INFANTA DESESPERADA, Comedia famosa de, LA
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: INFANTA DESESPERADA, Comedia famosa de, LA. Procedencia: Ms. Biblioteca de Palacio Real de Madrid; P1; P2; final Acto III
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: Sí
Citado en El peregrino II: Sí
Parte
No presente en la colección de Partes de Lope de Vega
Manuscrito
Tipo: Copia
Localización: Madrid, Biblioteca de Palacio (España)
Ref. bibliográfica: S. Arata: Los manuscritos teatrales (siglos XVI y XVII) de la Biblioteca de Palacio. Pisa, Giardini Editori, 1989. 29.
Nota: Signatura: II-461 (olim II-C-1)
Observación: García Rojo (Bibliografía de las obras dramáticas de Lope de Vega, BNE, Mss 22985) anota que había una copia de la obra en la Biblioteca Menéndez Pelayo, cat. ms. n. 199, con letra moderna. Por el momento no se encuentra en el catálogo en línea (comprobado por ERG)
Otras ediciones del siglo XVII
No consta
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. I.
Ref. bibliográfica: Paloma Cuenca Muñoz y Jesús Gómez: El teatro de Lope de Vega. Madrid, Editorial Turner-Fundación Castro, 1993 ss. III.
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
No consta
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1588?-1595?
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 76.
Dedicatorias
Cómputo de versos
Número: 2001
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 42.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Observación: Acompañamiento de guerra
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Tiempo maravilloso (intemporal)
Marco espacial
Jornada 1
Topónimo: [Península arábiga]. Arabia. Asia. Espacio: campamento del rey Castoreo a orillas del Licaonte; palacio del rey Fenamor en la capital del reino.
Jornada 2
Topónimo: [Península arábiga]. Arabia. Asia. Espacio: campamento del rey Fenamor a orillas del Licaonte; palacio del rey Fenamor en la capital del reino; monte y alrededores del palacio; aldea de pastores y villanos a cuatro leguas de la capital del reino.
Jornada 3
Topónimo: [Península arábiga]. Arabia. Asia. Espacio: campamento del príncipe Doristán a orillas del Licaonte; aldea de pastores y villanos a cuatro leguas de la capital del reino; capital del reino; cárcel real.
Duración
Jornada 1: 1 día (aprox.). Nota: comienza al anochecer y termina después de un viaje al palacio enemigo.
Entreacto 1 a 2: Número indeterminado de días
Jornada 2: Número indeterminado de días. Nota: Contiene un viaje desde la primera línea de combate al palacio real
Entreacto 2 a 3: 7 años
Jornada 3: 1 día
Género
Género principal:
- Comedia > universo de irrealidad > libre invención > palatina.
Extracto argumental
Jornada 1
A orillas del Licaonte dos ejércitos se preparan para la guerra. Uno de los bandos es comandado por el rey fenicio Castoreo; el otro, por Fenamor, rey de Arabia. Tras la agotadora jornada, el príncipe Doristán, hijo de Castoreo, sale del campamento, en compañía de Nicedio, para dirigirse por primera vez al palacio de Lavinia, la bella hija de Fenamor, de la cual se ha enamorado al contemplar un retrato.
