Félix Lope de Vega y Carpio

EL PIADOSO VENECIANO




Texto utilizado para esta edición digital:
De Vega, Lope: “El piadoso veneciano”, Obras completas de Lope de Vega. Turner: Madrid, Colección Biblioteca Castro, 1998, vol. 15, pp. (498-573).
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Durá Celma, Rosa (Artelope)

Elenco

FULGENCIO
LEONCIO
PERSIO
TADEO
LUCINDA
SIDONIO
GERARDO
JULIA
URBINO
FILENO, villano
MARCELO
UN SECRETARIO
UN ATAMBOR
UN ALGUACIL
EVANDRO, viejo
BELARDO, villano viejo
OCTAVIO, hijo de Fulgencio
ELISA
SILVIA
SENADOR 1º
SENADOR 2º
SENADOR 3º
SENADOR 4º
EL CAPITÁN DE LA GUARDA
SABINO
FINEO
MÚSICOS
EL DUQUE DE VENECIA
ALABARDEROS

Acto I

Salen FULGENCIO, caballero, LEONCIO, PERSIO y TADEO, criados. PERSIO y TADEO vienen en hábito de turcos.

Fulgencio
Redondilla
¿Estás bien en lo que digo?

Leoncio
Ya sé que he de dar lugar
a que pueda preguntar
que por qué vienen conmigo.

Fulgencio
Redondilla
5
Y vosotros, ¿entendéis
por qué causa habéis tomado
el hábito disfrazado
con que turcos parecéis?

Persio
Redondilla
Bastantemente se entiendo
10
que es este disfraz, señor,
solo para dar temor
a una mujer que te ofende.
Redondilla
Y cuando fuera verdad
el dar muerte a su marido,
15
fuera el hábito fingido,
y cierta nuestra lealtad.

Tadeo
Redondilla
No tienes en tus criados,
para toda ejecución,
de quién hacer elección,
20
como de los dos llamados.
Redondilla
Ya sé que se ha de fingir
querer un hombre matar,
que hay deseo al ejecutar
lo que de hacer a decir.

Persio
Redondilla
25
Cuando te importara, y fuera,
no digo este ciudadano,
sino el Duque veneciano,
ánimo en los dos hubiera.
Redondilla
Vete, y déjanos fingir
30
lo que, cuando verdad sea,
conocerás quién desea,
Fulgencio, hacer o decir.

Fulgencio
Redondilla
Satisfecho, Persio, estoy;
estadlo entrambos de mí,
35
si sabéis que soy quien fui
y que haré como quien soy.
Redondilla
Vi por mi mal esta fiera
con este noble casada,
tan casta y tan recatada,
40
que hacerme Tarquino espera.
Redondilla
No hay yedra en muro, no hay lazos
de parra que al olmo enreda,
que igualar con ella pueda,
de su marido en los brazos.
Redondilla
45
No sé dónde se ha forjado
aqueste casado amor;
que amor, puesto que es furor,
corre en casados templado.

Leoncio
Redondilla
Ordinaria suele ser
50
en ellos esa templanza,
como se ve en tu esperanza
y el dueño de esa mujer;
Redondilla
que más esperando quieres
que él su cierta posesión;
55
mas la buena es excepción
de las comunes mujeres.
Redondilla
Y cuando, en fin, la que es tal
da en querer a su marido,
ni hay tiempo, muerte ni olvido,
60
porque es amor inmortal.
Redondilla
Tras esto, ha de merecer
el hombre por sí este amor,
porque si tiene valor,
tendrá famosa mujer.

Fulgencio
Redondilla
65
¡Cuántos, Leoncio, preciados
de lindos, ricos y bellos,
no han tenido sus cabellos
seguros de esos cuidados!
Redondilla
¡Cuántos, con alto valor,
70
han visto desigualdades,
por serlo las voluntades,
en las prendas de su amor!
Redondilla
¡Cuántos, que no merecieron
ser de la gente notados,
75
han sido más desdichados
que otros que la causa dieron!

Leoncio
Redondilla
Es de parte del sujeto
de su injusta compañía
tal vez tal la alevosía,
80
que pierde al cielo el respeto.
Redondilla
[.............ís]
Y estando a todo ignorante
no es bofetón, pero es guante,
que le tira por mentís.
Redondilla
85
Bien queda el hombre obligado
a poner bien su opinión,
pero, en fin, no es bofetón
que con la mano se ha dado.
Redondilla
Sidonio tiene valor,
90
buen talle y entendimiento;
no es mucho que este contento
engendre en Lucinda amor.
Redondilla
Júntase la honra luego
del matrimonio, que es cosa
95
dulce, sagrada y honrosa,
contra tu amor loco y ciego.
Redondilla
No te quiero aconsejar,
que ya sé que es sin remedio,
porque estás de amor en medio,
100
que es como tormenta en mar.
Redondilla
Vete, y pongámosle miedo
a esta mujer de valor,
pues que no basta el amor.

Fulgencio
Mal podré lo que no puedo.
Redondilla
105
Mi pretensión ayudad,
y del consejo estad ciertos
que es como hablar con los muertos
o enseñar la necedad.
Redondilla
Soy ciego de nacimiento;
110
nunca vi, ni aun lo pensé;
pues mirad lo que seré
ciego del entendimiento.
Redondilla
Pues si los ojos lo son
del alma, que ha de guiar,
115
¿qué razón me ha de enseñar
la color de la razón?
Redondilla
Voyme, y en Rialto espero
que respuesta me traigáis.

Vase.

Leoncio
Bien advertidos estáis.

Persio
120
Eso hicimos lo primero.

Tadeo
Redondilla
Quedo, que Lucinda sale.

Entre LUCINDA.

Lucinda
La fortuna vuelva luego.

Leoncio
(Advertid que a hablarla llego.)

Tadeo
(No hay sol que su rostro iguale.)

Leoncio
Redondilla
125
Dios te guarde.

Lucinda
¿Qué me quieres,
correo de aquel tirano,
solicitador villano
que por mi deshonra mueres?
Redondilla
Sombra que de ver me asombro,
130
viento lleno de furor,
que el manto del santo honor
me quieres quitar del hombro;
Redondilla
lisonjero de palacio,
que, por lo que él interesa,
135
quiere que dé tan apriesa
lo que gané tan despacio;
Redondilla
espía contra mi honor
que mis defensas impides
por derribar con ardides
140
el fuerte de mi valor;
Redondilla
mina que vas procurando
derribar el fundamento
de mi casto entendimiento,
cuando más le estoy velando.
Redondilla
145
¿No sabes que solo el verte
tanta tristeza me causa?

Leoncio
Si otras veces fui la causa
de enojarte y de ofenderte,
Redondilla
esta por lo menos soy
150
de tu vida y tu remedio,
y aquella virtud que en medio
de sus extremos estoy.
Redondilla
Ya no hago por Fulgencio;
Ya contra Fulgencio hago,
155
que me ha dado justo pago...
La causa quede en silencio,
Redondilla
que algún día la sabrás.
Basta que él hoy me ha contado
que vive determinado...
160
Apártate un poco más.

Lucinda
Redondilla
¿Qué es la determinación?

Leoncio
Las piedras suelen oír.

Lucinda
Bien me lo puedes decir,
que las que ves, sordas son.

Leoncio
Redondilla
165
Fulgencio, viendo que ha sido
de tu marido el amor
la causa de tu rigor,
matar quiere a tu marido.

Lucinda
Redondilla
¡Válgame el cielo!

Leoncio
Esto pasa.
170
Piensa que le soy fiel;
pero, por vengarme de él,
vine corriendo a tu casa.
Redondilla
Págame este honrado aviso,
no en dinero –que no quiero,
175
pues no merezco dinero
si por mi agravio te aviso–,
Redondilla
pero en moneda que poca
suele corren en mujer,
que es callar y poner
180
justo silencio a tu boca.
Redondilla
Hoy, por cosa bien ligera,
me puso el fiero villano
dos o tres veces la mano...
Referírtelo me altera.
Redondilla
185
Basta, no te digo más.
Acaba con esta bestia,
porque no te dé molestia,
por el peligro en que estás.
Redondilla
Hazle gusto, que es un hombre
190
poderoso y atrevido,
que ni tú ni tu marido
perdéis vuestro honrado nombre,
Redondilla
que yo, porque no me dé
otra vez esta ocasión,
195
le dejaré, y con razón
hoy a Ferrara me iré.
Redondilla
¿No ves dos turcos allí,
de dos alfanjes armados?
Pues estos vienen pagados
200
para darle muerte aquí;
Redondilla
gente que con una nave
de granas se ha de partir
mañana antes de salir
el sol, si hay viento suave;
Redondilla
205
y que en corso no podrás
despachar de estas riberas
de Venecia las galeras,
ni hallar justicia jamás.

Lucinda
Redondilla
¿Qué estos turcos ha enviado
210
solo a matar a Sidonio?

Leoncio
Inducido del demonio
y de celos incitado,
Redondilla
que es infierno de por sí,
porque amor vive en los cielos,
215
y en el infierno los celos.

Lucinda
¿Qué he de hacer? ¡Triste de mí!

Leoncio
Redondilla
Hoy le puedes ocupar
en alguna cosa en casa
sin que entienda lo que pasa.

Lucinda
220
La justicia quiero hablar.

Leoncio
Redondilla
Pues ¿cómo serás creída?
Y habiéndose paces hecho
con el turco, es sin provecho,
y es deshonra conocida;
Redondilla
225
que no ha de dar el Senado
tormento a turcos aquí
porque digas que te di
aviso tan mal pagado.
Redondilla
Pero escucha: yo diré
230
a los turcos que he traído
que está fuera tu marido,
que ayer a Florencia fue;
Redondilla
y con esto volverán
a su nave y a su tierra,
235
sin hacerte agravio. Y cierra
tu boca.

Lucinda
¿Que, al fin, se irán?

Leoncio
Redondilla
En el punto que lo entiendan.

Lucinda
Pues ve y hazme este placer,
que a fe de noble mujer...

Leoncio
240
Basta, haré que no lo emprendan.

Lucinda
Redondilla
Tú verás el galardón.

Leoncio
¡Ah, Lucinda! Que no sabes
que tiene ese hombre las llaves
de toda tu perdición.
Redondilla
245
Líbrate de él; dale gusto,
que no has de perder honor
en satisfacer su amor
de un tirano tan injusto.
Redondilla
Gozarás de tu marido
250
en paz, porque de otra suerte
ha de intentar dar la muerte.

Lucinda
¡Qué desdichada he nacido!
Redondilla
Ve, Leoncio, y de aquí lleva
estos bárbaros crueles.

Leoncio
255
No le trates como sueles.
Prueba a hablarle, a verle prueba,
Redondilla
que tratado, perderás,
Lucinda, el seso por él,
que el serte en esto cruel
260
es amor, no puede más.
Redondilla
No es su condición tan dura
como tú juzgas, contigo;
no es Fulgencio tu enemigo,
sino tu misma hermosura.
Redondilla
265
Tu amor le ha quitado el seso.

Lucinda
Lleva estos hombres de aquí.

Leoncio
Amigos, a saber fui
del dueño de aquel suceso,
Redondilla
y hoy se ha partido a Florencia.

Tadeo
270
¿Que no está aquí?

Leoncio
Ya se fue.

Tadeo
¿Cuándo volverá?

Leoncio
No sé.

Persio
Pues revoque la sentencia,
Redondilla
que nos habemos de ir
mañana al amanecer.

Leoncio
275
¿Que no os podéis detener?

Persio
Esto le puedes decir.

Tadeo
Redondilla
Nosotros hemos perdido
bellos quinientos ducados.

Vanse los dos.

Leoncio
Ya se van, desesperados
280
de no hallar a tu marido.
Redondilla
En obligación me estás.
Voy tras ellos, hasta ver
si se embarcan. ¿Has de hacer
su gusto?

Lucinda
Ve donde vas.

Leoncio
Redondilla
285
Deseo tu bien.

Lucinda
No puedo
hablarte, con el disgusto.

Leoncio
Con solo cumplir su gusto,
truecas en provecho el miedo.

Vase.

Lucinda
Soneto
Dudoso estado a lamentar me obliga
290
la mísera fortuna en que me veo.
Veo el peligro, y puesto que le creo.
no sé si de él me guarde o si le siga.
¿Será mejor rendirme a la enemiga
fuerza y guardar la vida que deseo,
295
o que muera la gloria que poseo
donde la fama mis hazañas diga?
¿Rendiré de mi amor la fortaleza
a un hombre que dos vidas pone en calma?
Mas ¿cómo ofenderé tanta nobleza?
300
Morir quiero y ganar eterna palma,
que no hay mayor desdicha ni bajeza
que dar el cuerpo, no queriendo el alma.

Sale SIDONIO.

Sidonio
Redondilla
¿Durán en ti todavía
las tristezas con que matas
305
entre esas manos ingratas,
Lucinda, la vida mía?
Redondilla
¿No cesas de dar suspiros
entre una y otra razón,
haciendo mi corazón
310
negro blanco de sus tiros?
Redondilla
¿No cesan tus ojos bellos
de ser fuentes, que a parar
vienen de mi pecho al mar,
anegando el alma en ellos?
Redondilla
315
Y a lo menos, si no dejas
suspiros, tristeza y llanto,
¿por qué, amor, me niegas tanto
la causa por que te quejas?
Redondilla
¿Por qué, si dices que soy,
320
Lucinda, tu propia vida,
quieres verla consumida
en la confusión que estoy?
Redondilla
¡Ay! Si yo tu vida fuera,
¡cuanto mejor me trataras,
325
pues por vivir tú, buscaras
la paz en que yo viviera!
Redondilla
Tu muerte debo de ser;
mas, ¡ay, Dios!, si fuera cierto
ser yo, Lucinda, tu muerto,
330
por vengarte y no te ver.
Redondilla
Si son tristezas, mi vida,
nacidas de aborrecerme,
con no verte y con no verme
haré que la causa impida.
Redondilla
335
Yo me apartaré de ti,
hoy me saldré de Venecia,
que mi amor tu vida precia,
puesto que me mate a mí,
Redondilla
porque va tan adelante
340
tu fiera melancolía,
que no hay resistencia mía
a tu dolor semejante.
Redondilla
Quédate, mi bien, con Dios,
mira mis hijos y advierte...

Lucinda
345
¿Estás loco?

Sidonio
Estoy, de verte,
loco, o lo estamos los dos.
Redondilla
¿Por qué me tiene así
si es que mi muerte deseas?

Lucinda
Pues porque triste me veas,
350
¿eso has de pensar de mí?

