PORCELES DE MURCIA, Comedia famosa de, LOS
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: PORCELES DE MURCIA, Comedia famosa de, LOS. Procedencia: Parte 7; P2; versos finales del Acto III.
Observación: Se dice en los versos finales del Acto III: "De los Porceles de Murcia, / aqui acaba la Comedia."
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: Sí
Parte
Parte VII (1617)
Manuscrito
No consta
Otras ediciones del siglo XVII
No consta
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. XI (BAE, CCXV).
Ref. bibliográfica: Paloma Cuenca Muñoz y Jesús Gómez: El teatro de Lope de Vega. Madrid, Editorial Turner-Fundación Castro, 1993 ss. XV.
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. VII, 2.
Observación: La edición de Los Porceles de Murcia incluida en Comedias de Lope de Vega, Parte VII, 2, publicadas por el grupo Prolope, corre a cargo de Francisco Lobera.
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
- Crespo, Antonio. "Los Porceles de Murcia, comedia de Lope de Vega". Murgetana. núm. 109. p. 67-81. 2003.
- Di Pinto, Elena. "La irónica estrategia de Cervantes: El rufián viudo". Brioso Santos, Héctor. Cervantes y el mundo del teatro. Kassel, Germany: Reichenberger. 2007. p. 219-235.
Nota: La obra de Lope resulta comparada con la de Cervantes.
- Morley, S. Griswold. "Dos notitas sobre Lope de vega". Nueva Revista de Filología Hispánica. núm. 15. p. 193-197. 1961.
Nota: Hace referencia a: La prueba de los amigos, Los porceles de Murcia y Quien ama no haga fieros.
- Paoli, Guy. "Des enfants-cygnes aux Porceles de Murcia". Chalon, Jean; Filippi, Paul; Guiral, Pierre; Lantieri, Simon. Melanges a la memoire d'Andre Joucla-Ruau. Aix-en-Provence: Univ. de Provence. 1978. p. 969-985.
- Torres Fontes, Juan. "Una fuente de Los Porceles de Murcia, de Lope de Vega". Murgetana. núm. 93. p. 79-84. 1996.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1599-1608, probablemente 1604-1608
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 378.
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 3173
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 378.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Época del Emperador
Nota: En la acción se inserta la expedición contra Orán, en 1509, que acabó con su conquista y ocupación.
Marco espacial
Acto 1
Topónimo: Toledo. [España]. Europa. Espacio: calle, huerta, aldea.
Topónimo: Murcia. [España]. Europa. Espacio: interior de una ermita.
Acto 2
Topónimo: Murcia. [España]. Europa. Espacio: camino, casa de don Lope, casa de Fabio, campo (exterior de la casa de Fabio).
Acto 3
Topónimo: Murcia. [España]. Europa. Espacio: casa de Fabio, casa de don Lope, casa del Corregidor o calle.
Duración
Acto 1: 1 día. Nota: La acción transcurre durante una tarde.
Entreacto 1 a 2: 9 meses. Nota: Entre el acto I y el II transcurren nueve meses.
Acto 2: 1 día (aprox.). Nota: La acción de este acto parece transcurrir en un día y durante la noche.
Entreacto 2 a 3: Número indeterminado de años. Nota: Entre el acto II y el III han transcurrido más de diez años.
Acto 3: 1 día. Nota: La acción del acto III pasa en un día.
Género
Género principal:
- Drama > historial > profano > hechos particulares.
Nota: El componente histórico es casi inexistente, no obstante el obvio carácter genealógico de la leyenda de base, con el origen del linaje de los Porceles, y se reduce a la expedición naval contra Orán que partió de Cartagena en 1509 y que acabó con la conquista y ocupación de la ciudad. Es obra muy mezclada, con componentes notables de comedia, que va variando entre ambientes urbanos y villanos, y aventuras novelescas a lo largo de un período muy extenso de tiempo, con parto múltiple, largas ausencias en tierras africanas e hijos secretos.
