LANZA POR LANZA, DE LUIS ALMANZA, Comedia famosa
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: LANZA POR LANZA, DE LUIS ALMANZA, Comedia famosa. Procedencia: Parte 27 (Barcelona, 1633) de la Colección de Diferentes Autores; suelta de la Biblioteca Nacional de Madrid
Título: LANZA POR LANZA, LA DE LUIS DE ALMANSA (PRIMERA PARTE). Procedencia: Suelta que se conservaba en la biblioteca de Lord Holland
Observación: Se dice en los versos finales del Acto III: "Y aquí el poeta os convida, / con más ingenio y más arte, / para la segunda parte, / si ésta está bien admitida".
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría dudosa
Peregrino
Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No
Parte
No presente en la colección de Partes de Lope de Vega
Manuscrito
No consta
Otras ediciones del siglo XVII
Título: LANZA POR LANZA DE LUIS ALMANZA
Suelta: Suelta [s.l., s.i., s.a.]
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: Vega García-Luengos, Germán: "Los tomos perdidos de comedias raras atribuidas a Lope de Vega que poseyó la Biblioteca de Osuna" (en M.G.Profeti (ed): Otro Lope no ha de haber. Atti del Convegno Internazionale su Lope de Vega. 10-13 febbraio 1999.). Firenze, Alinea Editrice, 2000. 120-121.
Nota: En esta edición se indica: "Representola Avendaño". BNE, signatura R-23244-3. Procede, según ha establecido Germán Vega García-Luengos, del denominado tomo 133 de la Biblioteca de Osuna.
Título: LANZA POR LANZA, DE LUIS ALMANZA. COMEDIA FAMOSA
Colección: Parte 27 (Barcelona, 1633) de la Colección de Diferentes Autores
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: Profeti, Maria Grazia: La collezione "Diferentes autores". Kassel, Reichenberger, 1988. 62, 64.
Título: LANZA POR LANZA, LA DE LUIS DE ALMANSA (PRIMERA PARTE)
Suelta: Suelta
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: Lope de Vega: Obras escogidas (Estudio preliminar... de Federico C. Sainz de Robles). Madrid, Aguilar, 3 vols., I-1946;II-1955;III-1958. II, 1815.
Nota: Se conservaba en la biblioteca de Lord Holland, Kensington (Londres), pero no aparece ahora en el Catalogo on line de British Library ni tampoco en el índice de la colección de Lord Holland en Melbury House, donde fue a parar la mayor parte de la Biblioteca de lord Ilchester (nota de MPR).
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. IX (BAE, CCXII).
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
No consta
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1590-1604
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 490.
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 2417
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 489.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Edad Media
Nota: Época del reinado de Alfonso XI de Castilla, en el siglo XIV
Marco espacial
Acto 1
Topónimo: León. [España]. Europa. Espacio: sala en el palacio real.
Acto 2
Topónimo: Zamora. [España]. Europa.
Topónimo: Alcañices. [España]. Europa. Espacio: en un llano, que será campo de batalla; campamento cristiano.
Topónimo: León. [España]. Europa. Espacio: Sala en el Palacio Real.
Acto 3
Topónimo: León. [España]. Europa. Espacio: calle frente al palacio real; sala en el palacio real; casa de Luis de Almansa
.
Duración
Acto 1: Número indeterminado de días. Nota: La acción transcurre de día, probablemente en una sola jornada.
Entreacto 1 a 2: Número indeterminado de días
Acto 2: Número indeterminado de días. Nota: La batalla transcurre en un día pero la acción total del acto en varios días.
Acto 3: Número indeterminado de días
Género
Género principal:
- Drama > historial > profano > hechos particulares > hazañas.
Extracto argumental
Acto 1
En León, Luis de Almanza y su criado Gonzalo conversan sobre las ventajas del poder real y sobre las hazañas bélicas del primero. El criado le pregunta, a este respecto, si todo en su vida será pelear sin recibir premio alguno, a lo que don Luis responde que primero lo debe merecer. Gonzalo se queja de Robledo, un hombre que acompaña a Luis de Almanza en sus campañas militares y que hace su entrada para criticar la gracia natural del criado. Antes de marchar de nuevo a la batalla, Luis de Almanza quiere ver la recepción que la Reina Isabel ha preparado al Rey Alfonso el Onceno. Robledo apunta que don Luis desea ver en realidad a una de las damas que acompañan a la Reina, la hija de Fernando Pimentel, Señor de Benavente, doña Leonor.
