Félix Lope de Vega y Carpio

EL AMOR ENAMORADO




Texto utilizado para esta edición digital:
El amor enamorado. Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 1999. Edición digital a partir de: Menéndez Pelayo, Marcelino (ed.), Obras de Lope de Vega, XIV: comedias mitológicas y comedias de asunto extranjero. Madrid, Atlas (BAE, CXC), 1966, pp. 240-284.
Marcación digital para Artelope:
  • Soler Sasera, Eva (Artelope)

Personas

Sirena, nympha
Alcino, labrador
Daphne, nympha
Silvia, labradora
Bato, villano
Phebo
Peneo, río
Corebo, criado
Venus, diosa
Cupido
La Luna
Diana, diosa
Júpiter
Aristeo, príncipe de Thesalia
Una voz
Liseno, padre de Sirena
Músicos

Jornada I

Sale SIRENA, ninfa, huyendo.

SIRENA
Décima
  Júpiter, sacra deidad,
piedad si no falta en vos,
que dejarais de ser dios
si os faltase la piedad:
5
blasón de la majestad
es tenerla aunque castigue,
y a que la espere me obligue;
que no me hubiérades hecho
para ser alma del pecho
10
de una fiera que me sigue.

ALCINO
Décima
  No sé por dónde dilate
el pecho, de temor lleno;
¡cielos, volvedme veneno
porque al comerme le mate!
15
Cuando esta venganza trate,
justo fue si muero ansí;
pero, ¡qué necia, ¡ay de mí!,
que fuera veneno poco
a tal remedio os provoco
20
para el que ella tiene en sí!
Décima
  Ya, Silvia, pues no hay favor
en los dioses, montes, dadme
socorro, o precipitadme:
será piadoso rigor;
25
no hay muerte como el temor,
aunque después me la den;
peñas, encubridme bien,
creced, robles, aumentad
las ramas; ¡cielos, piedad,
30
mis padres matáis también!

(Sale ALCINO, labrador, galán.)

ALCINO
Décima
  Por aquí pienso que fue;
éstas son, ¡ay suerte mía!,
de las flores que cogía,
y debe el prado a su pie.
35
¿Si la hallaré? ¿Si podré?...
¡Oh, esperanzas! ¡Oh, temores!
Pero ¿qué señas mejores
que pies de tal perfección?
aunque no sé cuáles son
40
las estampas o las flores.
Décima
  ¡Oh, prado, que no me des
nuevas della en tantas penas,
por donde van azucenas
las de sus hermosos pies!
45
Jazmín, pues morir me ves,
¿por dónde va mi jazmín?
Poned a su curso fin,
tenedla, campos helados,
si os queréis volver en prados,
50
que va corriendo un jardín.
Décima
  Aquí cayeron ahora,
y aún con lágrimas también,
que como perlas se ven
sí pasó como la aurora;
55
pues si en vuestras hojas llora,
habla, azahar; habla, clavel;
pero ¿qué bulto es aquel
que detrás de aquella peña
más temor que cuerpo enseña,
60
si está mi esperanza en él?
Décima
  ¿Eres tú, Sirena mía?
¿Eres tú, mi bien?

SIRENA
¿Quién es?

ALCINO
Quien te ha llorado después
que tu muerte presumía:
65
creí que muerto te había
el fiero animal impío;
pero fue gran desvarío,
pues ningún cuerpo vivió
después que el alma faltó;
70
que eres tú el alma del mío.
Décima
  Desciende, mi luz, desciende.

SIRENA
Estoy temblando.

ALCINO
No impida
temor tus pies; que mi vida
es quien la tuya defiende.

SIRENA
75
Temor, Alcino, me ofende,
de nieve mi vuelve el pie.

ALCINO
Antes, señora, lo fue.

SIRENA
Desciendo en tu confianza.

ALCINO
Ven a alentar mi esperanza,
80
ya que no puedes la fe.

(Ella baja.)

SIRENA
Décima
  ¿Cómo me hallaste?

ALCINO
Seguí
las flores que habías perdido,
lenguas por donde he venido,
que me dijeron de ti.

SIRENA
85
¿Las flores te hablaron?

ALCINO
Sí;
y no fue la vez primera,
ni fuera error, aunque fuera
para peligros mayores,
el preguntar a las flores
90
por la misma primavera.

SIRENA
Décima
  Sólo tú pudieras ser
de mi corazón sosiego.

ALCINO
Pagado me has todo el fuego
en que el mío siento arder;
95
en la sangre puede hacer
esa inquietud algún mal.
¿En qué te traeré el cristal
desta fuente, que algún día
en mis ojos le traía,
100
del alma fuente inmortal?

SIRENA
Décima
  Esos eran los cristales
que la mía estima en más:
voy a beber.

ALCINO
Beberás
en búcaro de corales:
105
ya que a recibirla sales
para ser cristal en rosa,
no heredes, fuente dichosa,
la lisonja de Narciso:
pero ya tarde te aviso;
110
que es la causa más hermosa.
Décima
  Ya que su boca a tus hielos
hizo tan alto favor,
no dejes beber, pastor,
que me matarás de celos;
115
luego te convierte en hielos;
siendo en tu campo sereno
copa de ardiente veneno,
y agua de ámbar para mí.

SIRENA
Yo bebí, Alcino.

ALCINO
Y yo vi
120
el clavel de perlas lleno;
Redondilla
  pero en esta envidia loca,
tu boca fue el instrumento,
y el agua mi pensamiento,
que se acercaba a tu boca.

SIRENA
Redondilla
125
  Galán estás y discreto.

ALCINO
¡Qué cosas hace el pensar,
si fuese en todo lugar
la imaginación efeto!

SIRENA
Redondilla
  Puesto que me has obligado
130
con tal fácil desatino,
más que discreto, mi Alcino,
te quisiera enamorado.

(Salen DAFNE, ninfa, SILVIA y BATO, villanos rústicos.)

DAFNE
Redondilla
  ¿Que tú la viste?

BATO
Alahé,
que la vi subido en somo
135
de un cerro, y que tiene el lomo,
que de conchas no se ve.
Redondilla
  ¿No habéis visto la corteza
de un jaspe? Tal es la piel
como que arrojó el pincel
140
sobre la naturaleza;
Redondilla
  como murciélago son
las alas, y llenas de ojos
verdes, dorados y rojos,
sin ser ruedas de pavón;
Redondilla
145
  en lo que es dellas más tierno,
estrellas se dejan ver
de plata, si puede haber
estrellas en el infierno;
Redondilla
  en la reverenda cola,
150
bien puede, Dafne, caber
la tienda de un mercader:
¿qué digo una tienda sola?
Redondilla
  ¡Voto al sol, toda una praza!

SILVIA
Entre las gracias de Bato,
155
como le cuesta barato,
es mentir con linda traza.

BATO
Redondilla
  Luego ¿tampoco creerás
que tien la barriga verde
en redondo, Dios me acuerde,
160
cuarenta varas y más?

SILVIA
Redondilla
  ¡Qué graciosa impertinencia!
¿Cómo se puede saber?

BATO
Un sastre lo dijo ayer,
hombre de buena conciencia,
Redondilla
165
  que le tomó la medida
para hacelle mi verdugado.

DAFNE
Silvia, a mí me da cuidado
o verdadera o fingida:
Redondilla
  y la cara ¿cómo es?

BATO
170
Eso no es cosa tan fea;
mas no hay hombre que la vea
que pueda vivir después;
Redondilla
  un reinoceronte es nada,
es un peñasco de hielos,
175
es una mujer con celos,
es una suegra enojada;
Redondilla
  un pedregoso barranco
es la frente, y tien por crin
las cerdas de un puerco espín
180
labradas de negro y branco;
Redondilla
  la nariz como guadaña,
y los ojos dos incendios
cercados de escolopendrios
en vez de ceja y pestaña.

SILVIA
Redondilla
185
  Dafnes, el miedo sería
quien a mentir le provoca.

BATO
Tres varas tiene de boca.

SILVIA
¿Tres varas?

BATO
Si cada día,
Redondilla
  como a los ganados venga,
190
se almuerza cuatro cochinos
y diez corderos añinos,
¿qué boca quieres que tenga?
Redondilla
  Ayer se comió un pastor,
que le alcanzó de una encina.

DAFNE
195
¡Ay dioses, tanta rüina
tanto mal, tanto rigor!
Redondilla
  ¿Es Sirena aquélla?

SILVIA
Sí,
y Alcino el que está con ella.

DAFNE
¡Mi Sirena!

SIRENA
Dafne bella,
200
¿adónde vais por aquí?

DAFNE
Redondilla
  Amaneció con el día
esta serpiente cruel
en el prado; y como en él
tan poco reparo había,
Redondilla
205
  venimos al monte huyendo
Bato, Silvia y yo.

ALCINO
La tierra
se despuebla, y en la sierra
van las aldeas haciendo
Redondilla
  una ciudad populosa.

DAFNE
210
Pues tanto sabes, Alcino,
¿por qué culpa o qué destino
esta sierpe venenosa
Redondilla
  vino a Tesalia?

ALCINO
Anteayer
contaba un sabio pastor
215
la causa deste rigor.

DAFNE
A todos harás placer
Redondilla
  en referir lo que sabes.

ALCINO
Diré, Dafne, lo que sé,
que de Doristo escuché
220
y de otros pastores graves.
Octava real
  Después que el alto Jove omnipotente,
de aquel abismo en sombras sumergido
sacó el mundo invisible, y el presente
por tantos siglos en eterno olvido,
225
dos causas, la materia y la eficiente,
estaban para ser, no habiendo sido,
en acto aquésta y en potencia aquélla,
y entre las dos naturaleza bella.
Octava real
  Una era cielo en altos movimientos,
230
y otra era tierra en firme compostura;
mas como dividió los elementos,
salió la luz resplandeciente y pura:
fúlgida antorcha obscureció los vientos,
globo de plata la tiniebla obscura,
235
bordaron el zafir diamantes claros,
del siempre cano mar brillantes faros.
Octava real
  La verde tierra, ya del fruto amago,
se entapizó de hierbas y de ramas,
cubriendo en agua el ara y viento vago,
240
al fénix plumas y al delfín escamas;
no conocían el horrible estrago
de Marte fiero, y sus ardientes llamas,
los hombres que en la edad de oro vivían,
ni en los comunes términos partían.
Octava real
245
  Tras ésta, la de plata y la de cobre,
en que va comenzaba la malicia
y molestar con fuerza el rico al pobre,
volviéndose a los cielos la justicia:
no permiten, airados, que la cobre,
250
creciendo la maldad y la codicia,
en la de hierro, con que vio la tierra
hurto, traición, mentira, incendio y guerra.
Octava real
  De los gigantes, el mayor, Tifonte,
subir intenta a la región divina,
255
poniendo un monte encima de otro monte,
a quien airado Júpiter fulmina;
después, con más rigor, todo horizonte
cubrir de tantas aguas determina,
que el alto extremo, exento al aire y hielo,
260
apenas viese del Olimpo el cielo.
Octava real
  Soberbia tempestad la tierra inunda;
las nubes ríos, las estrellas fuentes;
témplase el cielo, y su piedad redunda
en dar nuevos al sol rayos lucientes:
265
volvió la tierra a ser la vez segunda,
y se dejó pisar de sus vivientes,
produciendo más fértiles al hombre
cuantas naturalezas tienen nombre.
Octava real
  Entre las fieras hórridas famosa,
270
que entre los partos de la tierra estimo
por la más estupenda y prodigiosa,
tanto, que aun a pintarla no me animo,
nació Fitón, serpiente venenosa,
del gran calor del sol y húmido limo,
275
tanto, que por la parte se corría
que en su disforme producción tenía.
Octava real
  Esta destruye la Tesalia ahora,
cuya fama cruel el mundo admira
por cuanto ilustra la oriental aurora,
280
y donde el sol en negra sombra expira:
ganados despedaza, hombres devora,
y Júpiter airado, que los mira,
mientras que más sus aras vuelven jaspe,
más duro está que bárbaro arimaspe.
(Dentro gran ruido de silbos y hondas, diciendo:)
Romance (tirada)
285
  ¡Huid, pastores, huid,
que desciende de la cumbre
del monte la sierpe al valle!
¡Todo lo tala y destruye!
¡Huid!

DAFNE
¡Ay, Júpiter santo!

BATO
290
De esta vez, Silvia, me sume
Fitón en su escuro vientre.

SILVIA
¡Huye, Bato!

SIRENA
¡Dafne, huye!

ALCINO
¡Por aquí, Sirena!

SIRENA
¡Ay, triste!

(Tropezando los unos en los otros huyen, quedando BATO en el suelo.)

BATO
No hay cosa que no me ocupe
295
frío temor: ¡muerto soy!
Ceres y Baco me ayuden.

(Sale FEBO con su arco y flechas.)

FEBO
De mi cuarta esfera al suelo
bajo, penetrando nubes,
a los montes de Tesalia,
300
que tristes voces confunden;
quejas de un fiero animal,
envueltas en llanto suben
a mis dorados palacios;
su luz eclipsan y cubren.
305
Dejé el carro a discreción
de Flegón y Etonte; alumbren
el mundo, y las ruedas de oro
la región etérea sulquen;
que basta que el primer móvil,
310
que tantos Cielos incluve.
desde la aurora los lleve
donde su término cumplen,
hasta que en sueño y silencio
la obscura noche sepulte,
315
a las sierras, soledades,
y a los hombres, pesadumbres.
Tomé el arco, y las saetas
pintadas al hombro puse,
antes que otro de los dioses
320
tan alta hazaña me usurpe;
que la envidia y la ambición
no hay cosa que no perturben,
así en imperiales solios,
como, en pajizas techumbres.
325
Voy en busca de la fiera;
mas ya la tierra descubre
uno de los hombres muertos,
por donde le siga y busque;
pero no lo está del todo.
330
¿Vives, hombre?

