Félix Lope de Vega y Carpio

LA MAYOR VICTORIA




Texto utilizado para esta edición digital:
La mayor victoria. Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2005. Edición digital a partir de: Veintidós parte perfecta de las comedias del Lope Felix de Vega Carpio. Madrid, Juan González, 1635 [en Base de Datos Teatro Español del Siglo de Oro (TESO)].
Marcación digital para Artelope:
  • Romeu Guallart, Luis María (Artelope)

Elenco

ELENA
FLORA
CASANDRA
FABIA
OCTAVIO
FABIO
POMPEYO
OTÓN
ALBERTO
LIVIO
FINEO
RODULFO
FABRICIO
[LIDORO]
[LEONELO]
[PERSIO]
Tres criadas

Jornada I

Salen ELENA, FLORA y CASANDRA.

ELENA
Redondilla
  Yo nunca supe de amor.

FLORA
Sus leyes tengo por vanas.

CASANDRA
De suerte que en tres hermanas
vino a dar en la menor.

ELENA
Verso suelto
5
  Deben de fundarse en ti.

CASANDRA
Redondilla
  Yo no he tenido por dicha
amor, puesto que lo soy,
antes la culpa le doy
deste amor a mi desdicha.
Redondilla
10
  Con solo sentir ausencia
retirada en esta quinta,
si bien tan poco distinta
de la ciudad de Florencia.

ELENA
Redondilla
  Los celos de nuestro padre,
15
Casandra, dan ocasión
a su cuidado, en razón
justa de faltarnos madre.
Redondilla
  Entró en Florencia el famoso
Otón, a quien nombre dan
20
de emperador alemán;
su ejército vitorioso
Redondilla
  se aloja por la Toscana;
sus gallardos capitanes
en Florencia más galanes
25
que de guerra y pienso, hermana,
Redondilla
  que el retirarnos acá
es asegurar su honor.

CASANDRA
Mal lo pasará mi amor,
si a Otavio detiene allá.

FLORA
Redondilla
30
  Bien puede venir Otavio
a verte, pues está ausente
nuestro padre.

CASANDRA
Si la gente
de Otón no hace a nadie agravio,
Redondilla
  si viene como señor,
35
aunque con soldados viene,
si nombre de dueño tiene,
y no de conquistador,
Redondilla
  ¿qué teme Pompeyo?

(Salen FINEO y FABIA, criados.)

FINEO
¿Puedo
llegar?

FLORA
Seguro podrás.

FINEO
40
La licencia que me das,
Fabia me ha quitado el miedo.

FABIA
Redondilla
  Eres tú muy temeroso.

FINEO
Señoras, el cielo os guarde.

CASANDRA
Fineo.

FINEO
¿Podrá un cobarde
45
ser para hablar animoso?

CASANDRA
Redondilla
  Seguro estás, llega.

FINEO
Llego.

CASANDRA
¿Tráesme papel?

FINEO
Papel vivo,
a Otavio.

(Entra OTAVIO.)

OTAVIO
Mejor te escribo
mi amor, mi pena, mi fuego
Redondilla
50
  con la lengua, aunque turbada,
que con la pluma.

CASANDRA
Aquí están
mis hermanas.

OTAVIO
No tendrán
mi voluntad por culpada.
Redondilla
  Que puesto que son estrellas,
55
bien puede haberme cegado
el sol, pues no he reparado,
hermosa señora, en ellas.
Redondilla
  A las dos pido perdón,
y como Paris troyano
60
no fuera jüez villano
de tan igual perfección.
Redondilla
  Dividiera el premio en tres,
a Minerva diérale uno
por la guerra, el otro a Juno
65
por la riqueza, y después
Redondilla
  a Venus diera el tercero
por diosa de la hermosura.

ELENA
Por buen estilo procura
Otavio darle el primero,
Redondilla
70
  más Casandra lo merece,
y merece vuestro amor.

FLORA
Justamente a su valor
el primero premio ofrece.

CASANDRA
Redondilla
  Dejad agora el burlalla,
75
para que Otavio nos diga
qué hay de Florencia.

OTAVIO
Si obliga
la patria por madre, a honralla,
Redondilla
  oíd la entrada de Otón
en Florencia, aunque sucinta.

CASANDRA
80
No está mi padre en la quinta,
hablad, pues hay ocasión.

OTAVIO
Octava real
  Coronado del ínclito Gregorio,
de la Iglesia santísimo monarca
por el sacro Romano Consistorio,
85
que del gran Pescador le dio la barca,
el nuevo Constantino, el nuevo Honorio,
Otón, que con sus águilas abarca,
no Ganímedes, que era humilde robo,
mas todo el peso del terrestre globo.
Octava real
90
  Quiso como señor de la Toscana
honrarla con su espléndida presencia,
y dejando la máquina romana,
calificar los muros de Florencia.
Amaneció serena la mañana,
95
que aun hacer sabe el tiempo diferencia,
y abierta la primera celosía,
huyó la noche y asomose el día.
Octava real
  De la ciudad más bella, más hermosa,
y más ilustre que en Europa mira
100
purpúreo Febo, se encendió la honrosa
fama en la luz, que a eternizarle aspira.
Vistiose de la tela más preciosa,
con que la Persia y China desafía,
y las calles distintas en colores,
105
formaron cuadros de fingidas flores.
Redondilla
  Pintaros en su entrada las ventanas
con tantas damas de Florencia bellas,
aunque faltaron tales tres hermanas,
no escusa la razón de encarecellas.
110
Los ojos que a hermosuras alemanas
estaban enseñados, solo en vellas,
como retratos del celeste coro,
olvidaban su nieve, rosas y oro.
Redondilla
  Entró delante la mayor nobleza
115
de Florencia, con galas que mostraron
de la ciudad la próspera riqueza,
en que de Italia el resto aventajaron.
Confundiose de ver naturaleza
el arte con que tanto la industriaron,
120
pues pudo confesar en esta parte,
que la ennoblece y perficiona el arte.
Redondilla
  Iban detrás los ricos magistrados,
con las insignias de la paz divina,
haciendo las colores de los grados
125
honra al honor y vista peregrina:
los dos derechos verdes y encarnados,
amarillo color la medicina,
azul y blanco la sagrada ciencia,
de su celo y candor correspondencia.
Octava real
130
  Luego por los metales sonorosos
las desiguales voces concertadas
penetraban los aires espaciosos,
y las cajas belísonas templadas.
Ya puestos en alarde numerosos,
135
al hombro las cuchillas aceradas,
soldados de la guarda la seguían,
que con plata y azul resplandecían.
Octava real
  Después de las insignias militares,
banderas conquistadas y blasones,
140
por varias tierras, por distintos mares,
políticas y bárbaras regiones,
suspendiendo las voces populares,
en que suelen mostrar los corazones,
el César se mostró, cuya persona
145
aún era digna de mayor corona.
Octava real
  No queda el olmo, en que las aves chillan
entrando azor mas suspendido el canto,
ni el son con que los aires se acuchillan,
mansas palomas, si cesó el espanto,
150
ni el yunque en que los Cíclopes martillan,
cesando el golpe se suspende tanto,
pues del caballo bélico se oían
el son con que a compás el suelo herían.
Octava real
  Era un frisón castaño corpulento,
155
tan poblado de clines, que pudiera
llegar donde el bordado paramento,
si las cintas y rizos lugar diera.
Él mismo de sí mismo era instrumento,
las manos y los pies el compás era,
160
que como la trompeta le alejaba,
tascaba el freno y a su son danzaba.
Octava real
  El magnánimo Otón es un mancebo
proporcionado, varonil, robusto,
galán, airoso, y a decir me atrevo,
165
que enseñara grandeza al mismo Augusto.
Coronábale Dafne ingrata a Febo,
él con celos de amor, ella con gusto,
pues presumiendo el sol que a Otón sería,
de las armas y dél más luz salía.
Octava real
170
  Estas que a Marte parecieron graves,
mirando en él como vestido estuve,
y en sus ojos pronósticos suaves,
de que Florencia a sus laureles sube.
Llegó a palacio, recibió las llaves
175
de un ángel, que bajó desde una nube,
diciendo: Al grande Otón Florencia ofrece
lo más que puede y menos que merece.

ELENA
Redondilla
  Si como la relación
entró el César, ¿quién le viera?

FLORA
180
Pues yo Elena no quisiera
ver más vivamente a Otón.

CASANDRA
Redondilla
  Ruido siento, mi bien,
vete de la quinta luego.

OTAVIO
Nunca el bien tiene sosiego.

CASANDRA
185
Allá me llevas también.

ELENA
Redondilla
  ¿No iríamos disfrazadas
a Florencia a ver las fiestas?

FLORA
Las voluntades dispuestas
presto se ven concertadas.

ELENA
Redondilla
190
  En hábito digo yo
de labradoras podremos,
y al césar Otón veremos,
que tanto Otavio alabó.
Redondilla
  Damas, calles, fiestas son
195
una confusión, ¿quién duda,
que donde todo se muda,
gocemos de ver a Otón?

FLORA
Redondilla
  Bien dice Elena, ¿quién puede
conocernos?

CASANDRA
¿Si entretanto
200
viene nuestro padre?

ELENA
Cuanto
de ver mujeres sucede,
Redondilla
  está disculpado ya,
fuera de que nos dejó
por irse, presumo yo,
205
que hoy ni aun mañana vendrá.

CASANDRA
Redondilla
  Pues Fabia, entre las villanas
más ricas de aquesta aldea
busca vestidos.

FABIA
Dantea,
Livia y con sus hermanas
Redondilla
210
  las galas mayores tienen,
¿mas no tengo de ir allá
con vosotras?

ELENA
Claro está.

FLORA
Cuantos de Florencia vienen
cuentan mil cosas.

ELENA
Redondilla
  El ver
215
tanto a la mujer recrea,
que la que ver no desea
no debe de ser mujer.

(Vanse. Y salen LIVIO, caballero, y POMPEYO, viejo.)

POMPEYO
Redondilla
  Proseguid, y no os turbéis.

LIVIO
No os cause mi turbación
220
Pompeyo la admiración
que de otras cosas tenéis.
Redondilla
  Honesto caso ha de ser
si todo lo prueba el fin,
amo a Casandra, y en fin
225
os la pido por mujer.

POMPEYO
Redondilla
  Donde el fin es bueno, es clara
filosofía, que todo
es bueno.

LIVIO
Pues de ese modo
en mi justo amor repara.

POMPEYO
Redondilla
230
  Yo confieso tu riqueza,
y que soy pobre, mas mira,
nunca la riqueza admira
a donde falta nobleza.
Redondilla
  Pobre soy, pero no tanto,
235
que no esté gracias a Dios
contento.

LIVIO
Pues en los dos,
¿qué es lo que te causa espanto?

POMPEYO
Redondilla
  No me quieres entender,
el faltarte la nobleza,
240
que no cubre la riqueza,
lo que ella puede ofender.
Redondilla
  Y en consuelo a tus intentos,
digo a tu buen natural,
que no me parecen mal
245
los honrados pensamientos.

(Vase.)

LIVIO
Lira
  ¿A quién ha sucedido
tan gran deshonra sin haber, ay cielos,
ocasión precedido?
El alma me lo dijo con recelos,
250
¿mas quién imaginara,
que de mi honrado amor se deshonrara?
Lira
  ¿Pedirle que me diese
la menor de sus hijas, es posible,
que afrenta mereciese
255
tan bárbara, enojosa, e insufrible?,
despedirme pudiera,
sin deshonrarme, si él honrado fuera.

(Vase.)
(Sale OTÓN y ALBERTO.)

OTÓN
Lira
  Alberto, yo querría,
que esta insigne ciudad reconociese
260
fácil la gracia mía,
que libremente me tratase y viese;
dese a todos la puerta,
hállenla siempre el pobre y rico abierta.

ALBERTO
Lira
  Señor, los altos reyes
265
más muestran su real naturaleza
en el templar las leyes
de la severidad, que en la grandeza,
no rinde tantas palmas,
reinar un rey en reinos, como en almas.

