PORTUGUESA Y DICHA DEL FORASTERO, Comedia famosa, LA
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: PORTUGUESA Y DICHA DEL FORASTERO, Comedia famosa, LA. Procedencia: Copia manuscrita; Parte 3 (1653) de la Colección de Comedias Escogidas
Título: DICHA DEL FORASTERO, LA. Procedencia: P2; versos finales de la Jornada III
Observación: Dice Félix en los versos finales de la Jornada III: "Aquí se acaba, senado, / la dicha del forastero."
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: Sí
Observación: En la lista de P2 aparece citada como La dicha del forastero.
Parte
No presente en la colección de Partes de Lope de Vega
Manuscrito
Tipo: Copia
Localización: Londres, British Library (Reino Unido)
Ref. bibliográfica: A. Castro y H. A. Rennert: Vida de Lope de Vega (1562-1635) (Notas adicionales de F. Lázaro Carreter). Salamanca, Anaya, 1969. 485.
Nota: Lleva el título de La Portuguesa y dicha del forastero. Letra del siglo XVIII, según en Catálogo de la British Library. Signatura Add. 27758, confirmada por RRM en el Catálogo On Line.
Otras ediciones del siglo XVII
Título: LA PORTUGUESA Y DICHA DEL FORASTERO. COMEDIA FAMOSA
Colección: Parte 3 (Madrid, Melchor Sánchez, 1653) de la Colección de Comedias Escogidas
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: Cotarelo, Emilio : Catálogo descriptivo de la gran colección de "Comedias Escogidas", que consta de cuarenta y ocho volúmenes, impresos de 1652 a 1704, BRAE XVIII (1931), 232-80, 418-68, 583-636, 772-826; BRAE, XIX (1932), 161-218. . 248, 250.
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. XIII.
Ref. bibliográfica: E. Hartzenbusch: Comedias escogidas de Lope de Vega. (4 volúmenes) (Integradas en la Biblioteca de Autores Españoles, vols. XXIV, XXXIV, XLI y LII. 4 volúmenes). Madrid, Rivadeneyra (BAE), 1853, 1855, 1857, 1860. II (BAE, XXXIV).
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
- Canonica de Rochemonteix, Elvezio. "Tirso contra Lope: imitación irónica de La portuguesa y dicha del forastero en El amor médico". Revista de Literatura. núm. 104. p. 375–407. 1990.
Nota: vol. 52.
- Villarino Cela, Edith Marta. "Lope de Vega, escritura y metateatro en La portuguesa y dicha del forastero". Actas del V Congreso Internacional de la Asociación Internacional Siglo de Oro: Münster 1999. Christoph Strosetzki (ed.). Madrid / Frankfurt am Main: Iberoamericana; Vervuert. 2001. p. 1341–1349.
- Villarino Cela, Edith Marta. "Tres comedias de Lope de Vega y una relación en episodios". Olivar. núm. 1. p. 145-160. 2000.
Nota: vol. 1. Señala que la relación de sucesos de las bodas reales de 1615 se dividiría en tres comedias: el intercambio de las princesas en Los ramilletes de Madrid, el encuentro de los esposos en El Pardo en La portuguesa, y la entrada de la princesa en Madrid en Al pasar del arroyo .
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1615-1616
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 64, 149.
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 2866
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 64.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Época contemporánea
Nota: La pieza se compone en relación con la boda del príncipe Felipe (futuro Felipe IV) y la princesa de Francia Isabel de Borbón, en 1615.
Marco espacial
Jornada 1
Topónimo: Madrid. [España]. Europa. Espacio: Madrid , casa de Don Juan de Silva; casa de posadas en la calle del Prado; casa de don Juan (jardín;aposento de Celia).
Jornada 2
Topónimo: Madrid. [España]. Europa. Espacio: casa de don Juan, calle; casa de don Juan.
Topónimo: Zaragoza. [España]. Europa. Espacio: casa de Don Pedro, calle, cerca del portal de la casa de don Pedro; casa de don Pedro.
Jornada 3
Topónimo: Zaragoza. [España]. Europa. Espacio: Zaragoza, calle; casa de Don Pedro; calle; casa de Don Pedro).
Duración
Jornada 1: 1 día. Nota: La acción transcurre a lo largo de un día y finaliza de noche, con el encuentro de los enamorados.
