Félix Lope de Vega y Carpio

EL MARQUÉS DE LAS NAVAS




Texto utilizado para esta edición digital:
De Vega, Lope, El marqués de las Navas, Obras de Lope de Vega, XXVII, Marcelino Menéndez Pelayo (ed.), Madrid, Atlas (BAE, CCXXXIII), 1979, pp. 155-198.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Durá Celma, Rosa (Artelope)

PERSONAS

EL MARQUÉS
DON ENRIQUE
DON FELIPE DE CÓRDOBA
MENDOZA, gracioso
PEDRO, lacayo
LEONARDO
LAURENCIA
GERARDA
EL PADRE DE LAURENCIA Y GERARDA
FELICIANA
CLARA
ANTONIO
BERNARDO
DOS CORTESANOS
UN MÚSICO

Acto I

Salen LEONARDO y FELICIANA.

Feliciana
Décima
Al mismo Nerón te igualas.

Leonardo
Mira que es gran necedad
detener la voluntad,
porque la pintan con alas.

Feliciana
5
¡Tus obras siempre tan malas
a quien las debes tan buenas!
Leonardo, mi fin ordenas.
Di, ¿qué te llego a deber,
si ahora me haces poner
10
a tantas inciertas penas?

Leonardo
Décima
Suéltame la capa, suelta,
suelta en paz, que la porfía
convierte en descortesía
imaginación resuelta.

Feliciana
15
Y ¿cuándo darás la vuelta?

Leonardo
Luego que este pleito acabe,
que a pleitos, y en un mal grave,
por más que abreviarle importe,
el almanac de la corte
20
ningún pronóstico sabe.
Décima
A Madrid voy, que no voy
a las Indias ni a la China,
en cuya mar filipina
nuevo navegante soy.
25
Presto sabrás que allí estoy
si otra jornada recelas.

Feliciana
Ya, ¿de qué sirven cautelas,
cuando mi desconfianza
llega a mirar tu mudanza
30
con alas y con espuelas?
Décima
A pleitos dices que vas,
bien dices; quiero ayudarte,
pues vas, Leonardo, a casarte,
o por ventura lo estás.
35
No hay otro pleito que más
procure un hombre vencer.
Muchos buenos suele haber,
mas ninguno oí decir
que se dejase morir
40
primero que su mujer.
Décima
Buen pleito llevas; procura
vencer tan gran diferencia,
que ha de tener la sentencia
en la misma sepultura,
45
porque estoy yo muy segura
que la palabra que aquí
me niegas, ingrato, a mí,
sin que el renombre te valga,
hará que muy presto salga
50
la sentencia contra ti.
Décima
Engañásteme, villano,
siendo tú para mi mal
el primero desleal
que ha nacido toledano.
55
El juramento y la mano
que de Dios en la presencia
me diste, me da paciencia,
porque es razón que presuma
que le estás dando la pluma
60
para firmar la sentencia.
Décima
No gozarás la mujer
de que estás enamorado,
y has de ser tan desdichado,
que aun honra no has de tener,
65
que si os llegan a ofender
las propias (como lo infieres
aunque tan honrado eres)
a los más nobles y sabios,
es por vengar los agravios
70
que habéis hecho a las mujeres.
Décima
Yo, que te he querido así,
llevo tan mal galardón,
que espero que una traición
te infame y me vengue a mí.
75
Vete, pues ya te perdí
y tan ingrato conoces
mi verdad.

Leonardo
No me des voces,
que aun solo tu voz me enfada.

Vase.

Feliciana
¡Mueras de mala estocada
80
antes que sus brazos goces!
Décima
¡Plegue al cielo, pues el cielo
es de tu maldad testigo,
que a sus puertas, enemigo,
bañes con tu sangre el suelo!

Sale BERNARDO.

Bernardo
85
¿Qué es esto, prima?

Feliciana
Que apelo
en tan notable dolor
al cielo, Alcalde mayor.

Bernardo
¿Has reñido con Leonardo?

Feliciana
Nací con honra, Bernardo,
90
que yo no trato de amor.
Décima
De aquí se parte a casar
a Madrid.

Bernardo
¿Qué dices?

Feliciana
Digo
que me lo ha dicho el amigo
de quien más suele fiar.

Bernardo
95
¡Buen pago te viene a dar
tras tantas obligaciones!

Feliciana
En llegando a sinrazones,
se pierde todo el amor,
que tras celos, el traidor
100
le alcanzan mil maldiciones.

Bernardo
Décima
Yo estoy, Feliciana, ahora
para Madrid de camino,
que a sus fiestas me previno
con una carta Leonora.
105
Cuantas riquezas ahora
le entrega a la bizarría,
dicen que salir porfía,
y que ha de ser el espacio
de la plaza de Palacio
110
cielo de Marte aquel día.
Décima
Esta sola ocupación
poco me puede estorbar,
cuando te puedo ayudar
en tan justa pretensión,
115
que suele la dilación
deshacer los casamientos
por un pleito, y sus intentos
no llegar a ejecutarse.

Feliciana
Bien sé yo que el dilatarse
120
malogre sus pensamientos,
Décima
pero tú solo te pones
a peligro de tener
disgustos, y una mujer,
con lágrimas y razones,
125
ablanda los corazones
de los jüeces mejor.

Bernardo
El mejor procurador
de un pleito es el propio dueño.

Feliciana
No lo seré yo pequeño.
130
Si quieres, contigo iré,
donde hasta el fin no tendré
gusto, descanso ni sueño.
Décima
Haz esto, primo, por mí,
por ser tu sangre, y por ser
135
mujer.

Bernardo
Cuanto pueda hacer
haré, señora, por ti.

Feliciana
Luego, ¿voy contigo?

Bernardo
Sí.

Feliciana
Ya, Leonardo, tu mudanza
jüez riguroso alcanza;
140
mira que ofendida estoy,
y mira que mujer soy,
donde es rayo la venganza.

Vanse. Salen dos CORTESANOS, de noche.

Cortesano 1º
Romance (tirada)
¡Bueno está el Prado!

Cortesano 2º
¡Famoso!
Aunque menos gente viene,
145
como ya va refrescando.
¿Qué hay de Félix?

Cortesano 1º
Voló Félix...

Cortesano 2º
¿Qué me dices?

Cortesano 1º
A otro nido,
en que se ha visto que miente
la fama en llamarla sola,
150
pues otro pájaro tiene.

Cortesano 2º
No hay seguridad de brazos,
ni aun de las palmas a veces,
sin contradicción del oro.

Cortesano 1º
Oro come y oro bebe.

Cortesano 2º
155
Alas le saldrán doradas.

Cortesano 1º
Los manteos lo parecen.

Cortesano 2º
Músicos vienen al Prado.

Cortesano 1º
No puede ser que me alegre.

Sale un MÚSICO cantando; LAURENCIA, GERARDA y CLARA con mantos; DON FILIPE de Córdoba, DON ENRIQUE y el MARQUÉS. Ellas se sientan, y el MÚSICO a otra parte y MENDOZA.

Gerarda
Suspensa me lleva el alma.

Laurencia
160
¿No ves, Gerarda, que es este
un hidalgo de Navarra
que canta celestialmente?

Gerarda
¿Vive en Madrid?

Laurencia
Aquí vive,
que sirviendo se entretiene
165
al gran cardenal Quiroga.

Gerarda
¿De qué le sirve?

Laurencia
Parece
que preguntas con cuidado.

Gerarda
Ninguno puede moverme.

Laurencia
De maestresala le sirve.

Don Filipe
170
¡Gallardas son las mujeres!

Marqués
Siempre juzgáis por los talles.

Don Filipe
La bizarría procede
del talle.

Don Enrique
¿Y no de la cara?

Mendoza
Cara que no puede verse,
175
¿qué ha de llamar por el talle?

Marqués
No es el que menos enciende.

Mendoza
¡Que siempre Vueseñoría
por lo singular se pierde!

Don Filipe
La bizarría del cuerpo
180
muestra que el alma contiene
todas las partes iguales;
no el rostro, que el rostro puede
ser hermoso, y no tener
la perfección que se debe
185
a sí mismo en las demás
partes que el cuerpo contiene.

Mendoza
¿Y qué importa que una dama
tenga el cuerpo diligente,
derecho como una lanza,
190
bizarro como un alférez,
la cintura que en un puño
pueda apretarse y cogerse,
las caderas como en Flandes,
las piernas como un jinete,
195
si el rostro puede ser molde
de hacer diablos para el jueves
en que el despensero cuelgan
que afrentó los calabreses?
¡Vive Dios, que es de mal gusto
200
quien tal opinión tuviere!
Que no puede enamorar
la boca donde los dientes
sobre los asientos riñen
como hidalgos montañeses.
205
La cara es mayor indicio
del alma, que en ella vense
las costumbres como en mapa;
luego a los cuerpos prefiere.

Marqués
No lo dice don Felipe,
210
Mendoza, para que alegues
aforismos por la cara,
mas porque estas damas vienen
de noche al Prado, y de noche,
las caras no pueden verse.
215
Por eso habló de los talles.

Siéntanse las damas.

Don Filipe
Ellas se sientan enfrente
de aquel cristal, cuyas venas
sangran seis puntas o siete,
para escuchar al que canta.

Don Enrique
220
¡Quiera el cielo que no temple!

Mendoza
Si él templare, yo me coloNOTAXXXXXXXXXXXXXX
por esos álamos verdes,
donde él y el viento se escuchan.

Don Filipe
No harás que te oiga y nos deje.

Mendoza
225
Templar mucho, y mala voz,
es lo mismo que sucede
a un largo brujulear
salir sota y echar veinte.
Con la criada me acojo
230
la parte que me cupiere.

Marqués
A don Felipe mi hermano
alargo liberalmente,
que un preso no ha de tratar
de amor, pues darle no puede
235
él a la dama que le habla,
la libertad que no tiene.

