INOCENTE LAURA, Comedia famosa, LA



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: INOCENTE LAURA, Comedia famosa, LA. Procedencia: Parte 16

Título: INOCENTE LAURA Y TRAICIONES DE RICARDO, LA. Procedencia: Fin Acto III

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable

Peregrino

Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No

Parte

Parte XVI (1621)

Manuscrito

No consta

Otras ediciones del siglo XVII

No consta

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.

Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. XII.

Ref. bibliográfica: E. Hartzenbusch: Comedias escogidas de Lope de Vega. (4 volúmenes) (Integradas en la Biblioteca de Autores Españoles, vols. XXIV, XXXIV, XLI y LII. 4 volúmenes). Madrid, Rivadeneyra (BAE), 1853, 1855, 1857, 1860. IV (BAE, LII).

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas

No consta

Versiones y traducciones

No se conocen

Bibliografía secundaria


- Cattaneo, Mariateresa. "El cambio de identidad en el juego teatral de Lope". Lobato, María Luisa. Máscaras y juegos de identidad en el teatro español del Siglo de Oro. Madrid: Visor. 2011. p. 175-187.


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Fecha: 1604-1608
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 344.

Dedicatorias

Dedicada a Don Diego Jiménez de Vargas, Caballero del Hábito de Santiago

Cómputo de versos

Número: 3205
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 343.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Acompañamiento
  • Criados y lacayos
  • Gente
  • Guardias y guardas
  • Músicos
    Observación: Acompañamiento real

  • Personajes computables

  • Andronio, criado [de Ricardo]

  • Aristeo caballero, caballero [al servicio del rey de Nápoles]. Nota: También aparece como Aristo

  • Belardo, villano, [gracioso]. Nota: Se disfraza de criado a lo gracioso al servicio de Laura, disfrazada de truhán

  • Clenardo, criado [del duque]

  • El conde Ricardo, [hermano bastardo del rey de Nápoles], [galán]

  • El duque [de Santángel], Rodulfo, [marido de Leonarda]; que actúa de [caballero francés]; que actúa de [Mendo de Biezma], [caballero español]. Nota: Se disfraza de caballero francés en el acto II y de caballero español al final del acto III

  • El Rey de Nápoles, [hermano del conde Ricardo]

  • Filida, villana

  • Galo, criado de Laura

  • La Duquesa [de Santángel], Leonarda, [esposa del duque Rodulfo]

  • Laura, [dama protagonista], esposa de Roberto; que actúa de [Fénix], [truhán]; que actúa de [Don Sancho de la Vega y de Mendoza], [caballero español]

  • [Octavio], [caballero al servicio del rey de Nápoles]

  • Roberto caballero, caballero [al servicio del duque de Santángel], [marido de Laura]

  • Tiberio, criado [del duque]

  • Tirreno, villano [leñador]
  • Universo social

  • Universo de la nobleza. Alta nobleza
  • Universo del poder soberano. Reyes
  • Universo rural. Pastores
  • Universo rural. Villanos
  • Tiempo histórico

    Tiempo indeterminado

    Marco espacial

    Acto 1
    Topónimo: lugar indeterminado. [Italia]. Europa. Espacio: tierras del Duque de Santángel y en su casa; casa de su caballero Roberto; camino a Nápoles; calle exterior a la casa de Laura.

    Acto 2
    Topónimo: lugar indeterminado. [Italia]. Europa. Espacio: casa del Duque; casa de Laura.
    Topónimo: Nápoles. [Italia]. Europa. Espacio: corte; monte en el camino; exterior de casa de villanos; exterior de la corte.

    Acto 3
    Topónimo: Nápoles. [Italia]. Europa. Espacio: calles; palacio real; caminos; corte.

    Duración

    Obra: 2 años (aprox.). Nota: más de dos años
    Acto 1: 1 día
    Acto 2: Número indeterminado de días
    Entreacto 2 a 3: 2 años
    Acto 3: Número indeterminado de días

    Género

    Género principal:

    • Comedia > universo de irrealidad > libre invención > palatina.

