Con setenta mil caballos
1160
y con veinte mil infantes,
de ellos moros de Granada,
y de ellos moros alarbes,
Maluco, rey de Marruecos,
de Fez y de Tarudante,
1165
espera que Sebastián
saque su gente de Tánger.
Pasa el cristiano famoso,
más que dichoso arrogante,
a quien no pudo Filipo
1170
de esta empresa desvialle,
quince mil hombres en Luco,
que con humildes cristales
paga al mar debido censo,
creciendo con sus embates.
1175
Osarino Ragusco
llevaba el cargo importante
de fuerte arcabuceros,
con jacerinas y alfanjes;
Doalí con los andaluces,
1180
y con los varios linajes,
de renegados, Mahamet
Faba, capitán notable;
Muza lo era de su guarda,
que Reduán Aben-Zayde
1185
quedó por gobernador
en los reinos que tu sabes,
luego que tu padre ilustre
puso en alto su estandarte,
porque acudiesen a él
1190
los que él tuvo por leales,
y se vio que con el miedo
no hay solo un hombre que pase.
Tal era del rey Maluco
la guarda y cuidado grande.
1195
A Sebastián persuadió
que la batalla excusasen,
que quince mil a cien mil
eran campos desiguales.
Mas el intrépido mozo,
1200
como peña que el mar bate,
dijo: “Jarife, aunque muera,
pienso pasar adelante.”
Y así, su campo pequeño
divide el rey en tres partes:
1205
la primera en otras tres
porque mejor se ordenase.
Portugueses ventureros
llevan el medio, y la parte
siniestra, los castellanos;
1210
la diestra, los alemanes.
Los aventureros quiso
que Álvaro Pérez llevase;
Aguilar, los de Castilla,
aunque pocos, importantes;
1215
los tudescos, guarnecidos,
de italïanos infantes,
lleva el señor de Tamberge,
con los soldados de Tánger
que con Hércules de Pisa
1220
guardaban del mar la margen,
cuando tú, con cien caballos,
llegaste a verle una tarde.
Los del escuadrón de en medio,
Miguel de Noroña trae
1225
con don Vasco de Silveira,
que quiere que le acompañe;
Tabora, del escuadrón
tercero tiene la llave,
que quiso que Diego López
1230
de Arcila el paso guardase;
de escopeteros dos mangas
coronaban las tres partes,
con trescientos mosqueteros
para que mejor le guarden;
1235
luego la caballería
en triángulo se abre,
de mil y quinientos hombres
que a setenta mil combaten.
Diéronle la parte diestra
1240
a don Jorge de Alencastre,
duque de Avero; en la otra
estaba el real estandarte.
Al embajador del Rey,
don Juan de Silva, hombre grave,
1245
con el duque de Barcelos,
este mismo puesto cabe.
Doscientos caballos iban
tras estos, de los que saben
la tierra, y llaman fronteros,
1250
y luego tu heroico padre
con pocos moros, que, en fin,
pocos se atreven a darle
las armas, como le dieron
un tiempo las voluntades.
1255
Así marcha Sebastián,
siguiéndoles los bagajes.
Hizo el Maluco una luna,
y no de gente menguante,
porque puso en cada cuerno
1260
diez mil caballos alarbes,
de suerte, que al tiempo cuando
los dos quisieron juntarse,
la retaguardia cristiana
tocaban los de adelante;
1265
y con ser, como lo ves,
este número tan grande,
que no es razón que la envidia
mal en sus hazañas hable,
tres veces rompen los moros,
1270
y las enseñas reales
les ganan los portugueses
con valor incomparable.
Huye tres veces el moro,
y yo vi que iba en su alcance
1275
Eduardo de Meneses,
la espada teñida en sangre.
Y aun pienso que por ponerse
a detener los cobardes,
el fuerte Muley Maluco,
1280
fue causa de desmayarse,
porque estaba ya a la muerte,
y murió en el mismo instante;
pero poniendo un muchacho
que junto a su cuerpo hablase,
1285
encubierto en la litera,
fue la batalla adelante,
que si no, Sebastián vence,
y tu padre, en los adarves
de Fez su bandera pone,
1290
que es más que la fuerza el arte.
Al fin, la gran multitud,
que como granizo cae,
venció, y no por el valor
que no es razón que se alabe.
1295
Murió el Duque, murió Aldana,
capitán de insignes partes,
que en las armas y las letras
dicen que es justo alabarle.
Prendieron a don Antonio
1300
y a otros hombres principales.
Púsose a caballo el Rey,
como otro Carlos de Gante,
y despreciando la vida,
para no venir a darse,
1305
por los moros va más fiero
que pintan armado a Marte.
No le espanta a Sebastián
que tres caballos le maten:
entra, rompe, hiere, mata,
1310
corta, derriba, deshace;
pero es uno y son cien mil.
Muere Sebastián, y tráenle
muerto al nuevo rey, un rey
más famoso que Alejandre.
1315
Corriendo con las banderas,
hace que su nombre ensalcen
donde pensé oír el tuyo
si fuera Alá favorable.
Ahogose tu padre, ¡ay triste!,
1320
que quiere el hado que pase,
al crecer el Mucaceno,
las aguas humildes antes.
Esta fue la gran tragedia
que no es bien que al moro ensalce;
1325
antes, el gran portugués
es bien que la frente enrame,
que aunque fuera más cordura
haber tomado Alarache,
no se le puede negar
1330
el corazón indomable.
Conque por sí mismo es justo
que otro Scipïón le llamen,
que si Dios da las victorias,
él mismo las causas sabe.