OTÓN
Lira
270
  Marqués, este es mi gusto,
ni a mí, ni a mis valientes capitanes
quiero tener por justo
que nos llamen feroces alemanes;
abrid todas las puertas,
275
pues tengo yo las de mi pecho abiertas.

(Éntrase OTÓN. Y salen FLORA, ELENA, CASANDRA y FABIA, todas de labradoras, con rebozos y sombreros.)

FLORA
Romance (tirada)
  A la fe que nos entramos
por el hilo de la gente.

ELENA
Temerosa voy.

CASANDRA
Yo no,
que quien no ofende no teme.

ELENA
280
Las guardas me dan temor.

ALBERTO
Con la licencia que tienen,
no queda pequeña aldea,
que a ver al César no llegue.

CASANDRA
Guarde Dios a su merced.

ELENA
285
Hola, dile que nos deje
ver algo deste palacio,
pues más atrevencia tienes.

CASANDRA
Señor, ¿podremos mirar?,
ya ves que el mirar no ofende
290
estas telas y pinturas.

ALBERTO
Mirad cuanto gusto os diere,
hoy está franco el palacio.

ELENA
¡Han visto que bien parecen
tantos hermosos brocados,
295
sillas, tablas y doseles!
Si así visten por acá
los suelos y las paredes,
¿el señor emperador
de qué se viste?, ¿en qué duerme?

CASANDRA
300
Calla necia, que sus madres
paren vestidos los reyes,
que no son como los hombres,
que se andan vistiendo siempre.
¿No has visto un ángel pintado
305
con su corona en la frente?,
pues así desde que nacen,
coronados resplandecen.

FLORA
Unos césares vi yo
de mármol junto a una fuente,
310
¿es así también Otón?,
¿está en nichos de vergeles?

ALBERTO
¡Oh qué preciosa inocencia!

FLORA
¿Qué quiere?, soy inocente.

CASANDRA
Déjela, señor, que es boba.

FLORA
315
Soy boba, señor.

CASANDRA
No pienses
que son los mármoles vivos,
son que en ellos se convierten
después que están sepultados,
por no ser polvo los reyes.

ALBERTO
320
Oh labradora fingida,
esa razón no conviene
con el rústico lenguaje.

CASANDRA
El cura lo dijo el viernes,
que le juro que no es necio,
325
y que en nueso pueblo suele
hacer algunos sermones,
que los ánimos suspende.

ALBERTO
Ya es tarde para engañarme.
Suelen decir comúnmente,
330
no es oro lo que reluce,
pero aquí al revés se entiende;
que no reluce y es oro;
entrad, entrad, porque os muestre
los grandes aparadores,
335
donde veréis que se exceden
oro y arte el uno al otro.

CASANDRA
¿Más adentro quiere que entre?
¿No ve que también el cura
dijo que al mar se parece
340
el palacio en los peligros?

ALBERTO
Bravamente se defiende
con el cura de su aldea.

CASANDRA
A la fe que si le oyese,
que no le desagradase,
345
sino que en vez de laureles
ha dado en cazar ratones
con la grasa del bonete.

(Sale OTÓN.)

OTÓN
Redondilla
  Detrás de aquesta antepuerta
labradora, te miré,
350
y tu discurso escuché.

CASANDRA
¡Ay señores, yo soy muerta!
Redondilla
  ¿Es su merced por ventura
el señor emperador?

FLORA
Huye Elena.

OTÓN
No es menor
355
tu ingenio, que tu hermosura.
Redondilla
  Espera, ¿quién son aquellas?

CASANDRA
Señor, mis hermanas son,
si su merced es Otón,
de mí se conduela y dellas.

OTÓN
Redondilla
360
  ¿De qué sirve que pretendas
encubrirte?

CASANDRA
¿Quién se encubre?

OTÓN
Tu mismo rostro descubre
la calidad de tus prendas.
Redondilla
  ¿Eres dama florentina?

CASANDRA
365
El dimuño me engañó.

OTÓN
Mira que nunca encubrió
cuerpo humano, alma divina.
Redondilla
  Y que tu discurso oí,
de que estoy maravillado,
370
quien tan altamente ha hablado,
¿por qué se encubre de mí?
Redondilla
  ¿De una rosa, las divinas
hojas no se conocieran,
por mucho que se escondieran
375
en laberintos de espinas?
Redondilla
  Claro está, ¿pues qué pretendes?,
a los reyes es traición
mentirles con invención.

CASANDRA
Señor, bien sé que me entiendes,
Redondilla
380
  y que no es justo engañarte,
pues cuando en la rustiqueza
se imita naturaleza,
es imposible en el arte.
Romance (tirada)
  Hija soy de un caballero
385
florentín, mis dos hermanas
son las que mira tu Alteza
de mi traje disfrazadas.
Pensando, divino Otón,
ferocidad alemana,
390
y que el ejército tuyo
fuera destruición de Italia,
nos ha llevado a una quinta,
donde estamos retiradas
media legua de Florencia.
395
Mas como a guardar no basta
poder, discreción, ni fuerza
mujeres determinadas,
y la novedad es cebo,
en cuyo sedal y caña
400
nos suelen pescar los hombres,
honras, vidas, cuerpos y almas.
Con este traje venimos
a mirar grandezas tantas,
como nos cuentan de ti
405
las trompetas de la Fama.
Por tu valor, por quien eres,
divino Sol de Alemania,
que nos dejes ir, no sea
nuestra desdicha, que vaya
410
antes que vamos nosotras
nuestro padre a nuestra casa.
Que no advertirá en disculpa,
pues que ninguna es casada,
de haber venido a Florencia,
415
haber hallado tu gracia.

OTÓN
Redondilla
  Por cierto la tuya puede
rendir el mayor valor;
notable rey es amor,
al nuestro su imperio excede.
Redondilla
420
  Mas no es mucho que al altura
del laurel pueda llegar,
si toma para mandar
el cetro de la hermosura.
Redondilla
  Publican que se defiende
425
de los rayos el laurel,
es mentira, pues con él
el rayo de amor ofende.
Redondilla
  Dime el nombre de tu padre.

CASANDRA
Pompeyo.

OTÓN
Vete con Dios,
430
que trataremos los dos
lo que a tu remedio cuadre.
Redondilla
  Ea señoras.

ELENA
Vuestra Alteza
nos perdone.

OTÓN
No hay razón
para que a la inclinación
435
pida perdón la belleza.
Redondilla
  ¿Vuestro nombre?

FLORA
Elena y Flora.

OTÓN
Esta cadena tomad
Flora en señal de amistad.

FLORA
No en balde Italia os adora.

OTÓN
Redondilla
440
  Vos este diamante, Elena.
¿Vos cómo os llamáis?

CASANDRA
Señor
Casandra.

OTÓN
A vuestro valor
mayor premio el alma ordena.

ELENA
Redondilla
  Pues, señor, ¿no le das nada?

OTÓN
445
No, que si el alma le di,
no quiero ofender así
la prenda más estimada.

(Háganle sus reverencias y váyanse.)

ALBERTO
Redondilla
  ¡Qué cortesano y galán
vuestra Majestad se muestra!

OTÓN
450
No es ya la condición nuestra
de rígido capitán.
Redondilla
  En la paz se ha de vivir
como en la paz, verdes años
bien pueden sufrir engaños.

ALBERTO
455
Que el sol, ¿qué quieres decir?

OTÓN
Redondilla
  Que la púrpura imperial,
el cetro, la monarquía,
del mundo la valentía,
del alma el rigor marcial,
Redondilla
460
  el laurel, y todo el ser
diera, Alberto, en una vista
por la dichosa conquista
desta divina mujer.

ALBERTO
Redondilla
  ¿Burla tu Alteza?

OTÓN
No son
465
burlas, verdades te digo,
mas, ¿quién duda que contigo
tratas de liviano a Otón?
Redondilla
  Pues Marqués, has de saber,
que en el cielo están fundadas
470
las voluntades amadas,
años antes de nacer.
Redondilla
  ¿Qué me aconsejas?

ALBERTO
Señor,
a tu poder habrá cosa
dificultosa.

OTÓN
Que hermosa
475
mujer matome de amor.

ALBERTO
Redondilla
  Llamar al padre, y honralle
como a noble de Florencia,
era fácil diligencia,
gran señor, para obligalle.
Redondilla
480
  Que deste conocimiento
resultará que la veas,
y tengas lo que deseas.

OTÓN
Es discreto pensamiento,
Redondilla
  y que mi honor asegura.

ALBERTO
485
Pues, señor, voyle a buscar.

OTÓN
Yo entretanto a imaginar
la gloria de su hermosura.

(Vanse. Y salen OTAVIO y FINEO.)

OTAVIO
Redondilla
  ¿Casandra faltar de aquí?

FINEO
¿No miras que oírte pueden?

OTAVIO
490
Cuando los males exceden,
danse las quejas así.
Redondilla
  Volvamos a la ciudad.

FINEO
Cómo en tanta confusión
las hallaremos.

OTAVIO
Ya son
495
mi fe y amor necedad.
Redondilla
  ¿Irse Casandra sin darme
parte?

FINEO
Nunca la mujer
para lo que quiere hacer
busca estorbos.

OTAVIO
Fue matarme;
Redondilla
500
  muero hasta volverla a ver.
¿Qué gente es esta?

FINEO
Aldeanas.

OTAVIO
¿Con tantas galas?

(Salen FLORA, ELENA, CASANDRA y FABIA.)

ELENA
Ya hermanas,
¿qué nos queda que temer?

FLORA
Redondilla
  ¿Qué dice Fabia?

FABIA
Llegué,
505
pregunté por el señor
y está en la ciudad.

CASANDRA
¡Oh amor!,
agradecido a la fe.
Redondilla
  Mi Otavio es aquel, llegad.

ELENA
Ah caballero, queréis
510
algo del campo.

OTAVIO
Traéis
tanto más de la ciudad,
Romance (tirada)
  que pienso que estáis burlando.

CASANDRA
Ay mi Otavio, que no puedo
encubrirme de tus ojos,
515
que se quejan los deseos.

OTAVIO
¿Es Casandra?

CASANDRA
Sí mi bien.

OTAVIO
Notable agravio me has hecho.

CASANDRA
En este disfraz; ¿por qué?

OTAVIO
Con ese disfraz me has muerto.

FINEO
520
Otavio tiene razón.

CASANDRA
Levanta, Otavio, del suelo
el rostro, que pensaré,
que es tu enojo fingimiento.
¿Qué importa que hayamos visto
525
la ciudad?, no fue mal hecho,
que si tú viste las damas,
viésemos los caballeros,
pues todos procuran ver.

OTAVIO
Si te viere, plegue al cielo.

FINEO
530
No plegues por vida tuya,
que el cielo....

OTAVIO
Déjame necio,
plegue a Dios.

FINEO
¿Más plegues?

OTAVIO
Basta,
no quiero jurar, mas quiero
tomar venganza de mí
535
con no verte.

(Vase.)

CASANDRA
Bueno es eso.

FINEO
No es muy bueno, bien pudieras
escusarlo.

ELENA
Ya sospecho
que viene gente a la quinta.

FLORA
Hermana a quitarnos presto
540
estas galas aldeanas.

CASANDRA
¿Hay gusto como dar celos?

(Vanse. Y salen el emperador OTÓN y el marqués ALBERTO.)

OTÓN
Octava real
  En tal estado el ciego amor me tiene.

ALBERTO
¿Es posible que llega a tal estado
aquel valor, que vitorioso viene
545
con el laurel del mundo conquistado?

OTÓN
Amor, Marqués, ni avisa, ni previene,
en medio del camino sale armado,
y como salteador, sin resistencia
roba del alma la mejor potencia.

(Entra POMPEYO.)

POMPEYO
Redondilla
550
  Deme vuestra Majestad
sus invictísimos pies.

OTÓN
¿Eres Pompeyo?

POMPEYO
El Marqués
honrando nuestra ciudad,
Redondilla
  me dijo que me mandabas
555
servirte, y verte en razón
que de mi noble opinión,
señor, informado estabas.

