Félix Lope de Vega y Carpio Lope de Vega y Carpio, Félix

AMAR COMO SE HA DE AMAR




Autoría: Probable
Texto utilizado para esta edición digital:
Cotarelo y Mori, Emilio (Ed.), Obras de Lope de Vega, III, Madrid, RAE, 1917, pp.181-213.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Barreda, Cristina (Artelope)

Elenco

DON PEDRO DE CARDONA
DON JUAN, su hermano
CLARINDA, princesa
RICARDA, dama
JULIA, villana
villano
RUGERO, caballero
LUCINDO, criado
EL CONDE ROBERTO

Jornada I

Salen don Pedro y don Juan

DON JUAN
Décima
¿Fuese el rey?

DON PEDRO
Ya se partió
para castigar el rey
de Nápoles al Virrey,
que con Cicilia se alzó;
5
pero dicen que salió,
para estorbarle el castigo,
su rebelado enemigo
con otra famosa armada.

DON JUAN
Será, de su infame espada,
10
el mar sepulcro y castigo.

DON PEDRO
Décima
Yo, con quedarme, he quedado
corrido, aunque no le niego,
a mi amor, por ser tan ciego
el contento que me ha dado;
15
que a su Consejo de Estado
lo mejor es acudir:
todo es servir, si es servir
al dueño de mis enojos,
sin ver sus hermosos ojos,
20
es imposible vivir.
Décima
Estoy de suerte, don Juan,
muerte y abrasado en ellos,
que en mirallos o en perdellos
mi vida o mi muerte están.
25
Que vida y muerte me dan,
porque de una misma suerte
la vida en muerte convierte,
la muerte convierte en vida.
¡Ricarda, Hermosa homicida,
30
dulce vida y dulce muerte!
Décima
No son mal agradecidos
mis servicios ni deseos,
mas temo que mis paseos
han llegado a los oídos
35
del conde, su padre, asidos
a unos celos, pues, airado,
de Nápoles la ha llevado
a su quinta, en cuya ausencia
me tiene amor sin paciencia,
40
celoso y desesperado.
Décima
Allí está Ricarda agora;
allí borda con sus pies
el verde campo; allí es
para sus estados Flora;
45
allí amanece mi aurora;
allí viste los corales
del agua de sus cristales
ninfas de sus fuentes irías,
siendo las lágrimas mías
50
a sus corrientes iguales.
Décima
Allí, con pastoras rudas,
dilata sus pensamientos,
y a sus celosos acentos
responden las selvas mudas.
55
Yo muero en celosas dudas
y envidio las soledades,
que no hay cortes, ni ciudades,
ni repúblicas mayores
que en soledades de amores
60
corresponder voluntades.

DON JUAN
Décima
Para verla en esa quinta
vanos estorbos condenas,
pues de Nápoles apenas
está una milla distinta.
65
Amor, que imposibles pinta,
fácil es al más cobarde.
¿Cómo te hiela y te arde?
Vamos, don Pedro, al aldea,
que no hay gloria que lo sea,
70
ni bien, cuando llega tarde.
Décima
Su padre, ¿qué puede hacer,
si invención no ha de faltar
para que puedas entrar?

DON PEDRO
Pues ¿qué invención puede haber
75
si a mí me ha de conocer?

DON JUAN
Hacer perdido un halcón
y entrar con esta ocasión
a ver el sol que te abrasa,
que yo buscaré la casa
80
con bastante información.

DON PEDRO
Décima
Ser hombre tan principal
obliga a respetos tales.

DON JUAN
Pocos tiene el reino iguales;
el conde no admite igual.
85
Del peligro más mortal
tu pecho esté satisfecho.

DON PEDRO
Ninguno, don Juan, sospecho.
Pero vamos sin temor
donde se temple el rigor
90
con que amor me abrasa el pecho.

Sale Clarinda.

CLARINDA
Décima
Don Pedro, seáis bien venido.

DON PEDRO
Para serviros, señora.
De la Armanda vengo agora
de no embarcarme, corrido.
95
Preceto del rey ha sido
que, por pariente, de honor
seré escudero mayor
de vuestra alteza estos días.

CLARINDA
¿Tantas horas?

DON PEDRO
Que son mías,
100
mi sangre dice y mi amor.

DON JUAN
Décima
Lo mismo me manda a mí,
como de don Pedro hermano.
Dadme a besar esa mano.

CLARINDA
No, primo, no estéis ansí.
105
¿Cómo va el rey?

DON PEDRO
Yo le vi,
Clarinda, trocar la arena
al agua de naves llena,
por vengarse con más furia
que Agamenón, por la injuria
110
de la ya robada Elena.
Décima
¡Ay de él si en el mar le topa,
donde guardándole está!

CLARINDA
En fin, ¿él navega ya?

DON PEDRO
Y con la fortuna en popa,
115
corre con la flor de Europa
desde el partir vencedores,
y pareciendo [en] colores
las naves, güertos pensiles,
montes las velas sutiles
120
y los gallardetes flores.
Décima
Presto en Cicilia estarán,
si antes la armada enemiga
a pelear no le obliga:
tan prósperamente van.

CLARINDA
125
Id a descansar.

DON JUAN
No harán
resistencia a su valor.

CLARINDA
Mucho siento que un traidor
castigue el rey en persona.

DON PEDRO
Señora, el valor le abona
130
no a piedad como el valor.

Vase don Pedro y don Juan.

CLARINDA
Romance (tirada)
¡Oh! ¡Cuánto a la voluntad
tirana de nuestros pechos
esta guerra se parece
a que se parte Manfredo!
135
Si a gobernar los sentidos
le envía el entendimiento,
donde era justo que fuera
la razón, virrey discreto,
sírvese de los oídos,
140
del gusto y los ojos luego,
ministros siempre engañados
y tan pocas veces cuerdos.
Ven los ojos una cosa
que agrada al gusto, tan presto
145
los guía, y al punto caen
porque van entrambos ciegos.
Oyen también los oídos,
siempre al alma lisonjeros,
rebélanse a la razón
150
y la voluntad con ellos.
Al entendimiento, ingratos,
levántanse con el reino,
como agora con ser rey
el de Cicilia soberbio,
155
y con ser el albedrio
tal que no admite por dueño
al mismo Dios, rinde el alma
a los deleites del cuerpo.
De Barcelona a ser rey
160
vino a Nápoles don Pedro,
hijo segundo del conde,
si bien en valor primero.
Con la cautela de primo
envió mi entendimiento
165
a gobernar mis sentidos,
siempre a la razón sujetos,
la voluntad, que rebelde
e ingrata a su justo imperio,
con su reino se levanta
170
tirana del alma y de ellos.
Quiérole bien, no me paga;
pero castigar no puedo
mi voluntad, como el rey,
que estoy rendida al silencio.
175
Con mis favores le obligo
por que sepa que le quiero;
mas no parecen favores,
que van en sombra de deudos.
Desdicha de las mujeres,
180
que, siendo su amor más tierno,
han de aguardar a que un hombre
entienda su pensamiento.
Con la libertad que llega
un hombre, necio o discreto,
185
a decir a una mujer
su amor o su pensamiento;
y los que ella, si los tiene,
que también puede tenellos,
porque en razón de ser hombres
190
son los hombres más perfectos,
que he de buscar de invenciones,
de fábricas y de enredos,
dándole risa a los ojos,
que suelen ser lengua en ellos,
195
no porque no nos entiendan,
que antes piensan muchos necios,
cuando miramos sus faltas,
que nos perdemos por ellos.
Pero quien ve que le miran
200
sus gracias, no sus defectos,
y no lo entiende, es señal
que no quiere agradecello.
Ansí es don Pedro conmigo,
que, no entenderme fingiendo,
205
no corresponde a mi amor
ni ve en mis ojos mi fuego.
Mas ¿qué importa que ellos hablen
si no quiere ver en ellos
las palabras que le dicen
210
mis amorosos deseos?
Pues no acierta en despreciarme
sabiendo la acción que tengo
a Nápoles, y que en Francia
o España casarme puedo.
215
Pero no quiero culparle,
culpar mis estrellas quiero.
Pero ¿quién podrá ablandallas,
que son diamantes del cielo?

Vase. Salen Ricarda y Julia.

JULIA
Redondilla
Tu padre trujo la nueva.

RICARDA
220
¡Ay de mí! Julia, ¿qué haré,
que ya por el alma sé
que el rey a don Pedro lleva?
Redondilla
Porque haciendo esta jornada
aún a pensar no me atrevo
225
que un deudo suyo y mancebo
no le ofreciese la espada.
Redondilla
Él y su hermano habrán ido
en la armada, claro está.
No veré a don Pedro ya.

JULIA
230
¿Qué dices?

RICARDA
Pierdo el sentido.

JULIA
Redondilla
Deja que saber se pueda.

RICARDA
Cuando un rey hace jornada
infame queda la espada
que entre las damas se queda.

JULIA
Redondilla
235
Don Pedro no se ha quedado.
Antes, no tienes razón
si importa a la sucesión
y gobierno del Estado.

RICARDA
Redondilla
Bien dices ¡guárdete el cielo!
240
que en tan muertas esperanzas
con una palabra alcanzas
tan imposible consuelo.
Redondilla
Pedro es de sangre real;
pero no se me acordaba
245
de Clarinda, que aún faltaba
mayor mal a tanto mal.

JULIA
Redondilla
Son desconfianzas vanas,
que, aunque labradora soy,
tal vez los oídos doy
250
a las cosas cortesanas.
Redondilla
El rey la quiere casar
con rey, que no con pariente,
ni es posible que ella intente
lo que es imposible amar.
Redondilla
255
Don Pedro no puede ser
competidor de dos reyes.

RICARDA
Amor establece leyes
como rey de más poder.
Redondilla
No trato de reino aquí,
260
de Clarinda trato yo.

JULIA
¿Celos Clarinda te dio?
Si el sol los tiene de ti.
Redondilla
Mal siente de lo que sientes.
Demás, que hacelle favor
265
es parentesco y no [no] amor.

RICARDA
Poco sabes de parientes.
Redondilla
Dicen que es de sangre amor,
pues el que se funda en ella,
Julia, con poca centella
270
encenderá su calor.
Redondilla
Parentesco ya es sospechas
de amor que no es menester,
que amor, en amar y en ver,
pierde tiempo y gasta flechas.

JULIA
Redondilla
275
Riñendo a unos cortesanos
viene Turín.

RICARDA
¿Quién serán?

Sale Turín, villano, don Pedro y don Juan.

TURÍN
¡Voto al sol! Si no se van.

RICARDA
(¡Ay, Julia, los dos hermanos!)

DON PEDRO
Redondilla
Buen hombre, ¿sabéis quién soy?

TURÍN
280
¿Tengo yo de preguntar
quién son si los veo entrar
adonde por guarda estoy?

DON PEDRO
Redondilla
Si un azor ha entrado aquí,
¿es mucho que un caballero
285
entre a buscarle, grosero?

TURÍN
¿Grosero yo?

DON PEDRO
Sí.

TURÍN
¿Yo?

DON PEDRO
Sí.

TURÍN
Redondilla
¿Es porque delgado os veis?

RICARDA
¿Qué es eso Turín?

TURÍN
Señora,
esos hidalgos, que agora
290
se han entrado, como veis,
Redondilla
que diz que vienen buscando
un azor que aquí se entró.

RICARDA
¿Aquí azor?

DON PEDRO
Presumo yo
que hacia aquí vino volando:
Redondilla
295
que allí vuela si le lanza
para hacer la presa amor,
de la mano del favor
al viento de la esperanza.
Redondilla
Palomas bravas sospecho
300
que en esta torre se crían;
como siempre, se desvían
de la ciudad, y del pecho.
Redondilla
La armada del rey dejé
para entretenerme aquí,
305
supuesto que me ofrecí,
finalmente, me quedé.
Redondilla
Casi de esas verdes lomas
perdí el azor; pero ya
se lo agradezco si está
310
entre tan bellas palomas.
Redondilla
¡Dichoso si las alcanza!

TURÍN
Pues no diga desatinos,
que aquí hallará palominos
al viento de la esperanza.
Redondilla
315
Y esas ficomolosías
sepa que las entendemos,
aunque el caletre templemos
al sol y a las raíces frías,
Redondilla
y salga luego de aquí,
320
no le sienta mi señor.

RICARDA
Déjale buscar su azor.

TURÍN
Si le busca, no hable ansí.

JULIA
Redondilla
¿No ves que es uso de la Corte?

TURÍN
Si tales usos prefieres,
325
bien hilarán las mujeres.

JULIA
¿Y no es bien que te reporte
Redondilla
el ver que lo es mi señora?

TURÍN
Y aun de verla reportada
entiendo...

JULIA
No entiendas nada.

TURÍN
330
Que es ella la cazadora
Redondilla
y este algún palomo duende.

JULIA
¡Calla, bestia!

TURÍN
Pues, tomad,
si hablan...

JULIA
En la ciudad
se usa.

TURÍN
Yo ansí lo entiendo.
Redondilla
335
De la primera ciudad
del mundo presumo yo
que se inventó y se causó
esta hermandad y amistad,
Redondilla
¡ira de Dios! y después
340
habían de hacer ensartar
aljófar, pues en la mar
no habían puesto los pies.
Redondilla
Y ansí, por Eva y Adán,
después de largas edades,
345
tiene un rey tantas ciudades
cuantos dos juntos están.
Redondilla
Mas dime, ¿qué puede ser?
¿Entretiénesme tú, acaso,
para que éste, aunque de paso,
350
dé un bocado al alcacer?
Redondilla
¡La verdad!

JULIA
¡Qué malicioso!

DON PEDRO
Ahora venid a buscar
mi azor, que os quiero dar
hallazgo.

TURÍN
Y será forzoso.
Redondilla
355
Pero, en fin, ¿qué me daréis
por que no vuelva tan presto?

DON PEDRO
Esto os quiero dar.

TURÍN
¿Qué es esto?

DON PEDRO
Allá, después, lo veréis.

TURÍN
Redondilla
Voime, y Dios os dé salud,
360
aunque ya sois barragán,
que averiguar lo que dan
de gracia es ingratitud.
Redondilla
Ello tiene buen sonido,
linda bolsa, y con caireles;
365
mas ¿si son los cascabeles
del azor que habéis perdido?

