimiento?

JUAN
Bien conozco que no ignoras
tanto: que a veces sospecho
que finges lo que no entiendes.

MARÍA
1290
Lo que no quiero no entiendo.
Pero, a la fe, que me admira
que un caballero tan cuerdo
y tan galán como vos
humille sus pensamientos
1295
a una mujer como yo.
¿Sois pobre?

JUAN
Pues ¿a qué efeto
me preguntas si soy pobre?

MARÍA
Porque si os falta dinero
para pretensiones altas,
1300
no tengo por mal acuerdo
requebrar lo que, a la cuenta
del entendimiento vuestro,
os costará zapatillas,
ligas, medias y un sombrero
1305
para el río con su banda,
avantal de lienzo grueso,
chinelas ya sin virillas
(que solía en otro tiempo
en los pies de las mujeres
1310
la plata barrer el suelo),
castañetas, cintas, tocas;
que para últimos empleos
de las damas, fondo en ángel,
no hay plata en el alto cerro
1315
del Potosí, perlas ni oro
en los orientales reinos.
Más pienso que os costarían
las randas de un telarejo
que una legión de fregonas.

JUAN
1320
No juzgaras mis deseos
por el camino que dices,
si te dijera el espejo
el despejo de tu talle.

MARÍA
¿Espejo y despejo? ¡Bueno!
1325
Ya con cuidado me habláis,
porque en efeto os parezco
mujer que os puedo entender.
Pues yo os prometo que puedo,
pero el estar enseñada
1330
a oír vocablos groseros
de un indiano miserable:
“Ve por esto; vuelve presto.
Esto guisa, aquello deja.
¿Limpiaste aquel ferreruelo?
1335
Ve por nieve, trae carbón,
esto está sin sal, aquello
sin agrio, llama a ese esclavo,
éste lava, y dame un lienzo,
¿cómo gastas tanta azúcar?
1340
Para madrugar me acuesto,
despiértame de mañana,
pon la mesa, luego vuelvo”
y otras cosas de este porte
me han quitado el sentimiento
1345
de otras razones más grandes,
no porque no las entiendo.
En efeto ¿qué queréis?

JUAN
Que me quieras en efeto.

MARÍA
¡Bien aforrada razón,
1350
y bien dicha para presto!
Bien digo yo que pensáis
que a mi corto entendimiento
importan resoluciones,
atajos y no rodeos.
1355
Pues levantad el lenguaje;
que, como dicen los negros,
el ánima tengo blanca,
aunque mal vestido el cuerpo.
Habladme como quien sois.

JUAN
1360
Yo, Isabel, así lo creo,
porque, pensando en tu oficio,
tal vez el respeto pierdo;
pero en mirando a tu cara
vuelvo a tenerte respeto.
1365
Mas no te debe enojar
que te diga mi deseo;
que sólo son por el fin
todos los actos perfectos.
¿Qué dirás deste lenguaje?

MARÍA
1370
Que, aunque es el término honesto,
no me agrada la intención
de la suerte que la entiendo.
Conmigo (a lo que imagino)
tomáis la espada a lo diestro.
1375
Tiré, desvïasteis, huí;
y, acometiéndome al pecho,
herida de conclusión
formó vuestro pensamiento.
Pues no, mi señor, por vida
1380
de los dos, porque no quiero
que, asiendo la guarnición,
engañéis mi honesto celo.
Esténse quedas las manos,
y aun los pensamientos quedos;
1385
que no seremos amigos
en no siendo el trato honesto.

JUAN
Como das, Isabel mía,
(¿mía dije? ¡Ay Dios!, que miento)
en pensar que por ser pobre
1390
te busco, te sigo y ruego,
dilatas a mis verdades
el justo agradecimiento.
Pues yo te juro, Isabel,
que por quererte, desprecio
1395
la más hermosa mujer,
donaire y entendimiento
que tiene aqueste lugar;
porque más estimo y precio
un listón de tus chinelas
1400
que las perlas de su cuello.
Más precio en tus blancas manos
ver aquel cántaro puesto,
a la fuente del Olvido
pedirle cristal deshecho;
1405
y ver que a tu dulce risa
desciende el agua riyendo,
envidiosa la que cae
de fuera a la que entra dentro;
y ver cómo se da prisa
1410
el agua a henchirle de presto,
por ir contigo a tu casa,
en tus brazos o en tus pechos,
que ver cómo cierta dama
baja en su coche soberbio,
1415
asiendo verdes cortinas
por dar diamantes los dedos,
o asoma por el estribo
los rizos de los cabellos
en las uñas de un descanso,
1420
que a tantos sirvió de anzuelo.
Yo me contento que digas,
dulce Isabel: “Yo te quiero”;
que también quiero yo el alma;
no todo el amor es cuerpo.
1425
¿Qué respondes, ojos míos?

MARÍA
A ojos míos yo no puedo
responder ninguna cosa,
porque decís que son vuestros.
A lo de la voluntad,
1430
pienso que licencia tengo;
Y así, pues alma queréis,
digo (porque os vais con esto)
que el primer hombre sois vos
a quien amor agradezco.

JUAN
1435
¿No más, Isabel?

MARÍA
¿Es poco?
Pues vaya por contrapeso
que no me desagradáis.

JUAN
¿No más, Isabel?

MARÍA
¿Qué es esto?
Conténtese, o quitaréle
1440
lo que le he dado primero.

JUAN
¿Podré tomarte una mano?
Aunque por Dios que la temo
después que la vi tan diestra
esgrimir el blanco acero.

MARÍA
1445
Pues vos no me conocéis:
por Dios, que algún hombre he muerto
aquí donde me miráis.

JUAN
Con los ojos, yo lo creo.

MARÍA
Idos; que viene mi amo.

JUAN
1450
¿Dónde esta tarde te espero?

MARÍA
En la fuente, a lo lacayo.

JUAN
Logre tu donaire el cielo.

Vase. Sale Leonor.

LEONOR
Redondilla
Isabel...

MARÍA
Leonor amiga...

LEONOR
¿Con éste hablabas?

MARÍA
¿Pues bien?

LEONOR
1455
¿Qué se hizo tu desdén?

MARÍA
Un amor honesto obliga.
Redondilla
Y te aseguro de mí
que es mucho tenelle amor.

LEONOR
Su talle, ingenio y valor
1460
habrán hecho riza en ti.
Redondilla
Que lo merece confieso;
pero en la desigualdad
no puede haber amistad.

MARÍA
Los elementos por eso
Redondilla
1465
no tienen paz y sosiego:
el agua a la tierra oprime,
el aire al agua, y reprime
la fuerza del aire el fuego.
Redondilla
Mas como él me quiere a mí
1470
no más de para querer,
¿qué pierdo en corresponder?

LEONOR
Mucho.

MARÍA
¿Cómo?

LEONOR
Mucho.

MARÍA
Di.

LEONOR
Redondilla
Adora mi ama en él.

MARÍA
¿Quién te lo ha dicho?

LEONOR
Yo y Juana
1475
lo vemos, y a ella con gana
de casamiento, Isabel.
Redondilla
Por eso, si no envidaste,
descarta y quédate en dos.