Don Filipe
¿Daisme licencia que aquí
a vuestro lado me asiente?

Laurencia
Vuestro buen talle y olor,
240
de mi lado os favorece.

Don Enrique
Y yo, ¿podré merecer
lo que a ese galán conceden?

Gerarda
Podéis, al ejemplo suyo,
sentaos seguramente,
245
que soy la menor en casa,
y nunca las grandes suelen
reñir por lo que ellas hacen.

Mendoza
Si vuesa merced no huele,
que tal vez unido al Prado
250
el mejor olfato ofende,
deme lugar junto a sí,
y ¡por Dios, que no le pese
de un asocarrado gusto!

Clara
¡Arré allá! ¿Cómo se entiende?
255
¿Hiciera más un borrico?

Mendoza
En viendo los alcaceres,
no hay seso que no rebuzne.

Clara
Pues vaya a tomar el verde
con el rocín de su amo.

Mendoza
260
Por tus palabras crueles
conozco que eres hermosa,
que las feas no defienden
con tanto rigor las caras;
y esta es la causa que siempre
265
casan las hermosas tarde,
juzgando que más merecen.
No han dicho a una fea envido,
cuando con el resto quiere,
que piensan que no ha de haber
270
otro que a su tienda llegue.

Clara
Óigase. Mire que cantan,
y téngase allá.

Mendoza
Tendreme,
por tenella por hermosa,
y no podré me sustente.

Canta [el MÚSICO]

El músico
275
Por la plaza de Sanlúcar,
galán paseando viene
el valeroso Gazul,
de blanco, morado y verde.

Mendoza
¡De verde, blanco y morado!
280
Aunque el poeta se queje,
¿era rábano ese moro?

Clara
¿Quiere callar, insolente?

Canta [el MÚSICO]

Músico
Quería el moro partirse
a jugar cañas a Gelves.

Mendoza
285
No se parta ahora el moro,
que hace calor, y le puede
dar alguna calentura.

Músico
No se parta si no quiere,
que yo cantaré otra cosa.

Cortesano 1º
290
Cante alguna cosa alegre.

Pégale.

Músico
En haciéndolo en chacota,
perdonen vuesas mercedes.

Vase.

Cortesano 2º
Mal hicisteis, ¡vive Dios!,
que sus palabras corteses
295
más término merecían.
Yo voy a reconocerle
y a darle satisfacción.

Vanse los dos.

Don Filipe
Mujer celestial, ¿quién eres,
con ingenio tan divino,
300
con talle tan excelente
y con tan hermosa cara?
Que aunque la noche oscurece
el cielo en que la retratas,
sus estrellas resplandecen.

Laurencia
305
Suplico a vuestra merced
no trate de conocerme,
que no soy la que parezco,
porque solo un padre ausente,
que mañana ha de venir,
310
causa ha sido de atreverme
a ver el Prado, que somos
codiciosas las mujeres
de ver lo que nos alaban,
y mucho más las que tienen
315
una madre que las riña
y un padre que las encierre.

Don Filipe
Quién sois dice vuestro brío,
y me obliga a que os respete,
pero, ¡por Dios, que estoy loco
320
de ver entre dos claveles
la armonía de esa voz,
que me desmaya y suspende!

Laurencia
¿Sois acaso portugués?
Que solo a los portugueses,
325
para derretirse, amor
les da ánimo tan breve.
¿Cómo os derretís así?

Don Filipe
Pues ¿quién habrá que se acerque
al sol, que no se derrita,
330
y más con alma de nieve?

Laurencia
¿Que tenéis tan fría el alma?

Don Filipe
Antes, señora, que os viese;
ya es fuego, después que os vi.

Laurencia
¡Que haya un hombre que requiebre
335
a oscuras una mujer!
Debéis de haber sido duende.
¡Oh libertad de los hombres!
Cuanto miran apetecen,
de todo lo nuevo gustan;
340
cuanto encuentran, tanto quieren.

Don Filipe
Pues yo os prometo que he sido
tan ingrato algunas veces,
que no han podido unos ojos
con sus lágrimas moverme.

Laurencia
345
Y yo, a oscuras, ¿puedo tanto
con un dueño tan rebelde?
¡Oh, gran milagro de amor!

Don Filipe
Muchas veces acontece
que un vidrio que sirve un año,
350
por irse a sacar se quiebre.
Sin estrellas no hay amor
y como ellas se concierten,
basta el ver, basta el oír.

Laurencia
¿Voluntades diferentes
355
conciertan estrellas?

Don Filipe
Sí.

Laurencia
¡Qué lúcidos alcahuetes!
¿Quién sois?

Don Filipe
Mañana en la plaza,
si gustáis de conocerme,
me veréis con un rejón.

Laurencia
360
¿Que sois tan noble y valiente?
¡Ah, quién tuviera ventana!

Don Filipe
Por la ventana no quede;
coche tendréis y ventana.

Laurencia
No querrán que yo lo acepte.

Don Filipe
365
¿Tenéis dueño?

Laurencia
No le he visto;
y tengo dueño sin verle,
que ha de venir de Toledo.

Don Filipe
A mí solo solamente
sucediera esta desdicha.
370
¡Vive Dios, que me atraviese
esta daga!

Laurencia
Quedo, quedo,
que no soy de las que creen
de Magdalenas de amor.

Don Filipe
Si yo de vos mereciese
375
una mano...

Laurencia
Hablad sin mano,
que sois galán de repente.

Don Filipe
Yo os daré treinta diamantes
que aquesta joya guarnecen,
por esa mano.

Gerarda
Ya es tarde.
380
No sé cómo se entretiene
con ese hidalgo mi hermana.

Don Enrique
Es hombre que lo merece.

Clara
Si tú me dices quién son,
yo te diré libremente
385
calidad, nombres y casa
de estas damas.

Mendoza
Pues advierte:
este es Marqués de las Navas.

Clara
¿Que el de la Navas es este?
¿Que aqueste es el de las Navas?

Mendoza
390
Te admiras como si fuera
de las Navas de Tolosa.

Clara
Es por el nombre que tiene
de gallardo y liberal,
galán, discreto y valiente.

Mendoza
395
Es su hermano, don Enrique
de Guzmán, el que entretiene
a esa tu menor señora.

Clara
¡Gallardo talle!

Mendoza
¡Excelente!

Clara
Y aquel, ¿quién es?

Mendoza
Don Filipe
400
de Córdoba, que suspende
la Corte en esta ocasión,
con gentileza eminente
a cuantas celebra España;
y habrá oído mil veces
405
que es hijo del gran don Diego
de Córdoba, nuevo Orestes,
nuevo Atlante de Filipo
Segundo... Mas tú no entiendes
antigüedades ni historias.

Clara
410
Ya se van. Perdona.

Mendoza
Tenme
por tuyo. ¿Dónde vivís?
Que quiero servirte y verte.

Clara
A Lavapiés, en la calle
de la Cabeza.

Laurencia
Ofendéisme
415
en querer pasar de aquí.
Vamos, hermana.

Vanse.

Don Filipe
¡Que lleguen,
para no cesar los males,
para no durar los bienes!

Marqués
¿No iremos a acompañarlas,
420
Filipe?

Don Filipe
Marqués, no quieren.

Marqués
Pues, adiós.

Don Filipe
Mendoza, escucha.

Háblale al oído, y vanse las damas.

Mendoza
Tarde, señor, me previenes.
¡Hola, Inés, si eres Inés,
Juana, o como tú quisieres!
425
Los nombres me has de decir.

Clara
Aunque imposibles emprendes,
la mayor de ellas se llama
Laurencia.

Mendoza
Dos mil laureles
merece su hermoso talle.

Clara
430
Justamente la encareces.
La menor llaman Gerarda.

Mendoza
Y jerarquía celeste
se puede llamar, ¡por Dios!
¿Qué estado?

Clara
Doncellas.

Mendoza
Mientes;
435
por discretas las tenía.

Clara
¿Por eso pierden?

Mendoza
No pierden,
pero es mucha cobardía
andarse guardando siempre.
Tú, ¿cómo te llamas?

Clara
Clara.

Mendoza
440
¡Oh, Clara hermosa! Pues eres
Clara, herido me has de amor.

Clara
Tu nombre...

Mendoza
Mendoza.

Clara
Vete,
que se alejan nuestras amas.

Mendoza
Pues ¿qué importa que se alejen?

Clara
445
Adiós, Mendoza.

Mendoza
Adiós, Clara.
¡Qué platera!

Clara
¡Qué insolente!

Mendoza
¡Qué fregatriz!

Clara
¡Qué pajazo!

Mendoza
¡Qué socarra!

Clara
¡Qué alcahuete!

Vanse. Salen LEONARDO, de camino, y ANTONIO.

Antonio
Terceto
¿Traéis, Leonardo, una valiente empresa?
450
¿A casaros venís?

Leonardo
Vengo a casarme,
y aunque vengo a casarme, no me pesa,
Terceto
que solo lo intenté por apartarme
de aquella necedad que habréis oído,
que no quiere cansarse de cansarme.

Antonio
Terceto
455
Nuevo será poner en tal olvido
tales obligaciones.

Leonardo
Feliciana
con lágrimas y quejas lo ha sentido,
Terceto
mas yo, burlando su esperanza vana,
vengo a Madrid a verme con mi suegro
460
y a ver esta divina cortesana.

Antonio
Terceto
De vuestro bien, si lo ha de ser me alegro.

Leonardo
Aquí querría hacer alguna gala,
que aunque Toledo a lo mejor se iguala,N
X
Nota del editor

Texto estragado.

