PÉRDIDAS DEL QUE JUEGA, La gran comedia de, LAS



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: PÉRDIDAS DEL QUE JUEGA, La gran comedia de, LAS. Procedencia: Manuscritos de la BNE y de Melbury House; Final del Acto III

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría dudosa
Observación: En el Ms de la BNE aparece atribuida a Lope de Vega. MB dudan de que la obra sea de Lope. Para Helen Mayer (A Study of the Authenticity of Eight Plays Attributed to Lope de Vega, Tesis doctoral, Universidad de Virginia, 1976) no es de Lope.

Peregrino

Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No

Parte

No presente en la colección de Partes de Lope de Vega

Manuscrito

Tipo: Copia
Localización: Melbury House, Biblioteca privada (Reino Unido)
Ref. bibliográfica: Presotto, Marco: Manoscriti teatrali del Siglo de Oro nella collezione Holland a Melbury House (Annali di Ca’Foscari. Rivista della Facoltà di Lingue e Letterature Straniere dell’Università di Venezia, No. XXXVI, 1-2 (1997), 489-515.). . 495; 508.
Nota: Manuscrito fechado 1633.

Tipo: Copia
Localización: Madrid, Biblioteca Nacional (España)
Ref. bibliográfica: Pérez y Pérez, María Cruz: Bibliografía del Teatro de Lope de Vega (Cuadernos Bibliográficos no.29). Madrid, C.S.I.C., 1973. 21.
Nota: Signatura 15.627. Son sólo la primera y la segunda jornada.

Tipo: Copia
Localización: Londres, British Library (Reino Unido)
Ref. bibliográfica: A. Castro y H. A. Rennert: Vida de Lope de Vega (1562-1635) (Notas adicionales de F. Lázaro Carreter). Salamanca, Anaya, 1969. 483.
Nota: MB ponen entre interrogantes este manuscrito, que hoy en día no aparece en el catálogo en línea de la BL y que podría ser el mismo que W.L. Fitcher localizó en la Biblioteca de Lord Ilchester, y que hoy consta según M. Presotto en la biblioteca privada de Melbury House (ERG).

Observación: Según Cotarelo, en su edición de la AN, esta comedia, que Medel cita como anónima, ha llegado a nosotros en dos manuscritos antiguos, uno de ellos fechado en 1633 y otro algo anterior. Éste último se halla en la Biblioteca Nacional (ms. nº. 15.627), y es mucho mejor que el de 1633, aunque, desgraciadamente, le falta el acto tercero. Habría de servir para las representaciones de la obra, por eso tiene diversas acotaciones y largos pasajes tachados, que a veces son necesarios para el sentido, aunque en la rapidez del recitado pudieran pasar inadvertidos. El segundo manuscrito, el fechado en 1633, que perteneció a Lord Holland y hoy se halla en el Museo Británico, según Cotarelo, tiene sus dos primeros actos de una mano y el tercero de otra, y Cotarelo supone que es el tercer acto del Ms. de la BNE, sacado de allí y cosido aquí.. Sin embargo, en el Catálogo On Line de la BL no aparece, y es muy posible que se trate del Ms. que hoy consta en Melbury House, adonde fue a parar buena parte de la biblioteca de Lord Holland.

Otras ediciones del siglo XVII

No consta

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. VIII.

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas

No consta

Versiones y traducciones

No se conocen

Bibliografía secundaria


- García Santo Tomás, Enrique. "Naipes y tahúres a escena: Las pérdidas del que juega, comedia sin trampa". Hecho Teatral: Revista de Teoría y Práctica del Teatro Hispánico. núm. 2. p. 23-41. 2002.


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Fecha: 1596-1603
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 532.

Dedicatorias

No existe dedicatoria.

Cómputo de versos

Número: 2863
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 532.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Sin personajes no computables
  • Personajes computables

  • Alguacil

  • Bolaños pobre, pobre [pícaro]

  • Celio, [acreedor de don Bernardo]

  • Don Bernardo, [caballero], [amigo de Don Juan], [endeudado por el juego]

  • Don Juan [Ribera de Andrada], [caballero], [galán], [protagonista]

  • Don Pedro Luján, [caballero viejo], [padre de doña Leonor]

  • Doña Juana, [dama], [prima de doña Leonor]

  • Doña Leonor, [dama], [protagonista], [hija de don Pedro Luján], [prima de doña Juana]

  • Doña María, [dama]

