LAURA PERSEGUIDA, La famosa comedia de
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: LAURA PERSEGUIDA, La famosa comedia de. Procedencia: Parte 4; copias manuscritas; P1; P2; versos finales del Acto II y III.
Observaciones:
George Haley, en "Lope de Vega y el repertorio de Gaspar de Porras en 1604 y 1606", en Homenaje a William L. Fichter, eds. A.D. Kossof y J. Amor y Vázquez, Castalia, Madrid, 1971, p. 266, sostiene que esta obra se conoció también con el título de Los amores del Principe Orranteo que aparece en el Diario de un estudiante de Salamanca, el 18 y 19 de julio de 1606 (nota de ERG).
Se dice en los últimos versos del Acto III: "Demos fin, y dezid todos: / viua Laura perseguida."
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: Sí
Citado en El peregrino II: Sí
Parte
Parte IV (1614)
Manuscrito
Tipo: Sanz de Pliegos (apógrafo)
Localización: Madrid, Biblioteca Nacional (España)
Ref. bibliográfica: Kenji Inamoto: Estudio de la colección Sanz de Pliegos: Historia y proceso de copia, en Mata, C. y Zugasti, M (eds): Actas del Congreso El Siglo de Oro en el Nuevo Milenio Pamplona. Eunsa. pp. 889-897 . Pamplona, Eunsa, s.a.. 890.
Nota: Libro de comedias antiguas, no impresas... escritas y firmadas de su propia mano y letra y sacadas de sus tomos originales que... se hallan en el Archivo del ... Duque de Sessa, por D. Miguel Sanz de Pliegos, su Archivero, en Madrid año de 1781. Tomo II, BNE, signatura Ms. 14835, ff. 103r-192v (confirmada por RRM en el Catálogo On Line). Se trata de una copia manuscrita, hecha por Miguel Sanz de Pliegos, en 1781, del MS autógrafo que estaba entonces en los archivos del Conde de Altamira, heredero del Duque de Sessa. Según esta copia, Lope firmó el autógrafo en Alba de Tormes el 12 de octubre de 1594.
Lleva el título de Laura perseguida.
Tipo: Copia
Localización: Sevilla, Biblioteca Universitaria (España)
Ref. bibliográfica: Biblioteca Nacional (España). Junta Nacional del III Centenario de la muerte de Lope de Vega.: Catálogo de la Exposición Bibliográfica de Lope de Vega. Madrid, Biblioteca nacional, 1935. 34.
Nota: Letra del siglo XVIII
Tipo: Gálvez (apógrafo)
Localización: PD, Paradero desconocido (PD)
Ref. bibliográfica: Iriso Ariz, Silvia: "Estudio de la colección Gálvez: fiabilidad y sentido de los apógrafos de Lope de Vega". Barcelona, Anuario Lope de Vega, III, pp. 99-131, 1997. 99.
Nota: Colección Gálvez, vol. I, en paradero desconocido
Otras ediciones del siglo XVII
No consta
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. VII.
Ref. bibliográfica: Paloma Cuenca Muñoz y Jesús Gómez: El teatro de Lope de Vega. Madrid, Editorial Turner-Fundación Castro, 1993 ss. I.
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. IV, 1.
Observación: La edición de Laura perseguida incluida en Comedias de Lope de Vega, Parte IV, 1, publicada por el grupo Prolope, corre a cargo de Silvia Iriso Ariz.
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
- VERVOLGDE LAURA, trad. de Karels, Adam, Amsterdam, J. Jacot, 1645
Nota: Traducción al neerlandés.
- LAURE PERSECUTÉE, trad. de Rotrou, 1637
Nota: Traducción al francés.
Bibliografía secundaria
- Arellano Ayuso, Ignacio. "Casos de honor en las primeras etapas del teatro de Lope de Vega". Arellano Ayuso, Ignacio. El arte de hacer comedias. Estudios sobre teatro del Siglo de Oro. Madrid: Biblioteca Nueva. 2011. p. 91-122.
Nota: Editado anteriormente en Anuario Lope de Vega, IV (1998), p. 7-31.
- Bogsi, J. Peter. "Laura perseguida, Lucinda perseguida y Nadie se conoce". Segismundo. núm. 2. p. 301-309. 1965.
