HIJO DE REDUÁN, Comedia de, EL
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: HIJO DE REDUÁN, Comedia de, EL. Procedencia: Parte 1; ms.; P1; P2; final del Acto III
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: Sí
Citado en El peregrino II: Sí
Parte
Parte I (1604)
Manuscrito
Tipo: Copia
Localización: Madrid, Biblioteca de Palacio (España)
Ref. bibliográfica: S. Arata: Los manuscritos teatrales (siglos XVI y XVII) de la Biblioteca de Palacio. Pisa, Giardini Editori, 1989. 50.
Nota: Signatura II-463(4). Confirmado en el catálogo de la biblioteca por ERG
Tipo: Copia
Localización: Barcelona, Institut de Teatre (España)
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. I, 2, 827.
Nota: Signatura 67.658 Sedó, comprobado en la Biblioteca por ERG.
Otras ediciones del siglo XVII
No consta
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. Parte I, 2.
Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. XI (BAE, CCXIV).
Ref. bibliográfica: Paloma Cuenca Muñoz y Jesús Gómez: El teatro de Lope de Vega. Madrid, Editorial Turner-Fundación Castro, 1993 ss. II.
Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
Observación: La edición de El hijo de Reduán incluida en Comedias de Lope de Vega, Parte I, 2, publicadas por el grupo Prolope, corre a cargo de Gonzalo Pontón.
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
- Arellano, Ignacio. "La sierpe y el cuchillo. Texto e imagen en la reconstrucción de un verso de Lope (El hijo de Reduán)". Criticón. núm. 108. p. 157-168. 2010.
- Carrasco Urgoiti, María Soledad. "La anticipación de un esquema de La vida es sueño (padre, hijo, valido) en El hijo de Reduán de Lope de Vega". Arellano, Ignacio. Calderón 2000. Homenaje a Kurt Reichenberger en su 80 cumpleaños. Kassel: Reichenberger. 2002. II, p. 435-444.
Nota: (Actas del Congreso Internacional, IV Centenario del nacimiento de Calderón, Universidad de Navarra, septiembre, 2000).
- Glenn, Richard F.. "The Loss of Identity: Towards a Definition of the Dialectic in Lope's Early Drama". Hispanic Review. núm. 41, 4. p. 609-626. 1973.
Nota: Sobre la pérdida y recuperación de la identidad en seis comedias de Lope escritas hacia 1595: El hijo venturoso, El nacimiento de Ursón y Valentín, El hijo de Reduán, Las burlas de amor, Los donaires de Matico y El mesón en la corte.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: Anterior a 1596, probablemente 1588-1595
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 246.
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 2969
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 54.
Número: 3015
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. I-2, 835.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Personajes computables
Observación: aparece un león
Universo social
Observaciones:
Toda la acción transcurre en la Corte de Granada, en un universo enteramente moruno.
Tiempo histórico
Edad Media
Nota: La acción se inserta en el marco de la guerra de Granada, en una época muy indeterminada que podría situarse en el siglo XV, probablemente anterior a los Reyes Católicos, pues la figura de Reduán aparece en el Romancero viejo, en el romance "Reduán, bien se te acuerda", que Gonzalo Pontón, el editor de la obra en PROLOPE, atestigua "escrito al arrimo de un episodio fronterizo acaecido en 1407" , un ataque sobre Jaén en el que murió el caudillo Reduán (Parte I, 2. 1997, pp. 820 ss).
Marco espacial
Jornada 1
Topónimo: Granada. [España]. Europa. Espacio: palacio; patio del vergel; balcón; calle que sale a la Alhambra.
Jornada 2
Topónimo: Granada. [España]. Europa. Espacio: palacio; calle; ventanas; cámara de la reina.
Jornada 3
Topónimo: Granada. [España]. Europa. Espacio: palacio; balcón; puerta del vergel.
Duración
Jornada 1: 1 día
Jornada 2: 1 día
Jornada 3: 1 día (aprox.). Nota: Es la noche del segundo día
Género
Género principal:
- Drama > historial > profano > hechos famosos públicos > España > frontera morisca.
Nota: El carácter historial, de hechos famosos públicos, lo otorga el enmarcamiento de la acción en la guerra de Granada, y la figura de Reduán, consagrada por el Romancero morisco. No obstante, la obra no tiene nada de histórica, y se acerca mucho, por sus contenidos de intrigas cortesanas, y por su historia del hijo de grandes personajes criado en condiciones salvajes, a los dramas palatinos.
