Félix Lope de Vega y Carpio

EL PRÍNCIPE DESPEÑADO




Texto utilizado para esta edición digital:
Menéndez Pelayo, Marcelino (ed.), “Obras de Lope de Vega”, Madrid, Atlas (BAE, CXCVII), 1966, pp. 299-353.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Durá Celma, Rosa (Artelope)

LOS QUE HABLAN

DON REMÓN
MENDO ÍÑIGUEZ
ARISTA
FORTUNIO
DON MARTÍN
ÁLVARO LAÍN
FERNÁN, caballero navarro
PERALTA, caballero navarro
DOÑA ELVIRA, reina
DON SANCHO, rey de Navarra
DANTEO
FILENO
BRISENO, villano viejo
ELISA, villana, [hija de Briseno]
LA GUARDA O PORTERA
DOÑA BLANCA, mujer de don Martín
[CRIADOS]
[VILLANOS]
FIDENO, escudero
[CELIO]
FABIO

La edición empleada divide en actos el elenco, de manera que la cabecera original dice: “Los que hablan en el primer acto”, etc.

Álvaro Laín aparece en su doble nominación en el texto.


Acto I

Dentro voces de dos bandos sobre elección de rey entre dos hermanos, DON MARTÍN y DON REMÓN.

Martín
Quintilla
Sancho es Rey.

Remón
No lo ha de ser
Sancho, aunque se ensanche Sancho.

Martín
¿Por qué quieres deshacer
a Sancho?

Remón
Porque es tan ancho,
5
que ha de estrechar mi poder.

Salgan DON REMÓN por una parte, y MENDO ÍÑIGUEZ, ARISTA y FORTUNIO, y por otra, DON MARTÍN, ÁLVARO LAÍN y FERNÁN PERALTA.

Martín
Quintilla
Conde, ¿tú sacas la espada
para mí?

Remón
No la desnudo
para ti; veo alterada
a Navarra, y vivir dudo
10
si la tuviera envainada.
Quintilla
La espada que ves aquí,
solo previene mi ofensa,
que como estáis contra mí,
más es para mi defensa
15
que para ofenderte a ti.
Quintilla
Si desnudarla me agrada,
es cosa en razón fundada
que donde tan sin ayuda
está la verdad desnuda,
20
no esté vestida la espada.

Martín
Quintilla
Tu hermano soy, don Remón.

Remón
Mi hermano eres, don Martín,
pero en aquesta ocasión
hace nuestra sangre fin
25
y comienza la razón.
Quintilla
No es mi hermano el que no mira
la razón.

Martín
Hablas con ira.

Remón
Antes hablo con piedad.

Martín
¿Qué defiendes?

Remón
La verdad.

Martín
30
Luego ¿yo trato mentira?

Remón
Quintilla
No digo tal, mas habiendo
muerto, cual veis, nuestro Rey,
de que no goce me ofendo
el reino por justa ley
35
quien le hereda.

Martín
Eso no entiendo,
Quintilla
porque Sancho es el pariente
más cercano a quien le toca.

Remón
Tú hablas por accidente,
porque no dice la boca
40
lo mismo que el alma siente.
Quintilla
¿Cuál pariente más cercano
al Rey, que su hijo?

Martín
Es llano,
cuando el Rey hijo tuviera.

Arista
Luego ¿no...

Álvaro
Si yo le viera,
45
pusiera el cetro en su mano.
Quintilla
¿Dónde está? Mostralde, a ver.

Arista
En el vientre de su madre.

Fernán
Mil linces son menester.

Martín
No lo declaró su padre,
50
y así no ha de suceder.

Remón
Quintilla
El padre no lo sabía;
después se sintió la Reina
preñada, y desde aquel día,
aunque no ha nacido, reina
55
en la fe de mi hidalguía.
Quintilla
Y si ponerse pudiera
duda en tan alta señora,
luego el engaño se viera,
pues mirando el punto y hora,
60
el tiempo se conociera.
Quintilla
¿Cómo se puede dudar
cosa tan llana?

Fernán
Esperar
es fuerte cosa.

Martín
¿Por fe
de aquello que no se ve,
65
un reino tengo de dar?

Fortunio
Quintilla
¿Por qué no, si la fe es muerta?

Martín
¿Qué sé yo si podrá ser
esa fe, Fortunio, incierta?
Que es fe en pecho de mujer
70
vivo engaño y verdad muerta.

Remón
Quintilla
Habla, hermano, cuerdamente,
conforme a la calidad
de pecho tan excelente,
y no niegues la verdad
75
que tu mismo pecho siente.
Quintilla
¿Para qué quieres quitar
a un ángel el gran derecho
que tiene para reinar?

Martín
Porque está, si es que está hecho,
80
sin alas para volar.

Remón
Quintilla
Mira, don Martín, que anieblas
los rayos de nuestra cruz
con esas oscuras nieblas.

Martín
Pues ¿cómo es ángel de luz
85
mientras que vive en tinieblas?

Remón
Quintilla
Porque le basta saber
a un hombre, cuando anochece,
que de aquel anochecer
nace otra luz que amanece,
90
que es esta que ha de nacer.

Fernán
Quintilla
Yo lo tuviera por llano,
si de la noche que empieza
saliera ese sol hispano,
la corona en la cabeza
95
y el mismo cetro en la mano.
Quintilla
Sancho es hombre; a Sancho toca,
que nos sabrá gobernar.

Remón
Vil interés os provoca.
Yo no quiero replicar
100
en resolución tan loca.
Quintilla
Reine Sancho, pues queréis,
y vosotros y mi hermano,
por cosa cierta tendréis
que no besaré su mano
105
aunque a Navarra me deis.
Quintilla
Mas mira lo que te advierto,
don Martín, que ha de querer
Dios que este mismo concierto
tanto mal te venga a hacer,
110
que quedes infame o muerto,
Quintilla
porque te ha de castigar
querer a un ángel quitar
de este reino la corona
por darla quizá a persona
115
que no os la sabrá pagar.
Quintilla
Y si no viniere día
en que de esto te arrepientas
con infamia tuya y mía,
dime estas mismas afrentas
120
con esta misma porfía,
Quintilla
que espero que te has de ver
tan pobre y tan abatido,
que vengas a conocer
que mejor hubiera sido
125
dejar este sol nacer.
Quintilla
Voyme a Francia, donde espero
que algún día buscarás
mi amparo.

Martín
Espero primero
que tú a mí me pedirás
130
socorro.

Remón
¡Oh, mal caballero!
Quintilla
Señores, ¿no me seguís?

Arista
Conde, si a Francia partís
y nuestras cosas perdemos,
mirad el yerro que hacemos.

Remón
135
¿Ya en las cosas advertís?
Quintilla
¿Ya el perder os da cuidado
eso que habéis heredado?
Pues yo, aunque fuera a otro polo,
mejor pienso que voy solo
140
que no mal acompañado.

Váyase DON REMÓN.

Fortunio
Quintilla
Perdona el haber tenido
de tu hermano la opinión
y pues la tuya ha vencido,
no digas nuestra intención
145
al rey don Sancho, ofendido,
Quintilla
que todos le obedecemos.

Mendo
Lo que tú quieres, queremos.

Arista
Si está del cielo que sea
Rey, reine, viva y posea
150
el reino que le ofrecemos.

Martín
Quintilla
Si Alteza sale.

DON SANCHO entre.

Sancho
¿Podré
daros mis brazos?

Martín
Ya puedes
darnos a besar el pie.

Sancho
Hareos a todos mercedes;
155
basta que la mano os dé.

Martín
Quintilla
Ya, señor, queda mi hermano
vencido, y a Francia es ido;
ya tienes el reino llano,
ya serás obedecido,
160
ya besaremos tu mano;
Quintilla
toma la silla real,
tan digna de tu persona.

Siéntese. Denle el cetro y la corona.

Sancho
Hoy, vuestra sangre leal
esta justa hazaña abona.
165
[.....................]
Quintilla
Conozco que os debo a vos,
don Martín, después de Dios,
el lugar en que me veo;
y aunque solo le poseo,
170
yo le tendré por los dos.
Quintilla
No me olvidaré en mi vida
de esta justa obligación;
mas con alma agradecida
os daré satisfacción
175
de la lealtad ofrecida,
Quintilla
que, a no ser ya rey, dijera
de la merced que me hacéis.
Y así, será la primera
(para que vos gobernéis
180
de este sol la nueva esfera)
Quintilla
haceros, aunque es menor
el premio que el beneficio,
mi Mayordomo mayor,
porque lo sea en oficio
185
el que lo ha sido en valor.
Quintilla
Enviad por vuestra casa,
que yo os daré en qué viváis.

Martín
Ya de mi servicio pasa
tanta merced. Bien mostráis
190
que sois rey.

Sancho
Si fuere escasa
Quintilla
la mano en que me habéis puesto
el cetro, decid que soy
ingrato.

Martín
Espero que presto
veréis, señor, cómo estoy
195
para serviros dispuesto.
Quintilla
Enviaré por mi mujer,
que nunca ha entrado en la corte,
porque os venga a agradecer
tanta merced.

Mendo
Lo que importe
200
un lisonjero ofrecer,
Quintilla
bien en don Martín se ha visto.

Sancho
Querría hacerme bienquisto.
¿A quién debo, don Martín,
hacer merced?

Martín
A Laín,
205
para cuyo honor desisto
Quintilla
de la merced que me hacéis.

Sancho
No, no; vos la merecéis.

Martín
Señor, haced bien a todos,
que por diferentes modos
210
a todos honra debéis.

Sancho
Quintilla
Hago a Laín, pues es justo,
caballerizo mayor,
y a Arista, que es más robusto,
mi montero y cazador;
215
y de que me sirva gusto
Quintilla
Fortunio, de camarero.
Mendo será secretario,
de cuya lealtad espero
el crédito necesario
220
de tan noble caballero;
Quintilla
mi capitán de la guarda,
Fernán Peralta será.

Fernán
Ya toda Navarra aguarda
verte.

Mendo
Tan alegre está,
225
que duda del bien que tarda.

Arista
Quintilla
Besarémoste la mano,
y saldrás donde te vea
el navarro y castellano.

Martín
¡Plega a Dios que por bien sea,
230
aunque le pese a mi hermano!

Con música, le besen la mano. Entre la reina DOÑA ELVIRA.

Elvira
Romance (tirada)
¡Caballeros bien nacidos,
generosos hijosdalgo,
reliquias de aquellos godos
por el mundo celebrados!
235
¡Valerosos defensores
del nombre de Cristo santo,
victoriosos en mil partes
de ejércitos africanos!
Y por decir mucho en poco,
240
¡oh, caballeros navarros!,
que basta solo este nombre
para nombre eterno daros.
¿Qué consejo contra mí
es este que habéis tomado?
245
¿Qué acuerdo ha sido tan loco?
¿Qué intento tan temerario?
¿Qué interés os ha movido,
siendo, como sois, cristianos,
a quitar el reino al Rey
250
y dar el cetro a don Sancho?
¿Cómo ya le obedecéis?
¿Cómo le besáis la mano?
¿Cómo le llamáis señor?
¿Cómo os llamáis sus vasallos?
255
¿Cómo no veis, caballeros,
vuestro Rey, que está enviando
desde mi vientre a mi lengua
estas palabras que os hablo?
Presente tenéis el Rey,
260
que no se llama engañado
quien tiene joya en su caja
o el ámbar fino en su vaso.
Aunque la noche no os deja
ver este sol eclipsado,
265
basta que sepáis que soy
la mañana que le traigo.
Aquí, de vuestro Rey muerto
tenéis el vivo retrato,
con la cortina del tiempo
270
y el natural velo humano.
Presto se verá nacer
el sol que está en el ocaso;
presto veréis en su oriente
celajes rojos y blancos.
275
No le neguéis la obediencia,
que n mi vientre está jurando
matar a quien se la niega,
que yo lo siento en los saltos.
Paréceme que ya toma
280
la blanca espada en la mano;
ya siento el brazo esgrimir,
que aún tiene fuerza en los brazos.
No está ausente vuestro Rey,
veisle aquí, hidalgos, miraldo,
285
porque, a ser cristal mi pecho,
os estuviera mirando.
Aún no está muerto mi esposo,
que parece que en el parto,
del alma y cuerpo dejó
290
a mi parto su traslado.
Haced cuenta que fue sello
con que los cielos formaron
sus armas en blanda cera
para crédito de un año.
295
Yo soy con mi hijo agora
su testamento cerrado,
hecho con siete testigos,
porque no podáis tachallos.
Mi calidad el primero,
300
por tantos reyes tan claros
de quien desciendo, cual veis,
desde el montañés Pelayo.
Mi honestidad, el segundo;
el tercero, mi honor casto,
305
conocido de vosotros,
y mi encerramiento, el cuarto.
El quinto, mi obligación;
mi amor, el sexto, que es tanto,
que hoy le lloro y pierdo el seso,
310
pudiendo elegir estado.
El séptimo es mi lealtad,
testigo tan abonado,
que os doy a todos licencia
para decir lo contrario.
315
Con estos siete testigos,
el justo tiempo llegado,
podréis, cuando salga, ver
la firma que abona el caso.
Don Sancho, ¿cómo es posible
320
que, siendo testamentario,
te levantes con la hacienda
del menor que está a tu cargo?
Vuelve como propio tío,
vuelve por su propio amparo,
325
y dale justa obediencia,
harás un hecho tan alto,
que las estatuas de Roma,
colosos y simulacros,
se rindan al nombre tuyo,
330
y lo confiese Alejandro.
Hijas podrás tú tener
con quien desde agora caso
mi hijo, y le doy en dote
el reino que le has quitado.
335
¡Ea, valerosa gente,
ea, navarros hidalgos.
Vuestro legítimo Rey
os está dando los brazos!
Besalde la mano luego,
340
y por vuestro Rey juraldo,
que yo me abriré este pecho
para que saque las manos.

Sancho
Redondilla
No prosiga Vuestra Alteza,
que aquí ninguna persona
345
ha de poner la corona
donde no ve la cabeza.
Redondilla
¿En qué leyes y derechos
halló que era dar razón,
un rey de imaginación
350
para vasallos tan hechos?
Redondilla
Aquí ningún hombre duda
en su castidad honesta,
pero dase por respuesta
que el tiempo los montes muda,
Redondilla
355
y que así pudo mudar
su honestidad santa y grande,
pues no hay cosa que no ablande
ni mude de su lugar.
Redondilla
Y cuando fuera muy cierto
360
el pleito que yo tenía
sobre el reino y la acción mía,
tiene gran fuerza el Rey muerto,
Redondilla
que él me dijo que cesase
y que después de su muerte
365
le heredaría, que es fuerte
razón para que heredase,
Redondilla
pues ya fue su voluntad
y conocer mi justicia.

Elvira
Sancho, todo eso es malicia.

Sancho
370
Todo eso, Elvira, es verdad.
Redondilla
Vete con Dios, y no intentes
alborotar a Navarra,
que el castillo, león y barra
y la lis, son mis parientes.
Redondilla
375
Y cuando del reino aquí
no fuera voluntad clara
que yo su cetro heredara,
puedo tomártelo a ti.
Redondilla
¡Gentil cosa que a la puerta
380
esté el moro cada día,
que según cansa y porfía,
la ha de entrar, rota o abierta,
Redondilla
y que quieras defender
tanta canalla enemiga
385
con un niño en la barriga
que llamas sol por nacer!
Redondilla
Nazca y críese a mi amparo,
y en tanto, el pleito se vea
sobre cuál de los dos sea,
390
aunque mi derecho es claro,
Redondilla
que no le quitaré yo
lo que le tocare a él.

Elvira
¡Mísero, inocente Abel,
antes de nacer murió!
Redondilla
395
¡Traidores! ¿A un ángel tierno
que reina en estas entrañas,
con tan infames hazañas
queréis quitar el gobierno?
Redondilla
Bien te entiendo, Sancho fiero,
400
que este es el pleito del lobo,
cuando, por hacer el robo,
enturbia el agua al cordero.
Redondilla
¿Tú no sabes que le toca
el reino? ¿Qué pleito quieres?

