0778
Yo soy, famoso Ramírez,
0779
hijo del rey don Alonso,
0780
de aqueste nombre el Onceno
0781
de los castellanos godos.
0782
No fue, pues lo sabe el mundo,
0783
legítimo el matrimonio
0784
de doña Leonor, mi madre;
0785
mas no por eso antepongo
0786
la de don Pedro a la mía,
0787
cuyo apellido famoso
0788
fue de los buenos Guzmanes,
0789
y ella por sí buena en todo.
0790
Hubo en ella a don Fadrique,
0791
hoy Maestre generoso
0792
de Santiago, cuyos hechos
0793
se extienden de polo a polo.
0794
Hubo también a don Tello,
0795
señor de Aguilar, y a otros,
0796
que han parecido muy bien
0797
a su padre, invicto heroico.
0798
Murió en Gibraltar de peste;
0799
reinó don Pedro, que solo
0800
era justo que reinase;
0801
yo lo obedezco y conozco.
0802
Llevamos al muerto Rey
0803
en triste escuadrón lloroso
0804
para enterrarle en Sevilla,
0805
como a sus hijos, nosotros.
0806
Entró en Medina-Sidonia
0807
mi madre, y los envidiosos
0808
de que el Rey se la había dado
0809
con las villas del contorno,
0810
trataron de que se alzaba,
0811
con el favor poderosos
0812
de sus hijos y parientes,
0813
en daño del Rey notorio.
0814
Concertaron de prendernos;
0815
mas, poniéndolos en cobro,
0816
yo, a lo menos, a la envidia
0817
di con la capa en los ojos.
0818
Repartieron los oficios:
0819
alférez del Rey famoso
0820
fue don Juan Núñez de Lara,
0821
que lleva el estoque al hombro;
0822
Pero Suárez de Toledo
0823
fue camarero, aunque poco,
0824
y el gran don Pedro de Castro
0825
fue su mayor mayordomo;
0826
tuvo el adelantamiento
0827
de Castilla, oficio honroso,
0828
Garcilaso de la Vega,
0829
buen soldado y hombre docto;
0830
la copa, Alfonso Fernández
0831
Coronel... En fin, a todos
0832
premiaron y solamente
0833
nos quitaron a nosotros.
0834
Lo que ha dicho el Rey no digo,
0835
dígalo el reino quejoso,
0836
que ya me llama su Rey;
0837
sabe el cielo que lo estorbo.
0838
Pero ahora que a mi madre,
0839
que con lágrimas la nombro,
0840
no solo prende en Sevilla
0841
con temerario alboroto,
0842
pero a un escudero vil
0843
llamado Olmedo, o Reinoso,
0844
manda que le pase el pecho,
0845
de furia me vuelvo loco.
0846
Cayó mi madre, Arellano,
0847
que el día antes este rostro
0848
me bañó de tierno llanto,
0849
diciendo entre mil sollozos:
0850
“Adiós, hijo, que no pienso
0851
que más te verán mis ojos.”
0852
Cayó, en fin, sobre el estrado,
0853
a quien un lebrel piadoso
0854
guardó la sangre aquel día.
0855
¡Ah, cielos! ¿Cómo no rompo
0856
vuestras puertas con suspiros,
0857
flechas que del alma arrojo?
0858
Dejole, según me han dicho,
0859
todo el puñal alevoso
0860
metido en el blanco pecho.
0861
¡Ved qué sangrientos despojos!
0862
Esto a sus hijos, Ramírez,
0863
y otras razones a otros,
0864
han movido a lo que sabes;
0865
yo con razón me provoco.
0866
A Francia voy por saber
0867
que Eduardo, ilustre mozo,
0868
príncipe de Ingalaterra,
0869
viene en favor de este monstruo.
0870
Si tú caballero fuiste,
0871
sabio, invicto, victorioso,
0872
para la ocasión me ayuda,
0873
pues ni eres de un rey ni otro.
0874
Tendré mi empresa por fácil;
0875
y si la corona de oro
0876
Castilla pone en mi frente,
0877
y el cetro en la mano tomo,
0878
yo te daré parte en ella,
0879
y ella y yo seremos poco
0880
para pagarte, Arellano,
0881
en cuyas manos me pongo.