MARÍA
¿Sábeslo bien?

LEONOR
Sí, por Dios.

MARÍA
1480
Tarde, Leonor, me avisaste;
Redondilla
no porque pueda alabarse
del más mínimo favor,
sino por tenerle amor,
que no es fácil de olvidarse.
Redondilla
1485
Necia fui en imaginar
que un don Juan tan entonado
para mí estaba guardado.

LEONOR
Un hombre te quiero dar
Redondilla
compañero de otro mío,
1490
bravo, pero no crüel,
que puede ser, Isabel,
de cuantas profesan brío.
Redondilla
No pone codo en la puente
hombre de tales aceros,
1495
ni han visto los lavaderos
más alentado valiente.
Redondilla
Ama en tu misma región.
¿Quién te mete con don Juanes?

MARÍA
Tu ama ¿trata en galanes?

LEONOR
1500
De honesta conversación
Redondilla
de un conde que la visita,
le nacieron los antojos.

MARÍA
¡Quién la ve tan baja de ojos
a la señora viudita!

LEONOR
Redondilla
1505
Hermana, enviudó ha dos meses;
viénele grande la cama.

MARÍA
Y en fin ¿le quiere tu ama?

LEONOR
Como si juntos los vieses.

MARÍA
Redondilla
Ve por el cántaro, y vamos
1510
al Prado.

LEONOR
A Pedro verás;
que se quedan siempre atrás
él y Martín de sus amos.

Vase.

MARÍA
Redondilla
A mis graves desconsuelos
sólo faltaba este amor,
1515
a este amor este rigor,
a este rigor estos celos.
Redondilla
¿No me bastaba tener,
para no ser conocida,
este género de vida,
1520
sino a quien quieren querer?
Redondilla
Pero andar en competencia
moza de cántaro, en fin,
cristalino serafín,
con vos será impertinencia.
Redondilla
1525
Mejor es ser lo que soy,
pues que no soy lo que fui:
Aprended, flores, de mí
lo que va de ayer a hoy.

Vase. Salen MARTÍN y PEDRO.

PEDRO
Redondilla
¿Y que tiene tan buen talle?

MARTÍN
1530
Esto me dijo Leonor,
y que es la moza mejor
que tiene toda la calle.
Redondilla
Es una perla, un asombro;
rinden parias a su brío
1535
cuantas llevan ropa al río
y llevan cántaro en hombro.
Redondilla
Es mujer que este don Juan,
primo del Conde mi dueño,
pierde por hablarla el sueño;
1540
desmayos de amor le dan.
Redondilla
De la suerte la pasea
que a la dama de más partes;
pero en estos Durandartes
poco el pensamiento emplea.
Redondilla
1545
De noche la viene a ver,
y anda el pobre caballero,
de su cántaro escudero,
sin dormir y sin comer.
Redondilla
Sirve a un caballero indiano
1550
tan cuitado, que consiente
que vaya y venga a la fuente;
puesto que le culpo en vano,
Redondilla
porque pienso que ella gusta
de salir, por ver y hablar
1555
(que a mozas deste lugar
mucho el no salir disgusta),
Redondilla
a jabonar y a lavar
a los pilares, al río.

PEDRO
En fin, es moza de brío,
1560
y que puede descuidar
Redondilla
de camisas y valonas
a un hombre de mi talante.

MARTÍN
Lleva, en saliendo, delante
más pretendientes personas
Redondilla
1565
que un oidor o presidente.

PEDRO
Si yo la moza poseo,
luego habrá despolvoreo
de todo amor pretendiente:
Redondilla
a ellos de cuchilladas
1570
y a ella de muchas coces.
Ya mi cólera conoces.

MARTÍN
No la has visto ¿y ya te enfadas?

PEDRO
Redondilla
Gente de un coche se apea.

MARTÍN
Con ellos viene don Juan.

PEDRO
1575
¡Por vida del alazán,
que no es la viudilla fea!

Salen doña ANA, JUANA, don JUAN.

JUAN
Redondilla
Por el coche os conocí,
y luego al Conde avisé,
que en la carroza dejé
1580
harto envidioso de mí.
Redondilla
Vine a ver lo que mandáis;
que apearos no habrá sido
sin causa.

ANA
Causa he tenido;
que siempre vos me la dais.
Redondilla
1585
Quiero venir a la fuente,
porque sé que es el lugar
adonde os tengo de hallar,
y donde sois pretendiente.

JUAN
Redondilla
¡Buen oficio me habéis dado!
1590
O de bestia o de aguador.

ANA
Conociendo vuestro humor,
señor don Juan, he pensado
Redondilla
venir por agua también.
—Muestra ese búcaro, Juana.

JUAN
1595
Dado habéis esta mañana
filos, señora, al desdén.

ANA
Redondilla
Deseando enamoraros,
moza de cántaro soy,
por agua a la fuente voy.

JUAN
1600
Teneos...

ANA
Quiero agradaros.

JUAN
Redondilla
Es el cántaro pequeño;
templará poco el rigor
a los enfermos de amor.

Salen doña MARÍA y LEONOR, con sus cántaros.

MARÍA
A LEONOR.
Esto me dijo mi dueño;
Redondilla
1605
que en el patio de palacio,
archivo de novedades,
ya mentiras, ya verdades,
como pasean de espacio,
Redondilla
lo contaba mucha gente.

LEONOR
1610
Y ¿que esa mujer mató
al que a su padre afrentó?
¡Bravo corazón!

MARÍA
Valiente.
Redondilla
Dijo que había pedido
la parte pesquisidor,
1615
y que al Rey nuestro señor
(cuya vida al cielo pido)
Redondilla
consultaron este caso,
y que no quiso que fuese
quien pesadumbre le diese.

LEONOR
1620
No fue la piedad acaso,
Redondilla
si el padre estaba inocente.
¿Y nunca más pareció
esa dama que mató
al caballero insolente?

MARÍA
Redondilla
1625
De eso no me dijo nada.
Yo estoy contenta de ver
(que en efeto soy mujer)
que la hubiese tan honrada.

LEONOR
Redondilla
¿Dijo el nombre que tenía?
1630
Que me alegra a mí también.

MARÍA
No sé si me acuerdo bien...
Aunque sí: doña María.

MARTÍN
Redondilla
Aquí están dos escuderos
para las dos.

LEONOR
Isabel,
1635
este mozazo es aquel
que te dije.

MARÍA
¡Oh, caballeros!...

MARTÍN
Redondilla
A PEDRO.
(Llega, no estés vergonzoso;
llega y habla.)

PEDRO
(Estoy mirando
a Isabel, y contemplando
1640
su talle y su rostro hermoso.)
Redondilla
Téngame vuesamerced
por suyo desde esta tarde.

MARÍA
Aparte.
(¡Qué buen hombrón!) Dios le guarde.

PEDRO
Aparte.
(Cayó la daifa en la red.
Redondilla
1645
Ya está perdida por mí.)

MARÍA
Aparte.
(Con pocos de éstos pudiera
conducir una galera
a la China, desde aquí,
Redondilla
don Fadrique de Toledo.)