Géneros secundarios:
- Drama > imaginario > libre invención > palatino.
Extracto argumental
Jornada 1
El rey Baudeles de Granada espera recibir prontamente en palacio a Gomel, hijo natural suyo, engendrado años atrás en el vientre de Narda, una cautiva cristiana que se ha ocupado de él y lo ha criado en el monte de Alhama (sierras de Alhambra, se dice más adelante), lejos de la corte. Reduán, alcaide del soberano, comenta a su señor el aspecto del joven, vivo reflejo de su padre. Sin embargo, para no despertar los celos de la reina Alzira, celos que han despertado el temor incluso de la bella cristiana madre de Gomel, la paternidad de éste ha quedado atribuida a Reduán. El alcaide satisface cumplidamente la curiosidad del rey refiriéndole la belleza, la bravura y el brío del joven, digna imagen de un rey. De su identidad aparente, la de hijo de Reduán, parece que nadie duda. Baudeles tiene tanta prisa por ver a su hijo que éste será presentado ante él con su aspecto habitual: pastor, villano y robusto.
Pronto entra en escena Alzira, junto con las damas Lizara y Zelora, para mostrarse celosa de la reunión entre el esposo y el alcaide. Sospecha de un posible concierto para festejar a alguna dama. Reduán recuerda a su señora que su oficio no es el de alcahuete, sino el de defensor de las fronteras de Granada frente al acoso de los ejércitos cristianos. Baudeles sale en defensa de su alcaide, molesto por el continuo sospechar de su esposa. El diálogo es interrumpido por Ardano, criado, que anuncia la llegada de Gomel. La reina, curiosa, exige verlo de inmediato, pese a las reticencias de Reduán, que hubiese preferido, al menos, vestirlo según los usos de la corte. Gomel aparece con un alquicel de alarde, un bonete colorado y abarcas de pellejo. A pesar de su rusticidad, consigue ser graciosamente cortés con Baudeles y con Alzira; sin embargo, sufre el ataque de Zelora, que recomienda a Reduán que lo exhiba como monstruo antes que como hijo. Gomel reacciona con soberbia, llamando la atención sobre su sangre y cualidades naturales: Entre moros ni cristianos,/ no hay hombre como el que ves; rechaza de plano además la posibilidad de mostrarse interesado por una dama como ella. La reina pone paz y se marcha con sus damas al jardín; Baudeles y Reduán las acompañan.
A solas conversan en el patio Ardano y Gomel. Éste, encolerizado, brama contra las necedades e hipocresías de la corte, aquél le recomienda prudencia, cautela y mayor refinamiento en sus relaciones con los cortesanos. Precisamente tres de ellos, Fátiman, Alboyn y Jafer, acuden al encuentro de Ardano, deseosos de conocer al recién llegado: Un hijo hermoso/ de Reduán el valiente;/ que ya estoy dél envidioso,/ según le pinta la gente,/ galán, discreto y curioso. La figura de Gomel los sorprende por su desaliño: Antes pareces su esclavo, dice Alboyn. Pronto comienza la mofa de los tres cortesanos, soportada con esfuerzo por Gomel. A una ventana se asoman Lizara y Zelora, que son requebradas con galantería por los tres cortesanos. Zelora aprovecha la ocasión para ridiculizar a Gomel, juego en el que participan de inmediato los demás hasta agotar la paciencia del brioso joven, que mete mano a la espada y pone en cobarde fuga a los tres caballeros, asombrados por su fuerza: Éste, ¿es hombre o es león?. Zelora y Lizara, asombradas, comienzan a sentir interés por el villano y a disputarse su amor.
Gomel explica a continuación a Ardano, para escándalo de éste, el ataque a los tres moros que lo ofendieron y a los que perdonó la vida sólo tras verlos llorando como mujeres; arrebató, eso sí, a cada uno, una banda, tres en total, que lleva atadas en el brazo: la azul, era de Fátiman; la verde, de Alboyn; la amarilla, de Jafer. Desde la ventana, Zelora y Lizara solicitan del bravo Gomel una cinta cada una como muestra de cortesía, y el joven las concede. Las damas, ya en el patio, le exigen que se decida por una de ellas, pero él no quiere agraviar a ninguna de las dos. Sólo tras la insistencia de Zelora, anuncia que escribirá en un papel las condiciones que ha de cumplir la dama que poseerá su corazón. A la dama que con ellas quiera quererme,/ desde aquí quiero ofrecerme. Ambas prometen cumplir las condiciones antes de haberlas leído y se retiran.