Vase.

DON JUAN
Redondilla
Mal villano.

DON PEDRO
¡Qué, peor!
No me espanto que admirada
estéis, que en esta jornada
370
falté a mi propio valor.
Redondilla
No quiso el rey, en diciendo:
“No vais, de esto tengo gusto.”

RICARDA
Eso solamente es justo.
yo, mi bien, sólo pretendo
Redondilla
375
no perderos de mis ojos.

DON PEDRO
Pues por que no me perdáis,
¿por qué, mi sol, no excusáis
los vuestros y mis enojos?
Redondilla
Vuestro padre os ha traído
380
a esta quinta; ¿no es perderos
dejar de veros, si veros
puedo esta noche escondido
Redondilla
y muchas que vos queráis?

RICARDA
¡Ay, Pedro! que la ocasión
385
ha hecho al amor ladrón.

DON PEDRO
Bien decís, bien me culpáis.
Redondilla
¿Qué riqueza como vos,
tan preciosa y singular
ha puesto en la tierra y mar
390
el gran artífice Dios?
Redondilla
¿Qué perlas ni qué zafiros,
qué corales que han hurtado
más de una vez que han llegado
a esos labios mis suspiros?
Redondilla
395
¿Qué diamantes semejantes
al valor, no a la dureza,
si os cortó naturaleza
de una mina de diamantes?
Redondilla
Aquellas deidades de oro
400
que adoró la antigüedad
adoro yo con verdad,
que imagen con alma adoro;
Redondilla
pero si palabra os doy
de enfrenar tanto el deseo
405
que aún no mire lo que veo...

RICARDA
No importa, que mujer soy
Redondilla
que sabré , si la quebráis,
castigar cualquier locura.
En aquella cuadra obscura
410
que enfrente de ésta miráis,
Redondilla
entrad con aquesta llave.

DON PEDRO
Beso la estampa preciosa
de esos pies, Ricarda hermosa.

DON JUAN
Roberto es noble y es grave;
Redondilla
415
témele.

DON PEDRO
Vamos, don Juan.

DON JUAN
¿A qué camina tu intento?

DON PEDRO
Cuando pare en casamiento,
¿qué les doy que no me dan?

Vanse.

JULIA
Redondilla
¡Brava determinación!

RICARDA
420
En lo que soy me confío.

JULIA
De confianzas me río
cuando llega la ocasión;
Redondilla
que he visto muchos agravios
en quien se resiste y niega
425
cuando el enemigo llega
a poner cerco a los labios.

Sale Turín.

TURÍN
Romance (tirada)
Yo no sé si aquesta torre
cría palomas mostrencas,
que todos cuantos rincones
430
tiene he mirado muy cerca,
y no he visto halcón ni azor.
Plega a Dios que azar no sea,
porque de azores a azares
pienso que hay sola una letra.
435
Al gallinero bajé,
que hay azores que se ceban
en gallinas cuando faltan
perdices, y, andando entre ellas,
pensé, como ya anochece,
440
que era el gallo y las pigüelas
los garzones, y al asirle,
todas las hallé doncellas.
Comenzaron tales voces,
que el mastín, pensando que eran
445
ladrones, entró furioso
y agarrome de una pierna,
de suerte que vengo cojo.
Yo te aseguro que sean
bien menester los doblones.

JULIA
450
¿Luego ya los viste?

TURÍN
Fuera
bestia si no los mirara.
¿No has visto tú con la priesa
que un médico sin mirar
recibe cualquier moneda,
455
y después, puesto en la mula,
registra la faltriquera
para ver lo que le han dado?
Pues aquello mesmo piensa
que hice al darme la bolsa;
460
pero al salir allá fuera
abrila y vi...

JULIA
Di verdad.

TURÍN
Cien priscos de la moneda
que baten viejos que casan
con mozas.

JULIA
Necia experiencia.
465
Parte conmigo.

TURÍN
Será
después que mi mujer seas,
si son bienes gananciales.

JULIA
Buena disculpa.

TURÍN
Rebuena,
Pero aquellos caballeros,
470
¿dónde están?

JULIA
Dieron la vuelta
a Nápoles.

TURÍN
¿Qué me dices?
Déjame, Julia, que vea
si alguna pluma del ala
de nuestra paloma llevan.

RICARDA
475
Después de allá te tardaste,
Turín, en hacer la cuenta
de los doblones, me miras.

TURÍN
No te espantes de su fuerza.
Gracias a Dios, toda estás
480
como antes que ellos vinieran.
Ojos, nariz, boca y manos;
pues ¿qué quieres, si te quedas
tan entera como estabas?

RICARDA
Ven, Julia, para que sepas
485
lo que has de hacer.

JULIA
Ya te entiendo.
Descuida de cama y mesa.

Vanse.

TURÍN
Gran cosa es tener dineros,
y mucho mayor que sean
las mujeres tan dichosas.
490
¿Es posible que por vellas
den los hombres de una vez
lo que puede ser hacienda
de un labrador como yo,
y que como están se quedan?
495
A las velas se parecen,
que, aunque otras muchas se enciendan
no pierden la luz que tienen
hasta que, en fin, como velas,
el tiempo las va gastando.
500
Ya de ser rico me pesa.
¿Qué compraré? ¿Que seré?
De esta vez Julia me ruega,
¿o qué habrá de casamientos?
Revuelta andará la aldea.
505
¡Qué gentil hombre seré!
¡Qué discreto! ¡Qué nobleza
será la mía! ¡Qué amigos
tendré al lado y a la mesa!
Hoy me llamo don Turín,
510
desde hoy me visto de seda.

Vase. Sale Rugero y Lucindo.

RUGERO
Quintilla
Fuerza fue de estrellas mías.
Amo, Lucindo, a Ricarda.

LUCINDO
Pase con justas porfías,
quien tal esperanza aguarda,
515
tales noches, tales días.

RUGERO
Quintilla
Es peregrina hermosura.
Pensé tenella segura
si don Pedro se ausentaba,
porque entonces no pensaba
520
en pensar tener ventura.
Quintilla
Cuanto el pensamiento yerra.
Lucindo, se ha vuelto en mí,
y los engaños que encierra.
Quedose don Pedro aquí.
525
No fue don Pedro a la guerra.
Quintilla
Pero ya que está Ricarda
donde Roberto la guarda,
tan lejos de la ciudad,
más premio mi voluntad
530
y más esperanza aguarda.
Quintilla
Yo vine aquí de secreto,
donde, si lugar me dan,
las dichas que me prometo
me dice amor que tendrán
535
mis esperanzas efeto.
Quintilla
Ayer fue el primero día
donde, sin verme, la vi,
que al verde prado salía
tan bella, que presumí
540
que entonces amanecía.
Quintilla
Sentada en el verde suelo
detuvo un manso arroyuelo
el cristal, porque pensó,
como ella en él se miró,
545
que se retrataba el cielo,
Quintilla
donde los verdes pinceles
de Flora cuadros hacían.
Sus manos, aunque crueles,
azucenas parecían
550
entre los rojos claveles.
Quintilla
Mas después, suspensa, en calma,
y en los corales la palma,
perlas bañaron sus ojos.
Quien llora sin darle enojos
555
algo le han hecho en el alma.
Quintilla
¡Ay, Dios! ¡Quién lágrimas tales
pudiera en el agua ver!
¡Qué dichas hubiera iguales
a poderse conocer
560
sus perlas en sus cristales!
Quintilla
Con esto, sacó un papel
y, suspirando ¡ay tirano
amor! y leyendo en él
se le cayó de la mano
565
y quiso correr tras él;
Quintilla
pero el agua, entre la espuma
de un remanso, le escondió.
Fuese, busquele y, en suma,
le hallé; le enjugué, y me dio
570
estos versos de su pluma.
Soneto
“Un pajarillo el niño amor tenía
atado a un hilo de oro, y sus colores
miraba más contento, haciendo amores
en lenguaje de niño le decía.
575
Mas la fácil prisión rompiendo un día,
se fue con otros pájaros mayores.
Lloró el amor, y díjole: “No llores,
”Venus, que a risa y no a dolor movía.
”Que también eres tú pájaro en mano
580
”y te vas de la mano velozmente,
”ingrato al hilo de oro y la mano.”
¡Ay, Dios! Mi dulce pájaro, detente,
que si te vas será esperarte en vano;
tú por el aire y yo llorando ausente.”

LUCINDO
Quintilla
585
¡Bravo amor! ¿Por quién serán
los versos?

RUGERO
No son por mí;
pero agora te dirán
estos que yo respondí
que injustos celos me dan.
Soneto
590
“Dejaste, ingrata, divertida, en vano
caer de un arroyuelo en la corriente
este blanco papel, que el diligente
cristal pensó que era tu blanca mano.
A ruego de mis celos, más humano,
595
me dio el papel, que de mi pecho ardiente
secó el calor, porque tu sol ausente
huyó al ocaso de su luz tirano.
Entre espumas hallé lo que tu pluma
a su pájaro escribe, y mis desvelos
600
quieren que celos de tu amor presuma.
Ya es fuego el agua, y no es milagro ¡oh, cielos!
si la madre de amor nació de espuma,
que de ella salgan tan ardientes celos.

LUCINDO
Quintilla
Respondiste a la ocasión
605
enamorado y discreto.

RUGERO
Versos de su mano son.

LUCINDO
¿Fuese el pájaro, en efeto?
¿Fuese ya tu pretensión?

RUGERO
Quintilla
Volver quiero a la ciudad
610
por ver si don Pedro intenta
proseguir su voluntad.

LUCINDO
Cuanto el papel me contenta,
me entristece si es verdad.

LUCINDO
Quintilla
Qué haré yo, perdido y ciego?
615
Extraño desasosiego
amor en mis celos fragua,
pues matando el fuego al agua
salió del agua mi fuego.

Vanse. Salen Ricarda, Julia y Turín.

RICARDA
Quintilla
Lo que tiene malo amor
620
es que ha menester terceros.

TURÍN
No seremos los primeros
que hayan dado en ese error;
Quintilla
demás, que es líndo camino
para privar con señores.

RICARDA
625
No temo amor, temo amores.

JULIA
Si él jura, ¿no es desatino,
Quintilla
señora, no le creer?

RICARDA
Julia, no me temo a mí;
pero yo seré quien fui
630
o aquí dejaré de ser.
Quintilla
Para cuando te enamores,
ten cuenta que es más temor,
no el tener a un hombre amor,
sino el oír sus amores.
Quintilla
635
Ve por él.

JULIA
Ya voy por él.

Vase.

RICARDA
Tú no te vayas de aquí.

TURÍN
¿Y él respetarame a mí?

RICARDA
¿No ha de haber vergüenza en él?
Quintilla
Si estás delante es forzoso
640
que honestamente se aparte.

TURÍN
Hoy seréis Venus y Marte,
y yo el Sátiro envidioso.

Salen don Pedro, don Juan y Julia.

DON PEDRO
Quintilla
No acierto si no me guías.

JULIA
Aquí mi señora está.

DON PEDRO
645
Porque esto del sol no es ya
como las verdades mías.

TURÍN
Quintilla
Si no acierta su mercé
llevarele de la mano.

JULIA
(Blando estás, Turín hermano.

TURÍN
650
Tales doblones mamé.)

DON PEDRO
Romance (tirada)
Señora mía.

RICARDA
Mi bien.

DON PEDRO
¿Es este vuestro aposento?

RICARDA
Una antecámara es
adonde tocarme suelo.

DON PEDRO
655
¿Qué, aún no he merecido ver,
debajo del juramento,
vuestra cama? ¡Qué crueldad!

TURÍN
(¿Julia?

JULIA
Qué.

TURÍN
Novios tenemos.

DON PEDRO
No lo creas, que Ricarda
660
es valiente mujer.

TURÍN
Creo
que las más valientes son
las que se rinden más presto.)

DON PEDRO
¿No traerán luz?

RICARDA
¿No es bastante
la que veis?

DON PEDRO
Está muy lejos
665
aquella que allí fuera arde.
Quisiera prestalle fuego.

TURÍN
(¿Luz pide? ¡Qué necio amante!)

DENTRO
¡Hola criados! ¿Qué es esto?
¿Sileno? ¿Aurelio? ¿Tebandro?

RICARDA
670
¡Mi padre!

TURÍN
¡Malo!

DON PEDRO
¿Qué haremos?

RICARDA
Habrá sentido el ruido,
llamó, no le respondieron,
vistiose y viene.

DON PEDRO
Ya es tarde
para prevenir remedio.
675
Pondreme detrás de ti.

Sale Roberto.

ROBERTO
Pues ¿cómo cuando yo duermo
hay este ruido? ¿Eres tú?

RICARDA
Yo soy.

ROBERTO
¿qué es esto?

RICARDA
Era un juego
que inventó Turín.

ROBERTO
¡Desvía!

RICARDA
680
Tienes tan liviano sueño...

ROBERTO
Que estoy mirando por ti
la imagen de mi desprecio.
Ya tiene tu honor dos caras.
¿Cómo es esto, caballero?

TURÍN
685
(¡Pescole!)

DON PEDRO
¿Sabéis quién soy?

ROBERTO
Ya será fuerza el saberlo,
y no llamando criados.
Valor en las venas tengo.
Vos no podéis ser el rey,
690
y soy el conde Roberto.

RICARDA
(Llama, Turín, a su hermano.

TURÍN
El viene.) ¿Don Juan?

DON JUAN
Teneos.

ROBERTO
¿Más enemigos? ¿Quién sois?
Para todos tengo esfuerzo.
695
¿Ninguno saca la espada?
¿Es por ventura desprecio?

DON JUAN
Yo soy don Juan de Cardona.

DON PEDRO
Y yo su hermano don Pedro.

ROBERTO
¡Don Pedro! ¿Vos en mi casa?

DON PEDRO
700
Confieso el atrevimiento.
Del conde de Barcelona
soy hijo.

ROBERTO
Yo soy su deudo.

DON PEDRO
Dadme tres días no más
para tomar cierto acuerdo
705
sin salir de vuestra casa,
que os doy palabra al fin de ellos
casarme, si no lo impide
algún extraño suceso.

ROBERTO
De vuestro mucho valor,
710
señor, estoy satisfecho.

RICARDA
(Yo estoy temblando.)