Sancho
405
Mucho todas las mujeres
os parecéis en la boca.
Redondilla
Ni importa calificadas
para que, con pesadumbre,
ya con natural costumbre
410
dejéis de ser libertadas.
Redondilla
Rey de entrañas con gobierno,
sol que tú mismo le nieblas,
porque, reinando en tinieblas,
más parece del infierno;
Redondilla
415
si es ángel, váyase al cielo,
que es el reino perdurable,
porque menos que mudable
no tiene corona el suelo.
Redondilla
Y no digas que le enturbio
420
el agua por pleitear,
que solo tu loco hablar
ha hecho el arroyo turbio.
Redondilla
Si retrata tu persona,
yo espero verle tan fiero,
425
que sea el primer cordero
que haya parido leona.
Redondilla
Dar saltos no es con malicia,
pues con él no la ha de haber,
mas solo darte a entender
430
que vas contra mi justicia.
Redondilla
Es tanta, que no conoces
que yo siempre la he tenido,
que un niño que no ha nacido,
sobre ella te da de coces.
Redondilla
435
Quédate con Dios, y piensa
qué estado quieres tomar,
porque yo te he de amparar
y ser de ese ángel defensa,
Redondilla
que de lo que soy y he sido
440
será claro testimonio.

Elvira
Serás el primer demonio
que haya un ángel defendido.
Redondilla
¡Ah, traidor, todas tus trazas
son engaños aparentes;
445
míos son estos parientes
con que mi vida amenazas!
Redondilla
Yo me quejaré a Castilla,
a Francia, a León.

Sancho
Dejalda.

Todos se van tras el REY.

Elvira
Bien haces, vuelve la espalda,
450
que un traidor no es maravilla.
Redondilla
No me espanto yo de ti,
de don Martín sí, que fue
hombre en cuyo pecho y fe
poner mi amparo entendí.
Redondilla
455
¡Ah, traidores! ¿De esta suerte
todos sin hablar os vais?
¿Así una mujer dejáis
en los brazos de la muerte?
Redondilla
Esforzarme mucho es fuerza,
460
no malogre mi esperanza;
la justicia, a la venganza
con el tiempo el pecho esfuerza.
Redondilla
Señor, yo os la dejo a vos,
que soy mujer sola y pobre;
465
haced que este ángel la cobre
porque vivamos los dos.
Redondilla
De mí no tuviera pena,
de él la tengo con razón.
Extrañas desdichas son
470
a las que amor me condena.
Redondilla
Temo que tantos enojos
han de malograr el fruto,
aunque le riega el conduto
de las aguas de mis ojos.
Redondilla
475
¡Ay, esperanzas! ¡Cuán leves
fuisteis en tiempo tan poco!
¡Oh, estados del mundo loco,
mientras más grandes, más breves!

Una guarda del REY.

Guarda
Redondilla
¡Huye, afligida señora,
480
huye de cualquiera suerte,
que están tratando tu muerte
los nobles del reino agora!
Redondilla
¡Huye, que el loco interés
de esta real ambición,
485
ha puesto ya la razón
en las plantas de los pies!
Redondilla
¡Morirás, si te detienes,
o en la cárcel te pondrán!
¡Huye, Reina, pues que van
490
contigo todos tus bienes!
Redondilla
¿Qué tienes tú que dejar,
si llevas al Rey contigo?

Elvira
¿Quieres tú venir conmigo?

Guarda
¿Cómo me puedo quitar
Redondilla
495
de la puerta un punto solo?

Elvira
¿Eres portero?

Guarda
¿Ya olvidas
a Enrique? Guarda esas vidas,
guarda esa luna, ese Apolo,
Redondilla
que en otro tiempo más bueno
500
que el presente, querrá Dios
que goce el mundo a los dos
estando el cielo sereno.

Elvira
Redondilla
Pues ¿dónde me podré ir
tan preñada y de esta suerte?

Guarda
505
Dicen que el miedo en la muerte
da las alas para huir.
Redondilla
Vete por esos jardines
a esos bosques, donde seas
Reina entre pobres aldeas
510
de estos navarros confines,
Redondilla
que dando al tiempo lugar,
cuando vemos que se enoja,
el abril vuelve la hoja
que octubre pudo quitar.

Elvira
Redondilla
515
Toma este anillo, y perdona.

Guarda
Antes tú aquesta cadena,
de mil eslabones llena
de lealtad de mi persona;
Redondilla
yo te buscaré algún día.

Elvira
520
Y yo te diré de mí.

Guarda
¡Dios te guíe!

Elvira
Fío de ti
que callarás.

Guarda
De mí fía,
Redondilla
que bien te puedes fiar.

Elvira
¿Eres hidalgo?

Guarda
Y honrado.

Elvira
525
Hijo, no os hagáis pesado,
que habemos de caminar.

Éntrense, y salgan ELISA y DANTEO, villanos.

Danteo
Redondilla
Elisa, cuya dureza
vence aquestas sierras canas,
como a las demás serranas
530
en el donaire y belleza,
Redondilla
a cuya imagen divina
tal fiereza el cielo ha dado,
que el tronco más arrugado
rinde la robusta encina,
Redondilla
535
donde ya por toda parte
cualquiera de ti se arriedra,
que por el alma de piedra
piensan que eres Anaxarte.
Redondilla
Goces mil años, amén,
540
de tu nuevo desposado,
por quien el pago me has dado,
que él y sus cosas te den.
Redondilla
Y permita el cielo, Elisa,
vean todas estas selvas
545
que en tristes lágrimas vuelvas
del desposorio la risa,
Redondilla
que gozalle con enojos,
dicen que es gran maldición,
que ya de mi perdición
550
tomo venganza en tus ojos.
Redondilla
Y supuesto que deseo
que le aborrezcas, y goces
con las ansias que conoces
de la envidia en que me veo,
Redondilla
555
plega a Dios que salga tal,
si agora no te fastidia,
que a cuantos has dado envidia,
des lástima de tu mal.
Redondilla
Siempre vivas con disgusto,
560
con mala opinión y fama,
ni en la mesa ni en la cama
tengas una hora de gusto.
Redondilla
Todo se os pase en reñir,
no te dé jamás placer,
565
ni regalos a comer,
ni galas para vestir.
Redondilla
Deshónrese de su suegro
y siempre tengan cuestiones;
cubra vuestros corazones
570
triste llanto y luto negro.
Redondilla
Los hijos de otra mujer
traiga a su casa a criar,
y te los haga limpiar,
mecer, cantar y envolver.
Redondilla
575
Todas las tres Pascuas llores
cuando otras cantando están,
y los días de san Juan
cojas lágrimas por flores;
Redondilla
que yo, mudando cuidado,
580
al monte me volveré,
desde donde miraré,
Elisa, el mar que he pasado,
Redondilla
donde, mirando mi daño,
podré con alma contenta
585
la tabla de la tormenta
al templo del desengaño.
Redondilla
Y jurando de no hacer
más memoria de tu nombre,
sufriré, porque soy hombre,
590
y veré que eres mujer.

Elisa
Redondilla
Danteo, a no saber yo
que lo eras, conociera
tu nombre en tu lengua fiera,
que al mayor áspid venció.
Redondilla
595
Y aquí debo conocer
la imperfección de tu nombre,
como si no fuera el hombre
hechura de la mujer.
Redondilla
¿Hay más infamias y nombres?
600
¡Desdichadas las mujeres,
que, en faltando a sus placeres,
somos infamia en los hombres!
Redondilla
Resuélvome, habiendo oído
tu maldición a mis bodas,
605
en que las merezco todas
solo en haberte querido,
Redondilla
que pues ninguno le iguala,
es bien, por delito igual,
que lo pague en tanto mal
610
quien quiso cosa tan mala.
Redondilla
Mas llegando a disculparme,
no por ti, sino por mí,
donde la ocasión no di,
¿de qué puedes infamarme?
Redondilla
615
¿Tengo yo padres o no?
¿Fue fuerza o fue voluntad?
¿Cúya fue mi voluntad
sino de quien me la dio?
Redondilla
En su porfía terrible
620
y el casamiento forzado,
solo el cuerpo me han casado,
que el alma fuera imposible.
Redondilla
Vuelva en ti, y la envidia suya
no te tenga tan quejoso,
625
que si el cuerpo es de mi esposo,
el alma queda por tuya.

Danteo
Redondilla
¡Par Dios, Elisa, que tienes
mil cosas de mujer boba!
Diste el cuerpo como loba,
630
y a darme tu alma vienes.
Redondilla
Pero ya más justo es,
si en eso el amor consiste,
que a quien la carne le diste,
el espíritu le des.
Redondilla
635
Como siempre mi afición
cual viento la tuya toma,
dasme espíritus que coma,
¿es mi amor camaleón?
Redondilla
Hay hombres que estando en calma
640
del bien que gozar emprenden,
dicen que solo pretenden
gozar de su dama el alma,
Redondilla
y apenas, ¡caso notable!,
les dan el alma que quieren,
645
cuando por el cuerpo mueren
como por cosa palpable.
Redondilla
Quiero que los ojos abras,
y que eso mejor se entienda:
por el cuerpo dan la hacienda,
650
y por el alma palabras.

Elisa
Redondilla
Oigan eso las mujeres
para que vean que amáis
solo su cuerpo, en que halláis
vuestros comprados placeres.
Redondilla
655
¡Mirad de qué sirve amor
para fiar una ausencia!

Danteo
Pues ¿tú piensas que hay paciencia
en el más firme amador?
Redondilla
Mira el deleite qué puede,
660
que ausente no hay hombre amante
que no busque el semejante
para que contento quede;
Redondilla
que de la mujer amada
es retrato otra mujer,
665
que amor no tiene poder
sino en presencia gozada.
Redondilla
Pero yo, ¿por qué disputo
contigo de estas quimeras,
cuando flores darme esperas
670
y a tu nuevo esposo el fruto?
Redondilla
Quédate, Elisa, con Dios,
que si tú hallaste marido,
yo hallaré algún bien perdido
que nos iguale a los dos.
Redondilla
675
Y cuando no, aquella sierra,
que está cubierta de nieve,
a helar mi fuego se atreve
y ser la paz de esta guerra.
Redondilla
No me verás en tu vida
680
en el baile ni en a fuente;
yo volveré brevemente
a los amores de Alcida.
Redondilla
Mis versos harán su nombre
eterno, que sabe amar,
685
sabe sufrir, sabe estar
firme, aunque se rinde, un hombre.
Redondilla
Tú eres viento, eres mudanza,
eres mujer sin amor.
Adiós.

Elisa
¡Con tanto rigor!

Danteo
690
No hay amor sin esperanza.

Elisa
Redondilla
Óyeme.

Danteo
Sordo he quedado.

Elisa
¿De qué?

Danteo
De tus sinrazones.

Elisa
Oye mi fe.

Danteo
Son traiciones.

Elisa
¿Por qué?

Danteo
Porque te has casado.

Elisa
Redondilla
695
Y si te quiero.

Danteo
¿Tú a mí?

Elisa
Yo a ti.

Danteo
Pues ya, ¿para qué?

Elisa
Para amarte.

Danteo
¿Amar sin fe?

Elisa
Y ¿tiénesla tú?

Danteo
Yo sí.

Elisa
Redondilla
Pues no te vayas.

Danteo
¿Qué harás?

Elisa
700
Darte el alma.

Danteo
No la quiero.

Elisa
¡Danteo!

Danteo
¿Qué?

Elisa
¡Por ti muero!

Danteo
¡Vive leda si podrás!

Elisa
Redondilla
¿Así me dejas muriendo?

Danteo
Antes, yo te soy piadoso,
705
gózate en paz con tu esposo,
y no penes atendiendo.

Elisa
Redondilla
¿Cómo sin ti podré estar?

Danteo
De mí podrás aprender,
demás que, siendo mujer,
710
poco tendrás que olvidar,
Redondilla
que de mí, puesto que ofendo
los favores que me das,
no espero allá penar más,
que según peno partiendo.

Elisa
Redondilla
715
Luego, ¿ya no me querrás?

Danteo
Memorias podré tener,
pero volverte a querer,
ya no esperes, que jamás.

Elisa
Redondilla
Quédate solo este día
720
en la aldea.

Danteo
No podré,
por no ver el que ya fue
dueño de la prenda mía.
Redondilla
Y así, por cierto tendrás,
aunque allá morir me vea,
725
que mientras él te posea,
te veré ni me verás.

Váyase DANTEO.

Elisa
Lira
¡Rigurosa sentencia!
Es parte el jüez, y está ofendida;
condéname a su ausencia,
730
siendo lo mismo que perder la vida.
¿Qué haré? Seguirle quiero,
mas ¿cómo puedo, si otro dueño espero?

Entra FILENO.

Fileno
Lira
¡Elisa de mis ojos,
Elisa celestial, Elisa bella,
735
que ya de los enojos
de este mar de mi amor eres estrella!
Más que el lucero hermosa,
Elisa, para mí dulce y sabrosa;
Lira
más que la llena mesa
740
del espléndido príncipe admirable,
y más que en la dehesa
al ganado la hierba saludable,
y a mí, que por ti peno,
más que la fruta del cercado ajeno;
Lira
745
más limpia que esta fuente
nos muestra con su risa el cristal puro
de su clara corriente,
a quien estas pizarras hacen muro;
más roja que la rosa,
750
más blanca que la leche, y más hermosa;
Lira
más blanda que la pluma
del más cándido cisne regalada,
y por decirlo en suma,
más rica, más florida y esmaltada,
755
desde el cabello al seno,
que el prado por abril de flores lleno.
Lira
Hoy cesan mis tormentos,
hoy merezco tus manos y tus brazos,
y mi fe en sus cimientos,
760
de tu yedra merece eternos lazos;
hoy has de ser mi esposa
y tú respondes pura y amorosa.
Lira
Y de tu amor lo fío,
y de esos ojos con que amarte mueves,
765
o a lo menos del mío,
que no ha tenido igual, que esto y más debes
si miras lo que peno,
al verdadero amor de tu Fileno.
Lira
Pensábase aquel loco
770
de Danteo, mi Elisa, merecerte,
amándote tan poco,
y aun hoy pensaba en su cabaña verte;
engañose el grosero;
a mi majada arribarás primero.
Lira
775
Ven, pues, Elisa mía,
conoce este mi amor, no te acobardes;
ven, que se pasea el día;
ven, luz de aquestos ojos, y no aguardes,
pues sabes que te espero,
780
que el cielo nos demuestre su lucero.

Elisa
Lira
Fileno, el padre mío
me quiere hacer tu esposa; estoy sujeta,
pero tengo albedrío,
aunque él para ser tuya me prometa,
785
con qué resistir puedo
la tiranía del rigor sin miedo.
Lira
Tus razones he oído,
tus amores y gustos escuchado;
lo que te han prometido,
790
un grande inconveniente lo ha negado.
Quédate; adiós.

Fileno
Espera.

Elisa
No puedo.

Fileno
Seguiré tus pasos, fiera.
Lira
No hay fiero cocodrilo,
no hay sierpe o basilisco, no hay saeta,
795
no hay animal del Nilo,
no hay por el aire fúlgida cometa
que así mate y se huya;
pues ¡no has de ser eternamente suya!

Váyase, y entre la REINA en traje humilde.