Entran a continuación el rey y varios criados; Baudeles entrega a su oculto hijo su propia espada y Gomel se compromete a honrarla. Cuatro cortesanos que han presenciado la escena sienten celos del trato recibido por el villano y lo acometen, rebozados, cuando se retira; en realidad, tratan de probar de burla solamente/ al bravo que del rey ciñó la espada,/ no más de para ver cómo la rige. Gomel acepta gustoso el envite, se mantiene firme y repele el ataque.
Jornada 2
Zelora y Lizara alaban las virtudes de Gomel y continúan debatiendo sobre el merecimiento de cada una a poseerlo. Ardano aparece en ese momento y les entrega un papel con las condiciones que el joven exige a las damas; Zelora y Lizara, antes de conocerlas, se muestran ciegamente dispuestas a acatarlas. Sin embargo, el papel expone premisas incompatibles con el amor. Gomel no mostrará fe a su amada y tampoco la pedirá a cambio; podrá gozar de toda mujer que le plazca y lo propio podrá hacer la dama que lo escoja. La amada deberá darle todo lo que desee sin esperar nada a cambio, ni siquiera palabras… la condición abiertamente anticortés de este amante provoca el repudio de Zelora y Lizara, y las burlas hacia ellas de Ardano, que las recuerda dispuestas a cumplir cualquier condición que Gomel propusiera.
Gomel entretanto recibe la reprimenda de Reduán, al que todavía considera su padre, por haber atacado fieramente a la cuadrilla que lo sorprendió en la calle para probarlo. Del encuentro salió herido Benalme, algo que el rey ha abonado como muestra de valentía. Las razones del alcaide cansan a Gomel, que está dispuesto a responder con furia cualquier ataque, real o fingido, haciendo caso omiso a los usos de la corte. Esa noche, explica Reduán, el rey quiere que asista embozado a una fiesta y zambra preparada en honor de una dama que aficiona al rey, Zelora, dama a la que el propio alcaide ama sin esperanzas y que Gomel asegura haber despreciado poco antes. Para evitar problemas con el monarca, Reduán le aconseja que no la hable ni la vea, algo que no costará demasiado esfuerzo al reacio muchacho. Ardano entrega a Gomel la respuesta de Zelora y un paje otro papel de parte de un galán, cuya identidad y mensaje se niega a descubrir Gomel a Reduán. El papel de Zelora, viva muestra de despecho, condena a Gomel, en nombre de las damas de la Alhambra, a eterno desamor y soledad por ser incapaz de rendir tributo al dios niño; sólo las moras bajas tendrán en adelante licencia para llamarlo suyo, pues en lealtad las iguala. El bizarro mensaje impresiona a Gomel, que se aleja, seguido, no muy de cerca, por Ardano, que teme algún golpe del fiero joven.
La intrepidez de Gomel preocupa al alcaide, en tanto que el rey se muestra complacido por la bizarría y valor de su hijo. Reduán comunica al rey la afición recíproca que se están cobrando Gomel y Zelora. Baudeles anuncia entonces que quiere entregar esa noche, durante la fiesta, a la dama un papel para anunciarle que quiere cortejarla a su reja, a espaldas de la reina. Reduán deberá acompañarlo, para su tormento de secreto enamorado de Zelora.
Jafer comunica a Fatimán y Alboyn que ha enviado un papel a Gomel citándolo solo y desarmado. Su idea, aprobada por los otros dos, es matarlo en venganza por haberlos ridiculizado el día anterior ante Zelora y Lizara. Gomel acude a la cita que marca el billete de Jafer y es sorprendido a traición por los caballeros, que lo aguardaban ocultos. Gomel celebra la alta consideración en que los tres moros tienen su fuerza y su valor, pues lo aguardan tres armados, estando él solo. Ni siquiera esta circunstancia poco ventajosa detiene su ira, Como un león, metáfora recurrente aplicada a Gomel a lo largo de toda la obra, los acomete espada en mano y los pone en fuga por segunda vez.
