Félix Lope de Vega y Carpio

EL JUEZ EN SU CAUSA




Texto utilizado para esta edición digital:
El juez en su causa. Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2003. Edición digital a partir de: Parte veinticinco perfecta y verdadera de las comedias de Lope de Vega Carpio. Zaragoza, Pedro Verges, 1647 [en Base de Datos Teatro Español del Siglo de Oro (TESO)].
Marcación digital para Artelope:
  • Soler Sasera, Eva (Artelope)

Las personas que hablan en ella.

LEONIDA, reina
ALBANO, rey
OCTAVIO, su hermano
FABIA, dama
FLORELO, pescador
ERGASTO, pescador
SILVANO, pescador
CLAVELA, pescadora
ROSARDO, capitán
FINEO, caballero
LIRANO
TIBERIO, caballero
ARMINDA, infanta
REINALDO, caballero
FABIO, caballero
FENISO
DOS CAZADORES
FLORO, pastor
SILVANO, pastor
LUCINDO, caballero
UN CAPITÁN
UN PILOTO
ELISO, pastor
RICARDO, rey viejo de Escocia

Jornada I

Sale[n] la reina LEONIDA y FABIA , dama.

FABIA
Redondilla
  A ti te falta prudencia.

LEONIDA
Déjame, Fabia, que amor
ni tiene en celos valor,
ni entendimiento en ausencia.
Redondilla
5
  Amar por breve accidente
aun hace alegre el vivir,
pero, ¿quién podrá sufrir
que toda el alma se ausente?
Redondilla
  Si la mitad piensas que es
10
mi esposo el Rey, y que tengo
otra mitad con que vengo
a quedar viva después,
Redondilla
  engáñaste, porque en él
está todo de tal suerte,
15
que se ha de seguir mi muerte
en apartándome dél.
Redondilla
  Si aquello que nos anima
es alma, el Rey vive en mí
por alma.

FABIA
Ya viene aquí.

LEONIDA
20
¿Quién ha de haber que reprima
Redondilla
  la fuerza de los enojos?

(Salen de camino el rey ALBANO y OTAVIO , su hermano.)

ALBANO
Veros quisiera escusar,
mas pudo el alma obligar
la persuasión de los ojos.
Redondilla
25
  Los vuestros me dicen ya
cuán bien escusado fuera,
pues con ser fuego su esfera,
lloviendo perlas está.
Redondilla
  Dejad la tristeza aparte,
30
mirad, mi bien, que el aurora
al salir del sol las llora
pero no cuando se parte.

LEONIDA
Redondilla
  En esto veréis que soy
noche, a quien sin vós dejáis.
35
¿Ya en fin de partida estáis?

ALBANO
De muerte, mi vida, estoy.
Redondilla
  Que si el morir es partir,
cuando de lo que es la vida
se parten, esta partida
40
debe llamarse morir.
Redondilla
  El rey de Escocia, señora,
vuestro padre y mi señor,
da a Otavio, por su valor,
a vuestra hermana Teodora
Redondilla
45
  y quiere que yo presente
estos conciertos. Se acaben
los cielos, Leonida, saben
lo que siento en verme ausente,
Redondilla
  pero consolarme debe
50
y dar a mi mal paciencia,
que será breve la ausencia,
si amando hay ausencia breve,
Redondilla
  y a vós la seguridad
deste sentimiento mío.

LEONIDA
55
Todo lo creo y confío
de vuestra justa lealtad.
Redondilla
  Que si no me consolara
el saber que le tenéis,
lo que es la vida que veis
60
menos que el partir durara.
Redondilla
  Esto y saber que mi hermana
merezca a Otavio y que vós
los amparéis a los dos,
mil imposibles allana
Redondilla
65
  que esta partida ofrecía.
Mirad que de mí tengáis
la memoria que dejáis
tan estampada en la mía.
Redondilla
  Y que si fuere posible,
70
con vós traigáis a Teodora.

ALBANO
Ese postrero, señora,
parece a Otavio imposible.
Redondilla
  Porque el Rey no ha de querer
verse ausente de los dos.

LEONIDA
75
Sí hará, queriéndolo vós,
y por hacerme placer.

OCTAVIO
Redondilla
  A mi hermano he suplicado
que pida al Rey mi señor
nos haga tanto favor
80
luego que yo tome estado.
Redondilla
  Que sé lo que gustaréis
de que esté con vós Teodora.

LEONIDA
Si en la soledad de agora
darme consuelo podéis,
Redondilla
85
  es solamente el seguro
desta palabra.

OCTAVIO
Esa doy,
seguro está por quien soy,
lo que cumplirla procuro.
Redondilla
  Y voy con gran confïanza
90
que el Rey mi señor la dé.

LEONIDA
Pues con eso haréis que esté
toda verde mi esperanza.
Redondilla
  Persuadiola a la venida.

ALBANO
Poco será menester,
95
porque en siendo su mujer
será cierta la partida.
Redondilla
  La nuestra se acerca ya;
venid a verme partir.

LEONIDA
Y voy a ver dividir
100
la vida que en vós está.
Redondilla
  Estoy, porque os vais sin veros,
por no sentir el dejaros,
si es bien, pudiendo miraros
anticiparle a perderos.
Redondilla
105
  Al fin voy a ver que os vais
sin mí.

ALBANO
Yo quedo con vós,
que siendo un alma los dos,
estoy donde vós estáis.
Redondilla
  No creáis que se divida.

LEONIDA
110
En vuestra salud allá
veréis cómo vive acá
esta que dejáis sin vida.

(Vanse; y salgan de una isla LIRANO y FLORELO , pescadores.)

LIRANO
Quintilla
  ¿Está cocida la red?

FLORELO
Al sol queda todavía
115
para pedirle merced.

LIRANO
Que despachemos querría.
La mesa en tanto poned.

FLORELO
Quintilla
  Dejad cocer el pescado
que aún el agua colea.

LIRANO
120
Allá es señor delicado,
Florelo, el fresco desea,
y acá se estima el salado.

FLORELO
Quintilla
  Tienen poca estimación
las cosas por la abundancia.

LIRANO
125
¿Echaste al barco el resón?

FLORELO
Atado no es de importancia
dance de la mar al son.

LIRANO
Quintilla
  ¿Qué pescado está cociendo?

FLORELO
Un congrio y cuatro lampugas.

LIRANO
130
¿Trujiste verdura?

FLORELO
Entiendo
que trujo Ergasto lechugas
y que está ensalada haciendo.
Décima
  Para vinagre y aceite
tiende en esta verde alfombra,
135
en tanto que abril la afeite,
los manteles a esta sombra,
que aún es agora deleite.
Dos o tres corchos refresca
en aquella fuente fresca.

LIRANO
140
Saca el vino del tonel,
porque se escabeche en él,
dentro del cuerpo la pesca.

FLORELO
Quintilla
  Todo está a punto, Lirano.

LIRANO
Ni cuidado me fastidia,
145
ni ambición de oficio vano,
mal haya quien tiene envidia
al más galán cortesano.

(Sale ERGASTO , pescador.)

ERGASTO
Décima
  ¿Es hora ya de comer?

LIRANO
Aquí dicen que ha de ser.

ERGASTO
150
Hombre de la mar ha sido
de tan loco parecer.

FLORELO
Aquí dicen que ha de ser.

LIRANO
¿Cómo?

ERGASTO
No quisiera estar
de aquí a un hora dentro el mar,
155
que este sol fuerte amenaza
que por su salada plaza
quieren los vientos rifar.
Quintilla
  ¿Aquellas nubes no veis,
no veis aquellos delfines?

LIRANO
160
Pues, ¡alto!, no comencéis
para tener tristes fines
la fiesta que pretendáis.
Décima
  Comed en el cabañal,
que ya cubre aquel nublado
165
la lámpara celestial.

FLORELO
El cielo se ha rebozado,
cuán cierta fue la señal.

LIRANO
Ya se levanta mareta,
ya todo el mar se inquieta.

ERGASTO
170
¡Ay, de la nave, Florelo!,
que entre las aguas y el cielo
viene a los vientos sujeta.

(Sale SILVANO , pescador.)

SILVANO
Romance (tirada)
  ¿Ha llegado por agua
el espantoso aguacero?

LIRANO
175
No, mas estase esperando.

SILVANO
A daros aviso vengo
que tenéis un convidado.
Por eso, despachad presto
aunque las redes dejéis,
180
los plomos y los anzuelos,
las palangres y la ropa
de aquesta ribera en medio.
Porque la divina Arminda,
Arminda digo, no es menos
185
que Arminda, no presumáis
que pude engañarme en esto.
Princesa de aquestas islas,
con un venablo y dos perros,
temiendo la tempestad
190
viene de su furia huyendo.
En vuestra cabaña queda,
allí sentada la dejo
mientras os vengo a buscar.

LIRANO
¿Hay más notable suceso?
195
¡La princesa destas islas
en nuestra cabaña, cielos!
Pero, ¿cuándo de las cosas
resulta a los reyes menos?
Dale gracias que en la tierra,
200
y suya, la coge el tiempo,
que si estuviera en la mar,
de la suerte que le veo,
apenas supiera darle
ni consuelo ni remedio.
205
Mísera de aquella nave,
que por sus aguas corriendo
hace experiencia del daño
que desde la tierra vemos.

FLORELO
Parece que a tomar tierra,
210
arrojada de los vientos,
forceja una nave triste.

ERGASTO
Bien dices, no viene lejos,
pero que llegue a la orilla
por imposible lo tengo;
215
que parece que la mar
quiere estrellarla en el cielo
como toro que algún hombre
tiene en los fogosos cuernos.
Quiere arrojarla de sí.

LIRANO
220
Coge las redes, Florelo,
y vamos el monte arriba.

FLORELO
¡Oh, tierra, principio nuestro!

(Vanse todos y sale ARMINDA , con un venablo de caza, y CLAVELA , pescadora.)

CLAVELA
Redondilla
  Aquí podrá Vuestra Alteza
entretenerse mejor.

ARMINDA
225
¿Que también sabéis de amor?

CLAVELA
Amor es naturaleza
Redondilla
  y si está en los mismos peces,
cuánto mejor podrá estar
en los hombres de la mar.

ARMINDA
230
Bien dices, que muchas veces
Redondilla
  los peces enamorados,
sintiendo de amor los tiros,
han salido a dar suspiros
de las aguas a los prados.
Redondilla
235
  Tú, en efeto, te casaste
con este tu pescador.

CLAVELA
Mi padre era labrador
deste lugar que dejaste.
Redondilla
  A la falda desta sierra
240
Silvio de pescar vivía,
salió de la mar un día,
puso la pesca en la tierra.
Redondilla
  Llegué yo a comprar y compré
el pez marido, pues creyó
245
que allí nació su deseo
y allí mi remedio hallé.
Redondilla
  De suerte que transformó
amor en carne el pescado,
y los peces y el ganado
250
a una misma red juntó.
Redondilla
  Yo guardo aquellas ovejas
y él sale al mar en su barca,
y ansí viven en una arca
los anzuelos y las rejas.
Redondilla
255
  Pero cuando el sol se baña
nos venimos a juntar,
yo del monte y él del mar,
en esta pobre cabaña.
Redondilla
  Donde creo que una vez,
260
ya por gloria, ya por pena,
me vuelva el amor sirena,
porque la mitad soy pez.

ARMINDA
Redondilla
  Envidia tengo a tu vida.

CLAVELA
Merezco ser envidiada,
265
porque contenta casada
quiero bien y soy querida.
Redondilla
  Pero ves, señora, aquí
de mis bienes la ocasión.

(Sale[n] LIRANO , ERGASTO y SILVANO .)

LIRANO
¿Estas sospechas qué son?

SILVANO
270
¿Es esta la Infanta?

ERGASTO
Sí.

SILVANO
Redondilla
  Denos, tu Alteza, los pies.

ARMINDA
¡Oh, amigos, bien seáis venidos!

LIRANO
No estamos apercebidos;
pobre nuestra choza es,
Redondilla
275
  mas grande la voluntad,
¿cómo os dejaron ansí?

ARMINDA
En el monte me perdí
con esta gran tempestad.
Redondilla
  Mas no tengo por perderme
280
el haberme entretenido
con Clavela, pues ha sido
holgarme y entretenerme.
Redondilla
  ¿Quién es su esposo?

SILVANO
Yo soy.

ARMINDA
Vós estáis bien empleado.

SILVANO
285
Ya de Vuestra Alteza honrado,
¿quién dudará que lo estoy?

ARMINDA
Redondilla
  Descansad, comed, que quiero
veros comer.

SILVANO
No es razón,
porque en aquesta ocasión
290
habéis de comer primero.
Redondilla
  ¡Oh, quién lo hubiera sabido!,
que de tierra no os faltara
quien el conejo os sacara
en el vivir escondido.
Redondilla
295
  La parda y roja perdiz,
con el lazo o con la luz,
y con el presto arcabuz
la tórtola y codorniz.
Redondilla
  Del mar el sabroso mero,
300
el safio y el verderol,
el ostión que se abre al sol
desde que baja el lucero.
Redondilla
  La langosta, que cocida
es un ramo de coral,
305
y fruta deste tiempo igual
de aquellos montes cogida,
Redondilla
  donde el sombroso castaño
el verde fruto encubierto
muestra en el erizo abierto
310
por los estremos del año.
Redondilla
  El nogal de sombra enferma,
el membrillo y la granada,
que de otra más regalada
toda aquesta sierra es yerma.
Redondilla
315
  Mas ya que lo es tanto el suelo
y os trujo una tempestad,
comeréis la voluntad,
que es mesa que agrada al cielo.

(Sale FLORELO .)

FLORELO
Romance (tirada)
  Estraños son los efectos
320
de una borrasca tan fiera,
pues igualmente lo han sido
para la mar y la tierra.
En la tierra, pues perdida
de tanta gente, su Alteza
325
honra esta pobre cabaña
rica y dichosa en tenerla.
Para el mar, pues que queriendo
coger las redes y cuerdas
vi una nave derrotada
330
acercarse a la ribera.
Roto el bauprés y mesena,
sin jarcia, escota, ni vela,
sin áncoras y sin cables
toda la popa deshecha.
335
Dieron voces a la orilla,
yo con mi barca pequeña
camino, acércome y veo
que por la primer cubierta
bajan al barco dos hombres
340
de notable gentileza,
que según su gente dijo
eran los reyes de Ibernia.
Que yendo a Escocia corrieron
tan fuerte esta gran tormenta
345
que la soberbia del mar
a nuestras islas los echa.
Saquelos a tierra en fin,
supieron que la princesa
nuestro pobre albergue honraba
350
y los dos vienen a verla.
Pero no han osado entrar
hasta que les des licencia.

ARMINDA
Di que entren; estraño caso.

LIRANO
Alarga, Silvio, la mesa.

(Sale[n] el rey ALBANO y OTAVIO , su hermano.)

ALBANO
Redondilla
355
  Dame, señora, los pies,
que en parte tan desigual
vuestra presencia real
está diciendo quién es.

ARMINDA
Redondilla
  Si por mujer Vuestra Alteza
360
me quiere honrar desta suerte,
¿cómo no mira y advierte
mi humildad y su grandeza?
Redondilla
  Lo que en la mar le arrojó
a la tierra donde está,
365
a mí, donde pienso ya
que a servirle me inclinó.
Redondilla
  No sin causa me perdí,
pues había de ganar
el recibiros del mar
370
que os ha derrotado ansí.

ALBANO
Redondilla
  Conforma tanto al valor
la amorosa cortesía,
que ya la pérdida mía
es la ganancia mayor.
Redondilla
375
  Mucho le debo a la mar
por la tormenta, si acierto
por vós a tan dulce puerto,
que ha sido errando, acertar.
Redondilla
  Y pues sois del sacro templo
380
a que me debo ofrecer
la imagen hoy quiero hacer
pintar del caso el ejemplo
Redondilla
  y ofrecerle a vuestro nombre.

ARMINDA
Si yo lo fuera, os librara
385
del mar antes que llegara
donde a quien le mire asombre.
Redondilla
  ¿Quién es este caballero?

ALBANO
Mi hermano, a vuestro servicio.

ARMINDA
Bien lo mostraba el indicio
390
de su persona primero.
Redondilla
  Y la pregunta escusara
si antes en ella advirtiera.

OCTAVIO
Quien llega a vuestra ribera
y en vuestro puerto se ampara
Redondilla
395
  más le debe a la fortuna
por la tormenta que corre
donde esta luz le socorre,
que por bonanza ninguna.
Redondilla
  No tengo qué os ofrecer
400
donde mi hermano lo está.

