MAYOR VICTORIA, Comedia famosa, LA
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: MAYOR VICTORIA, Comedia famosa, LA. Procedencia: Parte 22 perfecta (1635); final del Acto III; Parte 24 (1633) de la Colección de Diferentes autores; copias manuscritas del XIX.
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No
Parte
Parte XXII (1635)
Nota: Esta es la conocida como Parte 22 perfecta o genuina, impresa en Madrid, 1635, distinta de la Parte 22 impresa en Zaragoza, en 1630, esta última clasificada por Mª G. Profeti dentro de la Colección de Diferentes autores
Manuscrito
Tipo: Copia
Localización: Madrid, Biblioteca Municipal (España)
Ref. bibliográfica: Pérez y Pérez, María Cruz: Bibliografía del Teatro de Lope de Vega (Cuadernos Bibliográficos no.29). Madrid, C.S.I.C., 1973. 17.
Nota: Signatura 127-2. Letra del siglo XIX.
Tipo: Copia
Localización: Madrid, Biblioteca Municipal (España)
Ref. bibliográfica: Pérez y Pérez, María Cruz: Bibliografía del Teatro de Lope de Vega (Cuadernos Bibliográficos no.29). Madrid, C.S.I.C., 1973. 17.
Nota: Signatura 127-3. Se indica que se estrenó a 25 de agosto de 1804.
Otras ediciones del siglo XVII
Título: LA MAYOR VICTORIA
Colección: Parte 24 (Zaragoza, Diego Dormer, 1633) de la Colección de Diferentes autores
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: Profeti, Maria Grazia: La collezione "Diferentes autores". Kassel, Reichenberger, 1988. 40, 45.
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. XV (BAE, CCXLIX).
*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
Ref. bibliográfica: E. Hartzenbusch: Comedias escogidas de Lope de Vega. (4 volúmenes) (Integradas en la Biblioteca de Autores Españoles, vols. XXIV, XXXIV, XLI y LII. 4 volúmenes). Madrid, Rivadeneyra (BAE), 1853, 1855, 1857, 1860. III (BAE, XLI).
Observación: Existe la siguiente edición, recopilada en una colección facticia: Lope de Vega, La mayor victoria, Madrid, se hallara en la librería de Castillo, 1804, Versalles, BM, signatura Morel Fatio E 426 (10) Fonds patrimoniaux. Existen otros tres ejemplares en la British Library, signaturas T.1739.(1.), T.1739.(2.) y 11728.h.2.(11.)
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
- Di Pastena, Enrico. "‘Por el sedal y la caña, la mano y brazo.. hiela’. Nota al margen de un topos de historia natural". Anuario Lope de Vega. núm. 5. p. 187-195. 1999.
- Elizondo, S. D.. "A note on Lope de Vega's La mayor victoria". Romance Notes. núm. 9. p. 113-117. 1967-1968.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1620-1622
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 357.
Fecha: 1615?-1624?
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 357.
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 2380
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 357.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Personajes computables
En la jornada II salen las hermanas "ricamente aderezadas".
En la jornada II salen las hermanas "ricamente aderezadas".
En la jornada II salen las hermanas "ricamente aderezadas".
Universo social
Tiempo histórico
Edad Media
Nota: La acción transcurre durante el reinado de Otón III, poco después de su coronación como emperador del Sacro Imperio en el 996.
Marco espacial
Jornada 1
Topónimo: Florencia. [Italia]. Europa. Espacio: interior de la quinta de Pompeyo en las afueras de la ciudad; interior de la casa de Pompeyo en la ciudad; interior del palacio.
Jornada 2
Topónimo: Florencia. [Italia]. Europa. Espacio: interior de la casa de Pompeyo en la ciudad; interior del palacio.
Jornada 3
Topónimo: Florencia. [Italia]. Europa. Espacio: interior de la casa de Pompeyo en la ciudad; interior del palacio; exterior de la casa de Pompeyo en la ciudad.
Duración
Jornada 1: 1 día
Entreacto 1 a 2: Número indeterminado de días
Jornada 2: 1 día
Entreacto 2 a 3: Número indeterminado de días
Jornada 3: 1 día
Género
Género principal:
- Drama > imaginario > materia literaturizada > palatino.
Nota: Los dramas palatinos son, por principio, de libre invención. No obstante en algunos casos (La quinta de Florencia, El castigo sin venganza, La mayor victoria...) la invención procede de una fuente novelesca, aunque fuera poco conocida por los espectadores, lo que obliga a reconocer que los dramas o las comedias palatinas puedan ser o de libre invención o, en algunos casos especiales, de materia literaturizada. Debemos a Manuel Piqueras Flores la observación de la aparente contradicción entre la condición de materia literaturizada y la clasificación como drama palatino.
