Félix Lope de Vega y Carpio

LA FIANZA SATISFECHA




Autoría: Dudosa
Texto utilizado para esta edición digital:
La fianza satisfecha. Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 1999. Edición digital a partir de: Menéndez Pelayo, Marcelino (ed.), Obras de Lope de Vega, XII: comedias de vidas de santos, IV. Madrid, Atlas (BAE, CLXXXVII), 1965, pp. 108-151.
Marcación digital para Artelope:
  • Soler Sasera, Eva (Artelope)

Personas

LEONIDO, galán
TIZÓN, gracioso
DIONISIO, caballero
GERARDO, viejo
REY MORO
MARCELA, dama
ZULEMA, moro
ZARRABULLÍ, moro
LIDORA, moro
CRISTO, pastor

Jornada I

Salen LEONIDO y TIZÓN.

TIZÓN
Redondilla
  Yo no sigo tu vïaje.

LEONIDO
La puerta me has de guardar;
y la tengo de gozar
por afrentar mi linaje.

TIZÓN
Redondilla
5
  ¡Considera que es tu hermana!

LEONIDO
Acaba, llama, Tizón;
porque esa misma razón
hace su infamia más llana:
Redondilla
  Eso me da mayor brío
10
para poderla gozar.
¿No gozó Amón a Thamar,
siendo hermanos?

TIZÓN
Desvarío
Redondilla
  el tuyo es. ¿No sabes, pues,
cuán bien lo, pagó?

LEONIDO
Es así.
15
¡Que lo pague Dios por mí,
y pídamelo después!
Redondilla
  Dios ha de ser mi fiador,
porque si en verdad me fundo,
ni le ha habido, ni en el mundo
20
no, le puede haber mejor;
Redondilla
  y si es la paga en dinero,
ninguno más rico hallo.

TIZÓN
Sin freno está este caballo:
él dará en despeñadero.

LEONIDO
Redondilla
25
  ¿No llamas?

TIZÓN
No, que esperaba
por ver si el divertimiento
te mudaba el pensamiento.

LEONIDO
No te canses, llama, acaba:
Redondilla
  llama, o quítate de ahí;
30
que este furor me desvela.

TIZÓN
En el patio está Marcela.

LEONIDO
Pues entro: quédate aquí:
Redondilla
  y porque mi inclinación
sepas, te quiero avisar
35
que no la quiero gozar
porque la tengo afición;
Redondilla
  que ni su amor me maltrata,
ni su talle me aficiona,
ni me agrada su persona,
40
ni su aire me arrebata;
Redondilla
  ni su gracia me contenta,
ni de su lengua yo gusto:
sí sólo porque es mi gusto
dar a mi sangre esta afrenta:
Redondilla
45
  espérame, volveré.

TIZÓN
Y ¿sabes si volverás?

LEONIDO
¡Gracioso, Tizón, estás!
Pues claro está que lo sé;
Redondilla
  que a mi soberbio querer
50
ninguno le pone rienda;
aunque el infierno pretenda
estorbarlo, he de volver;
Redondilla
  que no temo el embarazo
de todo el infierno junto,
55
porque a su infernal trasunto
sabrá rendir este brazo;
Redondilla
  y si el cielo pretendiere
lo mismo, tampoco temo.

TIZÓN
¡Dios ten convierta, blasfemo!

LEONIDO
60
El haga lo que quisiere;
Redondilla
  y a quien mi acción atrevida
en honra o hacienda estrague,
pida a Dios que se lo pague
y que después me lo pida;
Redondilla
65
  que hombre soy yo que sabré
satisfacer cualquier mengua.

TIZÓN
¡Maldiga Dios tan vil lengua!
Entra, que yo esperaré,
Redondilla
  rogando al cielo le ampare
70
de tal afrenta y ultraje.

LEONIDO
¡Voto a Dios, que mi linaje
abrase si lo estorbare!

(Vase.)

TIZÓN
Redondilla
  El entra ya sin gobierno.
¡Ah, desdichado Tizón!
75
Si sigues tu inclinación,
serás tizón del infierno.
Redondilla
  No hay pecado en todos siete
que él no haya ejecutado,
ni hubo ocasión de pecado
80
sin asirla del copete.
Redondilla
  Sin mostrar rastro de pena
viendo ultrajada su fama,
esta mañana a una dama
quitó una rica cadena;
Redondilla
85
  y porque con lengua honrada
tan gran maldad reprendió,
a un sacerdote le dió
una cruel bofetada.
Redondilla
  Yo no sé en qué ha de parar;
90
que tan enorme vivir,
o en un palo ha de morir,
o el diablo lo ha de llevar,
Redondilla
  porque no he visto furor
semejante; y el infiel,
95
luego dice que por él
pague el Divino Hacedor.
Redondilla
  La fianza buena es,
y puede pagarlo bien;
mas es cierto que también
100
querrá cobrarlo después.

(Dentro MARCELA.)

MARCELA
Redondilla
  ¡Cielo santo! ¿No hay justicia?

TIZÓN
¡Qué es aquesto! ¿En eso estamos?
Declarada es su malicia.

MARCELA
Redondilla
  ¡Mi Dios, venirme a ayudar!

TIZÓN
105
El oiga tu gran gemido,
porque yo temo a Leonido,
y allá no me atrevo a entrar.

(Dentro DIONISIO.)

DIONISIO
Redondilla
  ¡Traidor! ¿Esto imaginaste?
¡Matadle!

(Dentro LEONIDO.)

LEONIDO
¡Menos rigor!

TIZÓN
110
Este es Leonido. ¡Ah. Señor,
y qué presto te arrojaste!
Redondilla
  Hoy darás tu vida amarga
en manos de tu cuñado;
que ya el diablo se ha cansado
115
de llevar tan grande carga.

(Sale LEONIDO con la espada sangrienta en la mano.)

LEONIDO
Redondilla
  Esto es hecho.

TIZÓN
Y no bien hecho.

LEONIDO
Bien o mal, ya lo intenté,
y a quien gusto no le dé,
pídalo a mi fiero pecho.

TIZÓN
Redondilla
120
  
(Aparte.
Algún puto desalmado
que te lo llegue a pedir.
Y ahora, ¿dónde hemos de ir?

LEONIDO
A pasear al Mercado.

TIZÓN
Redondilla
  ¡Cuerpo de Dios! Con tu flema
125
hasle quitado a tu hermana
la honra, y ¿con esa gana
verás la plaza de Elema?
Redondilla
  Vas de suerte, que imagino
que eres ministro de Herodes
130
¿y es posible que acomodes;
a seguir ese camino?
Redondilla
  Yo, señor, no voy contigo;
que en delitos tan atroces,
la culpa está dando voces
135
para que llegue el castigo.
Redondilla
  Pues si le cogen, a fe
que el pueblo busque su traza
para que des en la plaza
la bendición con el pie.

LEONIDO
Redondilla
140
  Deja, gallina, el temor.

TIZÓN
Déjolo, y te desamparo;
que pretendo mear claro,
y diez higas al doctor.
Redondilla
  Que has muerto a tu hermana avisa
145
la fiera espada sangrienta,
y, ¿no quieres que lo sienta?

LEONIDO
Calle, que es cosa de risa.
Redondilla
  Tizón, ¿en eso reparas?
luego ¿piensas que murió?

TIZÓN
150
Pues ¿no la mataste?

LEONIDO
No.

TIZÓN
Pues ¿qué la hiciste?

LEONIDO
Dos caras.

TIZÓN
Redondilla
  Agradézcanle ¡por Dios!
la merced, que es oportuna;
que Dios no le dio más que una,
155
y él dice que la hizo dos.
Redondilla
  Señor, yo me quedo acá;
que mañana tu rigor,
por hacerme gran favor,
con dos caras me honrará.
Redondilla
160
  Tú escápate por los pies,
pues has de pagarlo.

LEONIDO
¿Así?
Que lo pague Dios por mí,
y me lo pida después.

TIZÓN
Redondilla
  Eso sí, páguelo Dios,
165
que lo puede bien pagar,
pero a fe que ha de llegar
tiempo que lo paguéis vos.

(Vanse.)
(Córrese una cortina, y aparece GERARDO, viejo, en una silla, durmiendo, y al lado una caña.)

GERARDO
Romance (tirada)
  ¡Detente, detente! ¡Aguarda,
espera, mozo atrevido!
(Despierta.)
170
¡Jesús, qué pesado sueño!
¿Qué es esto, cielo divino?

(Sale DIONISIO alborotado.)

DIONISIO
¡Despierta del sueño torpe
que te tiene los sentidos,
noble Gerardo, ocupados,
175
y escucha de un afligido
las lastimosas razones!
¡Escucha los fieros silbos
de una serpiente pisada,
y de un fiero basilisco,
180
y un toro herido en el coso!
¡Oye, señor, los bramidos
y voces de una leona
que le han robado sus hijos!
¡Oye de un hombre afrentado
185
las quejas; que Dios no quiso
dar lugar a la venganza,
como se la dio al delito!
Tu hijo, noble Gerardo,
ese que de su principio
190
es en maldades Nerón,
y Heliogábalo en los vicios;
ese a quien jamás la rienda
del corazón ha rendido,
antes, cual fiero caballo,
195
corre tras de su apetito;
ese Luzbel en soberbia,
ese hidrópico, de vicios,
pues no, le sacian pecados
aunque cometa infinitos;
200
ese, pues, entró en mi casa.
Mas ¡cielos! ¿cómo lo digo?
que no es bien diga su afrenta
quien vengarla no ha podido.
Pero aunque a ti te lo cuento,
205
se queda en mi pecho mismo,
porque siendo uno los dos,
es decirlo yo a mí mismo.
Entró, señor, en mi casa
con pensamientos lascivos,
210
siendo mi mujer su hermana,
y entrambos a dos tus hijos,
imaginé que segura
gestaba de sus designios
mi honra; pero engañéme,
215
como sus obras lo han dicho.
Tú, señor, tienes la culpa,
porque si en otros delitos
su soberbia no ampararas,
ni tanto hubieras sufrido;
220
si cuando de ricas joyas
tus más secretos archivos,
para los juegos dejaba,
por darte pesar, vacíos,
hubieras, señor, dejado
225
que ejecutara su oficio
la justicia, y no ampararas
al que de un palo era digno,
ahora no hubiera dado
causa a tan justos suspiros,
230
ni en mi cara, como ves,
su maldad hubiera escrito.
Al fin, señor, de Marcela,
tu hijo, el tálamo limpio
quiso manchar, y quitarle
235
la honra que tanto estimo.
Mas ella, que tiene sangre
tuya y mía, con los bríos
que recibe de los dos,
dio a su defensa principio,
240
y no teniendo otras armas,
los dedos navajas hizo,
con que defendió animosa,
sin manchar tu honor, el mío,
cuando el traidor, indignado
245
como fiero basilisco,
sacando su infame espada,
la dio, en su rostro dos filos.
Ella, que herida se siente,
a voces defender quiso
250
lo que, por faltalle fuerzas,
tuvo ya por ofendido.
Apenas sus tristes voces
tocaron en mis oídos,
cuando, por librar mi oveja,
255
corrí tras de sus balidos.
Llego, y al entrar encuentro
al lobo, que, convencido
de las voces, se salía,
mostrando fingido riso;
260
sacó la espada, y sin darme
lugar a defensa, hizo
en mi rostro lo que ves,
y de la ciudad se ha ido.
Nada le turba ni altera,
265
porque hasta el mismo delito,
que a otros sirve de freno,
a él de espuelas ha servido.
Redondilla
  Quise seguirle...

(Sale LEONIDO.)

LEONIDO
Detente;
que no has menester seguirme,
270
porque no he querido irme
hasta ver si eras valiente.
Quintilla
  Yo, padre, yo mismo he sido
el que pretendió, atrevido,
quitar la honra a mi hermana,
275
no por ser ella liviana,
sí porque tal he nacido;
Quintilla
  que en viva rabia deshecho,
hallo por mi buena cuenta,
que, para estar satisfecho,
280
por dar a mi sangre afrenta,
me la sacara del pecho.
Redondilla
  Y de tal suerte la aborrezco
que pienso que con la diestra
a sacar la infame vuestra
285
desde este punto me ofrezco.
Redondilla
  Y sin temor ni amenaza
de vuestra vejez cansada,
con aquella infame traza,
Quintilla
  Yo lo hice, yo; yo he sido
290
el que pretendió, atrevido,
afrentaros; y tal vengo,
que el mayor pesar que tengo
es no haberlo conseguido.
Décima
  Ya sabéis lo que ha pasado,
295
porque cuenta os vino a dar
ese que está a vuestro lado,
que no fue para vengar
el honor que le habéis dado.
Si lo tuvo por afrenta,
300
eso a mí más me contenta,
y de suerte me alborozo,
que es tanto mayor mi gozo,
cuanto él el agravio sienta.

GERARDO
Décima
  ¡Hijo cruel! ¿Cuándo viste
305
en los años de tu padre
cosa que a tu ejemplo cuadre
para los males que hiciste?
¿Cuándo, soberbio, aprendiste
de mis costumbres ancianas
310
la lección de tus livianas
mocedades, que has seguido,
y te hacen, atrevido,
que menosprecies mis canas?
Redondilla
  ¿Qué acciones, di, notaste
315
en mi tierna mocedad,
que te diesen libertad
para lo que aquí intentaste?
Quintilla
  ¿Cuándo en mí, Leonido, hallaste
ni señal que te indujera
320
a tu intento desbocado,
ni indicios de haberte hallado
en tan infame quimera?
Décima
  ¿Qué Nerón que tú más fiero?
¿Qué más saeta cruel?
325
¿Qué más soberbio Luzbel?
¿Qué lobo más carnicero?
De tus maldades infiero
que, siguiendo ese gobierno,
el Soberano y Eterno
330
castigará tu insolencia,
por su infinita clemencia,
en las penas del infierno.
Décima
  Y aun es de suerte tu vida,
que el fiero rigor que digo
335
será pequeño castigo
a culpa tan conocida;
porque ¡infame fratricida!
De una tan notoria afrenta
tomará Dios a su cuenta
340
el castigo, de tal modo,
que de una vez pagues todo;
y ¡plegue a Dios que yo mienta!

