BELLA MALMARIDADA O LA CORTESANA, Comedia, LA
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: BELLA MALMARIDADA O LA CORTESANA, Comedia, LA. Procedencia: Manuscrito Gálvez
Título: BELLA MALMARIDADA, Comedia famosa, LA. Procedencia: Parte 2 (1609); P1; P2
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: Sí
Citado en El peregrino II: Sí
Parte
Parte II (1609)
Manuscrito
Tipo: Gálvez (apógrafo)
Localización: Madrid, Biblioteca Nacional (España)
Ref. bibliográfica: Iriso Ariz, Silvia: "Estudio de la colección Gálvez: fiabilidad y sentido de los apógrafos de Lope de Vega". Barcelona, Anuario Lope de Vega, III, pp. 99-131, 1997. 104.
Nota: Signatura mss. 22422, ff. 304r-361r. Se incluye en el tomo II de la llamada Colección Gálvez que contiene copias apógrafas. Según esta copia, Lope firmó el autógrafo en Madrid, el 17 de diciembre de 1596.
Observación: El manuscrito apógrafo difiere notablemente del texto impreso en la Parte 2; las diferencias aumentan en el III acto.
Se conoce otro manuscrito de la comedia La bella mal maridada o la escuela de las casadas que se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid: se trata de una refundición de la comedia de Lope, con letra del siglo XIX y no tiene relación alguna con el manuscrito apógrafo (cfr. Expo35, p. 28 y Prolope, II, pp.1188-1189).
Otras ediciones del siglo XVII
No consta
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. III.
Ref. bibliográfica: Paloma Cuenca Muñoz y Jesús Gómez: El teatro de Lope de Vega. Madrid, Editorial Turner-Fundación Castro, 1993 ss. IV.
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II, 2.
Observación: El manuscrito Gálvez y la Parte 2 presentan numerosas variantes, al punto que puede hablarse de diferentes versiones. La edición de Prolope, que según el Índice del volumen II-2 (p.695) es a cargo de Maria Isabel Toro Pascua, y según la portadilla de la edición particular (p. 1175) es a cargo de Enric Querol Coll, publica por primera vez las dos versiones independientemente.
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
- La bella malmaridada o La cortesana, ed de Andrés, Christian, Madrid, Castalia - Comunidad de Madrid, 2001
Nota: Colección Clásicos madrileños; 24 .
- La bella malmaridada, ed de McGrady, Donald; Freeman, Suzanne, Charlottesville, Biblioteca del Siglo de Oro, 1986
Nota: Colección Biblioteca Siglo de Oro; 6.
Observación: La edición de D. McGrady y S. Freeman utiliza el manuscrito Gálvez; la de C. Andrés, edita el manuscrito Gálvez y, por separado, el texto de la Parte 2; Andrés cree erróneamente que el manuscrito se ha perdido.
Versiones y traducciones
- García de Arrieta, Agustín, LA BELLA MALMARIDADA O LA ESCUELA DE LAS CASADAS: COMEDIA EN TRES ACTOS., 1701
Nota: Borrador autógrafo con correcciones, Biblioteca Nacional de Madrid, con signatura V.a. Mss/14708.
- Schroeder, Juan Germán, LA BELLA MALMARIDADA, Madrid, Ministerio de Información y Turismo, 1962
Nota: Es programa de mano.
Bibliografía secundaria
- Arellano, Ignacio. "Casos de honor en las primeras etapas del teatro de Lope de Vega". Arellano, Ignacio. El arte de hacer comedias. Estudios sobre teatro del Siglo de Oro. Madrid: Biblioteca Nueva. 2011. p. 91-122.
Nota: Utiliza ejemplos de cerca de 30 comedias de Lope. Editado anteriormente en Anuario Lope de Vega, t. IV, 1998, p. 7-31.
- Basalisco, Luicio. "Tipología della trasgressività femminile in alcune commedie di Lope de Vega". Il confronto letterario. núm. 12. p. 531-554. 1995.
Nota: Sobre la prostitución femenina en: La Francesilla, La bella malmaridada, El galán escarmentado, El galán Castrucho, El amante agradecido, El anzuelo de Fenisa, y Juan de Dios.