OTÓN
Redondilla
  Dame tus brazos, Pompeyo,
que el que viene a conquistar
560
voluntades, ha de dar
más al noble que al plebeyo.
Redondilla
  Pues el imperio te debe
los consejos que le has dado,
de Florencia al magistrado,
565
ya que nuestro amor te mueve,
Redondilla
  quiero honrarte como es justo
antes que a Alemania vuelva.

POMPEYO
Corone una verde selva
de lauros, César augusto,
Redondilla
570
  esas vencedoras sienes.
Yo, señor, no te he servido,
y me espanto que haya sido
tal la información que tienes.
Redondilla
  Porque en la patria es más propia
575
la envidia, y causa inquietud.

OTÓN
Con la máxima virtud
fue siempre la envidia impropia.
Romance (tirada)
  Quiero también que me digas,
qué nobles tiene Florencia,
580
para premiarlos también;
porque presumo que dejan
los reyes cuando se parten
más segura la nobleza,
cuando estiman los vasallos,
585
cuando los servicios premian.
Quiero honrar las letras y armas,
que las armas y las letras
conservan imperios grandes,
que se perdieran sin ellas.
590
¿Tienes hijos?

POMPEYO
No señor,
hijas tengo.

OTÓN
¿Es diferencia?

POMPEYO
Son más que hijos, que son
hijas y cuidados.

OTÓN
Deja
esos cuidados a mí.
595
¿Tienes por ventura hacienda
conforme a tu calidad?

POMPEYO
No señor, que destas guerras
ningún bien me ha resultado,
que nunca resulta dellas.

OTÓN
600
¿Cuántas hijas tienes?

POMPEYO
Tres,
que como las tres potencias
del alma están en mi honor,
y le tengo puesto en ellas.
Son virtuosas sin madre,
605
que no es poco. La primera
se llama Elena, señor,
pero más casta que Elena.
La segunda Flora, y flor,
que pudo dar a Florencia
610
nombre, como padre os hablo,
perdonadme. La tercera,
es Casandra, aquí bien puedo
sin ser de padre licencia,
tomarla para alabarla,
615
porque es lo menos en ella
incomparable hermosura,
la lengua latina, y griega
sabe, y no como mujer,
sino con toda eminencia.
620
Estudió filosofía,
Casandra, y puede leerla
en escuelas.

OTÓN
Grandes partes,
(Aparte.)
y yo me muero por ellas.
¿Dónde vivís?

POMPEYO
Con temor
625
de vuestra gente tudesca,
y la feroz alemana,
que en Florencia se aposenta,
las he llevado a una quinta
que está de aquí media legua.

OTÓN
630
Pues traedlas con seguro,
que ninguno las ofenda,
que quiero verlas y honrarlas.

POMPEYO
Ellas son esclavas vuestras.

OTÓN
Id norabuena, Pompeyo.

POMPEYO
635
¿Cómo puede ser más buena,
que llevando vuestra gracia?

OTÓN
Creedme que estáis con ella.

ALBERTO
Contento estás.

OTÓN
¿No es razón?

ALBERTO
Ya tu descanso se acerca.


Jornada II

Salen FINEO y FABIA.

FINEO
Redondilla
640
  ¿También tú das en matarme?

FABIA
Cuando a Florencia venías
Fineo, mejor sabías
con celos desesperarme.
Redondilla
  Pues ya que estamos en ella,
645
permite siquiera el ver
lo que al ser de ser mujer.

FINEO
Fabia, de Casandra bella
Redondilla
  es esa buena elección.

FABIA
Como de mujer es mía;
650
¿ha de venir cada día
un emperador Otón?

FINEO
Redondilla
  Fabia, Casandra es mujer.

(Sale OTAVIO y CASANDRA.)

CASANDRA
De mi honesto amor pudieras
estar seguro.

OTAVIO
¿Qué quieras,
655
que pueda amar sin temer?
Redondilla
  Casandra, cuando temía
a Livio, un rico mancebo
de Florencia, que por cebo
oro a tu padre ponía,
Redondilla
660
  pudieras reprehender
mis celos, pues te sobraba
virtud, a quien respetaba
de todo el oro el poder.
Redondilla
  Demás de haber respondido
665
Pompeyo a su voluntad,
con alguna libertad,
de que está Livio ofendido.
Redondilla
  Y sé yo que se ha quejado
a muchos de su rigor;
670
pero de un emperador,
¿quién no ha de tener cuidado?

CASANDRA
Redondilla
  Hame visto Otón a mí
más de una vez.

OTÓN
¿A qué efeto
honra a tu padre?

CASANDRA
Es discreto,
675
y ha querido honrarle así,
Redondilla
  conociendo su valor,
mas no sabe que yo he sido
su hija, ni ha conocido,
como tú piensas mi amor.
Redondilla
680
  Cuando a mí me vio, también
a mis hermanas habló,
joyas les dio, y a mí no,
parecile menos bien.
Redondilla
  Está seguro, y no creas,
685
que te quiero y te he querido
de suerte que ofenda olvido
el justo fin que deseas.
Redondilla
  Que yo seré tu mujer,
o dejaré de vivir.

OTAVIO
690
Como lo sabes decir,
lo quisiera yo creer.

FINEO
Redondilla
  Señor, el mayor engaño
de amor es creer.

OTAVIO
Fineo,
con el temor solo creo
695
lo que ha de ser en mi daño.

CASANDRA
Redondilla
  Tú no ignoras que bien creo,
que me puedes enseñar.

FABIA
¿Que te viene a visitar,
entra a decir Doricleo,
Redondilla
700
  el marqués Alberto?

CASANDRA
¿Quién?

FABIA
Pienso que es aquel privado
del emperador.

OTAVIO
Tú has dado
causa a estos males, mi bien,
Redondilla
  ¿quieres ya más claridad?

CASANDRA
705
¿Tú no ves que este es favor?

OTAVIO
Favor que nace de amor.

CASANDRA
Allí los dos os entrad,
Redondilla
  y veréis que esta visita
no tiene que os cause enojos.

OTAVIO
710
Como ha engañado los ojos,
cegármelos solicita.
Redondilla
  El alma llevo en los labios,
no me tiene menos costa.

FINEO
Señor, señalar la posta,
715
si celos fueren agravios.

(Escóndese. Y entra el marqués ALBERTO.)

ALBERTO
Silva (tirada)
  Quedaos a fuera todos.

CASANDRA
Esta casa
merece que la honréis. Fabia una silla.

ALBERTO
A honrarme en ella vengo, y a besaros
las manos como amigo de Pompeyo.

CASANDRA
720
Él conoce, señor, que las mercedes
que de su Majestad ha recibido,
las debe a la que vos le hacéis en todo.

ALBERTO
Servirle he deseado.

CASANDRA
Llamar quiero
a mis hermanas, porque todas juntas
725
este favor que es justo, recibamos.

ALBERTO
No, no, no las llaméis, si sois servida.

CASANDRA
Quiero que gocen.

ALBERTO
No, no por mi vida.

CASANDRA
Quejaranse de mí.

ALBERTO
Tengo que hablaros,
y importa mucho que secreto sea.

CASANDRA
730
¿Secreto a mí?

ALBERTO
Otón desea,
por escusar de prólogos cansados,
deciros por mi lengua sus cuidados.

CASANDRA
¿Qué cuidados, señor?, mucho le engañan
los que de mis estudios le fabrican,
735
quimeras que en llegando a fundamento,
como nubes se esparcen por el viento.
Si son cosas que tocan al estado,
¿qué leyes imagina que he estudiado?,
si de la guerra, ¿en qué servirle puedo?;
740
la mujer más valiente, toda es miedo.

ALBERTO
No pienso yo que se te olvida el día,
que en disfrazado traje a ver veniste
el palacio de Otón, y que le viste;
no dije bien, que si le vieras, creo,
745
que cuando te libraras del deseo,
por lo menos vivieras con memoria,
bellísima Casandra, ten por gloria
rendir a quien se rinde Europa, y mira,
que despreciado amor se vuelve en ira,
750
cuya persona, aunque quien es no fuera,
obligara a que un mármol le quisiera.
Mira su verde edad y gentileza,
no correspondas mal a tu belleza;
Otón se ha de volver, no ha de infamarte
755
con largo trato, como siempre vemos,
sé reina del que reina en toda Europa,
y quedas, aunque en breve muy honrada,
de que el mayor laurel, mejor espada,
más alto entendimiento.

CASANDRA
No prosigas,
760
que mientras más, a más rigor me obligas.

ALBERTO
Décima
  ¿Qué quieres decir en eso?

CASANDRA
Que escusado hubiera sido,
Marqués, hablar atrevido
en el honor que profeso.

ALBERTO
765
¿Esto te parece exceso?

CASANDRA
¿Qué mayor lo puede ser?,
pero haste dado a entender
con pensamiento plebeyo,
no el ser hija de Pompeyo,
770
sino solo el ser mujer.
Décima
  El tenerme Otón amor
le agradezco, que es muy justo,
que es césar invicto augusto,
soberano emperador.
775
Pero en llegando a mi honor,
si el mismo Júpiter fuera,
y en Roma nacido hubiera,
cuando Roma fue gentil,
como al esclavo más vil
780
le afirmara y le admitiera.

ALBERTO
Décima
  Siempre fui de parecer,
que naturaleza agravia
a la mujer que hace sabia,
pues deja de ser mujer.
785
Porque llegando a saber,
la natural vanidad,
la pone en tal dignidad,
que quiere quitar al hombre,
con la grandeza del nombre
790
la imperiosa majestad.
Décima
  No por feroz alemán,
te hará agravio el César, no.
Humildemente me habló,
más que rey, cortés galán;
795
tantos deseos le dan
tus gracias, que no sosiega;
mira al estremo que llega
y que es razón conocer,
que aunque noble, eres mujer,
800
y que es un rey quien te ruega.

(Vase el MARQUÉS, y sale OTAVIO y FINEO.)

CASANDRA
Romance (tirada)
  Otavio, Otavio.

OTAVIO
Por cierto,
que de manera ha fundado
el señor embajador
la justicia deste caso,
805
que no puedes escusar
de servir al César, dando
dulce fin a sus deseos.
¿Ay, Casandra, no está claro,
de tribunal de mujer,
810
qué decreto salió sabio?
Pues no mi bien, mi señora,
mi amor primero enojado,
mi muerte, mi perdición,
que es poderoso el contrario.
815
Partireme de Florencia,
ireme a Roma entre tanto,
que no quiero yo esperar
la sentencia de mis daños.
El cielo te dé mi vida,
820
mal dije, estaba turbado,
que ha de ser breve, y mereces,
que la goces largos años.

(Vase.)

CASANDRA
¡A mi bien, a mi señor,
a mi celoso, a mi Otavio,
825
qué sordos que son los celos
cuando presumen agravios!
Oye Fineo.

FINEO
¿Qué quieres?

CASANDRA
Dile a Otavio que es engaño
quererse ausentar con celos.

FINEO
830
Bien dices, porque entretanto
pueden salir verdaderos,
y ser el dueño culpado.

(Vase.)

CASANDRA
Soneto
  Poder y amor combaten mi firmeza.
¿Qué haré, poder? Rendirte; mal consejo.
835
¿Amor, qué dices tú? Que te aconsejo
que muestres atrevida fortaleza.
Otón tiene valor y gentileza,
Otavio es de tus ojos claro espejo.
No te pienso dejar. ¿Pues yo te dejo?
840
¿Qué temes? Mi desdicha y tu flaqueza.
Amor, que se va, Otavio, a detenerte.
Salgo mi bien. Yo parto sin consuelo.
¿No piensas verme más? No pienso verte.
Mira que tengo honor, temo y recelo.
845
¿Qué haré contra el poder? ¿Qué? Defenderte,
que contra el alma solo puede el cielo.

(Sale FLORA, ELENA y POMPEYO.)

POMPEYO
Octava real
  Esto me manda Otón, si me ha obligado
ya lo veis, con oficios tan honrosos.

ELENA
Obedecelle es justo.

POMPEYO
Mi cuidado
850
puse sobre sus hombros poderosos.

FLORA
¿En fin nos quiere ver?

POMPEYO
Hanle contado
las gracias que tenéis.

ELENA
No son dichosos
sino los que se acercan a los reyes.