Observación: La traza es de amor correspondido y obstaculizado, con pendencia y supuesta muerte, huida y separación de la pareja, y finalmente, tras la superación de las pruebas, reintegración con final feliz.
Extracto argumental
Acto 1
En una calle de Toledo, los hidalgos don Pedro, don Fernando, don Luis y don Vasco conversan sobre los colores que han de escoger, dependiendo de sus respectivos estados amorosos, para ir a una encamisada. En mitad de la conversación llega Carrillo, criado de don Luis, y entrega a su señor una carta de doña Ángela. La dama, amante secreta y encinta del hidalgo, lo cita más tarde en la huerta del Rey; antojo de embarazada, que exige, además, un regalo para ella y para su amiga.
Cuando don Fernando y don Pedro se marchan, don Vasco, sospecha que el papel recibido por don Luis es cita de doña Ángela, de la que también anda él enamorado, y, movido por los celos, decide seguirlo para descubrir adónde va. En el papel, la dama pedía un regalo a su enamorado y éste, hidalgo pobre, no sabe cómo satisfacer la petición de doña Ángela. Mientras don Luis y Carrillo discuten la manera de encontrar dinero, que se reduce a empeñar alguna prenda, encuentran a don Vasco, gracias a la vigilancia a la que éste los ha sometido. Don Luis le pide prestados veinte escudos, explicándole que los necesita para regalar a su amada, cuya identidad no revela. Don Vasco le entrega amablemente treinta, que servirán para sufragar la merienda de don Luis y doña Ángela en la huerta en la que se han citado. El generoso hidalgo decide seguir a Carrillo.
En la huerta, doña Ángela se entretiene conversando con su amiga Teodora sobre los distintos problemas que la amenazan: la pobreza de su amado y la dificultad que ello supone para un posible matrimonio; la pretensión de su mano, aprobada por su padre, por parte de don Vasco, hidalgo rico; y su avanzado estado de gestación, que apenas consigue ya disimular. En ese momento llega Carrillo con todo lo necesario para celebrar una deliciosa y abundante merienda. Sin embargo, antes de que don Luis haga acto de presencia, aparece don Vasco, que informa a la dama de que el dinero para el refrigerio ha salido de su bolsillo. La dama, irritada, pide al hidalgo que se marche, y éste, por cortesía, accede.
Cuando don Luis aparece en escena, doña Ángela lo reprende por haber acudido a don Vasco para regalarla, pues es a ella misma a quien debe recurrir cada vez que necesite dinero, empezando por el que devolverá a don Vasco. En ese momento se acercan familiares de doña Ángela, y ésta pide a su amante que se oculte en una arboleda cercana, adonde ella le enviará algo de merienda. Hasta el escondite llega también don Vasco, al que don Luis amonesta por haber revelado a doña Ángela, con enfadosa jactancia, de dónde procedía el dinero para el regalo de la dama. Entre ambos galanes se produce una acalorada disputa que termina en riña de sables, para alboroto de las damas y Carrillo, que intentan evitar el lance; don Vasco cae sin sentido y don Luis, que lo imagina muerto, huye al monte espeso, por recomendación de Teodora, con doña Ángela y con Carrillo para no ser capturado.
Sin embargo, no llegan muy lejos, pues deben detenerse, con doña Ángela de parto, cerca de una aldea. Don Luis pide ayuda a unos rústicos de la zona: Tirrena, Belardo y Fileno, y éstos se aprestan socorrer a doña Ángela, que da a luz a gemelos. Don Luis, perseguido por la Hermandad y justicia de Toledo, deja a los recién nacidos en casa de los villanos, a quienes pide que se ocupen de doña Ángela; creyéndola a salvo, prosigue en su huida, seguido de cerca por Carrillo, que, sin embargo, ya no lo alcanzará. Belardo, que resulta ser criado de don Vasco, tras enterase de la supuesta muerte de su señor a manos de don Luis, abandona a su suerte a la pobre mujer y a los recién nacidos, pese a las quejas de su hija Tirrena, que le suplica piedad.