- Cruz, Anne J.. "Genre Transformation and the Question of Gener. La bella malmaridada as Ballad and Play". Scandinavian Yearbook of Folklore. núm. 43. p. 45-58. 1987.
- Díez Crespo, M.. "La bella malmaridada en el María Guerrero". Arbor. núm. 197, 52. p. 90-92. 1962.
- Glenn, Richard F.. "The Evolution of a Dramatic Style: Lope de Vega’s First Urban Plays". Annali dell’Instituto Universitario Orientale Seziones Romanza. núm. 22, 2. p. 397-410. 1980.
Nota: Sobre: Las ferias de Madrid, La bella malmaridada, Los embustes de Fabia y El meson de la corte.
- McGrady, Donald. "Análisis de La bella malmaridada, de Lope". González, Ángel; Holzapfel, Tamara; Rodríguez, Alfredo. Estudios sobre el Siglo de Oro en homenaje a Raymond R. MacCurdy. Alburquerque / Madrid: University of New Mexico / Cátedra. 1983. p. 83-91.
Nota: Colección Humanidades; 4.
- Monleón, José. "Crítica de La bella malmaridada de Lope de Vega". Primer Acto. núm. 32. p. 41-42. 1962.
- Trambaioli, Marcella. "El protagonismo femenino en la épica de amor de la comedia urbana lopeveguesca". Trambaioli, Marcella. Texto, codice, contexto, recepcion : (en memoria de Stefano Arata).. Pescara: Librería dell'Università Editrice. 2006. p. 157-173.
Nota: Sobre: La bella malmaridada, La viuda valenciana, La gallarda toledana, El Arenal de Sevilla, La discreta enamorada, La dama boba, Las bizarrías de Belisa. Jornadas de estudio sobre el teatro de Lope de Vega.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1595?-1598, probablemente 1595?-1596?
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 220, 591.
Nota: MB resumen así su posición: "Antes de septiembre de 1598 (probablemente antes de 1596)" (220), pudiendo haber sido escrito en cualquier fecha desde 1588. No obstante, en las tablas, (591), precisan un intervalo mucho más corto: 1595-1598.
Por otra parte, la copia de Gálvez está fechada el 17 de diciembre de 1596 (MB, 220).
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 2792
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 44.
Número: 2795
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II, 2.
Observación: En la edición de Prolope, la editora, M. Isabel Toro Pascua, afirma que este es el cómputo de la edición impresa, mientras que existe uno alternativo, 3165 vv., del manuscrito.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Época contemporánea
Marco espacial
Jornada 1
Topónimo: Madrid. [España]. Europa. Espacio: prado; calle; casa de Leonardo.
Jornada 2
Topónimo: Madrid. [España]. Europa. Espacio: casa de Casandra; calle; casa del Conde; casa de Lisbella.
Jornada 3
Topónimo: Madrid. [España]. Europa. Espacio: casa de Lisbella; calle.
Duración
Jornada 1: Número indeterminado de horas. Nota: El primer acto transcurre de noche, después de la hora de cenar
Entreacto 1 a 2: Número indeterminado de días. Nota: El segundo acto comienza después de un lapso de tiempo de días, pero sin precisar el número
Jornada 2: 2 días (aprox.)
Entreacto 2 a 3: 1 día. Nota: Al día siguiente del final del acto II.
Jornada 3: Número indeterminado de horas
Género
Género principal:
- Comedia > universo de verosimilitud > urbana.
Nota: con ingredientes de picaresca
Géneros secundarios:
- Comedia > universo de verosimilitud > picaresca.
Extracto argumental
Jornada 1
La acción transcurre en Madrid, durante las horas que siguen a la cena. Leonardo ha salido de su casa para divertirse con su amigo Teodoro y han acudido a un parque a espaldas de palacio, en el Prado, donde se reúne alguna gente para escuchar a los músicos del príncipe tocar y cantar. Leonardo es un joven que, a pesar de estar casado con Lisbella, una mujer hermosa, se pierde por la diversión, el juego y, sobre todo, las mujeres. En una conversación jovial e ingeniosa con su amigo Teodoro, confiesa que, aun reconociendo la virtud y hermosura de su mujer, el matrimonio no está hecho para él. Teodoro trata de hacerle comprender el sufrimiento de su esposa, a la que ya todo Madrid llama la bella malmaridada, pero Leonardo le ruega que no le enfade tocando ese tema.
