SUFRIMIENTO DE HONOR, Comedia famosa de, EL
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: SUFRIMIENTO DE HONOR, Comedia famosa de, EL. Procedencia: Parte 32 de Diferentes Autores (1640)
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría dudosa
Peregrino
Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No
Parte
No presente en la colección de Partes de Lope de Vega
Manuscrito
No consta
Otras ediciones del siglo XVII
Título: COMEDIA FAMOSA DEL SUFRIMIENTO DE HONOR
Colección: Parte 32 de la Colección de Diferentes Autores, Zaragoza, D. Dormer - J. Ginobart, 1640.
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: Profeti, Maria Grazia: La collezione "Diferentes autores". Kassel, Reichenberger, 1988. 103, 107.
Observación: RC, p. 495 remiten a unas supuestas sueltas conservadas en la British Library y en la Biblioteca de lord Ilchester pero señalan que se trata de desglosadas de la Parte 32 de Diferentes Autores. No ha sido posible encontrar estos documentos (nota de mpr).
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. IX.
Observación: Se conoce también una edición moderna de la comedia a cargo de D. K. Petrov, S. Peterburg, J.N. Skorojodova, 1901.
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
- Arjona, J. H.. "Ten Plays Attributed to Lope de Vega". Hispanic Review. núm. 28. p. 319-340. 1960.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1604-1608
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 562, 606.
Nota: Por su métrica se situaría, en principio, entre 1604 y 1608, según MB (562), pero los estudiosos acaban por Incluirla entre las "Imposibles de fechar" (606), de dudosa atribución a Lope, aunque no descartan que sea suya.
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 2572
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 561.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Época contemporánea
Marco espacial
Acto 1
Topónimo: lugar indeterminado. Europa. Espacio: casa de Tereo y Fenisa, calle.
Acto 2
Topónimo: lugar indeterminado. Europa. Espacio: casa de Leucato y Fulvia, calle, casa de Tereo y Fenisa.
Acto 3
Topónimo: lugar indeterminado. Europa. Espacio: casa de Tereo y Fenisa, calle, casa de Leucato y Fulvia.
Duración
Acto 1: 1 día (aprox.)
Entreacto 1 a 2: 3 días
Acto 2: Número indeterminado de días
Acto 3: 1 día (aprox.)
Género
Género principal:
- Drama > historial > profano > hechos particulares.
Nota: El elemento historial del drama se reduce a la evocación de la cautividad en Argel, pero no existe ninguna alusión a una época y un lugar concretos. Incluso los nombres de los protagonistas corresponden más a un drama imaginario que a uno historial. Hay un espacio urbano innominado, transcurre la acción en una época indefinible, los personajes carecen de los atributos propios del drama histórico o de la comedia urbana de costumbres contemporáneas, pero tampoco son cortesanos como los del drama o la comedia palatina. En suma, un drama genéricamente muy confuso (no muy rico o complejo) y de acción enrredadísima.
Observación: La traza es de honra conyugal traicionada y de venganza.
Extracto argumental
Acto 1
Tereo Sufridio regresa a su hogar, que ha dejado al cuidado de su amigo Leucato, luego de diez años de cautiverio en Argel; lo hace ocultando su identidad bajo el nombre de Sufrido y con otra apariencia, motivo por el cual su esposa Fenisa no lo reconoce. La llegada del soldado ausente coincide con que Arsenio, el padre de él, lucha con Leucato por cuestiones de honra, lo que lo lleva a sospechar que su mujer lo ha traicionado.
Lesbio, el hombre de confianza de la casa, sin reconocer a Sufrido, le narra los acontecimientos sucedidos desde la partida del caballero a la guerra hasta la infamia en que viven Fenisa y Leucato. Ante esta situación, Tereo Sufridio planea quedarse en la casa como criado y pide a Lesbio que le ayude.
Estando en esto, salen de la casa Fenisa y Leucato. La mujer, a pesar de la proximidad de su marido, no lo reconoce, y Lesbio lo presenta como un pariente suyo llegado del cautiverio en Argel. Fenisa lo acepta en casa como criado y le pregunta si no encontró en Argel a un cautivo de esas tierras. Sufrido expone el origen de su nombre, que ha adoptado desde que partió a la guerra donde padeció dolor de ausencia y otras desventuras. Jugando constantemente al equívoco, Sufrido lanza constantes alusiones de doble sentido, y dice haber conocido durante el cautiverio al marido de Fenisa, pero que ha muerto.