Sidonio
Redondilla
Lucinda, cuando el señor
a quien se sirve noche y día
le mira sin alegría,
es señal de poco amor.
Redondilla
355
Cuando el amigo fïel
al amigo muestra enfado,
es señal que está cansado
y quiere apartarse de él.
Redondilla
Cuando el jüez mira al reo
360
con tristes ojos y cara,
es señal que le declara
de la sentencia el deseo.
Redondilla
Cuando aquel a quien se debe,
el deudor deja de hablar,
365
es que ya quiere cobrar
y que viene el plazo en breve.
Redondilla
Y así, cuando la mujer
no muestra gusto al marido,
o ya le tiene perdido,
370
o ya le quiere perder.

Lucinda
Redondilla
En todo estás engañado,
única esperanza mía,
porque la melancolía
no es efecto del cuidado,
Redondilla
375
que yo no tengo tristeza,
sino aquella enfermedad;
que en mi amor y voluntad
es inmortal la firmeza.
Redondilla
Yo procuraré alegrarme
380
por no te dar pena a ti,
pues ausentarte de mí
bien sabe Dios que es matarme.
Redondilla
Y no agravies de tal suerte
el alma con que te adoro,
385
que ofendiendo tu decoro,
das ocasión a mi muerte.

Sidonio
Redondilla
¿Que te alegrarás?

Lucinda
Sí haré.
Tú, mi vida, lo verás.

Sidonio
Pues ¿cómo te alegrarás,
390
porque todo a punto esté?
Redondilla
¿Quieres ver las islas bellas
llenas de templos famosos,
que con brazos amorosos
sirve el mar de muro en ellas?
Redondilla
395
¿Quieres ver el Bucentoro
de que el Senado se precia?
¿Quieres ver hoy en Venecia
el celebrado tesoro?
Redondilla
¿Quieres ver esos jardines
400
pensiles del mismo mar,
que a sus aguas suelen dar
sombra con verdes jazmines?
Redondilla
¿Quieres ir hoy a Rialto
y comprar joyas o sedas?
405
¿Qué pedirás que no tengas?
¿En qué a tu servicio falto?
Redondilla
¿Tengo yo vida sin ti?
¿Hame visto nadie hablar
con quien te pueda enojar?
410
¿Estás celosa de mí?
Redondilla
Habla, mis ojos, mi bien;
no me des tantos enojos...
Mas pido que hablen los ojos,
y ¡hanme de hablar con desdén!
Redondilla
415
¡Plega a Dios que si en mi vida
te ofendió mi pensamiento,
porque en el consentimiento
es satisfacción perdida,
Redondilla
que la pierda luego aquí,
420
porque por no darte enojos,
en los pies traigo los ojos,
y el alma, Lucinda, en ti!
Redondilla
Y mira que no hay marido
tan galán de su mujer
425
que quiera satisfacer
tanto, cuando no ha ofendido.

Lucinda
Redondilla
Mi vida, yo estoy segura
de tu amor, y el buen deseo
de tu pensamiento creo.
430
Así Dios te dé ventura.
Redondilla
¡Aun con personas extrañas
cumplimientos son prolijos,
y por vida de tus hijos,
que conozco tus entrañas!
Redondilla
435
Mas, pues alegrarte quieres,
desde hoy la merced recibo;
mas mira que te apercibo
que has de hacer como quien eres
Redondilla
en cumplir lo prometido.

Sidonio
440
No habrá cosa, prenda mía,
si te ha de dar alegría,
imposible a tu marido.

Lucinda
Redondilla
Pues con esa confianza,
lo primero que has de hacer
445
para que pueda tener
de mi salud esperanza,
Redondilla
es no salir en dos días
de casa de ningún modo,
mientras que fuera acomodo
450
ciertas sospechuelas mías.

Sidonio
Redondilla
¿Cómo? ¿Tú quieres salir
y yo en casa he de quedar?

Lucinda
Quiérome yo asegurar,
y tú no lo has de impedir.

Sidonio
Redondilla
455
¿Quién te ha dicho que en Venecia
yo hablo mujer ninguna?

Lucinda
A mí me lo ha dicho alguna
que mi vida y salud precia.

Sidonio
Redondilla
¡Vive Dios, que te ha engañado!
460
Traigan la góndola luego.

Lucinda
Esto, mi señor, te ruego.

Sidonio
Basta, yo estoy obligado.
Redondilla
Digo que estaré dos días,
y los años que tú quieras.
465
Averigua tus quimeras,
pregunta por cosas mías,
Redondilla
que yo sé que no hallarás
cosa en que haya puesto el pie,
digo, en que mujer esté,
470
de quien sospechosa estás.
Redondilla
¿Quién irá contigo?

Lucinda
Irán
Julián y Gerardo.

Sidonio
En buen hora.
¿Vas contenta?

Lucinda
Voy ahora
donde mis sospechas van;
Redondilla
475
voy donde mi daño impida
y conozca tu lealtad.
(Aunque, si digo verdad,
voy a procurar tu vida.)

Vase. Queda SIDONIO solo diciendo este soneto.

Sidonio
Soneto
Incrédulo es amor, y amor es cosa
480
que cuanto dicen cree. Pues ¿qué es esto,
si cree siempre amor, y amor me ha puesto
la confianza en opinión dudosa?
Si yo me quedo, ¿adónde va mi esposa?
Y estando triste, ¡se alegró tan presto!
485
Mas ¿cómo dudo yo de un pecho honesto,
pues engañada puede estar celosa?
Seguirla fuera justo; mas ¿qué piensa
mi loco amor, cuando sospecha arguya
de lo que estar desengañado puedo?
490
Que si ella tiene celos en mi ofensa,
bien puedo yo tenerlos sin la suya,
que celos no es el daño, sino el miedo.

Entren LEONCIO y FULGENCIO.

Fulgencio
Redondilla
¿Que lo creyó?

Leoncio
De tal suerte,
que entiendo que hará tu gusto;
495
que le dio notable susto
de su marido la muerte.
Redondilla
Estaban Persio y Tadeo
famosamente vestidos,
que me engañaban fingidos,
500
y que fuesen turcos creo.
Redondilla
Fingí que, de ti enojado,
iba a darle aquel aviso,
donde vieras de improviso
su hermoso color turbado,
Redondilla
505
que apenas que oyó que el fin
tu amor de su esposo ordena,
cuando el campo de azucena
se le volvió de carmín.
Redondilla
Pero negociose bien,
510
que creo que este temor
ha de hacer más que tu amor
para vencer su desdén.
Redondilla
Yo la vi determinada,
no porque ya lo decía;
515
pero, pues no respondía,
como otras veces, airada,
Redondilla
principios hay, pues estuvo
muda, que quien siempre habló,
cuando calla, es que mudó
520
el pensamiento que tuvo.

Fulgencio
Redondilla
Leoncio, si de esta ingrata
alcanzo lo que deseo,
sea Tarquino, sea Tereo,
aunque mate a quien me mata,
Redondilla
525
de mi hacienda serás dueño.
Mi hijo Octavio no quiero
que me herede, que primero
esta palabra te empeño.
Redondilla
A fe de noble y patricio,
530
mi hacienda te he de entregar.

Leoncio
Ese amor te obliga a hablar,
y a mí el tuyo a tu servicio.
Redondilla
Consigue lo que pretendes,
y déjame a mí servir,
535
que en prometer y fingir
son los amadores duendes,
Redondilla
que apenas lo alcanzarás,
cuando te dé un resfriado,
que te muevas del lado
540
donde enamorado estás.
Redondilla
A tu hijo guarde Dios,
tú le goces y él te herede,
que por ley y razón puede.

Fulgencio
Si uno tengo, tendré dos.
Redondilla
545
Mi hijo te quiero hacer,
mi amor te engendra; bien puede,
todo al amor se concede.

Leoncio
Grande amor debe de ser.

Fulgencio
Redondilla
El amor siempre lo es.

Leoncio
550
El mayor se mira en ti,
pues que me ha engendrado a mí
tan grande como me ves.

Fulgencio
Redondilla
¡Ay, Lucinda, no quisiera
vencerte con amenazas!
555
Pero si ardides y trazas
son honra en la guerra fiera,
Redondilla
honra será de mi amor
vencerte con este enredo,
pues amor te ha puesto miedo
560
para minarte el honor.

Entra PERSIO.

Persio
Redondilla
Todo te sucede bien.

Fulgencio
¿De qué suerte, Persio mío?

Persio
Vencerás el desafío
de este famoso desdén,
Redondilla
565
o no sé de astrología
del cielo de esta mujer.

Fulgencio
¡Ay, Persio! ¿Qué puede haber
que resulte en gloria mía?

Persio
Redondilla
En una góndola rica
570
con una alfombra turquesa,
que de crea blanca y fresca
un toldo por cielo aplica,
Redondilla
con una sola criada
y el arráez que los remos
575
mueve, dando a sus extremos
plata en espuma nevada,
Redondilla
viene la hermosa Lucinda,
tan señora de la mar,
que la ha jurado abrasar
580
cuando no se humille y rinda.
Redondilla
Amor ya le rinde el arco,
Venus todo su elemento,
y en sus cabellos el viento
quiere hacer velas al barco.
Redondilla
585
La calle de agua en que viene
se estrecha para tocarla,
y el agua quiere anegarla,
de envidia y celos que tiene.
Redondilla
Tanto, en fin, el mar la precia,
590
que pienso que la barquilla
carga en los hombros la quilla
de las ninfas de Venecia.
Redondilla
Toma una góndola luego.
Entra, señor, en el mar,
595
que bien podrás conquistar
en tanta agua tanto fuego.

Fulgencio
Redondilla
¿Llega cerca?

Persio
Cerca llega.
Si su fuego has de seguir,
navega, y podrás decir
600
que por fuego se navega.

Fulgencio
Redondilla
Dices bien, voy a saber
el efecto de aquel miedo
que le ha puesto nuestro enredo.

Persio
Ya no tienes qué temer,
Redondilla
605
que todo está de tu parte.

Fulgencio
Amor, si este bien que adoro
me das, un alma de oro
tengo de sacrificarte.

Leoncio
Redondilla
Esa al interés la ofreces.
610
Sin oro al amor le pidas,
que los tesoros de Midas,
si es verdadero, aborrece.
Redondilla
Una góndola hay allí,
ven ella puedes entrar.

Fulgencio
615
A seguir voy por la mar
el fuego que llevo en mí.

Éntrense. Y salgan SIDONIO y GERARDO.

Sidonio
Quintilla
¿Que solo a Julia llevó?

Gerardo
No quiso que la sirviese.

Sidonio
¿Cómo? ¡Que sola se fuese!

Gerardo
620
Luego que en la barca entró,
me dijo que me volviese.

Sidonio
Quintilla
Pues ¿no fue nuestro concierto
que fueses tú por su guarda?

Gerardo
¿Qué recelo te acobarda?

Sidonio
625
Amor vive en un concierto
y es consonancia gallarda
Quintilla
mientras celos y desvelos
con quimeras no han turbado
aquel orden de los cielos,
630
porque el amor con los celos
es reloj desconcertado.
Quintilla
A donde ha de dar la una
de una fe con galardón,
dan las dos, que son traición
635
y agravio, con que importuna
la quietud de la razón.
Quintilla
Si se suelta con sospechas,
y el desengaño no viene
a dejarlas satisfechas,
640
nunca para hasta que tiene
nuestras cabezas deshechas.
Quintilla
Luego en las letras se ve
que el relojero se fue,
y que anda el reloj liviano
645
porque señala la mano
que hay desconcierto en la fe.

Gerardo
Quintilla
Donde el desengaño justo
de un amor tan verdadero
es, Sidonio, el relojero,
650
presto el volante del gusto
vuelve al concierto primero.
Quintilla
Aquí no hay pensar en engaño,
porque es tan cierta la fe,
que ella misma es desengaño.
655
Antes sospecho que fue
recelosa de su daño,
Quintilla
que la tristeza que tiene,
celos entiendo que son.

Sidonio
Con sinistra información
660
alguno a engañarle viene,
sin duda, de mi afición.
Quintilla
Y extraños efectos hace,
que de haberla dado celos
nacen también mis desvelos.

Gerardo
665
El fuego, del fuego nace,
como del aire los hielos.
Quintilla
Y pues a reloj comparas
los celos, en desconcierto,
que señalan tiempo incierto,
670
y celoso te declaras
donde con celos has muerto,
Quintilla
también diré yo que amor
es como reloj de arena,
que una vez al amador
675
corre toda junta y llena
la medida del favor;
Quintilla
mas otra vez la fortuna
vuelve el reloj a la dama
que toda la arena llama,
680
sin que al hombre deje alguna
de gusto, hacienda ni fama.
Quintilla
Así que, quien ha de amar,
reloj de arena ha de ser,
que una vez la ha de tener,
685
mas otra vez la ha de dar,
si se ha de corresponder.

Sidonio
Quintilla
Pedirme, Gerardo, a mí
que no saliese de casa
de más que sospechas pasa.

Gerardo
690
Si estar celosa de ti
sus pensamientos abrasa,
Quintilla
no querrás que salga de ella
porque no avises adonde
quiere averiguallos ella.

Sidonio
695
Eso el honor lo responde,
que solo vuelve por ella;
Quintilla
pero de cualquiera suerte,
no es posible el sufrimiento
tener quedo el pensamiento,
700
por mucho que le divierte
lo que de sus prendas siento.
Quintilla
Palabra le di, esto pasa,
de que no saldré de aquí;
pero ¿cuál razón compasa
705
que cuando salgo de mí
no pueda salir de casa?
Quintilla
Gerardo, aunque pude hacer
pleito homenaje, el poder
me absuelve de todo ultraje,
710
porque no hay pleito homenaje
entre marido y mujer.
Quintilla
A buscarla voy.

Gerardo
Si quieres,
iré contigo.

Sidonio
Aunque amigos,
aquí es mejor que me esperes,
715
que no han de ser con testigos
celos de propias mujeres.

Vanse. Y salen LUCINDA y JULIA y FULGENCIO.

Lucinda
Redondilla
¡Mal término!

Fulgencio
Amor me esfuerza.

Lucinda
Amor no es vil.

Fulgencio
Es tirano.

Lucinda
¡Mano a mí!

Fulgencio
No es mi mano.

Lucinda
720
¡Fuerza a mí!

Fulgencio
Tu desdén fuerza.

Lucinda
Redondilla
Dejadme volver.

Fulgencio
No puedo.

Lucinda
¿Sabéis quién soy?

Fulgencio
Cielo mío.

Lucinda
Y ¿al cielo así?

Fulgencio
Desvarío.

Lucinda
Estaos quedo.

Fulgencio
Muerto quedo.

Lucinda
Redondilla
725
¿Vos sois caballero?

Fulgencio
Sí.

Lucinda
No lo mostráis.

Fulgencio
Estoy loco.

Lucinda
Y aun necio.

Fulgencio
No lo fui poco.

Lucinda
¿En qué?

Fulgencio
En quereros así.

