Félix Lope de Vega y Carpio

EL DESPRECIO AGRADECIDO




Texto utilizado para esta edición digital:
El desprecio agradecido. Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2003. Edición digital a partir de: Parte veinticinco perfecta y verdadera de las comedias de Lope de Vega Carpio. Zaragoza, viuda de Pedro Verges, 1647 [en Base de Datos Teatro Español del Siglo de Oro (TESO)].
Marcación digital para Artelope:
  • Soler Sasera, Eva (Artelope)

Hablan en ella las personas siguientes

DON BERNARDO
OTAVIO
LISARDA
FLORELA
INÉS
LUCINDO
SANCHO
DON ALEJANDRO
MENDO

Jornada I

Salen DON BERNARDO y SANCHO, con espadas desnudas y broqueles.

DON BERNARDO
Redondilla
  ¡Qué torpe salto que diste!

SANCHO
Eran las paredes altas.

DON BERNARDO
Tú pienso que mejor saltas
porque más miedo tuviste.

SANCHO
Redondilla
5
  ¿Quién no teme a la justicia,
y dejando un hombre muerto?

DON BERNARDO
Temerario desconcierto;
quien vive, vivir codicia.
Redondilla
  Casa principal es esta,
10
adonde habemos entrado.

SANCHO
Todo vengo desollado;
sangre la pared me cuesta.

DON BERNARDO
Redondilla
  Con la obscuridad no veo
más de que aqueste es jardín.

SANCHO
15
¿Qué habemos de hacer, en fin?

DON BERNARDO
Librarme, Sancho, deseo.

SANCHO
Redondilla
  Si nos sienten, es forzoso
pensar que somos ladrones.

DON BERNARDO
¡En qué fuertes ocasiones
20
se pone un hombre celoso!

SANCHO
Redondilla
  Nunca el diablo nos dejara
venir de Sevilla a aquí.

DON BERNARDO
Sala es esta. ¿Entraré?

SANCHO
Sí.

DON BERNARDO
Mujeres hablan.

SANCHO
Repara
Redondilla
25
  en que dicen que se van
a acostar.

DON BERNARDO
¿Pues qué haremos?

SANCHO
Que lo que fueren miremos
detrás deste tafetán.

(Salen LISARDA y FLORELA, damas, y INÉS criada.)

LISARDA
Romance (tirada)
  Pon la vela en esa mesa,
30
y muestra aquel azafate.
Quitareme aquestas rosas,
que no quiero que se ajen.

FLORELA
¡Qué cansado estuvo Otavio!

LISARDA
No hay cosa que tanto canse
35
como un deudo pretendiente
de marido, y no de amante.

FLORELA
Ten esta cadena, Inés.

LISARDA
¡Lo que siento desnudarme!

FLORELA
Yo mucho más que vestirme.

INÉS
40
¿Pues no queréis que os enfade,
si el vestiros y adornaros
por la mañana se hace,
cuando tomáis los pinceles,
para que hermosos agraden
45
los claveles y jazmines,
que suelen desfigurarse
en el curso de la noche?

FLORELA
¡Qué bueno estuvo esta tarde
el Prado!

LISARDA
La procesión
50
de los coches fue notable.

FLORELA
¡Bravo humo, brava gloria,
brava prosa de galanes!
Muy válido anduvo riesgo,
superior, inescusable,
55
valimiento, acción, despejo,
ruidoso, activo, desaire,
lucimiento y caravanas.

LISARDA
Caso estraño que el lenguaje
tenga sus tiempos también.

FLORELA
60
Vienen a ser novedades
las cosas que se olvidaron.

LISARDA
De nada pude alegrarme.

FLORELA
Pues hartos lo pretendieron.

LISARDA
Pasea por esta calle
65
una dama de Sevilla,
bien prendida y de buen aire,
su ropa de levantar
testimonios o alamares,
papagayo en el balcón,
70
en casa mulata y paje,
un forastero, Florela,
de estremada gracia y talle,
en que he reparado un poco.

FLORELA
No es poco que tú repares.
75
¿Hate parecido bien?

LISARDA
No, pero puedo jurarte
que me pesa de que mire
sin saber por qué se cause,
esta dama al forastero.

FLORELA
80
Eso nace de agradarte,
que amor de celos y envidia
dicen algunos que nace
cuando de súbito viene,
sin que le dé la otra parte
85
materia para querer
en servicios o amistades,
en requiebros o en papel.

LISARDA
Solo diré, y esto baste,
que así quisiera un marido.

FLORELA
90
¿Y a Otavio no?

LISARDA
Dios me guarde.

(Cáesele el broquel a SANCHO.)

LISARDA
¡Jesús! ¿Qué ruido es ese?

FLORELA
¿Qué se cayó?

INÉS
No te espantes.

LISARDA
¿Cerraste la puerta, Inés?

INÉS
¿Cuál, señora?

LISARDA
La que sale
95
al jardín.

INÉS
Abierta está.

LISARDA
¡Qué buen cuidado!

INÉS
Más tarde
suele cerrarse otras veces.

LISARDA
Disculpas y necedades.
Toma esa luz; mira presto
100
lo que se cayó.

INÉS
¡Notable
cosa!

LISARDA
¿Cómo?

INÉS
Un broquel.

LISARDA
¿Qué?

FLORELA
¿Aquí broquel?

LISARDA
Semejante
prenda será de mi hermano.

INÉS
Sí, pero los tafetanes
105
en dos pares de zapatos
no es posible que rematen.

LISARDA
¡Jesús mil veces, ladrones!

(Salen los dos.)

DON BERNARDO
Vuesas mercedes no hablen
palabra, que una desdicha
110
fue la ocasión de que entrase
donde estoy. Soy caballero,
maté un hombre en esa calle,
entreme en la primer casa
para que no me llevasen
115
preso, donde una mujer
me dijo que me pasase
por la pared deste huerto
a estas casas principales
donde estaría seguro,
120
que ella por marido o padre
celosos, no se atrevía
a tenerme, ni guardarme,
y arrimando una escalera
pasamos desta otra parte,
125
saltando desde las tapias,
aunque con peligro grande.
Si piedad en el valor
de las personas que nacen
con tantas obligaciones,
130
es justo, señoras, que hallen
desdichas de un caballero,
no deis causa a que me maten,
que yo soy el que dijisteis
que os pesaba que pasase
135
Aoarte
con lo demás que no digo
por esta mujer la calle.
Ella me dio la ocasión
para que al hombre matase.
Si me obligáis a salir,
140
sus deudos han de matarme,
o la justicia prenderme;
mas no es posible que falte
piedad en tanta hermosura,
pues no solamente un ángel,
145
pero dos, en tal peligro
quiere el cielo que me guarden.

LISARDA
¡Qué notable confusión!

SANCHO
Y vós, señora, amparadme
por ángel añadidura
150
destos coros celestiales;
que me matará mi amo,
porque soy tan miserable
que se me cayó el broquel,
dormido en desdichas tales.

INÉS
155
Mis amas están agora
en consulta: no se gazmie,
que ya le he visto otra vez,
y con lo que resultare
tendrá sagrado o destierro.

SANCHO
160
Si salgo destos azares,
te ofrezco un broquel de cera
como si fueras imagen.

LISARDA
Décima
  Por haberos visto, y ver
que sois hombre principal,
165
aunque el caso es desigual
de mi honesto proceder,
quiero parecer mujer
en tener piedad de vós,
aunque ignoro de los dos
170
las calidades y nombres,
que en piedad, más que los hombres,
nos parecemos a Dios.
Décima
  Lo que vós habéis oído
no lo puedo yo negar,
175
ni vós amar y celar
la dama que os ha ofendido,
pero quede repartido
entre los tres el suceso,
que yo os libre de ser preso
180
y que ella obligue sus ojos,
y que no os den más enojos,
y vós a tener más seso.
Décima
  En más peligro estuviera
vuestra vida si llamara,
185
porque el temor me forzara,
si antes de agora no os viera.
Hasta que la luz primera
asegure vuestra vida,
vivirá aquí defendida
190
y advertid que digo aquí,
para que dentro de mí
esté mejor defendida.

DON BERNARDO
Décima
  Señora, si quiso amor
que por tan grande rodeo
195
me trujese un mal deseo
a un bien nacido favor,
mayor que el mal y el rigor
será la dicha y el bien,
y vós el sagrado, en quien
200
mi vida, con mi ventura,
como en templo de hermosura
seguras de hoy más estén.
Décima
  Y siendo mi asilo y templo
en sus aras, con razón,
205
arderá mi corazón
para agradecido ejemplo,
en cuya imagen contemplo
mis prisiones por despojos;
pero hame causado enojos
210
que tan poco me guardéis,
si hasta el alba prometéis,
y ha salido en vuestros ojos
Décima
  la dama que me ha traído
por entre casos injustos
215
(tanto pueden malos gustos)
desde Sevilla perdido,
en quien nací, bien nacido,
aborrezco, y vuestro soy,
quitándole desde hoy
220
el alma para que sea
vuestra, aunque viene tan fea
que con vergüenza os la doy.
Décima
  Es mi nombre, que mejor
lo que no sabéis abona,
225
don Bernardo de Cardona,
con que he dicho mi valor.
Aquí hay piedad y rigor:
rigor porque amé sin veros,
piedad por enterneceros
230
en quererme defender,
que amaros no pudo ser
primero que conoceros.

LISARDA
Romance (tirada)
  Inés.

INÉS
¿Señora?

LISARDA
A los dos
encierra en ese aposento,
235
y dame luego la llave.

SANCHO
Aun no escapamos de presos.

INÉS
Venid, señores, que es tarde.

SANCHO
Inés, ¿no habrá por lo menos
dos deditos de colchón?

INÉS
240
¿Colchón?

SANCHO
¿Es mucho requiebro?

INÉS
¿Tan de espacio quiere estar?

SANCHO
¿No vee que todo me duermo?

INÉS
¿Pues para qué pide lana,
que en bronce será lo mesmo?

SANCHO
245
No es toda dulce la niña.

LISARDA
Ven, Florela.

FLORELA
El alma llevo
lastimada deste caso.

DON BERNARDO
¿Cómo se llama esta dama?

INÉS
Lisarda, y el caballero
250
su padre, don Alejandro.

DON BERNARDO
Pudiera mejor que al griego
llamarse el Magno, por ser
quien más hazañas ha hecho
en solo hacer a Lisarda,
255
porque con sus ojos bellos
puede conquistar el mundo.

INÉS
Yo la diré este conceto
cuando la esté descalzando.

DON BERNARDO
Cien escudos tenéis ciertos
260
por un zapatillo suyo.

INÉS
¿Tan prestísimo?

DON BERNARDO
Soy tierno.

INÉS
¿Pues para qué le queréis?

DON BERNARDO
Para traerle aquí dentro.

INÉS
Son de poleví; el talón
265
os hará mal en el pecho.

DON BERNARDO
¿Quién es la otra señora?

INÉS
Su hermana.

DON BERNARDO
Es ángel, es cielo.

INÉS
Mas, ¿qué pedís?, ¿un zapato?

DON BERNARDO
No pido, aunque le encarezco.

INÉS
270
Entrad porque descanséis,
y vendré en amaneciendo
a despertaros.

DON BERNARDO
Inés,
no duermo si no me acuesto.

INÉS
Pues un libro, y esta vela,
275
os será de gran provecho.

DON BERNARDO
¿Quién es?

INÉS
Parte veinte y seis
de Lope.

DON BERNARDO
Libros supuestos,
que con su nombre se imprimen.

SANCHO
Y a mí, por si no me duermo,
280
¿qué me dais?

INÉS
A Don Quijote,
porque vós y vuestro dueño
imitáis sus aventuras.

DON BERNARDO
Dice verdad.

SANCHO
Y aun sospecho
que habemos de ser más locos
285
si Dios no nos guarda el seso.

(Vanse.)
(Entran OTAVIO y LUCINDO.)

OTAVIO
Silva (tirada)
  ¡Gran ventura, por Dios!

LUCINDO
Notable ha sido.

OTAVIO
En fin, no estáis herido.

LUCINDO
Diome la vida el jaco.

OTAVIO
¿De qué modo
fue la cuestión?

LUCINDO
Aquí lo sabréis todo,
290
sin contar, como suelen, en ausencia
de la parte que falta, la pendencia.
De vuestro tío y de mi padre alinda
la casa de una dama sevillana,
que no es tan limpia, fresca, hermosa y linda
295
la risa de la cándida mañana,
pues como a cuanto mire, abrase y rinda,
ni arrogante, ni fácil, ni tirana,
para añadir a su beldad trofeos,
ardieron en sus ojos mis deseos.
300
Visitándola, pues, como vecino,
con toda honestidad, dos o tres días,
o la amistad o la llaneza vino
a que escuchase las razones mías.
Amor, que con su ciego desatino,
305
en preguntas, respuestas y porfías
el tiempo pasa sin sentir que pasa,
me dio sueño de necios en su casa.

OTAVIO
Eso no entiendo.

LUCINDO
Es nombre que se ha puesto
a quien en una silla, porfïado,
310
en la conversación es tan molesto
que parece que en ella está acostado.
Yo, pues si bien con proceder honesto,
estuve tan dormido y tan cansado
como si fuera un bronce, hasta las once,
315
cera en el alma, y en el cuerpo bronce.
A las horas que digo, un hombre llama
con más furor que si llamara en huerta.
La casa tiembla, túrbase la dama,
la dormida familia al son despierta;
320
yo, por ganar de bravo alguna fama
no me dejo rogar, voy a la puerta
donde si uno llamó, dos hombres miro;
tercio la capa, desenvaino y tiro.

OTAVIO
Brava resolución.

LUCINDO
No hagáis donaire,
325
que estaba en la ventana Dorotea.
Mas por dar cuchilladas de buen aire,
como quien bravo parecer desea,
me pudo suceder tan mal desaire
que el uno que me busca y no rodea,
330
de una estocada, aunque el izquierdo saco,
me derribó; caí, ¡bien haya el jaco!

