FE ROMPIDA, La famosa comedia de, LA



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: FE ROMPIDA, La famosa comedia de, LA. Procedencia: Parte 4 (1614); Final del Acto III; P1; P2

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable

Peregrino

Citado en El peregrino I:
Citado en El peregrino II:

Parte

Parte IV (1614)

Manuscrito

Tipo: Copia
Localización: Sevilla, Biblioteca Universitaria (España)
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. IV, 3.
Nota: Se trata de una copia de una de las ediciones de la Parte 4, según establece Ramón Valdés en su edición de la obra para Prolope, pp. 1361-62.

Otras ediciones del siglo XVII

No consta

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. V.

*Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. IV, 3.

Ref. bibliográfica: Paloma Cuenca Muñoz y Jesús Gómez: El teatro de Lope de Vega. Madrid, Editorial Turner-Fundación Castro, 1993 ss. XI.

Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.

Observación: La edición de La fe rompida incluida en Comedias de Lope de Vega, Parte IV, 3, publicada por el grupo Prolope, corre a cargo de Ramón Valdés.

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas

No consta

Versiones y traducciones

No se conocen

Bibliografía secundaria


- Carreño Rodríguez, Antonio. "Lope de Vega o los inicios de la crisis del poder". Carreño Rodríguez, Antonio. Alegorías del poder: Crisis imperial y comedia nueva (1598-1659). Woodbridge / Rochester: Tamesis. 2009. p. 33-103.

- Nisa Cáceres, Daniel; Moreno Soldevila, Rosario. "La mujer disfrazada de hombre en el teatro de Shakespeare y Lope de Vega. articulación e implicaciones de un recurso dramático". Neophilologus. núm. 86, 4. p. 537-555. 2002.

- Regan, Kathleen. "Equal Exchanges: (W)Ringing Class and Gender in Lope's La fe rompida". Romance Languages Annual. núm. 10, 2. p. 794-800. 1998.

- Valdés, Ramón. "Sátira y sátira menipea en la Comedia Nueva y el entremés de la primera mitad del siglo XVII". Nider, Valentina. Teatri del Mediterraneo. Riscritture e ricodificazioni tra '500 e '600. Trento: Editrice Università degli Studi di Trento (Dipartimento di Scienze Filologiche e storiche). 2004. p. 117-209.
Nota: Trata, además de entremeses y loas, de las siguientes comedias de Lope: Los torneos de Aragón, La fe rompida, El sembrar en buena tierra, La locura por la honra.


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Fecha: 1599
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 50, 82.
Nota: MB proponen 1599, por similitud del patrón métrico de esta comedia con El amigo por fuerza, una comedia que está fechada en la copia Gálvez el 14 de octubre de 1599.

Dedicatorias

No existe dedicatoria.

Cómputo de versos

Número: 3424
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 50.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Acompañamiento
  • Prisiones
  • Villanos
    Observación: "Acompañamiento grande", Acto I.

  • Personajes computables

  • Alberto, villano, [labrador]; que actúa de [Soldado]; que actúa de [Caballero embozado]. Nota: Aparece de caballero embozado en el Acto II y de soldado del falso capitán Lucinda en el Acto III.

  • Arcano, [labrador]

  • Aurelio, padre de Lucinda, [labrador rico], [viejo]

  • Celio, criado [de Felisardo]que actúa de [Villano]. Nota: Sale de villano en el Acto II.

  • Clorinardo, [capitán de Felisardo]

  • Coridón, villano, [labrador]; que actúa de [Soldado]. Nota: Aparece de soldado del falso capitán Lucinda, en el Acto III, con ballesta.

  • Doristo, villano, [labrador]

  • Elpino, villano, [soldado]

  • Felisardo, rey [de Arcadia], rey [de Arcadia], [protagonista]; que actúa de [Secretario del rey]; que actúa de [Soldado del rey]. Nota: Sale de secretario real en el Acto I y de soldado en el Acto III, armado y con rebozo.