POMPEYO
Los filósofos hacen otras leyes.
Octava real
855
  Que es ver por lo moral algunos necios.
Sénecas, de sí mismos retirarse,
diciendo a los palacios mil desprecios,
y de las soledades agradarse.
Con Diógenes dar mayores precios
860
al sol, que no a Alejandro, y con preciarse
de vivir por tan graves aforismos
ser locos homicidas de sí mismos.
Octava real
  No hay cosa como el príncipe, más quiero
ser en su fuego y rayos salamandra,
865
que filósofo rígido y austero
en la presencia bélica alejandra.
¿Casandra estaba aquí?

CASANDRA
Cielos hoy muero.

POMPEYO
¿Sabes cómo has de ver a Otón, Casandra?

CASANDRA
Yo no señor, irán Elena y Flora,
870
que no estoy buena para verle agora.

POMPEYO
Octava real
  No se puede escusar, que le he contado
de tus letras y ingenio lo que siento,
bien puedes ir honrada de mi lado;
yo soy quien puede darte atrevimiento.
875
Es, aunque mozo, circunspecto y dado
a las letras con tanto fundamento
el César, que bien puede tu hermosura
entre sus ojos caminar segura.
Octava real
  No es Otón más soldado que en campaña;
880
Sabio es Otón, depuesto el noble acero,
con que le tiemblan Francia, Italia, España
y todo el orbe.

CASANDRA
Obedecerte quiero.

POMPEYO
No solo de soldados se acompaña,
conquistador y capitán severo,
885
letrados tiene, sabios comunica,
porque a escribir y a pelear se aplica.

ELENA
Octava real
  De Julio César cuentan, y la suma
lo muestra de su historia celebrada,
que escribía de noche con la pluma
890
lo que de día obraba con la espada.

POMPEYO
No quiero Elena yo, que Otón presuma
que vuestra fama le ha engañado en nada,
conmigo vais, ya conocéis que he sido
padre de vuestro honor y Argos marido.
Octava real
895
  Vestíos ricamente, porque os vea
en traje de mujeres principales,
que las galas han hecho a alguna fea
lucir hermosa en ocasiones tales.

ELENA
De qué vas triste.

CASANDRA
De que Otavio crea
900
que no somos amando más leales
que los hombres.

FINEO
Pues de eso no estés triste,
que solo en celos el amor consiste.

(Vanse, y sale OTÓN y el MARQUÉS.)

OTÓN
Redondilla
  ¿Qué dices Marqués?

ALBERTO
Quisiera
saber decirte, señor,
905
lo menos de su rigor,
pues es lo más que pudiera.
Redondilla
  Después que con mil colores
retóricos persuadí
tu amor a su honor y vi
910
las de su rostro mayores,
Redondilla
  dijo, debes de entender
con pensamiento plebeyo,
no el ser hija de Pompeyo,
sino solo el ser mujer.
Redondilla
915
  Agradezco a Otón augusto,
soberano emperador,
Marqués, que me tenga amor,
que agradecerlo es muy justo.
Redondilla
  Pero si en Roma naciera
920
de padre y madre gentil,
para mi honor el más vil
esclavo Júpiter fuera.
Redondilla
  Porque supuesto que son
menos en los reyes sabios
925
para el honor los agravios,
son más para la opinión.
Redondilla
  Y que si fuera su igual
tuviera disculpa amor;
con esto, invicto señor,
930
las cortinas de cristal,
Redondilla
  guarnecidas de pestañas
echó a las dos vidrieras
de sus ojos, en que vieras
de amor rotas las hazañas.
Redondilla
935
  Y aunque palabras crüeles,
por lo que a quien eres toca,
puso al sello de la boca
una nema de claveles.

OTÓN
Redondilla
  ¿Eso te ha dicho?

ALBERTO
No he visto
940
hermosura y crüeldad
estar en tanta amistad.

OTÓN
¡Qué fiera, Alberto, conquisto!,
Redondilla
  que airada no quiso oírte,
¡qué diamante!, ¡qué rigor!,
945
mas bien sé que a mi dolor
no he de poder persuadirte.
Redondilla
  ¡Oh pesar de mi venida
a Italia!, aunque me ha importado
ceñirme el laurel sagrado,
950
si me ha de costar la vida.
Redondilla
  Nunca dejara a Alemania,
nunca a Florencia viniera,
aunque por tigre tan fiera
no es Florencia, sino Hircania.
Redondilla
955
  Nunca mi ejército viera,
Marqués, la margen del Tibre,
pues estar su señor libre
más alta vitoria fuera.
Redondilla
  ¿Quién dijera que el poder
960
de Otón, con tan bajo modo
se viniera a poner todo
a los pies de una mujer?
Redondilla
  ¡Pesia el imperio!, ¿yo soy
su señor?, ¿yo, capitán?,
965
¿yo soy Otón?, ¿yo, alemán
y en esta baraja estoy?
Redondilla
  Haz que rompan mis banderas,
quema las cesáreas [n]aves,
vuelvan humildes, no graves
970
del Danubio a las riberas.
Redondilla
  Pues tiembla el cetro en mis manos,
de una mujercilla roto,
dile al sagrado piloto,
que nombre rey de romanos.

ALBERTO
Redondilla
975
  Nunca pensé que llegara
tu sentimiento, señor,
a tal estado.

OTÓN
Es amor,
en que soy hombre repara.
Redondilla
  Pasiones humanas tienen
980
esta igualdad, yo saldré
de Italia presto, y pondré
remedio.

ALBERTO
Negocios vienen.

(Sale RODULFO, caballero.)

RODULFO
Silva (tirada)
  Aquí traigo la lista que mandaste
de los nobles, y oficios de Florencia.

OTÓN
985
¿Qué nobles y qué oficios?

RODULFO
Esta lista
tienen los nobles, y esta, los oficios,
faltan de proveer los magistrados,
y algunos cargos de la guerra.

OTÓN
Guerra
fue siempre amor, el general del alma
990
piensa ganar en la conquista palma:
salen los capitanes, los deseos,
y en lugar de ganar, pierden trofeos,
y como de unos ojos ven los tiros,
quiérenlos imitar con los suspiros.
995
Vete, Rodulfo, que no quiero agora
tratar de los negocios.

RODULFO
En buen hora.

OTÓN
Vuelve, pero no vuelvas.

RODULFO
¿Qué es aquesto?

ALBERTO
Está de ciertas dudas indispuesto.

(Sale FABRICIO, secretario, con papeles, y un criado con pluma y tinta.)

FABRICIO
Redondilla
  Aquí las cartas están.

OTÓN
1000
¿Para dónde?

FABRICIO
Para Roma.

OTÓN
¿Muestra a ver?

FABRICIO
La pluma toma.

OTÓN
Pues mira que presto van.

FABRICIO
Redondilla
  ¿Por qué rasga vuestra alteza
las cartas?

OTÓN
Está mal puesto
1005
ese principio.

FABRICIO
¿Qué es esto?

ALBERTO
Cierto dolor de cabeza.

RODULFO
Redondilla
  Aquí está un embajador.

OTÓN
Pues bien, ¿qué se me da a mí?
¿Es de Milán?

RODULFO
Señor sí.

OTÓN
1010
¿Quiere hablarme?

RODULFO
Sí señor.

OTÓN
Redondilla
  Pues decid que yo no quiero
hablarle a él.

RODULFO
Quiérese ir.

OTÓN
Ábrale para salir
toda la puerta el portero.

FABRICIO
Redondilla
1015
  Agora llega un correo
de Alemania.

OTÓN
Llegará
cansado, descanse allá,
pues no descansa un deseo.
Redondilla
  ¿Ay, Casandra, qué trajiste
1020
en esos ojos el día
que te vi?, ¿con qué osadía
arsénico a un césar diste?
Redondilla
  Pero puesto que condeno
tu error, no soy en rigor
1025
el primer emperador
que mataron con veneno.

ALBERTO
Redondilla
  Señor, si es tanto tu mal,
valgámonos del poder.

OTÓN
Desdice mucho del ser
1030
de la grandeza imperial.

FABRICIO
Redondilla
  Aquí Pompeyo ha venido
con sus hijas.

OTÓN
¿Con quién, di?

FABIA
Con sus hijas.

OTÓN
Esto sí,
cielos tened mi sentido.
Redondilla
1035
  ¿Alberto será verdad?

ALBERTO
¿Pues eso dudas, señor?

OTÓN
En todo pone el amor
dudosa dificultad.
Redondilla
  Vestirme quiero en el traje
1040
de mi grandeza y poder,
porque Casandra ha de ver
quién es a quien hace ultraje.
Redondilla
  Dame el manto y el laurel.

ALBERTO
¿A qué efeto?

OTÓN
Ya te digo,
1045
tanto puede amor conmigo,
y yo tan poco con él.

(Vanse. Y salen POMPEYO, FLORA, ELENA y CASANDRA ricamente aderezadas y acompañadas de criadas.)

POMPEYO
Redondilla
  Aquí presumo que está.

ELENA
No vayas triste.

CASANDRA
No puedo
escusar, Elena, el miedo
1050
que ver a César me da.

(Sale LIVIO.)

LIVIO
Décima
  Siguiendo a Casandra vengo,
aunque Pompeyo me ha visto,
tan mal los ojos resisto
de solo el cielo que tengo.
1055
Y aunque su muerte prevengo,
por la conocida afrenta,
mientras el brazo la intenta,
quieren mis justos enojos,
que se entretengan los ojos
1060
con lo que el amor se aumenta.
Décima
  ¡Ah Pompeyo!, ¿qué razón
te ha movido a despreciarme?,
despreciarme y deshonrarme,
premio injusto a mi afición.
1065
¿Es mejor traer a Otón
tus hijas de aquesta suerte?,
mas de mi amor loco advierte,
aunque no estimas mi amor,
que vengo a vengar tu honor,
1070
solicitando tu muerte.

(Salen OTAVIO y FINEO.)

OTAVIO
Décima
  ¿Aquí Pompeyo y sus hijas?

FINEO
Pues bien, ¿a quién hace agravio?

OTAVIO
Haré por vida de Otavio.

FINEO
Quedo, señor, no te aflijas,
1075
ni por los celos te rijas
en materias del honor.

OTAVIO
¿pues por quién será mejor?

FINEO
Por el sabio desengaño,
que no puede haber engaño
1080
si le previene el temor.

OTAVIO
Décima
  ¿Que Casandra haya venido?,
no lo puedo resistir,
¿no pudo algún mal fingir?,
pero tuvo amor fingido.

FINEO
1085
Alguna culpa ha tenido,
que las mujeres, señor,
saben fingir un dolor
a un desmayo semejante,
mejor que un representante,
1090
cuando se queja de amor.
Décima
  Con solo que ella dijera,
que la madre le dolía,
desde la hermana a la tía
el linaje revolviera.
1095
Que por el parecer fuera,
este por ruda o por plumas
de perdiz; mas no presumas
que aquí la trajo el deseo.

OTAVIO
Más penas tengo, Fineo,
1100
que el mar arenas y espumas.
Redondilla
  Aquel es Livio también,
y Aspro Libio para mí.

(Sale ALBERTO y RODULFO.)

ALBERTO
Bien queda el César así,
obliga a quererle bien.

RODULFO
Redondilla
1105
  Alberto, ¿qué tiene Otón,
que tan fiero se ha mostrado?

ALBERTO
Un amor desengañado,
y una engañada razón.

RODULFO
Redondilla
  ¿Qué culpa habemos tenido?

ALBERTO
1110
¿No has visto un toro, que escapa
de la plaza, de la capa,
del silbo y de verse herido;
Redondilla
  y después en la ribera,
buscando al que le silbó,
1115
un olmo inocente halló,
como si él las varas diera
Redondilla
  y allí se quiere vengar
hasta desfogar la furia?
Pues tal a quien no le injuria
1120
pretende Otón castigar.
Redondilla
  Llegad, Pompeyo, que aquí
aguarda el emperador.

POMPEYO
Ya el César nuestro señor,
hijas, se descubre allí.
Romance (tirada)
1125
(Corran una cortina y véase debajo de un dosel OTÓN, con el laurel y el cetro, y con un manto romano, en una silla con almohadas.)
  Llegad, besadle la mano.

