QUIEN MÁS NO PUEDE, Comedia famosa
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: QUIEN MÁS NO PUEDE, Comedia famosa. Procedencia: Parte 17 (1621); P2; final del Acto III; manuscrito autógrafo; copia manuscrita de la Biblioteca Palatina de Parma
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: Sí
Parte
Parte XVII (1621)
Manuscrito
Tipo: Autógrafo
Localización: Stuttgart, Wurttembergische Landesbibliothek (Alemania)
Ref. bibliográfica: M. Presotto: Le commedie autografe di Lope de Vega. Catalogo e studio. Kassel, Edición Reichenberger, 2000. 342.
Nota: Signatura Cod.poet. 4°, 2005. En la Biblioteca del Institut del Teatre (Barcelona) existe una copia manuscrita, signatura 156-S, al aparecer realizada sobre el autógrafo. No se indica en el catálogo on line, si se trata de una copia moderna, pero es posible que así sea, pues Laura Naldini no la tiene en cuenta en su edición moderna de la obra.
Tipo: Copia
Localización: Parma, Biblioteca Palatina (Italia)
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 31.
Nota: Signatura CC.* V. 28032/ XXXIV. Según Laura Naldini,, en su edición de esta obra de Lope (Kassel, Reichenberger, 2001, p. 23), se trata de una copia sacada de la Parte 17 (1621).
Otras ediciones del siglo XVII
No consta
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. IX.
Observación: Hay edición crítica de Quien más no puede a cargo de Laura Naldini, con una nota bibliográfica de M. G. Profeti, Kassel, Reichenberger, 2001.
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
- Quien más no puede, ed de Naldini, Laura; Profeti, Maria Grazia, Kassel, Reichenberger, 2001
Nota: Colección Teatro del Siglo de Oro. Ediciones críticas; 118. Texto de la obra en español y texto de la crítica en italiano.
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
No consta
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1616
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 66, 94, 598.
Nota: Autógrafo fechado el 1 de septiembre de 1616.
Dedicatorias
Dedicada a "doña Ana María Margarita Roig, Marquesa de Villazor."
Cómputo de versos
Número: 2934
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 66.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Observación: Alarde de soldados navarros muy galanes. Alarde de leoneses.
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Edad Media
Nota: La acción supuestamente tiene lugar durante el reinado del rey Ordoño III de León, a finales del siglo X, aunque el carácter histórico es relativamente poco importante y sólo sirve para situar los hechos en un ambiente medieval.
Marco espacial
Acto 1
Topónimo: León. [España]. Europa. Espacio: calles de la ciudad; interior del palacio real.
Topónimo: Navarra. [España]. Europa. Espacio: interior del palacio real.
Acto 2
Topónimo: León. [España]. Europa. Espacio: interior del palacio real.
Topónimo: Navarra. [España]. Europa. Espacio: sierra; interior del palacio real.
Acto 3
Topónimo: León. [España]. Europa. Espacio: interior del palacio real.
Topónimo: Navarra. [España]. Europa. Espacio: sierra; interior del palacio real; frontera con León; ribera de un río.
Duración
Género
Género principal:
- Drama > imaginario > libre invención > palatino.
Extracto argumental
Acto 1
Ramiro, Rey de Navarra, se encuentra en León junto con su criado don Beltrán y el Conde Enrique. Allí les explica que está locamente enamorado de la Infanta Elvira, hermana de Ordoño, Rey de León y su acérrimo enemigo, motivo por el que no se puede declarar directamente a ella. Por esto, pide consejo a sus vasallos. Beltrán le aconseja que Elvira sepa que él la ama y que quiere casarse con ella y hacerla reina de Navarra, boda que servirá también para restablecer la paz entre los dos reinos. Ramiro decide, por lo tanto, que el Conde Enrique se quede en León y que se presente ante el rey Ordoño, diciéndole que fue agraviado por el rey navarro y que por lo tanto busca el amparo del de León a cambio de servirle. De esta forma, el Conde tendrá la oportunidad de hablar con Elvira y decirle lo que siente Ramiro por ella. Enrique acepta el encargo y decide quedarse en León ayudado por su criado Nuño, al cual el Rey promete dar título de nobleza.