BATO
¡Venus dulce,
Febo dorado, favor!

FEBO
Alza el rostro, no te turbes.

BATO
¿Qué quieres, señora sierpe?

FEBO
Hombre, escucha.

BATO
¿Que la escuche?
335
Esta vez, por el pescuezo
al estómago me engulle.

FEBO
¿Estás herido?

BATO
¿No ve
la sangre que se me escurre
qué arromadizada viene?

FEBO
340
Oye, necio.

BATO
No me hurgue;
que cosquillas de una sierpe
no hay hueso que no machuquen;
cómame junto, por Dios,
pero no me despachurre;
345
manido estoy, no haya miedo
que la haga mal en el buche.

FEBO
Si estás herido, yo soy
el primero que compuse
aforismos medicables;
350
muestra el pecho, ¿qué rehuyes?

BATO
¡Ay, que me muque, señores!
¡Ay, señores, que me muque!

FEBO
Levanta, bestia.

BATO
¿No es sierpe?

FEBO
¿Aun no dejas que te cure?
355
Médico soy.

BATO
Tarde viene:
no he menester que me purgue.

FEBO
¿No estás herido?

BATO
Yo no;
que estas verdes alegustres
donde huyendo tropecé,
360
de no le ver me disculpen.

FEBO
¿Por adónde va Fitón?

BATO
Señor, no me lo pregunte:
así Dios le dé salud.

FEBO
Villano vil, no te excuses,
365
que tú me la has de enseñar.

BATO
¿Yo cómo, si nunca supe
por adónde van las sierpes?

FEBO
No hayas miedo que te injurie
yendo conmigo; que soy
370
Febo, el autor de la lumbre
celestial; yo soy Apolo.

BATO
Señor Pollo, el que nos hunde
a rayos en el verano,
y en el invierno se escurre;
375
por acá los labradores
las cosas cuando es sazón,
que unas cría y otras pudre;
y también los segadores,
que dicen que los aturde,
380
porque no hay vino que beban,
que al momento no le suden.

FEBO
Camina, ignorante, y dime,
antes que Fitón se oculte,
dónde le tengo de hallar.

BATO
385
Mire, señor, que se aburre,
porque se le ha de mamar
como a higo por Octubre;
tenga lástima a sus años,
porque dan las juventudes
390
dolor si en agraz se van.

FEBO
Camina.

BATO
A mí no me culpe,
pues él por fuerza me lleva;
pero diga, ansí se enjugue
de las aguas del invierno
395
entre sus martas azules,
si es sol que todo lo ve,
¿no es necedad que procure
que yo le enseñe la sierpe?

FEBO
¡Villano, no me disgustes!
400
Ahora soy cazador;
saetas llevo, y no luces,
con que deste al otro polo
no hay cosa que dificulte.
Ven sin temor; que me aflige
405
ver lo que esta tierra sufre:
que sólo es digna de Febo
una hazaña tan ilustre.

(Salen ARISTEO, Príncipe de Tesalia, y COREBO, criado.)

COREBO
Décima
  No está lejos Vuestra Alteza
de la gruta donde vive.

ARISTEO
410
Ya mi pecho se apercibe,
Dafne hermosa, a tu belleza,
honor de naturaleza
y gloria de mi deseo;
que no ha de negar Peneo,
415
aunque tan ilustre río,
su hija a mi amor, por mío,
y a mi ser por Aristeo.
Décima
  Príncipe heredero soy
de Tesalia. ¿A quién pudiera
420
dar su hija que fe diera
la nobleza que le doy?
¡Perdido por ella estoy!

COREBO
Bien, señor, lo manifiestas.

ARISTEO
Vi, Corebo, en unas fiestas
425
a Dafne, donde excedía
cuantas damas aquel día
las adornaron compuestas;
Décima
  como el diamante al rubí,
como la rosa a la flor,
430
y el ámbar a todo olor,
vencer a todas la vi:
todos los sentidos di
al primero movimiento;
y viendo mi entendimiento
435
tan dulce imaginación
solicitó su atención
por la vista el pensamiento.
Décima
  Rendíle, en fin, por los ojos
cuanto supo y pudo amor,
440
como suele al vencedor
el rendido los despojos;
mas creciendo los enojos
de una pena tan suave,
rompió el secreto la llave.

COREBO
445
Esta es la cueva, señor.

ARISTEO
La esperanza de mi amor,
Hoy, en posesión acabe.
(Descúbrese el río PENEO en su gruta.)
Endecasílabos sueltos (tirada)
  ¡Oh! Tú, famoso e ínclito Peneo,
que entre el Olimpo y Osa
450
riegas el Tempe, que con pies de rosa
recibe tu cristal en su deseo:
escucha atento al Príncipe Aristeo,
si no perturba el aire hasta tu oído
de las sonoras aguas el rüido;
455
levanta la cabeza, coronada
de tantas varias flores, y la copia
de fructíferas ramas esmaltada,
digno blasón de tu grandeza propia.
Silva (tirada)
  El Nilo por Egipto y Etiopía,
460
el Gange por la India, y cuantos sorbe
el mar por todo el orbe,
te rindan vasallaje.

PENEO
Mi Aristeo,
ese te debe sólo a ti Peneo.

ARISTEO
Ya sabes, claro río,
465
a que me trae el pensamiento mío.

PENEO
Tendréme por dichoso
en que mi yerno seas,
pues de Dafne deseas,
príncipe, ser esposo,
470
y ella también será con estas bodas
hermosa reina de las ninfas todas
que habitan mi ribera;
vuelve a tu casa y confiado espera.
que en sabiendo su gusto, pues es justo,
475
te la dará mi amor con mayor gusto.

ARISTEO
De la nobleza de tu heroico pecho
partiré satisfecho;
que no es razón que un río semideo
pueda volver atrás.

PENEO
Parte, Aristeo;
480
porque, entre cuantas cosas tienen nombre,
los ríos solamente
nunca vuelven atrás de su corriente;
ejemplo para el hombre,
si es hombre el que no cumple lo que dice.

ARISTEO
485
El cielo te prospere de aguas puras.
¡Oh dulce auspicio de mi amor felice!
¡Oh tiempo, pues por todo te apresuras,
pasa por mí veloz con alas nuevas,
pero en dándome a Dafne no te muevas!

(Él se va por una parte, y DAFNE entra por otra, y SILVIA.)

DAFNE
490
Gente de la ciudad, Silvia: ¿qué es esto?
¿y con mi padre hablando?

SILVIA
Estarán por ventura consultando
tu casamiento.

DAFNE
Siempre fue molesto
ese cansado nombre a mis oídos.

SILVIA
495
Pues ¿qué galanes?

DAFNE
Menos que maridos.

SILVIA
No parece mujer, pues en naciendo,
ese nombre les abre los sentidos,
ni viven otra cosa persuadiendo
a sus padres jamás.

DAFNE
Pues yo no entiendo
500
darle esa pesadumbre.

PENEO
¡Dafne mía,
escucha!

DAFNE
¡Oh padre mío!

PENEO
¿Vienes a lo que el Príncipe venía?
Merece amor, cuidado ha sido justo,
puesto que más en esta parte fío
505
de tu elección que de mi propio gusto.
Él es el heredero
de Tesalia y de Marte,
en cuya militar doctrina y arte
al mas ejercitado le prefiero.
510
¿Qué respondes?

DAFNE
Amado padre mío,
bien sabes que a las selvas me desvío,
huyendo, así de dioses como de hombres,
no sólo las personas, mas los nombres.
Yo soy ninfa del coro
515
de la casta Diana;
perdona si el respeto, si el decoro
por ley divina y obediencia humana
debido a obligaciones naturales,
fuera de prendas tales,
520
te pierdo, pues no puedo obedecerte.

PENEO
¿Cuando esperaba de Tesalia verte,
Dafne, reina y señora, y que me dieras
nietos que en mis riberas
los viera yo mancebos,
525
ya Martes, y ya Febos,
correr gallardos persiguiendo fieras,
inobediente y loca me respondes?
¡Qué bien al grande amor que me has debido,
y a tus obligaciones, correspondes!
530
Pues no me verás más.

DAFNE
¡Padre querido!
Metióse entre las ondas, y cubrióse
de un pabellón de plata.

SILVIA
Entre las aguas va diciendo: «¡Ingrata!»
con murmurar sonoro.

DAFNE
¿Permitióse,
535
Silvia, jamás a ninfa de Diana
que se casase?

SILVIA
Que es locura vana
esto de ninfas: la naturaleza
hizo para los hombres la belleza
por aumentar el mundo.

DAFNE
540
Si un hombre fuera Júpiter segundo,
rey del supremo imperio,
o por este hemisferio
tuviera la belleza de Narciso,
le tuviera en los céspedes que piso:
545
aborrezco los hombres, esto es cierto.

SILVIA
Enojarás a Venus.

DAFNE
Yo te advierto
que della, y de su hijo mal nacido
no se me da...

SILVIA
Detente, que Cupido
es un dios que a los dioses inmortales
550
hace temblar.

DAFNE
Sus bienes y sus males
son para gente loca, ociosa y vana:
yo soy ninfa del coro de Diana.

SILVIA
¡Oh, tanto coro y tanto dianizarte!

DAFNE
¡Váyase Venus a casar con Marte!

(Baje VENUS.)

VENUS
Romance (tirada)
555
  Dafne, entre cuantas ninfas
viven estas verdes selvas,
tan soberbia como hermosa,
y como hermosa soberbia:
¿qué blasonas, qué presumes,
560
ingrata a naturaleza,
que no crió a la hermosura
para vivir entre fieras?
¿Sabes que soy de quien hablas?
¿Sabes que los dioses tiemblan
565
del menor rayo une influya
mi dulce amorosa estrella?
¿Sabes que es mi hijo Amor?
¿Sabes que en las almas reina?
¿Sabes que no se resiste
570
pecho mortal de sus flechas?
¿Sabes que aquella armonía
que el cielo y tierra gobierna
es Amor? ¿Sabes que están
pendientes de su cadena
575
los elementos que pone
en paz de su eterna guerra?
¿Sabes que es concordia Amor,
y que el cielo se sustenta
en paz, moviendo sus orbes
580
concertada inteligencia?
¿Por qué el matrimonio huyes,
pues tu mismo ser te enseña
que alma y cuerpo están casados
como el agua con la tierra?
585
¿Qué fiera corre este campo,
qué ave en el aire vuela,
que hasta tener compañía
viva contenta y quieta?
¿Burlas mis razones, Dafne?
590
¿Risa en mi propia presencia?
Pues ¡por Júpiter sagrado...

DAFNE
No prosigas, aunque sea
atrevimiento al respeto
debido por ley eterna
595
a las celestes deidades,
porque no has de hacer que tema
ni de tu estrella los rayos,
ni de tu hijo las flechas.
Yo sirvo y amo a Diana;
600
si eres diosa, diosa es ella
que templará como luna
cuanto abrasares cometa,
voyme a buscar, sin temerte,
la soledad de las selvas;
605
que más que escuchar los hombres,
estimo el tratar con fieras.

(Vase.)

VENUS
¿Hay atrevimiento igual?

SILVIA
Señora, aunque voy con ella,
no soy tan bárbara y loca;
610
suplícole que me tenga
en posesión de mujer
para cuanto me acontezca;
y sepa Su Majestad
que ninguna cosa llega
615
a ser más mal empleada
que hermosura en mujer necia.
¿A los hombres quiere mal?
Que la imite no lo creas.
¿Qué me han hecho a mí los hombres
620
porque yo los aborrezca?

(Vase.)

VENUS
Con razón quedo corrida.
¡Amor, amor!

(Sale CUPIDO con arco y flechas: harále mujer, en hábito corto y bizarro.)

CUPIDO
Dulce reina,
dulce madre, dulce diosa,
dulce llama, dulce estrella.
625
¿Qué me mandas?

VENUS
No estoy yo
para que tan tierno vengas,
puesto que te doy los brazos.

CUPIDO
Soy amor, hablo en mi lengua:
mas ¿quién te ha dado ocasión
630
para el enojo que muestras?

VENUS
Una ninfa de Diana,
un hielo, un alma de piedra,
aquí con mil libertades,
de nuestra deidad blasfema,
635
de nuestro poder se ríe,
de amar los hombres se afrenta.
No eres mi hijo, Cupido,
ni permito que me debas
las alas de que formaste
640
las plumas de tus saetas;
pondré el amor en tu hermano,
no dejaré que me veas
eternamente la cara,
si de Dafne no me vengas.

CUPIDO
645
Conozco a Dafne; hoy haré
que de amores enloquezca;
haréla llorar de celos,
haré que con tristes quejas
y lágrimas rompa el aire,
650
y el seco prado humedezca;
no ha de vivir sólo un punto
con quietud.

VENUS
Venganza fuera
fácil; mas temo a Diana,
que luego me dice afrentas,
655
mis adulterios infama,
y la red de hierro alega
con la risa de los dioses
cuando me vieron en ella
con el dios de las batallas;
660
también dice que en la tierra
quise a Adonis, que hoy es flor,
y que lloré la tragedia
del sangriento jabalí
entre las mirras sabeas
665
de los campos orientales.

CUPIDO
Pues ¿cómo quieres que emprenda
tu venganza?

VENUS
Enamorando
della a quien ella no quiera.

CUPIDO
Ya sabes, madre y señora,
670
que el Amor tiene dos flechas:
una de plomo, otra de oro;
la de plomo es cosa cierta
que causa aborrecimiento;
hiriendo a Dafne con ella,
675
y con la de oro algún dios,
ten por segura la fuerza,
porque al supremo poder
no puede haber resistencia.