Terceto
la Corte no permite competencia;
465
y aunque la buena fama siempre exhala
divino olor en la mayor ausencia,
Terceto
antes de efectuar el casamiento,
la calidad dejando de Laurencia,N
X
Nota del editor

Este verso queda suelto, y además falta uno para completar el terceto.

Terceto
sería informarme justo pensamiento
470
de su virtud y partes.

Antonio
Justamente
procede vuestro amor y entendimiento.
Terceto
Hoy es día de toros, y un asiento
en la plaza tendréis, que es de Palacio,
donde falta a los Grandes aposento.
Terceto
475
Veréis cifrado el mundo en breve espacio,
como en sortijas suelen generosas
estar el amatista y el topacio;
Terceto
veréis mil caballeros, mil hermosas
damas, y que por ellas los rejones
480
pretenden intentar suertes dichosas;
Terceto
veréis aquel gran Rey que mil naciones
tiemblan, respetan, aman y obedecen
políticas y bárbaras naciones;
Terceto
y por dicha verán, si lo merecen,
485
vuestros ojos la dama vuestra esposa.

Leonardo
Cobardes los recelos me parecen,
pero yo tengo condición celosa.

Vanse. Salen LAURENCIA y GERARDA.

Laurencia
Décima
Gerarda, déjame aquí,
que no puedo responder.

Gerarda
490
¿Qué mal puedes tú tener
para guardarte de mí?

Laurencia
No sé; alguna cosa vi
que me ha quitado el sosiego,
que cuando a pensarlo llego,
495
me corro en ver que se atreve
a todo un monte de nieve
tan poca parte de fuego.
Décima
Pienso en lo que estoy callando,
callo lo que estoy sintiendo,
500
siento lo que estoy sufriendo,
sufro lo que estoy pasando;
y con pensar que dejando
de pensar podré callar,
me dan ansias de hablar,
505
y es mi rigor tan intenso,
que pensando en que no pienso,
nunca acabo de pensar.

Gerarda
Décima
No me ha parecido a mí
enfermedad de mujer
510
la que agora llego a ver.

Laurencia
Antes yo pienso que sí.

Gerarda
Gran descargo tengo en ti.
Yo jurara que era amor,
pero ¿en tan breve rigor
515
tanto mal?

Laurencia
Por eso ha sido.

Gerarda
Luego ¿quieres?

Laurencia
No he querido
querer, por querer mejor.
Décima
¡Maldiga Dios, ay, Gerarda,
quien la pólvora inventó,
520
con que tal fuerza le dio
al cañón y a la bombarda!
Antes, con mano gallarda,
vira, flecha o pasador
tiraba amor, que es rigor;
525
ya con arcabuces tira,
que apenas pone la mira,
cuando ya mata de amor.
Décima
Don Filipe (que ya vengo
a hablar claro y no sentir,
530
pues no le puede encubrir
el alma donde le tengo,
pues le agravio si detengo
su nombre, y también me agravio,
porque desde el alma al labio
535
sale, como todo es fuego)
cáusame desasosiego,
y ¿es tan gentilhombre y sabio...!
Décima
¡Hame venido muy bien,
para tratar de casarme
540
nuestro padre, y es matarme,
sin haber visto con quién!
No hay remedio que me den
mis males, sino es morir.

Gerarda
Si no piensas resistir
545
esa inclinación, no seas
necia en el bien que deseas,
sino procura vivir.

Laurencia
Décima
Hasta ahora no ha llegado
al matrimonio la fe.

Gerarda
550
Háblale.

Laurencia
¿Cómo podré?

Gerarda
El tiempo ocasión te ha dado.
Escríbele que has pensado
ir con secreto a la fiesta,
que te envíe un coche, que esta
555
es la mejor invención,
para que tome ocasión,
y se le dé tu respuesta.

Laurencia
Décima
Es notable atrevimiento
para una mujer que está
560
como en las vísperas ya
de este negro casamiento,
que bien sé yo que tu intento,
de ver la fiesta ha nacido.

Gerarda
Engáñaste, que no ha sido
565
más de la pena de verte.

Laurencia
Ahora bien, yo estoy de suerte,
que de cuanto soy me olvido.
Décima
Clara...

Sale CLARA.

Clara
Señora...

Laurencia
¿Sabrás
llevar un papel.

Clara
¿A quién?

Laurencia
570
Tú respondiste muy bien.

Clara
Deseo servirte más.

Laurencia
A buscar un coche vas
para ver la fiesta.

Clara
Creo
que me has leído el deseo.
575
¿Es a don Filipe?

Laurencia
Sí.
Pon papel y pluma allí.

Clara
Alegre de ojos te veo.

Laurencia
Décima
Pero pienso que es locura.
No lo pongas.

Clara
¡Cómo no!
580
Ya está puesto.

Laurencia
Pienso yo
que es mucha desenvoltura.

Clara
Un coche es cosa segura;
todas le piden por ver.

Laurencia
Yo le pido por querer.

Clara
585
Y tú le puedes honrar,
que el sol se le puede dar
a una principal mujer.

Laurencia
Décima
¡Ay, don Filipe, que creo
que me has de tener en poco!
590
Mira, pensamiento loco,
que te vas tras el deseo.
Mas tan venturoso empleo
hace crecer un cuidado,
disculpado y aun honrado,
595
que no puede haber error
en las locuras de amor,
si es amor bien empleado.

Vanse. Salen el MARQUÉS, DON ENRIQUE y DON FILIPE.

Marqués
Redondilla
¿En qué caballo entraréis?

Don Filipe
Yo he escogido a Pensamiento.

Marqués
600
¡Bravo! De entrada es el viento;
entre sus alas iréis.
Redondilla
¿Tú, Enrique?

Enrique
El overo tengo
por mejor para la entrada,
y ahora el bayo me enfada.

Marqués
605
Braveza a envidiaros vengo.
Redondilla
Y ahora, para el rejón,
¿qué lleva Filipe?

Don Filipe
Llevo
el castaño.

Marqués
No lo apruebo.

Don Filipe
¿Por qué razón?

Marqués
Gustos son.

Don Filipe
Redondilla
610
Llégase mejor al toro,
y le hace más adornado
aquel jaez encarnado,
mezclado de plata y oro.
Redondilla
No dejó en la Andalucía
615
caballos el del Algaba.

Don Enrique
El de Palma tiene brava
cuadrilla.

Don Filipe
Buena es la mía.

Don Enrique
Redondilla
Salen Asquili y Pastrana,
que se va el mundo tras ellos.

Don Filipe
620
¿Quién competirá con ellos?

Marqués
Eso se verá mañana;
Redondilla
pues, ¡por Dios, que el de Maqueda
no admite ventaja al sol!

Don Enrique
Es un bizarro español.

Marqués
625
Pero dónde se nos queda
Redondilla
aquel Alba, que amanece
con tal extendidos rayos,
que al mismo sol da desmayos
cuando el mismo resplandece?

Don Enrique
Redondilla
630
Pienso que sale con él
el Duque de Francavila.

Don Filipe
¿Qué hay de Peñafiel?

Don Enrique
Que afila
sus rayos Marte para él.

Don Filipe
Redondilla
Es don Juan el mismo Marte.
635
¿Sale el de Prada?

Marqués
Saldrá,
aunque ninguno tendrá
en las galas mayor parte.
Redondilla
Tiene el Conde de Melgar,
como hijo del Almirante,
640
al mundo en hombros de Atlante,
que le sabrá sustentar.

Don Enrique
Redondilla
¡Qué bizarro caballero!

Marqués
La fiesta ha de ser famosa.

Don Filipe
Si aquella ninfa hermosa,
645
por quien desde anoche muero,
Redondilla
me prestara algún favor,
yo sé, Marqués, lo que hiciera.

Marqués
¿Es tan hermosa?

Don Filipe
Pudiera
matar al amor de amor.

Marqués
Redondilla
650
¿Queréis que vaya por él?

Don Filipe
Estáis preso.

Marqués
Pues ¿qué importa?

Don Filipe
No es la jornada tan corta.
Es muy bella y muy cruel.

Marqués
Redondilla
¡Cruel, y en el Prado!

Don Filipe
Sí,
655
que hay mucho de ver y hablar
a querer y desear.

Marqués
Mendocilla viene aquí.

Salen MENDOZA y PEDRO con rejones.

Mendoza
Romance (tirada)
Aquí están ya los rejones,
que no ha de quedar por ellos.
660
Todos vienen amarillos,
que a los toros tienen miedo.

Marqués
Como no le vaya en los brazos,
no le habrá, Mendoza, en ellos.

Mendoza
Por los brazos, yo lo juro,
665
que son de Aquiles y Héctor.

Marqués
Llegad, Pedro, esos rejones.

Don Filipe
Muestra, Mendoza. ¿Son buenos?

Mendoza
Tú los has de hacer, señor,
que ellos son de pino o fresno.

Don Filipe
670
Pedro, ¿salís vos conmigo?

Pedro
Yo salgo, y vos estad cierto
que no habrá dado en la plaza
de vuestro rejón el hierro,
cuando las piernas del toro
675
midan a palmos el suelo.

Marqués
¿Cortáis bien?

Pedro
¡Cuerpo de tal!

Mendoza
Es Pedro un hombre muy diestro,
aunque en las fiestas pasadas,
un torillo jarameño
680
les asió de unas calzas verdes
hasta el aforro de lienzo;
y dicen que por alzar
las cuchilladas de presto,
alzó también la camisa,
685
y en las ventanas dijeron
que era muy hombre, que había
todo su honor satisfecho.

Marqués
Pedro es valiente, y lo hará
como de un hombre manchego
690
se puede esperar, Mendoza.

Sale CLARA con manto.

Clara
¡Ce!

Mendoza
¿Aquí dama! ¿Aquí ceceos!
Vuesa merced sea servida,
pues ya está en el aposento,
de aliviar la sobrevaina
695
a los azules o negros.
Saque de la nieve el sol,
y diga qué quiere.