DON PEDRO
(¿Don Juan?

DON JUAN
¿Qué quieres?

DON PEDRO
¿Cómo podremos
entretener a Clarinda?

DON JUAN
Envía un valiente ciervo,
715
o jabalí presentado;
di que tus manos le han muerto
en estos rudos peñascos,
y que en esta quinta o pueblo,
fugitivo a los despachos,
720
quieres descansar entre ellos.

DON PEDRO
Bien dices.

DON JUAN
Advierte, pues,
que ya te espera tu suegro.

DON PEDRO
¡Quién me lo dijera ayer!)

ROBERTO
¿No venís, señor don Pedro?

DON PEDRO
725
Aquí tenéis un esclavo.

ROBERTO
Nací para serlo vuestro.

JULIA
(¿Qué te parece, Turín?

TURÍN
Que son estos casamientos
necedades con enojos
730
para arrepentirse presto.)

Vase. Sale Clarinda y Rugero)))

RUGERO
Redondilla
¿No ha tenido vuestra alteza
nuevas del rey, mi señor?

CLARINDA
Tiéneme amor y temor
llena de mortal tristeza,
Redondilla
735
porque temer es amar.

RUGERO
Ya sé que teme quien ama.

CLARINDA
Espántome de la fama,
que, como ave, pasa el mar.

RUGERO
Redondilla
No quiso dar este cargo
740
a quien le pudo servir.

CLARINDA
Persuadiome con decir
que no era el viaje largo;
Redondilla
que mejor vengar pudiera
agravios de su persona
745
si don Pedro de Cardona
o su hermano don Juan fuera,
Redondilla
valerosos catalanes
que le están sirviendo aquí.

RUGERO
Que los dejó, presumí,
750
en Nápoles por galanes;
Redondilla
y ansí dicen que pasea
don Pedro cierta señora
que solicita y adora,
que mira, escribe y desea,
Redondilla
755
y tan hermosa y gallarda,
que por ella pienso yo
que a su opinión se atrevió,
¡tanto el amor acobarda!

CLARINDA
Redondilla
Habla, Rugero, mejor,
760
que el rey le ha dejado aquí
para darme honor a mí.

RUGERO
¿No es esto hablar en su honor?

CLARINDA
Redondilla
No, porque no le tuvieras
tú, que en Nápoles estás,
765
si la culpa que le das
en ti mismo conocieras.
Redondilla
Vete, y ese desvarío
emplea en quien es tu igual.

RUGERO
Señora, en tratarme mal
770
aprendes del rey, tu tío;
Redondilla
que yo respeto a Cardona
como ilustre caballero.

CLARINDA
Pues eso has de hacer, Rugero.

RUGERO
Dame la mano y perdona.

Sale Lucindo.

LUCINDO
Redondilla
775
No sé si por bien o por mal
te acierte a dar unas nuevas.

CLARINDA
Que por bien o mal te atrevas
es fuerza, Lucindo, igual
Redondilla
que ni con el bien me alegras,
780
ni el mal mayor se imagina.

LUCINDO
Una nave a la marina,
cubierta de velas negras,
Redondilla
se va acercando tan triste,
que aun desde lejos asombra.

CLARINDA
785
Si en las tragedias hay sombra,
¿cómo al principio la viste?
Redondilla
Vayan a saber lo que es.

RUGERO
¿Habrá, por dicha traído
al rebelado vencido
790
para ponelle a tus pies?
Vanse. Salen don Pedro, don Juan, Ricarda, Roberto, Turín y Músicos.
Redondilla
Músicos“Don Pedro y Ricarda
hoy se desposan,
porque viva la gala
de los Cardonas.”

ROBERTO
Romance (tirada)
795
El regocijo, don Pedro,
no era digno de esta fiesta,
pero es conforme al secreto
y a los campos de su aldea.
Señores tuvo esta casa
800
cuyas memorias eternas
honraron tantos blasones
que esos mármoles conservan,
mas ninguno como vos.

DON PEDRO
Antes de vuestra excelencia
805
recibe mi casa honor,
y ansí don Juan confiesa.

ROBERTO
Pésame de no tener
otra hija, con quien tuviera
dos yernos tan principales.

DON JUAN
810
A mi mucho más me pesa,
con envidia de mi hermano,
pues vuestra ilustre nobleza
sé yo que al conde, mi padre,
añadir valor pudiera
815
y a la casa de Cardona.

JULIA
Mirad si queréis que venga
quien os ha de dar las manos.

DON JUAN
Venga muy enhorabuena.

Dentro ruido.

ROBERTO
¡Hola! ¿Qué ruido es aquéste?

JULIA
820
Será gente de la aldea
que habrá venido a la boda.

TURÍN
De una carroza se apean
caballeros de la corte.

DON PEDRO
(Prisión ¡vive Dios! es ésta
825
si lo ha sentido Clarinda.
Ya no hay qué hacer, juntos llegan.)

Sale Lucindo, Rugero y Criados.

RUGERO
¿Adónde decís que está?

RICARDA
(¡Qué desdicha! ¡No viniera
después de estar yo casada!)

LUCINDO
830
Denos los pies vuestra alteza.

DON PEDRO
Caballeros, ¿qué es aquesto?

RUGERO
La embajada más discreta
es en las dichas la priesa.
Venció Manfredo la guerra,
835
pero costole su vida.
En su testamento deja
a Clarinda, su sobrina,
el reino. Clarinda reina,
y por marido te elige
840
para que reines con ella.
De Nápoles y Cicilia
eres rey.

DON PEDRO
¡Extrañas nuevas!

ROBERTO
Aquel que vos la pedistes
primero la mano os besa.

DON PEDRO
845
No acierto, ¡por Dios!, Roberto,
turbado, a daros respuesta.

DON JUAN
¿Qué respuesta si eres rey
de Nápoles, aunque hubieras
dado la mano a Ricarda?
850
Haz mercedes y no seas
ingrato al cielo. ¿Qué miras?
¿Qué estás pensando? ¿Qué esperas?

DON PEDRO
De ciertos ojos don Juan,
estoy mirando unas perlas,
855
que se pudieran dejar
reinos e imperios por ellas.

DON JUAN
No es tiempo de desatinos,
mira que rompen las puertas
gente que viene a buscarte.

DON PEDRO
860
Señora, el tiempo me fuerza...
No acierto a hablarte... Ya ves
que menos causa no fuera
poderosa a tanto amor.
No respondas, no enternezcas
865
mis ojos. ¡Adiós! ¡Adiós!-
Roberto, para que vengas
a la corte, como es justo,
conmigo, quiero que seas
de Nápoles condestable.

ROBERTO
870
A ser rey en mi comienzas.

DON PEDRO
Sea Almirante mi hermano;
Rugero mi guarda tenga,
y sea mi secretario
Lucindo, que quien hoy queda
875
sin mí, no se puede dar
la fortuna que quisiera.

TURÍN
Ya que todos dais barato,
dadnos siquiera paciencia
para sentir el perderos.

DON PEDRO
880
Turín, conforme a tus prendas,
pide, si quieres mudar,
costumbre y hábito.

TURÍN
Fuera
mudar hábito y costumbre
mudar la naturaleza.
885
De jardinero en palacio
quiero servir.

DON PEDRO
Pues comienza
por flores, que no serán
sin fruto. Adiós, que me esperan.
¡Adiós!

TURÍN
Todos van con él.

JULIA
890
Como a quien pierde nos dejan.
Señora, no estés ansí.

RICARDA
¡Ay, Julia! ¿Quién hay que crea
tal desdicha en tanta dicha?
¿Esto es amor?

TURÍN
(Será fuerza
895
ir a servir.)

RICARDA
¡Ay, ingrato!
¡Ay de mí, me quedo muerta!
¿Para qué cantaron, Julia,
cuando mi fortuna adversa
acechaba mis venturas
900
para dar vuelta a la rueda:
Romancillo o endecha
“Don Pedro y Ricarda
hoy se desposan
porque viva la gala
de los Cardonas?”
Romance (tirada)
905
Mentira fue, pues no fue.

JULIA
Señora, tú eres discreta.

TURÍN
Déjala, Julia, que llore.

RICARDA
Mejor fuera que dijera:
Romancillo o endecha
“Ricarda y don Pedro
910
ya no se casan,
porque pueden dos reinos
más que las almas.”

Da fin la primera jornada de la gran comedia de Amar como se ha de amar.

Jornada II

Salen Clarinda y Lucindo.

CLARINDA
Décima
¿Ansí pagas tanto amor,
Lucindo, al muerto Manfredo?

LUCINDO
915
Señora, obligado quedo
a su pasado favor;
pero ya el rey, mi señor,
nos tiene más obligados.

CLARINDA
Aún no estamos desposados;
920
la dispensación no viene.

LUCINDO
Ya es don Pedro rey, ya tiene
la corona y los criados.

CLARINDA
Décima
Pues ¿qué le ofrece saber
si son ciertos mis recelos?

LUCINDO
925
Quien aumentase tus celos,
¿qué servicio puede hacer
ni al rey ni a ti?

CLARINDA
No es querer
dar a don Pedro disgusto.

LUCINDO
¿Y parécete que es justo,
930
aun antes de desposaros,
con estos celos, quitaros
a él el centro y a ti el gusto?

CLARINDA
Décima
Pues ¿qué puedo yo pensar
si cuando me está mirando
935
el rey está suspirando
y apenas me acierta a hablar,
y el no hablarme y suspirar
en vivos celos me abrasa?
Yo he de saber lo que pasa.
940
No suspire si me mira,
porque ninguno suspira
por lo que tiene en su casa.

LUCINDO
Décima
No es tenerte desearte;
pues hasta que estéis casados
945
habéis de andar recatados
y él suspirando mirarte.

CLARINDA
Si en la más oculta parte
que estemos tiene paciencia
dándole mi amor licencia,
950
no diga que amor se llama
quien de los brazos que ama
no prueba la resistencia.
Décima
¿Qué deidad me considera?
Di; ¿qué mano me ha pedido?
955
Que en fe de ser mi marido
tomar mi mano pudiera.
La dispensación espera...
Disculpas del rey, en vano,
que hasta tomar una mano,
960
si yo he de ser su mujer,
no pienso que es menester
el Pontífice Romano.

LUCINDO
Décima
¿No repara vuestra alteza
en que le guarda el decoro?

CLARINDA
965
¿Qué decoro, si le adoro
y me ofende su tibieza?
Dame tú que la belleza
de quien yo pienso no amara,
que yo sé si me guardara
970
el decoro que hasta aquí,
y por lo que tiene en mí
como ausente suspirara.
Décima
Si él me tuviera afición
yo sé que amor es tan llano,
975
que para más que la mano
le diera dispensación.
Achaques, Lucindo, son
de otros ajenos empleos,
que no tomar sin rodeos
980
manos que licencia dan,
pues aun los labios no están
seguros de los deseos.
Décima
Don Pedro es rey porque yo
me quise casar con él;
985
mas no tan rey si es cruel,
que antes del “sí” haya un “no”.
Donde la nueva le halló
me dicen que se casaba,
pues ¿para qué me engañaba
990
si para aquella ocasión
no aguardó dispensación
y las manos le tomaba?

Sale don Pedro y don Juan.

DON JUAN
Redondilla
Sí tú procedes ansí,
en grande peligro estás.

DON PEDRO
995
¡Ay, don Juan, no puedo más,
que vive otro dueño en mí!

DON JUAN
Redondilla
No hay ley en esa porfía
que te pueda disculpar,
pues no te puede faltar
1000
la ley de la cortesía.
Redondilla
Habla a la Reina de modo
que la hablaras cuando fueras
quien fuiste. ¿No consideras
que puede perderse todo?
Redondilla
1005
Advierte que, aunque eres rey,
mientras que no estás casado
tienes el reino prestado,
y no habrá en el mundo ley,
Redondilla
si te le quiere quitar,
1010
para que reines sin ella.

DON PEDRO
Si yo me esfuerzo a querella,
¿de qué me puedes culpar?
Redondilla
Deseo que sus enojos
cesen.

DON JUAN
Pues ¿qué te acordaba?

DON PEDRO
1015
Que se me pone Ricarda
entre la lengua y los ojos.

DON JUAN
Redondilla
Que no hay Ricarda, señor,
sino reinar y vivir.

DON PEDRO
Mas ¿quién lo puede decir
1020
sino quien no tiene amor?

DON JUAN
Redondilla
Aquí está.

DON PEDRO
¡Señora mía!

DON JUAN
(Aquesto sí que no cuesta
nada.)

DON PEDRO
¿Qué tristeza es esta?

CLARINDA
Tengo yo más alegría.

DON PEDRO
Redondilla
1025
¿Quién, señora, como vos
tan alegre puede estar?

CLARINDA
Mucho me pienso alegrar
cuando reinemos los dos.
Redondilla
Agora me da cuidado
1030
el ver tanta dilación.

DON PEDRO
Tardar la dispensación
no poco, mi bien, me ha dado.
Redondilla
Estoy muy agradecido
de que vuestra alteza sienta
1035
que tarde. (Apenas se alienta
el alma, todo es fingido.)
Redondilla
Mas si quiere vuestra alteza,
vaya a Roma el Almirante;
no ha hecho el cielo diamante
1040
que se iguale a mi firmeza
Redondilla
(Apenas acierto a hablar.)

CLARINDA
No estará tan descuidado
el que a su cargo ha tomado
el hacella despachar.

DON PEDRO
Redondilla
1045
Siento que el bien no poseo,
señora, que espero en vos,
(No lo siento ¡vive Dios!,
que lo contrario deseo.)
Redondilla
porque no pienso alegrarme
1050
hasta que despacho tenga.
(Plega a Dios que nunca venga,
si el venir ha de matarme.)

Sale Rugero.

RUGERO
Redondilla
Decillo a su alteza quiero,
aunque ser embajador
1055
de sus celos, dice amor
que no es justo.

CLARINDA
¿Qué hay, Rugero?

RUGERO
Redondilla
La hija del condestable
la mano quiere besar
de vuestra alteza.

CLARINDA
Pesar,
1060
para mis celos notable,
Redondilla
que estuviese el rey aquí.

DON JUAN
(Vete, señor, que Ricarda
viene.

DON PEDRO
¿Cómo, si la aguarda
el alma, y si no la vi
Redondilla
1065
después que fui desdichado
en ser rey?

