Félix Lope de Vega y Carpio

LOS EMBUSTES DE CELAURO




Texto utilizado para esta edición digital:
Los embustes de Celauro. Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2002. Edición digital a partir de: Cuarta parte de las comedias de Lope de Vega Carpio. Madrid, Miguel Serrano de Vargas, 1614 [en Base de Datos Teatro Español del Siglo de Oro (TESO)].
Marcación digital para Artelope:
  • Soler Sasera, Eva (Artelope)

Personajes

GERARDO, viejo
LUPERCIO, su hijo
FULGENCIA, dama
ESTEBAN, niño
ENRIQUE, niño
CELAURO, gentilhombre
LEONELA, hermana de Celauro
OTAVIO, caballero
SABINO, su criado
RISELO, su criado
ALFREDO, su criado
ARISTO, su criado
FELICIO
PINARDO
ORFINDO
SIRENO
BELARDO

Acto I

GERARDO, padre; LUPERCIO, hijo.

GERARDO
Décima
  ¡Traidor! ¿Con una mujer
tan loca y pobre te casas?

LUPERCIO
Siempre para bien hacer
tienes las manos escasas,
5
y largas para ofender.
Padre, el báculo reporta.

GERARDO
¿Por qué, si me rompe y corta
tu infamia el de mi vejez,
y yo sé bien que esta vez
10
volverle espada me importa?
Quintilla
  Y no ha estado más tu vida
que en traer esta cayada,
en vez de la espada, asida,
para la mano arrugada,
15
no para el lado ceñida.

LUPERCIO
Décima
  ¡Pluguiera a Dios que lo fuera,
porque menos me afrentara
cuando la muerte me diera,
y esta sangre de mi cara
20
honradamente saliera!
Soy tu hijo, y caballero.

GERARDO
Pues ¿qué tiene de grosero
que uno y otro la derrame?

LUPERCIO
Porque es la del palo infame
25
y honrada la del acero.

GERARDO
Décima
  Luego las leyes del duelo,
¿tocan a los padres?

LUPERCIO
Tocan
a cuantos hoy cubre el cielo.

GERARDO
Tus locuras me provocan
30
a honrar de tu sangre el suelo.

LUPERCIO
Tu ira, señor, contenta;
mas ¿por qué no está a mi cuenta?

GERARDO
Porque el padre y el señor,
la justicia y el mayor,
35
no pueden hacer afrenta:
Quintilla
  antes yo me vengo en ti
de la que me has hecho a mí,
si un loco puede afrentar.
¡Tú te pretendes casar
40
sin mi gusto!

LUPERCIO
Escucha.

GERARDO
Di.

LUPERCIO
Décima
  ¿Quién te ha dicho que me caso?

GERARDO
El pueblo, que es voz de Dios.

LUPERCIO
No es su voz en cualquier caso:
ni es pueblo un hombre o dos,
45
o una calle por quien paso.

GERARDO
¿Cómo no?

LUPERCIO
Pruébolo.

GERARDO
Di.

LUPERCIO
Si aquel que me envidia a mí
lo dice de malicioso,
voz de Dios y de envidioso
50
no puede ser.

GERARDO
Es ansí.
Décima
  Mas di: la justicia en Dios,
¿no es atributo?

LUPERCIO
Sí es.
Cristianos somos los dos;
y que esta temáis después
55
es ejemplo para vós.

GERARDO
Pues Dios, para castigar,
¿no suele a veces tomar
los malos por instrumento?
Luego es llano el argumento:
60
justicia se han de llamar.

LUPERCIO
Quintilla
  En cuanto aquel ministerio.

GERARDO
Pues aqueste vituperio
de mi honor por tu ocasión
tiene esta misma razón,
65
y yo en ti paterno imperio...
Quintilla
  pero ¿para qué disputo
contigo, si tengo en ti
poder [pleno] y absoluto?

LUPERCIO
¿Qué tienes tú contra mí
70
si tu mandado ejecuto?

GERARDO
Quintilla
  Mi sangre.

LUPERCIO
La que has sacado,
por eso no te la pido.

GERARDO
¿Cómo?

LUPERCIO
Porque me la has dado.

GERARDO
¡Ah cordero en el vestido
75
y en piel de lobo aforrado!
Quintilla
  Dime luego la verdad:
¿quién es aquesta mujer?

LUPERCIO
Mujer es de calidad.

GERARDO
Luego ¿haste casado?

LUPERCIO
80
Ayer.

GERARDO
¿Hay tan notable maldad?
Quintilla
  ¡Justicia venga del cielo
sobre ti!

LUPERCIO
Tente, señor,
que no fue en esto mi celo
más que probar tu rigor.
85
¿Vesme aquí echado en el suelo?

GERARDO
Quintilla
  ¿Que no lo has hecho?

LUPERCIO
Quería,
pero ya que sé tu gusto,
es tu voluntad la mía:
con ella mi gusto ajusto.

GERARDO
90
Y yo te engendro este día.
Quintilla
  Hoy has nacido, Lupercio;
hoy, con solo obedecer,
mi amor has crecido un tercio;
deja esa vana mujer
95
y su lascivo comercio;
Quintilla
  deja, hijo de mi vida,
el vano amor, y repara
que has de dejar ofendida
la sangre y virtud más clara
100
que ha sido vista, ni oída.
Quintilla
  Bien sé qué es tener pasión:
mozo fui; pero ya basta
su infame conversación:
juega, come, viste, gasta,
105
busca otra nueva pasión,
Quintilla
  haz una gala costosa,
rinde un caballo andaluz
con la espuma rigurosa,
o con el presto arcabuz
110
el ciervo o liebre medrosa.
Quintilla
  ¿Qué quieres?, ¿qué has menester?
¿Quiérete coger cercado
por pobre aquesa mujer?
¿Qué debes?, ¿qué te han prestado?
115
¿Qué es lo que empeñaste ayer?
Quintilla
  No tengas vergüenza: dame
esos brazos, y mi amor
deshaga el amor infame.

LUPERCIO
Deja que a tus pies, señor,
120
tu sangre en agua derrame.
Quintilla
  No más perdición pasada;
tabla nueva soy desde hoy:
escribe en mí.

GERARDO
No me agrada
que seas papel.

LUPERCIO
Pues soy
125
piedra en tus manos labrada.

GERARDO
Décima
  Esto que ahora te imprimo
quiero que dure, pues es
mi honor el que solo estimo;
no le venza el interés,
130
pues a tus gastos me animo.
En esta bolsa contados
van ciento y veinte ducados,
que son, y doce escudos,
dos reales y otros menudos,
135
por una deuda pagados.
Quintilla
  Espera, ¿quiéreslo ver?

LUPERCIO
No, señor, no es menester,
que así tu crédito afrentas.

GERARDO
Bien se ve, pues no los cuentas,
140
que no los has de volver.
Quintilla
  Gasta, huélgate, y pasea,
y mi bendición te alcance.

LUPERCIO
Llorar me has hecho.

GERARDO
¿Hay quien vea
tu humildad?

LUPERCIO
¡Dichoso lance!

GERARDO
145
Que tus desatinos crea.
Quintilla
  Adiós.

(Vase GERARDO.)

LUPERCIO
Él te guarde, y guarde
la vida del ángel mío,
¿qué miro?, ¿qué estoy cobarde?,
¿cómo este plus no le envío?
150
Que para amor todo es tarde.
Quintilla
  Corre con el pensamiento
como tiene alas amor.
Pero, ¿hay tan gracioso cuento?,
¿hay tal padre?, ¿hay tal rigor?,
155
¿hay tan lindo casamiento?
Quintilla
  Pues, señor viejo, paciencia,
que vive Dios que está hecho,
y que es vana resistencia
de un determinado pecho
160
castigo ni diligencia.
Quintilla
  Piensa un padre que no hay más
de cásate y no te cases,
y que no exceda jamás
un hijo destos compases,
165
y amor no danza a compás.
Quintilla
  Es muy vieja esta pasión,
con mil trabajos prolijos
para más confirmación,
y con dos hermosos hijos,
170
sellos desta provisión,
Quintilla
  y no pendientes de seda
sino de tan blanco pecho,
que no hay nieve que no exceda,
y lazo que es tan estrecho
175
no es bien que romper se pueda.

(Entre SABINO, criado.)

SABINO
Quintilla
  Basta que has dado en la treta
de quien debe, pues te escondes
cuando el pagar te inquieta;
mal a la deuda respondes,
180
no es satisfación discreta.
Décima
  Hoy prometiste llevar
dineros para Fulgencia
y hasla mandado esperar,
sobre su misma paciencia,
185
plazo que no ha de llegar.
Advierte que, si es mujer
y se sustenta de ver
tu talle a falta de todo,
que hay dos niños que de un modo
190
saben llorar y comer.
Quintilla
  Avisa si ha de empeñarse
otra basquiña o baquero.

LUPERCIO
Si un triste quiere ahorcarse,
nunca falta un majadero
195
que le ayude a rematarse.

SABINO
Décima
  ¿Estarás muy triste?

LUPERCIO
Estoy,
Sabino, para matarme.

SABINO
¡Deso comeremos hoy!
¿Qué no hay plata?

LUPERCIO
Ni un adarme.
200
Ahora a venderme voy.

SABINO
¿De qué estás tan descompuesto?

LUPERCIO
Desta manera me ha puesto
el buen viejo a puros palos.

SABINO
En verdad que no son malos
205
para no comer tan presto.
Décima
  ¡Oh!, ¡que le acabe la gota!

LUPERCIO
No, sino el mar de mi amor.
Cuando su campo alborota,
esperaba su favor.

SABINO
210
Tras tanta brújula, sota.
¿Qué hemos de hacer?

LUPERCIO
Morir.

SABINO
Bueno.

LUPERCIO
A Italia me quiero ir.

SABINO
Y que se quede al sereno
tu mujer y hijos.

LUPERCIO
O asir
215
algún vaso de veneno.

SABINO
Quintilla
  ¿Querrás brindarme?

LUPERCIO
No quiero
sino bebérmele entero.

SABINO
Si en la mano le tuvieras,
sospecho que dél me dieras.

LUPERCIO
220
A la ocasión me refiero.
(Alce la bolsa.)
Quintilla
  ¿Beberé?

SABINO
Ten, pesia tal.
¿Es bolsa?

LUPERCIO
Pues ¿no lo ves?
¿Estarate el medio mal?

SABINO
¡Y aunque todo me le des!
225
¿Es oro?

LUPERCIO
Sí.

SABINO
Rico metal.

LUPERCIO
Décima
  Fuera como oro potable.

SABINO
Dime, señor, quién te dio
su epictima favorable.

LUPERCIO
Del mismo palo salió
230
el antídoto admirable.
Toma, y a la plaza irás,
donde de cenar traerás
con que excedas las comidas
de Cleopatra.

SABINO
¡Eres un Midas!

LUPERCIO
235
Mido esta bolsa y no más.
Décima
  Camina.

SABINO
Traeré un capón.

LUPERCIO
Trae un pavo.

SABINO
¿Habrá perdiz?

LUPERCIO
Con su pimienta y limón,
que es deste invierno el tapiz
240
y, para el vino, un jamón.

SABINO
De lo de a dos pelos saco.

LUPERCIO
Yo en tanto a Fulgencia aplaco
desta mi ausencia tardía.

SABINO
¡Ha, cómo Venus se enfría
245
si faltan Ceres y Baco!

(Váyanse.)
(Entren FULGENCIA y CELAURO.)

CELAURO
Redondilla
  Digo que el no haber venido
de lo que digo procede.

FULGENCIA
¿Tanto mi desdicha puede?

CELAURO
Mucho en el querer lo has sido
Redondilla
250
  porque, si eres estremada
en discreción y hermosura,
fue pensión de tu ventura
ser en amor desdichada.

FULGENCIA
Redondilla
  ¿Que mi Lupercio, Celauro,
255
quiere bien a otra mujer?

CELAURO
Su amistad quiero ofender,
porque tu vida restauro.
Redondilla
  Digo, Fulgencia, que sí,
y que el no venir a casa
260
es que por ella se abrasa,
y no se acuerda de ti.

FULGENCIA
Redondilla
  ¿De mí no se acuerda?

CELAURO
No.

FULGENCIA
¿Qué dice Celauro?

CELAURO
Digo
que no es Lupercio mi amigo
265
después que tu fe rompió.
Redondilla
  ¡Jesús!, ¿quién imaginara
que, por viles ocasiones,
a tales obligaciones
pudiera volver la cara?
Redondilla
270
  ¿Esto es amor?, ¿esto es fe?,
¿esto es años de amistad?,
¿esto es gusto?, ¿esto es lealtad?,
¿esto en los hombres se vee?
Redondilla
  Hombre soy, y desde aquí,
275
para que mejor te asombres,
quiero estar mal con los hombres:
quiero comenzar por mí.

FULGENCIA
Redondilla
  Dame un poco de lugar
para que mi sentimiento
280
se pueda de mi tormento
más a la larga informar;
Redondilla
  que, si dél ansí te quejas,
y no te importando a ti,
no sabré yo para mí
285
las injurias que me dejas.
Redondilla
  En fin, ¿dices que este hombre
quiere bien a otra mujer?

CELAURO
Y digo que lo has de ver,
y saber su casa y nombre.

FULGENCIA
Redondilla
290
  Digo que es poca lealtad
de una mujer como yo,
a quien Lupercio obligó
con su hacienda y voluntad,
Redondilla
  creer dél esta bajeza
295
sin remitillo a la vista.

CELAURO
Quien la costumbre conquista
desmiente a naturaleza.
Redondilla
  El trato te hace estar
tan confïada del daño,
300
pues no puede el desengaño
tu loco amor derribar.
Redondilla
  Si no juzgas por traición
ser de Lupercio enemigo,
ven esta noche conmigo:
305
verás su loca afición;
Redondilla
  verás que lo que se goza
se tiene en poco o fastidia,
y que ha de engendrar tu envidia
celos de una hermosa moza.

FULGENCIA
Redondilla
310
  ¿Que eso podré ver?

CELAURO
¡Y cómo!,
si es secreto que me fía.

FULGENCIA
¡Notable paciencia mía!
Como de burlas lo tomo;
Redondilla
  ahora bien, ¿de qué manera
315
podré verlo?

CELAURO
Rebozada,
o como hombre disfrazada
al descuido desde afuera.

FULGENCIA
Redondilla
  ¿A qué hora?

CELAURO
Entre las doce
y la una la ha de hablar
320
y, como él acierte a entrar,
ten por cierto que la goce.
Redondilla
  Y si aquesto no te obliga
a estimar mi voluntad,
y su mucha deslealtad
325
no te ofende y desobliga,
Redondilla
  desde allí me verás ir
donde nunca más me veas.

FULGENCIA
Que haré lo contrario creas,
que no me quiero morir.
Redondilla
330
  Somos todas las mujeres
de un humor tan bien dispuesto,
que nos consolamos presto.

CELAURO
Basta decir que lo eres.
Redondilla
  Está a punto prevenida,
335
que Alfredo vendrá por ti.

FULGENCIA
¿Qué?, ¿también lo sabe?

CELAURO
Sí,
que es testigo de mi vida.
Redondilla
  Ya sabes que los crïados
no se escusan al secreto,
340
porque son para este efeto
enemigos no escusados.
Redondilla
  En fin, es hombre de bien.

FULGENCIA
Pues llama en siendo ocasión.

CELAURO
Él te hace a ti traición,
345
y yo a Lupercio también.
Redondilla
  Pero, en fin, más te debía
y menos bien te ha pagado,
pues yo estoy por ti abrasado,
y él entre fuego se enfría.
Redondilla
350
  Voyme. ¡Plega a Dios que sea,
Fulgencia, para tu bien!

FULGENCIA
Celauro, aun el bien no es bien
para quien no le desea.

CELAURO
Redondilla
  Todas estas cosas dichas
355
verás en dando las once.

(Vase CELAURO.)

FULGENCIA
El alma tiene de bronce
quien quiere ver sus desdichas.
Soneto
  La mano pone en la caliente cama
del áspid que el veneno ardiente espira,
360
desde cerca a las piedras flechas tira,
el vidrio quiebra, y el licor derrama;
su infamia dice al vulgo y a la fama,
al hambriento león incita a ira,
al toro silba, al basilisco mira,
365
al vivo fuego quiere asir la llama;
la jaula rompe al tigre y abre al loco,
en el mar busca la perdida joya,
y escupe cuando menos a los cielos;
la espada del contrario tiene en poco,
370
y el caballo de Grecia lleva a Troya,
quien quiere averiguar sus propios celos.

(LUPERCIO entre.)

LUPERCIO
Décima
  Mi señora, en hora buena
mis ojos merezcan veros
y se alegre el alma llena
375
de la luz de esos luceros
de la noche más serena;
norabuena, mujer mía,
salga el sol de mi alegría
y, para dar gloria al suelo,
380
el aurora de mi cielo
abra las puertas al día;
Décima
  norabuena, mi Fulgencia,
vertiendo perlas y rosas,
corra el alba sin licencia
385
las cortinas temerosas
de la noche de mi ausencia;
norabuena yo merezca,
después que el sol amanezca,
ver un ángel como vós,
390
donde la imagen de Dios
más al vivo resplandezca,
Décima
  y norabuena os lo diga,
no, amiga, en breve amistad,
mas mujer que a eterna obliga;
395
aunque si digo verdad
nunca fuistes más mi amiga:
mil horas, y todas buenas,
por mi gloria, os dan mis penas.

FULGENCIA
¡Qué gracioso habéis llegado!
400
Las horas que habéis tardado
me pagáis en horas buenas,
Quintilla
  y a quien sin verme se pasa,
hasta en cortesía escasa
la gente de fuera imita,
405
que norabuena y visita
es muy de fuera de casa.
Quintilla
  ¿Qué habéis hecho tantos años?
Horas digo, perdonad.

LUPERCIO
Son mis padres tan estraños,
410
que anda su riguridad
a caza de mis engaños.
Décima
  Mi viejo dice que estoy
casado con vós, mi bien.

FULGENCIA
Dirá cuán indigna soy.

LUPERCIO
415
Dirá el alma que también
por un cabello os la doy.
Habla como padre, en fin.