LEONIDO
Décima
  Que mientas o no, ¿qué importa?
Ya el delito cometí;
345
que lo pague Dios por mí,
y tus razones acorta.
Pero si quieres, exhorta
a tu yerno, que promete
vengar lo que en su retrete
350
pasó, que tiene ocasión,
y no ponga dilación
en asirla del copete,
Décima
  puesto que se ve afrentado.

DIONISIO
¡Infame, saca la espada,
355
que no es bien esté envainada
cuando tan mal has hablado!

LEONIDO
Préciaste de muy honrado;
si no lo fueras, lo hiciera,
porque afrentado te viera;
360
y no me está bien a mí,
porque hago el caso de ti
que de una mujer hiciera.
Décima
  Aquí dar voces le cuadra
al honor que en ti se pierde,
365
porque pocas veces muerde
el perro que mucho ladra.
Muy bien sabes que en tu cuadra
te faltó la valentía,
y así verás este día
370
cómo el corazón te engaña,
pues con aquesta vil caña
castigaré tu osadía.

(Dale de palos.)

GERARDO
Décima
  ¡Tente, Leonido arrogante,
alma de razón exenta!

DIONISIO
375
La venganza está a mi cuenta.

LEONIDO
Quitaos, viejo, de delante,
castigaré a este arrogante.

GERARDO
¡Nombre de viejo me ofreces
cuando el de padre obscureces,
380
y es la causa, que tu loca
vida es tal, que aun en la boca
a tu padre no mereces!

LEONIDO
Décima
  Tu caduco intento sigue
defender a mi enemigo,
385
y así, lleva tú el castigo,
pues no quieres le castigue:
¡torna, porque se mitigue
mi cólera!

(Da un bofetón a su padre.)

GERARDO
¡Santo cielo,
justicia!

DIONISIO
Mi noble celo,
390
padre, te intenta vengar.

LEONIDO
Si yo te diera lugar,
que lo intentaras recelo.

DIONISIO
Décima
  ¿Quién hizo tan vil delito?

LEONIDO
Yo, porque más no presumas;
395
siendo mis dedos las plumas,
le dejo en tu cara escrito,
porque como solicito
que mil afrentas te haga,
sólo mi furia me paga
400
con hacer su sangre fiel
tinta, tu pecho papel,
y fiera pluma esta daga.
Décima
  Voyme, que verle no quiero;
si tú lo intentas vengar,
405
en la ribera del mar,
hasta puesto, el sol, espero.

(Vase.)

GERARDO
¡Plegue a Dios, ingrato, fiero,
que el cielo tome venganza,
pues mi vejez no la alcanza!
410
Sin que te guarde decoro,
permita que un brazo moro
te pase con una lanza.
Décima
  Y pues que te vas burlando
de mí, permita por ello
415
que, con una soga al cuello,
en Túnez te entren arrastrando.
Esto con causa demando,
y que para cumplimiento
de tan grande atrevimiento,
420
infame Sardanápalo,
acabes puesto en un palo,
donde sirvas de escarmiento.

DIONISIO
Décima
  Las maldiciones, que lanzan
tus iras, señor, afloja,
425
porque las que un padre arroja,
casi de continuo alcanzan:
tus palabras se abalanzan;
sosiega, padre y señor;
que en tan acerbo rigor,
430
para alivio de tu mal,
te queda un yerno leal,
si se va un hijo traidor.
Décima
  Deja el pasado intervalo:
que si el traidor está ausente,
435
en mí un hijo obediente
tendrás para tu regalo,
que en amar tu pecho igualo;
y porque mejor lo veas,
si ir a descansar deseas,
440
llevarte en mis hombros fundo,
y mostraremos al mundo
ser tú Aquiles y yo Eneas;
Décima
  mira que no son engaños.

GERARDO
Tu obediente pecho estimo,
445
y en tus dos hombros arrimo
la carga de tantos años;
que esos nobles desengaños
son puntales do se encierra
en cualquier caduca guerra,
450
cuando con pena forceja,
esta casa, que de vieja
quiere ya dar en la tierra.
Décima
  Vamos a ver a mi hija
y a tu esposa; que me da
455
pena tu pena.

DIONISIO
Tendrá
gusto en verte; no te aflija
tu vejez, sino corrija
la tristeza que te ofrece.

GERARDO
Hoy mi yerno me obedece,
460
y mi hijo me fue traidor;
¡Tenga la paga, Señor,
cada cual como merece!

(Vase.)
(Salen LEONIDO y TIZÓN.)

TIZÓN
Redondilla
  No es mi intención ofenderte,
sino el haberme mandado
465
te buscase con cuidado.

LEONIDO
Pues, Tizón, puedes volverte,
Redondilla
  y a quien eso te mandó,
podrás decir que no ha sido
posible hallarme.

TIZÓN
Leonido,
470
¿qué demonio te cegó
Redondilla
  para intentar en la sala
lo que te echa de tu tierra?

LEONIDO
Mi descanso es en la guerra;
¡vete, Tizón, noramala!

TIZÓN
Redondilla
475
  No quiero nada, señor;
a quien la quiera, la da.

(Hace que se va.)

LEONIDO
Oye, escucha, ven acá;
vé, y di a aquel hablador
Redondilla
  de Dionisio, que le aguardo,
480
pues dice que no es cobarde,
hasta mañana en la tarde
en este puesto.

TIZÓN
Gallardo
Redondilla
  mensajero has escogido!
Seré viento en el volver:
485
y ¿qué armas ha de traer?

LEONIDO
Las que con menos rüido
Redondilla
  pudieres.

TIZÓN
Pues yo me parto.

LEONIDO
¡Dios te guarde!

TIZÓN
Bien sería:
yo muero si en todo el día
490
de tu presencia me aparto;
Redondilla
  que una dama me mandó
te siga, para notar
tus intentos, y he de estar
donde pueda verlos yo.
Redondilla
495
  Parece que el puesto place;
¡plegue a Dios que no me venza
el sueño; que ya comienza
Baco a surtir! Calor hace;
Redondilla
  y pues aun es tan temprano,
500
y el sueño me desafía,
no he de mostrar cobardía;
yo he de ir a probar mi mano.

(Vase.)

LEONIDO
Redondilla
  El cuerpo siento cansado.
¿Cómo a tal extremo llego?
505
¿Yo he de cansarme? Reniego
del traidor que el ser me ha dado.
Redondilla
  Árboles, si osáis menear
vuestras hojas mientras duermo,
soy el Diablo de Palermo,
510
y las tengo de abrasar.
Redondilla
  Sed Argos en mi defensa,
y honraré vuestros despojos
si las hojas hacéis ojos
para que, estorben mi ofensa.
Redondilla
515
  Por vos nacen mis rigores:
guardadme y perded recelo;
que abrasaré al mismo cielo
si negáis vuestros favores.

(Duérmase, y salen el REY BERLERBEYO, ZULEMA y ZARRABULLÍ.)

REY
Redondilla
  ¡Gracias, Alá, que pisamos
520
las sicilianas arenas!

ZULEMA
Mira, señor, lo que ordenas;
que junto a Alicata estamos.

ZARRABULLÍ
Redondilla
  Tú coger muchos cristianos,
y rico a Túnez volver.

REY
525
Yo ya los quisiera ver
para probar estas manos;
Redondilla
  que hasta tanto que a Lidora
haya servido, no acierto
a dar paso.

ZULEMA
Ya en el puerto
530
de Alicata estás, y ahora
Redondilla
  mira que has de prevenir
que esta ribera es del Saso,
a donde suelen acaso
algunas veces venir
Redondilla
535
  cristianos a entretener
el tiempo.

ZARRABULLÍ
Tened cuidado;
que ser cristiano es forzado,
y dar a todos que hacer.

REY
Redondilla
  ¿Ya temes, perro?

ZARRABULLÍ
No: creo
540
que hombre apercibido
vale más.

ZULEMA
Allí dormido
parece que un hombre veo.

REY
Redondilla
  Pues quedo, y sin vocería,
le quitad luego la espada.

ZULEMA
545
Ya yo la tengo ganada.

(Quítale la espada a LEONIDO.)

REY
Despertad; que ya es de día.

LEONIDO
Redondilla
  ¡Contra mí tan vil intento!
¿Las armas osáis sacar,
sabiendo os puedo abrasar,
550
infames, con el aliento?
Redondilla
  Decidme, ¿canalla perra!
¿Cómo el verme no os espanta,
pues en moviendo la planta,
hago que tiemble la tierra?
Redondilla
555
  Y si me hacéis enojar,
sólo con un puntapié,
¡perros! os arrojaré
a esotra parte del mar.

REY
Redondilla
  No temo fieros cristianos
560
de gallinas como él,
y así, con este cordel
le pretendo atar las manos.

LEONIDO
Redondilla
  ¿A mí atar, cuando mi fama
tiene a Sicilia alterada?
565
Pues me quitaron la espada,
árbol, prestadme una rama;
Redondilla
  que aquí, sin más intervalos,
ni dejarlo que sosiegue,
porque a morder no me llegue,
570
mataré este perro a palos:
Redondilla
  aquí veréis lo que valgo.

(Riñe.)

REY
¡Muera, Zulema!

LEONIDO
Llegad
moros, y el palo probad.

ZULEMA
¡Muera el perro!

LEONIDO
¡Muera el galgo!

(Entralos a palos LEONIDO, y sale TIZÓN, y lleva una bota, y en un lienzo un poco de tocino.)

TIZÓN
Redondilla
575
  ¡Válgame Santa María,
San Gil, San Blas, San Antón!
Y ¿quién te ha hecho, Tizón,
entre los turcos espía?
Redondilla
  ¡Oh, mal haya Belcebú!
580
¡Ya no, me puedo valer!
¡Hoy me llevan a comer
la cabra con alcuzcú!
Redondilla
  Pero aquí quiero esconderme
por si pudiera escaparme.

(Escóndese, y sale ZARRABULLÍ, moro.)

ZARRABULLÍ
585
¡Santo Mahoma, ayudadme;
que no poder defenderme!
Redondilla
  ¡Válgate el diablo! El cristiano,
¡oh, qué valiente que ser!
Ya no poder defender,
590
sino quedar en su mano.
Redondilla
  Aquí me esconder callando,
sin osar hacer roïdo.

(Escóndese donde está TIZÓN, y préndele.)

TIZÓN
¡Oh! Sea muy bien venido;
que ya lo estaba esperando.

ZARRABULLÍ
Redondilla
595
  ¿Quién diablos, cristiano, estar
aquí agora?

TIZÓN
Sí que estoy,
y ya verás lo que soy;
que lo tengo de pringar.

ZARRABULLÍ
Redondilla
  ¡Oh, que nacer desdichado!

(Sale LEONIDO con las armas de los moros, y ellos delante.)

REY
600
A tus fuerzas me rendí,
porque en mi vida no vi
tan gran valor de soldado.
Redondilla
  Hoy puedes decir que has sido
más que Marte, porque Marte
605
no fuera a vencerme parte,
y tu brazo me ha vencido.
Redondilla
  Confiésome por tu esclavo;
y aunque el serlo a pena arguyo,
estimo tanto el ser tuyo,
610
que ya de serlo me alabe.
Redondilla
  Y pues con aqueste leño
me venciste, no te asombre
te pida tu patria y nombre,
porque conozca mi dueño.

LEONIDO
Redondilla
615
  Oye, si tu gusto es ese,
y sabrás quién te venció.

ZARRABULLÍ
Qué, ¿no beber vino yo?

TIZÓN
Beba, galgo, aunque le pese.

(Dale a beber.)

LEONIDO
Romance (tirada)
  Sabrás, esforzado moro,
620
a quien llaman Berlerbeyo,
que, sin conocerte, dice
quién eres tu propio esfuerzo,
como nací en Alicata,
a quien el Saso, da riego,
625
que en los montes de Petralia
sale de el terreno suelo.
Fue mi nacimiento asombro
a todos los de mi pueblo,
por las estupendas cosas
630
que, como oirás, sucedieron.
Nací una lóbrega noche,
y tan lóbrega, que el cielo
mostró cubrirse la cara
por no ver mi nacimiento.
635
Fue tan horrible a los hombres,
que, con ser casi en invierno,
dieron sus truenos, espanto,
y sus relámpagos miedo.
Pensó asolarse la isla
640
viendo, tan airado el cielo.
que envueltos en duras piedras
arrojó rayos y fuego.
El Etna salió de madre,
despidiendo de su pecho
645
mil encendidos volcanes,
que iban abrasando el suelo.
Bramaba el mar. Y las rocas
bramaban con tanto exceso,
que, oyéndolas en Sicilia,
650
su fin tuvo por muy cierto.
Nací, en fin, en esta noche,
y se dice que, en naciendo,
di una voz que causó espanto,
por salir de tal sujeto.
655
Fueme criando mi madre,
y decía que, los pechos
mil veces la ensangrentaba,
en señal de aborrecerlos,
y que mostraba más gusto,
660
cormo voraz sanguijuelo,
de beber de aquella sangre,
más que por el alimento.
En fin, moro, con los años
fue la malicia creciendo
665
de suerte, que me temían
los muchachos de mi tiempo.
Y fue el temor en tal grado,
que para ponerles miedo,
«¡Guarda, que viene Leonido!»,
670
decían sus padres mesmos.
No, para sólo en muchachos;
que los varones perfectos,
sólo con oír mi nombre,
eran de hielo sus pechos.
675
Llegó mi maldad a tanto,
que el mayor blasón que tengo
es pensar que no se encierra
mayor diablo en el infierno.
Jamás di la muerte a nadie;
680
pero a infinitos afrento;
que gusto verlos sin honra,
por ver que lo sienten ellos.
En esto todas mis fuerzas
fundo, porque sé de cierto
685
que estar sin honra un honrado,
es vivir estando muerto.
Quise afrentar a mi madre
con lascivos pensamientos,
y porque se resistió,
690
mil heridas di en su pecho.
A un sacerdote le di
un bofetón en el templo,
y sólo tengo pesar
de no haberle dado ciento.
695
En mi vida estuve en misa,
porque has de saber que tengo
por perdido, y mal perdido,
el tiempo me gasto en eso.
Más son de treinta doncellas
700
las que en esta vida puedo
decir que dejé sin honra:
¡mira que heroicos sucesos!
Intenté a mi propia hermana
deshonrar; no quiso el cielo,
705
mas ¿qué digo? Yo no quise
que Dios no bastaba a hacerlo,
porque es corto su poder
si yo las cosas comprendo;
ni el infierno tiene fuerzas;
710
que tiembla de mí el infierno.
Dila, al fin, dos puñaladas;
y porque un infame viejo,
el cual dicen es mi padre,
quiso reprenderme de ello,
715
con un bofetón le puse
bajo mis pies, y sospecho
que es la cosa que en el mundo
me ha dado mayor contento.
Este soy, soberbio moro,
720
y no pienses que me tengo
por más, porque te he vencido;
que eso para mí es lo menos.
Y ¡voto a Dios! que me holgara
que trajeras el infierno
725
contigo, porque los diablos
echaran de ver mi esfuerzo.