VENUS
Será discreta venganza.

CUPIDO
680
Pues si es venganza discreta,
ata con cintas de nácar
el carro de oro las bellas
palomas de jazmín puro;
vuelve a tu luciente esfera,
685
que yo la pondré por obra.

VENUS
De aquellas rosas que engendra
el sacro monte Pangeo,
producidas de mis venas,
te prometo una guirnalda.

CUPIDO
690
Si Juno, si Palas fuera,
te han de rendir vasallaje.

VENUS
Guardaos, mujeres soberbias;
que anda enojado el Amor:
amad, o temed sus flechas.

(Salen FEBO y BATO.)

BATO
Redondilla
695
  ¿Viste la sierpe?

FEBO
Ya vi
el fiero animal gigante.

BATO
Pues si le tienes delante,
déjame volver a mí.

FEBO
Redondilla
  Quiero que seas testigo
700
de que la sierpe maté.

BATO
Sin verlo lo juraré
y sin que vaya contigo,
Redondilla
  al uso, de la ciudad,
adonde hay tantos que juran,
705
que escriben y que procuran
lo que nunca fue verdad.

FEBO
Redondilla
  Júpiter, que mira el suelo,
les dará justo castigo.

BATO
No teme el falso testigo
710
a Júpiter ni a su cielo.

FEBO
Redondilla
  Súbete a ese monte, Bato,
y estarás seguro en él.

BATO
Ya silba el monstruo cruel,
del mismo infierno retrato.
Redondilla
715
  Huid las sangrientas garras
de Fitón, ninfas, huid;
pastores, trepad, subid
por esas pardas pizarras;
Redondilla
  ya se acerca.

FEBO
Extraño horror
720
me pone el fiero vestiglo,
que desde el primero siglo
no le vio el mundo mayor.
(Sale la sierpe echando fuego.)
Redondilla
  Vertiendo fuego me espera:
¡Júpiter, dame favor!

BATO
725
Mátale presto, señor.

FEBO
Yo haré que a mis manos muera;
Redondilla
  cumplió el cielo mi esperanza;
bizarro tiro: cayó.

BATO
¡Voto al sol, que le acertó
730
por la mitad de la panza!

FEBO
Redondilla
  Baja, Bato; que ya está
vertiendo sangre en el prado.

BATO
Aun no estoy asegurado
hacia la cueva se va.

FEBO
Redondilla
735
  Cortaréle la cabeza
para ponella en el templo
de Diana.

BATO
Sois ejemplo
de valor y fortaleza.
Redondilla
  Ninfas, pastores, bajad
740
de los montes a los prados:
los escondidos ganados
por el valle apacentad;
Redondilla
  ya puede el rojo arrebol
dorar la cándida lana
745
desde la fresca mañana
hasta que se ponga el sol;
Redondilla
  ya con las flechas felices
rompió sus manos feroces.

(Salen DAFNE, SIRENA, SILVIA y ALCINO.)

DAFNE
Bato, ¿de qué son las voces?

SIRENA
750
Bato, ¿qué victoria dices?

ALCINO
Redondilla
  ¿Tú alegre en esta ocasión?

SILVIA
¿Tú sin miedo?

BATO
Sí, alahé;
pues ¿no queréis que lo esté?,
si Febo ha muerto a Fitón?

DAFNE
Redondilla
755
  ¿Muerto?

BATO
Y cortándole está
la cabeza.

ALCINO
Digna hazaña
de un dios.

SIRENA
De la montaña
bajan los pastores ya.

DAFNE
Redondilla
  La fama, desde nosotras,
760
con mil lenguas importunas,
quita los ecos de unas
para ponerlos en otras;
Redondilla
  ya se junta todo el valle
para dalle el parabién.

BATO
765
Ya vuestros ojos le ven.

SILVIA
¡Lindo aspecto!

ALCINO
¡Hermoso talle!
(Sale FEBO con la cabeza.)
Romance (tirada)
  Hincaos de rodillas todos.

SILVIA
Bato, de rodillas ponte.

BATO
Desde lejos, que aún la temo;
770
verá qué hocico y cogote
que tenía el buen Fitón.

FEBO
Venid seguros, pastores,
que el arco de Febo ha muerto
la destrucción de los montes,
775
el incendio de los valles
y el veneno de los bosques,
para que su protector
de hoy más Tesalia me nombre.

ALCINO
Libertador de la patria,
780
por eternos siglos goces
la gloria de tanta hazaña.

DAFNE
Tú solo mereces nombre
de vencedor inmortal.

SIRENA
A tus pies, Febo, se postre
785
cuanto por el cielo ilustras,
cuanto alumbras por el orbe.

SILVIA
A tus sacras aras, Febo,
ofrezcan mirras y aloes
los más apartados indios.

BATO
790
En grandes obligaciones
nos ha puesto su mercé;
Dios se lo pague y le torne
con bien de cualquier camino
que vaya del Sur al Norte;
795
que cierto que mos comía
ese maldito serpoche
en montañas y en aldeas,
los ganados y los hombres,
ni mos quedaba cochino,
800
aunque su mercé perdone,
que en verdad que los perniles
bien merecen que se nombren;
ni cabritos, ni terneras,
ni conejos, ni pichones,
805
ni mondonguinos, ni gansos;
pues gallinas, diez o doce,
sin pedir una toalla
ni un panecillo, zampóse
de un espetón muchas veces,
810
sin que las plumas lo estorben:
pues lo que es leche no es nada
aunque lo cuente a la postre:
de veinte o treinta calderas,
apenas dejaba el cobre.
(Dentro relinchos; pastores y pastoras, con instrumentos, cantando y bailando, y CUPIDO detrás de ellos.)
Copla (estructura abierta)
815
  A la gala de Febo
cantad, pastores,
y coronen sus aras
rosas y flores.

UNA VOZ
Del claro Peneo
820
las verdes riberas,
de Arcadia los bosques,
de Tempe las selvas,
a ofrecerle vengan
precisos dones,
825
y coronen sus aras
rosas y flores.

CUPIDO
Romance (tirada)
  Invisible entre esa gente
rústica, bárbara y pobre,
me trae una noble envidia
830
de ver que a Febo coronen
por disparar una flecha,
pues de todo su horizonte
no queda pastor o ninfa
que no le celebre y loe.
835
¡Qué vanaglorioso está!
¡Qué soberbio se antepone
a las deidades celestes!

FEBO
Entre estas peñas y robles
un templo tiene mi hermana,
840
la hermosa Diana, adonde
descansa cuando en las selvas,
fieras sigue, ciervos corre;
porque es Diosa de la caza,
y porque Arcadia la invoque,
845
la cabeza de Fitón
quiero que su templo adorne.

ALCINO
Ya, de tu victoria alegre,
los blancos velos descoge.

(El templo se abra, y se vea DIANA en altar con un venablo y un perro al lado, como la pintan.)

FEBO
Entre tus sacros trofeos
850
permite, Diosa triforme,
que a tu noble templo ofrezcan
pastores y cazadores,
tenga lugar esta fiera,
porque no es justo que honre
855
otro altar victoria mía.

DIANA
Febo, tan grandes favores
sólo mi amor los merece;
cuantos tigres y leones
tiene el Asia, cuantas fieras
860
y armados rinocerontes,
no pudieran ser despojos,
ni en todo el mundo mayores,
que de Fitón la cabeza;
esta ilustre y sobredore
865
los demás triunfos y ofrendas
con que mis aras componen;
cuando en las selvas Diana,
y cuando Luna en la noche,
a honrarme vendré con gusto
870
de una fiera tan disforme.

FEBO
No por lustros y olimpiadas,
pastores, de hoy más se note
mi triunfo, sino por años;
mirad que esta ley impone
875
Febo en premio desta hazaña
porque mi victoria logre
la memoria que merece;
y quiero que nombre tomen,
estas fiestas que instituyo
880
de Fitón, juegos fitones.
Daré premio a los que fueren
ya en la lucha los mejores,
ya en correr, ya en hacer versos,
en otras gracias conformes
885
la fiesta de aquel día.

ALCINO
¡Viva Febo!

BATO
A Marte asombre
este triunfo.

SIRENA
¡Víctor, Febo!

DAFNE
Cantad y ofrecedle flores.
(Cantan.)
A la gala de Febo
890
cantad, pastores, etc.

(Todos se van cantando; quedan FEBO y CUPIDO.)

FEBO
¿Ha llegado ningún dios,
de cuantos sobre las torres
cristalinas de los cielos
tienen asiento en sus orbes,
895
a tanta fama, a tal gloria,
a tal triunfo, a tanto nombre?
Vulcano es un vil herrero,
¿qué importa que rayos forje?
Mercurio un tratante humilde,
900
estafeta de la corte
de los dioses celestiales;
pues Marte, de que interrompe
la paz del mundo se alabe,
y de formar escuadrones,
905
rizar plumas, limpiar armas,
lanzas, espadas y estoques;
pues Neptuno, con sus vientos
y sus delfines veloces,
¿quién puede ser?

CUPIDO
Yo no puedo,
910
Febo, sufrir que blasones,
afrentando las deidades,
ni que a presumir te arrojes
por una hazaña tan vil,
que cuando a esta tierra importe,
915
más fue acierto que valor.
¿Quieres que todos te adoren
cuantos en Tesalia viven
con dioses, que protectores
tuvieron por tantos siglos,
920
y no es bien que los provoques?
Vete a matar liebres viles,
si cazador te dispones,
y si sol, a ver hazañas
que de mi valor te informen;
925
que yo, de los dioses todos
el menor, si a mí me escogen,
humillaré tus soberbias,
vengaré tus sinrazones,
haré...

FEBO
Detente, rapaz,
930
si no quieres que de un golpe
deje sin Amor el mundo.

CUPIDO
¿Tú a mí? Mal me conoces.

FEBO
Sí conozco: ¿no eres tú
el que inventó las traiciones,
935
los agravios, las bajezas,
las guerras, los tratos dobles,
los adulterios, los celos,
y otras tantas invenciones,
con que no hay cielo que dejes,
940
ni tierra que no alborotes?
¿No eres tú el hijo de Venus,
dama que vivió sin orden
en Chipre por tantos años?
No dudes de que te sobren
945
padres nobles y plebeyos:
el que quisieres escoge.

CUPIDO
¿Fue la tuya más horrenda,
cuyas peregrinaciones
sabe Delfos, y las cantan
950
las ranas con roncas voces,
trocando en pellejos verdes
sus labradores capotes?
¿Qué respondes?

FEBO
Por muchacho
no te arrojo, niño enorme,
955
desotra parte del cielo.

CUPIDO
Poco a poco y no me apoques:
¿qué gigantes fulminaste?
¿Qué rayos tiraste entonces,
que tales soberbias dices?
960
Si matar fieras feroces
es gloria, mayor será
matar las almas de amores.
¿Es blasón rendir las fieras,
más que herir los corazones?
965
Tú flechas visibles tiras,
yo invisibles, tan veloces
que no hay resistencia humana
que su ejecución estorbe.
Mira tú: del arco y flechas,
970
¿quién puede con más razones
blasonar?

FEBO
Mira, Cupido:
dejando aparte que pones
fuego al mundo, que disculpa
neciamente tus errores,
975
tus tragedias y venganzas,
de que a los hombres despojes
de su libertad, no arguyo
tu valor.

CUPIDO
Eso respondes:
pues ¿qué animal es igual
980
al hombre?

FEBO
Los que te acogen
son hombres desocupados
que viven en ocio torpe:
¿qué virtudes has vencido?

CUPIDO
No quiero afrentar los dioses
985
ni cansarte con ejemplos.
¿Tú no te precias de noble,
de sabio y valiente?

FEBO
Sí.

CUPIDO
Y si te hiciese que llores
de amor, ¿qué dirás?

FEBO
¿Yo?

CUPIDO
Tú.

FEBO
990
Vete, infame, y no me enojes.

CUPIDO
A la prueba, y sean testigos
esos cielos que nos oyen.

FEBO
Tengo impenetrable el alma.

CUPIDO
Yo soy rayo.

FEBO
Yo soy bronce.

CUPIDO
995
Yo te haré, cera.

FEBO
Soy sol.

CUPIDO
Si eres sol, serás Faetonte;
que para fuerzas de amor,
ni valen hielos ni soles.


Jornada II

Salen VENUS y CUPIDO.

VENUS
Décima
  ¡Oh, qué bien me obedeciste!
1000
En obligación te estoy;
gracias, Cupido, te doy
del cuidado que tuviste:
alta venganza me diste
si, después que me partí,
1005
Dafne se burla de mí,
y a su Diana siguiendo,
por las selvas anda huyendo
de los hombres y de ti.
Décima
  Gustarás de que me afrente
1010
con soberbia presunción,
y te haya dado ocasión
para ser inobediente.
¿En qué estrella, en qué accidente
consiste que, sin temor,
1015
sea para mí rigor,
ira, desdén y aspereza,
el que por naturaleza
es para todos Amor?
Décima
  Quien tantas almas enciende
1020
de mi hijo no se alabe,
pues que vengarme no sabe
de una mujer que me ofende.
Por toda Arcadia se extiende,
de Febo la ilustre fama,
1025
que lo que sabes te llama,
porque dio muerte a una fiera;
y tú, como si lo fuera,
tiemblas de ver una dama.
Décima
  ¡Vive Júpiter sagrado,
1030
que estoy de pura tristeza
por quebrarte en la cabeza
el arco mal empleado!
Dime, cobarde y armado,
dime, desnudo y valiente,
1035
¿cómo aquel valor consiente,
que con tu sangre te di,
que Febo te venza a ti,
y que a mí Dafne me afrente?

