Félix Lope de Vega y Carpio

EL NEGRO DEL MEJOR AMO, ANTIOBO DE CERDEÑA




Texto utilizado para esta edición digital:
De Vega, Lope, El negro del mejor amo, Antiobo de Cerdeña, Obras de Lope de Vega, XI. Obras dramáticas, Emilio Cotarelo (ed.), Madrid, RAE, 1929, pp. 66-98.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Durá Celma, Rosa (Artelope)

PERSONAS

ALMANZOR, rey de Argel
PÉRSIDA, su esposa
ARLAJA, su hermana
DULIMÁN, su hermano
PIRRO, cortesano
CELAURO, [su hermano]
AUFRIDO, negro, rey de Zánfara
SOFONISBA, [negra], su hija
ANFINO, [negro], su capitán
FEBO, [negro]
URISTEO, [negro], rey de Libia
NEGROS
SOLDADOS
[MOROS]
[MÚSICOS]
[NEGRO]
[ARMINDO], [cortesano de Antiobo]
ANTIOBO, príncipe negro, hijo de Dulimán
ALÍ, moro
ARMINDO, [moro]
FENDE, [moro], carcelero
PREGONERO, [moro]
COSTANCIO, esclavo viejo
MARCELA, [esclava vieja]
LUCINDA, sarda
[DOS NIÑOS]
LEONARDO, sardo
ANTOLÍN, sardo
CESARINA, sarda
AMURATES, turco, Gran Sultán
HAZEN, [capitán] turco
RUSTÁN, [capitán turco]
UN CRIADO
DORIDA, pastora
FLORISA, [pastora]
LISENO, [pastor]
LIDONIO, [pastor]
BELARDO, [pastor]
LEONARDO, sardo
DOÑA JUANA, dama
[UN CAPITÁN]
CELÍN, [alcaide de los baños]
[UN CAUTIVO]

Jornada I

Dentro.

[Todos]
Terceto
¡Rey Almanzor, rey Almanzor!

Pirro
¡Reciba
de Orán, Túnez, Argel, el lauro!

Celauro
¡Viva Almanzor!

Todos
¡Por muchos años viva!

Música. Salen ALMANZOR, rey; PIRRO, CELAURO y MOROS.

Almanzor
Terceto
Detén la gente, Pirro, y tú, Celauro,
5
suspende la corona que me toca,
mientras que tanta pérdida restauro.
Terceto
Mira que el muerto padre me provoca
a justo sentimiento.

Pirro
Deja el llanto,
que está la gente de tu imperio loca.

Almanzor
Terceto
10
Pues ¿cómo he de dejar de sentir tanto
la falta, Pirro, de un tan noble padre
que a todo Argel suspende y causa espanto?
Terceto
El llanto solamente es bien me cuadre,
pues que ya feneció mi regocijo
15
la muerte triste de mi noble madre;
Terceto
y razón es que siendo tan buen hijo,
cuando venís a darme la corona
os muestre este dolor con que me aflijo.

Pirro
Terceto
Si eres hijo de Marte y de Belona,
20
tu nativo valor en este día
encubrir puede el mal que te apasiona;
Terceto
todo el reino de Fez con alegría
por parte de tu padre a tus hermanos
de la herencia del reino los desvía;
Terceto
25
no quiere que contigo sean tiranos,
que ya hemos visto ejemplo de estas cosas
que permiten los cielos soberanos.

Almanzor
Terceto
Son, Pirro, tus palabras amorosas,
tu noble pecho darme gusto espera.

Pirro
30
Estas obligaciones son forzosas.

Celauro
Terceto
A darte parabién viene primera
de tus mujeres, Pérsida gallarda,
tu cielo hermoso, tu divina esfera.

Sale PÉRSIDA, mora.

Pérsida
Terceto
Alá supremo, que dorada guarda
35
pone a los cielos, Almanzor, te guarde.

Almanzor
Ya diré que con ángeles me guarda.

Pérsida
Terceto
Goces en paz el reino, y aunque tarde
la corona ciñó tus sienes,
sujeta no la veas a un cobarde.

Almanzor
Terceto
40
Si tú, Pérsida, a darme vienes
parabién de mi reino, la fortuna
forzada vendrá a darme parabienes.

Celauro
Terceto
Si tu rueda inconstante e importuna
quisieres tener firme con tu mano,
45
porque encumbres tu nombre hasta la luna,
Terceto
conviene que le des muerte a tu hermano,
que es querido de todos y valiente
y podría en el reino ser tirano;
Terceto
y si es que le apellida alguna gente,
50
podría suceder causarte espanto
cuando el mal te suceda de repente.

Almanzor
Terceto
¡Pensamiento cruel, por Alá santo!
¿Mi hermano he de matar?

Pirro
Sí; la codicia
del reino, en un segundo, obliga a tanto,
Terceto
55
y de tus enemigos la malicia
que le ayudan con armas, Si te mata,
¿cuál te parecerá más sin justicia?

Pérsida
Terceto
Advierte, pues, señor, que si dilata
tu mano el darle fiero y cruel castigo,
60
que en tu sangre verás la suya ingrata.
Terceto
Si con vida le dejas, yo te digo
que la tuya será trágica y triste,
pues, muerto el rey, tu hermano es tu enemigo.
Terceto
Muchos ejemplos en el mundo viste
65
en uno y otro rey, que de cobarde
más que furioso el ímpetu resiste,
Terceto
y necio, cuando el reino en bandos se arde,
y remedio no hay, busca el remedio,
que entonces ya, si llega, llega tarde.
Terceto
70
Si anda la fuerza de interés por medio,
derriba los más fuertes corazones,
que en estos casos es el mejor medio.
Terceto
Si delante tus ojos, señor, pones
la ruina del triste Bayazeto,
75
no dudo que a tu sangre no perdones;
Terceto
mira el segundo y quinto Mahometo
por quien empezó a arder Constantinopla,
y aun el mundo por él se vio en aprieto;
Terceto
y, pues en tu favor el viento sopla,
80
las armas le deshaz a tu enemigo,
sin que dejes en pie peto o manopla.

Almanzor
Terceto
Alá, querida Pérsida, es testigo
que me pone temor rigor tan fuerte,
y en mi reino, por él, temo un castigo.
Terceto
85
¿A mi hermano queréis que le dé muerte,
que, en efecto, es mi sangre verdadera?

Pirro
Pues ¿que es soberbio y fuerte no se advierte?
Terceto
¿No consideras que su fuerza fiera
a todas las Mallorcas puso espanto
90
desde Palma de Sol a Formentera?
Terceto
Pues si es de todo el reino amado tanto,
si todos en Argel aman su nombre,
volver podrá tu regocijo en llanto.
Terceto
No serás tú, señor, el primer hombre,
95
cuando tu lengua darle muerte mande,
que hagas que su muerte nos asombre;
Terceto
darle muerte a un hermano es rigor grande,
pero mayor rigor ser por él muerto.
¡La piedad, Rey invicto, no te ablande!

Almanzor
Terceto
100
Enternecer podrá tu lengua cierto
un pecho de diamante. Ya mi vida
por ti llegó a su deseado puerto.
Terceto
Parte, Pirro, si importa tu partida;
lleva contigo gente y da a mi hermano,
105
con tu mano, la muerte no debida.
Terceto
Ve bien apercibido y ve temprano,
que creo, si le hallas con mi hermana,
que todo nuestro intento saldrá en vano.

Pirro
Terceto
Aunque con su belleza soberana
110
pretenda defenderle, es imposible,
que de un rey el temor todo lo allana.

Almanzor
Terceto
¡Es el valor de todos invencible!
Poned mil luminarias por los muros,
pues a tan grande fiesta es convenible.

Pirro
Terceto
115
Como de Dulimán estén seguros,
cubriranse de luces hasta el cielo,
mientras que viva, vivirán oscuros.

Pérsida
Terceto
¡Señor te veas del hispano suelo!

Celauro
¡Tu nombre pongas en los ejes claros!

Almanzor
120
En daros gusto a todos me desvelo.

Todos
¡Viva Almanzor!

Almanzor
A todos quiero honraros.

Vanse, y salen DULIMÁN y ARLAJA, y traiga manto largo de mora, que importa.

Dulimán
Quintilla
En grande peligro queda.

Arlaja
Tu vida viene en mayor
después que Almanzor hereda.

Dulimán
125
No sé, si hereda Almanzor,
adónde escaparme pueda.

Arlaja
Quintilla
Ya yo lo envié a saber
a Dragud, que aquí vendrá
muy presto, a mi parecer.

Dulimán
130
¡Ay, hermana! ¿Quién podrá
de un rey cruel defender
Quintilla
un hermano perseguido?
Que el que postrero ha nacido,
es tan pequeña su suerte
135
que con él nace su muerte
y le sepulta en su olvido.
Quintilla
Mejor fuera que un pastor,
entre su rústica grey,
fuera de mi vida autor,
140
que no ser hijo de un rey
sujeto a tanto rigor.
Quintilla
Porque si el rey muere, al punto
Almanzor, que es su heredero,
y del rey vivo trasunto,
145
que me ha de matar espero
porque el mal me venga junto.
Quintilla
¡Ah, leyes del mundo vanas!
¡Que con su sangre los reyes
usen crueldades tiranas!
150
Valiera más guardar bueyes
entre cortezas villanas.
Quintilla
Mas valiera nunca ser
de noble linaje y ser,
que no ser de un rey hechura,
155
que ser tan cruel procura
con el hijo a quien dio el ser.
Quintilla
¿Qué es esto, Alá soberano,
que use un rey tanto rigor,
que en siendo rey, por su mano,
160
por ser hermano mayor
dé muerte al menor hermano?
Golpes dentro.
Quintilla
Mas, ¡oh, Alá!, ¿qué golpes son
estos? ¿Quién así los da,
que los da en mi corazón?
165
Sospecho, Arlaja, que está
a la puerta un escuadrón.

Dentro diga PIRRO.

Pirro
Quintilla
¿Que no hay quién nos abra aquí?

Dulimán
¡Cierto es! ¿Qué tengo de hacer?

Arlaja
Escóndete por ahí.

Dulimán
170
¿Dónde me puedo esconder?

Arlaja
¿Dónde?

Dulimán
Sí.

Arlaja
Detrás de mí,
Quintilla
que cubierto con el velo
que de los hombros al suelo
en diversos pliegues baja,
175
no te verán.

Dulimán
¡Ay, Arlaja,
todo me ha cubierto un hielo!

Arlaja
Quintilla
No te aflijas, que mil buenos
por la vida han hecho cosas
de que estuvieran ajenos.

Dulimán
180
¡De imágenes tan hermosas
no se valieron al menos!

Arlaja
Quintilla
¡Entra presto!

Dulimán
¡Alá me valga!

Métese debajo del manto. Salen PIRRO y SOLDADOS con alabardas.

Pirro
¿No hay un criado que salga,
Arlaja, [a] abrir estas puertas?

Arlaja
185
Pensé que estaban abiertas;
y de gente tan hidalga
Quintilla
no entendí que se atreviera
tanto que, siendo quien soy,
puertas de Arlaja rompiera.
190
Soy mujer y sola estoy,
no quiso Dios que hombre fuera;
Quintilla
mas tan hombre tengo en mí
que, si locura no fuera
mostrarle a tantos aquí,
195
yo sé que la muerte os diera
que me queréis dar a mí.
Quintilla
Pero ya de esto colijo
que es muerto mi padre, el Rey,
y que aquel su mayor hijo
200
crece con sangrienta ley
vuestro común regocijo.
Quintilla
Y si es así, ¿qué razón
os ha movido a buscarme?
¿Puedo heredar? ¿Soy varón?
205
¿O habéis venido a mirarme
si tengo hombre el corazón?
Quintilla
Y si el rigor con que entráis
tira a otro blanco y queréis
más sangre, la que buscáis,
210
como ahora me matéis
también en mí la matáis.
Quintilla
Dadme muerte rigurosa,
acabad el temor junto,
que por hazaña amorosa,
215
mi hermano y yo en este punto,
somos una misma cosa.
Quintilla
¡Ah, cielo!, si aquí estuviera,
y tantos varones viera
contra femeniles faldas,
220
¡qué seguras las espaldas
de vuestras armas tuviera!
Quintilla
Pero bien podéis hacellas
pedazos, bárbaros, ya;
tomaréis venganza en ellas,
225
que adonde quiera que está
yo sé que vuelve por ellas.

Pirro
Quintilla
Tu larga lamentación,
Arlaja, siempre estimada
de toda nuestra nación,
230
pudiera estar excusada
en esta injusta ocasión.
Quintilla
No venimos a matarte,
solo a Dulimán buscamos;
no siendo a estorbarlo parte,
235
al Rey obediencia damos:
matarle manda y guardarte.
Quintilla
¡Este decreto nos dan!
Las espaldas que blasonas
que te guarda Dulimán,
240
mejor de nuestras personas
guardadas, Arlaja, están,
Quintilla
porque cosa injusta fuera,
y que el cielo castigara
por rigurosa manera,
245
al que, en viéndote la cara,
las espaldas te ofendiera.
Quintilla
Que solo que con la mano
dijeras: este es mi hermano,
¿cuál fuera el hombre atrevido
250
que sacara un retraído
de templo tan soberano?
Quintilla
Vamos, señores, de aquí;
buscaremos la ciudad.

Arlaja
[Pirro,] mucho fío de ti,
255
mas en esta adversidad
mejor es guardarle en mí,
Quintilla
que si por dicha le vieras,
aunque me muestras amor
yo sé que muerte le dieras.

Pirro
260
Oye más cerca.

Llégase a ella.

Arlaja
¡Ah, traidor!

Pirro
¡Por qué mi fe vituperas?
Quintilla
¿Por qué no crees que adoro
ese precioso tesoro?
¡Mira si te tengo fe,
265
que detrás de ti se ve,
y es él, por la fe de moro!

