OBRAS SON AMORES, Comedia famosa de,



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: OBRAS SON AMORES, Comedia famosa de,. Procedencia: Parte 11, P2, Final de Acto III, Ms. copia

Título: OBRAS SON AMORES, Y NO BUENAS RAZONES, Comedia. Procedencia: Suelta

Observación: Con el mismo título existe en la BNE un Auto Sacramental de Lope de Vega: Obras son amores: Auto sacramental de este año 1620. Emp.: "Yo tengo de hacer mi oficio" (h. 1)... Fin.: "pues aquí te doy mi gracia" (h. 18) Autógrafo con correcciones y firma. Signatura Mss/15246 (cfr. Paz, Teatro, 2ª ed., n. 2663). Al final se lee: En Madrid, a 31 de mayo de 1615; enmendado después, "1628" .

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable

Peregrino

Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II:

Parte

Parte XI (1618)

Manuscrito

Tipo: Copia
Localización: Parma, Biblioteca Palatina (Italia)
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 29.
Nota: Signatura CC.* V. 28032/ XXXVI

Otras ediciones del siglo XVII

Título: OBRAS SON AMORES Y NO BUENAS RAZONES
Suelta: s.l., s.i., s.a.
Atribución: Lope de Vega Carpio
Ref. bibliográfica: Pérez y Pérez, María Cruz: Bibliografía del Teatro de Lope de Vega (Cuadernos Bibliográficos no.29). Madrid, C.S.I.C., 1973. 105.
Nota: Pérez y Pérez anota varios ejemplares de esta obra: en la Colección Sedó, de Barcelona (44.961), en la Boston Public Library (nº 11 en D.147.6.3.), en la British Library de Londres (2 ejemplares: 11.728.f.73; 11.728.h.1 (14). ), en la Colección Entrambasaguas, de Madrid (2.C), en la Biblioteca municipal de Madrid (2.196; 2.172 (9); 134-6 (2 ejemplares), en la BNE (T-14.808-14; T-14.809-1: ambos ejemplares procedentes de Gayangos)

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.

Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. VIII.

Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. XI, 1.

Observación: La edición de Obras son amores incluida en Comedias de Lope de Vega, Parte XI, 1, publicadas por el grupo Prolope, corre a cargo de Carlos Mota.

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas

No consta

Versiones y traducciones

No se conocen

Bibliografía secundaria


- Inamoto, Kenji. "Reconsideración sobre la fecha de Obras son amores, auto sacramental de Lope de Vega". Mira de Amescua en candelero. Actas. Granada: Universidad de Granada. 1996. p. 269–278.
Nota: vol. 2.

- Parks, Ted . "Religion and Politics in Felipe Godínez's El divino Isaac ". Bulletin of the Comediantes. núm. 1. p. 55-66 . 1997.
Nota: vol. 49. Sobre la relación de la obra de Godínez con Obras son amores de Lope y Primero y segundo Isaac de Calderón.


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Fecha: 1613?-1618?
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 371.

Dedicatorias

No existe dedicatoria.

Cómputo de versos

Número: 3052
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 371.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Sin personajes no computables
  • Personajes computables

  • [Celia], [criada de Leonida]

  • Clarindo, criado (de Laura), [gentilhombre]. Nota: Se le caracteriza como gentilhombre en una acotación de entrada.

  • [Criados]. Nota: Se menciona la llegada de dos criados cargados de Lucindo en la II Jornada, y de otros dos de Laura en la III, pero no hablan ni aparentemente intervienen.