OTAVIO
Poco firme de pies os considero.

LUCINDO
Poco, diréis mejor, diestro de manos.
Acudió la justicia, el caballero
335
fugitivo midió los aires vanos.
Suelen llamar las once mil de acero
los que escriben de casos inhumanos
a los jacos de malla, y hoy lo creo,
pues que por su favor libre me veo.

OTAVIO
340
Tarde es para llamar, y Dorotea
nos dijera quién es, pues no es posible
que tan celoso su galán no sea,
necio en llamar y en esperar terrible.
El alba con celajes hermosea
345
el campo de los cielos apacible;
huyendo de sus rayos las estrellas,
que como sale el sol, se esconden ellas.
Entraos en vuestra casa, que en sabiendo
quién es este celoso mal sufrido,
350
o iremos la venganza previniendo
(aunque él es hasta agora el ofendido),
o con firme amistad reconociendo
su antigüedad, pondréis en justo olvido
Amor, que aun no ha llegado a ser infante,
355
pues sois, en esperando, tierno amante.

LUCINDO
Perdonadme el llamaros tan aprisa,
que no por primo, por amigo os llamo.

OTAVIO
El aurora otra vez con mayor risa,
bajando el ruiseñor del nido al ramo,
360
que sale ya la gente nos avisa.
Hoy vendré a veros.

LUCINDO
Ya sabéis que os amo,
y más agora que mi padre aguarda
que seáis primo y marido de Lisarda.

(Vase.)

OTAVIO
Octava real
  ¡Oh tiempo, si trujeses este día
365
de la dispensación! ¡Oh Roma! ¡Oh cielo!
¡Oh, sagrada ciudad! ¿Quién te desvía,
que no te alcance de mi amor el vuelo?
Durmiendo estás aquí, Lisarda mía,
cuando yo por tus ojos me desvelo.
370
¡Oh, sol despertador de los mortales!
Pues que duerme mi sol, ¿por qué no sales?
Octava real
  Despierta, que te aguardan tantas flores,
hermosa aurora, y tantas fuentes puras,
unas piden cristal, otras colores;
375
¿quién duda, estrellas, que estaréis seguras?
Dulces calandrias, pájaros cantores,
que el pico suspendéis, noches obscuras,
despertad a Lisarda, que a Lisarda
la flor, el agua, el ave, el alma aguarda.
Octava real
380
  Despierta a mi dolor, dulce señora,
huye de mi temor la noche fría
si tuviera esos ojos el aurora,
jamás durmiera y siempre fuera día
si estuviera contigo quien te adora,
385
sus ansias, sus amores, su porfía
no permitieran sueño a tus estrellas.
Mirándose estuviera el alma en ellas.
Octava real
  ¿Cuál hombre agora fuera tan dichoso
que durmiera en tu casa desvelado?
390
Oh, ¡quién fuera jardín, Jasón famoso,
del fruto de tus árboles dorado!
Mas, ¡ay, que vive Prometeo ingenioso,
por atrevido en un peñasco atado!
¡Ay Dios, si cerca ya de tu aposento
395
escuchara tu voz, tu dulce acento!
Octava real
  Celos tengo de mí, que imaginando
que hay hombre alguno dentro, estoy celoso,
y soy yo mismo, porque el alma entrando
allá me tiene en forma de tu esposo.
400
Alma, ¿quién esta dentro? Tú, que hablando
con ella estás tan tierno y amoroso.
Vamos, amor, que aunque me voy bien puedo
dormir seguro, pues que dentro quedo.

(Vase.)
(Salen DON BERNARDO y SANCHO.)

DON BERNARDO
Romance (tirada)
  Buena noche.

SANCHO
Toledana.

DON BERNARDO
405
Peor fuera estando presos.

SANCHO
Ya doña Aurora celeste
clarifica el aposento,
y le dan el parabién
los pájaros de ese huerto,
410
chillando por los tejados
tantos gorriones nuevos,
que parece que nos llaman.

DON BERNARDO
Perdidos amanecemos.

SANCHO
En una huerta del Prado
415
bebió largo un estranjero,
y en la puerta de Alcalá
se lo dejaron sus deudos.
Los coches que se partían
al anochecer, creyendo
420
que entre muchos que allí aguardan
sentados, era uno dellos,
dijéronle que se entrase
con los demás, los cocheros;
lo que él hizo, sin saber
425
si era coche o aposento.
Durmió como niño en cuna,
y a la mañana, despierto,
preguntaba por su casa,
de los amigos creyendo
430
que le llevaron en coche
hasta que del coche el dueño
pedía el dinero a voces.
El estranjero, diciendo
que le volviese a Madrid,
435
pues sin causa ni concierto
le trujeron a Alcalá,
estando en Madrid durmiendo.
Los que a las voces se hallaron,
celebraron el suceso,
440
y dándole la ropilla
para prenda del dinero
del porte, volvió a Madrid
a pie, desnudo, sin cuello,
sin zapatos, sin espada,
445
sin comer y sin sombrero.
No pienso que es necesario
decir que este mismo sueño
nos ha pasado a los dos:
tú con el vino de celos
450
y yo siguiendo tus pasos,
pues nos hallamos despiertos,
como el otro en Alcalá,
en casa de un caballero,
que si nos pidiese el porte,
455
por ventura volveremos
más desnudos a la calle.

DON BERNARDO
Bien has aplicado el cuento,
como yo hubiera dormido,
que toda la noche en peso
460
he pasado en desatinos.
Las historias revolviendo
de Dorotea, a quien ya
como al demonio aborrezco.

SANCHO
¿Al demonio?

DON BERNARDO
Sí, y aun más.

SANCHO
465
¿Tan presto?

DON BERNARDO
No es presto,
porque un agravio en amor
son muchos años de tiempo.
Al estranjero que dices
imito, en que anocheciendo
470
mis celos en Dorotea,
hoy en Lisarda amanezco;
¡con qué gracia se quitaba
las rosas de los cabellos
con el marfil de las manos,
475
y las joyas que poniendo
iba en aquel azafate!
¡Qué airoso talle, qué cuerpo!
Cuando se quitó la ropa,
quedó como un ángel bello
480
en la almilla.

SANCHO
Sí, por Dios,
que a ponerle un candelero
y unas alas, no podía
ser más propio.

DON BERNARDO
Al fin me quejo
de ti, por cuyo broquel
485
no pasó de almilla adentro;
que si no es por el ruido,
ya despejaba el manteo
y se quedaba de ninfa.

SANCHO
No te quejes, que no es bueno
490
verlas en paños menores,
adonde lo más es menos,
que en mujeres y empanadas
del figón, hay mucho queso.
Una vez compré un besugo
495
tan pequeño, en pan tan hueco,
que dije, alzando la capa:
«¿qué haces aquí, pigmeo?»,
y me respondió con risa:
«Soy engaña-majaderos,
500
que compran lo que no ven,
y afirman lo que no vieron.»

DON BERNARDO
En fin, ¿esta mala noche,
Sancho, pasaste durmiendo?

SANCHO
Señor, engañado estás,
505
que en no cenando, no duermo.
Por todo este gabinete,
o tocador, que así creo
que se llama en Francia, adonde
tienen las damas su espejo
510
y aderezo de matar,
porque sus blancos aceros,
broqueles, rodelas, jacos,
son las rosas de Toledo,
los jazmines del Gran Turco,
515
los moldes y otros enredos.
Aunque ya quiero callar,
que no meterme profeso
en lo que introduce el uso,
o sea malo, o sea bueno.
520
Digo pues, señor, que anduve
buscando con mucho tiento,
entre catres y escritorios
algo que comer, y veo
un bote que presumí
525
jalea, destapo y pruebo
y he pensado reventar.

DON BERNARDO
¿Cómo?

SANCHO
Era algún embeleco
de aceite de mata y lirios,
limón y claras de huevos,
530
o cosas tan endiabladas
que parece que me dieron
tártago, o si hay otra cosa
más amarga, fuera desto.
Hallé en una escribanía
535
un papel, y aquí le tengo.

DON BERNARDO
¿Papel? Muestra, que ya el sol,
por ver si Lisarda dentro
de su tocador está,
para consultar su espejo,
540
acecha por los resquicios.
(Lea.)
Letra es de hombre; escucha atento:
«Prima de mis ojos...»

SANCHO
¡Malo!

DON BERNARDO
La «prima», Sancho, era bueno,
lo malo es lo «de mis ojos».

SANCHO
545
Di adelante.

DON BERNARDO
Ya tenemos
la dispensación.

SANCHO
Detente.
¡Vive Dios que es casamiento,
y traen dispensación,
porque deben de ser deudos!
550
Errado habemos el lance
y el camino si volvemos
de Alcalá a Madrid tan tristes.

DON BERNARDO
Pena me ha dado.

SANCHO
¿Qué haremos,
si ha puesto el bordón por prima?

DON BERNARDO
555
Gran falta en tal instrumento.

SANCHO
Quedo, que siento la llave.

DON BERNARDO
Y ya siento que me ha muerto
con espada de papel.

(Sale INÉS.)

INÉS
Buenos días, caballeros.

DON BERNARDO
Redondilla
560
  ¿Qué mejores, bella Inés,
que entrando vós por aurora?
¿Qué hace el sol?

INÉS
¿Quién, mi señora?

DON BERNARDO
El sol destos ojos es.

INÉS
Redondilla
  Ya está vestida, y su hermana
565
y ella se quieren tocar,
dicen que les deis lugar,
que pues es tan de mañana
Redondilla
  podréis salir sin que os vean.

DON BERNARDO
¿No podré volver a ver
570
estas damas?

INÉS
Podrá ser,
que pienso que lo desean.
Redondilla
  Toda la noche han estado
hablando de vós las dos.

DON BERNARDO
¿De mí?

INÉS
De vós, que de vós
575
están las dos con cuidado.

SANCHO
Redondilla
  ¿Hase visto en rosa pura
tal amanecer de Inés?
¡Bien haya lo que no es
artificio en la hermosura!
Redondilla
580
  ¿Hase visto esta mañana?

INÉS
Lisonjas, Sancho, en ayunas.

SANCHO
No te dijera ningunas,
a no ser verdad tan llana,
Redondilla
  que con hambre no hay amor
585
que aliente a buenos efetos.

INÉS
Bueno estás para concetos.

SANCHO
Y para almorzar mejor.
Redondilla
  ¿No cortarás de un tocino
alguna lonja que suene
590
en la sartén?

INÉS
Mi ama viene.

(Sale LISARDA.)

DON BERNARDO
Amaneced, sol divino
Décima
  en los ojos que han pasado
tal noche.

LISARDA
No fue mejor
la mía, con el temor
595
a que me habéis obligado,
y creed que me ha pesado
de la descomodidad.
Fuerza ha sido, perdonad,
que huésped que él se convida,
600
es fuerza que la comida
la busque en la voluntad.
Décima
  Salid, señor don Bernardo,
antes que entre más el día,
que, por quien veros podría,
605
justamente me acobardo;
que hacen hombre mozo y gallardo,
y a tal hora es ocasión
que ofenderá mi opinión;
que hay vecino que por gala
610
lo menos vive en la sala
y lo más en el balcón.
Décima
  Tened agradecimiento
a quien entraros dejó
donde ninguno llegó
615
a poner el pensamiento,
que el mío de ver mi intento
tiene tan perdido el brío,
que de verlo desconfío,
con más valor del que os muestra,
620
si bien es la culpa vuestra
y el atrevimiento mío.

DON BERNARDO
Décima
  La aurora y el sol, señora,
salen por hacer vivir
los hombres, vós en salir
625
para despedirme agora,
ni parecéis sol, ni aurora,
pero pues ya lo sois mía,
¿qué temor os desconfía,
si vuestra luz considera,
630
pues aunque de noche fuera,
por fuerza saldré de día.
Décima
  Ya pagaré la posada,
como nadie la pagó,
pues por lo que no durmió,
635
el alma dejó empeñada.
Toda estuvo desvelada
en vuestros bellos despojos,
dándoles dulces enojos
el veros cerca también,
640
porque nadie durmió bien
dándole el sol en los ojos.
Décima
  Y así, con esta atrevida
imaginación turbada,
que por pared tan delgada
645
pasaba a veros dormida,
estuvo tan divertida
el alma en lo más perfeto,
que es fuerza cómo hace efeto
la fuerte imaginación.
650
Pedir, señora, perdón
de que os perdiese el respeto.
Décima
  Dejó mi atrevimiento
que mi alma cuerpo fuera,
porque la pared pudiera
655
pasar como el pensamiento,
que si el pensamiento, atento
a lo que intenta gozar,
queriéndose transformar
en hombre, pudiera ser,
660
no hubiera hermosa mujer
que se pudiera guardar.
Décima
  No hay llave, puerta o rigor
que a lo imaginado asombre;
que de pensamientos de hombre,
665
¿qué mujer guardó su honor?
Que no ha menester favor
para entrar el pensamiento
al más guardado aposento,
si bien se engañan después,
670
porque como viento es,
también lo que goza es viento.
Décima
  Yo estuve, espíritu en fin,
como al sol el tornasol,
mirando dormido al sol,
675
entre clavel y jazmín.
Y dice: «Tal serafín
será fin de Dorotea,
porque no hay cosa más fea
que amar después del agravio,
680
ni pensamiento más sabio
que el que se muda y se emplea.
Décima
  Mas como quien llega tarde
posada no suele hallar,
y parte sin descansar
685
antes que la luz aguarde,
estoy, señora, cobarde,
porque como no dormía,
mirando me entretenía
vuestro tocador, y en él
690
hallé, señora, un papel
en que mi muerte venía.
Décima
  Que si en el primer renglón
que la vela le encendiese,
y porque más presto fuese,
695
lleguele a mi corazón.
¡Oh, engaño de mi pasión!
¡Oh, qué necia confïanza!
¡Oh, qué burlada esperanza!,
pues que por quemarle a él
700
ardió el corazón en él
y se trocó la venganza.
Décima
  Ya sé que os casáis, ya sé
que no tengo que esperar,
que me tardé en caminar,
705
y otro en la posada hallé,
mas ya que desdicha fue,
por suerte dichosa estimo
con que a padecer me animo,
aunque parto descontento,
710
que estuve en vuestro aposento
primero que vuestro primo.

