Acto I
(Salgan el REY ANTÍOCO, de Asiria, vistiéndose; ALBERTO, FILIPO, AURELIO, el CONDE
ARNESTO y un CRIADO.)
REY
Quintilla
Creo que no has de acabar,
Alberto, en toda tu vida.—
Hazme, Filipo, ensillar
el alazán.
REY
5
¡Muerto estás por preguntar!
REY
¿No hay quien me dé
aguamanos? ¿En qué estás
pensando?
REY
¡No vi tal flema jamás!
10
¿En qué piensas? Anda, ve.
FILIPO
Quintilla
¡Grande, Aurelio, es la privanza
del Conde acerca del Rey!
AURELIO
¿Quién con él lo que él alcanza?
REY
Yo moriré contra ley
15
en brazos de mi esperanza.
CONDE
Quintilla
¿Cómo? ¿Que no olvidarás
esa pasión? Vuelve en ti.
¡Terrible, señor, estás!
REY
Es, Amor, su intento en mí;
(Sale JULIA, con fuente, toalla y jarro.)
20
no sabe volver atrás.
REY
¿Sabes, Aurelio, qué hora
es?
REY
No puede ser;
que pues sale el alba agora,
25
ahora empieza [a] amanecer —
Quintilla
CONDE
(¡Celestial!
¡Bravo talle, hermoso brío!)
REY
(¡Ardo y tiemblo; que mi mal
30
comienza por calofrío!)
Quintilla
¿Dónde está la Reina? ¿Almuerza?
JULIA
Comiendo queda un bocado.
REY
(Paso, Amor: con menos fuerza.
Mas es villano, y rogado,
35
un villano, más se esfuerza.)
JULIA
Quintilla
Dame, pues, si eres servido,
licencia para ir a dalla
aguamanos.
REY
Ve tú, y traime una toalla
40
y el agua. (Estoy sin sentido.)
Quintilla
¡Que para darme aguamanos
sea menester un mes!
(Ay, deseos inhumanos!)
¿Vienes? Recia cosa es
45
servirse de estos villanos.
JULIA
Quintilla
¿Qué hacéis? Si su alteza manda,
yo estoy aquí; si por dicha…
REY
Tendrélo a muy buena dicha.
AURELIO
50
(Ya parece que se ablanda.)
REY
Quintilla
No tuvo Rey ni Marqués
(Toma AURELIO la fuente y JULIA echa agua manos.)
tal gentilhombre de copa:
dicha de Antíoco es.
¡Quién fuera señor de Europa
55
para ponella a esos pies!
JULIA
Quintilla
Acertar, señor, querría
a servir tantas mercedes.
REY
Yo sé que diera este día,
el que robó a Ganimedes,
60
su ventura por la mía.
JULIA
Quintilla
Acábese de lavar,
vuestra alteza.
REY
(Este descuido
temo que me ha de acabar;
que estoy tan ciego y huido
65
que no entiendo mi pesar.)
(Sale la REINA.)
REY
Vos séais,
Reina hermosa, bien venida.
REINA
¡Bien entretenido estáis!
¡Agrádame, por mi vida!
70
¡Gran servicial alcanzáis!—
Redondilla
Y vos, ¿sabéis que os estaba
aguardando?
JULIA
Sí, señora;
que soy tu hechura y esclava.
Pero el más discreto ignora.
75
Erré sin pensar que erraba.
Quintilla
Íbate a dar aguamanos;
pidióme que se la diera
tu esposo; troqué las manos.
Si erré, mi yerro pondera
80
con mis pensamientos sanos.
REINA
Quintilla
¿Aguamanos os pidió,
y dáisela?
REINA
Antes, imagino yo
que le dais ripio a la mano
85
en la obra que empezó.
REINA
Es la obra que se labra
90
de piedra o de cantería.
Quintilla
Mas, donde el Amor gobierna
y un tan gran maestro está
y un peón, dama tan tierna,
de piedra viva será
95
por que sea más eterna.
REINA
Entraos vos, Julia, allá dentro.
(Hace una reverencia y éntrase JULIA.)
REY
(¡Ay, que es Julia mi centro!)
REINA
100
Bien os lavaréis después;
Quintilla
no tenéis, Rey, de qué estar
tan triste. ¡Jesús! ¿Queréis
que os la vaya yo a llamar?
REY
Ya os digo que me dejéis.
105
¿Queréisme, Reina, dejar?
Quintilla
REINA
¿De qué manera os persigo?
REY
¿Esto tengo de sufrir?
¡Dejadme, dejadme, digo!
REINA
110
Basta; ya me quiero ir.
Quintilla
REY
No sé;
y aquesto no os cause espanto;
que como nunca os miré
115
de asiento, no supe cuánto.
(Sale ALBERTO con recaudo de lavar.)
REY
¿Con eso
vuelves a cabo de rato?
Creo que has perdido el seso.
REINA
¡Ea, la verdad! ¿Fue trato
120
de los dos?
REINA
Quintilla
Que ir Alberto y no volver,
es bien claro testimonio.
Triste estáis: ¿queréisla ver?
REY
¿Quieres dejarme, demonio?
125
¿Quiéresme dejar, mujer?
Quintilla
¡Por vida de mi corona
que estaba…!
(Dale un bofetón.)
CONDE
No anduviste bien; perdona.
(Vanse todos. Quede sola la REINA.)
REINA
Quintilla
¿Qué terremoto de tierra
es éste, que es más pesada
que la que la esfera encierra,
que de su centro arrojada
135
me hace sangre, fuego y guerra?
Quintilla
¿El Rey a mí, bofetón?
¿Bofetón, por Julia, a mí?
¿Tanto puede una afición?
Agravio es; mas tras de sí
140
viene la satisfación.
Quintilla
Morirá el Rey, ¡vive el cielo!,
aunque con diversos nombres
infame mi nombre el suelo:
que para mujeres y hombres
145
se hizo la ley del duelo.
Quintilla
¿Conmigo estas sinrazones?
(Sale ROBERTO.)
REINA
Aquí lo podrás leer.
150
En estos cinco renglones,
Quintilla
de aquestas letras escritas
en la mitad de este pliego
que tú tanto solicitas
lo sabrás, si no estás ciego,
155
que quiero me lo repitas.
Quintilla
Quísome poner color,
el Rey, contra mí indignado;
y por mostrar su rigor
me la puso en este lado
160
toda. ¡Qué terrible error!
Quintilla
Y sin ser Rey de Aragón,
me puso a fuerza sus barras
a un lado de mi blasón;
y, en fin, por dote y por arras
165
me ha dado…
REINA
Roberto amigo,
¡el Rey ¿de qué te suspendes?
muera!
REINA
Días ha que me pretendes;
170
yo me casaré contigo.
Quintilla
Mi deudo eres, y el mejor
que tengo, discreto y sabio.
Mata al Rey, que aunque es señor,
en venganza de mi agravio,
175
no es ser, Roberto, traidor.
ROBERTO
Quintilla
No prosigas, para; mal
conoces de mi firmeza
el proceder inmortal
que ha obrado en mí tu belleza
180
desde su alto tribunal.
Quintilla
¿Hoy va el Rey a montería?
REINA
Ya se queda apercibiendo,
que a caza va.
ROBERTO
Reina mía,
toda la tropa de estruendo
185
salió al apuntar del día.
Quintilla
Allá buscaré ocasión,
que es buena ocasión el monte
para tu satisfación.
REINA
Pues ¿a qué aguardas? Disponte,
190
pues te anima mi afición.
ROBERTO
Quintilla
Una merced me has de hacer.
REINA
Pide. ¿Qué dudas? ¿Qué esperas?
ROBERTO
A Julia no has de ofender.
REINA
Los pensamientos me alteras
195
en nombrarme esa mujer.
ROBERTO
Quintilla
Es mi deuda, y no ha tenido
culpa, pues, contino esquiva,
se ha guardado y defendido.
REINA
¡Muera el Rey, y Julia viva!
ROBERTO
200
Yo lo acepto por partido.
ROBERTO
Ser tu esposo es lo que estimo.
ROBERTO
Mucho gano en ser tu primo,
205
pero en ser tu esposo más.
(Vanse. Salgan el DUQUE FEDERICO y el MARQUÉS FABRICIO y otros GRANDES.)
DUQUE
Endecasílabos sueltos (tirada)
Al fin, el Rey, por ocasión de Julia,
o porque le pidió la Reina celos,
le dio, en el corredor, presentes todos
sus criados y pajes…
MARQUÉS
Ya sabemos
210
lo que pasó, que ya es el caso público.
DUQUE
Grandes somos del reino y defensores,
y más grande la ofensa que a la Reina
le ha hecho el Rey. Obligación tenemos
de volver por su honra y aun por ella.
215
Juntémonos mañana de secreto
en vuestra casa o en la mía, y demos
orden de remediar tan grande insulto,
por que no venga a más su atrevimiento.
PRIMERO
Dice muy bien el duque Federico.
MARQUÉS
220
Mucho temo a la Reina, que es colérica.
DUQUE
Cólera de mujer luego se pasa.
MARQUÉS
Las que de celos son, son fuego en pólvora.
SEGUNDO
¿Qué puede hacer la Reina? ¿Ha de matalle?
DUQUE
Mañana, todos,
225
en casa del marqués Fabricio.
(Vanse, y suena dentro ruido de caza, diciendo:)
PRIMERO
Redondilla
El Rey le tiró el cuchillo
de monte.
TERCERO
No hay hombre que tenga ya
230
aliento para seguillo.
PRIMERO
Redondilla
El Rey y Roberto van,
el monte adentro, tras él.
(Baja el REY rodando por una peña del monte, y diciendo la última copla se entra rodando.)
REY
Redondilla
235
¡Jesús, Jesús sea conmigo!
¡Muerto soy! ¿Por qué me has muerto?
¿Por qué me has muerto, Roberto?
¡Ah, traidor! ¡Ah, mal amigo!
Redondilla
(Éntrase y sale ROBERTO.)
ROBERTO
Esto es hecho.
240
Detenerme aquí es error.
¡Ah, lo que puedes, Amor,
y más dentro de mi pecho!
Redondilla
Maté a mi Rey natural;
mi Rey era, no lo niego,
245
que, aunque Amor me tiene ciego,
confieso que es grave mal.
Redondilla
Obras y traiciones son
señas que es traidor sin fe,
porque, como apenas ve,
250
siempre acomete a traición.
(Vase. Salgan la REINA y ALBERTO solos.)
REINA
Quintilla
Al pie de esta clara fuente
quiero la tarde pasar.
Recójase aquesa gente.
(Vase.)
REINA
255
¡Cómo eres impertinente!
Quintilla
A esta casa de placer,
aunque no lo es para mí,
me he venido desde ayer
pensando poder aquí
260
mi tristeza entretener.
Quintilla
Pero si la fuente corre
por entre guijas de plata,
el olmo imita a la torre,
el laurel a la escarlata,
265
de que se avergüenza y corre.
Quintilla
¿De qué sirve en caso tal
darle a este valle a entender
mi tristeza desigual,
si no me ha de responder
270
si hice bien o si hice mal?
Quintilla
Dióme el Rey un bofetón;
hice buscarle la muerte
a Roberto con pasión,
que, como es amante fuerte,
275
lo pondrá en ejecución.
Quintilla
Mas, si va a decir verdad,
apenas se lo mandé
cuando mudé voluntad;
pero no quise, error fue,
280
dar muestras de liviandad.
(Entra ROBERTO.)
ROBERTO
Quintilla
Ya yo, señora, he cumplido
la palabra que te he dado.
REINA
¿Es muerto el Rey mi marido?
ROBERTO
De un risco alto despeñado
285
y en un río sumergido.
Quintilla
Siguiendo un ciervo ligero,
apartado de los suyos,
la muerte por compañero;
que en los pensamientos tuyos
290
iba afilando mi acero,
Quintilla
nos vimos en un umbrío
monte o sierra levantada,
con más que defensa brío,
sobre una peña tajada
295
a cuyos pies lava un río,
Quintilla
desde donde le arrojé
y vide hecho pedazos
abajo, de que doy fe
do le recibió en los brazos
300
el río.
ROBERTO
Quintilla
Y porque nadie de mí
tuviese que sospechar,
a toda prisa volví.
Y puesto en cierto lugar
305
adonde la gente oí,
Quintilla
que, como buenos vasallos,
buscando a su Rey venían,
y sacando los caballos,
que de cansados podían
310
movellos ni meneallos,
Quintilla
el mío maté, fingiendo
haber sido la ocasión
de no ir a mi Rey siguiendo,
que en un mestizo frisón
315
iba [en] el ciervo hiriendo.—
Quintilla
Parece, Reina, que estás
melancólica.
REINA
En mi vida
lo estuve, Roberto, más.
ROBERTO
¿Estarás arrepentida?
320
Sí, arrepentida estarás.
REINA
Quintilla
No tengas por acertado
el que primero no mira
lo que ha de hacer con cuidado,
ni al que al tiempo de la ira
325
venga su pecho indignado;
Quintilla
que si es agravio de honor
el que sigue sin enojo
se podrá vengar mejor;
y si no lo es, verá al ojo
330
su ceguedad y su error.
Quintilla
Yo, al fin, como, al fin, mujer,
a quien negaron los cielos
del ánimo su poder,
vengué mi agravio en mis celos,
335
y heme venido a perder.