Clara
Vengo
a buscar a don Filipe.

Mendoza
Llamo a don Filipe luego,
700
pero dígame quién es,
que sin saberlo primero,
no me atreveré a llamarle.

Clara
¡Buena memoria!

Mendoza
No tengo
buena vista, que memoria
705
no me falta, si la debo.

Clara
¿Con quién hablabas anoche
en el Prado, majadero?

Mendoza
¡Válgate Dios, por borrica!
¡Tú en San Martín! ¿Qué hay de nuevo?

Clara
710
Hermano rocín, mi ama,
por ausencia de su dueño,
quiere ver aquestas fiestas.

Mendoza
Voy, como un sacre, derecho
a decirlo a don Filipe.
715
Señor, escucha, que pienso
que dio la zorra en la miel
por huir de los buñuelos.

Don Filipe
¿Cómo?

Marqués
Clarilla está aquí.

Don Filipe
¿Qué Clara?

Marqués
La de aquel huevo
720
que tú sorbías anoche.

Don Filipe
Quedo, no más; ya te entiendo.
Clara hermosa...

Clara
Señor mío...

Don Filipe
¿Vos a buscarme? ¿Qué es esto?

Clara
Este papel lo dirá.

Don Filipe
725
De cualquier modo, agradezco
a aquel ángel la memoria.

Mendoza
No sé yo si es ángel bueno,
que ángel que viene de noche
no debe de ser del cielo.

Lee.

Don Filipe
”Hoy no viene mi padre, y hemos determinado mi hermana y yo ver a Vueseñoría valiente en la plaza, como galán en el Prado, si tenemos coche y ventana, que las de nuestra casa caen a las tapias, y en el nuestro no podemos ir donde quisiera el deseo.”
Romance (tirada)
730
Basta, que la letra es linda.

Clara
Tales manos la escribieron.
Prometo a Vueseñoría
que son de cristal los dedos.

Mendoza
¡Qué bien sabe la Clarilla
735
socorrer con agua el fuego!
No encajara Celestina
mejor aquellos dos versos.

Don Filipe
Marqués, dadme vuestro coche,
y desde ahora os advierto
740
que tenéis dos convidadas.

Marqués
Pedro, avisad al cochero,
que yo las pondré en mis ojos.

Don Filipe
Clara, decid que yo quedo
de tal manera ocupado
745
con galas y caballeros,
que no puedo responderla
por papel, mas que le ruego
que alguna randa me envíe...
de amor digo, no de precio,
750
para que saque esta tarde.

Clara
Yo os la traeré, y estad cierto
que si proseguís la empresa,
seréis dichoso y muy presto,
porque está, desde que os vio,
755
Laurencia con mil deseos,
con mil ansias, con mil penas,
todo por volver a veros.
Pero advertir que lo digo
debajo de aquel secreto
760
que debéis a ser quien sois.

Don Filipe
Aunque soy mozo, soy cuerdo.

Clara
Si de noche vais allá,
hacer de suerte prometo
que la podáis ver y hablar.

Don Filipe
765
Con esta sortija puedo
solo serviros ahora.

Clara
Que no, que no me gobierno
por interés.

Mendoza
¡Y agarrola!
No trae muy malos dedos
770
para organista, la dama.

Clara
Si vais, como yo deseo,
llevaos con vos a Mendoza.

Mendoza
Encargome; ya lo entiendo.

Don Filipe
Adiós, Clara.

Clara
Adiós, señor.

Don Filipe
775
Vamos, Marqués. Hoy tenemos
Enrique y yo buena causa
de dar rejones al viento.

Don Enrique
¿Tengo mi parte?

Don Filipe
Pues ¿no?
Y aun Mendoza, a lo que creo.

Mendoza
780
Más quisiera la sortija.

Don Filipe
Que envidioso estás sospecho.
Un vestido tendrás hoy.

Mendoza
Pues con eso me consuelo.

Don Filipe
Muy aprisa soy dichoso.
785
Perderé si amor es juego,
que los que empiezan ganando,
suelen acabar perdiendo.


Acto II

Salen DON FILIPE y DON ENRIQUE.

Don Enrique
Redondilla
Extremada fiesta ha sido.

Don Filipe
Yo no la he visto mejor;
790
cuanto ha querido el honor,
la esperanza ha conseguido.

Don Enrique
Redondilla
Bizarra ha estado la plaza.

Don Filipe
No la vio con más decoro
cuando el sol con rayos de oro
795
por los dos polos abraza.
Redondilla
Toda su gala y riqueza
parece que en ella estaba.

Don Enrique
Mucho dicen que la alaba
Su Majestad y Su Alteza.

Don Filipe
Redondilla
800
Pueden con mucha razón.
El Marqués pienso que viene.

Salen el MARQUÉS y MENDOZA.

Marqués
¡Brava fiesta!

Mendoza
Fama tiene.

Marqués
Toros y cañas lo son.
Redondilla
Dadme los brazos mil veces.

Don Filipe
805
¿Habemos andado bien?

Marqués
Ojos de quien quiere bien,
nunca fueron buenos jueces;
Redondilla
mas, ¡por Dios, que para mí
(y aun para todos sospecho),
810
maravillas habéis hecho!

Don Filipe
¡Qué cuchilladas que di
Redondilla
al que sacó de la silla
a don Juan!

Marqués
No hay más que hablar.
Los dos os podéis alzar
815
con Palacio y con la villa.

Don Filipe
Redondilla
¿Qué te parece, Mendoza?

Mendoza
Que en esta ocasión, señor,
la fama de tu valor
debidos aplausos goza.
Redondilla
820
Igualó la valentía
a tu fortuna de modo,
que la tuvistes en todo.
¡Brava gala y bizarría!
Redondilla
Cuantos os han visto van
825
sin ojos y sin enojos,
que les llevasteis los ojos.

Don Enrique
Luego ¿sin ojos están?

Mendoza
Redondilla
Córdoba y Ávila han sido
los que hoy la plaza laurea.

Don Filipe
830
¡Cómo lució la librea!

Mendoza
Como su dueño ha lucido;
Redondilla
y lució tanto su dueño
méritos más que ventura,
que a más de alguna hermosura
835
quitará esta noche el sueño.

Don Filipe
Redondilla
¿Los toros?

Mendoza
Bravos y fieros,
pero con nuevas razones
trujeron toros leones,
para lucir caballeros.
Redondilla
840
Y el buen Pedro anduvo bien,
aunque en calzas desgraciado,
pues descubrió lo encarnado
de los aforros también.
Redondilla
No le valió resistencias,
845
porque le asió por detrás,
y así, le disculpan más
los que vieron sus ausencias.
Redondilla
Las dos manos, se me acuerda
llevó con gracia extremada,
850
en la derecha la espada,
y las calzas en la izquierda.
Redondilla
Así discurrió la plaza.
Volvió el toro la tramoya,
soltolas, y ¡aquí fue Troya!
855
Y otra vez la plaza en plaza.

Don Enrique
Redondilla
¿No preguntáis al Marqués
por las huéspedas que tuvo?

Don Filipe
Ya vi cuán galán estuvo,
puesto que siempre lo es.
Redondilla
860
Danos parte a mí y a Enrique
de lo que hoy habéis gozado.

Marqués
¿Tanto me habéis envidiado?

Don Filipe
No sé cómo signifique
Redondilla
la que os tuve cuando os vi
865
tan ocupado en Laurencia.

Marqués
Los dos tenéis experiencia
de mi lealtad y de mí.
Redondilla
Pero aseguraros quiero
que es Laurencia un serafín,
870
y que esta noche hasta el fin
tuve a mis antojos miedo,
Redondilla
que es mujer que darlos puede.
¡Lindo ingenio y linda traza,
que lo bueno de la plaza
875
y todo lo bueno excede!
Redondilla
Habla bien de don Felipe,
y pienso que habla tan bien,
que no hay bien de que más bien
su voluntad participe.
Redondilla
880
Debeisla notable amor.

Don Filipe
Harto mejor me la debe,
pues en término tan leve
me trata con tal rigor.

Marqués
Redondilla
Gerarda no sabe santo,
885
pero es bizarra mujer,
y que debe de querer,
si no que se lo levanto,
Redondilla
a Enrique notablemente.

Don Enrique
Para el tiempo que ha costado,
890
yo me doy por bien pagado
cuando no quererme intente.

Marqués
Redondilla
Inquietas están las dos.
Seguid la empresa, que creo
que tendrá dicha el deseo.

Don Filipe
895
¿Es burla?

Marqués
Es verdad, ¡por Dios!
Redondilla
No me han dejado alabar
a caballero que hiciese
suerte, aunque lo mereciese;
solo se había de hablar
Redondilla
900
en vuestro donaire y talle.

Don Filipe
Hachas tomo, ¡vive Dios!,
con que esta noche los dos
hacemos fiesta a su calle.
Redondilla
Enrique, ¿no iréis conmigo?

Don Enrique
905
No estoy tan enamorado.
[....................................ado.]
Si mi esperanza no os digo,
Redondilla
y serviré, por lo menos,
de platicante con vos.

Marqués
910
Yo tengo de ir con los dos.
Mendoza, a poner los frenos
Redondilla
a los rocines de caza,
porque en aquesta ribera
veamos esta carrera
915
mejor que la de la plaza,
Redondilla
que tú, con Clara ocupado,
no estuviste muy atento.

Mendoza
Socarrón atrevimiento,
desenvuelto y despejado,
Redondilla
920
tiene la tal mantellina;
y a ser mujer principal,
pudiera ser celestial,
y quedose en Celestina.
Redondilla
Dos mil cosas me contó
925
de sus amas, buenas todas,
pero aquello de las bodas
gran pesadumbre me dio.

Don Filipe
Redondilla
De nada me maravillo,
una vez determinado.