DON JUAN
Vete, señor.

DON PEDRO
Antes el irme es error
que parecerá cuidado.)

Sale Ricarda de luto, y criados.

RICARDA
Redondilla
Dé la mano vuestra alteza
1070
a Ricarda.

CLARINDA
¿A quién?

RICARDA
A quien
viene a dalle el parabién...

DON PEDRO
(¡Qué hermosura! ¡Qué belleza!)

RICARDA
Redondilla
Del reino y del nuevo estado.

CLARINDA
Dádselo primero al rey.

RICARDA
1075
A vos es más justa ley,
pues que vos se lo habéis dado.

CLARINDA
Redondilla
Andad, andad, que os espera.

RICARDA
Iré, pues vos lo mandáis
y la mano me negáis,
1080
que dármela justo fuera.-
Redondilla
Deme, señor, vuestra alteza
la mano.

DON PEDRO
(Seáis bien venida,
pues con vos viene mi vida.)

DON JUAN
(Advierte con la tristeza
Redondilla
1085
que está la Reina mirando.

DON PEDRO
No sé, Almirante, de mí.

DON JUAN
Vete al instante de aquí,
que te mira suspirando.)

DON PEDRO
Redondilla
¿Habéis besado la mano
1090
a la Reina, mi señora?

RICARDA
Pedila a su alteza agora...,

DON JUAN
(Vete, pues.

DON PEDRO
Déjame, hermano.)

RICARDA
Redondilla
Y díjome que primero
os la pidiese.

DON PEDRO
No es justo.

DON JUAN
1095
(No le des este disgusto.)

DON PEDRO
(Mi bien, como os quise os quiero.)
Redondilla
Id, Ricarda, enhorabuena,
que yo me voy, y besad
la mano a su alteza. ¡Alzad!
1100
¡Alzad! (¡Qué notable pena!)

Vase el rey y don Juan.

RICARDA
Redondilla
No quiso darme la mano
el rey sin que a vos primero
os la besase.

CLARINDA
No quiero
que sea el rey tan cortesano,
Redondilla
1105
ni dárosla a vos, Ricarda,
que me habéis dado en los ojos
muchas maneras de enojos.
¿Una mujer tan gallarda
Redondilla
viene a dar el parabién
1110
de un casamiento y de un reino
con luto? Mas yo no reino
para vos.

RICARDA
Pues ¿para quién?

CLARINDA
Redondilla
Vos lo sabéis, y estad cierta
que se pudiera excusar
1115
el luto, si no es pesar
de alguna esperanza muerta.
Redondilla
De que vos la hayáis tenido
no tengo la culpa yo,
sino quien os dijo el “no”
1120
después del “sí” prometido.
Redondilla
Habiéndome de casar,
hice elección de mi primo
porque sus partes estimo
como dignas de estimar.
Redondilla
1125
Y porque este pensamiento
casi siempre se evitase,
no tuve quien me avisase
de aquel vuestro atrevimiento.
Redondilla
No sé si fue deslealtad,
1130
porque como ya reinaba,
a encubrirme comenzaba
la lisonja, la verdad.
Redondilla
Ya don Pedro de Cardona
reina, ya don Pedro es mío,
1135
no traigáis, que es desvarío,
más luto por su persona;
Redondilla
que, antes, si le habéis querido,
su bien os ha de alegrar,
porque no os ha de faltar,
1140
cuando vos queráis, marido.
Redondilla
Indicios son excesivos
enlutaros de esa suerte,
porque es desear la muerte
traer luto por los vivos.
Redondilla
1145
Vos sois hermosa y gallarda,
poned los ojos en quien
os merezca y quiera bien,
y no más luto, Ricarda.
Redondilla
Pedro os quiso, [y ya] no es ley,
1150
aunque de él tengáis antojos,
que miréis con otros ojos
lo que va de Pedro a rey.
Redondilla
Que haciéndolo vos ansí,
hallaréis en mi favor,
1155
y si no, yo tengo amor
que sabrá volver por sí.

Vase Clarinda.

RICARDA
Soneto
¿A qué puede llegar mi desventura,
que aun no me dejan, Pedro de mis ojos,
licencia [de] dar tristes despojos
1160
al sentimiento que en mis ojos dura?
Manda el poder que te aborrezca y jura
vengar en mis cuidados sus enojos;
que sabe que no hay bien para mis ojos
como adorar de tu alma la hermosura.
1165
Piensa el poder quitarme, como es fuerte,
aquel amor que juntos profesamos;
mas con el alma quiero yo quererte.
Pedro, mi alma y yo te deseamos,
y los dos te queremos de tal suerte,
1170
que sola el alma y yo te idolatramos.

Sale don Pedro.

DON PEDRO
Romance (tirada)
Con los avisos del alma
a verte, Ricarda, vengo;
pienso que solos estamos,
válame el atrevimiento.
1175
¡Qué habrás pensado de mí!
¡Qué de cosas habrás hecho!
¡Qué de injurias habrás dicho!

RICARDA
¿Yo, mi bien? ¿Por qué? Teniendo
entendimiento, si amando
1180
hay quien tenga entendimiento,
no digo yo, señor mío,
que tú me pones desprecio,
que mal quisiera tu alma
quien no estimara tu cuerpo.
1185
Pero está cierto de mí
que de ti lo que más precio
es el alma y el valor
de tus altos pensamientos.
No estoy quejosa de ti,
1190
porque no es mi amor tan necio
que había de querer yo
que por mí dejes un reino.
Tener yo muchos quisiera
que darte, porque yo pienso
1195
que amar es solo querer
de lo que quiere el aumento.
Casos de fortuna son,
pero desdichas no fueron,
que más que, don Pedro, mío,
1200
te quiero yo rey ajeno.
No me puede a mí pesar,
mi señor, aunque te pierdo,
de verte rey, que es mi amor
único en ser verdadero.
1205
Tanto, que a tardar la nueva
y haberse hecho el casamiento,
te diera la misma noche
que me mataras consejo,
para que por la mañana,
1210
mi casamiento deshecho,
te casaras con Clarinda,
que, por quererte, la quiero,
y fueras rey como agora,
que, si de vivir me huelgo,
1215
es porque muerta no viera
que eres rey, como lo veo.
Que no te quiera me ha dicho;
mas perdone, que no puedo,
que, aunque es mi Reina y señora,
1220
en esto no la obedezco.
Amenazome, no importa,
señor mío, que prometo
a esos ojos, ya mis reyes,
que antes eran míos, don Pedro,
1225
que no dejaré de amarte
si me diesen más tormentos
que inventaron os tiranos
y sufrieron los sujetos.
Solo una vez quise, y esta,
1230
si es que alguna vida tengo,
será vuestra, porque el alma
no ha de tener otro dueño.

DON PEDRO
Tendrás vida, y la que tienes
mil años te guarde el cielo,
1235
único ejemplo de amor,
como de hermosura ejemplo.
¿Qué palabras me darán
mi amor y mi corto ingenio
para que el tuyo, mis ojos,
1240
pueda quedar satisfecho?
Mas ya ¿de qué han de servir
palabras que lleva el viento?
La obras para pagarte
son imposibles al pecho.
1245
Soy rey; por Clarinda soy
rey de Nápoles; no puedo
dejar de ser rey. ¿Qué haré,
pues ya como rey gobierno?
Pero todas las mujeres
1250
se gozan por casamiento.
Conozco la ley divina
y el santo yugo respeto;
pero leyes tiene amor
que disculpan tales yerros.
1255
No porque ya sea casado
seré el casado primero
que haya errado en esta parte.
Servirte, señora, quiero,
que no lo sabrá Clarinda
1260
siendo entre los dos secreto.
El almirante mi hermano
y Julia podrán saberlo,
y haré yo que venga tarde
la dispensación. Por esto,
1265
tú verás como te sirvo,
mis ojos, mis pensamientos,
que Clarinda fue una fiera
de mi fortuna, y yo creo
que podría ser faltarme
1270
y ser tú, como mi dueño,
Reina de Nápoles. Mira
qué loco está mi deseo.

RICARDA
No me has entendido bien.

DON PEDRO
¿Cómo?

RICARDA
Yo solo te quiero
1275
para ser galán del alma,
dejemos aparte al cuerpo.
Mi mano no ha de tocarte;
que a suspirar no me atrevo,
por que no llegue a tu rostro,
1280
en los suspiros, mi aliento.
Que, como suele mancharse,
con el aliento, un espejo,
lo mismo de mis suspiros,
cuando hablo contigo, temo.
1285
Si te besase la mano
como a rey, pienso de presto
limpiar mis labios, que tanto
temo el calor de tu fuego.
Y en no queriéndome ansí,
1290
vendremos a estar tan lejos
como la virtud del vicio,
como la tierra del cielo.

Vase.

DON PEDRO
Lira
¡Ay, rigurosa estrella!
¡Oh, pensamiento mío!
1295
¡Que viva en mármol frío
alma tan dulce y bella!
¿Podré vivir? ¡Ay, cielos!
Amor dice que sí, que no los celos.
Lira
¿Qué temen mis enojos?
1300
¿Qué poder ha tenido
que nunca más perdido
por tus divinos ojos,
ni alabe tan hermosa
de sus labios abril la pura rosa?
Lira
1305
¿Para qué son los reyes,
admirados respetos,
si han de vivir sujetos
a las comunes leyes?
Si amor no es tiranía,
1310
tu rey, tu amante soy, Ricarda mía.
Lira
Si a Platón has leído,
¿cómo dándote el alma
ha de quedarse en calma
el más rico sentido?
1315
Celos me das, que creo
que amor no sabe andar sin el deseo.

Sale Turín.

TURÍN
Redondilla
Aunque con justo temor
¡pardiez!, hasta acá me entré,
que aunque yo nunca estudié
1320
esto de ser labrador,
Redondilla
bien sé que hasta las coronas,
alto y sagrado lugar,
solemne pueden entrar
dos géneros de personas:
Redondilla
1325
locos o grandes señores.
Loco me han imaginado.
¡a la he! pues me han dejado
entrar en sus grandes rigores.
Redondilla
Mas ¿qué es esto? Tropecé
1330
con el rey. Vuélvome.

DON PEDRO
Espera,
Turín.

TURÍN
Mi nombre pudiera
solo tenerme, ¡a la he!
Redondilla
¿Cómo se halla su mercé
después que anda por acá?
1335
que ¡a la he! que por allá,
desde el día que se fue,
Redondilla
bien tristemente se pasa.

DON PEDRO
(Extraña cosa es amor:
que me alegra un labrador
1340
sólo porque es de su casa.)

TURÍN
Redondilla
Si su merced tiene espacio,
hablarle quiero.

DON PEDRO
Pues ¿no?

TURÍN
Su altura me proveyó,
un oficio de palacio,
Redondilla
1345
si se acuerda, allá en la aldea.
Vine a dar en esta traza,
y oí decir: “¡Plaza, plaza!”
a unos pico de librea.
Redondilla
Voy a la plaza pensado
1350
que allí me la habían de dar
el despacho para entrar,
y hanme hecho estar esperando.
Redondilla
Sin el oficio he venido.

DON PEDRO
Presto, Turín, entrarás;
1355
pero mira que no estás
en hábito muy pulido.
Redondilla
Más galán te has de poner.

TURÍN
Ansí estoy mejor, señor.

DON PEDRO
Pues el hábito mejor,
1360
¿qué estorbo te puede hacer?

TURÍN
Redondilla
Señor, estando yo ansí,
puesto que en palacio esté,
siempre lo que soy seré,
sin olvidar lo que fui.
Redondilla
1365
Sin esto, si acaso doy
en vuestra desgracia a estar,
vuelvo a mi propio lugar
y a ser lo mismo que soy.
Redondilla
Porque mucho sentiría
1370
quitarme calzos y cuera,
si, lo que el diabro no quiera,
os enfadase algún día.
Redondilla
Que los hombres de altos nombres,
cuando llegan a reinar,
1375
siempre se suelen quedar
con no sé qué de ser hombres.

DON PEDRO
Redondilla
Di, ¿eres villano?

TURÍN
Señor,
fue mi padre sacristán.

DON PEDRO
Señas tus palabras dan
1380
de su ingenio.

TURÍN
Fue el mayor
Redondilla
que tuvo nuestro lugar.
Lo que es órganos, hablaban
si sus manos los tocaban;
pues en llegando a cantar,
Redondilla
1385
¿qué Rudán le parecía?
¿Pues versos? Pudiera ser,
por los versos, Lucifer
si hubiera al cielo poesía.
Redondilla
Pues ¿en armas...?

DON PEDRO
Sería Marte.

TURÍN
1390
Y aun lunes.

DON PEDRO
Cierto que en ti
se retrató. Pero di,
¿Podré, como rey, fiarte
Redondilla
un pensamiento?

TURÍN
Señor,
como él sea al pecho igual,
1395
que si él cabe en mi sayal,
créeme que os tengo amor.

DON PEDRO
Redondilla
Bien sabes que yo me muero
por Ricarda, y que llegué
hasta casarme, que fue
1400
de amor el acto postrero.
Redondilla
También sabes la ocasión
por que dejé de casarme.

TURÍN
No es menester informarme.

DON PEDRO
Tales mis desdichas son,
Redondilla
1405
que con haberme querido
Ricarda y decir agora
que con el alma me adora,
y no ser yo su marido
Redondilla
por ser rey, que es la disculpa
1410
mayor que pudiera ser,
pues no reinar y lo ser
fuera temeraria culpa,
Redondilla
dice que no ha de ser mía
más que con el alma, y yo
1415
digo que mi amor llegó
a la misma cortesía.
Redondilla
Pero, celoso de ver
que a un rey se pueda negar
lo que pudiera llegar
1420
por ventura a merecer
Redondilla
teniendo menos valor
o siendo el mismo que fui,
consejo a amor le pedí
y de mí se burla amor,
Redondilla
1425
diciéndome que al poder
¿qué mujer se resistió?,
aunque le respondo yo
que es ángel y no mujer.
Redondilla
Pero dime, quien me viere
1430
hablar en seso contigo,
¿qué dijera?