PEDRO
1650
Pido mano, doy turrón.

MARÍA
¿Mas que lleva un mojicón,
hombrón, si no se está quedo?

PEDRO
Redondilla
¡Por el agua de la mar,
que tiene valor la hembra!

MARÍA
1655
Pues no sabe dónde siembra.

PEDRO
Aparte.
(Al primer encuentro azar.)
Redondilla
¡Voto a tus ojos serenos,
Isabel, porque te asombres,
que me mate con mil hombres,
1660
y esto será lo de menos!
Redondilla
Ablándate, serafín.

MARÍA
Déjeme, no me zabuque.

PEDRO
Aquí en la esquina del Duque
hay turrón. —Vamos, Martín.

MARTÍN
Redondilla
1665
Vamos, y gasta; que luego
estará como algodón.

PEDRO
Sí, mas ¡coz y mordiscón!...
Parece rocín gallego.

Vanse MARTÍN y PEDRO.

ANA
Romance (tirada)
Quedo, no os pongáis delante;
1670
que ya he visto por las señas
que es aquélla vuestra dama.

JUANA
Pues Leonor viene con ella,
¿quién duda que es Isabel?
Fuera de que no tuviera
1675
ninguna aquel talle y brío.

ANA
Disculpa tiene en quererla
el señor don Juan.

JUANA
La moza
en otro traje pudiera
hacer a cualquiera dama
1680
pesadumbre y competencia.

JUAN
¿Es todo por darme vaya?

ANA
Quisiérala ver más cerca.
Dígale vuesamerced
que está aquí una dama enferma
1685
que se le antoja beber
por la cantarilla nueva;
que no irá de mala gana.

JUAN
Sólo por serviros fuera.

MARÍA
¡Ay, Leonor!

LEONOR
¿Qué?

MARÍA
Tu señora
1690
y aquél mi galán con ella.

LEONOR
Parece que te has turbado.

MARÍA
Por poco se me cayera
el cántaro de las manos.

JUAN
A MARÍA.
Aquella señora os ruega
1695
que la deis un poco de agua.

MARÍA
De buena gana la diera
a ella el agua, y a vos
con el cántaro.

JUAN
No seas
necia.

MARÍA
Llevádsela vos,
1700
y de vuestra mano beba.

JUAN
Mira que en público estamos,
y las mujeres discretas
no hacen cosas indignas.

MARÍA
Iré porque nadie entienda
1705
que me da celos a mí.
Llégase a doña Ana.
—Vuesamerced beba, y crea
que quisiera que este barro
fuera cristal de Venecia;
pero serálo en tocando
1710
esas manos y esas perlas.

ANA
Beberé, porque he caído.

MARÍA
Si el agua el susto sosiega,
beba; que todos caeremos,
si no en el daño, en la cuenta.

ANA
1715
Yo he bebido.

MARÍA
Y yo también.

ANA
Aparte.
(Yo pesares.)

MARÍA
Aparte.
(Yo sospechas.)

ANA
¡Qué caliente!

MARÍA
Vuestras manos
de nieve servir pudieran.

ANA
A JUANA.
Haz que llegue el coche.

JUANA
¡Ah, Hernando!

ANA
1720
¡Buena moza!

MARÍA
Buena sea
su vida.

Vanse doña ANA y JUANA.

MARÍA
¿No la acompaña?
¡Mal galán! ¿Así se queda?

JUAN
A darte satisfaciones.

MARÍA
Estoy yo tan satisfecha
1725
que será gastar palabras.

JUAN
Mira, Isabel, que esto es fuerza,
y que bien sabe Leonor
(dejo aparte mi fineza)
que el Conde sirve a doña Ana.

MARÍA
1730
Cántaro, tened paciencia;
vais y venís a la fuente:
quien va y viene siempre a ella
¿de qué se espanta, si el asa
o la frente se le quiebra?
1735
Sois barro, no hay que fiar.
Mas ¿quién, cántaro, os dijera
que no os volviérades plata
en tal boca, en tales perlas?
Pero lo que es barro humilde,
1740
en fin, por barro se queda.
No volváis más a la fuente,
porque estoy segura y cierta
que no es bien que vos hagáis
a los coches competencia.

JUAN
1745
¿Qué dices? Mira, Isabel,
que sin culpa me condenas.

MARÍA
Yo con mi cántaro hablo;
si es mío ¿de qué se queja?
Váyase vuesamerced,
1750
mire que el coche se aleja.

JUAN
Iréme desesperado,
pues haces cosas como éstas,
sabiendo que Leonor sabe
que no es posible que quiera
1755
eso de que tienes celos.

Vase.

LEONOR
Necia estás. ¿Por qué le dejas
que se vaya con disgusto?

MARÍA
Leonor, el alma me lleva;
que los celos me han picado.
1760
Pero no seré yo necia
en querer desigualdades,
aunque me abrase y me muera.
No he de ver más a don Juan.
¡Esto faltaba a mis penas!

LEONOR
1765
¡Buen lance habemos echado!
Tú desesperada quedas,
y mi ama va perdida.

Salen PEDRO y MARTÍN.

PEDRO
Como dos soldados juegan:
perdí el turrón y el dinero.

MARTÍN
1770
Cosas la corte sustenta,
que no sé cómo es posible.
¡Quién ve tantas diferencias
de personas y de oficios,
vendiendo cosas diversas!
1775
Bolos, bolillos, bizcochos,
turrón, castañas, muñecas,
bocados de mermelada,
letüarios y conservas,
mil figurillas de azúcar,
1780
flores, rosarios, rosetas,
rosquillas y mazapanes,
aguardiente, y de canela,
calendarios, relaciones,
pronósticos, obras nuevas,
1785
y a Don Álvaro de Luna,
mantenedor destas fiestas.
Mas quedo; que están aquí.

PEDRO
¡Oigan! ¿De qué es la tristeza?
Redondilla
¿No estaba alegre esta moza?
1790
¡Qué pensativas están!

MARTÍN
Pienso que andaba don Juan
acechando una carroza.

PEDRO
Redondilla
Quien te me enojó, Isabel,
que con lágrimas lo pene:
1795
hágote voto solene
que pueden doblar por él.
Redondilla
Vuelve, Isabel, esos ojos;
que no soy yo por lo menos
quien a tus ojos serenos
1800
quitó luz y puso enojos.
Redondilla
¿Quién tan bárbar[o] y crüel,
a tu hermosura atrevido,
causa de tu enojo ha sido?
¿Quién te me enojó, Isabel?
Redondilla
1805
No es posible que tuviese
noticia de mi rigor,
sin que luego de temor
súbitamente muriese.
Redondilla
Quien te enojó, ¿vida tiene?
1810
¿Que donde estoy vivo esté?
Dime quién es; que yo haré
que con lágrimas lo pene.
Redondilla
Dime cómo y de qué suerte
que le mate se te antoja,
1815
porque en sacando la hoja
soy guadaña de la muerte.
Redondilla
Si el Cid a su lado viene,
gigote de hombres haré,
y de que lo cumpliré
1820
hágote voto solene.
Redondilla
Si yo me enojo en Madrid
con quien a ti te ha enojado,
haz cuenta que se ha tocado
la tumba en Valladolid.
Redondilla
1825
Porque en diciendo, Isabel,
que he de matalle, está muerto.
No hay que esperar, porque es cierto
que pueden doblar por él.

