BERINGARIO.
Redondilla
Sabed que en este librito
está un sujeto galano
de una hermana y un hermano
que se amaron infinito.
Redondilla
25
Y que el querer era de ellos
tanto que, si acaso fuera
que el buen amar se perdiera,
se pudiera hallar entre ellos.
Redondilla
Sabido, pues, todo aquesto
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por sus padres, los casaron,
con que de echar acabaron
al buen querer todo el resto.
Redondilla
Y que tan buenos casados
hicieron mientras vivieron,
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que de cierta nación fueron
por sus dioses adorados.
BERINGARIO.
Y no quisiera más,
50
porque en estas ocasiones
se han de ligar corazones
que se conozcan de atrás.
Redondilla
Que más libres de pasión
podrán vivir estos tales
55
[····················-ales]
que esotros que no lo son.
Redondilla
Y pues en sangre y querer
somos iguales, es justo
que gustéis en lo que gusto,
60
pues nada podéis perder.
Redondilla
Mirad que no hay hombre humano,
a lo que yo acá imagino,
que de gozaros sea dino,
sino aquel que es vuestro hermano.
Redondilla
65
Concededme , hermana amada,
lo que pido, y no dudéis,
porque de mí ser podéis
más que de otro regalada.
ÁNGELO.
145
Y Él vaya en tu compañía.
(Vase, y queda ÁNGELO solo mirando a ciudad.)
Redondilla
Mi Jerusalén, adiós,
adiós, que de vos me alejo,
y no imaginéis que os dejo
por los males que hay en vos.
Redondilla
150
Porque es cosa muy notoria
que el que tiene en él su asiento
goza de eterno contento
por ser en el siglo gloria.
Redondilla
La religión del Carmelo,
155
de vos me hace ausentar,
y ansí yo os pienso dejar
por ella, porque es mi cielo.
Redondilla
Tú, mundo falso, enemigo,
con tus maldades te queda,
160
que el temor de Dios me veda
y priva el burlar contigo.
Redondilla
Ya Ángelo te aborrece
y tus males no cura,
que a Dios agradar procura,
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que es lo que más apetece.
Redondilla
Alegre y regocijado,
Virgen de alta perfición,
voy a vuestra religión
por el hábito sagrado.
Redondilla
170
Mas aunque de él yo sea indino,
yo sé, pues no carecéis
de nada, que me haréis
que sea de indigno, dino.
Redondilla
Alma, recebí contento,
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que este es el monte dichoso.
Alegraos, tomá reposo,
pues yo en el cuerpo lo siento.
Redondilla
Divino y santo Carmelo,
subir quiero a vuestra altura,
180
pues que con ello segura
tendré la entrada en el cielo.
Redondilla
Vos, boca, es bien que beséis
su peñasco cristalino,
porque del valor divino
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que encierra alguno toméis.
Redondilla
¡Oh, rara y celeste cosa!
Besalde, boca, otra vez,
cumplí el número tres
y seréis del todo hermosa.
Redondilla
190
Bien, por cierto, lo habéis hecho,
negarlo no es caso justo,
porque con tan santo gusto
está endiosado mi pecho.
Redondilla
Vos, pies, es bien que subáis
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en un momento a la cumbre,
y no sintáis presadumbre.
Mas, ¿cómo calzados vais?
Redondilla
¿Subir calzados queréis
por peñascos tan divinos?
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¿No veis que sois de ello indinos
y que erraréis si lo hacéis?
Redondilla
Descalzos podéis subir,
y no os dé pena el hacello,
porque de lo hecho, y de ello,
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gran bien se os ha de seguir.
Redondilla
Buenos estáis de esta suerte,
subid ¡ay, triste! ¿Qué habéis?
¿No pecastes? No os quejéis,
porque no es el mal de muerte.
Redondilla
210
Y no es bien que el tropezar
os cause tal desconsuelo,
que el que pisar piensa el cielo
mucho más ha de pasar.
Redondilla
Aguijad, subid, subid,
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subid, no os mostréis escasos,
alargá un poco los pasos,
porque me conviene así.
Redondilla
Tené, que ya habéis llegado
adonde Ángelo quería.
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Este es el día, alma mía,
para mí más deseado.
Redondilla
¡Oh, monesterio glorioso!
¡Oh, divina religión!
Tomad placer, corazón,
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estad alegre y gozoso,
Redondilla
que desde hoy, si es Dios servido,
y alcanzáis lo que queréis,
dar guerra al mundo podréis,
pues que tanto os ha seguido.
Redondilla
230
Mas, pues la distancia es corta,
dad hoy fin a vuestro intento,
y a la puerta del convento
es bien que llaméis, que importa.
CAZADOR 1.º.