Arlaja
Quintilla
Habla bajo.

Pirro
Solo yo
le he visto.

Arlaja
¿Callarás?

Pirro
Sí,
que esto el amor me obligó.

Arlaja
270
Yo sabré pagarte a ti.
¿No le ha visto nadie?

Pirro
No.

Arlaja
Quintilla
Pues vete.

Pirro
Voyme; los dos
os quedad, que a toda ley,
cielo, os obedezco a vos,
275
porque si Almanzor es rey,
¡Amor, aunque niño, es Dios!

Vanse los SOLDADOS y PIRRO y sale DULIMÁN de adonde estaba.

Arlaja
Quintilla
¡Oh, amor a mi ruego humano!
Bien puedes salir, hermano.

Dulimán
Notable ventura fue.

Arlaja
280
¿Cómo descuidaste el pie
dando a la muerte la mano?

Dulimán
Quintilla
La notable turbación
fue, Arlaja, para eso parte;
pero escucha una razón
285
que sé que ha de contentarte,
pues tienes tal discreción.
Quintilla
Quien ama, mira y atento
vuelve a mirar de tal modo
que del mirar el contento
290
hace que le mire todo,
porque es lince el pensamiento;
Quintilla
y como este te quería,
tan despacio te miró,
que para desdicha mía
295
solo, a tus espaldas, vio
lo que ninguno veía.
Quintilla
¿Cómo saldré?

Arlaja
Yo he pensado
vestirse como mujer,
y sacarte disfrazado.
300
Mas ¿dónde piensan poner
mi vida con tu cuidado?

Dulimán
Quintilla
Lejos, Arlaja, que creo
que este me ha de perseguir.

Arlaja
¡Burla su infame deseo!

Dulimán
305
A la Libia pienso ir,
que tiene el rey Uristeo
Quintilla
con el etíope Aufrido
de Zánfara, guerra agora,
y seré bien admitido.
310
¡Paga, por Alá, señora,
a Pirro, el bien recibido,
Quintilla
que si acá me vuelvo a ver,
tu esposo, Arlaja, ha de ser!

Arlaja
Quererle he con ese nombre.

Dulimán
315
¡Que de bien le viene al hombre
por una honrada mujer!

Vanse. Salen, con cajas, NEGROS; ANFINO, capitán bandera; FEBO, negrillo, y el rey negro, AUFRIDO, todos negros.

Rey
Redondilla
Aquí podéis descansar
mientras que se empina el sol,
que el alba con su arrebol
320
nos volverá a despertar;
Redondilla
descansad, soldados míos,
entre aquestos olorosos
árboles verdes y ombrosos,
al son de estos claros ríos.
Redondilla
325
Tomad, soldados, refresco
en la margen de estos ramos,
para que a beber volvamos
de su orilla el cristal fresco.
Redondilla
Dormid en tal arboleda
330
cuya [y]erba y cuyo olor
os parecerá mejor
que algodón colchado en seda,
Redondilla
hasta que de esta montaña
baje el sol con rubia frente
335
otra vez, porque nos cuente
cómo le fue por España;
Redondilla
que para saber qué intenta
Uristeo mi enemigo,
presto vendrá Polderigo.

Anfino
340
Aquí, gran señor, te asienta,
Redondilla
y con algunas canciones
te podrás entretener
hasta acabar de poner
tus pintados pabellones.

Rey
Redondilla
345
Hasta que mi hija llegue
no pretendo descansar.

Febo
Ya viene.

Rey
Hacelde lugar.

Anfino
¿Dónde hay sol que tanto ciegue?

Sale SOFONISBA, negra bizarra.

Sofonisba
Redondilla
Guárdate el sol, padre mío.

Anfino
350
Y a ti del sol no te guarde,
aunque ya llegará tarde
a encender carbón tan frío.

Rey
Redondilla
Asiéntate junto a mí;
y cómo vienes me cuesta.

Sofonisba
355
Para que descanso sienta
bástame estar junto a ti.

Anfino
Redondilla
Cuéntame entretanto, Febo,
¿qué siente de mí esta fiera?

Febo
Non sente, que si sentara
360
amarán voso manzebo.
Redondilla
¡Por on Dioso!, que he pensado
que está desombacho tora.

Anfino
¿Qué dice la bella Aurora
donde está el sol eclipsado?

Febo
Redondilla
365
Quin no sabe que es amore,
¿qué conta póde tené?
¡Perrone vosa mercé!

Anfino
¡Que tanto desdén adore!
Redondilla
Estoy loco, estoy sin mí.

Febo
370
Biban.Dios que es como un prata
peró q[ui]zá, palma ingrata
amor q[ue] siembra.

Anfino
¡Ay de mí!

Febo
Redondilla
Descansamo junto a un fonte,
e preguntando por eya,
375
habramo un rato cu eya,
mientra andamo jente al monte,
Redondilla
desnudose hasta el cendale
que el cuerpo hermosan cublino,
a cuya hermosuran plimo
380
no hay comparación enguale.
Redondilla
Ansí la noche plocura
bestirse de luces beyas,
que eran sus ojos enstreyas,
e sun cuerpo noche obscura.
Redondilla
385
Parecióme que el Amor
entre el fonte de cristal
andaba a coger coral
de sus labios como un flor.
Redondilla
Le dente resplandecía
390
entre el regalada ozico,
porque el corale tan rico
de caja al dente serbía.
Redondilla
Amor no acertada a verlas,
decían yo desde acá:
395
llega, coge el coral ya,
¡mase adentro están las perlas!
Redondilla
Metió en el puro cristal
el pie de ébano lustroso
que afrentaran, ¡por un Dioso!,
400
turo el marfil oriental.
Redondilla
Uñan blanca e neglon debo
sobre las aguas mostraba:
atrevida el agua andaba
porque nunca tuvo miedo;
Redondilla
405
mase cuando el lanbatorio
de lo pé neglo acabó,
¡bibandioso! ¡Que crezó
tura la arena en balorio!

Anfino
Redondilla
¡Oh, quién estuviera allí
410
para ver un sol tan nuevo
bañarse en el agua, Febo!
Mas, ¿qué te dijo de mí?

Febo
Redondilla
Que non sabemo de amore,
me dijo en palablan blebe,
415
que como nan sumo nieve
nan derretimo al calore.

Anfino
Redondilla
Pues que me consuelas menos,
callas, no me digas más.

Febo
Turmento en verte me das,
420
los ojos de tinta llenos.

Rey
Redondilla
En fin, Sofonista mía,
¿te has bañado y descansado?

Sofonisba
El agua me ha provocado
que en el arena bullía;
Redondilla
425
estaba el sonoro y mando
arroyo tan atractivo,
que del calor excesivo
me provocaba a descanso,
Redondilla
bien que sintiendo tu ausencia,
430
que no le tengo sin ti.

Anfino
¡No lo dijera por mí!

Febo
Caya, e tenemo paciencia.

Rey
Redondilla
¡Ea!, tañed, cantad,
haced fiesta, haced un baile.

Sofonisba
435
¿Quieres que te alegre y baile?

Rey
¿Quién puede mejor?

Sofonisba
Tocad.

Cantan los MÚSICOS negros y bailan.

Músicos
Redondilla
Interés mató a Cupido
no hay amor en lo mundo ya;
aquí sa que no se periro
440
aquí sa, aquí sa.
Redondilla
Interesan lisonjera
mató lon Dioso de Amor,
que no ha quedado amador
que son interesa quiera.
Redondilla
445
La biya ea les ha fenido;
¿hay quién sepa dónde está?
Aquí esá que no sa periro
aquí sa, aquí sa.
Redondilla
Amor liberal y franco
450
de Venus hijo divino
entre los neglos se vino
porque ya no hay fe en lox blanco.
Redondilla
Su madre con mil suspiro
le andamo buscando ya:
455
aquí esá, etc.

Algunos negros salen huyendo de DULIMÁN, las espadas desnudas.

Negro 1º
Redondilla
¿Qué furia es esta?

Dulimán
Villanos,
mientras la lengua se apresta
para daros la respuesta,
recibilda con las manos.

Rey
Redondilla
460
¿Aquesto qué puede ser?
¡Tened, no le deis la muerte!
¿Quién eres, mancebo fuerte?

Dulimán
Un hombre que fue mujer,
Redondilla
Mas tú que me lo preguntas,
465
¿quién eres?

Rey
Si es justa ley
que hable primero un rey,
de estas dos provincias juntas,
Redondilla
en Etiopía lo soy
hasta el reino de Biafar
470
por do el Angla entra en el mar.

Dulimán
Obligado, rey, estoy
Redondilla
a servir y obedecerte.
Oye, y sabrás una historia
digna de eterna memoria.

Rey
475
Harasme placer.

Dulimán
Advierte.
Romance (tirada)
El rey Dulimán de Argel,
Túnez, Tripol y Biserta,
tuvo diez hijos; de todos,
cuatro solamente deja:
480
dos hembras y dos varones,
y de tal valor las hembras,
que pudieran competir
con las que el mundo celebra.
De este, soy hijo segundo;
485
¡pluguiera a Dios no lo fuera,
pues me veo por su causa
cercado de tantas penas!
El rey Dulimán, mi padre,
primero que falleciera
490
quiso entre mí y Almanzor
repartir todas sus rentas.
Entró por medio la envidia
que estorbar pudo la empresa.
Murió mi padre, y al punto
495
Almanzor el reino hereda.
Hay una ley en Argel
que el hijo que luego reina
dé la muerte a sus hermanos
para que no se le atrevan;
500
aquesta ley rigurosa
quiso con mano violenta
ejecutar Almanzor,
si el cielo no lo impidiera.
Entró a buscarme su guarda,
505
y derribando las puertas,
me empezaron a buscar
diciendo: “¡Dulimán muera!”
Cubriome mi hermana Arlaja
con un velo, de manera
510
que obligar pudo a las guardas
a que sin verme se vuelvan.
Huyendo salí de Argel
en aquella noche mesma,
que del fuego de esta Troya
515
mi hermana fue el pío Eneas.
Supe cómo el rey de Libia
contigo tenía guerras,
y procuraba pasarme
con él y ayudarle en ellas;
520
pero yo veo que Alá
lo ordenó de otra manera,
pues encontré con tu gente
al bajar de aquesta cuesta,
donde, viéndome perdido
525
de conseguir esta impresa,
embestí con todos juntos,
lleno de cólera ciega.
Aquesta, rey, es mi historia,
mi desventura es aquesta,
530
aunque ya pienso contigo
que mi suerte ha de ser buena;
pues ya que la suerte quiso
que al rey de Libia no fuera,
pienso ahora con tu gente
535
hacer sus escuadras piezas.
Ampárame como rey,
pues es la mayor grandeza
de los reyes dar favor
al que a pedir se le llega,
540
porque ruegue, porque pida
a Alá que tu imperio extienda
desde el helado Alemán
hasta donde el sol os tuesta.

Rey
Redondilla
Tanto contento he tenido
545
de ver cuán bien lo has contado,
cuanto lástima me ha dado
el verte tan perseguido.
Redondilla
Pero puesto en mi poder,
valeroso Dulimán,
550
envidioso no podrán
escurecer tu placer.
Redondilla
Ya no temo a Uristeo,
y en esto solo me fundo,
porque, con tu ayuda, al mundo
555
que podré conquistar creo.

Dulimán
Redondilla
Beso tus pies.

Rey
Estos brazos,
mi querido Dulimán,
nuestra amistad tejerán
con tan amorosos lazos.
Redondilla
560
Habla a mi hija.

De rodillas.

Dulimán
Sí haré;
dadme, señora, esa mano.
–¡Oh, qué rostro soberano!
¿En quién tal beldad se ve?
Redondilla
¡Qué noche tan bella y pura,
565
pues la luz de esas estrellas
dan a aquestas plantas bellas
más contento y hermosura!–
Redondilla
Dadme, señora, perdón
de mi poca cortesía.
570
Nunca me amanezca el día
si tales las noches son;
Redondilla
y si el mismo sol se asombra
de ver en vos su arrebol,
¡jamás a mí me dé sol
575
estando a tan buena sombra!

Sofonisba
Redondilla
No estéis así, Dulimán,
mirad que no es justa ley
si no dejas de ser rey
y presumís de galán.

Dulimán
Redondilla
580
Rey con vos nadie lo fuera,
galán, sí, por cortesía;
¡nunca yo buscara día
donde esta noche tuviera!

Sofonisba
Redondilla
No alabéis la noche oscura,
585
que hasta las fieras se esconden
de su sombra, y no responden
hasta que ven la luz pura.
Redondilla
Es la noche al caminante
espantoso desconsuelo;
590
¿a cuál hombre cubre el cielo
a quien la noche no espante?

Dulimán
Redondilla
En eso estáis engañada,
que es la noche a los mortales
descanso, a los animales
595
y aves segura posada.
Redondilla
Letras, armas, pincel, fraguas
paran, y aun los ríos vi
ir mansos de noche, [que] en ti
pienso que duermen las aguas.
Redondilla
600
El preso duerme y no siente
la sentencia del jüez;
que está sano alguna vez
pienso que sueña el doliente;
Redondilla
y para averiguar el mapa
605
de su virtud y valor,
¿qué cosa tiene el amor
que non cubra con su capa?

Anfino
Redondilla
¡Ay, Febo! ¿qué sientes de esto?

Febo
Biban-diosa, aminan plimo,
610
que por eyan derritimo.

Anfino
¿Qué dices? ¿Amo tan presto?

Febo
Redondilla
¿Qué queremo que lan diga?
¡Hombre, fuego; eya, carbón!
¡Quemamo la colazón
615
y encendemo la bariga!

Rey
Redondilla
Ven, príncipe, a descansar,
que al alba te daré cuenta
de lo que este rey intenta,
Redondilla
porque tienes de tomar
620
de mi ejército el bastón.