En el parque se reunirán varios personajes: el conde Escipión y su criado, que llegan con los músicos de Su Alteza, entonando una canción de Garcilaso y elogiando las letras más nuevas de un "Lupercio aragonés" o de Camoes; al parque acude también Lisbella, encubierta, que ha salido de casa celosa, en persecución de su marido. Sin reconocer a la esposa de su amigo, Teodoro, que confiesa amar a todas las mujeres y se lamenta de no haber nacido turco, la corteja primero, presentándose ante ella como pícaro y retozón, generoso y libre de querer de veras a ninguna mujer. Lisbella lo acusa de alcahuete de un caballero casado. Cuando llega al parque la cortesana Casandra, Teodoro cambia rápidamente de objetivo amoroso, por lo que abandona a Lisbella, que ironiza sobre su volubilidad. Leonardo aprovecha el abandono de su amigo para cortejar a Lisbella, que frena su intención confesándole que es casada y honrada, a pesar de que tiene un mal marido. Sin reconocer bajo el manto a la que es su esposa, Leonardo se lamenta de su suerte, hace chistes sobre su condición de "casado" y "cansado" de su mujer, pero a la vez reconoce su culpa, pues su mujer no le da motivos para el desprecio. Por su parte, Teodoro ha encontrado en la cortesana Casandra la horma de su zapato: primero le propone amarla una sola noche y luego se concierta para "arrendarla" durante un mes, lo que ella acepta gustosa: "para desgarrado, no eres malo para un mes".
Cuando parten los nuevos amantes y Leonardo tras ellos, Lisbella es asediada por el conde, pero la dama le revela que es casada y que su marido es el que acaba de marcharse. El conde se ofrece a traérselo muerto, pero ella confiesa no aborrecerlo tanto. El criado del conde, Mauricio, trata de convencer a la dama, aludiendo a la riqueza y posición de su amo, pero Lisbella reacciona con firmeza rechazando al conde y huyendo en busca del marido, lo que enciende todavía más el deseo del pretendiente y su propósito de seguirla y gozarla por todos los medios.
En una calle, Leandro y Lucindo, jugadores, salen de una casa comentando los avatares del juego en el que acaban de participar. Se les une un alguacil que viene a prender a los del juego y entra en la casa. Ven pasar a Casandra, que entra en su casa con Teodoro, a quien antes Leonardo trata de convencer de que le "ferie" a la muchacha. Teodoro rechaza la oferta y le aconseja que vuelva al día siguiente cuando esté ya cansado de ella y se la dará de balde. Cuando sale el alguacil con los del juego tropieza con Lisbella, que temerosa ante tanto hombre le suplica que la acompañe a su casa. Al quedar solos los jugadores, Leandro y Lucindo deciden continuar la juerga acudiendo a comer y beber a casa de un figón.
Mientras tanto Lisbella ha conducido de nuevo al alguacil a casa de Casandra, convenciéndolo para que haga bajar a su marido y lo aparte de los brazos de la ramera. El alguacil así lo hace y la deja sola. Cuando Leonardo sale, Lisbella le da un nombre falso y él la confunde con la criada de una conocida suya que viene a buscarlo en nombre de su ama. Cuando Teodoro sale para ver lo que sucede, Leonardo aprovecha para, ponderándole la belleza de la encubierta, despertar la curiosidad de su amigo y cambiarle la mujer por Casandra. Ante los ojos de Lisbella, Leonardo vuelve a la casa con Casandra y Teodoro inicia el asedio de Lisbella, que le elude enviándolo a buscar a una criada que, según dice, ha dejado atrás. Al quedar sola Lisbella aparecen el conde y su criado, que la han seguido. Lisbella le suplica que suba y arranque a su marido de brazos de Casandra, mientras el conde trata de convencerla de que olvide a quien la maltrata. Cuando aparece de nuevo Teodoro, quien por supuesto no ha encontrado a la criada, se encuentra la plaza ocupada: "la pescada me han pescado". Lisbella pide al conde que lo mate por alcahuete y se marchan los varones acuchillándose. Lisbella entonces se dispone a entrar en la casa, pero su intención es interrumpida por la aparición de Lucindo, Leandro y los demás jugadores, que pretenden seguir la juerga en casa de Casandra. Temerosa decide regresar a su casa. Leonardo al salir de casa de Casandra se cruza con los jugadores que entran. La última escena sucede en casa del matrimonio, en donde Lisbella, con la complicidad de su criada Fabia, acoge la llegada de su marido con resignación.