Lucinda
Redondilla
No me queráis.

Fulgencio
Bien quisiera.

Lucinda
730
Pues quered.

Fulgencio
¿Cómo podré?

Lucinda
Queriendo.

Fulgencio
Querer no sé.

Lucinda
Sabed.

Fulgencio
¡Ojalá supiera!

Lucinda
Redondilla
Yo no os quiero.

Fulgencio
Yo os adoro.

Lucinda
Necedad.

Fulgencio
¿Quién ama cuerdo?

Lucinda
735
Quien sabe.

Fulgencio
Ya no me acuerdo.

Lucinda
¡Qué perdición!

Fulgencio
¡Qué tesoro!

Lucinda
Redondilla
Mi infierno sois.

Fulgencio
Vos, mi cielo.

Lucinda
No se juntarán los dos.

Fulgencio
Por eso vivo yo en vos,
por tener cielo en el suelo;
Redondilla
740
y mal, Lucinda, pagáis
este verdadero amor.

Lucinda
Amo a mi esposo.

Fulgencio
En rigor,
lo que es justo amar amáis,
Redondilla
pero ya que os quiero así,
745
y que esta mi estrella fue,
¿por qué no pagáis mi fe?

Lucinda
Porque otra fe vive en mí.
Redondilla
Nací para quien fue mío;
mientras vive, no he de ser
750
de ningún hombre mujer,
que es infamia y desvarío.

Fulgencio
Redondilla
Luego, ¿no era mucho error
el que yo en matarle hacía,
si él, muerto, Lucinda mía,
755
es justo en tenerme amor?

Lucinda
Redondilla
Por eso vengo a buscaros,
y adviértoos...

Fulgencio
No hay que advertir;
no hay de matarme a morir
más distancia que enojaros.
Redondilla
760
Con mil ducados de trato
pisan soberbios el mar,
y otros tantos puedo dar
libres a algún pecho ingrato.
Redondilla
Vos tenéis hija pequeña,
765
yo tengo un hijo pequeño
para legítimo dueño
de cuanto el amar os enseña.
Redondilla
Casémoslos y serán
los más ricos de Venecia.

Lucinda
770
El bien nadie le desprecia.
Cásense, que bien podrán.
Redondilla
Corto dote le daré;
no son veinte mil ducados.

Fulgencio
Sí, mas nosotros casados,
775
porque todo junto esté.

Lucinda
Redondilla
¡Casados, siendo casada!

Fulgencio
Quitar el inconveniente
matando a vuestro...

Lucinda
Detente,
furia en mi mal conjurada;
Redondilla
780
que tu hacienda, cuando fuera
cuanto encierra esta ciudad,
ni toda su cantidad,
si el mundo se considera,
Redondilla
pueden igualar la vida
785
de mi esposo.

Fulgencio
Sin tu gusto
le mataré.

Lucinda
Fiero, injusto,
bárbaro, aleve, homicida,
Redondilla
yo me quejaré al Senado,
yo diré tu pretensión.
790
Justo es el Duque, y lo son
todos los que tiene al lado;
Redondilla
yo haré que te den la muerte.

Julia
¡Ay, señora, tu marido!

Lucinda
¡Huye!

Fulgencio
Desdichado he sido.

Vase huyendo.

Julia
795
Que viene turbado advierte.

Sale SIDONIO.

Sidonio
Redondilla
¿Es esta la confianza
que tuve siempre de ti?
¡Cuán vanamente creí
que eras mujer sin mudanza!
Redondilla
800
¿Es esto el fingir los celos
que averiguar pretendías,
las tristezas que tenías
y el suspirar a los cielos?
Redondilla
¿Es esto, infame, el pedirme
805
que en mi casa me estuviese
dos días porque no viese
la paga de amor tan firme?
Redondilla
¿Es esta la obligación,
cuando mi esposa no fueras,
810
que debías a quien eras
y a padres que tales son?
Redondilla
¿Es esto lo que me debes
de amor, pues mi libertad
no mueve la voluntad
815
a lo que la tuya mueves?
Redondilla
Con ser hombre, no he mirado
mujer desde que te vi;
y tú, mujer, ¡hoy aquí
a un hombre ocasión has dado!
Redondilla
820
¿Qué haré? ¿Pondré, por ventura,
en público en ti la mano?
¿Verá un noble ciudadano
Venecia en tanta locura?
Redondilla
¿Lavaré mi honor manchado
825
en la sangre de ese pecho?

Lucinda
¡Ten la daga!

Sidonio
¡A qué despecho,
Lucinda, me has provocado!

Lucinda
Redondilla
¿En esto me estimas?

Sidonio
Di,
¿mereces tú que te estime?

Lucinda
830
Si soy la que es justo, dime,
¿por qué me tratas así?
Quintilla
Y pues no puede ser menos
de que sepas la verdad
–que la ofensa en la lealtad
835
obliga a mucho a los buenos–,
Redondilla
sabe, Sidonio querido,
luz de los ojos también,
por esa quietud, su bien,
y que otro bien no han tenido,
Redondilla
840
que ha gran tiempo que este loco
me sirve desengañado,
lo que siempre te he callado
y siempre he tenido en poco.
Redondilla
Mi tristeza procedía
845
de tu honor, aunque seguro,
y la quietud que procuro
como propia salud mía.
Redondilla
Hoy de una nave sacó
dos turcos para matarte;
850
súpelo, y quise guardarte
para remediallo yo.
Redondilla
Pedite que no salieses
de casa por los dos días
que este peligro tenías,
855
y sin saberlo vinieses.
Redondilla
Aquí le estaba diciendo
que iba a quejarme al Senado.

Sidonio
Aguarda.

Lucinda
¡Ay, Dios! ¿Qué has pensado?
Que tu vida estoy temiendo.

Sidonio
Redondilla
860
Hablar a un amigo suyo
que le aparte de este intento.

Lucinda
¡Plega a Dios!

Sidonio
Mi pensamiento
es solo el sosiego tuyo.

Lucinda
Redondilla
Mira dos hijos que tienes.

Sidonio
865
Mis hijos, Lucinda, son.

Vase.

Lucinda
Voces me da el corazón
que hoy pierdo todos mis bienes.

Julia
Redondilla
Perdida va de color;
algún mal suceso emprende.

Lucinda
870
Mucho a un hombre noble ofende
que le ofendan el honor.
Redondilla
¡Ángeles de mis entrañas,
por vuestro padre rogad!

Julia
Con justísima piedad
875
el rostro en lágrimas bañas.
Redondilla
Pero mi señor es cuerdo;
él sabrá lo que ha de hacer.

Lucinda
No me queda qué perder,
mi bien, si tus ojos pierdo,
Redondilla
880
que aunque dos niñas tan bellas
me quedan de tus despojos,
¿qué valen niñas sin ojos,
pues tú eres los ojos de ellas?

Vanse. Y sale FULGENCIO, y SIDONIO.

Sidonio
Redondilla
Inquietar a la mujer
885
de un noble, tan atrevido,
y siendo yo su marido,
¿puede ningún hombre hacer?
Redondilla
¡Solicitalla y traella
con tanto desasosiego!

Fulgencio
890
Sidonio, aunque estaba ciego,
os vi cuando hablé con ella.
Redondilla
Pésame de hayáis sido
el sujeto de este agravio;
y que caiga en hombre sabio,
895
a buena dicha he tenido.
Redondilla
Vos lo sois, y de mi error
conoceréis la disculpa,
en que ya el mundo no culpa
yerros que nacen de amor.
Redondilla
900
Yo pondré enmienda en mis pasos.

Sidonio
¿Por qué me intentas matar?

Fulgencio
Fue invención para obligar
sus pensamientos escasos;
Redondilla
que eran dos criados míos,
905
que vestí de aquella suerte,
no para daros la muerte,
para templar sus desvíos;
Redondilla
que os adora de manera,
que pensé que esta amenaza
910
era la más cierta traza
con que vencerla pudiera.
Redondilla
Vos tenéis una mujer,
de Italia segundo honor.

Sidonio
Tarquino era emperador
915
y vos sois un mercader.
Redondilla
Que me espanto, ¡por Dios vivo!,
que os haya la hacienda dado
soberbia que haya llegado
a sol más que el sol altivo.
Redondilla
920
Que cuando de una criada
de Lucinda lo supiera,
para casaros no fuera
vuestra intención estimada,
Redondilla
porque sois, si rico, loco,
925
y si patricio, arrogante.

Fulgencio
Si fue mi humildad bastante,
lo dice el tenerme en poco;
Redondilla
que si no os hubiera dado
tan baja satisfacción,
930
no fuera en esta ocasión
de vos en poco estimado.
Redondilla
Y para que verdad sea
que soy arrogante y loco,
y que os tuve y tengo en poco,
935
toda Venecia lo crea.
Redondilla
Serviré vuestra mujer
públicamente.

Sidonio
¡Villano!
Metan mano, aunque allá no hay espadas, porque no han de andar sin ella[s] en la comedia.
Con la lengua de la mano
solo podré responder.

Fulgencio
Redondilla
940
Yo castigaré tu boca.

Sidonio
Y yo, tu arrogante pecho.

Fulgencio
¡Muerto soy!

Sidonio
Bien está hecho,
cuando la razón provoca.
Redondilla
Cayéndose va, ¡por Dios!
945
Herido de muerte va;
la plaza alterada está.
Esto podéis, honra, vos.
Redondilla
Quiero por este canal
en esta góndola entrarme.
950
Gran gente viene a buscarme;
la herida ha sido mortal.
Redondilla
Ireme a Hiza, Fusina,
y a Rovigo desde allí;
que es Ferrara para mí
955
ara sagrada y divina.
Redondilla
¿Quién sufriera igual deshonra?
¡Ay, Lucinda! ¡Ay, hijos míos!
Que os dejan mis desvaríos
sin padre, pero con honra.


Acto II

Salen LUCINDA, JULIA y GERARDO, de camino.

Lucinda
Quintilla
960
Quiero volver a abrazarte.
¿Adónde queda mi bien?

Gerardo
Asegurado tan bien,
que no será el punto parte
para que enojo le den.
Quintilla
965
Desde Rovigo a Ferrara
partió con grande secreto,
y en ella el Duque le ampara.

Lucinda
¿Que ya es soldado en efecto?
¡Ay, Julia! ¡Quién tal pensara!

Julia
Quintilla
970
Señora, libre su vida,
y por cualquier medio sea.

Lucinda
Sola su vida desea
el alma, a la suya asida.

Julia
Bien en la guerra se emplea,
Quintilla
975
que es ejercicio de reyes.

Gerardo
No ha sido el guardarse en vano,
que aquel antiguo romano
ni iguala en guardar sus leyes
al Senado veneciano.
Quintilla
980
Y como sabe el rigor,
sale también que la guerra
le defenderá mejor.

Lucinda
No digo, amigos, que yerra;
su falta siente mi honor,
Quintilla
985
y cuando no me importara
que su presencia me honrara,
mi amor por sí no sufriera
que mi Sidonio viviera
donde yo no le gozara.
Quintilla
990
Sus hijos lloran; yo siento
juntos su dolor y el mío,
y cuanto en mi sentimiento
lloro, a Sidonio lo envío
como a mi propio elemento.
Quintilla
995
Lloran hasta las paredes
en su ausencia.

Julia
Creerlo puedes
porque las han desnudado.

Gerardo
¡Buena la casa ha quedado!

Julia
¡Oh rigor, que al daño excedes!

Gerardo
Quintilla
1000
¿Nada, señora, te deja
el Senado con que vivas
mientras Sidonio se aleja?

Lucinda
De sus manos vengativas
solo me queda esa queja.
Quintilla
1005
Toda mi hacienda ha tomado,
que aun apenas me ha dejado
con que me vaya a Ferrara.

Gerardo
No importa, el Duque le ampara.
Muestre su enojo el Senado,
Quintilla
1010
que para salir de aquí,
no te ha de faltar dinero.
La carta lo dice así.

Lucinda
Otra vez leerla quiero.

Gerardo
Yo escucharla.

Lucinda
Advierte.

Gerardo
Di.

[LUCINDA] lea.

Lucinda
“Gerardo te dirá donde quedo, dulce esposa de mi alma, con el cual podrás venir con tus hijos a consolar la mayor tristeza y soledad que ha tenido corazón humano. Pienso que Aurelio será amigo en la adversa fortuna, como lo fue en la próspera; pídele de mi parte lo necesario para tu camino, y ven donde te aguardan mis ojos, y a mis queridos hijos mis abrazos. –Tu marido.”
Quintilla
1015
Aquí pondré yo la boca,
y el alma poner quisiera.

Julia
A partir luego provoca.

Lucinda
Quiero hablar a Aurelio.

Gerardo
Espera.
Esta, ¿no es caja?

Toquen una caja, y salga LEONCIO, PERSIO, TADEO y un SECRETARIO.

Lucinda
¿A qué toca?

Julia
Quintilla
1020
A Leoncio he visto allí,
criado de aquel cruel,
y un secretario con él.

Lucinda
Mal será, mal para mí;
que bien no le espero de él.

Leoncio
Quintilla
1025
¡Con qué alboroto y dolor
memorias de mi señor
me traen a ver su casa!

Persio
Ella por su puerta pasa.

Secretario
Pues echa el bando, tambor.

Tambor
“El serenísimo duque de Venecia ofrece dos mil ducados a cualquiera que le trajere preso a Julio Sidonio, reo de la muerte de Fulgencio Justiniano, o mil si le trajere la cabeza; y en caso que tenga algún grave delito, se le perdona. Mándase pregonar para que venga a noticia de todos.”

Leoncio
Quintilla
1030
Pasa adelante que allí
vive también un pariente,
y quiero vengarme así.

Vanse.

Lucinda
Aun no está seguro ausente.
¿Qué es esto, triste de mí?

Gerardo
Quintilla
1035
Gran mal es este, ¡por Dios!,
y gran rigor del Senado.

Lucinda
Fuerte remedio ha buscado
para matar a los dos.

Julia
¿Adónde hallará sagrado?

Gerardo
Quintilla
1040
Ya no le habrá para él,
que la codicia cruel
abrió camino en el mar;
otro mundo supo hallar
porque estaba el oro en él.
Quintilla
1045
La codicia hizo tiranos,
mató padres, mató hermanos
y propios hijos mató.

Lucinda
¿Que esto el Senado mandó?
¡Ah, senadores villanos!
Quintilla
1050
¿Vosotros sois los patricios
por únicos celebrados
como pájaros fenicios?
¡Oh, indignos de ser llamados
para tan altos oficios!
Quintilla
1055
¿Dos mil ducados ofreces
por una inocente vida,
Senado, infame mil veces?

Gerardo
Templa la lengua atrevida,
con que el dolor encareces;
Quintilla
1060
que el Senado es bueno y justo,
y el delito en una plaza
pública es grave e injusto.