  • Felisardo, rey de Hungría, [galán]

  • Julia, criada (de Laura)

  • Laura, dama, [de la corte], [protagonista]

  • Leonida, dama

  • [Leonido], caballero

  • Lucindo, caballero, [privado del rey], [galán protagonista]

  • Marín, criado (de Laura), [gracioso]

  • Otavio, caballero, [soldado], [hermano de Leonida], [galán]

  • Roberto, caballero, [galán], [cortesano]

  • Un Cochero, [de Laura]

  • Un Escudero, [de Laura], [viejo]

  • Urbano, caballero
  • Universo social

  • Universo de la corte. Altos cargos de gobierno (procuradores, consejeros...)
  • Universo de la servidumbre. Criados
  • Universo del poder soberano. Reyes
  • Universo urbano. Caballería urbana (caballeros, damas)
  • Tiempo histórico

    Tiempo indeterminado

    Marco espacial

    Obra completa
    Topónimo: lugar indeterminado. Europa. Espacio: casa; prado; cárcel.
    Topónimo: Jerusalén. Moria. [Israel]. Asia. Espacio: monte.

    Duración

    Obra: 1 semana (aprox.)
    Acto 1: 1 día
    Entreacto 1 a 2: 6 días (aprox.). Nota: Entre el Acto I y el II transcurren al menos 6 noches.
    Acto 2: 1 día (aprox.)
    : Número indeterminado de días

    Género

    Género principal:

    • Comedia > universo de irrealidad > libre invención > palatina.

    Extracto argumental

    Acto 1
    Tras asistir embozado a las fiestas de Augusta, Felisardo, rey de Hungría, ha quedado aturdido de la belleza y el ingenio de una dama que "estuvo rebelde y fuerte / en cubrirse con el manto". Para evitar ser conocido, el rey le pide al caballero Lucindo, privado suyo, que se interese por ella, le haga conocer que ha hablado con el rey y solicite licencia para visitarla al día siguiente. En cuanto Laura sale de la fiesta, con manto y en compañía de su criada, Lucindo le revela el encargo del rey. Sorprendentemente Laura se descubre ante Lucindo y éste comprende muerto de celos que es su dama la que ha enamorado al monarca. Ella sugiere que le diga al rey que la dama se ha ido y que no la conoce, pero Lucindo, temeroso de caer en desgracia, considera que es más apropiado llevarlo esa misma noche a su casa. A la dama le pide que la sala esté desaseada y medio vacía "porque riqueza y olor / son alcahuetes de amor".
    El posterior encuentro de Lucindo con Roberto y Leonida, que también han participado en la fiesta, aumenta la desesperación y los celos del enamorado. Tras prevenirle que Laura ha hablado con un embozado, ellos consideran errónea la cita que ha concertado: "Los muros más resistidos / quedan Roberto más llanos, / si entra el poder por las manos / y el amor por los oídos". Lucindo comprende que loco es el hombre que espera ver firme el amor de la mujer; la dichosa fiesta le ha abierto los ojos: "hoy vengo a probar / que no hay fiesta sin azar / ni afición sin pesadumbre".
    Seguidamente, en alguna habitación del palacio, Lucindo se presenta ante Felisardo y pone algunos reparos a la dama (su hermosura no es única y tiene dificultades con sus parientes), pero finalmente notifica sin entusiasmo que la podrá visitar cuando gustare. Como la casa no está muy lejos, esa misma noche el rey piensa galantearla.
    Ya en casa de Laura, Felisardo comienza el cortejo a la dama y Lucindo arde en celos con las ternuras que oye de boca de la muchacha (comienza a pensar que implícitamente su honra está en peligro). El rey se interesa por la familia, la renta y los criados de Laura; a todos les asegura que muy presto volverá a verlos, pero en cuanto sale de allí los criados quedan un tanto desilusionados porque las palabras de agradecimiento no han tomado la forma de regalo. Cuando ya quedan a solas, la criada le indica a Laura que todo el galante episodio del rey ha sido una tortura para Lucindo, pero la dama está encantada y muy interesada en seguir la aventura. En el momento en que van a acostarse el celoso joven comienza a dar voces en la calle y el criado Marín intercede para que Laura reciba a quien hasta hace unas horas adoraba: "¿Qué se pierde en que le abras, / y le escuches dos palabras / por tu honor, y tu provecho?" Por unos instantes Lucindo entra y comprueba turbado el cambio que ha experimentado la muchacha, que se complace en decir que el rey le ha dicho que la adora. Mucho más lúcidos, los criados creen que Laura ama y adora a Lucindo, pero que también quiere conquistar la gracia del rey; el criado Marín se las sabe todas pues concluye con un acertado comentario: "Como pescador de red / sois las mujeres, que saca / el lance, y los peces chicos / vuelve a arrojar en el agua".