CLAVELA
Señora, advierte que es ya
tiempo de dar a comer
Redondilla
  a los huéspedes y a ti.

ARMINDA
A mí, Clavela, bastará
405
vuestra humildad, mas repara
que están dos reyes aquí.

CLAVELA
Redondilla
  Ya los miro tan contentos
de vuestra rara hermosura
que comerán su ventura,
410
beberán sus pensamientos.
Redondilla
  No podrán a Vuestra Alteza
la culpa sino al lugar,
mas, ¿qué les puede faltar
donde está vuestra belleza?

ARMINDA
Redondilla
415
  Señores, los dueños son
desta cabaña animosos,
y aunque pobres, deseosos
de que entendáis su afición.
Redondilla
  Honradlos comiendo aquí,
420
porque hay hasta la ciudad
una legua.

ALBANO
La humildad
no está en ellos para mí.
Redondilla
  Con vós parece que ha sido,
que después que en ella estáis,
425
ella, Majestad, les dais
con que nos han recebido.
Redondilla
  Y pues vós os disponéis
que hay que decir de los dos,
pues comeremos con vós,
430
que al sol convidar podéis.
Redondilla
  Pero no, que de invidioso
dirá que le dais veneno.

OCTAVIO
[Aparte.]
¡Oh, mar de sucesos lleno!,
¡oh, mar siempre cauteloso!
Redondilla
435
  Agradable puerto vi
mirando aquesta mujer,
pero ya pudiera ser
más tempestad para mí.

ALBANO
Redondilla
  
[Aparte.]
Desde que mi esposa amé,
440
nunca mujer me agradó,
ni mi alma le quebró
aquella debida fe.
Redondilla
  Y pienso desde que vi
desta mujer la belleza
445
que ofendiera la firmeza
con que hasta agora viví.

CLAVELA
Redondilla
  Ea, que ya está corrida
la pobre mesa, señores,
en la alfombra de las flores
450
de aquestos prados tejida.
Redondilla
  Entrad, que por varias leyes
de la fortuna hoy se goza
de que tiene en esta choza
una aventura de reyes.

ALBANO
Redondilla
455
  Vamos y gocemos della.

OCTAVIO
[Aparte.]
¡Oh, Arminda, quién te trocara
por Teodora!

ALBANO
[Aparte.]
¡Oh, quién llegara
a tal tiempo, Arminda bella,
Redondilla
  que se casara contigo,
460
o quién, como Otavio, fuera
libre!

OCTAVIO
¡Oh, traidora ribera!,
¡oh, mar, cuán piadoso amigo
Redondilla
  fueras en haberme muerto!,
pues en tu orilla homicida
465
salgo en la mar de la vida
y tomo en la muerte puerto.

(Vanse, y entra[n] ROSARDO y FINEO .)

FINEO
Lira
  ¿Tan grande atrevimiento,
tan grande desatino, tal locura
cabe en tu pensamiento?

ROSARDO
470
¿De qué te espantas, si el amor procura
tener por más hazaña
la que fuere más bárbara y estraña?
Lira
  Cuando cosas iguales
se quieren y se abrazan, decir pueden
475
que siendo naturales,
efetos de su causa no la exceden,
y que en esta armonía,
más la razón, que no el amor, los guía.
Lira
  Porque a ninguno admira
480
cuando por su querido igual esposo,
la tórtola suspira
o el ciervo, de los otros temeroso,
lleno de celos brama
en el setiembre por la parda gama.
Lira
485
  Naturaleza enseña
esa igualdad en hombres y animales,
y el amor se desdeña
de reducir así cosas iguales.
Lo desigual le agrada
490
y entonces triunfa de la flecha airada.
Lira
  Esto muestra, Fineo,
la antigüedad que a Júpiter pintaba
cuando con tal deseo,
siendo divino, la belleza amaba
495
de la tierra y ardiendo
iba del arco del amor huyendo.
Lira
  ¿No has visto una vid nueva
de nacimiento humilde a un alma asida
y que abrazada prueba
500
tener en sus eternos brazos vida?,
pues ese es el ejemplo
que de mi desigual amor contemplo.
Lira
  Partiose el Rey a Escocia,
dejome en gobierno de su casa
505
mientras allá negocia
y con Teodora su cuñada casa
aquel su hermano Otavio.
Bien puede amor hacerle aqueste agravio
Lira
  de más que yo no intento
510
violencia alguna con la Reina; en tanto
que vuelve el pensamiento
a su hermosura celestial levanto,
que aún la boca no sabe,
mas de que yo como es razón la alabé.
Lira
515
  Con esto no es mi culpa
tan digna de castigo.

FINEO
El pensamiento
ya no tiene disculpa,
pues es contra su ley atrevimiento;
mira que ya te llama
520
la infamia desta impresa y no la fama.
Lira
  Parece que contemplo
tu amargo fin, para tu vida muerte
y para el mundo ejemplo.

ROSARDO
Tarde el temor a la esperanza advierte.

FINEO
525
Antes del mal no es tarde.

ROSARDO
No hay mal por grande bien, ni amor cobarde.

(Entra[n] la reina LEONIDA y TIBERIO .)

LEONIDA
Redondilla
  ¿A dónde habrá sufrimiento
para tan grave dolor?

TIBERIO
A donde hubiere valor
530
y sobrare entendimiento.
Redondilla
  Vuestra Alteza esté segura
de que no se habrá perdido.

ROSARDO
Pues, gran señora, ¿qué ha sido?

LEONIDA
¿Qué ha de ser? Mi desventura.
Redondilla
535
  De tres naves en que iba
el Rey a Escocia han llegado
las dos, la suya ha faltado.

ROSARDO
Con justa razón te priva
Redondilla
  la nueva heroica, señora,
540
de sufrimiento, pues pudo
perderse el Rey.

TIBERIO
Yo lo dudo.

LEONIDA
Yo no, ya el alma le llora.

FINEO
Redondilla
  Amor es muy temeroso,
en algún puerto habrá dado,
545
de la tormenta arrojado.

LEONIDA
Y puede ser provechoso
Redondilla
  cuando sucediese ansí,
que diese en puerto enemigo.

FINEO
A correr el mar me obligó
550
cuando fïases de mí,
Redondilla
  señora, esta diligencia.

TIBERIO
Y yo iré por otra parte,
porque deseo obligarte
a esperanza y a paciencia.

LEONIDA
Redondilla
555
  Quedaré tan obligada
cuanto en el premio veréis.

ROSARDO
Buscar las islas tenéis,
a la parte más helada
Redondilla
  de la Ibernia rigurosa
560
hacen ciudad en el mar,
si él mismo os deja llegar
en esta ocasión forzosa.
Redondilla
  Porque dicen que en tres meses
y en seis suele defender
565
el puerto.

LEONIDA
Bien puede ser
que si tomar le pudieses
Redondilla
  en ellos el Rey hallases,
Fineo, o que tú, Tiberio,
si parece cautiverio
570
desta banda te informases.
Redondilla
  En fin, de cualquier manera,
viviré en vuestra esperanza.

FINEO
Yo parto.

TIBERIO
Y yo, en confianza
de que vive.

LEONIDA
Dios lo quiera.

(Vanse FINEO y TIBERIO .)

ROSARDO
Redondilla
575
  Yo no te voy a servir
porque soy desconfïado.

LEONIDA
¿De qué lo estás?

ROSARDO
Del cuidado
de que pueda el Rey vivir.
Redondilla
  Llegan a Escocia sus naves
580
perdidas con la tormenta,
que es lo que Tiberio cuenta
y que ya por cartas sabes.
Redondilla
  Y la del Rey no parece,
luego no es justo creer
585
que el mar ha de obedecer
al que la tierra obedece.
Redondilla
  No guarda el agua respeto
ni puede ser castigada
la más poderosa armada.
590
Turba en su seno inquieto,
Redondilla
  que aunque el cielo le mandó
que a la tierra no pasase,
si la tierra en ella entrase,
poder entonces le dio.

LEONIDA
Redondilla
595
  Pesadamente consuelas.

ROSARDO
Hablo también con temor.

LEONIDA
Bien parece que tu amor
no camina entre sus velas.

ROSARDO
Quintilla
  El que yo te tengo a ti
600
me ha hecho temer contigo
y al fin lo que temo digo.

LEONIDA
¿Qué amor me tienes a mí
pues que no me has consolado?

ROSARDO
Redondilla
  Creer siempre lo peor
605
es discreción.

LEONIDA
¿De qué suerte?

ROSARDO
Porque después se convierte
en mayor gusto el temor,
Redondilla
  y si lo que fue temido
es a la desdicha igual,
610
ya está prevenido el mal
y es menos mal prevenido.

LEONIDA
Redondilla
  Antes es sentir el daño
dos veces.

ROSARDO
¿De qué manera?

LEONIDA
La una cuando se espera
615
hasta ver el desengaño
Redondilla
  y la otra cuando viene.

ROSARDO
¿Qué daño puede temer
quien debe esperar placer
del mismo temor que tiene?

LEONIDA
Redondilla
620
  ¿Yo, placer?

ROSARDO
¿Pues qué tan mal
te puede estar el perder
quien no te supo querer
con amor al tuyo igual?
Redondilla
  ¡Cuánto mejor hallarías
625
en Francia, en Ingalaterra
o en Hungría!

LEONIDA
¡Oh, infame, cierra
la boca!

ROSARDO
A verdades mías
Redondilla
  pagas siempre con razones
ásperas.

LEONIDA
¿Qué son verdades?,
630
si el daño me persuades
y en otro mayor me pones.

ROSARDO
Redondilla
  Dado que el Rey fuese muerto,
cosa en la naturaleza
tan cierta, y en la estrañeza
635
del mar, suceso tan cierto,
Redondilla
  merece mi buen deseo
que como a infame le nombres,
porque te diga los hombres
dignos de tan alto empleo.

LEONIDA
Redondilla
640
  Pues es bien que tú me cases
antes que vïuda sea.

ROSARDO
Esto es hablar quien desea
que en tu remedio acertases.
Redondilla
  Pero debió de enojarte
645
haberte dicho que el Rey
no te ha guardado la ley
debida a amor en no amarte.

LEONIDA
Redondilla
  Pues eso no era razón
que me enojara.

ROSARDO
Conmigo,
650
porque si verdad te digo,
en la mejor ocasión.

LEONIDA
Redondilla
  ¿Verdad?, ¿pues de qué lo sabes?

ROSARDO
De otras muchas aficiones.

LEONIDA
¿Y esto llamas ocasiones
655
no pareciendo sus naves
Redondilla
  para que yo corra aquí
la tormenta que el allá?

ROSARDO
Como sé que muerto está,
a lo menos para mí,
Redondilla
660
  llamo ocasión más segura
al hablarte sin temor.

LEONIDA
Ni el Rey me ha sido traidor
ni su voluntad perjura.
Redondilla
  Ni es muerto ni lo ha de ser,
665
ni sus naves se han perdido,
ni yo tendré otro marido
ni de otro seré mujer.
Redondilla
  Ni el cielo dividirá
dos almas eternamente
670
si por algún accidente
los cuerpos lo quedan ya.
Redondilla
  Ni ha de haber donde yo reino
villanos aduladores,
ni se han de alegrar traidores
675
de tiranizar mi reino.
Redondilla
  Ni habrá sospecha tan fuerte
que de amor el Rey me impida,
ni le durará la vida
a quien tratarse su muerte.

(Vase la reina y queda ROSARDO .)

ROSARDO
Soneto
680
  Este es el fin de un loco atrevimiento,
principio en la tragedia de mi vida.
Mientras callaba, mi esperanza asida
de un falso engaño dilatose al viento.
Habló mi amor para mayor tormento,
685
el desengaño acrecentó la herida,
mi propria lengua ha sido mi homicida
y aún no se declaró mi pensamiento.
¿Si me entendió, si sabe mi cuidado
y a muerte por decille me condena,
690
y mi vida y amor se han acabado?
Mas, ¿qué me aflige lo que amor ordena?,
que más quiero morir habiendo hablado,
que no vivir sin declarar mi pena.

(Vase y sale[n] el rey ALBANO y OTAVIO .)

ALBANO
Décima
  He llegado a tal furor
695
después, Otavio, que entré
en esta isla que fue
circe de mi loco amor,
que temo de su rigor
que me ha de costar la vida.
700
No me acuerdo de Leonida
más que si jamás la viera,
que si el alma verla espera
es para ser su homicida.
Décima
  Como el alterado mar,
705
no me ha dejado partir
el trato, el ver, el oír,
el hablar, el desear.
Tanto han podido afirmar
este pensamiento en mí,
710
que hoy le dije, y le mentí,
que era muerta mi mujer
y que lo había de ser
como dijese que sí.
Décima
  Preguntome de qué suerte
715
su muerte había sabido,
pues por el mar no había sido
posible saber su muerte.
Mira lo que amor advierte
que dije que era muerta
720
cuando de la más incierta
en sus islas tomé puerto,
aunque el haberlo encubierto
de alguna duda la advierta.
Décima
  Pero dile por razón
725
que entonces iba a casarme
y no quise declararme
hasta saber tu afición,
prometile, ¡qué traición!,
ir a sosegar mi estado
730
y dejarte aquí empeñado
en mi palabra real
hasta volver con igual
grandeza a quedar casado.
Décima
  Pero no pude vencer
735
aquel casto pensamiento
ni bastó mi atrevimiento,
ni hay fuerzas en mi poder,
de suerte que vino a ser
concierto que me partiese
740
y que a casarme volviese
con aparato real
y a intentar el mejor mal
que de traidor se escribiese.

OCTAVIO
Décima
  ¿Por qué razón?, ¿qué te obliga?,
745
si una vez de aquí te vas.

ALBANO
Otavio, el no haber ya más
sufrido tanta fatiga,
¿qué puede haber que te diga
más de que muero y la adoro
750
contra mi real decoro?
No lo quisiera intentar
a poder pasarla el mar
como a Europa el blanco toro.
Décima
  Pero pues no puede ser
755
que lo goce de otra suerte,
yo pienso intentar la muerte
de la Reina mi mujer,
que muerta podré volver
a casarme con Arminda,
760
que pues tan lejos a linda,
de aquestas islas mi estado
ha de ser vano cuidado
que de otra suerte se rinda.

OCTAVIO
Décima
  Oyendo estoy tus razones,
765
y dudando si eres quien
quiso a Leonida tanto bien.

ALBANO
Si a considerar te pones,
Otavio, las confusiones
en que amor el mundo ha puesto,
770
verás que es lo menos esto.
No repliques que estoy loco
y todo consejo es poco
en un corazón dispuesto.
Décima
  Desde aquí voy a embarcarme;
775
tú te queda, Otavio, aquí.

OCTAVIO
¿Yo, para qué?, si de ti
no es justo agora apartarme.

ALBANO
Hasta que vuelva a casarme
podría haber dilación.
780
Libres los isleños son
por no tener rey estraño.
Ha de intentar en mi daño
casarla en esta ocasión.
Décima
  Es mujer y, sin consejo,
785
podrá entretanto casarse,
mas sobra que ha de aguardarse
si aquí por prenda te dejo.

OCTAVIO
Ahora bien, yo no me quejo
de tu locura y partida
790
que sé que en viendo a Leonida
has de mudar de opinión,
que desta loca afición
será su gusto homicida.

ALBANO
Décima
  Plega a Dios, hermano Otavio,
795
que tanto Leonida pueda
y que el cielo le conceda
fuerza de impidir tu agravio.

OCTAVIO
Tú mirarás como sabio
en esta navegación
800
la fealdad desta traición.

ALBANO
Él sabe que se lo ruego,
¡oh, mar, apaga mi fuego!,
si tales tus aguas son.

(Vase el rey ALBANO y queda OTAVIO .)

OCTAVIO
Soneto
  ¿Hay más estraño amor? ¿Pero qué digo?,
805
si de la misma yerba estoy tocado
Culpo a mi hermano donde soy culpado,
que amando a Arminda, el mismo engaño sigo.
Déjame aquí para leal testigo
del engaño que deja concertado
810
y es fuerza que de mí quede engañado,
que a tal hermano, tan fingido amigo.
Arminda, plega a Dios que correspondas
porque viva Leonida siempre esquiva,
y que tu rostro de su llanto escondas.
815
Nunca tan fiero mal la fama escriba,
¡oh, sacro mar!, sepúltale en sus ondas,
muera el traidor y el inocente viva.

(Sale[n] ARMINDA y REINALDO , caballero.)