Reina
Redondilla
¡Compañera soledad
800
de la desdicha en que vivo,
monte nevado y altivo,
tened de mi mal piedad!
Redondilla
Árboles de varios nombres
por donde mi mal me lleva,
805
oídme para que os mueva
la que no mueve a los hombres.
Redondilla
Reina fui de gran linaje;
nací al mundo, en él viví
con gran valor. Veisme aquí
810
que muero en humilde traje.
Redondilla
Huyendo la envidia vengo,
la soberbia y la ambición,
porque sepáis cuáles son
los enemigos que tengo.
Redondilla
815
¿A cuál tan triste mujer
perdida en tu despoblado
una cueva se ha negado
donde se pueda esconder?
Redondilla
¡Madre tierra, que en tus quiebras
820
de peñascos desiguales
acoges mil animales,
mil áspides y culebras!
Redondilla
¿Por qué me has negado a mí
lo que a un animal le das?
825
Mas presto me acogerás,
y seré resuelta en ti.
Redondilla
¡Válame Dios! ¡Qué dolores
siento tan recios! ¿Qué es esto?
¡Triste de mí! ¡Si en tal puesto
830
hubiese algunos pastores!
Redondilla
Virgen del parto, mirad
que las noches de Belén
no hallábades vos también
casa, huésped ni piedad!
Redondilla
835
¡Señora, doleos de mí!

DANTEO entre.

Danteo
Allá quedarás, ingrata,
que entre estas sierras de plata
hallaré el bien que perdí.
Redondilla
Esta nieve ha de templar
840
mi fuego, aunque en ti pudiera
fuego dentro y nieve fuera,
que puede helar y abrasar.
Redondilla
Pues si el temple del acero
con fuego y agua se da,
845
¿por qué lo mismo no haré
contigo el mal de que muero?
Redondilla
¡Goza tu vil desposado,
y yo en tus brazos le vea
si más volviere a la aldea
850
ni te buscare en el prado!
Redondilla
Ya te dejo, si me dejas,
y aunque no has perdido mucho...

Elvira
¡Ay, Dios!

Danteo
¿Qué es esto? ¿Qué escucho?

Elvira
¡Ay, muero!

Danteo
¡Qué tristes quejas!
Redondilla
855
De aquí dos piedras arranco.

Elvira
¡Virgen, venidme a valer!

Danteo
Allí veo una mujer
arrimada a un olmo blanco.
Redondilla
¿Si algún animal la mata?
860
No, ¡por Dios!, que sola está;
bien será acercarme allá.
¿Qué es esto? ¿Quién os maltrata?
Redondilla
¿Qué tenéis? ¿De qué os quejáis?

Elvira
¡Es hombre!

Danteo
Hombre soy.

Elvira
¡Hermano,
865
dadme, por Dios, esa mano,
que muero!

Danteo
¿Muriendo estáis?
Redondilla
¡Cómo! ¿Haos herido algún hombre
que a este monte os ha traído?

Elvira
No, amigo, que él fue el herido.

Danteo
870
¿Quién sois? ¿Cómo es vuestro nombre?

Elvira
Redondilla
Un ladrón mató mi esposo,
y yo, con el gran dolor,
le tengo del parto.

Danteo
Amor
me mandó no ser piadoso
Redondilla
875
para ninguna mujer,
pero no permita Dios
que no lo sea con vos.
Decid, ¿podreisos tener?,
Redondilla
que aquí cerca está un aldea,
880
y en ella una cortesana
que os dará de buena gana
cuanto necesario sea.

Elvira
Redondilla
¿Quién es?

Danteo
Doña Blanca es,
la mujer de un don Martín,
885
criado del Rey. En fin,
os remediará, y después
Redondilla
podréis ir vuestro camino.

Elvira
Amigo, aprisa me lleva,
porque dos vidas te deba
890
después del cielo divino.

Danteo
Redondilla
Echa por aquesta fuente,
que te juro que eres tal,
que a no verte en tanto mal,
te dijera un accidente.
Redondilla
895
Creo que has de ser remedio
de una tempestad de amor,
si permite su rigor
que tú te pongas en medio.
Redondilla
Ya mi atrevimiento riño;
900
perdona.

Elvira
¡Ay, Virgen piadosa!

Danteo
¡Qué parida tan hermosa!
¡Quién fuera padre del niño!
Redondilla
Daos prisa y dejad quejas.

Elvira
¿Niño dices?

Danteo
No hay dudar.

Elvira
905
¿Cómo?

Danteo
Porque en el andar
lo conozco en las ovejas,
Redondilla
y apostémoslo yo y vos.

Elvira
No llegamos.

Danteo
Hay gran trecho.

Elvira
Pues camino sin provecho.
910
¡Ay, Virgen!

Danteo
¡Válame Dios!
Redondilla
Sentaos, mi señora, allí.

Elvira
No me dejes de tener.

Danteo
Partera me viene a hacer.

Elvira
¡Ay!

Danteo
¡Esforzaos!

Elvira
¡Ay de mí!

Métanse entre los árboles, y salga DOÑA BLANCA y BRISENO, alcalde villano. Esta es mujer del Mayordomo del REY.

Blanca
Endecasílabos sueltos (tirada)
915
Esto os quería.

Briseno
Y bien puede estar cierta
Su Señoría que era gusto mío;
mas la muchacha está rebelde y dura,
como está a la segur la vieja encina.
Ni ruegos ni amenazas aprovechan;
920
dígola que se case con Fileno,
y dice que Danteo es ya su esposo;
busco a Danteo, y dicen que a la sierra
se fue, pensando que era ya casada.
Creed, señora mía, que estos mozos
925
harán perder el seso a muchos viejos.

Blanca
Idla presto a llamar.

Briseno
Yo voy volando.

Éntrese BRISENO y salga FILENO.

Fileno
Redondilla
Deme Vuestra Señoría
los pies, y reina la vean
mis deseos, que desean
930
más su vida que la mía;
Redondilla
y crea que desde agora
las almas ha de mandar.
No es señora del lugar,
que es de las almas señora.
Redondilla
935
¿Qué dice el viejo?

Blanca
Ya se fue
por Elisa.

Fileno
Guarde el cielo
tu vida.

Blanca
Que haré, recelo,
lo que yo le pediré.

Fileno
Redondilla
Veas el gran don Martín,
940
rey de Navarra y Vizcaya,
y desde el margen de Andaya
hasta la orilla del Rhin.

Blanca
Redondilla
Desvíate, que ya vienen.

Fileno
Es hermosa aquella ingrata,
945
pero ¿qué mucho si mata?
Veneno sus ojos tienen.

BRISENO y ELISA.

Elisa
Endecasílabos sueltos (tirada)
Crea Su Señoría que obedezco
lo que me manda, y tengo a gran ventura
que la pueda servir Elisa en algo;
950
mas contra el gusto es fuerte atrevimiento,
que el lazo del casar, que llaman yugo,
cuando no sirve al gusto, sirve al cuello.

Blanca
Por vida mía, Elisa, que dejando
esas fuerzas de amor, si no es que tienen
955
otras obligaciones más precisas,
los méritos miréis del buen Fileno,
que está, como le veis, humilde.

Fileno
Elisa,
no seas tan esquiva, pues lo manda
quien es señora nuestra.

Briseno
Ea, Elisa,
960
haz luego lo que manda mi señora.

Elisa
Deme Vueseñoría algún espacio.

Blanca
De buena gana, como breve sea.

Fileno
¿Qué plazo hay breve a quien el bien desea?

DANTEO con un niño envuelto en su gabán.

Danteo
Romance (tirada)
¡Generosa doña Blanca
965
Cruzate, señora nuestra,
a quien Peñalén humilla
la nieve de su cabeza!
Oye la más nueva historia
que por estas altas sierras
970
ha sucedido a pastor
de cuantos viven por ellas;
yo llevaba a un verde prado
mis esparcidas ovejas,
por donde corre un arroyo
975
entre lentiscos y adelfas,
cuando entre floridas murtas
oigo lastimosas quejas,
de tal suerte, que me obligan
a las armas de dos piedras.
980
Camino, el pelo erizado,
y temblándome las piernas,
llego a ver lo que sería,
por donde el eco me lleva;
veo, en fin, una mujer
985
asida a un olmo, y tan bella,
que lo quisiera ser yo
porque ella fuera mi yedra.
“¿Quién es?”, pregunto; y responde
que es mujer, que todo era
990
necesario para el miedo
que el miedo, si es grande, ciega.
Prosigue y dice: “Hanme muerto
mi esposo las manos fieras
de un ladrón, y del dolor
995
estoy de mi parto cerca.”
Díjele que se animase
a llegar a nuestra aldea,
contándole, gran señora,
que estábades vos en ella.
1000
Hízolo ansí, y caminando,
la hora del parto llega,
y sentándose en el campo,
que yo la tenga me ruega.
Téngola, suspira, gime
1005
más grave que descompuesta,
que aunque viene en traje humilde,
no es posible que lo sea.
Trábame el cuello y las manos,
con una vergüenza honesta,
1010
mas fuertes necesidades
atropellan la vergüenza.
¡Por Dios, que yo la tenía
de ver de sus manos bellas
los cristales en mis hombros,
1015
y en mis mejillas sus perlas!,
que llorando yo también,
algunas mezclé con ellas,
aunque eran las suyas tales,
que pudieran conocerlas.
1020
Parió, en fin, aqueste niño,
¡qué dolor! sobre las yerbas;
envuélvole en mi gabán
y déjela, por ser fuerza.
Ella las cobró de suerte,
1025
que por la misma alameda
me dijo que me seguía.

Blanca
¡Oh, traidor! ¿Dónde la dejas?

Danteo
Ya viene cerca, señora.

Blanca
Muestra el niño.

Elisa
¡Qué risueña,
1030
qué linda cara!

Blanca
¡Ay, si en mí
sucediera lo que cuentas!
¡Briseno, Fileno, amigos,
id todos juntos por ella!
Y tú, Elisa, el niño toma.

Danteo
1035
Echad por aquesta senda.


Acto II

FILENO, DANTEO, BRISENO.

Danteo
Redondilla
Ella, sin duda, parece.

Fileno
Que ya lo está es cosa cierta,
pues que ni viva ni muerta
en todo el monte parece.

Briseno
Redondilla
1040
¿Cómo?

Fileno
Que algún animal,
muerta la halló y la comió.

Briseno
Si es que del parto murió,
no dudo suceso igual.

Danteo
Redondilla
Si murió, ¿cómo es posible,
1045
aunque animal la comiese,
que alguna señal no hubiese?

Fileno
¡Brava tragedia!

Briseno
¡Terrible!

Danteo
Redondilla
Cuando a tan tristes sucesos
su parto y vida llegase,
1050
¿qué bestia hay que no dejase
las reliquias de los huesos?

Fileno
Redondilla
¿No suele un lobo esconder,
después que la hambre aplaca,
un becerro y una vaca,
1055
para volverla a comer?
Redondilla
Pues por dicha ha sucedido
que el animal que la halló,
después que parte comió,
el cuerpo tiene escondido.

Danteo
Redondilla
1060
No me puedo persuadir
sino que el triste marido,
que quedó en el monte herido,
por aquí pudo venir,
Redondilla
y hallándola de esta suerte,
1065
consigo se la llevó,
si al mismo ladrón temió
que los diese a entrambos muerte.

Fileno
Redondilla
¿Pues del niño no harían caso?

Danteo
¿Cómo, si yo le llevé
1070
y apenas rastro dejé
de su vida y de mi paso?
Redondilla
Cuanto más, que ella pensó
que era muerto, y aun fue cierto,
pues que sin duda que muerto
1075
sobre esas hierbas le echó.

Briseno
Redondilla
Si él fuera muerto, sin duda
no viviera y se criara.

Danteo
En que es milagro repara,
y que le da el cielo ayuda.

Briseno
Redondilla
1080
Volvámonos al aldea,
y a doña Blanca diremos
cómo hallarla no podemos.

Danteo
Todo en mi daño se emplea.
Redondilla
Pensé desapasionar
1085
mi pecho con la extranjera,
que la amé la vez primera
que la vi en este lugar,
Redondilla
y no quiere amor que se halle.

Fileno
¿Era hermosa?

Danteo
Un serafín.
1090
La Blanca de don Martín
no la igualaba en el talle.

Fileno
Redondilla
¿No te dijo el nombre?

Danteo
Sí.

Fileno
¿Cómo?

Danteo
Lucinda.

Fileno
Buen nombre.

Danteo
No nació en el mundo un hombre
1095
más triste que yo nací.

Fileno
Redondilla
¡Por Dios, que mueves a risa!

Danteo
¡Ay, Lucinda de mis ojos!

Fileno
Gusto me dan tus enojos.

Danteo
Ya no me acuerdo de Elisa.

Fileno
Redondilla
1100
Luego, ¿ya no la querrás?

Danteo
Por sola Lucinda muero.

Fileno
¡Dios te la depare!

Danteo
Espero
que no la he de ver jamás.

Váyanse, y entren el rey DON SANCHO, de caza, y FERNÁN PERALTA y ARISTA.

Sancho
Terceto
¿Nadie, en fin, ha faltado de la corte
1105
que se pueda creer que la llevase?

Fernán
No ha faltado, señor, hombre que importe.

Sancho
Terceto
No dudo yo que don Remón entrase
en Funes, de secreto, con amigos,
y que la Reina del jardín sacase.

Arista
Terceto
1110
De haber al Conde visto hay dos testigos,
con hábito francés disimulado.

Sancho
Sospecho que tendremos enemigos;
Terceto
a lo menos el Conde, declarado.
¿Quién duda que, si en Francia gente mueve,
1115
a la Reina querrá volver su estado,
Terceto
y que, cumplidos ya los meses nueve,
que sea cierto el parto, o que no sea,
hacerle Rey de los navarros pruebe?

Fernán
Terceto
Eso sin duda don Remón desea,
1120
pintándose leal, y que el Infante,
del reino el cetro sin razón posea;
Terceto
y querrá que Navarra se levante
contra ti, cuyo pleito definido
dio de tocarle información bastante.

Arista
Terceto
1125
¡Qué diferente don Martín ha sido,
por quien agora gozas la corona,
con ser su hermano.

Sancho
En fin, ha merecido,
Terceto
Arista, don Martín, que su persona
tenga en Navarra el puesto que la mía;
1130
que tanto la virtud se galardona.

Fernán
Terceto
Deja de imaginar que el Conde había
de intentar una cosa tan extraña
contra su nacimiento e hidalguía,
Terceto
y que cuando le ayude toda España
1135
y roda Francia, Roncesvalles vea
menor tragedia ni menor hazaña.
Terceto
Corre esos montes; el venablo emplea
en el oso peludo, el ciervo leve
que agora en estas fuentes se recrea;
Terceto
1140
al jabalí cerdoso el paso mueve
antes que otoño fruta y hoja esparza,
y esconda Peñalén la frente en nieve.
Terceto
Aquí podrás también volar la garza,
o levantar la banda de perdices,
1145
entre el pinillo y pálida gamarza,
Terceto
y cuando sus alfombras y tapices
escoja abril, gozar entre estas fuentes
la variedad de flores y matices.
Terceto
Tú eres el Rey; vasallos y parientes
1150
te adoran y respetan. ¿En qué dudas?

Sancho
En ver estos hermanos diferentes.
Terceto
Pero ya mi tristeza en placer mudas,
Fernán Peralta, y descansar del peso
que a los hombros del alma hicieron dudas.
Terceto
1155
Corramos juntos este monte espeso,
que si es la caza imagen de la guerra,
también será victoria el buen suceso.
Terceto
¿Cúya es aquesta aldea, monte y sierra?

Arista
De don Martín, señor.

Sancho
Es agradable.

Arista
1160
Siempre ha vivido el Conde en esta tierra.

Sancho
¿Qué grita es esta?

Fernán
¡Escándalo notable!

Grandes voces de relinchos. Todos los VILLANOS que puedan, con el bautismo del niño, sus fuentes, aguamanil y rosca. El ALCAIDE por padrino, y DOÑA BLANCA, muy bizarra, de madrina.

Sancho
Redondilla
¡Qué notable regocijo!

Fernán
Toda esta fiesta, señor,
es que hoy algún labrador
1165
lleva a bautizar su hijo.

Sancho
Redondilla
Pues ¿cómo va la madrina
tan bizarra y tan hermosa?

Fernán
¡Por Dios, que es notable cosa!

Sancho
¡Gran belleza!

Arista
¡Peregrina!

Sancho
Redondilla
1170
No vi en mi vida mujer
que más bien me pareciese.

Arista
¿Quisiérasla?

Sancho
¿Si quisiese?