Mientras tanto, en casa de Leucato, Liseo, su padre, se duele por el sufrimiento de su nuera Fulvia, esposa de Leucato, pues ella le confiesa que su marido la trata con desdén a causa de otra dama a la que sirve, y le pide ayuda porque, habiendo perdido a su padre, solo Liseo, su suegro, puede ayudarla. El anciano asegura que castigará a su hijo y aconseja a Fulvia cómo tratar al adúltero. Leucato, por su parte, actúa como un celoso que encierra a cal y canto a su mujer, a la vez que rechaza hasta el menor contacto físico con ella. Viendo esto, Liseo advierte a su hijo de que no juegue con su honra ni con la de Tereo, maltratando a su propia esposa mientras es amante de la de su amigo, pues ello puede volverse contra él.
Fenisa advierte la melancolía de Sufrido, que Lesbio define como locura de amor, y le confía un retrato suyo para que lo entregue en secreto a Leucato; esto lleva a Sufrido a la decisión de recuperar su honra.
Leucato, en tanto, confiesa a su amigo Mesalio que ama a Fenisa y que le pesa el matrimonio con Fulvia. Tras marcharse Mesalio, aparece Sufrido, que viene a cumplir el encargo de Fenisa. Sufrido y Leucato hablan sobre la amistad y, de nuevo, Sufrido utiliza los equívocos para aludir veladamente a su situación. De este modo, insinúa su venganza (LEUCATO: Ven acá. ¿Eres mi amigo? / SUFRIDIO: Como tú lo eres conmigo. / LEUCATO: ¿Hasta cuando? SUFRIDIO: Hasta la muerte. / LEUCATO: ¿Qué muerte? SUFRIDIO: La de los dos, / y tres hemos de acabar, / y yo he de resucitar). Leucato, a quien las palabras de su padre han dejado pensativo, tiene la ocurrencia, para ensayar lo que podría suceder a la vuelta de Tereo, de pedir a Sufrido que finja ser un amigo que hubiese confiado a Leucato su mujer y casa y que al volver descubriera que ha sido traicionado. De esta manera, Sufrido comienza a representar el papel de quien realmente es, Tereo Sufridio, y así se entabla entre ambos una disputa verbal en que Sufrido recrimina a su amigo su deslealtad que, si bien para Leucato es ficticia, no lo es para Sufrido. Tras este diálogo, Leucato encarga a Sufrido que avise a Fenisa de que esa noche la visitará.
Acto 2
En casa de Leucato, Fulvia, aunque se siente desdichada, rechaza el cortejo del caballero Lisdauro, ya que es una mujer fiel, enamorada de su esposo cuya honra defiende. Mientras Fulvia intenta deshacerse de Lisdauro, aparece Leucato en casa y empieza a recriminar a su esposa su supuesta infidelidad, amenazándola incluso con la muerte, antes de marcharse. En ese momento llegan Liseo y Mesalio: este informa a aquel de que esta escena no ha sido más que un embeleco de Leucato, quien se ha concertado con su amigo Lisdauro para que entrara en su casa a cortejar a su esposa y así poder acusarla de adúltera. Enterado Liseo de esto, monta en cólera contra su hijo y manifiesta su intención de ir a buscarlo para matarle. Fulvia, que a pesar de todo ama a su esposo, lo disuade y, tras alguna reticencia, acepta el plan que le propone su suegro de ir a vivir a su casa.
A medianoche, Leucato acude a la ventana de Fenisa, según la cita concertada, pero quien responde a su voz no es la dama sino Sufrido, quien trata de obstaculizar el encuentro de los infieles; Fenisa ordena a Sufrido, que actúa como si estuviera loco, que deje franca la entrada a Leucato. Ante la evidencia de su deshonra, Sufrido prepara la venganza y los atemoriza con la mención de ánimas en pena y muertos en pecado.
Fenisa necesita una criada y Fulvia se presenta ante su rival con la aquiescencia de su marido. Cuando Leucato se va, Fulvia expone su desventura a Fenisa, quien, a pesar de ser la causante, le ofrece su lealtad.
Leucato regresa a casa de Fenisa atormentado por la sed. La dama solicita un vaso de agua para su enamorado provocando los celos de sus respectivos cónyuges hasta que la tensión del momento ocasiona accidentes domésticos. Sin embargo, esa situación permite que Sufrido descubra la belleza de Fulvia, a quien ofrece matrimonio; la mujer, leal y honrada, lo rechaza, pero el galán insiste en su enamoramiento y anticipa la inminente viudez de ambos.
Tres días después de su llegada, Sufrido se pregunta cómo podrá dar muerte a los adúlteros para vengar el agravio, ya que cada momento le resulta más penoso. Mientras tanto, Liseo pide a su hijo que mire por su honra y no descuide a Fulvia; Arsenio, padre de Tereo/Sufrido, interrumpe el diálogo retando a Leucato, pero la intervención de Sufrido detiene el combate. Fenisa, que aún no ha reconocido a su marido, tiene un sueño presago en el que es muerta por Tereo e irónicamente suplica a Sufrido que le perdone la vida a pesar de la ofensa; la misma ironía permite al galán anticiparle la certeza de su muerte.