MARÍA
Redondilla
Ven, Leonor; vamos a casa.

LEONOR
1830
Triste vas.

MARÍA
Perdida estoy.

PEDRO
¿Así se va?

MARÍA
Así me voy.

PEDRO
Pues cuénteme lo que pasa.

MARÍA
Redondilla
No quiero.

PEDRO
Tendréla.

MARÍA
Tome.

PEDRO
¡Ay!

MARTÍN
¿Qué fue?

PEDRO
Tamborilada.

LEONOR
1835
¿Dístele, Isabel?

MARÍA
No es nada.
Pregúntale si le come.


Acto III

PEDRO, BERNAL, MARTÍN y LORENZO, dentro.

PEDRO
Redondilla
¡Fuera digo! No haya más.

LORENZO
¡Ay, que me ha descalabrado!

MARTÍN
Con el cántaro le ha dado.

BERNAL
1840
¡Lavado, Lorenzo, vas!

LORENZO
Redondilla
Esto ¿se puede sufrir?

PEDRO
Llévale a curar, Bernal.

LORENZO
¡Vive Cristo, que la tal!...

Salen.

MARTÍN
No lo acabes de decir.

PEDRO
Redondilla
1845
No queda lacayo en ser
donde esta mujer está.

MARTÍN
Bravas bofetadas da.

PEDRO
Dos mozas azotó ayer.

BERNAL
Redondilla
¡Ea, ea! Que no es nada.

Salen doña MARÍA y LEONOR.

MARÍA
1850
¡Pícaro! ¿Pellizco a mí?
¡Fuera, digo!

LEONOR
¿Estás en ti?

LORENZO
¿A mí, Isabel, cantarada?
Redondilla
¡Voto al hijo de la mar!

MARÍA
Llegue el lacayo gallina.

PEDRO
1855
Daga trae en la pretina.

MARÍA
Y aun enseñada a matar.
Redondilla
Llegue el barbado, y daréle
dos mohadas a la usanza
de mi tierra, por la panza,
1860
y hará el puñal lo que suele.

LORENZO
Redondilla
¡Mataréla!

PEDRO
Estoy aquí
a pagar de mi dinero.

LORENZO
Pues con él haberlas quiero,
aunque es mujer para mí.

PEDRO
Redondilla
1865
¡Miente!

LORENZO
Véngase conmigo.

Vanse los hombres.

LEONOR
¡Buenos van, desafïados!

MARÍA
¡Qué diferentes cuidados
me da, Leonor, mi enemigo!

LEONOR
Redondilla
¿No le has visto más?

MARÍA
Ayer.

LEONOR
1870
Alegre quisiera hallarte,
porque te alcanzara parte
de mi contento y placer.
Redondilla
Ya Martín se determina,
y nos queremos casar:
1875
mira que nos has de honrar,
y que has de ser la madrina.

MARÍA
Redondilla
Estoy desacomodada
del indiano; que si no,
yo lo hiciera: aquí me dio
1880
su casa una amiga honrada,
Redondilla
donde de prestado estoy.

LEONOR
Mi señora te dará
vestidos; vamos allá;
que pienso que ha de ser hoy.

MARÍA
Redondilla
1885
Tendré vergüenza de vella.

LEONOR
Anda; que te quiere bien,
y sé que tiene también
gusto de que hables con ella.

MARÍA
Redondilla
Vamos, y de aquí a tu casa
1890
te diré lo que pasó
en el río.

LEONOR
No fui yo;
que mujer que ya se casa
Redondilla
ha de mostrar más recato
del que solía tener.

MARÍA
1895
Es achaque; voy por ver
aquel caballero ingrato.
Octava real
Fuimos Teresa, Juana y Catalina,
el sábado, Leonor, a Manzanares:
si bien yo melancólica y mohina
1900
de darme este don Juan tantos pesares.
De tu dueño las partes imagina;
que cuando en su valor, Leonor, repares,
presumirás, pues no me he vuelto loca,
que soy muy necia o mi afición es poca.
Octava real
1905
Tomé el jabón con tanto desvarío
para lavar de un bárbaro despojos,
que hasta los paños me llevaba el río,
mayor con la creciente de mis ojos.
Cantaban otras con alegre brío,
1910
y yo, Leonor, lloraba mis enojos:
lavaba con lo mesmo que lloraba
y el aire de suspiros lo enjugaba.
Octava real
Bajaba el sol al agua trasparente,
y, el claro rostro en púrpura bañado,
1915
las nubes ilustraba de occidente
de aquel vario color tornasolado,
cuando, despierta ya del accidente,
saqué la ropa, y de uno y otro lado,
asiendo los extremos, la torcimos,
1920
y a entapizar los tendederos fuimos.
Octava real
Quedando, pues, por los menudos ganchos
las camisas y sábanas tendidas,
salieron cuatro mozas de sus ranchos,
en tod[a] la ribera conocidas;
1925
luego, de angostos pies y de hombros anchos,
bigotes altos, perdonando vidas,
cuatro mozos: no hablé, que fuera mengua,
estando triste el alma, hablar la lengua.
Octava real
Tocó, Leonor, Juanilla el instrumento
1930
que con cuadrada forma en poco pino
despide alegre cuanto humilde acento,
cubierto de templado pergamino;
a cuyo son, que retumbaba el viento,
cantaba de un ingenio peregrino,
1935
en seguidillas, con destreza extraña,
pensamientos que envidia Italia a España.
Octava real
Bailaron luego hilando castañetas
Lorenza y Justa y un galán barbero
que mira a Inés, haciendo más corvetas
1940
que el Conde ayer en el caballo overo.
¡Oh celos! Todos sois venganza y tretas,
pues porque vi bajar el caballero
que adora de tu dueño la belleza,
no le quise alegrar con mi tristeza.
Octava real
1945
Entré en el baile con desgaire y brío
que, admirándole ninfas y mozuelos,
“¡Vítor!” dijeron, celebrando el mío:
y era que Amor bailaba con los celos.
Estando en esto, el contrapuesto río
1950
se mueve a ver dos ángeles, dos cielos,
que a la Casa de Campo (Dios los guarde)
iban a ser auroras por la tarde.
Octava real
¿No has visto al agua, al súbito granizo
esparcirse el ganado en campo ameno
1955
o volar escuadrón espantadizo
de las palomas, en oyendo el trueno?
Pues de la misma suerte se deshizo
el cerco bailador, de amantes lleno,
en oyendo que honraban la campaña
1960
Felipe y Isabel, gloria de España.
Octava real
¿No has visto en un jardín de varias flores
la primavera en cuadros retratada,
que por la variedad de las colores
aun no tienen color determinada,
1965
y en medio ninfas provocando amores?
Pues así se mostraba dilatada
la escuadra hermosa de las damas bellas,
flores las galas y las ninfas ellas.
Octava real
Yo, que estaba arrobada, les decía
1970
a los reyes de España: “Dios os guarde,
y extienda vuestra heroica monarquía
del clima helado a el que se abrasa y arde”;
cuando veo que dice “Isabel mía”
a mi lado don Juan; y tan cobarde
1975
me hallé a los ecos de su voz, que luego
fue hielo el corazón, las venas fuego.
Octava real
“Traidor” respondo, “tus iguales mira;
que yo soy una pobre labradora”.
Y, diciendo y haciendo, envuelta en ira,
1980
sigo la puente, y me arrepiento agora:
verdad es que le siento que suspira
tal vez desde la noche hasta el aurora;
mas recelo, si va a decir verdades,
lo que se sigue a celos y amistades.