TURÍN
Si conmigo
fuera discreto el que os viere,
Redondilla
dijera: “Aquel gran señor
sin duda está enamorado,
1435
pues habla con tal cuidado
con un pobre labrador.”
Redondilla
Y por mí, que soy tan poco,
hablar con vos mano a mano...

DON PEDRO
¿Qué dijera?

TURÍN
”Aquel villano,
1440
o es alcagüete o es loco.”
Redondilla
Mas de cuanto habláis aquí
solo he venido a entender
que os aconseja el poder
que me hagáis tercero a mí.
Redondilla
1445
¿Es esto?

DON PEDRO
No hay otro medio
como abrirme tú y guiarme
donde, con solo dejarme,
tengan mis penas remedio.
Redondilla
Que no es posible que sea
1450
mostrarme falsa afición
Ricarda sin ocasión
de que otros brazos desea.
Redondilla
Porque viéndome casado,
digo, que tan cerca estoy,
1455
de que un imposible soy
de su amoroso cuidado,
Redondilla
querrá casarse también,
y hasta entonces, con temor,
me muestra este falso amor.

TURÍN
1460
Bien decís y no haréis bien;
Redondilla
y perdoná al del sayal,
que casi nunca a los reyes,
puesto que truequen las leyes,
se les dice que hacen mal.
Redondilla
1465
Mas decidme: si os abriese,
¿soy traidor al condestable?
que vengo de razonable
gente, y si esto se supiese...

DON PEDRO
Redondilla
No, porque contra la ley
1470
nadie puede ser traidor,
y ejecutando en rigor
lo que le manda su rey.

TURÍN
Redondilla
Pues ¿a qué hora queréis
que os abra?

DON PEDRO
A las once.

TURÍN
Es hora
1475
que se acuesta mi señora.
Sin cáscara la hallaréis.

DON PEDRO
Redondilla
Vete, que la Reina viene,
y desde luego, Turín,
ven a servir al jardín.

Vase Turín. Sale Clarinda.

CLARINDA
1480
¿Quién a su alteza entretiene?

DON PEDRO
Redondilla
Señora, aquel jardinero,
que es hombre de buen humor,
me entretenía.

CLARINDA
Señor,
pediros consejo quiero
Redondilla
1485
para poder responder
a esta carta de una dama,
a quien engañó la fama,
como suele suceder,
Redondilla
de que tengo entendimiento.

DON PEDRO
1490
Ni la fama se engañó,
ni ella a la dama, que yo
tengo el mismo sentimiento.
Romance (tirada)
Pero ¿qué consejo os pide?

CLARINDA
Dice esta dama, casada,
1495
que su marido la olvida
y deja por otra dama.
La quejosa es poderosa,
y de tres cosas que halla
para remediar sus celos,
1500
me ha pedido en esta carta
cuál me parece mejor.
Yo, con la desconfianza
de mi juicio, he querido,
pues tengo del vuestro tanta,
1505
haceros esta consulta.

DON PEDRO
Puesto que el vuestro bastaba,
¿qué remedios son los tres?

CLARINDA
Son: casalla, desterralla
o matalla.

DON PEDRO
Los dos de ellos,
1510
mi señora, no me agradan.
(Perdido soy ¡vive Dios!,
que lo dice por Ricarda.
¡Ay, dulce Ricarda mía,
que en pasos tan tristes anda,
1515
por mi culpa, tu inocencia!
¡Qué necio he sido en dejalla!)

CLARINDA
¿Qué decís?

DON PEDRO
Estoy pensando
que desterralla es matalla
en la honra, si su padre
1520
es hombre que el reino manda,
y esto no se puede hacer
si no es con bastante causa,
que son las informaciones
por la mayor parte falsas.
1525
Si un celoso, un maldiciente,
da un memorial a una vara,
¿es bien que luego se crea?

CLARINDA
¿Luego no basta?

DON PEDRO
No basta,
ni se cumple con la ley
1530
de Dios ni del mundo.

CLARINDA
Basta.
Mucho os deben las mujeres.

DON PEDRO
Deseo, señora, honrallas.
Sin bastante información
yo no sentenciara causa,
1535
ni añadiera yo a las leyes
más penas de las que manda.
El juez no ha de quitar la honra,
y más cuando esta es tanta,
si no lo pide el delito
1540
y nuestra flaqueza, humana,
donde puede ser también
que tenga la misma fama;
que es matar esa mujer
maldad y bajeza clara,
1545
porque en celos de casados
se riñe, mas no se mata.

CLARINDA
¿Pues qué remedio ha de haber?

DON PEDRO
Muy buen remedio: casarla,
que, en efecto, su marido
1550
la sabrá guardar casada.

CLARINDA
Admito el consejo.

DON PEDRO
Es justo.

CLARINDA
Pero si es noble la dama,
¿con quién de los caballeros
que en Nápoles libres andan
1555
le diré yo que la case?

DON PEDRO
Señora, casarla basta,
sin darle también el nombre.

CLARINDA
Por mí, yo le aconsejara
que se la diera a Rugero,
1560
Capitán de nuestra guarda,
que pienso que la pretende.

DON PEDRO
Y yo pienso que os engañan,
que Rugero está casado.

CLARINDA
¿Rugero?

DON PEDRO
Sí, con Ricarda,
1565
la hija del condestable.
Mas por su padre se casan
solo con licencia mía.

CLARINDA
Pues si está casado, basta.

Vase.

DON PEDRO
Terceto
¿Ha sucedido caso semejante
1570
entre las penas del amor a alguno
por más que fuese desdichado amante?
Terceto
Con qué furor tan necio e importuno,
para sus celos, mi consejo aguarda
y quiere que de tres elija uno.
Terceto
1575
¡Ay, inocente y mísera Ricarda,
qué de penas padeces por quererme!

Sale Rugero.

RUGERO
A punto le diréis que esté la guarda

DON PEDRO
Terceto
Tú has venido, Rugero, a socorrerme,
si no te vio la Reina cuando entraste.

RUGERO
1580
Pienso, señor, que fue imposible el verme.

DON PEDRO
Terceto
Si no te habló, y alguna vez amaste,
Rugero, y lo que son celos supiste,
entonces a Clarinda disculpaste.
Terceto
Celos la tienen sospechosa y triste.
1585
Si te pregunta que si estás casado
y si a Ricarda la palabra diste,
Terceto
di que en secreto la palabra has dado,
que quiero asegurarla de esta suerte.

RUGERO
Si entiende quien escucha con cuidado,
Terceto
1590
está seguro que a servirte acierte.
Sus celos y tu amor tengo en cuidado.

DON PEDRO
Lo que me importa sosegarla advierte.

Vase.

RUGERO
Terceto
Celos; si algunas veces ofendidos
fuisteis de mí, formando mal conceto
1595
de vuestros pensamientos atrevidos;
Terceto
si os llamé del amor bastardo efeto;
si, celoso también, dije que fuistes
cobarde presunción, temor inquieto;
Terceto
agora digo que de amor nacistes,
1600
legítimos y dignos de alabanza,
pues a mis penas esperanzas distes.
Terceto
Estando tan perdida mi esperanza,
que no pensé jamás que a ver volviera
mi tormenta de amor tanta bonanza.
Terceto
1605
¿Qué no alcanza de amor quien firme espera?
Yo fundaré sobre este pensamiento
del rey tal edificio, que me quiera
la causa celestial de mi tormento.

Sale Clarinda.

CLARINDA
Quintilla
A buena ocasión veniste,
1610
Rugero, que he deseado
hablarte.

RUGERO
¿De qué anda triste
vuestra alteza?

CLARINDA
De un cuidado
cuyo remedio consiste
Quintilla
en solo saber de ti
1615
una verdad.

RUGERO
Siempre fui
leal a mi obligación.

CLARINDA
¿Sabes lo que celos son?

RUGERO
¿Qué quieres saber de mí?

CLARINDA
Quintilla
¿Estás casado?

RUGERO
Señora,
1620
mi amor me obliga al secreto,
pero no contigo agora.

CLARINDA
El rey, gallardo y discreto,
pienso que a Ricarda adora.
Quintilla
Díjome en satisfacción
1625
cómo en secreto casaste
con ella.

RUGERO
Fue la ocasión
el ver que tú sospechaste
de la pasada afición;
Quintilla
que por haberla perdido
1630
andaba tan desabrido,
y ansí licencia me dio,
que bien sabes tú que yo
mucho tiempo la he servido.
Quintilla
Pero, pues que ya has llegado,
1635
por confiarme de ti,
a saber que estoy casado,
haz una cosa por mí
y por tu mismo cuidado.

CLARINDA
Quintilla
Si le importa a mi sosiego,
1640
¿cómo lo puedes dudar?

RUGERO
Bien sabes que amor es ciego
y que es forzoso quedar
reliquias de un grande fuego.
Quintilla
Yo estoy celoso de ver
1645
tus celos. Bien puede ser
que el rey la vea y la hable,
que mal puede el condestable
resistir tanto poder.
Quintilla
Ella está mal en su casa
1650
y mi honor en aventura:
si a su palacio la pasa
vuestra alteza. está segura.
En tanto que no se casa,
Quintilla
sea Ricarda tu dama
1655
y no lo sea del rey,
si tanto la quiere y ama,
y vuelva, que es justa ley,
por su honor y por mi fama.

CLARINDA
Quintilla
Dices bien. Mañana envío
1660
por ella.

RUGERO
¿No estás celosa?

CLARINDA
¿Cómo no?

RUGERO
De amor me rio
cuando con celos reposa.

CLARINDA
No hay amor que iguale a mío.

RUGERO
Quintilla
Pues no aguardes a mañana,
1665
pues que de aguardar ha sido
más de una esperanza vana.

CLARINDA
¿Tan tarde he de hacer ruido?

RUGERO
Amor a todo se allana.
Quintilla
¿No le tiene vuestra alteza?

CLARINDA
1670
Ve tú por ella.

RUGERO
Dirá
el rey que de su grandeza
tuve celos.

CLARINDA
¿Quién irá?

RUGERO
¿Es alguna fortaleza
Quintilla
que al entrar había de haber
1675
resistencia?

CLARINDA
Puede ser.

RUGERO
Yo voy a Lucindo y digo
que tú lo mandas.

Vase.

CLARINDA
Conmigo
¿qué agravios puedes temer?
Quintilla
Parte y no haya dilación.
1680
Son celos una pasión
que al más cuerdo desatina,
y de amor, deidad divina.
Son celos cierta violencia
Quintilla
que hace al crédito la fama,
1685
breve de amor resistencia,
humo de encubierta llama
y estar ausente en presencia.
Quintilla
Son celos haber creído,
por el respeto ofendido,
1690
una sombra o ilusión
que del sol de la opinión
forma el interior sentido.
Quintilla
Son celos cierto temor
tan delgado y tan sutil,
1695
tan atrevido al honor,
que, a no ser tan bajo y vil,
pudiera llamarse amor.
Quintilla
Son muerte de la esperanza,
son principio de mudanza
1700
y fin de la obligación.
Son ajena estimación
y propia desconfianza.
Quintilla
Son terceros de amistadas;
huyen y buscan verdades
1705
y una salsa con que amor
come agravios sin temor
y bebe dificultades.
Quintilla
Son cuerpo del pensamiento
que no le tuvo jamás;
1710
son perpetuo movimiento,
pasos que amor vuelve atrás
para correr con el viento.
Quintilla
Son unas felicidades
entre dudas y verdades;
1715
son maestros de intenciones;
comienzan en discreciones
y acaban en necedades.
Quintilla
Lenguaje vuelto que aprenden
muchos que engañados viven
1720
y su propia lengua ofenden;
pues los mismos que la escriben
son los que menos la entienden.
Quintilla
Finalmente, es un rigor
tan asido a su temor,
1725
que, por no sufrir desvelos
de los disgustos de celos,
no quieren gustos de amor.

Vase. Sale don Pedro y don Juan.

DON JUAN
Romance (tirada)
Paréceme que caminas
por pasos tan desiguales
1730
a que la Reina, ofendida,
de tus desprecios se canse.
¿Qué es esto que agora intentas?

DON PEDRO
Por ver si puede, Almirante,
más la fuerza que el amor.

DON JUAN
1735
¿Y si a la Reina llegasen
nuevas de ese desatino?

DON PEDRO
¿Don Juan?

DON JUAN
¿Señor?

DON PEDRO
No te espantes.
En tiempo que fui don Pedro
pudiste reñirme y darme
1740
consejos; cuando soy rey
no hay superior que me mande.
Tarda la dispensación.

DON JUAN
Porque tú quieres que tarde.
Mira que eres rey en duda,
1745
señor, hasta que te cases.
Sin ella...

DON PEDRO
Estás ya muy necio
en decirme disparates.

DON JUAN
¿Qué importa que yo los diga,
señor, cuando tú los haces?

DON PEDRO
1750
Bueno está, que eres menor,
cuando en calidad me iguales.

DON JUAN
Mi amor habla, que no yo.

DON PEDRO
Pues dile a tu amor que se calle.

Sale Turín.

TURÍN
¿Es vuestra alteza?

DON PEDRO
Yo soy.

TURÍN
1755
¿Cierto?

DON PEDRO
Tengo de jurarte
que soy yo?

TURÍN
Yo no quería
que ninguno me engañase.

DON PEDRO
Yo soy.

TURÍN
Sepa que es amor
autor de representantes.

DON PEDRO
1760
¿Cómo?

TURÍN
Cóbrase a la puerta,
que después no paga naide.

DON PEDRO
¿Hay semejante malicia?
Yo pagaré. Baja y abre.

DON JUAN
¿Qué tengo que hacer si entras?

DON PEDRO
1765
Guardar la puerta y la calle.

TURÍN
¿Quién paga?

DON PEDRO
Voy a buscar,
para un negocio importante,
cierta persona; ya salgo.

TURIN
Deje prenda.

DON PEDRO
El almirante.

TURÍN
1770
¿Aquí está su señoría?

DON JUAN
Aquí quiere que le aguarde.
¡Dios sabe lo que me pesa!

TURÍN
Nunca recibas pesares,
señor, de ajenos placeres.

DON JUAN
1775
¿Qué hace Ricarda?

TURÍN
Acostarse.

DON JUAN
¿Quiere bien al rey?

TURÍN
No quiere
tanto un poeta arrogante
sus versos, como ella al rey,
ni tantos extremos hace.