LISARDA
Décima
  Papel mostrad.

DON BERNARDO
Eso no,
pues ya sabéis del papel
el dueño y lo que hay en él.
715
Apenas lo he visto yo,
basta saber que llegó
la dispensación que espera
vuestro primo. ¿Quién dijera
que en tan breves ocasiones,
720
de donde vienen perdones
mi muerte injusta viniera?

LISARDA
Décima
  Don Bernardo, yo no pude
lo por venir prevenir,
ni hay ciencia en lo por venir
725
que las desventuras mude.
Ya no hay qué tema o qué dude.
Fuerza es casarme, no sé
qué os diga, solo diré
que aunque mi primo merece
730
mucho, no me lo parece
después que os vi y os hablé.
Décima
  Mi padre tiene este gusto,
no soy la primera yo
que la obediencia obligó
735
a casarse con disgusto.
Sea justo o no sea justo,
ya es fuerza ser su mujer,
y digo bien, que ha de ser
fuerza, por fuerza, el casarme.

DON BERNARDO
740
¡Qué de cosas a matarme
se juntan!

LISARDA
¿Qué puedo hacer?

DON BERNARDO
Décima
  Yo me volveré a Sevilla,
y su río aumentaré
con lágrimas, o seré
745
peña de su verde orilla.
Adiós, generosa villa,
no para mí, que me has muerto,
pues el casamiento es cierto
de Lisarda.

LISARDA
Yo quisiera,
750
Bernardo, que no lo fuera.
Idos, que es tarde.

DON BERNARDO
No acierto.

(Entra FLORELA.)

FLORELA
Romance (tirada)
  ¡Estáis locos! ¿Cómo estáis
tan ciegos, desta manera
que no veis que es medio día?

LISARDA
755
¿Que es medio día, Florela?

FLORELA
La dulce conversación
no sabe que el tiempo vuela,
hurta a la vida las horas
sin que la vida lo sienta.
760
Ya no es posible salir,
don Bernardo.

DON BERNARDO
Ni quisiera
eternamente.

LISARDA
¡Ay, hermana,
dado me has notable pena!

FLORELA
De comer pide mi padre.

SANCHO
765
Y yo también lo pidiera
si estuviera entre cristianos,
pues no ha pasado cuaresma
por mí como desde ayer.
Pienso que si me pusieran
770
sobre cualquiera color,
eso mismo pareciera.
Camaleón soy, Inés.

INÉS
Presto comerás, espera.

SANCHO
¿Presto comerás? ¿Soy niño
775
cuando viene de la escuela?
Mira que rabio, y con rabia
tienen sacada licencia
los perros para morder,
los pobres y los poetas.

DON BERNARDO
780
En fin, ¿no podré salir?

FLORELA
Verte nuestro padre es fuerza.

LISARDA
No hay sino esperar la noche.

FLORELA
En eso, Lisarda, aciertas,
que es imposible salir,
785
si no es que todos lo vean.

LISARDA
Al tocador, caballeros.

SANCHO
¿Al tocador? ¿No pudiera
ir a la cocina yo?

INÉS
Entra desollado, entra.

SANCHO
790
Tú me desuellas.

INÉS
¿Yo?

SANCHO
Sí,
pues te vas con la pelleja.

(Vase.)

LISARDA
Entra y cierra, Inés. No sé
qué habemos de hacer, Florela,
para que secretamente
795
coma esta gente, que es fuerza.

FLORELA
Eso no te dé cuidado,
pero pedirte quisiera
una merced.

LISARDA
¿Qué te puedo
negar, que posible sea?

FLORELA
800
Mañana te has de casar.

LISARDA
¡Dios sabe lo que me pesa!

FLORELA
Don Bernardo es hombre noble,
rico y de gallardas prendas;
hablarle yo no es razón;
805
tú, pues esta tarde quedas
en casa, puedes decirle
que no se vaya a su tierra,
que holgarás, pues no ha de ser
tuyo, que yo le merezca,
810
para que seáis cuñados,
que me hable y que me quiera,
que me sirva y que me escriba,
que tú sabes, que tú piensas
que le tengo inclinación,
815
con otras cosas más tiernas,
porque nunca son culpadas
inclinaciones honestas,
que con esto que tú harás
como quien es tan discreta,
820
harás de una hermana, esclava.

LISARDA
Yo lo haré para que entiendas,
Florela, lo que te quiero,
pues quiero también que sepas
que te doy, celosa, un hombre
825
que algún cuidado me cuesta,
que con esto, por lo menos,
negociaré que le vea.

FLORELA
Dame tus manos.

LISARDA
¡Oh, engaños
de amor, Ulises, sirenas,
830
peligros del mar, en quien
la misma razón se anega,
y las potencias del alma
que se han de correr tormenta!

(Vanse.)
(Salen LUCINDO, OTAVIO y MENDO.)

OTAVIO
Silva (tirada)
  Presto sabréis el dueño, cuyos celos
835
ocasionar pudieron vuestra muerte,
a ser aquel acero menos fuerte,
si algún amor os tiene Dorotea.

LUCINDO
Agradezco a los cielos
la dicha que he tenido,
840
pero no es menester que el amor sea
por quien sepa quién es aquel celoso,
sino ser ya para los dos forzoso
ser el aborrecido, y yo querido,
que la mayor venganza del que es sabio
845
es olvidar la causa del agravio.

OTAVIO
Mal sabéis vós la tema de los celos.
Abrasarán los yelos
más fríos de la Scitia, y en la zona
que el sol jamás visita,
850
harán arder a Troya.

LUCINDO
No permita
amor, si agravios del honor perdona,
que vuelva a la amistad de Dorotea,
que si os digo verdad, solo desea
mi alma en su porfía,
855
que deje de ser suya, siendo mía.

OTAVIO
Llama, Mendo, a esa puerta.

MENDO
¿Qué tengo de llamar estando abierta?

LUCINDO
Tal miedo habrá tenido vuestra dama,
que no quiere cerrar, porque si llama
860
halle la puerta abierta,
o vino acaso y derribó la puerta.

OTAVIO
Pues trujiste linterna, llega Mendo
y entra sin miedo.

MENDO
Estoy, señor, temiendo
algunos bultos, que el portal podría
865
tener en sombra envueltos.

OTAVIO
Aquí tendrás a tu favor resueltos
dos hombres. Entra.

MENDO
Voy.

LUCINDO
¿Que fantasía
es hoy la de mujer tan recatada,
la más parte pasada
870
de la noche, tener la puerta abierta?

OTAVIO
Estar, Lucindo, de la puerta cierta.

LUCINDO
Pues yo vengo a vengar, determinado,
el deshonor pasado,
y hacer que Dorotea
875
más bravo a mí que a su galán me vea.

(Vuelve MENDO.)

MENDO
La casa está segura.

LUCINDO
¿No dijiste
que estábamos aquí?

OTAVIO
Dionos licencia
de entrar a visitarla.

MENDO
Con paciencia,
que solo el aire las paredes viste.
880
No hay más que algunos clavos por el suelo,
reliquias y despojos de mudanza.

LUCINDO
Temor de la justicia, ¡vive el cielo!,
fue causa de mudarse. ¿Qué esperanza
me queda ya de verla? Pero creo
885
que ha de ayudar amor a mi deseo.
Aquí tiene una amiga, y ser podría
que estuviese con ella.
No es lejos, esperadme.

(Vase.)

MENDO
Si de día
viniera a saber della,
890
pudiera remediar, con verle vivo,
el temor excesivo
que tuvo de su muerte,
porque en Madrid es fuerte
el primero rigor de la justicia,
895
y de algunos ministros la cudicia.

OTAVIO
¿Qué hará, Mendo, a tales horas
mi Lisarda?

MENDO
Tu Lisarda
estará agora durmiendo,
porque son las doce dadas.

OTAVIO
Romance (tirada)
900
  Con eso se borda el cielo
de tantas puntas de plata,
porque como duerme el Sol,
cubren sus cúpulas altas.
No hubiera en su pabellón
905
las guarniciones y franjas
de sus diamantes, a estar
sus estrellas desveladas.
No se atreviera la Luna
a ser de los cielos hacha,
910
ni a sacar sus blancas pías
en su carroza argentada,
si mi luna de marfil
no suspendiera las blancas
ruedas en que mueve amor
915
el volante de dos almas.
¿Qué piensas, Mendo, que son
aquellas negras pestañas?
Lanzas que guardan las niñas
que en dos camas de esmeraldas
920
están durmiendo, que como
son reinas, duermen con guarda.

MENDO
Bravos disparates dices,
solo te falta que añadas
los monteros de Espinosa,
925
y tudescas alabardas.
Lo cierto será, señor,
que estarán ella y su hermana
soñando como doncellas.

OTAVIO
¿Qué soñarán?

MENDO
Que se casan.
930
Que después que balbuciente,
formando medias palabras
y desata la edad la lengua,
repiten marido y taita.

OTAVIO
Lisarda, señora, bien
935
no se dirá por Lisarda
que los sueños, sueños son,
pues nos casamos mañana.
¿Qué sientes de su belleza,
de su donaire y su gracia?

MENDO
940
Que es discreta, como fea,
y como hermosa, bizarra.

OTAVIO
¿Sientes que me quiere mucho?

MENDO
De la manera que ama
el trigo el sol en agosto,
945
la tierra en abril el agua,
un avariento su hacienda,
un extranjero su patria,
y un marido a su mujer
las primeras tres semanas.

OTAVIO
950
¿Habrá algún hombre en el mundo
que con su talle y sus galas
pueda parecerle bien?

MENDO
Y con su belleza rara
de Adonis y de Jacinto.

OTAVIO
955
¡Oh, balcones! ¡Oh, ventanas!
¡Oh, puertas! ¿Cuándo será
noche, que estando cerradas
no esté en la calle envidioso
de la más humilde esclava?

MENDO
960
Paso, señor, que han abierto.

OTAVIO
Lucindo, fuera de casa,
y salen dos hombres della.

MENDO
Caso estraño.

OTAVIO
Cosa estraña.

(Salen DON BERNARDO y SANCHO.)

DON BERNARDO
Sal presto, y tú cierra, Inés.

SANCHO
965
Parece, señor, que anda
gente en la calle. Camina.

OTAVIO
¿Salieron?

MENDO
No, sino el alba.

OTAVIO
¿De en cas de Alejandro?

MENDO
Bueno,
y con rodelas y espadas.

OTAVIO
970
¿A tal hora y con rodelas?
¿Seguirelos?

MENDO
De Lisarda
no será galán, señor;
Florela será culpada
en aqueste desatino.

OTAVIO
975
Camina pues, no se vayan,
que lo tengo de saber,
o me ha de costar el alma.


Jornada II

Salen OTAVIO y MENDO.

OTAVIO
Redondilla
  ¡Bravo hombre!

MENDO
¡Cid Español!
Mas ya que de vernos llora
980
sin dormir perlas la aurora,
no se las enjugue el Sol.

OTAVIO
Redondilla
  No tendrá fuerzas el sueño
para vencer el disgusto,
porque solo con el gusto,
985
es de las potencias dueño.

MENDO
Redondilla
  Temerarias cuchilladas
tiraba el hombre, por Dios.

OTAVIO
No se me fueran los dos,
o mal o bien reparadas,
Redondilla
990
  a no haber imaginado
en medio de la cuestión
que ciertos señores son.

MENDO
¿Señores?

OTAVIO
Que con cuidado
Redondilla
  pasan, Mendo, cada día
995
por la calle de Lisarda.

MENDO
Florela es dama gallarda,
y por Florela sería.

OTAVIO
Redondilla
  En esa duda y temor
de tan súbito accidente
1000
no será amor tan valiente
que no le venza el honor.
Redondilla
  No más Lisarda, esto es hecho.
Rasgue la dispensación
Alejandro, que no son
1005
burlas para un noble pecho.
Redondilla
  Si el mayor príncipe fuera
el que la calle pasara,
lo que el poder intentara,
mi loco amor resistiera.
Redondilla
1010
  Pero quien sale a las doce
de la noche de su casa,
pues me descasa y se casa,
por muchos años la goce.

MENDO
Redondilla
  ¿Pues cómo podrás cumplir
1015
la palabra que le has dado
a Alejandro?

OTAVIO
Ese cuidado
se remedia con fingir
Redondilla
  que aguardo a don Juan, mi hermano,
que como sabes está
1020
en Sevilla.

MENDO
Aunque será
disculpa, es remedio en vano,
Redondilla
  porque con la dilación
y el verte triste, darás
causa que sospechen más.

OTAVIO
1025
Antes, con esta ocasión
Redondilla
  la tendré para saber
si es Lisarda o si es Florela,
procediendo con cautela
para no darle a entender
Redondilla
1030
  neciamente lo que vi,
por ser mi sangre en efecto.

MENDO
Es pensamiento discreto.

OTAVIO
¿Llaman a la puerta?

MENDO
Sí.

OTAVIO
Redondilla
  ¿Pues tan de mañana, quién?
1035
¿Si es Lucindo?

MENDO
Ser podría.
Voy a verlo, pues del día
nos viene a dar parabién.

(Vase.)

OTAVIO
Soneto
  Suele en obscuro y tímido aposento
sentir ruido un hombre desvelado,
1040
y más de honor que de valor armado,
la causa examinar con miedo atento;
pero llegando a donde solo el viento
sus pasos repitía con alentado
peligro, entonces abrazar turbado
1045
la sombra de su mismo pensamiento.
Mas de otra suerte en ciega noche asombra,
Lisarda, este ruido mis recelos,
que tiene cuerpo aunque parece sombra.
Van donde suena el golpe mis desvelos,
1050
pero ofendido con razón se nombra
quien topa agravios cuando busca celos.

(Vuelve MENDO.)