Mendoza
930
Dícenme que el desposado
viene a ser novio o novillo;
Redondilla
si bien a Vueseñoría
lo estará mucho mejor,
que delante un gastador
935
le allane la incierta vía.

Don Filipe
Redondilla
No le nombres, que no puedo
sufrir la imaginación.

Mendoza
Él viene a buena ocasión
para que le quite el miedo.

Don Filipe
Redondilla
940
¿No se puede enamorar
y descuidarse de mí?

Mendoza
Las hachas están aquí,
que se cansan de aguardar.

Don Enrique
Redondilla
Ahora bien, señores, vamos,
945
que este novio no vendrá
tan presto.

Don Filipe
Pena me da.

Don Enrique
Hoy las bodas celebramos.

Mendoza
Redondilla
Pues ha dado vuelta el coche,
ya está en casa el serafín.

Marqués
950
Haz que me den el rocín
y un ferreruelo de noche.

Vanse. Salen LAURENCIA y GERARDA.

Laurencia
Redondilla
No hay pasión que se anticipe
a todas como el querer.

Gerarda
La vida te ha dado el ver
955
las gracias de don Felipe.

Laurencia
Redondilla
Cuando yo no le adorara,
si hoy en la plaza le viera,
presumo que no tuviera
voluntad que le negara.
Redondilla
960
¿Hase visto caballero
de tal alma, de tal brío?
Justamente, dueño mío,
como a mis ojos te quiero.
Redondilla
Y no e poco encarecerte,
965
puesto que me han dado enojos,
que quiero bien a mis ojos
después que supieron verte.
Redondilla
No digan que es menester
mucho tiempo para amar,
970
que el amor que ha de matar,
del primer golpe ha de ser.
Redondilla
Amor que comienza ingrato,
y el trato le da valor,
no se ha de llamar amor,
975
sino costumbre del trato.
Redondilla
El que vio, quiso y mató,
ese es amor verdadero,
y más cuando fue el primero,
como el que te tengo yo.
Redondilla
980
Mirar, escribir, hablar
años un galán o dama,
es tener amor con ama,
que se lo han dado a criar.
Redondilla
Hombre que ha de nacer amor,
985
luego andar y ser galán,
que el amor que no es Adán
no puede tener valor.

Gerarda
Redondilla
Si de esta suerte ha de ser,
menos tendrá que gozar.

Laurencia
990
¿Sabes tú cómo han de amar
dos que se llegan a ver?

Gerarda
Redondilla
¿Cómo?

Laurencia
A una vela encendida,
¿no llega una muerta?

Gerarda
Sí.

Laurencia
¿No le comunica allí
995
en un punto luz y vida?
Redondilla
Pues las almas, en partiendo
a encenderse y a querer,
aun a penas se han de ver,
cuando han de quedar ardiendo.

Gerarda
Redondilla
1000
¡Qué bien disculpas tu error!

Laurencia
Luego ¿tú a Enrique no quieres?

Gerarda
Como las nobles mujeres,
quiero con un limpio amor.
Redondilla
No le quiero ver tan hombre
1005
que me espante de miralle.

Sale CLARA.

Clara
Ya está la plaza en el calle,
si se le debe ese nombre.

Laurencia
Redondilla
¿Cómo, Clara?

Clara
¿No sentís
los caballos de las cañas?

Laurencia
1010
¡Bravas finezas, extrañas!

Clara
Si a la ventana salís,
Redondilla
veréis los dos matadores
de los toros y las damas,
con otros que arrojan llamas
1015
de amor, encendiendo amores.

Laurencia
Redondilla
Vamos, Gerarda, al balcón.
Mas, ¡ay, Dios!, ¿qué gente es esta?

Clara
Desconcertose la fiesta.
Tu padre y Leonardo son.

Salen el PADRE, LEONARDO y ANTONIO.

Leonardo
Romance (tirada)
1020
Por la calle preguntaba,
que aun apenas sé la calle.

El padre
Luego que en la calle os vi,
en la persona y el traje
conocí que érades vos.

Leonardo
1025
Sin acabar de apearme,
siguiendo vine a Laurencia;
no puedo dejar de hablarle.

Antonio
Vos os disculpáis muy bien.

Leonardo
Ya estoy en el mar.

Antonio
Pasadle.

Padre
1030
Aquí ha venido tu esposo;
ya no hay de qué te recates.

Leonardo
Dadme, señora, las manos.

Antonio
Y a mí, por su amigo, dadme
licencia de que os las bese.

Leonardo
1035
Vuesa merced no se espante
de que en aquesta venida
me turbe, y vergüenza cause.

Laurencia
¡Nunca, Gerarda, viniera!
Temblando estoy.

Leonardo
Excusarme
1040
quisiera de daros pena.

Laurencia
¡Jesús! Ya no hay mal que aguarde.
Sin duda será mi novio,
que ha dicho dos necedades.

Padre
¡Sillas, hola!

Laurencia
¡No le hundiera
1045
en la calle de Getafe
algún lodo!

Padre
¡Hola, criados!

Laurencia
Señor, no hay en casa nadie,
que ha sido día de toros.

Padre
Pues ¿hasta cuándo han de holgarse?
1050
¿Ya no son los toros muertos?
¿Qué puede haber que les falte,
su no es hallarse en su entierro?

Leonardo
¡Que venga un hombre a casarse,
Antonio, en día de toros!

Antonio
1055
Bravos celos os combaten-
¡Por Dios, que la novia es bella!

Leonardo
Confieso que tiene partes
para un título, y las mías
no las merecen tan grandes.

Dentro.

Gente
1060
Aparta, aparta.

Padre
¿Qué es esto?

Dentro.

Marqués
Mas que en la tierra, en el aire
pone los pies Pensamiento.

Dentro.

Mendoza
¿Quién ha de haber que le alcance?

Laurencia
El Marqués y Mendocilla
1065
andan, Gerarda, en la calle.

Leonardo
¡Qué inquietas están las dos!

Antonio
Mujeres; no hay que espantarse.

Leonardo
Más quisieran las ventanas
que al novio.

Laurencia
¡Que este llegase
1070
a quitarnos tanto bien!

Gerarda
Paciencia.

Laurencia
Estoy por matarme.

Dentro.

Gente
Aparte, aparta.

Padre
¡Otra vez!
¡Plegue al cielo que te apartes
de aquesta calle mil leguas!

Leonardo
1075
No hayáis miedo que se cansen,
si tienen por quién correr,
hasta que el rocín les hable
como la burra a Balaam.

Gerarda
Bravo novio.

Laurencia
Dios le amanse.

Gerarda
1080
¡Burra aquí!

Laurencia
¿De qué te espantas,
si le enseñaron sus padres?

Gerarda
¿No escuchas a don Felipe?

Laurencia
Inquieta estoy de escuchalle.
Esta no es silla, que es potro
1085
donde viene a atormentarme
este verdugo de amor.

Leonardo
¡Cascabeles y pretales
a la puerta de la novia!
Antonio, ¡malas señales!
1090
si antes de casar me corren,
¿qué harán después que me case?
Pero pues aparta dicen,
no será yerro apartarme.

Gerarda
Habla con él, no seas necia.

Laurencia
1095
¿Qué cordura habrá que baste,
pues pienso que está diciendo
don Filipe: “No me hables”?
Más obligación le corre
a él, que no a mí, de hablarme.

Sale MENDOZA.

Mendoza
1100
Perdonad que sin licencia
a entrar, señores, me alargue.
La necesidad me obliga.

Padre
Mirad qué quiere ese paje.

Mendoza
Dos caballeros que han sido
1105
de las cañas de esta tarde,
os piden un jarro de agua.

Laurencia
Y aun habrá donde descansen
si quieren entrar.

Padre
No habrá.
Diles que adelante pasen.
1110
Y tú, Clara, dales agua.

Clara
Dame, señora, las llaves,
sacaré del camarín
algún búcaro.

Laurencia
Y que saques
el mejor te doy licencia,
1115
por ser para gente grave;
y lleva aquella toalla
que tiene puntas de Flandes.

Clara
Venga, hidalgo.

Mendoza
Clara, escucha:
los dos jinetes amantes
1120
dicen que quieren venir
a hablar esta noche, y darte
un verde con dos azules.

Clara
Hermano, pues que no salen
a la reja cuando corren,
1125
ya debieran acordarse
de que el esperado novio...

Mendoza
¿Vino?

Clara
Vino mal y tarde.

Mendoza
¿Es aquel descolorido?

Clara
El mismo.

Mendoza
¡Bellaco talle
1130
para novio! Aquel color
no muestra dulce la sangre.
¡Viven los cielos, que tiene
talle el bellacón de darte,
en casándose, mil coces!

Clara
1135
Nunca los diablos le casen.

Mendoza
Huevo de avestruz parece.
Di a tu ama que se guarde
de mojicones con celos
y de lisonjas en paces.

Padre
1140
¿Qué conversación es esa,
Clarilla, con ese paje?

Clara
Pídeme agua de canela
o de jazmines.

Padre
Pues dale
agua, sea de aquel barril
1145
que de los tejados cae,
en tanto que yo a Valencia
por los jazmines despache.

Mendoza
¡Buen suegro lleva el buen yerno!
¡Cosa, vive Dios, notable,
1150
que de un diablo como este
saliese un rostro de un ángel!

Leonardo
Agua, búcaro, canela,
toalla, jazmines, paje...
Esto... ¿Hablan en latín,
1155
o yo no entiendo en romance?

Antonio
Calla, que es trato de corte.

Leonardo
Pues, Antonio, en ella trate
el que hiciere compañía
por donde la plata pase
1160
que viniere de las Indias.

Padre
¿Cuándo, Leonardo, llegastes
a Madrid?