Entretanto, en palacio, todo está dispuesto para la fiesta que el rey quiere darle, en secreto, a Zelora. La reina, celosa, imagina la situación; mientras Baudeles trata de convencerla de que es ella la festejada; Reduán, el desdichado, pasa recado a Zelora de que el rey quiere hablarle esa noche cuando la reina duerma. Hasta la fiesta llegan Jafer, Alboyn y Fátiman huyendo de Gomel, que no tarda en alcanzarlos y continúa amenazándolos. Benalme, el caballero que fue herido por Gomel, aparece también en la fiesta y Jafer lo incita a tomar venganza de su agresor. Zelora, por su parte, solicita a Jafer que tome al menos uno de los listones que Gomel lleva en el brazo. Fatimán recomienda al aterrado Jafer que acometa a su rival durante la fiesta, pues de ese modo los hombres del rey estorbarán la pelea y él quedará como valiente ante Zelora sin correr excesivo riesgo. Acto seguido, Jafer llama aparte a Gomel y le exige el listón; éste, por supuesto, se lo niega y ambos se enzarzan; la pelea es advertida de inmediato por Reduán, que acude a sofocar la furia de su "hijo", que sólo acepta rendir la espada ante el rey. Las palabras suben de tono y ambos, Reduán y Gomel, salen de palacio haciendo fieros, extremo sobre el que advierte Alzira a Baudeles: Vé ¡por Alá! a remediallo,/ no le mate, que es cruel.
Cuando sale el rey, Zelora, entre lágrimas, confiesa a la reina que Baudeles ha urdido un plan para verla esa noche; Alzira destaca la lealtad de su dama y decide usar un disfraz para presenciar el encuentro. Vuelven el rey y Reduán; éste insiste a Baudeles en que castigue a Gomel, pero el soberano parece pagado de su bravura, que lo ha librado del prendimiento: prendelle fue imposible. La reina finge sentirse mal y se retira a sus aposentos. La Jornada concluye con la alegría de Baudeles que se ve libre de su esposa para gozar con Zelora hasta la llegada del día.
Jornada 3
Gomel monologa sobre los sucesos previos. Su soberbia lo hace incapaz de obedecer a Reduán, su supuesto progenitor; sólo tiene oídos leales a las palabras del rey, que lo ha perdonado por sus desmanes. Dudoso de que Reduán sea en realidad su padre, teme volver de nuevo la espada contra él. Bajo la ventana de Zelora coinciden Gomel y Baudeles, al que acompaña Reduán. Se produce una pequeña disputa que termina por identificarlos a los tres y Gomel acepta hacerse a un lado por orden del rey, ante el que muestra incondicional obediencia. Reduán se retira con Gomel, que lo sigue a regañadientes, mientras Baudeles espera la presencia de la dama.
Sale Zelora a la ventana mientras Alzira escucha, oculta a los ojos del rey, el diálogo. La dama rechaza el deseo que tiene Baudeles de gozarla, ya que prefiere que la case honradamente, por el respeto que debe el rey a los servicios de su padre. Baudeles, enamorado de Zelora, confiesa su deseo de repudiar a la reina, que lo cansa desde tiempo atrás, y tomarla a ella como esposa. Todo lo escucha Alzira, deshecha. Zelora, hábilmente, replica al rey que ella correrá la misma suerte pasados unos años. Además, la reina podrá tomar venganza contra ella y darle la muerte una vez sea repudiada. Baudeles responde que no existe tal posibilidad, pues dará orden de que sea envenenada por su médico y aducirá como causa de la muerte la enfermedad que la aqueja en ese momento. El rey termina dando su palabra a Zelora de que nunca la dejará y ésta le permite subir a su alcoba, cuyo lecho será ocupado, en la oscuridad por la reina Alzira.
Arfilo, envidioso y avergonzado por las humillaciones que les ha provocado Gomel con la connivencia del rey, urde matarlo junto con Jafer, Benalme y Fatimán. Temerosos de afrontarlo en combate, dirán al rey que goza Gomel de Alzira, acusación que será creída por ser los acusadores caballeros principales de Granada.
Alzira, que ha escuchado en el lecho de labios del propio Baudeles que trata de asesinarla para tomar a Zelora como esposa, confiesa a ésta su resolución de matarlo. Ha decidido buscar una espada valiente que traspase su duro corazón. Zelora propone el acero de Gomel, de quien espero/ que como le prometas la corona,/ el reino abrasará, como otro Nero.