FULGENCIA
No habrá cosa más rüin
que yo en aqueste lugar.

LUPERCIO
420
Veneno suele sacar
un araña de un jazmín.
Quintilla
  Mal lo toma si le toco
en que es casamiento justo;
yo niego y sosiego al loco,
425
porque lo que da disgusto
se ha de tragar poco a poco;
Quintilla
  y así, con no frecuentar
vuestra casa como suelo,
pienso a mi padre engañar.

FULGENCIA
430
[Aparte.]
Bien dijo Celauro. ¡Ha cielo!,
¿qué tengo más que probar,
que acá no quiere venir?

LUPERCIO
No le podrá persuadir
todo el mundo, si se enoja.

FULGENCIA
435
¿Eso, señor, os congoja?

LUPERCIO
¿Quién se lo podrá decir?

FULGENCIA
Quintilla
  Que no, mi bien, no, señor,
mejor será desvelalle.
¿No venir acá es mejor?

LUPERCIO
440
Sí, porque desengañalle
es dar fuerza a su rigor.
Quintilla
  Vendré de noche y vendré
secreto siendo de día
hasta que seguro esté.

FULGENCIA
445
Ya de la desdicha mía
bastantes pruebas hallé.
Quintilla
  ¿Esto hace un hombre?, ¿ansí
paga un hombre a una mujer?

LUPERCIO
¿Qué decís?

FULGENCIA
Pensaba en mí
450
si era bien ausencia hacer
por algún tiempo de aquí.
Quintilla
  Con mis hijos y licencia
me iré donde vós mandéis,
a Zaragoza o Valencia,
455
por cuatro meses o seis,
que podré sufrir de ausencia;
Quintilla
  y creed que a esto me atrevo
porque, a casos tan prolijos,
no sin vós, con vós me muevo
460
que, llevando vuestros hijos,
en dos pedazos os llevo;
Décima
  y como ya para vós,
aunque para mí no, es carga,
quiero os dividir en dos,
465
que al fin la jornada es larga.

LUPERCIO
¿Lloráis? ¡Oh qué bien, por Dios!
Pues yo os prometo que es día
para tener alegría.

(Entre CELAURO.)

CELAURO
¿Está aquí Lupercio?

LUPERCIO
Estoy.

CELAURO
470
Escucha.

FULGENCIA
Sin duda hoy
Quintilla
  se traza la muerte mía.
Hablándole está al oído:
debe de ser el concierto
entre los dos prevenido;
475
si esto escucho, si esto advierto,
Quintilla
  ¿qué aguardo al mayor sentido?
¿Si hablaré?, ¿si le diré
mis celos a mi enemigo?

LUPERCIO
Cuanto me mandas haré,
480
que el peligro en el amigo
Quintilla
  es la prueba de su fee.
Fulgencia, adiós.

CELAURO
Mi señora,
perdonad; que no se escusa
a lo que vamos agora.

LUPERCIO
485
Parece que está confusa.

CELAURO
Es que a lo que vas ignora.
Quintilla
  ¿Has de salir?

FULGENCIA
Venga Alfredo.

(Vuélvase a ella CELAURO.)

CELAURO
Pues mira que has de callar.

FULGENCIA
Yo sé que cumplir lo puedo
490
porque, cuando quiera hablar,
atará mi lengua el miedo.

(FULGENCIA quede sola.)

FULGENCIA
Quintilla
  ¡Ay desdichada mujer
entre cuantas han nacido!
Lupercio, esto vengo a ver:
495
la posesión de marido
te ha enseñado aborrecer.
Quintilla
  Si marido vituperas
la que mis brazos te dan,
y otra que pierdas esperas,
500
más te quisiera galán
para que amor me tuvieras.
Quintilla
  Hoy muero sin duda alguna.

(Entre RISELO, criado.)

RISELO
Ya parece que nos mira
favorable la fortuna.
505
Fulgencia está aquí, y suspira:
humidad tiene la luna.
Décima
  Señora...

FULGENCIA
¡Oh Riselo amigo!

RISELO
¿De qué estás triste?

FULGENCIA
No sé.

RISELO
¿No estaba agora contigo
510
Lupercio?

FULGENCIA
Y de aquí se fue
con su amigo y mi enemigo.

RISELO
Alégrate que he topado
a Sabino, su crïado,
hecho un rico despensero,
515
que la flora del dinero
ya debe de haber llegado:
Quintilla
  pavos, perdices, capones,
buena ternera y jamones
alegre estaba comprando
520
y, comprándolo, trocando
muy regalados doblones.

FULGENCIA
Quintilla
  ¿Qué dices?

RISELO
Lo que te cuento.

FULGENCIA
¡Ay triste!

RISELO
¡Qué!, ¿no ha llegado?

FULGENCIA
Ni lo tiene en pensamiento,
525
que todo lo que ha comprado
es con otro fundamento.

RISELO
Quintilla
  Yo le hablé y es para ti,
que no es para el viejo, no.

FULGENCIA
¿Que, en efeto, te vio?

RISELO
Sí,
530
y digo que le hablé yo
y el oro y la cena vi.

FULGENCIA
Quintilla
  Cree que es para otra parte
donde ya Lupercio vive.

(Entre SABINO.)

SABINO
Eso dejarás aparte
535
y lo demás percibe,
si sabes del gusto el arte:
Quintilla
  capón y perdices asa
y pon el pavo a lo fresco,
que la mano más escasa
540
hoy hace un brindis tudesco
a la gente desta casa.

FULGENCIA
Quintilla
  ¿Qué hay, Sabino?

SABINO
Soy veedor
esta noche de una cena
que quiere dar mi señor.

RISELO
545
¿Ves que para ti se ordena
toda esta gira y favor?

FULGENCIA
Quintilla
  ¡Ay Riselo, ya lo entiendo!
Como vio que tú le vías
el oro destribuyendo,
550
viene para fiestas mías
este convite fingiendo.
Quintilla
  Dame tú que no le vieras,
que nunca viniera acá.

SABINO
¡Qué!, ¿tenemos ya quimeras?

RISELO
555
No sé, por Dios, triste está.

SABINO
No debe de ser de veras.
Quintilla
  ¿Diote cincuenta doblones
Lupercio en una bolsilla?

FULGENCIA
¡Bueno vienes de invenciones!
560
Pero ¿tal es la cartilla
donde te enseñan traiciones?

SABINO
Quintilla
  Veinte escudos me dio a mí,
de ciento y veinte que ahora
sacó al viejo, y yo los vi,
565
y sé que dijo, señora,
que eran todos para ti.
Quintilla
  Ea, desecha el recato,
porque mostrarte inhumana
parece en tu pecho ingrato,
570
como quien niega que gana
por no obligarse al barato.
Quintilla
  ¡Linda cena te he traïdo!,
y para mañana un pavo
pequeño, gordo y manido.

FULGENCIA
575
Hoy de conocerte acabo.
¡Cuán cierto Celauro ha sido!
Quintilla
  ¡Ay de mí!

SABINO
Baste.

FULGENCIA
A ver voy
esos regalos.

(Vase FULGENCIA.)

SABINO
¿Qué es esto?

RISELO
De todo inocente estoy.

SABINO
580
¡En qué confusión me ha puesto!

RISELO
Poco espantadizo soy
Quintilla
  que, como conozco amantes,
nunca sus enojos creo,
porque son muy semejantes
585
a las lunas en que veo
sus crecientes y menguantes.
Décima
  Ellos llueven y hacen sol
cuando los viene al capricho
el ñublado o arrebol.

SABINO
590
Sí, pero lo que me ha dicho
no es bueno, a fe de español.
Entra y mira en lo que entiende,
porque es amor como duende
que siempre escucha y acecha.

RISELO
595
Voy.

SABINO
Mas de qué la aprovecha
si Lupercio no la ofende.

(Entren CELAURO y LUPERCIO.)

CELAURO
Octava real
  Desdicha ha sido, y para mí de suerte,
por haberos sacado desta casa,
que no es menor dolor el de la muerte,
600
con tal rigor el corazón me pasa.

LUPERCIO
Menos, por vida vuestra, me divierte
que así mi condición notéis escasa.
Celauro, yo he perdido, ya está hecho,
y es todo sentimiento sin provecho.
Octava real
605
  Sabino.

SABINO
¿Mi señor?

LUPERCIO
¿Qué hay de Fulgencia?

SABINO
La cena truje, y a mirarla es ida.

LUPERCIO
Parte y dile que salga a mi presencia,
que ya espero tenella desabrida.

SABINO
También estotro viene de pendencia,
610
la vista en los bigotes escondida.
¡Oh amor! ¿Quién templará tus instrumentos
siendo tus cuerdas locos pensamientos?

(Váyase SABINO.)

CELAURO
Octava real
  Conozco yo la casa de Ricardo;
díjeos mil veces que no entraseis dentro,
615
que allí nadie se viste paño pardo.

LUPERCIO
Mi dinerillo en fin volvió a su centro.

CELAURO
Parábades también a lo gallardo.

LUPERCIO
¡Nunca entre mil azares un encuentro!

CELAURO
¿Qué perdéis? La verdad.

LUPERCIO
Siempre la digo,
620
que de fanfarrias nunca he sido amigo.

CELAURO
Octava real
  ¿Perdéis seiscientos?

LUPERCIO
Bueno, y cien escudos
de a once reales y de tres cuartillos
recién nacidos, solos y desnudos,
de miedo de mis manos, amarillos.

CELAURO
625
Con eso ya esta noche iremos mudos,
que es del gusto el perder cadena y grillos.

LUPERCIO
No puede el interés perdido tanto;
vós veréis que de alegre taño y canto.
Octava real
  ¿Dónde decís que viven esas damas?

CELAURO
630
Todo se os ha olvidado con el juego;
por la que yo me abraso en vivas llamas,
celoso el padre, pierde su sosiego;
yo, por guardar sus honras y sus famas,
a su ventana disfrazado llego;
635
el padre me conoce y se ha corrido
de que le ofenda quien su amigo ha sido.
Octava real
  Ella con el castigo ha confesado
que es otro, y no soy yo, y en esta prueba
queda para esta noche concertado
640
que, como no sea yo, mejor lo lleva;
llegad a la ventana disfrazado,
que engaños en amor no es cosa nueva
y, como el viejo vea el desengaño,
no temeremos de su enojo el daño.

LUPERCIO
Octava real
645
  Casi os entiendo, pues si aquesto pasa
como se traza, el padre se asegura.

CELAURO
Y como antes entraré en su casa,
que es lo que el alma de mi amor procura.

(FULGENCIA entre.)

FULGENCIA
La mano liberal, la vista escasa
650
trae Lupercio en esta coyuntura.
¿Es acaso Celauro convidado?

CELAURO
No es nuevo el verme en vuestra casa honrado,
Octava real
  pero de buena gana lo aceptara
a no tener qué hacer, y así, Fulgencia,
655
licencia os pido.

FULGENCIA
[Aparte.]
¡Qué traidora cara!

LUPERCIO
Responde.

FULGENCIA
Vós tenéis, señor, licencia.

[Aparte a LUPERCIO.]

CELAURO
En fin, aguardo.

[Aparte a CELAURO.]

LUPERCIO
En mi temor repara
y no me hables secreto en su presencia.

(Váyase CELAURO.)

FULGENCIA
¿Para qué es tan espléndida comida?

LUPERCIO
660
Para serviros; para vós, mi vida.

FULGENCIA
Octava real
  ¿Para servirme a mí?

LUPERCIO
Pues ¿a qué efeto?

FULGENCIA
¡Rico sin duda estáis!

LUPERCIO
Antes muy pobre,
que el rico a la miseria está sujeto
y el pobre gusta que el sustento sobre.

FULGENCIA
665
Pues ¿el dinero me tenéis secreto?

LUPERCIO
Si moneda de oro, plata o cobre
yo tengo en mi poder, Dios me destruya.

FULGENCIA
¿Hase visto maldad como la suya?
Octava real
  ¿Que no tienes dinero?

LUPERCIO
Ni una blanca.

FULGENCIA
670
¿Ni hoy tu padre te ha dado cien ducados?

LUPERCIO
¡Sí que es su mano liberal y franca!
¡Allí los tiene para mí contados!
Si entrara yo en la cueva en Salamanca
y sacara seis diablos conjurados,
675
no le sacara de un doblón arriba.

FULGENCIA
¿Así viva mi Esteban?

LUPERCIO
Así viva.

FULGENCIA
Octava real
  ¿Que no os ha dado nada?

LUPERCIO
¿Qué es aquesto?

FULGENCIA
¿Por vida de Enriquito?

LUPERCIO
Y de vós propia.

FULGENCIA
Miraldo bien.

LUPERCIO
Verdad os digo en esto,
680
si palos, para dar, no es voz impropria,
que por vuestra defensa, descompuesto
su báculo, me ha dado tanta copia
que hoy me costáis la sangre deste lienzo.

FULGENCIA
Mostrad.

LUPERCIO
Este es.

(Muéstrele el lienzo con sangre que trae en la faltriquera.)

FULGENCIA
[Aparte.]
¡Qué presto que me venzo!
Octava real
685
  ¿Es posible que aquesto sea mentira?,
¿es posible que, en trato de diez años,
quepa maldad que así me mueva a ira?
Amor, déjame estar en mis engaños.

LUPERCIO
Vuélveme el lienzo, mi señora, y mira.

FULGENCIA
690
¿Qué me queréis, crüeles desengaños?

LUPERCIO
¡Qué divertida estás! El lienzo suelta.

FULGENCIA
Deja, que el alma va en su sangre envuelta.

LUPERCIO
Octava real
  No le laven, señora, por tus ojos;
déjale por testigo deste día.

FULGENCIA
695
Lavaranle mis lágrimas y enojos.

LUPERCIO
Con esas perlas no, señora mía.

FULGENCIA
Antes, mi bien, con sus corales rojos,
guardarlas en el lienzo amor podría
y en memoria a los cielos ofrecerlas.

LUPERCIO
700
¡Qué rico lienzo de coral y perlas!

FULGENCIA
Octava real
  Vente a cenar, mi bien.

LUPERCIO
Soy tu marido.

FULGENCIA
Habla bajo, no lo oiga algún crïado,
pues por tu padre tan secreto ha sido
que nadie ha de saber que estás casado.

LUPERCIO
705
De no poder decirlo, estoy corrido,
que mucho gana el bien comunicado.

FULGENCIA
Tu esclava soy.

LUPERCIO
¡Jesús!, amor lo ha hecho.

FULGENCIA
Aún llevo el corazón fuera del pecho.

(Entren LEONELA y CELAURO.)

LEONELA
Redondilla
  ¡Estraña es esa invención!
710
¿Que hable a Lupercio me mandas?
Celauro, ¿en qué pasos andas?

CELAURO
En pasos de mi pasión.

LEONELA
Redondilla
  ¿Y que él me ha de requebrar?

CELAURO
Haz esto por mí, Leonela.

LEONELA
715
Poner puedes una escuela
de fingir y de engañar.

CELAURO
Redondilla
  Vame en aquesto la vida.

LEONELA
Pues ¿qué resulta en tu bien?

CELAURO
Que la posesión me den
720
de una esperanza perdida.
Redondilla
  Haz, hermana de mis ojos,
esto ahora por tu hermano.

LEONELA
Que he de obedecerte es llano
y que lo son mis enojos,
Redondilla
725
  pero mira, hermano mío,
que desdice a tu valor
que yo muestre a un hombre amor.

CELAURO
Del tuyo esto y más confío.

LEONELA
Redondilla
  ¿No me dirás a qué efeto
730
eres tercero conmigo
de tu amigo?

CELAURO
Ser su amigo
y tener dél buen conceto,
Redondilla
  porque quiere amartelar
una dama con quien habla.

LEONELA
735
Bien mi negocio se entabla
si me pretendes casar.
Redondilla
  Mira, señor, lo que haces.

CELAURO
Leonela, tu honor pretendo;
haz esto que te encomiendo,
740
que así mi amor satisfaces.

LEONELA
Redondilla
  Ve con Dios, que yo estaré
en la ventana esperando.

CELAURO
Y yo a verle requebrando
su ingrata dama traeré.

LEONELA
Redondilla
745
  Eso te debe de hacer
que intentes eso tan ciego.

CELAURO
Cosas, Leonela, te niego
que un ciego las puede ver.

LEONELA
Redondilla
  ¿Quieres bien?

CELAURO
Tengo perdida
750
el alma.

LEONELA
Tu hermana soy,
habla.

CELAURO
Satisfecho estoy.

LEONELA
Pues di.

CELAURO
Escucha, por tu vida:
Romance (tirada)
  en una casa de juego,
donde reina la fortuna
755
más que en el mar y en palacio,
entre lisonjas y burlas,
hice amistad con Lupercio,
un hombre en quien viven juntas
cuantas gracias pensar puedes,
760
que es poco, aunque pienses muchas;
pasados algunos días,
de dos almas hizo una
amor, el trato o la estrella
que nuestros pechos ajusta;
765
confïome sus secretos,
pareciéndole segura
el arca en que los guardaba,
pero no hay fuerte ninguna;
llevome a ver una dama...
770
No la consideres rubia,
así te dé Dios contento,
que harás a mi gusto injuria;
no pienses que de su rostro,
restándome amor la pluma,
775
quiero hacer vanas quimeras
con fabulosas pinturas;
no robaré a los jardines,
entre los cuadros de murta,
los jazmines y claveles,
780
oro al indio, plata al fúcar;
no diré que es sol, ni imagen,
Venus clara o blanca luna,
sino que es una mujer
que vi por mi desventura,
785
roca del mar en firmeza,
tigre de Hircania en la furia,
sibila en la discreción,
y fénix en la hermosura.
Vila en efeto, Leonela,
790
y que enamorara juzga,
no digo a un hidalgo noble,
pero a un villano de Asturias;
pasé gran tiempo callando
y, entre estas penas y angustias,
795
con ser yo quien me sufría,
fue insufrible mi locura.
Lo que he dicho y lo que he hecho
a quien ama lo pregunta:
pero es labrar en un jaspe
800
con un vidrio una figura;
viendo, pues, que no tuvieron
mis penas remedio nunca,
pretendo descomponerlos
y dar principio a las suyas;
805
quiero que Fulgencia vea
que de otras mujeres gusta
el más firme de los hombres,
y que a estas horas las busca;
que yo sé que, aunque no olvide
810
amor que ha tanto que dura,
dará gusto por venganza
a esta vida, sangre tuya.
Si te parece traición,
mira adónde el amor triunfa,
815
a Egisto, Tarquino y Paris
que, amarrados, me disculpan.
¡Y plega a Dios que me vea
en una galera turca,
si es vicio mi pretensión,
820
sino del amor la culpa!