El acto concluye cuando Liseo intenta reconciliar al matrimonio de Fulvia y Leucato, enloqueciendo de celos a Fenisa, quien exclama: ¡Quien a mí me mata, muera!.
Acto 3
Fenisa, atemorizada por el sueño premonitorio, pide a Sufrido que quite de su vista el retrato de Tereo y lo arroje al fuego, pues a Leucato le molesta incluso que se pronuncie el nombre del presunto cautivo, así como a ella le recuerda la deshonra en que lo ha sumido. El fingido criado le recuerda que vio llorar al marido ausente durante el cautiverio por el amor de Fenisa; la mujer no escucha esas palabras y confiesa que ya no tiene honor sino amor, motivo por el cual hasta desea la muerte de Fulvia.
Amparada en la afición que le manifiesta Mesalio, Fenisa trama eliminar a Fulvia, tras convencer a aquel de que esa muerte abrirá el camino para lograr su amor; Lisdauro, que ha presenciado la escena, decide eliminar a Leucato para casar con Fulvia. Fenisa completa la trama de traiciones al decidir denunciar el crimen de Mesalio para quedar, ya libre de castigo, junto a Leucato.
Sufrido, en tanto, recibe la orden de quemar sus armas y el retrato que han quedado en la casa, pero Lesbio, criado fiel, salva la pintura. Cuando queda solo, Sufrido decide vengarse esa noche; finge lealtad al ama y despierta los celos de Leucato con un papel de Fenisa para Mesalio. Sufrido aparenta desear el desagravio del traidor y para ello urde una traza: Leucato debe simular que resulta muerto bajo la ventana de Fenisa para conocer sus verdaderos sentimientos. Lisdauro, que oye el diálogo trama a su vez que Leucato y Mesalio se eliminen mutuamente en una riña, pero Sufrido lo persuade de que deje el asunto en sus manos.
Lesbio abandona la casa y Sufrido se despide de Fenisa alegando razones de amor y de honor. La mujer solicita una criada para no quedar sola, pero Sufrido le anticipa que, antes del nuevo día, Leucato le hará compañía. Presa de un raro desasosiego, Fenisa pide el retrato de Tereo que Lesbio salvó del fuego, para abrir su alma; el criado, en apartes no exentos de compasión, responde a las razones de Fenisa hasta que decide acudir a la ventana donde esperan los otros tres caballeros.
Sufrido llega embozado y, ante Lisdauro y Mesalio, finge la riña que han acordado con Leucato, lo atraviesa con la espada y lo mata; de inmediato y con la ayuda de los dos caballeros que creen que se trata de la burla trazada, se da a la fuga. Cuando descubren la muerte del amigo, ambos piensan que están ante el comienzo de su felicidad.
Al escuchar las voces, Fenisa desea saber qué ha sucedido fuera; responde Sufrido, quien descubre la traza urdida, revela su identidad, reprocha a la mujer su conducta y le anuncia que le resta poca vida. Así, a pesar de que ella se justifica y pide clemencia, Sufrido ahoga a Fenisa.
Mientras tanto, Liseo consuela a Fulvia y le anticipa que no le faltará marido; Lisdauro llega a dar cuenta de la muerte de Fenisa, atribuida a un acelerado susto. Se anuncia la llegada de Tereo, a quien Liseo respeta como a un caballero honrado y piensa casarlo con Fulvia. Cuando Tereo se presenta ante ellos, el anciano le ruega que tome por esposa a la viuda de su hijo; la dama, que había pensado ingresar en un convento, solicita un tiempo de espera por el decir de las gentes y acepta la propuesta. Concluye la comedia con las palabras de Tereo: Basta; que ya el pundonor / de mi fama restauré; / y aquí fin, senado, dé / el Sufrimiento de honor.
OBSERVACIONES A LA OBRA
Ver / Ocultar secciónObservación: Esta comedia guarda semejanzas con otras obras literarias, sobre todo en el Acto primero, donde se reconocen: el regreso de Odiseo a Ítaca y el romance de Delgadina por el regreso del esposo. Asimismo, el loco amor de Leucato y su sed desmesurada remiten a la historia de Felipe el Hermoso.
Se destacan escenas construidas sobre la utilización del aparte para completar o esclarecer el parlamento pronunciado en alta voz, así como algunos pasajes líricos en los que el amor se asocia con la música y los enamorados con los astros
EDICIONES DIGITALES DISPONIBLES
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