  • Gonzalo, [marido de Teodora], [endeudado por el juego]

  • Guzmán, [criado de don Juan]

  • Hernando, [lacayo de don Juan], [gracioso]

  • Paje, paje [de don Juan]

  • Rodrigo, pobre [pícaro]

  • Teodora, [antigua criada de doña Leonor], [esposa de Gonzalo], [maltratada por su marido]
  • Universo social

  • Universo de la servidumbre. Criados cualificados (mayordomo, escudero...)
  • Universo urbano. Caballería urbana (caballeros, damas)
  • Universo urbano. Pícaros
  • Tiempo histórico

    Época contemporánea
    Nota: Don Pedro habla de su amigo de juventud, don Juan Ribera de Andrada, padre del galán protagonista,con el que había combatido en Flandes, y después participado en "la jornada de Argel", "en una misma galera/ Fernán Cortés, él, y yo". Eran los tiempos del Emperador, que elogia a los jóvenes caballeros. La acción transcurre por consiguiente en la época de juventud de la generación siguiente, entre veinte y treinta años después de la insurrección de Gante y de la aciaga expedición contra Argel (1541) evocadas aquí, es decir, en el reinado de Felipe II.

    Marco espacial

    Acto 1
    Topónimo: Madrid. [España]. Europa. Espacio: interiores y exteriores de casa de don Juan; casa de don Bernardo; casa de Leonor.

    Acto 2
    Topónimo: Madrid. [España]. Europa. Espacio: interiores y exteriores de casa de don Juan; casa de doña Leonor.

    Acto 3
    Topónimo: Madrid. [España]. Europa. Espacio: interiores y exteriores de casa de don Juan; casa de doña Leonor.

    Duración

    Obra: Número indeterminado de días
    Acto 1: Número indeterminado de días
    Acto 2: Número indeterminado de días
    Acto 3: Número indeterminado de días

    Género

    Género principal:

    • Comedia > universo de verosimilitud > urbana.

    Extracto argumental

    Acto 1
    Después de un año de la muerte de su avaro padre, el caballero don Juan ha heredado una gran fortuna en dinero, joyas y otros bienes; su lacayo Hernando le recuerda su innata generosidad y su actual posibilidad de ser, por una parte, más generoso y, por otra, de poder bizarrear y lucir / sin que ninguno en tu daño / murmure.
    Guzmán, otro criado, que ha vuelto de realizar algunas obras de caridad por orden de su amo, refiere a don Juan un caso especial de necesidad que le ha contado una dama, doña María, desde una ventana: don Bernardo, un amigo de don Juan que en la corte triunfaba, se halla en desastrosa condición, tras haber perdido todos sus bienes por culpa del juego.
    Don Juan le envía, por medio de Guzmán, un traje en el que oculta dinero para socorrerlo sin ofender su dignidad, pero el asunto no sale muy bien ya que uno de los acreedores de don Bernardo, don Celio, acompañado de un alguacil, lo está esperando cerca de su casa. Al salir Guzmán de casa de don Bernardo, tras haberle dejado el traje, advierte la presencia de aquellos y decide avisar a su amo, por si pudiera remediar un asunto de justicia que le parece peligroso. Don Bernardo, que ha reparado en la presencia del dinero en el traje y tiene la intención de devolverlo, pues cree que ha sido un error, sale de su casa, ya con la bolsa de dinero en la mano. Este momento es aprovechado por Celio para abordarlo y exigirle el pago de sus deudas. En este punto don Juan debe intervenir nuevamente, pues don Bernardo no quiere entregar un dinero que no le pertenece; don Juan paga su deuda y Bernardo le habla arrepentido de los perjuicios que causa el juego.
    En esto, irrumpe desde una ventana doña Juana pidiendo socorro a don Juan para que salve a Teodora, que está siendo perseguida violentamente por su marido Gonzalo; intervienen el alguacil, Leonor, prima de doña Juana, y don Juan. Gonzalo queda libre, gracias a la intercesión de don Juan, y Leonor protege a Teodora, quien fuera criada suya hasta que abandonó la casa para casarse con Gonzalo, que resultó ser un marido violento por ser jugador y que ha perdido todos sus bienes por sus deudas. El casual suceso provoca el enamoramiento de doña Leonor y don Juan, que reconoce en ella a la hija de don Pedro de Luján, quien había sido compañero de armas del padre de don Juan en Flandes y Argel. Teodora se queda en la casa, con el beneplácito de don Pedro, que queda a disposición de don Juan por la amistad que le unía a su padre.