Quintilla
Pero ¿qué agravio fue dar
a una mujer un marido
un bofetón, de pesar
y de cólera movido,
340
para mandarle matar?
ROBERTO
Quintilla
No prosigas, que ya veo,
Reina, que es por no acudir
a tu fe y a mi deseo:
hícelo por te servir;
345
¡yo he echado muy buen empleo!
Quintilla
Palabra de ser mi esposa
me diste en tan dura suerte,
cual la mía rigurosa.
Yo al Rey he dado la muerte:
350
hazaña vil y afrentosa,
Quintilla
el Rey por mí está sin vida
sumergido y despeñado;
tú has de cumplirme, homicida,
la palabra que me has dado,
355
o me ha de costar la vida.
(Entra FILIPO.)
FILIPO
Quintilla
¿Ha sabido vuestra alteza
cómo el Rey, siguiendo un ciervo
de notable ligereza,
se perdió ¡suceso acerbo!
360
de ese monte en la aspereza?
FILIPO
Tres días con hoy
ha que falta de los suyos.
FILIPO
Con los pensamientos tuyos
365
al mar en lágrimas voy.
REINA
Quintilla
Y a eso el vulgo, ¿qué dice?
¿Sospéchase que le han muerto?
¿Y quién?
REINA
370
La razón lo contradice.
FILIPO
Quintilla
Porque darte el bofetón,
conocer todos, señora,
tu terrible condición
y que Roberto te adora,
375
es bastante presunción;
Quintilla
y, si no me engaño, oí
que trataban de prenderte.
REINA
¿Qué dices, Filipo? Advierte…
FILIPO
380
Esto, señora, es ansí.
REINA
Quintilla
¿Yo muerto al Rey? ¿Presa yo?
¿Hay más notable insolencia?
FILIPO
Para agora es la paciencia
de que el cielo te dotó
N
X
Nota del editor«Falta un verso para la quintilla.»
.
REINA
Quintilla
385
¿Que aquesto de mí se entienda?
No me falta algún cuidado:
temor tenga no me prenda.
ROBERTO
Al vulgo desenfrenado,
¿quién ha de tener la rienda?
Quintilla
390
Con tu licencia he de ir,
señora, a saber lo que es.
FILIPO
Temo te has de arrepentir.
ROBERTO
¿No ves tú que es muy después
el hacer que no el decir?
REINA
Quintilla
395
Con la respuesta te espero.
ROBERTO
Por allanar tu desdén
ponerme a tu riesgo quiero.
REINA
Que todo se ha de hacer bien.
(Vanse y sale ALTEMIO, labrador: hale de hacer el mesmo que [haga] el REY, y la REINA.)
ALTEMIO
Redondilla
400
¡Gracias a Dios que me vi
libre de cabras y bueyes!
¡Qué invidia tengo a los reyes
desde el día en que nací!
Redondilla
¡Pardiez! que diera por sello
405
el gabán y la montera.
Mas ¡arre allá! si quisiera
tomarlo el otro por ello.
Redondilla
Mientras más sé, más ignoro.
¿Quién había de dar ¡qué pardiobre!
410
por una montera pobre
una corona de oro?
Redondilla
¡Arriedro vaya el Demonio!
¿Y quién por este gabán
un ropón con pasamán
415
de levantar… testimonio?
Redondilla
Mas ¿por qué tanto desprecio?
Yo sé que si el Rey supiera
lo que es serlo, que él la diera
y aun por mucho menos precio.
Redondilla
420
Por no perderle a mi padre
el respeto natural,
dejo el humilde sayal,
dejo amigos, padre y madre.
Redondilla
Porque es tal su condición,
425
que me acosa cada día;
y como es peor la mía,
quise huir de la ocasión.
Redondilla
Porque es mucho mejor cuenta,
por respetarlo, dejarlo,
430
que en su presencia afrentarlo,
si es que el hijo al padre afrenta.
REINA
Redondilla
¡cielos! ¿El Rey no es aquéste?
(¡Él es! ¡De juicio salgo!)
ALTEMIO
¡Pardiez, que he de ser hidalgo
435
aunque la vida me cueste!
REINA
Redondilla
(¿No es aquel su rostro? Sí.
¿No es su talle aquél? También.)
ALTEMIO
Mas yo soy hombre de bien;
poco dista el Rey de mí.
REINA
Redondilla
440
(Digo que es él. ¿Si me engaño?
Libre tengo mi sentido.
Pero ¿Antioquio vestido
de un gabán de tosco paño?
Redondilla
¿Si con el miedo y temor,
445
Roberto, que es justa ley,
que para matar un rey
quiere divino valor,
Redondilla
pensó, si se atrevió a tal,
cuando le echó del repecho
450
se había pedazos hecho
y no le hizo ningún mal;
Redondilla
y habiendo, como lo piensa
el vulgo, el Rey sospechado
ser yo la causa, alumbrado
455
de mi cólera y mi ofensa,
Redondilla
de esta manera encubierto
viene a inquirir la verdad,
vengando a su voluntad
y cólera en mí [y] Roberto?
Redondilla
460
Esto es, sin duda ninguna;
pero, sea lo que fuere,
yo le he de hablar, si él me quiere
hablar. ¡Ayuda, Fortuna!)
(Llega a abrazarle.)
Redondilla
REINA
Sí.
465
¿Qué ha sido aquésto?
REINA
¿Dó habéis estado hasta agora?
ALTEMIO
(¡Esta mujer no está en sí!)
REINA
Redondilla
¿Qué os habéis hecho, que en tantos
días no habéis parecido?
470
¿Qué traje es ese y vestido?
ALTEMIO
(¿Qué es aquésto, cielos santos?)
Redondilla
REINA
Pues ¿cómo? ¿Abarcas?
¿Gabán de sayal lobuno
vos, señor? ¿Vos, siendo uno
475
de los mayores monarcas?
Redondilla
¿Es el cetro, es el cayado
que norte de África era?
¿La corona esa montera?
¿En qué, señor, habéis dado?
Redondilla
480
Si es por darme en qué entender,
paso, aunque mayor destreza
ha menester vuestra alteza
para haberlo de creer.
ALTEMIO
¿Yo rey? ¡Pluguiera
a los cielos que lo fuera!
Vuestra locura condeno.
ALTEMIO
¿Yo disimular? Ya os digo
490
que os engañáis.
ALTEMIO
¡Juro a Dios que os engañáis!
Redondilla
Porque en mi vida lo fui
ni sé de eso más que un cesto.
REINA
(Ap.)
(¡Válgame Dios! ¿Y qué es ésto?
495
¿Cómo es ésto? ¿Estoy en mí?
Redondilla
Pues ¿conmigo? ¿Para qué?)
ALTEMIO
¿Queréis que lo sea, vos?
Pues ¡a la mano de Dios!
Yo, señora, lo seré.
Redondilla
500
Pero yo, señora, os juro
que no es mayor mi linaje
de lo que muestra mi traje,
que uno y otro es bien oscuro;
Redondilla
y que soy un hombre bajo,
505
con bríos de caballero,
hijo de un pobre vaquero
que vive de su trabajo;
Redondilla
y, en fin, quiero ansí decillo,
que el honor me obliga a ésto.
REINA
510
(Ap.)
(¡En gran confusión me ha puesto
el ver este hombre y oíllo!
Redondilla
¿Quién duda que ser podría?
Que hombres el mundo ha tenido
uno a otro parecido
515
en talle y fisonomía.
Redondilla
Y si aquéste, como dice,
no es el Rey, sino un villano,
el remedio está en la mano
para enmendar lo que hice.)
ALTEMIO
Redondilla
520
Ya [a] lo que obligado estoy
hice de mi parte; agora
ved lo que mandáis, señora,
que el rey vuestro esposo soy.
REINA
Redondilla
Ya, amigo, estoy satisfecha
525
de que no eres quien pensé;
perdona si te cansé
con mi prolija sospecha,
Redondilla
que es la semejanza tanta
que al Rey, mi marido, tienes
530
en ese traje que vienes,
que a mí me admira y espanta.
ALTEMIO
Redondilla
¿Con esto me sale agora?
Hame estado, desde cuando
llegué aquí, crucificando,
535
que pienso que ha más de un hora,
Redondilla
con que soy el Rey, su esposo,
y cuando ya en serlo estoy
¿sale con que no lo soy?
¡Por mi fe, cuento [es] donoso!
REINA
Redondilla
540
No te pese de no sello,
que, antes, por aquesa vía,
has de ser rey este día
si eres hombre para ello.
Redondilla
ALTEMIO
De un lugar
que se llama El Espinar,
de tu corona y tu gremio.
REINA
Redondilla
Digo, Altemio, que te creo.
¿Tienes padre vivo?
REINA
550
¿Cómo se llama tu padre?
REINA
Redondilla
¿Eres el Rey, mi marido,
o eres Altemio de veras?
ALTEMIO
Déjate de esas quimeras,
555
Reina, que es tiempo perdido.
ALTEMIO
Cuando a mí lo hubieras hecho,
piensa que a esa roca fue.
REINA
Redondilla
560
Como digo, habrá tres días
que el Rey se perdió cazando
la fiera adentro, trocando
en pesar mis alegrías.
Redondilla
De lo cual, el vulgo loco,
565
hallando por presunción
darme el Rey un bofetón
antes de ir a caza, un poco,
Redondilla
contra Roberto, que es hombre
de más opinión y fama,
570
y con voz de que me ama
en defensa de mi nombre,
Redondilla
que, aunque mozo, es recatado,
da en afirmar que Roberto,
por mi mandado, le ha muerto
575
en ese monte intrincado.
Redondilla
Que es potro sin rienda suelto;
y a tanto ha llegado ya
esta sospecha, que está
para prenderme resuelto.
Redondilla
580
Tú le pareces de suerte
al Rey, que no habrá hombre humano
que con el cetro en la mano
haga mudanza de verte.
Redondilla
ALTEMIO
585
Muy bien dijiste; acertaste
en decir “atreveráste”,
visto el rigor de la ley.
Redondilla
Pero, con todo, haz tu hoy
por mi gusto, y en tu abono,
590
que yo pise el real trono,
verás el trueno que doy.
REINA
Redondilla
Tu virtud me da noticia
de eso.
ALTEMIO
Está certificada
que no ha de verse envainada
595
la espada de la justicia.
Redondilla
Porque el juez, como yo,
obra más amedrentado
con ella que castigado
al reo que convenció.
Redondilla
600
En esto ¿quién pone duda,
señora, ni inconveniente,
que la espada del valiente
es más temida desnuda?
REINA
Redondilla
Pues qué, el juez, yo lo ignoro,
605
¿se ha de atrever a envainalla?
ALTEMIO
Más de dos, por no gastalla,
porque es la vaina de oro.
REINA
Redondilla
Mucho me agradas, Altemio,
con tus razones.
ALTEMIO
Propicio
610
estaré yo a tu servicio
mientras viva.
REINA
De manera,
que aquí estoy contigo hablando
y estoy si eres él dudando.
615
Esto, amigo, considera.
REINA
Ya
lo he visto; pierde cuidado,
que puesto que yo he dudado,
nadie en ello dudará.
ALTEMIO
Redondilla
620
Otro inconveniente he hallado.
ALTEMIO
No saber leer
ni escribir.
REINA
De no saber
leer no tengas cuidado;
Redondilla
aunque para un memorial
625
de importancia y de secreto
sería de mucho efeto;
mas yo seré tu oficial.
Redondilla
Los demás al secretario,
que en leerlos se desvele
630
e informe, que es lo que suele
hacer el Rey de ordinario,
Redondilla
porque acostumbraba hacello.
El escribir importaba;
pero el Rey no acostumbraba
635
firmar sino con su sello;
Redondilla
y ansí tú podrás firmar
con él, porque estando ya
en costumbre, como está,
no tendrán que sospechar.
REINA
Vente conmigo.
¿Quién eres?
ALTEMIO
¿No ves que me voy,
Reina, burlando contigo?
(Vanse. Salgan el DUQUE y los demás GRANDES y gente.)
MARQUÉS
Redondilla
Yo no soy de parecer,
645
Duque, que aquesta prisión
se ponga en ejecución,
ya que se ha dado a entender
Redondilla
que haber el Rey la violenta
mano puesto de atrevido,
650
supuesto que entre marido
y mujer nunca fue afrenta,
Redondilla
no es, Duque, indicio bastante
para arrojarse a prendella;
pues cuando haya contra ella
655
ése y otro semejante,
Redondilla
está en su favor propicio
el sincero y firme amor
que tuvo al Rey, mi señor,
que anula cualquier indicio.
DUQUE
Redondilla
660
Si vueseñoría no gusta
de ello, bien podrá volverse,
que la prisión ha de hacerse
ora sea justa o injusta.
(Sale ROBERTO.)
ROBERTO
Redondilla
Como el hijo regalado
665
a quien mandó ir fuera el padre,
y porque vuelva, la madre
le muestra del pan pintado,
Redondilla
que apenas fue oído o visto,
cuando vuelve donde están,
670
que la codicia del pan
le hizo liberal y listo,
Redondilla
ansí yo, niño de amor,
cebado de un favor fui,
donde la muerte al Rey di
675
por gozar de aquel favor.