Jornada 2
En una calle el conde Escipión está ponderando ante sus criados, Tancredo y Mauricio, la belleza de Lisbella, a la que ha visto en la iglesia, donde ha pedido a Dios que la ablandase. En ese preciso instante la ven pasar, cubierta, con su criado Belardo. El conde aborda a Belardo, a quien hace creer que ha encontrado en la iglesia una cadena, que según cree es de Lisbella, y le pide que se la entregue en nombre suyo, esperando conquistarla con este engaño.
Mientras, en las cercanías de la casa de Casandra, Leonardo y Teodoro conversan sobre la situación: Teodoro cree que quienes trataron de matarlo la noche en que conocieron a Casandra fueron enviados por Lisbella o sus parientes en venganza contra él por actuar de alcahuete de Leonardo. Leonardo, sin embargo, pone en duda esta suposición, afirmando que, en caso de que fuese cierta su sospecha, llegaría a matar a su esposa por inmiscuirse en sus asuntos. Teodoro, por su parte, le aconseja que abandone a Casandra, pues ya toda la ciudad sabe de sus amoríos, y regrese con su mujer. Convencido de que Casandra no lo ama, propone a Leonardo que finja ausentarse tres días de la ciudad para comprobarlo.
En ese momento llegan a casa de Casandra, que sale a recibirlo con los brazos abiertos. Teodoro pide que le traiga una moza a él para entretenerse, sin importarle que sea fea, pues no la quiere "para casta". Cuando Leonardo le comunica que se va de viaje unos días, Casandra llora y se desmaya. Teodoro, que sabe que finge, y la manera de hacerla volver en sí, menciona algo sobre dinero e inmediatamente Casandra abre los ojos. Leonardo da dinero a la cortesana para que se regale en su ausencia, pero ella la anuncia que a su regreso la hallará muerta de tristeza. Leonardo y Teodoro abandonan la casa mientras escuchan a Casandra llorar y dar órdenes a su criada para que cierre a cal y canto la casa, en donde piensa dejarse morir. Leonardo queda preocupado por la suerte de su amante, pero Teodoro se burla de su ingenuidad y de la astucia de la cortesana.
Mientras, en casa del matrimonio, Lisbella, que ha recibido la cadena, se percata de las intenciones del conde y, con la ayuda de Belardo, "hombre bien nacido", se dispone a escribirle para atajar sus pretensiones. En ese momento llega Leonardo, que al encontrarla escribiendo una carta, sospecha lo peor respecto a su honor y se apresta a sacar la daga. Se entabla entre ellos una discusión en la que Lisbella le reprocha su conducta, su relación "con una vil ramera", el abandono de su mujer que ha propiciado que, viendo la "cama desierta" un hombre se le haya ofrecido y regalado una cadena. Leonardo, altanero, desconfía de su mujer y, en todo caso, considera que la vida recogida y recatada no es un mérito, sino una obligación en la mujer. Le pide el papel y hace entrar con amenazas a Lisbella en un aposento, mientras ella accede resignada, considerando que, aunque malo, es su dueño. Informado por Belardo de dónde vive el conde, Leonardo se dispone a dirigirse a su casa.