    Acto 2
    En casa de don Juan, Hernando se queja ante Guzmán de que su amo haya acogido a don Bernardo y le haya encargado la administración de su hacienda, pues teme que este, para dar muestras de lealtad, recorte las raciones de los criados. En esto aparece don Bernardo, quien ha oído las palabras del lacayo, y para mostrarle lo infundado de sus temores, le da un doblón y ropa; a la llegada del dueño de la casa, don Bernardo se congratula de su nueva vida y reitera a don Juan su profundo agradecimiento por su ayuda. Para demostrárselo le comunica que ha escrito al Rey un memorial con el fin de recuperar para don Juan la encomienda que tenía su padre. Don Juan se alegra de la noticia y se lo agradece, pero su contento no puede ser del todo completo pues le confiesa que sufre de amor por Leonor; tal es su estado que le ruega a don Bernardo que interceda ante don Pedro, el padre de Leonor, para que se la dé en matrimonio.
    Este diálogo es interrumpido por la llegada desesperada de doña María, quien acude pidiendo ayuda porque su hermano ha sido encarcelado y condenado a muerte por matar a un hombre en una pelea; como don Bernardo le confiesa a su amigo que doña María lo ayudó, pese a ser ella misma pobre, en los momentos de mayor penuria, don Juan le promete pagar la fianza, sacar a su hermano de la cárcel y librarlo de la muerte.
    Seguidamente entra Hernando anunciando que hay fuera un soldado recién llegado de Flandes, donde ha sido herido, exigiendo a gritos que se le reciba para pedir alguna ayuda. Como nueva muestra de generosidad, don Juan ordena a Guzmán que le dé cien reales.
    Por su parte, las damas doña Leonor y doña Juana hablan de los padecimientos de Teodora en su matrimonio y, por esta razón, Leonor jura no casarse nunca con un jugador. Teodora asiente: "el casarse una mujer / con un hombre jugador" es peor que "un fiero dolor de costado". A propósito del matrimonio, doña Juana le dice a doña Leonor que don Juan sería un buen marido para ella, cosa que ésta confirma. A resolver el asunto del matrimonio de Leonor llega su padre, don Pedro, con cartas de dos pretendientes iguales en hacienda y calidad; su hija se ve incapaz de escoger, por eso delega en su padre a condición de que se informe de ambos y que finalmente le dé un marido tan prudente que no juegue. Mientras don Pedro sale a informarse, entra don Bernardo a cumplir su cometido: comunica a doña Leonor el amor que le profesa don Juan y le pide licencia para pedir su mano a su padre; ella, sin embargo, le pregunta primero si don Juan es aficionado al juego y, ante la respuesta negativa del caballero, la dama acepta que don Bernardo hable con don Pedro. En este momento llega este quejándose de los malos hábitos de los caballeros en el Madrid de la época, donde es muy difícil hallar a alguien que no juegue: mozo, noble y poderoso / en Madrid y que no juegue / es pedir al sol que niegue / su siempre esplendor hermoso. Sin embargo, su hija le dice que sí que hay uno y don Bernardo le manifiesta el deseo de don Juan de casarse con ella; don Pedro acepta con agrado a este pretendiente, pues le gusta a su hija y es además un gran caballero.
    Bernardo corre a comunicar la buena nueva a don Juan y se encuentra con este, que anda muy contento de su suerte en amores y en fortuna, pues dice que ha ganado mil escudos jugando, de los cuales entrega al amigo quinientos. Don Bernardo le previene de los peligros del que juega, pero don Juan insiste en que sólo es por un día y que el vicio está en el extremo. No obstante, la opinión de su amigo es distinta: "lo que hoy habéis perdido / es sólo el haber ganado. / El cebo más verdadero / con que empieza a disponerse / un hombre para perderse / es siempre ganar primero". Don Juan no le hace caso, e incluso le invita a acompañarlo de nuevo a la partida para jugarse, solamente, los quinientos escudos de beneficio. Don Bernardo lo rechaza con decisión y, antes de que su amigo se marche solo, le advierte: "Vos veréis en la ocasión / cuán diferentes que son / las pérdidas del que juega".