Doña Ángela, en su peregrinar tras la pista de su amado huido, llega hasta una ermita, en Murcia, donde se celebra una fiesta en alabanza de la Virgen. Allí se encuentran doña Lucrecia de Vera y su esposo don Lope, que ruegan a la Virgen que les conceda el hijo que ha de heredar sus treinta mil ducados de renta. Lucrecia, pese a las amonestaciones de su esposo, llena de envidia al ver que a la peregrina doña Ángela con dos criaturas en los brazos, la insulta, acusándola de no ser honrada por haber alumbrado a dos criaturas al mismo tiempo, y autoriza a su esposo a que la mate en caso de dar a luz ella misma más de un hijo. Doña Ángela maldice a doña Lucrecia para que tenga tantos hijos en un solo parto que su lengua la condene.
Acto 2
Nueve meses más tarde, por un camino cercano a Murcia, van paseando Fabio, un labrador relativamente acomodado que se dedica a la cría de gusanos de seda, y Lisandro, un mercader. Durante la conversación sale a relucir la nueva situación de doña Ángela, ahora con el nombre de Teresa y aspecto de villana. Está al servicio de Fabio, que la considera mujer bella y discreta en extremo. Cuando Lisardo se adelanta para ver la demás hacienda, Fabio se tropieza con don Luis en hábito de soldado pobre; acaba de regresar de Orán, hacia donde se embarcó en Cartagena meses atrás como soldado, y llega muy cansado, pero resuelto a averiguar el destino de su "esposa" e hijos. El hidalgo convence al buen villano de que es un primo suyo toledano, llamado Diego Martín, con el fin de ser acogido en su casa y poder reposar.
Por otra parte, Don Lope y don Vasco, esposo y primo de doña Lucrecia, respectivamente, conversan en la casa del primero, en Murcia. Don Vasco explica que no llegó a perder la vida por culpa de las heridas causadas por el acero de don Luis y se muestra todavía enamorado de doña Ángela, deseando que la dama conserve la vida. Don Lope le recomienda casarse y le muestra como ejemplo de felicidad su propio matrimonio, que ya espera inminente descendencia. Don Vasco, de paso, debe salir de inmediato a Cartagena, donde debe embarcar la compañía que Toledo ha dado al Rey.
Aparece a continuación una esclava, Beatriz, para informar a don Lope de que puede salir de caza tranquilamente, pues su esposa Lucrecia, a pesar de su avanzado estado de gestación, no dará a luz de manera inmediata. Don Lope acoge la noticia gustosamente, ya que no puede soportar pasivamente los nervios de la espera.
Mientras tanto, en el campo de Murcia, están a punto de reencontrarse los amantes protagonistas. Doña Ángela, en su papel de Teresa, pone orden en una pelea entre su señor, Fabio, y el hijo de éste, Ginés. El origen de la disputa son los celos que padece Ginés, enamorado de Teresa y receloso de cualquier varón que se acerca a ella, incluido su padre. El último en aparecer ha sido el soldado forastero, Diego Martín / don Luis, que ha dormido en el pajar. La dama, compadecida por la historia del extranjero, que le parece muy semejante a la de su amado perdido, no tarda en interesarse por el recién llegado y decide visitarlo en el pajar. Tras una cautelosa conversación en la que ambos han creído reconocerse, los amantes terminan por desvelar sus respectivas identidades y se abrazan. Ginés los encuentra en tan cariñoso gesto y ambos, para disimular, mienten diciéndole que ella sólo le estaba quitando las briznas de paja que se le habían quedado prendidas en la ropa.