ELENA
Pone temor su grandeza.

FLORA
¿Quién será tan atrevida?

OTÓN
Oh amor, ¿qué habrá que no puedas?
¿Quién no conoce por mí
1130
tu estraña naturaleza?
¿Que tiemble yo de mirar,
a quien de mirarme tiembla?
¿Quién dirá que estas insignias,
con que la humana soberbia
1135
ha puesto el mundo a mis pies,
a tu poder se sujetan?

POMPEYO
Llega, Casandra.

CASANDRA
A mí
no me toca el ser primera,
por ser la menor, señor,
1140
en besar la mano al César.

POMPEYO
Elena, ¿qué aguardas?

ELENA
Miro
mi humildad y la grandeza
de Otón, pero ya me atrevo,
forzada de tu obediencia.
1145
Deme vuestra Majestad
su mano.

OTÓN
Recibo, Elena,
contento en verte, y te estimo
como a la primera prenda
de Pompeyo.

ELENA
Justamente
1150
tus negras águilas vuelan
desde el timbre de tus armas
a las antárticas selvas.
Prospere tus verdes años
el cielo, para que tengas
1155
un siglo el mundo en los hombros,
que humilde tus plantas besa.

FLORA
Esas, invicto señor,
vuestra Majestad conceda
a Flora, porque a su mano
1160
loco atrevimiento fuera.

OTÓN
Mucho le debe Pompeyo
al cielo, porque tan bellas
hijas coronan de honor
sus canas.

FLORA
La gloria vuestra,
1165
gran príncipe del imperio,
no en las armas, no en las guerras,
sino en la humana piedad
más altamente se muestra.
Prospere vuestras vitorias
1170
el cielo, y donde no llega
el pensamiento, se alaben
vuestras invictas banderas.

CASANDRA
Casandra, heroico señor,
que a vuestros pies se presenta
1175
para besar vuestra mano,
supuesto que indigna sea;
La India quisiera ser,
en cuya inmensa riqueza
puso los pies Alejandro,
1180
porque a los vuestros rindiera
más oro, plata y diamantes.

OTÓN
Casandra, si tú deseas,
que diamantes, oro y plata
tus bellas manos me ofrezcan,
1185
hoy no te has visto, ni sabes
tu condición, pues en ella
más firmes diamantes hay
y más oro en tu belleza.
Impropios los dos estamos,
1190
que tú mejor estuvieras
aquí con este laurel
por reina de la belleza,
y yo a tus hermosos pies,
confesando que sujeta
1195
cetros y armas la hermosura,
y que de los reyes reina.
Pero ya que no es así,
pluguiera al cielo que fueras
mi igual, y que este laurel
1200
entre los dos dividiera.
No estoy desta suerte bien,
levantarme quiero, espera,
tomad aquestas insignias,
¿estas, Casandra desprecias?

(Quede con su capa y espada.)

CASANDRA
1205
Señor, de mi estimación
injustamente se queja
su Majestad, que yo adoro
sus pies, que los polos besan.
En fe desto, ya en su mano,
1210
de tantas vitorias llena
he puesto mi indigna boca.

OTÓN
Traidora mejor dijeras,
pues siendo tu rey, Casandra,
me has dado veneno en ella.
1215
Pero de tu boca hermosa,
también es justo que adviertas,
que a rey no se dio veneno
jamás en copa tan bella.
Cuando temía Marco Antonio
1220
que Cleopatra se le diera,
ella trujo una guirnalda
de rosas en la cabeza.
Comía Antonio con salva,
brindole a beber con ellas;
1225
mas la guirnalda traía
veneno en sola la media.
Tomó Cleopatra las rosas
sin veneno, y viendo el César
que bebía sin peligro,
1230
se atrevió a beber con ellas.
Echó las que se temían
Cleopatra, y matar pudieran
a Antonio, que en las mujeres
hay notables sutilezas.
1235
Así, Casandra, has traído
veneno en las rosas bellas
de tus labios para mí,
y a ti no te han hecho ofensa.

CASANDRA
Señor, ya dije al Marqués
1240
que mi honor....

OTÓN
Disculpa necia
deja Casandra el honor.

CASANDRA
¿Pues de qué, señor, te alteras?

OTÓN
Las mujeres que aborrecen,
Casandra, a quien las desea,
1245
luego del honor se adargan,
que con amor atropellan.
No hay cosa más por el suelo
que el honor, cuando se ciegan,
y en no queriendo, le ponen
1250
encima de las estrellas.
Guarda tu honor, que es muy justo
Casandra, y que no agradezcas
mi amor, pues no soy tu igual,
que yo sabré si en Florencia
1255
hay causa para que trates
desta suerte la grandeza
de Otón, pues que no hay en mí
partes que no te merezcan.
Antes del bozo vencí
1260
seis batallas, cien banderas
truje a Colonia rendidas,
tantas naciones diversas.
Con él he pasado a Italia
en la edad que me contemplas,
1265
con bendiciones del mundo,
que a Dios por mi vida ruegan.
Deseos habré causado,
por grandeza, o gentileza,
palabra te doy que he sido
1270
un mármol en resistencia,
hasta el punto que te vi,
tú sola, tú me desprecias,
Casandra, y mi muerte pides.

CASANDRA
De haber nacido me pesa,
1275
mas mira lo que te agrada
de mí, que yo haré que sea
tus despojos con matarme.

OTÓN
¿Eres mujer o eres fiera?,
¿que no te admiró mirarme
1280
en el trono que me tiemblan
tan graves embajadores?

POMPEYO
Enojo ha mostrado el César.

ALBERTO
Es que argumentan los dos,
que Otón de cualquiera ciencia
1285
tiene principios bastantes.

OTAVIO
Ay Fineo, ¿con qué fuerza
Otón la está persuadiendo?

FINEO
No me admiro de que temas,
que es mujer, y persuadida
1290
podrá ser muestre flaqueza.

OTÓN
Octava real
  Pompeyo vos tenéis hijas tan bellas,
que pienso que os ofendo en alabarlas,
cierto estaréis que me he alegrado en verlas,
presto conoceréis que pienso honrarlas.
1295
Si tres las gracias son, de solas ellas
la antigüedad pudiera retratarlas,
aunque teniendo tantas, los pinceles
quedaran cortos del divino Apeles.
Octava real
  Pero cierto que el grave entendimiento
1300
de Casandra no tiene semejante,
propúsele un difícil argumento,
mas no hay cosa tan alta que la espante;
defiéndese con justo atrevimiento,
que ingenio, que valor es un diamante,
1305
gozadlas muchos años, que muy presto
veréis la obligación en que me han puesto.

POMPEYO
Quintilla
  Señor quisiera que fueran
tres mundos que presentaros,
que tres mil reinos os dieran,
1310
y que a vuestros hechos claros
iguales correspondieran.
Quintilla
  Mas recibid, gran señor,
mi amor con vuestro valor,
que como estoy satisfecho,
1315
que son almas de mi pecho,
os doy tres mundos de amor.
Quintilla
  Voy contento, soberano
César, que tal protección
las ampare, pues es llano,
1320
que cesa mi obligación,
donde vos ponéis la mano.
Quintilla
  Plegue al cielo que veáis
el mundo que gobernáis
a esos pies un siglo entero,
1325
que para mí yo no quiero
ver más bien del que me dais.

OTÓN
Quintilla
  Alzaos, Pompeyo, del suelo,
id en buen hora, señoras,
prospere esa vida el cielo.

(Vanse POMPEYO y sus hijas.)

OTAVIO
1330
¿Que vi sus manos traidoras,
para mi amor fuego y yelo
Quintilla
  asir la de Otón?

FINEO
Los sabios
disimulan sus agravios.

OTAVIO
¿No quieres que el ver me pese,
1335
que en la mano le imprimiese
los claveles de sus labios?

FINEO
Quintilla
  Mira que Livio la sigue,
que es enemigo mayor.

OTAVIO
Ya no hay pena que me obligue,
1340
que este sigue con amor,
y Otón con poder persigue.

(Vanse OTAVIO y FINEO.)

ALBERTO
Romance (tirada)
  Parece que más disgusto
has recibido de verlas.

OTÓN
¿Con qué gusto quedar puedo
1345
viendo tanta resistencia?

ALBERTO
¿Pues no te besó la mano?

OTÓN
¿No has visto enfermo que llega
por las márgenes del vaso
los labios con asco y fuerza
1350
para tomar la bebida?,
pues lo mismo considera
de la boca de Casandra.

ALBERTO
¡Cosa estraña!

OTÓN
¡Cosa nueva!
¿Mas no has oído que un pez,
1355
con veneno a quien le pesca,
por el sedal y la caña
la mano y brazo le yela?
Pues tales fueron sus labios,
que por la mano derecha
1360
dulce veneno infundieron
al corazón.

ALBERTO
Si te dejas
llevar de imaginaciones,
puede ser que el seso pierdas.

OTÓN
Muérame, Alberto, por Dios,
1365
deja los engaños, deja
las lisonjas, que en criados
son las ruedas de su lengua.
Deja aquellas vanidades,
con que viendo que los premian,
1370
los defetos llaman gracias,
las bajezas gentilezas.
Dime la verdad, ¿qué cosa
en mí contemplas tan fea,
que no merezca a Casandra,
1375
y que su desdén merezca?
Sirve de espejo y perdona
estas locuras.

ALBERTO
Pudiera
decir el hombre más vil
estas humildades.

OTÓN
Piensa
1380
que como estoy despreciado
de una mujer, mi soberbia
anda por el suelo humilde.

ALBERTO
¿No quieres hacerle fuerza,
como otros muchos de menos
1385
poder?

OTÓN
¡Qué mal me aconsejas!
Quien ama y fuerza no ama,
para mí lo mismo fuera
tomar su retrato en brazos,
que al dueño siendo por fuerza.
1390
Los gustos que son forzados,
son deleites que se sueñan,
que no estando nadie allí,
el que lo sueña lo piensa.


Jornada III

Salen OTAVIO, FINEO, CASANDRA y FABIA.

OTAVIO
Redondilla
  Dame licencia de darte
1395
las prendas que tuyas tengo.

CASANDRA
¿Vienes loco?

OTAVIO
Loco vengo,
si es locura no cansarte.

CASANDRA
Redondilla
  ¿Díceslo de veras?

OTAVIO
Bueno,
muestra esos papeles.

FINEO
Mira
1400
que son los celos mentira.

OTAVIO
¿Mentira lo que es veneno?

FINEO
Redondilla
  ¿Qué cosas te persüades?

OTAVIO
Yo sé que mi muerte tratan,
porque si mentiras matan,
1405
¿qué tienen más que verdades?
Redondilla
  Y que huya no te espantes
las sombras destos temores,
que amores emperadores
hacen los celos gigantes.
Redondilla
1410
  Toma ingrata tus papeles,
que no me han de acompañar.

CASANDRA
Aquí los puedes rasgar,
o quemarlos como sueles.
Redondilla
  ¿Por qué me los das a mí?

OTAVIO
1415
Para que envuelvas favores,
Casandra, de emperadores,
pero no cabrán aquí.
Redondilla
  ¡Qué hallarás de falsedades,
si te pones a leellos,
1420
qué de mentiras en ellos
que parecieron verdades!
Redondilla
  Mentira con trato doble,
que en verdades se amortaja,
es como la gente baja,
1425
cuando quiere hacerse noble.
Redondilla
  ¡Qué de veces envidiaba
el marfil con que excedías
al papel en que escribías,
qué de veces le besaba!
Redondilla
1430
  Ya no, puesto que te enfades,
por no imprimir en traiciones
la boca, en cuyas razones
hallaste siempre verdades.
Redondilla
  Estas cintas tuyas son,
1435
de tu ventana con ellas,
testigos tantas estrellas
en el celestial balcón.
Redondilla
  Recibí más de un papel
aquellas noches dichosas,
1440
que tus manos amorosas
me daban almas en él.
Redondilla
  Aquí están de tus cabellos
partes que al peine sobraban,
reliquias que se arrojaban,
1445
y yo las buscaba en ellos.
Redondilla
  No podrás quejarte ya,
que me llevo obligaciones,
pues te dejo las prisiones
como preso que se va.
Redondilla
1450
  Mira en qué puedo servirte
en Roma.