Géneros secundarios:
- Drama > historial > profano > hechos particulares.
Observación: El problema de clasificación que presenta esta comedia es análogo al de otras muchas piezas de Lope en las que el texto evoca de forma más o menos precisa a personajes históricos en un contexto de ficción. Aunque la intriga se centra en un caso de honra amenazada y la protagoniza supuestamente el Emperador Otón III, en definitiva se trata de una intriga imaginaria, por lo cual parece más adecuado clasificarla como un drama palatino, más que como un drama historial, a pesar de su protagonista, y a pesar de su materia previamente literaturizada por Bandello (I, 18). Es el mismo caso de El mayordomo de la Duquesa de Amalfi, de El castigo sin venganza, o de La quinta de Florencia. Por otra parte es más un drama que una comedia, pues no obstante el final feliz prevalecen los rasgos propios del drama: el tema del deseo amoroso injusto de un poderoso llevado hasta una disyuntiva dramática y no hasta una burla, el carácter ejemplarizante del conflicto y su resolución, la inexistencia de toda perspectiva cómico-paródica....
Queda la duda de si la referencia al Emperador Otón III es precisa: hay otros Otones en el teatro de Lope que no se corresponden exactamente con ninguno de los Otones históricos. Lope los emplea, entre otros usos (hay 14 Otones en la BBDD)como elemento de identificación social-espacial (soberano del antiguo Imperio), sin más precisión.
Extracto argumental
Jornada 1
En una quinta, cerca de Florencia, las tres hermanas Elena, Flora y Casandra comentan su actitud hacia el amor; mientras las dos primeras no saben qué es, la tercera declara estar enamorada. En este diálogo se nos informa que el padre de las damas, Pompeyo, ha decidido retirarlas allí para protegerlas de los posibles desmanes del ejército de Otón, emperador alemán, acampado en la Toscana. Otavio, el enamorado de Casandra, acude a saludarla y, a petición de las tres muchachas, describe minuciosamente la magnificencia de Otón, recién coronado emperador por el Papa, y su triunfal entrada en la ciudad de Florencia. Las hermanas, impresionadas por el relato de Otavio y aprovechando la ausencia del padre, deciden ir a Florencia a participar en las fiestas organizadas con motivo de la entrada del Emperador, disfrazadas de labradoras. De Casandra está enamorado también otro caballero, Livio, que le pide su mano a Pompeyo. Éste lo rechaza ofendiéndole, pues argumenta que la riqueza no basta para encubrir la falta de nobleza.
En su palacio de Florencia el emperador da órdenes al marqués Alberto para que deje entrar ahí a todo el que quiera, pues piensa conquistarse así las simpatías de sus nuevos súbditos. En ello, las tres hermanas disfrazadas de labradoras, que acaban de llegar a Florencia, entran también siguiendo la corriente de los curiosos. Casandra, la más atrevida, pide con aire ingenuo a Alberto que les permita visitar el palacio. En el transcurso de la visita por las estancias palaciegas las damas se van admirando del lujo con la candidez de unas aldeanas, pero el lenguaje de Casandra hace dudar al marqués Alberto de que se trate realmente de unas labradoras. El emperador Otón, que ha escuchado casualmente, escondido detrás de una antepuerta, la conversación de las damas, impropia de los trajes que llevan, y admirado sobre todo de la discreción de Casandra, se dirige hacia ella; las hermanas, asustadas, pretenden huir, pero Casandra se ve obligada a presentárselas y revela su condición y las circunstancias de su visita a Florencia. Finalmente, le pide permiso para regresar a la quinta donde viven antes de que vuelva su padre, ya que, siendo solteras, no quieren poner en entredicho su honra ni provocar el enfado de su padre. El Emperador, con palabras de galantería indisimulada hacia Casandra, despide a las tres hermanas, no sin antes regalar a Flora y a Elena una cadena y un diamante; ambas, extrañándose de que a Casandra no le regale nada, le preguntan la razón y Otón confiesa que a Casandra ya le ha entregado el mejor regalo, su propia alma. El marqués Alberto, también extrañado de que el Emperador se haya enamorado tan repentinamente de la dama, lo toma como cosa de burlas, pero Otón le declara que, en efecto, ha sufrido un enamoramiento fulminante. Es entonces cuando, aconsejado por Alberto, ordena ir en busca del padre de la dama para facilitar, a través de su amistad con él, el encuentro con su hija.
