TERCEROS DE SAN FRANCISCO, Comedia famosa, LOS



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: TERCEROS DE SAN FRANCISCO, Comedia famosa, LOS. Procedencia: Manuscrito de la Biblioteca Nacional de Madrid (Portada). Signatura: Mss. 14919

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría dudosa

Peregrino

Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No

Parte

No presente en la colección de Partes de Lope de Vega

Manuscrito

Tipo: Copia
Localización: Madrid, Biblioteca Nacional (España)
Ref. bibliográfica: Biblioteca Nacional (España). Junta Nacional del III Centenario de la muerte de Lope de Vega.: Catálogo de la Exposición Bibliográfica de Lope de Vega. Madrid, Biblioteca nacional, 1935. 63.
Nota: Signatura: Mss / 14919. Comedia de Lope de Vega y Montalbán. De mano del librero Matías Martínez, y con algunas enmiendas autógrafas de D. Francisco de Rojas.

Otras ediciones del siglo XVII

No consta

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. V (BAE CLXXXVII).

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas

Versiones y traducciones

Bibliografía secundaria


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Sin datación
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 565-566.
Nota: Según MB, es imposible llegar a una decisión final respecto a su fecha de composición por medio de la versificación. La obra se incluye en el grupo "imposibles de fechar"

Dedicatorias

No existe dedicatoria.

Cómputo de versos

Número: 3248
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 565.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Caballeros
  • Gente
  • Músicos
  • Personajes computables

  • [Ángel]

  • Arnesto, [secretario del rey]

  • [Bato], [pastor]

  • Caballeros (2)

  • Conde D. Hugo

  • Duque de Latoringia, [landgrave]

  • Federico, [noble], [primo del duque]

  • Flavio, viejo

  • [Gil], [pastor]

  • Lisardo, pastor, viejo

  • Margarita, reina de Francia

  • Mauricio, [ciudadano]

  • Nisiro, [caballero]

  • [Orbelio], [caballero]

  • [Paje]

  • Patacón, [lacayo], [gracioso]

  • [Peregrino], [peregrino llagado]

  • Pobres (3)

  • Recaredo, viejo, [privado del rey Luis]

  • Rey San Luis, [rey de Francia], [tercero de San Francisco]

  • [Ricardo], [caballero]

  • Roberto, caballero, [hermano del duque]

  • Rosaura, [criada de la reina Isabel]

  • San Francisco, santo

  • Santa Isabel, [duquesa de Latoringia], [hija del rey de Hungría], [tercera de San Francisco]
  • Universo social

  • Universo de lo sobrenatural cristiano. Santos
  • Universo del poder soberano. Reyes cristianos
  • Tiempo histórico

    Edad Media
    Nota: Siglo XIII: periodo de la Séptima y Octava Cruzadas llevadas a cabo por el rey Luis IX de Francia, conocido como San Luis.

    Marco espacial

    Jornada 1
    Topónimo: Latoringia, [Holanda/ Bélgica/ Alemania/ Luxemburgo]. Europa. Espacio: Palacio del duque.
    Topónimo: lugar indeterminado. [Hungría]. Europa. Espacio: Palacio real.
    Topónimo: París. [Francia]. Europa. Espacio: Palacio del rey Luis, capilla real.

    Jornada 2
    Topónimo: París. [Francia]. Europa. Espacio: Palacio del rey Luis.
    Topónimo: Latoringia, [Holanda/ Bélgica/ Alemania/ Luxemburgo]. Europa. Espacio: Palacio del duque, cámara de la duquesa.

    Jornada 3
    Topónimo: Latoringia, [Holanda/ Bélgica/ Alemania/ Luxemburgo]. Europa. Espacio: Palacio del duque, monte, cabaña de Lisardo.
    Topónimo: París. [Francia]. Europa. Espacio: Palacio del rey Luis, capilla real.