La Reina recibe al Rey y a continuación se retira con sus damas; quedan solos el monarca y su privado, el Señor de Benavente, junto a los tres caballeros que pretenden a doña Leonor: Lope de Ayala, Martín Velasco y el propio Luis de Almanza, deseosos de solicitar al monarca la mano de la dama. El Señor de Benavente es el primero que se acerca al Rey para pedirle que le permita retirarse por fin a descansar en su heredad y case a su hija Leonor con uno de sus tres pretendientes. El Rey replica, sin embargo, que es él, don Fernando, como padre, quien debe escoger a quien mejor le parezca, pues no sólo va a entregar la mano de su hija y su heredad, sino también su privanza. Tanto Lope de Ayala como Martín se arrodillan ante el Rey, no así Luis de Almanza. Este último, que no presume de valentía ni quiere competir con los otros caballeros, a quienes elogia, es el favorito del Señor de Benavente por su honradez y por su nobleza. Sin embargo, a pesar de su preferencia, don Fernando Pimentel anuncia que el elegido será el que muestre mayor valentía al servicio del soberano. El señor de Benavente, además, promete a Robledo y a Gonzalo que el que le lleve la cabeza de un moro recibirá una cadena.
Cuando quedan solos Lope de Ayala y Martín Velasco, acuerdan, para eliminar a don Luis de la competencia, adelantarse a él y llevar escuadrones para prender a Aliatar, el rey moro (cuyo reino no se indica) que ha puesto cerco a Alcañices.
Mientras tanto, la Reina elogia la sabiduría del Señor de Benavente delante de Leonor y consigue provocar la confesión amorosa de ésta, que dice preferir como esposo, igual que su padre, a don Luis de Almanza. Gonzalo interrumpe a las damas para preguntarles si también la cabeza de un moro viejo le reportará el premio prometido por el Señor de Benavente. Hace su entrada también Robledo, momento aprovechado por la Reina para preguntar a ambos acerca de su amo. Los criados comienzan a discutir entre sí sin dar respuesta y la Reina abandona la escena prometiendo a su vez una joya al que lleve la cabeza. Leonor aprovecha la situación para entregar a Gonzalo un bolsito que contiene un retrato suyo, diciéndole que es de su amo y que se lo ha dejado olvidado.
Acto 2
Durante el cerco de Alcañices, el rey moro Aliatar confiesa a Audalí su temor cerval a un vasallo del Rey Alfonso, Luis de Almanza, por sus hazañas y su valentía en el campo de batalla. Hazen anuncia el cercanía de dos escuadrones cristianos, entre los que no se encuentra, resalta, conocedor del temor de su rey, Luis de Almanza. Se trata de los batallones comandados por Martín Velasco y Lope de Ayala, que se disponen a embestir por el llano.
Las tropas del rey Aliatar cargan contra los cristianos y los ponen en fuga, después de causar numerosas bajas; don Lope, don Martín y el resto de cristianos supervivientes consiguen refugiarse en el monte. El rey Aliatar pide que no persigan a los escuadrones en retirada, y en ese momento Hazén avisa de la llegada de don Luis de Almanza con mil soldados.
El escuadrón cristiano pone en fuga a las tropas de rey Aliatar, quien, además, es capturado por don Luis. El monarca quiere entregar las armas a su temido captor, pero éste le pide que las deponga ante el Rey Alfonso, su señor. Mientras tanto, Robledo, que ha actuado con valentía en la batalla, mata a un soldado enemigo, le corta la cabeza y la envuelve en un trozo de tela, merecedor de los premios prometidos por la Reina y el Señor de Benavente; sin embargo, Gonzalo, astuto, sustrae la cabeza y deja en su lugar una cepa.
Terminada la batalla, don Martín y don Lope vuelven a escena para recibir la felicitación de don Luis. No obstante, ambos desconfían de semejante cortesía y acuerdan comunicar al Rey Alfonso que la batalla fue ganada gracias a la intervención de ambos.
Don Luis observa arrobado la imagen de su amada, pero al realizar el gesto de guardarla en el pecho, sin apercibirse de ello se le cae a tierra. Aliatar descubre el retrato en el suelo y, admirando la belleza de Leonor, decide quedárselo para comprobar si el bravo castellano es tan tierno en el amor como duro en la guerra. Cuando nota su ausencia, don Luis, con la ayuda de Robledo y Gonzalo, busca el retrato hasta que topa con Aliatar, que le pregunta por la recompensa que merecería la persona que recuperara la imagen de su amada. Don Luis le daría su hacienda, si fuese un cristiano, y la libertad, si fuese un moro. Aliatar gana entonces su liberación, gracias a la nobleza del cristiano, al que promete su ayuda en asuntos futuros. Inmediatamente Martín y Lope muestran contrariada actitud ante la decisión de Luis de Almanza, que se defiende diciendo que así tendrá un rival digno a quien vencer.