Vanse. Salen doña MARÍA y LEONOR.

LEONOR
Redondilla
1985
A mi casa hemos llegado:
después, que no puedo agora,
porque viene mi señora,
te diré lo que ha pasado
Redondilla
por los celos en los dos.

Salen doña ANA y JUANA.

ANA
1990
¿Ésta dices?

JUANA
Ésta es.

MARÍA
Dadme, señora, los pies.

ANA
Isabel, guárdela Dios.
Redondilla
¿Qué se ofrece por acá?

MARÍA
Quiéreme hacer su madrina
1995
Leonor, que no me imagina
desacomodada ya.

ANA
Redondilla
¿No está ya con el indiano?

MARÍA
No, señora.

ANA
Pues ¿por qué?

MARÍA
Cierto atrevimiento fue,
2000
de hombre al fin; pero fue en vano.

ANA
Redondilla
¿Cómo, cómo, por mi vida?

MARÍA
Pudiera estar satisfecho
de mi honor y de mi pecho:
de mi honor por bien nacida,
Redondilla
2005
de mi pecho porque, habiendo
entrado por los balcones
una noche tres ladrones,
que ya le estaban pidiendo
Redondilla
las llaves, tomé su espada,
2010
y aunque ya se defendieron,
por la ventana salieron,
y esto a pura cuchillada.
Redondilla
Pero obligándole a amor
lo que pudiera a respeto,
2015
me llamó una noche, a efeto
de no respetar mi honor.
Redondilla
Que le descalzase fue
la invención: llego a su cama,
donde sentado me llama,
2020
y humilde le descalcé.
Redondilla
Pero echándome los brazos,
tan descortés procedió,
que a arrojarle me obligó
donde le hiciera pedazos.
Redondilla
2025
Mas de aquellos desatinos
sus zapatos me vengaron,
cuyas voces despertaron
la mitad de los vecinos.
Redondilla
Y aunque culpando el rigor,
2030
poniéndose de por medio,
celebraron el remedio
para quitarle el amor.

ANA
Redondilla
Notable debes de ser.
Cierto que te tengo amor.

JUANA
2035
Es el servicio mejor
y la más limpia mujer
Redondilla
de cuantas andan aquí.
Ruégale que esté contigo.

ANA
¿No querrás estar conmigo,
2040
Isabel?

MARÍA
Señora, sí.

ANA
Redondilla
¿Qué sabes hacer?

MARÍA
Lavar,
masar, cocer y traer
agua.

ANA
¿No sabrás coser?

MARÍA
Bien sé coser y labrar.

ANA
Redondilla
2045
Pues eso será mejor.
Manto y tocas te daré.

MARÍA
Señora, yo no sabré
servir de dueña de honor.
Redondilla
Éste es un hábito agora
2050
de cierta desdicha mía,
que vos sabréis algún día.

Vase.

JUANA
Aquí está don Juan, señora.

Salen don JUAN y MARTÍN.

JUAN
Décima
Siempre soy embajador.
El Conde os pide licencia,
2055
y dice que de su ausencia
fue causa vuestro rigor;
que tratáis tan mal su amor,
que ya toma por partido,
en la casa divertido,
2060
solicitar a su daño
una manera de engaño
que a los dos parezca olvido:
Décima
a vos excusando el veros,
y a él, señora, el cansaros.
2065
Pero no quiere engañaros
ni olvidarse de quereros:
visitaros y ofenderos
es fuerza para serviros.
Esto me manda deciros:
2070
mirad si le dais licencia;
que le cuesta vuestra ausencia
cuantos instantes, suspiros.

ANA
Décima
Vos venís en ocasión
que os he hecho un gran servicio;
2075
a lo menos es indicio
de ésta mi loca pasión.
Mirad en qué obligación
os pone el haber traído
a mi casa quien ha sido
2080
lo que tanto habéis amado;
que os quiero ver obligado,
pues no puedo agradecido.
Décima
Volved los ojos, veréis
a Isabel, que viene aquí,
2085
no para servirme a mí,
sino a que vos la mandéis;
que no quiero que os canséis
en buscarla en fuente o prado.
Mirad si estáis obligado
2090
y cómo he sabido hacer
que vos me vengáis a ver,
no como hasta aquí, forzado.

JUAN
Décima
De vuestra queja os prometo
que es el Conde, mi señor,
2095
la causa, cuyo valor
únicamente respeto;
porque ¿cuál hombre discreto
no conociera y amara
de vuestra belleza rara
2100
la divina perfección,
y el discurso a la razón,
y a vos el alma negara?
Décima
Con esto la puse en quien
la misma desigualdad
2105
disculpe la voluntad,
para no quereros bien.
Mas no me pidáis que os den
gracias de haberla traído
mis ojos; que antes ha sido
2110
para no poderla ver,
pues testigo habéis de ser,
y yo menos atrevido.

Sale el CONDE.

CONDE
Romance (tirada)
Tanto la licencia tarda
que sin ella vengo a veros.

ANA
2115
Conde, mi señor, disculpa
de ausencia de tanto tiempo.
—Llega una silla, Isabel.

JUAN
Aquí me estaban riñendo
tu ausencia.

CONDE
¡Buena criada!
2120
Y nueva; que no me acuerdo
haberla visto otra vez.

ANA
¡Buena cara, gentil cuerpo!
¿No es muy linda?

CONDE
¡Sí, por Dios!

ANA
De que os agrade me huelgo;
2125
que es la dama de don Juan.

CONDE
Si es así el entendimiento,
disculpa tiene mi primo.
Verla más de espacio quiero.
—Pasad, señora, adelante.
2130
¿De dónde sois?

MARÍA
No sé cierto;
porque ha mucho que no soy.

CONDE
Partes en la moza veo,
que en otro traje pudieran,
con el donaire y aseo,
2135
dar, fuera de vuestros ojos,
a muchos envidia y celos.
Mi primo es tan singular
que por bizarría ha puesto
las preferencias del gusto
2140
en tan bajos fundamentos.

MARTÍN
A mí responder me toca.
Perdóneme si me atrevo,
por el honor del fregado,
la opinión del lavadero,
2145
del cántaro y el jabón;
que más de cuatro manteos,
de ésos con esteras de oro,
cubren algunos defetos.