CUPIDO
Décima
  Infamas sin ocasión
1040
mi cuidado, madre mía;
que no ha sido cobardía
sino aguardar ocasión:
yo daré satisfacción
a mi agravio y tus enojos,
1045
y por esos bellos ojos,
dulce estrella del aurora,
que ha de ser antes de un hora
Dafne de tus pies despojos:
Décima
  yo, que sin guardar decoro,
1050
a Júpiter transformé,
por Leda, en cisne, y mudé,
por la bella Europa, en toro:
vete, que el plomo y el oro
hoy te dirán si me atrevo;
1055
que por lo que a ti te debo,
y la parte que me alcanza,
tendrás de Dafne venganza
y yo la tendré de Febo.

VENUS
Décima
  ¿Dasme la palabra?

CUPIDO
Doy
1060
a tus ojos celestiales.

VENUS
Pues por humildades tales
mis brazos te doy, y estoy
tan satisfecha, que voy,
como pudiera vengada,
1065
contenta y desenojada.

(Vase.)

CUPIDO
Tú, principio de mi vida,
como me mandas servida,
como mereces amada.
Soneto
  Selvas de Arcadia, montes y riberas,
1070
yo soy Amor; mi madre me ha reñido;
de hoy más, todo mortal guarde el sentido;
que no he de perdonar aves ni fieras.
Tú, que las plantas, al correr ligeras,
por las sendas estampas del olvido,
1075
presto verás, habiéndome ofendido,
lo que va de las burlas a las veras.
Hoy has de aborrecer, y ser querida;
y tú, vanaglorioso Febo, advierte
que no te importa ser fitonicida.
1080
No pienses libre de mis flechas verte,
porque de cuantas cosas tienen vida,
sólo no supo qué es amor la muerte.

(Dentro ruido de pastores, y sale BATO.)

BATO
Redondilla
  Desgraciado en premios soy:
si el cielo premios lloviera,
1085
ninguno a mí me cupiera;
por desesperarme estoy.
Redondilla
  ¡Oh, tiempo, no sé por quién
eres a mi premio ingrato!
Todos alaban a Bato,
1090
pero nadie le hace bien.
Redondilla
  ¿De cuál peñasco arrojado
me dará fin este río,
que aun de morir desconfío,
según nací desdichado?
Redondilla
1095
  Este es bajo, éste eminente,
éste aún no me da lugar;
tal estoy, que no he de hallar
peñasco que me contente.
Redondilla
  Un mancebo viene allí.

CUPIDO
1100
Dime, que el cielo te guarde,
pastor, ¿qué fiesta esta tarde
celebra el Arcadia aquí,
Redondilla
  que tanta gente se junta?

BATO
Deciros la causa quiero;
1105
que parecéis forastero
en el traje y la pregunta:
Redondilla
  dio Febo muerte a Fitón.

CUPIDO
¿Qué Febo?

BATO
El nacido Delo,
el que lleva por el cielo
1110
el dorado cherrión.

CUPIDO
Redondilla
  Y Fitón, ¿quién fue?

BATO
Una fiera
serpiente, que se comía
los ganados, y este día
celebran monte y ribera
Redondilla
1115
  con juegos, que él ordenó,
de cantar, saltar, bailar,
hacer versos y luchar,
y todos los pierdo yo.

CUPIDO
Redondilla
  ¿Cantáis vos?

BATO
Muy mal.

CUPIDO
1120
¿Saltáis?

BATO
Mucho peor.

CUPIDO
¿Hacéis versos?

BATO
Sí, señor; mas son perversos.

CUPIDO
Pues ¿cómo queréis ganar?

BATO
Redondilla
  Porque como yo sabía
que lo peor se premiaba,
1125
por lo mismo imaginaba
que el premio merecería.

CUPIDO
Redondilla
  ¡Oh, qué cosa tan mal dicha!

BATO
Yo la he dicho muchas veces.

CUPIDO
Donde son dioses jüeces,
1130
culpad a vuestra desdicha;
Redondilla
  que los dioses saben bien
quién merece premio o no.
Decid los versos, que yo
quiero ser jüez también.

BATO
Redondilla
1135
  ¿Es dios su merced acaso?

CUPIDO
Decid, que yo os lo diré
después.

BATO
Ya van alahé,
pero quítese del paso:
Silva (tirada)
  en tomando su arco y flechas
1140
Febo de un espetón
mató a la Sierpe Fitón,
y todos estos montes y riberas;
le hacen fiestas
saltando y bailando,
1145
jugando y andando;
y dicen que el dios Cupido
nunca hizo tiro tan llocido,
porque es herrero su padre,
y su madre, por desastre,
1150
le hubo en un sastre,
y nadie se asombre,
que era mujer, y no hombre,
y esto lo puedo jurar,
aunque nunca la vi nadar.

CUPIDO
Redondilla
1155
  ¿Hay más?

BATO
¿Poco le parece?

CUPIDO
Si vos escribís ansí,
¿qué premio esperáis?

BATO
A mí
me han dicho que le merece.

CUPIDO
Redondilla
  Pues porque jamás culpéislos
1160
dioses, con este anillo
os premio.

BATO
Me maravillo,
si es fino, que me lo déis.

CUPIDO
Redondilla
  Mirad que tiene virtud
esa piedra para hacer
1165
que os quiera cualquier mujer.

BATO
Dios le dé vida y salud:
Redondilla
  Silvia me burló mil veces,
hoy me tengo de vengar.

CUPIDO
Ya no podréis murmurar
1170
siendo los dioses jüeces.
Redondilla
  Finalmente. ¿a quién premiaron
de las ninfas?

BATO
Por mejores
en todas gracias de flores,
los cabellos coronaron
Redondilla
1175
  de Dafnes y de Sirena,
que cantando las dos, creo
que pudieran, como Orfeo,
suspender la eterna pena.

CUPIDO
Redondilla
  ¿Dafne premiada?

BATO
¡Pues no!
1180
Tanto, que con dulce guerra
la miró Febo en la tierra,
y en el cielo se paró.

CUPIDO
Redondilla
  ¿Febo la miró?

BATO
Es mujer
que se la pide a Peneo
1185
mueso príncipe Aristeo.

CUPIDO
Desde aquí la pienso ver.

(Todos los pastores de fiesta, con instrumentos, y FEBO detrás coronado de roble, y DAFNE y SIRENA, de flores.)

ALCINO
Redondilla
  En grandes obligaciones
nos pone tu majestad,
con hallarte, ¡oh, gran deidad!,
1190
en nuestros juegos fitones;
Redondilla
  con esto serán más claros.
tú con más amor servido.

FEBO
Mi propio interés ha sido,
pastores, venid a honraros.

(Habla BATO con el Amor, y no le ve.)

BATO
Redondilla
1195
  Ahora, ilustre mancebo,
pues que no la conocéis,
la bella Dafne veréis,
veréis al valiente Febo;
Redondilla
  mas ¿por adónde se fue?
1200
que sin verle no es posible.

CUPIDO
Aquí estoy, pero invisible,
donde ninguno me ve;
Redondilla
  desde aquí la flecha de oro
a Febo quiero tirar;
1205
Diana ha de perdonar,
pues no ofendo su decoro;
Redondilla
  por enamorar a Febo,
la de plomo a Dafne tiro.

(Tira dos flechas a DAFNE y a FEBO.)

FEBO
Parece que en Dafne miro
1210
nuevo ser, semblante nuevo;
Redondilla
  nunca tanto en su belleza,
como ahora reparé.

DAFNE
¡Qué diferente miré,
de Febo la gentileza
Redondilla
1215
  de lo que la miro ahora!
Gallardo me parecía,
como al tiempo que salía
de los brazos del Aurora:
Redondilla
  ¡qué pena de verle tomo!
1220
¡Qué mal talle! No merece
ser deidad.

CUPIDO
Ya le aborrece,
ya va haciendo efecto el plomo,
Redondilla
  y el oro en Febo.

ALCINO
Pastores,
Febo querrá descansar;
1225
volvamos a coronar
su templo de almas y flores.

(Éntrense todos cantando, y FEBO detenga a DAFNE.)

FEBO
Décima
  Espera, Dafne, espera.

DAFNE
¿Qué quieres?

FEBO
Hazme un favor.

DAFNE
¿En qué te sirvo?

FEBO
Una flor
1230
desa guirnalda quisiera;
ni es mucho a la primavera
pedir flores por favores,
que es propio tiempo de amores.

DAFNE
¿Flores me pides a mí,
1235
cuando al Aurora y a ti
deben los prados las flores?

FEBO
Décima
  Lo que se puede tomar
no puede favor llamarse,
porque es cosa que ha de darse
1240
si favor se ha de llamar.

DAFNE
El que a otro puede dar,
es forzoso conceder
que superior viene a ser,
y tu deidad perdería
1245
si yo, de cosa que es mía,
le puedo favorecer.

FEBO
Décima
  Dafne hermosa, la deidad
celestial naturaleza,
de cuanto es mortal riqueza
1250
no tiene necesidad:
lo que pide es voluntad;
las demás cosas son vanas
para prendas soberanas,
y ésta falta entre las dos;
1255
que siempre está pobre Dios
de voluntades humanas.
Décima
  El olor del sacrificio,
desde la ardiente ceniza
los aires aromatiza,
1260
porque en su piadoso oficio
es del corazón indicio,
y por eso juzgas mal
en llamarte desigual;
que es tal la fuerza de amor,
1265
que puede hacer inferior
lo inmortal a lo mortal.
Décima
  La violencia más segura
para hacer desde la tierra
a los mismos dioses guerra,
1270
es la perfecta hermosura.
El oro y la plata pura,
las piedras, los minerales
y las perlas orientales,
las crío y engendro yo;
1275
pero nunca el sol crió
esos ojos celestiales.
Décima
  Que si pudiera mi mano
dar a tu belleza ser,
¿qué le quedaba que hacer
1280
a Júpiter soberano?
Y aún pienso, y tengo por llano,
que tan perfecta y tan pura
belleza y rara pintura
ella misma se hizo a sí,
1285
porque de otra que de ti
no fuera tanta hermosura.
Décima
  Yo puedo hacer en la mina
el diamante y el rubí,
no engastar en carmesí
1290
clavel tu boca divina:
con esto, Dafne, imagina,
si te parece extrañeza
que conquiste tu belleza,
que hasta un dios pudo rogar
1295
por lo que le puede dar
la mortal naturaleza.

DAFNE
Décima
  Febo ilustre, yo nací
del claro río Peneo,
como sabes, semideo,
1300
en cuya orilla crecí
hasta que las ninfas vi
de la triforme Diana,
a quien dediqué lozana
verde edad, que no hermosura,
1305
y a su casta imagen pura
la parte que tengo humana.
Décima
  Aristeo me pidió
por mujer, que de Tesalia
es Príncipe, y la acidalia
1310
Venus tanto se enojó
de que le dejase yo
por seguir su casto coro,
que contra el justo decoro
a que me quieras te obliga,
1315
porque, queriéndote, siga
las leyes de Amor, que ignoro.
Décima
  Yo no quiero, ni he querido,
ni pienso querer jamás,
si todo el oro me das
1320
de tus rayos producido:
muda el amor en olvido;
que aunque eres deidad, yo humana,
será tu esperanza vana
mientras más loca pretenda,
1325
pues cuanto Venus me ofenda,
sabrá guardarme Diana.

(Vase.)

FEBO
Soneto
  ¡Al autor de la luz tanto desvelo,
tanto desdén y desigual porfía!
Estoy por no salir, ni formar día,
1330
aunque la Tierra se lamente al Cielo.
Caiga la noche de sí misma al suelo,
sin esperanza de la lumbre mía,
porque la caza que estas selvas cría
se envuelva en sombra de su eterno velo.
1335
Suspende el arco al hombro, que profana
la ley de Amor, y si es buscar severa
fieras tu condición, dulce tirana,
¿qué fiera más cruel hallar espera
que la que tiene con belleza humana,
1340
de piedra el alma, el corazón de fiera?

(CUPIDO se le pone delante.)

CUPIDO
Romance (tirada)
  ¿Adónde bueno, gallardo
Febo, el del famoso tiro?
Vienes de ver, por ventura,
las fiestas y regocijos
1345
que a la muerte de Fitón
las riberas deste río
celebran con tanto aplauso
de juegos y sacrificios?
¿O, codicioso de hacer
1350
suerte igual entre estos riscos,
buscas otra sierpe fiera
que derribe excelsos pinos,
que devore los ganados,
y rompa los edificios?
1355
¿Adónde la dejas muerta?
Que yo confieso que envidio
las honras que estos serranos
hacen a tu nombre invicto.
¿Qué dicha mayor que ver
1360
cómo eres dellos tenido
por el mayor de los dioses
que tiene el sagrado Olimpo?
Adórante cuantas ninfas
habitan los extendidos
1365
campos que riega Peneo
en círculo cristalino,
y más entre todas Dafne,
su hija, con quien he visto,
de la florida ribera
1370
entre los verdes alisos,
tan tierna y enamorada,
que parece que yo mismo
la enseñaba los amores
que a tus requiebros ha dicho.
1375
¿Cómo la dejaste ir?

FEBO
Mal nacido basilisco,
dulce afrenta de las almas,
grave error de los sentidos,
engaño de la esperanza,
1380
tirano del albedrío,
sinrazón de la razón
y de la memoria olvido;
pasión del entendimiento,
de la voluntad hechizo,
1385
suspensión de las acciones,
humano con lo divino,
y divino con lo humano;
el más traidor que ofendido,
por envidia y por venganza
1390
te burlas, rapaz, conmigo:
¿Parécete que es victoria
haberme Dafne rendido?
¿Lo que su hermosura ha hecho
atribuyes a tu oficio?
1395
Sus ojos, y no tus flechas,
sus donaires, no tus tiros;
que la hermosura perfecta
no mata con artificio.
Plega al cielo que te veas,
1400
siendo Amor, aborrecido,
y que te deje, a quien ames,
por hombre mortal e indigno,
y que por tus ojos veas,
abrasado en celos vivos,
1405
sus dos almas, sus dos vidas,
en un cuerpo hermafrodito.
Oigan los dioses mis ruegos,
en cuya piedad confío
venganza de tus agravios,
1410
y piedad de mis suspiros.