Arista
Cierto.

Sancho
Sí.

Arista
¿Quién puede ser?

Fernán
Redondilla
Están tan embebecidos,
1175
que no reparan en ti.

Sancho
Menos los ha puesto en mí
quien me robó los sentidos.

Fernán
Redondilla
¿Tanto te agrada?

Sancho
No es cosa
que la puedo encarecer.

Fernán
1180
Sin duda debe de ser
alguna villana hermosa,
Redondilla
que con vestidos prestados
de esa manera parece.

Sancho
Aquel sol que allí se ofrece
1185
no tiene rayos hurtados,
Redondilla
que si hurtados los tuviera,
no fuera su luz tan viva,
que en un alma tan altiva
tan vivo fuego pusiera.
Redondilla
1190
Tu conjetura no ha sido,
Fernando, de buena ley,
porque sol que quema un Rey,
no puede ser sol fingido.
Redondilla
Llega, Arista, a preguntar
1195
quién es aquella divina,
iba a decir la madrina,
la lengua hizo el alma errar.
Redondilla
Aunque si ya sé quién es,
y es divina, no dirás,
1200
Arista, que digan más
del nombre.

Arista
Voy.

Sancho
Llega, pues,
Redondilla
y pon la rodilla en tierra.

Fernán
Perdido estás.

Sancho
Estoy loco.

Briseno
Gente hay; retiraos un poco.

Danteo
1205
Es que bajan de la sierra
Redondilla
hoy algunos cazadores.

Arista
Dios guarde a la buena gente.

Briseno
Dios os prospere y aumente.

Arista
¿Adónde bueno, señores?

Briseno
Redondilla
1210
A bautizar un muchacho,
hijo de una labradora.

Arista
¿Y quién es esta señora?

Danteo
Vos tenéis gentil despacho.
Redondilla
Señora de este lugar
1215
y de nuestras voluntades,
que merece en mil ciudades
y en mil provincias reinar.
Redondilla
Es un solo sol, y, en fin,
para que no lo dilate,
1220
doña Blanca de Cruzate,
mujer del gran don Martín,
Redondilla
que es Mayordomo del Rey
don Sancho.

Arista
Señora mía,
perdonad, no os conocía;
1225
merezco por justa ley,
Redondilla
de no haberos conocido,
perdón, pues aunque reparo
en que sois sol, menos claro
entre estos habéis salido,
Redondilla
1230
cuya humildad me obligó
a desconoceros. Quiero
decir quién sois.

Blanca
Caballero,
disculpa mi talle os dio,
Redondilla
entre esta gente parece
1235
lo que ellos son.

Arista
Esperad,
hablaré a Su Majestad,
que es el que veis que se ofrece.

Blanca
Redondilla
¿Quién?

Arista
El Rey nuestro señor,
que es de vuestro esposo dueño.

Blanca
1240
¿El Rey?

Briseno
¡Es cosa de sueño!

Danteo
¡A buen tiempo!

Elisa
¡Gran favor!

Arista
Redondilla
No te habías engañado;
la mujer de don Martín
es la que miras.

Sancho
¡Oh fin
1245
de mi amoroso cuidado!
Redondilla
Cayó mi esperanza en tierra
con tu triste nueva, Arista.
Ya lo que entró por la vista
para hacer al alma guerra,
Redondilla
1250
por los oídos salió.
Vámonos de aquí.

Arista
No puedes
dejar de hacerle mercedes.

Sancho
Qué, ¿nombrásteme?

Arista
¡Pues no!

Sancho
Redondilla
Necio has andado.

Arista
¿por qué?

Sancho
1255
Porque llegándola a hablar,
mejor me podrá abrasar
la que de lejos miré.

Arista
Redondilla
Antes, señor, podrá ser
que te parezca más fea.

Sancho
1260
¿Cómo es posible que sea
menos que hermosa mujer?

Arista
Redondilla
Lejos lo habrá parecido,
que hay mil mujeres que son
como oropel.

Sancho
¿La razón?

Arista
1265
Que es todo luz y rüido,
Redondilla
y llegado a ver lo que es,
es oro falso en efeto.

Sancho
Tú no has andado discreto,
aunque más disculpas des.
Redondilla
1270
Voyla hablar. Temblando voy.
¡Válame Dios! ¿Pues qué es esto?
¿Tanta flaqueza tan presto?
¿No soy el Rey? El Rey soy.
Redondilla
Pues ¿quién tiene sobre mí
1275
imperio para mandar?

Danteo
Llégale, señora, hablar;
mira que te aguarda allí.

Blanca
Redondilla
La vergüenza me impedía.
Ya voy. Deme Vuestra Alteza
1280
las manos.

Sancho
¡Oh gran belleza,
causa de la muerte mía!
Redondilla
Alzaos, señora, del suelo,
que aunque sois blanca, sois tal,
que ha puesto en vos el caudal
1285
de sus tesoros el cielo.
Redondilla
El no os haber conocido
fue causa de estos errores,
que blanca entre labradores,
tuvo su precio abatido;
Redondilla
1290
aunque ha sido disparate
no os conocer por la luz,
que sois moneda de cruz,
pues sois Blanca de Cruzate.
Redondilla
Pero yo os estimaré,
1295
aunque Blanca, por tesoro,
pues en las Indias no hay oro
para que os trueque mi fe.
Redondilla
Creed, doña Blanca bella,
aunque de mi error me espanto,
1300
que tengo esa blanca en tanto,
que daré un reino por ella.
Redondilla
Poned en ella una palma,
y de ella el sello se borre,
pues es moneda que corre
1305
desde los ojos del alma.
Redondilla
Y esto para entre los dos,
sin que esta gente lo entienda;
no quisiera más hacienda
que una blanca, si sois vos.

Blanca
Redondilla
1310
Señor, a un Rey, como el cielo
os hizo a vos, la pobreza
de una blanca es gran bajeza
que os ofrezca más que el celo;
Redondilla
y pues de aquella mujer
1315
una blanca recibió,
la misma que tengo yo
os puedo a vos ofrecer
Redondilla
en nombre de don Martín,
que es tan pobre caballero,
1320
que solo tiene en dinero
esta blanca, y blanca en fin.
Redondilla
Pero como a la moneda
le da el Rey tanto valor
con el sello del honor
1325
que impreso en su campo queda,
Redondilla
así en esta humilde blanca
quedará, como le veis,
el sello que hoy le ponéis
con una mano tan franca.

Sancho
Redondilla
1330
Ya de su valor no dudo,
por eso a deciros vengo
que, aunque a vos por blanca os tengo,
tengo a Martín por escudo.
Redondilla
Vos sois, Blanca, blanco y mira
1335
de su valor; y él, señora,
escudo que tengo agora
contra la envidia y la ira;
Redondilla
escudo que me defiende
de su hermano, rebelado.

Blanca
1340
¿Dónde, señor, ha quedado?

Sancho
Allá en el gobierno entiende.
Redondilla
Hele mandado, señora,
que os lleve a la corte luego;
si lo mandé, ya lo ruego.
1345
¡Ay, cielo, el alma la adora!

Blanca
Redondilla
¿Es Vuestra Alteza servido
de entrar en mi humilde casa?

Sancho
Es tan humilde, que pasa
al alma por el sentido,
Redondilla
1350
porque es la causa del sol.

Blanca
Venid, y esto dejaré.

Sancho
No, Blanca, no, ¡por mi fe!

Briseno
¡Bueno está el “re”, “mi”, “fa”, “sol”!
Redondilla
¡Ea, que el niño se enfría!

Blanca
1355
Volviole a casa.

Elisa
¡Oh, qué bueno!
Está de mil males lleno,
y morírsenos podría.
Redondilla
No permita, señor Rey,
que el niño sin agua quede.

Blanca
1360
Dársele allá en casa puede.

Sancho
No, Blanca, no es justa ley;
Redondilla
antes, yo me determino,
y es cosa de quien sois dina,
que adonde vos sois madrina,
1365
un Rey venga a ser padrino.
Redondilla
¿Cuál es el niño?

Elisa
Es, señor,
de una pobre que murió
de parto.

Sancho
Darele yo,
pues puedo, nombre y valor.
Redondilla
1370
¿Cómo nombrarle queréis?

Elisa
Juan.

Sancho
No; Sancho le llamad,
como a mí.

Elisa
La majestad
ha de heredar que tenéis.

Fileno
Redondilla
¡Voto al soto, que ha de ser
1375
rey tan bueno como vos!

Danteo
¿Qué le has dicho?

Sancho
¡Plega a Dios,
que más puede Dios hacer!

Danteo
Redondilla
Pues ¿alto, a la iglesia vamos!

Elisa
Corre tú, y dile, Silván,
1380
que va el Rey, al sacristán;
que derrame juncia y ramos.

Fernán
Redondilla
Señor, ¿cómo vas ansí?

Sancho
¡Ay, Peralta! Voy perdido,
porque doña Blanca ha sido
1385
suerte en blanco para mí.

Vanse. La REINA, huyendo, y DON REMÓN tras ella, vestido de pieles.

Remón
Octava real
Repara dónde huyes, no soy fiera,
hombre soy; ¿qué te espantas?

Elvira
Ya reparo,
puesto que huir de tu furor quisiera.
¡Triste de mí, que aunque parí, no paro!

Remón
1390
¿Adónde vas, mujer, de esa manera,
y en pobre sol envuelves sol tan claro?

Elvira
Voy a morir.

Remón
¿De quién huyendo corres,
que apenas de los hombres te socorres?

Elvira
Octava real
Huyo de mí, que soy desdichas toda.
1395
¿Quién eres tú con traje tan grosero?

Remón
Espera, y a mi amparo te acomoda,
que soy, aunque salvaje, un caballero;
soy buena sangre, soy reliquia goda.

Elvira
Espera, miraré.

Remón
Mira, ya espero.

Elvira
1400
¡Es don Remón!

Remón
¡Jesús! ¿Qué miro agora?

Elvira
¡La Reina soy!

Remón
¡Ay, Reina, mi señora!
Octava real
Déjame que llorando rompa e hienda
de Peñalén el áspera montaña;
haré que el cielo mi dolor entienda,
1405
y cuanto el sol calienta y el mar baña;
deja que suspirando el monte encienda,
y en la maleza de esta vil campaña
me ayuden los más fieros animales
con bramidos y quejas desiguales.
Octava real
1410
¿Qué es esto, gran señora de Navarra?
¿Cómo vas tan perdida? ¿De qué suerte,
después que al olmo de su amada parra
desenlazó con tal rigor la muerte,
aquella gloria de tu honor bizarra
1415
en traje tan humilde se convierte?
¿Qué nuevo ejemplo es este de fortuna,
que no se ha visto igual en reina alguna?
Octava real
Echáronte, por dicha, los traidores
de tu casa real, o te has huido?
1420
¡Alza ese rostro hermoso! ¡Alza, no llores,
que el cielo a tu remedio me ha traído!
Estas pieles compré de unos pastores,
con ánimo de andar entretenido
en estos montes mientras muda el cielo
1425
el triste estado del navarro suelo.
Octava real
Aquí saber las nuevas pretendía
de la corte del Rey, y juntar gente
con que en tierra poner la tiranía
de ese que agora reina injustamente.
1430
Hablarme puedes ya, señora mía,
porque el remedio de tu vida intente.
Mira que soy de quien tu esposo muerto
fio su alma, y que seré tu puerto.

Elvira
Octava real
¡Ay, Conde, en cuyos brazos descansaron
1435
en este punto mis amargas penas!
Matarme los traidores intentaron,
que pude huir de su cuchillo apenas.
En fin, aquestos montes me guardaron
y estas campañas de malezas llenas,
1440
donde he parido en el rigor del cielo
el heredero del navarro suelo;
Octava real
pero como quedase desmayada,
me le llevó un pastor a cierta aldea
donde está doña Blanca aposentada,
1445
porque mi mal de más peligro sea.
Desperté del dolor, vime turbada.
¿Quién hay que mi valor entonces crea?
Metime entre dos peñas, solas, frías,
adonde estuve sin comer dos días.
Octava real
1450
Entró un oso feroz casi al tercero,
y entre ellas derribando una colmena,
codicioso volvió al lugar primero.
Rompila, hallela de sustento llena,
que las abejas, con susurro fiero,
1455
siguieron al ladrón, que la piel llena,
se metió en una fuente, y este ha sido
después, Conde, el sustento que he tenido.
Octava real
No me atrevo a buscar el tierno infante,
porque si soy de Blanca conocida,
1460
me han de matar, y al niño, en un instante,
cortar el hilo de la tierna vida.
Paréceme que fue y es importante,
engañando el furor del homicida,
dejársele criar sin que entienda
1465
que tiene de su Rey la mejor prenda.
Octava real
¿Qué te parece de esto?

Remón
Estoy turbado,
señora, apenas sé qué te responda.
El cielo esos discursos ha guiado.
Y ¡que el mismo traidor el niño esconda!
1470
Están las cosas en tan triste estado,
que no hay hidalgo ya que corresponda
a sus obligaciones ni a sus leyes.
¡Tanta codicia es ya tratar con reyes!
Octava real
Si quisieres ir a Francia, irás segura
1475
debajo de mi amparo y con mi gente,
que por san Juan de Luz no se aventura
peligro, y es camino conveniente,
por no saber lo que el leonés procura,
ni lo que el castellano Rey intente.
1480
No te aconsejo que a Castilla vamos,
ni que a León; mejor en Francia estamos.

Elvira
Octava real
¿Cómo puedo apartarme, Conde amigo,
del hijo que me cuesta dolor tanto?
Mejor será vivir aquí contigo,
1485
con mis quejas moviendo el cielo santo.
Aquí sabré mejor de mi enemigo,
y sus nuevas pondrán templanza al llanto,
que algunos de sus mismos labradores
en el pie de esta sierra son pastores.
Octava real
1490
No te parezca mucha la aspereza,
Conde, de aquesta vida desdichada,
pues está tu lealtad y tu nobleza
a tu Rey a al bien público obligada.

Remón
Para que se conozca mi firmeza
1495
y quede para siempre eternizada,
digo que en este ni en ninguna parte
podré dejar, señora, de ampararte.
Octava real
Yo te haré una cabaña entre estas peñas,
adornada de pieles, donde vivas;
1500
sustento dará al campo, y las aceñas
aguas entre estos céspedes nativas.

Elvira
Bien la nobleza de tu sangre enseñas.

Remón
Si tú, señora, de tu bien te privas,
¿qué mucho que yo pase el hielo frío?
1505
Ven, y el cielo nos guíe.

Elvira
¡Ah, hijo mío!

Váyanse, y entre el rey DON SANCHO y FERNÁN PERALTA.

Fernán
Redondilla
Deja, señor, la tristeza.

Sancho
¿Dejo el alma? No es posible.

Fernán
¡Fuerte caso!

Sancho
¡Amor terrible!

Fernán
¡Fiero mal!

Sancho
¡Dulce belleza!

Fernán
Redondilla
1510
¿Que tanto te aprieta el alma?

Sancho
Tanto, Fernando, que estoy
sin alma; el alma le doy,
y quedo sin alma en calma.
Redondilla
No siento, no tengo ser,
1515
no tengo vida, no espero
remedio, por ver que muero,
de que me muero por ver.
Redondilla
Vi un ángel, la perfección
más alta, el mayor decoro,
1520
y una blanca que no hay oro
que iguale su posesión.
Redondilla
Tú verás, Fernán Peralta,
muerto a tu Rey por sufrir.

Fernán
Nunca de amor vi morir
1525
donde la esperanza falta.

Sancho
Redondilla
No la tengo de gozalla
por ser de quien es mujer,
pero puédola tener
de contemplalla y hablalla;
Redondilla
1530
y aun no sé si te confiese
más adentro mi pasión,
que me dice el corazón
que la goce aunque me pese.

Fernán
Redondilla
¿Cómo te puede pesar
1535
de lo que tomas placer?