ANA
Cásase Martín agora
2150
con mi Leonor, y por eso
siente que vueseñoría
haga de don Juan desprecio.

JUAN
¡Dar en el pobre don Juan!

CONDE
Huélgome del casamiento.
2155
Y ¿seréis vos la madrina?
Porque ser padrino quiero.

ANA
No, señor, que es Isabel;
que pienso que ha mucho tiempo
que ella y Leonor son amigas.

CONDE
2160
Pues tócale de derecho
ser padrino a don Juan.

JUAN
Basta; que estáis de concierto
todos contra mí. Pues vaya;
que el ser el padrino aceto.

CONDE
2165
¿Cómo calla la madrina?

MARÍA
Señor, corto entendimiento
presto se ataja, y más donde
hay tantos y tan discretos.
Allá en mi lugar un día
2170
un muchacho en un jumento
llevaba una labradora,
y, perdonad, que iba en pelo.
“Hazte allá, que le maltratas”,
iba la madre diciendo;
2175
y tanto hacia atrás se hizo,
que dio el muchacho en el suelo.
Díjole: “¿Cómo caíste?”
y disculpóse diciendo:
“Madre, acabóseme el asno.”
2180
Así yo, que hablando veo
a tan discretos señores,
hago atrás mi entendimiento,
hasta que he venido a dar
con el silencio en el suelo.

MARTÍN
2185
Aparte.
(Tomen lo que se han ganado.)

MARÍA
Es el Conde muy discreto,
y la señora doña Ana
un ángel; pues yo ¿qué puedo
decir que no sea ignorancia?

ANA
2190
Ahora bien, señor, hablemos
de la ausencia destos días.
Ya me olvidáis, ya me quejo
de vos al pasado amor.

CONDE
Negocios son, os prometo,
2195
que me han tenido ocupado
por un notable suceso.
Mató en Ronda cierta dama
Guzmán y Portocarrero,
cuyo padre con el duque
2200
de Medina tiene deudo,
un caballero su amante.

ANA
¿Con qué ocasión? ¿Fueron celos?

CONDE
Desagraviando a su padre
de un bofetón, porque el viejo
2205
no estaba para las armas.

ANA
¡Gran valor!

JUAN
¡Valiente esfuerzo!
Diera por ver a esa dama
toda cuanta hacienda tengo.

MARÍA
Aparte
(Turbada estoy, encubrir
2210
puedo apenas lo que siento.)

CONDE
Al fin, perdonó la parte,
poniéndose de por medio,
entre deudos de unos y otros,
muchos nobles caballeros.
2215
Con esto me ha escrito el Duque,
por el mismo parentesco,
alcance el perdón del Rey;
lo que hoy, señora, se ha hecho.
Mándame también buscalla,
2220
si entre tantos extranjeros
alguna nueva se hallase,
siendo esta corte su centro.
Mirad si estoy disculpado;
y porque me voy con esto,
2225
vendré, señora, a la noche,
si me dais licencia, a veros.

ANA
Redondilla
Id con Dios; volvé a la noche.

CONDE
Sí haré, encanto de Babel.
A don JUAN.
Quedaos con vuestra Isabel;
2230
que yo me voy en el coche.

Vanse el CONDE, doña ANA y los criados.

JUAN
Redondilla
Alegre, Isabel, estás,
que ya el cántaro dejaste,
pues con la fe la mudaste,
y con el alma, que es más.
Redondilla
2235
Que desde que te la di,
de cántaro la tenía,
pues pienso que se decía
este proverbio por mí.
Redondilla
Nunca quisiste trocar,
2240
cuando yo lo deseaba,
al hábito que te daba
el que ya quieres dejar.
Redondilla
Si cuando yo te rogué,
hábito honrado tomaras,
2245
la voluntad disculparas,
que baja en tus prendas fue.
Redondilla
Si el venir aquí son celos,
pensando que así me guardas,
son, Isabel, sombras pardas
2250
en ofensa de tus cielos.
Redondilla
¿Qué guarda de más valor,
Isabel, que tu hermosura,
si ella misma te asegura
que merece tanto amor?
Redondilla
2255
¡Vive Dios, que te he querido
y te quiero y te querré
con tanta firmeza y fe,
que vive mi amor corrido
Redondilla
de no vencer tu rigor,
2260
siendo tú tan desigual!

MARÍA
Quien siente bien no habla mal;
que para tener valor
Redondilla
con que poder igualaros,
aunque de vuestro apellido
2265
príncipes haya tenido
Italia y Francia tan raros,
Redondilla
sóbrame a mí el ser mujer;
pero si de vuestro engaño
a los dos resulta daño,
2270
desengaño habrá de ser.
Redondilla
No estoy contenta de estar
donde, con hacer mudanza
del hábito, mi esperanza
aspire a mejor lugar.
Redondilla
2275
Ni menos estoy celosa
ni os guardo, aunque os he querido;
que en este humilde vestido
hay un alma generosa,
Redondilla
tan soberbia y arrogante,
2280
que el cántaro que dejé
un cielo en mis hombros fue,
como el que sustenta Atlante.
Redondilla
Yo os quiero bien, aunque soy
de naturaleza esquiva;
2285
pero hay otro amor que priva,
por quien os dejo y me voy.
Redondilla
No os dé pena; que os prometo
que no hay nieve tan helada;
pero he nacido obligada
2290
a su amor y a su respeto.
Redondilla
No puedo hacer más por vos
que decir que os he querido:
en fe de lo cual os pido,
y del amor de los dos,
Redondilla
2295
que una cosa hagáis por mí.

JUAN
¿Cómo ausentarte, mi bien?
Después de tanto desdén,
¿esto merezco de ti?

MARÍA
Redondilla
No excuso, aunque lo sintáis,
2300
este camino.

JUAN
Isabel,
¿qué dices?

MARÍA
Que para él
estoy joya me vendáis.
Redondilla
Diamantes son: claro está
que justa sospecha diera
2305
si a vender diamantes fuera
mujer que a la fuente va;
Redondilla
que con lo que ella valiere,
podré a mi casa llegar.

JUAN
Cuando pensaba esperar,
2310
quiere amor que desespere.
Redondilla
¡Notable desdicha mía!
¡Tristes nuevas! ¿Quién amó
con la fortuna que yo?
Mas ¿quién, sino yo, podía?
Redondilla
2315
Tened la joya y la mano,
que entrambas diamantes son,
si es la mina un corazón
tan firme como tirano;
Redondilla
que cuando forzosa sea
2320
vuestra partida, no soy
hombre tan vil...

MARÍA
Si no os doy
la joya, don Juan, no crea
Redondilla
vuestro pecho liberal
obligarme con dinero;
2325
que, pues de vos no lo quiero,
bien creeréis que me está mal.
Redondilla
¡Oh, qué habréis imaginado
de cosas, después que visteis
la joya! Aunque no tuvisteis
2330
culpa de haberlas pensado,
Redondilla
pues yo os he dado ocasión.