DUQUE
Redondilla
Sea vuestra excelencia preso.
ROBERTO
Pero ¿por qué? ¡Extraño exceso!
DUQUE
Redondilla
680
Ya le he dicho a vuexcelencia
que no pregunte por qué.
ROBERTO
(Aparte.)
(No oso responder, ni sé
si es temor o si obediencia.
Redondilla
No hay arma que no me asombre,
685
ni hombre de quien no me guarde.
¡Válgame Dios! ¡Qué cobarde
hace la traición al hombre!
Redondilla
Pensé poder obligallos,
llegando, con mi obediencia,
690
o con mi brío y presencia,
por lo menos, asombrallos,
Redondilla
y apenas oí la voz
del Duque, cuando rendí
la espada, y enmudecí
695
más blando y menos feroz.)
(Sale la REINA y FILIPO.)
MARQUÉS
Redondilla
¿A qué aguardamos? Entremos.
DUQUE
Redondilla
700
Perdóneme vuestra alteza,
que mis deseos son buenos;
pero no puede ser menos.
REINA
¿Qué es esto? ¡Gentil bajeza!
DUQUE
Redondilla
Denle a su alteza al momento
705
un hacanea en que vaya.
REINA
¿Cómo? (¡Que en aquéstos haya
semejante atrevimiento!
Redondilla
Hasta ver en lo que para
tengo de disimular.)
710
¿Dónde me queréis llevar?
¿Qué es esto?
REINA
Por agora
yo no tengo voluntad.
Duque; dejo a la ciudad.
ROBERTO
715
(Más hermosa es que la aurora.)
DUQUE
Redondilla
[No] es caso de admiración
no tenerla, claro está,
que nunca ninguno va
con su gusto a la prisión.
Redondilla
720
Téngala su alteza o no…
REINA
¡Hola! ¿Qué osadía es ésa?
DUQUE
Sea vuestra alteza presa.
REINA
¿Estáis locos? ¿Presa yo?
Redondilla
REINA
¿Todo el reino? De ese modo
grande mi delito es.—
Redondilla
REINA
¡Sin espada! ¿Cómo es eso?
730
¿También va Roberto preso?
REINA
Redondilla
¿No sabría yo que ha sido
el delito que los dos
contra el Rey y contra Dios,
735
Duque, habemos cometido?
(Sale un CRIADO.)
CRIADO
Aquí está ya el palafrén.
REINA
Redondilla
740
Duque, con menos rigor.
DUQUE
¿Haráme ser descompuesto?
(Sale ALTEMIO, vestido de rey.)
ALTEMIO
¿Qué grita es ésta? ¿Qué es esto?
ROBERTO
Yo callo,
745
mientras no me certifico.
REINA
Es el Duque Federico
un muy honrado vasallo.
Redondilla
Ha hecho por vuestra falta,
señor, muy gran sentimiento.
ALTEMIO
750
Ya sé que es el fundamento
donde mi reino se exalta.
Redondilla
Levantaos, Duque, del suelo.
REINA
Debéisle al Conde, señor,
Arnesto, muy grande amor.
ROBERTO
755
(Ap.)
(¡El Rey! ¿Es posible? ¡cielo!)
REINA
Del Marqués Fabricio
no quiero deciros nada.—
Dalde a Roberto su espada,
Duque.
DUQUE
Redondilla
760
Perdone vuestra excelencia.
ROBERTO
¡Gracias a Dios que el Rey vive!
REINA
(Ap.)
(¡Con qué amor que los recibe!
El hombre tiene prudencia.)
ROBERTO
Redondilla
(Aparte.)
(¿Llegaré? Sí… Pero, no;
765
miedo de verle recibo;
pero pues él está vivo,
no le eché del monte yo.
Redondilla
Aventurarme pretendo,
como los demás, y hablalle,
770
que en su rostro y en su talle
veré luego si le ofendo.)
Redondilla
REINA
Es mi primo,
Roberto, y por eso callo.
ALTEMIO
Eso es para más honrallo,
775
y ansí mucho más lo estimo.
ROBERTO
Redondilla
(Ap.)
(¡Con buenos ojos me mira!
O es sueño haberlo yo muerto,
o él no es el Rey, esto es cierto,
o disimula la ira.
Redondilla
780
¿No le eché del monte abajo
hasta la madre del río?
Con el pensamiento mío
a otro Sísifo aventajo.)
CONDE
Redondilla
¿Cómo, señor? ¿En qué parte
785
tanto tiempo habéis estado,
que por más que os han buscado
de hallaros no hallaron arte?
ALTEMIO
Redondilla
Siguiendo un ciervo veloz
por lo agro de esa sierra,
790
que, como a Anteo, la tierra
le daba aliento mi voz,
Redondilla
me hallé, no lo sé decir,
emboscado en un lugar,
adonde, si supe entrar,
795
jamás acerté a salir,
Redondilla
hasta que ayer, por la tarde,
loco de otero en otero,
vi un mancebo ganadero
tras una vaca cobarde.
Redondilla
800
Llaméle: vino volando;
que, aunque rústico en el corte,
tenía humor de Corte
y conocióme en llegando.
Redondilla
Dile de mi suerte cuenta
805
y díjele cómo había
dos días que no comía.
Sintió mi mal, por afrenta;
Redondilla
llevóme a su choza, adonde
dormí y cené aquella noche,
810
por ser ya el tiempo que el coche
de Apolo en el mar se absconde;
Redondilla
y ensillándome una yegua,
antes que el sol otra vez
dorase al mundo la tez,
815
estaba de aquí una legua.
Redondilla
Pero, por no le causar
al reino algún alboroto
y venir cansado y roto
quise con la noche entrar.
REINA
Redondilla
820
(Aparte.)
(Mejor de lo que pensé
lo finge su gravedad;
basta para hacer verdad
lo que en la vida lo fue.)
DUQUE
Redondilla
¡Muy bien anduvo el villano!
CONDE
825
Yo sé que el premio fue tal.
ALTEMIO
Mi cetro tuve, real,
para dársele en la mano;
Redondilla
porque, aunque fue pensamiento
difícil de ejecutallo,
830
tuve por honra intentallo
por ser de agradecimiento.
Redondilla
Una cadena de oro
le di y un blanco diamante,
que ha dicho algún ignorante
835
vale más que mi tesoro;
Redondilla
y, al fin, amigable y grata
mi larga voluntad, Conde,
mina abundante de donde
podrá sacar oro y plata.
REINA
Redondilla
840
(Roberto, ¿no me dijiste
(Aparte a ROBERTO.)
que ejecutaste su muerte?)
ROBERTO
(No sé lo que responderte.)
REINA
(Basta; engañarme quisiste.)
(Salga el PRÍNCIPE JACOBO, hijo de ANTÍOCO y de la REINA, galán.)
PRÍNCIPE
¡Señor!,
845
¿vivo? ¿Cómo? No lo creo,
por más que engaño el deseo,
que es muy incrédulo Amor.
ALTEMIO
Redondilla
Vivo estoy, pues vedme aquí,
gracias al que me dio vida.
PRÍNCIPE
850
¿Distes alguna caída?
PRÍNCIPE
Redondilla
¿Fue por algún monte arriba?
ALTEMIO
Por un monte coronado
subí, aunque algo violentado,
855
que todo en ventura estriba.
Redondilla
Yo vengo algo mal dispuesto
y querría descansar;
que cansancio y mal pasar
me han rendido y descompuesto.
Redondilla
860
Muy bien os podéis volver;
porque por algunos días
quiero en estas caserías
el ánimo entretener.
CONDE
Redondilla
Tu hechura somos; forzoso
865
será que te obedezcamos;
como nos mandas, nos vamos.
ROBERTO
(¡Caso extraño y prodigioso!)
DUQUE
Redondilla
Perdona el atrevimiento,
Reina, y nuestro celo abona.
REINA
870
No es yerro el que a la corona
ampara con fundamento.
Redondilla
La causa ha sido de suerte
que a tal exceso obligó;
ni fuera discreta yo
875
a sentirlo de otra suerte.
Redondilla
Y ansí, Duque, yo os perdono.
Levantaos.
(Levántanse los GRANDES y vanse. Quedan la REINA y ALTEMIO.)
ALTEMIO
¿Qué le parece
a su alteza?
REINA
Que merece
tu gravedad mayor trono.
Redondilla
880
Ya te vengo a conceder
la buena elección que hice.
Vamos.
ALTEMIO
No te escandalice
lo que me vieres hacer.
Acto II
(Salgan ALTEMIO, AURELIO, FILIPO, ALBERTO, con unos memoriales. Siéntase ALTEMIO.)
AURELIO
Redondilla
Esta es la limosna que hace
885
vuestra alteza de dos mil
doblas a señor San Gil,
obra que a Dios satisface,
Redondilla
para ayuda a levantar
la obra que se cayó.
ALTEMIO
890
¿Cómo? ¿No la mandé yo,
decí, a mi costa labrar?
ALTEMIO
Pues, secretario,
hágase a mi costa propia,
que ahí se emplea bien la copia
895
de las rentas de mi Erario.
ALBERTO
Redondilla
¿Quién al Rey, Filipo, ha hecho
tan limosnero y tan santo?
FILIPO
De eso me admiro y espanto.
ALBERTO
Trocado está su mal pecho,
Redondilla
900
pues vi que para mandalle
dos mil ducados ayer
a San Gil, fue menester
dos mil memoriales dalle.
AURELIO
Redondilla
Esta es la merced, señor,
905
que al Conde Arnesto le hiciste.
AURELIO
¿No le diste
para él y su sucesor,
Redondilla
o sucesores de renta,
sobre tus rentas reales
910
dos mil ducados?
ALTEMIO
Tú sales
de seso, Aurelio, en mi afrenta.
Redondilla
Pues ¿qué valen, cada un año,
las del Conde en sus Estados?
AURELIO
Valdránle cien mil ducados,
915
y no pienso que me engaño;
Redondilla
y cincuenta mil tenía
y tantos, antes de entrar
en tu servicio, y privar.
ALTEMIO
¡Grande es la largueza mía!
Redondilla
920
¡Cien mil! Y ¿qué me valdrán
los míos, Aurelio, a mí,
que para aumentar así
los suyos, menguado habrán?
AURELIO
Redondilla
Para ser tú Rey, y él Conde,
925
menos tienes que no él.
ALTEMIO
Pues cobrarélo yo de él,
si él a quien es corresponde.
ALTEMIO
Justo es que mi hacienda cobre;
930
que no es justo esté un Rey pobre
por hacer a un Conde rico.
Redondilla
AURELIO
Primero
es bien que adviertas, señor,
que tu palabra es tu honor.
ALTEMIO
935
Pues ¿qué honor perder espero?
Redondilla
No me acuerdo de haber dado
esa palabra hasta hoy;
y si la he dado, no estoy
a sustentarla obligado,
Redondilla
940
que es en todo contra ley,
y en daño de la corona,
y el defenderla le abona
en aqueste caso al Rey.
Redondilla
Bueno es que un Rey, como yo,
945
que dé; y no tan de ordinario
que le sea necesario
después pedir lo que dio.
Redondilla
Que más llegado a la ley,
si os parece, Aurelio, hallo
950
que pida al Rey el vasallo,
y no al vasallo su Rey.
ALBERTO
Redondilla
(¿Hay más extraña mudanza,
Filipo?)
FILIPO
(Pues con Arnesto,
el Conde, se ha descompuesto,
955
¿qué hay que fiar en privanza?
Redondilla
Ayer un Sardanapalo,
pródigo, injusto y vicioso,
hoy Trajano virtuoso.
¿Hoy tan bueno, ayer tan malo?)
AURELIO
Redondilla
960
Aquéste es de aquel soldado
que, yendo, señor, contigo,
estropeó el enemigo
en el reencuentro pasado.
ALTEMIO
Redondilla
¿Qué le he mandado yo dar
965
a ése?
AURELIO
Veinte ducados,
que es el sueldo de soldados,
donde los quiera tomar;
Redondilla
y ciento y treinta de ayuda
de costas.
AURELIO
Tú lo mandaste, sin duda.
ALTEMIO
Redondilla
Dadle doblado su sueldo,
y cuatrocientos escudos
de ayuda de costa.
AURELIO
Estas, señor, son
mil doblas que cada un año
mandaste dar a Coraño,
tu truhán.
ALTEMIO
Redondilla
980
¿Mil doblas? ¿Mil a un truhán
de renta? Pues ¿qué he de dalle
que baste, Aurelio, a premialle,
a un soldado, o capitán,
Redondilla
que, después de haberme hecho
985
de mil Estados señor,
sin que pudiese el temor
hallar entrada en su pecho,
Redondilla
escapa, casi en pedazos,
y de roto, sin pellejo,
990
pobre, desvalido y viejo,
si con piernas, no con brazos?
Redondilla
Será, Aurelio, menester
empeñar en caso tal
mi patrimonio real
995
para le satisfacer.
Redondilla
Haz, Aurelio, se le den
cien escudos a ese hombre
de renta, que con su nombre
es renta que suena bien.
Redondilla
1000
Que no sólo he de mirar,
Aurelio, el servicio hecho,
sino al hombre que le ha hecho,
para haberle de premiar.
Redondilla
Que aunque el servicio sea igual
1005
en dos, mirado en rigor,
tiene mucho más valor
en el hombre principal.