LEONELA
Las doce, hermano, han tocado;
déjame que arriba suba
mientras que vas a llamarle.

CELAURO
¡Oh hermana, mi intento ayuda!

LEONELA
825
Parte, que en la reja espero.

CELAURO
Advierte que, si te turbas,
me puedes quitar la vida.

LEONELA
Quien ama, todo lo duda.

(Vanse.)
(OTAVIO, caballero; ARISTO, criado.)

OTAVIO
Lira
  Si supieras qué es celos,
830
yo sé que mi cuidado disculparas.

ARISTO
No lo quieran los cielos,
que para no ver cosa con dos caras
hay muchas opiniones,
que son aborrecibles los doblones.

OTAVIO
Lira
835
  ¿Celos tienen dos caras?
Dime de qué manera, por tu vida.

ARISTO
Si en los celos reparas,
verás bien que no hay cosa más fingida.

OTAVIO
Eso saber deseo,
840
que entiendo menos, cuando más poseo.

ARISTO
Lira
  Cuando un celoso quiere
averiguar sus celos, luego llama,
pues por saberlos muere,
amigas o crïadas de su dama
845
y, jurando secreto,
dice que importa para cierto efeto;
Lira
  no le han desengañado
cuando, escondiendo el que mostraba tierno,
les muestra el rostro airado
850
y se convierte en furia del infierno:
ya ves aquí dos caras.

OTAVIO
Digo que por estremo lo declaras.

ARISTO
Lira
  Pues, si habla con su dama,
verás que la regala y la requiebra
855
y que su bien la llama,
y está como una víbora o culebra
oculto entre las flores:
¿estas no son dos caras?

OTAVIO
¡Qué mayores!

ARISTO
Lira
  Pues todo cuanto intentan,
860
hablan, regalan, piensan, imaginan,
fabrican, trazan, cuentan,
prometen, disimulan, determinan,
todo tiene dos caras.

OTAVIO
Luego ¿téngolas yo?

ARISTO
Que se veen claras.
Lira
865
  ¿No dejaste a Leonela
esta noche segura?

OTAVIO
Amor me abrasa.

ARISTO
Luego ha sido cautela
volver celoso a ver su calle y casa;
quien ama, ese confía.

OTAVIO
870
Quien ama teme, cela y desconfía.

ARISTO
Lira
  Amor es confïanza.

OTAVIO
Amor es miedo y posesión medrosa
después que el bien alcanza.

ARISTO
Quien quiere está en su centro, allí reposa.

OTAVIO
875
No hay reposo en quien ama;
solícito es amor, temor se llama.

ARISTO
Lira
  Quien duda y teme ofende
la confïanza de la cosa amada.

OTAVIO
Temiendo la defiende,
880
que del amor es el temor la espada.

ARISTO
Gente viene.

OTAVIO
Aquí espero.

ARISTO
Mas ¿si fuese tu miedo verdadero?

(Entren CELAURO y LUPERCIO en hábito de noche.)

LUPERCIO
Endecasílabos sueltos (tirada)
  Quisiera que te hallaras en la cena,
porque fue por estremo regalada.

CELAURO
885
Para ti por lo menos lo sería.

LUPERCIO
No lo digas de burlas, que no hay cosa
como la mesa para dos que se aman;
aquel hacer el plato, aquel partirle
lo más sabroso y ver que, si lo come,
890
parece que es del que lo da sustento
no tiene igual con los tesoros de Indias.

CELAURO
Dices muy bien, que en esas ocasiones
trinchan los ojos y hace salva el alma,
pues que el saber que gusta de una cosa,
895
y el haberla buscado con cuidado,
y ver que come en ella juntamente
la voluntad con el sustento, creo
que puede de placer matar un hombre.

LUPERCIO
¿No estoy bien empleado, por tu vida?

CELAURO
900
¿Eso preguntas? Es Fulgencia un ángel;
no he visto yo virtud como la suya.

LUPERCIO
Ni has visto voluntad como la mía.

CELAURO
Lo mismo quiero que, en oyendo a Flérida,
digas de mi firmeza y su hermosura;
905
la reja es esta; llega, que aquí aguardo.

LUPERCIO
¿Y saldrá con la seña?

CELAURO
En el momento
que con el pomo en la rodela toques.

(Llegue LUPERCIO a la reja.)

OTAVIO
¿Qué te parece desto, Aristo?

ARISTO
Digo
que sois casi poetas los amantes.

OTAVIO
910
¿Parécete que es justo tener celos?
Prevén la espada.

ARISTO
Mejor fuera el ánimo.

(ALFREDO, y FULGENCIA en hábito de hombre.)

ALFREDO
Esta es la calle y esta es la ventana.

FULGENCIA
Un hombre está debajo de la reja.

ALFREDO
Si es hombre, no lo dudes que es Lupercio,
915
mas suele amor hacer de sombras, hombres.

FULGENCIA
Señas hace.

ALFREDO
Ya sale la señora.

(LEONELA en lo alto.)

OTAVIO
¿Señas, Aristo? Cosa nueva es esta.

ARISTO
Más nueva me parece que ella sale.

OTAVIO
Matarle quiero.

ARISTO
Tente, que ha venido
920
bastantemente apercebido el hombre,
que uno está rebozado en esta esquina
y dos vienen ahora en retaguarda,
de suerte que han de ser cuatro por fuerza.
Pues cuatro a dos es la mitad.

OTAVIO
925
¡Hoy muero!

ARISTO
Advierte el fin.

OTAVIO
El de mi vida espero.

LEONELA
Redondilla
  ¿Cómo, mi bien, no me habláis?
Que ha rato que estoy aquí.

LUPERCIO
Porque no hay fuerzas en mí
hasta que vós me las dais,
Redondilla
930
  que, como hasta que el sol sale
todo está mudo en silencio,
no menos me diferencio,
ni él más que esos rayos vale;
Redondilla
  y que me habéis hecho salva
935
y decís que el sol espera,
soy la calandria primera
que canta en saliendo el alba.

ARISTO
Redondilla
  ¡A fe que es hombre leído!
¿No ves la comparación?

OTAVIO
940
Leído habré su traición,
que letra bastarda ha sido.

ALFREDO
Redondilla
  ¿No escuchas, Fulgencia bella,
a tu Lupercio?

FULGENCIA
No sé
si al alma crédito dé,
945
o al traidor que vive en ella.
Redondilla
  ¡Que esto pasa!, ¡que esto ven
los ojos que este adoraba!
Hoy con la vida se acaba,
Alfredo, el amor también.
Redondilla
950
  ¿Qué me tienes, honra infame?
Déjame vengar mi afrenta.

OTAVIO
¿Qué es lo que tu furia intenta?
Oye, ¿quieres que le llame?

FULGENCIA
Redondilla
  No, amigo, que aunque estoy loca,
955
guardo el rostro a mi opinión,
reprimiendo el corazón
que viene ardiendo a la boca;
Redondilla
  que, si faltase esta luz,
con una voz que daría
960
del pecho se escaparían
como bala de arcabuz.

CELAURO
Redondilla
  
(Aparte.)
Todo se traza a mi gusto:
Fulgencia se va inquietando;
muere, pues matas amando,
965
de celos, rabia y disgusto.
Redondilla
  ¿Hay bien que a mi bien se iguale?
¡Oh industria, cuánto aprovechas
para fortunas deshechas
donde la fuerza no vale!

LUPERCIO
Redondilla
970
  Traigo contento el deseo
de una esperanza tan loca,
que ya parece que toca
lo que pienso que poseo.
Redondilla
  Suplico os que algún favor
975
confirme esta confïanza.

LEONELA
Sí haré, por mi fee, si alcanza
tanto la mano de amor.

LUPERCIO
Redondilla
  Con la vuestra me contento.

LEONELA
Es imposible alcanzar.

OTAVIO
980
¡Que a tanto puede llegar
un cobarde sufrimiento!

FULGENCIA
Redondilla
  ¿Ves, Alfredo, cómo pide
la mano al galán?

ALFREDO
Sí veo.

LUPERCIO
Pues yo mido mi deseo,
985
tú, señora, tu amor mide.
Redondilla
  Llega mi deseo a ti,
que va por este favor;
baje a mí tu mano, amor;
verás su medida ansí;
Redondilla
990
  aunque era mejor tu mano
para esforzarme a subir,
pero ¿quién podrá medir
lo divino por lo humano?

LEONELA
Redondilla
  ¿No es bueno que sin amor
995
hablo a un hombre que no veo?

LUPERCIO
¿No es bueno que sin deseo
estoy pidiendo favor?

OTAVIO
Redondilla
  ¿No es bueno, Aristo, que esté
aquí un hombre como yo?

FULGENCIA
1000
¿No es bueno que le pidió
la mano? ¡Oh traidor sin fee!

ALFREDO
Redondilla
  ¿No es bueno que tú lo aguardes
pudiéndolo remediar?

OTAVIO
Déjame, Aristo, llegar,
1005
que nunca hay celos cobardes.

CELAURO
Redondilla
  ¿No es bueno que estoy contento
de ver a Fulgencia ansí?

FULGENCIA
Déjame llegar a mí,
que me ahoga el sufrimiento.

ALFREDO
Redondilla
1010
  Detente.

FULGENCIA
Déjame hacer.
(Llegue FULGENCIA arrebozada a LUPERCIO.)
¡Ah, caballero!, ¿a quién digo?

LUPERCIO
¿Es amigo?

FULGENCIA
No es amigo,
que vós no lo sabéis ser.

LUPERCIO
Redondilla
  ¿En qué os ofendo?

FULGENCIA
En hablar
1015
esta mujer.

LUPERCIO
¿Esto había?,
¿es vuestra?

FULGENCIA
Si fuera mía,
yo la supiera guardar.

LUPERCIO
Redondilla
  Pues ¿qué es lo que pretendéis?

FULGENCIA
Que dejéis este cuidado,
1020
que yo sé que estáis casado.

LUPERCIO
¡Vós! Pues ¿de qué lo sabéis?

FULGENCIA
Redondilla
  Esto basta, y dame pena
lo que aquí en su ofensa pasa,
y mal guardáis vuestra casa
1025
mientras andáis por la ajena.

LUPERCIO
Redondilla
  ¿Es mi hermano?

FULGENCIA
Soy quien soy.
Salid de la calle luego.

CELAURO
Yo he de perder este juego
si a remediarle no voy.
Redondilla
1030
  ¡Ha celos, que no guardáis
palabra que prometéis!

LEONELA
¡Ha caballeros!, ¿no veis
que mi opinión infamáis?

ARISTO
Redondilla
  Había un competidor,
1035
y ya hay dos.

LUPERCIO
Vamos de aquí.

FULGENCIA
Seguidme.

LUPERCIO
Venid tras mí.
¿Hay más estraño rigor?

ALFREDO
Redondilla
  A reñir van, ¡qué remedio!

CELAURO
Alfredo, yo soy perdido
1040
si aquesto queda entendido.

(A un lado riñen FULGENCIA y LUPERCIO.)

ALFREDO
Ven, que riñen.

CELAURO
Ponte en medio.

ALFREDO
Redondilla
  Paso, señores.

FULGENCIA
No hay paso.

LUPERCIO
¿Quién es?

FULGENCIA
Apartaos de ahí.

LUPERCIO
Dejalde pues.

FULGENCIA
¡Pesia a mí!
1045
De aquesta punta le paso.

CELAURO
Redondilla
  ¿No ves que estoy de por medio?
Lleva, Alfredo, a ese galán.

ALFREDO
Vamos, señor.

FULGENCIA
¡Qué no harán
celos! ¡Oh mal sin remedio!

(Váyase FULGENCIA, y ALFREDO, sosegándola.)

CELAURO
Redondilla
1050
  Echa tú por esta calle
y no os encontréis los dos.

LUPERCIO
¿Sabes quién es?

CELAURO
¡No, por Dios!

LUPERCIO
¡Qué buen mozo!

CELAURO
¡Gentil talle!

(Váyanse CELAURO y LUPERCIO.)
(Llegue OTAVIO a la ventana.)

OTAVIO
Redondilla
  ¡Ah señora!, ¿por quién son
1055
las presentes cuchilladas,
o aquesta danza de espadas
hecha a vuestra devoción?

LEONELA
Redondilla
  ¡Ah señor! El que lo mira
y está en la calle envainado,
1060
¿cuánto le cuesta el tablado?

ARISTO
¡Gentiles pedradas tira!

OTAVIO
Redondilla
  Cuando riñen dos galanes
de una dama tan fingida,
no se ha de jugar la vida,
1065
ni se han de hacer ademanes.
Redondilla
  Y crea vuesa merced
que, cuando mi causa fuera,
a estocadas los cosiera
yo solo en esta pared.
Redondilla
1070
  Mas si con igual querella
riñen sobre este lugar,
ventana quiero alquilar
y ver los toros en ella.

LEONELA
Redondilla
  ¿Es mi Otavio?

OTAVIO
Soy el diablo.

LEONELA
1075
Otavio, señor, espera.

OTAVIO
¿Que espere?, ¡gentil quimera!

LEONELA
Oye, escucha. ¿Con quién hablo?

ARISTO
Redondilla
  Oye la, señor.

OTAVIO
No quiero.

LEONELA
Oye la satisfación.

ARISTO
1080
Oye, señor, su razón.

OTAVIO
¡Déjame tú, majadero!

ARISTO
Redondilla
  Mira que está haciendo estremos.

OTAVIO
Ya no hay hablarnos los dos.

LEONELA
¿No queréis?

OTAVIO
No.

LEONELA
Pues adiós,
1085
que mañana nos veremos.


Acto II

ALFREDO y CELAURO.

ALFREDO
Endecasílabos sueltos (tirada)
  ¿Que tanto descompuso la pendencia
dos voluntades que el amor tenía
en tan estrechos lazos obligadas?

CELAURO
Luego que te partiste desta villa,
1090
amigo Alfredo, fue creciendo el daño,
porque entre los amantes las pendencias
suelen durar por ser tan pertinaces,
porque quieren que el uno ruegue al otro.

ALFREDO
Yo los dejé en estremo desabridos
1095
después, señor, de los injustos celos.
¿Supo, dime, Lupercio que era ella
la que, en hábito de hombre, lo fue tanto
que osó reñir con él de cuerpo a cuerpo?

CELAURO
No lo supo Lupercio, ni lo sabe,
1100
porque yo le llevé tan divertido
que, cuando vino a verla aquella noche,
ella estaba en la cama y sosegada;
mas, como amor no duerma bien con celos,
y sean los dos tan grandes enemigos,
1105
puesto, Alfredo, que padre y hijo sean,
así se los pidió de aquella dama,
así enojada estuvo, así ha llorado,
que Lupercio, movido a ira y cólera,
puso las manos en su rostro hermoso,
1110
puso las manos en el sol, Alfredo,
ofendió las estrellas de sus ojos,
escureció la clara luz del día;
y como en los eclipses de ordinario
nos muestre el sol aquel color sangriento,
1115
sangre puso en el sol, sangriento estuvo
el rostro a quien esta alma adora y teme.

ALFREDO
¡Válame Dios!, ¿que esa bajeza hizo?

CELAURO
No le culpes, Alfredo, que unos celos
pedidos sin razón de seso privan.

ALFREDO
1120
Razón tuvo Fulgencia.

CELAURO
En el engaño;
mas Lupercio inocente de la culpa.

ALFREDO
¿No te pesa de haber con tus embustes
dado ocasión para que aquellas manos
hayan tocado temerariamente
1125
en el sol, en el cielo, en las estrellas
del cabello, del rostro y de los ojos?

CELAURO
Dios sabe que su daño me ha pesado,
y que me cuesta lágrimas piadosas;
pero, ¿qué quieres?, que el camino es este
1130
de negociar mi bien, porque no hay otro
como sembrar discordia entre sus almas.

ALFREDO
¿Qué tienes negociado?

CELAURO
Que Fulgencia
dejó su casa y sus queridos hijos
y, como huyendo, vino a la de Andronio,
1135
que como sabes es mi tío, adonde
he comido y cenado aquestos días,
sustentando esta vida de sus ojos,
que así en la India se sustenta gente
de solo olor y solo de la vista,
1140
y no es mucho milagro para un ángel.

ALFREDO
¿Hasla hablado?

CELAURO
Hela hablado y persuadido.

ALFREDO
¿Y qué responde?

CELAURO
Que a Lupercio adora.

ALFREDO
Muy adelante estás.

CELAURO
Hice a mi hermana
que la viniese a ver y a persuadilla,
1145
y ha dormido con ella cuatro noches
con envidia del mundo y de mi alma.

ALFREDO
¿Qué negocia?

CELAURO
Que siga mi justicia.

ALFREDO
¿Dura el enojo?

CELAURO
No, que ya se hablan,
y se han de ir a su casa aquesta noche,
1150
para mis ojos y alma noche eterna.

ALFREDO
¡Qué poca fuerza tus enredos tienen!

CELAURO
Retírate, que sale.

ALFREDO
Aquí me aparto.

CELAURO
Costarme tiene hacienda, vida y alma,
o desta ingrata he de llevar la palma.

(FULGENCIA y RISELO, dándole un papel.)

RISELO
Redondilla
1155
  Acaba, lee el papel.

FULGENCIA
No me porfíes, Riselo.

RISELO
Por mi vida, que recelo
que te enflaqueces por él.
Redondilla
  Ea, cesen los enojos,
1160
señora, de tantos días.

FULGENCIA
Primero las manos mías
se vengarán en sus ojos.

RISELO
Redondilla
  Harto más te vengas tú
en los tuyos con llorar
1165
perlas que pueden comprar
las riquezas del Perú.
Redondilla
  Lee, que te estás muriendo.