    Extracto argumental

    Acto 1
    En casa de Rodulfo, duque de Santángel, en un lugar indeterminado no lejos de Nápoles, el conde Ricardo, huésped de la casa y hermano bastardo del Rey de Nápoles, declara su amor a Leonarda, la duquesa, que lo rechaza, ejemplo de casadas, fiel en el amor a su marido y a la honra que adorna su casa. Ciego de amor, no desiste el conde y agarra una cadena que luce Leonarda, escena descubierta por el duque, que aparece de súbito. Ricardo finge estar calibrando la calidad de la cadena para regalar una semejante a una dama a la que pretende. El duque solicita a su esposa que se quite la cadena del cuello y la entregue a Ricardo, pues quiere ayudarlo en su conquista amorosa. A solas ambos caballeros, el duque, que sospecha, solicita al conde que le revele la identidad de su amada, extremo que éste evita, aunque jura a Rodulfo que no se trata de ninguna dama que él conozca. Las preocupaciones del duque no estribaban, pronto lo descubrimos, en su propia esposa, sino en la de su privado Roberto, Laura, de la que está enamorado, tal y como lo confía acto seguido a Ricardo, que promete ejercer como tercero en los amores del duque y, de paso, aprender las artes con las que Rodulfo seducirá a la dama. El primer paso no es otro que alejar a Alberto del lugar; a tal efecto, lo enviará a la corte napolitana con ciertos avisos de Francia, por supuesto fútiles, para el monarca.
    A continuación, el propio Roberto refiere a su esposa Laura su necesaria partida, que lo pondrá en contacto, por vez primera, con el Rey y le permitirá medrar en la corte. Bien sabe Laura el verdadero motivo del viaje, el cortejo del que será objeto, ausente su esposo, por parte de Rodulfo, e intenta disuadirlo del viaje por varios medios: apela primero a los celos, después a las vacuas ambiciones de los cortesanos. Roberto, que se siente honrado por su señor, no hace caso de su esposa y se despide de ella, presto a partir en compañía del criado Galo. A solas, la dama decide revelar por carta a su esposo el deshonesto proceder del duque.
    Ricardo aborda de nuevo a la duquesa, aunque promete, por esta vez, no hablarle de amores. Conocedor de la secreta inclinación de Rodulfo, ha urdido una complicada trama de traiciones que deben procurarle finalmente, confía, el goce de la duquesa. Comunica a ésta que su marido le prepara una traición y se compromete a mostrársela, pese a la renuencia de Leonarda a creerlo, pues imagina ésta que es el ardor no correspondido lo que inclina a Ricardo a desestabilizar el matrimonio. Para reforzar su industria, se reconoce el conde testigo y tercero del duque y anuncia que Roberto ha sido alejado de palacio, "adonde no ha de volver", pues será asesinado de camino a Nápoles por orden de Rodulfo. Para Leonarda prepara el duque veneno. El temor termina convenciéndola y Ricardo parte en busca de Roberto, que quedará escondido en palacio, donde los tres: Leonarda, Ricardo y Roberto, tratarán el remedio a tan complicada situación.