    Acto 3
    Guzmán se presenta ante don Bernardo alarmado por la terrible debilidad de su amo frente al juego, pues ya lleva perdidos cuatro mil escudos y ha mandado a sus criados a por más. Don Bernardo se lamenta de que don Juan no escuchase sus advertencias, y es mayor su lamento cuando Hernando llega con el mismo encargo: recoger más dinero, pues son ya diez mil escudos de pérdida. En las idas y venidas de los criados, la indignación de don Bernardo va en aumento mientras la hacienda de don Juan mengua hasta tal punto que Guzmán declara: "acabóse. Este es el día / de su perdición". Para culminar la desgracia, Hernando cuenta que se ha encontrado con doña María, quien se lamentaba del vicio de don Juan y de la inminente muerte de su hermano, pues nadie había pagado la fianza prometida. Ante la gravedad del hecho, don Bernardo pone en duda la amistad de don Juan, pero prepara una estrategia para sacarlo del juego. Aunque, viendo unos naipes que Hernando ha traído de la partida, descubre que están marcados, don Bernardo prefiere no desvelarlo para evitar que don Juan se enfrente a los otros jugadores. Su subterfugio para sacar a don Juan del juego será mandar a Hernando a decirle a su amo que don Bernardo ha sido herido y a Guzmán a pagar las deudas.
    En casa de don Pedro, las mujeres comentan, ajenas a la perdición de don Juan, la buena suerte de doña Leonor por tener a don Juan como futuro marido. Sin embargo, en ese momento llega don Pedro anunciando que una mujer ha caído desmayada a la puerta de la casa. La mujer no es otra que doña María, que cuenta sus penas a los presentes: un caballero había prometido librar a su hermano de la cárcel y de la muerte, pero ese caballero ha perdido su fortuna en el juego y ya no tiene con qué pagar. La sorpresa llega cuando doña María descubre el nombre del jugador: don Juan de Ribera. Desconsolada, doña Leonor piensa incluso en deshacer el compromiso de matrimonio y pide a su padre que le deje tiempo para decidir.
    Los allegados de don Juan ya han puesto en marcha la estrategia para rescatarlo del juego: Hernando entra con la noticia de la llegada de su amo, airado, y del pago de Guzmán a los acreedores. Don Juan llega para ver a su amigo y al preguntarle por la herida, don Bernardo le responde que al que han herido es al propio don Juan, pues lo han engañado con los naipes marcados, lo han dejado en la ruina y lo han vuelto jugador empedernido hasta tal punto que ha faltado a sus promesas. Don Juan cae en la cuenta del engaño y de la situación a la que se ha dejado arrastrar, mientras su amigo insiste en la picaresca que se da en todo Madrid: "en Madrid ya es calidad / el hacer habilidad / y ciencia a la fullería". Estando en esta conversación ven aparecer a dos pobres, Rodrigo y Bolaños, quienes se quejan de que ya don Juan no puede dar limosnas porque ha perdido diez mil escudos a las cartas, y dudan de su virtud; don Bernardo aprovecha para instruir a su amigo sobre la volatilidad de la fama: "¿Veis esto que aquí escucháis? / En todo Madrid mañana / no ha de haber criatura humana / que no sepa que jugáis". Cuando Hernando les avisa de que a las puertas se han juntado los acreedores del caballero, don Juan pide ayuda y consejo a su amigo, quien le dice que debe pagar las deudas y casarse presto con doña Leonor, así como dejar el juego para siempre, con una advertencia final: pero si otra vez os ciega / este vicio no podrán, / porque son muchas, don Juan, / las pérdidas del que juega.
    Sin embargo, doña Leonor ya ha renunciado a casarse con don Juan y está dispuesta a obedecer a su padre, que ha decidido mandarla a un convento. En este momento, don Juan llega con don Bernardo y, a pesar del enojo de la amada, consigue el perdón pidiéndole a Dios que lo castigue si no mantiene la promesa de no volver a jugar. Doña Leonor vuelve a confiar en don Juan y acepta el matrimonio: "jugador te aborrecí, / pero arrepentido, no". Cuando llega don Pedro de buscar convento, su propia hija le da la noticia del compromiso con don Juan. Por su parte, don Bernardo y doña Juana también se prometen al ver ésta que el caballero también ha jurado no jugar más. Don Pedro mira con buenos ojos ambos enlaces y el acto acaba con la entrega de don Juan a doña María de dos mil escudos para salvar a su hermano, conforme a la palabra dada, para que "aquí acaben, perdonadas, / las pérdidas del que juega".


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