FIRMEZA EN LA DESDICHA, Comedia famosa de, LA
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: FIRMEZA EN LA DESDICHA, Comedia famosa de, LA. Procedencia: Parte 12 (1619), P2
Título: FIRMEZA EN LA DESDICHA Y AGRAVIADO LEAL, LA. Procedencia: Final del tercer acto
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: Sí
Parte
Parte XII (1619)
Manuscrito
Tipo: Copia
Localización: Parma, Biblioteca Palatina (Italia)
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 25.
Nota: Signatura CC.* V. 28032/ XLV
Otras ediciones del siglo XVII
No consta
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. VIII (BAE, CXCVIII).
Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. V.
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
No consta
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1610-1612
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 328.
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 3394
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 328.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Tiempo indeterminado
Marco espacial
Acto 1
Topónimo: Mesina. Sicilia, [Italia]. Europa. Espacio: palacio real; casa de Teodora.
Acto 2
Topónimo: Mesina. Sicilia, [Italia]. Europa. Espacio: puerto de la ciudad; palacio real; ribera del mar; monte cercano a la ciudad.
Acto 3
Topónimo: Calabria. Reino de Nápoles, [Italia]. Europa. Espacio: palacio de la duquesa Flora.
Topónimo: Mesina. Sicilia, [Italia]. Europa. Espacio: aldea cercana a la ciudad; palacio real; puerto; calles de la ciudad.
Duración
Acto 1: Número indeterminado de días
Entreacto 1 a 2: Número indeterminado de días. Nota: Han pasado varios días entre los dos actos pues ya van a degollar al Conde Octavio en el acto segundo
Acto 2: Número indeterminado de días
Entreacto 2 a 3: Número indeterminado de días. Nota: Lo que tarda el conde Octavio en llegar a la región de Calabria desde Sicilia buscando a Teodora
Acto 3: Número indeterminado de días
Género
Género principal:
- Drama > imaginario > libre invención > palatino.
Extracto argumental
Acto 1
En la ciudad siciliana de Mesina, el Rey Rogerio ordena a su vasallo Leonardo que vaya con su armada a Cerdeña a restablecer el orden entre los súbditos que se han rebelado. Mientras el Rey lo nombra general para esta empresa, el Conde Octavio, que presencia la escena, nos descubre en un aparte que Leonardo es su cuñado. Octavio mantiene relaciones secretas con la hermana del reciente general, Teodora, y ha tenido dos hijos con ella, a quienes ha llevado a la corte desde la aldea donde se han criado pese a las sospechas de Leonardo. Cuando el nuevo general deja al Rey para embarcarse en su empresa, el monarca desvela a Octavio la verdadera razón por la que ha escogido a Leonardo: pretende alejarlo de su hermana para poder declararle a ésta su amor en su ausencia. Para conseguir su propósito, pide al desdichado Octavio que haga de intermediario y comunique a Teodora el amor que siente por ella.
Poco después, el Rey Rogerio acude con su acompañamiento a casa de Teodora, donde Octavio se ve obligado a confesar a su amada el amor que por ella siente el Rey. Ambos conciertan un plan para evitar que el monarca satisfaga sus deseos: dejar creer al Rey que Teodora no puede corresponderle por estar ya desposada con Ricardo, un caballero de la corte que la corteja sin éxito. Podrán así ganar tiempo y alertar a Leonardo de la impropia conducta de Rogerio. Ante esta falsa excusa, el Rey finge aceptar la voluntad de Teodora, para alegría de Ricardo, quien ve de repente recompensados sus esfuerzos. La intención del monarca sigue siendo, no obstante, gozar de la dama.