MENDO
Redondilla
  No es Lucindo el que a tal hora
te busca, es un caballero,
mas purga que forastero,
1055
pues que te busca a tal hora,
Redondilla
  que porque no es de hombres sabios,
aqueste nombre le doy.

OTAVIO
Bien hace, que enfermo estoy
de calenturas de agravios.

MENDO
Redondilla
1060
  Él y cierto Gandalín,
que dicen ser sevillanos,
vienen a besar tus manos.

OTAVIO
Basta, ya presumo el fin.
Redondilla
  Cartas de mi hermano son,
1065
Mendo, que en Sevilla está
y adelante pasará
ese hidalgo, y es razón
Redondilla
  que no pierda la jornada.
Di que entre.

MENDO
Ya están aquí.

(Salen DON BERNARDO y MENDO.)

DON BERNARDO
1070
Perdonad si os ofendí
con mi forzosa embajada,
Redondilla
  aunque pues estáis vestido
no ha sido el agravio tanto.

OTAVIO
Yo, señor, no me levanto,
1075
que esta noche no he dormido,
Redondilla
  ni tampoco me vestí,
porque no me desnudé.

DON BERNARDO
Yo (que después que llegué,
ninguna, señor, dormí).
Redondilla
1080
  Antes que de muchos sea
visto, a visitaros vengo,
porque algún peligro tengo
de que la gente me vea.
Redondilla
  Esta me dio vuestro hermano,
1085
que con cuidado pusiese
en vuestra mano y que fuese
la respuesta por mi mano.
Redondilla
  Dos días ha que llegué,
luego pregunté por vós,
1090
pero no pude, por Dios,
visitaros, porque fue
Redondilla
  notable mi ocupación.

OTAVIO
Con vuestra licencia leo
que en vuestro semblante veo
1095
que buenas las nuevas son.
(Lea.)
>«El señor don Bernardo de Cardona, que os dará esta, va a la Corte a un negocio en que os habrá menester. Servilde y regaladle con tanto gusto y cuidado que conozca que sois mi hermano, y sobre todo aposentalde en vuestra casa, porque yo lo estoy en la de sus padres, donde trato de casarme.»
Romance (tirada)
  No quiero pasar de aquí,
que lo demás de la carta
son negocios, y serviros
es el de más importancia.
1100
Vós seáis muy bien venido,
que antes de agora esperaba
este día que ha traído
a mi dicha mi esperanza.
Aquí habéis de ser mi huésped,
1105
y no repliquéis palabra,
que es inescusable oficio
para obligaciones tantas.
El negocio a que venís,
ayudaré con el alma,
1110
con la vida, con la hacienda
que menos que esto no basta
a la noticia que tengo
de lo que a don Juan regalan
vuestros padres en Sevilla.

DON BERNARDO
1115
Fuera, Otavio, acción ingrata
no aceptar tanta merced;
y porque ya mi jornada
será tan breve que pienso
que podría ser mañana,
1120
que el negocio a que venía,
culpa de la misma causa,
tuvo fin en el principio,
con que es fuerza que me parta,
que está en peligro mi vida.

OTAVIO
1125
En tan súbita mudanza
de pensamiento y suceso,
permitid que fuerza os haga
para saber la ocasión.

DON BERNARDO
No puedo negaros nada
1130
en tantas obligaciones,
y porque de vuestra casa
y de vós valerme es fuerza,
antes que a Sevilla vaya,
reduciré si es posible
1135
a un breve epítome tantas
fortunas en una noche,
que pudiera compararlas
a los diez años de Ulises.

OTAVIO
Dejaréis más obligada
1140
nuestra amistad, que al favor
y al secreto es cosa clara.
Que al favor lo está mi pecho,
y al secreto mi palabra.

DON BERNARDO
Octava real
  Serví en Sevilla una mujer, Otavio,
1145
un ángel, una perla, una pintura
de las que hicieron a su honor agravio,
por la necesidad o la hermosura
la edad primera, de quien dijo el sabio
que la senda ignoró con tal locura,
1150
me puso en este loco pensamiento,
que apenas conocí mi entendimiento.
Octava real
  Siempre a su lado, como suele, andaba
celoso ruiseñor el amor mío,
yo por los verdes campos la llevaba
1155
ya en barcos enramados por el río.
Las noches breves átomos juzgaba,
en este dulce ángel de mi albedrío,
porque llegando el sol a medio día,
aun no pensaba yo que amanecía.
Octava real
1160
  Fuele forzoso, o fue invención hallada
de alguna liviandad el ver la corte.
Indias de la hermosura y embarcada
siguió su gusto y yo también mi norte,
porque el de una mujer determinada,
1165
¿qué obligación habrá que la reporte?
O fue de cierta esclava mal consejo,
de la luz de su sol escuro espejo.
Octava real
  Seguila, en fin, que me llevaba el alma
cual suele el tigre al cazador, y creo
1170
que en viéndome en Madrid, a un tiempo calma
la obligación, el trato y el deseo,
pocas veces amor llevó la palma
de ausencia firme con ajeno empleo.
Llamé una noche, y pienso que tan recio,
1175
que fui más que galán marido necio.
Octava real
  Salió un hidalgo y respondió su espada,
pero midió de una estocada el suelo.
Suena justicia, y yo tierra sagrada
hago una casa, y la prisión recelo,
1180
y por unas paredes, la turbada
vida en las manos encomiendo al cielo;
doy en un huerto, y dél en una sala,
que encantamiento mi fortuna iguala.
Octava real
  Por no cansaros, dos hermanas bellas,
1185
de ver tanta desdicha lastimadas,
me ampararon discretas, y por ellas
me libré de justicias y de espadas;
y por guardar su honor, que son doncellas
nobles, anoche y a las once dadas
1190
salí, no sé si diga enamorado,
pero olvidado del amor pasado.
Octava real
  ¿Quién duda que diréis que ya los cielos
se mueven a piedad de don Bernardo?
Pues allí comenzaron mis desvelos,
1195
si desta casa algún favor aguardo,
porque dos hombres al salir, con celos
me van siguiendo, y llega el más gallardo
a preguntar quién soy, gentil pregunta,
saqué la espada y respondió la punta.
Octava real
1200
  Esto fue anoche, y la ocasión ha sido
de veniros a ver tan de mañana,
que puedo ser por dicha conocido,
pues quien mudable fue, será tirana.
En vuestra casa quiero, aunque escondido,
1205
seguir la luz de una esperanza vana,
sirviendo Otavio a quien el alma debe
tanto favor en término tan breve.
Octava real
  Y no os maravilléis de ver que pasa
el alma a otro sujeto sus despojos,
1210
pues amor es un veneno que traspasa
el corazón, entrando por los ojos.
Fénix nace mi amor, fénix se abrasa,
las cenizas de celos y de enojos,
produciendo venganzas y desvelos
1215
un ave amor, de las reliquias celos.

OTAVIO
Redondilla
  
Aparte.
¿Hay suceso más estraño
que este el caballero fue
que seguí y acuchillé?
¿Hay más claro desengaño?
Quintilla
1220
  Hoy a Lisarda perdí,
disimular quiero aquí
mi desdicha y confusión.
Con notable admiración
vuestras fortunas oí.
Quintilla
1225
  De todo salisteis bien,
que fue notable favor
de la fortuna, y mayor
tomar venganza también
de aquella ingrata, por quien
Quintilla
1230
  tantas desdichas tuvisteis;
¿pero cómo no supisteis
de la dama que os libró
el nombre?

OTAVIO
Porque temió
la pregunta que me hicisteis,
Quintilla
1235
  no quiso el nombre fiarme,
porque de tanto favor
pudiera ofender su honor,
refiriéndole acabarme.

OTAVIO
(Aparte.
Necio estoy en declararme;
Quintilla
1240
  que podría ser sospechoso
presumir que estoy celoso.
Sin verle ha crecido el día
tan gustoso me tenía
vuestro discurso amoroso.
Quintilla
1245
  En fin, ¿serviréis la dama
que aquella noche os libró?

DON BERNARDO
Si nadie me conoció,
ni lo publica la fama.

OTAVIO
¿Tan presto olvida quien ama
Quintilla
1250
  por lo primero que mira?
Vuestra condición me admira.

DON BERNARDO
Vuélvese el amor, Otavio,
en ira con el agravio,
y en la venganza la ira,
Quintilla
1255
  pero no hay mayor venganza
del agravio del discreto,
que mudar a otro sujeto
el amor y la esperanza.
Que en sabiendo esta mudanza
Quintilla
1260
  la dama que fue querida,
envidiosa y ofendida
suele volver a querer,
que no hay pesar en mujer
como verse aborrecida.
Quintilla
1265
  Y yo sé que si vós veis
desta dama la hermosura,
que envidiaréis mi ventura
y mi amor disculparéis.

OTAVIO
Venid y descansaréis
Quintilla
1270
  de dos noches tan estrañas.
¡Oh, Lisarda! ¿Tú me engañas?,
¿Tú desleal? Pero miento,
pues antes del casamiento
me avisas y desengañas.

DON BERNARDO
Décima
1275
  ¿Qué decís?

OTAVIO
Que como amigo,
en todo pienso ayudaros.

DON BERNARDO
Yo vida y alma fiaros,
y a serlo vuestro me obligo.

OTAVIO
¡Oh, celos, fiero enemigo!
1280
Mas sin razón me acobarda
siendo tan bella y gallarda
Florela, pues con cautela
sabré si quiere a Florela
o si me engaña Lisarda.

(Vanse los dos.)

MENDO
Romance (tirada)
1285
  ¿Vuesa merced cómo ha nombre?

SANCHO
Si oyó usancé decir
quién es aquel escudero
que topó con su rocín,
yo soy el mismo.

MENDO
Pues Sancho,
1290
¿quién duda que de dormir
estarás necesitado?

SANCHO
Como de lluvias abril,
poeta de consonantes,
si es duro de digerir,
1295
las letras y villancicos
de madre, morena y gil,
de ser soberbio en romance
quien es humilde en latín,
y de no saber de todos
1300
quien sabe poco de sí.

MENDO
¿Por comparaciones entras?
Gusto tienes.

SANCHO
Siempre di
en parecer conversado
con gente palacieguil.
1305
Discreto pasta volante,
que desde Guadalquivir,
a pedir a Manzanares
vengo el grado de sutil.

MENDO
Ven y verás mi aposento,
1310
donde, aunque indigno de ti,
honrarás cuatro colchones,
menos tres, por no mentir.
Sábanas hay, aunque están
a lavar, que presumí
1315
siempre de lo que es limpieza.
Almohadas..., nunca fui
amigo de gollerías.
Hay mesa, estampa, candil,
peine, silla, limpiadora,
1320
calzador, y todo en fin
para tu servicio Sancho.

SANCHO
Como me viste venir,
preveniste el aposento.
¿No hay algún guadamecí
1325
que cubra lo inexcusable?

MENDO
Debes de ser zahorí.
Téngole, y de buena mano,
con la historia de David.

SANCHO
¿Tu nombre?

MENDO
Por una letra
1330
no soy el que por ahí
ayuda a los que patean,
y por Mengo, Mendo fui.

SANCHO
P[ues] Mendo o Mengo, camina,
que de cierto serafín,
1335
más socarrona que grave,
más dama que fregatriz,
oro toda, toda perla,
desde el moñazo al chapín,
tengo después que contarte.

MENDO
1340
¿El nombre?

SANCHO
Inés.

MENDO
Pesie a mí,
que es Inés también la mía.

SANCHO
pues podremos competir
en sonetos, si los haces.

MENDO
Soy del Parnaso arlequín.

(Vanse, y entra LISARDA.)

LISARDA
Décima
1345
  Flores de aqueste jardín,
por donde entró don Bernardo,
y en quien tornasol aguardo,
al sol que ha de ser mi fin.
Rosa, clavel y jazmín,
1350
que con vida más segura
gozáis tan breve hermosura,
que en un mismo día hacéis
de la cuna en que nacéis
vuestra verde sepultura.
Décima
1355
  Hablar con vosotras quiero,
pues que tuvo mi alegría
principio y fin en un día,
y donde nacisteis muero,
El mismo término espero,
1360
flor como vosotras fui,
donde nacisteis nací,
y si engañadas estáis,
a saber lo que duráis
aprended, flores, de mí.
Décima
1365
  La luz de vuestras colores,
la pompa de vuestras hojas,
que azules, blancas y rojas
retratan celos y amores,
¿por qué os desvanecen, flores?
1370
Si aviso y ejemplo os doy,
que ayer fui lo que hoy no soy,
y si hoy no soy lo que ayer,
hoy podéis en mí saber
lo que va de ayer a hoy.
Décima
1375
  Como vosotras, fue cierto
que dio mi esperanza flor,
pero siempre las de amor
tuvieron el fruto incierto.
Áspid vino amor cubierto
1380
de vosotras, no le vi,
matome y dejome así,
para que quien hoy me vea
tan diferente, no crea
que ayer maravilla fui.
Décima
1385
  Sois, con hermosas colores
como las que viste amor,
exhalaciones de olor,
porque haya cometas flores.
¡Oh, fáciles resplandores
1390
a quien incitando estoy,
pues hoy maravilla doy
de ver que ayer, desde aquí,
sombra al sol con lo que fui
y hoy sombra mía no soy.

(Entra FLORELA.)