JUAN
Cuando yo, Isabel, pensara
tal bajeza, imaginara
prendas que más altas son
Redondilla
2335
de las que tenéis, bastantes
a abonaros; cuando fuera
hurto, mayor le creyera,
si fueran almas, diamantes.
Redondilla
Algo sospecho encubierto,
2340
Isabel, y en duda igual,
que sois mujer principal
tengo por mayor acierto.
Redondilla
Que desde el punto que os vi
con el cántaro, Isabel,
2345
echó amor suertes en él
para vos y para mí.
Redondilla
Vos salisteis diferente
de lo que aquí publicáis,
y yo sin dicha si os vais,
2350
para que yo muera ausente.
Redondilla
¿Quién sois, hermosa Isabel?
Porque cántaro y diamantes
son dos cosas muy distantes;
que hay mucha bajeza en él,
Redondilla
2355
y en vos mucho entendimiento,
mucha hermosura y valor,
mucho respeto al honor,
que es más encarecimiento.
Redondilla
La verdad se encubre en vano;
2360
que como al que ayer traía
guantes de ámbar, otro día,
le quedó oliendo la mano;
Redondilla
así, quien señora fue
trae aquel olor consigo,
2365
aunque del ámbar que digo,
reliquias muestre por fe.

MARÍA
Redondilla
No os canséis en prevenciones;
que yo no os he de engañar.

Sale LEONOR.

LEONOR
¿Cuándo piensas acabar,
2370
Isabel, tantas razones?
Redondilla
Vente a vestir y a vestirme;
que mi señora te llama.

MARÍA
Voy a ponerme de dama.

JUAN
¿Volverás?

MARÍA
A despedirme.

Vanse [las] dos.

JUAN
Octava real
2375
¿Qué confusión es ésta que levanta
Amor en mis sentidos nuevamente,
que a tales pensamientos adelanta
mi dulce cuanto bárbaro accidente?
Así el cautivo en la cadena canta,
2380
así engañado se entretiene, ausente,
de vanas esperanzas, que algún día
verá la patria en que vivir solía.
Octava real
No con menos temor, menos sosiego,
tímido ruiseñor su esposa llama,
2385
a quien el plomo en círculos de fuego
quitó la amada vida en verde rama,
que mi confuso pensamiento ciego
en noche obscura los engaños ama,
esperando que llegue con el día
2390
la muerta luz de la esperanza mía.
Octava real
Mas ¿cómo puede haber tales engaños?
¿Cómo pensar mi amor que la belleza
no puede haber nacido en viles paños,
si pudo la fealdad en la nobleza?
2395
Así, para mayores desengaños,
mostró por variedad naturaleza
de un espino la flor cándida, hermosa,
y vestida de púrpura la rosa.
Octava real
Que darme yo a entender que la hermosura
2400
que vi llevar un cántaro a la fuente,
por engastar el barro en nieve pura
del cristal de una mano trasparente,
no pudo proceder de sangre obscura,
y nacer entendida humildemente,
2405
es vano error, pues siempre amando veo
calificar bajezas el deseo.
Octava real
Pues ¿quién será Isabel, locura mía,
con hermosura y prendas celestiales?
¡Oh! ¿cuándo resistió tanta porfía
2410
la bajeza de humildes naturales?
No ha de pasar sin que lo sepa el día.
Industrias hay; y si por dicha iguales
somos los dos, como mi amor desea,
tu cántaro, Isabel, mi dote sea.
Octava real
2415
No te pienses partir, si por ventura
no lo quieres fingir para matarme;
que ya no tiene estado mi locura
que yo pueda perderte y tú dejarme;
que si tienes nobleza y hermosura,
2420
del cántaro por armas pienso honrarme;
que con el premio con que ya se trata,
Amor le volverá de barro en plata.

Vase. Salen MARTÍN y PEDRO.

PEDRO
Redondilla
Martín, en esta ocasión
me habéis desfavorecido;
2425
quejoso estoy y ofendido.

MARTÍN
Pedro, no tenéis razón;
Redondilla
que el Conde gusta que sea
padrino con Isabel.

PEDRO
Ensancharáse con él
2430
cuando a su lado se vea.
Redondilla
Yo sé que si me casara,
padrino os hiciera a vos.

MARTÍN
Yo no pude más, por Dios.

PEDRO
Pedro ¿también no la honrara?
Redondilla
2435
¿No tengo cueras y sayos,
capas, calzas, que por yerro
quedaron en su destierro
vinculadas en lacayos?
Redondilla
Pues ¡por el agua de Dios,
2440
aunque poca me ha cabido,
que soy yo tan bien nacido!...

MARTÍN
¿Quién pudiera como vos
Redondilla
honrarme con Isabel?

PEDRO
¿Hay hidalgo en Mondoñedo
2445
que pueda, como yo puedo,
volver la silla al dosel?

MARTÍN
Redondilla
Dejad el enojo ya;
y pues que sois entendido,
decidme si acierto ha sido
2450
casarme.

PEDRO
Pues claro está;
Redondilla
que es muy honrada Leonor,
aunque pide más caudal
la talega de la sal,
que anda el tiempo al rededor.
Redondilla
2455
Mas queriendo el Conde bien
a doña Ana, por Leonor
os hará siempre favor,
y ella ayudará también
Redondilla
de su parte a vuestra casa.

MARTÍN
2460
Pues con eso pasaremos.

PEDRO
¿Quién queréis que convidemos?

MARTÍN
No lo excusa quien se casa.
Redondilla
A Rodríguez lo primero,
a Galindo y a Butrón,
2465
a Lorenzo y a Ramón,
y a Pierres, buen compañero.

PEDRO
Redondilla
Haced llevar un menudo;
que no hay hueso que dejar.

MARTÍN
Eso es darles de cenar.

PEDRO
2470
En esta ocasión no dudo
Redondilla
de que tendrán los señores
arriba gran colación.

MARTÍN
Por allá conservas son
y confites de colores.

PEDRO
Redondilla
2475
Lobos de marca mayor
tendremos en cantidad.

MARTÍN
Pedro, ésa es enfermedad
que no ha menester doctor.

Vanse. Salen doña ANA y don JUAN.

JUAN
Décima
Yo pienso que es condición,
2480
y no amor, vuestra porfía.

ANA
Y ¿quién sin amor podía
sufrir tanta sinrazón?

JUAN
No es sinrazón la ocasión
que me fuerza a no querer
2485
lo que del Conde ha de ser.

Sale el CONDE, que se queda escuchando sin que le vean.

CONDE
Aparte.
(Necios celos me han traído
de un deudo amigo fingido
y de una ingrata mujer.)

JUAN
Décima
Cuando no os quisiera bien
2490
el Conde, mil almas fueran
las que estos ojos os dieran.

ANA
¡Oh, mal haya el Conde, amén!

CONDE
Aparte.
(Don Juan la muestra desdén,
y ella a don Juan solicita.)

ANA
2495
Con oro en mármol escrita
tiene el amor una ley,
que como absoluto rey,
no hay traición que no permita.
Décima
Demás, que esto no es traición;
2500
que nunca yo quise al Conde.

CONDE
Aparte
(En lo que agora responde
conoceré su intención.)