(Entra el CONDE.)
ALBERTO
No le responde
como suele.
CONDE
Redondilla
Eche vuestra alteza aquí
su sello.
(Dale un pliego de papel blanco.)
CONDE
¿Pues es nuevo darme en blanco
1015
su alteza su sello a mí?
ALTEMIO
Redondilla
¿Deja, por eso, de ser
hecho muy perjudicial
a mi corona real?
¿No es muy claro de saber?
Redondilla
1020
¿Bien es, si en él no hay lealtad,
que el Rey fíe de un vasallo
su reino, y por sólo honrallo
arriesgue su majestad?
Redondilla
¿No sabrá mejor juzgar
1025
un Rey, vedlo, Conde, vos,
que es inspirado de Dios,
que un hombre particular?
Redondilla
Pariente, el vulgo comienza
a mormurar con espanto
1030
de nuestra amistad, que a tanto
llega ya su desvergüenza.
Redondilla
Estaos, Conde, en vuestra casa
y excusaos, desde este día,
de no venir a la mía
1035
entre tanto que esto pasa.
ALTEMIO
Haced lo que os digo
y creed, no dudéis de ello,
que soy, en no querer sello,
más que nunca vuestro amigo.
Redondilla
1040
Pues, si hoy perdéis en mí uno,
mil por uno granjearéis;
que, aunque penséis que tenéis
muchos, no tenéis ninguno.
CONDE
Redondilla
¿Yo, yo, señor, enemigos?
ALTEMIO
1045
¿Veis como estáis engañado?
¿Cuándo, Conde, hubo privado
de Monarca con amigos?
ALTEMIO
No creáis tal,
que aunque os honran y acompañan,
1050
Conde, todos os engañan
y todos os quieren mal.
Redondilla
Aquél, porque en su locura
fundaba su pretensión,
sin justicia ni razón,
1055
no tuvo con vos ventura.
Redondilla
Aquéste, porque le distes
todo lo que pretendía,
que allí invidia se cría
en la merced que le hicistes.
Redondilla
1060
Porque está ya el mundo tal,
Conde amigo, que también
se ofende el hombre del bien
como se ofende del mal.
ALTEMIO
Esto nos conviene;
1065
aunque mucho más a vos,
pues la amistad de los dos
por vos menos fuerza tiene.
Redondilla
Que, al fin, sois lo más delgado,
y el vulgo, para vencer,
1070
no tiene de acometer
por lo más fortificado.
Redondilla
(Vase.)
FILIPO
1075
Este sí es Rey verdadero.
AURELIO
Redondilla
Aquéste es de los vasallos
de los señores, señor,
de tus reinos; en rigor
indignos de gobernallos.
AURELIO
Lo que contino:
que pongas, señor, remedio,
metiéndote de por medio,
en daño tan peregrino.
Redondilla
Porque son tantos los pechos,
1085
tributos e imposiciones,
agravios y vejaciones,
con que los tienen estrechos,
Redondilla
echándoles cada día
a fin de los consumir,
1090
que no lo pueden sufrir.
ALTEMIO
Redondilla
Muy mal lo hacen conmigo
los señores de mi reino.
¿Reino, por dicha, o no reino,
1095
pues no temen mi castigo?
(Salga la REINA.)
ALTEMIO
Reina mía;
a no salir tan de día
os tuviera por la aurora.
Redondilla
REINA
Hacéisme tanto favor,
que temo que me engañáis.
ALTEMIO
Redondilla
Pues creed que no os engaño
1105
en lo que os digo, y que son
mi lengua y mi corazón
cortadas de un mismo paño.
Redondilla
Y ansí, ni en favor ni en mengua,
si el corazón no la mueve,
1110
jamás, señora, se atreve
hacer su oficio la lengua.
Redondilla
Vuestro soy; no dudéis de ello.
ALTEMIO
Testigo es de esta verdad
1115
lo mucho que gano en ello.
ALTEMIO
Soy blanda cera
al sol, y aunque ivierno tarde,
de manera abrasa y arde
que bronce me enterneciera.
Redondilla
1120
Yo he visto salir al sol,
cuando sale más bizarro
sobre su triunfante carro
y nubes de su arrebol.
Redondilla
Yo he visto a Diana hermosa
1125
creciente en el cielo franco,
y he visto al jazmín más blanco
de verse junto a la rosa.
Redondilla
Yo, a los pájaros ufanos,
casi al despuntar del alba,
1130
al sol hacerle la salva
con cantares soberanos.
Redondilla
Yo he visto al bello Calixto,
entre los demás luceros;
pero cuando llego a veros,
1135
me olvido de cuanto he visto.
REINA
Redondilla
Pues yo bien puedo decir
que desde que supe amaros,
por no dejar de miraros,
nunca he visto al sol salir.
ALTEMIO
Redondilla
1140
Muy diferente en los dos,
según eso, está el deseo;
que yo, cada vez que os veo,
le veo salir en vos.
Redondilla
Vuestro soy hasta la muerte.
REINA
1145
Y yo vuestra mientras viva.
ALTEMIO
Altiva
está de ufana mi suerte.
Redondilla
ALTEMIO
Dadme, mi bien, una mano.
(Vanse. Quedan los REYES.)
ALTEMIO
Ya no hay que tener temor,
pues me da la mano Amor
1155
para subir a su esfera.
Redondilla
¡Oh, mano! ¡Oh, puro cristal!
¡Oh, nieve donde me abraso!
REINA
Pues, Altemio: paso, paso.
REINA
Redondilla
1160
Famosamente de bien
significas tu pasión;
bien sigues una afición:
sin duda has querido bien.
REINA
Porfía, [porfía,]
1165
que finges bien.
REINA
Si ansí son todos los hombres,
¡mal haya quien de ellos fía!
REINA
Pues ¿quién mejor
sabe fingir ni mentir
1170
que tú? Nadie.
ALTEMIO
¿Yo, fingir?
Agravio es contra mi honor.
Redondilla
¿Quién te ha dicho esa mentira?
REINA
¿Mentira? Luego ¿no ha sido
amor, Altemio, fingido
1175
tu amor?
ALTEMIO
Redondilla
y dame, Reina, a entender
cómo se finge el Amor;
porque, aunque no soy traidor,
lo he deseado saber.
REINA
Redondilla
1180
Bien está; suelta la mano,
villano; que bien se ve,
pues te vas a ella del pie,
que eres, Altemio, villano.
REINA
Luego ¿entendiste
1185
que el amor que te he mostrado
no era amor disimulado?
ALTEMIO
¡Y qué al vivo lo fingiste!
Redondilla
¿Qué mucho que yo entendiera
que no lo era por mi muerte?
1190
Sí, tú lo finges de suerte
que aún no creo que lo era;
Redondilla
porque, como yo lo ignoro,
no creí que hubiera quien
supiera fingir tan bien,
1195
pasar alquimia por oro.
Redondilla
Entrambos nos engañamos:
yo en darte crédito así,
y tú en no creerme a mí;
pagados, Reina, quedamos.
Redondilla
1200
Tú juzgaste por tu pecho
el mío, gran desvarío;
y yo el tuyo por el mío;
mal hice, no fue bien hecho.
Redondilla
Volvamos, Reina, a juzgar
1205
yo mi pecho por el tuyo
y tú el tuyo, bien arguyo,
por el mío, si hay lugar.
Redondilla
Y si acaso te encrueleces,
porque te pierdo el decoro,
1210
creerás que yo te adoro,
y yo que tú me aborreces.
REINA
Redondilla
De oírte he quedado en calma.
¡Suelta la mano, villano!
ALTEMIO
No quiero; mantenme mano,
1215
pues que me has ganado el alma.
REINA
Redondilla
¿Quién te ha dado atrevimiento
para atreverte, traidor,
a las puertas de mi honor
con aqueste pensamiento?
Redondilla
1220
¿Qué viste en mí, que creíste
que no era satisfación
N
X
Nota del editor«Falta un verso a la redondilla.»
,
donde te desvaneciste?
Redondilla
¿Qué error, qué desenvoltura
viste en mí, que te dio alas,
1225
Ícaro, que a Ícaro igualas,
para intentar tal locura;
Redondilla
ALTEMIO
Ninguna; nadie lo ignora;
que en ti no pudo, señora,
1230
desenvoltura caber.
Redondilla
Que si tu pecho conquisto
y a quererte me atreví,
más ha sido verme a mí
que no por lo que en ti he visto.
Redondilla
1235
Vite, para mis enojos,
un día fiero y cruel,
no sé si con la luz de él
o con la de aquesos ojos.
Redondilla
Quise arrojarme a quererte;
1240
vi tu gravedad; volví
los ojos a verme a mí,
medroso de merecerte.
Redondilla
Halléme de oro cargado;
señor, majestad y alteza,
1245
coronada la cabeza
y con tu ser igualado;
Redondilla
volví otra vez a mirarte,
olvidado del sayal;
vime, cual digo, tu igual
1250
y arrojéme a idolatrarte.
REINA
Redondilla
Pues vuelve a mirarte y mira
que eres un villano tosco,
Altemio, y que te conozco
y todo eso es mentira.
Redondilla
1255
Vete, Altemio, poco a poco.
REINA
Basta; voime, que estás loco.
(Vase.)
ALTEMIO
Redondilla
¿Qué es aquesto? ¿Quién trocó
1260
mis humildes pensamientos
en locos atrevimientos
y a mí de mí me sacó?
Redondilla
¿No soy Altemio, un pastor
pobre, humilde y desvalido,
1265
al pie de un monte nacido,
de su condición y humor?
Redondilla
¡Válgame Dios, en qué he dado!
Mas no lo debo de ser,
que ya en el mundo es nacer
1270
mudar un hombre de estado.
Redondilla
Pero ¿qué mucho que un hombre,
si ayer se vió de él ajeno,
hallándose hoy de oro lleno,
se desvanezca y asombre?
Redondilla
1275
Si un árbol desnudo y seco,
florido en la primavera,
no parece el mismo que era
según está grave y hueco,
Redondilla
sin duda aguardaste a verme,
1280
amor tirano y sin ley,
con pensamiento de rey
para ver de acometerme.
Redondilla
Que mientras cabras seguía
no viniste, bueno o malo;
1285
porque en el ocio y regalo
es donde el Amor se cría.
(Vase. Salgan los GRANDES del reino, el DUQUE, etcétera.)
DUQUE
Endecasílabos sueltos (tirada)
¿Qué nos puede querer el Rey?
ROBERTO
El Conde
Arnesto lo dirá, como quien sabe
todos los aposentos de su pecho.
CONDE
1290
Ya, Roberto, ese tiempo se ha pasado,
pues ni yo soy quien fui, ni el Rey quien era.
CONDE
Luego, ¿no lo habéis sabido?
Ayer, yéndole a hablar, como solía,
fiado en la merced que me hizo siempre,
1295
entré a verle, y tomando por achaque
no sé qué disparates y quimeras,
sin más causa y razón que la mudanza,
me mandó expresamente que me fuera
a descansar.
CONDE
¡Muy bueno es eso!
1300
Si los ojos testigos fidedignos
no me certificaran que es, Roberto,
el mesmo que antes era, imaginara
que no era el Rey Antíoco de Asiria
el que hoy la rige, nos gobierna y manda,
1305
vistas las novedades que se han visto.
Las casas de placer, cuyos jardines
se atrevieran al mesmo Paraíso,
adonde celebró banquetes tantos,
las ha mandado dar a religiosos.
1310
Todo le ofende, nada le da gusto;
hoy aborrece lo que ayer quería;
ya no sale de noche como de antes
a inquietar la ciudad y sus doncellas.
Las mercedes superfluas que otras veces
1315
le vi hacer sin fundamento alguno,
son ya limosnas grandes que hace a pobres;
las mujeres, que un tiempo eran sus ídolos,
en cuyo vicio pareció Heliogábalo,
harpías y demonios le parecen.
1320
Los banquetes costosos y superfluos,
ayunos, oraciones y plegarias;
para concluir y encarecello,
ama [a] la Reina y aborrece a Julia.
DUQUE
Dícenme, pues, que no duerme con ella.
CONDE
1325
Es terrible mujer la Reina, y mientras
le durare el enojo, no me espanto
que le niegue la cama, por vengarse.
CONDE
No os espante,
que de Nerón se cuenta que fue un príncipe,
1330
en los primeros años de su imperio,
más justo que hasta entonces había visto
Roma, con ser su antecesor Augusto;
y en medio de este extremo de justicia,
se trocó, sin pensar, a los extremos
1335
de su mucha crueldad y tiranía.
DUQUE
Contrario de Nerón es nuestro Antíoco,
según eso, pues siendo un rey vicioso
en los principios de su edad primera,
ha trocado en aquésta los extremos.
ROBERTO
¿Qué es él? Nadie se altere.
CONDE
Agora se verá lo que nos quiere.
(Salen ALTEMIO y el PRÍNCIPE. Siéntanse.)
PRÍNCIPE
¿Qué manda
vuestra alteza?
ALTEMIO
Solamente
que os halléis aquí presente.
DUQUE
1345
(¡Terrible es! ¡Terrible anda!)
PRÍNCIPE
Redondilla
Tu gusto, señor, es ley:
manda.