FLORELA
Romance (tirada)
1395
  Estoy en obligación,
Lisarda, a tus diligencias;
mejor eras para prima
que para hermana y tercera.
Bien hablaste a don Bernardo,
1400
bien el suceso lo muestra,
bien lo afirma tu descuido,
bien lo dice su respuesta,
bien lo sienten mis deseos,
bien te culpan mis sospechas,
1405
bien lo adevinan mis celos,
bien lo sufre mi paciencia.
Si fuera posible ser
tuyo, si posible fuera
no ser de Otavio, que ya
1410
las horas, Lisarda, cuenta
para que seas su esposa,
para que tu esposo sea,
hallara tu amor disculpa;
pero no siendo tan necia
1415
que porfíes cuando sabes
que sin esperanza esperas,
sucédele a tu deseo
lo que a los barcos que reman
contra corriente de río,
1420
que los vuelve con más fuerza
el ímpetu de las ondas,
no viendo la resistencia
con las esferas del agua,
pues cuando piensan que llegan
1425
a las riberas, están
más lejos de las riberas,
ya que no puede ser tuyo
este caballero, deja
que sea mío, Lisarda,
1430
cuando en Otavio te empleas,
que si todas las mujeres
aguardan a que las vean,
las sirvan, las enamoren,
las requiebren y pretendan,
1435
casaranse tarde o nunca;
que si un platero a su tienda
no sacase cada día
las joyas y las cadenas,
y las tuviese encerradas
1440
sin hacer más diligencia,
como era posible hurtallas,
era imposible vendellas.
Cuantas cosas tiene España
la mudanza las gobierna,
1445
el gusto las califica,
la novedad las aprueba,
los trajes se mudan y hacen
que de otra nación parezcan
los hombres, y entre estas cosas
1450
padece injurias la lengua.
Agora se usan, Lisarda,
mujeres de una manera,
mañana se usarán de otra,
y por esa diferencia
1455
importa no descuidarte
tú, pues que ya te remedias
y le tienes con Otavio,
permite que yo le tenga.

LISARDA
Décima
  ¿Quién, Florela, imaginara
1460
de tu ingenio y de tu honor,
que no casándome amor,
tu necedad me casara?
En lo que dice repara,
porque si a Otavio le doy
1465
la mano, que ha de ser hoy,
¿cómo dices, en agravio
de lo que merece Otavio,
que de don Bernardo soy?
Décima
  Que si don Bernardo a mí
1470
tiernamente me miró,
no tengo la culpa yo
de que no te mire a ti.
Tú, si le vieres, le di
que estás dél enamorada;
1475
que yo a otra fuerza obligada,
más quisiera ya tratar
en descasar, que casar,
y apenas estoy casada.
Décima
  De la riqueza incitado,
1480
que el rico indiano vio,
pasar un hombre intentó
el mar, que ya vio pintado,
pero en mirando, admirado
en las playas españolas,
1485
respetar las nubes solas,
con tal temor huye dél,
que aun presume que tras él
vienen corriendo las olas.
Décima
  Yo, que apenas he llegado
1490
a la orilla del casar,
aunque vi pintado el mar
en otras que se han casado,
tiemblo de mirarle airado
y de llegar me arrepiento;
1495
huyo con el pensamiento
si voy volviendo la cara,
que aun presumo (cosa rara)
que me sigue el casamiento.
Décima
  Mas como la voluntad
1500
de mi padre es un respeto,
a quien forzada prometo
obediencia y humildad,
no quiere mi libertad
usar su propio albedrío,
1505
y por eso no porfío
aunque mi envidia sea
que don Bernardo no sea
tuyo, pues no ha de ser mío.
Décima
  Dirás que, ¿cómo atrevida
1510
al recato profesado,
contra mi honor te he contado
que por él estoy perdida?
¿No has visto en casa encendida
arrojar manos villanas
1515
riquezas que juzgan vanas?,
pues así mi fuego amor,
lo que guardaba mi honor
arroja por las ventanas.

FLORELA
Décima
  Basta, Lisarda, yo creo
1520
(tan desdichada nací)
lo que me dices aquí
de tu bárbaro deseo.
Solicitaré mi empleo
sin ti, por darte pesar.
1525
A don Bernardo he de hablar,
porque basta para hacer
que yo sea su mujer,
ser mujer y porfïar.
Décima
  Salmacis, ninfa de un río,
1530
vio bañándose a Androgeo,
y encendida a su deseo,
fugitivo a su desvío,
porfïó, como porfío,
tanto que de dos hicieron
1535
uno los dioses, y fueron
Hermafrodito llamados,
con que quedaron casados
y jamás se dividieron.
Décima
  Pues yo sabré porfïar
1540
de suerte que en testimonio
de mi amor, un matrimonio
nos pueda a los dos juntar,
sin podernos apartar;
que aunque la muerte divida,
1545
será nuestra fe ceñida
de tantos lauros y palmas,
que juntando las dos almas
tengamos eterna vida.

LISARDA
Décima
  Pues yo, por esa intención,
1550
lo pienso estorbar de modo
que no se junte en un todo
cada parte de esa unión,
que el Sol y la Luna son
divinas luces del suelo,
1555
y en oponiendo su velo
la tierra, cosa tan baja,
la luz de los dos ataja,
y dejan obscuro el cielo.

FLORELA
Décima
  Si te pusieses delante
1560
de mi sol, tierra envidiosa,
con eclipses de celosa
y con engaños de amante,
con fuego haré que te espante,
que cuando aquel gran farol
1565
vuelve a su propio arrebol,
y la oposición destierra,
la tierra queda por tierra,
y el sol, como siempre, sol.

LISARDA
Décima
  No querrá el Sol (yo lo sé)
1570
tenerte por Luna a ti,
porque mirándome a mí,
noche de mi luz te haré.

FLORELA
Bien dices: noche seré,
porque todas le verás
1575
conmigo.

LISARDA
Engañada estás,
que si es sol, y es prenda mía,
haré todo el año un día,
y no habrá noche jamás.

(Sale LUCINDO.)

LUCINDO
Romance (tirada)
  Para que estés advertida
1580
de que esta noche te casas,
y para pedirte albricias,
vengo a decirte, Lisarda,
que es tan prevenido el novio,
tal es su prisa y sus ansias,
1585
que ha traído hasta el padrino,
y es huésped de nuestra casa,
porque como es forastero,
no quiere que della salga
nuestro padre, por hacer
1590
lisonja a Otavio, que tantas
obligaciones le tiene,
que como ya su posada
de Otavio ha de ser contigo
en esta casa, y estaba
1595
en la suya el forastero,
era forzoso dejarla.
Ya le aderezan un cuarto,
aunque los dos se escusaban.
Mas como nuestro Alejandro,
1600
lo cortés y el nombre iguala,
no ha sido posible hacer
que el forastero se vaya;
tanto, que pienso que ha sido
de Otavio invención gallarda
1605
para casar a Florela,
porque es persona estremada
de talle y entendimiento.
Ellos vienen; tú Lisarda
muestra, pues eres discreta,
1610
tu gusto, donaire y gala,
por si ha de ser tu cuñado,
en cuenta de la desgracia
en que habéis de estar después,
porque solo el nombre basta.
1615
Tú (por si ha de ser tu esposo)
Florela, cortés le habla,
no que le parezcas boba,
que se volverá mañana,
que pierde mucho al principio
1620
hablando mal una dama,
que quien entra hablando bien,
nadie le ha negado el alma.

(Entren DON ALEJANDRO, DON BERNARDO, OTAVIO, SANCHO y INÉS.)

DON ALEJANDRO
Romance (tirada)
  Aquí, señor don Bernardo,
están Lisarda y Florela.

LISARDA
1625
Ya me alegra el dulce nombre.

FLORELA
Ya el dulce nombre me alegra.

DON BERNARDO
Dadme, señoras, las manos.
(Aparte.
¿Pero qué burlas son estas
de mi fortuna, o qué sueños,
1630
que como verdades crea?
¿Dónde estoy? ¿Dónde he venido?
La casa es esta, y las bellas
damas donde estuve, cuando
por la ingrata Dorotea
1635
maté aquel hombre.

LISARDA
O mis ojos
con el alma efetos truecan,
o es don Bernardo.

FLORELA
¡Ay, Lisarda!,
mis esperanzas se aumentan.
Don Bernardo es el amigo
1640
de Otavio.

OTAVIO
No se pudiera
fingir mayor suspensión;
turbadas miran y atentas
don Bernardo, Lisarda
y Florela, y él a ellas.
1645
Pues yo... ¿qué dice de mí?
Estrañas cosas ordena
la fortuna; aun no es posible
que mis justos celos sepan
a cual de las dos se inclina.

DON BERNARDO
1650
No es mucho que se suspenda,
señoras mías, el alma
mirando tanta belleza.
Perdonad lo que he tardado,
que ha sido amorosa fuerza
1655
de mis sentidos, en quien...

OTAVIO
Vive el cielo, que no acierta
a hablar palabra.

LISARDA
Señor,
no puede haber cosa nueva
que os ofrezca en esta casa,
1660
pues ya la tenéis por vuestra.
Mi hermana Florela y yo
reconocemos la deuda
de Otavio, que os ha traído
adonde serviros pueda
1665
la voluntad de las dos.

OTAVIO
No he visto en mi vida necia,
sino es agora, a Lisarda.
Válgame el cielo, si es ella
la que a don Bernardo mira,
1670
que hablar mal y ser discreta
no pudiera ser amor,
que más turba amor, que enseña.

SANCHO
Amor, si tú hubieras sido
cazadora, te dijera
1675
que Otavio lo ha sido.

INÉS
¿Cómo?

SANCHO
Eran Lisarda y Florela
perdices, trujo a mi amo
por ventar para cogerlas,
y en viéndolas, como el perro
1680
hasta la mano se queda
suspenso, hasta que su dueño
de la suya el halcón suelta,
don Bernardo se ha quedado
y Otavio de las pigüelas,
1685
del honor suelta los celos
para averiguar sospechas.

INÉS
Por quitar la confusión
de todos, y que es tan nueva
que no hay en la sala, Sancho,
1690
persona que no la tenga,
ya en efeto estáis aquí
y nuestra boda tan cerca,
que es la mayor confusión;
pero lo que fuere sea.
1695
Venme a ayudar a poner
el cuarto donde aposenta
Alejandro a tu señor.

SANCHO
Vamos, pero más quisiera
que no hubiéramos venido.

INÉS
1700
Calla, que abril tiene vueltas
como marzo, y podrá ser
que dé con la boda en tierra.

(Vanse los dos, y entra MENDO.)

MENDO
El notario a los tres llama,
y a la señora Florela.

ALEJANDRO
1705
Vamos, Otavio.

OTAVIO
A buen tiempo.

LISARDA
Mucho el huésped me contenta.

ALEJANDRO
Yo pienso que si en Sevilla
se casa con doña Elena
su hermano don Juan, que aquí
1710
hará Otavio de manera
que don Bernardo se case
con Florela.

OTAVIO
Solos quedan.
Yo volveré cuando estén seguros.

FLORELA
Sin que me vean
1715
tengo de volver a ver
lo que don Bernardo intenta.

(Vanse, y quedan DON BERNARDO y LISARDA.)

DON BERNARDO
Décima
  ¿Es posible que ha salido
amor a ser invención,
aunque con tal confusión
1720
que por ella me ha traído
a tu casa, y que haya sido,
Lisarda mía, de suerte
que a tal tiempo venga a verte,
que te cases y que yo
1725
te pierda? ¿Por qué me dio
tal vida para tal muerte?
Décima
  Como el que soñó tesoro
y las manos de oro llenas,
podía llevarle apenas
1730
la noche. ¡Oh prenda que adoro!
Que te vi, soñaba el oro;
despierto lloro y incierto,
pues cuando despierto advierto
que el que en tus ojos soñé,
1735
perdí cuando desperté,
pues a perderte despierto.
Décima
  Gran ventura hubiera sido
venir, Lisarda, a tu casa,
mas cuando Otavio se casa,
1740
no es dicha haberte perdido.
Hoy ha de ser tu marido,
y yo mañana saldré
de Madrid, aunque veré
que a Sevilla llegar pueda
1745
quien en tus ojos se queda
y deja el alma en tu fe.

LISARDA
Décima
  Bernardo, desde aquel día
que te vi con Dorotea,
mi corazón te desea,
1750
mi vida es tuya, no es mía,
pero la dura porfía
de mi suerte, me quitó
la libertad con que yo
hiciera elección de ti;
1755
no tú me perdiste a mí,
que yo soy quien te perdió.
Décima
  Suelen después del arado,
en las más cubiertas lomas,
buscar amantes palomas
1760
el trigo recién sembrado.
Y con vuelo apresurado,
llevarse el halcón la una,
y la otra en tal fortuna
quedar suspensa mirando
1765
por donde se fue volando
sin esperanza ninguna.
Décima
  Y así, yo, con menos dicha,
sin que a resistir me atreva,
miro por donde te lleva
1770
a Sevilla mi desdicha.
Solo con lágrimas dicha
puede ser la resistencia
de mi turbada obediencia.
Ellas te la dicen ya,
1775
viendo que tan cerca está
mi casamiento y tu ausencia.

DON BERNARDO
Décima
  Solo un abrazo, mi amor,
quisiera llevar de ti,
por prendas de que te vi
1780
inclinada a mi favor.

LISARDA
Temo de Otavio el rigor,
temo a Florela también;
puede ser que nos estén
mirando, que los amantes
1785
en acciones semejantes
nunca piensan que los ven.

(OTAVIO, acechando.)

OTAVIO
Romance (tirada)
  Hablando están. Desde aquí
tengo de ver si es Florela
o si es Lisarda a quien ama.

(FLORELA, por la otra parte.)

FLORELA
1790
Desde aquí, celosa y necia,
que celos nunca negaron
la condición que profesan,
tengo de ver lo que hablan.

LISARDA
Sabe el cielo si quisiera
1795
darte mis brazos, Bernardo,
pero el temor no me deja.

(Entran SANCHO y INÉS con una antepuerta de seda.)

SANCHO
Cuando de sedas tan ricas
todo el aposento cuelgas,
¿esta antepuerta me das?

INÉS
1800
¿Pues qué tiene esa antepuerta?

SANCHO
Por en medio está manchada.

INÉS
¿Manchada?

SANCHO
Y aun rota.

INÉS
Muestra.

SANCHO
Tiéndela.

INÉS
Ten de esa parte,
y lo que dices me enseña.

(El uno de un lado, y el otro del otro la tienden, de suerte que tapan DON BERNARDO y a LISARDA.)

DON BERNARDO
1805
Perdona, que la ocasión
me permite que me atreva.

LISARDA
Ya, para darte los brazos,
mi dicha me da licencia.