DON JUAN
1780
Luego ¿no habrá resistencia?

TURÍN
En mujeres principales
mucho puede la opinión,
y nobleza de su sangre;
que lo demás todo es cosa.
1785
¡Cuitadas de las mujeres,
que han de ver oro y diamantes,
oír almas, vidas y ojos,
serafín, perlas, sol, ángel,
y a todo han de ser de bronce!
1790
Si a un hombre lo requebrase
una mujer, y le diese
mil escudos penetrantes,
aunque tuviese dos dientes
y el cabello con almagre,
1795
y entre los ojos arrope,
nariz de jabón de sastre,
¿diría que no?

DON JUAN
No sé.

TURÍN
Pues ¿por qué milagros hacen
de que una mujer se rinda
1800
a requiebros y diamantes?

Sale el rey, Ricarda en manteo y Julia.

RICARDA
¿Tiene seso vuestra alteza?

DON PEDRO
No, Ricarda, que no vale
en amor.

RICARDA
Pues ¿qué pretende?-
Llámame, Julia, a mi padre.

JULIA
1805
Míralo primero bien,
no afrentes al condestable,
mi señor.

DON PEDRO
Detente, Julia,
o ¡vive Dios! que te mate.

JULIA
Yo, señor, solo obedezco
1810
lo que vuestra alteza mande.

DON PEDRO
Ricarda, ¿tú no decías
que tu voluntad constante
había de ser eterna?

RICARDA
Sí, señor.

DON PEDRO
Pues no me trates
1815
agora con tal rigor.

RICARDA
Mi bien: quererte y amarte
más durará que la vida.
Ni un átomo, ni un instante
te apartas de mi memoria;
1820
no hay otra cosa que agrade
mi entendimiento y mis ojos
sino tu ingenio y tu talle.
No has perdido por ser rey,
que antes, a aquello agradable,
1825
has añadido excelencias
por únicamente grave.
En el estado en que estás
me alegro que te levantes.
No quiero gustos de ti,
1830
sino enojos y pesares;
trabajos quiero, mi bien,
mi rey, mi señor; no trates
más que de darme disgustos,
para que en ellos descanse.
1835
¿Qué más dicha que morirse
por ti? ¡Ay, cielos, qué agradable
muerte! Aconseja, mis ojos,
a la Reina que me mate.
¿Qué dices?

DON PEDRO
Que me enterneces
1840
y que estoy...

RICARDA
Quedo, no hables.
¿Qué gente es esta?

Sale Roberto, Lucindo, Guarda y rebozando Rugero.

ROBERTO
¿En mi casa...

LUCINDO
No te alborotes ni espantes.

ROBERTO
Guarda y arcabuces?

RUGERO
Temo
el valor del condestable.

ROBERTO
1845
Hija, ¿qué enojó a su alteza?

RICARDA
¿Yo, señor?

ROBERTO
Sí, pues persuades
tan rigurosa prisión.

RICARDA
Ser quien soy te desengañe.

LUCINDO
La Reina quiere casar
1850
a Ricarda.

RICARDA
No repares,
señor, en que a mí me lleven;
repórtate y no te enfades,
que por ventura te importa.
Haced que de aquí me saquen.

ROBERTO
1855
(Ella debe de acordarse
de que se casaba al rey.)
Vístete y vamos.

RICARDA
Llevadme.

DON JUAN
(¿Cómo la dejas llevar?

DON PEDRO
Porque oí palabras tales
1860
Que me huelgo que la lleven.)

RUGERO
(Celos y amor, ayudadme.
Ricarda está ya segura.)

TURÍN
¿Fuese? ¡Desdicha notable!
Basta que vio el rey la fiesta
1865
como los que entran de balde.

Vanse, con que da fin la jornada segunda de Amar como se ha de amar.

Jornada III

Salen don Pedro y don Juan.

DON PEDRO
Redondilla
Del desengaño ha nacido
esta determinación.

DON JUAN
Tan justa resolución
de tu entendimiento ha sido:
Redondilla
1870
que traer la reina aquí
a Ricarda bien se entiende
que es porque de ella se ofende
y tiene celos de ti.
Redondilla
Deja casar a Ricarda,
1875
con que a la reina sosiegas.

DON PEDRO
Lo que le ruego me ruegas.

DON JUAN
Aquí la reina la guarda,
Redondilla
de esto tu quietud espero.

DON PEDRO
Hoy al condestable, a boca,
1880
le dije lo que me toca
por muchas causas Rugero.

DON JUAN
Redondilla
Ha acabado, señor,
lo que no pensé de ti.

DON PEDRO
Mayor fuerza tuvo en mí
1885
mi desdicha que mi amor.

DON JUAN
Redondilla
Ya viene Ricarda aquí,
háblala grave y discreto.

DON PEDRO
Mucho, don Juan, te prometo,
puede la razón en mí.

Sale Ricarda.

RICARDA
Redondilla
1890
¿Era vuestra alteza acaso
quien agora me llamó?

DON PEDRO
Su alteza fue, que no yo,
si ya sabes que te caso;
Redondilla
que si yo aquél mismo fuera,
1895
Ricarda, no te casara,
porque el amor me matara
cuando marido te diera.
Redondilla
La alteza en que la fortuna
puso por veneno en mí,
1900
te ha casado, y no el que fui,
aunque sin mudanza alguna.
Redondilla
Rugero es tu esposo ya,
y Marqués de Monteflor.

RICARDA
Premio justo a su valor,
1905
y que por bien marqués será;
Redondilla
pero no por mi marido,
porque estoy casada yo.

DON PEDRO
¿Tú? ¿Con quién?

RICARDA
Con quien me dio
por galardón este olvido.

DON PEDRO
Redondilla
1910
Yo, Ricarda, estoy dispuesto
a amar a Clarinda ya,
que el reino quejoso está
de verme remiso en esto;
Redondilla
culpan el ver con qué espacio
1915
van estas bodas y fiestas.
¡Sabe Dios lo que me cuestas
después que estás en palacio!

RICARDA
Redondilla
Nunca palabra te oí
de que me alegrase más,
1920
viendo que causa me das
a que padezca por ti.
Redondilla
Quiero muchas penas yo.
Y no tengo las que quiero.

DON PEDRO
Pues cásate con Rugero.

RICARDA
1925
Penas de Rugero no.
Redondilla
De otra suerte el alma empleo
en amar y en padecer,
porque tuyas han de ser
las penas que yo poseo.

DON PEDRO
Redondilla
1930
¿Tal marido y tal estado
menosprecias de ese modo?

RICARDA
Si por ti lo dejo todo,
¿para qué te da cuidado?
Redondilla
Que aunque es imposible en mí
1935
que ese marido me den,
quisiera quererle bien
para dejarle por ti.
Redondilla
Esto pienso que se llama
amor; pero no te altere,
1940
que no quiere bien quien quiere
más del gusto de quien ama.

Salen Clarinda y Rugero.

CLARINDA
Redondilla
(Besa la mano a su alteza
y fía de mí, Rugero,
tu confianza.

RUGERO
No espero
1945
alcanzar mayor grandeza;
Redondilla
que queriendo levantarme
al cielo de tu valor,
no puede prenda mayor
enriquecerme y honrarme.)
Redondilla
1950
Vuestra alteza, gran señor,
me dé la mano, pues ya
Rugero a los pies está
de tu divino valor,
Redondilla
de mis servicios premiado,
1955
de tu amor agradecido.

DON PEDRO
No prosigas, que no ha sido
tan dichoso mi cuidado.
Redondilla
Aquí con Ricarda hablé
y no se quiere casar;
1960
tú le puedes preguntar
la causa.

CLARINDA
Yo la diré:
Redondilla
que es haberla vos hablado.

DON PEDRO
Ella está presente, diga
quién a no querer la obliga
1965
ni a Rugero ni al estado.

CLARINDA
Redondilla
¿Por qué no quieres casarte?

RICARDA
Porque cuando venga a ser,
quiero yo el dueño escoger.

CLARINDA
¿No es dueño para agradarte,
Redondilla
1970
o no basta ser mi gusto?
Ya te entiendo.

RICARDA
No me entiende
vuestra alteza, pues se ofende
de quien no la da disgusto.

DON PEDRO
Redondilla
Deja la injusta porfía,
1975
Ricarda, y no des ahora
a la reina, mi señora,
cuidados de ofensa mía.
Redondilla
Yo te lo ruego, si ya
no puedo mandarlo yo.

RICARDA
1980
Todo sí, y casarme no.

DON JUAN
(¡Qué necia y rebelde está!)

DON PEDRO
Redondilla
Yo prometo a vuestra alteza
que en esto no estoy culpado
y que de ver me ha pesado
1985
su término y su aspereza.
Redondilla
Con que enojado me voy
y por Rugero corrido.

DON JUAN
¡Qué necio amor!

DON PEDRO
No es fingido.
Por desesperarme estoy.

Vase.

CLARINDA
Redondilla
1990
Vete, Ricarda, de aquí,
y quítate de mis ojos.

RICARDA
Si te doy, señora, enojos,
mi padre vendrá por mí.

Vase.

CLARINDA
Redondilla
Rugero, mal me sucede
1995
cuanto intento; o no es razón,
o me trata el rey traición.

RUGERO
El rey, señora, no puede.

CLARINDA
Quintilla
No digo yo con Ricarda.

RUGERO
Pues ¿el rey no había de ser?

CLARINDA
2000
Mucho quiere a esta mujer,
mucho el serlo me acobarda.
Redondilla
Tú verás que han de matarme;
él le dará la corona.

RUGERO
De don Pedro de Cardona
2005
pudiera agora vengarme;
Redondilla
pero no del rey. El rey
es a su pecho leal,
y pensar bajeza igual
de su pecho, injusta ley,
Redondilla
2010
aunque estoy desesperado.
Te suplico que no seas
ingrata a tu amor, ni creas
más este necio cuidado
Redondilla
que te ha hecho una mujer
2015
que ha dado en no se casar.

CLARINDA
Pues ¿qué puedo yo pensar
sino que la quiere hacer
Redondilla
reina, matándome a mí?

RUGERO
¡Qué vano temor!

CLARINDA
Es fuerte.
2020
la imaginación. Advierte
lo que has de hacer por mí.

RUGERO
Redondilla
¿Qué me mandas?

CLARINDA
En estando
conmigo Ricarda, quiero
que entres diciendo, Rugero,
2025
que el rey, mi señor, pasando
Redondilla
la carrera en aquel bayo
que tanto estima, cayó
y del golpe se mató,
porque quiero, en el desmayo,
Redondilla
2030
conocer el sentimiento
de Ricarda.

RUGERO
Pues yo voy
a ver si es ido.

Vase.

CLARINDA
Yo estoy
tal, que de sentir no siento.

Sale Lucindo y Turín.

LUCINDO
Redondilla
Nunca yo os he visto aquí.

TURÍN
2035
Habrá que viene dos días
de unas pobres caserías,
donde villano nací;
Redondilla
pero el rey me quiere honrar.

LUCINDO
Pues cortadme algunas flores,
2040
que tengo ciertos amores
y las quiero presentar.

TURÍN
Redondilla
En estos cuadros estoy;
llamadme.

LUCINDO
Bien cerca estáis.

CLARINDA
Pues, Lucindo, ¿dónde vais?

LUCINDO
2045
A ver estas fuentes voy,
Redondilla
que cansado del oficio
me entretiene su cristal.

CLARINDA
Todo me parece mal.

LUCINDO
Las flores y el ejercicio
Redondilla
2050
de aquestos cuadros te enfadan,
pudiéndote entretener
y en estos estanques ver
cisnes que sus aguas nadan.
Redondilla
Su variedad de colores,
2055
sus cuadros, ¿no te contentan?

CLARINDA
Grandes tristezas me aumentan
músicos, aves y flores,
Redondilla
que para todos los cielos
hicieron las alegrías,
2060
no para las penas mías,
no para mis desconsuelos.
Redondilla
Sueño despierta, Lucindo,
dos mil imaginaciones,
tanto, que a sus ilusiones
2065
con mis lágrimas me rindo.
Redondilla
Para mis celos tenía
tres remedios, y he probado
el uno.

LUCINDO
¿Y no has casado
a Ricarda?

CLARINDA
Eso quería,
Redondilla
2070
y no quiere el rey casarla.

LUCINDO
Pues destiérrela.

CLARINDA
No puedo.
Tengo a que me maten miedo.
Y es el tercero, matarla.

TURÍN
Redondilla
(¡Caso extraño! No me ven
2075
con estas murtas delante.)

CLARINDA
Temo que el rey se adelante
y que la muerte me den.

TURÍN
Redondilla
(Quiero fingirme dormido.)

CLARINDA
Fiarme quiero de ti.

LUCINDO
2080
¿Para qué tienes aquí
a quien la ocasión ha sido
Redondilla
de que estos celos te dé?

CLARINDA
Hoy has de dalle un veneno
de mis propios celos lleno.
2085
Ven por aquí, te diré
Redondilla
cómo ha de serN
X
Nota del editor

«Falta un verso en esta redondilla.»

.

LUCINDO
¡Qué rigor!

CLARINDA
Aquí duerme un labrador.
Si oyó mi intento...

LUCINDO
No sé.

CLARINDA
Redondilla
Saca la daga, y si huye,
2090
es señal que no durmió.

LUCINDO
¿Matarele? No te oyó,
pues pie ni mano rehuye.

CLARINDA
Redondilla
Vamos, que yo propia quiero
ir por Ricarda, y tú irás
2095
donde te dijere.

LUCINDO
¿Es más
que matar un áspid fiero?
Redondilla
Mátala, porque es vergüenza
que el bien común desconcierte
una mujer

CLARINDA
En su muerte
2100
la paz del reino comienza.

Vanse.

TURÍN
Redondilla
¿Si se han ido? Ya se van
por aquella puerta verde.
¡Voto al sol, que se me acuerde
del sueño del arrayán!
Redondilla
2105
No siento sangre ninguna.
¿Esto fue dejar los bueyes
y andar un pobre entre reyes?
¡Qué peligrosa fortuna!
Redondilla
Mucho fue viendo llegar
2110
la daga fingir dormir,
aunque un ojo a medio abrir
no dejara de acechar
Redondilla
que si la daga bajara,
diera un brinco que excediera
2115
al ciervo que más corriera
y al ave que más volara.
Redondilla
¿Cómo la podré avisar?
¿Dónde a Ricarda hallaré?
Las dos vienen, no podré.
2120
El veneno la han de dar.
Redondilla
¡Pobre dama!