REINALDO
Endecasílabos sueltos (tirada)
  No quiere que con él vaya mi gente,
estraño agravio ha hecho a mi deseo;
820
con la que tiene aquí se parte solo.
Díjele tu recado y que yo era
de aquella gente capitán y dice
que te besa las manos, mas que es justo
que yo quede a servirte con mi gente,
825
que el no la ha menester, pues por agora
no tiene Ibernia público enemigo
y que va más seguro con secreto.
Dejele ya en la barca y prevenida
de velas le esperaba aquella nave
830
que casi rota vino a nuestro puerto,
porque está reparada y de manera
que no hay en las islas más ligera.

ARMINDA
Buen viaje, buen viento y buena dicha.

OCTAVIO
¿Quién se partió, señora?

ARMINDA
El Rey, tu hermano.

OCTAVIO
835
Así me dijo aquí, mas no de suerte
que creyese tan cerca su partida.

ARMINDA
Parte, Reinaldo, a recoger la gente.

REINALDO
¿Cómo ha quedado Otavio en vuestras islas?

ARMINDA
Después sabrás la causa, parte agora.

REINALDO
840
Guárdete el cielo de traición, señora.

(Vase REINALDO .)

ARMINDA
No quiso, Otavio, el Rey llevar mi gente.

OCTAVIO
Débele de importar ir con la suya.

ARMINDA
Deseo que me digas con quién iba
a casarse, que ya me ha descubierto
845
la causa que le trujo a nuestras islas,
que el camino de Escocia fue fingido.

OCTAVIO
El camino de Escocia fue muy cierto,
y que quiso casarme con Teodora,
hermana de Leonida, mujer suya,
850
que todo lo demás son invenciones
de un hombre que con loco pensamiento
intenta tu imposible casamiento.

ARMINDA
Octava real
  ¿Pues no es muerta la Reina?

OCTAVIO
Si estuviera
más lejos de las islas y al mar cercano
855
las altas velas en golfo dïera,
tú vieras la intención del Rey mi hermano.

ARMINDA
Cuando estuviera agora en la ribera,
habiendo sido su deseo en vano,
¿qué venganza me llama o me provoca
860
para adelante si hoy traición me toca?
Octava real
  Y ansí te guarde el cielo, Otavio mío,
que te fíes de mí.

OCTAVIO
Si agradecieras
mi justo amor, como de ti confié,
notables cosas de un traidor supieras.
865
Digo traidor por este desvarío,
que si por ser de amor le consideras
en el mismo rigor, de tanta culpa
por mil historias le darás disculpa.
Octava real
  Sí te diré el suceso, pero temo...
870
¿Mas qué puedo temer? Advierte un poco
y hago testigo al mismo Dios supremo,
que solo por Leonida me provoco.
El Rey te quiere con tan loco estremo
que parte a dar la muerte, como loco,
875
a su mujer, hermosa y inocente,
que en lo que dice de que es muerta, miente.
Octava real
  Tú harás, Arminda, un necio casamiento
si vuelve el Rey aquí; pues que la mano
has de tomar de un bárbaro sangriento,
880
por más que le disculpe amor liviano.
Mas temo de que tanto atrevimiento
temple, llegando allá mi loco hermano,
con la vista de aquella reina hermosa,
honesta, casta, santa y virtuosa.
Octava real
885
  Déjame aquí para que yo te impida
que entre tanto te cases y le esperes,
que da la muerte a la sin par Leonida,
glorioso honor y ejemplo de mujeres.
Estas cosas le dije a la partida,
890
es incapaz de la razón que quieres,
no le pude vencer, vénzale el cielo.

ARMINDA
¡Entre la sangre me discurre un yelo!
Octava real
  ¿Que el rey Albano, por casar conmigo,
quiere matar a su inocente esposa?

OCTAVIO
895
Parta Reinaldo y sepa lo que digo,
pues con secreto no es difícil cosa.

ARMINDA
Dente los cielos bárbaro castigo
conforme a tu maldad, y rigurosa
la mar que ha dado fin a tantas gentes;
900
primero te sepultes que lo intentes.
Octava real
  Rómpase el leño donde vas contento
en un escollo o barco peligroso,
brame el toro del húmido elemento
con perilo tan fiero y riguroso;
905
caiga de su nubiberse aposento
el tridente de Júpiter fogoso,
que derribando el corredor de popa
te abrase en alma sin tocar la ropa.
Octava real
  No llegues para siempre a la ribera
910
de tu querida patria y si el estrago
del mar te diere alguna, sea tan fiera
que des en un caribe o lotófago.
Leonida bella, si tu cuello espera
su espada vil, de tu virtud en pago
915
no soy la culpa yo, sino su suerte
que me impide el aviso de tu muerte.

OCTAVIO
Octava real
  No te aflija ni mueva a dolor tanto
el pensar la inocencia de Leonida,
que el Rey llegado haya, si el mar y el cielo
920
tan justas maldiciones no ejecutan,
templará su rigor solo en verla,
porque es dignade honor y de respeto,
y viéndola y hablándola, ¿quién duda
que envaine luego la traición desnuda?
Octava real
925
  Solo te pido yo que si tus años
han de elegir esposo conveniente,
y sabes que yo soy para los daños
de aquestas islas capitán valiente,
los propios te parezcan más estraños
930
y permitas que yo tu guarda intente
con el nombre que solo mereciera,
no quien mi sangre, quien mi amor tuviera.

ARMINDA
Octava real
  No dudes, no, que te acetara, Otavio,
en justo matrimonio, pero advierte
935
que tengo de pagar todo el agravio
que de Leonida ha de causar la muerte.
Si tú das orden más prudente y sabio
que tu hermano cruel trueque la suerte,
yo te doy la palabra que algún modo
940
se puede hallar de remediarlo todo.

OCTAVIO
Endecasílabos sueltos (tirada)
  Cuando mi hermano con ausencia tanta
no mude el pensamiento, que estoy cierto
que no será tan firme hombre tan malo,
casado yo contigo, ¿de qué temes
945
a Escocia, a Inglaterra, ni a Alemania?
¿No sabré yo de todos defenderte,
no sabré yo poner aquestas islas
en la defensa que otros capitanes?,
Fuera de que si tú no estás casada,
950
él es juez, dirá que eres culpada.

ARMINDA
Octava real
  No dices mal, que si el traidor intenta
matar su esposa y saben que a casarse
vuelven a mi tierra, han de pensar que he sido
culpada en el concierto de la muerte,
955
y sabiendo que soy en este medio
tu mujer, no podrán culparme en nada.

OCTAVIO
Si conoces, señora, mis deseos,
no dilates al premio.

ARMINDA
Está seguro
de que tu bien y mi quietud procuro.

OCTAVIO
Endecasílabos sueltos (tirada)
960
  Pues dame en prendas de tu fe la mano.

ARMINDA
Con la palabra firme de ser tuya,
para que nuestra boda tenga efeto.

(Dense las manos y entre REINALDO y FABIO .)

REINALDO
No digas, Fabio, que es amor discreto.

FABIO
¿Diole la mano?

OCTAVIO
¿En eso pones duda?

FABIO
965
No, recelaste en vano que este Otavio
vino a quitarte la esperanza justa.

ARMINDA
¿Quién es?

REINALDO
Yo soy.

ARMINDA
¿Qué quieres?

REINALDO
Vine a darte
cuenta de la partida del Rey.

ARMINDA
¿Tienes
que decirme otra cosa?

REINALDO
Que la gente
970
del rey de Ibernia va con viento en popa
y que acá se quedaron mis deseos.

ARMINDA
No te espantes si son deseos locos,
porque de esos se suelen lograr pocos.
Octava real
  Ven, Otavio, conmigo y trataremos
975
de que se fortifiquen estas islas.

OCTAVIO
Ya sabes mi deseo en tu servicio.

ARMINDA
Eres príncipe, en fin harás tu oficio.

(Vanse.)

FABIO
Los dos se van y dicen que con ánimo
de que se fortifique, es lo que tratan.

REINALDO
980
No dices mal; mas, ¿qué mejores fuerzas
que las de amor si ya le tiene Otavio
y aquí me ha hecho tan notable agravio?

FABIO
Octava real
  Agravio no, pero desdén ha sido.

REINALDO
Matar a Otavio tengo.

FABIO
¿De qué suerte?

REINALDO
985
¿Ha de faltar industria?

FABIO
¿Y qué has temido?

REINALDO
Que ha de reinar y que me ha de dar la muerte.

FABIO
¿De Arminda piensas que ha de ser marido?

REINALDO
¿La mano que le dio no te lo advierte?,
mas yo haré que la mano se divida
990
con la que traigo donde ves ceñida.


Jornada II

(Salen Leonida, reina y Fabia)

LEONIDA
Redondilla
  ¿Qué tiene el Rey, Fabia mía,
que después desta jornada
aun de mirarme se enfada
con tanta melancolía?
Redondilla
995
  ¿Qué tiene el Rey, que en efeto,
no sabe disimular,
pues ni en hablar ni en mirar
guarda el rigor de discreto?
Redondilla
  ¿Qué tiene el Rey que conmigo
1000
usa de tanto rigor?
Pero dijera mejor,
¡oh, Fabia!, que lo que digo:
Redondilla
  ¿Qué no tiene el Rey?, y fuera
acertar lo que pregunto,
1005
y saber el alma junto
lo que a partes considera.
Redondilla
  Fabia, el Rey no tiene amor
y como amor no me tiene
a tanta tristeza viene
1010
y yo vengo a tal temor.
Redondilla
  Pues si amor no tiene el Rey,
¿qué me admiro que en el trato
no guarda a mi amor ingrato
de amante la justa ley?
Redondilla
1015
  Por los ojos que, en efeto,
cristales del alma son,
muestra amor del corazón
lo más íntimo y secreto.

FABIA
Redondilla
  Yo he visto que me aborrece;
1020
esos miedos son de amor,
porque amando con rigor
tales recelos padece.
Redondilla
  Verdad es que con cuidado,
después que ha venido, estoy,
1025
pero este sentido doy
al que a los dos nos ha dado,
Redondilla
  que como tan gran tormenta,
como sabes, padeció
el trabajo en que se vio
1030
hoy en la memoria sienta.
Redondilla
  Que pensaría perderte,
el reino y vida, y sospecho
que este cuidado en el pecho,
aunque generoso y fuerte,
Redondilla
1035
  a un hombre imaginativo
pudo este disgusto hacer.

LEONIDA
Sí, mas llegado el placer
de verse ya libre y vivo,
Redondilla
  restituido a su casa,
1040
a su esposa, reino y gusto,
¿cómo no templa el disgusto
y aquesta memoria pasa?
Redondilla
  Que la memoria del mal,
en los que libres se ven,
1045
antes acrecienta el bien
con placer y gusto igual.
Redondilla
  No, Fabia, que me han engañado
señas del Rey mi señor
o en esta ausencia el amor
1050
por otro amor ha trocado.

FABIA
Redondilla
  ¡Gracia tienes, en la mar
y en las islas donde vino
de estar solo y peregrino
pudo olvidarte y amar!
Redondilla
1055
  ¿A quién querías que amase
entre unas peñas?

LEONIDA
No sé,
pero sé que en él se ve
lo que si yo te contase,
Redondilla
  o en mi honestidad cupiese,
1060
conocerías si estoy
engañada.

FABIA
Aunque no soy
tan discreta que entendiese
Redondilla
  por conjeturas tu daño,
ni por favores tu miedo,
1065
poco más o menos puedo
resumir que es todo engaño.

LEONIDA
Redondilla
  Engaño no puede ser,
que no se puede engañar
el placer por el pesar,
1070
ni el pesar por el placer.
Redondilla
  El libro de los casados,
todo en dos hojas se encierra,
qué es mesa y cama.

FABIA
No yerra,
tal vez que tienen cuidados
Redondilla
1075
  esa regla general
y anda al gusto divertida.

LEONIDA
No cuando el amor ha sido,
Fabia, en los dos igual.
Redondilla
  Si tiene pena el marido,
1080
comunica a la mujer
el pesar como el placer
y es igualmente sentido.
Redondilla
  Y así están tristes los dos,
que uno alegre y otro triste
1085
en desigualdad consiste
contra lo que ordena Dios.
Redondilla
  Pero advierte que aquí viene,
como suele, pensativo.

(Sale el rey ALBANO .)

ALBANO
Quien vive como yo vivo,
1090
más muerte que vida tiene.
Redondilla
  Tales mis tristezas son
que puedo determinarme
a una de dos, o a matarme
o a tomar resolución.

LEONIDA
Redondilla
1095
  ¿No ves qué triste semblante
muestra y que hablando consigo,
no ve que aquí estoy contigo
ni aunque me ponga adelante?
Redondilla
  ¿No ves qué melancolía
1100
tan profunda?

ALBANO
Estoy loco
porque no habiéndola muerto
no ha de ser vida la mía.
Redondilla
  También de la dilación
puede resultarme daño,
1105
ello ha de ser con engaño.

LEONIDA
¡Qué notable confusión!
Redondilla
  ¿No miras cómo entre sí
está trazando quimeras?

FABIA
Cuanto en el Rey consideras,
1110
voy considerando en mí.
Redondilla
  Pero de aquella tristeza
no es posible que otro amor
sea causa y el proprio honor,
mayor cuanto más grandeza,
Redondilla
1115
  se la quiero atribuir.

LEONIDA
Al honor, ¿por qué razón?

FABIA
Porque sus efetos son
el no poderlos decir.

LEONIDA
Redondilla
  Luego haste dado a entender
1120
que está el Rey de mí celoso.

FABIA
Un desatino amoroso
cualquiera lo puede hacer.
Redondilla
  ¿Por qué no podría ser
que quien te quisiese mal,
1125
que le has sido desleal
quisiese darle a entender?
Redondilla
  Las historias están llenas
de sucesos semejantes,
tal por invidia de amantes,
1130
tal por venganzas ajenas.
Redondilla
  ¿Tienes sospechas de alguno?

LEONIDA
Basta, que en lo cierto has dado,
celos es este cuidado,
no porque de hombre ninguno
Redondilla
1135
  declaradamente sea
amada, pero bien creo
que he conocido un deseo
y sé que mi mal desea.

FABIA
Redondilla
  ¿De quién?

LEONIDA
De Rosardo, Fabia.

FABIA
1140
¿Pues hase atrevido a ti?

LEONIDA
Estoy por decir que sí,
puesto que así me agravia.
Redondilla
  No tan descubiertamente
que yo le mostrase enojos,
1145
pero basta que los ojos
digan lo que el alma siente.
Redondilla
  Y este, viendo mi virtud
y que en comenzando a hablar
jamás le daba lugar,
1150
trocó la solicitud
Redondilla
  de mi gusto en mi dolor
y habrá por dicha pensado
poner el Rey en cuidado
con sospechas de mi honor.
Redondilla
1155
  No quiero hablarle.

FABIA
Pues bien,
¿qué quieres hacer?

LEONIDA
Pensar.

FABIA
Ya no le dejes de hablar
y muéstrale amor también,
Redondilla
  que si te ve sospechosa
1160
estaralo más de ti.

LEONIDA
Dices bien. ¿Qué haces aquí,
mi señor?

ALBANO
¡Oh, Reina hermosa!
Redondilla
  Cuidados y pensamientos
del gobierno me divierten,
1165
que para que en algo acierte
andan siempre por los vientos.
Redondilla
  No falta qué imaginar
a quien sustenta una pobre
familia, y que falta o sobre
1170
siempre tiene qué pensar.
Redondilla
  Pues mirad a quien gobierna,
como yo, tan grande estado,
cuál ha de ser su cuidado
y solicitud eterna.

LEONIDA
Redondilla
1175
  Mi padre vuelve a escribir
de vuestro hermano, ¿qué haré?,
¿qué respuesta le daré?

ALBANO
Que estoy en mi intento firme
Redondilla
  y que ya sabemos dél;
1180
que iremos, queriendo Dios,
a Escocia presto los dos,
porque tengo de ir con él.

LEONIDA
Redondilla
  ¿Pues dónde dicen que está?

ALBANO
Dio en el Asia derrotada,
1185
tengo aviso que ha llegado
a Chipre y que viene ya.
Redondilla
  Eso podéis escribir
y que luego partiremos.

LEONIDA
Guárdeos el cielo.

ALBANO
¡Qué estremos
1190
entre vivir y morir!

LEONIDA
Redondilla
  ¿Qué te parece?

FABIA
Que creo
que el deseo te ha engañado.

LEONIDA
Si el deseo da cuidado,
no me ha engañado el deseo.

(Va[n]se la Reina y FABIA .)