Al mismo tiempo, Elvira y su criada Lucinda, en palacio, comentan acerca de la guerra que el hermano de la primera quiere declarar a Ramiro. Mientras celebran el valor de algunos caballeros de la Corte, Elvira alaba la fama y la gallardía del Conde Enrique, que al poco tiempo se presenta ante el Rey Ordoño y el anciano caballero Nuño Laynez que han acudido a la misma sala en la que están Elvira y Lucinda. El Conde, según lo planeado, cuenta su historia a Ordoño y pide ser su servidor en la guerra contra Ramiro. Ordoño le acepta y lo recibe como vasallo suyo. Cumplido con lo establecido, Enrique deja el palacio junto a los demás y ordena a su criado que se quede allí para saber lo que se dice de él. Cuando Nuño se queda a solas se acercan a él Lucinda y la Infanta la cual, a través de su criada, intenta saber más sobre Enrique del que ha quedado enamorada. Sabe, entonces, que no está casado, y decide favorecerlo haciendo venir a León a una de sus hermanas; cuando la Infanta se va, aprovechando la ocasión, Nuño deja entender a Lucinda que se siente atraído por ella y se citan para aquella misma noche.
Mientras tanto, en el palacio de Navarra, el Rey Ramiro confiesa a Doña Blanca, hermana del Conde Enrique, el amor que le tiene a Elvira y cómo Enrique deberá traerla allí para que se case con él. Al momento, llega don Iñigo, criado del Conde Enrique, el cual informa al Rey de la situación en León, y pide a Blanca que vaya allí puesto que la Infanta de León la requiere. Blanca acepta ir, aunque en un soneto-soliloquio nos descubre que está enamorada del Rey Ramiro.
Al mismo tiempo en el palacio de León, el conde Enrique descubre a Nuño que se ha enamorado de la Infanta y sabe que es correspondido. Sin embargo, su lealtad al Rey le obliga a llevar a cabo el engaño establecido. Así que decide hablar con la Infanta para confesarle su verdadero propósito: llevarla a Navarra para que se case con el Rey. Pero la Infanta le declara su amor y se opone a seguirle hacia Navarra para casarse con Ramiro, así que el Conde, para seguir fiel al engaño proyectado con su Rey, le confiesa estar enamorado de ella y le deja creer que si lo sigue se casará con él una vez llegados a Navarra. Ella acepta enseguida. Sin embargo, una vez a solas con Nuño, Enrique admite seguir con su propósito ya que, aunque ama a la Infanta, piensa llevarla al Rey como fiel vasallo; ya que no puede conseguirla, se dejará morir.
Acto 2
Tras unos días, Doña Blanca, hermana de don Enrique, junto con don Iñigo llega al palacio real en León, quejándose de que nadie haya salido a recibirla como se esperaba, ni su hermano ni la Infanta. En ello, sale el Rey Ordoño, vestido de camino, quien acaba de volver a palacio tras una caza al oso por las montañas de León, y recibe a la dama, sorprendido de verla llegar así, sola y sin el recibimiento merecido; es más, queda enamorado de ella. En ello, Celio llega anunciando la desaparición del Conde Enrique; poco después, habiendo ido el mismo criado a llamar a la Infanta, vuelve con Lucinda, que da cuenta de la desaparición de su señora y revela que ella y el Conde Enrique se querían. No tarda nada el Rey en concluir que los dos se han fugado, y piensa que a Castilla, pues sabe que el conde Enrique se ha enemistado con su Rey. Sintiéndose traicionado, Ordoño manda que Sancho, junto con sus hombres, trate de alcanzar a los fugitivos y, para vengarse del Conde, hace prender a su hermana Blanca.