Lucinda
¡Que hallase ahora esta traza
para aumentar mi disgusto!
Quintilla
1065
¿Adónde estará seguro
mi bien? ¿Qué amparo, qué muro
le librará de un traidor,
de otras muertes agresor,
y de nacimiento oscuro?
Quintilla
1070
Cuando codicia no sea
quien le prenda o quien le mate,
todo homicida que vea
en Sidonio su rescate,
hará una hazaña tan fea.

Julia
Quintilla
1075
Señora, el haberle muerto
a Fulgencio en lo seguro
de la ciudad fue el concierto
del decreto fiero y duro,
que muestra el peligro cierto.
Quintilla
1080
El Senado está enojado.
Ejecuta la partida,
y buscad los dos sagrado.

Lucinda
Iré a defender mi vida,
aunque le pese al Senado.

Gerardo
Quintilla
1085
¡Qué presto la lengua mueve
el que es culpado, y se atreve
a poner la lengua y malicia
en el que hace justicia
por cumplir con lo que debe!
Quintilla
1090
Id hablar a Aurelio, y luego
parte a Ferrara, señora.

Sale un SECRETARIO, y un ALGUACIL.

Secretario
A muy buena ocasión llego,
si se ausentaban ahora.

Lucinda
Otra vez tocan a fuego.
Quintilla
1095
¿Qué quieren estos aquí?

Alguacil
¿Vive aquí Lucinda?

Lucinda
Sí.

Secretario
¿Sois vos?

Lucinda
Yo soy.

Secretario
Escuchad.
El Senado, esta ciudad
os da por cárcel.

Lucinda
¡A mí!

Secretario
Quintilla
1100
A vos.

Lucinda
¿En qué soy culpada?

Secretario
Allá lo podréis saber.
Solo estaréis avisada
del daño que os puede hacer
su justa furia indignada,
Quintilla
1105
porque es pena de la vida,
y a vuestros hijos también.

Lucinda
¿Fui yo acaso el homicida
para que cárcel me den?

Alguacil
No respondáis atrevida,
Quintilla
1110
sino con mucho respeto.

Julia
(¿No sabes la libertad
de esta gente?)

Lucinda
Yo os prometo
[..........ad]
que es mi cárcel en efeto;
Quintilla
1115
mas mis hijos, ¿no podrán
ir con su padre?

Alguacil
También
presos, como vos, están.

Lucinda
Dice el Senado muy bien,
justa sentencia les dan.
Quintilla
1120
Mi alma, mis hijos son;
preso el cuerpo, estelo el alma.

Alguacil
No es muy estrecha prisión
Venecia.

Lucinda
¿Qué firme palma
resiste a tanta pasión?

Secretario
Quintilla
1125
Vamos, que esto queda bien.

Alguacil
Avisad esto en los barcos.

Secretario
Yo haré que un pregón les den,
y en la plaza de San Marcos
lo haré pregonar también.

Vanse.

Lucinda
Redondilla
1130
¿Qué te parece, Gerardo?
Ya es imposible partirme.
[..................ardo]
¿Qué sufrimiento habrá firme
donde es el valor bastardo?
Quintilla
1135
Un hombre era menester,
porque valor de mujer,
¿cómo podrá resistir?

Gerardo
Ni hallo qué te decir,
ni te acierto a responder;
Quintilla
1140
pero sé que me conviene
partir volando a Ferrara,
por el peligro que tiene
Sidonio.

Lucinda
Parte, y repara
que tras ti su muerte viene.
Quintilla
1145
Avísale que ha mandado
este dinero el Senado,
y perdonar cualquier reo.

Gerardo
Ser un Mercurio deseo,
de pies y manos alado.
Redondilla
1150
¿Podrásle escribir?

Lucinda
No sé;
pero dirasle en Ferrara
que con fe rara quedé
en Venecia, y fe tan rara,
que no tiene igual mi fe.
Quintilla
1155
Di que llorando escribí,
lágrimas por tinta; di
que lloré sangre por él,
que fue mi rostro el papel
y que tú las viste allí;
Quintilla
1160
que todas las letras fueron
amor, lealtad, soledad,
desdicha, ausencia, verdad;
y di que las imprimieron
el alma y la voluntad,
Quintilla
1165
que de amor imprentas son,
donde en letras de Ferrara
las imprime mi pasión
desde el papel de la cara
al papel del corazón.

Gerardo
Quintilla
1170
Pon las lágrimas en calma,
y a Dios, que te dé la palma
de esa paciencia.

Lucinda
A mi bien
con bien te lleve, y también
lleve este cuerpo a su alma.

Vanse. Y salen SIDONIO, MARCELO y URBINO, soldados de Ferrara.

Marcelo
Redondilla
1175
Fuera de lo que es valor,
poco parecéis soldado.

Sidonio
¿En qué a este nombre he faltado?

Urbino
En que no tenéis amor.
Redondilla
La gala en la soldadesca,
1180
hasta llegar la ocasión,
amores, Sidonio, son;
no solo el dado y la gresca.
Redondilla
¿No veis la conformidad
que tienen Venus y Marte?

Marcelo
1185
Sabed que todo es un arte:
la guerra y la voluntad.

Sidonio
Redondilla
Luego ¿por eso decía
Ovidio que militaba
cualquier persona que amaba?

Urbino
1190
El arte igualar quería;
Redondilla
porque en el amor hay velas,
hay sospechas, hay espías,
y en noches de invierno frías
cuidadosas centinelas;
Redondilla
1195
hay ardides, hay recelos,
hay minas, hay contracifras,
hay mensajeros, hay cifras,
hay competencias y hay celos,
Redondilla
y finalmente, hay gozar
1200
del triunfo de una victoria,
en que consiste la gloria
de amar y de pelear.

Sidonio
Redondilla
Por esa misma razón
los pleitos guerra serían.

Marcelo
1205
Los mismos cuidados crían,
todos acechanzas son,
Redondilla
y aun sospecho para mí
que un pretendiente es soldado.

Sidonio
Y no poco desvelado.

Urbino
1210
Ya lo sé, que ya lo fui.

Sidonio
Redondilla
Marcelo, la mayor guerra
es servir; quien servir quiere
sea el dueño el que se fuere,
fuertes desvelos encierra.
Redondilla
1215
Allí sí que hay competencias,
trazas, sospechas, temores,
estratagemas, traidores,
envidias, celos y ausencias.
Redondilla
Verás la desconfianza
1220
del favor que le fastidia
poner escalas de envidia
al muro de la privanza.
Redondilla
Verás un siempre temer,
un eterno idolatrar,
1225
un diestro lisonjear
y un incierto pretender.
Redondilla
Verás un notorio engaño,
unas armas de mentira,
con su disfraz a la ira,
1230
y siempre de fiesta al daño.
Redondilla
La fuerza que se desprende
es el favor del señor,
por cuyo incierto favor
el más amigo le vende.
Redondilla
1235
No quiero guerra fingida,
ya que mi desdicha fiera
me trajo a la verdadera
en lo mejor de mi vida.
Redondilla
De Venecia sois los dos,
1240
por desdicha estáis aquí;
sirvamos al Duque así
mientras nos remedia Dios,
Redondilla
que os juro que ni servir
ni amar puedo, aunque quisiese.

Urbino
1245
Que de tu daño nos pese
no hay, Sidonio, qué decir
Redondilla
que encarecimiento sea.
Somos de una patria, y nobles,
donde hicieron tratos dobles
1250
que así la ajena nos vea.
Redondilla
A nosotros nos obliga
nuestro padre desterrado
de aquesta ausencia al cuidado,
de tanta pena fatiga;
Redondilla
1255
a ti el volver por tu honor,
y la muerte de Fulgencio.

Sidonio
Poco, amigos, diferencio
el vuestro de mi dolor.
Redondilla
Solo os podréis consolar
1260
que aquí vuestro padre amado
tenéis, aunque desterrado
de aquel famoso lugar.
Redondilla
Pero yo que estoy ausente
de mis hijos y mujer,
1265
¿qué gusto puedo tener,
por más que tenerle intente?
Redondilla
Dejé el alma en tres pedazos:
Lucinda, Félix y Elisa;
trocose en llanto la risa
1270
de aquellos tiernos abrazos.
Redondilla
Sentábame yo a comer,
libre de ajenos cuidados,
con mis hijos regalados
y mi querida mujer.
Redondilla
1275
Siéntome ahora a sentir
que estoy sin ellos comiendo
lágrimas, que van diciendo
lo que no os puedo decir.
Redondilla
Aquellas razones tiernas
1280
que de sus bocas oía,
retrato de la armonía
de las esferas eternas,
Redondilla
no las escucho, ¡ay de mí!,
y así tan sin gusto vivo
1285
como en el hierro el cautivo,
pues más libertad perdí.

Marcelo
Redondilla
Porque a tal dolor nos mueves,
te queremos divertir,
no con amar, con fingir,
1290
por lo que a Lucinda debes.
Redondilla
Vamos de noche a gozar
la libertad de soldados,
no por balcones honrados,
donde el sol no puede entrar,
Redondilla
1295
mas por las libres ventanas,
viendo, con pagar el porte,
estas enfermas de corte
que se llaman cortesanas.
Redondilla
O vamos, si aun esto solo
1300
no te atreves a fingir,
a ese campo a ver salir
la blanca hermana de Apolo;
Redondilla
y gozando el fresco viento,
al sol de un arroyo manso
1305
daremos algún descanso
a nuestro común tormento.

Sidonio
Redondilla
Al campo iré con buen gusto
porque, en fin, su soledad
me mueve a mayor piedad
1310
de este mi destierro injusto,
Redondilla
y por ver si en el camino
veo por dicha a Gerardo,
que ha desde ayer que le aguardo,
y algo temo pues no vino.
Redondilla
1315
Y si os digo la verdad
que a tales amigos debo
–pues en decírosla pruebo
la fuerza de la amistad–,
Redondilla
sabed que aguardo con él
1320
a mis hijos y a mi esposa.

Urbino
Fue la más discreta cosa,
siendo Gerardo fiel,
Redondilla
que pudiste imaginar
para dar fin a tu pena;
1325
porque hace patria la ajena
si el bien se puede gozar.
Redondilla
Esta puerta al campo sale.

Marcelo
Aquel prado y bosque ameno
está de mil sombras lleno.

Urbino
1330
No hay frescura que le iguale.

Marcelo
Redondilla
Hacen las flores y plantas
un laberinto aquel suelo.

Urbino
Y los pájaros un cielo
con diversidades tantas.

Sidonio
Redondilla
1335
¡Qué bella está la arboleda,
bañándose en los cristales
de estas fuentes desiguales!

Marcelo
¡Qué bien la yedra se enreda
Redondilla
por estos olmos sombríos!

Urbino
1340
¡Qué bien de esas blancas sierras
a fertilizar las tierras
bajan fuentes y hacen ríos!

Sidonio
Redondilla
No son los campos hibleos
más floridos y olorosos.

Marcelo
1345
Tus pesares cuidadosos,
tus abrasados deseos
Redondilla
sosiega, Sidonio, un poco.
Descansa en aquesta yerba,
cama que el cielo reserva
1350
a quien de amor está loco;
Redondilla
y yo aquí me quiero echar.

Sidonio
Desceñireme la espada.

Urbino
Flores te hacen almohada;
bien te puedes reclinar.

Sidonio
Redondilla
1355
Aquí me tiendo sobre ellas,
como en alfombra preciosa
de la primavera hermosa,
a lamentar mis querellas
Redondilla
cual suele tal vez en ramo
1360
el ruiseñor que perdió
los hijos, pues pierdo yo
el nido que adoro y amo.

Ásele URBINO.

Marcelo
Redondilla
Tenle fuerte, que ya tengo
la espada.

Sidonio
¡Oh, fieros traidores!

Urbino
1365
Átale bien.

Sidonio
¡Que a mayores
desdichas y penas vengo!

Urbino
Redondilla
Átale muy bien las manos.

Sidonio
¡Oh, perros! ¿Por qué razón?

Marcelo
Luego sabrás la ocasión.

Sidonio
1370
¿Vosotros sois venecianos?
Redondilla
¿Sois parientes de Fulgencio?

Urbino
No.

Sidonio
Pues ¿qué causa os obliga
a que esta maldad se diga
de vosotros?

Marcelo
Con silencio
Redondilla
1375
camine a esa casería,
donde nuestra gente está.

Sidonio
Si habéis de matarme allá,
hacedme una cortesía,
Redondilla
que no digáis a mi esposa
1380
que soy muerto.

Urbino
No queremos
matarte, que pretendemos
otra hazaña más piadosa.
Redondilla
El Senado ha pregonado
que al que te llevare preso,
1385
si está por cualquier suceso
fugitivo o desertado,
Redondilla
le dará luego perdón...
Digo, preso o muerto sea,
que solamente desea
1390
que entiendan su indignación.
Redondilla
Hermanos somos los dos;
la traición que hemos fingido
no es traición, piedad ha sido,
que la traición sabe Dios.
Redondilla
1395
Nuestro padre desterrado
queremos los dos librar
porque más puede obligar
que un amigo, un padre honrado.
Redondilla
Parte a llamarle, Marcelo,
1400
que en la casería está,
por si quiere que entre allá
–que de algunos me recelo–
Redondilla
o camine desde aquí.

Marcelo
Yo voy.

Sidonio
¿Que dar libertad
1405
a tu padre por piedad
tu traición disculpa en mí?
Redondilla
¡Ah, Urbino! ¡Qué mal intento
habéis tenido los dos!
Para el mundo y para Dios
1410
fue injusto ese pensamiento,
Redondilla
que aunque para el padre sea,
no ha de ser el bien con daño
de quien matáis con engaño
de hazaña tan baja y fea.
Redondilla
1415
Mas, pues siendo caballeros,
habéis hecho esta traición,
y a mi limpio corazón
os queréis mostrar tan fieros,
Redondilla
no hace solo de vos,
1420
que a veces, cuando castiga,
en la mano más amiga
pone la justicia Dios.
Redondilla
¡Ay, hijos del alma mía!
¡Ay, mi Elisa! ¡Ay, Félix mío!
1425
Las lágrimas que os envío,
hijos, os muevan algún día
Redondilla
para que venguéis a un padre
que hoy han vendido entre dos,
pues os quitan padre a vos
1430
y remedio a vuestra madre.

Salen MARCELO y EVANDRO, viejo.

Evandro
Redondilla
Y ¿adónde le tenéis preso?

Marcelo
Aquí le habemos atado.

Urbino
Ven, señor, regocijado
de este dichoso suceso,
Redondilla
1435
que volverás a tu casa
con tus hijos y mujer.

Sidonio
En fin, ¿me vienes a ver?
En fin, ¿sabes lo que pasa?