- Cattaneo, Mariateresa. "El cambio de identidad en el juego teatral de Lope". Lobato, María Luisa (coord.). Máscaras y juegos de identidad en el teatro español del Siglo de Oro. Madrid: Visor. 2011. p. 175-187.
- Ebersole, Alva V.. "Laura perseguida: obra representativa de la primera fase de la producción de Lope". Criado de Val, Manuel (ed.). Lope de Vega y los orígenes del teatro español. Madrid: Edi-6. 1981. p. 355–360.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1594
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 75.
Nota: Manuscrito autógrafo firmado el 24 de junio de 1594. Cotarelo, VII, xii. (MB, 75).
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 3203
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 42.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Tiempo indeterminado
Nota: Una época indeterminada, en un espacio indeterminado, con vaguísimas reminiscencias medievales: un reino de Hungría, una peregrinación a Santiago, un castillo señorial...
Marco espacial
Acto 1
Topónimo: lugar indeterminado. Europa. Espacio: Palacio real.
Acto 2
Topónimo: lugar indeterminado. Europa. Espacio: palacio real; calle ante la casa de la dama.
Acto 3
Topónimo: lugar indeterminado. Europa. Espacio: palacio real; castillo.
Duración
Acto 1: 1 día
Acto 2: 1 día. Nota: El día siguiente al acto I.
Entreacto 2 a 3: 1 año
Acto 3: 1 día (aprox.). Nota: Transcurre en un día o poco más.
Género
Género principal:
- Drama > imaginario > libre invención > palatino.
Extracto argumental
Acto 1
La acción transcurre en el Palacio Real de una corte que no se precisa. El Rey Pirandro ha ordenado la prisión de su propio hijo, el Príncipe Oranteo, que es conducido a una torre por el Conde Rufino. La causa: la oposición del Rey al matrimonio de su hijo con Laura, una dama que, aunque honrada, es la hija del pobre señor de un castillo. Al enterarse de que se halla en palacio, el Rey ordena también la detención de la dama.
Laura, mientras tanto, conversa sobre sus amores con su amiga Leonarda. El diálogo entre ambas nos descubre que Laura es amante de Oranteo desde hace años (más tarde sabremos que ha tenido dos hijos con él) y que Leonarda, por otra parte, ama a Octavio, secretario del Príncipe, aunque no se siente del todo correspondida. En ese momento entra Octavio, informando de la situación y aconsejando a Laura que se oculte disfrazándose de paje. Con este atuendo, la dama se tropieza con el propio Rey, quien, creyéndola en efecto un paje de Oranteo, trata de sonsacarle el paradero de Laura.
Al marchar el monarca, aparece el Príncipe, que ha escapado de su encierro, y acaba reconociendo a Laura bajo el disfraz. A la escena se suma, con su acompañamiento, el Rey, y se produce un enfrentamiento entre padre e hijo. Mientras el Príncipe defiende a Laura, su belleza, su entendimiento y honradez, el Rey, por el contrario, la presenta falta de castidad, cuestiona la paternidad de los dos hijos del Príncipe, y la desprecia, sin haberla visto jamás, por fea; el padre, además, lamenta la desobediencia de su hijo, que falta a sus obligaciones como Príncipe al rechazar un matrimonio, ya concertado, con una Infanta de Hungría. Para zanjar la discusión, Pirandro propone un pacto a Oranteo: si logra demostrar la veracidad de las acusaciones vertidas contra Laura, el Príncipe la abandonará y admitirá el enlace con la Infanta húngara. El Príncipe acepta y se muestra incluso dispuesto a matar a su amada, de ser ciertas las acusaciones.
Al quedarse solos Oranteo y Laura, que ha asistido disfrazada a la escena, la dama manifiesta su voluntad de retirarse al castillo de su padre, pero el Príncipe le propone un ardid para que el Rey la vea, sin conocer su identidad, y se vea obligado a admitir su belleza. La pareja es sorprendida por Octavio, quien, confesándose en aparte impresionado por la hermosura de Laura travestida, se muestra dispuesto a colaborar en la huida.
Acto seguido, no obstante, el Rey solicita, apelando a su patriotismo y prometiendo recompensarlo, la ayuda del secretario para demostrar al Príncipe las disolutas costumbres de su amada. Octavio, que conoce la pureza de Laura, se compromete, sin embargo, a urdir una trama que demuestre lo contrario a Oranteo.