    A solas, Leonarda duda de la versión del bastardo y contempla la opción de entrevistarse con su marido, aunque decide esperar la llegada de Roberto para actuar. Aparece entonces Rodulfo, acompañado por Clenardo y Tiberio, que lo informan de la partida de Roberto, lo que le deja el camino libre para gozar de Laura. Sin embargo, Leonarda da a entender a su esposo ciertas sospechas y le pide que Laura sea llevada a palacio para ahorrarle, en compañía, la pena que debe causarle la ausencia de Roberto. Rodulfo confía entonces a sus sirvientes que Laura es sólo un agradable pasatiempo por el que no piensa dar pesar a su esposa, de la que se confiesa enamorado, aunque no por ello desiste de intentar gozar a la esposa de Roberto.
    Entretanto, Ricardo ha dado alcance a Roberto y le revela que la embajada ante el Rey es treta fingida por Rodulfo para alejarlo de su esposa, a la que desea gozar. La intención final del duque es asesinar a la duquesa y al propio Roberto para tomar por esposa a Laura, enamorada cómplice del doble crimen. Para disipar toda duda, Ricardo se compromete a mostrar ante los ojos de Roberto que Laura favorece a Rodulfo. Ambos parten de regreso al palacio del duque para entrevistarse con Leonarda. Ricardo envía a Nápoles a Galo para que comunique al rey que Roberto ha sido asesinado por unos salteadores.
    En el palacio ducal, Leonarda conversa con Laura, imaginando la duquesa delicado fingimiento en las protestas de amor que Laura eleva hacia Roberto. Cuando aparece el duque, se dispone a partir Laura, y se ofrece Rodulfo, para confirmación de las sospechas de Leonarda, a acompañarla. Cuando se queda a solas la duquesa, aparece Roberto, disfrazado, en compañía de Ardenio. Tanto Leonarda como Roberto dan ya absoluto crédito a la treta de Ricardo y se imaginan traicionados, aunque insisten en comprobar la felonía con sus propios ojos. "Bien se trazan mis quimeras;/ con poéticos engaños,/ finjo historias verdaderas", expresa satisfecho Ricardo, que prepara el último número. Se entrevista con el duque, que vuelve de acompañar a Laura y manifiesta a su tercero que la dama es la misma castidad y no muestra interés alguno en traicionar a su esposo. Esa misma noche, ofrece el conde, la dama será del duque en la propia casa de Roberto.
    Casa que poco después rondan Leonarda y Roberto, de incógnito, en busca de confirmación a la vileza de los respectivos cónyuges. No tardan en aparecer el duque, Ricardo y varios criados para poner música a la pena de su señor. Ricardo aprovecha la ocasión para entrevistarse con Laura y explicarle que Rodulfo pretende matar a Roberto y a la duquesa y forzarla a ella esa misma noche; infames actos de los que ya están avisados tanto la duquesa como Roberto. La mejor solución consiste en prometer amor a Rodulfo, para sosegarlo esa noche, y esperar la llegada de Roberto, al día siguiente, para ser liberada. Así lo hace la dama, confiada en la palabra del conde, y el amoroso diálogo entre ella y Rodulfo es escuchado por Leonarda y Roberto, convencidos por completo de la traición. La ira de Roberto, que pretende matar a su esposa esa misma noche, es aplacada por la duquesa, que le recomienda paciencia en la venganza.