Entre tanto, Otavio ha vuelto a la quinta para saludar a Casandra y, extrañado y dolido de su ausencia, ya va a marcharse cuando justamente regresan las damas; Casandra lo acoge amorosamente pero él se muestra enfadado y celoso, sin que esto preocupe en exceso a la dama.
Poniendo por obra su idea, el emperador Otón, ya perdidamente enamorado de Casandra, recibe en su palacio de Florencia a Pompeyo, a quien le manifiesta su voluntad de honrarle por los sabios consejos que ha dado al Magistrado, actitud del Emperador que extraña a Pompeyo ya que en la ciudad lo que más abunda es la envidia. Otón pregunta taimadamente al viejo por su familia, y éste le refiere las virtudes de sus tres hijas, pero alaba sobre todo a la más pequeña de ellas -Casandra-, bella, docta y prudente. El Emperador, entonces, ordena que las haga venir para honrarlas.
Jornada 2
Comienza el acto en casa de Pompeyo, en Florencia, con reproches de enamorados entre criados y señores: la criada Fabia se queja con Fineo de que esté siempre reprochándole sus salidas por la ciudad; Otavio, por su parte, sospechando las intenciones de Otón, le hace saber a Casandra que no temía nada de las pretensiones de su enamorado Livio, pero que siente celos del Emperador, como un competidor más alto. Casandra, jurándole su amor, intenta disipar los temores de su enamorado caballero interpretando las intenciones de Otón como simple cortesía con su padre. Pero las sospechas de Otavio se acrecientan cuando la criada anuncia la visita del privado de Otón (Alberto). Casandra, para convencer a Otavio de sus sentimientos, le ruega que escuche escondido la entrevista, y trata en vano de hacerse acompañar por sus hermanas. Alberto se lo impide, pues insiste en que lo que tiene que decirle es un secreto, y le habla muy claramente de la pasión y los deseos libidinosos de Otón, y de lo mucho que le convendría aceptar sus ofrecimientos. Pero Casandra, ofendida por las intenciones del Emperador, rechaza a su emisario, que se marcha desairado, clamando contra la presunción de las mujeres sabias, que quieren "quitar al hombre… / la imperiosa majestad". Otavio ha escuchado la conversación y, lleno de celos y temor, decide marcharse a Roma; Casandra, que quiere impedir la huida de Otavio, queda sin embargo desconsolada y también temerosa. De nuevo, cuando Pompeyo pide a sus hijas que se preparen para ir a ver al Emperador, Casandra alega excusas para no ir, pero el padre le advierte de que precisamente ella no puede faltar a la cita, ya que ha encomiado su ingenio ante un príncipe tan docto como valiente.
En palacio, Otón, al que Alberto refiere el rechazo de Casandra, se halla sumido en tal estado de desesperación, que reniega de su venida a Italia, amenaza con marcharse y se desinteresa de los asuntos de Estado, negándose a firmar las listas de nombramientos, rasgando las cartas oficiales, rechazando la visita del embajador de Milán, lo que provoca el desconcierto de sus servidores. Alberto, viendo el desconsuelo de su señor, le aconseja usar de su poder para remediar sus males, pero Otón no quiere pues "desdice mucho del ser / de la grandeza imperial". En esta situación, llega Pompeyo con sus hijas y el Emperador, admirado de esta visita, se dispone a vestirse con los atributos de su majestad (el manto y el laurel) para impresionar a Casandra. Al palacio han llegado también Livio y Otavio, los cuales, al ver a Pompeyo acompañado de sus hijas, dan vida a dos escenas paralelas en las que el primero planea vengarse ante el Emperador del desprecio de Pompeyo; mientras que el segundo manifiesta sus celos por la actitud de Casandra, sin escuchar los sensatos consejos de Fineo. De pronto, tras una cortina, aparece el Emperador revestido de toda su dignidad, sentado en su trono, "con el laurel y el cetro y con un manto romano"; y las tres hermanas, todas con respetuoso miedo, se acercan a besarle la mano. Otón tiene palabras amables con Elena y Flora; pero a Casandra, levantándose, le hace una declaración de amor y le extiende sus insignias, que la dama rechaza recordándole su honor, al mismo tiempo que le besa la mano. Otón replica que el honor no es sino una excusa en las mujeres: "en no queriendo, le ponen / encima de las estrellas", pero cuando quieren, se olvidan muy pronto de él. Por ello, sospecha que Casandra tiene otro enamorado, al que, declara, hará buscar en toda Florencia. Al ver la larga conversación y el semblante enfadado de Otón, Pompeyo se pregunta de qué hablarán él y Casandra, y Alberto lo tranquiliza interpretando la escena como una discusión docta; Otavio, por el contrario, asiste a ella temeroso pues entiende perfectamente que el Emperador está tratando de persuadir a Casandra. En fin, el Emperador despide a todos y, solo con su privado, le pregunta, perplejo, cómo puede ser que Casandra le desprecie rechazando su amor. Otra vez le aconseja Alberto usar de su poder para vencer la resistencia de la dama pero otra vez rechaza Otón su consejo.