Evandro
Redondilla
Véngote, Sidonio, a ver
1440
con ver con mis propios ojos
si eran ciertos los enojos
que de verte he de tener,
Redondilla
porque, supuesto que oía
a Marcelo tu prisión,
1445
no creía la traición,
aunque la prisión creía;
Redondilla
y pésame de tal suerte
de verte atado y vendido
que en haber hasta hoy vivido
1450
me quejo yo de la muerte.
Redondilla
¡Pluguiera al cielo que ayer
la flaca estambre cortara,
antes que hoy a ver llegara
lo que nunca pensé ver!
Redondilla
1455
Y si no fuera piedad
que con su padre han usado,
Sidonio, el haberte atado,
aunque piadosa maldad,
Redondilla
con la que traigo ceñida
1460
las dos vidas les quitara,
porque solo les ampara
ver que intentaron mi vida.
Redondilla
Estoy loco de disgusto
de que esto hiciesen contigo,
1465
que con daño del amigo
no hay provecho que sea justo.
Redondilla
Cuando por ti me vendieran,
diera su error por más noble,
y no fuera el trato doble
1470
cuando esa amistad te hicieran.
Redondilla
Más piedad quiero que arguya,
como al amigo le cuadre,
dar por él al mismo padre,
que en fin es hacienda suya.
Redondilla
1475
Dar por el padre al amigo,
como él no lo dé por bueno,
es dar lo ajeno, y lo ajeno
no es piedad, sino castigo.
Redondilla
El que les doy es su afrenta,
1480
que es el castigo mayor.

Urbino
Por el padre no es traidor
quien dar vida al padre intenta.

Evandro
Redondilla
Calla, infame, no prosigas.
Desataré yo las manos
1485
que dos amigos tiranos
ataron en paz y amigas.
Redondilla
Quitaos delante de mí.

Marcelo
¿Esto merece el querer
darte vida?

Evandro
Eso ha de ser,
1490
hijos, como yo os la di,
Redondilla
que es con la mucha nobleza
que heredé de mis mayores;
pero no siendo traidores
porque, aunque es por mí, es bajeza.
Redondilla
1495
¡Pluguiera, Sidonio, a Dios
que hubiera por mí el Senado
lo que por ti pregonado!
Vengáraste de los dos;
Redondilla
que con el mismo cordel
1500
me llevaras a Venecia,
porque vieras lo que precia
el que es noble al que es fiel.

Sidonio
Redondilla
Estoy de tu honrado pecho,
Evandro, tan admirado,
1505
que apenas respuesta he dado
a la merced que me has hecho.
Redondilla
Solo te quiero advertir
que si con aquel engaño
me ataron, y con mi daño
1510
quieren el tuyo impedir,
Redondilla
ahora libre me iré
contigo a que me presentes
donde tu descanso intentes.

Evandro
Necesidad piadosa fue,
Redondilla
1515
Sidonio, la de estos locos.
Perdona sus culpas graves,
pues tienes hijos y sabes
que amando son cuerdos pocos.
Redondilla
Y vente a cenar conmigo
1520
a la heredad en que estoy;
que mi palabra te doy
de serte más noble amigo
Redondilla
que la sangre que desprecia
la que tengo desde hoy,
1525
pues aunque su padre soy,
ha sido hazaña muy necia.

Sidonio
Redondilla
Yo me fiara de ti,
Evandro, si me buscara
Roma, Venecia, Ferrara
1530
y el campo que tiene en sí;
Redondilla
mas voy a buscar un hombre
que mi esposa ha de traer.
Solo te juro tener
de hoy más de tu amigo el nombre,
Redondilla
1535
y si Dios me da remedio,
conocer la obligación.

Evandro
Detenerte no es razón,
de tanto peligro en medio.
Redondilla
Vete con Dios.

Sidonio
Él te guarde,
1540
Evandro, y dé libertad.

Vase.

Evandro
¿Qué os parece esta maldad?
¿Qué estás mirando, cobarde?
Redondilla
¡Vive Dios, si no mirara...!

Marcelo
Darte vida con su muerte,
1545
¿fue traición?

Evandro
Marcelo, advierte,
atiende, aprende, repara
Redondilla
que la vida propia es cosa
de más estima, y no es justo
hacer por ella lo injusto.

Urbino
1550
Nuestra crueldad fue piadosa.
Redondilla
Perdona, padre querido,
que ninguno fue traidor
amando, porque el amor
lo tiene así recibido.
Redondilla
1555
Leyes son de su derecho;
quererte nos obligó.

Evandro
No os culpo el amarme yo;
repruebo lo que es mal hecho.
Redondilla
Vamos, y sabed los dos
1560
que a la ley de la amistad
habéis de guardar lealtad,
después de la ley de Dios.

Vanse. Sale BELARDO, pastor viejo.

Belardo
Lira
Echa por esa parte
las cabras, Silvia, entre esos dos arroyos
1565
cuyo cristal reparte
líquida nieve a los profundos hoyos
que forman los estíos,
que a no ser ya lagunas, fueran ríos.
Lira
¡Verá dónde las guía!
1570
Chasquea, Silvia, el cáñamo en la seda.

Sale SILVIA, villana.

Silvia
Si el manso se desvía,
¿adónde quieres que seguirle pueda?

Belardo
Desvía de los trigos,
que es hacienda de ausentes y de amigos.
Lira
1575
Échalas a lo bajo.

Silvia
¡Malas adelfas venenosas pazcan!

Belardo
¿No hay por aqueste atajo...?

Silvia
¡Nunca otras crías de sus vientres nazcan!

Belardo
¿...tomillos y cogollos
1580
de renuevos de encinas y rebollos?

Ha estado hablando SILVIA dentro hasta ahora.

Silvia
Lira
¡Qué extraño os habéis hecho
después que estáis tan viejo! Hablad más paso.
Ya van por el repecho,
escombrando la yerba de lo raso;
1585
que ni han olido el trigo,
ni de miedo de vos vienen conmigo.
Lira
¡Voto al sol, que no habían
de pasar los zagales de treinta años!
Luego que canas crían,
1590
son de tratar y de sufrir extraños.
¡Lindo humor se os ha hecho
después que tenéis barbas en el pecho!
Lira
Si vos, porque tuvistis
servir un mayoral por gran trabajo,
1595
de Florencia os venistis,
¿por qué no sufriréis y hablaréis bajo
a quien os sirve ahora?
Mas ¿qué noche está bien con el aurora?

Belardo
Lira
¿Noche soy, en efeto?

Silvia
1600
Si no sois noche, declináis la tarde.

Belardo
¡Ah, Silvia, cuán discreto
es el tiempo veloz, aunque cobarde!
Vivir el mozo quiere
mas no ser viejo, aunque por serlo muere.
Lira
1605
Déjente a ti que vayas
hacia donde repasta el otro loco,
y que entre aquellas hayas
hable en perdido, y del ganado poco,
y todos serán cuerdos.

Silvia
1610
¡Viejos, sueltos de lengua, de pies lerdos!

Belardo
Lira
¡Verá por dónde corre!
Huyendo alguna fiera van las cabras.
Pues nadie las socorre,
allá voy yo.

Silvia
¡Qué rústicas palabras!
1615
¡Qué condición tan fiera!
Antes de un monte, que su hija fuera.
Lira
Márgenes de este río
ceñidas de violetas azucenas;
verde bosque sombrío,
1620
amorosos testigos de mis penas;
prado fresco y ameno,
¿qué tanto habrá que vistis a Fileno?
Lira
Hermosas arboledas,
gloria del natural, del arte espanto;
1625
fuentes puras y ledas,
que debéis las crecientes a mi llanto;
monte, de fieras lleno,
¿qué tanto habrá que vistis a Fileno?
Lira
A eterno llanto y pena,
1630
si están mis ojos de Fileno ausente,
el cielo me condena.
Decidme, río, bosque, prado y fuentes,
pues veis que lloro y peno,
¿qué tanto habrá que vistis a Fileno?

Sale FILENO, villano.

Fileno
Romance (tirada)
1635
En tanto que voy siguiendo
mi segura libertad,
paced, ovejuelas, libres
la yerba que el prado os da.
No os detengáis en ninguna,
1640
y parecéisme más,
que adonde siento más gusto,
muestro menos voluntad.
Fuentes claras que a los ríos
tributo en plata pagáis,
1645
si nuestros pechos tuvieran
esa hermosa claridad,
yo amara el más blanco y bello
que estas sierras viendo están
con envidia de su nieve
1650
y de su dureza igual.
Llámanme sus bellos ojos,
pero en cogiéndome allá,
tratáranme como dueñas...
En fin, tratáranme mal.
1655
Serán como los señores
cuando quieren procurar
un criado de su gusto,
que prometen más que dan,
porque en sabiendo que es suyo,
1660
es condición natural
tratalle con tal desprecio,
que se aborrece o se va.
Díceme que me desea,
pero ¿quién creyese tal?
1665
aunque bien puedo creer
que me desea engañar.
Yo la vi llorar un día,
sentada en este arrayán;
mas vi que era cocodrilo,
1670
que llora para matar.
Luego, pasando este arroyo,
hizo parar su cristal
con descubrir más que el pie,
para obligarme a mirar.
1675
Pero si estrellas no juntan
las voluntades jamás,
poco la hermosa puede,
las gracias corridas van.
(¡Ay de mí! Silvia me escucha.
1680
Mal hablé, quiero callar,
que si por hablar castigan,
por aborrecer, ¿qué harán?)

Silvia
No te encubras; ya te he visto,
Fileno, diciendo mal
1685
de la fe con que te adoro.

Fileno
Engañada, Silvia, estás.
Ya estimo tus pensamientos;
temo solamente entrar
en este mar cuyas olas
1690
anegan la libertad.
Silvia, no es defecto tuyo
no amarte.

Silvia
Pues ¿qué será?

Fileno
Miedo de perderme amando
en aqueste mar de amar.

Silvia
1695
¿Que, en efecto, estás resuelto
a no quererme?

Fileno
Podrás
contar los granos primero
de aquel menudo arenal;
las hojas de aquestos olmos,
1700
y del manto celestial
las blancas argenterías
con que guarnecido está.
Los átomos que se miran
en el sol podrás contar;
1705
las sospechas de un celoso
que pasa de justa edad;
las envidias del poeta
de los que supieron más,
y las malicias de un necio
1710
cuando dos hablando están.
Silvia, yo quiero ser mío.

Silvia
Pues, si yo te amare más,
nunca yo tenga contento,
nunca me falte pesar,
1715
nunca goce sin disgusto
la Pascua de Navidad,
ni amanezca sin pendencia
la mañana de San Juan.
Un necio me quiera bien
1720
–bien sé que tú no serás–,
que presuma de discreto
y se precie de galán.
A mis blancas ovejuelas
nieguen, Fileno, de hoy más
1725
estas dehesas su yerba,
estas fuentes su cristal.
Piedra sepulte mis viñas,
langostas coman mi pan,
talen mi fruta estudiantes
1730
cuando empiece a madurar;
finalmente, antes que a ti
mis padres me quieran dar,
para enterrarme en la iglesia
me entreguen al sacristán.

Fileno
1735
¿Díceslo de veras?

Silvia
Digo
que me atreveré a jurar
que no te he visto en mi vida.

Fileno
¿Tan presto amáis y olvidáis?

Silvia
Amor sin correspondencia
1740
no ha de crecer ni medrar.
Si olvidas, darante olvido,
y amor si sabes amar.

Entren GERARDO y SIDONIO.

Sidonio
Endecasílabos sueltos (tirada)
Desvíate, Gerardo, del camino,
ya que de hallarte tuve tal ventura.

Gerardo
1745
De estos pastores las cabañas rústicas
te podrán defender, si disfrazado
te atreves a vivir, Sidonio, en ellas;
y te prometo que es remedio solo
a tropel tan extraño de fortunas,
1750
que si los hombres de una se lamentan,
tú puedes de las muchas que te siguen.

Fileno
Adiós, Silvia, que voy tras el ganado
que he de llevar aquesta noche al monte.

Silvia
Vete, plega a los cielos soberanos
1755
que antes que el alba los corone de oro,
lobos te lleven tu querido manso.

Fileno
Como amor no me lleve los sentidos,
no hay maldición que tema.

Silvia
Amando mueras.

Fileno
Aun esa, Silvia, es maldición de veras.

Vase.

Sidonio
1760
¡Ay, Gerardo! ¿Qué dices?

Gerardo
Lo que escuchas.
Al tiempo cuando tu querida esposa
la partida amorosa prevenía,
y ya como Latona caminaba,
en una mano en bello sol de Fénix
1765
y la luna de Elisa en la otra mano,
el agua de tu vista deseada
enturbió la crueldad y el pregón triste
del Senado. Imitando los villanos,
promete al que llevare tu cabeza
1770
mil escudos, Sidonio, y dos mil viva,
fuera de perdonar cualquier delito.
Mas esto ya no fuera de importancia,
pues pudieras librarte y esconderte;
pero prender a tu Lucinda hermosa
1775
y a tus queridos hijos –que, en efeto,
no los dejan salir, y más ahora
que han puesto guardas y avisado barcos,
con pena de la vida al que los pase–
es llorosa tragedia de la vida.

Sidonio
1780
¡Ay, Gerardo! Bien sé que la justicia
del severo Senado hará muy presto
venganza en mi cabeza de su injuria;
que, como tiene allá mi dulce nido,
con los hijos querrá coger al padre.
1785
Vuelve, y dile a mi esposa dónde quedo,
que aunque sea guardando en estos montes
ganado pobre, guardaré mi vida
en tanto que otra cosa ordena el cielo.
Aquí podrá escribirme.

Gerardo
Yo te ofrezco
1790
jamás desampararlla.

Sidonio
Así lo creo
de tu valor.

Gerardo
Mas di, señor, ¿qué orden
podrá tener para vivir Lucinda,
habiéndole el Senado riguroso
quitado cuanta hacienda le dejaste?

Sidonio
1795
Gerardo, aquellos ángeles, que vive
de mi culpa inocentes, cada día
pedirán con chillidos lastimosos
sustento desde el nido, como pájaros,
al cielo, que sustenta cuanto cría.
1800
Algunas joyas tiene, venda algunas,
y acuda a los amigos en faltando,
que por eso se llaman los amigos
segundos padres.

Gerardo
¡Plega a Dios lo sean!
Que está ya la amistad tan diferente
1805
de lo que en otros tiempos se estimaba,
que llamaba un discreto a los amigos
segundos enemigos, que este nombre
tienen los que no hacen bien, pudiendo.

Sidonio
Parte, Gerardo, y cuando puedas, vuelve
1810
a darme aviso de mis hijos caros
y mi amada mujer.

Gerardo
Guárdete el cielo.

Vase.

Sidonio
Y deme en tanto mal algún consuelo.

Sale SILVIA.