OTAVIO
¡Maldita seas, Inés!

FLORELA
1810
Plegue al cielo que no tengas
dicha.

OTAVIO
Con espacio están.

FLORELA
¿Qué miráis?

SANCHO
Esta antepuerta.

FLORELA
¿Pues qué tiene?

INÉS
Dice Sancho
que está rota, y que por ella
1815
entrará el aire.

OTAVIO
No pudo
el aire de mis sospechas.

FLORELA
Llevalda, necios, de aquí.

SANCHO
¿Desto, señora, te pesa?
¿Quieres tú que se resfríe
1820
(si por tantas partes entra)
don Bernardo, mi señor?

OTAVIO
Como es Lisarda discreta,
bien os habrá entretenido.

DON BERNARDO
Antes yo le he dado cuenta
1825
de mi jornada a Madrid
y el amor de Dorotea.

FLORELA
Lisarda es muy entendida.

LISARDA
¿Burlas, Florela?

FLORELA
De veras
hablo, y tú me entiendes.

LISARDA
Vamos
1830
adonde mi padre espera,
porque lo que han concertado
sepan que ha sido en mi ausencia.

OTAVIO
Todo fue en vuestro favor.
¿No hay que temáis?

(Vanse. Quedan DON BERNARDO, SANCHO y INÉS.)

DON BERNARDO
Sancho, llega,
1835
dame tus brazos, tus pies
también. ¡Bien haya la puerta,
la antepuerta y las manos,
que acaso, o sin caso en ellas
estuvo tanto favor!
1840
Voy con ellos. La maleta
abre con aquesta llave,
saca cien escudos della
y dalos a Inés. Tú, Sancho,
mi vestido hasta las medias
1845
te pondrás. Adiós, adiós.

(Vase.)

SANCHO
¿Qué te parece la fiesta
que hace a un favor quien ama?

INÉS
Sí, pero son diligencias
en imposibles, si bien
1850
Lisarda pienso que piensa
no digo ser de tu amo,
por la amistad que profesa
con Otavio, mas no ser
de Otavio, y si a serlo llega,
1855
darle tal vida, que presto
o la deje o la aborrezca.

SANCHO
Hay en los campos de Orán
unos moros, Inés bella,
a quien llaman bencerrajes,
1860
que aquella noche primera
que se casan, a la novia,
ya que desnuda se acuesta,
en vez de dulces amores
azotan con unas riendas;
1865
y preguntando la causa
un cautivo de mi tierra,
le dijo un moro: «Cristiano,
esto se hace por muestra
de valor y valentía,
1870
porque si con tal fiereza
tratan lo que más adoran,
hieren lo que más desean,
¿qué harán con sus enemigos
cuando vayan a la guerra?»

INÉS
1875
Malditos sean los moros
y las moras, que se emplean
en esos bárbaros perros.
¡Yo azotes! ¡Y con sus riendas!
No me casara en mi vida
1880
a ser mora, y me anduviera
cinamoma por los montes,
como en las Indias las negras
cuando se van de sus amos;
o me fuera, Sancho, a Meca
1885
a meter monja moruna.
¡Mal año quien tal supiera!
Desposadas y azotadas
y desnudas las desuellan.

SANCHO
¿Pues tú no ves que es costumbre?

INÉS
1890
Por el siglo de mi abuela,
que había, Sancho, de ser
coneja de Inglaterra,
que con pellejo los asan,
o armarme de todas piezas,
1895
valentía en el donaire,
eso sí; mas, ¡con la hembra...!
Cuando diera un desposado
azoticos a su prenda,
bueno está, mas, ¡riendas, Sancho!
1900
¿Qué dejan para las suegras,
si así tratan las mujeres?

SANCHO
No pensé que lo sintieras
con tanta fuerza, perdona,
y digo que Otavio queda
1905
obligado a Benaraje,
para que Lisarda sepa
que profesa valentía.

INÉS
Y tú, Sancho, ¿también fueras,
si te casaras conmigo,
1910
lo que a Bernardo aconsejas?

SANCHO
Esa noche, Inés, mis brazos
fueran riendas, mas si hicieras
por qué...

INÉS
Tente, no lo digas.

SANCHO
Aguarda.

INÉS
Mal año.

SANCHO
Espera.

INÉS
1915
No es, Sancho, el mejor jinete
el que castiga la yegua.

SANCHO
¿Pues quién?

INÉS
El que la regala,
y solo en sus piensos piensa.


Jornada III

Salen OTAVIO, LUCINDO y MENDO.

OTAVIO
Redondilla
  ¿En quién como en don Bernardo
1920
puede hacer Florela empleo?

LUCINDO
Siempre ha sido mi deseo
que este mancebo gallardo
Redondilla
  fuese esposo de Florela,
y le he cobrado afición.

OTAVIO
1925
Habladle con discreción,
por si acaso le desvela
Redondilla
  la dama que de Sevilla
le trajo a Madrid.

LUCINDO
No hará,
que fuera quererla ya
1930
más error que maravilla.
Redondilla
  Sin esto en Florela veo
nuevas señales de amor,
que habrán nacido en rigor,
no tanto del buen empleo,
Redondilla
1935
  como de haberla mirado
don Bernardo.

OTAVIO
Que el principio de querer
nace de ajeno cuidado.
Redondilla
  Amor sin ojos nació,
1940
y así, al basilisco fiero
los hurtó, porque primero
mata el que al otro miró.

LUCINDO
Redondilla
  Yo los he visto mirar
con apacibles semblantes.

OTAVIO
1945
La vista es lengua de amantes.
Ya habrán tenido lugar,
Redondilla
  por la dilación que ha puesto
Lisarda en casarse.

LUCINDO
Tiene
poca salud, mas ya viene
1950
mi padre, Otavio, dispuesto
Redondilla
  para que esta noche sea,
y yo con feliz agüero,
casar a Florela quiero,
que pienso que lo desea
Redondilla
1955
  quien tiernamente la mira.
Voy a hablarle.

(Vase.)

OTAVIO
Y yo me quedo
a consultar con el miedo
mi verdad y su mentira,
Redondilla
  que tengo yo que esperar,
1960
Mendo, en celos declarados,
que son muy necios cuidados
después de ver, sospechar.
Redondilla
  ¡Vive Dios que es fingimiento
la enfermedad, o habrá sido
1965
de tristeza! Amor y olvido
combaten mi pensamiento.
Redondilla
  Amor que a Bernardo tiene
mi casamiento dilata.

MENDO
No te corresponde, ingrata,
1970
si esta noche le previene.

OTAVIO
Redondilla
  Su engaño, su falsa fe,
me helaron y me abrasaron.

MENDO
¿Por qué piensas que llamaron
tirano a amor?

OTAVIO
No lo sé.

MENDO
Redondilla
1975
  Porque todo lo acobarda.
Todos piensa que pretenden
mandarle, todos le ofenden
y, en fin, de todos se guarda.
Redondilla
  Siempre vive con sospecha,
1980
como es traidor y cruel.

OTAVIO
Yo intento guardarme dél,
pero poco me aprovecha.
Redondilla
  Ya Lisarda me aborrece
por don Bernardo; yo fui
1985
la causa en traerle aquí.
Como noche se entristece
Redondilla
  en viéndome a mí, y con él
se alegra, claro testigo
de que anochece conmigo,
1990
y que amanece con él.
Redondilla
  Con esto, Mendo, repara
en lo que hará quien la adora,
si tal noche y tal aurora
está mirando en su cara.
Redondilla
1995
  Como suele el tornasol
sentir del Sol en ausencia
la rubia circunferencia
en que se retrata el Sol.
Redondilla
  Yo que miro en mis desvelos,
2000
escuro su resplandor,
cierro las hojas de amor,
y me desmayo de celos.

MENDO
Redondilla
  Calla, que viene aquí Sancho,
que a mí también me ha ofendido.

OTAVIO
2005
Llámale, Mendo, Bellido,
y seré yo el rey don Sancho.

(Entran SANCHO y INÉS, él trae un azafate con un tafetán.)

SANCHO
Romance (tirada)
  Darás aqueste azafate
a Lisarda, tu señora,
que don Bernardo, mi amo,
2010
con voluntad generosa
quiere alegrar la sangría.

INÉS
Bien le debe esta lisonja,
si la sangría es por él.

SANCHO
Bien lo siente, y bien lo llora.

INÉS
2015
¡Oh, si la vieras sangrar!

SANCHO
¿Hubo desmayo de rosas?
¿Hubo «apriéteme quedito,
morireme si no afloja
la cinta, y píqueme cuanto
2020
baste a que la sangre corra»,
y otros melindres ansí?

INÉS
Hubo, con espada corta,
que en dos vainas de marfil
el acero blanco aforra
2025
una fuente de rubíes,
de un brazo senda de aljófar,
que de un monte de azucenas
dio en una barca redonda.

SANCHO
Basta, poética Inés.
2030
Yo creo tu cultilona
musa, y que eres vocablista
tengo por cosa notoria.
Dale el azafate.

INÉS
Adiós.

OTAVIO
¡Hola, Inés, hola!

INÉS
En las olas
2035
del mar dio el barco azafate;
plega a Dios que no se rompa.

OTAVIO
¿Qué es esto que te dio Sancho?

INÉS
No sé cierto, algunas cosas
que don Bernardo la envía,
2040
que usan en la corte agora.

OTAVIO
Es excelente persona
don Bernardo, su nobleza
vence toda ejecutoria.

INÉS
Esto han de hacer los amigos
2045
por los amigos.

OTAVIO
Importa
a conservar la amistad.
Los buenos regalan y honran.
¿Darás licencia que quite
el tafetán?

INÉS
Basta y sobra
2050
que sea tu gusto.

OTAVIO
¿Banda?
Bueno, ¿y con ella una joya?
¡Qué discreta prevención!

INÉS
Tú a lo menos te desposas
con ella, y no le das nada.

OTAVIO
2055
Azafates de almas solas
le envían mis pensamientos.

INÉS
Bien, que no hay cosa que coman
las sangradas, como almas.

OTAVIO
¿En pena no?

INÉS
Ni aun en gloria.
2060
Hay mujer (y está en lo cierto)
que quiere más una alcorza
que cuatro canastas de almas.

OTAVIO
Deshechas de amor las toman.

INÉS
No lo creas, aunque vengan
2065
en gigote o pepitoria,
que con almas invisibles
ni se vende ni se compra.

OTAVIO
Libro de memoria es este.
Pues di, ¿libro de memoria
2070
es bueno para sangrías?

INÉS
No entiendo de ceremonias.
Descuido pienso que fue
de Sancho.

OTAVIO
Si cantos y orlas
fueran diamantes, pasara
2075
por joya rica y gustosa,
pues sin adorno alguno
sospecho, pues no le adorna,
que es para escribir en él
cómo recibe las joyas
2080
mejores, ante escribano.

INÉS
Con palabras misteriosas
me hablas. Voy a llevarlas,
que no sé qué te responda.

OTAVIO
No digas que he dicho nada.

INÉS
2085
¿Yo, por qué?

(Vase.)

OTAVIO
Vete en buen hora.

MENDO
Confieso que son tus celos
justos.

OTAVIO
¡Lisarda alevosa!
¿Qué aguardo?

MENDO
Alevosa no,
que estar sin culpa la abona,
2090
y ser necio don Bernardo.

OTAVIO
¿Pues dónde quieres que ponga,
o por qué cuenta, este libro
de memoria, que a dos cosas
puede servir: o a que escriba
2095
en él, y que él corresponda
en el mismo a mis favores,
o a ser empresa amorosa
para decir que la tenga
dél, pues ha de ser mi esposa.
2100
¡Fuego del cielo en mi amor,
si hubiese pasión tan loca
que pusiese, con casarse,
en aventura la honra!
No más, basta que la mía
2105
de haber tenido se corra
tal pensamiento Alejandro,
a mi venganza perdona;
que la he de intentar de suerte
por ser tú mi sangre propia,
2110
que solo pare en desprecio;
que en gente ilustre no es poca.

(Salen LISARDA, con la banda, y FLORELA.)

LISARDA
Décima
  Es mandarme prevenir
para la muerte.

FLORELA
No hables,
que son locuras notables
2115
las que empiezas a decir.

LISARDA
¿Qué importa, si he de morir?

FLORELA
Mira que te escucha Otavio.

LISARDA
No hay, Florela, amante sabio.
No sé como este no siente
2120
en mí tan nuevo accidente,
y en él tan notable agravio.

OTAVIO
Décima
  Envidia tengo, Lisarda,
a quien con tal cortesía
supo alegrar tu sangría,
2125
y tan justo premio aguarda.
¡Oh, cómo vienes gallarda
con esa banda, en que ya
descansando el brazo está
de la fuerza y de la ira,
2130
con que tantas flechas tira,
con que tantas muertes da.
Décima
  Aunque pierda yo tu abrazo,
me alegra ver, dulce prenda,
que se pase amor la venda
2135
desde los ojos al brazo.
Llegó de su vista el plazo,
ya ve el amor para ser
más prudente en escoger
los que importa que lo sean,
2140
y aun hace a muchos que vean
lo que no quisieran ver.
Décima
  Ya mira con discreción,
ya no tira amor atento,
ya mira el merecimiento,
2145
ya estima la obligación,
ya sabe hacer elección.
Pero aunque importa mirar,
¿cómo es posible tirar
teniendo el brazo sangrado?
2150
Y en esa banda acostado,
no se querrá levantar.
Décima
  Amantes, ya no hay quien prenda,
venid a pedir favor,
porque tiene el brazo amor
2155
atado a su propia venda.
No hayáis miedo que le estienda,
¿pero quién habrá que crea
que esta dulce banda sea
para encubrir su afición,
2160
cortina del corazón,
porque nadie se le vea?
Décima
  Pues yo pienso que le he visto,
y como toda la historia
vi en un libro de memoria,
2165
a la de mi amor resisto.
Nunca imposibles conquisto;
que es locura, aunque de buenos,
y no quiero, por lo menos,
aventurar mi osadía,
2170
ni es justo que historia mía
ande por libros ajenos.