Jornada 3
En casa de Pompeyo, Otavio, celoso y preocupado por el asedio de Otón a su amada, le devuelve a ésta sus recuerdos (cartas, cintas, cabellos). Casandra, por el contrario, le ruega que los conserve y le reitera su amor incondicional. Pero Otavio ha decidido marcharse a Roma con su criado Fineo. La partida de Otavio deja a Casandra desconsolada, mientras que Fabia le pide a Fineo que le traiga regalos de Roma.
El Emperador, por su parte, ha mandado llamar a Pompeyo, que, intrigado, acude a la cita, en la que Otón le hace una pregunta inquietante: si consideraría justo que un vasallo aventurase su propia honra por la salud de su señor, a lo que Pompeyo responde afirmativamente. Es entonces cuando Otón le confiesa que su vida depende del amor de la hija de un vasallo, tema que provoca un intercambio de muy discretas razones sobre las contradicciones entre el honor y el amor y entre la prudencia de los señores y la responsabilidad de los vasallos. En fin, acaba el Emperador por confesarle que está enamorado de Casandra, con la cual, sin embargo, no podrá unirse en matrimonio por estar ya casado, pero que de buena gana lo haría si obtuviese la licencia papal, y le pide que le ayude a conquistar el corazón de su hija Casandra para poder gozarla. Pompeyo, confuso entre su obligación de corresponder al Rey y la deshonra que ello le conllevará, accede apesadumbrado y lamentando que las circunstancias le hayan puesto en situación tan desgraciada.
Otavio, mientras, ha decidido desandar el camino de Roma para volverse junto a Casandra, y va expresando los sentimientos de nostalgia por su amada entre hipérboles sobre su belleza, que su criado Fineo descodifica en términos burlones. Cuando llegan a la puerta de Pompeyo, ya casi de noche, observan que varios hombres armados han cercado la casa: se trata de Livio, que se ha hecho acompañar de unos amigos para vengarse del desprecio de Pompeyo. Cuando Pompeyo vuelve de la entrevista con Otón, se ve asaltado a traición, pero Otavio y Fineo salen en su defensa y logran poner en fuga a los agresores. Pompeyo, agradecido, hace pasar a Otavio a su casa y le presenta a sus hijas, ofreciéndole por esposa a Elena o a Flora; pero Otavio, naturalmente, se inclina por Casandra. Pompeyo le contesta que no puede dársela, y cuando Otavio le pregunta que por qué, se anuncia (a modo de contestación implícita) la llegada del Emperador, que viene a comprobar si Pompeyo ha realizado su encargo ante Casandra, lo que provoca en el viejo padre nuevas lamentaciones. Mientras Casandra se encarga de acompañar fuera a Otavio, aplacando sus celos, Pompeyo queda discutiendo con Otón, que se quema de impaciencia; cuando vuelve Casandra, Otón se esconde y Pompeyo revela a su hija la verdadera pretensión del Emperador y el trágico compromiso en que se encuentra. Casandra responde con un discreto razonamiento sobre la solución del conflicto entre el amor y el honor, que son ambos reyes que "deben tener unas leyes / y observarlas con rigor"; fuera de que, si el rey manda al vasallo algo injusto, deja de ser rey, y el vasallo ya no está obligado a obedecerle. Pompeyo se alegra de la contestación de su hija, pero no ve otra solución al conflicto que no sea la de matar a su hija, para evitarse y evitarle a ella la deshonra; pero en cuanto va a sacar la espada Otón sale de su escondrijo para impedírselo. Sin embargo Casandra confirma todo lo que ha dicho su padre, y se declara dispuesta a matarse ella misma si éste es el precio para conservar su honor. Otón entonces, conmovido por las palabras y la actitud de Casandra, llama a sus caballeros Fabricio, Rodulfo y Alberto. Llegan también Elena, Flora, Fabia, Fineo y Otavio, que confiesa ser el marido de Casandra y guardián de su honor. El Emperador, magnánimo y admirado, alabando la virtud de Casandra, se promete "la mayor victoria", que es vencerse a sí mismo, y casa a Casandra con Otavio, a quien nombra también Duque de Ferrara. Y casa en el mismo acto a Alberto con Elena y a Rodulfo con Flora, con lo que concluye la comedia.