CASANDRA
¿Acabaste?

OTAVIO
Sí,
pues he de acabar aquí,
o partirme sin oírte.

CASANDRA
Romance (tirada)
  Gallardo Otavio, agradezco
1455
tus celos, pero no rompa
el curso de nuestro amor
ausencia tan peligrosa.
Vuelve a tomar tus papeles,
mira, mi bien, que te enojas
1460
con tu esclava, que soy yo,
y quien te estima, y te adora.
Llenos están de verdades
con una mentira sola,
que escribí enojada un día,
1465
debía de estar celosa.
No te quiero, Otavio, dije,
esta mentira perdona,
pues adorando te estaba,
señor mío, como agora.
1470
Las demás estima, Otavio,
porque son verdades todas,
que dar crédito a los celos
no es razón, sino deshonra.
¿Qué importa que me conquiste
1475
un césar?, lo mismo importa
que si lo fuera de mármol
con su laurel, y su toga.
Vuelve a tomar los cabellos,
mira que el amor se enoja
1480
de que la cárcel quebranten
los que en la suya aprisiona.
Las cintas, mi bien, que fueron
aquellas noches dichosas
las manos que te bajaban
1485
esos papeles que arrojas,
no es razón que las desprecies,
y para que no te pongas
en camino, quiero atarte
con ellas.

OTAVIO
¿Que no conozcas
1490
que estoy, Casandra, enojado,
y que los celos abonan
todo pensamiento infame,
toda locura amorosa?
Suelta las cintas, no quieras
1495
que las rompa.

CASANDRA
¿Enojo tomas
de que te prenda y detenga?
Vete con Dios.

OTAVIO
Ya es forzosa
mi jornada, no he de ver
que fuerza contra la honra
1500
tiene el poder, Dios te guarde.

CASANDRA
Espera Otavio.

OTAVIO
¿Estás loca?

(Vase.)

CASANDRA
¿Hay mayor desdicha mía?

FINEO
Que me manda para Roma,
señora Fabia, que voy
1505
por todo.

FABIA
Que busque en toda
muchas cosas que traerme.

FINEO
Muchas cosas.

FABIA
Muchas cosas.

FINEO
En Roma hay muchas estatuas,
pirámides, que se asoman
1510
a ver lo que hay en las nubes,
¿quieres desto?

FABIA
Ni por sombra.

FINEO
¿Pues qué quiere?

FABIA
Seda y tela,
y algún poquito de joyas.

FINEO
¿Yo, qué?

FABIA
Joyas.

FINEO
Pues partamos
1515
el nombre, y a Dios mi polla,
que está la posta aguardando.

FABIA
A Dios. ¿Qué tienes señora?

CASANDRA
Desdichas, Fabia, nacidas
de celos, que entre las olas
1520
del mar de amor me atormentan;
¿qué haré?

FABIA
Tú verás que torna
con más furia que se fue.

CASANDRA
Una cosa me reporta,
que a quien la muerte desea
1525
toda la vida le sobra.

(Vanse. Y salen POMPEYO y ALBERTO.)

POMPEYO
Redondilla
  ¿Secreto me quiere hablar?

ALBERTO
Así me tiene advertido.

POMPEYO
Novedad me ha parecido.

ALBERTO
¿Pues qué podéis sospechar?

POMPEYO
Redondilla
1530
  Como en los Príncipes es
la primera información
tan peligrosa, es razón
temer el llegar después.
Redondilla
  ¿Quién no teme vez alguna
1535
sin causa, Alberto, ofenderlos,
pues basta para perderlos
que se enoje la fortuna?
Redondilla
  Que puedo perder su gracia
me dan sospecha, esto siento,
1540
pues no hay más de un pensamiento
de su gusto, a su desgracia.
Redondilla
  La envidia, de quien se cuenta,
que jamás durmió en palacio
no debe de andar de espacio,
1545
algo en mi desdicha intenta.

ALBERTO
Redondilla
  Pompeyo a vuestra virtud
la envidia tendrá respeto,
no pienso que este secreto
ofende vuestra quietud,
Redondilla
1550
  antes es por vuestro bien.

(Sale OTÓN.)

OTÓN
¿Vino Pompeyo?

ALBERTO
Aquí está.

OTÓN
Salte afuera.

POMPEYO
Qué será.

ALBERTO
¿Cerraré señor?

OTÓN
También.
Redondilla
  Pompeyo si la salud
1555
de un príncipe consistiese
en un vasallo, y tuviese
honra, nobleza y virtud,
Redondilla
  ¿sería justo que luego
la aventurase por él?

POMPEYO
1560
Habiendo nobleza en él,
salud, vida, honor, sosiego,
Redondilla
  hijas y patria debría
el vasallo aventurar.

OTÓN
Quien bien sabe aconsejar,
1565
sabrá volver por la mía.
Redondilla
  Pompeyo, ni la grandeza
del imperio, ni el poder
del cetro, pueden hacer
que mude naturaleza
Redondilla
1570
  nuestra humana condición,
porque en cosas naturales
tienen los cetros reales
general inclinación.
Redondilla
  Verdad es que se resiste
1575
considerando su ser,
mas no siempre que hay poder,
que en mayor fuerza consiste.
Redondilla
  Ira y amor son pasiones,
de quien decirte pudiera,
1580
si cansarte no temiera,
notables difiniciones.
Redondilla
  No sé cuál es la mayor,
mas no me vi tan airado
jamás, que no haya pensado,
1585
que tiene más fuerza amor.
Redondilla
  Dirás tú confuso ya,
¿a qué efeto el César hace
estos prólogos, si nace
de algún amor?, claro está.
Redondilla
1590
  Amo, Pompeyo, y de suerte,
puesto que mi amor infamo,
que en tener esto que amo,
está mi vida o mi muerte.
Redondilla
  Puédeme un vasallo dar
1595
vida y muerte, vida en darme
lo que amo, y muerte en negarme
lo que no puedo olvidar.
Redondilla
  Que por el sacro laurel,
que Gregorio me ciñó,
1600
qué no hiciera más que yo
el bárbaro más crüel.
Redondilla
  Porque intentando escusar
llegar a tan bajo estado,
muchas veces he llegado
1605
hasta quererme matar.
Redondilla
  Ya no puedo resistir
tantas penas, y así quiero
viendo, Pompeyo, que muero
hablar y intentar vivir.
Redondilla
1610
  Tiene un vasallo el tesoro
que adoro, una hija tiene
de quien tanto mal me viene,
tanto su hermosura adoro.
Redondilla
  ¿Podrele pedir, Pompeyo,
1615
que a mi amor la persüada
su padre?

POMPEYO
¿Es de gente honrada?,
¿es ilustre o es plebeyo?

OTÓN
Redondilla
  Caballero principal
es su padre.

POMPEYO
Pues no es justo
1620
que intentes, señor, tu gusto,
si ha de responderte mal.

OTÓN
Redondilla
  Mal, ¿por qué?, luego es razón
matar su príncipe un hombre,
porque tenga ilustre nombre.
1625
¿No es matar al rey traición?

POMPEYO
Redondilla
  Sí señor, pero no así,
pues el hombre no es culpado
por haber hija engendrado,
que te diese muerte a ti.
Redondilla
1630
  El espadero no mata
porque la espada forjó,
ni el padre porque engendró
la beldad de que él le trata.
Redondilla
  Y con este pensamiento
1635
más culpa el cielo tendría,
porque la hermosura hería,
que el hombre que es instrumento.
Redondilla
  pues ponerle culpa al cielo,
bien ves que no puede ser.

OTÓN
1640
Conozco en tu proceder,
que es sospechoso tu celo.
Redondilla
  El que la espada forjó
no es culpado si otro mata,
como el padre que retrata
1645
su ser en el ser que dio.
Redondilla
  Mas si estando dos riñendo,
uno pudiese estorbar
el no llegarse a matar,
que estará culpado entiendo.
Redondilla
1650
  Así el padre por no dar
remedio al que ha de morir.

POMPEYO
¿Y no es mejor resistir,
gran señor, o aventurar
Redondilla
  de ese vasallo el honor?

OTÓN
1655
¿Pues es mejor que el rey muera?

POMPEYO
¿Morir, por qué?

OTÓN
¿No pudiera?

POMPEYO
Nadie se muere de amor.

OTÓN
Redondilla
  ¿Bastará un ejemplo?

POMPEYO
Sí.

OTÓN
Es de las letras sagradas,
1660
para que te persüadas
que hay tanto peligro en mí.
Redondilla
  Hijo de David Amón,
enfermó de amor, y fue
de su hermana, en que se ve
1665
la fuerza desta pasión.
Redondilla
  No comía, ni dormía,
envió el rey a Tamar,
de que pudo resultar
la vida que ya perdía.

POMPEYO
Redondilla
1670
  El rey su hija envió,
sin saber lo que intentaba
Amón, y no imaginaba
lo que después sucedió.
Redondilla
  Mas mire su Majestad
1675
que ese ejemplo le condena,
pues puede templar su pena
ver de Absalón la crueldad.

OTÓN
Redondilla
  Pompeyo deja razones,
no andemos en argumentos,
1680
yo entiendo tus pensamientos,
y tú entiendes mis razones.
Redondilla
  Lo que pudiera tomar
como absoluto señor
te pido, no seas traidor,
1685
pues ya me intentas matar.
Redondilla
  Adoro a Casandra bella,
Otón soy, tu señor soy,
bien ves que casado estoy,
no he de casarme con ella.
Redondilla
1690
  Que si aquesto dispensara
el pontífice, ella fuera
emperatriz, y tuviera
laurel por única y rara.
Redondilla
  Otros grandes capitanes
1695
se han rendido como yo;
mira tú si se casó
Alejandro con Roxanes.
Redondilla
  Ve a tu casa, y persüade
tu hija, rey soy.

POMPEYO
Señor,
1700
persüádeme tu amor,
y mi honor me disüade.
Redondilla
  Entendí tus pensamientos
desde el principio, yo iré,
y a Casandra le diré
1705
tus amorosos intentos.
Redondilla
  No la forzaré, señor,
que será bajeza en mí,
ya que no lo sea en ti
haberme dicho tu amor.
Redondilla
1710
  Bien pudieras como sabio
desta deshonra escusarme,
que más siento que agraviarme
el darme culpa en mi agravio.
Redondilla
  Que de un padre o de un marido
1715
no es la culpa el no saber
la ofensa de la mujer,
sino el haberla sabido.
Redondilla
  No hay más claro testimonio
de infamia, si bien se piensa,
1720
que quien ayuda a su ofensa,
no es hombre sino demonio.
Redondilla
  Las honras que he recibido
de tu mano, perdonara,
pues me han salido a la cara
1725
y aun al alma me han salido.
Redondilla
  Vengo a confesar en esto,
que me has honrado, señor,
si puede llamarse honor
el que se quita tan presto.
Redondilla
1730
  ¿Mas quién habrá que no crea
que el tuyo se ha de perder,
pues le quieres ofender
con una mancha tan fea?
Redondilla
  El estimar tus vitorias
1735
mayor lástima me dio,
por ver que engendrase yo,
quien escurezca tus glorias.
Redondilla
  Bien pienso que erré, señor,
cuando con poca cordura
1740
te alababa su hermosura,
pues no te alabé su honor.
Redondilla
  Pero estaba confiado
de tu virtud, ni sabía
que en tanto valor cabía
1745
pensamiento afeminado.
Redondilla
  Voy a decirle que estás
tan declarado conmigo
que yo, gran señor, contigo
ya no puedo estarlo más.

OTÓN
Redondilla
1750
  Padre, señor no lloréis,
oíd.

POMPEYO
Oír no quisiera,
que no oyendo no sintiera
el agravio que me hacéis.

OTÓN
Redondilla
  Mirad que sois mi gobierno,
1755
mi presidente, mi ser,
mi rey sois.

POMPEYO
¿Qué puedo ser
condenado a llanto eterno?
Redondilla
  Un hombre soy sin honor.