REY
Noble y valiente Leonido,
por aquel sagrado templo
a donde está de Mahoma
730
el santo, y divino cuerpo,
que aunque siento el ser cautivo,
por serlo tuyo me alegro,
y estimo más conocerte,
que ser de un reino heredero.
735
Yo salí sólo a dar gusto
a una mora, por quien peno,
y ella me pidió un cristiano
de Sicilia; que aunque tengo
infinitos que la sirven,
740
son las mujeres extremos,
y apetecen novedades,
como es de flacos sujetos.
Holguéme verte en la orilla;
que como estabas durmiendo,
745
tuve por cierto cine fueras
la causa de mi remedio.
Pero sucedió al revés;
y no siento lo que pierdo,
aunque fuera más, pues gano
750
a tan gran varón por dueño.

ZARRABULLÍ
E yo también estimar
a vos, y tener respeto.

TIZÓN
Mas no lo tengas, que un palo
dirá cómo has de tenerlo,
755
porque con él cada día
te enseñaré.

ZARRABULLÍ
No quererlo.

REY
Parta Zulema, si gustas,
y diga en Túnez, que preso
quedo en tu poder, Leonido.

ZULEMA
760
En el volver seré viento.

ZARRABULLÍ
No, señor, que yo ir mejor.

TIZÓN
Sabe, galgo, que no quiero.

LEONIDO
Luego ¿tú tienes cautivo?

TIZÓN
Pues ¿no lo, ves si le tengo?
765
Y se me piensa escapar.

ZARRABULLÍ
No querer escapar, cierto,
sino decir a Lidora
que ser preso Berlerbeyo.

TIZÓN
No me está bien eso a mí,
770
y más ahora, que intento
darle un poco de tocino
que dentro este lienzo tengo.

ZARRABULLÍ
No comer tocino yo.

TIZÓN
Acabe, cómalo, ¡perro!
775
porque le aguarda la bota.

ZARRABULLÍ
¡Ah, señor, jamás beberlo;
que castigará Mahoma
este grande atrevimiento!

TIZÓN
Aunque no quiera Mahoma,
780
yo lo quiero.

(Hace que beba.)

LEONIDO
Yo pretendo,
dando otra afrenta a mi sangre,
aumentar el amor nuestro.
Toma, príncipe, tus armas,
vosotros haced lo mesmo,
785
y dame acá un capellar
y turbante.

TIZÓN
¡Santo cielo!
Señor, ¿qué quieres hacer?

LEONIDO
Lo que yo quiero, o no quiero,
ahora lo verás, Tizón.

ZARRABULLÍ
790
Yo desnudarme pretendo
por vestirte; que no es mucho
me desnude por mi dueño.

LEONIDO
¿Qué te parece, Tizón?
¿Estoy galán?

TIZÓN
Estas hecho
795
un Gran Turco en el vestido,
y un Solimán en el pecho.

LEONIDO
Pues vete y dile a mi padre
que de su sangre reniego,
de su Dios y de su ley,
800
del Bautismo y Sacramentos,
de su Pasión su muerte,
y sigo a Mahoma.

TIZÓN
(Aparte.
¡Ah, perro!
¡Dios te castigue! Señor,
esa nueva no me atrevo
805
a llevar de ti.

LEONIDO
Pues ven,
y serás cautivo.

TIZÓN
Menos;
más quiero llevar la nueva.

REY
Goces el hábito nuevo
eternos años, Leonido.

LEONIDO
810
Y tú los vivas eternos;
vamos a ver a Lidora,
por tu gusto.

REY
Tal le tengo,
que aquí y allá, mientras viva,
soy tu esclavo.

LEONIDO
Por mi dueño
815
te pienso siempre tener,
mientras me dure el aliento.

TIZÓN
Partamos; y esta anguaria,
junto con este sombrero,
llevaré para testigo;
820
mas mira, señor, que el cielo
ha de cobrar.

LEONIDO
Ya lo sé,
mas buena fianza tengo;
pague Dios una por una;
que después ya nos veremos.


Jornada II

Salen LEONIDO, de moro, y LIDORA, mora.

LIDORA
Redondilla
825
  Detente.

LEONIDO
No hay detener.

LIDORA
Vuelve la cara.

LEONIDO
No quiero.

LIDORA
Eres cruel.

LEONIDO
Soy acero.

LIDORA
¡Cruel hombre!

LEONIDO
¡Necia mujer!

LIDORA
Redondilla
  Mira que te quiero.

LEONIDO
¿A mí?

LIDORA
A ti.

LEONIDO
830
Pues que no me quieras.

LIDORA
¡He de morir!

LEONIDO
Aunque mueras.

LIDORA
Y ¿por causa tuya?

LEONIDO
Sí.

LIDORA
Redondilla
  ¡Ah, gran Argolán!

LEONIDO
¡Lidora!

LIDORA
Qué, ¿no, me querrás?

LEONIDO
835
¡Jamás!

LIDORA
¡Eres cruel!

LEONIDO
¡Necia estás!

LIDORA
¡Oye, mi bien!

LEONIDO
Quita, mora.

LIDORA
Redondilla
  ¿No te obliga mi hermosura?

LEONIDO
No, porque la voluntad
no se inclina a tu beldad,
840
y el intentarlo es locura.
Redondilla
  Si cruel te he parecido
en estas respuestas darte,
no puedo, Lidora, amarte,
aunque a otras he querido.
Redondilla
845
  Lascivo en extremo he sido,
señora, y en tanto grado,
que he bellos rostros gozado,
y al tuyo le he aborrecido.
Redondilla
  Yo confieso que eres bella;
850
de serlo puedes preciarte;
pero yo, Lidora, amarte,
no lo permite mi estrella.
Redondilla
  Confieso, conozco y sé
las gracias que tú atesoras,
855
y aunque me cansan las moras,
te estimo, y no, sé por qué.
Redondilla
  Ese tu gallardo brío,
el donaire, la belleza,
el garbo, la gentileza,
860
me llevan el albedrío.
Redondilla
  Ese cuello de marfil,
que la misma nieve afrenta;
esos ojos, en que ostenta
amor rayos mil a mil;
Redondilla
865
  ese tu saber profundo,
de quien es bien que se asombre
el mundo, no puede un hombre,
sino que te adore el mundo.
Redondilla
  Y aunque sé que no merezco
870
los favores que me has hecho,
no sé que miro, en tu pecho,
que de verdad te aborrezco.

LIDORA
Redondilla
  Aunque me ves que soy mora,
a los moros aborrezco,
875
y aqueste amor que te ofrezco,
grandes bienes atesora.
Redondilla
  ¡Quiéreme, Argolán!

(Sale el REY.)

REY
¿Así
se guarda la ley a un rey?

LIDORA
¿Cuándo yo falté a tu ley?

REY
880
¿Cómo cuándo, si yo vi
Redondilla
  que le estabas persuadiendo
al noble y fuerte Argolán
te sirviese de galán?

LIDORA
Y en eso, di, ¿qué te ofendo?

REY
Redondilla
885
  ¿Qué me ofendes? ¿No me diste
palabra de que sería
mío tu amor, si traía
un cristiano?

LIDORA
Bien dijiste;
Redondilla
  pero yo no te he agraviado;
890
que si bien lo consideras,
aunque eso fuera de veras,
el cristiano no me has dado.

REY
Redondilla
  Ya sé con quién te recreas,
y a quien con tu amor persuades.

LIDORA
895
¿Es muy bueno que te enfades
cuando burlarme deseas?

REY
Redondilla
  ¿Yo burlarte?

LIDORA
Sí, señor,
pues un cristiano ofreciste,
y, como ves, me trajiste
900
un moro, a quien tengo amor.
Redondilla
  Y es tan grande la afición
que le tengo, que le diera,
sólo porque me quisiera,
la sangre del corazón.
Redondilla
905
  ¿Qué digo querer? Por sólo
que algún amor me mostrara,
y a la cara me mirara,
aunque con fingido dolo,
Redondilla
  le hiciera, a estar en mi mano,
910
según le tengo el amor,
de todo el mundo señor,
y con poder soberano;
Redondilla
  y si más mi amor me prueba
a mostrar que soy mujer,
915
puedes, Berlerbeyo, creer
que es por el traje que lleva;
Redondilla
  que a no traer traje moro,
y no haber su ley negado,
patente hubiera mostrado
920
lo que en el alma le adoro.

LEONIDO
Redondilla
  Y correspondencia hallaras;
mas mi mala inclinación
me fuerza a que tu afición
menosprecie.

REY
¿En qué reparas?
Redondilla
925
  Ya, Argolán, patente has visto
lo que esa mujer te adora.
Tú, ¿qué dices?

LEONIDO
Que Lidora
se cansa, que yo resisto
Redondilla
  a su gusto, y que primero
930
le faltará luz al día,
a mi brazo valentía
para regir este acero;
Redondilla
  primero verás bajarse
de los cielo s las estrellas,
935
y en este suelo con ellas
duras piedras barajarse;
Redondilla
  y antes dejará de ser
Mahoma santo Profeta,
que yo en tus cosas me meta
940
ni estime aquesta mujer.

REY
Redondilla
  Estos brazos, Argolán,
por el favor que me has hecho,
del gran amor de mi pecho
patentes muestras darán.
Redondilla
945
  Rige, traza, manda, ordena
en Túnez, cual dueño suyo;
que todo mi reino es tuyo.

LEONIDO
No quiero yo cosa ajena.

REY
Redondilla
  Ponte mi corona real.

LEONIDO
950
No reino yo en compañía,
porque la soberbia mía
no tiene en el mundo igual.
Redondilla
  Algún día podrá ser
(y esto en mi valor lo fundo)
955
que sacándote del mundo,
me la pueda yo poner.

REY
Redondilla
  ¿Estás loco, por ventura?
Mas sí lo debes de estar;
y así le habré yo de dar
960
el castigo a tu locura;
Redondilla
  que eres villano grosero,
y fuera bien que advirtiera
tu soberbia, que estás fuera
de tu propio gallinero.

LEONIDO
Redondilla
965
  Con mostrar las obras callo,
con que he de ponerte freno;
que en el suyo y el ajeno
canta, cuando es bueno, el gallo.
Redondilla
  Llama todo tu Gobierno,
970
a tu ciudad y a Mahoma;
que haré que mi rabia os coma
y os vomite en el infierno:
Redondilla
  desnuda, moro, el acero.

REY
¡Ah de mi guarda! ¡Lidora!

(Sale LIDORA.)

LIDORA
975
¿Quién mi cuarto altera ahora?

LEONIDO
Yo, Lidora, yo le altero;
Redondilla
  yo, que afrento vuestra ley;
yo, que asuelo la ciudad;
yo, que rompo la amistad,
980
yo, que mato vuestro Rey;
Redondilla
  yo, que jamás me acobardo;
y para mostrar mi modo,
saca, Rey, tu reino todo;
que en la ribera te aguardo.
Redondilla
985
  Salid, que allí mostrará
este brazo varonil,
que a ti, a ciento y a cien mil,
y a Mahoma abrasará.

(Vase.)

REY
Redondilla
  ¡Espera, perro!

LIDORA
Detente,
990
noble Berlerbeyo, aguarda;
deja sosegar tu guarda
y aquese brazo valiente.

REY
Redondilla
  ¿Qué dices?

LIDORA
Digo que cese
ese enojo, y que tu brío,
995
esta vez, por amor mío,
le ha de perdonar.

REY
Si ese
Redondilla
  es tu gusto, me detengo;
y haz cuenta que un encendido
rayo en el aire has tenido,
1000
de lo cual a inferir vengo,
Redondilla
  Lidora, que sola fueras,
cuando tan furioso estoy,
a la venganza que voy,
quien detenerme pudieras;
Redondilla
1005
  y a mi pecho, de ira lleno,
que tras la venganza vuela,
siéndole el agravio espuela,
sólo tu amor es el freno;
Redondilla
  porque con verte presente,
1010
el enojo se me olvida:
yo le concedo la vida.

LIDORA
Mahoma la tuya aumente.

(Sale ZARRABULLÍ.)

ZARRABULLÍ
Redondilla
  Dar a mí albricias, Lidora.

REY
De alguna graciosa tema.

LIDORA
1015
Dinos de qué.

ZARRABULLÍ
Que Zulema
a palacio llega ahora,
Redondilla
  y traer muchos cristianos
presos para que servirte.

LIDORA
Si es verdad, gusto de oírte.

ZARRABULLÍ
1020
Decir que son sicilianos.

LIDORA
Redondilla
  Dile que entre.

ZARRABULLÍ
Ser Pompeyo.

REY
Valiente soldado, es.

(Salen ZULEMA, GERARDO, TIZÓN y MARCELA, cautivos.)

ZULEMA
Pasad y besad los pies,
cristianos, a Belerbeyo.
Redondilla
1025
  Y tú, señora, las plantas
en sus bocas y en la mía
pon con gusto.

LIDORA
Alegre día,
pues que tanto te adelantas.

ZARRABULLÍ
Redondilla
  En darle gusto no tardo.

LIDORA
1030
Cuéntame, Zulema fuerte,
tu jornada.

ZULEMA
Tuve suerte;
ya prosigo.

LIDORA
Ya te aguardo.