    Acto 2
    Al cabo de algunos días la desventura de Lucindo es el nuevo comentario de la corte, especialmente en casa de Leonida, en donde el caballero Roberto, gallardo cortesano, recibe con parabienes a Otavio, bravo soldado y hermano de su amada Leonida; como Otavio no ha podido participar en las pasadas fiestas, Roberto le relata la concurrencia de los caballeros a las justas poéticas y le informa que Lucindo no participó porque desde aquellas mismas fiestas anda en competencia con el rey "por una dama ingrata, a quien adora". Casualmente, Otavio trae para Laura una carta de su primo y se decide a visitarla, lo que aprovecha inmediatamente Lucindo para hablar a solas con Leonida y confesarle que aborrece y ama a Laura (ha jurado no volver a verla). Leonida cree que lo más conveniente para recuperarla consiste en provocar los celos, y Lucindo le pide que sea ella la que finja estar enamorada de él (en todo caso, tal operación se llevará adelante sin que Roberto se entere de la trama).
    La casa de Laura se ha convertido en un ir y venir de gente. Después de recibir la carta de manos de Otavio, Laura se muestra un tanto desconsolada porque, desde la noche del desaire, Lucindo se ha resistido a venir a verla; no obstante, disfruta pensando que toda Hungría sabe de su amistad con el rey. Julia le insinúa que quizá Lucindo esté ocupado con otra mujer, pero ella no lo cree probable. El posterior encuentro con Felisardo incluye tantos galanteos y cumplidos que el criado Marín no lo acaba de ver del todo claro (el rey habla mucho y no regala nada: mucho más saludables son "los amores / de por acá, el pan por pan / y el vino por vino"). Laura aprovecha la ocasión para solicitar al rey un cargo honroso que compense el desvelo de su primo en las guerras contra el turco; muestra asimismo su preferencia por Lucindo con tanto empeño (para el negocio que se traen entre manos ella no juzga oportuna la mediación de Urbano, sino que prefiere la del antiguo enamorado) que Felisardo comienza a sospechar.
    Más adelante Leonida acude a casa de Laura con la historia de que hace seis noches que Lucindo la corteja regularmente, pero que la pasada noche no apareció y ella sospecha de su rival y amenaza con decírselo todo al rey. En principio, Laura no da ningún crédito a este asunto, pero en cuanto se marcha Leonida, Laura ya se abrasa de celos ("No hay cosa que no acobarden / celos, son del seso dueños, / y unos infiernos pequeños, / adonde las almas arden. / Ay de mí que me ha dejado / loca, veneno me dio"). Finalmente llega Lucindo en compañía de dos criados que traen un cargamento. Laura se lleva un buen chasco porque los pajes no traen regalos de parte del rey, sino las prendas que Lucindo devuelve a su dama (un escritorio de papel, un baúl, ropas, brincos de cristal, cintas y retratos). Indignada con la ofensa, Laura menciona a Leonida y le recuerda al antiguo amante que su alma y sus potencias pertenecen a Felisardo. Lucindo sigue insistiendo engañosamente en que su pensamiento es ahora de Leonida. Tanta es la rabia acumulada que Laura sale al campo a desfogar sus penas y recelos.
    En medio de las fuentes y los campos Otavio le confiesa un secreto a Roberto: desde que fue a entregarle la carta a Laura, su belleza tirana le ha cautivado como un veneno de amor, pero Roberto le advierte que no pierda el tiempo porque la muchacha ya es servida por el rey. Casualmente Laura, que va tapada con manto, reconoce a los caballeros y siembra el desconcierto al avisarle a Roberto que Leonida anda en tratos amorosos con Lucindo. De inmediato Roberto parte en busca de Lucindo.
    Posteriormente Leonida y Celia, también tapadas con mantos, encuentran a Laura y Julia. Leonida simula buscar un hombre y Laura complica el enredo al advertirle que si anda tras Roberto, no hace falta que se esfuerce porque ya está atrapado en los lazos que ella le ha tendido.