FULGENCIA
Ahora bien, leo por ti.

RISELO
¿Y por ti no?

FULGENCIA
Yo por mí...
1170
soy muy tierna.

RISELO
Así lo entiendo.

FULGENCIA
Redondilla
  Dame que allá no tuviera
a Esteban y a Enrique.

RISELO
Lee,
que Lupercio así lo cree.

FULGENCIA
Él dice desta manera:
(Lee el papel.)
Redondilla
1175
  «Basta ya, señora mía,
las pesadumbres de un mes,
que la venganza no es
amor, sino tiranía.
Redondilla
  Ven, mis ojos, ven, mi cielo;
1180
que si un hora tardas más,
cuando vengas me hallarás
muerto.»

RISELO
Ea, entrañas de yelo.

FULGENCIA
Redondilla
  ¿Muerto dice?

RISELO
¿Y eso dudas?

FULGENCIA
No, sino con otra dama
1185
muerto en sus brazos.

(ALFREDO aparte con CELAURO.)

ALFREDO
¿Qué llama,
Celauro, en yelo no mudas?

CELAURO
Redondilla
  Antes aquello me enciende.

ALFREDO
Eres loco.

CELAURO
Soy amante.

RISELO
Lee, señora, adelante.

FULGENCIA
1190
Solo engañarme pretende.
(Vuelva a leer.)
Redondilla
  «Si de mí quieres vengarte,
mejor estarás aquí,
pero no vengas por mí,
pues ya no puedo obligarte.
Redondilla
1195
  Ven por Esteban y Enrique,
que lloran por ti, mi bien,
y, si allá hay otro, también
le ruego te lo suplique.
Redondilla
  Tu Lupercio.»

RISELO
¿Lloras?

FULGENCIA
No.

RISELO
1200
¿Pues qué?

FULGENCIA
La vista penetra
el rejalgar de la letra.

CELAURO
¡Qué buena disculpa dio!

RISELO
Redondilla
  Eso es en letra de estampa,
que hay no sé qué humo en ella.

FULGENCIA
1205
¡Qué más estampa que aquella
que en el corazón se estampa!
Redondilla
  Y bien dices, que trae humo,
que es fuego con humidad.

RISELO
Ten, mi señora, piedad.

CELAURO
1210
Cual nieve al sol me consumo.
Redondilla
  ¡Vive Dios que el vil tercero
me ha de pagar estas paces!

ALFREDO
Como enamorado haces,
mas no como caballero.

FULGENCIA
Redondilla
1215
  Dile a ese hombre, Riselo,
dile a ese traidor amigo,
dile a ese falso enemigo
que de noble sufre el cielo,
Redondilla
  que venga luego por mí.

RISELO
1220
Dame esos pies.

FULGENCIA
Parte.

RISELO
Voy.

(Vase RISELO alegre.)

FULGENCIA
Celauro, ¿aquí estás?

CELAURO
Estoy
cual sombra siempre tras ti.
Redondilla
  Vete, Alfredo.

ALFREDO
Mal se lucen
los embustes deste loco.

(Vase ALFREDO.)

CELAURO
1225
¿Estás ya más tierna?

FULGENCIA
Un poco.

CELAURO
A esto siempre se reducen
Redondilla
  los enojos de quien ama.
¿Esta noche vas con él?

FULGENCIA
Acúsame de crüel,
1230
y en este papel me llama.

RISELO
Redondilla
  ¿Tanto un papel enternece?

FULGENCIA
No sé qué tiene de hechizo.

CELAURO
¡Maldiga Dios quien le hizo,
que tan tierno te parece!

FULGENCIA
Redondilla
1235
  ¡Maldígate Dios a ti!

CELAURO
No digo quién le escribió.

FULGENCIA
Para maldecirte yo
basta el papel.

CELAURO
¿Cómo ansí?

FULGENCIA
Redondilla
  Porque cosa que ha tocado
1240
tal mano, queda su ofensa
a cuenta de mi defensa
como está un lugar sagrado.

CELAURO
Redondilla
  ¡Oh, pesa tanto rigor,
y mi loco sufrimiento!

FULGENCIA
1245
¿Qué ofensa en tu daño intento
por tener a un hombre amor?
Redondilla
  ¿Soy yo tu sangre por dicha?
¿Soy tu hermana o tu mujer?

CELAURO
No, pero debes de ser
1250
toda junta mi desdicha.
Redondilla
  Pues vete, ingrata, en buen hora,
aunque sea mal para mí;
gózale, y goce de ti
a pesar de quien te adora,
Redondilla
1255
  que pues que no he merecido
de ti una palabra buena,
yo haré que rabies de pena
como yo rabio de olvido.

FULGENCIA
Redondilla
  ¿Tú qué me puedes hacer?

CELAURO
1260
(Saque la daga.)
Vive Dios, que estoy de suerte,
que estoy por darte la muerte
y acabarme de perder.

FULGENCIA
Redondilla
  Estás loco. ¿Para mí,
para una mujer, la daga?

CELAURO
1265
Sí, porque una puerta haga
con que me saque de ti.

FULGENCIA
Redondilla
  ¿Yo te tengo? Espera un poco.

CELAURO
Bien dices que yo te tengo.

LUPERCIO
Loco de contento vengo.

SABINO
1270
Y yo de contento loco.

(LUPERCIO entre. RISELO, SABINO.)
(Diga, disimulando, CELAURO.)

CELAURO
Redondilla
  Puesta la mano, señora,
sobre esta daga te juro,
por ser cruz, que es su amor puro
y que Lupercio te adora.
Redondilla
1275
  Deja celos y quimeras;
vete esta noche con él.

LUPERCIO
¡Oh amigo noble y fïel,
dame esos brazos!, ¿qué esperas?

CELAURO
Redondilla
  ¡Oh buen Lupercio! Primero
1280
los has de dar a Fulgencia.

LUPERCIO
No sé si tengo licencia,
pero obedecerte quiero,
(Arrodíllase LUPERCIO.)
Redondilla
  y así, echándome a sus pies,
veré si sus manos gano
1285
subiendo del pie a la mano,
y de ella al brazo después,
Redondilla
  y desde el brazo al abrazo,
y del abrazo...

FULGENCIA
Prosigue
porque tu hechizo me obligue
1290
a ser de tus brazos lazo.

CELAURO
Redondilla
  ¿Es posible que esto veo?

FULGENCIA
¿Cómo has estado sin mí?

LUPERCIO
Pregúntalo al alma en ti,
infierno de mi deseo,
Redondilla
1295
  que, como el mundo en su caos
y sin forma, inanimadas
las materias y varadas
sobre la tierra las naos,
Redondilla
  como en el limbo el rapaz
1300
mas no es comparación buena,
porque yo he tenido pena,
y fui de gloria capaz,
Redondilla
  cual tórtola sin hallar
compañía alegre alguna,
1305
como sin el sol la luna
y sin la luna la mar,
Redondilla
  como el instrumento está
sin la mano del que toca,
como Tántalo a la boca
1310
la fruta que se le va,
Redondilla
  y como sin ti, mi bien,
que eres mi causa y mi forma,
quien me mueve y quien me informa.

SABINO
Por siempre jamás, amén.
Redondilla
1315
  Acaba, vamos de aquí,
que me muero ya por veros
en casa.

LUPERCIO
¡Hermosos luceros!
¿Posible es que os ofendí?

FULGENCIA
Redondilla
  Entra Riselo y dirás
1320
a Leonela que me voy,
y tráeme manto.

LEONELA
Aquí estoy,
y he sabido que te vas,
Redondilla
  pero, así me guarde Dios,
que me pesa aunque es tu gusto.

FULGENCIA
1325
¡Oh mi Leonela!

CELAURO
Esto es justo.
Ea, despedíos las dos.

LEONELA
Redondilla
  Déjala cubrir siquiera.
Pues Lupercio no porfía,
¿qué quieres?

CELAURO
Hermana mía,
1330
lo que es amor considera.
Redondilla
  Déjalos, que tras pendencia
es gran gusto el amistad.

FULGENCIA
(Cúbrase el manto.)
Cubierta estoy, perdonad.

LEONELA
Adiós, hermosa Fulgencia.

FULGENCIA
Redondilla
1335
  Mi Leonela, adiós, y ved
que me habéis de ver.

LEONELA
¿Pues no?

CELAURO
Allá la llevaré yo.

FULGENCIA
Hareisme mucha merced.

LUPERCIO
Redondilla
  Leonela y Celauro, adiós.

LEONELA
1340
Adiós.

[Aparte a FULGENCIA.]

CELAURO
Adiós, tigre hircana.
Por quedarme con mi hermana
no voy, Lupercio, con vós.

FULGENCIA
Redondilla
  Vós quedáis bien ocupado.

LUPERCIO
Vamos, señora enojada.

SABINO
1345
La cena está aparejada,
y el amor por convidado.

FULGENCIA
Redondilla
  ¿Qué dice Enriquito?

SABINO
Llora
por su mamá y por su taita
que apenas con una gaita
1350
le puedo acallar, señora.
Redondilla
  Ven, alegra aquella casa:
entre el sol, la noche huya.

FULGENCIA
Vamos, vamos.

SABINO
¡Aleluya!
Hoy brindo...

RISELO
¿A quién?

SABINO
A Ganasa.

(Váyanse.)
(Queden CELAURO y LEONELA.)

LEONELA
Redondilla
1355
  No dudo que habrás sentido,
Celauro, aquesta mundanza,
porque, en fin, de tu esperanza
riguroso viento ha sido.
Redondilla
  ¿Qué te embelesas?, ¿qué miras?
1360
Ea, ya pasó la calle.
¡Hola! Quiero despertalle.
¡Celauro!

CELAURO
¡Ay Dios!

LEONELA
¿Qué suspiras?

CELAURO
Redondilla
  Cual queda desvanecido
el niño que volar vio
1365
el pájaro que pensó
coger durmiendo en el nido,
Redondilla
  o como queda el villano
viendo la liebre correr,
que la pensaba coger
1370
en la cama con la mano,
Redondilla
  o como queda despierto
el que dormido soñaba
que en arca o campo se hallaba
algún tesoro encubierto,
Redondilla
1375
  o, si por un mal suceso,
soñaba en cautividad
que ya estaba en libertad,
y despierto se halla preso,
Redondilla
  así yo en la posesión
1380
del bien que estaba gozando
mi libertad vi soñando,
y despierto mi prisión.
Redondilla
  Yo muero, hermana Leonela,
sin remedio de remedio,
1385
aunque ponga de por medio
toda Grecia su cautela.
Redondilla
  ¡Desventurado! ¿Qué haré,
que ya se van a gozar?

LEONELA
Tienes razón de penar;
1390
alabo, hermano, tu fe,
Redondilla
  que es la cosa que yo he visto
más digna de ser amada.

CELAURO
Y tú la más envidiada
de las que en ella conquisto,
Redondilla
1395
  que al fin dormiste a su lado.

LEONELA
Si vieras partes tan bellas,
más almas dieras por ellas
que por lo exterior le has dado.

CELAURO
Redondilla
  Cuéntame, Leonela mía,
1400
algo de aquel ángel santo.

LEONELA
¡Santo! No te alargues tanto
que toques en herejía.

CELAURO
Redondilla
  Mira, bien puedo llamar
ángel santo una mujer
1405
virtüosa sin hacer
cosa digna de culpar.
Redondilla
  Vive en sí y fuera de sí,
y esto es más de ángel que de hombre,
luego en darle aqueste nombre
1410
no estoy yo fuera de mí.

LEONELA
Redondilla
  No me mandes que te diga
más de que es un mármol pario.

CELAURO
Para eso no es necesario
haberle yo visto, amiga.
Redondilla
1415
  Ya sé que es mármol tan fuerte
que me resiste y me mata,
pero lo demás retrata,
y de otras cosas me advierte.

LEONELA
Redondilla
  Basta decir que es bien hecha,
1420
limpia, conforme y igual.

CELAURO
Es hecha de un mármol tal,
que ningún hierro aprovecha;
Redondilla
  y el mayor mío es querer
hacer en esta ocasión,
1425
sin ser yo Pigmaleón,
de un mármol una mujer.

LEONELA
Redondilla
  Debajo del pecho izquierdo
tiene un lunar peregrino.

CELAURO
Luna en cielo tan divino,
1430
¿por qué no hará loco un cuerdo?
Redondilla
  ¿Qué color tiene?

LEONELA
Muy buena,
que parece en su blancura
como sangre en nieve pura,
el clavel en azucena;
Redondilla
1435
  sale un cabello sutil
de en medio por tanto trecho,
que puede dar vuelta al pecho.

CELAURO
¡Hermoso lazo!

LEONELA
Gentil.

CELAURO
Redondilla
  Milagro, Leonela, fuera
1440
que ese cometa de yelo
no tuviera en ese cielo
rastro que muerte me diera;
Redondilla
  si no es en forma de espada
para matarme su brazo,
1445
es a lo menos de lazo,
y en mi cuello ejecutada.
Redondilla
  ¿Que haré si en mi cielo veo
pronósticos de mi muerte?
Mas yo pienso hacer de suerte
1450
que o yo muera, o mi deseo.
Redondilla
  Quédate aquí, que en mi mal
ya no hay remedio mayor
que pretender por traidor
lo que pierdo por leal.

(Váyase CELAURO.)

LEONELA
Redondilla
1455
  Menos lástima tuviera
a tu dolor inhumano
si lo que es amor, hermano,
libre del mismo amor viera.
Redondilla
  Pero tengo amor también
1460
y conozco tu disgusto,
aunque dél me alegro y gusto,
pues me quitaste mi bien.
Redondilla
  Hablé a Lupercio por ti
y violo mi amado Otavio
1465
que, sentido deste agravio,
vive quejoso de mí,
Redondilla
  pero, ¿quién es el que viene
sollozando y suspirando?

(Entre ARISTO como llorando.)

ARISTO
¡Triste del que vive amando!
1470
Galeras perpetuas tiene.
Redondilla
  ¡Ay de mí!, ¿qué podré hacer
sin mi señor, solo y pobre?
¿Cuál otro hallaré que cobre
lo que en él vengo a perder?

LEONELA
Redondilla
1475
  Aristo...

ARISTO
Señora mía.

LEONELA
¿De qué te enjugas los ojos?

ARISTO
Porque cifra mis enojos
mi desventura este día.

LEONELA
Redondilla
  ¿Dónde queda tu señor?

ARISTO
1480
¿Dices Otavio?

LEONELA
¿Pues quién?

ARISTO
Ya le ha muerto tu desdén.

LEONELA
Mejor dijeras mi amor.

ARISTO
Redondilla
  ¿Qué amor?

LEONELA
El que le he tenido.

ARISTO
Bien dices, pues ya es pasado.

LEONELA
1485
Dime, ¿adónde queda?

ARISTO
Ha estado
estos días escondido,
Redondilla
  y desta melancolía
salió de consulta hoy
irse a meter fraile.

LEONELA
Estoy
1490
al cabo, por vida mía.
Redondilla
  Ea, señores, a mí.

ARISTO
Si no lo quieres creer,
mañana le puedes ver.

LEONELA
¿Qué me cuentas?

ARISTO
Lo que vi.

LEONELA
Redondilla
1495
  Ea, que es cosa de risa.

ARISTO
No, sino de llanto es,
que los ojos en los pies
le he visto ayudar a misa.
Redondilla
  Este papel me dejó
1500
para que te diese.

LEONELA
Muestra.

ARISTO
¡Qué amor! ¡Qué amistad la nuestra!
Sin ti, señor, ¿qué haré yo?

LEONELA
Octava real
(Lea.)
  «Ingrata, pues ya tienes otro gusto,
cubra este cuerpo un hábito de paño
1505
que en invierno y verano venga al justo,
luto a mi amor y fiesta de tu engaño.
Esto quiero que pueda mi disgusto,
y que aqueste papel, al fin de un año,
sea carta de pago y finiquito
1510
de nuestro amor.» Bien breve viene escrito.
Redondilla
  ¿Tanto ha sentido el agravio?

ARISTO
Ese papel lo confirma.
¿No dice Otavio la firma?

LEONELA
Mejor fuera fray Otavio.
Redondilla
1515
  Pero ¿es de veras?

ARISTO
Tan cierto
como que contigo estoy.

LEONELA
¡Ay, Otavio, que no soy
causa dese desconcierto!
Redondilla
  La culpa tuvo mi hermano,
1520
que me ha hecho hablar un hombre
y que, mudándome el nombre,
él me requebrase en vano,
Redondilla
  solo por amartelar
una mujer con cautela.

ARISTO
1525
Ya no es posible, Leonela,
que lo puedas remediar.

LEONELA
Redondilla
  ¿Cómo no? Iré dando voces
y de allí le sacaré,
y que es mi esposo diré.

ARISTO
1530
No podrás, así te goces.

LEONELA
Redondilla
  Pues si no, dareme muerte.

(Entre OTAVIO.)

OTAVIO
Eso no, señora mía,
que solo mi amor quería
ver si es el tuyo tan fuerte.

LEONELA
Redondilla
1535
  Jesús, ¿que no es verdad?

OTAVIO
No.

LEONELA
¿Cómo entraste?

OTAVIO
Vi a tu hermano
salir fuera.

LEONELA
Ese tirano
nuestro disgusto causó.

OTAVIO
Redondilla
  Todo lo tengo entendido.

(Entre ALFREDO.)

ALFREDO
1540
¿Es Otavio?

LEONELA
Alfredo viene.

ALFREDO
Mi señor, que hablaros tiene.

OTAVIO
Notable desdicha ha sido.
Redondilla
  Sin duda que entrar me vio.
¿Adónde queda?

ALFREDO
En la puerta
1545
de Fulgencia.

LEONELA
Yo soy muerta.

OTAVIO
No os alteréis.

LEONELA
¿Cómo no?
Redondilla
  Con achaque de visita
a Fulgencia, iré a su casa.

OTAVIO
Cuando sepa lo que pasa
1550
y este mi amor solicita
Redondilla
  no estará muy agraviado
que entre en su casa, si ha sido
a título de marido.

ALFREDO
¿No venís?