ALBANO
Soneto
1195
  Pasan el mar mis tristes pensamientos
en la nave mortal de mis cuidados,
entre tantas fortunas arrojados,
que están más locos que los mismos vientos.
La causa de los graves movimientos,
1200
lejos entre peñascos elevados,
muestran la luz, que de mirar turbados
los ojos truecan a los elementos.
Por el agua en que nadan da la lumbre
y cerca se promete a la esperanza
1205
desde el puerto a los ojos ofrecida.
Yo sigo la verdad por alta cumbre
y engañado de ver su semejanza,
la muerte bebo a sombra de la vida.

(Sale ROSARDO .)

ROSARDO
Endecasílabos sueltos (tirada)
  Tiberio dice que me llamas.

ALBANO
Pienso,
1210
según tardaste, que tenías hecho,
Rosardo, aquello para que te llamo.

ROSARDO
¿Pues es cosa que pude adevinar?

ALBANO
No, capitán, que no es tan fácil cosa,
antes me ha parecido tan difícil
1215
que podría tardar en comenzarla
más que has tardado en el venir a oírla.

ROSARDO
No hay cosa que lo sea a quien te sirve
con el gusto y amor que yo te sirvo,
y admírome que digas que es difícil
1220
de decírmela, que para hacerla
mis deseos la tienen por tan fácil.

ALBANO
No has de decir difícil conociendo
que te la digo a ti, pero es estraña,
que de su parte sola dificulta
1225
el poderla decir tan libremente,
tanta dificultad mi pecho siente.
Mas conociendo yo...

ROSARDO
[Aparte.]
¡Válgame el cielo!
¿Si la Reina le ha dicho mis intentos,
que aún no los declaré por el respeto
1230
debido a la grandeza de su estado
y el Rey quiere matarme?

ALBANO
Conociendo,
Rosardo, tu lealtad...

ROSARDO
[Aparte.]
Ello es sin duda,
la Reina sospechó mis pensamientos
y los ha dicho al Rey.

ALBANO
Y tan seguro
1235
de tu valor, yo fío de ti mi honra.

ROSARDO
[Aparte.]
¿Qué aguardo más?

ALBANO
Por mil respetos justos
me importa, capitán, matar la Reina,
destos no tengo que informarte.

ROSARDO
¡Ay, cielo!
¿Matar la Reina?

ALBANO
Porque no te importa
1240
juzgar a ti de la razón, mas solo
ejecutar la muerte.

ROSARDO
No te espantes
que me admire, señor, de lo que dices
y en alguna manera esté turbado.

ALBANO
No me espanto, Rosardo, que diciéndolo
1245
estoy turbado yo; y así no es mucho
que tú lo estés oyéndolo, mas mira,
que como digo, soy juez en esto
y tú el ejecutor.

ROSARDO
Tú habrás mirado,
señor, la causa que te mueve a cosa
1250
tan estraña y tan fuera de aquel gusto
que has mostrado en quererla y estimarla
por tantas excelencias como tiene
en su virtud, su ingenio y su hermosura.
Bien me parece grave lo que mandas
1255
y sabe Dios, señor, cuánto lo siento,
mas eres Rey y obedecerte debo,
que tú no me mandarás cosa injusta
y obedecerte debo en lo que es justo.

ALBANO
Yo tengo de ausentarme, que no quiero
1260
ni puede ser, que esté presente.

ROSARDO
¿A dónde?

ALBANO
Al monte, solo ausencia de dos días.

ROSARDO
¿Pues cómo tengo de intentar su muerte?
¿Tengo de entrar en forma de justicia
o quieres que la mate con secreto?

ALBANO
1265
Yo te daré un papel cuando me parta
y aquella orden seguirás en todo.
No tengo que advertirte, el mismo caso
te dice la importancia, a Dios te queda.

ROSARDO
¿Cuándo te partirás?

ALBANO
Luego querría.

ROSARDO
1270
Pues escribe.

ALBANO
Yo voy, Rosardo; advierte
que está mi vida y honra en esta muerte.

(Vase el Rey.)

ROSARDO
Redondilla
  ¡Oh, terrible mudamiento!,
¡oh, notable ejecución!
Mas si tiene el Rey razón,
1275
¿de qué tiemblas, pensamiento?
Redondilla
  ¿Él no dice que es juez
y que soy ejecutor?
Pues, ¿de qué tengo temor?
Muera mi amor de una vez
Redondilla
1280
  en la vida de Leonida,
pues no puede de otra suerte
dar a mis sospechas muerte
y a mis esperanzas vida.
Redondilla
  Amé mi muerte en amalla,
1285
porque si el Rey lo entendiera
la vida y honra perdiera,
y estas dos tendré en matalla.
Redondilla
  ¿Mas cómo será posible
que mate lo que adoré?,
1290
pero si a un bárbaro fue
posible aqueste imposible...
Redondilla
  Si Celín Turco mató
por su honor y honesta fama
sin otra ofensa a su dama,
1295
¿no podré matarla yo?
Redondilla
  Demos, que corre por cuenta
del Rey, ¿pues qué puedo hacer
más justo que obedecer
lo que él por su agravio intenta?

(Sale FINEO .)

FINEO
Redondilla
1300
  Todo hoy os ando a buscar,
y ni en Palacio ni fuera
os pude hallar.

ROSARDO
No quisiera
que este me viniera a hallar.
Redondilla
  Pero echarele de mí,
1305
¿para qué soy menester?

FINEO
De vós quisiera saber
si hay nuevas de Otavio.

ROSARDO
Sí.
Redondilla
  Que el Rey dijo ayer que Otavio
estaba en Chipre y venía
1310
a Ibernia.

FINEO
Escribir querría
a Escocia, porque este agravio,
Redondilla
  de no haber el Rey llegado
habiéndolo prometido,
de tal manera han sentido
1315
que piensan que le ha casado
Redondilla
  en Alemania en secreto
y que el concierto quebró.

ROSARDO
Que irá presto el Rey sé yo
y tendrá la boda efecto,
Redondilla
1320
  y tan presto cuanto llegue
su hermano.

(Sale[n] TIBERIO y dos cazadores.)

TIBERIO
A todos avisa,
Lisenio, con mucha prisa,
puesto que el tiempo la niegue,
Redondilla
  porque quiere el Rey salir
1325
con tanta que no hay lugar
más que de hacer ensillar.

LISENIO
Todo se hará prevenir.

TIBERIO
Redondilla
  Pues parte y a punto estén.

LISENIO
Voy.

TIBERIO
¡Oh, capitán Rosardo!,
1330
¿qué hay de nuevo?

ROSARDO
El Rey aguarda.

TIBERIO
Pues podréis hablarle bien
Redondilla
  si son negocios de guerra
de aquí al monte.

ROSARDO
De paz son,
pues son de mi galardón.

(Sale el Rey de camino, con un papel.)

ALBANO
1335
Hoy la piedad se destierra
Redondilla
  de todo punto de mí.

TIBERIO
El Rey sale.

ROSARDO
Adiós, Fineo.

FINEO
Hablarte después deseo,
¿a dónde he de hallarte?

ROSARDO
Aquí.

(Vanse FINEO , TIBERIO y los cazadores.)

ALBANO
Redondilla
1340
  Rosardo.

ROSARDO
Señor.

ALBANO
Advierte
lo que dice este papel
y toma esta llave.

ROSARDO
En él
hallaré de obedecerte
Redondilla
  la ley, y tú, gran señor,
1345
en el de mi pecho noble
la obediencia.

ALBANO
No te doble
piedad, respeto, ni amor.

ROSARDO
Redondilla
  ¿Para qué es aquesta llave?

ALBANO
Para entrar hasta su cama.
1350
Mi honor, mi vida, mi fama,
solo en este papel cabe,
Redondilla
  y en ese pecho, Rosardo.

ROSARDO
Tú conocerás quién soy.

ALBANO
La llave de mi honor te doy,
1355
que le restaures aguardo.

(Vase el Rey.)

ROSARDO
Redondilla
  Cuanto más se va acercando
la ejecución desta muerte,
más de su culpa me advierte
y mas temor voy cobrando.
Redondilla
1360
  Pues si es culpada, ¿qué temo
dándome el Rey en su culpa
para su sangre disculpa?
Yo paso de estremo a estremo
Redondilla
  sin medio proporcionado,
1365
sin duda cometo error,
que pasar de tanto amor
a un odio tan declarado
Redondilla
  no es guardar la proporción
debida al entendimiento,
1370
más destemplar su instrumento
a la divina razón.
Redondilla
  Pero sea lo que fuere
la obediencia es justa ley;
el Rey es Rey, mande el Rey
1375
y venga lo que viniere.
(Lea.)
Octava real
  «Esta noche entrarás con esta llave
hasta la cama en que la Reina duerme
y sin decir a qué lleva contigo
a tu amigo Fineo y dale muerte
1380
con ella, y juntos en su sangre envueltos
déjalos hasta el día si por dicha
no lo sienten las damas de su cámara,
y tú venme a buscar al monte luego,
donde con pena del suceso aguardo,
1385
que allá sabrás lo que has de hacer, Rosardo.»
Octava real
  ¿Fineo muerto con la Reina? ¡Cielos!
¿Qué novedad es esta? ¿Cómo o cuándo
Fineo ha dado al Rey estos desvelos
o si él tuvo amor? Más voy considerando
1390
que me debía de reñir con celos
el servir a la Reina imaginando
que quien con él ha sido deshonesta,
tampoco fuera con mi amor compuesta.
Octava real
  ¡Ah, villano Fineo!, quien te vía
1395
traerme ejemplos y formar castigos
para el amor que él mismo le tenía,
juzgaba en mí los cielos enemigos.
Pues ya llegó de mi venganza el día,
que tal suelen tener falsos amigos
1400
debida pena, ¿mas la Reina es esta?,
en fin mujer, esta es la Porcia honesta.

LEONIDA
Octava real
  Esta es la virtuosa, esta es la santa,
agora, dulce Albano, he conocido
que alguna justa persuasión levanta
1405
contra mi honor el mar de tu sentido.
Ya mi presencia, ya mi amor te espanta,
ya huyes a los montes, ya en olvido
has puesto los regalos que solías
gozar las noches y estimar los días.
Endecasílabos sueltos (tirada)
1410
  ¿Qué haré, cómo diré que injustamente
tratas mi fe?

FABIA
Feliso llega agora
con este pliego.

LEONIDA
Bienvenido sea,
¿quién está aquí?

ROSARDO
Rosardo a tu servicio
y doyte parabién, Reina y señora,
1415
del pliego si es de Otavio.

LEONIDA
No es de Otavio,
pero es del Rey mi padre y de mi hermana.
Muestra un cuchillo del estuche, Fabia.
Cortaré este cordel, que como es grande
quiso apretalle el secretario.

FABIA
Corta,
1420
que ya tengo deseo de ver nuevas,
(Dale el cuchillo y al cortar yérese.)
si allá las hay de Otavio.

LEONIDA
Espera, ¡ay triste!
¡Oh!, mal haya la prisa, y el cuchillo,
al pasar el cordel, paseme el dedo.

ROSARDO
¿Hay tal desgracia? Espere Vuestra Alteza,
1425
¿es algo?

LEONIDA
Con la sangre me he turbado
y todo es nada.

ROSARDO
Aunque es atrevimiento,
este lienzo suplico que merezca
apretar esa sangre porque quede
la mía honrada con tan gran reliquia.

(Al sacar el lienzo ROSARDO , saca también el papel, delo envuelto en él y désele.)

LEONIDA
1430
Lo que te debo, capitán, me obliga
a acetar el servicio.
[Aparte.]
Mas, ¿qué es esto
que suena con el lienzo? ¿Hay tal locura?
Papel me ha dado en él, pues callar quiero;
no entienda que lo entiendo, pues me obliga
1435
a hacerle dar la muerte. Salte afuera,
Rosardo, que este lienzo que me has dado
no viene a resistir la sangre mía,
antes viene a sacarla.

ROSARDO
¡Santo cielo,
si adevina que soy quien esta noche
1440
ha de matarla! ¿Pero cuándo el alma
dejó de ser profeta en los peligros?
Buscar quiero a Fineo y prevenirle
de que esta noche entremos donde lleve
el castigo que a mí y al Rey le debe.

(Vase ROSARDO .)

LEONIDA
Octava real
1445
  ¿Fuese el villano?

FABIA
Ya, señora, es ido.

LEONIDA
¿Hase visto jamás atrevimiento
que iguale al deste bárbaro atrevido?

FABIA
¿De qué te ha enfadado?

LEONIDA
Ya no siento
que el Rey trate mi amor con tanto olvido,
1450
como deste villano el pensamiento.
Mira si ya está todo declarado.

FABIA
¿Cómo?

LEONIDA
En el lienzo este papel me ha dado.

FABIA
Endecasílabos sueltos (tirada)
  ¿Papel a ti?

LEONIDA
¿Pues no le ves?

FABIA
Señora,
hazle luego matar.

LEONIDA
Tantos pedazos
1455
cuantos hago el papel.

FABIA
Detente un poco,
no le rasgues, veamos lo que dice.

LEONIDA
No dices mal, sepamos lo que intenta.

FABIA
Quítate el lienzo, que tu sangre afrenta.

LEONIDA
¡Válgame el cielo, Fabia, esta es la letra
1460
del Rey!

FABIA
¿Del Rey?

LEONIDA
¿Pues cómo o a qué efeto
me da papel del Rey dentro de un lienzo?

FABIA
Sin duda que al sacarle juntamente
sacó lienzo y papel.

LEONIDA
Pues es sin duda
que lo que he visto la color me muda.
1465
(Lea.)
«Esta noche entrarás con esta llave
hasta la cama en que la Reina duerme,
y sin decir a qué lleva contigo
a tu amigo Fineo y dale muerte
con ella, y juntos en su sangre envueltos
1470
déjalos hasta el día si por dicha
no lo sienten las damas de su cámara,
y tú venme a buscar al monte luego,
donde con pena del suceso aguardo,
que allá sabrás lo que has de hacer, Rosardo.»
Redondilla
1475
  Declarose, Fabia, el Rey
y todo se ha declarado.

FABIA
¡Basta, que le han engañado!
¡Oh, fiera envidia sin ley!

LEONIDA
Redondilla
  Aunque a mí me parecía
1480
que este testimonio ha sido
deste mismo que ha querido
derribar la virtud mía.

FABIA
Redondilla
  ¿Pues cómo el papel te ha dado
con que desto te avisó?

LEONIDA
1485
Porque al cielo enterneció
la inocencia de mi estado.
Redondilla
  Que no porque él pretendiese
avisarme por camino
tan estraño y peregrino.

FABIA
1490
¿Es posible que pudiese
Redondilla
  persuadirse el Rey, que sabe
tu virtud, a tal maldad?
¿Que tanta facilidad
en tanta grandeza cabe
Redondilla
1495
  que manda matar contigo
a Fineo?

LEONIDA
¿Yo a Fineo...?
En toda mi vida creo
que habló palabra conmigo.
Redondilla
  Ello es fortuna deshecha,
1500
necesario es el valor
que para tanto rigor
ningún remedio aprovecha.
Redondilla
  Yo quiero dejar matarme,
mi sangre al cielo le pida
1505
venganza.

FABIA
¿Perder la vida
quieres?

LEONIDA
¿Pues puedo librarme?

FABIA
Redondilla
  A lo menos, si turbada
la vida perder te atreves,
por lo que a tu honor le debes
1510
estás, señora, obligada
Redondilla
  a no aventurar tu honor,
que si te dejas matar,
¿qué opinión has de dejar
de tu perdido valor?

LEONIDA
Redondilla
1515
  El cielo vuelve por quien
mata el mundo sin razón.

FABIA
En las cosas de opinión
muchas desdichas le ven.
Redondilla
  Si entra aqueste capitán
1520
con una llave a tu cama
de noche, tu vida y fama
en igual peligro están.
Redondilla
  Quizá dará satisfación
de tu inocencia, y lo fundo,
1525
en que siempre piensa el mundo
en las cosas de opinión,
Redondilla
  más lo mal que lo bueno,
por eso apruebo el librarte
y lo que es dejar matarte
1530
de todo punto condene.
Redondilla
  Huye el peligro y después
verá el Rey el desengaño.

LEONIDA
Y si doy fuerzas al daño...

FABIA
¿Cómo fuerzas?

LEONIDA
¿Y pues no ves
Redondilla
1535
  que la duda que el Rey tiene
huyéndome se confirma?