Leonardo
Ayer llegué
cansado, quise alegrarme,
y hoy me llevaron a ver
1165
las fiestas.

Padre
Fueron notables,
según me han dicho.

Leonardo
Famosas.
De mil títulos y grandes;
bien anduvo el Duque de Alba.

Antonio
De tan altos cielos nace
1170
para ser sol de su casa.

Leonardo
Y con suertes admirables,
el gran Conde de Melgar,
sucesor del Almirante.

Padre
Pastrana, Príncipe ilustre,
1175
dicen que a Flandes se parte.

Leonardo
Volverá Marte Adonis.

Laurencia
Podían sus generales
hacer lugar al mayor.

Antonio
¡Qué bien honró los Guzmanes
1180
el de la Algaba!

Leonardo
No hay hombre
que con el rigor no iguale.
Salió un toro, y la cerviz
le paso de parte a parte;
dobló los pies, y el hocico
1185
sangre bebe y tierra pace.

Laurencia
¡Qué conversación de novio!

Leonardo
Holgárame que esta tarde
hubiera visto mi esposa
tales fiestas, suertes tales.

Laurencia
1190
¿Andaba allá don Filipe
de Córdoba?

Leonardo
Fue el esmalte
del corro de aquella fiesta,
fue envidia de los galanes,
fue de las damas el blanco,
1195
y fue español Durandarte.

Laurencia
¡Qué discreto que anda el novio!
No me ha dicho que me agrade
cosa como esta.

Antonio
Anduvo
en estas fiestas reales
1200
don Enrique de Guzmán,
con aquel valor que sabe
de su gentileza del mundo,
y de sus heroicas partes.

Leonardo
Él y don Filipe hicieron
1205
cosas dignas de sus talles
y de su valor y fama.

Gerarda
¡Quién lo viera!

Padre
Si se hacen
otras fiestas, yo os convido.
Y porque parece tarde,
1210
hijo, adiós, hasta mañana.

Leonardo
El cielo, señor, os guarde
y os dé lo que deseáis.

Vanse LEONARDO y ANTONIO.

Padre
Ya no hay para qué te alabe
a Leonardo, pues le has visto.

Laurencia
1215
Solicita que descanse,
señor, Gerarda.

Gerarda
Sí haré.

Vanse GERARDA y su PADRE.

Clara
Dice Mendoza que bajes
a la puerta, si es posible,
porque van a desnudarse
1220
y quieren volverse luego.

Laurencia
Clara, venga, aunque me mate;
que ya no hay sin don Felipe
ni vida ni honor que guarde.

Vanse. Salen BERNARDO y FELICIANA.

Bernardo
Lira
¡Qué damas y qué fiestas! ¡Qué aposentos
1225
tan bien aderezados!

Feliciana
Ya para mí no fiestas ni portentos;
desdichas sí, y cuidados.
Las damas de Leonardo
son las que viven en aquesta casa.
1230
Siguiéndolas, Bernardo,
con la luz de la llama que me abrasa,
desesperada vengo,
por ver si en esta algún remedio tengo.

Bernardo
Lira
Hablarlas será en vano.

Feliciana
1235
Amor me muestra industria; piadoso
me quiere dar la mano.
Daca esa daga tú, y el riguroso
acero ponme al pecho,
a tantas pruebas de tormentos hecho.

Bernardo
Lira
1240
¿Qué es lo que hacer pretendes?

Feliciana
Decir que aquí Leonardo me mataba.

Bernardo
A tu valor ofendes.

Feliciana
Antes, presto verás que no se alaba
de la traición y engaño,
1245
si aquí de la verdad te desengaño.

Bernardo
Lira
Saco la daga y digo
(figura que ha ensayado tu tragedia):
¡Tú, infame! ¡Tú conmigo!
¿Piensas que así tu agravio se remedia?

Feliciana
1250
Oye, cruel Leonardo.

Bernardo
Matarle tengo.

Feliciana
¡Ay, Dios! Huye, Bernardo.

Bernardo
Lira
En la posada espero.

Vase. [FELICIANA] dentro.

Feliciana
¿No hay justicia en la corte, no hay justicia
con tan bárbaro fiero?
1255
Pues defiéndame Dios de su malicia.
¡Piedad, piedad, señores!

Salen LAURENCIA, GERARDA y su PADRE.

Padre
¿Qué es esto?

Feliciana
Una mujer, que mil traidores...

Laurencia
Lira
Aquí no hay nadie.

Feliciana
Huyeron,
y viendo que aquí entraba, me dejaron.

Laurencia
1260
Sin duda pretendieron
robarla.

Feliciana
Antes de ahora me robaron.

Gerarda
¿Estáis, acaso, herida?

Feliciana
Con más peligro estoy, no tengo vida.

Padre
Lira
Mujer que sola nace,
1265
cualquier daño merece.
Si no fuera
por disculpa que vale.

Padre
Sola, mujer, vendida y forastera,
¿de dónde os ha venido
tanta desdicha?

Feliciana
De esta casa ha sido.

Padre
Lira
1270
¿Cómo de aquesta casa?

Feliciana
Óyeme, pues, señor, atentamente,
y el fuego que me abrasa
en llamas vivas, respirar intente,
del tormento que paso.

Padre
1275
Ya todos te escuchamos.

Laurencia
¡Triste caso!

Feliciana
Romance (tirada)
Entre dos montes de casas
a quien con grillos estrechos
calza de cristal el Tajo,
yace la Imperial Toledo,
1280
corona ilustre de España,
donde, por gusto del cielo,
tuve de padres honrados
desdichado nacimiento.
Cerca de mi propia casa
1285
vivió un hidalgo mancebo;
años que miró mis ojos,
quizá desengaños fueron.
Dile el alma por la suya;
no fue con ventaja el trueco,
1290
que aunque se truequen las almas,
puede estarse el honor quedo.
No dije bien, que no estuvo,
que tales fueron sus ruegos,
sus lágrimas y mentiras,
1295
que a quererle me movieron;
no con liviandad notable,
sino haciendo juramento
en la presencia de quien
no hay pensamiento encubierto
1300
sobre tan altas palabras
y con testigo, que tiemblo
de imaginar cómo tuvo
de romperlo atrevimiento,
fie mi honor en sus manos,
1305
mi valor a sus deseos,
toda mi vida a su amparo,
todo mi honor a su pecho.
Pasaron tiempos que pasan,
amándome; avivé el tiempo,
1310
las horas hurté a la noche,
los días a los deseos,
y sin saberle ofendido
ni aun con solo el pensamiento,
sin asomarse a mis ojos
1315
cosa que le diese celos,
porque a mí me parecía
que cuantos hombres nacieron
se cifraban todos juntos
en aquel mi amor primero,
1320
dio por su gusto en casarse
(como lo intenta en efecto,
sabiendo que no es posible
por ley del mundo y del cielo),
no sé con cuál de las dos,
1325
que en esto fuera su intento
justo, a no haber un agravio
tan injusto de por medio.
Llegó a Madrid, y seguile,
favorecida de un deudo
1330
que el pleito me aconsejaba,
aunque ponerle no quiero,
porque el favor son sus manos,
y sus pies son los dineros;
tendré quien me acuda mal
1335
con pluma y lengua sin ellos,
y un ignorante letrado
es puñalada de un pleito.
En aquestas confusiones,
vuestra casa me dijeron.
1340
Yo vine a ver si le hallaba;
no me engañó el pensamiento.
Salió de aquí, llegué a él
con lágrimas que movieron
los lindeles de esta puerta,
1345
pero no su injusto pecho;
echeme a sus pies llorando,
y dije: “De aqueste suelo
no podrás, Leonardo mío,
alma y vida de este cuerpo,
1350
levantarme, hasta que digas
que eres mi marido, y luego
me la quites si es tu gusto.”
¡Ay, Dios! ¿Cuál áspid soberbio
así se volvió a la planta
1355
que le pisó sin saberlo?
Sacó la daga, di voces,
entreme aquí, fuese huyendo.
Noble sois, honra tenéis,
este es mi triste suceso.

Vase.

Padre
Redondilla
1360
Con razón justa se queja,
y Leonardo ha procedido
como mancebo atrevido.

Laurencia
¿Cómo es posible que deja
Redondilla
de acudir un hombre honrado
1365
a tales obligaciones?

Gerarda
Si conciertan sus razones,
será Leonardo culpado.

Padre
Redondilla
¿Quién duda que lo será?
Ella va desesperada.

Laurencia
1370
¿Qué ha de hacer, desengañada
de que tal pago le da?
Redondilla
Yo, a lo menos, no seré
mujer de Leonardo ya;
claro está.

Gerarda
Pues claro está.

Padre
1375
Ni yo, Laurencia, querré;
Redondilla
no hay juramento, Gerarda.
Aunque estas razones son
de primera información,
y el jüez discreto aguarda
Redondilla
1380
oír las partes, no quiero
más partes que esta mujer,
porque yo no he de tener
yerno con tan mal agüero.
Redondilla
Y recogeos, que ya es hora,
1385
y no haya más casamiento.

Vase el viejo.

Laurencia
Dadme albricias, pensamiento;
llegó mi remedio ahora.
Redondilla
Para el fin de mis desdichas,
a don Felipe os envío;
1390
nunca, pensamiento mío,
pensasteis mayores dichas.
Redondilla
Desbarató mi ventura
la tempestad que venía
contra mí, cuando no vía
1395
cosa en el alma segura.
Redondilla
¿Hay tal dicha? Loca estoy...
mas no debo de estar loca,
pues que con muestra tan poca
de mi bien indicios doy.
Redondilla
1400
¿Qué queréis, alma, de mí?
¡Oh! ¡Quién otra alma tuviera,
que por albricias os diera!
Una tengo, que ya os di.
Redondilla
Vamos, Gerarda, a saber
1405
si he de hablar aquel mi dueño,
que ya no hay tratar de sueño,
sino de solo querer.
Redondilla
Enrique también vendrá;
alégrate, pues, es justo.