OTAVIO
Voy.

LEONELA
Ve a su lado.

(Éntrense todos.)
(Entre CELAURO.)

CELAURO
Soneto
1555
  Ya solo de mi engaño me sustento,
ya no tengo más vida que mi engaño,
con este engaño mi tormento engaño,
que es verdad el engaño en mi tormento,
con engaño se alienta el pensamiento
1560
engañando su mismo desengaño,
y aunque este engaño ha sido por mi daño,
el mismo engaño en engañarme siento.
Mas ¿qué me quejo del engaño, ¡ay triste!,
si deste engaño tengo el alma asida,
1565
engaño que de muchos me divierte?
Porque con este engaño se resiste
la fuerza del engaño de la vida,
porque toda es engaño, hasta la muerte.

(Entren ALFREDO, ARISTO y OTAVIO.)

ALFREDO
Redondilla
  Aquí está Celauro.

OTAVIO
Aquí
1570
está Otavio que ha venido
a ver en qué sois servido
de mis cosas y de mí.

CELAURO
Redondilla
  Apártense los crïados.

OTAVIO
Vete, Aristo.

CELAURO
Y tú también.
1575
¿Conoceisme?

OTAVIO
Sí, y muy bien.

CELAURO
¿Y mis padres?

OTAVIO
Son honrados.

CELAURO
Redondilla
  ¿No más de honrados?

OTAVIO
¿Qué más?

CELAURO
Caballeros.

OTAVIO
Eso es menos,
porque honrados dice buenos,
1580
que es punto deste compás.

CELAURO
Redondilla
  ¿A qué entrastes en mi casa,
si sabéis que honrados son
y su virtud y opinión
por buena moneda pasa?
Redondilla
1585
  ¿No sabéis que vive allí
una mujer que es mi hermana
y su hija?

OTAVIO
Cosa es llana
que lo supe y que lo vi;
Redondilla
  pero así me fue forzoso
1590
para el intento que emprendo.

CELAURO
¿Cómo ansí?

OTAVIO
Porque pretendo
servirla.

CELAURO
¿Qué?

OTAVIO
Soy su esposo.

CELAURO
Redondilla
  ¿Sábenlo mis padres?

OTAVIO
No.

CELAURO
Pues es mal hecho.

OTAVIO
No es
1595
si lo han de saber después.

CELAURO
¡Sin saberlo ellos ni yo!
Redondilla
  Meted mano, Otavio.

OTAVIO
Oíd.

CELAURO
No hay oír.

OTAVIO
Eso es furor.

(Riñan los dos.)

RISELO
(Dentro.)
Celauro riñe, señor.

(Salga LUPERCIO desenvainando.)

LUPERCIO
1600
Di, necio, que riñe el Cid.
Redondilla
  Fuera, digo.

OTAVIO
¿Cómo?, ¿tres
para un caballero solo?
Este es fraude, engaño y dolo.
Valdranme manos y pies.

(Huye OTAVIO.)
(Salen riñendo ARISTO y ALFREDO.)

ARISTO
Redondilla
1605
  Tente, hombre.

ALFREDO
Cuando riñe
el amo es son concertado
para que baile el crïado,
si es hombre que espada ciñe.

CELAURO
Redondilla
  Déjale, necio.

ALFREDO
Huye, perro.

ARISTO
1610
¿Tantos a uno?

CELAURO
Dejalde.

ALFREDO
No lo llevará de balde,
si con esta punta cierro.

(Huya ARISTO.)
(SABINO entre metiendo mano.)

SABINO
Redondilla
  ¡Fuera, bellacos!, ¿qué es esto?
¡A Lupercio, mi señor!

LUPERCIO
1615
Ten, majadero, el furor.
¿Dónde vas tan descompuesto?

CELAURO
Redondilla
  Paso, no lo oya Fulgencia.

SABINO
De cólera estoy perdido.

LUPERCIO
Como Santelmo has venido,
1620
acabada la pendencia.

SABINO
Redondilla
  ¿No ha quedado por ahí
alguna cosa fïambre?

LUPERCIO
Ve, necio, a matar la hambre.
Apartaos todos de aquí.

ALFREDO
Redondilla
1625
  ¿Si vuelven?

LUPERCIO
No volverán.

CELAURO
Entraos allá.

RISELO
A punto ponte.

SABINO
Yo voy hecho un Rodamonte.

ALFREDO
Yo un Rugero.

SABINO
Yo un Roldán.

(Éntrense los criados.)
(Queden CELAURO y LUPERCIO.)

LUPERCIO
Endecasílabos sueltos (tirada)
  ¿Qué ha sido aquesto?

CELAURO
Todo niñería.

LUPERCIO
1630
¿Por qué has reñido?

CELAURO
Digo que no es nada.

LUPERCIO
¿Nada, Celauro, y tanta pesadumbre?

CELAURO
No es nada, a fe de caballero.

LUPERCIO
Basta,
no lo digáis, que bien sé yo que en esto
lo que es nada es mi amor, para que pueda
1635
del vuestro merecer cosa tan fácil.

CELAURO
¿Por eso os enojáis?

LUPERCIO
Pues ¿no os parece
que es bastante ocasión para enojarme?
¿Esto se usa en amistad como esta?
¿En dos amigos hay secreto alguno?
1640
¿Qué os he negado yo, no de mis obras,
que ese fuera de amor pequeño efeto,
mas de mis pensamientos escondidos?

CELAURO
Querido amigo, amigo mío del alma,
el negaros aquesto no procede
1645
de poco amor, ni de que soy ingrato,
sino de ser negocio y causa vuestra;
el amigo, Lupercio, que es honrado
a su amigo defiende con la espada
sin darle pesadumbre con la ofensa.
1650
Esta os importa que yo calle.

LUPERCIO
Bueno,
tanto más encendistes mi deseo
cuanto mi causa fue la defendida,
que aunque los dos tengamos una causa,
yo moriré si no la sé.

CELAURO
No creo
1655
que puede ser, porque es de pesadumbre.

LUPERCIO
Esa es mayor.

CELAURO
Mirad, señor Lupercio,
que os va la honra deste desengaño.

LUPERCIO
Y en saberlo, Celauro, está mi vida,
mi honra, gusto y salvación.

CELAURO
Es cosa
1660
que tiemblo de decilla.

LUPERCIO
¿Sois mi amigo?

CELAURO
Sí soy.

LUPERCIO
Pues ¿qué dudáis?

CELAURO
Temo el suceso.

LUPERCIO
¡Oh pesia tal! Sacad la daga y dadme
por este corazón.

CELAURO
Ahora bien, sea;
1665
que mi desdicha quiso que palabras
hiciesen la pendencia antes de tiempo;
que yo, Lupercio, le llevaba al campo.

LUPERCIO
No dilatéis, Celauro, con rodeos
mi muerte, mi disgusto, mi deshonra.

CELAURO
1670
Va de deshonra, muerte y de disgusto:
sabed que las mujeres en el mundo
nacieron para ser destruición suya
y que, supuesto que haya muchas buenas,
virtüosas y santas, hay algunas
1675
ingratas en estremo al amor nuestro,
falsas, lascivas, locas y perjuras.

LUPERCIO
Que no quiero preámbulos.

CELAURO
Fulgencia...

LUPERCIO
¡Ay, cuánto lo temí!

CELAURO
Fulgencia, digo,
aunque ha diez años que tratáis sus cosas,
1680
la sustentáis, la regaláis...

LUPERCIO
¡Ay triste!

CELAURO
... quiere bien a este Otavio.

LUPERCIO
Eso es quimera.
Ni en mi vida le he visto por su calle.

CELAURO
Yo sí, de día y de noche, y aun alguna
le he hecho salir della a cuchilladas,
1685
de que es Alfredo buen testigo.

LUPERCIO
¿Adónde
o cómo la habla?

CELAURO
No hay cosa más ciega
que un pobre amante. Basta, aquesto basta.

LUPERCIO
Prosigue, buen Celauro, ya te creo.

CELAURO
¿Habían de llamarte, por ventura,
1690
los días o las noches que se hablasen?

LUPERCIO
Bien dices: ciego estoy.

CELAURO
Yo por tu gusto,
o temiendo el disgusto deste día,
rogábale a este necio que dejase
su loca pretensión.

LUPERCIO
¿Qué más hacías?

CELAURO
1695
Hoy finalmente vi que su crïado
con un papel la hizo señas.

LUPERCIO
¿Dónde?

CELAURO
En la ventana.

LUPERCIO
Bien.

CELAURO
Llegué y quitésele
y, viniendo a cobralle el dueño infame,
resultó la pendencia.

LUPERCIO
El papel muestra,
1700
que aun viéndole no creo que es posible.

CELAURO
Aún no le he visto yo.

LUPERCIO
Celauro, escucha:
(Lea LUPERCIO.)
Redondilla
  «Este necio de Celauro,
mi vida, me impide el verte,
mas hoy pienso con su muerte
1705
gozar desta empresa el lauro.
Redondilla
  No llores, que es sin provecho,
sino procúrame hablar;
sí, por vida del lunar
que cubre tu blanco pecho,
Redondilla
1710
  cuyo cabello sutil
es lazo de mi prisión...»

LUPERCIO
Nomás, nomás, señas son
de Fulgencia, infame y vil.
Redondilla
  No leo más sus concetos;
1715
bastan estas señas ya,
que creo que las dará
de otros mayores secretos.
Redondilla
  ¡Ay de mí! Verdad es todo.
¡Notable seña!, ¿qué dudo?
1720
Porque saberla no pudo
sin gozarla de otro modo.
Redondilla
  ¡Ay Fulgencia!, ¡ay enemiga!
¿Estas tus lágrimas son?
¡Ay de mi sana intención!
1725
¡Ay de mi antigua fatiga!
Redondilla
  ¡Ay de diez años de amor
con tanta persecución!
¡Ay de mis obligaciones
fundadas en tanto error!
Redondilla
1730
  ¡Tus señas otro hombre! ¡Otro hombre
de aquel cabello colgado
en que estuve aprisionado
con los yerros de tu nombre!
Redondilla
  Tu lunar o luna amengua
1735
su viva color leonada,
ya de tu infamia eclipsada
y menguada de tu mengua.
Redondilla
  ¡Oh, maldiga Dios mi boca
que así celebró esa luna,
1740
ese lunar, si otra alguna
le jura, le besa y toca!
Redondilla
  ¡Malditas mis manos sean
que se dejaron atar
de ese cabello al lunar
1745
en que otras manos se emplean!
Redondilla
  Y mi desdicha también
sea maldita, enemiga,
pues a maldecir me obliga
lo que fue todo mi bien.
Redondilla
1750
  ¡Yo te amé, yo te adoré,
yo estuve engañado así!

CELAURO
¡Oh, por Dios, vuelve ya en ti!

LUPERCIO
Tarde o nunca volveré.

CELAURO
Redondilla
  ¿Ves cómo fuera mejor
1755
dejarte estar con tu engaño?

LUPERCIO
No entendí que el desengaño
viniera con tal rigor;
Redondilla
  no entendí que una mujer
fuera tan mujer, Celauro.

CELAURO
1760
Hoy mi perdición restauro.
Este la ha de aborrecer.

LUPERCIO
Redondilla
  Quédate aquí.

CELAURO
¡No, por Dios!,
que querrás irla a matar.

LUPERCIO
Bien se puede asegurar
1765
que hay una vida en los dos.

CELAURO
Redondilla
  Dame la palabra aquí
de no tocarla.

LUPERCIO
Sí haré.

CELAURO
¡Jura!

LUPERCIO
Por Dios y su fee.

CELAURO
Otro juramento di.

LUPERCIO
Redondilla
1770
  Pues por vida de la lumbre
destos ojos, que es Fulgencia.

CELAURO
¡Juramento de conciencia!
¿Es ironía o costumbre?

LUPERCIO
Redondilla
  Es que quiero asegurar
1775
tu sospecha mal nacida
que, jurando por su vida,
no se la quiero quitar.

CELAURO
Redondilla
  Vámonos, y tu amor sella
con que no vamos allá.

LUPERCIO
1780
No podrá el alma que está
abrasándose por vella.

CELAURO
Redondilla
  Entretenerte es mejor:
vamos a jugar.

LUPERCIO
No puedo,
que de verla tengo miedo
1785
y de no verla mayor.

CELAURO
Redondilla
  ¿Verla?

LUPERCIO
Impórtame infinito.

CELAURO
Eso, Lupercio, declara.

LUPERCIO
Quiero ver si aquella cara
pudo hacer este delito.

(Váyase LUPERCIO.)

CELAURO
Redondilla
1790
  ¿Hay entrañas de león
más crüeles que las mías,
veneno en áspides frías,
ni en Grecia mayor traición?
Redondilla
  ¿Hay más furia en el abismo?
1795
No es posible; antes recelo
que no ha hecho cosa el cielo
como yo, sino yo mismo.
Redondilla
  Amor, ¿qué es tu pensamiento?
Mas ¿qué te pregunto yo
1800
después que el alma te dio
su razón y entendimiento,
Redondilla
  pues querérsela pedir
es verme de mí distinto?
Ya estoy en el laberinto:
1805
o he de salir o morir.

(Váyase.)
(Entre FULGENCIA.)

FULGENCIA
Redondilla
  Cuánto, y con cuánta razón,
arrogante debo estar,
juzgolo quien supo amar
y tuvo satisfación.
Quintilla
1810
  Amo un hombre que es espejo
de hombres en talle y consejo,
con quien mil contentos gozo;
para mi regalo, mozo,
y para mi honra, viejo;
Décima
1815
  galán, discreto, aseado,
limpio, apacible, animoso,
liberal, cuerdo, alentado,
de mi vida cuidadoso
y de la suya olvidado;
1820
casado, aunque de secreto,
conmigo, que fue el efeto
más alto de voluntad,
cuando tuvo a su amistad
mi entendimiento sujeto.
Décima
1825
  Aunque ¿a cuál piedra tan dura
dos hijos no enternecieran
de tan notable hermosura?
Que bastardos nunca hicieran
legítima mi ventura.
1830
Cuantas hoy tenéis amor,
tened envidia al favor
que el cielo en esto me ha hecho,
que fuera dél no sospecho
que puede haberle mayor.
Décima
1835
  Y tú, mi bien y mi dueño,
¿dónde estás, que estás sin mí?
Ya no te tengo en empeño,
ya eres mío, ya te di
el alma en precio pequeño.
1840
Ven a ver aquestos ojos,
de tu víctima despojos
en cuyas niñas retratas
el talle con que me matas
y me das celos y enojos.
(LUPERCIO tristísimo.)
Décima
1845
  ¿Eres tú, señor? Sí, él es.
Dame esos brazos que adoro
porque en tu prisión estés;
déjame asir el tesoro
de toda el alma interés,
1850
que, cual suele el avariento
del cofre cada momento
sacar el oro y contallo,
no menos avaro hallo
contigo mi pensamiento;
Quintilla
1855
  que, aunque te tengo y poseo,
si mil veces no te toco,
si mil veces no te veo,
pienso que te tengo en poco
y que ya no te deseo.
Quintilla
1860
  Eres mi tesoro, en quien
las armas de su hacedor
se ven esculpidas bien...
¡Ay!, ¿qué es aquesto, señor?
¿Qué enojo es este y desdén?
Quintilla
1865
  ¡Vós el sombrero en los ojos!
¡Vós los ojos en el suelo,
que estos tienen por despojos!
Decidme, por Dios del cielo,
si tenéis conmigo enojos.
Quintilla
1870
  Mi bien, alma desta vida,
¿qué os he dicho?, ¿qué os he hecho?
¿No me habláis?

LUPERCIO
¡Ha, mujer fingida!
Áspid que entraste en mi pecho
y estás en el alma asida,
Décima
1875
  sanguijuela de mi honor
que en él pegada has sacado
toda su sangre mejor,
fuego en nieve disfrazado,
pensamiento de traidor,
1880
amigo vil que te alejas
en viendo pobreza y quejas,
víbora que concibí
que, para salir de mí,
el pecho abierto me dejas,
Décima
1885
  rayo que me has abrasado
dejando sano el vestido,
enemigo perdonado,
ingrato que me has vendido
y deudo que me has negado,
1890
enmascarada homicida,
calentura lenta asida
con tan tibio proceder
que, no se echando de ver,
está acabando la vida,
Décima
1895
  fuego secreto sin llama
que nunca de abrasar cesa,
vil en obras, casta en fama,
arpía en mi alegre mesa
y Clitemestra en mi cama,
1900
mujer de quien este ser
aun no quisiera tener,
mujer que tan mal viniste
que por ser mujer quisiste
dejar de ser mi mujer...
Quintilla
1905
  Abreviemos de razones
sin hablar, sin preguntar
causas justas ni ocasiones,
que esta daga ha de pasar
aquí tus dos corazones:
Décima
1910
  el mío que está en el tuyo
y el tuyo que está en el mío.
Concluye, que aquí concluyo.

FULGENCIA
Si eso es justo, señor mío,
matadme: aquí estoy, no huyo,
1915
pero si acaso no es justo,
decidme vuestro disgusto.
Mas esta réplica es fea,
que, para que justo sea,
basta ser de vuestro gusto.
Quintilla
1920
  ¿Veis aquí el pecho? Pasalde
de suerte que no toquéis
este inocente: guardalde,
o heridme si vós queréis
y por la herida sacalde,
Quintilla
1925
  que os juro, dulce señor,
que en mi vida os ofendí,
si no es ofensa el amor,
que el quereros más que a mí
me obligaba a algún rigor.
Quintilla
1930
  Hoy salistes de mis brazos:
¿por qué casos tan siniestros
queréis hacerlos pedazos
pudiendo hacer de los vuestros
a mi cuello estrechos lazos?
Quintilla
1935
  ¿Qué os han dicho, mi señor,
dulce bien mío y mi vida,
que con tanto desamor
me llamáis vuestra homicida,
fee falsa y paz de traidor?
Quintilla
1940
  Que de que vós me matéis,
que soy vuestra humilde hechura,
ningún agravio me hacéis;
siento por más desventura
solo el ver que me afrentéis.
Quintilla
1945
  ¿Queréismelo decir?