Dulimán
Dame esos pies.

Rey
Es en vano.
Da a Sofonista la mano.

Dulimán
Divinos favores son;
Redondilla
ya envidioso considero
625
al mismo Amor.

Sofonista
Dulimán,
sois muy discreto y galán.

Dulimán
Ser vuestro criado espero.

Anfino
Redondilla
¡Ay, Febo amigo! ¿Qué haré?
¡Que llega a darle la mano!

Febo
630
¡Caya por tu vira, hermano!

Anfino
¿Que calle? ¿Cómo podré?
Redondilla
¡Oh celoso desatino!

Dulimán
No hay hombre más venturoso.

Febo
¡Jente branca, vivandioso,
635
que se baya can vesino!

Vanse; lleva de la mano DULIMÁN a SOFONISBA. Salen PIRRO y ARLAJA.

Arlaja
Redondilla
De aquel agradecimiento
ha procedido este amor.

Pirro
Procedió de tu valor,
no de mi merecimiento.
Redondilla
640
¡Qué favor tan soberano!
¿Quién merecerle podrá?
Pero, dime, ¿dónde está
Arlaja mía, mi hermano?

Arlaja
Quintilla
Días ha que fue de aquí
645
con el favor que le di;
pienso que en Libia estará.

Pirro
¡Pena me da, por Alá!

Arlaja
¡Mayor me la ha dado a mí!
Redondilla
Y si en mi mano estuviera,
650
no fuera rey Almanzor,
aunque es hermano mayor

Pirro
¿Pues quién?

Arlaja
Dulimán lo fuera.
Quintilla
Dulimán y yo nacimos
de una madre, y de ella fuimos
655
a un mismo pecho criados,
y bien se ve en mis cuidados
que un mismo origen tuvimos.
Redondilla
¡Ay, Pirro, si viera yo
reinar a mi hermano.

Pirro
Creo
660
que cumplirá tu deseo
la sangre que me le dio.
Quintilla
Cuanto a mí no hay que ofrecerte;
mas de que si el dar la muerte
a Almanzor puede ser parte,
665
haré que por agradarte
esta noche se concierte.
Redondilla
Iré al tártaro Barfol
por tierra, y traerete señas
de aquellas heladas peñas
670
que nunca calienta el sol;
Redondilla
y si las cosas posibles
no te agradan, pídeme,
porque también te traeré
todo un millón de imposibles.

Arlaja
Redondilla
675
Pirro, si de quien desea
una mujer que no alcanza
se pude hacer confianza,
razón será que te crea.
Quintilla
Desde aquí soy tu mujer
680
y me pongo en tu poder,
si das la muerte a Almanzor,
que no es aqueste rigor
que al cielo puede ofender.
Redondilla
Pondrate en alto lugar,
685
serás rey, serás mi dueño;
mira si el alma te enseño
ni tengo más que te dar.

Pirro
Quintilla
Pues si tu dichosa mano
me da bien tan soberano,
690
yo te prometo de hacer
que sea el cumplir prometer.

Arlaja
Mas este es el rey tirano:
Redondilla
principio a su muerte demos.

Sale ALMANZOR.

Almanzor
¿Qué hay, Arlaja?

Arlaja
Gran señor,
695
¿vos hacerme tal favor?

Almanzor
A la sangre lo debemos;
Redondilla
demás de una cosa mía
vengo, hermana, a suplicarte.

Arlaja
Creo que por agradarte
700
la vida me sacaría.

Almanzor
Quintilla
Pirro tiene cierta hermana,
y aunque con alma tirana
quitársela yo pudiera,
estimo en más que ella quiera
705
que lo que a fuerza se gana.
Redondilla
Demás de que a tal soldado
no será bien recebido.
Vuestra amistad he sabido,
juntas os habéis criado;
Quintilla
710
háblala y haz de manera
que verme esta noche quiera.

Arlaja
No es imposible, señor;
yo la contaré tu amor,
atrevida y lisonjera,
Quintilla
715
y fía de mi amistad
que ya o por su voluntad
o ya por hacer la mía,
te vea en cesando el día.

Almanzor
¿Será tanto bien verdad?

Arlaja
Redondilla
720
Será verdad tanto bien;
déjame aquí con su hermano.

Almanzor
Guárdete Alá soberano.

Vase.

Arlaja
Vida los cielos te den.
Pirro.

Pirro
Señora.

Arlaja
Esto es hecho.

Pirro
Redondilla
725
¿Cómo?

Arlaja
Almanzor satisfecho
de que tengo a Rojelana
tanta amistad...

Pirro
¿A mi hermana?

Arlaja
Me ha declarado su pecho.
Redondilla
Que la hable y que la lleve
730
a su cuarto me ha mandado.

Pirro
¿Pues bien?

Arlaja
Palabra le he dado,

Pirro
Di la ocasión que te mueve.

Arlaja
Quintilla
Ven conmigo y te diré
de qué modo te pondré
735
de manera que le mates.

Pirro
¡Mira que verdad me trates!

Arlaja
Fía de mi amor.

Pirro
Sí haré;
Quintilla
mas que palabra me des,
mujer, que importa después.

Arlaja
740
Pues fía que está segura
cualquiera cosa que jura,
como ella tenga interés.

Vanse. Salen los negros [rey AUFRIDO, SOFONISBA; ANFINO, FEBO] y DULIMÁN y URISTEO, rey negro preso].

Rey
Endecasílabos sueltos (tirada)
No os aflijáis, oh rey de Libia, ahora,
que aquestos son sucesos de fortuna;
745
y ella pudo quitaros la victoria.

Uristeo
Seguro la tuviera, ¡oh, rey de Zánfara!,
si no hubiera venido en tu socorro
el fuerte Dulimán, por cuya mano
me has vencido, y me tienes en las tuyas.

Dulimán
750
No os he vencido yo, rey Uristeo,
porque aquesta victoria se la debe
al rey Aufrido y a su gente ilustre.

Febo
¡Y cómo si debemo lan bitoria!
Samo jente dilostre, que no ay cosa
755
que tenga mase lustre que los neglos.

Sofonisba
Si te alaban los propios enemigos,
¿qué harán, Dulimán, los que te adoran?

Anfino
Aquí pierdo la vida y la paciencia;
Sofonisba se prende por el moro.

Febo
760
¡Cayán boso, y dejamo noranmalas
que alabe Sofonisba lo moros,
que vivan Dioso que es como un soldano,
y que no pode ser mase valente
Alejando lo Mangos ni Cipoños!

Dulimán
765
Ya estás vencido, rey; agora os pido
que perdáis el enojo y rencor grande
que al rey Aufrido hasta aquí tuviste
porque no os quiso dar su bella hija,
que los casos de amor, rey poderoso,
770
no habían de llegar a rompimientos.
Y a vos, señor, os pido, si yo puedo,
que dejes volver libre a Uristeo.

Rey
Basta quererlo tú, Dulimán fuerte.

Uristeo
¡Dadme los brazos, noble rey de Zánfara,
775
y voz, mi Dulimán, me dad los vuestros,
y vos me dad los pies, bella señora!

Sofonisba
Alzaos, señor, del suelo.

Uristeo
Con tal mano
al cielo me levanta mi fortuna.
Yo parto, Rey famoso, agradecido,
780
y os prometo enviar por cada un año
diez grandes elefantes, cuyos hombros
cargados vengan de preciosas telas.
Y a vos prometo, angélica señora,
cuatro pintadas joyas enviaros
785
que en paramento y guarnición engasten
ricos diamantes, perlas, plata y oro.
Y a vos, mi Dulimán, ¿qué puedo daros?
El alma os doy, que en vuestra prisión queda.

Dulimán
Yo, señor, soy humilde esclavo vuestro.

Sofonisba
790
Que os acordéis de mí basta, Uristeo.

Uristeo
Quien por fuerza, señora, ni por gusto
os mereció, que así os regale es justo.

Vase.

Dulimán
¿Qué humilde parte el Rey!

Rey
Es Rey tan noble
como tú, Dulimán, valiente eres;
795
yo te quiero premiar, si premiar puedo.
(Hija, escucha aquí aparte dos razones.

Sofonisba
¿Qué me mandas?

Rey
¿Qué premio te parece
que a Dulimán le demos, pues es justo?

Sofonisba
Merece que le des la mejor joya
800
que en tu casa tuvieres.

Rey
Bien has dicho,
y pues en mi poder no hay otra alguna
que valga más que tú, tú eres su premio.

Sofonisba
¿Luego quieres casarme?

Rey
Eso deseo,
y hacerle rey de todo Manicongo,
805
con cuanto ves que tengo en Etiopía
por donde el río Angla en el mar entra.

Sofonisba
Tu gusto pienso hacer.)

Rey
Dulimán, oye.

Dulimán
¿Qué es lo que mandas?

Rey
Dulimán famoso,
yo pretendo casarte con mi hija
810
y hacerte rey de toda aquesta tierra;
y así podrás vengarte del hermano
que tanta crueldad usó contigo;
que aquesta [gente], Dulimán famoso,
aunque negra, es de blancos pensamientos;
815
no vive aquí la envidia o la lisonja,
como suele en el reino de tu padre.
¿Qué respondes?

Dulimán
Señor, que no merezco
gozar de aqueste bien tan soberano.
Dame, señor, tus manos poderosas.

Rey
820
Levanta, y da la tuya a Sofonisba.

Dulimán
Dadme esa bella mano, hermosa reina,
con que dejo al Amor de envidia muerto.

Sofonisba
Yo, señor, soy humilde esclava vuestra.

Dulimán
Sois mi reina y señora, sois mi cielo.

Rey
825
Vamos, y hagan luego luminarias;
la boda celebrad con tamboriles.

Dulimán
Vamos, negra del alma y de los ojos.

Sofonisba
Vos sois el blanco en que acerté mi vida.

Rey
Tocad los instrumentos y jabebas
830
con nuevos bailes y con danzas nuevas.

Vanse. Quedan ANFINO y FEBO.

Anfino
¡Qué aguarda tantos males quien te adora,
Sofonisba cruel! ¡Ya estás casada!
Negra fue mi ventura, y empleada
en el blanco que erró mi suerte ahora.
835
¡Que amaneció tu noche blanca aurora!
¡Que se ha de ver tu bella tez manchada
de la nieve africana, y ella helada
con el carbón que la derrite agora!
Pues no pienses gozar el bien que adoro.
840
Mis celos te darán desasosiego,
y casado hallarás carbón por oro.
Mas, ¡ay!, que si contigo a mirar llego
de Sofonisba el único tesoro,
carbón fue para ti, para mí, fuego.

Vanse.

Febo
Soneto
845
Amore, bosancé sa gran beyaca;
a mala cuchiyara en san bariga,
pues quando mase pareçemo amiga
ariamo el corbo que los ojos saca.
A uno damo fuegos, a otro aplaca,
850
aquel dezimo que huya, aquel que siga.
Bayaea, ¿para eya toma higa
por dioso que asi daya masitraca?
Samo turo culerico eso rías
no comingos machacho bapuyeras
855
que somo neglo que tenemos iias.
Ya sabemo que es hijo de un herreras,
y que su padre andar perrançurías
y su madre unan putan cutureras.

Vanse. ALMAZOR y CELAURO.

Almanzor
Romance (tirada)
Con todas doce galeras,
860
como te digo, Celauro,
te parte mañana a Argel,
pues está el mar sosegado;
lleva el orden que te digo,
que a mí, amorosos cuidados
865
me tienen aquí, que amor
no perdona los palacios:
atrévese a cualquier rey.

Celauro
Pues en la sala te aguardo
para que me des el orden
870
porque mañana partamos,
que hay viento, y el mar tranquilo
a voces me está llamando
desde que en azules ondas
mojó sus dorados rayos,
875
que con la espuma me escribe
papeles de rato en rato,
donde por llegar a Argel
hace las aguas criados.
Ricas van de municiones
880
de tus galeras las cuatro,
pero todas reforzadas
de soldados y de esclavos;
llevan fuertes espalderes,
llevan a cinco por banco,
885
que entran en coso a las aves
que al aire cortan volando.

Almanzor
Con eso puedes partirte,
que yo quedaré entre tanto
aguardando aquesta noche
890
de amor un suceso vario.
Podría ser que al amor
le hurte tres horas o cuatro,
y podría ser también
que al alba me estén robando,
895
que por eso a amor y al tiempo
las alas diferenciamos
en que el amor vuela a voces
y el tiempo vuela callando.

Celauro
Yo voy, que solo tu gusto
900
procuro.

Vase.

Almanzor
Aciertas, Celauro,
que quien replica a los reyes
muy cerca está de enojarlos.
ARLAJA y PIRRO, cubierto con un manto de mora.
Mas esto es mi bien, sin duda.
¡Oh, Arlaja!

Arlaja
Querido hermano.

Almanzor
905
¿Es Rojelana?

Arlaja
Es la misma.

Almanzor
Dame, mi vida, esos brazos.
¿Qué tiene, que no responde?

Arlaja
Es vergüenza.

Almanzor
Quita el manto,
corre la cortina al sol,
910
deja que me den sus rayos.

Dale de puñaladas.

Pirro
¡Sí darán, y de esta suerte!

Almanzor
¡Muerto soy! ¡Gente, vasallos,
Rojelana me dio muerte!

Éntrase cayendo.

Arlaja
A tu hermana va culpando;
915
parte a Libia.

Pirro
A Libia voy.

Arlaja
¿Quiéresme bien?

Pirro
¡Que me abraso!
¿Y tú?

Arlaja
Que muero por ti.

Pirro
¡Quién volviese!

Arlaja
Ya te aguardo.

Pirro
¿Serás mi mujer?

Arlaja
¡Pues no!

Pirro
920
Gente viene.

Arlaja
Alarga el paso.

Pirro
Mahoma quede contigo.

Arlaja
Y te guarde muchos años.