En el palacio del rey Fenamor, a la infanta Lavinia sólo le interesa la suerte de su padre, cuyo ejército está "frente por frente" con el del rey fenicio. Responde con indiferencia, e incluso con reproches, a las declaraciones de amor del duque Landino, y le afea su cobardía al no haber acompañado al rey a la contienda. Demuestra más interés con la llegada de dos peregrinos que dicen traer noticias de su progenitor; aunque estos peregrinos son, en realidad, el príncipe Doristán y Nicedio disfrazados. El príncipe, que dice llamarse Felicio, le entrega una caja de piedras preciosas, que es lo único que ha podido salvar del naufragio que lo ha arrojado "del mar vario/ al puerto de tu grandeza", y le habla de un príncipe llamado Doristán, hijo de Castoreo, que, aunque enemigo, le asegura que es el mancebo más galante de los fenicios y que está perdidamente enamorado de ella. La infanta, que conoce la fama del príncipe Doristán, acepta el ofrecimiento del retrato y de las joyas para más adelante, cuando tenga más elementos de juicio: "Quiérolo pensar comigo/ y responder de aquí un rato", y por ello emplaza al peregrino a que le lleve el retrato después. Cuando se marcha la infanta, se muestra el príncipe satisfecho del encuentro y dispuesto a mostrar el propio retrato y descubrirse ante la dama
El duque Landino aparece a continuación y se lleva las joyas (al peregrino lo emplaza para pagarle esa noche las treinta mil coronas) para regalarlas a la infanta. El príncipe descubre en el duque a un rival en amores. Se marchan Dorsitán y Nicedio mientras Celestio lleva las joyas a la princesa. Vuelve el criado poco después para explicar a su señor que la dama las rechaza porque, según dice, ya había comprado aquellas joyas al mercader. Y para colmo de dolor le devuelve la caja con una soga. Ahora sí, el duque está dispuesto a morir y jura que no volverá de la guerra sin haber aplacado todo su pesar.
A continuación, de manera original, Nicedio le presenta a la infanta el retrato de Doristán: alza la antepuerta de una habitación y le descubre la imagen al natural del afamado príncipe fenicio, que le ofrece su amor y su vida, y ella responde que esta resolución bien merece ser pagada con otra semejante: "Entra conmigo; aquí está una torre / donde podrás estar con más secreto / hasta que las tinieblas de la noche / a tu campo te lleven más seguro, / y me dirás despacio lo que el cielo / quiera que sea para bien de todos".
Jornada 2
Días más tarde, el duque Landino se encuentra con el conde Laercio en el campamento del rey Fenamor. Ha dejado la corte por propia iniciativa para enrolarse en la guerra y servir a su rey "por el deudo y amistad". El conde se alegra mucho porque el escuadrón enemigo está ya muy cerca. No obstante, hasta allí llega un mensajero que le trae al duque Landino unas cartas relatando las novedades "de aquella dueña, tu amiga"; cuando ya las ha leído y se encuentra presa de una amarga tristeza, acude el rey Fenamor, a quien entrega una de las cartas; por ella, el monarca se informa de los amores de la infanta, deshonrada por el mercader peregrino. El rey manda partir al duque en compañía del conde Laercio para obtener toda la información de la grave deshonra y del delito que se está cometiendo en la ciudad: "examina si el delito/ es tan grave y monstruoso".
En palacio, la infanta Lavinia y el príncipe Doristán se muestran encantados de su mutua posesión. Al viejo Celestio, casi ciego, le hacen creer que el hombre que sigue allí es un "retrato", un bulto de piedra. Con Nicedio y Clorinda mantienen los enamorados animados juegos retóricos y cortesanos. Pero esta deliciosa relación se rompe con la llegada del duque Landino y el conde Laercio, que derriban la puerta. La infanta, por fortuna, tiene tiempo para organizar la huida por una salida secreta del palacio.
Huyendo de la infamia, la infanta Lavinia decide perderse en la espesura del monte, mientras que por otro punto de la sierra huyen Nicedio y el príncipe Doristán. Este último, algo arrepentido de su cobardía, sabe que es crueldad el haber dejado sola a Lavinia y promete volver.
En el palacio, ahora tomado por el duque Landino y el conde Laercio, se pasa revista a toda la gente sospechosa para que "no quede ninguno que no muera". Pero los auténticos protagonistas no aparecen. Sólo han logrado capturar al viejo Celestio, quien afirma que el peregrino ya no se hallaba allí: aunque esa "misma noche en esta cuadra" halló un bulto de piedra que movía las pestañas. Los dos jefes mandan a la tropa que salga al monte a continuar la búsqueda.
En una aldea de los alrededores, Castalio y Nemoroso comentan los detalles de la boda de Belardo y Belisa, hija de Nemoroso (aunque a continuación se da a Castalio como padre). Lavinia llama a los pastores y éstos se arrodillan creyéndola una diosa. Ella pide acogimiento porque está muy agotada. Castalio tiene la choza alborotada con el casamiento de su hija Belisa, por lo que Nemoroso se encarga de proveerla de todo lo necesario. Sale la boda de pastores y comienza el baile.