  • Fideno, criado del Duque [Floriberto]

  • Floriberto, duque, [hermano de Lisarda]. Nota: En el Acto II sale con capa blanca, tiesa y floja, y un estoque.

  • Floripa, [labrador]

  • Héctor, [villano], [caminante]

  • Laurino, villano; que actúa de [Tío villano (Lucinda)], [tío de Lucinda]; que actúa de [Labrador, caballero embozado]; que actúa de [Soldado]. Nota: Aparece de caballero embozado en el Acto II y de soldado del falso capitán Lucinda, en el Acto III, con ballesta.

  • Leoncio, gobernador. Nota: También se le llamará Leonato.

  • Lireno, caballero. Nota: Caracterizado como caballero en el elenco del Acto II. En el Acto I, sin caracterizar.

  • Lisarda, su hermana [ de Floriberto], hermana [de Floriberto], dama

  • Lucinda, cazadora, cazadora [hermosa], mujer varonil, [labradora rica, protagonista]; que actúa de [Lucindo, villano, caballero embozado]; que actúa de [Villano capitán]. Nota: Aparece de cazadora con venablo en el Acto I, de villano y de caballero embozado en el II, y de capitán en el Acto III, armada y con rebozo.

  • Marinero

  • Nicandra, [hermana del Rey]

  • Oranteo, caballero. Nota: Caracterizado como caballero en el elenco del Acto II. En el Acto I, sin caracterizar.

  • Paje

  • Rosindo, villano, [caminante]

  • Tebano, caballero. Nota: Caracterizado como caballero en el elenco del Acto II. En el Acto I, sin caracterizar.
  • Universo social

  • Universo de la corte. Cargos de gobierno (alcaides, gobernadores...)
  • Universo de la nobleza. Alta nobleza
  • Universo de la servidumbre. Criados
  • Universo del poder soberano. Reyes
  • Universo rural. Labradores ricos
  • Universo rural. Villanos
  • Tiempo histórico

    Tiempo indeterminado

    Marco espacial

    Acto 1
    Topónimo: Arcadia. [Grecia]. Europa. Espacio: monte; interior de la casa del duque Floriberto; exterior de la casa de Lucinda; exterior de la casa del duque Floriberto.

    Acto 2
    Topónimo: Arcadia. [Grecia]. Europa. Espacio: interior de la casa de Lucinda; interior del palacio real; interior de la casa del duque Floriberto; calles de la ciudad; exterior de la casa del duque Floriberto.

    Acto 3
    Topónimo: Arcadia. [Grecia]. Europa. Espacio: interior del palacio real; monte; desfiladero en la playa.

    Duración

    Obra: Número indeterminado de semanas
    Acto 1: 3 días
    Entreacto 1 a 2: Número indeterminado de días
    Acto 2: 2 días
    Entreacto 2 a 3: Número indeterminado de días
    Acto 3: Número indeterminado de días

    Género

    Género principal:

    • Comedia > universo de irrealidad > libre invención > palatina.

