1556
El enfermo rey Enrique,
1557
tercero en los castellanos,
1558
hijo del primer don Juan,
1559
a quien mató su caballo,
1560
comenzó, Lope Meléndez,
1561
a reinar de catorce años;
1562
porque entonces los tutores
1563
del reino le habilitaron.
1564
Por rey natural, Castilla
1565
le veneraba, no tanto,
1566
que la edad a los descuidos
1567
no les concediese mano:
1568
con la enfermedad también
1569
más le desacreditaron,
1570
en la omisión al respeto,
1571
inobedientes vasallos.
1572
El Rey, bien entretenido,
1573
pero mal aconsejado,
1574
en la caza divertía
1575
atenciones a los cargos.
1576
Dormido el gobierno entonces,
1577
la justicia a los agravios
1578
de los humildes servía,
1579
más que de asombro, de aplauso.
1580
Fuéronle amigos fïeles
1581
los días, avisos dando,
1582
que en veinte años nunca han sido
1583
prodigios los desengaños.
1584
Volvió a Burgos una noche
1585
de los montes más cansado
1586
que gustoso: cenar quiso,
1587
y ninguna cosa hallando,
1588
al despensero llamó,
1589
y preguntole enojado
1590
qué era la ocasión. Él dijo:
1591
«Señor, no ha entrado en Palacio
1592
hoy un real; y en la corte
1593
estáis de crédito falto,
1594
y no hay nadie que les fíe
1595
a vos ni a vuestros criados.»
1596
Quitose entonces el Rey
1597
un balandrán que de paño
1598
traía, y al despensero
1599
se le dio para empeñarlo.
1600
Una espalda de carnero
1601
le trujo ... ¡En qué humilde estado
1602
se vio el Rey! Comiola, al fin,
1603
porque en semejantes casos,
1604
hacer valor del defecto
1605
siempre es de pechos bizarros.
1606
Díjole, estando a la mesa,
1607
el despensero: «Entretanto
1608
que vos, señor, cenáis esto,
1609
con más costoso aparato
1610
los grandes de vuestro reino
1611
están alegres cenando
1612
de otra suerte, en cas del Duque
1613
de Benavente, tiranos
1614
siendo de las rentas vuestras
1615
y del reino, que os dejaron
1616
sólo para vos, Enrique,
1617
vuestros ascendientes claros.»
1618
Tomó el Rey capa y espada
1619
para salir deste engaño,
1620
y en el banquete se halló
1621
valeroso y recatado,
1622
y escuchó tras de un cancel,
1623
con arrogantes desgarros,
1624
todo lo que cada cual
1625
refería que usurpado
1626
al patrimonio del Rey
1627
gozaba con el descanso
1628
que pocos años de Enrique
1629
aseguraban a tantos.
1630
Publicó Enrique a otro día
1631
que estaba enfermo, y tan malo
1632
en la cama de repente
1633
de su accidente ordinario,
1634
que hacer testamento le era
1635
forzoso, para dejarlos
1636
el gobierno de Castilla
1637
en los hombros. No faltaron
1638
en el palacio de Burgos
1639
apenas uno de cuantos
1640
en cas del Duque la gula
1641
tuvo juntos, esperando
1642
que orden para entrar les diesen,
1643
cuando de un arnés armado,
1644
luciente espejo del sol,
1645
con un estoque en la mano
1646
entró por la cuadra Enrique,
1647
dando asombros como rayos.
1648
Temblando y suspensos todos,
1649
con las rodillas besaron
1650
la tierra, y sentose el Rey
1651
en su silla de respaldo,
1652
y al condestable Rui López,
1653
vuelto con semblante airado,
1654
le preguntó: «¿Cuántos reyes
1655
hay en Castilla?» Él, mirando
1656
con temeroso respeto
1657
dos basiliscos humanos
1658
en el Rey por ojos, dijo:
1659
«Señor, yo soy entre tantos
1660
el más viejo, y en Castilla,
1661
con vos, señor soberano,
1662
desde Enrique, vuestro abuelo,
1663
con vuestro padre gallardo,
1664
tres reyes he conocido.»
1665
«Pues yo tengo menos años,
1666
replicó Enrique, y conozco
1667
aquí más de veinticuatro.»
1668
Entonces, cuatro verdugos
1669
con cuatro espadas entraron,
1670
y el Rey dijo: «Hacedme rey
1671
en Castilla, derribando
1672
estas rebeldes cabezas
1673
de estos monstruos castellanos,
1674
que atrevidos ponen montes
1675
sobre montes, escalando
1676
el cielo de mi grandeza,
1677
el sol de quien soy retrato,
1678
y sobre todos fulminen
1679
rayos de acero esos brazos.»
1680
Lágrimas y rendimientos
1681
airado a Enrique aplacaron;
1682
que a los reyes, como a Dios,
1683
también les obliga el llanto.
1684
Con esto restituyeron
1685
cuanto en Castilla, en agravio
1686
del Rey, los grandes tenían;
1687
y dos meses encerrados
1688
en el castillo los tuvo,
1689
y desde entonces vasallo
1690
no le ha perdido el respeto,
1691
sino sois vos, que tirano
1692
de Extremadura, pensáis,
1693
Lope Meléndez, que estando
1694
en cama Enrique, no tiene
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valor para castigaros,
1696
respondiendo a cartas suyas
1697
con tan grande desacato,
1698
que le obligáis que en persona
1699
el castigo venga a daros
1700
que merecéis, porque sirva
1701
de temor a los contrarios,
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de ejemplo a todos los reyes,
1703
de escarmiento a los vasallos.
1704
Lope Meléndez, yo soy
Levántase de la silla y empuña el Rey la espada, y Lope se quita el sombrero.
1705
Enrique, solos estamos;
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sacad la espada, que quiero
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saber de mí a vos, estando
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en vuestra casa, y los dos
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en este cuarto encerrados,
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quién en Castilla merece,
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por el valor heredado,
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ser rey o vasallo lobo
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de Extremadura. Mostraos
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soberbio agora conmigo
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y valeroso, pues tanto
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desgarráis en mis ausencias.
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Venid, que tengo muy sano
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el corazón, aunque enfermo
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el cuerpo, y que está brotando
1720
sangre española de aquellos
1721
descendientes de Pelayo.