Entreacto 1 a 2: 1 día. Nota: Entre el Acto I y el Acto II transcurre una sola noche.
Jornada 2: Número indeterminado de días. Nota: La acción se inicia de mañana, muy temprano. Transcurren varios días, lo que se tardaran en la época en viajar desde Madrid a Zaragoza. Don Juan dice haber estado dos días en el Pardo.
Entreacto 2 a 3: Número indeterminado de días. Nota: Entre el Acto I y el Acto II transcurren varios días.
Jornada 3: 1 día. Nota: La acción transcurre en un día.
Género
Género principal:
- Comedia > universo de verosimilitud > urbana.
Extracto argumental
Jornada 1
En su casa de Madrid, don Juan de Silva conversa con el conde napolitano Leonardo, al que trata de explicar las razones por las que Celia, hermana del primero, rehúsa el matrimonio que el conde le propone. La principal causa del rechazo es probablemente, arguye don Juan, el carácter de Celia, fruto de su nacimiento en la India de Portugal y de su educación en la Corte española. Don Juan encuentra refuerzo a su teoría en el rechazo sufrido por otros pretendientes, rechazo que dificulta la obligación que para con su hermana tiene el caballero madrileño, quien, fallecido su padre, debe ocuparse de casarla a ella antes de casarse él mismo; de hecho, ésta es la razón por la que no se consuma el enlace de don Juan con una dama llamada Laurencia.
Mientras tanto, en la misma vivienda, Fabia habla con su señora Celia sobre los hombres que pretenden a la dama, muchos de ellos más atraídos por su apetitosa dote que por su peregrina y famosa hermosura. Llega entonces Riselo, también enamorado de Celia, a visitar a su amigo don Juan. Mientras lo espera, entabla conversación con la dama, a la que habla de la belleza y gallardía de un mozo forastero que ha llegado recientemente Madrid. Atenta a la descripción de la elegante figura y distinguido atuendo del foráneo, Celia lo identifica con el caballero del que ya le hablara un tal Feliciano y comienza a sentir interés por él. Del mismo galán, poco después, le habla también don Juan, que añade que el joven se llama don Félix y reside en una casa de posadas en la calle del Prado.
Una vez a solas con su criada, Celia confiesa que la fama que rodea al joven la tiene totalmente intrigada y que, de ser cierta, don Félix podría tener posibilidad de conquistarla, por lo que Fabia concluye que los forasteros suelen ser más dichosos que los demás caballeros de la Corte. Dama y criada deciden visitar embozadas esa misma tarde a don Félix en su posada, donde éste y su lacayo Beltrán se preparan para dejar la Corte y regresar a Zaragoza, su ciudad natal. Una vez en la hospedería, las dos mujeres consiguen ser recibidas por don Félix, el cual, pese a que Celia lleva su rostro oculto tras un manto, queda totalmente enamorado de ella. Aunque desconoce la identidad de la dama embozada, don Félix le cuenta las razones de su partida: ha gastado el dinero de que disponía para su visita a Madrid y debe volver a su casa para casarse con su prima, siguiendo la voluntad de su padre. Celia pide al caballero que permanezca ocho días más en la corte y le ofrece, para sufragar su estancia, una joya valorada en seis mil reales; don Félix termina aceptando la propuesta, pero sólo toma la alhaja como servicio a la dama de la que ha quedado cautivado. A continuación, ruega a Celia que descubra su identidad, a lo que ella se niega; lo cita para que se vean esa misma noche en el jardín de su casa, hasta donde él acudirá guiado por una persona de la confianza de la dama. También Beltrán promete a Fabia que acudirá.
Llegada la noche, don Félix y Beltrán llegan al jardín de la casa. Celia, arrepentida y temiendo por su honor, pide a don Félix que se marche. El galán sólo accede si Celia le da la mano. Las cosas se complican por la aparición imprevista de don Juan, que busca a su hermana. Fabia, para evitar cualquier peligro, esconde a don Félix en el aposento de Celia y a Beltrán en el propio. Así, cuando don Juan, acompañado por su criado Lucio, encuentra a Celia, ella puede conversar tranquilamente con su hermano, que le presenta la propuesta de otro pretendiente rico con el que casarse; Celia, como de costumbre, no muestra ningún interés.