ALTEMIO
Quiero que aprendáis,
para cuando lo séais,
de mí, Príncipe, a ser rey.—
Redondilla
1350
Duque, Roberto, Marqués,
parientes, amigos míos,
alzad del suelo, cubríos.
ALTEMIO
Redondilla
Yo estoy con necesidad
1355
muy grande, y he menester
saber quien ha de tener
firme en pie la majestad.
Redondilla
Paréceme justo, digo,
que sería buena obra
1360
que de la renta que os sobra
partáis, parientes, conmigo.
Redondilla
Porque no es razón, teniendo
tan poderosos vasallos,
que esté un rey, por no enojallos,
1365
necesidad padeciendo.
Redondilla
Que aunque todos mis Estados
me rinden oro sin cuenta,
no alcanza al gasto la renta
con doscientos mil ducados.
Redondilla
1370
Con ésto sólo quisiera,
parientes, que me acudáis
cada uno, si gustáis,
y cosa posible fuera.
Redondilla
A poco cabéis, y ansí
1375
habrá paz entre nosotros,
pues cuando os falte a vosotros
podréis pedírmelo a mí.
DUQUE
Redondilla
Tiene razón vuestra alteza,
que ya vemos que está pobre,
1380
y que no es bien que nos sobre
estando en tanta pobreza.
Redondilla
Pero mil inconvenientes,
con ser el caso tan justo,
nos le muestra tan injusto
1385
con razones evidentes.
Redondilla
Si, en buena conformidad,
vuestra alteza ha menester
nuestra hacienda, puede hacer
de todas su voluntad.
Redondilla
1390
Yo, por todos, desde aquí
se las ofrezco y presento,
que este noble pensamiento
sé que no está sólo en mí.
Redondilla
Pero por obligación,
1395
que allí el vulgo pecho llama,
no da honra, pero infama
nuestra grandeza y blasón.
ROBERTO
Redondilla
Lo mesmo que el Duque dice
digo yo y los que aquí estamos.
MARQUÉS
1400
Su parecer aprobamos.
CONDE
Y es justo que se autorice.
ALTEMIO
Redondilla
Si sólo eso os da cuidado,
yo no lo pido por pecho.
DUQUE
Lo que el Rey pide de hecho
1405
pecho es, señor, disfrazado.
ALTEMIO
Redondilla
¿Qué importa, cuando lo sea?
DUQUE
¿Cómo qué importa, señor?
Perder todo nuestro honor,
y el perderle es cosa fea.
Redondilla
1410
Que el pedir a sus vasallos
un rey lo que no está bien,
resuelto en que se lo den,
no es pedir, sino forzallos.
ALTEMIO
Redondilla
Basta, basta, basta haber
1415
dado a entender vuestro pecho;
ya yo estoy de él satisfecho,
pero esto, en fin, ha de ser,
Redondilla
DUQUE
No importa nada
querer, señor, vuestra alteza,
1420
supuesto que es la cabeza,
si a todo el cuerpo no agrada.
ALTEMIO
Redondilla
¿Sabéis que soy vuestro Rey?
CONDE
Nosotros Grandes del reino.
MARQUÉS
1425
Ajustándote a la ley.
ALTEMIO
Redondilla
Esto es ser rey. ¿Quién os da
licencia para atreveros
a tan grandes desafueros?
El cetro en mi mano está,
Redondilla
1430
¿qué atrevimiento es aquéste?
ALTEMIO
Yo haré que sea escarmiento
y más de dos vidas cueste.
DUQUE
Redondilla
Vuestra alteza haga su gusto,
1435
que yo, a trueco de vivir,
no tengo de consentir
en negocio tan injusto.
(Vase.)
(Vase.)
ROBERTO
El Duque anduvo muy bien.
(Vase.)
(Habla al oído.)
ALBERTO
Mucha paciencia ha tenido
1445
el Rey.
PRÍNCIPE
Redondilla
Si con aquestos ejemplos
a ser rey me has de enseñar,
bien me podrán levantar,
como a los antiguos, templos.
AURELIO
Redondilla
1450
Haráse como lo mandas.
PRÍNCIPE
¡Por mi fe, gallardo pecho!
Camina. ¿Cómo no andas?
ALTEMIO
Redondilla
El noble ansí da los frutos.
PRÍNCIPE
1455
¡Bueno es querer enseñarme
a ser un rey justo y darme
lecciones de echar tributos!
Redondilla
ALTEMIO
¿De qué mormuráis?
Nunca condenéis las cosas,
1460
aunque os parezcan viciosas,
hasta que su fin veáis.
Redondilla
Porque mil cosas parecen
virtuosas comenzadas
que ya, después de acabadas,
1465
se aniquilan y oscurecen,
Redondilla
y muchas, al parecer,
tienen [un] principio ruín,
y miradas en su fin
no se dejan conocer.
ALTEMIO
Recogeos.
Yo sé lo que habéis dicho.
(Vase.)
Amor, con este entredicho
bien medirás mis deseos.
Redondilla
¿Qué piensas de mí hacer
1475
sobre la cumbre del cielo
do estoy, tan lejos del suelo,
cuanto cerca de caer?
Redondilla
Yo no tengo de parar
si mi cetro no está quedo:
1480
subir a más ya no puedo;
luego es forzoso bajar.
Cuarteta
Busco medio y no le hallo
N
X
Nota del editor«Falta un verso para acabar la redondilla.»
para matar al deseo
con lo mesmo que deseo;
Redondilla
1485
pero todo es imposible
para mí, pues si alcanzallo
es imposible, olvidallo
tampoco es cosa posible.
Redondilla
Mas yo parezco de suerte
1490
al Rey, que ella misma hoy
está en duda si lo soy
con ser causa de su muerte.
Redondilla
¿Qué mejor remedio para
salir con mi pretensión?
1495
Notable imaginación;
grande hecho; hazaña rara.
Redondilla
Valerme de ella pretendo,
que aquí no es traición el dolo.
(Entra la REINA.)
REINA
¿Está vuestra alteza solo?
ALTEMIO
1500
Ya el sol viene amaneciendo.
Redondilla
¿Cómo lo puedo yo estar,
pues no me aparto de vos?
Solos estamos los dos.
REINA
¡Qué bien sabéis granjear!
ALTEMIO
Redondilla
1505
Pues si granjear supiera,
¿quién más dichoso que yo?
REINA
(¿Es posible que este no
es el Rey? ¡Desdicha fiera!)
Redondilla
Mientras más me aseguráis,
1510
os creo con más temor.
ALTEMIO
De eso se agravia mi amor.
ALTEMIO
Redondilla
Si no fuera más que amaros,
señora, el quereros bien,
1515
no me ofendiera el desdén
que me obliga a idolatraros.
REINA
Redondilla
Si el temor lugar me diera
para creeros, ninguna
de las que aman su fortuna,
1520
más que yo dichosa fuera.
Redondilla
Pero como me ve incierta
de vuestro amor mi ventura,
yendo a entrar, quieta y segura,
se vuelve desde la puerta.
ALTEMIO
Redondilla
1525
Testigo, señora, es Dios
de mi amor.
REINA
Redondilla
Yo os amo: esto es lo que digo.
REINA
No mintáis;
mirad que conmigo habláis.
ALTEMIO
Mirad vos que habláis conmigo.
REINA
Redondilla
Con vos hablo, no estoy ciega.
ALTEMIO
Pues dadme dos mil abrazos.
REINA
1535
¡Ay, Jesús! Detén los brazos.
¿Qué furor tu seso ciega?
ALTEMIO
Redondilla
¿Qué sobresaltos son éstos?
Amor, ¿por qué [a] cada rato
me has de tocar a rebato?
1540
Falsos son tus pensamientos;
Redondilla
ya no hay que disimular,
baste, hablemos claro, baste.
El Rey soy, a quien mandaste,
tirana Reina, matar.
Redondilla
1545
Y si yo he disimulado
hasta agora, sólo ha sido
por saber lo que he sabido
en Altemio transformado.
Redondilla
Antíoco soy, tu esposo,
1550
no Altemio, pobre villano.
(Hace que se va y tiénele ella.)
REINA
¡Esposo, oye, ten la mano!
¿Qué es esto, cielo piadoso?
Redondilla
¡Señor, rey, esposo, aguarda,
mi bien!
ALTEMIO
¿Qué es lo que me quieres,
1555
infamia de las mujeres,
que mi venganza se tarda?
(Vase.)
REINA
Redondilla
Oye, Rey, esposo, advierte.
Ya el alma a temer comienza,
más movida de vergüenza
1560
que del temor de la muerte.
Redondilla
Este dice que es el Rey,
y aunque quiera porfiar
no se lo puedo negar,
¡oh, qué rigurosa ley!
Redondilla
1565
porque aunque yo en mi favor
tenga haberme confesado
que su linaje y estado
no es más que de labrador,
Redondilla
tiene de su parte hecha
1570
tan legítima probanza
con su rostro y semejanza,
que deshace la sospecha.
Redondilla
Mas sea el Rey o sea Altemio,
que tan malo es que sea el uno
1575
como el otro, si ninguno
me ha de dar palma ni premio,
Redondilla
pues si es el Rey, por mi error
no está segura mi vida;
si Altemio, seré querida,
1580
pero a riesgo de mi honor.
Redondilla
Porque gozarme un villano
con título de mi esposo,
es caso vil y afrentoso
en sí, aunque no esté en mi mano.
Redondilla
1585
Perdida soy. ¿Qué he de hacer?
¿No podría saber yo
si aquéste es el Rey o no?
Mas ¿cómo lo he de saber?
Redondilla
Mas ¿no me dijo que tiene
1590
padre, dónde vive y cómo
se llama? Hoy, sin duda, tomo
puerto: es traza solene.
Redondilla
REINA
Ya tú sabes
1595
que de mis secretos graves
entre todos te anticipo.
Redondilla
A mí me importa, en efeto,
la vida y todo el honor
verme con un labrador,
1600
y esto con mucho secreto.
Redondilla
Ven conmigo y te diré
su nombre, casa y lugar.
FILIPO
Bien puedes de mí fiar,
que con secreto lo haré.
(Vanse, y salen ROBERTO y JULIA, dama.)
ROBERTO
Ya no reina,
a lo menos en mi pecho,
después, Julia, que te he hecho
de mi pecho y alma reina.
ROBERTO
Donde amor
1610
no reina, habla muy oscuro.
ROBERTO
Yo te lo juro,
y más si lo es de traidor.
Redondilla
Ya sé que quieres al Rey
agora que no te quiere.
JULIA
1615
También tú, claro se infiere,
me quieres por esa ley.
Redondilla
Verdad que el Rey, bien dijiste,
me ama, y yo le desprecié,
que fue cuando yo te amé
1620
y cuando me aborreciste.
Redondilla
Mas helóse en mi desdén,
cuando me abraso en sus llamas,
que es al punto que me amas
y te aborrezco también.
Redondilla
1625
Déjame tú a mí de amar,
pues tan fácil te parece,
y no a la que te aborrece
pretendas a su pesar.
(Vanse, y salen los GRANDES.)
CONDE
1630
¡Yo quiero hablar y no acierto!
ROBERTO
Contadme lo que ha pasado.
DUQUE
Redondilla
Pues ¿preguntas de esa suerte?
¿No habéis visto el gran teatro
1635
adonde de todos cuatro
se representa la muerte?
DUQUE
Pues ¿no ha mandado
hacer, a su modo y traza,
en la mitad de la plaza
1640
un cadahalso enlutado?
CONDE
Aquesta mañana,
no es burla, a fe, amaneció
hecho.
MARQUÉS
¡Oh, qué quimera tan vana!
ROBERTO
Redondilla
1645
¿Y de quién habéis sabido
que ese teatro funesto
para los cuatro se ha puesto?
DUQUE
De haberle ayer ofendido.
ROBERTO
Redondilla
No tengáis temor que a tal
1650
se atreva.
MARQUÉS
No seso fuera,
si fuera el mesmo que era,
que da forma el natural.
DUQUE
Redondilla
Si ello va a decir verdad,
yo le he cobrado temor.
MARQUÉS
1655
Yo pienso que aún es mayor
el mío que su crueldad.
CONDE
Redondilla
Callo por no oscurecer
a mi honor, que es mi contrario.
DUQUE
1660
Con eso se hace temer.
(Salgan ALTEMIO hablando con AURELIO y el PRÍNCIPE con ALBERTO.)
PRÍNCIPE
Redondilla
¿A quién no ha de alborotar
ver un cadahalso, Alberto,
todo de luto cubierto
en semejante lugar
Redondilla
1665
sin saber para quién es?
ALBERTO
Por ahí, señor, se dice
ya…
AURELIO
Ya, señor,
1670
en ese cadahalso espera.
ALTEMIO
Bien está. De esa manera,
¿preveniste al confesor
Redondilla
CONDE
1675
(Fuera estoy, Duque, de mí.)
ALTEMIO
Al conde Arnesto,
a Roberto y al Marqués,
y al Duque, acabemos, pues.
DUQUE
1680
(¿En qué ha de parar aquesto?
Redondilla
El cadahalso en la plaza
de luto negro vestido;
el verdugo apercibido,
y el confesor. Esta es traza.)
ROBERTO
Redondilla
1685
(¿Es posible, no lo creo,
que ha de tener brío y pecho
para emprender tan gran hecho
el Rey?)