Entretanto, el Conde Enrique, Elvira y Nuño, en hábitos de villanos, han encontrado refugio en una cabaña en la sierra de Navarra. Allí la Infanta se queja con Enrique de su tibieza, pues no entiende cómo, estando ya a solas con ella, no se le acerque siquiera. Entonces Enrique se ve obligado a contarle a la Infanta toda la verdad, y ella, sintiéndose traicionada en su honor, se niega a seguirle hacia el palacio. Él le ha dado palabra de ser su marido, y ella sólo se casará con él. A continuación se refugia en la cabaña para llorar su desdicha, y el Conde, temeroso de ceder ante las lágrimas de la Infanta, la deja en compañía de Nuño y se va, pensando ir a palacio y cumplir con su obligación de vasallo.
En el palacio real de Pamplona, el Rey, don Beltrán y Arias, primo hermano del Conde, están discutiendo acerca de las características y peculiaridades del amor, trayendo a colación el parecer de filósofos y escritores. En ello se anuncia la llegada del Conde, que da cuenta al Rey de la complicada situación en la que se encuentran sus amores. Reprochando a Enrique su falta de discreción, que le ha acarreado la pérdida de sus esperanzas amorosas, Ramiro, sin embargo, manda al Conde que lleve a la Infanta a palacio. Una vez despedido a su vasallo, Beltrán, aprovechando la ocasión, le persuade de que todo ha sido una invención de Enrique para quitarle a la Infanta; que el Conde no volverá a palacio y se irá a sus estados para casarse con Elvira, así que debe castigarle quitándole sus estados y encarcelando a su otra hermana Estela. El Rey se lo cree, a pesar de las protestas de don Arias, y manda que le quiten enseguida al Conde sus estados y que Estela quede prisionera en casa de don Beltrán.
Unos tres días después, en la sierra de Navarra, Elvira, creyendo haber sido abandonada por el conde, decide quitarse la vida y mientras Nuño y unos pastores intentan disuadirla, llega Enrique el cual le explica que el Rey, a pesar de saber que ella está enamorada de él, exige que vaya a palacio. La Infanta reacciona reafirmando su decisión inquebrantable de no casarse con nadie sino con el Conde. En esto, llega Arias que, habiendo escuchado las falsas acusaciones de Beltrán y la reacción del Rey, ha ido hasta la sierra para informar de ello a su primo y convencer a la Infanta de que vaya a palacio, sobre todo para que sea demostrada la lealtad del Conde. Mientras don Arias sale para hablar con la Infanta, Nuño trata de convencer a su señor para que adopte una actitud más razonable, casándose con Elvira; pues, si el refrán dice que "quien más no puede [...] morir se deja", existe una versión más vulgar del mismo que suena "quien más no puede, con su mujer se acuesta", y ésta es la elección del cuerdo, según Nuño. Obviamente el Conde no comparte el punto de vista de su criado, y, aplastado por el choque entre amor y lealtad, opta por dejarse morir de hambre en la sierra porque "quien más no puede, / si es noble, morir se deja".
Acto 3
En el palacio real de León, Blanca acaba de contar a Ordoño los motivos de la misión leonesa de su hermano el conde Enrique, al que defiende afirmando que estaba obligado a complacer a su Rey; y Ordoño, en parte también por su amor a Blanca, acepta el argumento, afirmando que ya sólo quiere vengarse de Ramiro. Para ello tiene preparado un gran ejército; y Blanca le pide licencia de acompañarlo en esta guerra, vestida de soldado.
Mientras tanto, en la sierra de Navarra, los villanos y Nuño tratan de hacer entrar en razón al conde Enrique, suplicándole que coma y beba; pero Enrique, que según parece por su forma de actuar y de hablar ha enloquecido, sigue en su empeño de dejarse morir. Sin embargo, don Arias ha logrado convencer a Elvira: para salvar a Enrique, la Infanta acepta acompañarlo a palacio para que quede manifiesta su lealtad hacia el Rey ("porque no pierdas la vida / quiero entregarme a un tirano").