FABIA
Es duda lo que se afirma,
pues a ejecutarse viene.
Redondilla
  Créeme, que una vez muerta
1540
con Fineo, aunque te llame
santa el mundo, al vulgo infame
dejas abierta la puerta
Redondilla
  para que con lengua vil
se afirme en tu deshonor.

LEONIDA
1545
¡Que haya en el Rey tal rigor!

FABIA
Una sospecha sutil
Redondilla
  entra por la más cerrada
puerta del alma con celos.

LEONIDA
¿Esto permiten los cielos?

FABIA
1550
Huyela traidora espada
Redondilla
  de Rosardo, que tu cuello
ya también te amenaza.

LEONIDA
¿Con qué fuerzas, con qué traza?

FABIA
La ocasión muestra el cabello,
Redondilla
1555
  que si le dejas agora
te has de arrepentir.

LEONIDA
¿Qué haré?

FABIA
Huírte.

LEONIDA
¿Cómo podré?

FABIA
Tú muchas veces, señora,
Redondilla
  la caza has ejercitado;
1560
sal por el jardín segura
cuando ya la noche obscura
tiene su manto estrellado
Redondilla
  en hábito varonil,
pues le solías llevar,
1565
y en un caballo igualar
el curso al viento sutil.
Redondilla
  Corred, en fin, hasta el puerto,
donde podrás embarcarte
a Escocia, y dándole parte
1570
al Rey deste desconcierto
Redondilla
  volver a cobrar tu honor.

LEONIDA
Tú me dices lo que importa,
el tiempo y la dicha es corta,
no hay sino es mostrar valor.
Redondilla
1575
  En forma de hombre saldré,
¿mas de quién podré fiarme?

FABIA
Bien dices, sin declararme
un crïado te daré
Redondilla
  que por hombre te acompañe,
1580
a quien después le dirás
quién eres.

LEONIDA
¿Dónde hallarás
quien aproveche y no dañe?

FABIA
Redondilla
  Yo sé que jamás te vio
este escudero que digo.

LEONIDA
1585
Pues vente, Fabia, conmigo,
porque, en fin, viviendo yo,
Redondilla
  me queda más esperanza
de cobrar mi honor.

FABIA
Sí hará
y espero en Dios que podrás
1590
tomar del traidor venganza.

(Vanse y sale[n] el Rey, TIBERIO y gente de la caza con su grita, y silbos.)

TIBERIO
Lira
  Seguirle, señor, puedes,
que se lanzó por estas verdes jaras.

ALBANO
Tú parte y no te quedes,
que yo al ruido destas fuentes claras
1595
quiero sentarme a solas;
ardas, mar, con mis inquietas olas.

TIBERIO
Lira
  Advierte que anochece
y no queda lugar.

ALBANO
Tiberio, amigo,
poco gusto me ofrece
1600
la caza, el monte, el animal que sigo;
¿no adviertes mi tristeza?

TIBERIO
Ya, señor, la he notado en Vuestra Alteza,
Lira
  pero como no hay leyes
de preguntar los súbditos vasallos
1605
sus cosas a los reyes,
no me atreviera a hablarte.

ALBANO
Esos caballos
arrienda en esos robles.
[Aparte.]
Qué congoja que dan los tratos dobles.
Lira
  Deseo ya la muerte
1610
de Leonida mi esposa, y temeroso
de aquella misma suerte,
estoy de que no muera deseoso.
A lo menos quisiera,
que sin matarla yo, morir pudiera.

TIBERIO
Lira
1615
  Estraños pensamientos
al Rey combaten, pues hablando solo
muestra en sus movimientos
su gran tristeza.

ALBANO
Esconde el rostro, Apolo,
date prisa a bañarte
1620
en el mar donde vas a sepultarte.
Lira
  Callada noche fría,
ponte delante, con tu niebla obscura,
del resplandor del día,
no vea vuestra luz serena y pura.
1625
¡Oh, cielos!, la violencia
con que muere a mis manos la inocencia.
Lira
  Sombras de aquestos montes,
caed de sus estremos a sus faldas,
cubrid los horizontes
1630
y el manto de las frígidas espaldas,
no le pintes de estrellas,
noche vestida de sus luces bellas,
Lira
  que no es razón que veáis
esta traición a que el amor me obliga,
1635
porque después no sean
testigos contra mí.

TIBERIO
No sé qué diga,
señor, de tu tristeza,
ya esconde el sol su aurífera cabeza.
Lira
  ¿Quieres que nos volvamos
1640
a aquella casería en que la gente
de servicio dejamos?

ALBANO
Puro cristal desta serena fuente,
no me sirvas de espejo,
pues infamada tu hermosura dejo.
Lira
1645
  No retrates la cara
de un traidor homicida, noche, tente
tu carro helado, para,
apica tus caballos blandamente,
porque de mi Leonida
1650
dilates, noche, la inocente vida.
Lira
  ¿Mas cómo aquesto digo?,
¿estoy en mí? ¿Posible es que la empresa
del alto bien que sigo,
por la piedad cobardemente cesa?
1655
¿Qué puede haber que rinda
a quien adora la divina Arminda?
Lira
  ¡Oh, Arminda!, si imagino
en tu rara belleza, tu hermosura,
a mayor desatino
1660
obliga mi deseo, fuente pura,
en esa blanca plata,
ya no traidor, amante me retrata.
Lira
  Ánimo, pensamiento,
no estorbe la piedad tan justa empresa
1665
con el merecimiento
de Arminda, todo para; todo cesa.
Ven, Tiberio, conmigo.

TIBERIO
¿A dónde vas?

ALBANO
Mi pensamiento sigo.

(Vanse, y sale[n] FINEO y ROSARDO .)

FINEO
Décima
  ¿Dónde, Rosardo, me llevas
1670
por el palacio del Rey?
Mira que no es justa ley
que a tales cosas te atrevas.

ROSARDO
Aquí espera y no te muevas.

FINEO
¿Quién esta llave te dio?

ROSARDO
1675
La Reina, que me mandó
que mientras el Rey cazase
este lugar ocupase
que para mi amor dejó.

FINEO
Décima
  ¿Leonida?

ROSARDO
Leonida, pues.

FINEO
1680
¿Que ha podido ser vencida
la gran virtud de Leonida?

ROSARDO
Amor la puso a sus pies.

FINEO
¿Que te quiere?

ROSARDO
¿No lo ves?

FINEO
¿Que te dio llave?

ROSARDO
En su pecho.

FINEO
1685
Tiemblo, Rosardo.

ROSARDO
Ya es hecho.

FINEO
¿Que la venciste?

ROSARDO
Es mujer.

FINEO
Yo me tengo de volver.

ROSARDO
Ya es tarde y no es de provecho.

FINEO
Décima
  ¿Cómo?

ROSARDO
Téngote cerrado.

FINEO
1690
¡Abrirás o vive Dios
que nos matemos los dos,
que soy caballero honrado,
y me has traído engañado!
¡Que yo soy al Rey leal
1695
y no es bien que a infamia tal
ayude ni dé favor!

ROSARDO
En los delitos de amor
es la fuerza natural.
Décima
  Culpa a la naturaleza,
1700
Fineo, que nos forzó.

FINEO
No hizo, pues Dios nos dio
razón contra su flaqueza.
Mira la antigua nobleza
que de tus padres y abuelos
1705
has heredado.

ROSARDO
Son celos,
no en balde me han dicho a mí
que amas la Reina.

FINEO
¿Yo?

ROSARDO
Sí.

FINEO
Mejor me guarden los cielos
Décima
  para el respeto debido
1710
a su virtud y valor.
Tendré yo a la Reina amor,
como siempre le he tenido.

ROSARDO
¿Amor dices?

FINEO
Pues no ha sido
justo, siendo con lealtad.

ROSARDO
1715
¿Pues con esa libertad
dices que la quieres bien?

FINEO
¿No tengo de amar a quien
me manda el cielo?

ROSARDO
Es verdad,
Décima
  pero es en agravio mío.

FINEO
1720
Pareces al lobo frío
cuando dijo que el cordero
le enturbió el agua del río;
no miras tu desvarío
y enfádate mi razón.

ROSARDO
1725
¡A mi amistad tal traición!
¡Vive el cielo que es mal hecho!

FINEO
¿Qué dices?

ROSARDO
No es de provecho
(Dale de puñaladas y cae FINEO .)
satisfacerme, traidor;
tú confesaste su amor,
1730
yo he de pasarte el pecho.

FINEO
Décima
  ¡Jesús!

ROSARDO
Lo más acabé,
que fue matar al amigo;
el intento del Rey sigo
y a la Reina mataré,
1735
pienso que dormiendo esté,
pues despierte en la otra vida.

(Éntrase ROSARDO y dice FINEO , revolviendo con ansias de muerte.)

FINEO
¡Oh, fiera mano homicida!,
¿con cuál ocasión me has muerto?
Sin duda que fue concierto
1740
para infamar a Leonida.
Octava real
  Esto pretende el traidor,
¿si daré voces, que haré?
Mas, ¿qué importa que las dé
si ha de volver a acabarme?
1745
Probar quiero a descolgarme
deste balcón a este huerto,
que cuando en él caiga muerto
habrá sabido enterrarme.

(Torna ROSARDO con el papel en la punta de un puñal.)

ROSARDO
Endecasílabos sueltos (tirada)
  ¡Oh, caso prodigioso!, ¡oh, fuerza estraña,
1750
de mi desdicha! ¡Vive el alto cielo,
que se ha entendido por mi propria culpa
del Rey el homicida pensamiento,
y de mi ejecución su atrevimiento!
Llegué a la cama, y con la luz que ardía,
1755
pendiente en medio de la cuadra al tiempo,
que con la daga ejecutaba el golpe,
veo compuesta la bordada cama
y en medio de las ricas almohadas
esta daga desnuda punta arriba
1760
y este papel en ella atravesado,
miro el papel y hallo que es el mismo
que el Rey me dio, que yo sin duda alguna
le di a la Reina envuelto en aquel lienzo.
Ella se huyó con el temor, yo he muerto
1765
a Fineo, ¿qué haré? Buscarla quiero,
que de algún caballero acompañada
del puerto irá camino, y a Fineo
pondré en la cama como el Rey lo manda.
¿Aquí no le dejé? ¿Qué es esto, cielo?
1770
Pues medio muerto estaba, si la herida
le dio lugar a huir, ¿por dónde pudo,
que las puertas están cerradas todas?
¿Qué dirá el Rey?, ¿Qué encanto es este, cielo?
Mas, ¿si se echó deste balcón? Mal hice
1775
en no acabar de todo aquella vida
odiosa al Rey y amada de Leonida.

(Vase y sale la Reina en hábito de hombre con LUCINDO .)

LEONIDA
Romance (tirada)
  Déjalos pacer un rato,
cuelguen del arzón los frenos.

LUCINDO
No dudes que será bien
1780
para que tomen aliento.

LEONIDA
Mucho habemos caminado.

LUCINDO
No hay espuela como el miedo,
no hay viento como el peligro,
no hay alas como el recelo.

LEONIDA
1785
¿Imaginas tú quién soy?

LUCINDO
Díjome que un caballero
Fabia, a cuyo padre noble
los que yo tuve sirvieron.
Puede haber como tres días,
1790
que del lugar donde pienso
esconderte por su orden
vine a la Corte, mas creo
que debes de ser persona
con quien trata casamiento
1795
y por alguna desgracia
sales de la Corte huyendo.

LEONIDA
[Aparte.]
De lo mismo que este dice,
cielo, aprovecharme quiero.
A ti, pues eres hidalgo,
1800
y en fin en tu amparo vengo
y Fabia tu honor te fía,
quiero decirte el suceso.
Yo soy lo mejor de Ibernia;
hice, Lucindo, un torneo
1805
a honor de Fabia, con quien
estoy casado en secreto.
Un príncipe generoso,
un competidor que tengo,
un pretendiente de Fabia,
1810
sin saber que la poseo,
sobre una toca de plata
que me dio dándole el precio
que había ganado él mismo,
dando invidia a sus deseos,
1815
por mejor lanza y espada,
galas, brío, gracia y cuerpo,
me desafió esta noche.
Salí al campo en el overo
que a donde ves me ha traído,
1820
y hallele solo en el puesto,
remitimos a las armas,
las palabras y el suceso.
Tirome un tajo y del tajo,
al diestro revés volviendo,
1825
hirió su mismo caballo,
que era un bajo, cabos negros,
él con la sangre y el golpe,
con tanto desasosiego
se alteró y se desvió,
1830
ya saltando y ya corriendo,
que sintiéndome seguirle
y a los ojos el acero
como un ave se arrojó
de los borrenes al suelo.
1835
Al arrojarse quería
sacarla tan presto
que sin poder remediarse
se la metió por el pecho.
El cómo fue, no lo sé;
1840
sé que el caballo revuelvo
y vengo a dar cuenta a Fabia,
que con lágrimas y ruegos
me ha obligado a que me esconda
temerosa que por esto
1845
no haga el Rey indignado,
lo que huyendo escusar puedo.
Esta es la historia.

LUCINDO
Es estraña,
pero no tengas recelo
de que serás conocido
1850
al lugar donde te llevo,
que es riberas del mar,
alto monte y bajo puerto.
Sus caballos van por agua,
sus espuelas son los remos.
1855
Mas porque ya de sus ondas
le ha coronado Febo
de perlas y de corales
y tengo por buen consejo
que no camines de día,
1860
ir a esta cabaña quiero,
que parece de pastores,
y ver si en ella podemos
aguardar hasta la noche.

LEONIDA
Pues parte, que aquí te espero.

LUCINDO
1865
Adiós.

LEONIDA
Él vaya contigo.

LUCINDO
Descansa en tanto que vuelvo.

(Váyase LUCINDO .)

LEONIDA
Soneto
  Huyendo voy de todo el bien que tengo,
no tengo yo más bien que el que huyo.
Huygo porque me tiene por mal suyo
1870
y como mal del bien huyendo vengo.
No es gusto de la vida que entretengo
sino saber mi bien que es gusto tuyo,
pues viendo que el honor te restituyo,
en medio del camino me detengo.
1875
Ven a matarme si a tu honor provoca,
de algún traidor el loco desvarío,
celos o amor de alguna mujer loca.
No huygo por vivir, pues desconfío
de la vida sin ti, mas porque toca
1880
a tu precioso honor guardar el mío.

(Entra ROSARDO .)

ROSARDO
Redondilla
  El relincho de un caballo
me ha guiado a donde estoy.
Fuera de camino voy,
uno he buscado y dos hallo.
Redondilla
1885
  Sin duda el uno dellos
es del Rey y aun el mejor,
pero ya siento rumor,
¿si viene el dueño por ellos?

LEONIDA
Redondilla
  Gente es aquesta, ¡ay de mí!

(Rebózase LEONIDA con una banda.)

ROSARDO
1890
¡Ah, caballero! ¿Quién va?

LEONIDA
¿Quién lo pregunta?

ROSARDO
Aquí está
quien lo pregunta.

LEONIDA
Y yo aquí.

ROSARDO
Redondilla
  En busca vengo de un hombre;
quitad el rebozo luego.

LEONIDA
1895
Que paséis delante os ruego.

ROSARDO
Si me decís vuestro nombre.

LEONIDA
Redondilla
  Albano me llamo.

ROSARDO
Albano,
suplícoos que me mostréis
el rostro.

LEONIDA
Que vós paséis,
1900
vuestro camino es más llano
Redondilla
  sin tanta curiosidad.

ROSARDO
Yo os he de ver, caballero.

LEONIDA
Ya os he dicho que no quiero,
id en buen hora y callad,
Redondilla
1905
  que viene gente conmigo
que si os siente os matará.

ROSARDO
Veros tengo.

LEONIDA
¡Quita allá,
bárbaro!

ROSARDO
Si sois quien sigo,
Redondilla
  tengo de ver y advertid
1910
que soy Rosardo, de quien
tiembla este reino.

LEONIDA
Está bien,
vuestro camino seguid,
Redondilla
  que no soy quien vós pensáis.

ROSARDO
Con la espada lo veré.

(Aquí echan mano a las espadas.)

LEONIDA
1915
¡Hola, gente!

ROSARDO
¡No podré
dejar de veros, no huyáis!

LEONIDA
Redondilla
  ¡Muerta soy!

ROSARDO
Cayó en el suelo.
Quiero quitalle el rebozo.

LEONIDA
¡Ah, traidor!

ROSARDO
¡Oh, eterno gozo!

LEONIDA
1920
Castigue tu infamia el cielo.

ROSARDO
Redondilla
  La Reina herí y aun lo está
de muerte.

LEONIDA
¡Ay, triste!, ¡ay de mí!