Entretanto, Lucrecia, que ya ha dado a luz, confiesa a su esclava Beatriz que ha tenido siete hijos, cumpliéndose la admonición que le lanzó meses antes la peregrina a la que injurió al salir de la ermita. Como no quiere ofrecer su ilustre sangre (se nombra Lucrecia de Meneses), ni la de su esposo, de la casa de Vélez (que desciende, explica, de los Fajardos), a la deshonra pública, ni quiere perder la vida que rabiosamente ofreció si daba a luz a más de un hijo, ha decidido ahogar a seis de sus pequeños y conservar sólo a uno. Para llevar a cabo tan dura acción ordena a Beatriz que meta a las criaturas en una cesta y la deposite en el río; a cambio, la esclava obtendrá la libertad.
Cerca del río, precisamente, volvemos a encontrarnos con Carrillo, el antiguo criado de don Luis, ahora bajo la tutela de Lisandro, acompañante de don Lope en su cacería. Éste se queja de la ausencia de criados que puedan ir Murcia a informarse del estado de doña Lucrecia. Lisandro ofrece a Carrillo para tal recado y éste relata sus desventuras con tal gracia que don Lope lo toma a su servicio. Poco después, por una serie de problemas, don Lope debe interrumpir la cacería. De vuelta a casa se encuentra con la esclava Beatriz mientras ésta es requerida, a las puertas de la ciudad, por unos guardas que le preguntan por el contenido de la canasta. Don Lope la reconoce como servidora y sale en su defensa. Pero, en cuanto se van los guardas, también él inquiere por la cesta. A la esclava no le queda más remedio que confesar a don Lope el parto múltiple de Lucrecia y la determinación de ésta, por salvar honra y vida, de ahogar a seis de las siete criaturas. Don Lope da gracias a la Providencia, que le ha permitido encontrar, justo en ese momento y lugar, a Beatriz, milagrosamente detenida por los guardas, y salvar, así, a sus hijos. El caballero decide, sin revelar lo ocurrido a Lucrecia, repartir a las criaturas por las alquerías cercanas; el providencial encuentro lo anima a pensar que los pequeños han de ser "eterno ejemplo en España".
Entretanto, en las afueras, doña Ángela / Teresa carga con su cesta y con la de su villano pretendiente, Ginés, mientras don Luis / Diego Martín los sigue a unos pasos de distancia. Doña Ángela / Teresa, para poder declarar su amor a don Luis, habla de la noche, Ginés, que le estorba la cabal contemplación de su sol, que no es otro que don Luis: Mi sol veo, / mas no me deja llegar / la noche al bien que deseo […] A no ser por el nublado, / mi sol, los brazos te diera. El muchacho termina por darse cuenta, pero los amantes lo vuelven a enredar en otra farsa. Don Luis / Diego Martín lo recrimina por permitir que sea su amada la que cargue con las cestas de ambos. Doña Ángela / Teresa tapa con una tela los ojos de Ginés y le dice que si adivina cuál es su cesta, podrá cargar con ella. El simple cae en la trampa y, mientras la pareja huye, él abraza a su padre creyendo haber capturado a Teresa. Fabio viene con don Lope, que anda por las alquerías repartiendo a los niños y, enterado de que allí doña Ángela / Teresa cría a dos pequeños, le entrega otros dos.
Acto 3
Diez años más tarde, doña Ángela se reencuentra con Carrillo, para enorme regocijo de ambos, cerca de la casa de Fabio. Ella lo pone al corriente de su nueva realidad, en la que se hace llamar Teresa, y le anuncia que, finalmente, se ha casado con don Luis, al que allí conocen como Diego Martín. Además de los gemelos, al matrimonio le han nacido otras tres hijas. Carrillo, por su parte, explica que está al servicio de don Lope y manifiesta además que ella y su esposo no tienen de qué preocuparse, pues don Vasco no murió en su enfrentamiento con don Luis. Carrillo acaba de entregar un papel a Fabio de parte de don Lope, que ha invitado a Teresa, también por medio de Carrillo, el lunes siguiente a la fiesta de cumpleaños de Sancho, su mayorazgo, a la que Teresa / doña Ángela debe acudir con las dos criaturas que le fueron encomendadas. Cuando se marcha Carrillo, aparecen dos niños discutiendo. Luis es hijo de doña Ángela; Pedro, de Lucrecia. Éste último sospecha su elevado origen, pero doña Ángela no puede decirle sino que don Lope se lo dio para que lo criara, confiándole que era hijo de una gran señora.