ZULEMA
Romance (tirada)
  Al punto, Lidora hermosa,
que cogió su manto oscuro
1035
la enemiga de los hombres
y encubridora de insultos;
cuando el soberbio Boreas
a sus caballos les puso
en los acicates alas
1040
para que huyesen del mundo;
cuando el hijo de Hiperión,
vistiendo de negro luto
los antípodas, nos muestra
gozoso su aspecto rubio,
1045
a cuya vista las aves,
con los piquillos agudos,
siendo los sauces atriles,
forman al sol contrapuntos,
salí de Túnez alegre
1050
(sólo por buscar tu gusto;
que es mi brazo, bella mora,
a tus placeres conducto).
Con cien africanos moros
las anchas playas ocupo
1055
donde sus palacios tiene
el hidrópico Neptuno;
apenas pisé las aguas,
cuando al paso se me opuso
una nave que el piloto,
1060
sin dormir fue Palinuros,
porque aunque estando despierto
pretendió su fiero orgullo
que llevar, ver y vencer,
como el César, fuera junto;
1065
y en esta ocasión salieron
vanos los intentos suyos,
porque apenas embestimos,
cuando se bajó al profundo.
Era la gente cruzada
1070
de aquel Profeta desnudo
que ellos dicen que a su Dios
mostrar con el dedo supo;
pero ni su cruz, ni ellos,
ni su Dios, hicieron fruto,
1075
antes forzados bajaron
a besar el pie a Neptuno;
porque yendo yo a servirte,
noble Lidora, presumo
le faltara al cielo fuerza
1080
contra mi brazo robusto.
Al fin, adelante paso,
y seguro el agua surco;
y aunque en Malta lo supieron,
no salieron de sus muros.
1085
Y al tiempo que el rojo Febo,
cansado de dar al mundo
tan gran vuelta, en el ocaso
escondió su veloz curso
por entre pardos celajes,
1090
aunque a la vista confusos,
de la famosa Sicilia
descubrí sus altos muros;
tomé puerto en sus arenas
como cazador astuto,
1095
buscando a tiento la caza,
y de improviso la escucho.
Dividí luego en cuadrillas,
entre unos árboles mudos,
la gente, donde las aves
1100
sonaban tantos arrullos,
y yo, de ellos apartado
medio tiro de trabuco,
dándoles la seña cierta,
de verdes hojas me cubro.
1105
Allí estuve sin dormir,
que como la caza busco,
me fueron los ojos hojas,
aunque al fin ojos nocturnos.
Apenas sonaba el aire,
1110
cuando tengo por seguro
ser cristianos; que la noche
hace de las sombras bultos.
De esta suerte lo pasamos
todo el tiempo que tributo
1115
pagó el mar a las tinieblas,
por estar Febo difunto.
Hasta que saliendo el alba,
al Supremo Alá le plugo
que una mujer con tres hombres
1120
dieran materia a mi triunfo.
No les juzgué bien apenas,
cuando el alfanje desnudo,
y emprendiendo a todos cuatro,
mostré no tener segundo.
1125
Murió el uno y traigo tres,
y de lo que más presumo,
es porque son sicilianos,
cosa tanto de tu gusto.
Y yo, por mostrar, señora,
1130
en lo que a servirte acudo,
lo que más has de estimar,
a tus plantas lo reduzco
con mi boca, a quien suplico
no mire el presente rudo,
1135
sino la gran voluntad
con que en servirte me ocupo.

LIDORA
Quintilla
  Hasme dado tal contento,
Zulema, con tu victoria,
que me dice el pensamiento
1140
sean mis brazos la gloria
del gallardo vencimiento.

ZULEMA
Quintilla
  Tu discreción has mostrado,
y a nuevas obligaciones
quedo, señora, obligado,
1145
pues en tan breves razones
toda mi historia has pagado.
Quintilla
  No has mostrado ser mujer
en eso poco que hablaste,
dardo bien a conocer
1150
que mejor tú lo pagaste
que yo lo supe vencer.

LIDORA
Quintilla
  A quien eres corresponde,
gran Zulema, tu opinión.

REY
¡Mahoma divino! ¿Adónde
1155
llegará la discreción
que en esta mujer se esconde?
Quintilla
  Como veis que cara cuesta,
toda la carta ofrecéis
a quien el premio os apuesta.

ZULEMA
1160
Yo pienso que la tendréis,
gran señor, por muy bien puesta;
Quintilla
  mas si algún caso siniestro
contra vos en ofrecella
hice, como poco diestro,
1165
quede Lidora con ella,
y yo por esclavo vuestro.
Quintilla
  Y que así tratéis es justo
a quien no debe ignorar,
como yo, vuestro disgusto;
1170
que antes en darla a Lidora,
entendí que os daba gusto.

REY
Quintilla
  Ella está bien empleada,
como es justo que lo esté
una tan buena jornada,
1175
y yo su esclavo seré
si mi servicio le agrada;
Quintilla
  que tan buena servidumbre
(supuesto que la trajeras)
era de tu cara lumbre,
1180
y en no dársela, me dieras
extremada pesadumbre;
Quintilla
  que quien por su cuenta toma
servir con bríos, lozanos
mi valor, que el mundo doma,
1185
merece, no que cristianos,
mas que la sirva Mahoma.

LIDORA
Quintilla
  El favor, que no merezco,
dentro el corazón imprimo.

REY
Yo el presente os agradezco.
1190
y en señal de lo que estimo,
Zulema, este anillo ofrezco;
Quintilla
  recíbelo, no por paga,
sino en señal de afición.

ZULEMA
El será ocasión que haga
1195
mi brazo en otra acción
presa que más satisfaga.
Quintilla
  Que a toda la cristiandad
los dos juntos me obligáis
rinda a vuestra voluntad,
1200
pues vos con premios me honráis,
y vos con tanta amistad.

LIDORA
Quintilla
  Id a descansar, señor;
que cansado habréis venido.

ZULEMA
Agradezco ese favor,
1205
pero el haberos servido
es mi descanso mayor.

TIZÓN
Quintilla
  ¿Qué habemos de encarecer
la jornada, y el camino,
y dejarnos perecer
1210
sin dar un trago de vino
a quien rabia por beber?
Quintilla
  Que yo no busco regalo
en esta mísera vida,
sino vino bueno o malo;
1215
que ya sé que la comida
ha de ser con algún palo.
Quintilla
  Que si en cualquiera ocasión
los duelos con pan son menos,
yo soy de otra complexión;
1220
que no menos, sino buenos
mis duelos con vino son.
Quintilla
  Mas paciencia; ya me aplaco
entre esta perra canalla,
y mis flacas fuerzas saco;
1225
pero ¿qué paciencia se halla
do no conocen a Baco?

LIDORA
Quintilla
  Si me das, señor, licencia,
enviaré por Argolán.

REY
Sí, pero no en mi presencia.

ZULEMA
1230
Pues qué, ¿reñidos están?

LIDORA
Tuvieron cierta pendencia;
Quintilla
  mas el enojo destierra,
y vuelva a casa Argolán.

REY
Todo en tu gusto se encierra.

ZULEMA
1235
Vengan, y conocerán
los cautivos de su tierra.

REY
Quintilla
  Váyanle luego a buscar.

ZULEMA
Yo propio merezco ir.

LIDORA
Más me quieres obligar.

ZULEMA
1240
Sólo os procuro servir.

(Vase.)

LIDORA
Y yo os lo sabré pagar.

REY
Quintilla
  Porque puedas fácilmente
mejor, Lidora, informarte
de quién es aquesta gente,
1245
quiero con ella dejarte.

(Vase.)

LIDORA
El cielo tu vida aumente.
Quintilla
  ¿Qué tenéis? ¿De qué lloráis?
Mirad que no conocéis
en cuyo poder estáis;
1250
que aunque cautivos os veis,
me pena que os aflijáis:
Quintilla
  mostrad esa bella cara.

MARCELA
¡Ay, noble y hermosa mora!
Mi desdicha no repara
1255
en ser yo cautiva ahora,
sino en que fortuna avara
Quintilla
  con aquel honrado viejo
haya sido tan cruel;
que es tal su aspecto y consejo,
1260
que puede mirarse en él
el mundo como en espejo.
Quintilla
  Que te sirva yo no importa;
que bien lo sabré sufrir
si tu enojo se reporta;
1265
pero ¿en qué te ha de servir
quien tiene vida tan corta?
Quintilla
  ¿Cómo, señora, podrá
servir a tus pies rendido;
ni qué gusto te dará
1270
aquel que de ser servido
tan necesitado está?
Quintilla
  Si algún disgusto te diere
(que el darlo será muy cierto
con la mucha edad que tiene),
1275
venga en mí su desconcierto
al doble que mereciere.
Quintilla
  No ejecutes tu desdén
aunque mi padre te aflija;
hazme, señora, este bien;
1280
pague, señora, su hija,
que lo llevará más bien.

LIDORA
Quintilla
  Deja los tristes enojos,
pon a la tristeza calma,
enjuga los tristes ojos;
1285
que se me llevan el alma
aquellos blancos despojos.
Quintilla
  ¿Cómo te llamas?

MARCELA
Marcela.

LIDORA
Pues Marcela, no te aflija,
ni el ver cautivo te duela
1290
a tu padre, que otra hija
ha ya cobrado.

MARCELA
Consuela
Quintilla
  tu lengua mi corazón.

LIDORA
Dame, buen viejo, los brazos.

GERARDO
Que me deis será razón,
1295
vos los pies.

LIDORA
Estos abrazos
confirman nuestra afición:
Quintilla
  apretad los brazos más;
que el corazón me consuela
este abrazo que me das:
1300
ruégaselo tú, Marcela,
pues que más con él podrás;
Quintilla
  y en este punto diré,
aunque todo Túnez ladre,
que con mi padre encontré:
1305
¿gustaréis de ser mi padre?

GERARDO
Y vuestro esclavo seré.

LIDORA
Quintilla
  Pues enjugad esas canas,
y en presencia de los moros
disimulad.

MARCELA
Mucho allanas
1310
con tu valor.

LIDORA
Cesen lloros;
que somos, Marcela, hermanas.

TIZÓN
Quintilla
  Y a mí, ¿qué papel me dan
para cuando estemos solos?

MARCELA
Calla, Tizón.

TIZÓN
Callarán,
1315
pues nos va bien con los bolos.

(Sale ZULEMA.)

ZULEMA
A la puerta está Argolán.

LIDORA
Quintilla
  Pues dile que entre al momento:
¡cielos santos, qué incentivo,
dentro de mi pecho siento:
1320
que en ver a aquestos cautivos
todo el corazón reviento!

(Sale LEONIDO.)

LEONIDO
Redondilla
  Aunque de enojo rabiando
contra este Rey arrojado,
en oyendo tu mandado
1325
vine al punto.

LIDORA
Voy buscando,
Redondilla
  valiente Argolán, tu gusto.

TIZÓN
Escucha, Marcela, aquí:
¿No es éste tu hermano?

MARCELA
Sí.

LEONIDO
Agradecértelo es justo.

MARCELA
Redondilla
1330
  ¿Qué es esto, cielo supremo,
que tan desgraciada he sido
que a tu poder he venido?

TIZÓN
Alguna desdicha temo:
Redondilla
  disimula.

LIDORA
En esta hora
1335
estos cautivos me dan,
y he de mostrar, Argolán,
lo que mi pecho te adora.
Redondilla
  Todos me sirven a mí,
y porque veas mi celo,
1340
ellos y yo, sin recelo,
hemos de servirte a ti.

LEONIDO
Redondilla
  ¿Qué es esto, santo Profeta?

GERARDO
Dad las plantas a este viejo,
que por faltarle consejo,
1345
a besarlas se sujeta.

LIDORA
Redondilla
  ¡Plegue a Alá que no se inquiete!

LEONIDO
Buena ocasión se me ofrece.

LIDORA
¿Qué mucho, si lo merece,
que a besarlas se sujete?

LEONIDO
Redondilla
1350
  De muy poco os espantáis,
y porque no os ofendáis,
yo os pondré do merecéis;
que a mis pies honrado estáis.
Redondilla
  Conoceréis que mi celo
1355
mucho al vuestro se aventaja.
porque cuanto el cielo os baja,
tanto a mí me sube el cielo.
Redondilla
  ¿Vos a mis pies, viejo ingrato?
A cólera me provoca;
1360
no merece vuestra boca
ni llegar a mi zapato.
Redondilla
  Levantad; que habéis mostrado,
viejo, ser muy atrevido,
pues valor habéis tenido
1365
de llegar do habéis llegado.
Redondilla
  Ya que a mis pies os pusisteis,
debajo dellos es justo
que os veáis hoy por mi gusto,
pues tan atrevido fuisteis.
Redondilla
1370
  Hoy vuestra arrogancia loca,
viejo vil, castigaré,
poniendo mi altivo pie
sobre vuestra infame boca.
(Pónele el pie en la boca.)
Redondilla
  Y con esto se concluya
1375
vuestra muy grande insolencia,
que quien no tiene vergüenza,
dice que la tierra es suya.
Redondilla
  Levantad.

(Dale con el pie.)

GERARDO
¡Divino cielo!

TIZÓN
¡El puto que se arrodille!

GERARDO
1380
¡Que así un buen padre se humille
a un mal hijo!

LIDORA
De ese suelo
Redondilla
  levantad, padre, al instante,
y en vuestras manos protesto
que me pesa haberos puesto
1385
en las de aqueste arrogante.

GERARDO
Redondilla
  ¡Oh, mal hijo!

LEONIDO
¡Razón loca!
¿Yo tu hijo? ¡Linda traza!
Haré echarle una mordaza
si hijo me nombra su boca.

ZARRABULLÍ
Redondilla
1390
  ¿Qué digo? Señor Tizón,
acá estamos. ¿Con quién hablo?

TIZÓN
Cuerpo de Dios, con el diablo,
¡miren qué linda razón!

ZARRABULLÍ
Redondilla
  Mirar muy bien lo que habrá,
1395
que ha de comer alcuzcú.

TIZÓN
¡Que le coma Belcebú!
(Aparte.
Comiera aunque fuera cabra.

ZARRABULLÍ
Redondilla
  Venir conmigo, e yo hacer
lo que ver vos.

TIZÓN
Allá voy,
1400
porque tan hambriento estoy,
que al moro me he de comer.

(Vase.)