Jornada II

Salen ANTIOBO, moro negro, y ARMINDO, moro.

Armindo
Quintilla
Puesto que sea, señor,
la lisonja el fundamento
925
adonde estriba el favor,
yo, por lo contrario, intento
y solicito tu amor.
Quintilla
Con las virtudes querría
serte agradable, y sería
930
cosa nueva mi privanza.

Antiobo
No te engaña tu esperanza;
esa pretensión es mía.
Quintilla
Al fin, ¿que estoy imputado
con mi padre generoso
935
de hombre vil?

Armindo
Hante engañado.

Antiobo
¿Pues de qué?

Armindo
De hombre piadoso.

Antiobo
¿Qué es piadoso?

Armindo
Afeminado.

Antiobo
Quintilla
¿Afeminado? ¿Qué dices?
¿No miras que contradices
940
este mi color robusto?

Armindo
Cuanto al alma, ingenio y gusto,
no mira el cielo en matices.
Quintilla
Tal vez de un blanco, de un rubio,
como se ve en los que están
945
en el alemán Danubio,
hace un ardiente volcán
más que en el monte Vesubio;
Quintilla
y tal vez de un verdinegro
con el bigote tan negro
950
que hasta al ébano se atreve,
le pone un alma de nieve.

Antiobo
Mucho, Celauro, me alegro
Quintilla
en escuchar tus verdades.

Armindo
Yo, Antiobo, ¿qué pretendo
955
sino que a tu padre agrades?

Antiobo
¿En qué al Rey mi padre ofendo
que tanto me persüades?

Armindo
Quintilla
En andar haciendo bien
a los cautivos cristianos,
960
pues dicen cuantos los ven
que en príncipes africanos
es cosa indigna también,
Quintilla
que mal irás a su tierra,
por cuanto su costa encierra,
965
a hacerles guerra, si aquí
en ayudarlos así
haces a tu padre guerra.

Antiobo
Quintilla
Pues ¿en matar a un rendido
he de mostrar mi valor?

Armindo
970
Un alarbe ayer subido
en la mezquita mayor,
letrado y hombre entendido
Quintilla
en cosas del Alcorán,
dijo: “el cristiano y el moro
975
de Alá pintados están
en forma de león y toro
que fiera guerra se dan;
Quintilla
león es el africano,
toro el español cristiano”.
980
Pues si esto es clara verdad,
tener del toro amistad
no es ser león.

Antiobo
Caso es llano.
Quintilla
Mas un príncipe de Argel
no se ha de mostrar cruel
985
con toros agarrochados,
que esclavos aprisionados
no le darán fama a él.
Redondilla
Ponme tú con toros bravos,
cuando doblemos los cabos
990
de España en otra ocasión,
y allí verás el león,
no aquí con toros esclavos.

Un Pregonero y ALÍ, moros, con LUCINDA, cautiva, con dos niños.

Pregonero
Redondilla
¿Quién compra la bella esclava?
¿Quién la compra? ¿Quién da más?

Antiobo
995
¡Alí!

Alí
Señor.

Antiobo
¿Dónde vas?

Alí
Dinero, señor, buscaba.

Antiobo
Redondilla
¿Por qué me llamas señor?

Alí
Pues ¿a un príncipe de Argel
heme de igualar con él?

Antiobo
1000
No, que es mejor tu color.

Alí
Redondilla
¿Qué es mi color?

Antiobo
Blanca es.

Alí
Pues yo te quiero probar
que no es lo más de estimar
en el hombre; escucha, pues:
Redondilla
1005
¿qué decimos de un señor
para hacerle a un rey igual?

Antiobo
Que tiene sangre real.

Alí
¿La sangre tiene color?

Antiobo
Redondilla
Sí.

Alí
¿Qué color?

Antiobo
Colorada.

Alí
1010
Luego ya con ese nombre
no es la blancura en el hombre
la color más estimada.

Antiobo
Redondilla
Mira, Alí, tu madre fue
la que niño me crio,
1015
allí fui tu hermano yo:
llámame hermano.

Alí
Sí haré,
Redondilla
pero tengo de añadir
siempre la leche al hermano,
que tú eres rey, yo, villano,
1020
y daremos que reír.
Redondilla
Déjame vender la esclava
y estos dos niños, que quiero
hacer hoy cierto dinero.

Antiobo
¡Bella esclava!

Alí
Si la alaba
Redondilla
1025
tu Alteza, por ser hermosa,
tómetela, pues, mi hermano
de leche, y sería en vano
hacer con ella otra cosa.

Antiobo
Redondilla
¿Búrlaste de ser mi hermano?
1030
Pues ten por cosa muy llana
que el ser tu madre cristiana
me pegó algo de cristiano.

Alí
Redondilla
Créolo, pero perdona,
que esta esclava vender quiero.

Antiobo
1035
Yo, Alí, comprártela espero,
que su dolor me apasiona.
Redondilla
¿En cuánto darla querrías?

Alí
Ella y los niños que ves
en mil cequíes.

Antiobo
Después
1040
los daré, si me los fías.

Alí
Redondilla
Ya es tuya. Adiós, pregonero.

Pregonero
Mahoma, señor, te ayude.

Vase.

Antiobo
Por los cequíes, acude,
hermano, a mi tesorero.

Alí
Redondilla
1045
No me llames, Antiobo,
tu hermano, ¡por Dios!

Antiobo
¿Por qué?

Alí
Con ello me quedaré,
y es darle un cordero a un lobo,
Redondilla
que el día que seas rey
1050
me has de matar por tu hermano.

Antiobo
¡Fuera entonces rey cristiano!

Alí
¿No ves que el uso hace ley?

Antiobo
Redondilla
Yo te digo que yo sea
rey de unos reinos tan llanos
1055
¡que todos sean hermanos
cuantos en mi reino vea!
Redondilla
¿Esclava?

Lucinda
Señor...

Antiobo
¿De adónde
eres natural?

Lucinda
Solía
ser la bella patria mía
1060
Cerdeña.

Armindo
¡Qué bien responde!

Antiobo
Redondilla
¿Tu nombre?

Lucinda
Lucinda.

Antiobo
¿Quién
te cautivó?

Lucinda
Hamete Haro.

Antiobo
¿Tienes marido?

Lucinda
Y tan caro
que él solo es todo mi bien.

Antiobo
Redondilla
1065
¿Dónde está?

Lucinda
Cautivo aquí.

Antiobo
Oye aquí aparte.

Armindo
Querrá
gozarla.

Alí
Perdido está.

Lucinda
¿Qué me mandas?

Antiobo
Oye.

Lucinda
Di.

Antiobo
Redondilla
¿Tienes algo de cristiana
1070
contigo que allá estiméis?

Lucinda
Este rosario.

Antiobo
¿Y qué hacéis
con prenda tan soberana?

Lucinda
Redondilla
Rezar el Ave María.

Antiobo
¡Lindo nombre!

Lucinda
Es una dama
1075
que el cielo reina la llama,
y Dios su madre, aunque es mía.

Antiobo
Redondilla
Dámele, y vete con Dios;
no demos que sospechar.
Armindo, yo quiero dar
1080
hoy libertad a estos dos.
Redondilla
Parte, y busca a su marido;
dales a España pasaje,
y para el matalotaje
cien doblas.

Lucinda
Los pies te pido.

Antiobo
Redondilla
1085
(Oye al oído.

Lucinda
¿Qué quieres?

Antiobo
Haz que allá rueguen por mí
a esa dama.

Lucinda
Harelo así.)

Vanse los dos.

Alí
¡Bien negocias con mujeres!
Redondilla
¡Aumentarás el hacienda!

Antiobo
1090
De eso, hermano, no se trate,
que no se fue sin rescate.

Alí
¿Cómo?

Antiobo
Dejome una prenda.

Alí
Redondilla
¿Qué prenda?

Antiobo
Que el alma desea
desde hoy empezar a amalla.

Alí
1095
¿Qué prenda?

Antiobo
Que he de adoralla
porque todo mi bien sea.

Cautivos, algunos huyendo de FENDE, moro, y COSTANCIO, viejo cautivo.

Fende
Redondilla
Acaben ya de salir.

Costancio
Fende, con menos rigor.

Fende
Camine el viejo hablador.

Antiobo
1100
¡Esto he podido sofrir!
Redondilla
¿Quién eres?

Fende
El guardián
de los baños.

Antiobo
Y esta gente
¿dónde va tan diligente?

Fende
Por leña a los montes van.

Antiobo
Redondilla
1105
Deja este viejo.

Fende
¿A qué efeto?

Antiobo
Da este dinero a un esclavo
que vaya por él.

Fende
No acabo
de entenderte,

Antiobo
Más discreto
Redondilla
[....................arte]

Fende
1110
Queda, señor, con Alá.

Costancio
¿Quién obligado te ha
a mostrarte de mi parte?

Antiobo
Redondilla
El verte tan viejo, padre,
de ayudarte causa es.

Costancio
1115
Echarme quiero a esos pies,
porque todo el bien me cuadre.
Redondilla
Dame esa mano a besar.

Bésale la mano.

Antiobo
¿Qué es lo que tiene tu boca,
que en cualquier parte que toca
1120
impresa viene a quedar?
Redondilla
Tu boca en mí se imprimió,
tu persona se levante,
que, a no estar nadie delante,
a ti me humillara yo.
Redondilla
1125
¿Quieres decirme quién eres?

Costancio
¡Si hablarte a solas pudiera,
qué de cosas te dijera,
ya que hacerme merced quieres!

Antiobo
Redondilla
Alí.

Alí
Señor.

Antiobo
Ve en buen hora
1130
a que te den tu dinero.

Alí
En todo servirte quiero.

Vase.

Antiobo
Dime quién eres ahora.

Costancio
Romance (tirada)
Confiado en tus palabras,
¡oh, generoso Antiobo!,
1135
daré principio a las mías
con lágrimas y sollozos.
El rey Dulimán, tu padre,
como ya lo saben todos,
de tu tío perseguido
1140
huyó de Argel temeroso.
Vino a parar a la tierra
del rey Aufrido, famoso
en las partes de Etiopía,
rey desde Zánfara a Congo.
1145
A la bella Sofonisba,
negra del más bello rostro
que hizo la naturaleza,
y que a la nieve antepongo,
le dio por mujer tu abuelo,
1150
de su valor envidioso;
porque era tu bella madre
de todo aquel reino asombro.
Y aunque tu padre era blanco,
se tuvo por muy dichoso,
1155
que entre los blancos y negros
una diferencia noto:
que de día hizo a los blancos
el pincel maravilloso
de Dios; de noche, a los negros,
1160
con menos luz que a los otros.
De este noble casamiento,
famoso en el mundo todo,
al mundo naciste tú,
Antiobo ilustre; y como
1165
vino Pirro, agá de Argel,
a decirle que aquel monstruo
de Almanzor quedaba muerto
por su brazo valeroso,
a Argel se vino tu padre
1170
con Sofonisba, que absortos
[...............]
[...............] los grandes todos,
obedécenles por reyes;
dando la mano de esposo
1175
Pirro a la hermana del rey,
con mucho contento y gozo.
Trujéronte, al nacer tú,
muchas amas, Antiobo,
mas de ninguna quisiste
1180
el pecho de ningún modo.
Estuviste bien tres días
sin tomar un trago solo
de leche; misterio grande
que no entendieron tus moros.
1185
¡En efecto!, hasta que al cuarto
te dieron el pecho hermoso
de una hermana que aquí tengo.
No quisiste tomar otro.
Cautiva estaba conmigo,
1190
y viendo el Rey que tus ojos
en viéndola se alegraban,
la llevó a palacio él propio.
Criábate, pues, mi hermana;
y en el manto tenebroso
1195
de una noche pudo hacerte
siervo del Señor que adoro.
El bautismo quiso darte,
mas fue su hado tan corto
que algunos pudieron verla,
1200
que en palacio hay ciegos pocos;
y el rey no lo supo apenas,
cuando vino como un corzo,
rodeado de los suyos,
vueltos en sangre los ojos,
1205
quitote de entre sus brazos,
y en mi hermana, fiero y loco,
a no tenerle, el alfanje
tiñe de la punta al pomo.
Mandola al punto meter
1210
en un hondo calabozo,
en el cual ha veinte años
que está, y que por ella lloro,
porque quiso bautizarte.

Antiobo
¿Y diome el agua?

Costancio
Respondo
1215
que del dártela estoy cierto,
de ley, palabras y todo.

Antiobo
Y tu hermana, ¿dónde está?

Costancio
Dentro del palacio propio,
en una mazmorra escura,
1220
sin mirar del sol el rostro.
Ven a liberarla, señor.
Cristiano eres, Antiobo,
que ese vestido es corteza
solo de inútiles troncos.
1225
¡Mira que te está llamando
sobre los celestes coros
aquella sin par Estrella
madre de su padre propio!
¡Libra, señor, los cautivos,
1230
que en ásperos calabozos,
padeciendo mil trabajos,
tu favor aguardan solo!
Empieza a mostrar quién eres,
pues el bautismo dichoso
1235
tienes ya.

Antiobo
Virgen María,
en vuestras manos me pongo.
Vuestro negro quiero ser,
y que pongáis en mi rostro
un clavo de la pasión
1240
de vuestro querido esposo.
Vos me enseñad el camino,
que por amparo os escojo
de los trabajos y males
que a sufrir por vos me pongo.
1245
Hartos blancos hay allá
que a esos pies sirvan de trono:
poned a un negro que sirva
de alfombra a esos pies hermosos.

Vanse, y salen DULIMÁN y PIRRO, con barbas.

Dulimán
Octava real
¿Que el turco, Pirro, está sobre Cerdeña?

Pirro
1250
Aflígela de suerte con su armada
que, cuando fuera yunta toda peña
la deshiciera su famosa espada.

Dulimán
La resistencia no será pequeña,
que es gente en tierra y mar ejercitada.