CONDE
Redondilla
Mi voto es que concedamos
1690
con tan pequeño interés,
pues con lo quende es
con lo que nos excusamos.
Redondilla
Que, pues, sabiendo tan claro
quien somos y que podemos
1695
resistirnos, si queremos,
pues somos del reino amparo,
Redondilla
se atreve, Duque, a emprendello
y en ello mismo mostrarse,
sin duda debe de hallarse
1700
con potestad para hacello.)
(Ha estado hablando el REY con el PRÍNCIPE.)
ALTEMIO
Ya os digo que no juzguéis
las cosas como las veis
hasta su resolución.
DUQUE
Redondilla
1705
¿Qué nos manda vuestra alteza?
ALTEMIO
¡Oh, Duque! ¿Habéisos mirado
bien en lo que os he impetrado?
Cubrid todos la cabeza.
DUQUE
Redondilla
Ya hemos mirado, y vemos
1710
que es razón obedecerte.
CONDE
(¡Ah, lo que puede la muerte!)
MARQUÉS
Todos, señor, pretendemos,
Redondilla
con pecho y voluntad grata,
servirle; mas bien pudiera
1715
tratarnos de otra manera
su alteza, que no nos trata.
PRÍNCIPE
Redondilla
(¡Muy buen modo es de obligallos
la muerte! ¡Bueno!)
ALTEMIO
Yo os trato como vosotros
1720
tratáis a vuestros vasallos.
Redondilla
Si vosotros me enseñáis
a echarles (¡honrosos hechos!)
cada día nuevos pechos,
como, sin Dios, les echáis,
Redondilla
1725
forzándolos a venir,
cuando no por bien, en ello,
por verse el cuchillo al cuello,
cosa indigna de sufrir,
Redondilla
no es mucho que con tan diestros
1730
maestros yo haya aprendido,
de las lecciones que he oído,
una contra mis maestros.
Redondilla
Que aunque jamás [a] saber
estas cosas me acomodo,
1735
sabéisme enseñar de modo
que lo he venido a aprender.
Redondilla
Y el discípulo que es diestro
en la esgrima, con la herida
de su maestro aprendida
1740
suele herir al maestro.
Redondilla
¿Creéis tener potestad
vos, Conde, en vuestros vasallos
de oprimillos y vejallos
sin tener necesidad,
Redondilla
1745
siendo no más de un señor
de mi reino, y no queréis
que yo, Rey, como sabéis,
sin conocer superior,
Redondilla
que en mis vasallos la tenga
1750
para intentar otro tanto?
Si en lo uno no os espanto,
lo otro es bien que os convenga.
Redondilla
Tratad, Conde amigo, vos
a vuestros vasallos bien
1755
y tratareos yo también
como me lo manda Dios.
Redondilla
El servicio que me hacéis
os remito, que mi intento
sólo fue con fundamento
1760
que en aquesto os enmendéis.
Redondilla
En paz gozad vuestras rentas;
mas de camino os advierto
que será mi enojo cierto
si no os reducís.
DUQUE
Redondilla
1765
De otro segundo Trajano
has de alcanzar el renombre:
que bien es que al mundo asombre
un pecho tan justo y llano.
Redondilla
Por tan extraño camino
1770
nos obligas que sospecho
que gobierna tu real pecho
el Espíritu divino.
MARQUÉS
Redondilla
Conclúyenos de manera
nuestro propio sentimiento,
1775
que es ley este mandamiento,
cuando tu gusto no fuera.
Redondilla
No sólo no añadiremos,
como mandas, nuevos pechos,
mas de los justos derechos
1780
mucha parte quitaremos.
ALTEMIO
Redondilla
Con esto quedo obligado
a cualquier satisfación
y a haceros la refacción
de lo que fuere quitado.
ALTEMIO
¿Qué decís, Príncipe, de esto?
PRÍNCIPE
Que ascendí, echado el resto.
Acto III
(Salgan la REINA, FILIPO y RISEO, labrador, padre de ALTEMIO.)
REINA
1790
Levanta, amigo, del suelo.
RISEO
Prospere tu vida el cielo.
REINA
¿Vídote el Rey al entrar?
REINA
Agradecida te estoy,
1795
Filipo.
REINA
Basta; bien se ha parecido.
Redondilla
Yo me acordaré de ti.
Llámame, Filipo, acá
al Rey.
REINA
1800
Dile que le espero aquí;
Redondilla
que tengo a solas con él
un negocio de importancia.
FILIPO
Yo haré en que venga, instancia.
RISEO
Redondilla
1805
(¿Para qué podrá querer
a un humilde labrador,
tan humilde y sin valor
que apenas se deja ver?)
RISEO
No solía;
señora, que uno tenía,
pero ya sin él me veo.
RISEO
Hizo un desconcierto,
y fuéseme por ahí,
1815
que es lo mesmo para mí,
señora, que haberse muerto.
REINA
(Verdad me dijo.
Altemio, sin duda, es hijo,
1820
como dijo, de este hombre;
Redondilla
no, como me dice ahora,
mi esposo.) Pues ¿qué ocasión
le movió a esa sinrazón?
RISEO
Redondilla
1825
sus liviandades; matóme
un toro de una pedrada,
el mejor de la manada,
sin qué ni por qué; temióme.
Redondilla
Y porque no le riñera,
1830
dejóme solo y se fue
por ahí, donde no sé.
RISEO
Sansón
1835
desquijaraba un león
con las manos.
RISEO
Redondilla
Hombre era que clavaba
al novillo más valiente
una pedrada en la frente,
1840
si a la frente le tiraba.
Redondilla
Pero no quiero alaballe,
que es mi hijo.
REINA
Bien dijiste.
Gallardo hijo perdiste;
razón tienes de lloralle;
Redondilla
1845
con justa razón suspiras.
(Venciéndome va este hombre
con sus hazañas y nombre.
Amor, espera: ¿a quién tiras?)
Redondilla
Y ¿qué habrá que te dejó,
1850
y se fue?
REINA
(No hay que dudar, él es.
Fuera de que ayer me habló
Redondilla
más fiero que un áspid libio,
cuando me dijo que era
1855
el Rey; y hoy vuelto de cera,
con más amor y más tibio.)
Redondilla
¿Conocerásle, si acaso
tuvieras dicha de velle?
RISEO
Pues ¿no había de conocelle?
1860
¿Qué duda tiene?
(Entra ALTEMIO.)
RISEO
Redondilla
(¡Cielos! ¿No es éste mi hijo?
Él es, aunque más compuesto.)
ALTEMIO
(¡Mi padre aquí! ¿Cómo es esto?)
RISEO
(Renazca en mí el regocijo.)
REINA
Redondilla
1865
(¡Qué bello talle! ¡Qué brío!
Ya de que [lo] sea me ofendo.)
¿Quién es?
RISEO
Hijo, Altemio, ¡oh, hijo mío!
(Quiere abrazarle.)
RISEO
Señor,
1870
que muchos años te goces.
¿A tu padre no conoces?
ALTEMIO
¡Este es loco! ¡Extraño humor!
RISEO
Redondilla
Su rostro dice que es él;
mas si su rostro lo dice,
1875
su trato lo contradice,
que para serlo es cruel.
Redondilla
Pues no es mi hijo en el trato,
no lo es en el rostro y nombre;
que el trato da forma al hombre,
1880
no el rostro agradable y grato.
Redondilla
Perdona si te ofendí.—
¿No me dijiste, señora,
que era Altemio, pues?
REINA
Ahora,
mas que no lo sea así.
ALTEMIO
Redondilla
1885
¿Quién es aqueste villano?
(Mira si te soy leal,
Amor, pues al paternal
doy por tu causa de mano.)
ALTEMIO
1890
Pues ¿cómo he de conocelle,
Reina, si tengo de velle
juntamente con mi madre?
REINA
Redondilla
Luego ¿no es tu padre aquél?
RISEO
Yo. Pero no lo soy;
1895
pues estando como estoy
aquí, preguntas por él.
RISEO
Pues si tú lo contradices,
1900
¿cómo yo lo afirmaré?
Redondilla
Antes que tú no, iba yo
a decir sí, mas temí
toparme con él, y así
me quedé entre el sí y el no.
Redondilla
1905
¿Que no eres Altemio?
ALTEMIO
¿Estás
en ti? (Mal dije, mal hago;
mal a mi padre le pago.)
REINA
Redondilla
Repórtate, que es el Rey.
RISEO
1910
Pues ¿a qué efeto me dijo
su alteza que era mi hijo?
ALTEMIO
(¡Ah, mi padre! ¿Aquesto es ley?)
REINA
Redondilla
Sólo por ver si caías,
siendo padre, en el engaño.
1915
Dijéronme, caso extraño,
por muy cierto, que tenías,
Redondilla
y no mintieron en ello,
un hijo tan parecido,
Riseo, al Rey, mi marido,
1920
que era confusión el vello.
Redondilla
Y deseé de saber,
por ser de creer tan agro,
un semejante milagro,
y invié a llamarte ayer,
Redondilla
1925
sólo por certificarme
si era mentira o verdad.
ALTEMIO
(¡Ah, mi padre! ¿No es crueldad?
Amor ha de perdonarme.)
RISEO
Redondilla
También a mí me dijeron,
1930
ciertos hidalgos, un día
que Altemio al Rey parecía,
de que admiración tuvieron.
REINA
Redondilla
(Sin duda alguna es mi esposo;
y, dado que no lo sea,
1935
Amor manda que lo crea,
y ansí creerlo es forzoso.)
ALTEMIO
Redondilla
(¡Afuera, Amor!, que no es justo
que, adonde está la razón,
perdóneme la afición,
1940
vence la razón al gusto.
Redondilla
Pues no lo es que por honrarme
digan de mí unos y otros
que sé gobernar a otros
y a mí no sé gobernarme.)
Redondilla
1945
¡Padre de mi corazón!
RISEO
¡Altemio del alma mía!
¿Qué se ha llegado este día?
REINA
(Llena estoy de confusión.
Redondilla
¿Hay más extraño valor?
1950
Vencióme; pero no ha sido
mucho haberme a mí vencido
quien ha vencido al Amor.)
RISEO
¿Es posible que te veo?
1955
Dame esos brazos.
REINA
Riseo,
basta ya el engaño. Advierte
Redondilla
que estás con el Rey hablando.
ALTEMIO
¿Qué dijo
vuestra alteza?— Vuestro hijo
1960
soy; ¿qué estáis, padre, dudando?
ALTEMIO
Mira, Reina, lo que dices;
que soy Altemio.
REINA
Redondilla
1965
¿Qué gusto, señor, sacáis
de engañar a un labrador?
ALTEMIO
Vos sois la que os engañáis.
REINA
Redondilla
(A mí me importa esforzar
1970
que éste es el Rey, y no Altemio,
aunque lo niegue, si el premio
de mi amor quiero gozar.)
ALTEMIO
Redondilla
Vuelvo otra vez a decir
que soy Altemio.
REINA
En verdad,
1975
que ya vuestra majestad
se podría reducir
Redondilla
con aquesto, ¿estáis en vos?
De vuestra locura apelo.
ALTEMIO
Es mi padre, ¡vive el cielo!
RISEO
1980
Es mi hijo, ¡vive Dios!
REINA
Redondilla
Vuestra alteza, señor, es
mi esposo.
ALTEMIO
No te replico,
Reina, aunque te certifico…
REINA
Basta ya; acabemos, pues.—
Redondilla
1985
¡Hola! Dale a este villano
(Sale FILIPO.)
un caballo en que se vuelva.
RISEO
(El cielo mi duda absuelva
con su poder soberano.)
REINA
Redondilla
Advierte que el que has tenido
1990
por tu hijo, contra ley,
y por Altemio, es el rey
Antíoco, mi marido.
REINA
Vete, pues; que el tiempo es largo.
1995
Sólo el secreto te encargo
de lo que aquí se ha tratado.
(Vanse RISEO, FILIPO y la REINA, y sale ALBERTO.)
ALBERTO
Quintilla
Solo, señor, te quisiera.
ALTEMIO
¡Oh, Alberto! Solo me tienes.
¿Qué pensamiento te altera?
2000
¿Qué traes?, responde. ¿A qué vienes?
¿Qué miedo es éste o quimera?
ALBERTO
Quintilla
No es mucho que quien habita,
digo, el que anda entre señores,
la cera y agua bendita
2005
traiga sus mesmas colores
en medio del rostro escrita.
ALBERTO
(Estoy turbado;
porque asombra con los ojos
la lengua mar sosegado,
2010
y soplando en mis enojos
la ha movido y alterado.)
Quintilla
Vi lo que ver no quisiera:
mi muerte y desasosiego.
¡Pluguiera al cielo, pluguiera,
2015
o que entonces fuera ciego
o que agora enmudeciera!
Quintilla
El Príncipe, señor, ama
a una dama en tu palacio:
que una letra hay de ama a dama.
ALBERTO
En sus brazos y en su cama.
ALTEMIO
Quintilla
¿En sus brazos? Y ¿quién es
la dama?
ALBERTO
Leonora, pues;
2025
que, aunque noble y de gran casta,
es, Rey, mujer… ya lo ves.
(Vase.)
ALTEMIO
2030
¿Quién en ser Rey me metió?