Sancho
Es de don Martín mujer,
a quien debo respetar.
Redondilla
Es don Martín de Guevara
mi Mayordomo mayor,
1540
y hombre por cuyo valor
Navarra mi nombre ampara;
Redondilla
y aunque gozase este bien,
por fuerza me ha de pesar,
si pudiese conquistar
1545
de doña Blanca el desdén,
Redondilla
de quitar a un hombre el nombre,
por quien soy hombre, que, en fin,
es un hombre don Martín,
por quien agora soy hombre.
Redondilla
1550
Pero si tantos errores
como Amor tiene en sus glorias,
tantas tragedias e historias,
perdona el ser por amores,
Redondilla
¿qué dudo yo de gozar
1555
esta famosa mujer?
Si yo soy Rey sin poder,
¿de qué me sirve reinar?
Redondilla
Reinar es ser sobre todo,
todo debe al Rey servir;
1560
excusar debe morir
el Rey de cualquier modo.
Redondilla
A don Martín me llamad.

Fernán
Él viene ya a tu presencia.

DON MARTÍN entre.

Martín
A pedir vengo licencia,
1565
señor, a Tu Majestad,
Redondilla
para que, desocupado
de los negocios reales,
pues los tiene agora tales
la novedad del Estado,
Redondilla
1570
a doña Blanca la des,
pues a los nobles se da,
porque ya en la corte está,
para que bese tus pies.

Sancho
Redondilla
Primo, agradecido estoy
1575
al honor que en todo tengo
por vos.

Martín
A serviros vengo,
señor; vuestra hechura soy.

Sancho
Redondilla
Las grandes ocupaciones
que tengo, no dan lugar
1580
que la vaya a visitar
por tantas obligaciones.
Redondilla
Perdonad, que me ha venido
una nueva que me ha dado
pena.

Martín
¿Cuándo te ha llegado,
1585
señor? ¿Qué te ha sucedido?

Sancho
Redondilla
Agora, en aqueste instante
me dicen que vuestro hermano,
viendo que el Rey castellano
le mostró fiero el semblante,
Redondilla
1590
y lo mismo el Rey leonés,
baja, aunque la ofensa es flaca,
por las montañas de Jaca
un ejército francés;
Redondilla
hacedme, primo, placer
1595
de resistir su osadía,
que no faltará otro día
para ver vuestra mujer.

Martín
Redondilla
Notable pena me ha dado
que el Conde se haya atrevido...
1600
Agora veo que ha sido
cierto lo que se ha dudado.
Redondilla
La Reina, sin duda, tiene
con que el ejército anima;
sabe Dios que me lastima
1605
el ver que contra ti viene
Redondilla
hombre de mi sangre ansí;
mas porque te satisfaga,
sacaré con esta daga
la que de él viviere en mí;
Redondilla
1610
y rompiéndome las venas,
verás con hazañas altas
que están de su sangre faltas
y de mis lealtades llenas.

Sancho
Redondilla
Vente, Guevara famoso,
1615
deja la daga. ¿Qué haces?
¿Tú de ti me satisfaces?
Antes me dejas quejoso.
Redondilla
Una cosa tan mal hecha
solo sirviera de ver
1620
que el querer satisfacer
era ponerme en sospecha.
Redondilla
Yo conozco tu lealtad.
Tu hermano intenta esta guerra,
y por mi segura tierra
1625
entra con temeridad.
Redondilla
Pero mira cuán seguro,
don Martín, estoy de ti,
pues tu lealtad ofrecí
para mi defensa y muro.
Redondilla
1630
Bien verás que no sospecho
de tu lealtad cosa alguna,
pues a su fuerza importuna
opongo solo tu pecho.
Redondilla
Claro está que si dudara
1635
de tu fe, que otro eligiera;
lleva mi real bandera,
¡oh, generoso Guevara!
Redondilla
Haz gente en Sangüesa luego.
Detén el paso a tu hermano.

Váyase el REY.

Martín
1640
Yo castigaré al tirano,
de ambición injusta ciego;
Redondilla
presto verás, señor,
con la gente de Sangüesa,
rendida la lis francesa
1645
a los pies de tu valor,
Redondilla
presto verás cómo vengo
victorioso.

Entre DOÑA BLANCA y dos CRIADOS, FIDENIO y un ESCUDERO viejo.

Blanca
Si es de mí,
ya, mi bien, lo estáis aquí;
por mi vengador os tengo.
Redondilla
1650
¿Qué es esto que prometéis?

Martín
Mi vida, no es contra vos;
rendirme me manda Dios
a lo que vos me mandéis.
Redondilla
No podéis al Rey hablar;
1655
a casa os podéis volver,
que visitas de placer
son necias cuando hay pesar.
Redondilla
Volveos, mis ojos, a casa,
donde yo volver no puedo,
1660
que me voy y con vos quedo,
que allá sabréis lo que pasa;
Redondilla
y porque no vais en duda,
sabed, mi bien, que mi hermano,
en el nombre de tirano
1665
el noble Guevara muda;
Redondilla
viene contra el Rey con gente,
y el Rey, que de mí confía
su honra, manda a la mía
que su resistencia intente.
Redondilla
1670
Voy a hacer gente a Sangüesa;
abrazadme, y Dios os guarde.

Blanca
Ya, mi señor, es muy tarde,
ya que es forzosa la empresa,
Redondilla
¿para qué esta noche os vais?
1675
Mañana os podréis partir,
que quiero con vos sentir
la pena en que me dejáis.
Redondilla
Esta noche habrá lugar
de que mis brazos os dé.

Martín
1680
Mi señora, no podré.
La posta quiero tomar,
Redondilla
porque en las más justas leyes
del vasallo, amor avisa
que se obedezcan aprisa
1685
los decretos de los reyes;
Redondilla
y tanta mayor se debe
siendo el contrario mi hermano;
no murmuren que la mano
despacio la sangre mueve.

Blanca
Redondilla
1690
¿Volveréisme presto a ver?

Martín
Sí, porque es guerra en mi tierra,
y estando cerca la guerra,
podré venir y volver.

Blanca
Redondilla
Dios os defienda.

Martín
Él te guarde,
1695
mi Blanca, y todo mi bien;
pero hasta la puerta ven,
aunque me parece tarde.

Váyase DON MARTÍN y entre ARISTA.

Arista
Redondilla
¡Ce, escudero!

Fidenio
¿Quién me llama?

Arista
Una palabra, esa dama,
1700
¿no es doña Blanca?

Fidenio
Es mi ama,
y el que su mano tomó,
Redondilla
es don Martín de Guevara,
su marido.

Arista
Ya lo sé.

Fidenio
¿Queréis más?

Arista
Yo os lo diré.

Fidenio
1705
Voy tras ella.

Arista
Espera, para.

Fidenio
Redondilla
No me puedo detener.

Arista
Mira que el Rey quiere hablarte.

Fidenio
¡El Rey! ¿Cómo o en qué parte,
y qué me puede querer?

Arista
Redondilla
1710
Ya sale, no te apasiones,
que no es cosa de disgusto.

El REY entre.

Sancho
Hasme hecho, Arista, gran gusto;
oye, hidalgo, dos razones.

Fidenio
Redondilla
¿Qué manda, señor, Tu Alteza?

Sancho
1715
Alza, álzate del suelo.

Fidenio
¡Ay, triste! De mí recelo
que hoy me cortan la cabeza.

Sancho
Redondilla
¿Eres tú de los criados
que a doña Blanca servían
1720
cuando en el campo vivían?

Fidenio
De sus hidalgos honrados
Redondilla
soy, señor, un escudero,
que, para decir verdad,
y de su Real Majestad
1725
con perdón, soy su portero.

Sancho
Redondilla
¡Su portero!

Fidenio
Sí, señor.

Sancho
Dame esos brazos.

Fidenio
¿Yo a ti?

Sancho
Tú a mí.

Fidenio
¿Yo a ti, señor?

Sancho
Sí.

Fidenio
Dame tus pies que es mejor.

Sancho
Redondilla
1730
¿Cómo te llamas?

Fidenio
Fidenio.

Sancho
¿De dónde eres?

Fidenio
Soy gascón.

Sancho
Para cualquier invención
pareces hombre de ingenio.
Redondilla
¿Tu señor parte a Sangüesa?

Fidenio
1735
Así es verdad.

Sancho
Doña Blanca
queda sola. Harasme franca
la puerta.

Fidenio
(¡Notable empresa!
Redondilla
Mas ¿qué puedo responder
a un Rey?)

Sancho
¿Qué dices?

Fidenio
Que sí.

Sancho
1740
Pide.

Fidenio
¿Yo, señor, a ti,
que tienes tanto poder?

Sancho
Redondilla
Pues por eso.

Fidenio
Mejor es
que tú me des.

Sancho
Pues confía
de aquesta palabra mía.

Fidenio
1745
Beso mil veces tus pies.
Redondilla
¿A qué hora quieres ir?

Sancho
A las doce; y no le digas
nada. Mira que te obligas
por lo menos a morir.

Fidenio
Redondilla
1750
¡Jesús, señor! ¿Yo te había
de disgustar?

Sancho
Dale, Arista,
esa cadena.

Arista
A la vista
del pleito, amigo, confía
Redondilla
que te valdrá una ciudad.

Fidenio
1755
El cielo os guarde, señor.

Sancho
Mira la fuerza de amor
contra la ley de amistad.
Redondilla
Vuelve a llamar aquel hombre.

Arista
¡Hola!

Fidenio
¿Señor?

Sancho
Mira bien
1760
que me va mi honor también
en que no digas mi nombre.

Fidenio
Redondilla
No lo diré más que un muerto.

Vase FIDENIO.

Sancho
Esto queda bien ansí.
Gran ventura para mí,
1765
Arista, ha sido el concierto.
Redondilla
¡Lo que ayuda la fortuna!
Todo le viene a buscar
al dueño. Hoy he de gozar
esta casada importuna
Redondilla
1770
que te respondió tan fiera.

Arista
Señor, es dama gallarda;
algo que decirte aguarda,
niega a persona tercera.
Redondilla
Corriose de aquella suerte
1775
que si fuera en un villano.

Sancho
¡Ay, Arista, está en su mano
pena y gloria, vida y muerte!

Arista
Redondilla
Tú irás esta noche allá
y sabrás mejor su intento.

Sancho
1780
Con hermoso fingimiento,
su esposo a la guerra va.
Redondilla
Dile a entender que su hermano
armó contra mí franceses.

Arista
¡Rara industria!

Sancho
Que hoy pusieses,
1785
Amor, tu piadosa mano
Redondilla
en mis sucesos querría.

Arista
Ya la noche se ha cerrado.
¿Cómo has de ir?

Sancho
Iré embozado
a buscar el alma mía.

Arista
Redondilla
1790
Hoy alcanzan tus suspiros,
de amor por junto los bienes.

Sancho
¡Ay, Blanca, y qué negro tienes
mi corazón, de tus tiros!

Váyanse. ELISA y DANTEO.

Danteo
Lira
Digo que no te quiero;
1795
no te canses, Elisa, de rogarme.

Elisa
¿No me amabas primero?

Danteo
Y di, ¿no puedo yo de amar cansarme?

Elisa
No se cansa quien ama
mientras que no hay agravios en su dama.

Danteo
Lira
1800
Pues ¿qué mayor, Elisa,
que haberse ya casado?

Elisa
¿Yo, Danteo?
¡Si a toda aquella prisa
que me daban Fileno y su deseo,
les pedí más espacio
1805
que si fuera una dama de palacio!
Lira
Yo negué la obediencia
a mi padre, por ti, y a doña Blanca
la justa reverencia
y el interés, pues que con mano franca
1810
dote me prometía.
¡Mira si debe más la afición mía!

Danteo
Lira
Dime, Elisa, si acaso
quisiese otra mujer, tú me querrías?

Elisa
Apenas diera un paso
1815
para buscarte.

Danteo
Así, pues, ¿qué porfías?
Otra mujer adoro.

Elisa
Pues dime eso, por Dios, tu amor ignoro,
Lira
que si te hubiera dado
más almas que estos robles tienen hojas,
1820
en viéndose ocupado
en otras prendas, diera mis congojas
al viento y al olvido,
la pasada afición y amor perdido.

Danteo
Lira
Pues sabe, amiga Elisa,
1825
que la madre del niño venturoso
a quien con tanta prisa
hago cuenta que hurté del pecho hermoso,
desde entonces me ha muerto,
aunque es un loco amor de premio incierto.
Lira
1830
Traigo el alma ocupada
de aquella rara y celestial pintura,
tanto, que no me agrada
no solo tu donaire y hermosura,
pero ninguna cosa
1835
de cuantas mira el alma temerosa.
Lira
Ni el arroyuelo blando
que corre por la yerba haciendo visos,
donde se están mirando
flores que son de su cristal narcisos,
1840
ni que en el verde esmalte
del campo, el ave anide, el ciervo salte.
Lira
Todo me causa pena;
aquí la busco, aquí la vida paso
como está en la cadena
1845
el cautico que llora el triste caso
de aquel acerbo día
que perdió libertad, cual yo la mía.

Elisa
Lira
¡Oh, qué gracioso cuento
amar aborrecida! Adiós, amigo,
1850
y busque su contento
mientras que yo mis esperanzas sigo,
que un casamiento puede
mil cosas que el amor jamás concede.

Vase.

Danteo
Lira
¡Húyete de mis ojos,
1855
visión aborrecida, que más quiero,
llorando mis enojos,
buscar el alma en cuyos ojos muero,
que todos tus regalos,
amando buenos, y olvidando malos.
Lira
1860
¿Adónde estás, Lucinda,
fiera mujer, y más que avestruz, fiera,
aunque tan bella y linda,
pues si él sus huevos deja en la ribera,
al fin vuelve a buscallos,
1865
y tú parece que huyes de mirallos.
Baje por el monte la REINA, cubierta de pieles.
Lira
Parece que desciende
del monte un animal, y no es en vano;
la noche me defiende
no verle bien, porque con rostro humano
1870
parece que le veo.

Elvira
¡Hola, pastor, pastor! ¿Eres Danteo?

Danteo
Lira
Danteo soy, ¿quién llama?

Elvira
Lucinda.

Danteo
¡Ay, cielo! Subiré si esperas.

Elvira
Tente, y desde esa rama
1875
responde a mis palabras.

Danteo
¿Qué quimeras
son estas, di, Lucinda?
¡Así el amor que me rindió, le rinda!
Lira
¿Eres alguna diosa
de esta montaña? Aunque por ser cristiano
1880
parece extraña cosa,
que puesto que soy rústico villano,
sé que allá, antiguamente,
les daba culto igual la gentil gente.
Lira
¿Viniste solo acaso
1885
a que yo te ayudase al parto triste?
Porque con velos paso
luego al instante del lugar te huiste,
adonde te he buscado
de flor en flor, contando monte y prado.

Elvira
Lira
1890
La misma soy que piensas,
que ando por estos montes escondida.
Guarda que mis ofensas
el cielo vengador por mí te pida.
No me busques en vano,
1895
que no soy digna de tu pecho humano.
Lira
¿Qué has hecho de mi hijo?

Danteo
Ninfa encantada, diosa, o lo que fueres,
con grande regocijo
le crían en palacio las mujeres
1900
de Blanca, la señora
de este lugar, que en el muchacho adora.
Lira
Allá es ida a la corte.

Elvira
¿Y qué hace el Rey?

Danteo
Pues ¿cómo, siendo diosa,
no sabes lo que importe
1905
a tu sangre, a tu vida, ninfa hermosa?
Sin duda eres humana.
Allá quiero subir.

Elvira
¡Soberbia nava!

Arriba sale DON REMÓN, de salvaje.

Remón
Lira
¿Quién es el atrevido
que se atreve a las diosas celestiales?

Danteo
1910
¡Triste, que soy perdido!
Huiré por estos ásperos jarales.
¡Ayuda, cielo eterno,
que ya se ha vuelto nuestro monte infierno!

Húyase.

Remón
Lira
Huyendo va el villano.

Elvira
1915
De mi hijo he tenido una gran nueva;
dame, Conde, la mano,
y sabraslo despacio en nuestra cueva.