Mientras tanto, el conde en su casa conversa con sus criados sobre la suerte de las mujeres que se encuentran en la situación de Lisbella, sobre la injusticia que supone que la sociedad no juzgue de igual modo al hombre y a la mujer, y el hombre sea preferido en todo, según la ley de la tierra, que contradice a la del cielo. Interrumpe la conversación la llegada de Leonardo y Belardo, que se presentan ambos como criados de Lisbella. Belardo suplica al conde que diga la verdad, es decir, que fue engañado por el conde para que le entregara la cadena a su ama, que furiosa ha enviado con él a otro criado (Leonardo) para que se cerciore de la inocencia de Belardo. El conde confiesa y al hacerlo pone en evidencia la culpabilidad del marido en la situación. Promete que, si el marido ama a su esposa, él no volverá a requerirla de amores. Leonardo, entonces le devuelve su cadena con el papel de Lisbella. Ya ha anochecido cuando Belardo y Leonardo se marchan, mientras el conde queda convencido de la esquivez de Lisbella, hasta que lee el papel y, malinterpretándolo, acaba creyendo que tras sus palabras de rechazo, Lisbella le advierte de que corresponde a su amor. Entonces, aconsejado por su criado Mauricio, decide solicitar los servicios de una celestina.
Al día siguiente, Teodoro se dispone a enviar con su criado Fabricio regalos a una cortesana a la que piensa visitar por la noche, pero al hablarle Fabricio de una más nueva en el oficio, acabada de llegar a la ciudad, decide enviar los regalos a esta última. Se incorpora entonces Leonardo a la escena, quien le muestra su arrepentimiento y su decisión de abandonar a Casandra y permanecer fiel a su esposa, después de lo sucedido. No obstante, aprovechando que se encuentra junto a la casa de Casandra, decide comprobar si ésta ya lo ha olvidado. Mientras, Casandra se divierte en su casa con sus amigos Julio y Lucindo, Alejandro y Artandro. Así la sorprenden Teodoro y Leonardo, que se burla de su falsedad, sin creer sus explicaciones. Al cerrar el acto Teodoro ha decidido acabar la noche en casa de la nueva cortesana, de la que le había hablado su criado, y Leonardo decide acompañarlo.
Jornada 3
La jornada empieza con una nueva discusión matrimonial en casa de los protagonistas. Leonardo quiere despojar violentamente a Lisbella de una cadena que ella estima por haber sido el primer regalo que le hizo su marido. Le reprocha que dé en amancebado y ahora en jugador, sin mirar por ella ni por sus dos hijos. Leonardo ha perdido en el juego en quince días cuatro mil ducados y ahora quiere jugarse las joyas de su esposa. Excitado, la golpea y se marcha. Al llegar Clavelio, hermano de Lisbella, la encuentra en el suelo y sospecha lo que ha ocurrido. Para evitar el enojo de su hermano, Lisbella le miente, encubriendo a su esposo. Llega Marcela, la vieja celestina enviada por el conde y en una escena que queda interrumpida [el pasaje está estragado] entabla conversación con Lisbella. A esta escena sucede otra en que Leonardo va en busca de Teodoro, que está entretenido con unos amigos escuchando una canción que tiene, dicen, letrilla de Lope y tono de Palomares, músico que, según dicen, ha muerto, aunque se consuelan con la idea de que quede todavía vivo otro gran músico, Juan Blas. Leonardo revela a su amigo que ha descubierto que su mujer le traiciona con el conde, y que la ha dejado encerrada en una habitación de la casa en tanto se dispone a vengarse del conde italiano, para lo que solicita la ayuda de Teodoro. Ven entonces llegar al conde con sus criados. Leonardo lo aborda, fingiéndose criado de Lisbella, para comunicarle que la dama se le ha rendido y le espera en la casa. De esta manera, Leonardo planea matar al conde y a Lisbella cuando, al producirse el encuentro de los que él cree amantes, confirme su deshonor. El conde se muestra asombrado y revela entonces su sorpresa pues la dama hasta ese momento se le ha resistido. Es entonces cuando Leonardo se da cuenta de la fidelidad de su esposa, pero aun así mantiene el falso concierto entre Lisbella y el conde, al que piensan engañar.
Mientras, el hermano de Lisbella y su padre son informados por Belardo de lo sucedido y de la causa del enfado de Leonardo: ha encontrado a Lisbella en la manga un papel del conde entregado por Marcela. El padre que en principio culpaba al marido, empieza a dudar de su hija, a la que, apelando a su honra, se dispone a asesinar si comprueba su culpa.