    Acto 2
    Ricardo, Leonarda y Roberto traman la venganza que han de tomar los esposos traicionados sobre Rodulfo y Laura. Roberto, pese al amor que siente por su esposa, se siente con fuerzas para matarla: "Aunque a Laura adoro,/ la honra es mi mayor tesoro;/ pasará su pecho ingrato". No así Leonarda, que se siente incapaz de reunir el valor suficiente para matar a su esposo. Ricardo, rico en industrias, idea un nuevo plan. Propone a Roberto y a Leonarda que dirijan sendas cartas al rey de Nápoles anunciando una supuesta traición de Rodulfo, que pretendería asesinar al monarca para poner el cetro en manos del propio Ricardo.
    Parece que la suerte sonríe al conde, con quien la duquesa se muestra obligada hasta el punto de comprometerse a ser su esposa; ahora bien, no podrá ponerle Ricardo una mano encima mientras viva Rodulfo: "no tengo de ofendelle/ mientras sea mi marido". La estrecha conversación es sorprendida por el duque, que de nuevo se muestra celoso por la cercanía entre el conde y su esposa; Ricardo, sin embargo, consigue tranquilizarlo explicándole que se despedía de Leonarda, pues debe presentarse ante el rey. En un alarde de fingidas afición y lealtad, le explica que renuncia al amor de Laura, que lo corresponde, para servirlo; con su marcha queda el camino totalmente despejado para los deseos de Rodulfo, que cree en la generosidad del hermanastro del monarca; ambos intercambian regalos como prueba de amistad.
    Entretanto, Roberto y Laura mantienen un equívoco diálogo; el marido explica que conoce la traición del duque y dispone la marcha; la esposa, que imagina que su marido la sabe inocente, acepta la partida para quedar ambos a salvo. La intención de Roberto, no obstante, es asesinar a su esposa lejos del hogar.
    En el palacio real de Nápoles, el rey se lamenta ante Galo por la posible muerte de Roberto cuando llega Ricardo. El monarca no muestra confianza alguna en su hermano bastardo, al que trata de loco y mentiroso. Éste le explica entonces que ha llegado a la corte para avisarlo de que corre peligro, pues el duque Rodulfo pretende asesinarlo para poner la corona de Nápoles en su frente. El ataque a Roberto, que pretendía avisar al monarca de la traición, fue ordenado por el propio duque de Santángel. El rey no da crédito a la historia hasta que lee las cartas de la duquesa y Roberto, que le merecen total confianza, confirmando la traición de Rodulfo. Para no levantar revuelo, el conde recomienda a su hermano que ordene prender y ejecutar al duque con secreto. Sin embargo, el monarca no termina de creer en la vileza de un hombre de tal valía y prefiere llamar al duque para entrevistarse con él y descubrir en su faz sus intenciones.
    Entretanto, en el monte, Roberto apuñala a Laura y la abandona, creyéndola muerta, antes de toparse con Galo, al que confiesa, con la daga ensangrentada, que ha asesinado a su esposa. Ambos deciden volver a la corte. En el palacio del duque de Santángel, conversa éste con su esposa sobre el mensaje del rey, que lo cita en la corte. No sabe a qué atenerse Rodulfo, que sospecha que ha sido calumniado ante el monarca, probablemente por Roberto, del que no tiene noticias desde días atrás, desde que partió a Nápoles. Astutamente, Leonarda le recomienda acudir a la cita con el rey portando dos pistolas bajo el peto para poder defenderse en caso de traición. En cuanto queda a solas, Leonarda, digna discípula de Ricardo, escribe al rey anunciándole que el duque acudirá a Nápoles con dos pistolas ocultas para asesinarlo.
    En el monte, los villanos leñadores Belardo y Tirreno encuentran el cuerpo malherido de Laura y lo transportan hasta una cabaña, donde la pastora Fílida probablemente podrá sanarla. La dama, pese al ataque de su esposo, se confiesa todavía enamorada de él.
    A la corte llega Roberto, en compañía de Galo, y ambos se reúnen con el monarca y con el conde. El rey les confía que el duque llega esa noche con dos pistolas para asesinarlo durante la celebración en palacio del aniversario real. Sin embargo, todavía espera el monarca conversar con Rodulfo para saber su pecho y por ello pretende organizar un encuentro secreto con él. En cuanto llegue a la puerta de palacio, el rey recibirá aviso y saldrá, embozado, a conversar con él. Para ir seguro, Roberto, a quien nombra capitán para honrarlo, y más gente lo acompañarán. Roberto empieza entonces a arrepentirse de haber asesinado a su esposa, y así se lo hace saber a Galo. No tarda en llegar Rodulfo, vestido a la francesa y acompañado por Tiberio, y reitera las malas sensaciones que la llamada real le provoca. Su presencia es pronto detectada y el monarca sale a su encuentro en la puerta de palacio. De repente, visto el sigiloso movimiento de varios hombres a su alrededor, imagina Rodulfo que quizás es la vida del monarca la que corre peligro, razón por la que lo ha avisado con tanta premura y secreto. El soberano, embozado, le pregunta entonces si piensa dar muerte al rey; el duque, para averiguar si existe traición contra su señor, decide fingir: "Para saber lo que pasa,/ quiero decir que soy dellos/ y darle aviso que salga/ a dar muerte a los traidores". La afirmación convence al rey, que se descubre y ordena prender al duque; éste le suplica por la lealtad de su casa que lo escuche, imaginándose traicionado por Roberto, cuya presencia descubre. De nada sirve, el rey ordena que sea encarcelado, junto a Tiberio, en una torre de palacio. Antes de salir, reflexiona Rodulfo sobre su estado actual, causado por su afición a Laura.