    Extracto argumental

    Acto 1
    La acción se abre en un monte de Arcadia, donde Lucinda, hija única de un rico y noble labrador, vestida ‘de cazadora, con un venablo’, despide al villano Alberto, que quiere acompañarla, asegurándole que se basta a sí misma para defenderse de eventuales agresiones; de este diálogo inicial aprendemos que Lucinda, mujer varonil, no quiere ni pensar en el matrimonio y se ríe de las penas de Amor. En esto se oyen voces, y Lucinda se retira para ver quién es; sale Felisardo, Rey de Arcadia, acompañado por los caballeros Oranteo, Tebano y Lireno. Viéndose solos con el Rey, éstos lo acometen con la intención de matarlo, y lo habrían conseguido de no ser por la pronta intervención de Lucinda, que pone en huida a los traidores. El Rey, sin revelarle su identidad, le pregunta por la de ella, y Lucinda le hace una larga descripción de las riquezas de su padre y de su estilo de vida rústico y libre. Al poco llegan a la casa de la dama, donde Aurelio, su padre, acoge cortésmente al caballero y se va a buscar medicamentos para curar sus heridas. Una vez solos, Felisardo, que finge ser el secretario del Rey, requiebra a Lucinda, que ya se ha enamorado de él a pesar de su natural esquivez; atraído por la belleza de la villana, Felisardo desea gozarla, y para ello le da palabra de matrimonio y en prenda un anillo.
    En palacio, comentan los caballeros al Duque Floriberto que fue imposible matar al Rey por la intervención de una cazadora. Floriberto les echa en cara que hayan podido dejarse vencer, siendo tres y hombres, por una sola mujer, pero ellos le replican, con abundancia de ejemplos de la mitología, que pueden darse casos de mujeres guerreras y extraordinarias. Tras convenir que volverán a intentar el regicidio, los conjurados se alejan; queda solo Floriberto, que había planeado la agresión para vengarse de la deshonra que piensa haber sufrido por obra del Rey. Éste ama a la hermana de Floriberto, Lisarda, y fue sorprendido por el Duque en el acto de escalar la ventana de su palacio. Sin embargo, Lisarda, preocupada porque el Rey no vuelve de la caza y sospechando que su hermano pueda haber tramado algo contra él, le asegura a Floriberto que el Rey no llegó a deshonrarla. Sola ya, Lisarda se queja de la ausencia de su amado.
    Por otra parte, en el campo, Felisardo a solas comenta que el placer gozado con Lucinda no ha podido disminuir el amor que siente por Lisarda; su capricho por la villana ha sido pasajero, y no piensa mantener la promesa de matrimonio que le hizo, por lo cual, en cuanto aparece Celio, criado suyo, que anda buscándolo desde hace tres días, se apresura a seguirlo sin despedirse de sus huéspedes. Cuando Lucinda se da cuenta de que su amante se ha marchado, confiesa al criado Laurino su desgracia, y, antes de revelarla también a su padre, decide irse a la Corte, vestida de villano y acompañada por Laurino en supuesta calidad de tío suyo, para tratar de recuperar su honor perdido.
    En su casa, Lisarda se queja de la ausencia de Felisardo cuando el criado Fideno llega para decirle que el Rey ha vuelto. Lisarda va a arreglarse para ver a su amado, y en esto llegan Lucinda y Laurino en hábito de villanos; abordan a Fideno con el pretexto de vender el anillo de Lucinda (es el que le había dado el Rey como prenda), y Fideno, divertido con su rustiquez y atraído por la belleza de la villana, los contrata a ambos como criados. A continuación, Lisarda sale al balcón para ver al Rey, y Lucinda, admirando su belleza, empieza a sospechar el porqué de la repentina desaparición del cortesano traidor. Enseguida sale el cortejo que acompaña al Rey; éste viene contando al Duque Floriberto el lance de las jornadas de caza y su acogida en casa de la labradora. Lucinda descubre entonces que su engañador fue el Rey, y pierde la esperanza de recobrar su honor, más aún cuando el Rey se detiene a saludar a Lisarda, y por la actitud de ambos Lucinda se da cuenta del recíproco amor que se tienen. Mientras la dama se abandona al desconsuelo con Laurino, llega Fideno para comunicarles que su señora la duquesa Lisarda, "dama del rey", les compra el anillo y los recibe por criados. Mientras se dispone a entrar en la casa de su rival, Lucinda cierra el acto con un soneto en el que pondera lo peligrosa que es una mujer burlada, que "es rayo, es furia, es ira, es muerte, es fuego, / y su lengua ofendida, yerba en flecha".