¿No estaba mejor en mí?
Quintilla
¡Qué de veces invidié
la potestad con que lidio,
a cuyo trono llegué;
2035
y qué de veces invidio
la pobreza que dejé!
Quintilla
Pero, estoy tan levantado
de pensamientos y bríos
que temo mudar de estado,
2040
que, si me vuelvo a los míos,
mal gobernaré el arado.
Quintilla
Este miedo, este temor
me hacen torcer la ley,
porque un pastor con valor
2045
y pensamientos de rey
ni será rey ni pastor.
(Sale el DUQUE y el MARQUÉS por otra parte.)
MARQUÉS
O yo. (Hablando al oído
está.)
DUQUE
Es patente
2050
crueldad.
ALTEMIO
Quintilla
consejos, sino lealtad.
Y el vasallo que la tiene
no ha de tener voluntad
contra lo que el Rey ordene,
2055
con justicia o [con] crueldad.
DUQUE
Quintilla
Muy grande hazaña me encargas.
ALTEMIO
Por eso sois, Duque, grande,
si son muy grandes las cargas.
DUQUE
Vuestra alteza no me mande.
ALTEMIO
2060
Dejemos arengas largas.
DUQUE
Quintilla
En efecto, ¿he de prendelle?
ALTEMIO
Y en la torre de la Luna
con guardas, Duque, ponelle:
no temás, que mi fortuna
2065
va con vos y ha de vencelle.—
(Vase el DUQUE.)
Quintilla
ALTEMIO
¿Cómo va?
¿Qué se dice por ahí
de mí?
MARQUÉS
Lo que por acá.
¿Qué se ha de decir de ti?
2070
Que en ti el reino honrado está.
Quintilla
¿Qué se ha de decir de un hombre
perdóname, que era ayer
niebla oscura de su nombre,
y hoy, como el sol, le da el ser
2075
hecho que es razón que asombre?
ALTEMIO
Quintilla
Si el reino me conociera,
yo sé que no se espantara
por mucho que hacer me viera,
cuando a Trajano imitara
2080
y a Nerón aborreciera.—
(Entra el DUQUE.)
Quintilla
ALTEMIO
No tenéis, Duque, razón.
¿Qué importa, si está culpado?
2085
Fue el delito traición.
Quintilla
ALTEMIO
Estoilo. ¡Gallarda
necedad para hombre fiel!
DUQUE
Está el ángel de su guarda,
2090
señor, en su guarda de él.
DUQUE
Dentro
de su cuadra está; lugar
do se asegura por centro,
y ansí, temiendo este azar,
2095
procuré huir del encuentro.
ALTEMIO
Quintilla
¡Oh, qué gracioso que estáis!
¿No basta deciros yo,
Duque; no basta que vais,
esté con la Reina o no,
2100
que vais y que le prendáis?
DUQUE
En tu esposa bella,
la Reina, y de cualquier arte,
señor, que la enoje a ella
2105
te viene a ti a caber parte.
ALTEMIO
Quintilla
Si yo de vos no me agravio,
muy mal os podrá ofender,
Duque, con la lengua o labio.
DUQUE
Puede mucho una mujer
2110
con el marido más sabio.
ALTEMIO
Quintilla
¡Oh, qué cansada contienda!
Acabad; id vos, Marqués:
oféndase quien se ofenda,
y prendelde.
MARQUÉS
2115
¿A quién me mandáis que prenda?
ALTEMIO
Esos son gentiles modos
de preguntarme.
DUQUE
2120
(De cólera va temblando.)
(Vanse. Salga la REINA y PRÍNCIPE.)
REINA
Quintilla
¿Subís, Príncipe, a caballo
esta tarde?
PRÍNCIPE
En aquel picazo a bandas,
2125
que es en quien mejor me hallo.
REINA
Quintilla
Parece que andáis de leva.
PRÍNCIPE
Es Amor mar, y en el mar
no es, señora, cosa nueva.
PRÍNCIPE
2130
Ya el Amor tras sí me lleva;
Quintilla
ya sé velar de que el viento
bese a mi dama los pies;
ya sé hacer un aspaviento,
ya sé acuchillar a tres
2135
y no huir la cara a ciento.
Quintilla
Ya sé dudar y temer;
reír, estando muriendo,
adorar y aborrecer:
que se aprenden en naciendo
2140
lecciones de bien querer.
PRÍNCIPE
De eso huyo.
Eso no lo diré yo,
que cuyo soy me mandó
2145
que no diga que soy suyo.
(Sale ALTEMIO y los GRANDES.)
REINA
Quintilla
¿Al Príncipe, y yo delante?
ALTEMIO
Vuestra alteza se reporte.
REINA
Aunque más importe
2155
no ha de pasar adelante.
ALTEMIO
Quintilla
Dalde, Príncipe, la espada
al Duque.
REINA
Eso, Príncipe, me agrada.
PRÍNCIPE
¿Quién lo duda?
2160
Eso, véisla aquí envainada.
ALTEMIO
Quintilla
Llevalde, ¡hola!, a la prisión.
PRÍNCIPE
(Sin duda el Rey ha sabido
el yerro de mi afición.)
REINA
(Ya la paciencia he perdido.)
2165
Escúchame una razón.
(Aparte los dos.)
Quintilla
(¿Cómo, villano? ¿Qué es esto?
Pues ¿conmigo?)
REINA
(¿Conmigo tan descompuesto?
¿Estás, hombre, en tu juicio?)
ALTEMIO
2170
(Harto es en aqueste puesto
Quintilla
REINA
(Hazle volver
las armas, o ¡vive Dios!…)
REINA
(¿Cómo no? ¿Conmigo vos?)
ALTEMIO
Quintilla
(Cánsaste, señora, en vano.)
REINA
(De tu locura me espanto.
¿Sabes que eres un villano?)
ALTEMIO
(Sé que soy Rey entre tanto
2180
que tenga el cetro en la mano.)
REINA
Quintilla
(Diréle al reino quién eres.)
ALTEMIO
(Yo, Reina, se lo diré.
No te aflijas ni te alteres.)—
Amigos…
ALTEMIO
¿Qué?
2185
Lo que tú, Reina, quisieres.
REINA
Quintilla
Yo, amigos, no digo nada.
REINA
(Haz lo que te digo;
vuélvele, Altemio, la espada.)
ALTEMIO
2190
(Eres mujer, y enojada.)
ALTEMIO
Es verdad; yo, amigos, soy…
REINA
¿No sois el Rey? Hablad, pues.
DUQUE
2195
(¿Qué decís de esto, Marqués?)
ALTEMIO
(El mismo que vos ¡por Dios!;
claro se deja inferir.)
REINA
(Yo iba a decir que vos…)
ALTEMIO
2200
(Yo también; no hay que argüír.)
REINA
Quintilla
(Que no temas ¡brava flema!
que dé tu nombre a entender.)
ALTEMIO
(Por dar aliento a tu tema
no lo temes tú, mujer,
2205
y ¿quieres que yo lo tema?)
REINA
Quintilla
(Mira que me das disgusto.)
ALTEMIO
(Ya lo veo. ¿Quién lo ignora?)
PRÍNCIPE
No le repliques, señora:
2210
haga mi padre su gusto.
REINA
Quintilla
(Al fin, villano sin fe.)
ALTEMIO
¿Qué aguardáis? Llevalde.
(Llévenle.)
REINA
Ahora bien; prendelde vos,
2215
que yo, Rey, le soltaré.
REINA
Vos me lo pagaréis,
que estáis muy entronizado
con la majestad.
ALTEMIO
¿Podéis
más de quitarme el estado?
2220
Gran merced, Reina, me haréis.
Quintilla
Yo he de hacer lo que los reyes,
pues lo soy, deben hacer
en ejecutar las leyes,
o me tengo de volver
2225
a regir cabras y bueyes.
REINA
Quintilla
Como no es tu hijo, Altemio,
le tratas de esa manera.
ALTEMIO
¡Pluguiera al cielo, pluguiera
que lo fuera, porque el premio
2230
y la hazaña mayor fuera!
(Sale AURELIO.)
AURELIO
Quintilla
Ceilán, el embajador
de Egipto, del gran Soldán,
que a dar asiento, señor,
viene a las paces que están
2235
tratadas en tu favor,
Quintilla
pide para entrar licencia,
si acaso gustas de oílle.
AURELIO
Ya está en tu presencia,
(Entra CEILÁN y ALÍ, moros.)
[si] aquí quieres recibille.
ALTEMIO
2240
Aquí quiero hacer audiencia.
CEILÁN
Quintilla
Mahoma, señor, te guarde.
CEILÁN
No sé si he venido tarde.
REINA
(Advierte que mi marido,
2245
el Rey, más que de cobarde,
Quintilla
de necesidad forzado,
le había pedido paces,
que se las había otorgado.
Mira, Altemio, lo que haces.)
ALTEMIO
2250
(Ya estoy de todo informado.)
REINA
Quintilla
(Mira que has de conceder
en todas las condiciones
que te quisiere poner.)
ALTEMIO
(No me canséis con razones,
2255
que ya sé lo que he de hacer
Quintilla
ALTEMIO
¿Aquésas? Pues empecemos.
Háznoslas, pues, manifiestas.
Lee presto.
ALBERTO
Mas ¿qué habemos,
2260
Filipo, de tener fiestas?
(Lee AURELIO.)
“Paces asentadas entre sus majestades el Soldán de Egipto, Osmán Zelín y Antíoco,
rey de Asiria. Primeramente que todas las veces que el gran Soldán saliere a alguna
ocasión de guerra y le hubiere menester, sea obligado a servirle con cuatro mil soldados
pagados por el tiempo de la guerra. Ítem, que le ha de dar en cada un año 3000 marcos
de plata en feudo y tributo, cincuenta yeguas, veinte falcones y ducientas varas de
grana de Epiro para hacerle de vestir al gran Soldán. Ítem, todas las veces que fuere
llamado a Cortes ha de ser obligado ir a asistir personalmente en ellas. Ítem, le
ha de dar cada un año cien infantes de edad de tres años por baptizar para su guarda.
Ítem, treinta doncellas para su servicio y regalo de su persona. Ítem…”
ALTEMIO
Quintilla
Basta ya, no leas más.
Muestra acá, las firmaré;
acaba.
DUQUE
(¡Vive el cielo, que pensé
2265
que no lo hiciera jamás!)
CONDE
Quintilla
En casos tan importantes,
¿qué cuerdo no receló?
MARQUÉS
(Juzgaba por lo de antes.)
ALTEMIO
De este modo firmo yo
(Rompe el papel.)
2270
disparates semejantes.
ALTEMIO
Lo que habéis visto.
Vuelvo por vuestro derecho;
defiendo la ley de Cristo,
y, con valor en mi pecho,
2275
el vano temor conquisto.
CEILÁN
Quintilla
¿Estás loco? ¿Qué te toma?
CEILÁN
¿Qué furia es ésta, Mahoma?
¿Qué Alcides fuerte y valiente,
2280
o que Cipión en Roma?
ALTEMIO
Quintilla
¿Yo, yo cuatro mil soldados
al Soldán, dentro en su tierra
para aumentar sus Estados,
para sustentar su guerra,
2285
de mis tesoros pagados?
Quintilla
¿Yo tres mil marcos de plata,
veinte falcones, cincuenta
yeguas, que el viento retrata,
y yo, de grana, que afrenta
2290
a la más fina escarlata
Quintilla
tantas varas? ¿Yo asistir,
siendo Rey, como vasallo
(no sé lo que me decir)
a Cortes? De enojo callo.
2295
¿Esto se puede sufrir?
Quintilla
¿Yo, yo cien infantes tiernos
que dentro del vientre están
maldiciendo mis gobiernos,
he de darle yo al Soldán
2300
para poblar los Infiernos?
DUQUE
Quintilla
(¿Adónde, desde el Ausonio
hasta el helado Calixto,
dio el valor tal testimonio?)
ALTEMIO
¿Yo treinta esposas de Cristo
2305
para esclavas del Demonio?
Quintilla
ALTEMIO
Muestra, Aurelio, esos pedazos,
que tengo de hacerlos más.
CEILÁN
Detén, cristiano, los brazos,
2310
mira que me enojarás.
ALTEMIO
Quintilla
Enójate; podrá ser
que haga de ti otros tantos.
(Acomete a él y tiénenle.)
CEILÁN
(¿Qué es aquesto, cielos santos?
2315
¿Este, acaso, es el de ayer?
Quintilla
¡Por Mahoma, que le temo!)
¿Quién te ha dado esa osadía?
De tu locura blasfemo.
CEILÁN
2320
Pasado has de extremo a extremo.
Quintilla
(¡Gran temor en mí se encierra!)
En fin, ¿en qué te resuelves?
ALTEMIO
¿Cómo en qué? En hacerle guerra;
y agradéceme que vuelves,
2325
moro, con vida a tu tierra.
DUQUE
Quintilla
Advierte que tienes puesta
tu palabra.
ALTEMIO
Mi palabra
di que solamente es ésta.
ALTEMIO
Nadie me hable palabra.—
2330
Y esto te doy por respuesta.
MARQUÉS
Quintilla
¿Sabes, señor, lo que puede
el gran Soldán?
ALTEMIO
¿Sabéis vos
que Dios en poder le excede?