(Dicen de dentro FLORO , SILVANO , pastores y LUCINDO .)

FLORO
¿Por dónde?

LUCINDO
Por aquí,
Silvano, echa por acá.

ROSARDO
Redondilla
1925
  Gente viene y es su gente,
ellos son, meterme quiero
por estos robles. Primero
veré si respira o siente.
Redondilla
  ¿Vives, Leonida? No tiene
1930
habla ni respiración,
quiero con esta ocasión,
si Albano del monte viene,
Redondilla
  decir que ya la maté
con Fineo y que es mejor,
1935
guardar secreto a su honor.

(Váyase y entren LUCINDO , FLORO , SILVANO y ELISO .)

LUCINDO
Pienso que a buscarme fue.

SILVANO
Romance (tirada)
  No parece en todo el prado
la persona que decís.

ELISO
Aquí desta fuente sola
1940
siento el cristal discurrir.

LUCINDO
¡Cielos, aquí le dejé!
Árboles, restitüid
la prenda que os di a guardar,
mas gran culpa cometí,
1945
que sois robles y villanos,
¿quién duda que haréis en fin
como quien sois?

SILVANO
Subir quiero
el monte arriba.

LEONIDA
¡Ay de mí!

FLORO
¡Quedo, aquí suena una voz!

SILVANO
1950
Verdad es, yo la oí.

LEONIDA
En fin, por tu gusto muero,
nunca, mi bien, te ofendí,
si no es ofensa, señor,
venir huyendo de ti.

LUCINDO
1955
Pastores, el caballero
es este.

FLORO
¿Está herido?

LEONIDA
Sí.

LUCINDO
Florante, amigo.

LEONIDA
¿Es Lucindo?

LUCINDO
Yo soy, ¿qué es esto?

LEONIDA
A morir
me trujo a un monte la suerte.

LUCINDO
1960
¡Ay, triste, la culpa fui!

LEONIDA
Luego que aquí me dejaste
vino un caballero aquí,
hermano del que ya sabes,
y obligándome a reñir
1965
con palabras injuriosas
saqué la espada y perdí
la vida.

LUCINDO
¿Por dónde fue?

LEONIDA
Ya no le podréis seguir.

LUCINDO
Llevad este caballero,
1970
pastores, y presumid
que es de lo mejor de Ibernia.

FLORO
Vós erráis si le seguís,
porque el monte es muy espeso
y vós solo.

LEONIDA
Si por mí
1975
has de hacer alguna cosa,
solo es curarme.

LUCINDO
¿Que oís,
cielos, aquesta crueldad,
y no baja a consumir
este injusto un rayo vuestro?

ELISO
1980
Vós habláis como sentís,
pero curadle la herida
si le amáis, que con vivir
podéis vengaros.

LEONIDA
¡Ay, cielos!

ELISO
Venid, señor, por aquí.

SILVANO
1985
¡Por qué pequeña distancia
entra la muerte sutil!

FLORO
¿Qué vida tiene defensa
si Dios la manda venir?

(Váyanse todos.)

Jornada III

Sale[n] OTAVIO y ARMINDA .

OCTAVIO
Redondilla
  No se entiende, Arminda mía,
1990
con un recién desposado
eso que llamas enfado.

ARMINDA
Amor teme.

OCTAVIO
Amor confía.
Redondilla
  Este que yo puse en ti
de la patria me olvida,
1995
que el bien es la más querida
y éreslo tú para mí.
Redondilla
  No tengas miedo que vuelva,
ni como temes, te deje,
que no hay amor que aconseje
2000
que a enojarte me resuelva.
Redondilla
  Ya tengo mi patria en ti
después de mi casamiento,
porque dice el pensamiento
que nací donde te vi.
Redondilla
2005
  En estas islas te vieron
mis ojos, aquí he nacido,
que desde ser tuyo he sido,
tal ser tus manos me dieron.
Redondilla
  Deja de mostrar tristeza
2010
con celos de mi partida,
que tú, mi bien, me das vida,
la patria naturaleza.
Redondilla
  No tengo qué desear,
contento vivo por ti.

ARMINDA
2015
De mi desdicha temí
que te habías de ausentar.
Redondilla
  Pero si soy tan dichosa
que aquí te quedes, mi bien,
deme este mar parabién
2020
de que soy tu amada esposa.
Redondilla
  Que como dél soy señora,
ya estaba temiendo el día
en que pasarte tenía
donde refieres agora.
Redondilla
2025
  Siéntate en su orilla fresca
o entra si quieres en él,
en ese hermoso bajel
para que goces su pesca.
Redondilla
  Si no quieres alejarte,
2030
aquí hay barco en que a su orilla
verás cubierta la quilla
de peces para alegrarte.
Redondilla
  Si más te alegra la tierra,
por todo aqueste horizonte
2035
se cubre de caza el monte,
cosa imagen de la guerra.
Redondilla
  Aquí el oso, aquí el venado,
aquí el jabalí furioso,
el conejo temeroso
2040
que mide a saltos el prado
Redondilla
  te convidan y te llaman,
o por las verdes riberas
de aquel río las ligeras
aves que los bosques aman.
Redondilla
2045
  Tira al águila en las peñas,
en el monte a la perdiz,
reclama la codorniz
con falsos silbos y señas.
Redondilla
  Y si quieres que alcancemos
2050
de los olmos ruiseñores,
o que dos nidos de azores
de aquella peña bajemos
Redondilla
  te podrás entretener
después, mi vida, en criallos,
2055
porque también de enseñallos
puedes recibir placer.
Redondilla
  Esto, mi bien, para el día,
que las noches no podrás
entretenerte si estás
2060
cansado en mi compañía.
Redondilla
  Pero como no lo estés
y estés contento casado,
patria y mujer has hallado.

OCTAVIO
Beso mil veces tus pies.
Redondilla
2065
  No quiero entretenimiento
sin ti, que fuera agraviarte,
porque no puede haber parte
mayor que mi pensamiento.
Redondilla
  Y ese todo vive en ti
2070
sin discurrir a lugar
que sin ti le pueda hallar.

ARMINDA
Ya viene Reinaldo aquí.

(Sale REINALDO .)

OCTAVIO
Romance (tirada)
  Tú seas tan bienvenido
como has sido deseado.
2075
¿Qué hay de Ibernia? ¿Qué hay del Rey?
¿Qué hay de Leonida y mi hermano?

REINALDO
Primero quiero, señor,
que me digas si casado
estás con la Infanta.

OCTAVIO
Estoy
2080
en posesión de sus brazos.

REINALDO
Quiero darte el parabién
antes que decirte el caso
que es parabién tuyo y nuestro.
Tuyo porque el bien es tanto,
2085
y nuestro porque serás
de nuestras islas amparo.
([Aparte.]
¡Ay de mí!, no sin razón
temí en ausencia este daño;
casose Arminda, ¿qué haré?

OCTAVIO
2090
¿No prosigues?

REINALDO
Si dilato
la nueva no fue sin causa,
porque tras haberte dado
el parabién, viene mal
referirte tristes casos.

OCTAVIO
2095
Ya con decir que son tristes
me le refieres tan claro
que callando hablaste más
que pude entenderte hablando.

REINALDO
Llegó el Rey, tu hermano, a Ibernia,
2100
entró por su casa Albano,
Leonida le recibió
en su pecho alegre y casto.
Pero llevando en el suyo
el rigor determinado
2105
de dar muerte a su inocencia,
mostró señales de agravio.
Y en fin, partiéndose a un monte
dejó a un capitán mandado,
no sé si diga su nombre,
2110
que fuera mejor callarlo.
Como el de Eróstrato fiero,
que abrasó el templo sagrado
de Diana, mas si al fin
la fama ha de publicarlo...
2115
Bien pienso que le conoces
porque se llama Rosardo.
Este, entrando en su aposento
por orden del Rey tirano,
y dando muerte sin culpa
2120
a un caballero gallardo
que se llamaba Fineo
por dar fuerzas al engaño,
no halló la Reina, mas luego
la fue siguiendo y hallando
2125
nuevas dicen que la dio
la muerte en medio de un campo.
Vino de la caza el Rey
y, aunque los cuerpos no se hallaron,
publicó la muerte al pueblo
2130
sin luto y con rostro airado.
Escribió a todos sus grandes
y a sus ciudades el caso,
mas ni las ciudades ni ellos,
ni el hidalgo ni el villano
2135
dieron crédito al suceso,
antes, con funesto llanto,
las obsequias de Leonida
en secreto celebraron.
Desde allí muy pocos días
2140
propuso el Reino su hermano,
que estaba sin heredero
y ellos mismos le rogaron
que se casase muy presto,
y el muy necio y confiado
2145
les dijo que ya lo estaba
con Arminda, declarando
con grandes fiestas a Arminda,
por Reina, y de su retrato
debe de haber en Ibernia
2150
a estas horas mil traslados.
Bien es verdad que mormuran
algunos, pero pensando
el peligro dicen bien,
bien de un mal tan declarado,
2155
¡oh!, que vi de lisonjeros
aquello mismo aprobando
que en secreto maldición
en los patios del Palacio.
Al fin Leonida murió
2160
sin honra y sin culpa, Otavio,
que tanto puede un deseo
en un pensamiento ingrato.
Con esto y algunos días
vino hermoso al tiempo, cuando
2165
corre la dorada aurora
con manos de marfil blanco
las orientales cortinas
por donde asoma sus rayos
al sol, que dormió la noche
2170
en la cama del ocaso.
Se vio la mar coronada
de naves, urcas y barcos,
todos cubiertos de velas
y tendales de damasco.
2175
De las entenas pendientes
tantos estandartes varios
que de lejos parecían
un ejército formado.
Las cajas y las trompetas
2180
clavan ecos al mar cano,
que de bullir con la espuma
encanean los peñascos.
Aquí el Rey entró contento,
de galas y armas gallardo
2185
para casarse galán,
para guardarse soldado.
Él viene con este intento
y llegando al desengaño,
si Arminda las manos niega,
2190
habrá menester las manos.
Mirad lo que habéis de hacer,
pues decís que estáis casados,
que un poderoso ofendido
querrá castigar su agravio.

ARMINDA
2195
¿Que a casarse viene el Rey?

OCTAVIO
¿Que mató mi fiero hermano
a la inocente Leonida?

REINALDO
Ya es tarde para pensallo,
tomar las armas importa
2200
para defenderle el paso,
que antes que se acueste el sol
querrá tomar puerto, Otavio.

OCTAVIO
No te entristezcas, esposa,
fía de mis fuertes brazos,
2205
pues que fiaste la vida,
la tierra que está a mi cargo.

ARMINDA
Contigo no tengo miedo,
si fuera Albano, Alejandro.

OCTAVIO
¡Armas, caballeros nobles!,
2210
¡al arma, isleños hidalgos!

REINALDO
Yo pienso, enemigo fiero,
ponerte presto en sus manos,
pues que no pude matarte
cuando estaba concertado,
2215
que no has de gozar de Arminda
por cuyos celos me abraso.

ARMINDA
Trompetas suenan, ya llega.
¡Al arma, al arma, vasallos!
¡No tome puerto en la isla
2220
el león sangriento Albano!

(Vase y entra[n] ROSARDO y TIBERIO .)

TIBERIO
Redondilla
  Sosiega un poco.

ROSARDO
No puedo,
porque me aprietan de suerte
tristezas, que de mi muerte
viene a ser la sombra el miedo.

TIBERIO
Redondilla
2225
  ¿No quedaste a gobernar
a Ibernia, su Rey ausente?
¿Qué te entristece?

ROSARDO
La gente,
el ver, Tiberio, el hablar.
Redondilla
  Como he visto que va el Rey
2230
a casarse tan contento
y que aqueste casamiento
es injustísima ley
Redondilla
  en un hombre de valor,
pues apenas cesa esta,
2235
la sangre a quien tuvo ya
obligación, sino amor.
Redondilla
  He dado en pensar que fue
muerta la Reina sin culpa,
con mentirosa disculpa
2240
de que fue ingrata a su fe.
Redondilla
  Y con este pensamiento,
por haber ejecutado
su muerte, a tiempo he llegado
que nadie me da contento.
Redondilla
2245
  ¡Ay, Tiberio, qué de cosas
resultan de un loco amor!

TIBERIO
No carecen de temor
historias tan sospechosas.
Redondilla
  Y si te digo verdad,
2250
la santidad de la Reina,
de todo este reino, reina
en la común voluntad.
Redondilla
  No hay hombre de condición
tan vil que no haya sentido
2255
su muerte injusta, y tenido
a su virtud compasión.
Redondilla
  Porque en los reinos estraños
que no saben su valor,
los engaños de su honor
2260
no los tendrán por engaños.
Redondilla
  Esta tristeza, Rosardo,
el temor hizo encubrilla,
que aun para solo decilla,
Dios sabe que me acobardo.
Redondilla
2265
  Pero como tú la tienes,
atrevimiento me dio
para hablar, que bien sé yo
que sin tener culpa vienes
Redondilla
  a ser mal quisto de todos,
2270
pues que deste Rey mandado,
como mandado forzado
y seguro de mil modos,
Redondilla
  diste la muerte a Leonida.

ROSARDO
Para saber que fue injusta
2275
su muerte y disculpa justa
de aquella inocente vida,
Redondilla
  ¿qué más testigos que ver
los miedos desde aquel día
que aflojan el alma mía?,
2280
pues cuando llego a comer
Redondilla
  parece que su cabeza
sangrienta en el plato está;
¿de qué temblando me da
esta congoja y tristeza?
Redondilla
2285
  Si duermo sueño que estoy
matándola, y si despierto,
como veo que la he muerto,
llanto en disculpa le doy,
Redondilla
  ¿qué haré?

(Entra FENISO , caballero.)

FENISO
¿Qué hacéis desta suerte,
2290
con tanto descuido aquí?

ROSARDO
No hay voz, Tiberio, que a mí
no me parezca la muerte.
Redondilla
  ¿Qué hay, Feniso?

FENISO
Que ha llegado
del rey de Escocia la armada
2295
al puerto, y de armada amada
pienso que el nombre ha trocado.
Redondilla
  Porque de todos ha sido
recibida de manera
como si el Rey mismo fuera,
2300
que en otra a casarse ha ido.
Redondilla
  Y desto dan por razón
que fue muerta injustamente
la Reina y que el Rey ausente
mandó matarla a traición.
Redondilla
2305
  En fin, tantos se han juntado,
Rosardo, al rey escocés,
que mayor número es
que el que se ha desembarcado.
Redondilla
  Él marchó y da por tu vida
2310
cien mil escudos, pregón,
aunque injusto, con razón
por ser padre de Leonida,
Redondilla
  si aguardas triste de ti.

ROSARDO
¿Ves, Tiberio, claramente,
2315
que era Leonida inocente
y que viene contra mí?
Redondilla
  ¿Ves como el Rey me engañó?
¿Ves como soy, mi tristeza
justa, y que el castigo empieza
2320
que por él padezca yo?
Redondilla
  ¿Qué me aconsejas?

TIBERIO
Que huygas
en hábito disfrazado;
defenderte es escusado.
Pocas son las fuerzas tuyas
Redondilla
2325
  y en fin te falta razón,
que es el mejor capitán.

FENISO
El consejo que te dan
es tu vida y opinión.
Redondilla
  Déjale el reino al de Escocia,
2330
venga el Rey y de su culpa
proponga el reino disculpa.

ROSARDO
Si en tanto que el Rey negocia
Redondilla
  su casamiento, pudiera
defenderle esta ciudad,
2335
siquiera de mi lealtad,
el digno ejemplo se viera.
Redondilla
  Pero no pudiendo ser,
vuestro consejo me anima.

TIBERIO
La vida, Rosardo, estima,
2340
deja que venza el poder.

ROSARDO
Redondilla
  Venid conmigo.

FENISO
Contigo,
Rosardo, iremos los dos.

ROSARDO
La inocente sangre a Dios
está pidiendo castigo.

(Vanse y tocan dentro arma y salgan ARMINDA en corto con bastón, y OTAVIO y soldados huyendo.)

ARMINDA
Redondilla
2345
  Tomó puerto a mi pesar.

OCTAVIO
No le pude resistir.

ARMINDA
¿Qué habemos de hacer?

OCTAVIO
Morir
en la ribera del mar.

ARMINDA
Redondilla
  Para morir, ¿qué importaba
2350
huir y dejarle el puerto?

OCTAVIO
Porque un hombre, en siendo muerto,
con su obligación acaba.

ARMINDA
Redondilla
  La gente es poca, esta fue.