Gerarda
1410
Tanto lo estoy de su gusto
como del que a mí me da.

Laurencia
Redondilla
No quieras tan tibiamente,
que una principal mujer
en su vida ha de querer,
1415
o ha de querer locamente.

Vanse. Salen el MARQUÉS, DON FILIPE y DON ENRIQUE.

Don Enrique
Redondilla
¿Quién fue a avisar?

Don Filipe
Fue Mendoza
a saber cuándo abrirán.

Marqués
Notable cuidado os dan.

Don Filipe
Quien se descuida, no goza.

Don Enrique
Redondilla
1420
¡Qué libre viene el Marqués!
No hay mujer a quien se aplique.

Marqués
Sola una vez quise, Enrique,
no he querido más después;
Redondilla
hasta casarme, estoy cierto
1425
de no volver a querer.

Don Filipe
¡Bravo amor!

Marqués
Así ha de ser,
en siendo amor descubierto.

Don Filipe
Redondilla
¿Que aún dura la voluntad?

Marqués
Mientras que Mendoza viene,
1430
oíd la causa que tiene.

Don Filipe
Ya estoy atento.

Marqués
Escuchad:
Octava real
Nacen al pie de Guadarrama helado
Las Navas del Marqués (este es su nombre),
donde el florido mayo viste un prado
1435
que no hay escarcha o nieve que le asombre;
mírale enfrente un monte elevado
sobre sí mismo, donde apenas hombre
atrevido pisó su centro duro;
así le defendió su ilustre muro.
Octava real
1440
En esta parte tan nevada y fría
vi de Jacinta yo los ojos bellos,
parte del alma venturosa mía,
ya que supe morir y arder por ellos.
Sufrí mientras la edad lo prometía,
1445
sin sentir la prisión de sus cabellos;
crecieron los deseos y esperanzas,
esperando en el mar quietas bonanzas.
Octava real
Salíamos al prado. De sus flores
ceñí tal vez sus cándidos abriles,
1450
donde la variedad de las colores
en el cielo de amor fueron perfiles.
Allí tal vez los pájaros cantores
hacen nidos. Ya en red, ya con sutiles
lazos, prendí tal vez a la pesada
1455
perdiz, del plomo ardiente descuidada.
Octava real
Gustaba alguna vez de que en la silla
del fogoso bridón diese escarceos,
estampando en la arena de la orilla
sus pies como en mis ojos mis deseos.
1460
Tal vez corriendo toros en la villa
ganaba aplausos para dar trofeos,
cortando las cervices arrugadas,
más de los años que del sol cifradas.
Octava real
Pero en aquesta vida generosa,
1465
cuando pensaba yo que fuese mía,
la casaron sus padres, y fue esposa
de quien mejor que yo la merecía.
Entonces, con el alma lastimosa,
que las heladas nieves encendía,
1470
hice locuras, y llamé la muerte...
pero jamás a quien la llama advierte.

Sale MENDOZA.

Mendoza
Romance (tirada)
Bien me podéis dar mil palos
de albricias del mal suceso.

Don Filipe
¿Pues qué tenemos, Mendoza?

Mendoza
1475
Tenemos más que queremos.

Don Filipe
¿Cómo así?

Mendoza
Cuando bajaban
las sintió su padre viejo,
y bajando sin sentir,
tras de la puerta de en medio
1480
les ha dado muchos palos,
y encerrado en su aposento.

Don Filipe
¿Hay desdicha semejante?

Don Enrique
Que no importa; volveremos
otra noche y otras mil.

Don Filipe
1485
¿Cómo, si está en casa el dueño,
y se ha de querer casar
la hermosura y el deseo?

Mendoza
¡Oh, qué llorones amantes!
Venid, que os aguardan presto,
1490
a ti, la hermosa Laurencia,
Filipe, Alejandro nuevo,
que hoy has de ganar el mundo;
y a ti, Gerarda, que un cielo
tiene, Enrique, para ti,
1495
de nieve y claveles hecho;
y a mí la fragante Clara
también me esperará al fresco
con devantal de verano
y un zapato de invierno.
1500
¡Ea! ¿Qué me estáis mirando?

Don Filipe
¿Burlas o no, majadero?

Mendoza
Quien tardare lo verá.

Don Filipe
Marqués, amigo don Pedro,
aquí os habéis de quedar,
1505
por si acaso el de Toledo
viniere a ver a la novia.

Marqués
Id con Dios, que en este puesto
sufriré como español
y estaré como tudesco.

Don Enrique
1510
Él sabe lo que ha de hacer;
no hay de qué tenerle miedo.

Marqués
Id con Dios, que ya sabéis
lo que valgo y lo que puedo.
Vanse DON FILIPE, DON ENRIQUE y MENDOZA.
Noche, de estrellas vestida,
1515
cuyo manto oscuro y negro,
más hurtos que tiene luces
ha concertado y abierto.
¡Qué bien te pienso llenar
en aquellos dulces versos!
1520
Mas todo es poco, si miro
tus altos merecimientos.
Tú serás, noche, mi dama;
a ti te diré requiebros,
pues no tengo a quién decirlos,
1525
y tengo ocasión y tiempo.
Pero si la blanca Aurora
saca el argentado velo
con las manos de jazmines
al rey del cuarto elemento,
1530
perdona, que he de querer
más su calor que tu hielo,
más su aljófar que tu escarcha,
más su luz que tu silencio.
Gente parece que suena.

Salen LEONARDO y ANTONIO.

Antonio
1535
¿Ahora os falta sosiego?

Leonardo
No me puedo sosegar.

Antonio
Sin amor, ¿quién tiene celos?

Leonardo
No sé, ¡por Dios!, lo que son,
mas sé que es honra tenellos.
1540
¿Qué os pareció de Laurencia?

Antonio
Hermosa por todo extremo,
y para mujer, más linda
de lo que pide un discreto,
pero si de la belleza
1545
es la virtud fundamento,
por el camino real
se irá su marido al cielo.

Leonardo
Aquello de las carreras
se me ha puesto en el cerebro;
1550
no querría que después...

Antonio
Callad, que es ruido muy necio.

Leonardo
¿Y lo del agua y el paje?

Antonio
¡Qué notable pensamiento!

Leonardo
Es la Corte cortesía,
1555
cortes son con nuevo acero,
y no querría cortarme.

Antonio
Pues dejad el casamiento,
que ahora tenéis lugar.

Leonardo
No sé, ¡por Dios!, qué me tengo.

Antonio
1560
Llamad al padre del alma;
por dicha os dará un remedio.

Leonardo
Ahora bien, quiero llegar
a la puerta.

Marqués
¡Ah, caballeros!
Echen por esa otra parte.

Leonardo
1565
¿Cómo dijo? ¡Bueno es esto!
¿Y es esto Corte también?

Antonio
Lo que es malo, yo no puedo
decir que es bueno, Leonardo.

Leonardo
¿Pues por qué no pasaremos?

Marqués
1570
Porque estoy por otro aquí,
y pienso que me dijeron
que no dejara pasar
la calle. Vuélvanse presto,
o haré que se vuelvan yo.

Leonardo
1575
¡A entrambos!

Marqués
Y a otros ciento.

Leonardo
Eso quiero yo probar.

Marqués
Saquen las espadas presto.

Meten mano.

Antonio
¡Hombre terrible!

Leonardo
¡Notable!

Antonio
¡Muerto soy!

Leonardo
¡Ay, que me ha muerto!

Antonio
1580
Vámonos a la posada.

Leonardo
¡Ay, Feliciana, que pienso
que hieren tus maldiciones
y me castigan los cielos!

Vase LEONARDO y ANTONIO.

Marqués
Por otra parte les dije
1585
que echaran, y no quisieron,
y ahora es fuerza rodear,
si es que han de ir por el barbero.


Acto III

Salen DON FILIPE y MENDOZA.

Mendoza
Redondilla
Con poco gusto viniste.

Don Filipe
Ya no le pienso tener.

Mendoza
1590
¿Qué cosa dará placer
a quien gusta de estar triste?

Don Filipe
Redondilla
Estoy, Mendoza, cansado.

Mendoza
Pues acuéstate si quieres.

Don Filipe
Tengo de aquellas mujeres
1595
lástima, pena y cuidado.

Mendoza
Redondilla
Mal hiciste en no volver.

Don Filipe
Lo que el Marqués me contó,
la llama de amor templó
cuando comenzaba a arder,
Redondilla
1600
porque yo tengo por cierto
que es el muerto el desposado.

Mendoza
Más vale que desdichado.

Don Filipe
¿Qué más desdicha que muerto?

Mendoza
Redondilla
¡Famosa cuestión!

Don Filipe
Los dos,
1605
¡que llegásemos después!

Mendoza
Y más, que dice el Marqués
que eran muy hombres, ¡par Dios!

Don Filipe
Redondilla
¡Bravo valor!

Mendoza
¡Espantoso!
Matar uno, y a otro abrir
1610
los cascos... no hay qué decir:
él es valiente y dichoso.
Redondilla
¡Quien se le ve mesurado,
con tan linda cara y talle...
para guardar una calle
1615
nunca fue mejor soldado
Redondilla
Julián Romero o García
de Paredes.

Don Filipe
¡Quién supiera
de Laurencia!

Mendoza
Bien pudiera
entrar de noche otro día,
Redondilla
1620
pero temo que no entiendan
los dueños de la cuestión.

Don Filipe
Sí, pero será razón
que del término se ofendan.

Mendoza
Redondilla
¿Debéisle algo?

Don Filipe
No, ¡por Dios!

Mendoza
1625
¿Y Enrique?

Don Filipe
Menos.