LIDORA
Redondilla
  Del enojo que te he dado
perdona; que más me aflijo,
de ver que, siendo tu hijo,
1405
tan vilmente te ha tratado.

LEONIDO
Redondilla
  ¿Conócesme tú?

MARCELA
Quisiera,
infame, no conocerte,
y antes de venir a verte,
que a mí la muerte me diera.
Redondilla
1410
  ¿Tú en este traje, villano?

LEONIDO
Sí, porque con este traje
doy afrenta a mi linaje
y a todo nombre cristiano;
Redondilla
  y aquese caduco viejo,
1415
a quien mi lengua solía
llamarle padre algún día
(de quien ahora me quejo),
Redondilla
  en este traje que ves
y con tu lengua profanas,
1420
pondré las infames canas
mil veces bajo mis pies;
Redondilla
  que se echa claro de ver
que ya de vosotros toma
justa venganza Mahoma,
1425
pues os pone en mi poder.
Redondilla
  Y tú, que tan atrevida
allá mostraste disgusto,
aquí seguirás mi gusto,
o pondré fin a tu vida.
Redondilla
1430
  Aquí no tendrás amparos,
pues tu fortuna te humilla.

LIDORA
Sentaos, padre, en esta silla;
que me enternece miraros.

MARCELA
Redondilla
  Moro, deja esa intención,
1435
porque no me has de vencer.

LEONIDO
¡Quién te pudiera poner
en medio del corazón!
Redondilla
  Marcela, yo he gozar
de tus brazos.

MARCELA
Serán lazos
1440
para ahogarte.

LIDORA
En estos brazos
puedes, señor, descansar.

GERARDO
Dame a besar esos pies.

LIDORA
Redondilla
  Haz treguas, cese el regar
con llanto, las blancas canas.

GERARDO
1445
Todo mi disgusto allanas.

(Siéntase en la silla.)

LEONIDO
No tienes que porfiar;
Redondilla
  que dueño llego a ser hoy
de tu hermosura, Marcela,
porque me sirve de espuela
1450
el afrenta que te doy.

MARCELA
Redondilla
  Mira que te mira Dios,
y que tu padre te mira.

LEONIDO
Podrá, Marcela, mi ira
satisfacer a los dos:
Redondilla
1455
  a Dios, porque le ofendí,
me lo pida junto todo;
y a mi padre, de este modo.

(Saca la daga.)

MARCELA
¡Tente, soberbio! ¡Ay de mí!

LEONIDO
Redondilla
  Viejo, mi gusto estorbáis
1460
tan sólo porque lo veis,
y porque no lo estorbéis,
haré que no lo veáis.
Redondilla
  Esta daga vuestros ojos
punzará.

(Dale con la daga en los ojos, y llevará GERARDO un lienzo con sangre.)

MARCELA
Tenle, Lidora.

LEONIDO
1465
Pues no lo verás; ahora
podrán cesar mis enojos.

LIDORA
Redondilla
  ¿En qué Libia te has criado,
Hircano tigre, o qué fiera
te dió la leche primera?

LEONIDO
1470
Aún no estoy desagraviado;
Redondilla
  que no puede mi rigor
sufrir tanto desdén junto;
ahora ha llegado el punto
de conocerlo mejor.
Redondilla
1475
  Humillad, viejo labrador,
a mi alfanje la cerviz,
que tenéis suerte infeliz,
pues hoy con fiero rigor
Redondilla
  la muerte os he de dar yo,
1480
pues vuestra hija atrevida
quiere que os quite la vida
con el rigor que mostró.
Décima
  Marcela, alto: a consentir
en mi gusto, o ver la muerte
1485
de este viejo.

MARCELA
¡Acerba suerte!
¿Qué mal me puede venir
mayor? ¿Puédese sufrir
que me deshonre un infame,
y que la sangre derrame
1490
del padre que me engendró?

GERARDO
Mejor es que muera yo,
que no su amiga te llame.
Décima
  Cierra los ojos al vicio,
y este caso no te tuerza;
1495
déjale que su vil fuerza
ejecute el sacrificio;
que será mejor servicio
al cielo, que está presente,
que padezca un inocente
1500
esta muerte apresurada,
que no verte a ti manchada
con acción tan insolente.

LEONIDO
Décima
  ¿Qué respondes?

MARCELA
Que le des.

LEONIDO
Pues ya le doy.

MARCELA
¡Tente, aguarda!

GERARDO
1505
Ea, hija, ¿qué te acobarda?

LEONIDO
¡Ha de morir!

MARCELA
Muera, pues;
mas no muera.

LEONIDO
Descortés
eres, infame, a mi gusto.

MARCELA
Que muera y no muera gusto.

LEONIDO
1510
Eso no tiene lugar.

MARCELA
Pues si muerte le has de dar,
que yo no lo vea es justo;
Décima
  los ojos cubrirme quiero.

(Cúbrese.)

LEONIDO
Ya le doy.

MARCELA
¿Que ya le das?

LEONIDO
1515
Sí, pues tan cruel estás.

MARCELA
Dale, lobo carnicero,
degüella el manso cordero,
que en tus acciones registro,
y tu gusto no administro
1520
por ser de vil interés,
un sacrificio al revés
en la causa y el ministro.

LEONIDO
Décima
  Acaba de resumir
lo que has de hacer.

GERARDO
¡Oh, Marcela!
1525
¿Qué cuidado te desvela,
hija, de verme morir?
No lo quieras diferir:
declara tu voluntad:
no te ciegue la lealtad
1530
que es justo tenerme a mí;
que en no decir luego sí,
pones duda en tu verdad.

MARCELA
Décima
  Pues no quiero, que haya duda,
sino que, patente el mundo,
1535
entienda que no hay segundo
a mi valor. ¿De qué duda
tu infame pecho? Sacuda
el golpe sin embarazo.

LEONIDO
Pues ya se ha llegado el plazo;
1540
ejecuto mi rigor.

MARCELA
¡Favor, Supremo Hacedor!

LIDORA
¡Detén, Argolán, el brazo!

(Detiene LIDORA a ARGOLÁN.)

LEONIDO
Décima
  ¡A detenerme has venido,
perra! Por el Alcorán,
1545
que ha de abrasar Argolán
a ti y al viejo atrevido
y aun el infernal bramido
has de temblar de mi furia,
pues tu presencia me injuria,
1550
cuando con soberbio bando
venga a Túnez abrasando
por vengarme de esta injuria.

(Vase.)

LIDORA
Décima
  ¡Favor, moros! ¿No hay alguno
que venga a favorecerme?

(Sale ZULEMA.)

ZULEMA
1555
Al mundo pienso oponerme
por ti, aunque soy sólo uno.

(Salen el REY y TIZÓN.)

REY
¿Quién, Lidora, fue importuno
a tu gusto? ¿Quién te dio
disgusto? ¿Quién se atrevió
1560
de los que en el mundo están?

LIDORA
El infame de Argolán
con guerra me amenazó:
Décima
  dijo que bien se me acuerde,
que a componer va una escuadra.

REY
1565
Calla, que perro que ladra.
Lidora, muy poco muerde.

TIZÓN
De esta vez mi amo se pierde.

REY
Poco tiene que perder,
según su vil proceder.

TIZÓN
1570
En este punto le dan,
al que prendiera a Argolán,
a Lidora por mujer.

(Vase.)

REY
Quintilla
  Desde hoy por mí se te ofrece,
pues lo merece mi fe.

(Vase.)

ZULEMA
1575
De Lidora gozaré,
pues mi valor lo merece.

(Vase.)

LIDORA
Buena ocasión se me ofrece,
pues que la gente se fue:
Redondilla
  venid, padre, y vos, hermana,
1580
que pues el cielo os guardó,
he de regalaros yo.

GERARDO
Contigo mi bien se allana.

LIDORA
Décima
  De mi condición extraña
podéis fiar.

GERARDO
Bien mostraste
1585
lo mucho que me estimaste,
pues con tu vista gallarda,
siendo el Ángel de la Guarda,
hoy a guardarme llegaste.

(Vanse.)
(Salen TIZÓN, y ZARRABULLÍ con alforjas, y ha de llevar un saquillo con higos, otro con pasas, otro con arroz, y un poco de carne.)

ZARRABULLÍ
Redondilla
  Si tú hacer lo que me ofreces,
1590
yo traer muy bien qué comer.

TIZÓN
Si quieres a Mahoma ver,
te lo mostraré mil veces.
Redondilla
  La Gramática, en mi tierra,
catorce años estudié,
1595
y muy bien a musa sé,
porque sólo aquesto encierra
Redondilla
  hoy su ciencia mi capricho,
y haré que lo puedas ver.

ZARRABULLÍ
Pues yo buscar qué comer.

TIZÓN
1600
Zarrabullí, ya te he dicho
Redondilla
  que comer es desatino
higos sin pan.

ZARRABULLÍ
Ya traerán.

TIZÓN
Venga abundancia de pan,
supuesto que falta vino.

ZARRABULLÍ
Redondilla
1605
  Yo voy por pan, pues te agrada.

(Vase.)

TIZÓN
Y ¿a quién no puede agradar?
¡Vive Dios, que le he de dar
al perro burla extremada!
Redondilla
  Veré lo que trae aquí
1610
en esta alforja el cuitado:
con un saquillo he encontrado;
higos son. ¿Higos a mí?
Redondilla
  Me dan enfado, ¡por Dios!
Y aquí, para la memoria,
1615
pasas: mala pepitoria.
Y ¿qué habrá en estotro? Arroz:
Redondilla
  algún Lucifer lo abra.
Otro envoltorio está acá:
veamos lo que será:
1620
¡Por Dios, que es carne de cabra!
Redondilla
  Y ¿asada está? Mal agüero;
¿carne asada he de comer?
Pero ¿qué tengo de hacer,
supuesto que no hay carnero?
Redondilla
1625
  Mal en mi estómago forja
cabra asada. ¿Qué haré?
Que si me destemplo, a fe
que ha de ser dentro la alforja:
Redondilla
  disimulemos, que viene.

(Sale ZARRABULLÍ con pan.)

ZARRABULLÍ
1630
¿En qué diablo haber pensado
que todo lo haber sacado?

TIZÓN
Moro honrado, así conviene;
Redondilla
  y ahora, mientras yo como,
para que me des contento,
1635
has de decir al momento
quién era tu madre, y cómo
Redondilla
  en este mundo te echó;
que si mi ciencia no yerra,
sospecho que alguna perra
1640
la primer leche te dió.

ZARRABULLÍ
Redondilla
  Yo, Tizón, ser africano,
y ser nacido en Tripol.

TIZÓN
Bueno vas.

ZARRABULLÍ
Adorar sol,
como señor soberano;
Redondilla
1645
  tener mi padre Argolante
con mi madre, que ser mora,
a quien belleza atesora
con gran extremo.

TIZÓN
Adelante.

ZARRABULLÍ
Redondilla
  Después que estar ya casada,
1650
puedes, cristiano, creer
que, como al fin ser mujer,
hacerse luego preñada.
Redondilla
  Venir a servir al Rey
mi padre, que te prometo
1655
ser hombre de buen respeto
y moro de buena ley;
Redondilla
  pero tener mala suerte,
que con ser hombre de hazañas,
un día, jugando a cañas,
1660
un caballero dar muerte.
Redondilla
  De la alteración murió
mi madre, y el mesmo día,
con una grande agonía,
a mí en el mundo me echó.
Redondilla
1665
  Morir ella, al fin, de parto,
y perra que criar perrico,
dar leche a mí cuando chico.

TIZÓN
A fe que me esfuerzo harto
Redondilla
  por darle fin al panote.

ZARRABULLÍ
1670
Morir mi madre Pompeya,
y quedar yo con plebeya
gente, desnudo y pobrete,
Redondilla
  aquí en servicio del Rey:
ya no saber decir más.

TIZÓN
1675
Basta: a Mahoma verás,
porque eres moro de ley;
Redondilla
  verás, valiente corsario:
los relieves que han quedado
he de poner en recado
1680
por si fuera necesario.
Redondilla
  Tú te has de poner aquí,
con los dos brazos cruzados
y con los ojos cerrados,
y estarás diciendo así:
Redondilla
1685
  «Ardúa, Mahoma, ardúa,
más que agua tiene el Po,
que ardúa quisiera yo,
y para tú moscardúa.»
Redondilla
  Diciendo esto, arriba mira,
1690
y luego a Mahoma verás:
Zarrabullí, ¿quieres más?

ZARRABULLÍ
Sólo que no ser mentira.

TIZÓN
Redondilla
  ¿Mentira yo? Parto listo;
que el negocio es harto grave.
1695
Andando yo en una nave,
hacer esta burla he visto.

(Vase.)

ZARRABULLÍ
Redondilla
  ¡Qué contento ser, señor,
si a Mahoma santo ver!
Nunca pensar merecer
1700
tan soberano favor.
Redondilla
  Ardúa, santo Mahoma,
tanto como el río Po:
¿Sí responde? Pero no,
que no parece ni asoma.
Redondilla
1705
  Ardúa: aquí se derriba
todo el palacio de Meca,
y aquí siciliano peca
sin ver a Mahoma arriba.

(Pone TIZÓN un cuero hinchado, y dice arriba:)

TIZÓN
Copla (estructura abierta)
  Ya estoy puesto en alta proa;
1710
alza los ojos y mira.

ZARRABULLÍ
Que castigar siciliano;
Redondilla
  hacer el Rey que encerrado
estar continua mazmorra.

TIZÓN
Pues ¿de qué te alteras, zorra?
1715
que la verdad te he contado:
Redondilla
  ¿No advierte que es majadero,
pues tan a pecho lo toma?
Porque en su tiempo, Mahoma
de sólo vino fue arriero.

(Arrójasele.)

ZARRABULLÍ
Redondilla
1720
  Yo os haré bien castigar
porque ser tan atrevido.

TIZÓN
La burla pesada ha sido,
mas yo la habré de pagar.


Jornada III

Salen el REY y ZULEMA.

REY
Quintilla
  Aquí, arrojado del viento,
1725
en una barquilla pobre
dicen que aportó.

ZULEMA
Contento
tengo, que pesar le sobre
a quien le falta el talento:
¡Bárbaro vil, que pudiera
1730
ser regalado y servido!