Jornada 2
A la mañana siguiente, gracias a las palabras de don Félix, descubrimos que él y su lacayo han pasado la noche en la casa de Celia, cuya identidad todavía desconocen, y que ambos, ahora en la posada, se disponen a partir hacia Zaragoza. Madrugan también don Juan y Otavio para asistir en el Pardo a la boda entre el Príncipe Felipe y la Princesa Isabel. Celia también madruga, y a solas nos descubre lo que ha pasado durante la noche en su aposento: don Félix la ha gozado. Celia ha enviado a su criada Fabia a la posada del amado para informarse de su estado. A su regreso, Fabia cuenta que don Félix y su lacayo se han marchado ya a Zaragoza. Celia, sintiéndose ultrajada y traicionada, planea el remedio para su deshonra. Cuando Riselo llega a la casa, le hace creer que su hermano ha matado a un hombre y ha huido hacia Zaragoza, donde debe refugiarse ella también para evitar ser encarcelada. Le pide, por lo tanto, que la acompañe en su huida a Aragón, hacia donde ella viajará disfrazada de portuguesa para camuflarse entre la gente. A cambio de su ayuda, Celia le promete su mano. Movido por el amor, y la promesa de verlo cumplido, Riselo acepta ayudarla.
Entretanto, don Félix, acompañado por Beltrán, llega a Zaragoza, donde es recibido en su casa por su padre, don Pedro, y su prometida, Lisarda, la cual, recelosa, le pide cuentas de su estancia en Madrid y del dinero que allí se ha gastado.
Después de dos días en el Pardo, don Juan vuelve a su casa y allí relata a Otavio el feliz enlace real; es el mismo Otavio quien lo informa de la marcha de Celia y Riselo a Zaragoza. Enfadado don Juan, y sintiéndose traicionado por su hermana y por Riselo, afirma que quemará su casa, donde para mi deshonra / se hicieron estos conciertos, y decide ir a Zaragoza con Otavio para vengarse de la afrenta sufrida.
De nuevo en Zaragoza, Celia relata a Riselo el verdadero motivo del viaje, y éste, a pesar de haber sido engañado, decide ayudarla a encontrar a don Félix. Una vez delante del portal de una casa que parece albergar a gentes de notable calidad: resulta ser la casa de don Pedro, Celia pone en práctica su plan, que consiste en que Riselo finja atracarla con una daga y ella pida ayuda a gritos en portugués. El plan funciona y Celia es socorrida por Lisarda, Beltrán, don Pedro y varios criados armados, quienes, afortunadamente, no logran atrapar a Riselo.
Ante don Pedro, Celia, que dice llamarse Constanza y ser portuguesa, confiesa que se había fugado, camino a Italia, con su agresor, que en ese momento pretendía quitarle las joyas con las que debían procurarse el bienestar. Beltrán queda deslumbrado por la belleza de la fingida portuguesa y, a continuación, refiere a don Félix la historia del atraco sufrido por la hermosa extranjera, a la que piensa pretender en matrimonio, mostrándose temeroso de que don Félix se le adelante y la goce; éste, sin embargo, no muestra ningún interés, ya que no logra apartar a Celia de sus pensamientos.
Poco después, Celia / Constanza se presenta ante don Félix; el caballero reconoce en ella a la mujer descrita por Beltrán, y comienza a sentir atracción por la gracia y la belleza de la portuguesa, a la que pide una mano, respondiendo ésta que cortaría la de don Félix si tuviera un cuchillo. Celia / Constanza vuelve a pedir ayuda mientras el caballero se confiesa rendido.
Jornada 3
Pocos días después, don Juan y Otavio ya se encuentran en Zaragoza. Deciden buscar a don Félix, al que conocieron en Madrid, para pedirle ayuda. Casualmente, ven a Lisarda, acompañada por sus criados, entre los que se encuentra Beltrán, que los reconoce y va en busca de su amo para avisarlo. Por otra parte, aunque don Juan sigue centrado en vengar su deshonra, no puede dejar de confesar a Otavio que ha quedado deslumbrado por la belleza de Lisarda.