Salen Clarinda, Ricarda, Lucindo y Julia.

CLARINDA
Yo quisiera,
Ricarda, que con lealtad
me dijeras la verdad,
y que yo en premio te diera
Redondilla
2125
cuanto quisieras de mí.

LUCINDO
Todo Nápoles murmura,
quejoso de tu hermosura
que el rey se pierde por ti.

CLARINDA
Redondilla
Yo he llegado a declararme;
2130
tú a no querer casar;
¿qué remedio hemos de dar?

RICARDA
¿Qué mejor que desterrarme?

CLARINDA
Redondilla
No le quisiera hacer yo
esa ofensa al condestable.

LUCINDO
2135
¿No es medio más saludable
casarte?

RICARDA
¿Casarme? No.

CLARINDA
Redondilla
Pues ¿qué puedo yo pensar
si das en esa porfía?

RICARDA
Que ha sido tristeza mía.

CLARINDA
2140
Quien se negare a casar
Redondilla
y del rey enamorada,
claro está que en daño mío,
intenta algún desvarío,
de que ya estoy avisada.
Redondilla
2145
Pues no ha de pensar ansí.

RICARDA
Aquí estoy; mi reina eres.

Sale Rugero.

RUGERO
¿La reina está aquí?

CLARINDA
¿Qué quieres?

RUGERO
Oye, señora.

RICARDA
¡Ay de mí!

RUGERO
Octava real
Pidió su alteza aquel caballo bayo
2150
que de letras arábigas parece
que le han escrito, y que me llaman Rayo
porque corriendo al viento desvanece.
No tanto el sol en el florido mayo
los de su carro espléndido enriquece
2155
las ricas clines cuando apunta el día,
como la frente el español tenía.
Octava real
Nunca de allá viniera, nunca ameno
Guadalquivir le diera sus cristales,
su prado hierba, la obediencia freno,
2160
su furia el viento para tantos males.
De espuma y sangre y arrogancia lleno,
las plantas levantando desiguales,
pisaba tan veloz, que parecía
que del arena lástima tenía.
Octava real
2165
Después de darle tornos y escarceos
a la carrera firme le provoca,
como si hubiera palios y trofeos;
pero en el más leal la furia es loca,
o maldición o bárbaros deseos.
2170
Como murmurador, se fue de boca,
y, donde tuvo fin su desconcierto,
él quedó sin sentido y el rey muerto.

CLARINDA
Redondilla
¿Qué es lo que dices, Rugero?

RUGERO
Que no hay más que te decir.

RICARDA
2175
Ya no hay para qué vivir.
Muerto don Pedro, ¿qué espero?
Redondilla
Tus celos se han acabado,
yo con la vida acabé.

Desmáyase.

CLARINDA
Tenelda.

JULIA
Ya ¿para qué?
2180
O se ha muerto o desmayado.

RUGERO
Redondilla
No permitas tanto mal,
porque ya son desvaríos
que tus celos y los míos
quieran desengaño tal.
Redondilla
2185
Dile la verdad, señora.

CLARINDA
Ricarda, esto fue probarte.

JULIA
Pues ¿de qué sirve casarte
si sabes que al rey adora?

CLARINDA
Redondilla
Ve, Lucindo, y del cristal
2190
de esa fuente trae un vaso.

LUCINDO
Yo voy.

TURÍN
¡Qué triste fracaso!

RICARDA
Señora, yo estoy mortal;
Redondilla
pero nunca te he ofendido,
ni tengo tal pensamiento,
2195
ni más de amoroso intento
de querer lo que he querido.
Redondilla
Quítenme luego los cielos
la vida.

LUCINDO
El agua está aquí.

CLARINDA
Bebe y vive y vuelve en ti,
2200
que hoy se acabarán mis celos.

TURÍN
Redondilla
(¿Qué haré, que su muerte es clara?)

RICARDA
¡Pluguiera a Dios que esto fuera
un veneno que me diera
la muerte!

TURÍN
¡Detente, para!

CLARINDA
Redondilla
2205
¿Qué es eso?

TURÍN
Que en esa fuente
donde Lucindo cogió
el agua, un áspid bebió
y es veneno claramente.
Redondilla
Yo le vi, no bebas, mira
2210
que en grande peligro estás.

CLARINDA
¿Tú le viste?

TURÍN
Sí, detrás
de aquel jazmín.

LUCINDO
Es mentira,
Redondilla
que no fue de aquella fuente
el agua que yo cogí.

RICARDA
2215
Mejor es morir ansí.

CLARINDA
¿Por qué, Ricarda? Detente,
Redondilla
que no quiero yo que diga
el rey que yo te maté.
Tu vida el villano fue.
2220
A que le premie me obliga.-
Redondilla
¿Quién eres?

TURÍN
Turín, señora,
de estos cuadros jardinero.

CLARINDA
Por ellos contigo quiero
quedarme asolas agora,
Redondilla
2225
que me has parecido un hombre,
aunque rústico, discreto.
(No tuvo mi engaño efeto.)
En fin, ¿Turín es tu nombre?
Redondilla
Váyanse todos de aquí,
2230
y todo lo que ha pasado
tened con mucho cuidado
secreto, o guardaos de mí.

RUGERO
Redondilla
¿Quién había de atrever
a tu disgusto?

JULIA
Hoy te dio
2235
la vida el cielo.

Vase.

RICARDA
Si yo
vida hubiera menester.

Vase.

CLARINDA
Redondilla
En fin, ¿te llamas Turín?

TURÍN
Sí, señora.

CLARINDA
¿Eres criado
del jardinero?

TURÍN
Es honrado,
2240
pero no es mi duelo, en fin;
Redondilla
yo soy cabeza mayor.

CLARINDA
¿Tú? ¿De qué suerte?

TURÍN
Señora,
fue merced.

CLARINDA
¿Ha mucho?

TURÍN
Agora.

CLARINDA
¿De quién?

TURÍN
Del rey, mi señor.

CLARINDA
Redondilla
2245
¿Dónde te halló?

TURÍN
En una quinta.

CLARINDA
¿Cuya?

TURÍN
Del conde Roberto.

CLARINDA
¡Tuviéralo yo por cierto!

TURÍN
La merced se me despinta.

CLARINDA
Redondilla
Conoceréis a Ricarda.

TURÍN
2250
Vila nacer.

CLARINDA
Sí verías.
¿Vístola muchos días
el rey?

TURÍN
Como es tan gallarda,
Redondilla
a la mano le traía
como cordero con pan.

CLARINDA
2255
¿Quién duda que por galán
sus brazos merecería?

TURÍN
Redondilla
No era yo tan gran persona
que me había de llamar
Ricarda para abrazar
2260
a don Pedro de Cardona.

CLARINDA
Redondilla
¿Tú no estarías dormido
cuando del veneno hablé
con Lucindo?

TURÍN
No ¡a la he!

CLARINDA
Pues ¿cómo?

TURÍN
Con tanto oído.

CLARINDA
Redondilla
2265
¿Y por eso la avisaste?

TURÍN
Comí su pan.

CLARINDA
Bien hiciste.

TURÍN
Y aun tú me lo agradeciste
si arrepentida quedaste...

CLARINDA
Redondilla
Eres muy hombre de bien;
2270
tanto, que pienso, mañana,
colgarte de una ventana
a que los aires te den.

TURÍN
Redondilla
¿Tan fresco tengo de estar?

CLARINDA
¡Hola!

TURÍN
No aguardo dos ¡holas!,
2275
porque con dos olas solas
me anegará tanto mar.

CLARINDA
Redondilla
Vuelve, escúchame.

TURÍN
A mis bueyes
y a la quinta de Ricarda,
que es un gran necio el que aguarda
2280
los enojos de los reyes.

Vase.

CLARINDA
Soneto
Amor, ya que ha de haber celos tiranos
de la esperanza que al engaño ofreces,
¿por qué dificultades apeteces
si puedes irte por caminos llanos?
2285
Déjame, amor, los desatinos vanos
con que mis pensamientos desvaneces,
que averiguar los celos muchas veces
es tocar los agravios con las manos.
No más celos; no más necios desvelos;
2290
no quiero saber más; cerrad mis labios,
si tanto bien merezco de los cielos.
Que no inquirirlos es de amantes sabios,
si detrás del amor están los celos,
y detrás de los celos los agravios.

Sale don Pedro.

DON PEDRO
Redondilla
2295
Carta, señora, he tenido
de que ya está despachada
la dispensación.

CLARINDA
(Jornada
con barca esta boda ha sido.)
Redondilla
Y ¿cuándo vendrá el correo?

DON PEDRO
2300
Hoy o mañana vendrá,
que pienso que le dará
postas mi propio deseo.
Redondilla
¡Parece que triste estáis!

CLARINDA
¿No sabéis lo que ha pasado?

DON PEDRO
2305
¿Cómo, si agora he llegado?

CLARINDA
Pues oíd.

DON PEDRO
Temor me dais.

CLARINDA
Romance (tirada)
Celos, que decir que fueron
celos por disculpa sobra;
que celos bastan, amando,
2310
a volver una alma loca.
Viendo dilaciones tantas
en tan importante cosa
como era la conclusión
de estas infelices bodas,
2315
los tres remedios me dieron
que os dije, siendo yo propia
de aquella invención el dueño
y no tercera persona,
para que vuestra Ricarda,
2320
desdichada como hermosa,
en la nave de mi dicha
no fuese rémora sola.
Desterrarla no quisistes,
siendo, para la memoria,
2325
el mejor Galeno ausencia,
o voluntaria o forzosa.
En casarla os resolvistes;
pero, señor, ¿de qué importa
si la hablaste de secreto
2330
para que a ninguno escoja?
¿De qué sirve darle en dote
títulos, estados, honras,
si aspira, con vuestra alteza,
por ventura a la corona?
2335
¿Qué importa, si vuestros ojos
le enseñan a que responda
a todos “no”, como quien
escribe lo que otro nota?
Finalmente, yo tomé
2340
resolución lastimosa,
para matarla primero,
que a lo mismo se disponga,
si bien puede ser que sea
imaginación medrosa
2345
de mujer, que la más fuerte
susto de una espada toma,
y yo no pienso que soy,
como dicen las historias,
Lesbia, Tomiris, Cleopatra,
2350
Semíramis, y Cenobia.
Dese la muerte Lucrecia,
tráguese las brasas Porcia,
Tisbe se arroje en la espada,
Hero en la mar procelosa,
2355
que yo, puesto que el valor
entre los nobles me nombra,
más quiero guardarme sabia
que perderme belicosa.
Finalmente, yo fingí,
2360
tanto los celos provocan,
que paseando vos el bayo
por la carrera arenosa,
caballo español que Armindo
os trujo de Barcelona,
2365
que al de Aquiles y Alejandro
rinde en talle, afrenta en obras,
se estrelló con vos, de suerte
que todo Nápoles llora
a su muerto rey a voces
2370
trágicas,, que el aire asombran;
que de una parte el caballo
se tendió en el suelo, y de otra
quedastes vos, que Dios guarde
de que en tal peligro os ponga.
2375
En oyéndolo Ricarda
vivo dolor la despoja
de los sentidos en brazos
de Julia, Rugero y Flora.
Yo, viendo cubrir sus ojos,
2380
ya luces vuestras, de sombra,
y que el desmayo vertía
copos de nieve en sus rosas,
no admirada, aunque afligida,
de que el amor se interrompa
2385
entre la vida y la muerta
censos que en desmayos cobra,
disculpo el dolor, don Pedro:
que una dama generosa,
para no olvida jamás,
2390
solo una vez se enamora.
Amor es firme edificio,
no es camino que se torna
andar otra vez, ni al alma
segundo vestido corta.
2395
El que de quereros tuvo
bien es que naide le rompa,
que no son firmezas tales
firmas falsas, cartas rotas.
Quien os quiso bien, mi bien,
2400
no ha de mudarse en dos horas,
porque para amor tan justo
la vida más larga es corta.
Por Rugeros, por Orlandos,
por Estados, por lisonjas,
2405
fuera traición olvidar
fe tan pura y amorosa,
que lo que yo quiero bien,
¿qué deidad, que no señora,
no puede amar, aunque amor
2410
no siempre amor galardona?
Finalmente, la disculpo
por ser sujeto el que adora
digno de amor como el mío,
que en la eternidad se apoya.
2415
No condeno su firmeza;
pero, como estoy celosa,
quise pedirle a su muerte
que en tato mal la socorra.
Hice traer a Lucindo,
2420
de prevenida ponzoña,
un vaso, fingiendo ser
de aquella fuente sonora.
Tomó Ricarda el cristal
y, aunque bastara una gota,
2425
bebió el veneno inocente,
no Sofonisba animosa.
Fuese luego al corazón,
pesome y me pesa agora,
porque como en él os tiene
2430
como retrato que adora,
de sus molduras el alma,
a cuya imagen se postra,
pudiera, señor, mataros,
y defenderos me toca.
2435
Comenzó luego a temblar,
y, entre bascas y congojas,
tales palabras prosigue
pálida, mirando a todas:
“Quien pudo matarme le cuerpo
2440
no se alabe vitoriosa,
porque me ha dejado el alma,
que en don Pedro vive y mora.
Conmigo va donde voy,
que no hay cosa que interrompa
2445
la vida y el alma en quien
triunfos de la muerte goza.”
Aquí cayó desmayada,
y la sirvieron de alfombra
flores de un cuadro, y las flores
2450
lloraron por ella aljófar.
Perdiéndose los claveles,
y, a su color vergonzosa,
sucedió cárdeno lirio
en las mejillas y boca.
2455
Ansí, rosa alejandrina,
que el sol en su fuerza adora,
sobre sus verdes almenas
pliega las marchitas hojas.
Ricarda es muerta, en efeto,
2460
porque su hermosura estorba
y la paz del reino u la mía,
que con su sangre se compra.
Ya temo tu sentimiento,
aunque agora te reporta
2465
la razón y la justicia
con que este reino te cobra.
Yo soy Clarinda, su reina;
si de esta ofensa te enojas,
no perdones a mis celos,
2470
que a mí el amor me perdona.
Que yo con quedar vengada
tendré esta hazaña por gloria,
hasta que su muerte olvides
y que te adoro conozcas.