OTÓN
Paso Pompeyo, no más,
1760
que ya cansando me vas;
yo te doy con mi valor
Redondilla
  más honra y autoridad
que te han dado tus mayores.

POMPEYO
El haber sido mejores
1765
que yo, me dio libertad.

OTÓN
Redondilla
  Ninguna, que claramente
será verdad lo que digo,
pues no tuvo rey amigo,
y por ventura pariente.

POMPEYO
Redondilla
1770
  No es honra, aunque honrarme intentes
ver que ese nombre me llames,
porque los grados infames
antes deshacen parientes.
Redondilla
  Voy a hacer que ella no crea
1775
el nombre que a entrambos das,
o que contigo no más
este parentesco sea.

OTÓN
Soneto
  La fácil voluntad que el alma inclina
a amar o aborrecer, no da vitoria
1780
tan grande amor, como la grande gloria,
de que el entendimiento desatina.
Esta de amor hazaña peregrina,
consagre mármol a inmortal memoria,
pues se atreve a ofender mi loca historia,
1785
la majestad humana y la divina.
Es disculpa de casos tan violentos,
que nuestro entendimiento persüades,
amor, con prometer dulces contentos.
Disculpa en sus mentiras mis verdades,
1790
que en llegando a vencer entendimientos;
¿qué se puede esperar de voluntades?

(Éntrense. Y salgan OTAVIO y FINEO de camino.)

FINEO
Redondilla
  Buen modo de caminar,
¿a Roma vamos así?

OTAVIO
No acierto a salir de aquí.

FINEO
1795
Quien yerra, ¿en qué ha de acertar?

OTAVIO
Redondilla
  ¿Piensas tú que puedo más?

FINEO
Aunque vamos caballeros,
parecemos cabestreros
que caminan hacia tras.

OTAVIO
Redondilla
1800
  Fineo, todo el furor
con que a Casandra dejé,
luego que no la miré
se volvió piedad y amor.
Redondilla
  Apenas dejé de ver
1805
la casa cuando entre yelos
de temores y recelos
comencé a temblar y arder.
Redondilla
  Pareciome que delante
Casandra se me ponía,
1810
y llorando me decía,
¿adónde vas loco amante?
Redondilla
  ¿Cómo me dejas así,
tan a peligro que Otón
aproveche la ocasión
1815
desamparada de ti?
Redondilla
  Ingrato, ¿así me has pagado
el amor que me has debido?,
¿amor pagas con olvido,
y con descuido cuidado?
Redondilla
1820
  Pues a morir me resuelvo,
y que yo le respondía:
No me voy señora mía,
no me voy, que luego vuelvo.
Redondilla
  No sé si ha sido verdad,
1825
o imaginación en mí,
pues en efeto la vi,
con más que humana beldad.
Redondilla
  Cuando aparece la Aurora,
coronándole la frente
1830
la cinta resplandeciente,
con que el sol los montes dora.
Redondilla
  Las cándidas azucenas,
rematando en granos de oro
aquel precioso tesoro
1835
de las líneas de sus venas.
Redondilla
  Un clavel cuando vestido
de rubí la vista engañas,
y entre verdes espadañas
parece que le han fingido.
Redondilla
1840
  Una fuente cristalina,
que bulle en un campo yermo,
no más clara que un enfermo
con mortal sed la imagina.
Redondilla
  Con bonanza humilde un mar,
1845
un prado en abril ameno,
un cielo en julio sereno,
cuando el sol se va a acostar.
Redondilla
  Un almendro, que se atreve
con la flor a las heladas,
1850
por vencer las encarnadas,
las blancas bañando en nieve.
Redondilla
  Y envidiando sus colores
un Céfiro blando en fin,
que salta por un jardín
1855
para enamorar las flores.
Redondilla
  Pues así la vi, y en calma
después de verla quedé,
y a los ojos trasladé
la imaginación del alma.

FINEO
Redondilla
1860
  Si desa suerte lo sientes,
tú propio te eres traidor,
¿qué más se quiere el amor
sino que tú le fomentes?
Redondilla
  Yo nunca pinto mis damas
1865
desa suerte, porque es dar
armas a amor.

OTAVIO
No es amar,
si así no pintas quien amas.

FINEO
Redondilla
  Una mujer entre clara
y morena en los cabellos,
1870
negros los ojos, y en ellos
ningún cristiano repara.
Redondilla
  La nariz como una esquila
de borrico de aguador,
y por cencerro el humor,
1875
que del celebro distila.
Redondilla
  Una boca descubierta,
y no limpia sin poesía
de perlas, que es cosa fría,
con sus labios de antepuerta.
Redondilla
1880
  Los dientes como los potros,
donde los años le hallo,
y que puestos a caballo,
se llevan unos a otros.
Redondilla
  Las manos como tajadas
1885
de bacalao.

OTAVIO
¿Estás loco?

FINEO
Todo lo que digo es poco.

OTAVIO
¿Y de esa mujer te agradas?

FINEO
Redondilla
  No me agrado, pero así
pintarla, Otavio, es razón,
1890
porque la imaginación
se vaya huyendo de mí.
Redondilla
  Pero dime, ¿qué has de hacer
ya de Casandra a la puerta?

OTAVIO
Ver la de mi cielo abierta.

FINEO
1895
Y si te acertase a ver,
Redondilla
  ¿qué dirá de tus enojos?

OTAVIO
Que iba huyendo, y que volví,
porque ha enviado tras de mí
el alguacil de sus ojos.

(Sale LIVIO y tres hombres con armas, LIDORO, LEONELO y PERSIO.)

LIVIO
Romance (tirada)
1900
  Ya os he contado el estilo
con que me dio la respuesta.

LEONELO
¿Y te trató de esa suerte?

LIVIO
Puso falta en mi nobleza,
como si fuera algún hombre,
1905
que no supiera Florencia
mis nobles antecesores.

LEONELO
Entonces más justo fuera,
que con la espada o la daga
castigaras su soberbia.

PERSIO
1910
Dice Leonelo muy bien,
pues la privanza del César
le tiene en lugar tan alto,
que ha de ser mayor la ofensa.

FINEO
Antes el lugar que tiene
1915
solicita mis afrentas
para que tome venganza,
pues es con tanta bajeza.
Sus hijas le lleva a Otón,
Pompeyo, ¡estraña manera
1920
de adquirir la voluntad!

LIDORO
Él viene.

OTAVIO
¿Qué gente es esta?

FINEO
Por Dios que me dan cuidado,
la puerta a Pompeyo cercan.

OTAVIO
¿Si es Livio?

FINEO
Así lo parece.

OTAVIO
1925
Retírate aquí.

LIVIO
Ya llega.

(Sale POMPEYO.)

POMPEYO
Décima
  Pasos, ¿dónde me lleváis?
Vos no sabéis que me guía
la misma desdicha mía,
pues la mía sustentáis.
1930
Mirad que a la muerte vais,
no vais pasos tan ligeros,
que bien puede deteneros
la novedad destos casos;
vamos poco a poco pasos,
1935
que habéis de ser los postreros.
Décima
  Acaso fue fantasía
todo su ser y valor,
yo pienso que fue el amor
autor de la tiranía.
1940
Tan alta fama tenía,
que era Alejandro segundo
en tierra y en mar profundo,
pero mujer le engañó;
disculpa que nos dejó
1945
el primer hombre del mundo.
Décima
  Casa en que dije mil veces
que estaban mis tres potencias,
¡qué notables diferencias!,
¡qué triste vida me ofreces!
1950
Un infierno me pareces
en llamas, iras y penas,
a que desde hoy me condenas
con mis tres hijas por furias,
que esto pueden las injurias,
1955
aunque por culpas ajenas.

LIVIO
Romance (tirada)
  Llegad agora metiendo
mano.

(Metan mano.)

POMPEYO
¿Qué es esto?

PERSIO
Que mueras.

POMPEYO
¿A mí traidores?

OTAVIO
No hará,
porque habrá quien le defienda.

FINEO
1960
Huid ladrones infames.

OTAVIO
¡Oh buen Fineo!

POMPEYO
No seas
(Acuchíllanse.)
mancebo ilustre en seguirlos,
ocasión para que pierdas
la vitoria que has tenido.

OTAVIO
1965
¿Sabes por dicha quién eran?

POMPEYO
Uno pienso que conozco,
y ese presumo que lleva
el castigo de tu mano.

OTAVIO
Ojalá que todos fueran.

POMPEYO
1970
Envaina el acero noble,
y que te bese me deja
los pies.

OTAVIO
¿Señor eso haces?

POMPEYO
¿No es justo que te agradezca
haberme dado la vida?

OTAVIO
1975
Quien podía defenderla
con tanto brío, no es justo
que a ningún hombre la deba.

POMPEYO
Tu calidad preguntara,
pero véese en tu presencia,
1980
tu nombre solo me di.

OTAVIO
Bien sabes tú mi nobleza,
sangre soy de los Adornos.

POMPEYO
Y la mejor desta tierra.

OTAVIO
Fabio Adorno fue mi padre.

POMPEYO
1985
La patria se le confiesa
agradecida.

OTAVIO
Es mi nombre
Otavio.

POMPEYO
Otavio, quisiera,
pues estamos en mi casa,
que parte de aquella deuda
1990
te pudiera agradecer.

(Salen FABIA, CASANDRA, ELENA y FLORA.)

ELENA
Qué dices

FLORA
¿De qué te alteras?

ELENA
De que dice que es mi padre.

FABIA
No me engañé, pues ya llega.

CASANDRA
Señor, ¿qué es esto que dicen,
1995
tu espada? ¿Tú, que en Florencia
eres el mayor gobierno?

POMPEYO
Hijas no he dejado al César
con gusto, ni yo le truje,
antes con mortal tristeza,
2000
pues no aguardé mis criados,
vine a deciros mi pena.
Pero apenas vi esta calle,
cuando de mi propia puerta
salio Livio con tres hombres;
2005
Livio por vengar la ofensa
de no le dar a Casandra,
por no hacerla a mi nobleza.
Gracias a Dios, que ese ilustre
mancebo, que de Florencia
2010
es lo mejor, me ha librado,
agradecedle la deuda
en que os ha puesto, que yo
no tener vida quisiera,
(Aparte.)
pues no merece este nombre
2015
vida que su dueño afrenta.

ELENA
A tan grande obligación,
¿qué palabras hay que puedan
satisfacer?

OTAVIO
Yo señoras,
iba como el traje os muestra
2020
a tomar postas, que voy
a Roma, vi la pendencia,
saqué la espada, no hice
cosa de importancia en ella,
que el señor Pompeyo es hombre
2025
ejercitado en la guerra,
y los hiciera pedazos.

FINEO
Con todo eso se llevan
ciertos tantos de camino,
para que otra vez no vuelvan.

POMPEYO
2030
Otavio mi obligación,
y mi amor en competencia
quisieran darte algún premio,
y aunque de alguna riqueza
hay joyas en esta casa,
2035
no igualan a las tres prendas
que estás mirando, si a caso
para que mi hijo seas
alguna dellas te agrada,
dime cuál es, que con ella
2040
te daré diez mil ducados,
que mi hacienda valdrá treinta.

OTAVIO
Beso os mil veces las manos
por tanto honor.

POMPEYO
Si te quedas
en mi casa, has de honrarla,
2045
¿quieres a la hermosa Elena?,
¿o a Flora?, escoge.

OTAVIO
Señor,
ya que Paris me contempla
mi fortuna, más me agrada
Casandra.

POMPEYO
No hablemos della
2050
que hay un grande inconveniente.

OTAVIO
Pues, señor, como no sea
Casandra, cesa el partido,
perdonad señoras bellas,
que amor ha sido la causa.

ELENA
2055
Vuestra elección es tan cuerda,
que nadie puede culparla.

OTAVIO
¿Qué te obliga a que no puedas
darme a Casandra?

POMPEYO
No sé.

FABIA
Golpes han dado a la puerta,
2060
y responden que es Otón.

POMPEYO
Eso te doy por respuesta;
llevadle por el jardín,
que no quiero que le vea.