(Vase.)

CUPIDO
No sé cómo, viendo a Febo
tan triste, el placer resisto;
pero sin comunicarse,
¿qué gusto jamás lo ha sido?
1415
Voy a referir a Venus
sus trofeos y los míos.
Dafne huye, Febo adora,
yo triunfo. ¡Cupido, víctor!

(Salen DAFNE y SIRENA.)

SIRENA
Décima
  ¿De eso vienes victoriosa?

DAFNE
1420
¿De qué quieres que lo esté
con más razón?

SIRENA
Desdén fue
de mujer loca y hermosa;
¿dirás que de virtuosa
el desdén ha procedido?

DAFNE
1425
Valor y virtud ha sido.

SIRENA
Yo no le doy ese nombre,
pues al que es dios y al que es hombre
tratas con un mismo olvido.
Décima
  Que desechos a Aristeo
1430
me parece necedad,
y de Febo la deidad,
vanaglorioso trofeo:
¡Que ningún amor ni empleo
tu condición te permita!
1435
¡Qué nación el mundo habita,
que haya despreciado al sol,
desde el indio al español,
y del alemán al scita?
Décima
  ¡Ah, Dafne! Júpiter quiera
1440
que no pague la locura
de emplear tanta hermosura
en ir siguiendo una fiera.

DAFNE
Yo sé qué premio me espera,
y no es esperanza vana,
1445
cuando lo sepa Diana,
de cuyo coro me precio,
y por cuyo honor desprecio
toda la riqueza humana.
Décima
  Mas cuando su celestial
1450
compañía no siguiera,
menos a Febo quisiera,
porque me parece mal;
tanto, que en odio mortal
el respeto he convertido.

SIRENA
1455
Si es gallardo y entendido
un hombre, ¿qué ha de tener
para quererte?

DAFNE
Nacer
con dicha de ser querido;
Décima
  tanto sol no me conviene,
1460
ni hay tan rudo labrador
que me parezca peor
de cuantos Arcadia tiene.

SIRENA
Venus le ama y le entretiene,
y día y noche le sigue.

DAFNE
1465
Mal gusto.

SIRENA
El cielo te obligue
a hacer presto un necio empleo
en el sátiro más feo,
que tus melindres castigue.
Décima
  Todas las que sois así,
1470
arrepentidas lloráis
después que a todos vengáis,
como lo espero de ti.

DAFNE
Vete. Sirena, de aquí,
y no culpes mi desdén;
1475
que como tú quieres bien,
hablas mal contra el decoro
de Diana.

SIRENA
De su coro
me río, y de ti también.
Décima
  Nace al aurora la flor
1480
vanagloriosa de sí,
y si pasa por allí
el gallardo cazador,
parece que de temor
de que la toque su mano,
1485
aunque fue melindre en vano,
a las hojas se retira,
y cuando ya el sol expira,
la pisa el rudo villano.
Décima
  Tu aspereza no es virtud,
1490
sino necia vanagloria;
en tanto intenta victoria
tu loca solicitud:
yo culpo tu ingratitud,
de vana arrogancia llena.

DAFNE
1495
Vete y déjame, Sirena;
que viciosa compañía
hará que juzguen la mía
por la libertad ajena.

SIRENA
Décima
  Si es porque de Alcino soy,
1500
yo estoy tan bien empleada
como tú estás engañada.

DAFNE
En mi daño si lo estoy:
vete con Dios.

SIRENA
Yo me voy;
todo el tiempo lo sujeta:
1505
tú verás si eres discreta,
y si yo la necia soy.

(Vase.)

DAFNE
Romance (tirada)
  No hay cosa más importuna
que la persuasión de un necio,
cuando presume que sabe
1510
y que enseña al que es discreto.
No de otra suerte combate
la roca en la mar al viento
las ondas de las aguas
una tras otra soberbio,
1515
que como quien burla dél,
firme en su nativo asiento,
vuelve en espumas los golpes,
y en blanda risa los ecos:
así se cansa quien piensa
1520
reducir mi entendimiento
a no seguir de Diana
limpia vida y trato honesto.
Por más imposible juzgo
que pueda querer a Febo,
1525
que hacer solsticio sus rayos
un año en medio del cielo.
(Sale un ciervo por una puerta del teatro.)
¡Oh, qué valiente animal!
Tan alto y hermoso ciervo
no le ha criado el Arcadia:
1530
seguirle y tirarle quiero.
¿Huyes? Yo sabré seguirte.
Yo mate este ciervo, y Febo
mate serpientes Fitones.
(Va tras él, y vuelve a salir por la otra parte.)
No pareces muy ligero,
1535
ciervo gentil, por Diana,
a quien humilde prometo
de tu pardo morrión
las plumas para trofeo,
más que penacho marcial,
1540
cobarde muestra del pecho,
de honrar su templo contigo:
pero ¡ay, Júpiter! ¿Qué es esto?
Burla ha sido de los ojos,
cual suele pintar el sueño
1545
en el interior sentido
formas de vanos efectos.
¡Ay Dios, ay triste, ay de mí!

(Por donde el ciervo se desaparece, sale FEBO.)

FEBO
Sosiega, Dafne.

DAFNE
¡Ay, cielos!

FEBO
Febo soy.

DAFNE
Pues ¿qué me quieres?

FEBO
1550
Que me escuches.

DAFNE
¡Muerta quedo!

FEBO
Yo te truje con engaño
entre estos olmos y fresnos,
adonde apenas las aves
rompen el mudo silencio:
1555
fingí el ciervo que seguiste;
hoy quedarán mis deseos
de tu desdén victoriosos,
pues aún apenas el cielo
nos puede ver, que las ramas
1560
edifican verdes techos
para defender los troncos,
en que estriba su alimento,
contra las estrellas sirias,
que ladran por ofendellos.
1565
Sosiégate, vuelve el rostro;
qué, ¿te turbas? ¿Tan grosero
villano me consideras?

DAFNE
Mi desdicha considero
y tu traición. ¿Esto hacen
1570
dioses? ¡Qué gentil ejemplo
para los hombres mortales!

FEBO
Si lo fuera yo, sospecho
que me tuvieras amor;
tú estás sin mayor remedio
1575
que trocar en voluntad
la fuerza.

DAFNE
¿Fuerza? Primero
se harán pedazos los polos
en que estriba el firmamento,
y la rueda celestial
1580
caerá desasida de ellos;
primero verán los hombres
trocados los elementos,
ligera el agua y la tierra,
pesados el aire y fuego;
1585
primero aquellos diamantes
del cielo...

FEBO
¡Oh, tanto primero!
Dafne, yo te adoro; yo
soy el que tengo el gobierno
del mundo; ya no es posible
1590
que puedan mis brazos menos
que tus desdenes.

DAFNE
¡Ay, triste!
¡Ay, infeliz!

FEBO
Cuando huyendo
fueras a aquellas regiones
que eternamente me vieron,
1595
tengo de alcanzarte: Dafne,
espera.

DAFNE
¡Valedme, cielos!

(Salen BATO y SILVIA.)

SILVIA
Redondilla
  ¿Con ese talle querías,
Bato, que yo te quisiese?

BATO
Sí querrás, aunque te pese.

SILVIA
1600
¡Qué neciamente porfías!

BATO
Redondilla
  Con la boca bien podrás
decir sí; que dices no.

SILVIA
En diciendo nones yo,
no diré pares jamás;
Redondilla
1605
  estos son nuestros azares,
estas nuestras condiciones.

BATO
Como ésas han dicho nones,
que después paran en pares;
Redondilla
  pues a fe que tengo aquí...

SILVIA
1610
¿A ver, por tu vida, a ver?

BATO
Dime si me has de querer.

SILVIA
Sí, resí, tatarasí.

BATO
Redondilla
  Por ver, ¿qué no harán mujeres?

SILVIA
Si también tú dices no,
1615
¿cómo es posible que yo
pueda pensar que me quieres?

BATO
Redondilla
  Mira qué anillo.

SILVIA
Soy corta
de vista, en mi mano quiero
verle.

BATO
Pues jura primero.

SILVIA
1620
Y mi palabra, ¿no importa?

BATO
Redondilla
  La mujer no está obligada;
que por esto viene a ser
quien no la cumple mujer,
y es rueca la que era espada.

SILVIA
Redondilla
1625
  Plegue a Dios que, si lloviere,
ni pie ni mano me moje,
y que en la cama me arroje
cuando más sueño tuviere;
Redondilla
  ni coma ni beba más
1630
de lo que tuviere gana,
y si fuere de mañana,
no me levante jamás.
Redondilla
  ¡Mira qué gran juramento!

BATO
Alahé, que has de comprir
1635
lo que dices, o morir
por ello.

SILVIA
Muestra, jumento.

BATO
Redondilla
  Toma.

SILVIA
Mi Bato querido,
dámele.

BATO
¿Quiéresme?

SILVIA
Pues.

BATO
¡Verá el diablo! Verdad es;
1640
sacudióla el dios Copido;
Redondilla
  pero el hombre fue discreto
que aquel anillo me dio,
si por el dar entendió
la virtud de este secreto.
Redondilla
1645
  Ahora bien, dame un abrazo.

SILVIA
¡Malos años para ti!

BATO
¿Y el juramento?

SILVIA
¿Yo?

BATO
Sí;
tú verás, llegado el plazo,
Redondilla
  cómo llueve y no te mojas,
1650
ni eres la mañana dueño
de tus pies, y que con sueño
sobre la cama te arrojas.
Redondilla
  Ésta me ha engañado,
soy un tonto; engañarla quiero:
1655
¿Silvia?

SILVIA
¿Qué quiere el grosero?
porque sepa que me voy.

BATO
Redondilla
  ¿No sabes como el Fitón
que mató Febo dorado
preñado estaba?

SILVIA
¿Preñado?
1660
¿De quién?

BATO
De otro serpentón
Redondilla
  que salió de la barriga
aquella noche.

SILVIA
¡Mal año!

BATO
Tanto, que, temiendo el daño,
a que consulten obliga
Redondilla
1665
  la diosa Temis, y dice
que ha de comer solamente
toda mujer que no siente
qué es amor.

SILVIA
¡Ay, infelice!

BATO
Redondilla
  Las que engañan, y después
1670
lo que prometen defienden,
las que piden, las que venden
el amor por interés,
Redondilla
  las ingrata, las crueles.
las tontas, las bachilleras,
1675
las que engañan con chimeras
a los amantes noveles,
Redondilla
  las que toman los anillos.

SILVIA
¡Ay, Bato, no digas más;
que esta noche me verás
1680
al volver mis corderillos!
Redondilla
  Pero porque no te vean
busca un pellejo de lobo,
y por uno y otro escobo
haz de suerte que lo crean,
Redondilla
1685
  porque me hables entretanto
que anda el prado temeroso.

BATO
Ser lobo es dificultoso:
tomalle no lo era tanto;
Redondilla
  pero yo lo haré por ti
1690
e iré a buscar el pellejo,
que lobo, zorra y conejo
me quiero volver; mas di:
Redondilla
  ¿quiéresme ahora abrazar?

SILVIA
Y ¡cómo si abrazaré!

BATO
1695
¡Oh, qué bien que la engañé!

SILVIA
¡Oh, qué, palos le he de dar!

(Vanse.)
(Sale DAFNE huyendo.)

DAFNE
Romance (tirada)
  ¡Tened lástima de mí!
¡Favor, dioses inmortales,
no pueden desdichas mías
1700
desacreditar deidades!
Si la virtud no os obliga,
¿cómo podrán los mortales,
temiendo vuestra justicia,
reprimir sus libertades?
1705
¡Favor, piedad!

(FEBO dentro, como que viene de lejos.)

FEBO
¿Dónde huyes
y de quién, hermosa Dafne?
Para, de piedad de ti,
ya que no de mí, a escucharme:
mira que de ti la tengo;
1710
pues para que no te canses,
voy rogando a mis deseos
que se detengan y paren.

DAFNE
¡Cielos, ya suena más cerca!
¡Árboles, cubridme, dadme
1715
favor, pues falta a los dioses!

FEBO
No soy yo rústico amante,
no soy villano grosero;
tú verás, como me aguardes,
que sólo me manda Amor
1720
que te mire, que te hable
con aquel cortés respeto
que es tan justo que te guarde.

DAFNE
Parecéis malos jüeces,
deidades inexorables,
1725
que en los reos no castigan
los delitos que ellos hacen.
¡Oh, Júpiter! Si tú fuerzas
a Egina, a Leda y Danae,
¿cómo detendrás a Febo?

FEBO
1730
¡Detente, Dafne, un instante!
¿Cómo sufres que tus pies
tantas espinas maltraten?
¿Quieres, por dicha, cruel,
que, como a la hermosa madre
1735
de Amor, produzca la tierra
nuevas rosas de tu sangre?

DAFNE
¡Ya le veo, yo soy muerta!
Peneo, mi dulce padre,
¡favor!

(Sale FEBO.)

FEBO
No dirás que he sido
1740
tan veloz para alcanzarte
como corriendo los cielos,
aunque eres más bella imagen,
que por mi eclíptica de oro
forman eternos diamantes.
(Váyase DAFNE arrimando a la transformación.)
1745
Ya no tienes dónde huir;
si quieres asegurarte,
en estos brazos te esconde.

DAFNE
Tierra, tus entrañas abre,
y en tu centro me sepulta.

(Transformándose en laurel.)