JUAN
Ninguna loca afición
que se haya visto ni escrito
2505
ha disculpado el delito
del amigo; que el valor
es resistir al amor
y vencer al apetito.
Décima
Que yo con vos me casara
2510
es sin duda, si pudiera.

ANA
Y ¿si el Conde lo quisiera,
y aun él mismo os lo mandara?

JUAN
Entonces es cosa clara;
mas cierta podéis estar
2515
que no me lo ha de mandar.
Y así, me voy; que no quiero
dar a tan gran caballero
ni sospecha ni pesar.

CONDE
Décima
Detente.

JUAN
Si habéis oído
2520
lo que ya sospecho aquí,
pienso que estaréis de mí
seguro y agradecido.

CONDE
Todo lo tengo entendido;
y si por quereros bien
2525
trata mi amor con desdén
doña Ana, no ha sido culpa,
porque sois vos la disculpa,
y mi desdicha también.
Décima
Dice que sabe de mí
2530
que os mandaré que os caséis:
dice bien, y vos lo haréis,
porque yo os lo mando así.
Que a saber, cuando la vi,
que os tenía tanto amor,
2535
no la amara; aunque en rigor
fue engañado pensamiento
que con tal entendimiento
no escogiese lo mejor.

JUAN
Décima
Aunque a Alejandro imitéis
2540
en darme lo que estimáis,
ni como Apeles me halláis,
ni enamorado me veis,
ni vos mandarme podéis
que sea lo que no fui;
2545
pues cuando pudiera aquí
ser lo que no puede ser,
no quisiera yo querer
a quien os deja por mí.

ANA
Décima
Quedo, quedo; que no soy
2550
tan del Conde que me dé,
ni tan de don Juan que esté
menos contenta ayer que hoy.
Libre, a mí misma me doy,
y daré luego, si quiero,
2555
a un honrado caballero
mujer y cien mil ducados,
sin suegros y sin cuñados,
que es otro tanto dinero.

Salen doña MARÍA, de madrina y muy bizarra, con LEONOR de la mano; MARTÍN, PEDRO, LORENZO, BERNAL y otro lacayos, muy galanes. Acompañamiento de mujeres de la boda, MÚSICOS.
Cantan

MÚSICOS
Copla (estructura abierta)
En la villa de Madrid
2560
Leonor y Martín se casan:
corren toros y juegan cañas.

MARTÍN
Romance (tirada)
¡Mala letra para novios!

PEDRO
Pues ¿no os agrada la letra?

MARTÍN
Correr toros y casarme
2565
paréceme a los que llevan
pronósticos para el año
dos meses antes que venga.

CONDE
Gallarda viene la novia;
pero quien no conociera
2570
a Isabel, imaginara,
viéndola grave y compuesta,
que era mujer principal.

ANA
Juzgarse puede por ella
cuánto las galas importan,
2575
cuánto adorna la riqueza.

CONDE
¡Qué perdido está don Juan!

ANA
¡Qué admirado la contempla!

CONDE
Por Dios, que tiene disculpa
de estimarla y de quererla;
2580
que la gravedad fingida
parece tan verdadera,
que, a no conocerla yo,
y saber sus bajas prendas,
hiciera un alto conceto
2585
de su gallarda presencia.

JUAN
Para sí.
(Amor, si en esta mujer
no está oculta la nobleza,
la calidad y la sangre
que por lo exterior se muestra,
2590
¿qué es lo que quiso sin causa
hacer la naturaleza,
pues pudiendo en un cristal
guarnecido de oro y piedras,
puso en un vaso de barro
2595
alma tan ilustre y bella?
Yo estoy perdido y confuso,
doña Ana celosa de ella,
el Conde suspenso, hurtando
a su gravedad respuesta.
2600
Ella se parte mañana,
diamantes me da que venda;
¿qué tienen que ver diamantes
con la fingida bajeza?
Pues ¿he de quedar así,
2605
Amor, sin alma y sin ella?
¿No alcanza el ingenio industria?
No suele en dudosas pruebas,
por las inciertas mentiras,
hallarse verdades ciertas?
2610
Ahora bien; no ha de partirse
Isabel sin que se entienda
si en exteriores tan graves
hay algún alma secreta.)
Conde, el más alto poder
2615
que reconoce la tierra,
el cetro, la monarquía,
la corona, la grandeza
del mayor rey de los hombres,
todas las historias cuentan,
2620
todos los sabios afirman,
todos los ejemplos muestran
que es amor; pues siendo así,
y que ninguno lo niega,
que yo por amor me case,
2625
que yo por amor me pierda,
no es justo que a nadie admire,
pues cuantos viven confiesan
que es amor una pasión
incapaz de resistencia.
2630
Yo no soy mármol, si bien
no soy yo quien me gobierna;
que obedecen a Isabel
mis sentidos y potencias.
Cuando esto en público digo,
2635
no quiero que nadie pueda
contradecirme el casarme,
pues hoy me caso con ella.
Sed testigos que le doy
la mano.

CONDE
¿Qué furia es ésta?

ANA
2640
Loco se ha vuelto don Juan.

CONDE
¡Vive Dios, que si es de veras,
que antes os quite la vida
que permitir tal bajeza!
¡Hola! Crïados, echad
2645
esta mujer hechicera
por un corredor, matadla.

JUAN
Ninguno, infames, se atreva;
que le daré de estocadas.

CONDE
Un hombre de vuestras prendas
2650
¿quiere infamar su linaje?

JUAN
¡Ay Dios! Su bajeza es cierta,
pues calla en esta ocasión.
Ya no es posible que pueda
ser más de lo que parece.

CONDE
2655
¿Con cien mil ducados deja
un hombre loco mujer,
que me casara con ella,
si amor me hubiera tenido?

MARÍA
Quedo, Conde; que me pesa
2660
de que me deis ocasión
de hablar.

JUAN
Aparte.
(¡Ay Dios! ¿Si ya llega
algún desengaño mío?)

MARÍA
No está la boda tan hecha
como os parece, señor;
2665
porque falta que yo quiera.
Para igualar a don Juan,
¿bastaba ser vuestra deuda
y del duque de Medina?

CONDE
Bastaba, si verdad fuera.

MARÍA
2670
¿Quién fue la dama de Ronda
que mató, por la defensa
de su padre, un caballero,
cuyo perdón se concierta
por vos, y que vos buscáis?

CONDE
2675
Doña María, a quien deban
respeto cuantas historias
y hechos de mujeres cuentan.

MARÍA
Pues yo soy doña María,
que por andar encubierta...

JUAN
2680
No prosigas relaciones,
porque son personas necias,
que en noche de desposados
hasta las doce se quedan.
Dame tu mano y tus brazos.

MARTÍN
2685
Leonor, a escuras nos dejan.
Los padrinos son los novios.

ANA
Justo será que lo sean
el Conde y doña Ana.

CONDE
Aquí
puso fin a la comedia
2690
quien, si perdiere este pleito,
apela a Mil y Quinientas.
Mil y quinientas ha escrito:
bien es que perdón merezca.

FIN DE LA COMEDIA.