Silvia
Redondilla
(Gran tiempo han estado hablando
dos hombres, y el uno es ido.
1815
¿Si es que el camino han perdido,
y acaso le van buscando?)
Redondilla
¡Ah, hidalgo! ¿Buscáis la senda
de aqueste monte a Ferrara?

Sidonio
Con el sol de vuestra cara
1820
no es mucho que hallarla entienda.
Redondilla
Amaneció, ya veré
el camino que perdí;
mas, pues vuestros ojos vi,
diré que errando acerté.

Silvia
Redondilla
1825
La noche se va acercando,
que si sol os parecía,
ya que yo me recogía,
iban sus sombras bajando.
Redondilla
No habiendo de ir a Ferrara,
1830
no sé dónde podáis ir
hasta que vuelva a salir
del sol la diadema clara,
Redondilla
que puesto que hay aldeas,
lejos de este monte están.

Sidonio
1835
Ya esta noche me darán
cama estos juncos y neas,
Redondilla
que llevo cierto recelo
y me está bien esconderme.

Silvia
Obligáisme a enternecerme
1840
con la gracias que os dio el cielo.
Redondilla
¿Qué os ha sucedido allá?
Fiaros podéis de mí
que, aunque mujer, no nací
con lengua.

Sidonio
Ferrara está
Redondilla
1845
llena, cual veis, de soldados.
Uno de ellos, fanfarrón,
me hizo una sinrazón...

Silvia
Son en la ciudad cansados.
Redondilla
Dondequiera ha de haber guerra,
1850
que los soldados estén.

Sidonio
Decís, señora, muy bien:
mucho destruyen la tierra.
Redondilla
Con uno saqué la espada.

Silvia
¿Matástele?

Sidonio
En eso queda,
1855
si no es que Dios le conceda
remedio.

Silvia
No se os dé nada.

Sidonio
Redondilla
¿Cómo no, si está mi vida
en el peligro que veis?

Silvia
Porque vos vida tenéis
1860
que puede ser socorrida.
Redondilla
Quitaos aquese vestido
y quedaos en la montaña.

Sidonio
¿Quién vive en vuestra cabaña?
¿Es padre acaso, o marido?

Silvia
Redondilla
1865
Un padre que no le da
a quien ya le merecía.

Sidonio
Muy justa melancolía.

Silvia
De notable humor está.
Redondilla
Pero no tengáis recelo
1870
de que mal le parezcáis;
que como hablarle sepáis,
os servirá por el suelo.
Redondilla
Es tentado de leer,
y aunque es hombre labrador,
1875
se desvanece a doctor
y precia de bachiller.
Redondilla
Habladle en tiempo pasados
del Duque, que tiene Dios,
y seréislo luego vos
1880
de su casilla y ganados.
Redondilla
No tengáis pena, mostrad
valor en el tiempo adverso.

Sidonio
(¡Qué hablar tan noble y diverso
de tanta rusticidad!
Redondilla
1885
Del cielo en este consuelo;
gracias mis males le den,
que no fuera tanto bien
menos que del mismo cielo.)
Redondilla
Dime tu nombre.

Silvia
Mi nombre
1890
es Silvia.

Sidonio
Pues, Silvia bella,
guía con tu hermosa estrella
al puerto que busca un hombre;
Redondilla
que la tabla de la mar
en que paso esta tormenta,
1895
y esta en que el milagro asienta
mi vida, podré en tu altar.
Redondilla
Hablaré a tu padre, y quiero
servirle y ser tu Jacob,
con más paciencia que Job,
1900
al julio, al nevado enero.
Redondilla
Y si, en pago de los daños
que causa un amor cruel,
quisieres ser mi Raquel,
serviré los mismo años,
Redondilla
1905
que con el bien que me ofreces
está el alma tan rendida,
que será corta la vida
para lo que tú mereces.

Silvia
Redondilla
Pues sígueme y di tu nombre.

Sidonio
1910
Lucindo.

Silvia
(¡Gallardo talle!
No he visto en todo este valle
tan linda presencia de hombre.)

Sidonio
Soneto
(Lucinda, aquí me quedo, pues no hay verte.)

Silvia
(Amor, a mí me pierdo si le miro.)

Sidonio
1915
(En estas soledades me retiro.)

Silvia
(En tal desigualdad no hay pecho fuerte.)

Sidonio
(Por ser tu vida excusará mi muerte.)

Silvia
(¡A qué notable pensamiento aspiro!)

Sidonio
(Por ti como la tórtola suspiro.)

Silvia
1920
(¡Ay Dios, si en este encuentro está mi suerte!)

Sidonio
(Dame nuevas de ti, prenda querida.)

Silvia
(¡Qué gloria tiene en verle mi sentido!)

Sidonio
(Engaño temo de lealtad fingida.)

Silvia
(Amor o cielos, dadme el bien que os pido...)

Sidonio
1925
(Ya que me tienen entre muerte y vida...)

Silvia
(Temor...

Sidonio
Amor...

Silvia
Engaño...

Sidonio
Ausencia...

Silvia
Olvido.)


Acto III

Salen OCTAVIO, hijo de FULGENCIO; LEONCIO, PERSIO y TADEO.

Leoncio
Quintilla
Ya que te has ceñido la espada,
ya eres hombre noble, Octavio;
advierte que está obligada
1930
a satisfacer tu agravio
en virtud y ley de honrada.
Quintilla
Ya que te ha dado la edad
discurso, fuerzas y brío,
advierte con qué crueldad
1935
a tu padre y señor mío
dio muerte una libertad.
Quintilla
Moverte a lástima puedes
de aquella sangre, aunque fría,
si no es que como ella quedes,
1940
pues que la ves cada día
hecha jaspe en las paredes.
Quintilla
Sé como el hijo que tanto
quiso ofrecer sangre y llanto
al túmulo generoso,
1945
siendo un hecho tan honroso
de Italia y del mundo espanto.

Octavio
Quintilla
Leoncio, si al padre mío
debo obligación y amor,
ya se lo pago en dolor,
1950
y con esta edad y brío
en su venganza mejor.
Quintilla
Con su misma sangre escribo
su agravio, y el vengativo
corazón, viéndola, salta,
1955
que el blanco mármol esmalta
de la casa donde vivo.
Quintilla
Tanto vengarle deseo,
que durmiendo, muchas veces
sueño que doy muerte al reo.

Leoncio
1960
Licencia dan los jüeces;
en lo que es justo te empleo.
Quintilla
No hay peligro y hay razón.
Esto decreta el Senado;
busca tú la ejecución.

Octavio
1965
Su ausencia ha sido el sagrado
de su vida y su traición.
Quintilla
¿Dónde buscarle podré?
¿Qué camino seguiré?
¿Por dónde quieres que vaya?
1970
¿A qué ciudad, a qué playa
donde se sepa que esté?
Quintilla
Iré entre el indio y escita
y a la tierra más remota
que el blanco tártaro habita,
1975
donde apenas llegó flota,
ni se vio su arena escrita.
Quintilla
Peregrino como el griego,
Penélope haré mi honor
hasta que le ponga fuego.

Leoncio
1980
¡Oh, Telémaco en valor,
que al sol no quedaste ciego!
Quintilla
Mis brazos te quiero dar.
Mas mira, ¡cuán cerca tienes
de quien te puedes vengar,
1985
pues hoy a tenerle vienes
dentro del mismo lugar!
Quintilla
Desde un monte de Ferrara,
donde me han dicho que vive,
y de sus peñas le ampara,
1990
disfrazado le recibe
su casa y su prenda cara,
Quintilla
que es aquella mujer bella,
tan bella, querido Octavio,
que le mataron por ella.
1995
Mira si hoy puedes tu agravio
vengar en sus brazos de ella.

Octavio
Quintilla
¿A su casa viene el fiero?

Leoncio
Tanto años han pasado,
que con hábito grosero
2000
viene, a pesar del Senado,
a donde fue caballero.

Octavio
Quintilla
No digas tal. ¿Qué aquí vive?

Leoncio
No vive; mas viene a ver
sus hijos.

Octavio
Y ¿le recibe
2005
esa atrevida mujer?

Leoncio
Ninguna ley lo prohíbe.

Octavio
Quintilla
Pues ¿esto sufre el Senado?

Leoncio
El Senado ya ha mandado
que le maten o le prendan.

Octavio
2010
¡Que estos traidores me ofendan
de nuevo, haciendo sagrado
Quintilla
el lugar de su delito,
sin ver que tiene el agravio
su dueño en mármol escrito!
2015
Vamos. ¡Por vida de Octavio,
que hoy la vida a entrambos quito!
Quintilla
Guía, Persio.

Persio
No estás lejos.
La casa es esta que ves,
que en estos corrales viejos,
2020
por cuyo techo a sus pies
hace el sol tantos espejos,
Quintilla
viven después que el Senado
su hacienda les ha quitado.

Octavio
Llama, rompe aquella puerta.

Tadeo
2025
Con una coz está abierta.

Persio
El mancebo es hombre honrado,
Quintilla
y dicen que no ha sufrido
el verse desnudo y roto;
y en fin a la guerra es ido.

Sale LUCINDA.

Lucinda
2030
¡En casa tanto alboroto!

Leoncio
Esta de tu Troya ha sido,
Quintilla
Octavio, el incendio y fuego.

Lucinda
¿Qué es esto? ¿Cómo tan ciego
llegáis a una casa honrada?

Octavio
2035
Cava, para España espada;
Elena, afrenta del griego;
Quintilla
Circe de mi padre amado
que en ceniza le conviertes,
¿no basta que hayas causado
2040
su muerte? ¿Cómo a otras muertes
de nuevo ocasión has dado?
Quintilla
¿Aquí escondes tu marido?

Lucinda
Por tus palabras, mancebo,
tu persona he conocido.
2045
Yo no te agravio de nuevo,
ni entonces culpa he tenido;
Quintilla
porque ni a mi esposo hablé
en locuras de tu padre,
ni a su muerte le incité.

Octavio
2050
Fiera, de víboras madre,
causa y culpa tuya fue:
Quintilla
causa la de tu hermosura,
y culpa la de tu lengua.
Yo te mataré.

Desnuda la espada.

Leoncio
Procura
2055
tu venganza sin tu mengua.

Persio
Tente, señor, que es locura.

Lucinda
Quintilla
¡Ay, que me matan! ¡Vecinos!
¡Justicia!

Huya.

Tadeo
Tente, señor.

Octavio
A mayores desatinos,
2060
Tadeo, me incita amor.

Tadeo
Son de tu nobleza indignos.

Octavio
Quintilla
Paréceme que miraba
en sus ojos mi sangriento
padre, que hablándome estaba.

Sale ELISA, hija de LUCINDA.

Elisa
2065
¡Que tuvo ese atrevimiento!
Tal flecha de tal aljaba.
Quintilla
¡Qué es esto, mozo atrevido?
¡Para una mujer la espada,
y que nunca te ha ofendido!
2070
Que antes tú a la desdichada
quitaste hacienda y marido.
Quintilla
Tú, por quien vive en pobreza
quien tuvo tanta riqueza;
tú, por quien perdió su esposo,
2075
el más gallardo y hermoso
que formó naturaleza;
Quintilla
tú, por quien su hijo es ido
por toda Italia perdido,
por no se ver en su tierra
2080
pobre, buscando la guerra
y huyendo la del sentido;
Quintilla
tú, por quien yo, que nací
noble y rica me crie,
si no muero, vivo así,
2085
¡pones en la puerta el pie,
adonde no hay manos! Di.
Quintilla
Si su dueño aquí viviera,
justa su cólera fuera;
pero, mancebo, ¿qué quieres
2090
a dos tan pobres mujeres?

Octavio
No te vayas, vuelve, espera.

Elisa
Quintilla
Tu ¿qué me puedes querer?

Octavio
¿Que eres hija de esta fiera?

Elisa
De esta piadosa mujer
2095
soy hija.

Octavio
Escúchame, espera.

Elisa
Tengo allá dentro qué hacer.

Octavio
Quintilla
¿Que eres hija de Sidonio?

Elisa
Hija de Sidonio he sido.
¿No es mi rostro el testimonio?

Octavio
2100
Es posible que ha nacido
tal ángel de tal demonio?

Elisa
Quintilla
Demonio o ángel, yo soy
hija suya y de Lucinda.
¿Quieres más?, porque me voy.

Octavio
2105
(¿Habrá fiera que no rinda
la hermosura? Loco estoy.)

Leoncio
Quintilla
Entra, señor, a buscar
a Sidonio.

Octavio
Leoncio, tente.
Ya es sagrado este lugar
2110
con tal imagen presente.
No me mande nadie entrar.

Leoncio
Quintilla
¡Ahora sales con eso,
muerto un padre por el suyo
con tan sangriento suceso!

Octavio
2115
¿Era aqueste padre el tuyo?
¿Qué te va, Leoncio, en eso?

Leoncio
Quintilla
Quien su sangre te confía
de gentil valor se ampara.

Octavio
¿Qué haré de su sangre fría,
2120
si después que vi su cara
me abrasa toda la mía?

Leoncio
Quintilla
Por una mujer presente,
¿haces hazaña tan vil?

Octavio
David era más valiente,
2125
y en mirando a Abigail,
templó la furia a su gente.
Quintilla
Si por solo una pintura
libró una ciudad el griego,
de un hombre en efecto hechura,
2130
¿qué haré, si a este lienzo llego
y pintó Dios su hermosura?

Elisa
Quintilla
(¡Qué buen talle de mancebo!
A no ser competidor,
pensara que el loco amor
2135
en este dorado cebo
quería coger mi honor.
Quintilla
Si ya fue su padre así,
gran valor tuvo mi madre.)

Octavio
Vamos, Leoncio, de aquí;
2140
ya que me han muerto a mi padre,
no quieran matarme a mí.

Leoncio
Quintilla
A fe, que lo has heredado.

Octavio
(Leoncio, si me engendró
cuando estaba enamorado,
2145
su imaginación formó;
amor soy imaginado.
Quintilla
¡Vive Dios, de no ofender
en mi vida esta mujer!
Muy bien muerto está mi padre,
2150
porque si fue tal la madre,
debiolo de merecer.)
Quintilla
Gozad, hermosa señora,
esos años con quien pueda
mereceros; que a mí ahora
2155
solo la envidia me queda
en el alma que os adora.
Quintilla
A vuestro padre buscaba;
bien se ve claro que erré,
pues donde él su muerte hallaba,
2160
señora, no imaginé
que también mi muerte estaba.
Quintilla
Pero mi plática ataje
ese sol que así me abrasa.
A decir voy en mi ultraje
2165
que se guarden de esta casa
que es peste de mi linaje.

Vanse. Queda ELISA sola.