Jornada 3
La guerra entre árabes y fenicios dura ya siete años y se hace patente el deseo de concluirla. Doristán ha observado la debilidad del enemigo, comandado por el duque Landino, y, para castigar el agravio que éste le hizo, pide un último esfuerzo a los fenicios antes de partir hacia su tierra. El príncipe y su gente creen que Lavinia está muerta porque a pesar de la búsqueda nadie ha podido encontrarla. Quizá por ello, el príncipe Doristán disfruta ahora de "algún amor" con la hermosa Felisarda que, disfrazada de soldado, lo acompaña amorosamente.
Hace siete años que la hermosa Lavinia, con el nombre de Elisa, vive en la aldea con un niño, hijo de Doristán, que parió en cuanto fue allí acogida. Nemoroso y Castalio buscan la ocasión para hablar amorosamente con ella, y Nemoroso se ofrece como marido e incluso como padre de la criatura. Ella acepta ser suya, pero antes debe tener la certeza de "que murió el primer marido, / porque dos no puede tener". Hasta la aldea llega huyendo el duque Landino, al que Lavinia reconoce inmediatamente y con el que conversa para averiguar la causa de tanto alboroto. El duque le explica que, dada su cercanía familiar con el rey Fenamor, le vino a servir a la guerra y cuando el rey murió, sin dejar hijos, ya que Lavinia desapareció siete años atrás, él se hizo cargo del reino; pero ahora es un rey desdichado porque Doristán, el hijo del difunto rey Castoreo, lo ha vencido en el campo de batalla. Inmediatamente Lavinia pide a Belardo, su secretario, que la acompañe a la capital del reino, donde piensa reclamar ante Doristán la antigua promesa de matrimonio.
El príncipe Doristán, en compañía de Felisarda, toma fácilmente la ciudad y todos bendicen un príncipe tan bondadoso. Él promete un premio de doce mil ducados a quien traiga vivo o muerto al duque Landino. En el preciso momento en que los senadores de la capital le entregan las llaves y la corona, en el momento en que con aplauso lo recibe toda la humilde ciudad, aparecen Lavinia, Belardo y el niño. Lavinia se dirige a Doristán y le recuerda que todavía hay heredera del reino y que pudiera ser su mujer, pero cuando comprueba que él ya casi ni se acuerda de la "princesa encantada", se desmaya. Al instante, a solas con Belardo y su hijo, vuelve en sí y pide a Belardo que vaya por agua. Desesperada le explica al pequeño que el rey Doristán es su padre, pero que a ella le ha quitado, olvidándola, la vida y que está dispuesta a suicidarse. Un alguacil detiene el intento, le quita la liga del cuello y se la lleva a prisión.
En la cárcel de palacio es un día especial, ya que una antigua ley del reino otorga al rey, en el día de su coronación, la posibilidad de conceder la libertad a un preso. Los senadores y su relator acompañan a Doristán para que libere a uno de los detenidos. Tras pasar revista y ejercer la justicia con diversos presos, el relator le presenta el caso de Lavinia. El relator cuenta que era dama de un rey, que la gozó; el padre quiso matarlos y ellos huyeron a un bosque espeso, donde se perdieron. Ella ha vivido como pastora y, cuando trató de reunirse con el rey que la gozó, éste, que se hallaba con otra dama, la rechazó, y por ello quiso Lavinia quitarse la vida. De un cordel colgada la vieron ciertos ministros, que la salvaron y la encarcelaron. Doristán reconoce su propia historia y se funde en un abrazo con ella y con el pequeño. El rey, como prueba de compromiso, llega a plantear el destierro de Felisarda, pero Lavinia no lo cree necesario. Llegan Castalio, Nemoroso y el duque Landino con ánimo de cobrar la recompensa, y Nemoroso además con el de solicitar a Lavinia. A instancias de ésta, el rey concede la libertad al duque y ella explica a Nemoroso que ha recobrado a su marido. En trueque, Doristán ofrece al pastor seis aldeas. La pareja y el pequeño, felices, se retiran a palacio.