Al marchar Octavio, el Conde Rufino anuncia la visita de una misteriosa y bella dama. Se trata de Laura, que finge ser la deshonrada hija de un capitán y pide justicia al Rey. El monarca, inmediatamente prendado de la belleza de Laura, le promete justicia y trata de negociar, a través de Rufino, el consentimiento de la dama a sus pretensiones amorosas. Laura se marcha de escena fingiendo haber aceptado la propuesta real; a continuación, el Príncipe Oranteo descubrirá a su padre el engaño al que lo han sometido para demostrarle la belleza de Laura. El Rey, indignado, insiste ante al Conde en su voluntad de encarcelar a su hijo y dar muerte a Laura.
Acto 2
La acción comienza en el mismo palacio, al día siguiente. El traidor Octavio pone en marcha su plan con la colaboración involuntaria de Leonarda, a quien convence para que suplante a Laura utilizando sus ropas. Disfrazada de ese modo, le propone que ambos protagonicen una escena de amor que convenza al Rey de que Laura ya no ama al Príncipe; así, el monarca dejará de perseguir a Laura y normalizará las relaciones con su hijo. En realidad Octavio, de acuerdo con el Rey, que le ha prometido la mano de Laura, lo que pretende es que el Príncipe crea que la dama le ofrece sus favores, hecho que demostraría su falta de castidad. Escondidos, asisten a la fingida escena el Rey, el Príncipe y el Conde Rufino. Oranteo, confundido por lo que ve, desea matar a quien cree Laura, pero el Rey, sabedor del engaño, lo convence de que se abstenga, debido al escándalo que la situación podría ocasionar. El Príncipe, en fin, acepta el matrimonio propuesto por el Rey, que se apresta a enviar naves a Hungría a por la Infanta.
Poco después, Oranteo, acompañado por hombres armados y por el traidor Octavio, que le confirma su fingida relación, dirige sus pasos a casa de Laura, donde irrumpe con violencia culpándola de traición. La dama se defiende de las acusaciones y lamenta la actitud virulenta e injusta de los hombres en su trato con las mujeres: Hay hombres, que nos tratais / como a bestias a vnas y a otras, / que en siruiendoos de nosotras, / o nos vendeis, o matais. En una dramática escena, la madre es apartada de sus dos hijos. Octavio, para ganarse la voluntad de Laura, le promete, en un aparte, regresar con ellos.
Ya en palacio, Octavio trae ante el Príncipe a los dos niños, junto con el labrador cómico Belardo. Acuerdan que éste y su esposa los críen en un lugar próximo, propiedad del duque Albano. El Príncipe se concierta con Octavio para que, después de acompañar a los niños y a Belardo, acuda a la puerta de la casa de Laura, donde lo esperará.
En la calle, ante la casa de Laura, el Príncipe se debate entre su amor y su deseo de venganza. Al fin, cuando llega Octavio, lanzan piedras a la reja; Laura se asoma a la ventana y nombra al secretario, creyendo que éste ha regresado, como le había prometido, con noticias de sus hijos. La situación aumenta las sospechas del Príncipe sobre la relación entre ambos. En ese momento, irrumpen el Rey y sus guardas, prevenidos del encuentro por el propio Octavio; aunque el Príncipe trata de salir en defensa de Laura, la dama es llevada presa por orden del monarca.
Acto 3
Al comenzar el acto, el conde Rufino y Octavio dialogan ante el Palacio Real. La conversación nos pone en antecedentes respecto a la situación dramática: ha transcurrido un año y ese día se inician los festejos por las próximas bodas entre el Príncipe y la Infanta Porcia. Laura, al salir de prisión, marchó a Santiago y, de regreso, camina por las calles vestida de peregrina. Octavio, que la visitó en la cárcel, se siente todavía más atraído por su carácter virtuoso y su capacidad para resistir todas las adversidades. Sin embargo, el Rey todavía mantiene vivo el odio contra ella.
Ante el palacio, avanza Laura de peregrina. Asumida ya la pérdida del amado, pretende, al menos, recuperar a sus hijos. Casualmente se tropieza con el labrador Belardo y su mujer, que han llegado con los niños a ver los festejos. Laura aprovecha la oportunidad para recuperarlos, tras demostrar a Belardo que ella es la madre; ofrece dinero al labrador y le asegura que cumple una orden del Príncipe.
