Sacó tu hermano don Carlos,
ya príncipe de Viana,
como agora de Aragón
1440
y de lo mejor de Italia,
con determinado intento
su ejército a la campaña
contra su padre en Aibar,
junto a Estela de Navarra;
1445
puso el rey el suyo enfrente,
y al son de trompas y cajas
parecen Pompeyo y César
en los campos de Farsalia,
aunque aquellos dos reñían
1450
por la majestad romana,
y aquí un hijo con su padre
por solo un jirón de España.
Allí hermanos, aquí amigos,
sacan también las espadas,
1455
que no hay en guerras civiles
sangre ni amistad que valga;
los Agramontes le ayudan,
mas siendo injusta la causa,
Carlos perdió la vitoria
1460
de la sangrienta batalla,
y no solo fue perdella,
que para mayor desgracia
fue preso y traído al rey,
que le halló vuelta la espalda.
1465
Pero como es la piedad
virtud en el rey tan alta
que Aníbal, Antonio Pío,
que Lucio y Emilo igualan,
al falso arrepentimiento
1470
de la venerable cara,
volvió el aspecto real,
y con modestas palabras
perdona a Carlos, que apenas
se vio libre cuando trata
1475
de rebelarse otra vez,
y vuelve a tomar las armas;
vuélvele a vencer su padre,
y cuando le sigue pasa
por una pequeña aldea
1480
donde bautizando estaban
un hijo natural suyo
y de doña Elvira Abarca,
que allí parió de secreto
y fue en Pamplona su dama.
1485
Aconsejaban al rey,
y no mal le aconsejaban,
que hiciese prenda del niño
como segura fïanza
para la quietud de Carlos,
1490
pero su piedad es tanta,
que quiso ser su padrino
al darle el agua sagrada.
Sin esto, liberalmente
le dio para su crïanza
1495
diez mil escudos, en tanto
que Carlos vuelve a Navarra;
Carlos, pues, con estas nuevas,
que a ser de materia humana
se hiciera aquel pecho
1500
donde está Nerón por alma,
en vez de rendirse al rey,
viendo la piedad más rara
que se refiere en historia
ni guarda en bronce la fama,
1505
dándole los catalanes
favor con mucha arrogancia,
tercera vez vuelve a ser
la destrucción de su patria.
Este es, Fernando, el estado
1510
en que tu padre se halla
a esta sazón, perseguido
de un hijo que tanto amaba,
pero, como otro David,
parece que a todos manda
1515
guardar de Absalón la vida,
que el mismo fin le amenaza.
La nueva que prometí,
y que por ventura aguardas,
es de Castilla; está atento,
1520
que esto ha de ser de importancia.
Hizo el cardenal veneno,
como legado de España,
del Papa las amistades
del rey Enrique y su hermana
1525
en los toros de Guisando.
Se ven los dos y se abrazan,
juran princesa a Isabel
de Castilla, hermosa infanta,
y para que no haya estorbo,
1530
a la reina doña Juana
prendieron, y el arzobispo
de Sevilla quedó en guarda,
pero arrepentido el rey,
y para echar de su casa
1535
a Isabel, trata en efeto
con don Alonso casarla,
rey de Portugal, y viendo
que este novio ya le agrada
porque debe de entender
1540
que de Castilla le aparta,
trata ponerla en prisión,
pero ella discreta escapa
del rigor del rey, huyendo
donde algún tiempo la ampara
1545
Ávila siempre leal,
y otra valiente Numancia.
Su hermano del rey Luis
por el cardenal de Francia
la pide, pero no quiere
1550
la nobleza castellana
bodas con guerras forzosas,
y así le parece darla
a quien merezca en Castilla
su señora proprietaria.
1555
Van al duque de Segorbe,
que sabiendo que llegaban
por él, a besar les dio
la mano con arrogancia.
«¡Qué buenas manos», le dijo
1560
un castellano, «y qué blancas,
que tiene Vueseñoría!»,
y dio la vuelta a la raya,
que como rey y compadre
los castellanos buscaban,
1565
no querían que tan presto
les enseñase las garras.
Van luego por el Girón,
maestre de Calatrava,
y muere junto a Madrid
1570
por ciertas locas palabras,
que dicen que dijo al cielo,
que pienso se las levantan,
que ningún cuerdo dijera
agravios, debiendo gracias.
1575
Con esto, de ti se acuerdan,
Fernando, y con justa causa
toman los votos del mundo,
que en Citra, en Persia, en Arabia,
dirán que solo Fernando
1580
de Aragón puede llevarla,
con excesos de virtud,
de glorias y de esperanzas,
la cátedra de Isabel.
Tú, cuando vengan, no hagas
1585
lo que hicieron los que dije;
humilde, indigno te llama,
no des a besar las manos,
no te digan que son blancas,
que con la menor cometa
1590
tiembla a los reyes la barba;
haz lo que los gatos suelen,
que con humildad aguardan
puestas las manos dos horas
a que el ratoncillo salga,
1595
pero encajando las uñas,
por esos tejados saltan;
humíllate hasta pescar
a Isabel, y si la agarras,
tú serás rey de Castilla
1600
con la moza más gallarda,
de más ingenio y más brío,
más hermosa, más bizarra,
más cazadora, más fuerte,
más belicosa, más franca,
1605
de más donaire y buen gusto
que esta edad ni la pasada
vieron jamás en el mundo.
Aunque entren Dido y Cleopatra,
¿qué es Cleopatra, ni qué es Dido?
1610
Digo que aunque entre mi dama,
porque con estar sin seso
quiero que les rinda parias.