OCTAVIO
Gran gente ha desembarcado;
2355
el lugar está cercado,
el lugar defenderé.
Redondilla
  Que quien por ti dio la muerte
a su mujer tan tirano,
mejor la dará a su hermano
2360
por gozarte desta suerte.
Redondilla
  Él viene marchando ya:
¡alto a la ciudad, soldados!

ARMINDA
El muro es fuerte.

OCTAVIO
¡Qué airados
vienen!

ARMINDA
¡Cierra!

OCTAVIO
Ya lo está.

(Vanse y sale[n] el rey ALBANO y gente suya, desnudas las espadas.)

ALBANO
Romance (tirada)
2365
  ¡Ánimo, soldados míos,
mueran, mueran los cobardes,
que de infame capitán,
también es la gente infame!
¡No quede un tosco piloto,
2370
no quede un paje en las naves,
todos me seguid, que a todos
quiero dar premios iguales!
¿Hay semejante traición?
¿Hay desdicha semejante?
2375
¡Arminda casada, cielos!
Era mujer, fue mudable.
Pero yo, ¿de quién me quejo,
si he dado la muerte a un ángel?
Mejor mi traición ha sido,
2380
hoy quiere Dios castigarme.
¿Quién duda que clama al cielo
aquella inocente sangre,
derramada injustamente
por mis manos desleales?
2385
Presente a los ojos tengo
aquella sangrienta imagen,
aquellos honestos ojos,
dulces, castos, agradables.
¡Oh, qué mal hice! ¡Oh, qué feo
2390
retrato a mis culpas hace
el vano arrepentimiento
que llega en los daños tarde!
¡Oh, fiero hermano cruel!,
¿cómo pudiste casarte
2395
sabiendo lo que me cuesta
esta mujer arrogante?
Y tú, fiera, ¿cómo fuiste
en mis conciertos tan grave
y tan fácil en los suyos?
2400
¡Ah, cielos!, ¿que te casaste?
Que te casaste, enemiga,
más que la mar libre y fácil.
¡Arminda casada, cielos!
Era mujer, fue mudable.
2405
¡Quién supiera esta desdicha
crüel para reportarse
en tan estraño delito,
en desatino tan grande!
¡Con qué gusto me embarqué,
2410
qué tranquilo, qué tratable
estuvo el mar y los vientos
qué blandos y qué suaves!
Parece que la fortuna
para gobernar la nave,
2415
en la bitácora puesta,
llevó la aguja delante.
El favor y el buen suceso,
asentados por los cables,
parece que a la faena
2420
holgaban de levantarse.
Salva me hicieron los peces,
y de perlas y corales
las ninfas del mar vestidas
salieron a visitarme.
2425
Dábanme mil parabienes
mar, peñascos, peces, aires,
hasta el cielo se alegró
con templanza favorable.
Sola tú, triste enemiga,
2430
quieres que en la tierra pase
la tormenta, que en la mar
permite amor que me falte.
Cruel Otavio, ¿qué es esto?
Tú, hermano, y tú me engañaste,
2435
Arminda casada, ¡cielos!
Era mujer, fue mudable.

(Aparécense en el muro ARMINDA , OTAVIO y gente.)

CAPITÁN
Señor, al muro se han puesto,
¿no conoces a los dos?
¡Llega, acércate presto!

ALBANO
2440
¡Dices la verdad, por Dios!
¡Ah, fiero hermano!, ¿qué es eso?
Quintilla
  ¡Ah, fiera Arminda cruel,
tú con Otavio!

ARMINDA
¿Qué quieres?
Caseme y estoy con él.

ALBANO
2445
Eso tenéis las mujeres,
mas quiero quejarme dél,
Quintilla
  que pedirte a ti lealtad
es pedir al mar quietud,
a la venganza piedad,
2450
a la hermosura virtud
y a la lisonja verdad.
Quintilla
  Di, fiero hermano, si aquí
para guarda te dejé
de Arminda en tanto que fui
2455
donde a Leonida maté
por ella, ingrato, y por ti.
Décima
  ¿Qué te ha podido mover
para escurecer tu nombre?
Que de ti debo tener
2460
queja, que al fin eres hombre,
que Arminda al fin es mujer.
¿Cómo te casaste, ingrata?
¿Es de hermanos este trato?
¿Es de nobles? ¿Es de amigos?

OCTAVIO
2465
No, Rey, sino de enemigos,
nombre con que yo te trato.
Quintilla
  Que desde que injustamente
fuiste a dar muerte, ¡inhumano!,
a tu mujer inocente,
2470
juré de no ser tu hermano,
ni de serlo eternamente.
Décima
  Fuera desto presumí
que nunca lo ejecutaras,
que llegado allá creí
2475
que el pensamiento mudaras
tan mal engendrado aquí.
Y dime cuál fue mayor
deste mío o de tu error,
si entrambos amor los hace;
2480
el que dese injusto nace
o el que de mi justo amor.
Quintilla
  Tú has dado muerte a una santa,
casta y honesta mujer,
cosa que en decirla espanta,
2485
y yo libre a pretender
para mi mujer la Infanta.
Décima
  Tú sangriento, yo galán;
tú casado, libre yo;
responde, ¿a cuál culparán?
2490
Ella lo cierto escogió,
todos contentos están.
Demás, que no será cierto
que a tu mujer hayas muerto
y es fácil de imaginar,
2495
pues te ha dejado la mar
tomar en las playas puerto.
Quintilla
  Que si allá muerto la hubieras
nunca a estas islas pasaras,
porque entre sus ondas fieras
2500
eterno sepulcro hallaras
antes de ver sus riberas.
Décima
  Pero ya que estás aquí,
que sea muerta o no lo sea,
¿qué es lo que esperas de mí?
2505
Casado estoy, ¿qué desea
tu crueldad?

ALBANO
Mostrarla en ti.

OCTAVIO
¿En mí?, ¿cómo puede ser?

ALBANO
Quitándote esa mujer
que pienso llevar conmigo.

OCTAVIO
2510
Y yo a ti darte castigo
de tu loco proceder.

ALBANO
Quintilla
  ¡Salid, infames!

OCTAVIO
Valiente,
espera, que ya saldremos.

ARMINDA
¡Y yo a matarte, insolente!

OCTAVIO
2515
Ven, Arminda, y nuestra gente
para salir aprestemos.

(Quítanse del muro los dos.)

ALBANO
Cuarteto
  ¡Salid, villanos, y veréis el pago
que doy a vuestro loco atrevimiento!

(Sale REINALDO .)

REINALDO
Disculpa tengo, pues por celos hago
2520
esta traición.

CAPITÁN
¿Quién va?

REINALDO
Quien tiene intento
Terceto
  de dar al rey de Ibernia su enemigo.

CAPITÁN
¿Oyes este soldado?

ALBANO
Estoy atento.

REINALDO
Haré como tú quieras lo que digo.

ALBANO
Terceto
  ¿Pues qué puedo querer más justamente
2525
que dar a este villano su castigo?

REINALDO
Ven conmigo si quieres que lo intente,
Terceto
  que aquesta noche a la ciudad y Otavio
tendrás en tu poder.

ALBANO
¡Al arma, gente!,
que ya vuelven los cielos por mi agravio.

(Vanse y salen ELISO y SILVANO , pastores, LUCINDO y la reina LEONIDA , en su hábito de hombre con espada.)

ELISO
Redondilla
2530
  ¿Quién dejará de mostrar
sentimiento en tu partida?

LEONIDA
Quien ha estimado la vida
que el cielo me quiso dar.
Redondilla
  Quien me vio mortal, amigos,
2535
y ya con salud me ve.

SILVANO
Plegue a Dios que firme esté
y que a vuestros enemigos
Redondilla
  les falte siempre, alomenos
contra vós, y pues tenéis
2540
vida, mirad que tratéis,
señor Florante, con buenos.
Redondilla
  Huid el rostro de amigos
falsos, para el bien inciertos,
que los amigos ciertos
2545
son fáciles enemigos.
Redondilla
  No os fiéis de lisonjeros,
de ambiciosos y arrogantes,
que más valen ignorantes,
humildes y verdaderos.
Redondilla
2550
  Hablad poco y advirtiendo
delante de quién lo habláis;
haced y no respondáis,
que es levantarse perdiendo.
Redondilla
  Delante de los criados
2555
no hagáis cosa que os importe;
de favores de la Corte
nunca vistáis los cuidados,
Redondilla
  porque es vestirlos de viento.
Las promesas señoriles
2560
tened por plumas sutiles,
que esto no es atrevimiento.
Redondilla
  No escribáis, que no miréis
seis veces lo que firmáis,
y aunque al amigo escribáis,
2565
del enemigo no habléis.
Redondilla
  Vuestro secreto guardalle
sin darle a nadie a entender,
especialmente a mujer,
porque es echarle en la calle,
Redondilla
2570
  que con este advertimiento,
aunque de errado villano,
en ese mar cortesano
llevaréis en popa el viento.

LEONIDA
Redondilla
  No fue, Silvano, mi herida
2575
por mi culpa.

SILVANO
Así lo creo,
y os hablo con el deseo
que tengo de vuestra vida.
Redondilla
  Recibid la voluntad
y pues os vais a la guerra,
2580
desta choza y desta sierra,
aunque humilde, os acordad;
Redondilla
  y el cielo vaya con vós.

LEONIDA
Ese mismo os satisfaga;
esta cadena, aunque es paga
2585
humilde, tomad, y adiós.

ELISO
Redondilla
  Señor Lucindo, mirad
por la vida de Florante.

LUCINDO
No hay cosa más importante
para mi amor y amistad.
Redondilla
2590
  El cielo os pague el cuidado
que os ha dado su salud.

ELISO
Habláis de vuestra virtud
y entendimiento enseñado.
Redondilla
  Ea, buen viaje, y a Dios
2595
que os libre de hombre fingido.

LEONIDA
No os quejaréis de mi olvido
si vivo, Eliso, los dos.

(Vanse los pastores.)

LEONIDA
Redondilla
  ¡Qué buena gente!

LUCINDO
Y qué tal;
yo te juro que en ciudades
2600
no viven estas verdades.

LEONIDA
Allá no hay cosa leal.

LUCINDO
Redondilla
  ¿Qué es lo que piensas hacer?

LEONIDA
Haber, Lucindo, sabido
que el rey de Escocia ha venido,
2605
y que tomó puerto ayer,
Redondilla
  me obliga a seguir la guerra,
y en su ejército he pensado
ser de una ocasión soldado,
que tanta piedad encierra
Redondilla
2610
  porque todo el reino dice
que era la Reina inocente.

LUCINDO
Él se mueve justamente.

LEONIDA
Tanto siempre satisfice
Redondilla
  mi voluntad de la fama
2615
y costumbres de Leonida,
que a vengar su honesta vida
justa inclinación me llama.

LUCINDO
Redondilla
  ¿De quién se quiere vengar
su padre?, el de Ibernia ausente.

LEONIDA
2620
De aquel traidor insolente
que ha quedado a gobernar
Redondilla
  su reino en ausencia suya,
que fue, quien ciego de amor,
dio causa al Rey su señor
2625
de que esta sospecha arguya.

LUCINDO
Redondilla
  ¿Y si el Rey vuelve casado
con Arminda, que es por quien
dicen que es ido?

LEONIDA
También
quedará del Rey vengado
Redondilla
2630
  cuando sin reino se vea.

LUCINDO
¿Pues sus vasallos querrán?

LEONIDA
Tan lastimados están
que cada cual lo desea.
Redondilla
  Cajas suenan.

LUCINDO
Por aquí
2635
debe de marchar Ricardo.

LEONIDA
¡Oh, qué ejército gallardo!

LUCINDO
¿Trae luto?

LEONIDA
Pienso que sí,
Redondilla
  y de armas negra sobrél,
armado el cuerpo.

LUCINDO
Piedad
2640
de padre.

LEONIDA
Dices verdad,
muestra el sentimiento en él.
Redondilla
  No trae blanca otra cosa
que la barba y el cabello.

LUCINDO
A lágrimas mueve el vello
2645
en venganza tan piadosa.
Redondilla
  Negra trae las banderas,
aun no hay pluma de color.
¿Lloras?

LEONIDA
Soy tierno, es amor,
que justa venganza esperas.

(Salen soldados marchando, vestidos de luto y bandera negra y RICARDO , rey viejo de Escocia y FINEO , el que hirió ROSARDO .)

RICARDO
Terceto
2650
  Estimo haberte visto.

FINEO
¡Oh, Dios pluviera
que como yo viví de aquella herida
tu santa hija, gran señor, viviera!

RICARDO
Terceto
  ¿Que fuiste el caballero cuya vida
pretendieron quitar injustamente
2655
con la inocente y santa de Leonida?

FINEO
Terceto
  Yo fui aquel mismo que engañosamente
metió Rosardo en su aposento a darme
la muerte, sabe Dios cuán inocente.

RICARDO
Terceto
  Darme satisfación es enojarme,
2660
si es voz de Dios la que es de un reino todo,
no quiero del delito consolarme,
Terceto
  de su muerte quisiera de algún modo,
mas, ¿qué puede ser más que la venganza
a que por ley de padre me acomodo?

FINEO
Terceto
2665
  Tú puedes ir con justa confianza,
que la ciudad te aguarda sin defensa.

RICARDO
Pierda el traidor Albano la esperanza
Terceto
  del reino que ha perdido por la ofensa
que ha hecho al cielo y a mi honor, si acaso
2670
volver casado y restaurarle piensa.

FINEO
Endecasílabos sueltos (tirada)
  Justicia tienes y por ley divina
y humana puedes darle por castigo,
y no es poco piadoso que no vuelva
eternamente a restaurar su reino.

RICARDO
2675
Mi capitán te nombro y constituyo
en mi lugar y te prometo, amigo,
honrarte en el lugar que a mi heredero,
y darte el precio que mereces.

FINEO
Solo
tengo por premio haber acompañado
2680
con mi sangre, señor, a la inocente
Reina, aunque sabe Dios cuánta fatiga
pasé toda una noche desangrado,
entre las flores del jardín oculto.
Al alba tuve esfuerzo y poco a poco
2685
me fue del jardinero al aposento,
que aquella noche me llevó a mi casa,
donde pude curarme con secreto.

RICARDO
El alma me enterneces escuchándote.
¡Ay, mísera Leonida, solamente
2690
quisiera hallar tu cuerpo!

FINEO
No es posible,
por mucho que se ha hecho diligencia.

RICARDO
Aquí te queda, en tanto que prevengo
una trompeta que diga de mi parte
a la ciudad que si por armas entro
2695
daré licencia al saco a los soldados.

FINEO
Yo sé muy bien que ya de paz te esperan;
ea, soldados, hagan alto en tanto
que escribe el Rey.

LUCINDO
Agora es tiempo, llega.

LEONIDA
Manda, señor, pues General te ha hecho
2700
el Rey, que nos alisten por soldados.

FINEO
¡Cielos, si de Leonida hubiera sido
el homicida, presumiera agora
que con su sombra y semejanza misma
me amenazaba!

LEONIDA
¡Ay, cielos!, ¿no es aqueste
2705
Fineo, el que Rosardo muerto había?
¿Pues cómo es capitán del Rey mi padre?
Más bien será disimular agora,
que adoro a Albano, aunque traidor conmigo,
y querría impidir tanto castigo.

FINEO
2710
¿Tú de dónde eres?

LUCINDO
Yo, señor, de Ibernia.

FINEO
¿Y ese tu amigo?

LEONIDA
Espera, no respondas.
¿De dónde puedo ser, si soy su hermano?
Él se llama Lucindo y yo Florante,
venimos a servir al rey de Escocia
2715
como otros muchos, de piedad movidos
de la Reina inocente cuya sangre
pide venganza al cielo.

FINEO
Si Leonida
no fuera muerta, como todos saben,
yo pensara, mancebo generoso,
2720
no lo quiero decir, pero al honor suyo
y por veneración del rostro tuyo...

LEONIDA
Prosigue, ¿qué me miras?

FINEO
Yo te nombro
mi alférez y a tu hermano hago sargento.

LEONIDA
Por mí y por él los pies te beso.

FINEO
Vamos
2725
para que el Rey te vea, por consuelo
de su desdicha.

LEONIDA
[Aparte.]
Albano ingrato, agora
conocerás en defender tu vida
quién es Leonida.

FINEO
¡Cielos, si es Leonida!

(Vanse.)
(Sale[n] ROSARDO y un PILOTO .)

ROSARDO
Redondilla
  Luego, ¿no podré embarcarme?