Entre tanto, Teodoro convence a la vieja celestina Marcela para tenderle una trampa al conde: ella se introducirá en la alcoba de Lisbella, donde el conde entrará y yacerá con ella creyendo, a causa de la oscuridad, que lo hace con la bella y joven dama. La intención última de Teodoro es matar al conde y a la celestina en castigo por el deshonor que han pretendido causar a Leonardo. El conde llega a casa de Lisbella y el engaño se lleva a cabo según lo previsto. Enseguida, llegan a la casa el hermano y el padre de Lisbella, que le piden explicaciones por el asunto de la supuesta carta del conde encontrada en la manga de Lisbella. Leonardo confiesa la inocencia de su esposa y promete serle fiel. En esto, entra Lisbella, quien recibe los elogios de su padre y hermano por su honradez. Es entonces Teodoro quien explica a todos los presentes que el conde está encerrado en un aposento con la alcahueta, donde planean matarlos como castigo. El padre de Lisbella intenta calmar los ánimos y ordena que ambos sean sacados de la habitación, para no empañar el buen final que los sucesos han tenido. El conde sale del aposento y, tras caer en la cuenta del engaño, abochornado y acobardado por la presencia de los familiares de Lisbella, marcha con sus criados. Entre los comentarios burlones de todos la celestina Marcela ratifica la consumación del encuentro con el conde. Con el abrazo de los esposos que sella la paz del matrimonio y restaura el orden alterado "se acaba, senado, / La bella malmaridada".
Observación: El texto ha llegado en dos tradiciones textuales diferentes: la impresa y la copia realizada por Gálvez en 1762 sobre unos autógrafos que probablemente se hallaran en el archivo del duque de Sessa. La versión argumental que se sigue es la de la tradición impresa presente en la Parte II.
En su edición de la obra en Prolope, María Isabel Toro Pascua resume las diferencias argumentales entre el manuscrito y los impresos siendo las más importantes las que corresponden al tercer acto. Mientras que en el primero las diferencias no son significativas y en el segundo se soslayan en el impreso algunos aspectos presentes en el manuscrito relacionados con evidentes simbolismos sexuales, el tercer acto de la Parte II suprime 379 versos dedicados a la descripción de los cosméticos y los ungüentos de la tercera (que en el MS se llama Dorotea y en la Parte II Marcela), al ofrecimiento de los amores del Conde y a la dolorosa palinodia de la celestina frente al hermano de Lisbella ( en el MS. Florelo y en el impreso Clavelio). Se omite también, siguiendo siempre a Toro Pascua, el momento en que la tercera pone un billete del conde en la manga de Lisbella y el momento en que Leonardo encuentra ese papel y decide matarla. El MS trae una versión "milagrosa" de este suceso dado que queda con el brazo paralizado al empuñar la espada contra Lisbella. Por último realza el papel de deus ex machina del padre de Lisbella en el desenlace de la Parte II enderezando tuertos para llegar al final feliz.
OBSERVACIONES A LA OBRA
Ver / Ocultar secciónObservaciones:
La obra se inspira en un romance viejo, el de La bella malmaridada, de mediados del siglo XV, muy popular en el siglo XVI , en que conoció múltiples ediciones, versiones y glosas.
Una segunda fuente es el cuento II, 47, de las Novelle de Mateo Bandello.
Se ha señalado asímismo la influencia de La Celestina.
En el apógrafo de Gálvez , se copia la licencia de 27 de noviembre de 1597 "para que la compañía de [Nicolás de los] Ríos represente la comedia".
En las primeras escenas, que transcurren en el parque de palacio, donde se dice que la gente acude a escuchar a los músicos de su Alteza. Teodoro y Leonardo hacen comentarios sobre las esperanzas que se albergan sobre el príncipe, que ha de igualar al padre y al abuelo y los músicos entran cantando una canción sobre "Albano" . Incluso, Teodoro pregunta: "¿Y que aquí su Alteza escucha?"(con un posible doble sentido: está escuchando aquí ahora/ suele escuchar aquí a sus músicos). Estos comentarios encierran alusiones a Carlos V (el abuelo), Felipe II (el padre) y a Felipe III (el todavía príncipe), así como a la casa de Alba. Entre los músicos del príncipe a los que se elogia, se hace mención de Juan Blas "que es un ángel en la tierra". También se elogian ciertos ingenios: Montemayor, Garcilaso, Camoes, "un Lupercio aragonés"...