    Acto 2
    En el campo, Aurelio, el padre de Lucinda, se queja en una larga tirada en sueltos esdrújulos por la huida de su hija y la pérdida del honor. Lo consuela Alberto, villano, que se presta a ir a la corte disfrazado para darle razón de Lucinda.
    En palacio, el Rey cuenta al Duque Floriberto el atentado que sufrió durante la cacería y cómo lo salvó, curó y amó una labradora. Encarga al Duque que descubra dónde se esconden los conjurados y éste se lo promete; a cambio, el Rey le otorga unas tierras. El Duque le pregunta si va a salir esa noche y se ofrece a acompañarlo; en realidad, sigue pensando en cómo vengarse de él. Cuando el Duque se ha ido llega Celio con un billete de Lisarda para el Rey, en el que le pide que acuda a una entrevista nocturna, le declara su amor y lo avisa de los celos de su hermano.
    Mientras tanto, en casa de Lisarda, Lucinda, vestida de villano y con el nombre de Lucindo, se entera de que el anillo que el Rey le dio era un regalo de la porpia Lisarda al monarca. Ya que Lisarda quiere saber cómo fue a parar a sus manos, Lucinda / Lucindo le dice que el Rey se lo entregó a una labradora en el monte cuando se perdió, en pago por el hospedaje que le fue ofrecido. Cuando Lisarda le revela que esa misma noche el Rey irá a visitarla, Lucinda / Lucindo la alerta contra los engaños de los hombres, como quien sabe mucho de ello; antes de que se retire Lisarda, Lucinda / Lucindo le pide que le devuelva su anillo, pero ésta se lo queda diciendo que le dará a cambio "mil ducados". Entra acto seguido el Duque, que se está armando y vistiendo con la ayuda de Fideno; sospechando por la actitud de Floriberto, Lucinda se esconde detrás de una cortina: así ve al Duque recibir en secreto a los tres conjurados, quienes se ponen de acuerdo con él para acuchillar esa noche al Rey cuando acuda a la cita con Lisarda. Cuando se van los cuatro traidores, entran en busca de Lucinda sus criados villanos, Laurino y Alberto, que acaba de llegar; enseguida Lucinda les pide que vayan a buscar espadas porque está decidida a defender al Rey.
    En la calle, sale el Monarca, vestido de noche, con el conde Celio; se les acerca el Duque Floriberto y empiezan a andar, pasando revista a diversas casas con sus respectivas mujeres, cuyas características y atractivos le exponen al Rey tanto Celio como el Duque; por fin llegan ante la casa de Lisarda, y entonces el Rey, para quedarse solo, pide al Duque que vaya con Celio a otra parte, y Floriberto no tiene más remedio que obedecer. Lisarda aparece en el balcón y Felisardo la requiebra con una composición en eco. En esto llegan Lucinda y sus criados, vestidos "de noche con espada", y los escuchan a escondidas, Lucinda nuevamente transida de celos. Lisarda pregunta al Rey por el anillo que le había regalado, y cuando éste no tiene más remedio que admitir que ya no lo tiene, Lisarda se lo devuelve. Queriendo el Rey saber cómo ha llegado a sus manos, Lisarda le cuenta que el hermano de la villana que lo hospedó ha venido a la Corte a vender el anillo; el Rey se extraña de que Lucinda pueda haber hecho tal cosa, por lo cual teme haber sido descubierto y pide a Lisarda que le envíe a ese villano al día siguiente. En esto aparecen los conjurados y atacan al Monarca, al que defienden los villanos capitaneados por Lucinda. Mientras el Rey y los villanos van tras dos de los conjurados, Lucinda rinde a Oranteo, que confiesa haber participado en la conjuración porque ama a Lisarda, y el Duque se la prometía en matrimonio a cambio de su ayuda. Lo deja ir Lucinda, pues ve