Remón
¿El villano no miras?
Allá les va a contar dos mil mentiras.

Váyanse, y entren el REY y el portero FIDENIO.

Fidenio
Redondilla
1920
Rato habrá que se acostó;
entrad por aquesta sala.

Sancho
¿Qué bien al del amor se iguala
si la esperanza gozó?

Fidenio
Redondilla
Esta antecámara es
1925
donde se suele tocar.
¡Quedo, no habéis de pisar
tan recio!

Sancho
¡Oh, malditos pies!
Redondilla
Quíseme poner zapatos
de fieltro, y descuido fue.

Fidenio
1930
Esa cuadra que se ve,
que cubre tela y retratos,
Redondilla
merece tener la cama
de vuestro bien, gran señor.

Sancho
¡Lleno voy de gran temor!

Fidenio
1935
No es mucho tema quien ama.

Sancho
Redondilla
¿Qué es aquella?

Fidenio
Una esclavilla.
No tengáis pena, no es nada.
Y de que no esté acostada
me ha causado maravilla;
Redondilla
1940
mas debiose de dormir
en alguna alfombra acaso,
y despertó a vuestro paso.

Sancho
Por aquí querrá salir.

Fidenio
Redondilla
No querrá, porque allá dentro
1945
tiene la cama.

Sancho
¡Ay, amor,
esfuerza aquí mi temor!

Fidenio
Entrad con ánimo.

Sancho
Entro.

Fidenio
Redondilla
¿De qué os turbáis? ¿No sois Rey?
No le pesará a mi ama
1950
que le calentéis la cama,
que sois hombre a toda ley.

Sancho
Redondilla
¿El Conde no volverá?

Fidenio
¿Del Conde tenéis temor?

Sancho
¿Qué regateas, Amor,
1955
cuando el bien presente está?
Redondilla
Rüido he sentido.

Fidenio
¡Cómo!

Sancho
No sé quién se ha levantado.

Fidenio
Mas que la habéis despertado,
que pisáis con pies de plomo.

DOÑA BLANCA en manteo, destocada, con una ropa de levantar.

Blanca
Redondilla
1960
¿Qué es esto?

Fidenio
¡Ay, Dios! ¡Mi señora!
¡Yo huyo!

Sancho
¿Qué puede ser?

Blanca
¡Ladrones!

Sancho
No es menester
dar esas voces agora,
Redondilla
que el que está aquí no es ladrón.

Blanca
1965
¡Ladrones!

Sancho
Calla la boca,
y mira que a tu honor toca
y al Conde, y que es razón
Redondilla
que consideres también
que soy el Rey.

Blanca
¡El Rey!

Sancho
Sí.

Blanca
1970
Pues ¿a qué has entrado aquí?

Sancho
A gozar una mujerN
X
Nota del editor digital

Falta la rima. RDC.

.

Blanca
Redondilla
¿De mi casa?

Sancho
Pues ¿de dónde?

Blanca
¿Y quién es?

Sancho
Tú.

Blanca
¿Yo, señor?
¿Así miráis el honor
1975
de vuestro criado el Conde?
Redondilla
¿En esto haberos servido
y puesto en este lugar?
¿Así suele el Rey pagar
el servicio recibido?
Redondilla
1980
¿Es esto el ir a hacer guerra
a su sangre, y a verter
la suya?

Sancho
Si una mujer
sembró esta guerra en la tierra;
Redondilla
si los sabios, si los santos
1985
hicieron yerros por ellas,
¿tú, más bella entre las bellas,
te espantas de yerros tantos?
Redondilla
Mira, y no te cause enfado
mi pensamiento amoroso,
1990
que soy un Rey poderoso
y un hombre determinado.
Redondilla
Calla, y no des a entender
tu deshonra ni mi furia,
que la injuria no es injuria
1995
mientras calla la mujer.
Redondilla
La honra del Conde está
en tu lengua; esto es sin duda.

Blanca
¡Cielos, dadme vuestra ayuda!

Sancho
Determinado estoy ya.
Redondilla
2000
Morirás, ¡viven los cielos!
o harás mi gusto.

Blanca
¡Señor,
matadme!

Huya DOÑA BLANCA.

Sancho
¡Oh rigor!

Blanca
¡Traidor!
¿Estos eran los desvelos
Redondilla
del Conde para servirte,
2005
negando a su sangre?

Sancho
¡Oh, fiera!
¿Que piensas de esa manera
de mi poder eximirte?
Redondilla
¡Vive Dios! ¡Si me desprecia
tu amor, que haga un desatino!
2010
¡Déjame aquí ser Tarquino,
y serás después Lucrecia!


Acto III

DON MARTÍN y dos CRIADOS.

Martín
Quintilla
¡Oh, notable confusión!
¡Oh, portento desdichado!
¡Oh, trágica narración!
2015
¡Oh, agüero triste, formado
de tan sangrienta visión!
Quintilla
Parece, y no me engañé,
que en poniendo, Celio, el pie
de mi casa en los umbrales,
2020
me mostró el alma los males
presentes que dentro hallé.
Quintilla
¿Qué es esto? ¿Quién me ha muerto?
Pues ¿cómo el mismo portal
está de luto cubierto?
2025
Cubierto de luto igual,
grande mal tiene encubierto.
Quintilla
Las escaleras también,
hasta las mismas barandas.
¡Oh, Celio, el paso detén,
2030
que pienso que en negras andas
tengo de topar mi bien!
Quintilla
Cuando a recibirme, franca,
de ver mi puerta me alegro,
luego el alma se me arranca.
2035
¿Cómo hay tanto luto negro
si no es muerta doña Blanca?

Celio
Quintilla
Admirado estoy, señor,
de ver en todas las salas
tantos paños de dolor.

Martín
2040
Celio, señales tan malas
no tendrán el fin mejor.
Quintilla
¡Válame Dios! ¿No es aquella
Mendocica? ¿Cómo arrastra
tanto luto? O si no es ella,
2045
¿si se ha muerto la madrastra
de mi doña Blanca bella?

Fabio
Quintilla
Una dueña pasó allí
también cubierta de luto.

Martín
¿Por madrastra luto así?
2050
¡No es posible! Porcia a Bruto
amó tanto, y Blanca a mí;
Quintilla
¿si acaso por mí le ha puesto,
por alguna falsa nueva?

Celio
Entra e infórmate presto.

Martín
2055
¿Cómo quieres que me atreva?
¡Válgame el cielo! ¿Qué es esto?
Quintilla
No veo una pared blanca,
ni en cosa verde me alegro.

Celio
¡Hasta las yerbas arranca!

Martín
2060
¿Cómo tanto luto negro
si no es muerta doña Blanca?

Fabio
Quintilla
Mira, señor, el jardín,
todo arrancado y deshecho.

Martín
Pues el jardín, ¿a qué fin?
2065
Mas si por mi fin lo has hecho,
por a tus tristezas fin.
Quintilla
¡Vivo es don Martín, mi bien!

Celio
Allí va la camarera
llena de luto también.
2070
¿Quieres que la llame?

Martín
Espera;
la voz y el paso detén.

Celio
Quintilla
Pues ¿por qué quieres que calle
[..............................]
la causa estando tan cerca?

Martín
2075
Porque cuando el mal se acerca,
él llegará sin llamalle.
Quintilla
Temblando estoy, y no puedo
llegar a saber lo que es;
tan helado, Celio, quedo,
2080
que parece que los pies
me tiene asidos el miedo.
Quintilla
¿Luto tiende y yerba arranca?
¿Si murió en Francia mi suegro?
Mas no hay armas ni lis franca.
2085
¿Cómo tanto luto negro
si no es muerta doña Blanca?

DOÑA BLANCA de luto; cubierta [de] un manto.

Fabio
Quintilla
Una dueña sale a verte;
ya no excusas de saber
tu buena o tu mala suerte.

Martín
2090
La dueña debe de ser
del estrado de la muerte.

Blanca
Quintilla
Déjame echar a tus pies.

Martín
La voz de mi Blanca es,
y el luto y la compostura
2095
es de mi negra ventura
desde el cabello a los pies.
Quintilla
¿Quién eres?

Blanca
Una mujer.

Martín
¿Cúya?

Blanca
Tuya solía ser.

Martín
¡Blanca mía!

Blanca
¡Menos valgo!

Martín
2100
¿Así sales?

Blanca
Así salgo.

Martín
¿Así me vienes a ver?
Quintilla
¿Quién se ha muerto?

Blanca
¡Ay, mi señor!

Martín
Salíos todos allá.
¡Tantos paños de dolor
2105
cuando tú bien vivo está!
¿Quién es el muerto?

Blanca
Es tu honor.

Martín
Quintilla
¡Mi honor! ¿Cómo puede ser?
¿Hate dicho algún infame
que yo le puedo perder?
2110
Si no es que el honor se llame
de parte de la mujer.
Quintilla
Mas pues este está seguro,
siendo de esa tierra el muro
tu castidad, di, mis ojos,
2115
¿quién para causarte enojos,
fue contra mi honor perjuro?
Quintilla
¿Hante dicho que he salido
huyendo de la batalla?
Porque tal la guerra ha sido,
2120
que ni enemigo se halla,
ni hay fama de que ha salido.
Quintilla
Habla, y no enmudezcas tanto.

Blanca
Deja hablar a mis enojos,
pues que quiere el cielo santo
2125
que hablen primero mis ojos
con las lenguas de su llanto.
Quintilla
¡Tu honor es muerto!

Martín
¡Mi honor!
¿Otra vez me lo repite,
Blanca, tu negro dolor?
2130
¿Quién hay que el honor me quite,
que nació con mi valor?
Quintilla
Si por tu parte no ha sido,
por mí jamás le he perdido.

Blanca
¿Tal hombre pudo perder
2135
honor, sino es por mujer?
Escucha.

Martín
¡Estoy sin sentido!

Blanca
Romance (tirada)
¡Oh, invencible don Martín,
que de aquella sangre hidalga
naciste al mundo famoso
2140
de don ladrón de Guevara!
Aquel ladrón que a los tiempos
hurtó la más alta fama,
para quedarse con ella
por siglos y edades tantas;
2145
para que, como él sacó
por la morisca lanzada
aquel venturoso niño
que fue después rey Abarca,
saques de este infame pecho
2150
el corazón con la daga.
Oye estas tristes razones,
oye estas tristes palabras.
El rey don Sancho, aquel rey
que has hecho rey por tu espada,
2155
contra el voto de tu hermano,
que no le engañaba el alma,
la noche que te envió
a Sangüesa a tomar armas
contra don Remón, tu hermano,
2160
que fingió venir por Francia
por hacerte divertir
en las montañas de Jaca,
vino a tu casa, señor.

Martín
¡Cómo!

Blanca
El Rey vino a tu casa.

Martín
2165
Mira, Blanca, lo que dices;
Mira lo que dices, Blanca;
mira que el Rey no sería;
mira... mira, que te engañas.

Blanca
El Rey fue; don Sancho fue,
2170
que no fue la infame hazaña
tal ligera, que no pude
oír su voz, ver su cara.
Ya sabes que fue padrino
del niño que, por desgracia,
2175
trujo a tu casa un pastor
para tantos males causa,
porque desde el mismo día
que sobre la pila santa
le tuvo el Rey, y le dieron
2180
la santa crisma y el agua,
puso los ojos en mí;
mas perdiendo la esperanza
de vencer mi honesto pecho,
noble sangre, intención casta,
2185
viéndote ausente, señor,
con llaves propias o falsas,
entró, soberbio, una noche
hasta el umbral de tu cama.
Yo, como estaba sin ti,
2190
de imaginaciones varias
rendida, me había dormido
bañada en lágrimas y ansias;
soñaba terribles sueños,
que, aunque estos no importan nada,
2195
según nos manda creer
nuestra religión cristiana,
me daban notable pena,
porque soñé que bajaba
un león de Peñalén,
2200
y que al pie de la montaña
me hallaba junto a una fuente
con un retrato o estampa
en las manos, que había hecho
yo misma de cera blanca;
2205
y que yo por huir de él,
le dejé, y él, como estaba
furioso, le deshacía,
lleno de cólera y rabia.
Todo aquel día, Martín
2210
de mis ojos y mi alma,
tuve espantosos agüeros,
topé con mil sombras vanas.
Pálidos mostraba el sol
los rayos por la mañana;
2215
quebráronseme diez vidrios,
sin llegar mano a sus cajas;
perdiose mi gargantilla,
y todo el día ladraba
una perrilla, buscando
2220
los rincones de la casa.
Iba a rezar, no podía...

Martín
Deja esas cosas, acaba;
basta, que por sueños locos
encubres verdades claras.
2225
Soñaste cosas de pena,
porque con la pena estabas
de mi ausencia, que ese sueño
la sangre adusta le causa.
Si salió pálido el sol,
2230
es cosa muy ordinaria,
cubriéndole alguna nube
y haciendo el tiempo mudanza.
Quebrarse vidrios no es cosa
que debes exageralla,
2235
antes fuera maravilla
que un diamante se quebrara.
Que la gargantilla pierdas,
¿qué mucho, si la lazada
del listón se desató,
2240
que es seda, y al fin se gasta?
Pues que ladrase una perra
no es cosa no acostumbrada,
que ellas tienen el ladrar
como nosotros el habla.
2245
Acaba ya, Blanca mía;
dime todo lo que pasa.

Blanca
No te cuento aquestas cosas
porque las creas, ni hagas
conjetura en tus desdichas,
2250
mas solo por dilatallas,
que, tardándose las nuevas,
parece que el mal se tarda.
En fin, desperté al rüido
de las atrevidas plantas,
2255
que cuando pisan la honra
suenan tanto como dañan.
Tomé, señor, un manteo
sobre la camisa, blanca
hasta entonces como el nombre,
2260
y después como la infamia.
Salgo, los cabellos sueltos,
y apenas llego a la sala,
cuando encuentro al fiero Rey
toda la color mudada.
2265
Doy voces que son ladrones;
no me engañé, pues hurtaban
al mayor ladrón la honra
del solar de los Guevaras.
“¡Paso, responde, que soy
2270
el Rey!” Yo, toda turbada,
de sus brazos me resisto
y el temor pierdo a su daga,
que con su fuerza y fineza,
cayéndosele en la cama,
2275
mal cumplido, al fin, cumplió
su deseo.

Martín
¡Oh, infame! ¡Calla!

Blanca
No quiero callar, esposo,
que yo sé bien que las manchas
que hace la infamia en la honra,
2280
solo con sangre se sacan.
Esta yo la sacaré
con aquellas mismas armas.
¡Dios vaya conmigo!

Saque la daga y váyase a dar.

Martín
¡Tente!
Cayó en tierra desmayada,
2285
pero el golpe no llegó.
¡Oh, mujer casta y honrada
sobre cuantas han nacido,
esto por disculpa basta!
No quiera el cielo que seas
2290
nueva Lucrecia de España,
que yo tengo honra que puede
tomar más justa venganza.
¡Celio! ¡Fabio! ¿No me oís?

Los CRIADOS.

Fabio
¡Señor!

Celio
¡Señor!

Martín
Doña Blanca
2295
se ha desmayado de pena
de ver que a la guerra vaya.
Metedla dentro a mi bien.
¡Por la cruz de aquesta espada,
de no volver a la guerra,
2300
ni a Sangüesa, ni a Vizcaya,
hasta que cobre mi honra
y vos cobréis vuestra fama!

Celio
Entra a consolarla luego.