Dile el más galano alcance
que se pudo desear.
Redondilla
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Levanté un corzo gallardo
que entre unos cedros estaba,
y un pecho blanco mostraba
y el lomo entre negro y pardo.
Redondilla
Y ¡por Dios! que me alegró
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tanto el hermoso corcillo,
que al momento di en seguillo,
aunque al revés me salió.
Redondilla
Que yendo tras de él, en suma,
este jabalí, rumiando,
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contra mí se vino echando
espadañadas de espuma.
Redondilla
Viendo el bravo corazón
del bruto y en su furia brava,
no quise que se escapara
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sin gozar de la ocasión.
Redondilla
Al cuello el venablo agudo
cuatro veces le tiré,
y cuatro le levanté,
que hacello Marte no pudo.
Redondilla
385
A la quinta fui enojado
y, tomando el brazo vuelo,
dejé el jabalí en el suelo
con cuello y pecho pasado.
Redondilla
La presa ha sido mejor
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que cazador ha tenido.
PADRE.
Redondilla
¡Hijo mío y mi contento!
¡Ay, prendas de las más caras!
¿No fuera bien me avisaras
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de aquese tan santo intento?
Redondilla
¿Habíate de estorbar
yo ni tu madre afligida?
Di, hijo, bien de mi vida.
Vuelve, vuélveme a abrazar.
Redondilla
445
Cazador dichoso he sido;
dichosa ha sido mi caza,
pues hallé, en lugar de caza,
un hijo que había perdido.
Redondilla
Ocho años hace y más
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que no os vi sino este día,
y la esperanza perdía
de nunca verte jamás.
Redondilla
A Roma fui a buscarte,
porque me dijo tu paje
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que hacia allá era tu viaje;
pero nunca pude hallarte.
Redondilla
Pues tu tan querida madre
llena está de lloro y luto;
lágrimas da por tributo,
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porque no hay bien que le cuadre.
ÁNGELO.
(Carta del Santo Padre.)
“Yo, Inocencio, tercio de este nombre, electo por mandado de Dios en la silla apostólica
de San Pedro: hago saber a vos, el Prior de la Hermandad de Nuestra Señora del Monte
Carmelo como cierto religioso de esa mesa orden me dio relación como en él había al
presente un hermano llamado Ángelo, del cual me contó sus virtudes y proezas y celo
de servir a Dios. De lo cual yo, satisfecho y deseoso de verle, vos mando, en virtud
de santa obediencia, que, vista la presente, nos le enviéis para que, examinada su
elocuencia, hallándole docto en la doctrina de nuestra santa fe católica, vaya con
nuestra licencia por las partes del mundo a predicar a los enemigos, como lo han hecho
y hacen aquellos que esa religión profesan desde el primer fundador Elías. Dios os
guarde.— Inocentius Tertius”
ÁNGELO.
Canción (canzone)
Después que supe, Virgen consagrada,
el premio que ganaba el que os servía,
ardiendo en el deseo de serviros
en esta religión que dedicada
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a vos está, mientras que la noche y día
en alabaros gasto y en pediros
que deis a mis sospiros
algún pequeño vado con que yo sea cierto
si en este monte y yerto
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adonde el orden vuestro sea fundado.
Os sirvo como debo,
que a mi vida daréis un vivir nuevo,
y si estáis satisfecha de mi intento,
permitid, virgen, pues fundado ha sido
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este orden santo por el santo Elías,
que vaya de contino en grande aumento,
porque el santo ínclito apellido
que uno [al vuestro] dure eternos días.
Y ansí [a] las penas mías
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les daréis sepultura
cuando lo comenzado
veáis acabado,
que es ver en la suprema y sacra altura
aquese rostro bello,
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aunque es indigno Ángelo de vello.
ÁNGELO.
Redondilla
570
No podré, Virgen María,
aunque de todo alabaros
me deshaga, gracias daros
por el bien de aqueste día.
Redondilla
Que el bajar a regalarme
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con aquestas joyas dos,
entiendo, Madre de Dios,
que es para más obligarme.
Redondilla
Serviros he profesado,
y no me volveré atrás,
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pero no me obliguéis más,
que harto me habéis obligado.
Redondilla
Por lo cual, Virgen sagrada,
no os podrá mi alma pagar
un favor tan singular,
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eternamente adeudada.
Redondilla
Ángelo, dichoso has sido,
pues, nacido en este suelo,
con vestiduras del cielo,
merecido has ser vestido.
Redondilla
590
Cuando por aquí abajé,
celestial emperadora,
bajé pobre y subo agora
rico, lo que no pensé.
Redondilla
Pero está clara la prueba
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de este mi gozo interior…
[·····················-or]
[·······················-eba].