CASANDRA
Ay Otavio, ¿quieres darme
2065
la muerte?

OTAVIO
Matar quisiera
mis celos, ¿Pompeyo es noble
dentro de su casa el César?
¿Otón, Casandra, en tu casa?

FINEO
Tú harás que Pompeyo entienda
2070
tus celos.

OTAVIO
Deme la muerte
si darme vida desea,
pues no tengo agora en mí
cosa que más aborrezca.

(Vanse. Y sale OTÓN de noche.)

OTÓN
Octava real
  ¿Quién no dirá que somos muy amigos,
2075
Pompeyo, visitándote en tu casa?

POMPEYO
Yo no quisiera deste amor testigos.

OTÓN
Con la noche, Pompeyo todo pasa.

POMPEYO
¿Qué piensas que dirán mis enemigos,
a quien de mi favor la envidia abrasa?

OTÓN
2080
Que sola la amistad en cosas tales
junta, enlaza y iguala desiguales.
Octava real
  ¿Has hablado a Casandra, padre mío?,
¿hasle dicho el estado en que me ha puesto?

POMPEYO
No he podido, señor, aunque porfío,
2085
demás de ser muy presto.

OTÓN
¿Un año es presto?

POMPEYO
¿Un año?

OTÓN
Dije mal, que desvarío,
un siglo, y más después que hablamos desto;
háblala, que yo quiero retirado
oír lo que responde a mi cuidado.

POMPEYO
Octava real
2090
  Tiemblo por Dios, pero si obedecerte
es fuerza, que justicia no es posible,
yo la hablaré, Casandra escucha, advierte,
aquí está nuestro rey hombre invencible,
quiérele tú, que dice que tu suerte
2095
será dichosa, que el furor terrible
de amor le lleva, a no mirar mis daños
precipitado de sus verdes años.
Octava real
  Agradece, Casandra, que te adora,
puesto que te parezca barbarismo
2100
hablarte un padre, que el dolor que llora
puede templar el fuego del abismo.

OTÓN
Pompeyo, aquí no está Casandra agora,
¿con quién estás hablando?

POMPEYO
Si es lo mismo
para no te querer eternamente,
2105
¿qué importa que esté ausente, ni presente?

OTÓN
Octava real
  Pompeyo, poco a poco, y está cierto,
que si tu larga edad no respetara,
y esas lágrimas que hoy pasan el puerto
de la nieve, que ya cubre tu cara,
2110
con una voz a quien te hubiera muerto
llamara y de tu agravio me vengara.

POMPEYO
Cuando esta enemistad te mueva a ira,
que somos César y Pompeyo mira.

CASANDRA
Décima
  Ya se fue Otavio, señor.

OTÓN
2115
Aquí me quiero apartar.

POMPEYO
Hija, yo te quiero hablar.

CASANDRA
¿Si sabe acaso mi amor?

POMPEYO
Casandra, el emperador
está de suerte por ti,
2120
que me ruega y manda a mí,
que te diga y mande luego,
que le quieras, mando y ruego,
que tiene tu muerte en sí.
Décima
  ¿Cómo te podré rogar,
2125
ni mandar cosa tan ciega,
aunque él como amante ruega
lo que rey puede mandar?
Yo digo que esto es forzar,
y que no es mando ni ruego,
2130
si es jüez amor, y es ciego,
pero más lo viene a ser,
pues lo confirma el poder,
con ejecútese luego.
Décima
  Díceme que está su vida
2135
en ti Casandra, y me advierte
de que tú serás su muerte,
y yo seré su homicida.
Que ser o no ser perdida
consiste en los dos, y así
2140
vengo a ser tercero aquí,
y a rogarte que le quieras,
porque la infamia que esperas
comience, Casandra, en mí.

CASANDRA
Décima
  Padre mío, si el rey manda
2145
cosas que son contra ley,
deja entonces de ser rey,
y en vez de mandar desmanda.
¿Para qué con ruegos anda
en cosas que son injustas?,
2150
y pues que tú te disgustas,
¿para qué me persüades,
pues obedecer maldades
no son obediencias justas?
Décima
  El rey es rey, el honor
2155
es honor, entrambos reyes,
deben tener unas leyes,
y observarlas con rigor.
Amor en fin es amor,
el poder al fin poder,
2160
pero es menester saber
quién destos tiene la culpa,
que siempre al hombre disculpa
que dio la causa mujer.
Décima
  Con esto se cierra y jura,
2165
que solo sabe este nombre,
y lo que es vicio en el hombre,
es culpa de la hermosura.
O como fuera ventura,
que por escusar enojos
2170
nacieran, pues los antojos
han hecho daño infinito,
los hombres sin apetito,
y las mujeres sin ojos.
Décima
  No sé qué diga de mí,
2175
más de que culpa he tenido
en irle a ver, que esta ha sido
la causa que a Otón le di.
Confieso que a verle fui,
pero no a darle ocasión,
2180
y pues pagar es razón
lo que debo a haberla dado,
déjame, padre, el cuidado
de volver por tu opinión.
Décima
  Que si bramase en el toro
2185
del tirano de Agrigento,
tu honor y mi pensamiento
tendrán un mismo decoro.
Perlas, piedras, plata y oro
no tienen, padre, poder
2190
para la más vil mujer,
y aunque la muerte le asombre,
para que se rinda al hombre,
si dice que no ha de ser.

OTÓN
Décima
  A escuchar mejor mi mal
2195
quiero acercarme a los dos.

POMPEYO
Di hija, bien sabe Dios,
que a mi pensamiento igual
fue tu respuesta leal.
Pero cuando están rendidos
2200
poderosos atrevidos
a sus deleites y antojos,
hasta contentar los ojos
ponen guarda a los oídos.
Décima
  ¿No has visto enfermo a un señor,
2205
y fabricar en la calle
un palenque, por no dalle
pena con ningún rumor?
Pues así cuando de amor
de deudas y de cuidados
2210
quieren estar retirados,
fabrican desconocidos
defensas a los oídos,
por no escuchar agraviados.
Décima
  Él me dice que es traición,
2215
ser autor de la hermosura,
que le dio muerte segura,
pues fui primera ocasión.
Que quita, prosigue Otón,
rey al imperio, si él muere,
2220
por no le dar lo que quiere;
y yo no quiero incurrir
en su muerte, ni vivir,
si tanta deshonra adquiere.
Décima
  Tú hija del alma mía
2225
hoy morirás por mi mano,
antes que el poder tirano
venza tu honesta porfía.
Para que en mi sangre fría
la que en esta daga lleve
2230
a darme su fuerza pruebe
para matarme mejor,
aunque yo se que el dolor
hará entonces lo que debe.

(OTÓN le detiene.)

OTÓN
Décima
  ¿Qué haces?

POMPEYO
¿Ya no lo ha visto,
2235
señor, vuestra Majestad?,
la rebelde voluntad
de mi Casandra conquisto.
Con esta daga resisto
el valor de su respuesta,
2240
porque la miro dispuesta
para no me obedecer,
que dice que no ha de ser
si vida y alma le cuesta.

CASANDRA
Décima
  Lo mismo vuelvo a decir,
2245
no porque no haya que amar
en tu valor singular,
que estimar y preferir.
Pero para mí, vivir,
César, perdido el honor,
2250
que puesto que emperador,
eso es bueno para ti,
pero mi honor para mí
debe de ser lo mejor.
Décima
  ¿Piensas tú que no te quiero,
2255
que no te estimo y te adoro,
y que tu real decoro
a ningún mortal prefiero?
¿Piensas tú que persevero
por soberbia en tal porfía?,
2260
no señor, pero querría
estimar tanto mi honor,
que fuese más mi valor
que tu inmensa monarquía.
Décima
  Querría, César, dejá
2265
un ejemplo a las mujeres,
que a vuestros vanos placeres
no diese tanto lugar.
Que Lucrecia es de alabar,
pero no de cuerda y fuerte,
2270
que su castidad se advierte
después de haber sido necia,
y yo quiero ser Lucrecia
en solo darme la muerte.

OTÓN
Décima
  Fabricio, Rodulfo, Alberto.

(Los tres entren.)

RODULFO
2275
Señor.

OTÓN
Entrad, escuchad
la más notable piedad,
con el mayor desconcierto.

(Salen ELENA, FLORA y FABIA, OTAVIO y FINEO.)

ELENA
Entra Otavio que le han muerto.

OTAVIO
Vivo está, ¿de qué te admiras?

FLORA
2280
Desprecios se vuelven iras.

OTÓN
¿Qué gente es esta que ha entrado?

ALBERTO
Ya te han visto que has llamado
con tus voces cuantos miras.

POMPEYO
Décima
  Señor, mi familia es,
2285
vendrán a caso a llorarme,
viendo que quieres matarme
y que han subido los tres.
De que la muerte me des
estoy contento, señor,
2290
pues que muero con valor,
que viendo mi resistencia
no se dirá por Florencia,
que me has quitado el honor.

OTÓN
Décima
  Ahora bien, Pompeyo di,
2295
si Casandra se casara,
¿a quién a afrenta tocara,
a su marido o a ti?

POMPEYO
No puede tocarme a mí
si está casada, señor.

OTÓN
2300
Pues busca alguno, que amor
le obligue, si puede ser,
porque siendo su mujer
le toque guardar su honor.

OTAVIO
Décima
  Deme vuestra Majestad
2305
licencia de hablar.

OTÓN
Sí doy.

OTAVIO
Pues yo su marido soy.

OTÓN
¡Estraña temeridad!

OTAVIO
Noble soy desta ciudad,
Otavio Adorno es mi nombre,
2310
gran César, y no te asombre
que me oponga a tu poder
y a guardar una mujer,
cosa imposible en el hombre.
Décima
  Muerto o vivo, yo he querido
2315
a su honor aventurarme,
y aunque sé que has de matarme
quiero morir su marido.
Su mano, señor, te pido;
porque tengo tanto amor
2320
a su hermosura y valor,
que pretendo desde aquí,
que corra su honor por mí,
porque no pierda su honor.

OTÓN
Décima
  Pensando estoy de los tres
2325
el valor más bien nacido
que se ha visto, ni se ha oído,
si no le venzo después.
Pompeyo parece que es
un castillo de valor,
2330
con barbacana de amor;
Casandra una torre fuerte,
que se resiste a la muerte,
y Otavio un monte de amor.
Décima
  Pero no se ha de decir
2335
que me habéis aventajado,
que he de salir coronado
de más vitoria, o morir.
Yo me sabré resistir
para ganar esta gloria,
2340
y dejar de mi memoria,
contra amor, contra su abismo;
porque vencerse a sí mismo
llaman la mayor vitoria.
Décima
  Yo quiero vencer mi nombre,
2345
y estimar mi pensamiento,
por el mayor vencimiento
que pudo caber en hombre.
Desto la Italia se asombre,
no de las armas y gloria
2350
que me dan eterna historia,
pues solo quien se venció
a sí mismo, ese alcanzó
solo la mayor vitoria.
Décima
  A fe de rey de cumplir
2355
la palabra que aquí os doy;
ya sabéis todos quien soy
aunque supiese morir.
Bien puede Otavio vivir
seguro de mi poder,
2360
yo se la doy por mujer,
dele la mano seguro,
porque en este punto os juro
que me acabo de vencer.
Romance (tirada)
  [...]
2365
Oíd Pompeyo dos cosas,
el ducado de Ferrara
doy a Otavio con su esposa.

CASANDRA
Vivas, señor, muchos años.

OTAVIO
Tu grandeza te responda.

OTÓN
2370
A Alberto y Rodulfo quiero
casar con Elena y Flora.

ALBERTO
Dicha es mía.

ELENA
Vuestra soy.

FLORA
Y yo en ser vuestra, dichosa.

FINEO
¿Y no me darán a mí
2375
aquella moza redonda?

OTÓN
En diciendo que se acaba
aquí la mayor vitoria,
que no lo será pequeña
si nos hacéis tanta honra,
2380
que recibáis los deseos
a donde faltan las obras.

FIN DE LA FAMOSA COMEDIA DE LA MAYOR VITORIAFIN DE LA FAMOSA COMEDIA DE LA MAYOR VITORIA