(Sale LEONIDO muy furioso, y CRISTO responde a los ecos.)

LEONIDO
Décima
  Ingrato cielo, ¿qué muralla?

CRISTO
Halla.

LEONIDO
Ni qué defensa un desdichado.

CRISTO
Echado.

LEONIDO
Cuyo deleite hoy consagrado.

CRISTO
Agrado.

LEONIDO
¿Una cruel sin afrentalla?

CRISTO
Halla.

LEONIDO
1735
Y pretendiendo deshonralla.

CRISTO
Honralla.

LEONIDO
Y aunque del mar tan afanado.

CRISTO
A nado.

LEONIDO
He de volver al regalado.

CRISTO
Ado.

LEONIDO
Por defender a quien me acalla.

CRISTO
Calla.

LEONIDO
Décima
  ¿Quién tal me diga? ¿El mundo tiene?

CRISTO
Tiene.

LEONIDO
1740
¿Alguna lengua desfrenada?

CRISTO
Nada.

LEONIDO
Sal, que mi rabia desespera.

CRISTO
Espera.

LEONIDO
¡Qué, por el cielo santo!
que si viniese aquí, sea quien fuera,
con una bofetada
1745
he de obligarle que a mis plantas muera.

(Sale CRISTO de pastor, descalzo, ensangrentados los pies, con un zurrón que llevará lo que se dice adelante.)

CRISTO
Lira
  En busca de una oveja
vengo, que sin mirar cuánto me debe,
de mi aprisco se aleja.
Amor es grande que mi pecho mueve;
1750
que me costó la vida,
y dame gran dolor verla perdida.
Lira
  ¡Ingratos hombres! ¿Cómo
así dejáis mi ley por vuestro gusto?
Pues a mi cuenta tomo
1755
premiaros siempre más de lo que es justo,
y veis que mi contento
le tengo siempre en dar por uno ciento:
Lira
  Decid, inadvertidos,
¿por qué atendéis tan poco a lo que importa?
1760
Pues veis que los sentidos,
la hacienda y el vivir, todo lo acorta,
y la mayor fortuna,
que al viento va, la tumba de la Luna.
Lira
  Tened, tened la rienda;
1765
que en el juego del mundo hay mil azares,
y es justo que se entienda
que paga leves gustos con pesares;
y el Cielo, a breves penas
da siempre gloria eterna a manos llenas.
Lira
1770
  Venid, ovejas mías,
mirad vuestro pastor, que al sol y al frío
las noches y los días,
con la cabeza llena de rocío,
os busca y os convida
1775
con paz eterna y con eterna vida.
Lira
  Sacad del duro pecho
algún balido, que en el mismo instante,
en firme amor deshecho,
el favor hallaréis en mí bastante;
1780
que el darlo es ordinario,
pues soy propio pastor, no mercenario.

LEONIDO
Lira
  ¿Eres, villano, a suerte,
aquel que respondió cuando yo hablaba?

CRISTO
Yo soy el que a la muerte
1785
me igualo en fuerzas.

LEONIDO
Pues responde, acaba,
¿dónde vas tan llagado,
de la planta al cabello ensangrentado?

CRISTO
Lira
  En busca de una oveja
1790
vengo, como me ves, pisando abrojos;
que la triste se aleja
de mi aprisco, por sólo darme enojos;
y es tal su daño horrendo,
que yo la busco, y ella me va huyendo.

LEONIDO
Lira
1795
  Pues ¿una oveja tanto
te importa a ti, pastor? Deja que muera.

CRISTO
¡Que tal digas me espanto!
Si me costó la vida, bueno fuera
dejarla de esa suerte
1800
donde un lobo voraz le diera muerte.

LEONIDO
Lira
  Por dicha, ¿la has llamado?

CRISTO
Mil veces han tocado a sus orejas
las voces que le he dado.

LEONIDO
Y ¿no responde?

CRISTO
Aquesas son mis quejas.

LEONIDO
1805
Dejadla por perdida.

CRISTO
¡Ay, que me cuesta mucha sangre y vida!
Lira
  Por los daños que ha hecho,
merece que un dragón fiero la trague,
y su lascivo pecho
1810
a mí los dejo todos que los pague;
y mi amor se revuelve,
que muera si a mi aprisco no se vuelve.

LEONIDO
Lira
  Eres tú un ignorante;
que si esa oveja que pintaste, fuera
1815
con vida semejante,
y por desgracia mía la tuviera,
luego que la encontrara,
en manos de mil fieras la entregara.

CRISTO
Lira
  ¡Ay, hombre, qué engañado
1820
vives; mira por ti, que esa sentencia
que en mi presencia has dado,
será al fin quien te tome residencia;
y pues a Dios no quieres
volverte, morirás!

(Hace como que se va.)

LEONIDO
Tente; ¿quién eres,
Lira
1825
  que muestras tal ultraje
de mí? ¿Quién eres, que me enoja el verte?

CRISTO
El que tomó este traje
para satisfacer lo que se arroja
tu condición dañada:
1830
débesme mucho y no me pagas nada.

LEONIDO
Lira
  A furia me provoco
de sólo haberte oído que te debo;
mas déjote por loco,
y a sufrir tus locuras me conmuevo.
1835
¡Mirad qué Marco Craso,
para poder debelle hacienda acaso,
Lira
  siendo un descalzo triste,
de andar entre las zarzas lastimado!

CRISTO
Pues en eso consiste
1840
lo que me debes, y por ti he pagado
que la vida me debes
y me la has de pagar.

LEONIDO
Necio, no pruebes
Lira
  mi furia e impaciencia:
vete, villano, porque yo me espanto
1845
que mi corta paciencia
haya podido ya sufrirte tanto.

CRISTO
Harto más he sufrido
yo por tu amor, y mal agradecido.

LEONIDO
Lira
  Vete, loco inocente,
1850
y no me enojes más, que si me enojas,
te pesará.

CRISTO
Detente;
y pues de aquí con tal desdén me arrojas,
y me tienes en poco,
aquí me has de pagar.

LEONIDO
¡Gracioso loco!

CRISTO
Lira
1855
  En este zurrón pobre
está lo que me debes; considera
si es justo que lo cobre,
pues lo pagué por ti.

LEONIDO
Verélo, espera;
pero de paso advierte
1860
que si me burlas te daré la muerte;
Lira
  mas porque no te ausentes
mientras en ver lo que es yo me embarazo,
y burlarme no intentes,
te quiero atar, pastor.

(Hace como que le ata)

CRISTO
Con otro lazo
1865
mayor estoy atado.

LEONIDO
Muestra el pobre zurrón: ¡oh, qué pesado!

CRISTO
Lira
  Si de sólo tocarlo
pesa tanto a quien hoy por ti lo lleva.
¿qué, pesará?

(Vase.)

LEONIDO
Mirarlo
1870
quiero, pastor, y hacer luego la prueba
si es lo, que dices llano,
y si mientes, tu muerte está en mi mano.

(Éntrase CRISTO, y LEONIDO saca lo que hay en el zurrón.)

LEONIDO
Décima
  Algún tesoro escondido
sin duda debe llevar
1875
en este zurrón metido,
y él se me quiere escapar
con aquel modo fingido;
Pero en breve hará mi mano
aquí el tesoro muy llano;
1880
que todo lo pienso ver,
si ya no viniera a ser
otro caballo Troyano.
Décima
  Pero que no lo seréis,
Zurrón, de ninguna suerte,
1885
está cierto, aunque encerréis
traición; que es muralla fuerte
esta que encontrada habéis;
y así, vuestras invenciones,
trazas embustes, traiciones.
1890
por inútiles condeno,
aunque traigáis en el seno
metidos diez mil doblones.
Décima
  Buena es la suerte primera,
pues he hallado una corona,
1895
y a muy buen tiempo viniera
para adornar mi persona,
si de todo el mundo fuera.
Pero aunque fuera del mundo,
ya su estimación no fundo;
1900
que era hacer un desatino,
siendo premio tan indino
a mi valor sin segundo.
Décima
  Y estos viles aparatos,
como de burlas resisto,
1905
siendo indignos de mis tratos:
vaya, los estime Cristo
allá en casa de Pilatos,
que tuvo por grande hazaña
ver que la judaica saña
1910
honrase sus sienes dinas
con la corona de espinas
y con el cetro de caña.
Décima
  Mas pasemos adelante,
puesto que mi furia aplaco
1915
por este pequeño instante,
para vaciar este saco
de aquel pobrete ignorante,
¡Linda joya, por mi fe,
pues una túnica hallé,
1920
y tras ella unos azotes:
parece que me da motes!
¿Azotes yo? ¿Para qué?
Décima
  ¿A mí túnica? ¿Soy loco,
o por dicha galeote,
1925
pues me estiman en tan poco,
que me muestran el azote?
A cólera me provoco.
Veamos qué queda acá:
una soga, bueno está:
1930
esta obligación os debo;
vos la pagaréis, mancebo,
como luego se verá.
Décima
  Todo lo que hay he sacado,
y no hallo relación
1935
de lo que me habéis cargado,
porque estos vestidos son
de un hombre crucificado.
Miremos si algo se queda:
una cruz, para que pueda
1940
decir con fiero rigor
que burló de mi valor
un manso en esta arboleda.
Décima
  ¿Así burlar mis intentos
vuestra malicia quería
1945
con tan varios instrumentos?
Allá, al Hijo de María,
que sabe de estos tormentos;
que a mí no se me ha de dar
burla de tanto pesar.
1950
Y para que no os burléis
otra vez, lo pagaréis
en este mismo lugar.
Décima
  ¡Infame! ¿De esta manera
pensasteis burlarme vos?
1955
Veréis mi venganza fiera;
que aunque fuera el mismo Dios,
sin castigo no se fuera,
que le diera mi semblante
mil muertes.

(Descúbrese un crucifijo, y dice, puesto a las espaldas, CRISTO)

CRISTO
Tente, arrogante.

LEONIDO
1960
¿Qué es esto, divino Alá?

CRISTO
No te espantes.

LEONIDO
¿Quién será
el que ahora no se espante?

(Cae en tierra LEONIDO.)

CRISTO
Romance (tirada)
  Levanta y oye, Leonido,
si ya tu vida malvada
1965
no te limita las fuerzas;
que suele el vicio agotarlas.
Ya, Leonido, llegó el tiempo
en que al justo satisfagas
lo mucho que has mal llevado,
1970
haciéndome tu fianza,
considera que has usado
mal de mis mercedes santas,
porque a mercedes de Dios,
pecados no es buena paga.
1975
Mira mi cuerpo, y verás
sí he pagado por tu causa
las maldades que mil veces
me dijiste que pagara.
A un sacerdote le diste
1980
un bofetón, y en mi cara
sonó el golpe; que son Cristos,
como la Iglesia lo canta.
Son mis espejos, y tú,
con mano descomulgada,
1985
romper quisiste el espejo
a donde Dios se miraba.
Muchas doncellas ilustres,
nobles, prudentes y sabias,
por ti dejaron de serlo;
1990
mira qué pesada carga.
A muchos has deshonrado,
que de honrados se preciaban,
sólo por echar mi honra,
como la echaste, en las plazas.
1995
Mira a Gerardo, tu padre,
las injurias, las infamias
que usaste, fiero y cruel,
con aquellas nobles cañas.
Mira estas manos, Leonido,
2000
con dos clavos taladradas,
y mira luego las tuyas
de tu buen padre en la cara.
Mira mi pecho también,
pasado con una lanza,
2005
y mira el tuyo ocupado
en deshonrar a tu hermana.
Dime ¿qué aguardas, Leonido?
Dime, Leonido, ¿qué aguardas?
Y ¿con qué piensas pagar
2010
lo que mis, deudas te alcanzan?
Hoy, Leonido, he de cobrar
las honras, las bofetadas,
las afrentas, los insultos
que cargaste en mis espaldas.
2015
Todas las pagué por ti;
mas hoy pretendo cobrarlas;
que es ya tiempo que se vea
satisfecha la fianza.

LEONIDO
Confieso, divino Dios,
2020
que son mis maldades tantas,
que será imposible cosa
que al justo las satisfaga.
Confiésoos por Dios eterno,
cuya bondad soberana,
2025
si bien en personas trina,
es una esencia sagrada.
Confiésoos sacramentado,
y que me pesa en el alma,
por ser quien sois sin mirar
2030
otro castigo ni paga.
Propongo de no pecar
y apartar con eficacia,
Señor, de vuestras ofensas,
las ocasionen que dañan.
2035
De confesarme propongo
si hay con quién, y si no, valga
esta confesión que hago
humillado a vuestras plantas.
Vos sois sumo sacerdote,
2040
y así, mis culpas aguardan
absolución, pues la lengua
todos mis vicios declara.
A mis contrarios perdono,
y mi vida, aunque tan mala,
2045
en satisfacción ofrezco,
si es satisfacción que basta.
Como os lo pido, Señor,
confío que esas entrañas
me otorgarán el perdón,
2050
a quien se sigue la gracia,
porque muriendo con ella,
merezca, Señor, mi alma
gozar de vuestra presencia
en las celestiales salas.

CRISTO
Redondilla
2055
  Aun tienes buena ocasión,
Leonido; el vicio despide,
porque jamás a quien pide
supe negar el perdón.
Redondilla
  Procura de refrenar
2060
el desbocado caballo
del vicio; que en refrenallo
está tu gusto o pesar,
Redondilla
  si gusto has de conseguir,
pon rienda de modo al gozo,
2065
que no te engañe el ser mozo,
porque es incierto el vivir.
Redondilla
  Aquí estoy; el mundo entienda
que en la cruz se ven mis brazos
para dar de padre abrazos
2070
al pecador que se enmienda:
Redondilla
  mira lo que por ti hago:
vida y sangre derramé.

LEONIDO
La vida y sangre daré
si con vida y sangre pago:
Redondilla
2075
  yo ofrezco desde este día
verterla toda por vos;
pero la sangre de Dios
no se paga con la mía.
Redondilla
  De verterla tengo gusto
2080
para empezar a pagaros,
pero no podré dejaros
satisfecho todo al justo,
Redondilla
  porque en paga por Dios hecha,
por mucho que me despeje,
2085
es imposible que deje
la fianza satisfecha.
Redondilla
  Pero, soberano Dios,
para tal obligación,
haced en mí ejecución,
2090
que todo me entrego a vos.
Redondilla
  Y aunque mi inicua conciencia
merece castigo fiero,
de vuestro aspecto severo,
apelo a vuestra clemencia.