La acción se desplaza al palacio del rey Ramiro, donde éste declara su amor a Estela, la otra hermana del conde Enrique que el mismo Rey había apresado en venganza de la supuesta traición de su vasallo. Ramiro asegura a Estela que su amor es sincero y verdadero, y que ya ha olvidado por completo el amor de Elvira. En ello, llega don Arias anunciando la llegada de Enrique y de Elvira. Éstos se presentan ante el Rey reivindicando la lealtad del Conde, pero Ramiro, aun reconociendo la buena intención de su vasallo, sigue acusándolo de atrevimiento y traición por haber hablado de amor a la que debía ser la esposa de su Rey. A todo ello hace su entrada don Beltrán anunciando la avanzada del ejército leonés; Enrique entonces se ofrece a salir en armas contra el enemigo pero, antes, desafía al que considera responsable de su desdicha ante el Rey. El Rey, sin embargo, decide entregarlo sin más a Ordoño como traidor. Ante tal crueldad, Elvira rompe en quejas contra Ramiro, reafirmando la gran lealtad de Enrique; pero su defensa es interpretada por el Rey como otra prueba de la traición del Conde. A la discusión se suma don Arias que, como primo del Conde, toma sobre sí el desafío lanzado por éste a don Beltrán; pero el Rey se lo impide mandándolo encarcelar.
Una vez a solas con el Rey, Beltrán le aconseja casarse con la Infanta para evitar la guerra con Ordoño. Aunque de mala gana, pues ya no está enamorado de Elvira, Ramiro acepta y envía una carta en la que manifiesta esta intención a Ordoño.
Mientras tanto, en la frontera de Navarra, Enrique es llevado ante el Rey Ordoño con las manos atadas. En un largo romance, se compara a los más famosos generales de la Historia cuyas hazañas se vieron pagadas con la ingratitud, y sólo le pide al Rey de León que salga en defensa de los derechos de sus hermanas. El Rey, que ya conoce su verdadera historia, conmovido, le nombra general de su ejército para que en la guerra pueda vengarse de Ramiro. Sin embargo, el Conde afirma que, a pesar de las ofensas, la lealtad le impide vengarse de su Rey y, junto con Nuño, prefiere marcharse para buscar a sus dos hermanas, Estela y Blanca, la cual ha dejado el campo de Ordoño. Apenas Enrique se ha marchado, el Rey recibe la carta de Ramiro, y acepta ir hasta la ribera del río para que se celebre la boda entre su rival y su hermana y acabe, de esta forma, la guerra.
En la sierra de Navarra, Blanca vestida de soldado aclara en un monólogo que se ha alejado del campo de Ordoño para no poner a riesgo su honor, y para vengar a su hermano que, según sabe, ha sido muy mal remunerado por el rey Ramiro. Justo entonces se encuentra con Estela y con Elvira, que, también vestidas de soldado, se han fugado del palacio de Ramiro. A ellas se une Nuño, que les da la noticia de la clemencia del rey Ordoño hacia el conde Enrique. Los cuatro coinciden en el lugar en donde se celebrará la boda y en donde acuden también Enrique y Beltrán para desafiarse. Una vez frente al Rey Ramiro, Beltrán reconoce su deslealtad hacia Enrique, pero queda una duda: ¿por qué falta de palacio la Infanta Elvira? ¿Quién se la ha llevado si no es el Conde? Entonces Nuño descubre a los presentes la identidad de los tres soldados que le acompañan: Ramiro premia la lealtad de Enrique dándole por mujer a Elvira y pide, a su vez, que éste le conceda la mano de su hermana Estela para que sea la nueva reina de Navarra. El Rey Ordoño actúa igualmente y pide la mano de Blanca para que sea la reina de León.
OBSERVACIONES A LA OBRA
Ver / Ocultar secciónObservación: En la Parte 17 (1621) se indica: "Representóla Pedro Cebrián". En el manuscrito autógrafo, además, se incluye licencia de representación otorgada a Pedro Cebrián el 13 de enero de 1617, en Madrid (Presotto, 2000, p. 345).
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