FEBO
1750
Tente, espera; celestiales
dioses, ¿qué crueldad es ésta?
¿Un árbol queréis que abrace?
¿Qué lo dudo? Ramos son
que del duro tronco salen,
1755
alma de aquella cruel:
venganzas son desiguales
de mis ofensas, Amor.

(DAFNE en el árbol.)

DAFNE
¡Ay!

FEBO
Con qué voz lamentable,
temblando el árbol se queja
1760
piadosamente suave:
¿Qué haré, que pierdo el sentido?
¡Que todo el cielo vengase
a Venus! ¡Ah falsos, dioses!
Produce, tierra, gigantes,
1765
que intrépidos otra vez
intenten aposentarse
en el alcázar eterno,
de donde arrojados bajen:
poned montes sobre montes,
1770
¡oh terrígenas titanes!
Y matadme a mí el primero,
si hay hombres que dioses maten:
¡oh, cielos, quién ahora, en tantos males,
pudiera ser mortal para matarse!
1775
Árbol, aunque ingrato fuiste,
quiero en la muerte mostrarte
que fue mi amor verdadero,
porque no hay prueba que iguale
como, después de la muerte,
1780
firmezas de voluntades.
Tú serás el árbol mío,
laurel quiero que te llamen,
aunque en tu dura corteza
su condición se retrate,
1785
cubriendo un alma de bronce
y unas entrañas de jaspe.
Arrojo el roble, y desde hoy
quiero de ti coronarme:
desta rama haré a mi frente...

DAFNE
1790
¡Ay!

FEBO
Perdona; para honrarte,
corona que también sea,
para ilustres capitanes,
triunfo de insignes victorias
y premio de hazañas grandes.
1795
Tú serás la verde insignia
de Césares imperiales,
lauréola de ingenios
en las científicas artes,
tú de poetas honor,
1800
que de siglo a siglo nacen.
Pero ¿qué puede haber, Dafne, que baste,
si no tengo de verte, a consolarme?

DAFNE
Febo, el favor agradezco,
aunque arrepentida tarde;
1805
que para ejemplo de ingratas
quiso el cielo transformarme
en el que llamas laurel.
Vengado estás; ya no aguardes
oír más mi voz.

FEBO
Temblaron
1810
las ramas: ya el alma parte
a los Elisios. Permite,
si no he de oírte, abrazarte,
aunque es tanta tu dureza
que, para que no te abrace,
1815
volverás a ser mujer
y volverás a matarme,
para que en vida y muerte no me falte
desdén que huya, ni beldad que mate.

(Sale BATO.)

BATO
Redondilla
  Cosas mandan las mujeres
1820
a los hombres, que es un necio
el que por tan caro precio
quiere, comprar sus placeres.
Redondilla
  ¿Adónde hallaré, en efeto,
este pellejo de lobo?
1825
Silvia me tiene por bobo;
pues a fe que soy discreto.
Redondilla
  Lo que para no envidiado
dicen algunos que basta,
y más no habiendo en mi casta
1830
ni dichoso ni letrado.
Redondilla
  Si ésta me cumple el concierto,
todos somos vengativos;
muchos lobos topo vivos,
y ninguno topo muerto.
Redondilla
1835
  Allí está Febo, a la fe;
él del pellejo dirá,
pues por esos mundos va
y cuanto hay en ellos ve.
Redondilla
  ¡Ah, señor Febo!

FEBO
¿Quién llama?

BATO
1840
Bato soy, aquel zagal
que le enseñó el animal
que le ha dado tanta fama.

FEBO
Redondilla
  ¿Qué me quieres? Que recelo
que para tu daño sea.

BATO
1845
Hanme dicho que voltea
por la maroma del cielo,
Redondilla
  y véngole a pescudar
si en el mundo, nuevo o viejo
ha topado algún pellejo
1850
de lobo que me enseñar;
Redondilla
  que esta noche Silvia y yo...

FEBO
Villano, ¿burlas a mí?

BATO
Pues ¿con eso le ofendí?
¿De un pellejo se enojó?

FEBO
Redondilla
1855
  Mataréte.

BATO
¡Cielo santo,
favor! Al monte me subo.

FEBO
Aguarda.

BATO
¡En qué poco estuvo
que me diese con un canto!

(Vase subiendo por el monte.)

FEBO
Redondilla
  La Luna, mi blanca hermana,
1860
está de creciente ahora,
ya de salir es la hora;
escucha, hermosa Diana.

BATO
Redondilla
  ¿Si acaso me llama a mí?
¡Ah, señor! ¿Topó el pellejo?

FEBO
1865
Si tú no, me das consejo,
Luna, ¿qué ha de ser de mí?
Redondilla
  Ven, Diana, ven hermana.

BATO
Ya no me puede faltar:
¿Qué dice? ¿Que le he de hallar
1870
en el templo de Diana?
Redondilla
  Dios se lo pague, señor;
que ya voy por el pellejo.

(Vase.)

FEBO
Luna, de la tierra espejo,
y del cielo resplandor,
Redondilla
1875
  en quien la noche se toca,
y se miran las estrellas,
si la luz que en ti y en ellas
infundo sol te provoca,
Romance (tirada)
  óyeme en la tierra Febo.

(Por lo alto un carro de plata; DIANA sentada en él con una media luna en el tocado.)

DIANA
1880
Ya te escucho, hermano mío;
¿qué tienes? ¿De quién te quejas?

FEBO
De dos monstruos, madre e hijo,
incendios de tierra y cielo,
que a tu frígido epiciclo
1885
solamente han perdonado.

DIANA
¿Qué te han hecho?

FEBO
Ese Cupido,
ese hermano de la muerte,
ese decrépito niño,
envidioso de que hiciese
1890
aquel celebrado tiro
con que di muerte a Fitón,
de Tesalia basilisco,
me hirió de amor de la hija
de Peneo, ilustre río,
1895
que huyendo de mí, transforman,
airados siempre conmigo,
los dioses en árbol; mira
si me quejo, si suspiro,
si lloro con justa causa;
1900
como a mi hermana, te pido,
si no remedio, venganza.

DIANA
Por esta luz que recibo,
Febo, de tus claros rayos,
y que doy por tantos siglos
1905
doce veces a los años,
que ha de hacer que el mal nacido
rapaz, por quien le aborrezca,
de amor se abrase a sí mismo.
Tú verás enamorado
1910
al Amor, nuevo prodigio
al mundo; que esta venganza
será por los mismos filos.
No hay dios que esté bien con él,
todos le han aborrecido;
1915
tú verás como le doy
con mi castidad castigo.
¿No sabe Venus, no sabe
que sus lascivos delitos
descubren mis castos rayos?
1920
Conmigo, Venus, conmigo.

FEBO
Pues prosigue tu carrera,
luna de los ojos míos;
pisen tus ruedas de plata
los celestiales zafiros;
1925
que ya se mira el Aurora
coronada de jacintos,
y las flores en los prados,
y las aves en los nidos,
hacen salva a su lucero
1930
con las hojas y los picos,
para que mi carro de oro
trueque por el griego el indio.

(Pasa el carro lo demás del teatro por lo alto, y acabe la jornada segunda.)

Jornada III

Sale CUPIDO.

CUPIDO
Lira
  ¿Qué venganza del cielo,
qué ira de sus dioses soberanos,
1935
con envidioso celo
del imperio que tengo en los humanos,
pena me dió tan nuevamente fiera,
que siendo el mismo Amor, de amores muera?
Lira
  Aves enamoradas,
1940
que destas selvas en el Buen Retiro,
o solas, o casadas,
no cantáis versos sin final suspiro,
y con ecos dulcísimos sonoros
amor y celos alternáis a coros;
Lira
1945
  fieras que las montañas
vivís en soledad, tal vez quejosas
de serlo mis hazañas,
faunos lascivos y silvestres diosas,
humor vital, vegetativas almas
1950
de tantos cedros, plátanos y palmas;
Lira
  Pastores deste prado,
que tantas veces abrasé de amores:
si hubiera yo pensado
lo que era yo, mis penas y rigores,
1955
con más piadoso afecto hubieran sido
en mataros de amor temiendo olvido.
Lira
  Tiré sin experiencia
de mi mismo dolor, que no sabía
de celos ni de ausencia;
1960
maté sin ver que se acercaba el día
de dar a todos tan cruel venganza,
que me abrasa de amor sin esperanza;
Lira
  cual suele en blanda cera
arder la luz y consumirse luego,
1965
en mi abrasada esfera
soy alimento de mi propio fuego,
siendo en la cera, que mi fin recela,
mi propio ardor el alma de la vela.
Lira
  Aves, fieras, pastores,
1970
una ninfa cruel, una pastora,
mata al Amor de amores;
ya no hay amor, ni mata, ni enamora:
Sirena es ya, Sirena prende y mata,
y siendo Amor con el amor ingrata.
Lira
1975
  Quebrar el arco quiero
en este tronco de mi mal testigo,
pues de mí propio muero:
yo me maté, yo fui traidor conmigo:
que en tanta confusión, en tanto abismo,
1980
yo mismo soy veneno de mí mismo.

(Sale FEBO.)

FEBO
Lira
  Quedo, señor Amor, blanda la mano;
que este laurel es mío,
que tiene vida y sentimiento humano;
¿no ve que maltratarle es desvarío?
1985
Si quiere enamorarle,
desde lejos podrá mejor tirarle;
Lira
  que darle con el arco es bajo modo
para el alma que cubre esa corteza,
que tuvo en vida celestial belleza,
1990
si con las flechas mata el mundo todo,
no mate con el arco bajamente;
abrase, tire, prenda, mas no afrente.
Lira
  Si no le supo herir cuando vivía,
¿por qué le hiere muerto?
1995
o le castiga porque no quería
ser más necia que fue.

CUPIDO
¡Desdicha mía!
Vete, Febo, con Dios.

FEBO
Esto le advierto:
Silva (tirada)
  respete mi laurel, que ya corona
césares, capitanes y poetas.
2000
¿Cómo no habla? ¿Cómo no blasona?

CUPIDO
Vete, Febo, por Dios, que mis saetas
te han vengado de mí; las que tiraba
se vuelven a mi pecho.

FEBO
¿Cómo ha sido?
O ¿quién te hurtó las flechas del aljaba?
2005
Ya soy tu amigo: cuéntame, Cupido,
tan grande novedad, que te prometo
sentir tus penas y guardar secreto.

CUPIDO
¿Piensas, Febo, que el alma no te miro?
¿Ahora vienes a engañarme, Febo?

FEBO
2010
De verte amar me admiro:
¿no eres tú Amor? ¡Qué prodigioso y nuevo
portento, amar Amor quien no le quiere!
¡Llorad, pastores, que el Amor se muere!

CUPIDO
¡Basta, Febo, no más; ya estás vengado!

FEBO
2015
Cuantos males me has hecho, me has pagado.
Ahora, ingrato Amor, verás quién eres,
pues que, siendo el Amor, de amores mueres.
¡Con qué traición mirabas,
con qué crueldad herías!
2020
¡Paga, villano Amor, el mal que has hecho!
Las saetas trocabas,
y a Dafne me rendías,
en cuya nieve se abrasó mi pecho;
ya quedo satisfecho
2025
de todos mis agravios
con verte, Amor, rendido;
mira de hoy más, Cupido,
cómo hieres los dioses y los sabios,
que tantas maldiciones
2030
alcanzaron castigo a tus traiciones.

(Vase.)

CUPIDO
¿Qué tal venganza he dado?
Aves, fieras, pastores,
venid a ver a Amor enamorado;
y dí los pasadores,
2035
el arco y la cadena,
a la bella Sirena;
ella mata de amores,
ella sola es amor, ella enamora;
della os guardad, pastores, desde ahora;
2040
que ya no soy Cupido,
sino el Amor, que fue de amor vencido.

(Sale VENUS.)

VENUS
Décima
  Amor, ¿de qué te lamentas?

CUPIDO
De mí mismo, aunque acertara
cuando de ti me quejara,
2045
que verme sin honra intentas.
¿Vienes a ver mis afrentas,
por dicha?

VENUS
Debes de estar
loco.

CUPIDO
Pudiera el pesar
enloquecerme de triste,
2050
porque tú sola pudiste
al Amor enamorar.

VENUS
Décima
  Pues ¿estáslo, Amor, de mí?

CUPIDO
Yo siempre de ti lo estoy,
mas hoy que venganza doy
2055
al mundo, no fue por ti.

VENUS
¿Quieres bien?

CUPIDO
Señora, sí;
y tú lo sabes mejor.

VENUS
Mientes, Amor, que en rigor,
por tus ardientes castigos
2060
¿quién tiene más enemigos
en cielo y tierra que Amor?
Décima
  ¿Nunca has visto en una voz
la gente de algún lugar
juntarse para matar
2065
un fiero animal feroz,
que contra su furia atroz,
de que a todos parte alcanza,
cuál con dardo, cuál con lanza,
cuál con alabarda sale,
2070
porque entre todos iguale
al agravio la venganza?
Décima
  Pues esto han hecho, contigo
los dioses, y yo pudiera,
pues no hay en Tesalia fiera
2075
como tú fuiste conmigo;
Marte en el cielo testigo,
como Adonis en el suelo:
pero puesto que recelo
la causa, dime quién es,
2080
para ayudarte después
a pedir piedad al cielo.