MARQUÉS
Mucho puede, señor, Dios.
ALTEMIO
2335
Pues por Dios el triunfo quede.
(Vase.)
MARQUÉS
¡Fuera estoy, Duque, de mí!
REINA
¿Vióse condición más fiera?
CEILÁN
¿Qué cristiano es éste, Alí?
ALÍ
2340
Otro, Ceilán, de quien era.
(Vanse siguiéndole. Salga ALTEMIO leyendo un memorial; tras él AURELIO y TEODORA,
viuda.)
“Teodora, viuda del capitán Tiberio, dice que vuestra alteza le tiene prometidos seis
mil ducados para poner en estado a su hija, a quien vuestra alteza, como señor absoluto,
entrando una noche en su casa, violentamente gozó. Tiénela concertado de casar con
un hombre principal: suplica a vuestra alteza la favorezca, no por satisfación, sino
limosna.”
TEODORA
Yo soy
Teodora la desojada.
ALTEMIO
Reportaos, mujer honrada;
no lloréis; baste por hoy
Redondilla
2345
el llanto que en vos se esfuerza.
No lloréis; basta. ¿Yo entré
en vuestra casa y forcé
a vuestra hija por fuerza?
AURELIO
Redondilla
(Pues ¿no te acuerdas que entraste,
2350
¡tan presto, Rey, se te pasa
de la memoria!, en su casa
una noche y la gozaste?)
ALTEMIO
Redondilla
(Tienes, Aurelio, razón.)
Ya me acuerdo, perdonad;
2355
decís muy bien, es verdad.
(¿Hay más brava confusión?
Redondilla
¡Que lo que Antíoco hizo
he de venir yo a pagar!
Cosa dura es de llevar.
2360
¡Por dios, que me martirizo!
Redondilla
¿Que lo que no imaginé
tengo de haber emprendido,
y que he de haber malo sido
porque Antíoco lo fue?)
Redondilla
2365
Haz, Aurelio, que le den
a esta mujer, al momento,
para dote y casamiento,
diez mil ducados.
AURELIO
2370
¿Diez mil ducados la das?
Seis le manda éste no más.
ALTEMIO
¿Hay más notables engaños?
AURELIO
Redondilla
Tanto tiene de poder,
señor, la piedad contigo.
ALTEMIO
2375
Vale mucho, Aurelio amigo,
la honra de una mujer.
Redondilla
Dale veinte mil ducados
ya que diez mil te parecen
mucho.
TEODORA
No en balde encarecen
2380
tus pensamientos honrados.
(Vanse, y entra ARCANO, soldado.)
ARCANO
Redondilla
¡Vive Dios, que he de llegar,
suceda lo que suceda;
detén, Fortuna, tu rueda,
y se lo tengo de dar!
Redondilla
2385
Su alteza ha de ser servido
de pasar, por otro tal,
por aqueste memorial
los ojos: aquesto pido.
(Lee ALTEMIO el memorial.)
“Arcano, soldado en las guerras que vuestra alteza con el gran Soldán ha tenido,
dice que él pasó a Italia y allí dio muerte al capitán Teodoredo, que Aurelio, vuestro
secretario, le dio, con su firma, en que le mandaba que lo hiciera, ofreciéndole por
ello dos mil ducados de renta. Aquí está en la corte [ha] algunos días importunando
al Secretario le despache [y] no lo hace. A vuestra alteza suplica se le haga hacerlo,
y en ello la merced ofrecida, que será particular.”
(Entra AURELIO.)
ALTEMIO
2390
¿Conoces aqueste hombre?
AURELIO
Arcano; un grande soldado.
Redondilla
AURELIO
Este es a quien invitaste,
2395
ciego, porque ciego erraste…
ALTEMIO
Deja, Aurelio, aquese estilo.
AURELIO
Redondilla
A matar a Teodoredo
por gozar de su mujer.
ALTEMIO
(Por la corona obtener
2400
lindas máquinas heredo.)
Redondilla
Yo ya me quiero acordar.
Grave mal; infame hecho.
¡Alto! Yo he de haberlo hecho,
por demás es porfiar.
Redondilla
2405
¿Con resolución le dejas
muerto?
ARCANO
Ya está, Rey, cenando
con Jesucristo, y formando
de mí una sarta de quejas.
ALTEMIO
Redondilla
Yo te premiaré, que es justo,
2410
como mereces.
ARCANO
Tus pies
pido, señor, que me des.
ALTEMIO
Redondilla
(Hazle, Aurelio, de secreto,
dar a este aleve garrote.)
ALTEMIO
(No te alborote.
Camina y ponlo en efeto.)
ARCANO
Sí haré.
¿Vamos despachados?
AURELIO
2420
Yo, amigo, os despacharé.
(Vanse, y entra ALBERTO.)
ALBERTO
Redondilla
Ya, señor, el capellán
te espera.
ALTEMIO
¿Quién le da prisa?
Decilde que diga misa,
que voy a oírla a San Juan.
ALBERTO
Redondilla
2425
Temo que no ha de dejarte
el Obispo entrar.
ALTEMIO
¿Estoy
descomulgado, o no soy
cristiano?
ALBERTO
Anatematizado
por los diezmos que quitado
a las iglesias les has.
ALTEMIO
Redondilla
¿Yo el diezmo, tan justamente
debido a la Iglesia y Dios?
2435
(Muy bien sabéis, Señor, Vos,
que de esto estoy inocente,
Redondilla
y que no lo había sabido,
pues si antes lo supiera,
nunca vuestra Iglesia hubiera
2440
necesidad padecido.
Redondilla
No Antíoco, Altemio soy.)
ALBERTO
Sosiega el pecho alterado.
ALTEMIO
¿Yo, Alberto, descomulgado?
Temblando de miedo estoy;
Redondilla
2445
que la descomunión justa
o injusta se ha de temer.
¿Cuánto, Alberto, puede haber
(¡Fiero intento! ¡Hazaña injusta!)
Redondilla
ALBERTO
Gran suma ha sido.
Ochocientos mil.
ALTEMIO
Redondilla
insultos hizo este hombre!
¿Pudo un bárbaro gentil
2455
hacerlo?) ¡Ochocientos mil!
ALBERTO
Tantos serán, no te asombre.
ALTEMIO
Redondilla
¡Ochocientos mil ducados!
Ve, Alberto, que aquí te espero,
y dile a mi tesorero
2460
que se los vuelva doblados.
Redondilla
Y haz luego dar un pregón
en el que los diezmos paguen
a Dios cuantos le diezmaren,
que esta sola es mi intención.
(Vase ALBERTO y entra FILIPO.)
FILIPO
Redondilla
2465
Ya el gran Soldán
posa el margen de tu tierra
pregonando fuego y guerra.
(Tocan al arma dentro.)
(Salen los GRANDES.)
DUQUE
Redondilla
¿Qué piensas, señor, hacer,
2470
que el gran Soldán marcha aprisa
con un dragón por divisa
y con todo su poder?
ALTEMIO
Redondilla
¿Cómo qué? Salir y dalle,
con mi campo, la batalla
2475
a esa pérfida canalla;
vencelle y desbaratalle.
DUQUE
Redondilla
¿Cómo, pues que no hay soldado
vista tu temeridad,
que ampare a tu majestad?
ALTEMIO
2480
No os dé, Duque, eso cuidado.
Redondilla
DUQUE
Dicen, señor,
que basta que te defiendan
en su tierra, sin que emprendan
hechos y hazañas de error;
Redondilla
2485
y que cada uno hará,
si el enemigo viniere,
con ellos lo que pudiere,
y el cerco sustentará
Redondilla
de su patria hasta morir,
2490
aunque sea más cruel;
pero que salir a él,
ninguno piensa salir.
ALTEMIO
Redondilla
Id, Marqués, a la prisión
donde está, y traedme aquí
2495
al Príncipe.
(Vase y entra la REINA.)
REINA
Redondilla
Señor, ¿qué rebato ha sido
aquéste?
REINA
Pues ¿qué hemos de hacer agora?
ALTEMIO
2500
Dios nos le dará vencido.
(MARQUÉS y PRÍNCIPE.)
ALTEMIO
Levantaos,
levantaos y escuchadme.
Redondilla
2505
Yo estoy resuelto a salir
a buscar el enemigo
y a embestirle, si él conmigo
no se atreviere a embestir.
Redondilla
¿Tendréis, Príncipe, valor
2510
para salir a morir?
PRÍNCIPE
Siempre el morir es vivir
en defensa del honor.
Redondilla
¿Si tendré valor me dices?
ALTEMIO
¡Alto, pues! Dadme esa mano.
REINA
2515
(¡Que diese el cielo a un villano
tan levantados matices!
Redondilla
Ya no sé lo que me diga.)
ALTEMIO
¡Asirios, vuestro Rey soy;
a la guerra a morir voy;
2520
el que quisiera me siga!
(Vase.)
PRÍNCIPE
Redondilla
Vuestro señor natural
y Príncipe soy por ley,
a morir voy con el Rey:
sígame quien es leal.
(Vase.)
DUQUE
Redondilla
2525
¿De qué pasado o presente
se cuenta hazaña tan grande?
CONDE
Aguarda, nuevo Alejandro.
(Vase.)
ROBERTO
Aguarda, Ulises prudente.
(Vase.)
(Vase.)
DUQUE
Espera,
2530
aguarda, Ciro dichoso.
(Vase. Entra JULIA.)
REINA
Amor, Altemio es mi esposo.
Tremola, Amor, tu bandera,
Redondilla
que mejor es, caso llano,
un villano, si es de ley,
2535
con pensamientos de rey,
que un rey con los de villano.
JULIA
Redondilla
No ha quedado hombre en la corte
que viendo a su Rey partir,
y a su Príncipe, a morir,
2540
se sosiegue o se reporte.
Redondilla
Todas las gentes que había
en la ciudad se han llevado
tras sí; ni un hombre ha quedado.
JULIA
Redondilla
2545
ni uno solo, no te asombres.
Sal fuera, si verlo quieres.
REINA
Pues ¿qué hacemos las mujeres?
Muramos donde los hombres.
(Vanse, y sale ALTEMIO con su ejército.)
ALTEMIO
Romance (tirada)
En obligación estoy
2550
a la gente de mi reino.
DUQUE
No ha quedado hombre en Asiria,
desde el joven blando y tierno
hasta el anciano que apenas
puede caminar de viejo,
2555
que no siga tu estandarte
y no se [proclame] un Héctor.
ALTEMIO
Más soldados que pensé,
duque Federico, tengo.
DUQUE
Pues aún no han venido todos
2560
los que han de venir. Yo apuesto,
si esperas cuatro o seis días,
que han de cubrir este suelo.
(Suena rumor.)
ALTEMIO
¿Qué es eso? ¡Hola! ¡La Reina!
FILIPO
La Reina, señor, que, viendo
2565
tu gran determinación,
por igualarte en los hechos,
convocando a las mujeres,
también te vienen siguiendo.
(Sale la REINA y algunas mujeres.)
ALTEMIO
2570
Dadme esos brazos. ¿Qué es esto?
REINA
Lo que ya sabéis, señor.
Hasta en morir pareceros.
(Ruido dentro.)
ALTEMIO
¿Quién es causa en mi reinado
de aqueste desasosiego?
CONDE
2575
Una infinidad de aves
que van de un águila huyendo.
ALTEMIO
¿Qué tantas son todas juntas?
ALTEMIO
2580
Pues si [a] un águila, soldados,
van los pájaros huyendo,
prodigio es con que nos muestra
el cielo feliz suceso.
¡Al arma, que la victoria
2585
nos pronostica este agüero!
No quede ninguno a vida.
¡Al arma, san Jorge!
ALTEMIO
¡A ellos, asirios nobles!
(Dase la batalla dentro, y luego salga ALTEMIO tras algunos moros.)
¡A ellos, que van huyendo!
2590
No mato más con la espada;
un tronco es de más provecho.—
Aguardad, moros cobardes,
que agora a matar comienzo.
(Arranca un tronco de un árbol.)
REINA
2595
A Dios y a vos, señor, luego.
ALTEMIO
Veisla aquí de amigo vuestro.
(TODOS: “¡Victoria!”, y salgan los cristianos triunfando.)
REINA
Advertid que sois mi esposo.
ALTEMIO
Yo soy el que gano en ello
2600
tanta merced; mirad bien,
señora, que soy Altemio.
REINA
Muy bien sé que Altemio sois
pero [a] Altemio es [a] quien quiero.
ROBERTO
2605
Agora que estás en tiempo
de hacer mercedes, pues Dios
tan grandes te las ha hecho,
te las quiero yo pedir.
ALTEMIO
Pedid, que yo las concedo.
ROBERTO
2610
A Julia, señor, te pido
que me des por mujer.
ALTEMIO
Eso
estriba en su voluntad.
¿Qué decís, vos Julia, a esto?
JULIA
Que Roberto es mi marido.
ALTEMIO
Aquestos, señores, son
parte de los grandes hechos
de Altemio, que vino a ser
Rey por semejanza, siendo
2620
un humilde labrador.
Los demás de sus sucesos
no se refieren aquí,
por no dar luego el tiempo.
Perdonen vuestras mercedes
2625
y admitan nuestro deseo,
que en todo ha sido, señores,
de darles gusto y contento.