que puede serle útil más adelante para separar al Rey y a Lisarda. Desde su balcón, Lisarda, que no ha reconocido a Lucinda / Lucindo, alaba al valiente caballero que ha salvado la vida del Monarca. Lucinda entonces finge ser un forastero que busca posada en la corte y aconseja a la dama que sea más prudente con su enamorado, ya que, aunque éste le haya dado palabra de casamiento, puede romperla, pues ya lo ha hecho otra vez. En esto vuelve el Rey, y pide conocer al hombre embozado que lo ha socorrido; sabe que le debe la vida y por premio quiere darle el anillo. Sin embargo, Lucinda, sibilinamente, colma de reproches al Rey por su engaño y es remisa en aceptar el anillo, "prenda de fe rompida"; el Monarca, convencido de que el embozado lo ha tomado por otra persona, se hace reconocer como Felisardo y lo invita a que vaya al día siguiente a palacio para hacerle una gran merced. Le pregunta además si, para desquitarse, puede acompañarlo; y, sabiendo que el desconocido tiene amores en la ciudad, quiere saber con quién; entonces Lucinda, diabólica, le dice que quiere a la Duquesa y, ante la incredulidad del Rey, le asegura que puede probárselo entrando en la casa, donde, por supuesto, la recibirán como Lucindo, criado villano.
    El Rey se queda en la calle, celoso, y en cuanto vuelven el Duque y Celio les dice que ha sufrido un asalto y que uno de los hombres ha entrado en casa del Duque. Llegan asimismo Alberto y Laurino y cuentan la persecución de dos de los conjurados, a quienes han dejado presos. El Duque, aparentando escandalizarse por el ataque sufrido por el Rey, entra en su casa a buscar al tercer conjurado; tras él entran también Felisardo y Laurino, mientras que Alberto se va por otra parte.
    El Duque, el Rey y Celio han registrado toda la casa sin encontrar rastro del hombre misterioso; Lisarda asegura al Monarca que nadie ha entrado, pero Felisardo sigue celoso y enfadado; Lucinda, vestida otra vez como criado villano, se queja de que no lo dejen dormir, y de paso amonesta al Rey contra los celos. Cuando Felisardo le pregunta quién es, dice ser hermano de la labradora que lo hospedó, y el Rey, extrañado por el parecido que tiene con Lucinda, lo invita a ir palacio al día siguiente, antes de irse acompañado por el Duque.
    En otra parte de la ciudad, Alberto recibe a dos villanos que Aurelio, padre de Lucinda, ha enviado a la Corte con unos preciosos regalos para su hija; sin embargo, Alberto les explica que ella no podrá recibirlos, pues vive disfrazada de hombre sirviendo a una dama y los regalos revelarían su verdadera identidad.
    En palacio, el Gobernador cuenta al Rey que el autor de la traición ha sido el Duque, según confesión de los presos. Lo hizo por codicia de reinar y por vengar la afrenta que, según creía, el Rey había infligido a su honor gozando a su hermana. El Monarca manda que le traigan al Duque, que ya ha sido apresado por el Gobernador. Acto seguido entra Lucinda, que sigue disfrazada de villano, y pregunta al Rey qué hará con su hermana. Felisardo responde que la casará con un secretario, pues por un secretario ha sido deshonrada; entonces Lucinda se enfada, y, aunque sigue fingiendo ser su propio hermano, dice que ella es noble y honrada, y que sólo un Rey podía vencerla: por lo tanto, debe casarse con el Rey, que, además, le debe dos vidas... El Monarca se escuda en que quiere a Lisarda, y entonces Lucinda se descubre y lo amenaza con encabezar un motín de villanos si él no mantiene la palabra dada. Luego, la daga en puño, se marcha sin que el Rey logre detenerla.