CUPIDO
Romancillo o endecha
  Dulce madre mía,
Lucero el mayor,
que del cielo esmalta
2085
su azul pabellón;
divino planeta,
celeste esplendor,
prólogo del día,
preludio del sol,
2090
a quien por benigna,
Júpiter le dio
del tercero cielo
la jurisdicción:
yo tuve con Febo,
2095
cuando, cazador,
con valiente brazo
dio muerte a Fitón,
la cuestión que sabes,
de que procedió
2100
el laurel de Dafne
con alma y sin voz,
quejóse a los dioses,
llamóme traidor;
no sé cuál de todos
2105
a todos vengó.
Hay una serrana,
destos valles flor,
gloria de su aldea,
de su prado honor,
2110
basilisco en vista,
humano y feroz,
ángel en belleza,
fiera en condición.
Nunca con tal risa
2115
las hojas abrió
la rosa al rocío
del primero albor,
cuando Abril la esmalta
del rojo arrebol,
2120
que ocultaba el Marzo
en verde botón:
parece que el cielo
jazmines tomó
para hacer al rostro
2125
cándido color.
Si pintar quisiera
tanta perfección,
recibiera agravio
su eterno pintor.
2130
Quien mira su brío,
dice con razón
que la primavera
por allí pasó.
Yo la vi una fiesta
2135
que al valle salió;
no sé qué me dijo,
prestéla atención;
que el oír al ver
siempre fue veloz.
2140
Miróme al descuido,
cuidado me dio;
que en viendo los ojos,
¡ay del corazón!
Reparando en ella,
2145
un helado ardor
discurrió mis venas
y la alma llegó.
Pregunté la causa
del nuevo vigor,
2150
respondióme el alma,
madre, que era yo;
de suerte, señora,
que yo mismo soy
el amor que tengo,
2155
pues muero de amor.
Nunca su ponzoña
al áspid mató,
como a mí me mata
mi propio dolor;
2160
del aljaba pienso
que se me cayó,
yendo a recostarme,
algún pasador,
y por este lado
2165
de suerte me hirió,
que Amor, que era uno,
se ha partido en dos,
a cuanto le digo,
me responde: «No»,
2170
porque todos dicen
que quiere un pastor;
como es igual suyo
presto se rindió,
que amores iguales
2175
verdaderos son;
tales partes tiene,
que celoso estoy;
que hay gustos que dejan
por un hombre, un dios.
2180
Ella viene, madre,
voyme de temor;
dile que me quiera
si tu hijo soy,
de mí no se queje
2185
ningún amador,
yo renuncio el arco,
madre, desde hoy;
Sirena le tenga,
que al Amor venció;
2190
madre, ya soy celos,
ya no soy Amor.

(Vase.)
(Salen SIRENA y SILVIA.)

VENUS
Redondilla
  Con justa razón se queja
Amor. ¡Qué gentil mujer!
Mas necia debe de ser
2195
si un dios por un hombre deja,
Redondilla
  que implica contradicción
ser amor y no le amar.

SILVIA
De hoy más te puedes llamar
vengadora, y con razón,
Redondilla
2200
  de las mujeres que amaron
y que mal pagadas fueron
pues que tus ojos rindieron
a quien a tantos negaron:
Redondilla
  notable dicha has tenido.

SIRENA
2205
Silvia, yo no estoy contenta,
porque, cuando el Amor sienta
que por Alcino le olvido,
Redondilla
  querrá, con desconfianza,
vengarse en los dos celoso.

SILVIA
2210
No hará; que en un poderoso
es bajeza la venganza.
Redondilla
  Si un hombre de gran fortuna
dos mil virtudes tuviese,
como vengativo fuese,
2215
no tiene virtud ninguna;
Redondilla
  que es ofensa del valor
el no saber perdonar.

SIRENA
Dirá Amor que es castigar
mi amor porque es dios de amor.
Redondilla
2220
  Ve, Silvia, y llámame a Alcino,
hable con mi padre luego,
que Amor, de sí mismo ciego,
podrá hacer un desatino;
Redondilla
  casémonos, que después
2225
él me guardará mejor.

SILVIA
Yo voy.

SIRENA
¿Qué me quiere Amor?
Si es amor, lo mismo es
Redondilla
  querer a quien he querido.

VENUS
A verte sola esperaba,
2230
menos arrogante y brava,
más amor, menos olvido;
Redondilla
  la madre del Amor soy,
Sirena, a quien tratas mal.

SIRENA
Yo, planeta celestial,
2235
en tu misma esfera estoy;
Redondilla
  no soy ninfa de Diana,
ni sus ejercicios sigo
por estas selvas.

VENUS
No digo
que no procedes humana
Redondilla
2240
  en querer a quien te quiere,
pero no de mejorarte,
pudiendo en más alta parte,
tu injusto desdén se infiere;
Redondilla
  si mi Cupido te adora,
2245
¿cómo ofendes su deidad
con ajena voluntad?

SIRENA
Antes presumo, señora,
Redondilla
  que le ofendiera en mudarme,
pues siendo amor verdadero,
2250
en sabiendo que a otro quiero,
podrá su ley castigarme.

VENUS
Redondilla
  ¿Serás la primer mujer
que a dos en un tiempo quiera?

SIRENA
Seré la mujer primera
2255
que a entrambos pueda querer;
Redondilla
  el amor ha de ser uno,
esto bien lo sabéis vos,
porque la que quiere a dos,
no quiere bien a ninguno.

VENUS
Redondilla
2260
  Poco sabes del papel
del amoroso teatro,
porque a dos, a tres y a cuatro
puede entretenerse en él.

SIRENA
Redondilla
  Entretener no es amar.

VENUS
2265
Pues no ames y entretén.

SIRENA
Quiero bien, y querer bien
nunca dio tanto lugar;
Redondilla
  que a la mujer que es dichosa
en querer quien la ha querido,
2270
no le ha de quedar sentido
para querer otra cosa.

VENUS
Redondilla
  Muchos galanes, señora,
acreditan la hermosura.

SIRENA
La mujer que honor procura
2275
sin buena fama, no es buena.

VENUS
Redondilla
  Nunca la verdad se infama;
la virtud ha de vencer.

SIRENA
¿Qué virtud puede tener
quien no tiene buena fama?

VENUS
Redondilla
2280
  A la virtud que es segura,
no ofenden injustos nombres.

SIRENA
En habiendo muchos hombres,
es oficio la hermosura.

VENUS
Redondilla
  ¡Qué bachillera cansada!

SIRENA
2285
Obrar bien no es hablar mal.

VENUS
Métete monja vestal.

SIRENA
¿Para qué si estoy casada?

VENUS
Redondilla
  No has de gozar lo que quieres.

(Vase.)

SIRENA
Será injusto tu rigor,
2290
o enemigos del honor,
mujeres para mujeres:
Redondilla
  ¡Qué consejos de una diosa!
¡Cuántas se pierden ansí!
(Voces de pastores, con silbos y estallidos de hondas.) (Dentro.)
¡Aquí, pastores, aquí!

SIRENA
2295
De todo estoy temerosa.
(Dentro.)
Romance (tirada)
  ¡Al lobo, al lobo, pastores!

(Salga BATO con pellejo de lobo atado al pescuezo, que le cubre las espaldas, y la cabeza metida por la suya.)

BATO
¡Qué desdicha! ¡Muerto vengo!
¿Adónde podré esconderme?

SIRENA
¡Ay, triste! Una fiera veo:
2300
¿Por adónde podré huir?

BATO
Por Dios, Sirena, te ruego
que me defiendas.

SIRENA
Él habla:
¡cielos, qué animal tan fiero!
Sátiro o fauno, ¿qué quieres?
2305
¿Tan presto te vengas, Venus?

BATO
Que no soy sastre ni macho.

SIRENA
¿Eres centauro?

BATO
¡Eso es bueno!
¿Yo cigarro?

SIRENA
Pues ¿quién eres?
¡Ay, Dios!

BATO
Un lobo moderno,
2310
que aun no estoy examinado.

SIRENA
¿Lobo? ¡Socorredme, cielos!
Venus le envía a matarme.

BATO
¿Qué viernes o qué embeleco?
Mírame bien, que yo soy;
2315
¿tengo, por dicha, otro gesto
del que tuve siendo Bato?

SIRENA
¡Ay, Bato! Perdona el miedo:
¿Podré tentarte la cara?
Él es, ¿qué dudo?

BATO
¿Tan presto
2320
me desconoces, Sirena?

SIRENA
El temor, Bato, es tan ciego,
que cree lo que imagina;
pero dime, ¿quién te ha puesto
desta suerte?

BATO
Amor, Sirena.

SIRENA
2325
¿Tú tienes amor?

BATO
¿No tengo
mis diez y nueve sentidos,
sin los demás movimientos?
¿No sabes que quiero a Silvia?
Díjome que por secreto
2330
viniese en forma de lobo;
que hay vecino que del sueño
se quitan por acechar
si hay en la calle requiebro.
Yo, Sirena, que no estaba
2335
ducho a ser lobo, el pellejo
que ves le quité a Diana,
porque me lo dijo Febo.
La Diosa, con el enojo,
cuando las cabañas entro,
2340
solicitó los pastores
de valles, montes y cerros:
juntáronse contra mí;
yo, como era lobo nuevo
y no sabía el oficio,
2345
en cuatro pies iba huyendo;
pero como no sabía,
apenas en pie me vieron,
huyeron, imaginando
que fuese algún dios mostrenco;
2350
porque hay en Arcadia tantos
que ya nos damos con ellos,
pues solamente no es dios
el que no tiene dinero.
De pedradas, finalmente,
2355
y mordeduras de perros,
que por poco me mataran,
tal he quedado, que creo
que soy lobo, y así voy
a llevarle su pellejo
2360
y pedir que me perdone;
que Amor, autor de embelecos,
tuvo la culpa de todo.

SIRENA
Él viene, y viene a buen tiempo:
pídele, Bato, justicia
2365
de Silvia.

BATO
Ya no me atrevo;
que como andan estos dioses
con tantos enojos, temo
que me convierta en gazapo,
o por ventura en vencejo;
2370
y conozco un arcabuz
que está en tirallos tan diestro,
que ha despoblado los aires,
y no se halla uno dellos
por un ojo de la cara:
2375
pues si en toro me convierto,
sin que lo sepa la muerte,
dará conmigo en el suelo.

(Vase.)
(Sale CUPIDO.)

CUPIDO
¡Oh, bellísima Sirena!
No sin causa tan amenos
2380
hallé los prados de Arcadia,
que obedientes florecieron
a la estampa de tus pies.
Pienso que mi madre Venus
habló ya contigo.

SIRENA
Aquí
2385
me dijo tu pensamiento;
yo le respondí que amaba
y que, amando, fuera yerro
culpable amar otro amor.
Dilo tú como maestro
2390
de amar, y como quien es
el legislador y dueño
desta universal razón;
di que sin culpa me siento,
pues tú fuiste quien de Alcino
2395
me enamoró; mas yo quiero
quererte si tú me das
la libertad para hacerlo.
Desenamórame, Amor.

CUPIDO
Si soy Amor, cómo puedo
2400
ser desamor? Ese oficio
hace la ausencia, los celos
o la ingratitud.

SIRENA
Pues todo
te ofrece el mismo remedio;
cánsate de verme ingrata,
2405
y pues celoso te veo
de Alcino, auséntate, Amor;
mas ¿cómo ignoras, con serlo,
que amor con amor se cura?
Quiere bien otro sujeto:
2410
podrá desenamorarte.

CUPIDO
Toma tú el mismo consejo,
y enamórate de mí:
verás cómo olvidas luego
a Alcino.

SIRENA
No puede ser,
2415
si no me quitas primero
el amor que tú me diste.

(Salen SILVIA y ALCINO.)

ALCINO
Mucho, Silvia, le agradezco
que quiera que hable a su padre;
que temo algún mal suceso
2420
como el de Dafne, que hoy lloran
con turbias aguas Peneo
y el Príncipe de Tesalia,
que emprendió su casamiento.

SILVIA
Ella, que te adora, Alcino,
2425
quiere poner tierra en medio
con casarse; que este Amor
anda en perseguirla necio,
cuanto ella en aborrecerle
discreta.

ALCINO
Detente. ¡Ay, cielo!
2430
¿No es Cupido aquel? ¡Ay, Silvia,
qué buen aborrecimiento!

(Amor y SIRENA juntos.)

SILVIA
Sí, pero yo diferencio
el hablar por accidente
de haber sido por conciertos.

ALCINO
2435
No, Silvia, en la selva solos;
si del mismo Amor no tengo
celos, ¿de quién quieres, Silvia,
que tenga en el mundo celos?

SIRENA
Amor, Alcino está allí;
2440
que no le demos, te ruego,
celos; que te doy palabra
de amarte en llegando el tiempo
de llevar a la montaña
el ganado, pues con esto
2445
y su ausencia habrá lugar.

CUPIDO
El capítulo primero
de amar, es obedecer;
yo me voy, y te obedezco.

(Vase.)

ALCINO
No sé cómo acierte a hablarla.

SIRENA
2450
Nunca tuve más deseo
de verte, mi Alcino.

ALCINO
Aparta
los brazos, detén el pecho;
que si en él ha entrado amor,
¿cómo podrán estar dentro
2455
dos amores? Muchos años
le goce; que yo no emprendo
competencia con los dioses:
ni soy Tifón ni Japeto.

SIRENA
¿Qué dices? ¿Estás en ti?

ALCINO
2460
En ti no estoy, que es lo cierto;
ni en mí, que, si en mí estuviera,
nunca viera lo que veo,
con los ojos no hay engaño;
adiós, que al monte me vuelvo:
2465
si bajare al prado, plega...

SIRENA
Bueno está sin juramento;
vete, pues gustas, Alcino,
de tratar con tal desprecio
a quien deja un dios por ti.

ALCINO
2470
¿Tú le dejas?

SIRENA
Yo le dejo.

ALCINO
¿Cómo, si le tienes?

SIRENA
¿Yo?

SILVIA
Buenos andáis de conceptos;
ea, Alcino, habla a Sirena.

ALCINO
¿Que la hable yo primero?