Pirro
1255
¿Qué ha de poder donde la fuerza es tanta
que sobre el mismo mar montes levanta?
Octava real
¿Qué importa que el halcón chillando aguarde
el escuadrón de pájaros medroso,
que defenderse intente, si, aunque tarde,
1260
cuando va a dar en él muy de reposo
no halla allí quien de él no se acobarde
mirándole venir tan presuroso,
haciendo con las garras [...........]
como hacen en redil hambrientos lobos.

Dulimán
Octava real
1265
Haz armar, Pirro, veinte galeotas,
que al Gran Señor estoy muy obligado;
corran del mar las partes más remotas,
desde el Caribe al Español helado,
embistan juntas las cristianas flotas
1270
sembrando asombro por el mar salado,
y para ser más fuertes y más bellas
Antiobo por cabo vaya de ellas.

Pirro
Octava real
Eso, agora, señor, es necesario,
aunque yo con sus costumbres no deslindo.

Dulimán
1275
Viendo Antiobo en las costumbres vario
ni tu consejo admito ni me rindo.
Pruebe agora las fuerzas del contrario.

Pirro
¿Quién le ha de acompañar?

Dulimán
El fuerte Armindo.

Pirro
Al turco con tu armada ayuda lleves,
1280
y de Antiobo las costumbres pruebes.
Octava real
Yo sospecho que, aunque es tan cortesano,
de laurel ceñirá Marte sus sienes.

Dulimán
Pues parte, Pirro, al mar, vuélvele cano
con los azotes de ayo que previenes;
1285
indústriale tú mismo con tu mano,
pues en mi reino tanta mano tienes;
y ven, que en siendo Antiobo suficiente
la corona de Argel pondré en su frente.

Vanse. Salen ANTIOBO, COSTANCIO y CELÍN.

Antiobo
Redondilla
¿Es aquesta la prisión?

Celín
1290
Allá estuvo algunos años
en la sima de las baños.

Antiobo
Y estas, alcaide, ¿qué son?
Redondilla
En pena y escuridad,
¿no es retrato del infierno?

Costancio
1295
Solo en el tormento eterno
se diferencian.

Antiobo
Sacad
Redondilla
un hacha.

Celín
Ya está aquí
encendida; entremos pues,
que aquesta la cárcel es.

Antiobo
1300
¿Es esta la puerta?

Celín
Sí.

Antiobo
Redondilla
Entrar dentro me conviene,
que a esa mujer quiero ver.
¿Quién le da aquí de comer?

Celín
Mi mujer cuidado tiene
Redondilla
1305
de darla a comer, señor.

Antiobo
¿Qué la da?

Celín
Bizcocho y agua.

Antiobo
¡Oh, mártir! Se entre en la fragua
de tan encendido amor.

En una cueva descúbrase MARCELA, ya vieja, de rodillas.

Celín
Redondilla
Esta es la mujer.

Antiobo
¡Ay cielo,
1310
qué olor el alma despierta!
Estate tú en esa puerta
por si viene el Rey.

Celín
Harelo.

Vase.

Marcela
Lira
Largos, prolijos años
viví, Señor eterno,
1315
en un terrestre infierno
sufriendo tantos daños;
mas ya se llegó el día
que sale el sol a la tiniebla mía.
Lira
No he sido Magdalena,
1320
Marcela, padre, he sido;
en cuevas he vivido,
mas no he sido tan buena;
antes, Señor, tan mala
que a mi grave maldad ninguna iguala.
Lira
1325
La merced que me hicistes
en que hoy me confesase
y el alma desnudase
de aquellas culpas tristes,
aunque no lo merezco,
1330
os estimo, os alabo y agradezco.
Lira
¿Veré yo mi Antiobo,
hijo de aquestos pechos
en lágrimas deshechos,
de que le tenga un lobo?
1335
¿Veré mi hermano amado?

Costancio
Marcela, aquí los tienes, a tu lado.

Marcela
¿Qué es aquesto que veo?

Costancio
Antiobo y tu hermano.

Antiobo
¿Quieres darme la mano?

Marcela
1340
Ya en los brazos deseo.
¡Abrazame!

Muere en los brazos de ANTIOBO.

Costancio
¿Qué es esto?

Antiobo
¡Que en mi nube, en mi noche, el sol se ha puesto!

Costancio
Lira
¿Murió?

Antiobo
¿Pues no lo miras?

Costancio
Lágrimas haced los ríos
1345
por estos ojos míos,
y haced sagradas piras
que monumentos labren,
pues las entrañas de las piedras abren.N
X
Nota del editor digital

En la edición que seguimos, se anota que en el manuscrito falta una líneas que contendría, quizás, una acotación. RDC.

Celín
Octava real
El Rey viene a buscarte, que, sin duda,
1350
supo que aquí venías.

Antiobo
Cierra presto;
y tú, Celín, tendrás la lengua muda.

Celín
Presto verás lo que te sirvo en esto.

Antiobo
¡Marcela, ya de espíritu desnuda,
ruégale a Dios!

Sale DULIMÁN.

Dulimán
Pues, príncipe, ¿qué es esto?
1355
¿Qué es lo que en cuevas buscas?

Antiobo
Una joya
en quien mi alma su contento apoya.

Dulimán
Octava real
Pues si tú quieres joyas, Antiobo,
¿no te podré yo dar cuantas quisieres?

Antiobo
Mal sabes tú lo que se siente un robo,
1360
y más cuando son prendas de mujeres.
Si en este caso la costumbre innovo,
castiga, pues que padre y señor eres.

Dulimán
Yo debo, como padre, aconsejarte
solamente lo que honra puede darte.
Octava real
1365
El turco, hijo, con soberbia armada,
de Cerdeña amenaza puerto y muros.
Quiero que vayas a probar tu espada
en los aceros de Cerdeña, duros,
que llegando tu ayuda deseada
1370
los Sardos no podrán vivir seguros.
Las galeras te aguardan; parte al punto,
y allí tu valor muestra todo junto.

Antiobo
Octava real
Lo que yo deseando más estaba
tu mano generosa me ha ofrecido.

Dulimán
1375
Yo también, Antiobo, deseaba
conocer tu valor esclarecido.
Pirro de aderezar la armada acaba,
que ya el mar alborota con ruido.

Antiobo
Ya deseo de Argel doblar los cabos;
1380
dame buenas galeras, dame esclavos.

Dulimán
Octava real
Lo que es esclavos buenos, los prometo;
en peso llevarán las galeotas.

Antiobo
Pues tú verás después el buen efecto.
–¡Sus vidas libres, sus prisiones rotas!–

Dulimán
1385
Yo tengo de tu sangre buen concepto;
que aunque nacido en partes tan remotas,
es Sofonisba reina y es tu madre.

Costancio
¿Qué, así me dejas?

Antiobo
No me dejes, padre.

Vanse. Salen LEONARDO, ANTOLÍN, LUCINDA y CESARINA, sardos.

Antolín
Redondilla
Defensas son excusadas.

Lucinda
1390
Si el cielo con su piedad
no guardase una ciudad,
en vano serían guardadas.

Leonardo
Redondilla
¡Mísera de ti, Cerdeña!
No ven tus ojos turbados
1395
que son grandes tus pecados
y la defensa es pequeña.
Redondilla
Ángeles santos, volved
por los que por sí no pueden,
dadnos fuerza.

Lucinda
Mucho exceden,
1400
pero lo posible haced.
Redondilla
Vamos todos a morir,
que antes de volverme a ver
cautiva, aunque soy mujer,
quiero mil muerte sufrir.
Redondilla
1405
Y a mis hijos y mi esposo,
buen ángel, venga la muerte.

Cesarina
Lucinda, en caso tan fuerte
solo el morir es forzoso.
Redondilla
Sardos, si os queréis rendir,
1410
las mujeres moriremos.

Leonardo
Cesarina, bien sabemos
que es mayor honra el morir.
Redondilla
Con tanta sangre, que el mar
las arenas ha teñido,
1415
Cerdeña se ha defendido;
ya poca puede quedar.
Redondilla
Si los remedios humanos
son difíciles caminos,
acudir a los divinos
1420
es de soldados cristianos.
Redondilla
En la iglesia, como veis,
lo más de aquesta ciudad
se ha juntado. Confesad
que ofendido a Dios tenéis,
Redondilla
1425
y con lágrimas pedid
que os dé, en pena semejante,
contra ese turco gigante
algún valiente David.

Antolín
Redondilla
Leonardo, aconsejas bien;
1430
de los Reyes es su altar.
Bien les podemos rogar
que ayuda y favor nos den.

Leonardo
Redondilla
Corred aquesa cortina
al retablo.

Cesarina
Reyes santos,
1435
volved por vasallos tantos.

Descúbrese un retablo de la Adoración de los Reyes.

Lucinda
Niño Dios, Virgen divina,
Redondilla
también os va en esto a vos.
Guardad el Niño, Señora,
que viene Herodes agora
1440
para saber si sois Dios.
Redondilla
Nuestros hijos inocentes
irán a morir a Argel;
mirad que otra vez Raquel
los ojos convierte en fuentes.

Leonardo
Redondilla
1445
Reyes divinos, también
os han de llevar cautivos
los bárbaros vengativos;
luego a todos toca el bien.
Redondilla
Pedidle a ese Niño santo
1450
que del Turco nos defienda.

Voz
No receléis que os ofenda.

Leonardo
¿Fue voz?

Lucinda
Sí.

Cesarina
¡Notable espanto!

Antolín
Redondilla
¿Qué dijo?

Lucinda
Que no podría
ofendernos.

Leonardo
Esperad:
1455
Reyes, si tanta piedad
halló Cerdeña este día,
Redondilla
¿quién será nuestra defensa?

Voz
Del linaje y del color
del que, en fe de su valor
1460
y de que ayudaros piensa,
Redondilla
levanta el brazo y el dedo.

La pintura del rey negro levante el dedo derecho.

Lucinda
¡Gran milagro!

Cesarina
Levantó
el dedo.

Antolín
Yo lo vi.

Lucinda
Y yo.

Leonardo
Sardos, acabose el miedo;
Redondilla
1465
que un hombre de este color
nos promete por defensa.

Lucinda
¡Grandeza de Dios inmensa,
en tal color tal valor!

Cesarina
Redondilla
¡Ay, Dios, qué extraña visión!

Antolín
1470
¿Qué negros la isla tiene
de tal valor?

Leonardo
No conviene,
sardos, en esta ocasión
Redondilla
examinar a quien sabe
por dónde o cómo ha de ser.
1475
Volvamos a defender,
antes que de entrar acabe
Redondilla
la playa y puerto el Sultán,
que Dios, pues lo ha prometido,
sardos, ya tiene elegido
1480
este negro capitán.
Redondilla
Vamos al mar, y por Dios
que a ninguno falte fe.

Antolín
Pondré sobre el agua el pie,
mas fío y espero en vos.

Lucinda
Redondilla
1485
Negro que mi sol os llamo,
¿cuándo u cómo os he de ver?
¡A fe que debéis de ser
el negro de mejor amo!

Vanse. Salen ANTIOBO, COSTANCIO, ALÍ y ARMINDO.

Antiobo
Redondilla
Gracias a Dios que llegamos
1490
a la vista de Cerdeña,
aunque no ha sido pequeña
la tormenta que pasamos.

Alí
Redondilla
Pienso que eres hechicero,
pues que pudiste mandar
1495
que se sosegase el mar
cuando más soberbio y fiero.
Redondilla
¿Qué es aquello que metiste,
de una cuerda asido, en él,
que su arrogancia cruel
1500
en un punto reprimiste?

Antiobo
Romance (tirada)
Estas cuentas puse, Alí.

Alí
¿Estas cuentas? ¿Pues qué son?

Antiobo
Cuentas de gracia y perdón,
de la que al cielo le di.
Redondilla
1505
Con estas cuentas se intenta
buscar al alma salud,
porque tiene tal virtud
que al mundo alcanzan de cuenta.

Armindo
Redondilla
Ya, señor, que, bien que mal,
1510
estás mirando a Cerdeña,
isla fuerte, aunque pequeña,
y a la más fértil igual,
Redondilla
ves allí la grande armada
del turco Amurad sultán,
1515
a quien el rey Dulimán
quiere que des tu embajada;
Redondilla
aborda, si te parece,
y entrémosle a hablar.

Antiobo
Armindo,
a otro rey mayor le rindo
1520
la obediencia que merece;
Redondilla
otro padre tengo acá.
Entra, y por tus propias manos
deshierra cuantos cristianos
vienen al remo de allá.

Armindo
Redondilla
1525
Antiobo, ¿estás en ti?

Antiobo
Quiérolos hacer soldados.
¿Para qué te dan cuidados,
pues no me los dan a mí?
Redondilla
Yo soy dueño de esta gente.
1530
Entra.

Armindo
Señor, no he de entrar.

Antiobo
¿No? ¡Pues echalde a la mar!

Armindo
Espera, Antiobo, ¡tente!
Redondilla
Yo entraré y los sacaré
de las prisiones.

Antiobo
Alí.

Alí
1535
Señor.

Antiobo
No vengan aquí
sin armas.

Alí
Tu gusto haré.
Redondilla
Pero dime, ¿dónde están
las armas para tanta gente?

Antiobo
Alí, hermano, entiende, siente...

Alí
1540
Rey eres y capitán
Redondilla
y, a lo que tengo entendido,
nos das al Turco favor.

Antiobo
¿No te parece mejor
darle al cristiano afligido?

Alí
Redondilla
1545
¡Ea! Pues, si Dios te llama,
no vuelvas, príncipe, a Argel!

Costancio
Algún ángel habla en él:
lo que adoraba desama.

Antiobo
Redondilla
Entra y arma a los cristianos
1550
de las armas de los moros.

Alí
Yo voy.

Vase.