Elisa
Soneto
¿Adónde huyes, si a vengarte vienes,
alma de aquel amor jamás vencido?
O ¿por qué me castigas, si no he sido
2170
de quien la queja de tu agravio tienes?
Pague Lucinda sola sus desdenes,
roba sus bienes, busca su marido,
que si los bienes saca el ofendido,
¿por qué sacas las almas y los bienes?
2175
¡Oh, fénix del amor del padre tuyo,
que en sus cenizas renaciste luego
para que pague por mi madre el suyo!
Si para su venganza vuelas ciego,
que ha de ser nuestro amor eterno arguyo;
2180
que si eres fénix tú, yo soy tu fuego.

Vase. Entren SILVIA y FILENO.

Fileno
Romance (tirada)
¿Tanto desdén, Silvia mía?

Silvia
¿Qué quieres? Trocose amor.
Todas las cosas se mudan,
varias las edades son.
2185
Si vimos en el verano
herir con tal fuerza el sol,
luego en el invierno vemos
templado su resplandor.
Tú me abrasabas, Fileno,
2190
y entonces te helaba yo;
ya me hielas y te abraso,
mudonos el tiempo el son.
No dances en mi mudanza,
ni saltes en mi rigor,
2195
que tarde vuelve a cogerla
quien desprecia la ocasión.

Fileno
No sé, Silvia, cómo diga
la causa de que nació
este amor que ahora tengo,
2200
si son los celos amor.
Gran tiempo he vivido libre,
nunca el tuyo me obligó.
Tus regalos me cansaban,
matábame tu favor.
2205
Tu sombra me daba pena,
espantábame tu voz.
Tomaba, de verte, agüero...

Silvia
Soy mujer, y era razón.

Fileno
Y desde que el otro día
2210
el disfrazado pastor,
el extranjero Lucindo,
el que de Ferrara huyó,
junto a un arroyo sentado
una hora te requebró
2215
mientras que estabas lavando
sin recato de tu honor
tus cofias y sus camisas
tendido el cabello al sol,
y los brazos, que afrentaban
2220
las espumas del jabón,
desnudos hasta los hombros,
no sé si en los suyos vio
mayor peso el moro Atlante
que tuve de celos yo.
2225
Ya sé, Silvia, que le quieres,
ya sé que os casáis los dos.
Mal me haga Dios si me basta
paciencia ni discreción.
No lo he de ver con mis ojos.
2230
Yo me iré, que así Damón
olvidó a la bella Antandra.
Ausencia es muerte de amor.

Silvia
Tarde me amenazas. Vete,
porque así me guarde Dios
2235
y me logre con Lucindo
que no te llore.

Fileno
¿No?

Silvia
No.

Fileno
Pues, fiera, si te casares,
dele Dios tal condición
que antes de un mes te arrepientas,
2240
y mueras antes de dos.
Jamás se vean con trigo
ni tus eras ni tu troj,
ni tus lagares con uvas,
ni tus frutas con sazón.
2245
Bastardos te traiga a casa
por falta de bendición,
y tenga aquellas dos gracias:
mujeriego y jugador.
Venga a casa cuando pierda
2250
de suerte que de una coz
te arroje detrás de un arca
sin pan, que con ello no.
Aborrézcate en extremo,
y tras este desamor,
2255
esté de ti muy celoso,
que es la mayor maldición.

Vase.

Silvia
Soneto
Vete seguro que te rasgue el sayo,
Fileno, por asirte y detenerte,
que ya ni me desmayo para verte
2260
ni menos de no verte me desmayo.
Pasó tu verde primavera en mayo,
y vino el sol que pudo deshacerte;
cuando es cometa amor no es amor fuerte,
que amor, para ser fuerte, ha de ser rayo.
2265
Rayo es ahora el que me abrasa y arde,
ni merece el favor quien no le siente.
Perdiste la ocasión, llórasla tarde,
que el bien que la mujer rinde presente
no se ha de dilatar, porque es cobarde,
2270
y de cuanto promete se arrepiente.

Sale GERARDO, y SIDONIO de villano.

Gerardo
Redondilla
Lee la carta, y verás
si te engaño en lo que digo.

Sidonio
Nunca yo, Gerardo amigo,
dudé los daños jamás.

Silvia
Redondilla
2275
[Aparte.]
(¿Qué quiere este veneciano
con tantas cartas aquí?)

Sidonio
Escucha la carta.

Gerardo
Di.

Silvia
(Temo, y no he temido en vano.
Redondilla
Quiero escuchar escondida,
2280
aunque por mi daño sea,
porque quien ama, desea
saber su muerte o su vida.)

Lea.

Sidonio
“No puede ya mi necesidad sufrir los años de tu ausencia, y aunque esta se remeda con mi trabajo, dámele muy grande el guardar tu hija, hermosa y pobre, dos cosas ocasionadas a cualquier deshonra. Da algún remedio, que la persiguen muchos, que si tú puedes guardar tu cabeza es porque la tienes, que yo no puedo guardar su honra porque no la tengo.”
Redondilla
¡Vágame Dios! No creyera,
Gerardo, que aqueste mal
2285
me faltaba.

Gerardo
En daño igual,
lo que has de hacer considera.

Sidonio
Redondilla
Vente, Gerardo, conmigo.

Gerardo
¿Dónde?

Sidonio
A Venecia.

Gerardo
Detente,
que no te vas solamente,
2290
pues que me llevas contigo.

Sidonio
Redondilla
¡Silvia!

Silvia
No hay Silvia, traidor.

Sidonio
¿Cómo?

Silvia
La carta he escuchado.

Sidonio
¿Pues...?

Silvia
Ya sé que eres casado.

Sidonio
¿Qué te debo?

Silvia
Solo amor.

Sidonio
Redondilla
2295
Pues no te quejes de mí
si es que solo amor te debo,
que a despreciar no me atrevo
mis hijos y honor por ti.
Redondilla
Silvia, yo soy veneciano,
2300
casado en Venecia estoy,
que por una muerte voy
huyendo el rigor tirano.
Redondilla
Los años que estuve aquí
sincero amor te traté
2305
porque agradecí tu fe
y tu pena agradecí.
Redondilla
Forzosa me es la ausencia,
no puedo más.

Silvia
Soy mujer...

Sidonio
No llores.

Silvia
Siento perder
2310
tu honrado trato y presencia.
Redondilla
Detente aquí solo un día.

Sidonio
Ni un punto puedo, ¡por Dios!,
que hoy hemos de ver los dos
el mar de la patria mía.
Redondilla
2315
No me detengas; recelo
de muerte. Voyme.

Silvia
¡Ay de mí!
¿Nunca vendrás por aquí?

Sidonio
Sí vendré.

Silvia
Guárdete el cielo.
Redondilla
Abrázame.

Sidonio
Que me place.

Vanse los dos, y entra FILENO.

Fileno
2320
¡Ay, traidora! Bien te veo.

Silvia
¿Qué quieres? Solo deseo
ver si tu amor de amor nace;
Redondilla
pero si nace de celos,
¿por qué tengo yo de amarte?

Fileno
2325
Si mis celos fueron parte,
Silvia, de encender mis hielos,
Redondilla
¿por qué los desprecias tanto,
ni por ellos a mi amor?
¿Qué tiene aqueste pastor?
2330
Yo, ¿no taño, bailo y canto?
Redondilla
Yo, ¿no puedo competir
con él en talle y persona?

Silvia
Fileno, si amor te abona,
no tienes más que decir;
Redondilla
2335
y si tenérmele fuera
verdad, sin duda olvidara
a Lucindo, y te adorara,
y por marido quisiera.
Redondilla
Mas como sé tu desdén,
2340
No he de quererte jamás.

Fileno
Luego, ¿yo te agrado más?

Silvia
Siempre me pareces bien.

Fileno
Redondilla
Pues, Silvia, del alma mía,
olvida aquel extranjero,
2345
que por mi esposa te quiero.

Silvia
¿Cierto?

Fileno
No es tan claro el día.

Silvia
Redondilla
Dame la mano.

Fileno
Esta es
la mano y el alma.

Silvia
Muestra,
que hoy es una la nuestra.

Fileno
2350
Habla a Belardo.

Silvia
Después.

Fileno
Redondilla
Silvia, ¿que ya no le quieres?

Silvia
Yo le echaré de este valle
donde en mi vida le halle.

Fileno
¡Gran bien!

Silvia
(Aprended, mujeres,
Redondilla
2355
cuando el honor os conviene,
a reparar lo perdido.
No lloréis por el que es ido,
sino engañad al que viene.)

Vanse. Entren SABINO y FILENO, caballeros mozos, y los MÚSICOS, rodelas y espadas, hábito de noche.

Sabino
Redondilla
¿Que aquí vive?

Fineo
Esta es la casa.

Sabino
2360
¿Que es tan bella?

Fineo
Es como un oro.

Sabino
Si es oro, con tal tesoro,
¿Tan grande pobreza pasa?

Fineo
Redondilla
Es oro de un avariento
que no se aprovecha de él.

Sabino
2365
Acometedle con él.

Fineo
Pídeme...

Sabino
¿Qué?

Fineo
Casamiento.

Sabino
Redondilla
Guarda la gamba.

Fineo
Si fuera
menos pobre, bien me estaba.

Sabino
¿Hay honra?

Fineo
El mundo la alaba.

Sabino
2370
Es riqueza verdadera.

Fineo
Redondilla
No quiere mi padre.

Sabino
¿No?

Fineo
Dice que el suyo está ausente
porque a cierto su pariente
con poca razón mató.

Sabino
Redondilla
2375
¡Por Dios, que es esa la hija
de Sidonio!

Fineo
Así es verdad.

Sabino
¡Bueno, vive Dios! Templad.

Un Músico
Si quiere aquesta clavija.

Sabino
Redondilla
Pues échome en este suelo
2380
en tanto, por no lo oír.

Fineo
Yo os pienso en todo seguir
para ver mejor su cielo.

Entren OCTAVIO, LEONCIO y PERSIO, con armas y hábito de noche.

Octavio
Redondilla
Puertas de mi dulce amiga,
hija de aquel mi enemigo,
2385
que para mayor castigo
quiere el cielo que os persiga.
Redondilla
Aquí le vine a buscar
y aquí también me perdí
porque su hermosura vi
2390
donde le pensaba hallar.
Redondilla
Ya que es remedio imposible
darme a mi padre, que es muerto,
dad a mi esperanza puerto;
que yo vivo, y es posible.
Redondilla
2395
Troquemos, hermosa madre
de mi Elisa clara y bella,
pues casándome con ella
me la darás por mi padre.
Redondilla
Perdóname, padre mío;
2400
tú me enseñaste que amase
lo que en esta casa hallase,
y es menor mi desvarío;
Redondilla
que tú buscabas lo ajeno
y yo lo que puede ser
2405
mío, siendo mi mujer.

Leoncio
Que aun eso digas condeno;
Redondilla
y habla bajo, que hay aquí
gente por el suelo echada.

Octavio
Ni de ellos se me da nada,
2410
ni, si me estorbas, de ti.

Persio
Redondilla
Una ventana han abierto.

Octavio
Mi sol a su oriente sale.

Sale ELISA en alto.

Elisa
Poco mi defensa vale.
Vengo a buscar quien me ha muerto.
Redondilla
2415
Gente por la calle pasa.

Octavio
Y tan sin alma por vos,
que sabe, señora, Dios
que la tuve en vuestra casa.

Elisa
Redondilla
¿Quién es?

Octavio
Un hombre que ayer
2420
era tan vuestro enemigo,
cuanto ya es hoy vuestro amigo.

Elisa
¿Puedo yo el nombre saber?

Octavio
Redondilla
Octavio Justiniano
es mi nombre.

[FINEO] levántese.

Fineo
No cantéis,
2425
si no es que música deis,
al estilo cortesano,
Redondilla
a la dama y al galán.

Sabino
¡Qué bueno es esto, por Dios!
La esquina le guardan dos.

Fineo
2430
Y los dos hablando están.

Sabino
Redondilla
Prevén la espada, Fineo.

Octavio
¿Que tan venturoso he sido?

Elisa
Muy bien me habéis parecido;
veros despacio deseo.

Octavio
Redondilla
2435
¿Dónde iréis mañana a misa?

Elisa
Vamos al amanecer.

Entre SIDONIO con capa, sombrero y espada, y GERARDO.

Sidonio
Por ella debe de ser.

Gerardo
Toda esta gente hace Elisa.

Sidonio
Redondilla
¡Triste de mí! ¡Que mi casa
2440
vive en tanto deshonor!

Gerardo
No tienen culpa, señor,
que toda es gente que pasa.
Redondilla
Y, en fin, cada cual procura
lo que es bueno para sí,
2445
como saben que hay aquí
pobreza con hermosura.

Fineo
Endecasílabos sueltos (tirada)
¡Muera el infame que a esta puerta llega!

Octavio
¡Aquí, criados!

Sidonio
¿Esta infamia veo?
¡Pendencias por mi hija!

Gerardo
No te acerques,
2450
que vendrá la justicia por ventura.

Octavio
¡Ah, traidores, que al fin me habéis dejado
solo! ¡Mal haya quien de tales fía!

Metan a OCTAVIO a cuchilladas dentro.

Sidonio
Matando están a un pobre caballero;
a socorrerle voy. Aquí me aguarda.

Gerardo
2455
¿Cómo que aguarde? Yo también te sigo.

Elisa
Octava real
¡Ay, triste! Ya, sin duda, Octavio es muerto.
No tengo que dudar, ya es muerto Octavio;
que basta ser mi mal para ser cierto.
Pues aquí del honor faltó el agravio,
2460
Venecia culpará mi desconcierto,
y si el Senado es justo como sabio,
no hay duda que me mande dar la muerte.
Octavio vuelve aquí. ¡Qué dulce suerte!

Salen los tres.

Sidonio
Endecasílabos sueltos (tirada)
No volverán, que van muy bien heridos.
2465
Envainad vuestra espada.

Octavio
El cielo os guarde
y os pague la merced que me habéis hecho,
y estad cierto que, en tanto que yo viva,
me mostraré, cual debo, agradecido.

Sidonio
Yo soy, como lo veis, un extranjero
2470
que en este punto llegó de Cremona.
¿Por qué ocasión ha sido esta pendencia?

Octavio
Celos pienso que son.

Sidonio
(¿Oyes, Gerardo?
¡Ah, Lucinda cruel! ¡Ah, infame Elisa!)
Sin duda que vos érades querido
2475
de alguna dama.

Octavio
Pues os debo tanto
–que, en efecto, señor, la vida os debo–.
Sabed que soy hijo de Fulgencio,
un noble que mato –como es muy público–
Sidonio, caballero veneciano.
2480
Ayer ceñí la espada que hoy desnudo,
y un Leoncio traidor, que hoy me ha dejado,
me aconsejó que, pues edad tenía,
vengase el muerto padre. Los mancebos
somos, para tomar consejos, fáciles.
2485
Dijéronme que, a veces, disfrazado
Sidonio entraba a visitar sus hijos;
fuile a buscar, hallé su mujer sola;
quise darle la muerte, y se la diera
si no saliera entonces una hija
2490
más hermosa que el sol cuando amanece
que me tuvo la espada y aun el alma.
Y mirad si es verdad que me la tiene,
pues la vine a buscar aquesta noche.