LISARDA
Décima
  Que no has sabido hacer,
Otavio, quieres culpar;
quien no me quiere alegrar,
2175
no me debe de querer.
¡Celos antes de mujer!
Pero, ¿para qué tratas,
hombre, de quien desconfías?
Buscarle estuvo en tu mano,
2180
menos cuerdo y cortesano,
y no alegrara sangrías.
Décima
  Si don Bernardo, tu amigo,
ha sabido que esto es uso
de la corte, y se dispuso
2185
a ser tan cortés conmigo,
tus celos, crüel castigo
a mi corazón le dan,
que no es prenda de galán,
antes ponérsela es
2190
como a sitial de tus pies,
cubrirle con tafetán.
Décima
  Suele torcerse en la calle
alguna dama el chapín,
y ella detenerse a fin
2195
desea que el brazo halle,
sin reparar en el talle
algún hombre, y así enlazo
mi brazo deste embarazo,
no porque estimase yo
2200
la banda, por quien la dio,
sino porque tenga el brazo.
Décima
  Mi sangre se ha de sentir,
que cuando alegre y gallardo
me la alegra don Bernardo,
2205
tú me la quieres pudrir.
Que vuelvan, quiero pedir,
a sangrarme, aunque rehuya
el brazo de parte suya.
Banda me manda traer,
2210
y esta servirá de ser
la medida de la tuya.

OTAVIO
Décima
  No te la quites, Lisarda,
que no ha de esperar la mía,
que en lo imposible porfía
2215
la noche que dueño aguarda.
¿Pero ya, qué me acobarda,
cuando de quejas mayores,
que celos de tus favores
la media noche abiertas
2220
están hablando tus puertas,
y deste jardín las flores?
Décima
  Pregúntale al tocador
quién durmió en él, quién tenía
por huésped, y todo un día
2225
mereciendo tu favor;
y juzga tú si al honor
lo del tocador le toca.
Si así te tocas, ¿qué loca
pasión podrás disculpar
2230
lo que se llega a tocar
con las manos y la boca?
Décima
  Si por mí, Lisarda bella,
Lisardo en tu casa está,
primero salió de allá
2235
que yo le trujese a ella.
Esto para dueño en ella
me desmaya, y me desalma,
me mata, y me tiene en calma,
y no te admire el rigor,
2240
que tengo aquel tocador
atravesado en el alma.

LISARDA
Romance (tirada)
  En fin, Florela, cumpliste
la palabra y el deseo
de intentar que don Bernardo
2245
fuese tuyo (¡estraños celos!),
como si fuera ya mío,
cuando es Otavio mi dueño.
Pero no ha sido razón
quererle por malos medios,
2250
contándole lo que estaba
entre las dos tan secreto.
¿Tú eres hermana? ¿Tú, ingrata?
¿En qué Arabia, en qué desierto
de Libia nacen más fieras,
2255
fieras que en tu pecho fiero?
¿Hay tal maldad, tal traición?

FLORELA
A satisfacer no acierto
tu engaño, aunque de tu agravio,
con justa causa me quejo.
2260
Pero de que no lo he sido,
Lisarda, deste suceso,
solo pongo por testigo
al cielo, y le pido al cielo
que aquí me quite en tus ojos
2265
la vida, si culpa tengo.

(Salen LUCINDO, DON BERNARDO y SANCHO.)

DON BERNARDO
Estimo, señor Lucindo,
la merced que me habéis hecho,
y del señor Alejandro
tan honroso ofrecimiento,
2270
que su hija, y vuestra hermana,
merece más alto empleo,
y yo le acetara a estar
más libre, pero no quiero
engañaros, que no es justo.

LUCINDO
2275
¿Sois casado?

DON BERNARDO
No es por eso.

LUCINDO
¿pues por qué?

DON BERNARDO
Porque una noche
maté, incitado de celos,
un hombre en este lugar,
y cuando temo estar preso,
2280
no viene bien que me case.

LUCINDO
Y si está vivo ese muerto,
¿no os podéis casar?

DON BERNARDO
Si es vivo,
puede ser, mas no lo creo.

LUCINDO
Bien podéis.

DON BERNARDO
¿Cómo?

LUCINDO
Yo soy,
2285
aunque dándome en el pecho
aquella fuerte estocada,
tomé posesión del suelo.

DON BERNARDO
¿Vós érades?

LUCINDO
Yo, que estaba
con Dorotea.

DON BERNARDO
Ahora quiero
2290
daros mil veces mis brazos.

LUCINDO
¿Qué respondéis?

DON BERNARDO
Que lo acepto,
en escribiendo a mis padres,
que bien sabéis que no puedo
sin su bendición y gusto.

LUCINDO
2295
Sois hijo obediente, honesto.
Allí están mis dos hermanas,
pedirlas albricias quiero.
Florela, ya estás casada.

FLORELA
¿Qué dices?

LUCINDO
Que voy con esto
2300
a decir a nuestro padre
que don Bernardo es tu dueño.

LISARDA
¡Qué súbito embajador!
El parabién darle quiero
a don Bernardo.

FLORELA
Lisarda,
2305
tu buen término agradezco,
mas no vayas por mi vida,
que tengo celos, y temo
que desbarates la boda.

LISARDA
Ahora bien, yo te obedezco,
2310
hasta saber si dijiste
a Otavio nuestro secreto,
pero ¿no podré tratarle
de otras cosas?

FLORELA
¿A qué efecto?
¿Qué tienes tú que enviar
2315
a las Indias con sus deudos?
Pues en la Contratación
de Sevilla, mucho menos
tienes negocios, Lisarda.
Dame solo este contento
2320
de no hablarle, pues te queda
después de casados tiempo
para cuanto nos quisieres,
después que no tenga celos,
hacer merced a los dos.

LISARDA
2325
Vamos, Florela, no quiero
que pienses que yo te quito,
como dices, tu remedio.

(Vase.)

SANCHO
Sospecho que te has casado,
si no es que estando más lejos
2330
de lo que quisiera estar,
entendí mal lo que temo
de tu fácil condición.

DON BERNARDO
Siempre fácil te parezco.
El hombre muerto le puse,
2335
y de mi prisión el miedo
por objeción a Lucindo,
de no hacer el casamiento,
mas díjome que era él.

SANCHO
Ya entendí todo el suceso.

DON BERNARDO
2340
No se puede responder
a un casamiento propuesto
con libertad, que es agravio
de la dama y de sus deudos.

SANCHO
En el monte de Sanlúcar,
2345
que mira verdes cabellos
de sus pinos, en las aguas
del mar de España soberbio,
cuando parten a las Indias
los navegantes modernos,
2350
que cudiciosos del oro
no ven los peligros ciertos,
hay un gatazo, señor,
que sentado en uno dellos
está diciendo: «Tornau,
2355
tornau», sonando los ecos
en las naves, con que muchos
se desembarcan de miedo.
Yo pues, señor, que te miro,
yo pues, señor, que te veo
2360
por obligado embarcado
en el mar deste concierto,
y dentro del prodigioso
galeón San Casamiento,
desde el monte de mi amor,
2365
desde el pilar de mi celo,
estoy diciendo: «Tornau,
tornau, tornau, caballero»,
hecho gato de lealtad
contra gatos de dinero,
2370
que donde es grande el peligro,
nunca fue bueno el provecho.

DON BERNARDO
No fuera horror, como piensas,
Sancho, sino grande acierto
el casarme con Florela,
2375
lo que temo y lo que siento,
lo que temo y lo que miro,
lo que gano y lo que pierdo,
lo que adoro, lo que olvido,
lo que busco, lo que dejo,
2380
es el amor de Lisarda,
que con saber que no puedo
contrastar tanto imposible,
todo se me abrasa el pecho.
Díjele, Sancho, a Lucindo,
2385
que escribiría primero
a mis padres, a Sevilla,
por hallar en este medio
remedio de no casarme.

SANCHO
De tu claro entendimiento,
2390
en la obligación que tienes
al regalo que te han hecho,
no pudo salir, señor,
más ajustado y discreto.

DON BERNARDO
Inés viene.

(Sale INÉS.)

SANCHO
Bella Inés,
2395
¿qué quieres?

INÉS
Dalle a tu dueño
este libro de memoria.

SANCHO
¿Pues no le hablas?

INÉS
No puedo
que no tengo orden de arriba.

SANCHO
De arriba a abajo te quiero,
2400
pero parece que traes
la faz a orza. ¿Qué es esto?

INÉS
Desdichas.

SANCHO
¿Cómo desdichas?

INÉS
¡Y qué desdichas!

SANCHO
¿Pucheros?
Mira que soy sevillano.
2405
Declárate, porque luego
clamoreen por el hombre;
que desde aquí te prometo
por el alma de Escamilla,
que fue de los bravos duelo,
2410
una mohada y dos chirlos,
y si repara a lo diestro,
la conclusión y adiós.

INÉS
No puedo hablarte.

DON BERNARDO
¿Qué es eso,
Sancho?

SANCHO
Este libro me ha dado
2415
Inés, los ojos al sesgo.
No sé lo que significa
tan notable sentimiento.

DON BERNARDO
Aquí en la primera hoja
(Lea.)
dice: «Ya se ha descubierto
2420
cuanto ha pasado, y Otavio
trueca en agravio sus celos.
Mi honra y mi vida están
en que salgáis luego, luego
desta casa y de Madrid.
2425
Si me queréis como os quiero,
dulce señor de mi vida,
esto os suplico, esto os ruego.
La triste Lisarda.»
¡Ay triste!

SANCHO
Murió un señor deste reino,
2430
y la señora vïuda
escribió a un encomendero
labrador, que se llamaba
Pero García, en un pliego,
materia de sus negocios,
2435
y con aquel sentimiento
firmó la triste duquesa;
y el buen hombre, respondiendo
a su carta y su tristeza,
firmó la suya, diciendo:
2440
«el triste Pero García».
Agora, señor, que veo
firmar la triste Lisarda,
que respondas te aconsejo,
por igual dolor, el triste
2445
don Bernardo, que a tu ejemplo,
si la triste Inés me escribe,
el triste Sancho de Oviedo
le respondo.

DON BERNARDO
¿Agora burlas?
¿Este es tiempo, majadero?

SANCHO
2450
Ya lo veo yo, señor,
que es de majaderos tiempo,
porque no entiendo, ni sé
cómo viven los discretos.

DON BERNARDO
Yo te diré cómo viven.

SANCHO
2455
¿Cómo?

DON BERNARDO
Callando y sufriendo.

(Entran OTAVIO y MENDO.)

MENDO
Terceto
  Repórtate, señor, y no le hables
con el rigor que dices, que no es justo,
que sus acciones son menos culpables.

OTAVIO
Terceto
  ¿Quieres que sufra yo tanto disgusto?
2460
¿Cómo podré?

DON BERNARDO
¿Qué es esto, Otavio amigo,
que me parece que venís sin gusto?
Terceto
  Y cuando yo me voy, no iré conmigo,
si no quedáis con él, que yo os deseo.

OTAVIO
¿Cómo que os vais?

DON BERNARDO
Lo que es forzoso os digo.

OTAVIO
Terceto
2465
  Pues tan súbitamente, no lo creo.

DON BERNARDO
Bien lo podéis creer, pues no he podido
escusar el peligro en que me veo,
Terceto
  mozo en la Corte, nuevo y bien nacido,
con padres y dinero, y Dorotea
2470
que promete mejor que andar perdido.
Terceto
  Don Gonzalo de Córdoba desea
que me vaya con él a esta jornada.
¿Pues dónde un noble la nobleza emplea
Terceto
  como sirviendo al Rey? Porque la espada
2475
mejor parece allí, que aquí tomando
con guante de ámbar guarnición dorada.
Terceto
  Estuvieron mis padres obligando
al gran duque de Sesa, cuando en Roma
estuvo la embajada ejercitando,
Terceto
2480
  y agora el sucesor mi amparo toma
y me acomoda con su heroico hermano,
que tantas veces los herejes doma.
Terceto
  Ya os acordáis que se le opuso en vano
al valeroso joven, descendiente
2485
de aquel famoso capitán cristiano,
Terceto
  que llamaron el Grande justamente,
en Alemania el conde Palatino,
y que gigante le rompió la frente.
Terceto
  Pues hoy, Otavio, estaba de camino,
2490
que ya su majestad le ha despachado,
y acompañarle Otavio determinó.
Terceto
  No puedo, por la prisa que me han dado,
besar la mano a vuestra dulce esposa,
abrazalda por mí, que me ha obligado,
Terceto
2495
  así a Lucindo y a Florela hermosa,
así a Alejandro y la familia toda,
que mi partida es súbita y forzosa.

OTAVIO
Terceto
  Justo fuera que honrárades mi boda.

DON BERNARDO
Perdonadme, no puedo detenerme.
2500
Tú, Sancho, los caballos acomoda.

(Vase.)

MENDO
Terceto
  ¿Al fin, Sancho, te vas?

SANCHO
Voy a ponerme,
no Mendo entre los barcos de Sevilla,
donde en cama de plata el Betis duerme,
Terceto
  mas donde con alguna almondeguilla
2505
de plomo, en caldo de figón mosquete,
no me dejen quijada, ni costilla.
Terceto
  Dios me deje volver a Tajanete.
Dale un abrazo a Inés, que me ha obligado,
y depárele Dios un buen jinete.
Terceto
2510
  Al pastelero de la esquina he dado
algunas pesadumbres, y le debo
de hojaldres y pasteles un ducado.
Terceto
  Pagarasle por mí, que no me atrevo,
como voy a morir, a deber nada
2515
a Dios.

MENDO
¿Pues lloras?

SANCHO
Soy soldado nuevo.

(Vase.)

MENDO
Terceto
  Mal encubriste la pasión formada
de tus celos injustos.

OTAVIO
No he podido
lisonjear la voluntad forzada.

MENDO
Terceto
  No fue justo mostrarte desabrida
2520
con quien ya se partía por sospechas
de agravio que tu propio le has fingido.