Costancio
¡Qué ricos tesoros
que pondrá Dios en tus manos!
Romance (tirada)
¡Qué reinos tan diferentes
que vais buscando los dos:
1555
tú vas buscando el de Dios,
y Amurad el de las gentes!

Dentro, a los cautivos, a voces: “¡Libertad!”

Cautivo 1º
Redondilla
¡Alegre y dichoso día!

Todos
¡Libertad, libertad!

Antiobo
¡Cielo!,
¿a quién no darán consuelo
1560
voces de tanta alegría?

Costancio
Redondilla
Todos los van desherrando.

Antiobo
¿Qué música me pudiera
alegrar tanto?
ALÍ, dentro.
¿Qué espera?
Vaya a tales flechas dando,
Redondilla
1565
o caiga luego en el mar.

Antiobo
¿Qué es esto?

Costancio
Alí es que desarma
los moros.
ARMINDO dentro.
Poneos en arma,
moros, que os quieren matar.

Alí
Redondilla
Vaya al mar.

Costancio
Uno arrojaron.

Antiobo
1570
Y todos irán tras él.

Todos
¡Viva el príncipe de Argel!

Salen muchos cautivos con armas y ALÍ.

Alí
Ya, como has visto, se armaron.

Cautivo 1º
Redondilla
¿Qué nos mandas, gran señor,
con armas y libertad?

Antiobo
1575
Hijos, un poco escuchad;
sabréis mi intento mejor.
Romance (tirada)
Yo soy cristiano, cautivos,
que el bautismo sacrosanto,
cuando pequeño, me dieron,
1580
por quien los cielos aguardo.
El ama que me dio leche
fue quien me hizo cristiano,
cuyo hijo es Zayde Alí,
que fue moro por engaño.
1585
Cuando lo supe y la vi
rindió el alma en estos brazos.
No sé si me dio más leche
que lágrimas la he llorado.
Envíame el Rey mi padre,
1590
con galeras veinticuatro
a dar favor al Gran Turco,
que a Cerdeña está asolando;
pero lo que yo pretendo
es, amigos, al contrario:
1595
que soy vasallo de Cristo,
y he de hacer por sus vasallos.
Sabed, hijos, qué es mi intento:
que a mis moros, desarmados,
al mar los arrojéis todos,
1600
sacando a Alí, que es mi hermano.
Y lo segundo, cautivos,
que os advierto es que el contrario,
seguro de la victoria
de Cerdeña, está burlando;
1605
todos han saltado en tierra,
seguros y descuidados
de las falsas medias lunas
que en mis gavias ven colgando.
Sus galeras están solas.
1610
Sus galeras están solas;
cortad al punto los cabos,
dando en ellas de repente
como el lobo en el rebaño,
porque, cogida el arma,
1615
seguro estoy que podamos
darle favor a Cerdeña,
que a voces me está llamando.
¡No quede moro con vida!,
que yo con este rosario
1620
lo pienso alcanzar con ruegos,
y con esta peleando.
¡Acometamos, amigos!
¿Qué respondéis?

Cautivo 1º
Que llorando
lágrimas de gozo y gusto,
1625
a tus pies nos arrojamos.
¡Oh, nuevo Alejandro negro,
y más fuerte que Alejandro,
por quien tendrá presto el cielo
en sus divinos palacios
1630
famosa correspondencia,
pues con el negro Rey Mago
estará otro nuevo rey,
después del Rey negro y santo!
Soberano intento llevas,
1635
tendrás favor soberano;
¡libra a Cerdeña, Antiobo,
mira que te está llamando!

Antiobo
Pues ¿arma, soldados míos!
¡Viva Cristo! ¿Acometamos
1640
y mueran los enemigos!
Buena esperanza llevamos;
tenedla en Cristo, en María
y en su divino rosario,
que pues ébano me hizo,
1645
cuenta soy que está a su cargo,
pues no se tiznan los cielos
con negros más que con blancos.
Negro soy de Dios, que soy
El negro del mejor amo.>

Vanse. Salen el GRAN TURCO [AMURAT] y HAZEN.

Amurat
Quintilla
1650
¿Qué se piensa defender?

Hazen
Pues vuelve, el sardo eso piensa.

Amurat
Imposible habrá de ser,
que ¿adónde han de hallar defensa
que se oponga a mi poder?
Quintilla
1655
Pasad hombres y mujeres
y los niños a cuchillo.

Hazen
¿Que a nadie perdonar quieres?

Amurat
De ti, Hazen, me maravillo;
¿eres mujer, o quién eres?
Quintilla
1660
Cuando veo que se anima
a la defensa y no estima
que la puedo perdonar,
quisiera tomar el mar
y echársele todo encima.

Hazen
Quintilla
1665
Podrá ser que hayan tenido
socorro de alguna gente.

Amurat
¿De qué nace este ruido?

Rustán, moro.

Rustán
¡Oh, emperador del Oriente,
de toda el Asia temido!

Amurat
Quintilla
1670
¿Qué es eso, Rustán?

Rustán
Señor,
Antiobo, un negro vil
del África, sucesor
de Sofonisba gentil
y del alarbe Almanzor,
Quintilla
1675
el que llaman Dulimán,
el rey de Argel y de Orán,
Túnez, Trípol y Biserta,
con el sardo se concierta.
Tu armada tomando están;
Quintilla
1680
con tus propias municiones
te han de destruir aquí.

Amurat
¡Notable espanto me pones!
¿Un negro africano a mí?

Rustán
Cruces tienen sus pendones,
Quintilla
1685
y yo tengo por muy llano
que debe de ser cristiano.

Amurat
Muy bien se ha echado de ver.
Hazen, ¿qué tengo de hacer?

Hazen
Todo remedio es en vano,
Quintilla
1690
porque, tomada el armada,
la ciudad no conquistada,
entre la tierra y la mar,
¿qué brazo podrá quedar
que no pruebe en ti su espada?

Amurat
Quintilla
1695
¿Hasle visto acaso?

Rustán
Allí
se descubre en un gavia.

Amurat
Ya por la color le vi.
(¿Que un africano me agravia?)
¿Podrele hablar?

Rustán
Señor, sí.

ANTIOBO, arriba.

Amurat
Endecasílabos sueltos (tirada)
1700
¡Antiobo! ¡Antiobo!

Antiobo
¿Quién me llama?

Amurat
Amurate sultán te llama agora;
no ha una hora que dijera el señor de África.
Emperador del mundo ser solía;
mas ¿qué vale la fuerza sin industria?
1705
¿Cómo tomaste mis armados leños?
¿Qué te movió?

Antiobo
Enseñarte me ha movido.
El general del mar no salta en tierra
sin que deje la guarda necesaria.
¿Cómo podrás volver al Asia ahora?

Amurat
1710
No sé qué te decir, pero confieso
que me engañó mi loca confianza.
Pero tú, ¿no eres moro, y no es tu padre
africano también y de mi secta?
Y tu madre, la bella Sofinisba,
1715
¿no es gentil, dime, y de mi propia sangre?
Pues ¿cómo pones en las gavias cruces,
y has quitado mis lunas?

Antiobo
Soy cristiano,
aunque es verdad que fue mi padre moro
y que es gentil mi madre Sofonisba;
1720
mas no he de ser cruel, Sultán, contigo;
deja Cerdeña, y te daré tu armada.

Amurat
De buena [gana] aceptaré el partido.

Antiobo
¿Qué prendas me darás?

Amurat
Cuatro Bajáes
y dos hijos que tengo aquí pequeños.

Antiobo
1725
Pues embárquenlos luego... Mas no, espera;
yo te enviaré un hombre que los lleve
y traiga a la ciudad, de donde, al punto
que en ella esté, un hacho en una torre
hará señal que embarcarte puedas;
1730
y prometo enviártelos al Asia,
con gente y con galeras, brevemente.

Vase.

Amurat
Guárdete Alá. ¿Qué es esto, vil fortuna?
¿Cómo has dado una vuelta tan extraña?
¿Cómo me has derribado de tu cumbre
1735
al profundo de males y miserias?

Sale COSTANCIO.

Costancio
Amurates, el príncipe Antiobo
me envía a saludarte, y que te diga
que no quiere que envíes los Bajáes,
que puedes enviarle de tu gente
1740
humildes hombres y de vil prosapia;
que de baja a Bajáes no presume
que rompes la palabra.

Amurat
¿Pues qué quiere?

Costancio
Los niños quiere.

Amurat
Dalde aquesos niños.

Costancio
Estos conozco yo, fuera del hábito,
1745
de verles junto a tu real presencia.
Ya se parte Antiobo en sus galeras,
y te deja las tuyas. Yo me parto
a la ciudad, y allí, desde una torre,
un fuego levantar haré en llegando
1750
para que tú te embarques en tu armada.

Amurat
Mira que me regales esos niños,
que de mi alma son la mayor parte.
No puedo más, ni tengo más que darte.

Vanse. Salen los sardos.

Leonardo
Redondilla
No hay que tratar de defensa;
1755
antes se vuelve a la mar.

Antolín
¿Cómo se vuelve a embarcar
antes de intentar la ofensa?

Lucinda
Redondilla
Eso, por dicha, habrá sido
lo que el cielo prometió.

Cesarina
1760
Pues ¿cuándo el negro envió
de aquella voz prometido?

Un CRIADO.

Criado
Redondilla
Un hombre pide licencia
para hablaros.

Leonardo
Entre el hombre.

Sale COSTANCIO y los dos niños moros.

Costancio
Aunque de mi humilde nombre
1765
y menos grave presencia
Redondilla
no esperéis en tanto mal,
sardos nobles, ningún bien,
creed que viene también
debajo de este sayal.
Redondilla
1770
Suba de vosotros uno
a esa torre y haga un fuego
para que se embarque luego
ese bárbaro importuno.

Leonardo
Redondilla
¿Haralo con esa seña?

Costancio
1775
Con esa seña lo hará.

Leonardo
¿Pues cómo a tus pies no está
la nobleza de Cerdeña?

Costancio
Redondilla
No soy yo quien os ha dado
este bien.

Leonardo
¿Pues quién?

Costancio
Bien presto
1780
le veréis en este puesto;
tenedle este honor guardado.
Redondilla
¿No sube uno a hacer el fuego?

Antolín
Ya sobre la torre está.

Cesarina
De estos dos niños nos da
1785
relación, padre, te ruego.

Costancio
Redondilla
Los dos hijos del sultán
son los que presentes veis,
que por rehenes tenéis
de los turcos que se van.
Redondilla
1790
El gran príncipe de Argel
Antiobo, aunque africano
y gentil, es ya cristiano.
Quiso su padre cruel
Redondilla
que con veinte galeotas
1795
diese favor al sultán;
diole un moro capitán
diestro en algunas derrotas.
Redondilla
Y él, soltando los esclavos
y echando moros al mar,
1800
con ellos pudo cortar
de aquesta armada los cabos,
Redondilla
y apoderándose de ella,
por bien de paz da en rehenes
estos dos niños.

Leonardo
Tú vienes,
1805
viejo ilustre, como estrella
Redondilla
guiando un negro divino,
que el cielo nos prometió.

Costancio
Sospecho que he sido yo
quien le ha mostrado el camino.
Redondilla
1810
Pero, pues ya viene aquí,
embarcando está el Sultán.

ANTIOBO y ALÍ.

Alí
Aquí aguardándote están.

Cesarina
¡Ay, cielos, es negro!

Leonardo
Sí,
Redondilla
negro es por Dios.

Lucinda
¿Qué dudáis,
1815
que yo cautiva en Argel
hablé mil veces con él?
¿Cómo a sus pies no os echáis?

Leonardo
Redondilla
Danos a besar tus pies,
padre de la patria y nuestro.

Antiobo
1820
Si contento en veros muestro,
mejor lo sabréis después.
Romance (tirada)
Abrazad con alegría
a un hombre de vuestra ley.

Todos
¡Viva el Rey!

Antiobo
No soy yo el Rey;
1825
¡soy esclavo de María!
Redondilla
El nombre la restituyo,
y a cualquiera que me ve,
no solo le digo que
esclavo soy, pero cuyo.
Redondilla
1830
No tratéis de hacer conmigo,
sardos, cosa de memoria.
A Dios se debe la gloria,
Dios resiste al enemigo,
Redondilla
Dios le venció y le rindió,
1835
que no hubiera fuerza en mí,
porque pensar que yo fui,
eso no lo diré yo.

Lucinda
Redondilla
Señor, yo he sido tu esclava.
¿Conócesme?

Antiobo
¿Quién no es
1840
esclavo de aquellos pies
que el sol besa, el cielo alaba?

Leonardo
Redondilla
Ven a palacio.

Antiobo
Eso no.
Irme a este monte deseo
para cumplir lo que creo
1845
que cúyo soy me mandó.
Redondilla
Yo soy, amigos, cristiano;
una cueva he de buscar
aquí, a orillas de la mar
para Costancio mi hermano.
Redondilla
1850
Soy esclavo. Si me huyo
no habéis de buscarme vos,
pues no hay quien conozca a Dios
que no diga que soy suyo.

Costancio
Redondilla
Sardos, ¡esta es la intención
1855
de Antiobo! No hay tratar,
que más le tenéis de honrar.

Leonardo
Secretos del cielo son.

Antiobo
Redondilla
Vamos, Alí, donde digo.
Hijos, allí me hallaréis.

Alí
1860
Yo os pido que me busquéis,
y podéis hablar conmigo,
Redondilla
y llevad algo que coma.

Antiobo
No desconfiéis, Alí.

Leonardo
¡Vive el mar, que desde allí
1865
tu santa protección toma
Redondilla
toda esta isla!

Antiobo
Yo os amo
como a hijos; allí voy.
No soy protector, mas soy
¡El negro del mejor amo!


Jornada III

Salen ANTIOBO y ALÍ vestidos de blanco, largos.