SILVIA
2475
Quédate ahí como él plega;
que se está el cielo riendo
de los amantes perjuros:
Sirena, no des con esto
venganza a Amor, da los brazos
2480
a Alcino.

SIRENA
¿Quién, yo primero?

SILVIA
¡Que venganzas tiene Amor
tan tiernas!

SIRENA
Yo no me vengo.

ALCINO
Pues si yo también me enojo.

SIRENA
Pues confiese, como es cierto,
2485
que yo no he tenido culpa.

ALCINO
Que soy tu esclavo confieso,
y que mis brazos te doy.

SIRENA
¡Ay, Alcino! ¡Ay, Dios! ¡Ay, muero!

(Estará de pies SIRENA en la trampa del teatro, y al abrazarse los dos, se hundirá SIRENA.)

ALCINO
Redondilla
  ¡Oh, Júpiter soberano!
2490
Sirena, Sirena, ¿quién
te lleva?

(Dentro SIRENA.)

SIRENA
¡Alcino!

ALCINO
¡Mi bien!
Pero ¿qué te llamo en vano?

SILVIA
Redondilla
  ¡Qué desdicha! Por aquí
se entró.

ALCINO
Seguiréla yo.

(Salga una fuente de agua hacia arriba.)

SILVIA
2495
En agua se convirtió.

ALCINO
Lo mismo será de mí,
Redondilla
  Sirena del alma mía;
agua son ya tus despojos,
pues hechos fuentes mis ojos,
2500
te harán, de hoy más, compañía;
Redondilla
  heroica hazaña de amor
convertir en agua el fuego,
por ver si en ella me anego;
más fue industria que valor:
Redondilla
2505
  vuélveme en agua, y tendremos
un mismo fin; vengarás
tu pecho; mas no, querrás
para que no nos juntemos.
Redondilla
  ¡Triste padre cuando oyere
2510
el suceso, y triste yo:
selvas, Sirena murió;
selvas, Alcino se muere!

(Vase.)

SILVIA
Romance (tirada)
  Airados están los dioses,
Arcadio, contra tus selvas.

(Sale BATO.)

BATO
2515
Aquí está Silvia, alahé;
que, aunque nunca Amor se venga,
me lo ha de pagar ahora.
Pues Silvia, ¿es buena conciencia
que me pongas por quererte
2520
en hábitos que me muerdan
cuantos perros tiene el monte,
que los hay de mil maneras,
invisibles y visibles?

SILVIA
¡Ay, Bato, que desas quejas
2525
no es tiempo ahora! Cupido,
viendo inútiles sus flechas,
convirtió a Sirena en agua.

BATO
¿Tenemos otra lobera?

SILVIA
Pluguiera a Dios: por aquí,
2530
Bato, asoma la cabeza;
verás qué fuente tan linda.

BATO
Mas qué, ¿me arrojas en ella?

SILVIA
¿Estas lágrimas son burla?

(Sale una llama de fuego.)

BATO
Voy a verla. ¡Que me queman,
2535
que me abrasan!

SILVIA
¿No era fuente?

BATO
Chamuscóme las guedejas.

(Cae un lienzo de lo alto en forma de palacio, que dejándolos en el teatro a los dos, cubre todo el monte.)

SILVIA
¡Ay, Bato! ¿Quién por el aire,
sin que los cuerpos lo sientan,
nos ha traído a esta casa?

BATO
2540
Silvia, tú eres hechicera;
que desde aquello del lobo,
no es posible que no seas
o la hija del Sil, Circe,
o la de Colchos, Medea.

SILVIA
2545
¿Yo? ¿Cómo si estoy sin mí?
Ni ¿qué encantadora hubiera
que formara este palacio?

BATO
Las columnas que sustentan
la machina son de jaspe
2550
y de mil preciosas piedras.

SILVIA
Locos debemos de estar,
porque por aquella puerta,
si no es engaño o es sueño,
salen Cupido y Sirena.

BATO
2555
¡Sirena está viva! Júpiter
con bien me vuelva a mi tierra,
que desde lo del pellejo
ande, como ánima en pena.

(Salen CUPIDO y SIRENA, y criados que les ponen sillas.)

CUPIDO
Décima
  Sirena, yo soy Amor;
2560
no temas, yo vivo aquí,
todo lo que ves, fingí
de celos de tu pastor.

SIRENA
Justo ha sido mi temor,
dulce Cupido, hasta verte;
2565
que fuera venganza fuerte
e indigna de tu poder,
por querer y no querer
darme tan injusta muerte.

CUPIDO
Décima
  Siéntate.

SIRENA
Dime quién son
2570
los que te sirven aquí.

CUPIDO
Los celos, que van tras mí,
linces en toda traición,
la fineza, la ocasión,
la esperanza y la mudanza.

SIRENA
2575
Buen criado la esperanza.

CUPIDO
Y entre éstos, con plaza igual,
los que siempre sirven mal.

SIRENA
¿Quién?

CUPIDO
La ausencia y la venganza;
Décima
  mas por que segura estés,
2580
llega, Silvia; llega, Bato.

SIRENA
Serán los dos en retrato.

CUPIDO
Serán los mismos que ves.

BATO
Danos, señora, los pies.

SILVIA
Y en albricias de tu vida,
2585
que yo los brazos te pida.

BATO
Estoy de contento loco.

CUPIDO
¡Hola! ¡Mientras duermo un poco,
aperciban la comida.

BATO
Décima
  Esta sí que es buena casa;
2590
que sin comer no hay placer,
porque hay dios que sin comer
toda la vida se pasa.

SILVIA
Nunca del Amor fue escasa
la mano; aquí comerás
2595
ambrosía.

BATO
Por jamás
supe yo que era ambrosía:
di que me den ollería,
que de eso conozco más.

SIRENA
Décima
  Quedóse dormido Amor.

SILVIA
2600
Debe de andar desvelado:
cuando tiene el bien hallado,
duerme un amante mejor.

BATO
Por allí suena rumor.

(Baja DIANA por el aire.)

DIANA
De esta suerte, mi venganza
2605
a Venus y a Amor alcanza.

SIRENA
¡Ay, Dios! ¿Quién me lleva?

DIANA
Yo.

(Asiendo DIANA a SIRENA, vuelan juntas.)

BATO
Silvia, todo se mudó.

SILVIA
Todo es venganza y mudanza.

(El palacio se sube arriba, y queda descubierto el monte.)

CUPIDO
Décima
  ¿Qué es eso, Sirena mía?

BATO
2610
¿Cuál Sirena? Aquí bajó
quien volando la llevó
por adonde nace el día.

SILVIA
En la cabeza traía
una luna plateada.

CUPIDO
2615
¿Qué es esto, Diana airada?
¿En fe de tu castidad
te atreves a mi deidad?
¿Ya no estabas bien vengada?
Décima
  ¡Vive el cielo, que has de arder
2620
de amores de Endimión,
si tanta contemplación
poderosa puede ser!
Estos deben de tener
la culpa por no avisarme.
2625
¡Matarlos quiero y matarme!

BATO
¡Huye, Silvia, que está loco!

SILVIA
¡Muerta soy!

(Huyen los dos.)

CUPIDO
¡No lo estoy poco
de amor y de no vengarme!
Décima
  Bien se conoce que ha sido
2630
venganza de cielo y tierra
este rigor, esta guerra,
este desdén, este olvido:
¿Yo rendido, yo vencido,
yo celoso y despreciado?
2635
¿Quién hubiera imaginado?
O ¿cómo pudiera ser
que el mundo llegara a ver
el Amor enamorado?
Décima
  Conjurados contra mí
2640
los dioses, dieron lugar
que se pudiese vengar
Diana y Febo de mí:
poder y nombre perdí;
veneno tan abrasado;
2645
mas fuerte fue quien me ha dado
que Amor de mi propio amor,
soy, para pena mayor,
el Amor enamorado.
Décima
  Montes, la locura mía
2650
crece en venganza de Febo
y aunque en el amor no es nuevo,
no era yo quien le tenía:
yo le daba y repartía,
quedándome descuidado,
2655
y hoy tengo, sin ser amado,
el amor que a todos di,
para que se viese en mí
el Amor enamorado.
Décima
  Si de la muerte el rigor
2660
mata, la muerte no muere,
lo mismo de amor se infiere
¿cómo muere Amor de amor?
Mas ¿de qué sirve el furor,
si no voy desesperado
2665
a vengarme del cuidado
que mi propio amor me da?
guardaos, mortales, que va
el Amor enamorado.

(Vase.)
(Salen FEBO y DIANA.)

FEBO
Silva (tirada)
  Estoy agradecido,
2670
bellísima Diana,
del castigo que has dado justamente
al bárbaro Cupido,
no sólo yo, mas cuanto de la humana
historia el mundo reconoce y siente.

DIANA
2675
Febo, la novedad del accidente
de amor le vuelve loco.

FEBO
Para lo que merece, todo es poco.

DIANA
Lo que importa es casar los dos amantes,
que puede ser que intente un desvarío
2680
en los que menos pueden.

(Salen LISENO, viejo, padre de SIRENA, y ALCINO.)

LISENO
Mis lágrimas, Alcino, son bastantes
a vencer la corriente deste río
cuando las suyas por su Dafne exceden
las ondas desa mar.

ALCINO
Si de Sirena,
2685
Liseno, hubieras visto la desdicha,
más fuera tu dolor, mayor tu pena.

LISENO
¿Soy fiera yo, por dicha,
de los montes rifeos?
¿Serán más eficaces tus deseos
2690
que la naturaleza?
Yo lamento, mi ser, tú su belleza:
¿qué amor, que sentimiento
puede igualar a un padre?

ALCINO
El de su esposo,
pues concertado ya mi casamiento,
2695
la pierdo con un fin tan lastimoso.

LISENO
Piadoso el cielo fuera,
si el cuerpo de Sirena me dejara,
que a un mármol consagrara,
donde sus honras fúnebres hiciera
2700
con llanto del Arcadia; mas el cielo
aun no me quiso dar este consuelo.

DIANA
El vi ejo padre me enternece, Febo.

FEBO
Diana, pues con él viene su esposo,
antes que algún engaño intente nuevo
2705
el ofendido Amor, será forzoso
que llegue el desengaño.

DIANA
Lo que es razón intentas.

FEBO
Liseno.

LISENO
Febo ilustre.

FEBO
¿Qué lamentas?

LISENO
A Sirena, mi hija, que me ha muerto
2710
con un traidor engaño,
por tu venganza, Amor.

FEBO
Sirena vive.

ALCINO
¿Cómo, si yo la vi morir?

FEBO
Sí es cierto
los brazos le apercibe,
y tú de esposo la dichosa mano,
2715
que fue de Amor el pensamiento vano.

(Abriéndose el templo de DIANA, se ve a SIRENA en él.)

LISENO
Romance (tirada)
  Pastores destas riberas
que visteis mi tierno llanto,
venid a ver mi alegría:
¡Sirena vive!

SILVIA
Lisardo,
2720
Jacinta, ¡corred, llegad!

(Los pastores y pastoras salen con instrumentos, y SILVIA y BATO.)

BATO
¿De quién ha sido el milagro?

LISENO
De Febo y Diana.

BATO
Quisiera
echarme a los pies de entrambos,
ya que ayer se me perdió
2725
una borrica en el prado:
por ventura sabrán della,
y yo les daré su hallazgo.

(Cantan los MÚSICOS.)

MÚSICOS
Vivan Febo y Diana,
gocen sus rayos,
2730
y Sirena y Alcino
se den las manos.

(En este baile y relinchos entren VENUS y CUPIDO, y los aparten.)

CUPIDO
Eso no, mientras yo tengo
imperio de los humanos
corazones: Amor soy,
2735
que vengo a vengar mi agravio.

VENUS
Y yo soy Venus, Diana;
que si los dos sois hermanos,
Cupido es mi hijo.

DIANA
Venus,
los dos quedarán casados
2740
porque es justo; vete a Chipre,
que son intentos bastardos
de la autoridad de dioses.

VENUS
¿Tú conmigo?

FEBO
¡Venus, paso!
¡Mi hermana es Luna en el cielo!

VENUS
2745
¿Qué importa, si es el más bajo?

FEBO
En el centro Proserpina,
Diana en selvas y campos.

BATO
Temo que se han de matar,
que ya aperciben los arcos.

SILVIA
2750
¡Ay, Bato! ¡El cielo se rompe!
¡Todo es trueno, todo es rayos!

(En este ruido baje en un águila JÚPITER.)

JÚPITER
Dioses, ¿queréis, por ventura,
con tan recios desagravios,
desconcertar la armonía
2755
de los cielos soberanos?
Tú, Venus, ¿desde el tercero
quieres oponerte al cuarto
Príncipe y Rey de la luz
del estrellado teatro?

VENUS
2760
Yo, señor, desde aquí digo
que mi hijo y yo dejamos
a tu arbitrio la sentencia.

JÚPITER
Si Febo por tus engaños,
Amor, a Dafne perdió,
2765
la razón, a quien han dado
nombre de alma de la ley,
dice que es derecho llano
que Amor no goce a Sirena.

ALCINO
Como de Júpiter santo
2770
es la sentencia.

CUPIDO
No importa;
de él y de todos aguardo
vengarme presto.

ALCINO
Yo sea,
Sirena mía, entretanto
tu esposo, y vénguese Amor.

BATO
2775
Señor Jopiter sagrado,
antes que se vuelva al cielo
en ese buitre volando,
mande a Silvia que me quiera.

JÚPITER
¡Silvia!

SILVIA
¡Señor!

JÚPITER
¡Quiere a Bato!

SILVIA
2780
Yo te obedezco.

FEBO
Y aquí,
divino planeta cuarto,
Luna, madre de otro sol,
que gocéis por muchos años,
dé fin en vuestro servicio
El Amor enamorado.