Cuando llega Gomel, bramando contra Reduán, la reina le pregunta si es capaz de amar. Sólo un sujeto a la altura de su soberbia parece convenir a Gomel, y la reina se confiesa entonces enamorada de él, colmando sus altas expectativas. Alzira le solicita una alta empresa, una increíble hazaña, alimentando la vanidad del joven, que se ofrece sin dudarlo a llevar a cabo cualquier gesta. El rey, le explica Alzira, conoce su afición por Gomel y ha dictado pena de muerte contra ambos; sólo su brazo invencible puede evitar tan fatal desenlace dando muerte a Baudeles y tomando el cetro de Granada junto a ella: Hoy morirá con tan violenta muerte,/ que pise, del infierno, los umbrales, sentencia airado Gomel. Su cólera y su soberbia se desatan, aspirante a rey no sólo de Granada,/ mas de la tierra donde nace incienso.
Cuando se acerca el rey junto con Reduán, la reina sale del aposento; Baudeles ve a Zelora y reafirma la promesa de la noche pasada, Hoy, como tengo jurado,/ mi mujer ha de morir, palabras escuchadas por Gomel, decidido a ejecutar a Baudeles. El ataque se produce y queda el rey a punto de expirar. En su agonía, Gomel descubre que es Baudeles su verdadero padre, algo que se mantuvo oculto para evitar, le explica Reduán, la celosa ira de la reina. Gomel, consternado, se confiesa víctima de un engaño de la reina y recibe el perdón de su amoroso padre. Reduán intuye que Alzira ha conocido de labios de Zelora la trama de su asesinato. Gomel no se da muerte, a la espera de vengar la de su padre.
Baudeles, temeroso de que su hijo sea asesinado, tiene todavía tiempo de entrevistarse con varios caballeros principales de Granada: Jafer, Benalme, Fátiman y Arfilo, a los que refiere el engaño del que ha sido víctima Gomel y les solicita que ninguno niegue la corona ni la obediencia a su hijo, que ha de heredarlo en el trono.
A continuación, Fátiman y Alboyn tratan de sacar de palacio a Zelora y a Lizara, como esposas, para huir de la ira de Gomel. Los detiene, no obstante, Reduán, que recrimina a Zelora haber sido la causa de la muerte del rey. Explica la dama entonces que fue la propia Alzira la que durmió en su lecho con el monarca y escuchó sus intenciones homicidas. La cólera de Reduán se dirige entonces hacia la reina, bien merece morir, que aparece en escena con sus dos hijos, perseguida por Gomel con la espada desnuda. Reduán logra calmar, esta vez sí, a Gomel y le recomienda que encarcele a sus enemigos hasta después de ser coronado; tras ello, podrá ejecutar como legítimo rey lo que mandaré la ley/ y el granadino senado.
Gomel reflexiona por fin con calma, como corresponde a un rey. Llega Jafer para alertarlo de la revuelta desatada en Granada, pues los moros lo juzgan asesino de Badueles y consideran que es el hijo legítimo de mayor edad del rey el que debe tomar el cetro de Granada. Los disturbios han causado grandes destrozos y de los sótanos de palacio ha conseguido escapar el más fiero león, que merodea por el castillo causando crueles estragos. No tarda en aparecer la bestia; Jafer huye, pero Gomel permanece erguido y desafiante ante el león, en el que reconoce a un antiguo cachorro con el que tuvo amistad cuando niño en la soledad de los montes. Hombre y fiera se abrazan una y mil veces. Gomel se sienta, el león a sus pies, como clara señal de increíble fortaleza, pues la misma fortaleza, representada por el león, se ha postrado a sus pies. El sueño vence a Gomel. La escena es sorprendida por los sublevados, que aclaman al invencible Gomel como rey de Granada. Llega Reduán, recibido por fin amablemente por Gomel, que lo nombra alguacil mayor y capitán general, además de repartir mercedes entre el resto de caballeros principales. Sus enemigos [la reina y sus hijos, intuimos] permanecen en prisión. Concluye la pieza con las palabras del protagonista: Aquí acaba la comedia / del Hijo de Reduán.
OBSERVACIONES A LA OBRA
Ver / Ocultar secciónObservaciones:
No hay gracioso.
Es obra construida sobre moldes del cuento folklórico: tres damas, tres y cuatro caballeros enemigos; rey y reina; nacimiento secreto y educación como pastor.
Tiene escenas de gran despliegue actoral (duelos, emboscadas) y cobra importancia el vestuario que marca la diferencia en el personaje desde su estado inicial de pastor al de rey.
EDICIONES DIGITALES DISPONIBLES
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