Sidonio
Luego ¿esta Elisa no es mujer de amores?

Octavio
2495
¿Cómo de amores? Es la honra misma,
es un ángel del cielo; y no es milagro
que sea honrada, porque tiene ejemplo
en la matrona casta de su madre,
que por serlo, mataron a mi padre.

Sidonio
Redondilla
2500
Idos, hidalgo en buen hora,
y vaya aqueste criado
con vos.

Octavio
Estoy obligado,
y es merced que estimo ahora,
Redondilla
porque sabiendo mi casa,
2505
mañana de ella os sirváis.

Sidonio
Cuando lo que soy sepáis,
sabréis todo lo que pasa,
Redondilla
y no me hablaréis con gusto.

Octavio
¡Vive Dios, que cuando fuera
2510
Sidonio, que no me diera
sobresalto ni disgusto!
Redondilla
Que si mi padre mató,
fue por su honor, y si aquí
me ha dado la vida a mí,
2515
en mí le resucitó.

Sidonio
Redondilla
Id con Dios, que yo no soy
más de lo que ahora veis.

Octavio
¿El nombre no me diréis?

Sidonio
Félix.

Octavio
Con eso me voy,
Redondilla
2520
que ya se declara el día.
Conmigo habéis de comer.

Sidonio
Iré a serviros y a ver
el fin de esa cortesía.
Vase.
Redondilla
Honra tengo, aunque pensaba,
2525
cielos, que no la tenía;
que más que la vida mía
perder mi honor estimaba.
Redondilla
Y estimo la que le di
a este mozo, que obligar
2530
al enemigo es hallar
la puerta al bien que perdí.
Redondilla
No porque puede ser parte
para el perdón del Senado,
pero al suyo está obligado
2535
por lo que obligado parte.
Redondilla
No se iguala bien alguno
al de procurar amigos;
que, en fin, de dos enemigos
es bueno ganar el uno.
Redondilla
2540
Llamar quiero antes que el día
llame a despertar la gente.
¡Ah de casa!

Lucinda
¡Ay, dulce ausente!
¿Si es su voz?

Sidonio
¡Ah, esposa mía!

Lucinda
Redondilla
¿Eres tú, señor?

Sidonio
Yo soy.
2545
Pues ¿cómo vestida estás?

Lucinda
Abrázame, y lo sabrás.

Sidonio
¿Y Elisa?

Elisa
Padre, aquí estoy.

Sidonio
Redondilla
Pues, ¡también vestida Elisa!

Lucinda
Para no dejarnos ver,
2550
cuando quiere amanecer,
Sidonio, vamos a misa.

Sidonio
Redondilla
¿Cómo estás?

Lucinda
¿Ya no lo ves?
Pobre y sin ti.

Sidonio
¿Dónde está
mi hijo?

Lucinda
A la guerra va.
2555
Es hombre, soldado es.

Sidonio
Redondilla
¿No te ha escrito?

Lucinda
No sé de él
desde que de aquí salió.

Sidonio
Mi Elisa, hoy he visto yo
que sois honrada y fïel,
Redondilla
2560
pero, aunque fiel y honrada,
no sé si vuestra belleza
de tan estrecha probreza
está bien aconsejada.
Redondilla
Yo vengo a daros remedio,
2565
de vuestra madre avisado.
Sois tesoro mal guardado,
de mil ladrones en medio.
Redondilla
Sabed que vengo a traeros
dos mil ducados.

Lucinda
Señor,
2570
¿qué persona de valor
tanta merced quiso haceros?
Redondilla
¡Dos mil ducados!

Sidonio
Sí, amiga.
Estos vale mi prisión,
y quiero en esta ocasión
2575
que toda Venecia diga
Redondilla
que por piedad que he tenido
de vuestra necesidad,
con tal liberalidad
mi cabeza os he ofrecido.
Redondilla
2580
Venid, Lucinda, al Senado;
decid que vos me traéis,
porque el dinero ganéis
que tantos han procurado.
Redondilla
Llevadme, esposa querida;
2585
seré yo por vuestra mano
El piadoso veneciano.
que dio por su honor la vida.

Lucinda
Redondilla
Si prometéis y lloráis,
no dais lo que prometéis,
2590
que mal liberal hacéis,
pues que sentís lo que dais.
Redondilla
Quien da no lo ha de sentir,
y pues vos lo sentís tanto,
no deis porque darme el llanto
2595
es condenarme a morir.
Redondilla
Y espántame que digáis
que yo venda vuestra vida,
cuando Lucinda querida
con lágrimas me llamáis.
Redondilla
2600
Si pudiera servir la mía
para remediar la vuestra,
el alma leal os muestra
que es la misma que solía.

Sidonio
Redondilla
Lucinda, no hay que tratar,
2605
yo vengo determinado
que has de llevarme al Senado.

Lucinda
Mi bien, ¿quiéresme matar?
Redondilla
¿Para qué dices locuras?
Si me pruebas, no es razón
2610
probarme con tu prisión
después de mis desventuras.
Redondilla
Pruébame en darte la vida,
di al Senado que la quiera,
deme la muerte más fiera
2615
que ha sido vista ni oída.
Redondilla
Mas no me pruebes así,
que aunque te burles conmigo,
es darme un grande castigo
de ofensas que no hay en mí.

Sidonio
Redondilla
2620
Lucinda, esposa, señora,
Elisa está aquí culpada,
no porque no ha sido honrada,
mas porque es amada ahora.
Redondilla
No quiera Dios que la venza
2625
necesidad, que en mujer,
escalas suele poner
al honor y a la vergüenza.
Redondilla
Muera yo.

Elisa
Pues, padre mío,
¿qué es lo que yo puedo hacer
2630
que os pueda a vos ofender?
¿Con qué gusto, con qué brío?
Redondilla
Yo pienso que son las galas
que están en liviano pecho,
alas de infamia, que han hecho
2635
a muchas mujeres malas;
Redondilla
pero si yo no las tengo
desde que vos me faltáis,
y pobre y rota me halláis,
¿en qué a daros celos vengo?

Sidonio
Redondilla
2640
Hija, galas en mujer,
mayormente en las doncellas,
no consiste en el tenellas,
sino en querellas tener.
Redondilla
Yo sé que me importa así.
2645
Vendedme y comprad honor,
que muerto estaré mejor
que vivo sin honra aquí.
Redondilla
Esta es ya resolución:
dos mil ducados que valgo
2650
os quiero dar, con que salgo
de mi justa obligación.
Redondilla
¡Gracias a Dios, que mi vida
puso en tan subido precio,
por ser Fulgencio tan necio
2655
y Lucinda tan querida!
Redondilla
Llevadme luego las dos,
porque el dinero empleéis
en honra, aunque la tenéis.

Lucinda
Nunca lo permita Dios.
Redondilla
2660
No me hagas dar mil voces.

Sidonio
¿Voces das?

Lucinda
Sí, loca estoy.

Elisa
¡Padre, padre!

Sidonio
Padre soy;
no sé si tú lo conoces.
Redondilla
¡Ay, hija! Que es el honor,
2665
cuando le guarda doncella,
arena en mano que de ella
se sale si aprieta amor.
Redondilla
Llevadme digo.

Lucinda
Detente,
que vienes loco.

Sidonio
Mi bien,
2670
haz que la muerte me den.

Elisa
Padre, matadme.

Lucinda
Aquí hay gente.

Sale el CAPITÁN de la guarda, y cuatro ALABARDEROS.

Capitán
Endecasílabos sueltos (tirada)
¿Quién da voces aquí?

Sidonio
Ya no hay remedio.
El capitán es este de la guarda.

Lucinda
Tú has tenido la culpa.

Alabardero
En esta casa
2675
vive Lucinda, esposa de Sidonio.

Capitán
¿Qué gente?

Sidonio
Un hombre.

Capitán
¿Qué hombre?

Sidonio
Forastero,
que trajo cartas de Ferrara.

Capitán
¡Oh, cielos!
¿No eres Sidonio tú?

Sidonio
Ya mi desdicha
quiere que acabe vida tan cansada.
2680
Sidonio soy.

Capitán
Date a prisión, o matenle.

Sidonio
Doyme a prisión, que menos valgo muerto.

Capitán
Tirad con él.

Lucinda
Tus voces culpa han sido.
Ven, Elisa, conmigo.

Sidonio
Ya mi suerte
no quiere que dilate más mi muerte.

Alabardero
2685
Dos mil ducados la prisión te vale.

Capitán
Cien escudos os mando si bien sale.

Vanse. A unas sillas y dosel que esté en el teatro, salgan los SENADORES en hábito veneciano, que será muy vistoso, y el DUQUE detrás, como se viste.

Duque
Esta carta que veis, Selín envía.

Senador 1º
La liga ya trazada se efectúe
con el Emperador, Florencia y Roma.

Senador 2º
2690
Y está puesto en razón que la palabra
prometida se cumpla.

Senador 3º
Es más conforme
a nuestra religión.

Senador 4º
¿Qué gente es esta?

Sale un SECRETARIO, y OCTAVIO preso.

Secretario
Redondilla
Este mancebo está preso
porque hoy con un pistolete
2695
le hallaron.

Duque
No nos promete
su edad y rostro más seso.
Redondilla
¿Por qué un arma prohibida
te has atrevido a traer?

Octavio
Señor, para defender
2700
de un enemigo la vida.

Duque
Redondilla
¿Quién eres?

Octavio
El hijo fui
de Fulgencio, el que mató
Sidonio.

Duque
Pues ¿quién trató
de querer matarte a ti?

Octavio
Redondilla
2705
Anoche me acuchillaron
porque una calle pasé,
y como quien es no sé,
con estas armas me hallaron.

Metan preso a EVANDRO.

Senador 1º
Redondilla
¿Qué gente es esa?

Secretario
En su casa
2710
al viejo Evandro han hallado,
de Venecia desterrado.

Duque
¡La desvergüenza que pasa!
Redondilla
¿Cómo te has venido aquí?

Evandro
Por ver mis hijos, señor.

Secretario
2715
Aquí traen al traidor
de Sidonio.

Senador 2º
¿Cómo así?

Secretario
Redondilla
En su casa le prendió
el capitán de la guarda.

Senador 3º
Metedle.

Secretario
Su premio aguarda.

Senador 4º
2720
Justamente le ganó.

Sale preso SIDONIO, LUCINDA y ELISA y ALABARDEROS.

Duque
Redondilla
¿A qué más puede llegar,
Sidonio, tu desvergüenza?
¿Qué humildad habrá que venza
tu culpa?

Senador 2º
No hay que culpar
Redondilla
2725
a Sidonio, que no ha sido
el que ha venido a Venecia.
Dios, que su justicia precia,
al castigo le ha traído.
Redondilla
Llevadle a la plaza luego,
2730
y paguen al capitán.

Senador 3º
Muy justo premio le dan.

Lucinda
Señores, oídme os ruego.

Duque
Redondilla
¿Quién eres?

Lucinda
La mujer soy
de Sidonio.

Senador 2º
Habla, ¿qué quieres?

Duque
2735
Siempre lloráis las mujeres.

Lucinda
Señor...

Duque
Habla, oyendo estoy...

Lucinda
Romance (tirada)
Senado discreto y justo,
Duque ilustre veneciano,
ínclito honor y defensa
2740
del gran león de San Marcos:
en defensa de su honor,
cerca de vuestro palacio,
mató Sidonio, mi esposo,
a Fulgencio Justiniano.
2745
Seis años ha que en un monte
ha vivido desterrado.
Como tomasteis mi hacienda,
y él me ha faltado seis años,
vine a notable pobreza,
2750
y mi desventura a tanto,
que mi hijo me dejó
y se fue a Roma soldado.
Esta hija que aquí veis,
que para moveros traigo,
2755
quedome, pobre y hermosa,
sujeta a cualquier engaño.
Viendo que se me atrevían
mancebos desenfrenados,
escribí a Sidonio, ausente,
2760
el peligro de su daño.
Él, como padre piadoso,
y que su honor tiene en tanto,
a Venecia y a mi casa
vino anoche disfrazado.
2765
Halló que Octavio y Fineo
–ya sabéis quién es Octavio–
se mataban por mi Elisa.
Púsose de Octavio al lado...
Él diga si le libró,
2770
pues entre tantos contrarios
salvó su vida, que vuelve
de la de su padre en pago.
Hablome y díjome así:
“Llévame, esposa, al Senado,
2775
porque llevándome preso,
te den los dos mil ducados.
Con estos libra tu hija,
y no permitas que al cabo
de mis peregrinaciones
2780
pierda el honor que le guardo.”
A las voces que yo daba
por no hacer tan atroz caso,
y al llanto de esta doncella,
que era entonces justo el llanto,
2785
el capitán de la guarda
entró, como veis, armado,
y prendió quien ya venía
a la muerte paso a paso.
Gran Duque, Senado ilustre,
2790
haced un hecho cristiano,
digno de la gran Venecia
y de esos pechos hidalgos.
Cuente España, Francia cuente
que el gran león de San Marcos
2795
sabe perdonar corderos
y castigar lobos bravos.

Duque
¿Qué os parece? De mi voto,
como no replique Octavio,
yo perdonara a Sidonio.
2800
Tu, ¿qué respondes?

Octavio
Que alabo,
señores, vuestra piedad.
Mas si queréis perdonarlo,
ha de ser con un concierto.

Duque
¿Qué concierto?

Octavio
Justo y santo:
2805
que me dé a su hija Elisa
por mujer.

Duque
Mancebo honrado,
por la palabra que has dicho,
digna del mismo Alejandro,
quiero que te dé por dote
2810
su misma hacienda el Senado.

Sidonio
Hijo, padre te quité
bueno, patricio y hidalgo;
mas con lágrimas te vuelvo
otro que no valga tanto.

Octavio
2815
Yo sé que en vos le mejoro.

Lucinda
Elisa, dale la mano.

Octavio
Su esposo soy.

Elisa
Yo, su esposa.

Sidonio
Gran Duque, perdona a Evandro,
que habiéndome, por su vida,
2820
sus hijos preso y atado,
me dio libertad, y es justo
que seáis con todos franco.
Venecianos somos todos:
vos, justísimo Senado,
2825
quien ha de premiar los buenos
y dar castigo a los malos.

Duque
Libren a Evandro también.

Evandro
Viváis, señores, mil años.

Sidonio
Aquí acaba la comedia
2830
del Piadoso veneciano.