    Duración

    Obra: 5 años. Nota: Cinco años transcurren desde que el rey Luis parte para las Cruzadas y vuelve a París
    Jornada 1: Tiempo indeterminado. Nota: Apenas se da indicación alguna de la duración del acto, exceptuando la segunda salida del duque a Lyon para acudir al Concilio que tiene lugar el día de Año Nuevo.
    Entreacto 1 a 2: Tiempo indeterminado
    Jornada 2: Número indeterminado de días. Nota: Isabel señala que el mismo día que el duque le escribe carta desde París, él y el rey Luis parten para Asia. Antes pasan por Latoringia para visitar a la duquesa (no se especifica cuántos días tardan en llegar)
    Entreacto 2 a 3: Número indeterminado de años. Nota: Isabel ya ha tenido su primer hijo y está esperando el segundo. Las cruzadas ya han terminado y el rey Luis regresa a Francia
    Jornada 3: Número indeterminado de días

    Género

    Género principal:

    • Drama > historial > religioso > hagiográfico y leyenda.

    Géneros secundarios:

    • Drama > historial > profano > hecho famoso público > Europa > medieval.

    Extracto argumental

    Jornada 1
    La acción se sitúa en Hungría. El duque de Latoringia y su primo, Federico, discuten acerca de su mutuo amor por la infanta Isabel. Ambos la pretenden, sin embargo, los lazos de sangre que los unen les obligan a guardarse respeto mutuamente, a pesar de que, en su interior, los dos albergan esperanzas de conseguir el amor de Isabel. No obstante, la voluntad de la joven parece ser otra; su devoción y piedad parecen conducirla hacia fines más altos que el matrimonio, según les cuenta el lacayo Patacón. Mientras discuten sobre el tema, la criada Rosaura entra en escena y anuncia la decisión del rey de casar a su hija con el Duque. Emocionado, el joven corre a pedirle al rey la mano de la infanta, mientras Federico se queda lamentando su mala suerte.
    Acompañado por sus caballeros, el Duque llega a palacio donde es recibido gratamente por Isabel. Antes de acudir a la capilla real donde contraerán matrimonio, la joven, ejemplo de piedad, le hace a su futuro marido una extraña petición. Su deseo es que, mientras él esté fuera sirviendo como soldado a Dios y al Rey, ella pueda vivir, apartada de la Corte, una vida tranquila y sosegada. El Duque, admirado por su devoción, accede complacido.
    En París, el Rey Luis, hijo del monarca francés y la reina doña Blanca de España, le acaba de comunicar a su esposa Margarita su intención de mudar el hábito real por el de la orden franciscana. Su deseo no es abandonar palacio ni tampoco a ella, su esposa, sino cambiar únicamente las galas por el sayal, a fin de imitar al Santo. La reina, orgullosa, acepta los deseos de su marido.
    En palacio, el Landgrave (el duque) se prepara para partir por segunda vez desde que se casara con la bella Isabel. La ambición del emperador Federico II amenaza la autoridad del Papa y por ello, debe acudir pronto a León (Lyon) donde Inocencio IV ha convocado un concilio general al que también asistirá el rey Luis. Ante el temor de su esposa, Isabel, porque las partidas constantes del duque se deban a su extremada devoción, cosa extraña en una mujer casada, éste le asegura que su santidad, lejos de irritarle, le agrada e incluso le beneficia. Convencida de las palabras de su esposo, Isabel le anima a defender al Papa del yugo del emperador. El duque parte agradecido por las palabras de su esposa a la que deja al cuidado de su hermano, Roberto, sin saber que éste también pretende el amor de Isabel. Ido el duque, Rosaura trata de hacer que su señora olvide la ausencia de su marido y pueda entretenerse un poco. Siendo el día de Año Nuevo, le habla a su reina de una costumbre con la que tradicionalmente celebran la entrada de año los alemanes; los galanes echan en suerte a las damas, de forma que aquella que le toque permanecerá a su servicio el resto del año. Isabel, ejemplo de piedad y devoción, consiente el juego propuesto por su criada, sólo que en vez de galanes y damas, lo que se sortearán será a los santos. En ese momento llega Patacón vestido de mendigo y acompañado de otros pobres que vienen para felicitar el nuevo año a la duquesa. Ella, compasiva, los acepta en su casa y los invita a jugar a las suertes de los santos. Rosaura llega con dos vasos, en uno coloca los nombres de cada uno de ellos, incluido el de su señora y en otro los nombres de todos los Santos conocidos. Todo es un simple juego, hasta que el milagro sucede: viendo qué santo le corresponde a la duquesa, el nombre de San Francisco sale tres veces, aunque la joven Rosaura asegurara haberlo escrito tan sólo una. Isabel, emocionada, decide desde entonces honrar a su santo adoptando el hábito de tercera. El juego continúa con los pobres, cuando llega Roberto que se enfurece al ver en palacio a gente tan baja. La presencia de Isabel, exalta el amor del joven que empieza a planear la forma en que pueda gozarla.
    En París, el duque acude al encuentro del rey que en ese momento se encuentra en la capilla real armándose de Tercero para la batalla contra Federico. Allí ha pasado toda la noche velando las armas santas. Al abrir la capilla, se puede ver una pintura de San Francisco sobre el altar y frente a él, al rey Luis vestido de Tercero. El rey recibe, emocionado, al duque pidiéndole que le ayude a armarse. En ese momento, el milagro sucede: el santo alarga un brazo y ciñe la espada al monarca, mientras pronuncia unas palabras: porque la Iglesia defiendas, / la espada, Luis, te doy. El suceso emociona al rey que, dando muestras de su piedad, decide celebrarlo trayendo a la corte a doce pobres para que puedan comer a su lado y al de su esposa.