    Acto 3
    Dos años después, Laura, ya restablecida de sus heridas y en habito de truhán, aparece en Nápoles acompañada por Belardo, de criado ‘a lo gracioso’. El pastor critica la corte para inmediatamente retractarse: "Hombre, ¿quién te mete a ti/ en lo que a ti no te importa?", y mostrarse prudente,cualidad aprendida, según comenta, de Laura, quien, después de dos años en el monte con ellos, todavía no se ha dignado a decir quién es, ni siquiera a Fílida, que le salvó la vida. Ambos comentan la habilidad en el canto y la capacidad poética de la dama cuando ésta ve aparecer a la duquesa, que, a pesar de que el duque esté preso desde hace dos años, va con aires de reina acompañada por Roberto.
    Es inminente la ejecución de Rodulfo, que debería llevarse a cabo, opina Leonarda, en secreto para evitar venganzas de amigos. Sólo la certeza de la traición de su esposo calma la conciencia de Leonarda. La duquesa entra en su casa seguida por Laura y Belardo, que se presentan como oficiales de placer para entretenerla con música y canciones. La letra que se ofrece a cantar Laura, que se hace llamar Fénix, versa sobre la inocente Laura, cautiva en Argel. Replica Leonarda la supuesta inocencia de una mujer que planeó junto a Rodulfo el asesinato de sus respectivos cónyuges; Fénix / Laura sostiene que también el duque es inocente. Leonarda, que entrevé algún rasgo de Laura en Fénix, termina por cobrar algo de afición a los truhanes y les ofrece quedarse para que los vea y oiga el rey.
    Roberto se dispone, entretanto, a ejecutar a Rodulfo, que, como razón postrera, expone la afición que tuvo por Laura, aunque nunca pretendió deshonrar a Roberto, por el que muestra un hondo aprecio; tal inclinación, por lo demás, nunca fue correspondida por Laura, sol del honor de Alberto, que rechazó siempre las palabras tiernas que Rodulfo le dirigía. También es inocente de la traición de la que el rey lo acusa, traición urdida, posiblemente por el conde para acercarse de nuevo a la corte, de la que había sido expulsado. Sin embargo, como honrado caballero, se arrodilla obediente para recibir el golpe fatal. Roberto reflexiona un instante e invita a Rodulfo a declarar sus razones ante el monarca, antes de explicarle que él sólo lo acusó de traidor en venganza e inducido por Ricardo. Arrepentido, se dispone a liberarlo según el siguiente plan: entrará, como muerto, en el ataúd apercibido para su cadáver; Roberto asesinará a un perro que merodea en los alrededores, para, con su sangre, convencer a los guardas de que la ejecución se ha realizado. Expone, por otra parte, que ya no hay remedio para Laura, y que seguramente la duquesa lo acusó de traidor, también ella, en venganza: "Yo pienso que, engañada la duquesa/ de lo mismo que yo, te ha perseguido".
    Por otra parte, Ricardo es informado por Andronio de la próxima ejecución de Rodulfo, ordenada por el rey para poder tomar como esposa a Leonarda. Toda la industria del conde se derrumbaría si finalmente es su hermano el que se casa con la duquesa. No desiste, no obstante, el bastardo, que levantará testimonios que impidan el enlace. Leonarda comenta con el truhán Fénix / Laura la posibilidad de convertirse en reina, lo que ascendería al truhán a secretario, dada la afición que Leonarda le ha cobrado. El rey de Nápoles así lo desea, en cuanto sea ejecutado su esposo Rodulfo, extremo que apena sobre manera a Leonarda, que sólo encuentra consuelo pensando en la traición del duque. Fénix / Laura se ofrece a informarse sobre la ejecución y ambas se despiden con un abrazo, escena espiada por el conde. Cuando se marcha Fénix / Laura, hace acto de presencia Ricardo para recordar a Leonarda que le dio palabra de esposa; ella, sin embargo, rechaza de nuevo al conde, pues prefiere la opción de convertirse en reina. Ricardo, celoso, no tarda en referir a su hermano que ha visto a la duquesa en brazos del truhán. El rey, crédulo, condena muerte al villano. Roberto anuncia entonces que su ejecución ha sido concluida; como capitán, le corresponde también eliminar a Fénix / Laura, que aparece en ese momento para transmitir al rey el cariño de Leonarda. El monarca, que se confiesa desabrido, le pide un favor: que vaya a cantar y tañer a una dama en un jardín hasta donde la conducirá Roberto, que descubre en el truhán un enorme parecido con su esposa.