Mientras tanto, don Félix corteja a la bella portuguesa Celia / Constanza, que lo rechaza en perfecto castellano; el caballero dice sentirse inclinado hacia ella por el parecido que le ha descubierto con una mujer que amó en Madrid y que lo dejó hechizado. Celia / Constanza, siguiendo su plan, dice que encontró Madrid, a su paso, muy alterado, pues una dama deshonrada y abandonada se había quitado la vida; don Félix cree que aquella dama debía ser su amada y, llorando, pide consuelo a Constanza, que le recrimina su actitud y le exige un duelo más dramático: la muerte o la locura, que él confiesa rondar desde que la conoció. Lisarda los descubre y se muestra celosa por el castellano tan bien manejado por Constanza para el cortejo. Don Félix, cansado de los celos de su prometida, le recomienda que busque otro esposo entre los muchos caballeros nobles de Zaragoza. Ante esta situación, Lisarda pide ayuda a Beltrán, que le plantea la siguiente estrategia: casarse él mismo con Constanza y esconderla en un lugar secreto, lo cual facilitará la boda entre Lisarda y don Félix.
Don Félix se encuentra finalmente con Otavio y don Juan. Éste le cuenta la razón de su llegada a la ciudad y don Félix, por su parte, les relata su aventura amorosa madrileña: se encontraba con una noble dama, cuya identidad nunca conoció, en el jardín de la casa de ésta; la llegada de un familiar provocó que tuviera que esconderse en los aposentos de la dama, donde el hombre, que resultó ser hermano de ella, le comunicó que tenía un pretendiente rico por el que ella no mostró interés alguno. A continuación, el hombre abandonó la estancia y cerró la puerta por fuera. Don Félix pasó la noche con la hermosa dama y la gozó, partiendo al día siguiente a Zaragoza.
Cuando el joven se aleja, don Juan revela su turbación: ha sospechado que la doncella ultrajada por el caballero aragonés es su hermana Celia, aunque no comprende por qué ella ha huido con Riselo. Sin embargo, poco tiempo después, don Juan descubre de labios del propio Riselo, a quien Otavio encontró conversando con un sargento, la verdad de los hechos. Resuelto el caso, los tres deciden acudir a la casa de don Félix y vengar la afrenta.
Allí mismo, otras venganzas se están tramando contra el joven: Lisarda habla con Constanza / Celia para que acepte la mano de Beltrán, quedando así resueltos sus celos; sin embargo, la portuguesa se confiesa hija del Marqués de Flor, hecho que no le permite emparentar con villanos. Cuando Lisarda cuenta el caso a don Pedro, éste mismo se ofrece como marido noble de la portuguesa, lo que facilitará de una vez la boda entre Lisarda y don Félix. Constanza / Celia reconoce entonces que don Félix la ha gozado, lo que impide, por razón de honor, que se case con otro. Don Pedro pretende entonces burlarse de su hijo y pide a Constanza / Celia que se finja su mujer. Ambos se presentan poco después ante don Félix como esposos. Ante esta situación, el desesperado don Félix se resigna a recibir como esposa a su prima Lisarda, extremo que es impedido, no obstante, por la propia Constanza / Celia, que discute con su burlador.
En ese momento, irrumpen en escena Otavio, Riselo y don Juan, dispuestos a vengar en don Félix la afrenta sufrida por Celia en Madrid, confesada involuntariamente por el propio don Félix. Don Juan reclama primero a su hermana, anunciando don Pedro que la única forastera que se encuentra en la casa es la portuguesa Constanza. Don Juan revela entonces que su hermana nació en las Indias de Portugal, donde aprendió la lengua que le permite hacerse pasar por tal. Celia revela finalmente su identidad y es atacada por su hermano con una daga. Don Félix detiene a su agresor y, cumpliendo con lo prometido a oscuras en Madrid, se declara marido de Celia. Para confirmar las paces, don Pedro y don Juan acuerdan el enlace de éste con Lisarda, quien, por su parte, entrega a Beltrán, junto con mil ducados de renta, la mano de su criada Inés.
OBSERVACIONES A LA OBRA
Ver / Ocultar secciónObservación: *Ac. N. XIII
Un personaje (Riselo) hace una alusión a la comedia en la época: "que de dos horas y media / es notable suspensión" (Acto I, p. 340b)
EDICIONES DIGITALES DISPONIBLES
Ver / Ocultar secciónEn estos momentos no disponemos en nuestra base de datos de una edición digital de esta obra