    Acto 3
    En el campo, Roberto y Lucindo toman las espadas para solventar sus recíprocos agravios: Lucindo se queja de que Roberto requiebre a Laura y a Roberto le subleva el loco atrevimiento de Leonida. La llegada de Otavio pone paz entre los dos amigos, que hacen como que se están entrenando en el arte de la esgrima.
    Ya en palacio, el rey, que ha oído la disputa de Laura y Leonida, anda celoso de "que adore Laura a Lucindo". En cuanto Urbano le explica todo el enredo de amores y la riña de las dos damas el rey toma decisiones sorprendentes: por ejemplo, a Lucindo le da dinero para comprar unos caballos andaluces y además le ordena que vaya a casa de Laura con el recado de que más tarde pasará él por allí. En el fondo, el rey ya ha mudado de intención, pues lo envía porque sabe que está perdidamente enamorada de Lucindo y que así cumple con las reglas del amor. De manera insólita Felisardo recibe a los criados de Laura, cargados de regalos en prenda de su afecto (camisas, ropas, vasos y mono) y, a cambio, los criados no reciben nada.
    En plan reconciliatorio Leonida se presenta en casa de Laura, puesto que es sabedora de todo ("Que ya estoy desengañada, / que no quieres a Roberto"). También Laura se sincera, pues comprende que Leonida representó el papel de amada de Lucindo para darle celos a ella. Laura le pide que se quede en su casa porque ella hará todo lo posible para que el rey la case con Roberto (y así Lucindo no podrá dar más motivos de celos). Pero la llegada de Lucindo con un recado de Su Majestad da comienzo de nuevo a otra riña de celos con Laura, cuya solución tiene una sola vía, según el ofendido caballero. En cuanto aparece el rey, Laura le reprocha sus nulas pretensiones y le recuerda que "obras son amores, que buenas razones no": a su primo, que le ha servido en distintas empresas militares, no lo ha premiado con ningún cargo, ni tampoco a Otavio, ni los criados de Laura han recibido nada, y ya se sabe "Quexosos estamos todos, / porque es justa presunción, que los que no dan, no aman". Ambiguamente el rey promete regalos, y entonces Lucindo, que lo cree todo perdido, pide ser destinado a defender las fronteras del reino. En seguida que se va el monarca, Laura le reprocha a Lucindo su ingratitud y su loco impulso porque ella siempre ha pensado en él como marido y ahora se ha comprometido a partir.
    De nuevo en su palacio, el rey, que está decidido a librarse de la prisión de amor, comienza a tomar importantes decisiones. Como a Otavio no puede casarlo con Laura, a cambio, lo nombra gobernador de Belgrado; y a Lucindo le manda ponerse a las órdenes de Urbano.
    Entristecida en su casa, Laura está sinceramente arrepentida de tanta ambición, pues los amores con el rey le han llevado a perder a su amado Lucindo. El rey llega con todo su séquito y Laura le pide que sea padrino de la boda de Roberto y Leonida; él acepta y concede a la novia el título de condesa. Puesto que las obras son amores, a Laura le regala una caja repleta de riquezas y un pabellón, pero ella ante todo desea ser correspondida por su hombre ("El amor sólo desea / amor, la correspondencia, quales han de ser las obras / soberanamente enseña"). Al mostrar el pabellón de seda que ha traído Urbano, el rey descubre su verdadero regalo, a Lucindo cubierto de joyas, quien lealmente está dispuesto a cumplir las órdenes del monarca. Felisardo le manda casarse con Laura (desde entonces duquesa de Arles). Y para que la fiesta sea completa, concierta las bodas de Marín con Julia y de Clarindo con Celia (a quienes concede una renta de seis mil ducados).


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