LUPERCIO
Calla,
calla, sierpe venenosa
que entre la yerba se halla,
flor de adelfa, araña en rosa,
con más yerros que una malla.
Décima
1950
  No quieras saber lo que es,
que no habrá muerte decente.

FULGENCIA
Alto, señor, si así es,
dejadme como inocente
que me arrodille a esos pies.
1955
Ya que todo se me niega,
que cubráis mis ojos ruega
con una toca mi boca;
pero no ha menester toca
mujer que ha estado tan ciega.

LUPERCIO
Quintilla
1960
  ¿Que cubra me persüades
tus ojos? ¡Oh error profundo!
Bien saben sus liviandades
que no hay ya toca en el mundo
con que cubrir tus maldades.
Quintilla
1965
  Esa toca es que me toca
matarte y lavar mi honor,
y si a toca me provoca,
es para cegar a amor,
que esta sentencia revoca,
Quintilla
1970
  porque, aunque es ciego, es de arte
este mi amoroso fuego
que, para no perdonarte,
ha de estar dos veces ciego,
porque una venda no es parte.

FULGENCIA
Quintilla
1975
  Tres estamos a este fiero
sacrificio prevenidos:
tú con el desnudo acero,
hechos piedras los oídos,
inexorable y severo,
Quintilla
1980
  yo, cual víctima inocente,
y el ángel que condolido
te está diciendo: «Detente»,
en mis entrañas metido
y a la ejecución presente.
Quintilla
1985
  Él te detenga, y Dios sea
en mi guarda.

(Vala a dar y detenga la daga.)

LUPERCIO
¿Qué temor
me detiene que no vea
la venganza de mi honor,
que es lo que el alma desea?
Quintilla
1990
  ¡Oh amor, que en tener mi acero
como con alas estás,
eres ángel, aunque fiero!
Basta, que pudiste más;
basta, obedecerte quiero.
Quintilla
1995
  Y pues que nadie ha sabido
que con esta estoy casado,
¿qué obligación me ha corrido?,
¿qué leyes me han obligado
de las que tiene un marido?
Quintilla
2000
  Alto, dejalla es mejor.
¡Hola, Riselo, Sabino!

(Entren SABINO y RISELO.)

RISELO
¿Qué es lo que mandas, señor?

LUPERCIO
En lo que hacer determino
será replicarme error,
Décima
2005
  porque, vive Dios, si al hecho
que intento replica en nada
alguno, aunque sin provecho,
que la cruz de aquesta espada
le sirva muriendo al pecho.

SABINO
2010
Pues, señor, ¿qué ira es esta?

LUPERCIO
Vaya, no haya más respuesta.
Traed a Esteban y a Enrique.

FULGENCIA
Ea, nadie le replique.

SABINO
Tragedia ha sido la fiesta.

(Váyanse los criados.)

FULGENCIA
Décima
2015
  ¿Y no podré yo saber,
mi señor, dónde los llevan?

LUPERCIO
Donde no los has de ver.

FULGENCIA
¡Señor! ¡Enrique, ay, y Esteban!
Partid con esta mujer.

LUPERCIO
2020
Ya no, que no lo eres mía.

FULGENCIA
Mi bien, mi señor...

LUPERCIO
Desvía.

FULGENCIA
¿No son bienes gananciales?

LUPERCIO
Los hijos no; celestiales,
que el cielo los da y envía.

FULGENCIA
Quintilla
2025
  Llevaos a Esteban, señor.

LUPERCIO
Aunque él mismo lo suplique.
Vete, infamia de mi honor.

FULGENCIA
Dejadme, señor, a Enrique,
que me costó más dolor.
Quintilla
2030
  Dejádmele, señor mío,
porque un retrato me quede
de esa cara, talle y brío,
que este consolar me puede,
ya que os vais con tal desvío.

(SABINO entre con los dos niños.)

SABINO
Quintilla
2035
  Aquí los niños están.

LUPERCIO
Vente conmigo.

SABINO
Yo iré.

FULGENCIA
Espérate y me verán,
que verlos yo no podré
según mis lágrimas van.
Décima
2040
  Hijos, yo soy la mujer
del mundo más desdichada:
vuestra madre solía ser,
ya soy madrastra culpada
y que no os tengo de ver.
2045
Si acaso vivís y acaso
sabéis por quién esto paso,
vengadme dél, hijos míos.

LUPERCIO
¡Qué notables desvaríos
cuando en cólera me abraso!
Quintilla
2050
  Quítalos de ahí.

FULGENCIA
¡Señor!
Ángeles, besadme.

LUPERCIO
Suelta.

FULGENCIA
¿A mí con tanto rigor?

LUPERCIO
Suelta, adúltera resuelta
en la infamia de mi honor.

FULGENCIA
Quintilla
2055
  ¡Gracias a Dios que ya sé
por qué es aqueste castigo!
¿Yo te he ofendido?

LUPERCIO
Y no fue
ese lunar mal testigo
del eclipse de tu fee.

FULGENCIA
Quintilla
2060
  Pues oye.

LUPERCIO
No hay ya qué oír.

FULGENCIA
¿Dónde vas?

LUPERCIO
A un monte voy.

FULGENCIA
Allá te quiero seguir.

LUPERCIO
Matarete.

FULGENCIA
Muerta estoy.
No he de volver a morir.

LUPERCIO
Quintilla
2065
  Vuélvete.

FULGENCIA
Señor...

LUPERCIO
Detente,
que aumentaré tu castigo.

FULGENCIA
¡Hijos, hijos!

LUPERCIO
¡Ah insolente!

FULGENCIA
A Dios pongo por testigo
que estoy de culpa inocente.


Acto III

FULGENCIA
Lira
2070
Entre.
  Desesperados pasos,
¿dónde lleváis tan lejos de la muerte,
después de varios casos,
mi triste vida? Pues mi triste suerte,
si no la pone en medio,
2075
no puede hallar a tanto mal remedio.
Lira
  Y tú, causa de todo,
Lupercio mío, ¿dónde vas huyendo
sin advertir el modo
con que te van mis lágrimas siguiendo,
2080
que ya mis pies se quedan
atrás pues no podrán cuando más puedan?
Lira
  Cual la tigre parida
a quien el cazador los hijos leva,
y en los hijos la vida,
2085
salgo furiosa de la oculta cueva
y voy al agua adonde
entre la tierra y mar me los asconde.
Lira
  Días ha que camino
por este monte en busca tuya, ingrato,
2090
con tanto desatino,
que de ninguna fiera me recato,
que no puede haber fiera
que iguale tu crueldad y tu carrera.
Lira
  ¿Dónde llevas, tirano,
2095
esos pedazos de mi sangre y vida,
si ya tu propia mano
no ha sido de las suyas patricida,
y en parte los desmiembra,
y cual Medea por la tierra siembra?
Lira
2100
  ¡Oh, qué dura venganza!
¡Oh, qué fiereza de hombre nunca vista!
Y más que la esperanza,
por más que a mis temores se resista,
conoce que no puedo
2105
cobrar el bien de que desierta quedo.
Lira
  Pues ¿qué tarda la muerte
que no acaba una vida tan errada,
pues no hay cosa que acierte,
ni alguna en que no viva lastimada?
2110
Y ¿en qué tendrá esperanza
quien desea su mal, y aun mal no alcanza?
Lira
  ¿Posible es que no pueda,
ya que el dolor no pueda, el miedo grave
desta áspera arboleda
2115
tanto en mis fuerzas, que mi vida acabe?
¿Quién dice que es flaqueza,
ni fue, nuestra común naturaleza?
Lira
  ¡Ay Dios, qué gran rüido!
Si fuese alguna fiera rigurosa
2120
como la que el vestido
de Tisbe hizo pedazos animosa,
que no haya miedo que entre
en otra cueva que su mismo vientre.

(Entren BELARDO, SIRENO, FELICIO, viejo.)

BELARDO
Redondilla
  ¡Pardiez, que se ha de comprar
2125
el sayuelo y la basquiña,
aunque se venda la viña,
o que no me he de casar!

FELICIO
Redondilla
  No digo que no, muchacho,
son que sea conforme al dote.

BELARDO
2130
¡Oh pesar de mi capote!
¿Ya decís que estoy borracho?
Redondilla
  ¡Voto al sol y a treinta soles
que han de ser los más polidos!

FELICIO
¿Ha de irse todo en vestidos?
2135
¿Somos por dicha españoles?

SIRENO
Redondilla
  Callad, Felicio, en buen hora;
dejad que su esposa vista.

BELARDO
Que la vista y la revista,
que ya yo sé que la adora,
Redondilla
2140
  y también sé que merece
la mochacha cualquier cosa,
que, a la fee, es limpia y hermosa.

SIRENO
Pues si es eso, ¿qué os parece?
Redondilla
  ¿No es justo, pese a mi sayo,
2145
que se lo compre de seda?

FELICIO
Ved lo que el demuño ordena.

BELARDO
Vended mi buey.

FELICIO
¿Cuál?

BELARDO
El bayo.

FELICIO
Redondilla
  ¿Hay tal locura? ¡El bayuelo!
¿Tal alhaja has de vender
2150
para dar a una mujer
una basquiña y sayuelo?

BELARDO
Redondilla
  Pues bien, ¿es el buey persona?
¡La comparación es linda!
¿No me sirve más Locinda
2155
que cuece, guisa y jabona?

SIRENO
Redondilla
  Y más si es porque te ama,
y tú la tienes amor.

BELARDO
¡Sí, que un buey será mejor
para acostalle en la cama!
Redondilla
2160
  Padre, caminad, que hoy quiero
comprar sayuelo y faldilla,
el mejor que halle en la villa.

FELICIO
Tú gastas bien tu dinero.

BELARDO
Redondilla
  En vuestro tiempo era bien
2165
vestir las novias de paño.
Sabed, padre, que este año
se muda el paño también

FELICIO
Redondilla
  Pues bien haces si le mudas,
que, al tiempo que yo gozaba,
2170
la virtud vestida andaba
y las personas desnudas.
Redondilla
  Ahora, por la inquietud
con que se alteran las vidas,
van las personas vestidas
2175
y desnuda la virtud.

SIRENO
Redondilla
  Dejaos de filosofías.

BELARDO
Padre, padre, yo no os quiero
aquí para consejero.

FELICIO
No llegarás a mis días.

BELARDO
Redondilla
2180
  ¿Pensáis que son muchos daños?
¡Plega a las desdichas mías
que no llegue a vuestros días
y pase de vuestros años!

SIRENO
Redondilla
  ¡Hola!, ¿quién va por aquí?

FELICIO
2185
¡Ay Dios!, ¿y qué puede ser?

FULGENCIA
Soy una triste mujer
que por serlo me perdí.

BELARDO
Redondilla
  ¡Válame Dios! ¿De qué suerte?

FULGENCIA
Un hombre que me sacó
2190
de mi casa me dejó
aquí en manos de la muerte.
Redondilla
  Robome y en la espesura
desta montaña quedé,
donde hasta ahora no hallé
2195
ni el lugar ni la ventura.
Redondilla
  ¿Cómo se llama esta aldea?

SIRENO
La que veis es San Germán,
y por esta senda van
a Olavia y a Claridea.

BELARDO
Redondilla
2200
  Padre, ¿veis este vestido?

FELICIO
Pues bien.

BELARDO
Pues así ha de ser.

FELICIO
¿Quiéreste echar a perder?

BELARDO
No, padre, ya estoy perdido.
Redondilla
  ¿Sabreisme acaso decir,
2205
dueña, que Dios os mantenga
mientras vueso amante venga,
y en después hasta morir,
Redondilla
  qué os costo la ropa y saya?

FULGENCIA
¿Para qué queréis sabello?

BELARDO
2210
No me va tan poco en ello,
cuando sabido lo haya,
Redondilla
  porque sabed que me caso,
si no lo habéis por enojo,
y me ha venido en antojo
2215
vestir la novia de raso.
Redondilla
  Este buen viejo es mi padre,
gran hombre de mi desprecio,
pero sabed que es un necio
desde el vientre de su madre.
Redondilla
2220
  Diz que de paño no exceda,
que la seda viste el Rey,
y yo, con vender un buey,
hago una reina de seda.
Redondilla
  Querría saber de vós
2225
a qué os llega saya y ropa.

FULGENCIA
Mis desdichas van en popa.
¿Que te casas?

BELARDO
Sí, par Dios.

FULGENCIA
Redondilla
  ¿Sabes qué es el casamiento?

BELARDO
Un buen día, cena y baile,
2230
y aun sé que cïerto fraile
dijo que era sacramento.
Redondilla
  Pero lo que fuere sea;
cuando el hombre tiene amor
nunca escoge lo mejor,
2235
que no hay ojos con que vea;
Redondilla
  ya les rogaba yo allá
que me la diesen a cata.

FULGENCIA
Ropa tendrás más barata
y, en fin, la tienes acá.

BELARDO
Redondilla
2240
  ¿Cómo?

FULGENCIA
Truécame el vestido
por alguno de sayal.

BELARDO
¡Par Dios, que sois liberal!

FULGENCIA
Bien se ve en lo que he perdido.

BELARDO
Redondilla
  Veníos conmigo quedito,
2245
que os daré ropa y dinero,
que es este viejo un parlero.

FULGENCIA
Vamos, hoy mi dicha imito.
Redondilla
  Ya no hay temor que me rinda;
segura podré pasar.

BELARDO
2250
¡Pardiobre que ha de quedar
hecha una reina Locinda!

(Vanse los dos.)

FELICIO
Redondilla
  ¿Fuese aquel, Sireno?

SIRENO
Sí,
y se llevó la mujer.

FELICIO
¡Verá el diabro!

SIRENO
Es Locifer.

FELICIO
2255
Así, cuando mozo, fui.
Redondilla
  Pero temo su salud,
que, aunque es la dama polida,
así sola y bien vestida
arguye poca virtud.

(GERARDO, padre de LUPERCIO, y SABINO.)

GERARDO
Endecasílabos sueltos (tirada)
2260
  ¿Qué me cüentas, Sabino?

SABINO
Lo que oyes.

GERARDO
¿Hay tan estraño caso?

SABINO
Yo te juro
que le han llorado bien aquestos ojos.

FELICIO
Gerardo es este, el dueño de la hacienda.
Retírate, Sireno, entre estos árboles;
2265
no nos llame baldíos, como suele.

SIRENO
Vamos, que trae pesadumbre y creo
que este paje chismoso le ha traído
algunas travesuras de Lupercio.

GERARDO
¿No me dirás la causa que fue origen
2270
de aquesta desventura?

SABINO
Tu dureza.

GERARDO
No te piden, Sabino, mis desdichas
que las resuelvas tanto.

SABINO
Pues advierte...

GERARDO
Prosigue las obsequias de mi muerte.

SABINO
Romance (tirada)
  Después que de aquesta aldea
2275
pasó Lupercio a la corte,
trocando en galas de hidalgo
las abarcas y el capote,
sacó el talle de la funda
más gallardo, airoso y noble
2280
que jamás tuvo mancebo
de cuantos tiene el Piamonte.
Pusieron en ellos ojos
muchas damas, pero viose
que el amor es acidente
2285
y que es gusto el que se escoja.
De todas amó a Fulgencia,
que era a su gusto conforme,
que parece, a ser posible,
que las almas se conocen,
2290
mujer hermosa en estremo
y bien nacida, aunque pobre,
secreta en sus libertades
y astuta en sus condiciones.
Desde el día que Lupercio
2295
comenzó a decille amores,
nació Lucrecia otra vez,
otra Porcia y Penelope.
Comenzaron a quererse,
creciendo amor desde entonces,
2300
tanto que en otras es niño
y gigante en sus pasiones.
Diez vueltas dio vuelta Febo,
o discurrieron diez soles
del Aries al Pez, y fueron
2305
las lunas diez veces doce,
mientras preso amor le tiene,
que dicen que cuando coge
abre una puerta de cera
y cierra cuatro de bronce.
2310
Nacieron de aqueste trato
dos niños como unas flores:
llámanse Esteban y Enrique,
permita Dios que se logren.
Lupercio, viendo a los ojos
2315
sus hijos y obligaciones,
ellos dos, y dos mil ellas,
quiere que la deuda cobren.
Casose con gran secreto,
y cree que corresponde
2320
esto a ser noble y cristiano
y lo contrario se opone.

GERARDO
¿Que se casó?

SABINO
No lo dudes.

GERARDO
Dime lo demás.

SABINO
Casose
y vivía más contento,
2325
libre de tantos temores.
Pero como a las espaldas
del bien siempre el mal se esconde
y el oro de la fortuna
se gasta y descubre el cobre,
2330
comenzó un infame amigo
a traellos desconformes,
de manera que a Lupercio
le dijo dos mil traiciones.
La última fue de suerte
2335
que el triste, una triste noche,
tomó sus hijos y fuese
por lo oculto deste monte.
Siguiole la triste dama,
mas no es posible que cobre
2340
sus hijos ni su esperanza,
ni ellos vuelvan, ni ella torne.
Yo, que los iba siguiendo,
perdilos junto a la torre
que esta montaña atalaya,
2345
dando suspiros y voces,
donde creo que ella ha muerto
por la maldad de aquel hombre
y que Lupercio y sus hijos...
¿Lloras?

GERARDO
¿No quieres que llore?
2350
Parte, Sabino, otra vez,
llama mi gente y pastores,
lleva toda aquesta aldea
si no quieres que me arroje
desta peña en este río
2355
que de mis lágrimas corre;
ten lástima que estas canas
el suelo de yerba adornen.
¡Ay mis hijos!

SABINO
Quiera el cielo
que los halle y tú los goces.

(Vase SABINO.)

GERARDO
2360
¡Cuán mal lo que dél está
quieren impedir los hombres!
Como la fortuna es vidrio,
cuando más luce se rompe.
¡Ay, Lupercio! ¡Ay, hijo mío!
2365
Pues te llamo y no respondes,
no habrá bien que no me falte,
ni habrá mal que no me sobre.

(FULGENCIA entra en traje de serrana.)