Martín
Ya voy, que hasta las entrañas
2305
me pasa el dolor de verla.
¡Ah, fiero don Sancho! ¡Aguarda,
aguarda, tirano fiero!
¡Mal haya el día, mal haya
el punto en que por su Rey
2310
hice jurarte a Navarra!
¡Quebráraseme la boca
cuando el día de Santa Ana
besé tu mano en Tudela
y te di el cetro en Tafalla!
2315
¡Qué bien me has pagado, Rey,
que a pesar de envidia tanta,
lo fueses contra razón!
Maldad con maldad se paga.
Negué a mi hermano la sangre,
2320
mas bien me sale a la cara,
que no digo a la cabeza,
por no confesar mi infamia.
¡Cuán verdadera ha salido
su profecía! ¡Así para
2325
quien anda mal! ¡Yo soy muerto!
¡Qué mal fundé mi esperanza!
Perdóname, doña Elvira,
perdóname, Reina santa,
que ya sé que Dios castiga
2330
en mi honra tus desgracias.
¡Perdóname, santo Abel,
inocente de mi alma,
que si eres vivo, yo juro
al cielo, a sus luces altas,
2335
al mar, a la tierra, al fuego,
hombres, yerbas, aves, plantas,
de hacerte jurar por Rey
luego que tome venganza
del traidor lobo cruel
2340
que de mi cordera blanca
manchó la piel más que nieve.
¡Aguarda, don Sancho, aguarda!

El REY y ARISTA.

Sancho
Quintilla
¿Que el Conde, Aris ta, es venido?

Arista
Sí, señor, dejó la guerra
2345
porque fue todo fingido,
aunque aseguró la tierra
del rebelión prevenido.
Quintilla
No fue de poca importancia
que, llegando hasta su orilla,
2350
sosegase la arrogancia
de la alterada Castilla
y mal informada Francia;
Quintilla
todo queda en paz, en fin.

Sancho
Es muy cuerdo don Martín,
2355
temblole la gente franca.

Arista
¿Cómo fue con la flor blanca
de aquel su hermoso jardín?

Sancho
Quintilla
¡Oh, Arista, cómo parece
que es el apetito loco!
2360
Aquello por quien padece,
gozado, lo tiene en poco,
y adquirido, lo aborrece.
Quintilla
No sé qué pueda decirte,
no sé cómo persuadirte
2365
al enfado que me ha dado.

Arista
¿Cómo, señor, dado enfado?
¡Admirado estoy de oírte!

Sancho
Quintilla
Si inconstante te parezco,
no te cause, Arista, espanto;
2370
yo tengo lo que merezco.
No sé si la quise tanto
como agora la aborrezco.
Quintilla
Luego que alcancé mi gusto
entré en consideración
2375
de que fue el deleite injusto;
vi la cara a la traición
y diome extraño disgusto.
Quintilla
Vi un grande amigo perdido,
vi un Rey desagradecido,
2380
vi una mujer descontenta,
vi del deleite la afrenta
y todo el cielo ofendido.
Quintilla
Con esto, ya presidía
en su estado la razón;
2385
ninguno me defendía,
que sola la confusión
estaba de parte mía.
Quintilla
Y como del vil intento
no me pude disculpar
2390
a que me diese tormento,
me mandaron entregar
el mismo arrepentimiento.
Quintilla
Este agora, en mi tristeza,
me pone aquel fiero yugo
2395
de mi conciencia aspereza,
mientras que viene el verdugo,
a derribar mi cabeza.

Arista
Quintilla
Deja esas melancolías,
que como te prometías
2400
tanto gusto en aquel bien,
y ella te mostró desdén
donde no le merecías,
Quintilla
estás con ese disgusto.
Siempre mujeres forzadas
2405
enfadaron luego el gusto.
Si otra vez de ella te agradas,
te vendrá su gusto al justo.
Quintilla
Y no la dejes de ver,
que más siente una mujer
2410
el desprecio que el honor.

Sancho
Ya que fui una vez traidor,
dos no lo tengo de ser.
Quintilla
Cuando amor mi pecho ardía,
fue mi traición disculpable,
2415
pero ¿no ves que sería,
Arista, maldad notable
deshonrarle a sangre fría?
Quintilla
Agora que no hay amor,
¿qué disculpa dará un Rey
2420
que fue a un vasallo traidor?

Arista
No tienen los reyes ley,
ni pueden quitar honor.

Sancho
Quintilla
No me aconsejes ansí,
que si cuando estuve loco
2425
tu consejo agradecí,
agora le tendré en poco,
Arista, que estoy en mí.
Quintilla
Andas a solo agradarme.
Tú no miras mi provecho,
2430
pues ya es tiempo de pesarme,
que mil libras de despecho
pesen de gusto un adarme.
Quintilla
¡Oh, nunca yo a Blanca viera!

Arista
Quedo, señor, que allá fuera
2435
siento que el Conde ha venido.

Sancho
Pondreme descolorido,
como el que enemigo espera.

DON MARTÍN.

Martín
Quintilla
Dadme, señor, vuestros pies.

Sancho
Alzaos, Condestable, luego.

Martín
2440
Señor, grande merced es.
Sin duda piensas que llego
victorioso del francés.
Quintilla
Mira que no hay enemigo
en una y en otra raya;
2445
que nos llaman soy testigo
Roncesvalles y Vizcaya
a ti Rey, y a mí su amigo.
Quintilla
El vano alcé tu bandera,
en vano salí de aquí;
2450
mejor fuera que no fuera,
que al fin ocasión te di
para hablar de esa manera.
Quintilla
Y no te lo he merecido,
que puesto que te he servido
2455
como tú conocer puedes,
no te debo las mercedes
con que me has engrandecido.
Quintilla
Más traigo de esta jornada
infamia, señor, que honra,
2460
pues llevé blanca la espada,
y de mi propia deshonra
la vuelvo a envainar manchada.
Quintilla
No sé qué guerra fue aquesta,
ni para ti fue de honor,
2465
ni para mí ha sido honesta.
¡Bien sabe el cielo, señor,
lo que de pena me cuesta!
Quintilla
Salgo al ejército franco,
tú me ensalzas, yo me alegro,
2470
y erramos los dos el blanco,
pues doy en tu luto negro
y tú aciertas en mi blanco,
Quintilla
que acertando a darme honor,
yerro yo en no te traer
2475
preso a mi hermano traidor,
porque yo debo poner
negro luto a mi valor.
Quintilla
No te digo mi suceso
porque ya le habrás sabido.

Sancho
2480
¡Dejaos, Condestable, de eso!
Yo sé que me habéis servido,
la obligación os confieso.
Redondilla
¡Mejor es que vuestro hermano
no haya alzado contra mí
2485
bandera ni espada en mano!
Creedme, que os recibí
más que Roma al africano,
Quintilla
que si vos no habéis vencido,
es que enemigo faltó.

Martín
2490
Yo os quisiera haber servido.

Sancho
(¡Mejor, Arista, me habló
que si lo hubiera sabido!

Arista
Quintilla
Como allá en tu pensamiento
tantas quimeras se entablan
2495
de aquel tu arrepentimiento,
piensas que cuando te hablan
es conociendo tu intento.
Quintilla
No cae más don Martín
en tu intento, ni a tal fin
2500
te ha dicho lo que has oído,
que yo, si hubiera creído
que iba volando un delfín.

Sancho
Quintilla
¿Parécete que es disfraz
preguntar por su mujer?

Arista
2505
Sí, que es el primer solaz
del que es buen casado, el ver
su casa y familia en paz.)

Sancho
Quintilla
¿Habéis visto, Condestable,
vuestra esposa?

Martín
Sí, señor,
2510
que aunque era más razonable
veniros a ver, amor
me puso fuerza notable.
Quintilla
Hallela que se partía
al aldea.

Sancho
Pues ¿por qué?

Martín
2515
Por mi ausencia, me decía.

Sancho
¿Y fuese en fin?

Martín
Ya se fue,
triste por la ausencia mía,
Quintilla
pero con vuestra licencia,
allá pienso estar un mes.

Sancho
2520
Y es poco a... tanta paciencia.

Martín
Poco por su ausencia es,
y mucho por vuestra ausencia.

Sancho
Quintilla
Llevareisle, Condestable,
este nombre y cuatro villas
2525
que os señalaré.

Martín
No hable
mi lengua en tus maravillas
antes de un hecho notable.
Quintilla
Tú verás cómo he cumplido
con lo mucho que te debo,
2530
cuando te muestre que he sido
un Guevara, un ladrón nuevo
de todo mi honor perdido.

Sancho
Quintilla
No habéis vos perdido honor,
creed que os he recibido
2535
con triunfo de vencedor.

Martín
Ya sé yo, señor, que ha sido
deshonra de mi valor.

FERNÁN PERALTA y FORTUNIO.

Fernán
Endecasílabos sueltos (tirada)
Si quieres poner freno a la tristeza,
¡oh, Rey!, que te molesta aquestos días,
2540
parte al campo, señor, sube la sierra
de Peñalén, que por sus cumbres ásperas
hay una nueva caza nunca vista,
que por toda Navarra causa escándalo.

Sancho
¿Caza nueva, Peralta?

Fernán
Lo que digo
2545
sabe mejor Fortunio.

Fortunio
Yo creyera,
gran señor de Navarra, que era fábula,
si no lo hubieran visto mil pastores
que afirman ser sin duda.

Sancho
¡Estoy confuso!

Fortunio
Pues ten por cierto que en su gran montaña
2550
se han descubierto, habrá muy pocos días,
ciertos nuevos extraños animales.

Sancho
¿De qué manera?

Fortunio
Son de forma de hombres,
vestidos como rústicos salvajes,
de blancas pieles y de verdes hojas,
2555
coronadas de flores las cabezas,
y con nudosas mazas en las manos;
hablan como nosotros, aunque poco,
huyen cualquier persona, y dicen muchos
que habitan en las quiebras de los riscos.

Sancho
2560
¡Prodigioso suceso, extraño caso!
Haced que se aperciban mis monteros,
que a Peñalén quiero partirme al punto.

Martín
Todos, señor, iremos a servirte,
y a ver tan nueva cosa en estas sierras.

Sancho
2565
Pues venid, Condestable, venid todos.

Martín
(¡El Rey va a Peñalén! ¡Cielos, ayuda!,
que si vuestro valor junto me ampara,
yo vengaré la sangre de Guevara!)

Váyanse, y salgan ELISA y DOÑA BLANCA.

Elisa
Redondilla
Muy en hora buena vuelvas
2570
a tu casa, gran señora.
¡Qué bien lo mostraba agora
la alegría de las selvas!
Redondilla
En las cuales y en las fuentes
que con aljófar y risa
2575
daban por la arena lisa
mayor fuerza a sus corrientes,
Redondilla
cualquiera echara de ver
que tus ojos se acercaban.

Blanca
Si las fuentes se aumentaban,
2580
no fue, Elisa, de placer
Redondilla
de que miraron mis ojos,
mas con las lágrimas de ellos
porque trae el alma en ellos
la fuerza de sus enojos.

Elisa
Redondilla
2585
¡Ay, señora! Pues ¿qué tienes,
que a estos campos que te adoran
y con tus plantas se doran,
con tanta tristeza vienes?
Redondilla
No solía ser ansí;
2590
la corte lo habrá causado.
La condición te ha mudado
y puesto esa fuerza en ti.
Redondilla
Forzada vienes al campo;
no traes gusto, allá le dejas.

Blanca
2595
¡Tengo, Elisa, muchas quejas
que dentro del alma estampo!
Redondilla
No nacen de haber mudado
las costumbres que llevé;
vida y ventura mudé,
2600
todo lo traigo trocado.

Elisa
Redondilla
¿Viste acaso alguna dama
del Conde? ¿Es tu mal de celos?

Blanca
No son esos mis desvelos;
el Conde, Elisa, me ama.

Elisa
Redondilla
2605
En la corte los señores
andan siempre en sus placeres.
¿Visitó algunas mujeres?

Blanca
No trata el Conde de amores.
Redondilla
Este niño que he criado
2610
fue el principio de mi mal.

Elisa
¿Luego es suyo? ¿Hay cosa igual?

Blanca
Algo tengo sospechado.

Fileno
Redondilla
Yo os digo, señora mía,
que también lo sospeché.

Blanca
2615
Este niño causa fue
de mi mal desde aquel día.

Fileno
Redondilla
Yo te pensaba pedir
que de nuestras bodas fueses
madrina, cuando quisieses
2620
a nuestros campos venir.
Redondilla
Y viendo que el ser madrina
de ese niño te ha enojado,
si acaso el Conde te ha dado
tanto disgusto y mohína,
Redondilla
2625
no te quiero suplicar
que andes en cosas de fiesta,
que en las tristezas, molesta
querer un hombre alegrar.

Blanca
Redondilla
Sancho, tengo imaginado
2630
que es hijo de don Martín,
y que vino el Rey, a fin
de ser padrino, rogado.
Redondilla
De esto nacen mis enojos.

Elisa
Témplalos, señora ya,
2635
que el inocente lo está
de lo que lloran tus ojos;
Redondilla
o si no, de ti le aleja.
No críes ese veneno
contigo.

Blanca
El niño está ajeno
2640
de esta mi celosa queja;
Redondilla
no me debo en él vengar,
antes le criaré mejor,
que don Martín, mi señor,
le debe, amigos, amar,
Redondilla
2645
y yo le debo servir.

Fileno
Tu virtud es grande en todo.

Blanca
Disfrazo de aqueste modo
mal que no puedo sufrir,
Redondilla
que es tan el fiero pesar
2650
de aquel pasado accidente,
que hasta la más ruda gente
doy mucho que sospechar;
Redondilla
y debo con este engaño
disimular mi dolor,
2655
que cualquier daño de honor,
encubierto es menos daño.

DANTEO entre.

Danteo
Redondilla
Después que venga en buen hora
mil veces su señoría,
traigo una nueva.

Blanca
Si es mía,
2660
será triste.

Danteo
No es, señora,
Redondilla
sino de mucho placer.

Blanca
¿Cómo?

Danteo
Sancho, que Dios guarde,
con un generoso alarde,
viene este monte a correr.
Redondilla
2665
Vienen con él muchos grandes:
Mendo, Íñiguez, don Juan
de Cruzate, don Beltrán,
recién venido de Flandes;
Redondilla
Fortunio de Fox, Arista,
2670
Fernán Peralta, Laín
y mi señor don Martín,
que cifra toda la lista.
Redondilla
Presumo que han de cenar
esta noche en nuestra aldea,
2675
cuando el mismo Rey no sea
él y Suero de Aguilar.
Redondilla
Está, señora, advertida
que andan por el monte ya.

BRISENO entre.

Blanca
¿Que entre ellos el Conde está?

Danteo
2680
Mejor que le vi en mi vida.

Briseno
Redondilla
Albricias me puedes dar.

Blanca
Pues, Briseno, ¿de qué son?

Danteo
Ya vienes sin ocasión,
que lo acabo de contar.

Briseno
Redondilla
2685
Luego ya sabes que el Rey
hizo al Conde Condestable.

Blanca
¿Qué dices?

Danteo
¡Nueva notable!
Poco es que te mande un buey.

Blanca
Redondilla
¿Condestable?

Briseno
Sí, señora,
2690
y de tus villas señor.

Elisa
Más merece.

Blanca
¡Ah, vil traidor!
¡Honras hace al Conde agora!
Redondilla
Ahora bien, si han de venir,
quiero estar más prevenida.

Elisa
2695
Alégrate, ¡por tu vida!

Blanca
¿Cómo puedo sin morir?

Váyase la señora DOÑA BLANCA.

Danteo
Redondilla
¿Cómo estamos?

Elisa
Que me caso
sin duda.

Danteo
Y aun haces bien.

Elisa
Yo quiero bien.

Danteo
Yo me abraso.
Verso suelto
2700
¡Ay, Elisa, vendrá día
Verso suelto
que te castiguen los cielos!

DON MARTÍN con un venablo, tras su hermano DON REMÓN, vestido de pieles.

Martín
Endecasílabos sueltos (tirada)
Hombre, detente, si eres hombre.

Remón
Agora
que estás solo las quiero haber contigo.

Batallan.

Martín
¡Fiero animal, notables fuerzas tienes!
2705
¡Ayuda aquí!

Remón
¿Ya llamas gente?

Martín
Espera,
espera, que conozco aquese rostro,
o me engaña el amor.

Remón
Ya me detiene
esa misma ocasión; conozco el tuyo.

Martín
¡Don Remón!