Mientras tanto, en palacio, Octavio pide al Príncipe permiso para casarse con Laura. Oranteo, todavía enamorado, se lo niega y, furioso porque considera a Laura su mujer ante Dios, lo expulsa de palacio. Acto seguido, Octavio se tropieza con Laura y solicita su mano haciéndole creer que el Príncipe está de acuerdo. La dama reacciona ofendida, pues también ella se siente mujer de Oranteo ante Dios. Octavio, agraviado y deseoso de obtener venganza, alerta a la guardia de la presencia en palacio de Laura y ordena su prisión junto con las infames mujeres por orden de la Infanta Porcia. Al quedarse solos los guardas con Laura, convencidos por la dama de que la Infanta no ha ordenado su encierro, la liberan aconsejándole que abandone el palacio. Para colmo de males, Fineo, criado de Laura, llega en su busca para alertarla de que sus criadas han secuestrado a sus hijos. Laura la perseguida, al límite de su resistencia, se propone hacer justicia.
Al balcón de Palacio se asoman para ser vistos por la multitud el Rey, el Príncipe y la Infanta Porcia con acompañamiento. El Príncipe no hace el más mínimo esfuerzo por mostrarse amoroso con la Infanta, ya que no puede olvidar a su esposa ante Dios. De pronto, irrumpe en escena Laura, quien, con una daga, pretende suicidarse ante el Príncipe. El Rey, creyendo que trata de asesinar a Porcia, ordena su muerte, pero, ante los ruegos de Porcia, Laura es simplemente detenida. Al retirarse el Rey con la Infanta, el Príncipe ordena su liberación. Laura le reprocha su ingratitud y le revela toda la verdad. Aclarados todos los enredos entre ellos, habiendo confesado Leonarda y Octavio, el Príncipe le promete ser su esposo esa misma noche y, renunciando a vengarse de Octavio, marcha con ella al castillo de su familia.
Informado el Rey de la situación por el Conde Rufino y por Octavio, marcha tras la pareja acompañado de la Infanta y gente de armas. En el castillo, el Alcaide informa a Laura de que sus criadas e hijos se encuentran allí refugiados, y de que fue Octavio quien trató de robar su hacienda, provocando la huida de sus sirvientas. En una efectista escena final, se presentan ante el Rey, dispuesto a tomar por la fuerza el castillo, Laura, los niños y el Príncipe, que renuncia a enfrentarse a su padre y apela a su piedad. La situación encuentra un final feliz cuando el monarca accede a reconocer el matrimonio de su hijo y, aconsejado por el Conde Rufino, reclama para sí la mano de la Infanta Porcia, que la otorga gustosa. Leonarda, además, pide el perdón para Octavio y el beneplácito para contraer con él matrimonio.
OBSERVACIONES A LA OBRA
Ver / Ocultar secciónObservación: Las escenas cómicas más explícitas corren a cargo de los guardas de palacio (por ej. en el Acto I, a la puerta de la torre), o del villano Belardo (Acto II). También se producen situaciones cómicas derivadas del desconocimiento por parte del rey de la identidad de Laura, disfrazada de paje.
En algunas ocasiones la obra evoca conflictos y temas de la generación de los trágicos: la corte vista como lugar de intrigas, el rey dispuesto a utilizar todos lo medios para conseguir sus propósitos. Así el propio monarca reconoce: "mas qué no puede vn Rey, cuyo palacio /es cueua de lisonjas y mentiras" (Acto I). Alguna tímida reflexión moral evoca también las obras de los trágicos (así Octavio, en el Acto III: "Gentil ha sido el fin con que remata /mi historia el duro amor, por q me acuerde /que a la virtud, a quien la embidia muerde/no puede la verdad mostrarse ingrata"). La propia actitud del Príncipe renunciando a la venganza sangrienta, no sólo respecto a su propio padre, sino también respecto al traidor Octavio evoca el tema del dominio de las pasiones tan traído y llevado por trágicos como Virués.
En el Acto II se menciona al Duque Albanio, a uno de cuyos territorios se supone que son conducidos los hijos del Príncipe para ser criados (recordemos que es una obra escrita durante el período de Alba).