FULGENCIA
Redondilla
  Si a la desdicha valiera,
como la que yo he tenido,
2370
mudar el traje y vestido
para que no conociera,
Redondilla
  cuán libre della quedara
de la manera que voy,
pues apenas de quien soy
2375
sola una parte declara.
Redondilla
  Troqué el vestido... ¡Ay de mí!,
que hablaba sin ver que había
quien escuchar me podía.
¡Jesús! ¿Cortesano aquí?
Redondilla
2380
  Pero este debe de ser
el señor de aquesta hacienda;
aún no sé si hablarle emprenda.

GERARDO
¿Quién sois, hija?

FULGENCIA
Una mujer.

GERARDO
Redondilla
  ¿Qué buscáis?

FULGENCIA
Dueño, señor,
2385
que he perdido el que tenía,
quizá porque le servía
con tal cuidado y amor.
Redondilla
  Si vivís en esta aldea,
servíos de mi persona,
2390
que mi desdicha me abona
para que fiadora sea,
Redondilla
  que, si me desamparáis,
según mi tristeza es fuerte,
luego me daré la muerte.

GERARDO
2395
¡Ay hija! ¿Tan triste estáis?

FULGENCIA
Redondilla
  No tengo igual en el mundo.

GERARDO
Por triste quiero acogeros,
por consolarme de veros
triste en mi dolor profundo.

FULGENCIA
Redondilla
2400
  Luego ¿triste estáis?

GERARDO
Estoy
perdiendo a gran priesa el seso
del daño de un mal suceso.

FULGENCIA
Sin duda a mi centro voy.
Redondilla
  ¿Qué daño os ha sucedido?

GERARDO
2405
He perdido un hijo honrado
por no haberle yo estimado
o no haberle merecido;
Redondilla
  y porque Dios me depare
lo que perdí, estoy contento
2410
de daros acogimiento.

FULGENCIA
Él os le traiga y ampare.
Redondilla
  ¿Es muy pequeño?

GERARDO
Es ya hombre.

FULGENCIA
¿Cómo se pudo perder?

GERARDO
Por una mala mujer
2415
que tiemblo en decir su nombre.

FULGENCIA
Redondilla
  ¿Era en aqueste lugar?

GERARDO
No, hija, en la villa fue,
adonde yo le embarqué
para perderle en la mar,
Redondilla
2420
  que si aquí en aquesta sierra
adonde yo le he crïado
le hubiera siempre guardado,
menos peligros encierra.

FULGENCIA
Redondilla
  ¿Cómo, señor, se llamaba?

GERARDO
2425
Lupercio.

FULGENCIA
¡Válame Dios!

GERARDO
Hija, ¿conoceisle vós?

FULGENCIA
Sí, señor, con él estaba.

GERARDO
Redondilla
  ¿Cómo?

FULGENCIA
Servile diez años
allí, en casa de Fulgencia,
2430
y eso lloro en mi conciencia.
¡Ay, ay!

GERARDO
¡Sucesos estraños!
Redondilla
  ¿Que le servistes?

FULGENCIA
¿Pues no?

GERARDO
Diz que se casó con ella.

FULGENCIA
¿Merecíaselo ella?

GERARDO
2435
¡Ay hija, que le engañó!
Redondilla
  Pasan de seis mil ducados
los que de renta tenía.
Pero, contadme, hija mía,
sucesos tan desdichados.

FULGENCIA
Redondilla
2440
  De aquí a casa, señor mío,
os diré cuanto ha pasado.

GERARDO
Basta, que al cielo han llegado
los suspiros que le envío.
Redondilla
  Sin este consuelo os llevo
2445
por prenda suya también.

FULGENCIA
¿Que este es padre de mi bien?
¡Oh cielo, cuánto te debo!

(Váyanse.)
(Entre LUPERCIO.)

LUPERCIO
Soneto
  Ásperos montes de tinieblas llenos
por resistir al sol con vuestras ramas,
2450
cuevas de lobos y leones, camas
de sierpes, basiliscos y venenos;
cielo que con relámpagos y truenos
su intrincada maleza desenramas,
y por entre estos robles y retamas
2455
quieres herir los infernales senos;
aguas que, despeñadas de la suerte
que el llanto mío, vais por campos rasos,
que no hay estío que su yerba queme;
si no es éste camino de la muerte,
2460
decidme dónde van tan tristes pasos,
que quien desea morir, la vida teme.

(BELARDO entre con el vestido de FULGENCIA.)

BELARDO
Redondilla
  ¿Hase vido igual ventura?
¿Que así me diese un vestido
tan costoso y tan polido?
2465
Todo este mundo es locura:
Redondilla
  Lucinda, que sayal viste,
de aquesta seda se agrada,
y estotra, a seda enseñada,
quiere sayal pardo y triste.
Redondilla
2470
  Esto ya es cosa entendida
y averiguado argumento,
y es que nadie está contento
del estado de su vida.
Redondilla
  ¡Oh cuál se le ha de poner
2475
Lucinda, aunque al viejo asombre!

LUPERCIO
Quiero pedir a este hombre
si trae algo de comer.
Redondilla
  Buen hombre...

BELARDO
¡Válgame el cielo!
¿Quién sois?

LUPERCIO
Soy un peregrino.
2480
..................................
No temáis, no hayáis recelo.

BELARDO
Redondilla
  ¿Qué? Yo no tengo temor.
[Aparte.]
¿Si habrá por adónde huya?
Dígame, por vida suya,
2485
¿es ladrón o salteador?

LUPERCIO
Redondilla
  ¿A ver aqueste vestido?

BELARDO
[Aparte.]
Él me le quiere quitar.

LUPERCIO
¡Ay triste!

BELARDO
No hay qué mirar,
que en verdad que está polido
Redondilla
2490
  y que, para no mentir,
para una novia se ha hecho,
mas viénele un poco estrecho
y llévole a hacer abrir.

LUPERCIO
Redondilla
  ¿Quién te dio, villano infame,
2495
este vestido?

BELARDO
¡Ay señor!
¡Piedad!

LUPERCIO
¿Qué piedad, traidor,
sin que tu sangre derrame?
Redondilla
  ¿Qué se ha hecho la mujer
a quien desnudaste?

BELARDO
¡Ay triste!

LUPERCIO
2500
Di presto lo que la hiciste.

FELICIO
Debímela de comer.

LUPERCIO
Redondilla
  Di presto, o aquesta espada
te hará otra lengua en el pecho.

BELARDO
Ni la desnudé ni he hecho
2505
cosa en que fuese agraviada.

LUPERCIO
Redondilla
  Pues ¿cómo hubiste el vestido?

BELARDO
Señor, un novillo overo,
celoso insufrible y fiero
y de mi ganado hüido,
Redondilla
2510
  la mató en esta sendeja
y dos pastores y yo,
luego al punto que espiró,
la llevamos a la igreja,
Redondilla
  y a mí me cupo del hato
2515
esto que veis.

LUPERCIO
¿Que un novillo
la ha muerto?

BELARDO
Entre este tomillo
la dio la vuelta del gato,
Redondilla
  y aun en verdad que discierno
distintamente su mal,
2520
que aquí ha destar la señal
por donde la metió el cuerno.

LUPERCIO
Verso suelto
  Suelta, ¡maldígate Dios!,
Pareados octosílabos
  villano, vil inorante,
o quítateme de delante,
2525
porque haré, si me replicas,
lo que Hércules cuando Licas
de Deyanira, su esposa,
la camisa ponzoñosa
le trujo y le dio en presente.

BELARDO
2530
Yo me iré tan brevemente,
que su merced no lo vea.
¿Que para tan poco sea
que así me deje engañar?
¿Que este se me ha de quedar
2535
con mi vestido? ¿Hay tal cosa?
¿Qué hará mi Lucinda hermosa?
Bañará en agua el jardín,
rosa, clavel y jazmín
de su rostro celestial.

LUPERCIO
2540
¿Hay pena y desdicha igual
como la que miro y toco?

BELARDO
[Aparte.]
Basta, que este, haciendo el loco,
se queda con el vestido

LUPERCIO
Villano, ¿que no eres ido?

BELARDO
2545
Esperad, que voy por gente.

(Vase BELARDO.)

LUPERCIO
Trae diez, trae doce, trae veinte,
trae mil, trae el mundo todo,
porque ya yo estoy de modo
que no tengo qué temer.
2550
¡Triste! ¿Qué habemos de hacer
muerta aquella que solía
ser alma por quien vivía
este espíritu cansado?
Que aunque es verdad que afrentado
2555
di en venirme como loco,
no la he querido tan poco
que, aunque me agravia, la olvide.
¡Oh cielos! Venganza pide
la muerte de mi Fulgencia;
2560
por eso dadme paciencia
o quitadme el sentimiento.
Toro feroz y sangriento,
que mueras corrido en coso,
¿cómo mataste celoso
2565
a quien yo no di la muerte,
siendo mi celo más fuerte
y el dueño de aquella ofensa?
¡Plega a Dios que en recompensa
de tu contrario vencido
2570
bramando vayas hüido
entre esta ciega espesura!
¡Plega a Dios que la figura
en que eres signo del cielo
caiga de su esfera al suelo
2575
y mil pedazos se haga!
¿Qué habrá que me satisfaga?
¡Cielos! Fulgencia perdida,
¿para qué quiero la vida?
¿Hay alguno que la quiera?
2580
¿No hay un áspid, una fiera?
Mas ¿por qué me desespero
o me agravio? Pues ¿qué quiero?,
¿qué pretendo?, ¿qué me mata?
¿No fue a mis obras ingrata?
2585
Pues ¿qué su muerte lamento?
Mas, ¡ay!, que sin fundamento
di crédito a un falso amigo
y, sin parte y sin testigo,
quise pronunciar sentencia
2590
contra la humilde Fulgencia,
porque no pudo agraviarme
la que por solo buscarme
perdió la vida y la fama.
Parece que aquesta rama
2595
con sus brazos me convida
a que me quite la vida
arrojando un lazo en ella.
Perdí mi Fulgencia bella,
perdí juntamente el alma,
2600
pero ¿qué vitoria y palma
saco deste mal consejo
si mis tristes hijos dejo
en esta cueva escondidos,
adonde serán comidos
2605
de algún oso o tigre fiero
o, si aquí me desespero,
la hambre podrá matallos?
Mejor será sustentallos
de aquestas silvestres frutas
2610
y del agua destas grutas
áspera, fría y salobre,
pasando esta vida pobre
Redondilla
  en penitencia que abone
el haber muerto a Fulgencia,
2615
si puede haber penitencia
que mi delito perdone.

(Entren BELARDO, FELICIO, SIRENO, ORFINDO, PINARDO.)

BELARDO
Redondilla
  Digo que me le quitó,
y que con él se me va.

SIRENO
¿No sabremos dónde está?

BELARDO
2620
Entre estas ramas quedó.

ORFINDO
Redondilla
  Estos espesos castaños
un ejército cubrieran.

LUPERCIO
Estos villanos se alteran
para aumento de mis daños.
Redondilla
2625
  Quiero del monte salir
con mis hijos al aldea,
que ellos son causa que sea
hoy mi enemigo el morir,
Redondilla
  que si hijos no tuviera,
2630
que son del alma pedazos,
o los matara en mis brazos,
o entre sus brazos muriera.

(Váyase LUPERCIO.)

PINARDO
Redondilla
  Pardiez, Orfindo, si él era
salteador, no andaba a solas.
2635
Ya que bandera enarbolas,
forme escuadrón tu bandera:
Redondilla
  no quede mozo ninguno
en San Germán que no venga.

FELICIO
Como desto aviso tenga
2640
no creo que falte alguno.
Redondilla
  Vendrá Peloro, Salicio,
Nemeroso, Alfesibeo,
Felinardo, Rosileo,
Pánfilo, Ergasto y Claricio,
Redondilla
2645
  que cada cual por el cuerno
derriba al suelo un novillo.

BELARDO
Pardiez que me maravillo
de vuestro engaño y gobierno.
Redondilla
  Cuando este salteador
2650
tenga tres hombres, es todo.

ORFINDO
Pues andemos de ese modo
todo el monte alrededor
Redondilla
  hasta que con él topemos.

BELARDO
Orfindo ha dicho muy bien.
2655
¿Viene Pinardo?

PINARDO
También.
Seguidme todos.

ORFINDO
Sí haremos.

(Vanse.)
(Entre LUPERCIO con sus hijos.)

LUPERCIO
Octava real
  Reliquias de aquel ángel que ya pisa
con su dorada planta las estrellas,
mirando aqueste llanto con su risa
2660
y los suspiros con que llego a ellas,
no os espantéis si os traigo tan aprisa
cubriendo de agua vuestras frentes bellas,
que no guarda mi vida mas la vuestra
en fortuna tan áspera y siniestra.
Octava real
2665
  Hijos, estas pequeñas caserías
fueron de vuestro padre el nacimiento;
aquí gocé de mis primeros días
libre del mal que en los presentes siento;
todas aquestas huertas eran mías,
2670
y cuanto por aquí refresca el viento,
pues hoja sin ser mía no se mueve,
ni oveja arroyo destos prados bebe.
Octava real
  Mi padre quiso que a la corte fuese
al apuntar de mi primero bozo,
2675
y el cielo quiso que a Fulgencia viese,
la madre vuestra y de mi honor destrozo,
y el amor quiso que a un traidor creyese,
libre y precipitado como mozo,
para perder, por tan ligera cosa,
2680
vosotros vuestra madre y yo mi esposa.
Octava real
  Llamemos pues, a ver si algún crïado
de los que cuando está mi padre ausente
guardan su casa nos da un pan prestado
de limosna en la ocasión presente;
2685
cual pródigo a sus puertas he llegado,
pero guardo ganado diferente,
que sois vosotros mis corderos tiernos
quejosos de mis ásperos gobiernos.
Redondilla
  ¡Ha de casa! ¡Ha, gente honrada!
2690
¡Crïados de buen señor!

FULGENCIA
(Adentro.)
¿Quién está ahí?

LUPERCIO
¡Qué furor!
Puerta rica al fin, cerrada.
Redondilla
  ¡Ah señora! ¿Habrá por dicha
para dos niños y un padre,
2695
si acaso haber sido madre
os mueve a ver su desdicha,
Redondilla
  algún pedazo de pan?

FULGENCIA
¿Hijos decís?

LUPERCIO
Hijos digo
de madre muerta.

FULGENCIA
¡Ay amigo!
2700
¿Son los que con vós están?

LUPERCIO
Redondilla
  Estos, mi señora, son.

(Salga FULGENCIA con un panecillo.)

FULGENCIA
¡Cielos!, ¿qué es esto que veo?

LUPERCIO
¡Ay Dios!, ¿si es de mi deseo
esta sombra o ilusión?
Redondilla
2705
  ¿Esta no es Fulgencia? ¡Cielos!
¿Cómo en casa de mi padre?

FULGENCIA
¡Hijos de mi alma!

LOS NIÑOS
Madre.

FULGENCIA
¡Suelta, traidor!

LUPERCIO
Soltarelos;
Redondilla
  y cree que me ha pesado
2710
que sea tu vida cierta;
aunque creyéndote muerta
mil lágrimas he llorado,
Redondilla
  muerta tú, pensó mi honra
estar soberbia y altiva,
2715
pero aquí, viéndote viva,
vuelve a vivir mi deshonra.
Redondilla
  Y pues con haberte visto
vuelvo a ver mi deshonor,
vanamente con mi amor
2720
a tus maldades resisto.
Redondilla
  ¿Tú con mi padre? ¿Tú aquí?
¿Tú viva? ¿Tú labradora?
¿Tú en mi casa? ¿Tú señora?
¿Tú darme limosna a mí?
Redondilla
2725
  ¿Qué puede querer tu pecho
que agora a tu gusto cuadre,
sino deshonrar al padre
como al hijo, infame, has hecho?
Redondilla
  Algún Sinón de su casa
2730
a ella trujo esta joya,
como el caballo de Troya,
que ya la enciende y abrasa.
Redondilla
  Pues tus hijos bien ha sido
dártelos, para que sean
2735
los soldados que pelean
y de tu vientre han salido.
Redondilla
  Da ese pan a esas harpías,
que bien será de dolor;
podrán pelear mejor,
2740
que ha que no comen tres días;
Redondilla
  que yo me vuelvo y quisiera
haber hallado la muerte
primero que hablarte y verte.

FULGENCIA
¡Mi bien!

LUPERCIO
Suelta.

FULGENCIA
Espera, espera.
(Váyase LUPERCIO presto.)
Redondilla
2745
  ¿Hay entre los fieros escitas,
Caribes o lotofagos,
ni en los abarimos lagos
crueldades más inauditas?
Redondilla
  ¿Hay hombre que quiera más
2750
ni que se parezca menos?
Dime, cifra de venenos,
¿dónde huyes? ¿Dónde vas?
Redondilla
  Pero vete donde quieras,
cazador acobardado,
2755
pues mis hijos he cobrado
como tigre en tus riberas.
Redondilla
  Anda, aborrece a Fulgencia
si te ha cansado su trato,
que yo te prometo, ingrato,
2760
que vuelvas a la querencia.
Redondilla
  Huye y déjame con ellos,
que ya sospecho que vas,
villano, volviendo atrás
la cabeza para vellos.
Redondilla
2765
  Anda pues, que si no sabes
quién son en esta ocasión,
las llaves del alma son:
tú volverás por las llaves.
Redondilla
  Hijos, pues os he cobrado,
2770
buen Lupercio en vós me queda.

(Entre GERARDO.)

GERARDO
¡Que un perdido hallar no pueda
quien guarda tanto ganado!
Redondilla
  ¡Ay larga desdicha mía!
Tebandra, ¿qué haces aquí?

FULGENCIA
2775
A dar este pan salí
a un pobre que lo pedía.

GERARDO
Redondilla
  ¿Quién son estos niños?

FULGENCIA
Son
sus hijos que aquí ha dejado
por no caminar cargado.

GERARDO
2780
¡Qué Benjamín y Absalón!

FULGENCIA
Redondilla
  ¿Son bonitos?

GERARDO
Como un oro.

FULGENCIA
¿A esta traza eran tus nietos?

GERARDO
Si ellos eran tan perfetos,
mayores pérdidas lloro.
Redondilla
2785
  ¿A qué va el padre a la corte?

FULGENCIA
A ver si un deudo que tiene
le socorre.