Remón
¡Don Martín! ¿Que tú en efecto
2710
me vienes a matar?

Martín
¡Oh, hermano mío!
Dame esos brazos.

Remón
¿Tienes, di, vergüenza
de pedirme los brazos?

Martín
¡Ay, hermano,
venido aquí por permisión del cielo!

Remón
¡Desvíate!

Martín
¡Ay, hermano, no me digas
2715
que desvíe mis brazos de los tuyos,
en ocasión que solo en ellos puedo
descansar los trabajos en que vivo!
¡Ya se cumplió tu cierta profecía!
¡Ya, Conde, me ha quitado el Rey la honra!

Remón
2720
¡Válame el cielo!

Martín
La verdad te digo.

Remón
Espera, espera; cuéntame despacio
tan grave mal.

Martín
No puedo, que está cerca.

Remón
Pues ¿cómo te ha quitado el Rey la honra?

Martín
Porque lo quiso Dios, para castigo
2725
de haberle puesto en el lugar que tiene.

Remón
¿Es posible?

Martín
Sin duda que aquel ángel
pidió justicia a Dios.

Remón
Dime el suceso.

Martín
Vio el Rey en esta aldea a doña Blanca
y a Isabel, que vivía en esta aldea,
2730
bautizando un muchacho que un vaquero
en esta tierra halló recién nacido.

Remón
¡Par! ¡Por Dios! ¿Quién ese niño tiene?

Martín
Yo le tenía, y te diré tras esto
lo que se hizo de él.

Remón
Prosigue el caso.

Martín
2735
Enamorose el Rey; sacó de pila
el niño, a quien, como él, llamaron Sancho;
fuese a Funes pensando hacerle fuerza;
conociendo el valor de doña Blanca,
fingió que tú de Francia descendías
2740
por las montañas ásperas de Jaca,
y enviome el traidor a detenerte,
y aquella misma noche entró en mi casa.
Pienso que viene.

Remón
Engaño fue. Prosigue.

Martín
Halló durmiendo mi querida esposa;
2745
saliole a detener, la voz oyendo;
púsole al pecho la cobarde espada,
y tapando su boca...

Remón
No prosigas.
¡Reviento de escucharte!

Martín
¡Quién pudiera
decirte, hermano, lo que hallé en mi casa
2750
cuando vine de aquesta infame empresa!

Remón
¿Qué hallaste?

Martín
Hallé desde el umbral primero
hasta la cuadra donde fue el delito,
llenas de luto las paredes todas,
las damas, las criadas, las esclavas;
2755
hasta el jardín hallé deshecho todo
y sembrado de arena por encima.
Contome doña Blanca su desdicha,
y al fin de ella, imitando a la romana,
con una daga...

Remón
Espera, ¿diose muerte?

Martín
2760
Túvela, Conde, y reservé su vida
con el justo dolor de su inocencia.

Remón
Has hecho bien, y que por ella mires
es hecho de quien eres, que la debes
mayor amor por esta misma infamia,
2765
considerada la traición del celo.

Martín
Hermano, yo he venido a darle muerte
a ese tirano, que, como has sentido,
viene a cazar salvajes a este monte;
que debes tú de ser, si alguno han visto.

Remón
2770
También hay otro.

Martín
¿Quién?

Remón
La Reina.

Martín
¡Cómo!

Remón
Aquí vive conmigo en este traje,
y es suyo el niño que en tu casa crías,
hijo del muerto Rey, Rey de Navarra.

Martín
¿Qué dices?

Remón
Lo que oyes.

Martín
¡Triste caso!

Remón
2775
¿De qué manera?

Martín
Con el grande enojo
de que por el bautismo de ese niño
el Rey hubiese visto a doña Blanca,
le he mandado llevar al mismo valle
donde le hallaron, y que allí le dejen.

Remón
2780
¡Espantosa crueldad?

Martín
Estaba loco;
mas Dios, que le defiende en tantos daños,
le librará de aqueste y de otros muchos.
El Rey viene.

Remón
Pues mira, yo me subo
por lo áspero del monte, y tú, siguiéndome,
2785
dile lo mismo al Rey, y estando en lo alto,
despéñale de un risco, que, muriendo,
no lo podrá decir, y así un secreto
vengarás de tu honor la justa infamia.

Martín
¡Qué bien has dicho! Sube, que ya llega.
2790
¡Oh, fiera bestia, espera! ¿Dónde huyes?

El REY entre.

Sancho
Pues, Condestable, ¿habéis alguna visto?

Martín
Vuelve, señor, los ojos a lo alto.

Sancho
Allí he visto un salvaje. Sube, sube.

Suban.

Martín
Ya subo.

Sancho
Voy tras ti.

Remón
Pues llegad, fieros,
2795
y veréis lo que pasa.

Martín
¡Espera, bestia!

Digan en alto.

Sancho
Muy alto hemos subido.

Martín
Rey don Sancho.
¡Ah, Rey traidor, villano caballero!

Sancho
¡Jesús, Jesús!

Remón
¡Oh, valeroso hermano!

Martín
¿Hay lástima tan grande? ¡Ah, caballeros!
2800
¡Caballeros navarros, haced llanto!
¡Llorad, llorad, navarros caballeros!

ARISTA, FORTUNIO, LAÍN, FERNÁN PERALTA [y MENDO].

Arista
¿Qué es esto, don Martín? ¿De qué das voces?

Mendo
¿Hate herido, por dicha, algún salvaje?

Martín
Ya desciendo, señores, ya desciendo;
2805
seguía el Rey un animal de aquestos,
y al pasar estas peñas, resbalando
de una, despeñado yace muerto.

Fernán
¡Oh, gran dolor!

Fortunio
¡Oh, extraña desventura!

Martín
Allí se mira el cuerpo.

Laín
Allá partamos.
2810
Por ventura le queda algún aliento,
y podrá confesarse.

Martín
¡No es posible!

Mendo
Vamos, que en Dios hallarle vivo, espero.

Martín
¡Ah, Rey traidor, villano caballero!

DANTEO y BRISENO con el niño.

Danteo
Redondilla
Aquí nos mandan echar,
2815
Fabio, el niño desdichado.

Briseno
¡Gran crueldad el Conde ha usado!
Mas ¿qué le puede obligar?

Danteo
Romance (tirada)
Dicen que celos han sido
de doña Blanca, su esposa.

Briseno
2820
Doña Blanca ¿está celosa
de pensar que suyo ha sido?

Danteo
Redondilla
Así en casa se murmura.

Briseno
¡Que aquí, en fin, se ha de quedar!

Danteo
El cielo le ha de guardar;
2825
su inocencia lo asegura.

Briseno
Redondilla
Así fue Rómulo y Remo;
una loba los crio.

Danteo
A Ciro una perra dio
sustento.

Briseno
¿Sabes que temo
Redondilla
2830
que estos salvajes que agora
han descubierto pastores
en Peñalén...

Danteo
Pues no ignores,
Fabio, si el muchacho llora,
Redondilla
sino que lo han de comer.

Briseno
2835
Dicho y Hecho. Allí ha salido
uno con fiero vestido.
Celio, ¿qué habemos de hacer?

Danteo
Redondilla
Suelta el niño, y cebarase
en él; suelta.

Fabio
Aquí le dejo.

Huyen, dejando el niño. La REINA entre.

Elvira
2840
¡Cielo, de mi vida espejo,
que aquesto a tus ojos pase!
Redondilla
¡Que huyan de mí los hombres!
Mas ¿qué es esto que han dejado?
¡Ay, Dios! ¿Qué es lo que he mirado?
2845
Llega, temor, no te asombres.
Redondilla
Una pequeña criatura
parece. ¡Ay, mísera yo!
¡Posible es que otra nació
con semejante ventura!
Redondilla
2850
Alzaos, niño, del suelo,
que pues el que yo parí
algún tiempo se vio ansí,
que os lo pague quiere el cielo.
Redondilla
Y bien tengo yo qué os dar,
2855
que, aunque a buen tiempo venís,
parece que lo pedís,
aunque no sabéis hablar.
Redondilla
Mas ¡ay de mí! ¿Qué rüido
es este? Gran gente suena.
2860
Toda la sierra está llena
de la gente que ha venido,
Redondilla
y alguna viene tras mí.
Quiero huir hacia el aldea,
aunque de enemigos sea,
2865
que estaré mejor que aquí.
Redondilla
Quisiera el niño dejar,
pero hele cobrado amor;
ánimo, injusto temor,
que el cielo me ha de ayudar.
Redondilla
2870
Asíos muy bien al pecho,
niño mío y no [...........áis]
mas en vuestro centro estáis,
que está de desdichas hecho.

Entren ARISTA y FORTUNIO y MENDO y FERNÁN PERALTA con el REY en hombros, muerto, y detrás el Condestable DON MARTÍN y DON REMÓN.

Martín
Redondilla
Esta es, famosos navarros,
2875
mi casa antigua y solar,
más en valor singular
que en edificios bizarros.
Redondilla
No pensé yo que viniera,
si ella tuvo algún valor,
2880
a darle este nuevo honor
don Sancho, de esta manera.
Redondilla
Yo pensé que aquesta honra
me la hiciera de esta suerte,
pero aunque sea en la muerte,
2885
el Rey, caballeros, honra.
Redondilla
Yo tuve necesidad
de la honra de este día,
aunque con otra alegría
la esperó mi voluntad.
Redondilla
2890
Y vos, generoso hermano,
hallado para mi bien
sobre el alto Peñalén,
de su blanca nieve cano,
Redondilla
decid lo que hemos de hacer.

Remón
2895
Conde, ¿doña Blanca sale...

Martín
¿Qué puede haber que se iguale
a mi venganza y placer?

DOÑA BLANCA sale al encuentro del cuerpo.

Blanca
Redondilla
¡Oh, qué notable dolor!
¡Oh, qué insufrible desdicha!
2900
Caballeros, ¿es por dicha
aqueste el Rey mi señor?

Martín
Redondilla
Señora, aqueste que ves
es el que reinar solía,
que con honra tuya y mía
2905
lo estás mirando a tus pies.
Redondilla
Mira qué extraño suceso,
que despeñado murió
quien tanta ocasión nos dio
de perder, llorando, el seso.

Blanca
Redondilla
2910
¿Hay desdicha semejante?
¡Ay, mi Rey, que vengo a veros
en tanto mal!

Remón
Caballeros,
pasad el cuerpo adelante
Redondilla
y echalde sobre la cama
2915
de doña Blanca.

Blanca
Y es bien
que allí sepulcro le den,
pues vuelve allí por mi fama.

Métanle.

Remón
Redondilla
¿No me conocéis, señora?

Blanca
¡Ay, Conde del alma mía!

Remón
2920
No lloréis, pues llegó el día
que vuestro honor se mejora.
Redondilla
Vos no habéis perdido nada,
y a quien lo contrario siente,
le sustentaré que miente,
2925
en el campo con la espada.
Redondilla
Y esto es muy llana verdad,
que no puede haber deshonra
donde da voces la honra
y falta la voluntad.
Redondilla
2930
Vos estáis muy bien vengada;
abrazad mi hermano luego.

Blanca
Conde, mi señor, yo os ruego
que en Blanca ciñáis la espada.
Redondilla
Hacedme dos mil pedazos.

Martín
2935
Blanca, cesen los enojos;
vuelve a serenar tus ojos
en la esfera de mis brazos;
Redondilla
yo conozco tu virtud.

Remón
Quedo, que salen acá.

Salgan los caballeros.

Fernán
2940
Ya el cuerpo en la cama está
hasta hacer el ataúd,
Redondilla
y realmente, caballeros,
que parece permisión
de Dios en esta ocasión
2945
tantos castigos tan fieros.
Redondilla
No debía de reinar
Sancho con justa justicia.

Arista
No le ayudé de malicia.

Fabio
Yo no le quise ayudar.

Mendo
Redondilla
2950
Ya sabéis que repliqué.

Fernán
Yo le seguí a mi despecho.

Remón
Caballeros, esto es hecho;
orden, que es justo se dé
Redondilla
para buscar a la reina.
2955
¿Qué diré del niño hermano?

La REINA con el niño.

Elvira
Vengo huyendo de un tirano
donde otro tirano reina.
Redondilla
¡Ay, cielo, gente hay aquí!

Fernán
¿Qué extraña visión es esta?

Elvira
2960
¡Muerta soy si doy respuesta!

Martín
¿Es esta la Reina?

Remón
Sí.

Martín
Redondilla
Caballeros, esta es
doña Elvira.

Elvira
¡Ay, cielo santo!
¡No me matéis!

Remón
Deja el llanto.

Elvira
2965
Piedad pido a vuestros pies.

Blanca
Redondilla
Danos los tuyos, señora.

Elvira
Conde, ¿es aquesto verdad?

Remón
Moviose el cielo a piedad
de tus desdichas agora.
Redondilla
2970
Sancho es muerto, despeñado;
danos tus pies a besar.

Elvira
El traje, el tiempo, el lugar,
caballeros, me ha turbado.
Redondilla
No sé qué os diga; aquí estoy.

Remón
2975
¿Qué niño es este?

Elvira
No sé.
En unas hierbas le hallé,
y como al fin madre soy,
Redondilla
por otro que ya perdí
determinaba invialle.

Mendo
2980
Déjame, Reina, miralle.

Blanca
Y a mí.

Remón
¿Es el Rey?

Blanca
Señor, sí.
Redondilla
Este es tu hijo, señora,
que aquí le trujo un pastor.

Martín
Y yo, por cierto rigor
2985
de unos celos, mandé agora
Redondilla
que le echasen de mi casa.

Remón
Todo es permisión del cielo.

Elvira
¡Ay, hijo mío, que un hielo
la secreta sangre abrasa!
Redondilla
2990
No en vano amor os tenía.

Martín
¡Navarros, este es el Rey
por justo derecho y ley;
seguid esta lealtad mía!
Redondilla
De rodillas, gran señor,
2995
te beso esa tierna mano.

Remón
Yo, como el Conde, mi hermano.

Fernán
Y todos con grande amor.

Martín
Redondilla
Sabed que está bautizado,
que el Rey su padrino fue.

Elvira
3000
¿Qué nombre?

Martín
Sancho.

Elvira
Hoy se ve
mi muerto Sancho vengado.

Martín
Redondilla
Todos lo estamos, señora.

Remón
Tal historia el tiempo escriba.

Martín
¡Viva el Rey don Sancho!

Todos
¡Viva!

Remón
3005
Llevadle a Funes agora,
Redondilla
donde, el Rey muerto, enterrado,
que tantos males remedia,
dé fin la tragicomedia
3010
del Príncipe despeñado.


Licencia

“Esta comedia no tiene cosa que impida al representarse; antes, por ser del autor que es, muy ingeniosa y digna de ser vista.”

En Madrid, a 8 de agosto de 1603.
Doctor Céspedes.


Licencia

“Representose en Madrid a 9 de Agosto de 1603.”

El licenciado Silva Torres.


Licencia

“Por comisión del señor licenciado Pedro de Moya, Vicario general de este Arzobispado de Zaragoza, he visto esta comedia, y me parece que se podrá hacer, por no tener cosa contra nuestra fe y buenas costumbres.”

Fechó a 5 de diciembre de 1603.
El licenciado Antonio Xuzraora.


Licencia

“Examiné esta comedia, entremeses y cantares de ella, el secretario Tomás Gracián Dantisco, y dé su censura”

En Valladolid, a 27 de abril de 1604.


Licencia

“Esta comedia, intitulada El príncipe despeñado, se podrá representar, reservando a la vista lo que fuera de la lectura se ofreciere, y lo mismo en los cantares y entremés.”

“En Valladolid, a 7 de mayo de 1604”.
El Secretario Tomas Gracián Dantisco”


Licencia

“Podrase representar esta comedia guardando la censura de arriba”.

En Valladolid, a 8 de mayo de 1605” .

Para mayor información sobre las censuras, véase Clemit, http://buscador.clemit.es/ficheros/El%20pr%C3%ADncipe%20despe%C3%B1ado.pdf