En casa de don Lope, entretanto, reaparece después de diez años don Vasco, de regreso de Orán y dispuesto a contraer matrimonio con doña Ana, la hermana de don Luis, cosa que alegra a don Lope, pues ofensor y ofendido podrán reconciliarse felizmente en Toledo. Una vez más, se despiden, pues don Vasco debe ir a Cartagena a recoger la hacienda que le llega de Orán. Aparece entonces Lucrecia para saludar a su primo, que le promete volver, esta vez sí, a pasar unos días con sus familiares y a festejar el aniversario del mayorazgo. Cuando se marchan los dos caballeros, Lucrecia confiesa a la esclava Beatriz su preocupación por los extraños preparativos del cumpleaños de Sancho.
En casa de Fabio los problemas surgen por la insistencia de Ginés en perseguir a doña Ángela, Teresa para ellos. Don Luis / Diego Martín habla con Fabio para que zanje de una vez el acoso de su hijo, toda vez que Teresa ya está casada, y el dueño de la casa lo tranquiliza explicándole que piensa enviar a Ginés a la guerra. Pedro y Luis se presentan repentinamente, ambos a lo soldado; están ansiosos por ir a batallar contra los moros desde que se enteraron de la intención de Fabio de mandar a Ginés al combate. El ánimo de éste no es tan bueno: aparece vestido de soldado a lo gracioso y viendo enemigos por todas partes. Al irse a la cocina Ginés y los muchachos, llega don Lope a buscar a sus hijos secretos para llevarlos al cumpleaños. Con él viene don Vasco, que reconoce a don Luis y a Ángela. Éstos también lo reconocen y sospechan que la invitación de don Lope tiene que ver con su huida. Don Vasco se dispone a hablar, pero don Lope le ruega que guarde silencio. Piensa aquél que éste le pide que calle su suceso por el momento, cuando, en realidad, el único caso cuyo secreto preocupa a don Lope es el de sus hijos. El pequeño Pedro se encara con su padre, sin saber que lo es, y le pregunta sobre su origen, consiguiendo de don Lope la promesa de revelárselo en breve.
Hasta la casa del Corregidor de Murcia, don Juan de Salazar, llega también la invitación para asistir al cumpleaños de Sancho. La presencia de éste, junto a otros importantes nobles del lugar, hará pensar, antes del inicio de la fiesta, a don Vasco, que cree que todo gira en torno a su conflicto, que don Lope los ha reunido para tratar formalmente su reconciliación con don Luis.
Ese mismo día, ya todos, los hijos de don Lope y Lucrecia, y los villanos que los criaron, reunidos en casa de don Lope, se destapan los secretos. Presentado don Sancho como mayorazgo, primero don Lope manda sacar la canastilla donde iban las criaturas el día de su supuesto sacrificio y relata lo ocurrido posteriormente. Don Vasco, al darse cuenta de que la historia que él encubría era otra, descubre la identidad de doña Ángela y don Luis, y hace las paces con ellos, anunciándoles su compromiso con doña Ana. Doña Ángela confiesa a Lucrecia que fue ella la pobre que la maldijo a la salida de la ermita; Lucrecia la disculpa y propone que sus Porceles de Murcia casen con las hijas que doña Ángela tenga, que ya son tres. A Carrillo le entregan en matrimonio a Beatriz, a la que Lucrecia concede la libertad y don Lope mil ducados de renta.
OBSERVACIONES A LA OBRA
Ver / Ocultar secciónObservación: Se trata de una comedia escrita para el autor de comedias Pinedo, con actores de corta edad.