OTAVIO
Terceto
  Yo sé de donde salen tantas flechas.
No me consueles, Mendo, cuando vienes,
que vienen todas al honor deshechas.

MENDO
Terceto
2525
  Siempre fueron culpadas las mujeres.

OTAVIO
Siempre lo son los hombres que las miran
para engañarlas.

MENDO
Riguroso eres.

OTAVIO
Conozco el blanco donde todos tiran.

(Sale FLORELA.)

FLORELA
Redondilla
  Antes que nuevas te den
2530
de que ya tu grande amigo
no solo será testigo
de que te empleas también,
Redondilla
  sino tu hermano y cuñado.
Albricias vengo a pedirte,
2535
y a alegrarte y a decirte,
como queda concertado,
Redondilla
  que no haya más dilación
que cuanto a Sevilla escriba.
Mira cómo amor se priva
2540
con celos de la razón,
Redondilla
  cuando sospechaste mal
de tan cuerdo y tan gallardo
caballero.

OTAVIO
Don Bernardo
es hombre tan principal
Redondilla
2545
  que nunca dél lo creí.
De lo que estuve quejoso
ya no lo estoy, ni celoso
de quien se aparta de aquí
Redondilla
  para no volver jamás.

FLORELA
2550
¿Cómo para no volver?

OTAVIO
No pienso que puede ser
ver a don Bernardo más,
Redondilla
  porque a Alemania partió
con el generoso hermano
2555
del duque de Sesa.

FLORELA
En vano
flor a la aurora nació
Redondilla
  mi dicha, pues en los yelos
de la noche se han cerrado
sus hojas. Tú le has echado
2560
de aquí con tus necios celos.

OTAVIO
Redondilla
  Yo, Florela, no te aguardo
por ignorante mujer.

FLORELA
¿Pues qué causa pudo haber
de partirse don Bernardo?

OTAVIO
Redondilla
2565
  No verme casar, que amor
tal vez a la ausencia apela,
y aquesto basta, Florela,
que es mucho a quien tiene honor.

(Vase.)

FLORELA
Soneto
  Cubierta de lucidas banderolas,
2570
la nave indiana el rumbo a España gira,
entra en el golfo y procelosa mira,
trepando el mar, las gavias españolas.
Allí, por escapar las vidas solas,
mas mira al cielo, que al amaina y vira,
2575
y últimamente la esperanza espira
en competencia de montañas de olas.
Mas sirve de consuelo, que se lanza
al dulce puerto por el golfo incierto,
y que le goza, mientras no le alcanza.
2580
Pero ha sido en mí grave desconcierto
la desdicha mayor de mi esperanza,
romper la nave sin salir del puerto.

(Vase.)
(Salen DON BERNARDO y SANCHO, de camino.)

DON BERNARDO
Redondilla
  Es imposible pasar
desta venta.

SANCHO
¿Estás en ti?

DON BERNARDO
2585
No, que si estuviera en mí,
pudiéramos caminar;
Redondilla
  pero así como quien tiene
vicio, Sancho, de beber,
que no acierta a andar, ni a ver
2590
lo que va, ni lo que viene,
Redondilla
  este vino de mi amor,
que por los ojos bebí,
me marea y lleva ansí.

SANCHO
Vuelve a proseguir, señor,
Redondilla
2595
  el viaje, que en volver
atrás se aventura tanto,
que de escucharte me espanto.

DON BERNARDO
Necio, ya no puede ser.

SANCHO
Redondilla
  Pues un hombre que salió
2600
de Madrid para Alemania,
más feroz que león de Albania,
en una venta paró.
Redondilla
  ¿Con qué, valeroso Cid,
quieres que amor te corone?

DON BERNARDO
2605
Alemania me perdone,
que yo me vuelvo a Madrid.

SANCHO
Redondilla
  ¿Pues en Madrid qué has de hacer?

DON BERNARDO
Ver a Lisarda casar,
que verla me ha de templar
2610
de Otavio propria mujer.

SANCHO
Redondilla
  Antes te dará más celos

DON BERNARDO
Yo sé que amor cesará.

SANCHO
Yo sé que amor te dará
mayor fuego y más desvelos.
Redondilla
2615
  Hay en Écija insufrible
calor en todo el verano,
y a un caballero ecijano
pregunté cómo es posible
Redondilla
  que sufran tanto calor,
2620
si aun aquí nos abrasamos.

DON BERNARDO
¿Qué te respondió?

SANCHO
«Buscamos
el aposento menor».
Redondilla
  Así tú, muy necio, vas
a buscar de tu amor ciego,
2625
donde quepa menos fuego,
habiendo en lo menos más.

DON BERNARDO
Redondilla
  No te quiero tan chistoso,
Sancho, cuando estoy muriendo.

SANCHO
Trátame bien, que me ofendo
2630
dese nombre vergonzoso.

DON BERNARDO
Redondilla
  Antes agora se usa
por excelente vocablo.

SANCHO
Entre los usos del diablo,
ese no ha tenido escusa.
Redondilla
2635
  ¡Chistoso! ¿Qué diferencia
de cualquier afrenta tiene?

DON BERNARDO
Este necio me entretiene
con su cansada elocuencia.
Redondilla
  Saca los caballos presto,
2640
que no he de pasar de aquí.

SANCHO
Desde Sevilla salí
a obedecerte dispuesto.
Redondilla
  Mas, ¿qué disculpa hallarás
que a tantos celos contente?

DON BERNARDO
2645
Fingir algún accidente.

SANCHO
A buscar tu muerte vas,
Redondilla
  el buen suceso me ampare,
que adivino desde aquí
que me han de matar a mí
2650
de lo que a ti te sobrare.
Redondilla
  ¡Ea!, ya soy tu trompeta,
ponte a caballo: mas di
qué me darás, porque aquí
te dé una invención discreta
Redondilla
2655
  para volver sin agravio
de Otavio a Madrid.

DON BERNARDO
¿Con veinte
escudos hay harto?

SANCHO
Tente.
Di que encontramos, a Otavio,
Redondilla
  la estafeta de Sevilla
2660
en el camino, y que vuelves
por cartas.

DON BERNARDO
La duda absuelves.
Tu ingenio me maravilla.
Redondilla
  Es cosa puesta en razón.
¿Veinte dije?, sean cuarenta.

SANCHO
2665
¡Cómo al amor contenta
cualquiera loca invención!

DON BERNARDO
Redondilla
  Es estremada cautela.

SANCHO
Mucho yerras en volver;
que temo que te han de hacer
2670
casar con la tal Florela.

DON BERNARDO
Redondilla
  ¡Necio temor te acobarda!
Que no habrá, en esto me fundo,
mujer para mí en el mundo,
si no lo fuere Lisarda.

(Vanse.)
(Salen LISARDA y INÉS.)

LISARDA
Lira
2675
  ¿Tú le viste partir?

INÉS
Presto te olvidas
del libro de memoria.

LISARDA
Pues ¿qué quieres,
pues todas las mujeres
son, tal vez, atrevidas?
Mire mi honor, que quien su honor desprecia
2680
lloró después arrepentida y necia.
Lira
  Echarle fue discreto desvarío,
mas yo sé que en lo mismo te vengaste,
si el alma me llevaste,
dulce Bernardo mío;
2685
que no pasara yo tan triste vida
si trocara las almas tu partida.
Lira
  Temor de Otavio y de Florela celos,
que ya tu casamiento pretendía,
me dieron osadía
2690
entre tantos recelos
para apartar de ti con mil enojos,
no el alma que te di, sino los ojos,
Lira
  ¿qué harán sino cegar estando ausentes?
Si tienes mi desdicha por agravio,
2695
gozaralos Otavio
convertidos en fuentes;
y no te espantes si tu ausencia lloran,
que están dentro dos niñas que te adoran.
Lira
  Con unido rocío los estremos
2700
baña la noche al día, y la luz pura
del sol en sombra obscura,
y así los dos seremos,
tú el sol, la noche yo, Bernardo mío,
tierra mi amor, mis lagrimas rocío.

INÉS
Lira
2705
  ¿De qué te sirve que fatigues tanto
tu espíritu, señora, en imposibles?

LISARDA
En males insufribles
parece ocioso el llanto,
pero es engaño, que si el llanto amansa
2710
furia de amor, el corazón descansa.

INÉS
Lira
  El día más alegre en las mujeres,
aquel suele llamar en que se casan;
¡y tú, señora, quieres
(tales desdichas pasan)
2715
hacer que el más lloroso y triste sea!

LISARDA
Llámele alegre quien casar desea,
Lira
  que para mí lo fuera, Inés, el día
que pudiera trocar tan nuevas galas
y esa falsa alegría,
2720
que a la mayor igualas,
en negro luto y blancas tocas.

INÉS
Mira
que en brazos de la noche el sol espira.
Lira
  Tus deudos, tus crïados, los amigos
de tu padre y hermano traen a Otavio.

LISARDA
2725
Todos, de tanto agravio,
vendrán a ser testigos.

INÉS
Finge alegría, que entran en la pieza.

LISARDA
No lo puedo acabar con mi tristeza.

(Salen acompañados OTAVIO, LUCINDO, ALEJANDRO, FLORELA y MENDO.)

ALEJANDRO
Romance (tirada)
  Luego que se den las manos,
2730
vayan a llamar, Lucindo,
los músicos, porque quiero
que con mucho regocijo
se celebre el desposorio.

LUCINDO
Tan cuerdo, tan triste miro
2735
a Otavio, que me da pena.

FLORELA
Y yo estos días le he visto
con menos gusto tratar
su casamiento.

ALEJANDRO
Imagino
que la mudanza de estado
2740
la causa, Florela, ha sido.

MENDO
Estremos están los novios,
Inés, Otavio muy tibio
y Lisarda mesurada.
¿Qué es esto?

INÉS
Un retrato al vivo
2745
de los novios de Hornachuelos:
él con ojos de novicio
y ella trocada en los viernes
la cara de los domingos.

(Salen DON BERNARDO y SANCHO rebozados.)

SANCHO
Plega a Dios que no te cueste
2750
el venir tan atrevido
alguna desdicha.

DON BERNARDO
Calla,
que el alboroto y ruido
de la casa nos defiende,
para no ser conocidos,
2755
y en viéndolos dar las manos,
volveremos al camino,
tú sin miedo y yo sin alma,
ni conocidos, ni vistos.

SANCHO
¿Esto quieres?

DON BERNARDO
Si no puedo,
2760
Sancho, por más que porfío
dejar de verlos casar.

SANCHO
Tienes tan fuerte capricho,
que hasta verlos acostados,
y por ventura con hijos,
2765
no querrás salir de aquí.

ALEJANDRO
Ya que mis deudos y amigos
están presentes, ¿qué falta?

FLORELA
Que se den las manos.

LUCINDO
Primo,
llegad, llega tu Lisarda.

(Al acercarse el uno al otro, dirá OTAVIO, deteniéndola:)

OTAVIO
2770
Que te aguardes te suplico,
Lisarda.

LISARDA
¿Por qué?

OTAVIO
Yo soy
quien te ha querido y servido,
como sabéis.

LISARDA
Es verdad.

OTAVIO
Pues yo soy agora el mismo
2775
que no te quiero, y te dejo,
que este desprecio es debido
al tuyo, que en este tiempo,
ingrata a tantos servicios,
a tanto amor y deseo,
2780
quisiste al mayor amigo
que tuve, y por mi desdicha
Lisarda a tu casa vino;
aguardé para vengarme
a término tan preciso
2785
que fuese mi libertad
de tu desprecio castigo.
Con esta resolución,
que te cases te permito
con quien quisieres.

LUCINDO
No es hecho
2790
de hombre noble y bien nacido.
La sangre que tienes mía
sacarte quiero.

ALEJANDRO
Lucindo,
detente, que dice bien.
Si esto es ansí, mi sobrino,
2795
la culpa tiene Lisarda,
si es verdad lo que le dijo.

(Mientras se pone en medio de los dos, llega por un lado SANCHO a LISARDA, y dice.)

SANCHO
Señora, escucha.

LISARDA
¿Quién es?

SANCHO
Sancho, señora, Sanchico.

LISARDA
¿Pues no os fuisteis a Alemania?

SANCHO
2800
Sí, mas ya habemos venido
como brujos por los aires.
En efeto habemos visto
al bravo rey de Süecia
y al gran conde Palatino,
2805
en Móstoles de Alemania.

LISARDA
¿Viene Bernardo contigo?

SANCHO
Aquel es que está embozado.

LISARDA
Padre, hermano, deudos míos,
no averiguéis si es bien hecho
2810
o mal hecho lo que hizo
Otavio en desprecio vuestro,
que desde este punto digo
que se ha de llamar de todos
el desprecio agradecido,
2815
porque si aqueste desprecio
para mi remedio estimo,
lo que va de mal casada,
a estarlo con gusto mío,
justo será que se llame
2820
el desprecio agradecido,
y que le agradezca a Otavio
desprecio que es beneficio.
Yo estoy casada.

ALEJANDRO
¿Con quién?

LISARDA
No esta lejos mi marido.
2825
¡Desembozaos, caballero
y dadme la mano!

DON BERNARDO
(Desembózase.)
Afirmo
con dárosla y con el alma,
señora, cuanto habéis dicho.

LUCINDO
¿Es don Bernardo?

DON BERNARDO
Yo soy.

SANCHO
2830
Y yo, Inés, a tu servicio,
Sancho de Oviedo, hijodalgo
como un pernil de tocino.

INÉS
¿No eres soldado?

SANCHO
¿Qué quieres,
si en tres días he corrido
2835
de Móstoles a Alarcón?

OTAVIO
Aunque pudiera contigo
enojarme, don Bernardo,
tu casamiento confirmo,
y de Lisarda a Florela,
2840
pues que viene a ser lo mismo,
daré la mano y el alma.

ALEJANDRO
No puede haber sucedido
mayor dicha en tal desprecio.

LISARDA
Por eso el poeta dijo,
2845
senado, que se llamase
El desprecio agradecido.