DON PEDRO
Quintilla
2475
Bien pensará vuestra alteza
que, suspenso en tierra calma,
tengo de sacar el alma
a los ojos la tristeza.
Que quise bien la belleza
Quintilla
2480
de Ricarda, no lo niego;
pero olvidóseme luego
que conocí tu valor,
venciendo amor con amor
y un fuego con otro fuego.
Quintilla
2485
Y en parte me ha estado bien
que esto permitan los cielos,
porque, cesando tus celos,
tenga yo quietud también.
Temo solamente a quien
Quintilla
2490
sentirá que la hayas muerto;
que el condestable Roberto
tiene parientes y amigos,
y vasallos enemigos
harán un traidor concierto.
Quintilla
2495
Que, por lo demás, bien sabe
el almirante que aquí
a Rugero se la di,
cuerdo rey y señor grave.
[Y] vuestra alteza se alabe
Quintilla
2500
de ver que mi amor segundo,
con tanta verdad le fundo
para que segura esté,
que estimo más este pie
que todo el valor del mundo.

CLARINDA
Romance (tirada)
2505
Los tuyos quiero besar
mil veces por la respuesta,
digna de que en mi memoria
viva, como el alma, eterna,
y porque el ver que no sientes,
2510
como lo he visto, que muera
Ricarda, que era imposible,
quien la tuviera en las venas,
dejar de avisar la sangre,
pues no se ha mudado apenas
2515
la que reparten al rostro
cuando al corazón la pesa.
Para premio de esta hazaña,
que siempre quien ama premia
los desengaños deshechos,
2520
para que el amor no tema,
te quiero hacer donación,
pues como marido reinas,
y no por rey propietario,
tuya de tu reino todo,
2525
con todo el derecho y fuerza
que puede hacerse entre vivos,
instrumentos y firmezas.
Hoy eres rey de Cicilia.

DON PEDRO
Mil veces a vuestra alteza
2530
beso los pies.

CLARINDA
Todo es poco.

DON PEDRO
Es donación como vuestra.
Sale don Juan.
¿almirante?

DON JUAN
Estoy turbado.

DON PEDRO
Antes que Nápoles sepa
esta desgracia, llamad
2535
al condestable.

CLARINDA
Esas nuevas
quiero yo darlas. No os vais
del jardín hasta que vuelva.

Vase.

DON PEDRO
¿Fuese?

DON JUAN
Ya, señor, es ida.

DON PEDRO
Míralo bien.

DON JUAN
Ya no queda
2540
ni la sombra de su nombre.

DON PEDRO
¿Pasó la puerta?

DON JUAN
Y mil puertas.

DON PEDRO
Lira
¡Alma del alma mía!
Ricarda celestial, dulce señora,
vida que en mi vivía,
2545
¿qué hará sin alma y vida el que te adora?
¿Esto pudieron celos?
¿Esto permiten del poder los cielos?
Lira
¡Ángel que las estrellas
pisas, de luz y resplandor vestida,
2550
con esas plantas bellas,
yo he sido, no la reina, tu homicida!
¡Yo te maté, señora!
¡Yo fui la noche de tu blanca aurora!
Lira
Ya, mi vida, tu muerte
2555
me pedirán confusos y agraviados
los hombres, de no verte;
el sol, por sus cabellos eclipsados,
la luna por su plata,
que por la noche eterna se dilata.
Lira
2560
Por sus varios colores
me pedirán tu muerte ¡ay, prenda mía!
de estos campos las flores,
el cándido jazmín que en ti vivía.
Que, pues a ti se atreve
2565
la muerte, ya se ve negra la nieve.
Lira
¿Qué me dirán las rosas,
que perdieron el nácar en tus labios?

DON JUAN
Ya, señor, esas cosas
son muy indignas en los hombres sabios,
2570
y ese amor verdadero
para los tiempos de Leandro y Hero.

DON PEDRO
Lira
¿Eso dices?

DON JUAN
A las personas
de tu valor se niega
esa demostración.

DON PEDRO
Cuantas coronas
2575
tiene el mundo desprecio.

DON JUAN
Llora discreto y no te quejes necio.

DON PEDRO
Lira
¿Que pude ¡ay, santos cielos!
oír, don Juan, de su traidora boca,
que la mató de celos?

DON JUAN
2580
Quien pudo detener la furia loca
que su muerte escuchara,
la deidad de los reinos respetara.

DON PEDRO
Lira
No sé cómo este acero
no sepulto en su pecho.

DON JUAN
Ya no trates,
2585
como varón severo,
de matar a ninguno, mi te mates;
en lo que haremos piensa.

DON PEDRO
¿Cómo podré, don Juan, vengar mi ofensa?
Lira
Ireme a Barcelona,
2590
y allí, formando poderosa armanda,
la sangre de Cardona
contra Clarinda sacará la espada.
Ricarda, en mis banderas,
hará temblar de Italia las fronteras.
Lira
2595
Yo vengaré su muerte.
No quiero reino yo, no quiero vida.

DON JUAN
Que la ocasión es fuerte,
confieso, mas reinar todo lo olvida.

DON PEDRO
¿Cómo olvidar?

DON JUAN
Espera,
2600
que viene gente.

DON PEDRO
¡Quien viene muera!

Sale Ricarda.

RICARDA
Décima
Su alteza, señor, me envía
a decirte...

DON PEDRO
¡Ay, cielo! Aguarda.
Don Juan, ¿qué es esto?

DON JUAN
¡Ricarda!

DON PEDRO
Luego ¿no es mi fantasía?
2605
¡Ricarda!

DON JUAN
¡Señora mía!

DON PEDRO
¿No eres muerta?

DON JUAN
¿Viva estás?

DON PEDRO
Si los brazos no me das,
mi bien, no podré creer
que vives.

RICARDA
No puede ser,
2610
no aumentes mi pesar más.

DON PEDRO
Quintilla
Como sea cosa cierta
que vives, aunque es rigor,
me dará paciencia amor.
Ya te he llorado por muerta.

RICARDA
2615
Antes quiere que te advierta
yo misma, pues he venido,
que por no haberlo sentido
el entender que era quien
sepas que vivo.

DON PEDRO
¡Ay, mi bien!

RICARDA
2620
Y que todo fue fingido.
Quintilla
Dice que ya de sus celos
está libre, y que te adora,
prometiendo desde agora
dejar sus locos desvelos,
2625
y que le dieran los cielos
Quintilla
el desengaño mayor
que pudo hallar su temor.
Y en esto dice la verdad,
pues conoció su lealtad,
2630
como yo tu poco amor.
Quintilla
Dice también que ha venido
la dispensación.

DON PEDRO
Aguarda,
Ricarda.

RICARDA
Ya no hay Ricarda.

DON PEDRO
Si yo he perdido el sentido
2635
de que aquí testigo ha sido
don Juan, porque allí callé,
y él lo ha entendido, yo sé
que te hubiera enternecido.

RICARDA
Quintilla
Yo lo agradezco, señor;
2640
pero amor que en tal pesar
pudo sufrir y callar
no puede llamarse amor.
¿Calló mi amor su dolor
cuando me dijo tu muerte
2645
Rugero? Quedé de suerte
que puse la vida en calma
para que se fuese el alma
adonde pudiese verte.
Quintilla
Que si no perdí la vida,
2650
que allí contra amor es fuerza,
fue porque es de menos fuerza
cuando una nueva es fingida.
Que puesto que sea creída,
deja alguna desconfianza;
2655
lo que la verdad no alcanza;
porque si las ciertas miras,
de que pueden ser mentiras,
nunca dejan esperanza.
Quintilla
Pero ya sabes que yo
2660
te agradezco que me des
celos y agravios después
que fuiste rey, que antes no.
Mi amor se determinó
a amarte ausente y presente,
2665
padeciendo eternamente
sin más interés que amar,
porque amor se ha de fundar
en ser amor solamente.
Quintilla
Que si dueño tienes ya
2670
y ya no puedes ser mío,
este mesmo desvarío
premio a sí mismo se da.
Hoy, que la reina será
tu mujer, estoy contenta
2675
de que el amor me presenta
gran causa para morir,
pues tengo más que sufrir
y que poner a tu cuenta.

DON PEDRO
Quintilla
¿Ha llegado la confusión
2680
tan atrevida al deseo,
hombre que haya amado? Creo
que he de perderme, en razón
de darte satisfacción.
Pero ya ¿cuál puede haber?
2685
Porque aun poder, mi poder
no me deja mi desdicha,
que ya tuviera por dicha
no ser lo que vengo a ser.
Quintilla
Quisiera yo que estuvieras
2690
satisfecha de mi amor,
y que me hicieras favor
de que mi lealtad creyeras.
Si en el tuyo perseveras,
no será amor agraviarme;
2695
pero si es fuerza casarme,
séalo también en ti,
y vengaraste de mí
con los celos que has de darme.
Quintilla
Porque si yo te los doy
2700
con la reina, con Rugero
me los darás, si primero
no muero, que fuego soy.
En el peligro en que estoy
estás, pues que no me olvidas;
2705
quedan las penas vencidas
aquí de una misma suerte,
pues roguemos a la muerte
que nos acabe las vidas.

DON JUAN
Romance (tirada)
Cese el justo sentimiento
2710
de vuestra amorosa pena,
que pienso que el condestable
viene a quejarse a la reina.
Muestra aquí tu entendimiento,
y tú lo que debes muestra
2715
a un hombre de tu valor.

Salen Robeto, Turín y Julia.

ROBERTO
Tú mesmo, estando en la güerta
¿viste traer el veneno?

TURÍN
Muerta Ricarda estuviera
si no la hubiera avisado
2720
diciendo que vi revuelta
un áspid con los cristales
del agua, cuya cautela
le dio la vida.

ROBERTO
¿Y qué oíste
cómo la reina concierta
2725
con Lucindo esta crueldad?

TURÍN
Y conoció que yo era
el dormido a lo marido
cuando en su agravio sospecha.
Y de suerte se enojó,
2730
que, si no tomo la puerta,
a estas horas soy campana
en tres palos y una cuerda.

ROBERTO
Tú, Julia, ¿también la viste?

JULIA
Digo que en mis brazos muerta
2735
vi a Ricarda, mi señora,
y que si Turín no llega
fuera el último desmayo.

TURÍN
Allí están, señor, con ella
el rey y don Juan, su hermano.

ROBERTO
2740
Dé vuestra alteza licencia
a un padre, a un criado, a un hombre
de mi sangre y de mis penas,
para que lleve a su hija
donde celos no se atrevan
2745
a matarla con veneno,
que tales mercedes medra
quien sirve cetros ingratos,
quien en la paz y en la guerra
con el consejo y la espada
2750
fue de este reino defensa.

DON PEDRO
Condestable, yo no puedo
darla, que eso corre a cuenta
de la reina. Ella la trujo,
y ella es justo que la vuelva.

ROBERTO
2755
A quien la mata no pienso
pedilla, aunque sea reina.-
Ven conmigo.

DON PEDRO
Reportaos.

ROBERTO
Si mil balas me atraviesan
no ha de quedar en palacio.

Salen Clarinda, Rugero, Lucindo y Criados.

CLARINDA
2760
¿Qué es esto?

ROBERTO
Que vuestra alteza,
porque me parto a Cicilia,
me dé licencia que pueda
llevar mi hija conmigo.

CLARINDA
Cosa tan justa no fuera
2765
razón negarla; llevalda.

DON PEDRO
Pues que ya, señora, quedan
todas las cosas en paz
y vos lo estáis con su ausencia,
que me escuchéis os suplico.

CLARINDA
2770
Pues ¿que falta aquí?

DON PEDRO
Que tengan
premio de un amor tan grande
la penas y las firmezas.
Vos me distes a Cicilia,
de que hay escrituras hechas:
2775
a Cicilia va Ricarda,
vaya de Cicilia reina
y casada con mi hermano.

RICARDA
No lo digas, no lo emprendas,
que, aunque ser reina, don Pedro,
2780
era la mayor grandeza,
y el casarme con don Juan
retratarte en su presencia;
para que cuenten historias,
y porque los que aman sepan
2785
amar como se ha de amar,
Ricarda el ser reina deja
por no dejar de quererte.

DON PEDRO
Detente.

RICARDA
¿Que me detenga?
¿Para qué?

DON PEDRO
Para escucharme.
2790
Seré el primero que aprenda
amar como se ha de amar,
pues viendo que tú desprecias
por quererme un reino, así
quiero que lo mismo veas.
2795
Dejo el reino y a Clarinda
porque mis manos merezcan
las de una mujer tan firme,
con que tú pagada quedas
de amar como se ha de amar.
2800
Porque no es justo que venza
mujer ninguna en valor
a los hombres, porque fuera
afrenta de cuantos viven
y de ser hombres se precian.-
2805
Perdona, hermosa Clarinda.

CLARINDA
¿Cómo que perdone? Espera.
Pues tú dejas a Cicilia,
pues tú a Nápoles dejas,
yo quiero a los dos venceros
2810
como en amor en grandeza,
y amar como se ha de amar.

RUGERO
Señora mía, no emprendas
alguna cosa tan grave
que el reino te la defienda.

LUCINDO
2815
Señora, primero que hables
sin daño del reino sea,
que a veces la vanidad,
cuando fácil se despeña,
halla el remedio difícil.

CLARINDA
2820
Razón y amor me aconsejan.
Desde hoy don Pedro y Ricarda
reyes de Nápoles sean,
que yo y don Juan lo seremos
de Cicilia.

DON PEDRO
¿Quién pudiera,
2825
sino tu ingenio y valor,
dar tan divina sentencia?

DON JUAN
Señora, ¿con qué palabras
quieres que yo te agradezca
tanta merced y favor?

CLARINDA
2830
Con que solamente aprendas
a amar como se ha de amar,
que es la mayor excelencia.

TURÍN
Pues ¿no dan nada a Turín?

CLARINDA
¿Eres, Turín, el que sueñas?

TURÍN
2835
Yo soy.

CLARINDA
Pues dile al senado
que aquí acaba la comedia.

TURÍN
Aquí tiene fin, señores.
Perdonad las faltas nuestras.