    Ricardo, a solas con el monarca, continúa con sus embustes. Se muestra triste por la muerte de Rodulfo y sugiere que Leonarda inventó una trama de traiciones, engañó a Roberto y al propio Ricardo, con el fin de quitar a su esposo de en medio y reinar en Nápoles, "y plegue a Dios que España, Italia o Francia/ no digan que mataste al Duque a efeto/ de casarte, señor, con la duquesa". El rey ordena apresar a Leonarda, aunque comienza a dudar de su hermanastro. Ante Leonarda, el monarca se muestra molesto y la acusa de haber provocado, con engaños, la muerte del mejor hombre del reino, Rodulfo; mujer vil que se entrega a los criados. Leonarda identifica inmediatamente el origen de tal acusación, Ricardo, enamorado no correspondidamente de ella y dispuesto a todo con tal de calumniarla, como se apresta a demostrar al monarca, al que pide que se oculte y observe.
    Entretanto, Galo y Roberto conducen a Fénix / Laura a un lugar apartado para darle muerte. Roberto, que contempla en el truhán un gran parecido con Laura, se muestra incapaz de asesinarlo y pide a Galo que sea él quien ejecute a Fénix. Afortunadamente, el duque de Santángel acierta a pasar por el lugar y pone en fuga a Galo. En la posterior conversación, Laura y Rodulfo se reconocen y declaran sus sospechas sobre Ricardo, que seguramente organizó toda la treta para poder poseer a Leonarda, que todavía piensa en el duque con amor, como declara Laura. Ambos se dirigen hacia palacio para intentar detener el enlace entre Leonarda y el monarca.
    Éste, entretanto, al paño escucha la conversación en la que Leonarda trata amorosamente a Ricardo, quien, tras los iniciales recelos, confiesa a la dama que el rey pretende prenderla y se declara dispuesto a matar a su hermano para reinar con ella. El rey sale de su escondite para acusar al conde de traición. Roberto llega en ese momento y anuncia la muerte también de Fénix; "¿No basta que tú fueses/ por quien muriese el duque, sino un hombre/ inocente, inculpable y que vivía/ de dar placer y no pesar a nadie?", espeta Leonarda a Ricardo, que pone por toda disculpa a sus mentiras el loco amor que por ella siente. Belardo aparece también en escena para declarar, cuando lo informan de la muerte de Fénix, que se trataba en realidad de una mujer que fue puñalada en el monte tiempo atrás, para desesperación de Roberto, que comprende que, por culpa de Ricardo, "mató" dos veces a su mujer inocente.
    En mitad del desconcierto y la tristeza, Aristo anuncia la llegada de dos caballeros españoles, Mendo de Viedma y Don Sancho de la Vega, Rodulfo y Laura, respectivamente, en realidad. Ambos piden campo al rey contra Ricardo, cuyas traiciones están en boca del vulgo napolitano. El rey, sin embargo, entendiendo que su hermano bastardo es claramente culpable, no lo otorga, "el concederse campo/ es en las cosas dudosas", y trata de remediar el mal causado casando a Roberto con la duquesa. Los caballeros españoles niegan que eso sea posible, pues viven los cónyuges de ambos; se descubren Laura y Rodulfo y ambas parejas se abrazan. Ricardo es condenado a muerte por el rey, pero Leonarda consigue que le conmuten la pena de muerte por la de destierro.


    OBSERVACIONES A LA OBRA

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