    Jornada 2
    En París, el conde don Hugo, enemigo del rey Luis, planea la forma de acabar con el monarca. Para ello, cuenta con la ayuda de su secretario, Arnesto, que, a pesar de servir a la corona, continúa siendo deudo del conde. Aunque la guerra declarada entre el monarca y don Hugo, apoyado por el rey de Inglaterra, no llegara a producirse gracias a la intervención de la reina, el nuevo hábito del monarca ofende a don Hugo terriblemente y por ello, planea asesinarlo, para hacerse finalmente con el reino de Francia. Sin embargo, sus planes se ven truncados cuando el rey Luis recibe, milagrosamente, una carta en la que es advertido del peligro que corre. Antes de delatarlos, el Rey recibe en palacio al duque de Latoringia, enviado por el Papa con la intención de reunir su ayuda y la de sus hombres, y así, luchar al lado de la Santa Iglesia contra el bárbaro turco que amenaza el imperio cristiano. El monarca decide marchar él mismo a la guerra junto al Duque, no sin antes pasar por Hungría para poder ver a su santa esposa, Isabel. Antes de partir, le hace saber a Arnesto que conoce su traición y la de don Hugo, pero su benevolencia es tal que en vez de castigarlo, le pide que le acompañe a la guerra para luchar a su lado.
    En Hungría, Isabel acaba de recibir carta de su esposo. En ella le informa de las paces firmadas en el concilio de Lyón con Federico, al que ahora el Papa ordena marchar en su cruzada por Asia, junto al rey Luis y él mismo. La duquesa, contenta ante tan buenas noticias, decide celebrar un banquete por todo lo alto en palacio para sus pobres. Mientras Isabel está disponiendo todo, aparece Federico dispuesto a declararle su amor a la duquesa. Sin embargo, su cobardía le impide hablarle. Viendo que su mal de amor por Isabel no tendrá remedio siendo ella tan virtuosa, finalmente, decide matarla. A palacio comienzan a llegar los pobres convidados al banquete, entre ellos un peregrino leproso cuyo único deseo es descansar y a quien Isabel ofrece su propia cama. En ese momento, el Duque, acompañado del rey Luis, llega a palacio; ocasión que Federico aprovecha para llevar a cabo su venganza, ayudado por Patacón y Rosaura. El traidor le cuenta al Duque que su mujer, falsa devota, le ha traicionado en su ausencia con un tal marqués de Branjuyto, que ahora reposa en su cama disfrazado de peregrino. El lacayo y la criada confirman su historia. Aunque el Duque no quiere creerlo, acude a su cámara para comprobar si lo que le dice su primo es cierto. En ese momento, se descubre la cama y se puede ver al pobre peregrino bajo la forma de un Cristo crucificado que sube desde la cama al cielo donde se haya Santa Isabel. Al ver tal milagro, el Duque se arrepiente de haber dudado de la santidad de su esposa, y los tres traidores se arrepienten de su mala acción.