CRISTO
Redondilla
2095
  Si lo cumplieres así,
mi auxilio no faltará;
ea, Leonido, basta ya;
quédate, y mira por ti.

(Córrese la cortina.)

LEONIDO
Redondilla
  ¿Quédate, y mira por ti?
2100
con tal extremo será,
señor, que el mundo podrá
tomar ejemplo de mí.
Octava real
  Vaya fuera el alfanje que he ceñido,
la manga y capellar vayan afuera;
2105
el turbante también; que me ha tenido
el sentido burlado en la carrera
del inmenso Señor que me ha sufrido
lo que, a no ser un Dios, jamás sufriera;
que es justo conocer que está a mi cargo
2110
larga cuenta que dar de tiempo largo.
Octava real
  ¿Qué cuenta podrá dar quien tan sin cuenta
ha vivido muriendo tiempo tanto,
llevando por blasón hacer afrenta
al que es entre los santos el más santo,
2115
sin mirar que las culpas siempre cuenta
el Rey que reina en el eterno llanto?
Y, en fin, ha de llegar el peligroso
tránsito breve y término forzoso.
Octava real
  Venid, túnica; vos seréis marlota
2120
y defensa del cuerpo más enorme
que el mundo todo vio, cuya derrota
a la divina ley fue desconforme;
servidme, pues, desde hoy de fuerte cota,
para que así mi vida se reforme;
2125
que espero, sin tener algún descargo,
terrible tribunal y juicio largo.
Octava real
  Y vos, corona, traspasad mis sienes,
trayendo a la memoria mis maldades,
por cuya causa los celestes bienes
2130
de mí se ausentan; y en mis mocedades
dadme valor, que expíe los vaivenes
de mi torpe vivir y ceguedades;
y el tiempo del jüicio es temeroso,
aun a los mismos santos espantoso.
Octava real
2135
  Pues si a los santos, que con vida santa,
al que vida les dio siempre han servido,
y el pensar en la cuenta les espanta
de tal modo, que pierden el sentido,
a quien así en maldades se adelanta,
2140
quien tanto y tan sin orden ha vivido,
¿dónde vendrá a parar, siendo en su cargo
muchas las culpas, débil el descargo?
Octava real
  Salid aprisa, lágrimas, del pecho;
que ya los ojos prestan franca puerta,
2145
hasta tanto salid que esté deshecho,
y su dureza en cera se convierta.
Salid, que es el salir de gran provecho;
no aguardéis a salir, que es cosa cierta,
en el trance final, aunque es piadoso,
2150
recto el Juez, y entonces riguroso.
Octava real
  Salga el infierno todo y sus secuaces,
y así de sogas me prevengo luego.
Vos, soga, me honraréis; que estos disfraces
le causan a Luzbel desasosiego,
2155
por ver que con mi Dios quiero hacer palces
lo que hasta conseguirlo, no sosiego,
y no esperar con un regalo tierno
punto en que va a gozar de Dios eterno.
Octava real
  Y vos, divina cruz, en quien la vida
2160
perdió la vida por el hombre humano,
a mi pecho iréis continuo unida,
porque con vos el paso tengo llano.
Si me servís de escudo, la subida
del cielo tengo cierta; que en mi mano
2165
me deja Dios el gozo sempiterno,
o penar para siempre en el infierno.
(Salen el REY y ZULEMA.)
Octava real
ZULEMA
  Detén el paso; que si mal no escucho,
ya la voz de Argolán he conocido,
y con mil dudas temeroso lucho,
2170
según de las que he entendido.

REY
No tienes que dudar, porque no es mucho
que haya vuelto a su ley el fementido,
pues sabes, gran Zulema, y es muy llano,
que nunca fue buen moro el mal cristiano.
Octava real
2175
  Si mientras de su Dios la ley seguía,
jamás, como era justo, la guardaba;
¿de qué te espantas, di, que en este día
el engaño le lleve en que pensaba,
busque el pesar y deje la alegría
2180
con que en Túnez el tiempo le gustaba;
que el que ofender su Dios a cargo toma,
también querrá ofender al gran Mahoma.

ZULEMA
Octava real
  Sin duda que es verdad nuestra sospecha,
que arrodillado allí, si mal no veo,
2185
está; pero ya sabes, no aprovecha
contra su furia riguroso empleo.

REY
Muestra al llegar valor, y con deshecha,
cógele de las sogas.

ZULEMA
El trofeo
mayor que hombre ganó tengo en mi mano,
2190
si con ellas hoy prendo a este cristiano.

LEONIDO
Octava real
  Llegad, llegad, ministros del infierno;
llegad, feroces lobos, a esta oveja,
que por haber vivido sin gobierno,
a voces de mí mismo formo queja.
2195
Llegad, pues que lo quiere el sempiterno,
que en mis manos mi gloria o pena deja,
y os hace en mi mudanza ser registros,
siendo de su furia los ministros.
Octava real
  Llegad, y no temáis; que ya Leonido
2200
no es aquel que otro tiempo en este puesto
aniquiló, furioso y atrevido,
de vuestra fuerte escuadra todo el resto.
Llegad, moros, llegad, porque vencido,
y a no volver furioso está dispuesto;
2205
que aquel león que visteis tan severo,
hoy le tenéis aquí manso cordero.

ZULEMA
Octava real
  ¿Si podremos llegar, o si éste ordena
contra nuestro valor fieras traiciones,
y siendo de este mar cruel sirena,
2210
nos quiere atraer así los corazones?
¿Si es por dicha en la voz feroz hiena,
y con estas astutas invenciones,
que lleguemos procura, y en llegando,
su furia ejercerá como otro Orlando?

LEONIDO
Octava real
2215
  No temas, gran Zulema: llega, toma
la soga que en mi cuello ves pendiente;
que si servir pretendes a Mahoma,
así le sirves tú, y yo al inocente
cordero que nació de la paloma
2220
limpia a quien ofendí.

REY
Zulema, tente;
que mostrar mi valor y esfuerzo quiero,
prendiendo a este furioso carnicero.
Octava real
  Ya le tengo.

(Cógele de la soga.)

ZULEMA
Buen lance hemos echado.

REY
A Túnez le llevemos.

LEONIDO
Eso estimo:
2225
con vuestra cruz, mi Cristo, voy cargado
a imitar vuestros pasos hoy me animo;
atinque mis culpas son en tanto grado,
que de sólo pensarlo desanimo,
y llevarlas no puedo; mas yo creo
2230
que seréis en mi ayuda Cirineo.

(Vanse.)
(Salen LIDORA y TIZÓN, y llevan un Niño Jesús.)

LIDORA
Romance (tirada)
  Prosígueme la lición
de ayer tarde, porque quiero,
pues solos ahora estamos,
aprovecharme del tiempo.

TIZÓN
2235
Ya los Artículos sabes,
el Padre nuestro y el Credo,
también el Ave María.

LIDORA
Todo eso lo sé, y lo creo.

TIZÓN
Pues oye, escucha, señora;
2240
te enseñaré los preceptos
que, para gozar su vista,
nos manda Dios que guardemos.

LIDORA
¿Cuántos son?

TIZÓN
No más de diez.

LIDORA
Qué, ¿en solos diez Mandamientos,
2245
consiste la salvación
de un cristiano?

TIZÓN
En solos esos.

LIDORA
Pues di presto cuáles son;
pero escúchame primero.
Vuélveme a decir el cómo
2250
murió, siendo Dios inmenso,
porque así se contradice,
que no puede en un sujeto
haber mortal e inmortal,
haber temporal y eterno.

TIZÓN
2255
Dices muy bien; pero mira:
por el pecado primero
que contra Dios cometió
Adán, la fruta comiendo,
quedamos sus descendientes
2260
condenados al infierno,
sin esperanzas que el mundo,
pudiera darnos remedio;
porque como era el delito
hecho contra Dios inmenso,
2265
otro inmenso solamente
bastaba a satisfacerlo.
Esto acá no era posible;
y así el sacrosanto Verbo,
de amor del hombre movido,
2270
quiso pagar estos yerros.
Y como al fin siendo Dios
tan poderoso y eterno,
tan inmortal y tan sabio
(como lo es su Padre mesmo),
2275
no era posible el morir,
vistióse del traje nuestro,
naciendo de una doncella,
la mejor de tierra y cielo.
Esta es la Virgen María,
2280
de perseguidos consuelo,
de pecadores amparo
y de afligidos remedio.
Désta, en un pobre portal,
nació niño, humilde y tierno,
2285
y al fin después padeció
lo que has oído en el Credo.

LIDORA
Y dime, Tizón, ¿podré
ver yo a Dios?

TIZÓN
No puedes verlo
estando en carne mortal;
2290
que nadie lo ve en el suelo.

LIDORA
Siquiera un retrato suyo.

TIZÓN
Retrato, yo te le ofrezco:
uno tengo yo, señora,
de aquel tan felice tiempo
2295
de cuando Dios era niño.

LIDORA
Dámelo; que a un niño tierno
mejor le caerán amores,
y es el que tengo en exceso.

TIZÓN
Redondilla
  Este es, Lidora, el espejo
2300
en quien el cielo se mira.

LIDORA
De gozo el alma suspira
con mirarle.

TIZÓN
En él te dejo
Redondilla
  cifrado todo el consuelo,
el contento, la alegría,
2305
poder y sabiduría
de todo el empíreo cielo.

(Vase.)

LIDORA
Redondilla
  Tizón, la sala despeja,
y pues siempre fuiste fiel,
guarda la puerta, y con él
2310
un poco a solas me deja.
Romance (tirada)
  Solos habemos quedado,
Eterno Niño, los dos,
para que mi obscura noche
alumbréis con vuestro sol.
2315
Decid, Cordero divino,
¿quién tanta dicha me dio,
que siendo como soy perra,
os tenga en mi mano yo?
¿Cómo os deja vuestra Madre
2320
en mi poder? Mas no erró;
que si a mí perra me llaman,
vos sois gigante y león.
Volvedme el rostro, bien mío,
a mirar un corazón
2325
que por los ojos se sale
todo por veros a vos.
Pero no queréis mirarle,
por nacer como nació
en tierra que sólo os nombra
2330
por ignominia o baldón.
Sé que soy vuestra enemiga,
porque el agua me faltó
del bautismo verdadero;
pero, divino Señor,
2335
permitid me la concedan,
y porque no falte yo,
daré tanta de mis ojos,
que baste a lavar mi error.
Niño hermoso de las niñas
2340
de mis ojos, sabéis vos
que, a poder sacarlo, al punto
os diera mi corazón.
Dicen que no negáis cosa
a quien pide con fervor;
2345
piedad, mi Niño y Señor,
no me tratéis con rigor,
que si lágrimas os mueven,
lágrimas vertiendo estoy.

(Llora, y salen GERARDO, DIONISIO, MARCELA y TIZÓN.)

MARCELA
Romance (tirada)
  A tus pies, Lidora hermosa,
2350
mi querido esposo llega,
porque es justo te los bese
como a su señora y reina.

DIONISIO
Tus plantas me da.

LIDORA
Levanta;
que no es bien que esté en la tierra
2355
un marido de mi hermana.
¿Cómo estás?

DIONISIO
Como el que llega
al puerto donde descansa,
después de largas tormentas.

LIDORA
¿A qué vienes?

DIONISIO
Si me escuchas,
2360
dirélo en breve.

LIDORA
Esa prenda.
(Dale el Niño.)
Guarda, Marcela, entretanto.

MARCELA
Basta mandarlo tu Alteza
para que la guarde yo,
aunque diferente fuera.

DIONISIO
2365
Un día, Lidora hermosa,
que las escuadras soberbias
de la gran Túnez llegaron
a Alicata a tomar tierra,
quiso mi desgracia, o quiso
2370
Dios, porque a verte viniera,
que mi esposa con su padre,
un criado y yo, la fresca
estuviéramos tomando
en la apacible ribera
2375
del mar, sirviendo de alfombra
a los cuatro sus arenas;
cuando estando descuidado,
Dios, que las cosas ordena
(del modo que más conviene,
2380
conforme su Providencia),
permitió que nos hallaran
los moros; pero yo, apenas
lo sentí, cuando desnudo
el acero en mi defensa.
2385
Un rato me resistí,
mas al fin, como ellos eran
muchos, de dos estocadas
me hicieron medir la tierra.
Dejáronme, al fin, por muerto
2390
en la apacible ribera,
donde con mi sangre propia
daba esmalte a sus arenas.
Y viéndome de esta suerte,
me privó su fortaleza
2395
de las cosas que en el mundo
de mayor consuelo me eran;
y a mi esposa me robaron
y este viejo, cuyas hebras
blancas en barba y cabello,
2400
toda Alicata respeta.
Quiso el cielo, noble mora,
que mis heridas tuvieran
buen suceso, y así en breve,
sano y libre me vi de ellas.
2405
Así que yo me sentí
con alivio de las penas,
cuando intenté mi jornada,
aunque con pequeñas fuerzas.
Pretendí, Lidora, hablar
2410
(si bien cautivas mis prendas,
pero con salud); mas veo
aquellas dos luces muertas,
sus dos soles eclipsados,
de cuyos rayos pudieran,
2415
si al sol le faltara luz,
participar las estrellas.
Veo sin vista a mi padre,
y a mi esposa casi ciega
de las lágrimas que vierte
2420
por quién es justo las vierta.
Veo que un traidor, señora,
de esta noble casa vieja
las ventanas ha cerrado,
porque nadie habite en ellas.
2425
Las lunas de aquel espejo,
en quien la honra reverbera,
rompió, porque sus maldades
no se notasen en ellas.
Consideró que a la luz
2430
de su padre era bajeza
hacer las obras que hace,
y así le puso en tinieblas.
A él le quitó la vista,
y a mí, que le hallo sin rienda,
2435
me ha quitado el corazón.