Mientras la Reina conversa con Leonor acerca de sus pretendientes, aparece el Rey con la noticia de la llegada victoriosa de Luis de Almanza a León. A continuación, hacen entrada en el palacio Martín Velasco, Lope de Ayala y el propio don Luis con sus respectivos soldados. Los dos primeros narran su acción triunfal en la batalla, y el verdadero artífice de la victoria, algo contrariado por la relación de sus dos rivales en el amor, decide, no obstante, exagerar la valentía de don Lope y don Martín y celebrar la gran victoria de ambos. Este hecho, sumado a la malicia de éstos al encubrir la decisiva actuación de don Luis, siembra dudas en la concurrencia, que imagina que Almanza, precedido por su fama, ha sido el gran triunfador de la batalla. El Señor de Benavente y Leonor son los primeros en exponer esta opinión.
Robledo, por su parte, se dispone a mostrar al Señor de Benavente la cabeza cortada para recibir la cadena prometida, pero descubre la cepa que Gonzalo puso en su lugar.
Acto 3
Don Lope y don Martín se lamentan por haber ido a la guerra y no haber recibido, en recompensa, ninguno de ellos, la mano de Leonor. Don Lope se muestra afligido, además, porque don Luis no sólo recibirá a la dama en matrimonio, sino también la privanza con el monarca del Señor de Benavente. Para estorbar tan merecida fortuna, don Lope relatará al Rey que don Luis liberó al rey moro Aliatar a cambio de un jugoso rescate, del que se apropió sin dar noticia a su señor. La pérfida acusación será refrendada por don Martín, inducido por don Lope.
Pronto percibe don Luis que la estimación del Rey Alfonso hacia su persona ha disminuido y decide visitarlo en palacio. El portero real, sin embargo, le comunica que le está prohibida la entrada y le impide pasar poniéndole la mano sobre el pecho. Don Luis, que se siente afrentado, rompe la mano del lacayo; afirma, no obstante, que no pensaba, con tal gesto, desobedecer la orden real, sino castigar el atrevimiento del villano.
Poco después, los alabarderos anuncian la salida del monarca hacia la capilla. Los Reyes marchan acompañados por diversas damas, Lope de Ayala, Martín Velasco y Gonzalo, muy galán, cosa que molesta a Robledo. Gonzalo entrega un papel a su señor y le comunica que doña Leonor silenció al portero herido con cien escudos. En el papel, la dama expone los motivos del enfado del monarca. Enterado don Luis, envía a Robledo a Córdoba con una carta suya.
Lope de Ayala y Martín Velasco consiguen entrevistarse con doña Leonor, que les comunica que sólo el valiente don Luis, capaz de soportar la injuria con nobleza, es merecedor de su corazón. Cuando Leonor se marcha, hace su entrada el Rey para ordenar a don Lope y a don Martín que prendan a don Luis. No obstante, el Rey percibe el temor en el gesto de ambos caballeros y empieza a sospechar que han injuriado sin causa a don Luis, razón por la que decide seguirlos, acompañado del Señor de Benavente.
Recién llegados de Córdoba, Robledo y Aliatar, que le prometió su servicio en caso de necesidad, penetran en casa de don Luis. Acto seguido, se acercan don Lope y don Martín con alabarderos, y, tras ellos, el Rey y el Señor de Benavente emboscados. Don Lope y don Martín escuchan la voz de don Luis dando a alguien tratamiento de Majestad y asegurándole que en León podrá poseer/ con libertad su poder. Don Lope, que quiere comunicar inmediatamente al Rey lo escuchado, se topa con él. Alfonso adivina una traición de don Luis y quiere matar a todos los que habitan en aquella casa, pero el Señor de Benavente, que confía ciegamente en don Luis, aconseja al Rey que vuelva a palacio y le permita prenderlo sin violencia.
Don Luis, sin ofrecer resistencia, entrega su espada a don Fernando Pimentel, a quien confiesa que el tratamiento de Majestad lo dirigía al rey Aliatar. Éste, que se siente en deuda con el caballero cristiano, pide que lo detengan también a él.
En palacio, mientras tanto, el Rey Alfonso quiere obligar a Leonor a que escoja entre don Martín y don Lope, y olvide a don Luis, que lo ha traicionado. El Señor de Benavente se presenta entonces con los dos detenidos. El rey Aliatar cuenta al Rey Alfonso que don Luis lo dejó en libertad a cambio de un retrato de doña Leonor. Explicado el caso y disculpados don Lope y don Martín, el Señor de Benavente concede la mano de su hija a don Luis y el Rey le ofrece el lugar de Alcañices, pues quien tuvo potestad / para defender lo ajeno, / lo suyo sabrá guardar. Aliatar, tomando como ejemplo a don Luis, pide el bautismo, porque ¡ley / a quien tal hombre venera, / sin duda es la verdadera!. La valentía de Robledo, finalmente, es recompensada por el monarca con mil ducados de renta.