PILOTO
2730
Bien embarcaros podéis,
mas si al Rey buscar queréis
y queréis crédito darme,
Redondilla
  aguardad, Rosardo, aquí
a que salga de la mar,
2735
que hoy piensa desembarcar.

ROSARDO
¿Desembarcar?

PILOTO
Señor, sí.

ROSARDO
Redondilla
  Luego trae su mujer,
¿a dónde es mejor que huyga?

PILOTO
Arminda trae y no suya.

ROSARDO
2740
¿No suya?

PILOTO
Ni puede ser.

ROSARDO
Redondilla
  Pues, ¿de qué modo?

PILOTO
Partió
el Rey a las islas.

ROSARDO
Bien;
llegó a aquella en que también
su hermano Otavio dejó
Redondilla
2745
  para guardar a su esposa
y halló que la había guardado
tan bien que estaba casado
con ella.

ROSARDO
Notable cosa.

PILOTO
Redondilla
  Pensó el Rey morir de pena,
2750
tomó puerto a su pesar,
hizo la ciudad cercar
y cuando el asalto ordena,
Redondilla
  un caballero que amaba
a Arminda, a envidia movido
2755
de verse puesto en olvido
y que Otavio la gozaba,
Redondilla
  se los entregó a traición
y él embarcado con ellos
hizo a su tierra traellos
2760
en una nave en prisión.
Redondilla
  Yo vine a dar el aviso
a las guardas deste puerto,
donde hay más daño encubierto,
donde la fortuna quiso
Redondilla
2765
  que sus vasallos traidores
al de Escocia se entregasen
y la obediencia negasen
a sus antiguos señores.
Redondilla
  El de Escocia, por venganza
2770
de su hija sin razón
muerta y dicen que a traición,
hoy tan segura la alcanza,
Redondilla
  que si toma puerto Albano
será preso o será muerto.

ROSARDO
2775
Pues ya Albano toma puerto
y será el aviso en vano.
Redondilla
  Triste de mí, ¿qué he de hacer
entre tantas confusiones?

PILOTO
A gran peligro te pones.

ROSARDO
2780
Ya no tengo qué temer.
Redondilla
  A donde mi Rey muriere
quiero morir.

PILOTO
¿No es mejor
que huygas?

ROSARDO
Lealtad y amor
me mandan Fabia que espere.

(Vanse y desembarca el rey ALBANO y REINALDO con soldados, y traen a OTAVIO y ARMINDA presos.)

ALBANO
Terceto
2785
  Traed los presos.

REINALDO
Aquí están los presos.

ALBANO
¡Oh, Arminda hermosa, y cómo está en tu mano
el dar próspero fin a tus sucesos!

ARMINDA
Terceto
  ¿Yo puedo?

ALBANO
Sí, con despreciar mi hermano.

ARMINDA
¿De qué manera a mi marido puedo?

OCTAVIO
2790
Consejos locos de un poder tirano.

ALBANO
Terceto
  ¿Tirano soy, si con poder no excedo
de la común piedad dándote muerte?

OCTAVIO
Seguro del honor muriendo quedo,
Terceto
  que muerto yo, si fuere tal mi suerte,
2795
que Arminda casta a tu poder se rinda,
no puede ser mi deshonor tan fuerte.

ARMINDA
Terceto
  Pues no lo temas, que antes que me rinda
padeceré mil muertes.

ALBANO
No deseo
tu muerte yo, sino tu vida, Arminda.

(Sale ROSARDO .)

ROSARDO
Terceto
2800
  Dame tus pies.

ALBANO
¿Quién es?

ROSARDO
Rosardo.

ALBANO
Creo
que mi amor a este tiempo te ha traído.
¿Qué guarda es esta que en el puerto veo?

ROSARDO
Terceto
  Del Rey tu suegro.

ALBANO
¿El Rey?

ROSARDO
Sí, que ha venido
a vengar a Leonida.

ALBANO
¿Y tomó puerto?

ROSARDO
2805
Y luego, ¿no lo has visto?

ALBANO
Ni aun oído.

ROSARDO
Terceto
  Tomó puerto tan libre y descubierto,
que hasta tu misma corte, a pie seguro,
llegó Ricardo de vengarse cierto.

ALBANO
Terceto
  ¿Nadie le defendió puerta ni muro?

ROSARDO
2810
La virtud de Leonida lo ha causado;
delito contra el cielo atroz y duro.
Terceto
  Yo vengo a hablarte ansí desesperado,
pues fui quien la dio muerte injustamente
de tus falsos papeles engañado.

ALBANO
Terceto
2815
  ¡Ah, falsa, desleal, traidora gente!
¿Las armas contra mí, vasallos míos,
no soy yo vuestro Rey? Estuve ausente;
Terceto
  que justo fin de tantos desvaríos,
en las islas a Arminda hallé casada
2820
cuando apenas llegué con mis navíos,
Terceto
  y agora aquí mi tierra alborotada
contra mí por la muerte de Leonida,
¿qué gente es esta?

ROSARDO
Gente rebelada.

(Ven a FINEO y cuatro arcabuceros y gente.)

FINEO
Endecasílabos sueltos (tirada)
  ¡Daos todos a prisión!

ALBANO
Hombre, ¿qué dices?

FINEO
2825
Que el Rey, nuestro señor de Escocia, manda
que os deis rendidos a prisión o luego
os quitemos las vidas.

ROSARDO
¡Cielo santo!,
¿no es aqueste Fineo?

ALBANO
Di, Rosardo,
¿no me dijiste que en mi propria cámara
2830
mataste este traidor que aquí me prende?

ROSARDO
Señor, secretos son del justo cielo.

FINEO
Soldados, caminemos a la Corte,
y al que se resistiere dadle muerte.

OCTAVIO
Fineo, ¿en qué soy yo culpado?

FINEO
Otavio,
2835
esta es orden del Rey.

OCTAVIO
Reserva a Arminda.

FINEO
A los dos se tendrá justo respeto,
y al Rey también.

ALBANO
¡Ay, cielos, que ya veo
que os da voces allá la casta vida
de Leonida!

FINEO
Caminen.

ALBANO
¡Ay, Leonida!

(Vanse y sale[n] el rey de Escocia y LEONIDA .)

RICARDO
Redondilla
2840
  Recibo tanto consuelo
solo en ver tu semejanza,
que en tempestad de venganza
eres el arco del cielo.
Redondilla
  No te querría apartar
2845
solo un punto de mis ojos.

LEONIDA
Antes, señor, tus enojos
mi rostro puede aumentar.
Redondilla
  Que si parezco a Leonida
tanto como me encareces,
2850
a mayor dolor te ofreces
de aquella inocente vida.

RICARDO
Redondilla
  Es verdad que das aumento
al dolor, pero en razón
de consuelo y de aflición
2855
recibe alivio el tormento.
Redondilla
  La que te tengo, Florante,
desde que tu rostro vi,
me obliga a saber de ti
en qué te soy importante.
Redondilla
2860
  Elige del reino todo
el mejor oficio.

LEONIDA
Tengo,
aunque en este traje vengo,
diferente hábito y modo.
Redondilla
  Porque has de saber, señor,
2865
que soy letrado y la guerra,
luego que tomaste tierra,
me dio a las armas amor.
Redondilla
  Ya que no hay que pelear
y en paz este reino tienes,
2870
pues hacerme merced vienes,
mis letras puedes honrar.

RICARDO
Redondilla
  Huélgome de saber, Florante,
que tan estudiante seas;
mira qué oficio deseas
2875
para tus letras bastante.
Redondilla
  Que a ninguno como a ti...

LEONIDA
En Ibernia la nobleza
tiene un juez, tu grandeza
mostrarás, señor, en mí
Redondilla
2880
  con darme este oficio.

RICARDO
Digo
que de los nobles te hago
juez.

LEONIDA
Tus pies beso.

RICARDO
En pago
de tener lealtad conmigo.
Redondilla
  Pues tus hábitos dejaste
2885
y me veniste a servir
y ansí los puedes vestir,
pues la guerra en paz trocaste.

LEONIDA
Redondilla
  Ya con tu licencia voy,
juez soy de la nobleza.

RICARDO
2890
Aunque aumentas mi tristeza,
tu ausencia sintiendo estoy.

(Vase LEONIDA y entra FINEO .)

FINEO
Endecasílabos sueltos (tirada)
  Albricias puede darme.

RICARDO
¿Tomó puerto,
Fineo, aquel traidor?

FINEO
Para su daño.

RICARDO
¿Prendístele?

FINEO
Y a Otavio, que venía
2895
preso por él.

RICARDO
¿Albano preso a Otavio?

FINEO
Dejole en guarda de su dama Arminda,
en tanto que a Leonida muerte daba;
volvió y casados los halló.

RICARDO
¿Qué dices?
Luego, ¿no viene el Rey casado?

FINEO
Viene
2900
desesperado el Rey.

RICARDO
Notables nuevas;
no quiso el cielo que el traidor gozase
de Arminda.

FINEO
Pues mejor es el suceso.

RICARDO
¿Cómo?

FINEO
Rosardo viene también preso.

RICARDO
¿Rosardo?

FINEO
El mismo que mató a la Reina
2905
y a mí me hirió.

RICARDO
Secretos son del cielo.

FINEO
¿Qué haré del Rey?

RICARDO
Justificar la causa
y si merece muerte, darle muerte,
que sin probanza y satisfecho el mundo
de su maldad, no es justo que lo intente.

FINEO
2910
Nombra juez.

RICARDO
Hoy hice a un estudiante
jüez de la nobleza.

FINEO
¿Quién?

RICARDO
Florante.

FINEO
¿Qué te movió?

RICARDO
No más de parecerse
tanto a Leonida.

FINEO
Es permisión del cielo
porque juzgue su muerte aquella vida,
2915
que más parece al rostro de Leonida.
Hallaraste a la vista deste pleito.

RICARDO
Aunque escusar quisiera el ver la cara
de mi yerno crüel y de Rosardo,
será fuerza, pues soy la parte.

FINEO
¿Cuándo
2920
será la primer vista?

RICARDO
Luego al punto,
porque della resulte prisión fuerte
al Rey si le culparen desta muerte.

FINEO
Capitán.

CAPITÁN
¿Qué me mandas?

FINEO
Traed los presos
y llamad al jüez de la nobleza.

CAPITÁN
2925
Voy a servirte.

RICARDO
Ya mi pena empieza.

(Entra LEONIDA con capa, y gorra, y vara, y LUCINDO de relator.)

LEONIDA
Redondilla
  Vengo a besarte los pies
por la merced recibida.

RICARDO
¡Cielos!, ¿que esta no es Leonida?

FINEO
No, mas su retrato es.

LEONIDA
Redondilla
2930
  Aqueste hidalgo he nombrado,
señor, para relator.

LUCINDO
Dadme los pies, gran señor.

RICARDO
A muy buen tiempo has llegado.
Redondilla
  Toma esa silla, Florante,
2935
verás un pleito.

LEONIDA
Aquí en pie,
si te sirves, le veré.

RICARDO
Es pleito muy importante
Redondilla
  y requiere grande espacio,
haz lo que te mando.

LEONIDA
Quiero
2940
obedecerte, ya espero
pleito de asiento en palacio.
Redondilla
  ¿Qué es esto, cielo?

CAPITÁN
Aquí están
los presos.

RICARDO
Aquí me siento,
y sabe Dios lo que siento.

LEONIDA
2945
Cielos, ¿qué presos serán?

(Siéntase LEONIDA en alto, LUCINDO abajo y el rey de Escocia a un lado y entren OTAVIO , ARMINDA , ROSARDO , y el rey ALBANO .)

ALBANO
Redondilla
  ¿Es aquel el Rey?

ROSARDO
Él es.

ALBANO
¿Y es juez el que está allí?

ROSARDO
Sin duda.

ALBANO
¿Juez aquí?

ROSARDO
¿Estrado y vara no ves?

ALBANO
Redondilla
2950
  A juicio me han traído
en mi reino y en mi casa.

RICARDO
Tiemblo de verle.

ALBANO
No pasa
entre bárbaros.

RICARDO
Si ha sido
Redondilla
  tan infame tu delito,
2955
¿cómo te han de recibir?

ALBANO
Aquí me mandas venir,
¿qué es lo que tienes escrito?
Redondilla
  ¿No basta haber usurpado
mi reino estando yo ausente?

RICARDO
2960
El juez tienes presente;
si queda determinado
Redondilla
  lo que imagino de ti,
la espada será respuesta.

ALBANO
Vasallos, ¿lealtad es esta?
2965
¿Esto sufrís contra mí?

LEONIDA
Romance (tirada)
  Decid la causa de Albano,
relator.

LUCINDO
Esta es la causa
como la refiere Ibernia
porque no hay otra probanza.

LEONIDA
2970
El Rey, queriendo casarse
con Arminda, hermosa infanta
de las islas deste mar,
donde llegó con su armada
cuando iba a casar Otavio
2975
a Escocia, a Rosardo llama,
y escribiéndole un papel
que mate a la Reina manda
con Fineo, a quien jamás
habló la Reina palabra.
2980
Convienen todos que fue
inocentísima y casta,
y un ejemplo de mujeres
heroicas.

ALBANO
Verdad es llana
que yo la mandé matar
2985
porque supe de unas guardas
que hablaba secretamente
a Fineo.

LEONIDA
Albano, calla
hasta que Arminda nos diga
si allá concertó matalla
2990
esa tu mano cruel.

ARMINDA
concertó.

ALBANO
Cosa es clara
que porque soy su enemigo
lo que dice me levanta.

ARMINDA
Yo digo verdad.

LEONIDA
Pues di:
2995
¿No te contentas de darla
tan fiera y injusta muerte,
sino que ya muerta tratas
que pierda aquella inocente
la honra, prenda más alta
3000
que la vida y que mil vidas?

OCTAVIO
Aunque mi hermano te llamas,
obliga tu cruel intento,
viendo que una santa agravias,
a culparte de su muerte.
3005
Juez, quedando yo en guarda
de Arminda trató la muerte
de Leonida ilustre y santa
el Rey.

LEONIDA
Si tu hermano
te condena, ¿qué probanza
3010
más cierta?

ALBANO
Es traidor conmigo
y su información es falsa.

LEONIDA
Di, Rosardo, ¿qué razón
te dio el Rey para matarla?

ROSARDO
Un papel que por descuido
3015
di a la Reina desdichada,
mas para mi bien, sé yo
que está inocente.

RICARDO
¿Qué aguardas
en sentenciarle a la muerte?

LEONIDA
Fineo, ¿diste la causa
3020
al Rey de celos jamás?

FINEO
Si hablé a la Reina palabra
aquí me castigue el cielo.

ALBANO
Oye, juez, ¿qué te cansas?
Ya no puedo yo sufrir
3025
ver que todos cuantos hablan,
mi noble mujer abonen,
que aunque he dicho que es culpada,
es por la vida o la afrenta
que a mi sangre y a mi casa
3030
resultara de su muerte.
No pruebes más, esto basta,
yo estoy tan arrepentido
y siento tan en el alma
haber dado muerte a un ángel,
3035
que antes que este pleito vaya
a la sentencia debida
por términos y probanzas,
quiero sentenciarme yo,
y ansí digo que mañana
3040
mandes cortar mi cabeza
en una pública plaza.
Vesme aquí, Rey, a tus pies.

RICARDO
¿Quién ha de mirar tu cara?

ALBANO
Solo te pido, señor,
3045
que para mayor venganza
de la Reina este juez
trueque la vara en espada
y por lo que le parece
ejecute el golpe.

LEONIDA
¡Para,
3050
no te aflijas!

ALBANO
Pues, ¿qué he de hacer
si eres ángel?, que esta vara
tomaste en forma de aquella,
cuya sangre al cielo clama.

LEONIDA
Rey, perdona un rey que llora.

RICARDO
3055
Ese imposible se iguala
con resucitar Leonida.

LEONIDA
¿Y si vive?

RICARDO
¡Qué pesadas
esperanzas!

LEONIDA
Si la doy
viva, ¿son ciertas o falsas?

RICARDO
3060
Si ella vive yo perdono
al Rey.

LEONIDA
Pues yo soy, que sana
de aquella mortal herida
esta ocasión aguardaba
para que Albano perdones,
3065
que en fin le adoro.

RICARDO
¡Qué ingrata
has sido en sufrir mi pena!

ALBANO
Temblando un traidor te abraza.

LEONIDA
¡Oh, cuánto esposo me debe!

OCTAVIO
Todo lo demás que falta
3070
a senado tan discreto
no es bien decirlo, que cansan
premios, sentencias, perdones,
cuando la historia se acaba,
que su autor para serviros
3075
llamó El juez de su causa.