LIDORA
Basta, Dionisio, sosiega:
da lugar al tierno llanto;
que quiere Dios que no vea
Gerardo lo que hace su hijo,
2440
que si lo viera, muriera.
¿Tú vienes a rescatallos?

DIONISIO
La más parte de mi hacienda
en plata he vuelto, por dar
lo que por ellos pidieran.

LIDORA
2445
Si en mi mano su rescate,
Dionisio noble, estuviera,
sin dinero los librara,
aunque aumentara mis penas;
pero no puedo yo darlos;
2450
que aunque es verdad soy su dueña,
y me sirven, pero tengo
al Príncipe dependencia,
y no puedo.

GERARDO
Sabe Dios,
hijo, que yo no quisiera,
2455
aunque muriera, dejar
de Lidora la presencia,
que como a Marcela estimo,
por ver que tiene Marcela
en ella una noble hermana,
2460
y yo una hija tengo en ella.

DIONISIO
Yo no basto a dar las gracias
de ver que mis caras prendas
con tanto respeto tratas;
y el cielo premio te ofrezca.

(Sale ZARRABULLÍ.)

ZARRABULLÍ
2465
¡Albricias, señora, albricias!

LIDORA
Darélas según las nuevas.

ZARRABULLÍ
Que traen preso a Argolán,
el Rey y el fuerte Zulema.

(Vase.)

MARCELA
El cielo nos junta a todos:
2470
Dionisio, muestra prudencia;
que jamás he visto a este hombre
sin causarme mucha pena.

(Salen el REY y ZULEMA, y éste lleva una carta, y ZARRABULLÍ saca de la soga a LEONIDO.)

ZARRABULLÍ
Quintilla
  ¡Ande el esclavo!

LEONIDO
Si soy
siervo y en cadena vengo,
2475
infinitas gracias doy
a Dios, pues tal dicha tengo,
que a satisfacerla voy.

REY
Décima
  Ya, Lidora, se ha cumplido,
lo que mandaste, al instante,
2480
pues en cadena he traído,
como ves, al arrogante
que dices que te ha ofendido:
darte gusto he procurado,
y aunque a muerte condenado,
2485
le traigo hoy a tu presencia;
puedes la justa sentencia
revocar.

LIDORA
Hasme obligado,
Décima
  príncipe invicto, de suerte,
con tu término cortés,
2490
que aunque me esfuerce a vencerte
con las cortesías, es
muy imposible que acierte;
así, conociendo voy
en el estado que estoy,
2495
por mil diversos motivos,
que son tuyos los cautivos,
y yo también tuya soy.

LEONIDO
Décima
  A vuestras plantas tenéis,
padre, aquel que no merece
2500
nombre de hijo: bien podéis
pisarme; que el cielo ofrece
ocasión en que os venguéis.
Ya, padre, el cielo ofendido,
a vuestros pies me ha traído;
2505
que es justo, pues mi altivez
poneros quiso a mis pies,
que esté a los vuestros rendido.
Décima
  Antes que vaya a morir,
padre, os quiero suplicar
2510
(si me quisiereis oír)
que seáis padre en perdonar,
pues fuisteis padre en sufrir.
A vuestras plantas estoy:
mirad que vuestro hijo soy,
2515
y aunque tanto os he agraviado,
es bien vaya perdonado,
pues que ya a la muerte voy.
Décima
  Ya voy a pagar a Dios
las ofensas; a vos, padre,
2520
también; perdonad los dos,
que di la muerte a mi madre,
y esto no lo sabéis vos.
Al campo, estando preñada,
la saqué, y vióse acosada,
2525
cuando una niña parió,
la que una osa se llevó
en la boca atravesada.
Décima
  Quise seguirla y no pude;
que mi madre voceaba,
2530
diciendo que intento mude,
porque el parto le duraba,
y así, que a su pena ayude.
Dejé la osa perseguida,
volví a la mujer, y hallé
2535
lo que tanto me consuela,
otra hija, que es Marcela,
en tierra, recién nacida.

GERARDO
Décima
  Hijo, basta; que aceleras
mi muerte con tal tormento:
2540
edad cansada, ¿qué esperas,
pues que sirve de sustento
mi misma sangre a las fieras?

LEONIDO
El darme perdón os cuadre
deste descontento, padre,
2545
porque tal mi enojo fue,
que con la daga saqué
luego del mundo a mi madre.
Quintilla
  Esto es, padre, lo que pasa;
todo el mal os viene junto,
2550
y aunque la razón me abrasa,
ella murió, y luego al punto
a Marcela llevé a casa.
Décima
  Esta muerte di a entender
que del parto sobrevino,
2555
y así no vino a creer
que tan fiero desatino
sólo yo lo pude hacer.
Estas mis maldades son,
de todas pido perdón,
2560
porque la muerte me espera;
vuestro valor no difiera
de darme la absolución.

REY
Quintilla
  Zarrabullí, lleva luego
donde te dije, a Argolán.

LEONIDO
2565
Que me perdonéis os ruego,
porque aguardándome están
madero, cuchillo y fuego.

GERARDO
Décima
  Pues tu vida se desvía
de cualquiera perdición,
2570
y para la gloria guía,
dete Dios su bendición,
hijo, junto con la mía.

LEONIDO
No lloréis, padre y señor,
que me causáis gran dolor,
2575
y llorar Dor mí es en vano;
dadme a besar esa mano
en señal de paz y amor.
Décima
  Adiós, Marcela; esos brazos
me da; mi Dionisio, adiós,
2580
que se han llegado mis plazos;
y perdonadme los dos.

MARCELA
El perdón y mil abrazos
te daremos.

LEONIDO
Gran Lidora,
ya se ha llegado la hora;
2585
esas prendas te encomiendo.

LIDORA
Tú vas a morir, y entiendo
que mi pecho sangre llora.

ZARRABULLÍ
Décima
  ¡Venga el perro!

(Vanse.)

REY
Ya se ha ido;
dónde va, sabrás después;
2590
y pues vivo le he traído,
será razón que me des
la mano como a marido.
Tu palabra diste.

LIDORA
¿Pues?

REY
Que me la cumplas te pido.

LIDORA
2595
En todo andas cortesano,
y pues en ello yo gano,
puesto que lo trabajaste,
ya que mi mano ganaste,
digo que te doy la mano
Romance (tirada)
2600
  Con mucho gusto.

ZULEMA
Detente,
(Va a darle la mano y se detiene.)
valeroso Belerbeyo,
y antes que le des la mano,
escucha lo que refiero.
Tu padre el Rey, que ha diez años
2605
que, como sabes, su cuerpo
ocupa, por mucha edad,
una cama estando enfermo;
que aunque no tiene otros males,
solamente bastan éstos,
2610
pues nunca tiene salud
un hombre en llegando a viejo
sabiendo que pretendías
tomar estado, y sabiendo
dabas la mano a Lidora,
2615
tan digna de merecerlo,
me manda que al tiempo mismo
que quisieses tratar de ello,
tomando resolución,
te diese, señor, un pliego,
2620
el cual de su propia mano
escribió el anciano viejo;
que no fiarlo de otro
es sin duda un gran secreto.
Esta es la carta, señor;
2625
yo cumplo su mandamiento,
pues que te la di en el punto
que te casas.

REY
¡Bueno es eso!
Pues ¿qué pretende mi padre?

ZULEMA
Eso no puedo saberlo;
2630
cerrada me dio la carta,
y cerrada te la entrego.

REY
Léela tú.

(Abre la carta ZULEMA.)

LIDORA
¿Oyes, Marcela?
Si permitiesen los cielos
que no llegase a tener
2635
este casamiento efecto...

ZULEMA
Toda es, señor, de su mano.

REY
Léela, acaba; que ya veo
que es letra suya.

ZULEMA
Así dice:
Estáme, señor, atento.
(Lee la carta ZULEMA.)
Endecasílabos sueltos (tirada)
2640
  «Hijo, por haber entendido, que quieres
dar a Lidora la mano de esposo, os aviso
como no era vuestra igual, porque habrá
diez y seis años que yendo a caza de cristianos,
en la ribera del Alicata, heredad
2645
famosa de la isla de Sicilia, se la quité a
una osa de la boca, que con feroz violencia
la llevaba. Ella desciende de cristianos,
y así no os conviene por no ser vuestra
igual, ni con mi gusto haréis semejante
2650
casamiento. Y advertid que, de hacer lo
contrario, os podría resultar alguna gran
desgracia, por la indignación que pudiera
tomar nuestro gran profeta Mahoma. Alá
os guarde. Vuestro padre, AMETE, SULTÁN.»

REY
Romance (tirada)
2655
  ¿Qué es esto, divino Alá?

TIZÓN
Que llegó el impedimento
a la primer monición.

GERARDO
¿Qué esto, divino cielo?

TIZÓN
Desgracia grande, a fe mía:
2660
si hay Papa en Túnez, pedirle
dispensación.

GERARDO
Calla, necio:
tú mi hija eres, Lidora,
porque si mal no me acuerdo,
las razones de Leonido
2665
conforman con este pliego.

LIDORA
Vuestra hija soy, ¡oh Gerardo!
Y gusto tanto de serlo,
que estimo la filiación
más que de Túnez el reino:
2670
Marcela, dame los brazos,
pues tal hermana granjeo.

MARCELA
Brazos, pecho y corazón,
con el alma te prevengo.

REY
¡Vive el cielo, ingrato padre,
2675
que por el aviso vuestro
quisiera daros mil muertes!

TIZÓN
Otra pendencia tenemos:
bueno fuera haber marchado
y no estar aquí; que creo
2680
que hemos de majar esparto
por el porte de aquel pliego.

REY
¿No me dejarás gozar
de Lidora por lo menos
cuatro días, y después...

TIZÓN
2685
Después que la papen duelos:
él te aborrece, Lidora.

LIDORA
Permita, Tizón, el cielo,
que me desprecie Argolán.

TIZÓN
Sí hará; que está bien lo hecho.

REY
2690
Al fin, ya soy rey de Túnez,
y esta vez, como rey, quiero
mostrar mi heroico valor.
Parte, Tizón, al momento,
y si no han muerto a Leonido,
2695
di que venga aquí; que intento
dar a todos libertad
y os vayáis a vuestro reino.

LIDORA
Muestras, señor, ser quien eres.

REY
Lo que importa es que al momento
2700
que Leonido venga, os vayáis
antes que me maten celos.

(Sale ZARRABULLÍ alborotado.)

ZARRABULLÍ
Si quieres ver a Argolán,
invicto rey Belerbeyo,
alza los ojos y mira.

(Descúbrese una aparición donde está LEONIDO crucificado, ensangrentado y con corona de espinas.)

REY
2705
¿Qué es esto? ¿Argolán ha muerto?

LEONIDO
Ya, padre, ha llegado el plazo
de satisfacer al cielo
las ofensas, las maldades,
las injurias que le he hecho.
2710
Ya, padre, permite Dios
que los muchos vituperios
de que yo le hice fianza,
los pague en este madero.
Ya te agradezco y estimo,
2715
famoso rey Belerbeyo,
que me pagues como rey,
pues me das un reino eterno.

MARCELA
Hermano, ruega por mí
cuando estés gozando el cielo,
2720
y por tu hermana Lidora,
porque ya se ha descubierto
ser la misma que dijiste
que se llevó la osa huyendo.

LIDORA
Ya soy tu hermana, Leonido.

LEONIDO
2725
Ahora muero contento,
pues tal ventura he tenido:
Lidora, los altos cielos
te den su gracia.

GERARDO
Y a mí,
hijo del alma, consuelo
2730
de esta cansada vejez,
dame los brazo; que quiero
bañar mi rostro en la sangre
que viertes por Dios eterno.

LEONIDO
Tu celo es muy justo, padre.

GERARDO
2735
Llégame, Dionisio, al cuerpo
de mi querido Leonido.
Dame los pies; mas ¿qué veo?
Hijos, la vista he cobrado;
que si de mi hijo el acero
2740
con sangre me la quitó,
hoy su sangre me la ha vuelto:
hijo del alma querido,
lo que te suplico y ruego
es que te acuerdes de mí
2745
cuando estés allá en los cielos,
puesto, que soy yo tu padre.

LEONIDO
Digo que lo haré.

LIDORA
Y mi pecho
merezca, hermano Leonido,
le alcances en breve tiempo
2750
me limpie el agua divina
del bautismo verdadero.

LEONIDO
Por todos, aunque soy malo,
prometo hacer como bueno,
porque los buenos alcancen
2755
perdón de mis graves yerros.
Adiós, padre; adiós, hermanos;
adiós, noble Belerbeyo;
que te debo más a ti
que no a todo, el universo,
2760
Más te debo que a mi padre,
Porque él me puso en el suelo,
pero tú al cielo me envías
con el favor que me has hecho:
el llanto dejad, señor.
2765
Y a ti, soberano e inmenso
Dios, humildemente pido
que te des por satisfecho:
misericordia, mi Dios;
yo pequé, Dios sempiterno;
2770
pequé, Señor; en tus manos
mi espíritu os encomiendo.

REY
Romance (tirada)
  Ya del cuerpo salió el alma.

GERARDO
Muriendo pagó la ofensa
que contra Dios cometió.

LIDORA
2775
Señor, si nos das licencia,
este cuerpo llevaremos.

REY
Sabe Alá lo que me pesa
que seas su hermana tú,
puesto que, si no lo fueras,
2780
hoy alcanzaras a ser
de todos mis reinos reina.

LIDORA
Ya, señor, no puede ser;
Su Majestad me conceda
la merced que le he pedido.

REY
2785
Lidora, ya mi grandeza
te la tiene concedida,
porque el alma conociera
que el amor que te he tenido
me obliga a hacer tal fineza.
2790
Dame los brazos, y Alá
suerte feliz te conceda
como yo se lo suplico.
Ya todos tenéis licencia
para partir a Sicilia.

TIZÓN
2795
A Dios plegue que yo pueda
pagar al Rey esta muerte.

ZARRABULLÍ
¿En qué?

TIZÓN
En la misma moneda;
y al mismo también suplico
que puedas ver cuando quieras
2800
a tu querido Mahoma.

ZARRABULLÍ
Yo, suplico que así sea.

TIZÓN
Y yo, que nos perdonéis
las faltas, para que tenga
con ello dichoso fin
2805
La Fianza satisfecha.