GERARDO
A tiempo viene,
que más que deudo le importe.
Redondilla
  Avísame y le daré,
2790
por estos niños no más,
cincuenta escudos.

FULGENCIA
Harás
como quien eres, a fee,
Redondilla
  que es hombre que ha sido rico
y, de un traidor confïado,
2795
se va triste y desterrado;
yo por él te lo suplico.

GERARDO
Redondilla
  Mayores cosas, Tebandra,
son las que me has de pedir.

FULGENCIA
Y yo os tengo de servir
2800
de hoy más con más diligencia.

GERARDO
Redondilla
  Hija, si no pareciere
Lupercio, quiero casarme,
porque no venga a heredarme
alguno que mal me quiere.
Redondilla
2805
  Y si tengo de escoger,
yo no he menester dinero;
mi gusto, Tebandra, quiero,
y tú has de ser mi mujer.

FULGENCIA
Redondilla
  Beso os, mi señor, las manos
2810
por tan singular favor,
pero fáltame valor
y son pensamientos vanos.

GERARDO
Redondilla
  Tebandra, para mis canas
esa virtud y gobierno
2815
tienen valor casi eterno.

FULGENCIA
Damas habrá cortesanas
Redondilla
  en quien hagáis elección.

GERARDO
Tebandra, elección he hecho,
que tu noble y casto pecho
2820
me ha robado el corazón.
Redondilla
  Tú has de mandar esta hacienda;
tus hijos la heredarán.

FULGENCIA
No dice mal, que aquí están.

GERARDO
Tú serás mi amada prenda.
Redondilla
2825
  Voy agora ver si hay nueva
de aquel perdido; tú en tanto
guarda este secreto cuanto,
Tebandra, a mi honor se deba,
Redondilla
  que tú te verás señora
2830
desta casa.

FULGENCIA
Dios te guarde.
(Váyase GERARDO.)
¿Hay más fortunas que aguarde?
Mas ¿de qué me quejo agora?
Redondilla
  Que antes me ha venido bien
para hacer un nuevo engaño,
2835
que me ha enseñado mi daño
a hacer engaños también.
Redondilla
  Yo quiero decir que sí
a este viejo en lo que intenta,
que ya se me representa
2840
que engaño a Lupercio ansí;
Redondilla
  que como en torno de casa
por sus hijos ha de andar,
oirá a todos publicar
cómo su padre se casa,
Redondilla
2845
  y sabiendo que es conmigo,
ha de entrar por estas puertas,
donde las del alma abiertas
acojan su dulce amigo.
Redondilla
  Vamos para que lo emprenda,
2850
hijos, y tened consuelo,
que ya dice vuestro agüelo
que habéis de heredar su hacienda.

(Váyanse.)
(Entren SIRENO, FELICIO, PINARDO, con CELAURO herido, como que le ayudan, y BELARDO con la espada.)

FELICIO
Redondilla
  Tened ánimo.

CELAURO
No puedo,
que es esta herida mortal,
2855
y la causa de mi mal
la que me da mayor miedo.
Redondilla
  Tengo a Dios muy ofendido,
y así, para el mal que siento,
os tomo por instrumento.

BELARDO
2860
Dad acá luego el vestido.

CELAURO
Redondilla
  ¿Qué vestido?

BELARDO
El que hoy aquí,
ruin hombre, me habéis tomado.

CELAURO
En este punto he llegado
de la ciudad.

SIRENO
¡Eso, sí!
Redondilla
2865
  ¿Estáis cercano a la muerte
y negáis lo que es verdad?

CELAURO
Tened, pastores, piedad
de mi mal áspero y fuerte.
Redondilla
  Mirad que es grande rigor
2870
acabarme de matar.

BELARDO
Luego, ¿quereisme negar
que no sois el salteador?

CELAURO
Redondilla
  ¿Yo salteador?

BELARDO
El que agora
un vestido me ha robado.

CELAURO
2875
Soy un caballero honrado
que en la ciudad vive y mora,
Redondilla
  que en busca de una mujer
voy por el mundo perdido.

BELARDO
Dad acá luego el vestido.

FELICIO
2880
Que te engañas puede ser.
Redondilla
  Mira bien, hijo Belardo,
si es él quien te lo tomó.

BELARDO
¡Voto al sol que me quitó
hasta el capotillo pardo!

CELAURO
Redondilla
2885
  Mira, hermano, que te engañas,
que soy caballero noble.

BELARDO
¡Oh, que os cuelguen de ese roble
para que perdáis las mañas!

PINARDO
Redondilla
  ¿Tú no sabes bien que es él?

BELARDO
2890
Como que vós sois Pinardo.

PINARDO
Pues ¿qué aguardáis o qué aguardo?
Muestra, Sireno, el cordel.

FELICIO
Redondilla
  No le ahorquéis, por vida mía,
sino atalde en esa rama.

BELARDO
2895
Perro salteador de fama,
hoy es de tu muerte el día.
Redondilla
  Aquí atado quedarás,
donde fieras o hambre fiera
te han de acabar.

SIRENO
¿Si quisiera
2900
darte el vestido?

BELARDO
No hay más.
Redondilla
  ¡Voto a mi vida, Sireno,
que le ha de comer un lobo!

(Átenle a un árbol.)

PINARDO
Aquí pagaréis el robo,
salteador de engaños lleno.

FELICIO
Redondilla
2905
  Harto mejor os sería
decir adónde tenéis
el vestido.

BELARDO
Aquí estaréis,
ladrón.

CELAURO
¡Ay desdicha mía!

SIRENO
Redondilla
  Vámonos luego al aldea
2910
y contémoslo a nueso amo.

FELICIO
Camina, pues.

BELARDO
Ese ramo
quiero que su horca sea.

PINARDO
Redondilla
  ¡Pardiobre, con ella alinda!

SIRENO
Y aun poco castigo ha sido.

BELARDO
2915
A él le mata el vestido
y a mí el amor de Lucinda.

(Váyanse dejándole atado.)

CELAURO
Soneto
  Fábricas de la tierra, polvo, nada,
vano, mortal, caduco fundamento,
esperanzas de viento, que en el viento
2920
paráis al fin, en fin de la jornada;
máquina de soberbia levantada
en las [alas] del loco pensamiento,
razón dormida, ciego entendimiento,
señora voluntad desenfrenada;
2925
Ícaro corazón, Faetonte pecho
que cara a cara el sol miró la suya,
hoy nuestro laberinto se ha deshecho.
¡Oh justo juez! ¿Quién mirará la tuya?
Ya de la muerte llega el paso estrecho.
2930
Piedad, señor, que no hay adónde huya.

(Entre LUPERCIO.)

LUPERCIO
Soneto
  ¿Qué sirve huir de lo que voy siguiendo?
¿Por qué aborrezco lo que más adoro?
¿Qué me finjo contento cuando lloro?
Y ¿por qué sano, si me estoy muriendo?
2935
¿Por qué, si soy culpado, reprehendo?
Si pobre soy, ¿por qué desprecio el oro?
¿Busco mi honor y pierdo mi decoro?
Y si vencido estoy, ¿vencer pretendo?
¿Por qué de lo que busco más me alejo
2940
y huyo de gozarlo si lo toco?
Y si sé que es mi bien, ¿por qué me engaño?
Y si lo tengo ya, ¿por qué lo dejo?
Debe de ser porque el amor es loco
y, cansado del bien, procura el daño.

CELAURO
Endecasílabos sueltos (tirada)
2945
  ¡Ah, caballero!

LUPERCIO
¿Quién se queja?

CELAURO
Un hombre
casi en el mortal tránsito.

LUPERCIO
¡Oh, qué lástima!
¡Válame Dios!, ¿qué es esto?

CELAURO
¡Cielo santo!
¿Es Lupercio?

LUPERCIO
¿Es Celauro?

CELAURO
Soy el mismo.

LUPERCIO
Abrázame, querido hermano mío,
2950
y dime la ocasión de tu desdicha.

CELAURO
Desvíate de mí.

LUPERCIO
¿Por qué, Celauro?
¿Qué tienes tú para que yo me aparte?
Aguarda, amigo, y con aqueste lienzo
te limpiaré la sangre.

CELAURO
No la limpies,
2955
si no quieres beberla, aunque es más justo
que te vengue de mí con ir corriendo
desde mi boca hasta tus pies.

(Desátale.)

LUPERCIO
¿Qué dices?
¿He sido por ventura yo la causa
destas heridas por buscarme?

CELAURO
El cielo
2960
quiere que tenga vida hasta que sepas
cómo por causa tuya me castiga.

LUPERCIO
¿Por causa mía?

CELAURO
Escucha atentamente,
que quiere Dios que la verdad te cuente.
Romance (tirada)
  Sin saber que era tu esposa
2965
la desdichada Fulgencia,
en ella puse los ojos
y el corazón puse en ella.
Descubrile mis deseos,
pero su honrada vergüenza
2970
me arrojó de sí más fácil
que el arco arroja las flechas.
Yo, con la de amor herido,
con celos quise vencerla
llevándote a hablar la dama
2975
que fue mi hermana Leonela.
Hice que te oyese y viese,
pero puse al fuego leña,
volviéndose contra mí
las mismas armas secretas.
2980
Después fingí lo que sabes,
Lupercio, de Otavio y de ella;
Otavio, que de mi hermana
goza y merece sus prendas,
porque en su vida la vio,
2985
que de la carta las señas
mi hermana me las contaba,
que fue quien durmió con ella.
Cuando vi que te seguía
por estos bosques y peñas,
2990
vine tras ella pensando
hacer a Fulgencia fuerza,
pero en lo bajo que cubren
retamas, brezos y adelfas
me toparon seis villanos,
2995
dijera mejor seis fieras,
y, pidiéndome un vestido,
con cayados y con piedras,
llamándome salteador,
me han puesto desta manera.

LUPERCIO
3000
¡Ay de mí, triste Celauro!
¿Qué es posible que tú seas
la causa desta desdicha
y la ocasión de las nuestras?
¿Qué tú me hiciste el engaño
3005
que tanta pena me cuesta?

CELAURO
Yo soy, Lupercio piadoso,
y así mi maldad te ruega
desnudes aquesa espada
y me atravieses con ella
3010
para que, muerto a tus manos,
tú mismo vengues tu ofensa.

LUPERCIO
Celauro, yo no soy hombre
de los que en muertos se vengan,
sino de los que perdonan
3015
a quien su maldad confiesa.
Tú has causado mi deshonra,
y yo tu muerte, aunque fuera
mejor escusar la causa.

CELAURO
¿Tú mi muerte? ¡Oh gloria inmensa!
3020
¿Cómo, señor? ¿Cómo, amigo?
Para que salga contenta
el alma que te ha ofendido
en ver que a tus manos muera.

LUPERCIO
Ese vestido, Celauro,
3025
fue de la triste Fulgencia,
que le llevaba a la villa
un villano de esa aldea.
Quitésele yo, pensando
consolarme con sus prendas,
3030
y él ha juntado ese gente,
hijos de este monte y sierra,
que, teniéndote por mí,
te han dado müerte.

CELAURO
Yo era,
Lupercio, el que merecía
3035
la muerte que ya se acerca
y, pues lo permite Dios,
llévame a donde merezca
decirle esta culpa y otras.

LUPERCIO
Ven, que mis hombros te llevan.
3040
Dios sabe con qué piedad
soy de tu desdicha Eneas

CELAURO
Eres noble, aún no conoces
la carga infame que llevas.

(Entren LEONELA y OTAVIO de camino, y GERARDO.)

GERARDO
Redondilla
  De que honréis aquesta casa
3045
estoy contento en estremo.

OTAVIO
Antes enojarla temo
viendo lo que en ella pasa,
Redondilla
  que me han dicho que os casáis
y estará ocupada toda.

GERARDO
3050
Antes la casa y la boda
en esta ocasión honráis,
Redondilla
  porque, según es secreta,
hacer padrinos querría
a los que en mi casería
3055
está mi hacienda sujeta,
Redondilla
  que son dos viejos honrados;
pero, pues habéis venido,
seréis padrinos, que ha sido
ventura de mis cuidados.
Redondilla
3060
  Y pues solo vais a ver
de vuestra hacienda el agravio
o el aumento, amigo Otavio,
con vuestra hermosa mujer
Redondilla
  deteneos aquí dos días.

OTAVIO
3065
¿Qué dices, Leonela?

LEONELA
Digo
que obedecer tal amigo
son honras vuestras y mías.
Redondilla
  Apadrinemos su boda.

GERARDO
¡Hola! Sacadnos asientos.

(Entre FULGENCIA.)

FULGENCIA
3070
¡Con qué estraños pensamientos
este engaño se acomoda!

LEONELA
Redondilla
  ¿Es la novia?

FULGENCIA
Soy, señora,
vuestra esclava.

OTAVIO
¡Gran presencia!

LEONELA
¡Fulgencia amiga! ¡Fulgencia!

FULGENCIA
3075
[Aparte a LEONELA]
Calla, mi Leonela, agora,
Redondilla
  y advierte al oído...

LEONELA
Di.

OTAVIO
A fee que es la novia hermosa.

GERARDO
Sentaos, mi querida esposa,
y sentaos vós junto a mí.

(Sentados los cuatro, entre PINARDO.)

PINARDO
Endecasílabos sueltos (tirada)
3080
  Par Dios, nuesamo, que me pesa mucho
de traeros acá tan tristes nuevas,
y en día de tan alto regocijo.

GERARDO
¿Qué nuevas dices?

PINARDO
Que Lupercio es muerto
a manos de unos fieros labradores
3085
que, por salteador, en este monte
le mataron con palos y con piedras,
y un hombre hasta el lugar le trujo en hombros.

GERARDO
¡Mísero yo! ¿Qué escucho?

FULGENCIA
¡Oh triste nueva!
Afuera fingimientos y disfraces,
3090
afuera enredos. ¡Ay de ti, Fulgencia!
Fulgencia soy, Lupercio fue mi esposo;
muerto Lupercio, ya Fulgencia es muerta.
Gerardo, ingrato padre de mi gloria,
esos niños que veis son nietos tuyos:
3095
mira por ellos, sírveles de padre
más noble que lo has sido de Lupercio,
en tanto que el cuchillo deste estuche
pasa este pecho y abre puerta al alma.

GERARDO
Tenelda, amigos, gente de mi hacienda.
3100
Salid todos aquí, tenelda todos.
(Salgan pastores.)
Hija, ya que me falta mi Lupercio,
no pierda yo tu alegre compañía.
Serás mi hija, heredarás mi hacienda,
tus hijos son mis nietos.

OTAVIO
¿Hay desdicha
3105
que con esta, Leonela, se compare?
¡Ah señora Fulgencia!

LEONELA
¡Ah mi Fulgencia!

FULGENCIA
Dejadme, perros, que Lupercio es muerto.
¡Furia soy, ya no soy Fulgencia! ¡Afuera!

GERARDO
¡Hija de mis entrañas, no te mates!

(SABINO entra.)

SABINO
3110
¡Albricias, mi señor!

GERARDO
¡Oh, mi Sabino!
¿Qué albricias puede haber, Lupercio muerto?

SABINO
Lupercio vive, y viene a toda prisa
a remediar la culpa que cometes
en que con su mujer quieres casarte.

GERARDO
3115
¿Lupercio vive?

FULGENCIA
¡Ay Dios!

SABINO
Lupercio vive,
que el herido es Celauro, y le han curado
y no son las heridas de peligro.

LEONELA
¿Celauro herido? ¡Ay triste!, que es mi hermano.

SABINO
No tengáis pena, que no son heridas
3120
de peligro, cual digo.

OTAVIO
A verle vamos.

SABINO
Esperad, que traerle a casa quieren.

(Entre LUPERCIO desatinado.)

LUPERCIO
Redondilla
  Si no fueras, padre ingrato,
mi padre, en esta ocasión
tomara satisfación
3125
de la maldad de tu trato.
Redondilla
  ¿En qué ley cristiana o mora
se usa que püeda ser
casarte con mi mujer
como lo intentas ahora?

GERARDO
Redondilla
3130
  ¡Hijo mío!

LUPERCIO
¡Esposo amado!

LUPERCIO
Desvía, falsa, engañosa.

FULGENCIA
Fue esta boda fabulosa
para darte algún cuidado.
Redondilla
  Tu padre con inorancia,
3135
y yo por traerte aquí,
lo habemos trazado así,
que no hay cosa de importancia.

GERARDO
Redondilla
  Desta manera, ¿yo soy
el engañado?

FULGENCIA
Es forzoso.

GERARDO
3140
Pues quiero ser el quejoso,
que al fin de los dos estoy.

FULGENCIA
Redondilla
  No harás, que los dos aquí
nos echamos a tus pies
para que perdón nos des.

GERARDO
3145
¡A un viejo engañar ansí!

LUPERCIO
Redondilla
  Ea, señor, que aquí es justo
adviertas si justo ha sido
que haya a Fulgencia querido.

GERARDO
Hoy alabo tu buen gusto.
Redondilla
3150
  Tu disculpa y mi perdón
llegan juntos, y las nuevas
de tu vida.

LUPERCIO
Que me debas
la de tu hermano es razón.
Redondilla
  Yo te contaré el suceso.

LEONELA
3155
Estoy, Lupercio, sin mí.

(FELICIO con los niños.)

FELICIO
Los niños están aquí.

LUPERCIO
¡Oh mi Enrique! Dadme un beso.

GERARDO
Redondilla
  Suelta, que estos ya no son
tus hijos.

LUPERCIO
¿Pues cúyos?

GERARDO
Míos,
3160
porque no aprendan tus bríos.

LUPERCIO
Échales tu bendición.

GERARDO
Redondilla
  Desde agora los señalo
mil ducados de alimentos,
y a vós, por los fingimientos,
3165
dos mil, sin algún regalo.
Redondilla
  Doy quinientos a Sabino
con mi crïada Armelinda.

FELICIO
Y a Belardo con Lucinda.

GERARDO
De la boda el pan y el vino,
Redondilla
3170
  que hoy es día en que restauro
mis hijos.

FULGENCIA
Todos te alaban.

LUPERCIO
Aquí, senado, se acaban
Los embustes de Celauro.