    Jornada 3
    Federico acaba de recibir una carta anunciándole la muerte del Duque cuando volvía de Jerusalén. Asustada, Rosaura teme que su joven galán abandone su amor, por el de la viuda Isabel, sin embargo, la intención de Federico es muy distinta: para vengarse de ella, se convertirá en gobernador del estado de Latoringia, obligando a Isabel a marcharse desterrada, sin la compañía de su hijo pequeño que permanecerá con él, bajo su tutela. De nuevo, Rosaura y Patacón se convierten en cómplices del traidor Federico. Aparece entonces, Isabel vestida de Tercera, embarazada de su segundo hijo. El hábito de la Duquesa irrita terriblemente al noble que inmediatamente le ordena abandonar sus tierras. Aunque la santa le pide tan sólo dos días para poder despedirse de su primogénito y partir con algún título del que poder vivir, Federico no se lo permite. Isabel intenta recurrir a sus antiguos criados, pero tanto Rosaura como Patacón ignoran sus súplicas. Finalmente, la Duquesa huye al monte. La noche ya se le ha echado encima, cuando un labrador oye sus lamentos. Conmovido por el desamparo de la joven, la acoge en su cabaña donde le pide que le cuente su triste historia.
    El rey Luis se encuentra de camino a Hungría en busca de Isabel. Ha sabido la noticia de su destierro, y por ello, acompañado de su vasallo, Ricardo, ha acudido hasta allí para llevársela con él a Francia. Furioso por la injusticia de Federico, le está reprochando al noble la maldad de sus actos con Isabel, sin embargo, éste, lejos de amedrentarse ante las palabras del rey de Francia, acusa falsamente a la santa Duquesa de fingir su devoción y arruinar con sus gastos el estado del Landgrave. Sus mentiras no convencen al Rey que lamenta la desaparición de la Duquesa. En ese momento, aparecen dos pastores, Gil y Bato, que vienen celebrando el nacimiento de un niño, que no es otro que el hijo de Isabel. Cuando Luis se entera de la noticia corre a verla, pero cuando llega a la cabaña se queda admirado: la imagen que tiene ante él, parece representar el nacimiento de Cristo. Isabel arrodillada ante el niño que descansa entre pajas y a su lado, Lisardo. A pesar del ofrecimiento del rey Luis por llevársela con él a Francia, Isabel ya ha tomado una decisión: se quedará en la cabaña de Lisardo, donde fundará un hospital para los pobres. Luis, emocionado por la noticia, se ofrece para financiar el proyecto de la santa.
    La traición de Federico no queda impune. Orbelio y Nisirio, vasallos de la Duquesa a punto están de asesinarlo, cuando Isabel los detiene, pidiéndole al pobre infame que vuelva su alma a Dios. El traidor que no confía en el perdón divino, le pide a Isabel que obre un milagro para demostrarlo. La santa así lo hace. Clamando al poder de Dios, consigue mudar un árbol en otro y Federico, admirado por el milagro, accede finalmente a seguir la misma devoción de la santa.
    En Francia, Luis regresa a casa tras cinco años de larga ausencia con un gran número de reliquias que decide trasladar a la abadía de San Dionís. Tras un emotivo reencuentro con su reina, el monarca se marcha a la capilla real para ver a su patrón, San Francisco. Allí está orando al santo, cuando siente un sueño irrefrenable. En ese momento, aparece el conde don Hugo, preparado para llevar a cabo su venganza. A punto está de asesinar a Luis, golpeándolo con una silla, cuando aparece en lo alto San Francisco, acompañado de Santa Isabel, vestida de Tercera, que consigue impedírselo. El Santo, sumamente agradecido, alaba la santidad de ese siglo en el que todo reino cristiano goza de la presencia de un príncipe santo, todos Terceros de su orden. La obra se cierra con la marcha de Santa Isabel de nuevo a su hospital y el arrepentimiento del conde don Hugo que le lleva a mudar también su hábito por el de Tercero.


    OBSERVACIONES A LA OBRA

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