Antiobo
Quintilla
1870
¡Ay Costancio, padre amado,
todos te habemos perdido,
todos te habemos llorado;
el monte se ha enternecido,
y brama el mar alterado.
Quintilla
1875
Pero tú, que desde el cielo
miras como atento al vuelo
de su gran circunferencia,
a los que lloran tu ausencia
préstales, padre, consuelo.
Quintilla
1880
Desde aquí tu nombre adoro,
pues por fin de tu dolor
gozas del celeste coro,
y yo, por llorar mejor,
tinta en vez de sangre lloro.
Quintilla
1885
¿Que tan presto nos dejaste?
¿Tan presto, padre, te fuiste?
Mas tú el contento buscaste,
y en este traspaso triste
nuestro contento acabaste.

Alí
Quintilla
1890
Mis ojos se vuelvan fuentes,
cuyas piadosas corrientes
tributo eterno han de dar
desde esta peña a la mar
mientras vivieren ausentes.

Antiobo
Quintilla
1895
Ya acabó nuestro consuelo,
ya todo mi regocijo
postrado está por el suelo;
ya dejando solo el hijo
te subiste, padre, al cielo.

Alí
Quintilla
1900
Mira, Antiobo, que ofendes
el cielo en que está Costancio.

Antiobo
¿Bien el llorar me defiendes
porque es inútil cansancio?

Alí
Pues no llores, si lo entiendes.

Antiobo
Quintilla
1905
El humano sentimiento
por fuerza ha de hacer su oficio.

DORIDA y FLORISA, pastoras.

Florisa
¿No ves que es atrevimiento?

Dorida
Pierdo, Florisa, el juicio
con los dolores que siento.
Quintilla
1910
Ando sin él y sin mí,
no porque me enamoré
cuando en la villa le vi,
que no entonces lo pensé
ni cuando a la villa fui.

Florisa
Quintilla
1915
Pues ¿cuándo o cómo te dio
pensamiento tan extraño?

Dorida
Durmiendo me pareció
en rostro y hábito extraño
un hombre...

Florisa
¿Un hombre?

Dorida
Y me habló.

Florisa
Quintilla
1920
¿Y te habló?

Dorida
Y me dijo cosas
dulces, tiernas y amorosas.

Florisa
¿Amorosas, dulces, tiernas?

Dorida
Tiernas, mas de pena eternas.

Florisa
¡Eternas y fabulosas!

Dorida
Quintilla
1925
No son fabulosas, Florisa,
que el dedo del corazón
me apretó con tanta prisa
que di gritos.

Florisa
Con razón
me mueves, Dorida, a risa.

Dorida
Quintilla
1930
Desperté, y desde aquel punto,
si voy al campo, allí veo
Antiobo o su trasunto,
y si al mar bajar deseo,
está con sus olas junto.
Quintilla
1935
Si voy a la fuente, en llamas
me abraso viéndole allí;
si a un árbol, está en sus ramas.

Florisa
Hase de burlar de ti,
si le dices que le amas.
Quintilla
1940
Su gran virtud y bondad
es de un santo.

Dorida
Así es verdad,
por las almas ruegan tanto
los santos. ¡Y así este santo
tendrá de esta alma piedad!
Quintilla
1945
Ve tú, y entretén a Juan
mientras le digo mi amor.

Florisa
Llega, que a solas están.

Dorida
Tengo, Florisa, temor.

Florisa
Anda, y mira que se van.

Dorida
Quintilla
1950
Guarde esos años el cielo,
Antiobo generoso.

Antiobo
Él mismo te dé consuelo.

Dorida
Todo mi fuego amoroso
ha vuelto el respeto en hielo,
Quintilla
1955
pero vencerá mi amor.

Antiobo
¿De qué te turbas? ¿Qué tienes?

Dorida
Tengo, Antiobo, un dolor,
y vengo, en fin...

Antiobo
¿A qué vienes?

Dorida
No hay en la villa un doctor,
Quintilla
1960
y vengo a buscar en ti
mi remedio.

Antiobo
Sin provecho
vienes a burcarle en mí.
¿Dónde está el mal?

Dorida
En el pecho.

Antiobo
¿En el pecho?

Dorida
Mi bien, sí.
Quintilla
1965
Ponme las manos en él:
cesará el dolor cruel.

Antiobo
Esta basta de las dos;
¡póngola en nombre de Dios,
de quien soy negro fiel!

Dorida
Quintilla
1970
¡Ay de mí!

Pónele la mano en el pecho y caiga ella como muerta.

Florisa
¡Cayó en el suelo!

Alí
¿Qué es esto, Antiobo?

Antiobo
Aquí
pidió esta mujer consuelo
de un dolor del pecho, y fui
a dárselo con buen celo
Quintilla
1975
y la fe, que a otros ha dado
salud, pero apenas llego
la mano al pecho alterado,
cuando cayó, mas el fuego
debió de quedar templado.

Florisa
Quintilla
1980
Dorida, amiga, ¿qué es esto?

Antiobo
Deja que descanse un poco
de un mal tal fiero y molesto.

LISENO y BELARDO traen atado a LIDONIO, pastores.

Belardo
¿Estás loco?

Lidonio
¿Que más loco
que entre tantos locos puesto?

Belardo
Quintilla
1985
¡Que a un zagal de tanto aviso
le diese así de improviso
una furia semejante!

Liseno
¿Era amante?

Belardo
No eta amante.

Liseno
¿Ni Narciso?

Belardo
Ni Narciso.

Liseno
Quintilla
1990
¿Ni celoso?

Belardo
Ni celoso.

Liseno
¿Ni poeta?

Belardo
Ni poeta.
¿De qué puede estar furioso?

Lidonio
¡No me apretéis!

Belardo
¿Quién te aprieta?
Que este es oficio piadoso.

Antiobo
Quintilla
1995
Dorida, amiga, levanta.

Dorida
¿Quién a tus pies ha traído?
Mas dame esa mano santa.

Levántase.

Lidonio
Que no me llevéis os pido
donde ese negro me espanta.
Quintilla
2000
¡Mirad que me mataré!

Belardo
Si este negro en la virtud
de su santidad y fe
nos da remedio y salud,
como en sus obras se ve,
Quintilla
2005
¿por qué huyes que te vea?

Lidonio
¿Pues no queréis que me espante
viendo una cara tan fea?
¡Ay, no me pongáis delante!
¿Queréis que mi muerte sea?

Antiobo
Quintilla
2010
¿Qué es esto, amigos pastores?

Belardo
A Lidonio, de repente,
le han dado tantos dolores,
que no puede mucha gente
resistir tantos furores.
Quintilla
2015
Traémosle a tu presencia
a que remedio le des.

Antiobo
Llegadle más.

Belardo
Ten paciencia.

Lidonio
Las estampas de tus pies
me asombran en su ausencia.
Quintilla
2020
¡Mirad qué haré viendo aquí
aquella tan negra cara!

Antiobo
¿Y eres tú más blanco?

Lidonio
Sí,
que si no, no me igualara
con el sol, cuando caí.
Quintilla
2025
¡Dejadme, negro! ¿Qué quieres,
africano? ¿Qué te hago
que me atormentas?

Antiobo
¿Quién eres?

Lidonio
¿Quién soy?

Antiobo
Di presto.

Lidonio
El estrago
del mundo.

Antiobo
Verdad refieres,
Quintilla
2030
con ser tu oficio mentir.

Lidonio
Soy lucero, y cedro soy.

Antiobo
Que lo fuiste has de decir.

Lidonio
Ya, como tú, negro estoy,
pero no puedo morir.

Antiobo
Quintilla
2035
Como yo, no puede ser,
porque el que a mí me lavó,
blanco me pudiera hacer.

Lidonio
¡Ah, si te cogiera yo,
quitome Dios el poder,
Quintilla
2040
cómo ardiera ese carbón!

Antiobo
Ahora viendo la ocasión,
¿por qué en este cuerpo entraste?

Lidonio
¡Dejadme, negro!

Antiobo
¿En qué hallaste
lugar y disposición?

Lidonio
Quintilla
2045
Perro, idólatra gentil,
hijo de una negra vil,
¿tú me afrentas, siendo yo
más blanco que el sol?

Antiobo
Yo no.

Lidonio
¿Tú con mi ingenio sutil?

Antiobo
Quintilla
2050
La virtud de Dios es esta.

Lidonio
¡Quitadme de aquí, villanos!
Miradme, aquella respuesta...

Liseno
Tenle, Belardo, las manos.

Lidonio
Mucho el mirarte me cuesta;
Quintilla
2055
llevadme.

Belardo
Tente, que así
tendrás remedio.

Lidonio
¿Entendéis
que este mal que vive en mí
es ojo que me ponéis,
higa de azabache, aquí?
Quintilla
2060
Llevadme presto.

Antiobo
¡Ah, traidor,
en virtud de Dios te apremio
salgas de aqueste pastor
y digas la causa.

Lidonio
El premio
es tuyo, ¡oh, gran vencedor!
Quintilla
2065
Pero ¿que a un negro tiznado
dé Dios poder contra mí?

Antiobo
Tiznado no, mas lavado
de su sangre, de quien fui,
aunque negro, rescatado.
Quintilla
2070
Hízome Dios de carbón
para que emprendiese luego
más presto en mi corazón
cualquier centella de fuego
de su santa inspiración.
Quintilla
2075
Di, ¿por qué entraste, enemigo?

Lidonio
¡A esta mujer engañé!
Para que hablase contigo
la enamoré y la forcé,
para mi daño y castigo.
Quintilla
2080
Vine invisible a mirar
lo que pasó entre los dos,
y como te vi tocar
su pecho en virtud de Dios,
y tanto fuego templar;
Quintilla
2085
como vi que un corazón
lleno de mi fuego helaba
una mano de carbón,
y hallé este pastor que andaba
buscando un buey con pasión,
Quintilla
2090
apenas, por el pesar
de no le poder hallar,
su cuerpo me encomendó,
cuando entré, porque me dio
Dios licencia, y él lugar.
Quintilla
2095
Mas ya, negro, que los dos
venimos a competir,
me humillo y me rindo a vos,
que no quiero yo vivir
adonde hay sombra de Dios.

Cae desmayado.

Dorida
Quintilla
2100
Señor, ruega a Dios por mí.

Florisa
Ruega por todos, Antiobo,
que anda el lobo por aquí.

Antiobo
¡Guardaos, pastores, del lobo!
Tú, Lidonio, vuelve en ti.

Vuelve en sí.

Lidonio
Quintilla
2105
¿Qué es aquesto? ¿Dónde estoy?

Antiobo
Hijos, a rogar me voy
por todos. Adiós.

Belardo
El cielo
te guarde.

Antiobo
¡Y os dé consuelo!
Señor, vuestro negro soy.
Quintilla
2110
¿Cuándo me queréis quitar
esta argolla de la vida
para que os pueda gozar?

Voz
Agora.

Antiobo
¡Oh nueva venida
del cielo! Voyla a esperar.

Vase.

Lidonio
Quintilla
2115
Yo buscaba un buen perdido
por este monte.

Belardo
El dolor
te ha desmayado y rendido.

Alí
Trujéronte a buen dotor.

Lidonio
¿Qué es de Antiobo?

Alí
Ya es ido.
Quintilla
2120
Quedaos, pastores, con Dios,
que tengo de ir a la fuente
por agua.

Vase.

Belardo
Él vaya con vos.
¡En qué notable accidente
habéis estado los dos!

Liseno
Quintilla
2125
Tratar de las maravillas
de este negro celestial
en estos montes y villas
es contar la desigual
arena de estas orillas.
Quintilla
2130
¿Qué ganado se perdió,
que por él no se cobrase?
¿Qué enfermo a sus pies llegó,
que con salud no tornase
al lugar de dó salió?

Belardo
Quintilla
2135
¡Mirad con qué honestidad
venció al demonio que había
intentando tal maldad!
¡Con qué embustes pretendía
derribar su honestidad!

Salen los sardos, tres o cuatro.

Leonardo
Endecasílabos sueltos (tirada)
2140
Sospecho que ha de estar en estas peñas.

Antolín
El mar llega furioso hasta a besallas,
después que vive en ellas Antiobo.

Tercero
Estos pastores nos dirán la nueva.

Belardo
¿Qué busca aquesta gente ciudadana?

Leonardo
2145
Amigos, pues vivís en este monte
adonde ha rato que perdidos vamos,
¿cuál de estas es la cueva de Antiobo?

Belardo
Esa que veis que cubren esas hayas.

Leonardo
¿Súbese por aquí?

Belardo
Por aquí suben.

Baja del monte ALÍ.

Alí
2150
¡Bueno me dejas en desdichas tantas!
¿Es esta el amistad?

Leonardo
¿Quién es este hombre?

Belardo
El compañero de Antiobo es este.
Pues Juan, ¿de qué te vienes lamentando?

Alí
Subí a la cueva, amigos, como visteis,
2155
y hallé a Antiobo en pie puesto a la puerta,
las dos [manos] abiertas, levantando
el rostro al cielo; hablele, y aunque tarde,
me concedió que Dios le concedía
que le fuese a gozar.

Leonardo
¿No le veremos?,
2160
¡Que nos conviene hablarle!

Alí
Aquí me esperen,
irele a preguntar cómo se halla.

Vase.

Leonardo
¡Qué desdicha sería que faltase
en aquesta ocasión el santo nuestro!

Antolín
¡Oh, padre!, de Cerceña ¿así nos dejas?

Tercero
2165
¡Ah, protector de todas las islas!,
¿quién nos defenderá del turco fiero?

Belardo
¿Qué harán sin su pastor nuestros ganados?

Lidonio
¿Aquí no estabas, santo negro, ahora?

Belardo
¡Qué música suave!

Florisa
¿Adónde?

Dorida
¿Adónde?

Belardo
2170
En esta peña que en el mar responde.

Música. Parece arriba ANTIOBO, en pie, arrimado a una peña, expirando, y ALÍ, de rodillas, a sus pies.