    Acto 3
    En palacio, Lisarda, que ha caído en desgracia, pues el Rey cree que fue cómplice de su hermano en la conjuración, ha obtenido una entrevista con Felisardo. Echada a sus pies y llorando, en una larga tirada en redondillas trata de exculparse, pues ni ella supo nada de la conspiración ni jamás dirigió la palabra a Oranteo; sus lágrimas y el recuerdo todavía vivo del amor por ella arrancan al Rey clemencia para su hermano condenado a muerte. Cuando ya el Duque ha sido puesto en libertad jurando eterna fidelidad a Felisardo, llega un capitán que informa de la revuelta de Lucinda la aldeana, quien, apostada con 2.000 hombres armados en una playa a la entrada de un desfiladero de obligado paso ("paso estrecho"), hace firmar a todo el que por allá pasa que el Rey es infame y villano; quien se niega, queda muerto. Para castigarla, ya que es difícil por tierra, se prepara una gran flota que desembarque en la playa. El rey asume el mando de la armada, dejando el trono en manos del perdonado Duque mientras dura la operación militar.
    En el monte, Lucinda, de capitán y rodeada de soldados con sus ballestas, muestra su proceder con distintos caminantes que pasan por el territorio que ella controla. Cuando le llegan noticias de que el Rey viene hacia ella, encarga a Laurino que apreste las tropas para la resistencia
    En la playa, el Rey, Celio y un marinero acaban de tomar tierra, únicos supervivientes de un terrible naufragio. Felisardo lamenta su suerte y piensa que puede ser un castigo por su falso juramento; llega a imaginar incluso que Lucinda es una deidad ofendida a la que hay que aplacar con algún sacrificio; pero Celio le dice que para una mujer enamorada y ofendida "no hay sacrificio mayor / que con humildad y amor / llevarle el alma rendida". En esto, el marinero se da cuenta de que están justo al pie del paso guardado por Lucinda; de hecho pueden incluso leer el cartel por ella puesto. No tienen tiempo de huir por el monte, pues ya han sido vistos por los amotinados; Lucinda incluso ha reconocido al Rey, pero dice a sus soldados que quiere disimular. Felisardo se presenta como un soldado de la armada real que ha sobrevivido al naufragio en el que toda la armada y el mismo Rey han perecido. Lucinda le ordena firmar en el libro, pero él se niega, diciendo que ya no vale la pena afrentar a Felisardo, pues ha muerto. Lucinda dice que si hubiera estado a su lado le hubiera salvado la vida por tercera vez, aunque sospecha que el pago hubiera sido tan malo como las dos anteriores. Disputan brevemente sobre amor, olvido y aborrecimiento, y Lucinda se empeña en que Felisardo tiene que escribir en el libro una serie de acusaciones contra el Rey, que ella misma le dicta cada vez con más prisa y apasionamiento,... hasta que termina proclamando que todavía lo quiere. Entonces Felisardo le pide que lo abrace, y, junto con su identidad, revela que lo han vencido su amor y su piedad. En esto llega un soldado con una carta del padre de Lucinda, que la exhorta a mover contra el Duque Floriberto, que, habiendo recibido la noticia de la supuesta muerte de Felisardo, tras casarse con la hermana de éste se ha declarado Rey. Lucinda ofrece a Felisardo soldados y dinero para recobrar su trono; ella misma será capitán del ejército, como garantía de la victoria.
    En la capital, Floriberto trata de convencer a Lisarda de que acceda a dar la mano a Oranteo. Éste se queja del rigor de Lisarda, a la que también trata de ablandar la hermana del Rey, Nicandra, convencida de que su hermano ha muerto en la mar. Por fin consiente en la boda Lisarda. Y en esto un paje anuncia que los Grandes del reino que vienen al besamanos del nuevo Rey Floriberto, que sienta a su hermana junto a su esposa y a Oranteo para el acto; entran Lireno, Tebano y otros y ‘vanle besando las manos’. Se anuncia acto seguido la llegada de dos caballeros armados y "rebozados", que, cuando llegan ante el trono, dicen que vienen a matar a los traidores. Floriberto manda darles muerte, pero entran los soldados villanos que acompañan a los dos embozados, que se descubren como Felisardo y Lucinda ante la consternación de Floriberto y compañía. El nuevo Rey se rinde al anterior diciendo que todo lo hizo pensando que había muerto, incluso el matrimonio de Lisarda con Oranteo. El clemente Felisardo dice que no es sabio cebarse en rendidos, tanto más en cuanto que Floriberto es ahora marido de su hermana; les anuncia que se casará con Lucinda, que el padre de ésta será el nuevo Gobernador, que entre sus soldados repartirá títulos y estados, y a Celio le ofrece un marquesado. La comedia se cierra con las declaraciones de amor recíproco de Lucinda y de Felisardo.


    OBSERVACIONES A LA OBRA

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    Observación: No tiene figura del donaire (Cat, 463)


    EDICIONES DIGITALES DISPONIBLES

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