Tras marcharse Rogerio, Teodora confiesa a Ricardo que todo es fruto de un engaño que ha tenido que orquestar para defender su honor de las lujuriosas pretensiones del Rey. Ante las confesiones y rechazo de Teodora, Ricardo se siente humillado, sobre todo porque sospecha que Teodora ama en secreto al Conde Octavio, y consigue que un rústico criado de la casa lo informe de la existencia de los dos hijos, Lidoro y Ludovico, de la disimulada pareja. Para vengarse, confiesa al Rey lo que sabe de la dama y del engaño que ella, con ayuda de Octavio, ha orquestado. El Monarca, desairado, quiere vengarse de la afrenta recibida por Octavio, así que se entrevista con el Gobernador Fulgencio, padre del Conde, y le pide que fije la pena para la doblez de un vasallo. No contento con haber deshonrado a otro cortesano amando secretamente a su hermana y teniendo hijos con ella sin casarse, ha intentado engañar a su Rey. Fulgencio responde que la pena para tal clase de vasallo es la muerte, antes de descubrir horrorizado que a quien ha sentenciado es a su propio hijo. El Rey ordena entonces el arresto de Octavio. Una patrulla de soldados acude a casa de Teodora y apresa al Conde.
Acto 2
Después de varios días, Leonardo vuelve a Mesina victorioso para descubrir, al llegar al puerto, que el Rey quiere condenar al Conde Octavio por haber deshonrado su casa amando en secreto a su hermana Teodora, con la que además ha tenido dos hijos. Leonardo se encoleriza al oír estas noticias, pero Fulgencio se dirige a él para contarle toda la verdad e informarlo de que el Rey lo había enviado a Cerdeña precisamente para alejarlo de Sicilia y poder gozar a Teodora sin oposición. Ante estas declaraciones, Leonardo decide perdonar a Octavio e interceder por él para que sea liberado. Cuando acude a palacio y pide al Rey que lo redima, éste atiende su petición y permite que Octavio y Teodora se casen, pero para vengarse de todos ellos, intención que transmite e Ricardo, los destierra de la Corte; deben pues alejarse además de Octavio, Teodora y los hijos de la pareja, el propio Leonardo y Fulgencio.
Ante esta situación, Teodora y sus criados Rosela y Fabio son los primeros en marcharse de la ciudad, y cuando el Conde Octavio y su padre Fulgencio se encuentran con ellos en una playa de camino, los dos amantes se dan cuenta de que sus hijos han quedado prisioneros en la corte. Ante esta situación, Octavio y su padre vuelven a palacio, y, tras ellos, los criados de Teodora. Ésta, al quedarse sola en la ribera, se convierte en víctima fácil de Ricardo, quien, disfrazado de moro y con varios soldados, la rapta y la lleva a un monte cercano.
En palacio, el monarca comenta con su vasallo Evandro que Leonardo, sirviéndose de su propia armada, se ha declarado su enemigo y probablemente "o pirata del mar, o, por ventura, / querrá servir a príncipe extranjero". Cuando Fulgencio y Octavio llegan a palacio y piden al Rey que les devuelva a los dos niños encarcelados, éste obliga a Octavio a que deje "para resguardo" en prisión a sus hijos o a su padre hasta que Leonardo vuelva a la corte y le devuelva su armada. Octavio decide que Fulgencio se quede en la corte para consolar a sus hijos mientras intenta hallar una solución.
Entretanto, en el monte, Ricardo descubre su identidad a Teodora e intenta aprovecharse de ella. A los gritos de la dama acuden unos villanos de una aldea cercana, y creyendo que Ricardo y sus hombres son realmente moros, los atacan y matan a algunos de ellos, y capturan a Ricardo.
Mientras tanto, Octavio, que ha vuelto a la ribera para encontrarse con Teodora, se entera de labios de Fabio de que su amada ha sido cautivada por unos moros y supone que se la han llevado en un barco. Totalmente desesperado, Octavio desafía al Rey a un duelo para recuperar a sus dos hijos y acto seguido corre hacia una nave que zarpa para subirse a ella.