Alí
Redondilla
Sin duda alguna que expira,
y con tanto resplandor,
que no me atrevo, Señor,
a mirar quien al sol mira.
Redondilla
2175
Pero suplícoos, gran Dios,
que me cumpláis un deseo,
ya que en este punto veo
un negro abrasado en vos;
Redondilla
y es que para edificar
2180
la dureza de mi fe,
de este cuerpo que se ve
ya tan cerca de expirar,
Redondilla
vea yo el alma salir;
por ver de un negro qué sale
2185
que al sol de esos pies iguale
donde merezca asistir.
Redondilla
Esto os suplico.

Antiobo
¡María,
Custodio, dadme favor;
en vuestra manos, Señor,
2190
encomiendo el alma mía!

Música, y expira, quedándose en pie por encima. Como que llueve rosas y confitura, caiga abajo.

Leonardo
Endecasílabos sueltos (tirada)
¿Qué música suave, y por qué causa
se han cubierto estos montes de rocío?

Antolín
Parece como maná y confitura
entre diversas y olorosas flores.

Liseno
2195
¡Ola, Belardo, el cielo llueve azúcar!

Belardo
Débese de casar el alma santa
de Antiobo con Cristo, y a esta causa
nos dan la colación los santos ángeles.

Leonardo
¿Murió ya nuestro bien?

Alí
Ya el alma santa
2200
subió a ser hostia blanca al altar casto
del cordero santísimo.

Leonardo
¿Pues cómo
en pie quedó?

Alí
Secretos son del cielo.

Leonardo
Antiobo divino, a vuestra cueva
los nobles de Cerdeña hemos venido;
2205
confiados en vos, a Solimano,
emperador del Asia, despreciamos.
Mas vos, Señor, ¿podéis asegurarnos
del turco fiero? Decid, Padre nuestro,
¿tomará aquestas islas el Gran Turco?

Dice con la cabeza que no, meneándola.

Belardo
2210
Parece que menea la cabeza.

Antolín
Sin duda dijo no.

Leonardo
Santo Antiobo,
en fe de esa palabra alzad el dedo.

Alza el dedo el santo y quédase así.

Belardo
¡Milagro grande!

Alí
Dad licencia, amigos,
que cubra el cuerpo.

Cúbrele.

Leonardo
El sol nos escureces.

Antolín
2215
Vamos a dar noticia del suceso
a todas estas islas, porque sepan
que están seguras ya del fiero turco,
y porque con debidas honras paguen
las deudas en que están al negro santo.

Leonardo
2220
¡Forman otro mar de alegre llanto!

Vanse.

Belardo
Redondilla
Pues se van los ciudadanos
a honrar a su protector,
demos a nuestro pastor
debidas honras, serranos.
Redondilla
2225
Caigan laureles y yedras,
murtas, palmas y lantiscos,
que cubran aquesos riscos
y coronen esas piedras.
Redondilla
Ofrezcámosle ganados,
2230
para los que aquí vengan
sostento bastante tengan;
vinos y quesos sobrados.

Liseno
Redondilla
Juntémonos a concejo,
porque por antigüedad
2235
ganemos a la ciudad
este discreto consejo.

Lidonio
Redondilla
¡Pardiez, que ha de estar la cueva
todo el año proveída!

DOÑA JUANA, dama, y un CRIADO, y un CAPITÁN.

Doña Juana
Desde allá vine advertida
2240
para ver cosa tan nueva;
Redondilla
que el corazón de mujer
en todas las ocasiones,
aunque sepa más razones,
es inclinado a saber.
Redondilla
2245
En Nápoles me dijeron
de aqueste negro divino
en el mundo peregrino,
cosas que me enloquecieron.
Redondilla
Que viviendo entre las breñas
2250
de aquestos peñascos sagros,
hace divinos milagros
y grandezas no pequeñas.
Redondilla
Y fue la alabanza tal
que de este negro he escuchado,
2255
que al alma misma se ha entrado.
¿Adónde está su señal?
Redondilla
Tan grande amor le cobré,
que por ver su rostro bello,
por amallo y conocello,
2260
con vosotros me embarqué.
Redondilla
Pero entre aquestas fragosas
peñas que en verlas me alegro,
me dicen que está mi negro.

Criado
¡Tú tienes notables cosas!
Redondilla
2265
¿De cuándo acá te haces santa,
pues en Nápoles has sido
otra Tais, y has tenido
fama y hermosura tanta?
Redondilla
Pasaste de España, y sabes
2270
de qué manera pasaste.
Solo ese rostro llevaste
y esas palabras suaves;
Redondilla
y en cuatro años vuelta das
con ochenta mil ducados,
2275
casa, vajilla y criados
y trescientas cosas más.
Redondilla
¿De qué ha servido llegarN
X
Nota del editor digital

Redondilla anómala, tanto en su cómputo silábico como por la rima. Quizá en lugar de ‘gocé’ debería ser ‘gozara’. RDC.

a Cerdeña?

Doña Juana
Pues vivo no le gocé,
que a fe que le regalara,
2280
andaré un año en la mar.
Redondilla
¿Piensas tú que es devoción?
Sino cumplir un antojo.

Criado
Por esa causa me enojo.

Capitán
¿Qué gente?

Belardo
Pastores son.

Lidonio
Redondilla
2285
¿Qué queréis?

Capitán
¿Dónde es, pastores,
la cueva del santo negro?

Belardo
Ya del concierto me alegro.
Vendrán a verle, señores,
Redondilla
peregrinos y mil gentes.
2290
El hombre que viene allí
es su compañero.

Capitán
Ah, ¿sí?
¡Qué trajes tan diferentes!
Baja por el monte ALÍ.
Redondilla
Señor, esta dama hermosa,
de Nápoles baja a España;
2295
supo que en esta montaña
hace vida milagrosa
Redondilla
un negro santo de Argel,
¿podrale verle?

Alí
¡Ay de mí,
que ya es muerto!

Capitán
¿Muerto?

Alí
Sí;
2300
vive en Dios y Dios con él.

Capitán
Redondilla
Mi señora doña Juana,
en balde fue su venida;
pasó el santo a mejor vida.

Doña Juana
Mi curiosidad fue vana.
Redondilla
2305
Diga, hermano, ¿no podré
verle muerto?

Alí
Sí podrá,
que en su misma cueva está,
como si viviera en pie.

Doña Juana
Redondilla
Descubra; a ver.

Alí
Vele aquí.

Descúbrele.

Doña Juana
2310
Lindo negro.

Criado
Cosa rara.

Doña Juana
Negro de tan linda cara
nunca en mi vida le vi.
Redondilla
¿Cómo tiene aquella mano
levantada?

Alí
Así quedó
2315
de una palabra que dio,
y que ha de cumplirla es llano.

Doña Juana
Redondilla
Pues vivo no le gocé,
que a fe que le regalara
aficionada a su cara
2320
en quien tal beldad se ve,
Redondilla
pues muerto le tengo aquí,
quiero ponerle, pues puedo,
este diamante en el dedo.
Sube al monte y pónele una sortija en el dedo que tiene alzado.
¡Santo, ruegue a Dios por mí!
Arrójala el santo al suelo.
Redondilla
2325
¡Ay, Dios, qué extraño temor!

Criado
No quiso el anillo.

Doña Juana
¡Ay, cielo!

Alí
Algún milagro recelo.

Doña Juana
¿Por qué no queréis, Señor,
Redondilla
este diamante que vale
2330
dos mil escudos y más?

Alí
La causa tú la sabrás.

Doña Juana
¿Tiene el mundo a quien iguale
Redondilla
en pecados? ¿Hay mujer
tan mala y tan pecadora?
2335
Si este desengaño ahora
no me basta, ¿qué he de hacer?
Redondilla
¡Ofendido tengo al cielo!
Aquel anillo soy yo
que en el infierno cayó,
2340
puesto que ha dado en el suelo.
Redondilla
Pero yo le voy a alzar,
y haré que vos le toméis.

Cubre al santo.

Criado
¿Dónde vas?

Doña Juana
Ya lo sabréis.

Criado
¿Dónde vas?

Doña Juana
Voyme a buscar,
Redondilla
2345
que adiós, que estoy perdida.
¡La negra soy yo, que vos
ya sois blanco! ¡Pero Dios
sabrá mejorar mi vida!

Vase.

Criado
Redondilla
A seguirla voy.

Capitán
Pues di,
2350
¿cuándo se piensa embarcar?

Criado
Capitán, ella va al mar.

Capitán
¿Es al de lágrimas?

Criado
Sí.

Capitán
Redondilla
¡Déjela Dios ver el puerto!

Vanse todos; queda ALÍ.

Alí
¡Qué milagro tan extraño
2355
para dar tal desengaño
a un alma, de un cuerpo muerto!
Cajas dentro.
Redondilla
¡Pero cielos!, ¿qué ruido
es este que atruena el mar?
Turcos deben de llegar;
2360
alguna armada ha surgido.
Redondilla
Mísera de ti, Cerdeña,
si no te socorre Dios.
Una galeota..., dos,
tres, cuatro... mil. Santa peña,
Redondilla
2365
sed castillo; disparad
fuego de ese cuerpo santo,
que si vos no podéis tanto,
¿qué ha de poder la ciudad?

Súbese al monte, y salen moros y DULIMÁN.

Primero
Endecasílabos sueltos (tirada)
Aquí está un hombre.

Segundo
Tente, ¿dónde huyes?

Alí
2370
¿Dónde tengo yo fuerzas que os esperen?

Dulimán
Di, cristiano, ¿quién eres?

Alí
Ya lo miras:
un pastor de este monte, que, en la peña
más alta, guardo un corderillo negro
para la mesa del pastor, mi amo.

Dulimán
2375
¿Qué defensa, qué gente hay en Cerdeña?

Alí
Un hombre solo, pero muy valiente.

Dulimán
¿Dónde está aquel infame, aquel mal hijo,
aquel que afrenta ha sido de estas canas?

Cajas y dentro los sardos digan:

Leonardo
¡Ayudadnos, pastores; arma, al arma!
2380
No tome tierra en nuestra isla el turco.

Primero
¡Gente viene, señor; a la defensa!

Dulimán
¿Tan poca gente? Mueran.

Dase batalla. Los sardos salen huyendo.

Leonardo
¡Santo negro,
que desembarca el turco!

Antolín
¡Santo Antiobo,
cumplid vuestra palabra! ¡El turco muera;
2385
no tome tierra en nuestra isla el turco!

Vuélvase a dar batalla, y cae de arriba el santo, trabado de la peña, con espada y una rodela que tenga una cruz roja; huyen los moros. Vuélvese a subir con presteza y salen los sardos vencedores.

Leonardo
¡Qué bien cumple, según claro se ha visto,
nuestro santo patrón lo que promete!

Antolín
Yo le vi con mis ojos, en la mano
una espada que un rayo parecía,
2390
y en la otra un pavés que atravesaba
una cruz roja. ¡Ah, valeroso negro,
yo te prometo hacer, en honra tuya,
una estatua de plata!

Leonardo
Juan, amigo,
a cuantos a Antiobo visto habemos
2395
pelear, vino con escudo y espada,
nos da deseo de mirarle agora
para ver si es él propio. [El] velo corre.

Alí
Miralde aquí.

Descubran al santo en su cueva, en pie, con rodela y arrimado a la espada, como que está cansado.

Leonardo
¡Sudando está y cansado!
¡Ah, buen patrón!

Antolín
¡El brazo se ha bajado!

Leonardo
2400
Es porque la palabra me ha cumplido.
Sale doña Juana vestida de un saco y sube adonde está el santo.
¿Qué mujer es aquesta?

Alí
Una señora
que venía de Italia, y le dio al santo
un anillo, y el santo no le quiso
quizá por sus pecados; y así vuelve
2405
en el traje que veis, arrepentida,
prometiendo la enmienda de su vida.

Doña Juana
Romance (tirada)
Negro que en el cielo vives,
más que sus estrellas blanco,
pues sobre los cielos puesto
2410
gozas ya del sol los rayos;
guarnición de ébano fino
de aquel divino retrato
del sol de justicia, Cristo,
más blanco que el alabastro.
2415
De los pies del Rey eterno,
trono celestial y santo,
por cuyo medio tenemos
remedio, el del alma aguardo!
Vesme, aquí vuelvo a tus pies,
2420
después que de los engaños
del mundo conocí el fin,
y de él me escapé llorando.
Mi pecho fue un mar de vicios;
mas ya todos mis pecados
2425
al obispo de Cerdeña
confesé con triste llanto,
el cual me dio en penitencia
que hiciese en aqueste campo
un monasterio en tu nombre,
2430
que pienso luego empezarlo,
el cual hace de tu vida
un libro, porque tengamos
en los venideros siglos
memoria de tan gran santo;
2435
y para canonizarte
se informa de tus milagros,
que son más que las estrellas
que tiene el nocturno manto.
Tú has de ser nuestro guion,
2440
y con tus divinos brazos
para librarnos del mundo,
tú nos has de dar la mano.
¿Podré ser tu esposa agora?
¿Podré gozar tus abrazos?
2445
¿Podrasme otorgar tus pies?
¿Podré gozar de bien tanto?
¿Podrasme dar ya tu ayuda?
¿Podré olvidar mis trabajos?
¿Podrás hacer que resista
2450
con tu poder al contrario?
¿Querrás este anillo agora?
¿Podré ponerle en tu mano?
Toma y cásame con Dios.
Levanta el dedo el santo, y pónele el anillo ella.
¡Ay, cielo!

Alí
¡Levantó el brazo
2455
en poniéndole el anillo!

Doña Juana
¡Oh, milagro soberano;
echarme quiero a tus pies!

Alí
¡Este es, discreto senado,
Antiobo de Cerdeña
y El negro de mejor amo.


Colofón

FINIS LAUS DEO.