Acto 3
El tercer acto se abre en Calabria, en el palacio de la Duquesa Flora, con la que el Rey de Sicilia trata de casarse y con la que se ha citado "en la mar". La Duquesa comenta a sus criados Fenicio y Prudencio sus preocupaciones por este viaje, ya que sabe que la parte del mar entre Calabria y Sicilia está bloqueada por Leonardo, quien no deja pasar a ninguna nave. Mientras habla con sus criados, se le anuncia la llegada del Conde Octavio, que se había embarcado para intentar encontrar a Teodora y ha llegado a Calabria. Es recibido por la Duquesa Flora, a la que da cuenta de su historia antes de desaconsejarle el matrimonio con el Rey de Sicilia, haciéndole saber que al tiempo que trataba con ella su casamiento pretendía a una dama siciliana, Teodora. También la informa de que Leonardo es un vasallo del Rey que, igual que el propio Octavio y su padre Fulgencio, ha sido desterrado de la Corte siciliana. Termina confiándole Octavio a Flora que la única manera de recuperar a sus hijos, cautivos del Rey, es que Leonardo restituya la armada al Monarca de Sicilia. La Duquesa Flora, conmovida, decide ayudar a Octavio y ordena que parte de sus súbditos se unan a la armada de Leonardo.
Mientras tanto, en una aldea cercana a Mesina, el villano Cardenio confiesa a Silvio que ama a Teodora, la dama que su amo encontró tras el incidente con los moros y que ahora vive en la aldea con el nombre de Estela. Entretanto llega Teodora / Estela con la labradora Albania, y Cardenio trata de cortejarla rústica e inútilmente hasta que ambas parten a la ciudad ante la insistencia de Teodora, que quiere buscar a su familia. A la ciudad se dirigen también los villanos que han cautivado a Ricardo, el cual es llevado a palacio, donde el Rey lo reconoce y ordena que los villanos, que lo creían moro, sean a su vez encarcelados. Mientras Ricardo explica al monarca, engañándolo, que se había disfrazado de moro para cautivar a Teodora y entregársela, un soldado anuncia al Rey que Leonardo, con el Conde Octavio y la Duquesa de Calabria, su aliada, le mueven guerra y están cercando la ciudad con la intención de destruirla.
En el puerto, adonde ha llegado con su armada, Leonardo declara su amor a Flora, y ella, que lo corresponde, le promete ser su esposa.
Mientras tanto, a la ciudad han llegado también disfrazados Teodora y Octavio. Éste, después de un incidente con los soldados que protegen la ciudad, consigue hablar con el Rey para que le devuelva a sus hijos. El monarca, enojado por el cerco, lo obliga a elegir entre la muerte de su padre o la de sus dos hijos, y Octavio, aunque atormentado por la difícil decisión, opta finalmente por salvar la vida del padre, "que hijos podré tener, / pero padre es imposible".
Mientras tanto, en la ciudad, Teodora encuentra a Fulgencio, ya libre, y por él sabe que Octavio, obligado por el Rey, ha elegido salvar su vida en lugar de preservar la de sus hijos. Una vez a solas, Teodora es asaltada de nuevo por Ricardo, el cual le propone que se rinda a su gusto a cambio de obtener la liberación de los niños. Teodora lo vuelve a rechazar, estimando más su propia honra que la vida de los pequeños, y llega a ofrecerle una daga para que él mismo los degüelle, "y tendré / honra viva y hijos muertos".
Finalmente, Flora se dirige a palacio para hablar con el Rey Rogerio, al que ofrece retirar la armada si éste le promete que "ni a mí ni a cosa mía / harás para siempre agravio". El Rey acepta y ella, entonces, le pide que perdone a los suyos, es decir a Leonardo, su futuro marido, a su cuñada Teodora, al marido de ésta, Octavio, a los hijos y al padre de éste, y que castigue a Ricardo, que, "amando a Teodora, hacía / todas estas invenciones / solicitando tus iras". El Rey, pese a no haber sospechado la intención de las palabras de Flora, cumple con su promesa, perdona a Fulgencio, al que devuelve su cargo de Gobernador, así como a Leonardo, destierra a Ricardo, libera a los hijos de Octavio y Teodora, y les da licencia para casarse tanto a ellos como a Flora y a Leonardo, de cuya boda quiere ser padrino.