Mendoza
¡Qué gente
para poblar brevemente
una isla!

Don Filipe
Si las dos
Redondilla
dieron en honra y más honra...

Mendoza
Perder la buena opinión
1630
es lo que en toda ocasión
a las mujeres deshonra.
Redondilla
Guardar la fama, señor,
es el honor verdadero;
mas yo en los dos considero
1635
dos cantimploras de amor.
Redondilla
Yo llevé gentiles gallos.
¡Qué burlarían las dos!
¿Tú eres Córdoba? ¡Por Dios,
que hay allá buenos caballos!
Redondilla
1640
¡Bien hay un amigo mío,
de quien no se queja Clara!

Don Filipe
Para tus locuras, para.

Mendoza
No me descontenta el brío.

Salen el MARQUÉS y DON ENRIQUE.

Don Enrique
Redondilla
Quiere don Felipe ir,
1645
y le pienso acompañar.

Marqués
¡Bueno! ¿Me queréis dejar?

Don Enrique
Acábole de decir
Redondilla
al Marqués nuestra jornada.

Don Filipe
¿Cómo se puede excusar
1650
servir al Rey, ni faltar
a la ocasión de esta armada?

Marqués
Redondilla
Ya he sabido que está llena
de prevenciones Lisboa.

Don Enrique
Aquí no hay fama ni loa
1655
del fin para que se ordena.
Redondilla
Fuera de la edad y el brío,
perdido el ser cortesano,
es el del Carpio su hermano,
y el de las Navas el mío;
Redondilla
1660
con salud y edad de quien
tendrán presto sucesión
nuestras casas, no es razón
que dos segundos estén
Redondilla
ven la Corte paseando,
1665
cuando el Rey a Ingalaterra
intente jornada.

Marqués
Es guerra
en que os estoy envidiando.
Redondilla
Esta noche no hay salir.

Don Filipe
Entrémonos a acostar,
1670
que después habrá lugar
de tratar y prevenir
Redondilla
nuestra partida mejor.

Marqués
Desnúdame aquí, Mendoza.

Mendoza
La jornada me retoza.

Marqués
1675
¿Vas tú también?

Mendoza
Sí, señor.

Marqués
Redondilla
¡Gran soldado!

Mendoza
Soy un Cid.

Marqués
¡Alto! El salir determina,
porque tendrán por gallina
quien se quedare en Madrid.

Vanse. Sale LEONARDO con el rostro difunto.

Leonardo
Lira
1680
De aquel lugar que tengo
hasta que llegue de mi bien el día,
en espíritu vengo
con voluntad de Dios, no con la mía,
a lo que él es servido,
1685
porque abrevie el descanso que le pido.
Lira
Esto pudo haber hecho
cuanto en mi muerte ha sido de mi parte,
porque del fiero estrecho
que tantas llamas, tanto ardor reparte,
1690
en mi mortal sentido,
salga otra vez al mundo que he perdido.
Lira
Este es el templo santo
de San Martín, adonde vive preso
quien me ha de hacer bien tanto,
1695
porque la causa fui de aquel exceso,
que si no le incitara,
¿cómo pudiera ser que me matara?
Lira
Duerme junto a su cama
don Filipe de Córdoba, y su hermano,
1700
que tanto quiere y ama,
la suya tiene a la siniestra mano.
Llamar al Marqués quiero,
de quien remedio en mi tormento espero;
Lira
de un señor tan valiente y animoso,
1705
que aquí podrá escucharme.
¡Cómo le oprime el sueño perezoso!
[.....................]
Quitar la colcha quiero.
Éntrase y dice dentro.
Despierta, generoso caballero.

Dentro.

Marqués
Lira
1710
¡Oh, Mendoza, Mendocilla!
¡Ah, Mendoza!

Dentro.

Mendoza
¡Señor!

Dentro.

Marqués
Mira qué es esto.

Dentro.

Mendoza
Sueñas, no es maravilla,
como estás puesto y en cuidado puesto.

Dentro.

Marqués
¿Quién la colcha me esconde?
1715
¿Es burla, don Felipe? No responde.
Lira
¡Ah, don Enrique! ¡Ah, hermano!
¡Levántate, Mendoza!

Dentro.

Mendoza
Ya me visto.

Salen el MARQUÉS y MENDOZA con las espadas desnudas.

Marqués
Con la espada en la mano,
o sombras o ladrones, os embisto.
1720
¡Afuera digo, afuera!
Quienquiera que esté aquí, responda o muera.
Lira
¡No responde ninguno!
Pedazos le he de hacer a cuchilladas.

Mendoza
Señor, si hubiere alguno,
1725
con el temor de las que tienes dadas,
yo sé que respondiera.

Marqués
Debo de haberle muerto.

Mendoza
Un poco espera;
Lira
que es la iglesia en efecto,
y hay difuntos aquí.

Marqués
No será mucho.
1730
Tengámosle respeto.

Sale LEONARDO con la colcha.

Leonardo
Basta, señor Marqués, basta.

Marqués
¿Qué escucho?

Mendoza
¡Vive Dios, que han hablado!

Marqués
¿Quién eres?

Leonardo
Muerto soy.

Mendoza
Yo lo he quedado.
Lira
¡Jesús! ¡Santa María!
1735
¡San Blas! ¡San Luis! ¡San Antonio!N
X
Nota del editor

Faltan sílabas a este verso.

Marqués
Si no son ilusiones del demonio,
valor tengo tan cierto,
que os volveré a matar después de muerto.

Leonardo
Lira
La iglesia derribada
1740
para la nueva fábrica que han hecho,
que ya está levantada,
como lo veis, desde el cimiento al techo.
dejó un confesionario,
no poco a lo que intento necesario.
Lira
1745
Allí podréis oírme.
Tened ánimo.

Marqués
Nunca me ha faltado.

Leonardo
Pues bien podéis seguirme.

Mendoza
Ya tengo sin aliento aqueste lado.

Marqués
¿Sin luz?

Leonardo
¿Temor adquieres?

Marqués
1750
¿Cómo temor? Camina a do quisieres.

Leonardo
Lira
Pues dame aquesa mano.

Vanse los dos.

Mendoza
¡Vive Dios, que se ha ido! ¡Qué inhumano
temor que me acompaña!
Aquesta es del Marqués notable hazaña.

Salen DON ENRIQUE y DON FILIPE.

Don Felipe
1755
¿Qué es aquesto, Mendoza?

Mendoza
Que ha llamado
un muerto al Marqués.

Don Felipe
¿Cómo? ¿En qué ha parado?N
X
Nota del editor

Pasaje en el que faltan versos y sílabas para forman el cómputo de siete y once sílabas.

Mendoza
Una mano de hierro, otra de plomo,
cuando llegasteis juntos,
1760
alrededor de mí dos mil difuntos
andaban con cadenas.

Don Felipe
¡Qué lindo miedo gastas!

Don Enrique
De sus penas,
Lira
¿pueden salir los muertos?

Don Felipe
Secretos son de Dios, al hombre inciertos.
1765
Toma una luz, Mendoza,
y busquemos la iglesia. ¡Extraño caso!
¡Notable valor goza
el Marqués, don Enrique!N
X
Nota del editor

Por el sentido del pasaje, parece que faltan versos.

Mendoza
Solo un paso,
de miedo dar no puedo.

Don Felipe
1770
Saca un hacha, Mendoza.

Mendoza
Todo es miedo.

Vanse. Salen de la mano el MARQUÉS y LEONARDO.

Leonardo
Romance (tirada)
¿Estáis ya más sosegado?

Marqués
No me ha quitado el sosiego,
solo el sueño me ha quitado
el escucharos y veros.

Leonardo
1775
Yo fui, Marqués generoso,
un hidalgo de Toledo,
hijo de padres muy ricos,
a quien fianzas trajeron
a quebrar como otros muchos.
1780
Murió. No quedé bien puesto,
si bien pude sustentarme
honestamente, aunque haciendo
algunas trampas y deudas,
fiando el remedio al tiempo.
1785
Dile palabra a una dama,
con solemne juramento
delante del mismo Dios,
que juzga vivos y muertos,
de ser su marido. En fin,
1790
neciamente se la quiebro,
deseoso de casarme
en Madrid, adonde vengo,
y ella con mil maldiciones
me siguió.

Marqués
¡Extraño suceso!

Leonardo
1795
Llegué, Marqués, a Madrid;
hallé, Marqués, a mi suegro;
tengo celos de unas hachas,
vuelvo a la calle con celos,
sale un hombre a mí y a Antonio,
1800
un noble amigo que tengo;
sobre pasar, mete mano,
pasome su espada el pecho.
Confiésanme en mi posada,
van por Feliciana luego,
1805
cásome con ella allí,
el juramento cumpliendo.
Vuelve un criado a la calle
con una luz; busca el suelo,
y una cruz de oro, esmaltada
1810
de verde, en un listón negro,
halla entre la misma sangre.
Enséñanla a los plateros,
y dice que es del Marqués
de las Navas, uno de ellos,
1815
porque era hechura del mismo.
Fue de mi muerte consuelo
ver que a manos tan honradas,
ya que lo fui, fuese muerto.

Marqués
Trabarse a la guarnición
1820
la cinta, fue causa de eso.
La cruz es una esmeralda,
y que después la eché menos.

Leonardo
Hice testamento, en fin,
y por mi albacea os dejo,
1825
así por vuestra conciencia,
Marqués, como porque creo
que acudiréis a mis deudas
mejor que amigos y deudos.
En poder de Feliciana
1830
hallaréis mi testamento.
Remediadla, pues podéis,
generoso caballero,
que tiene de mí una hija.
Cumplid con ser heredero
1835
del nombre de Ávila insigne,
en cuya casa os han hecho
sucesor treinta y seis hombres
de padre a hijo, que el tiempo
y las memorias lo escriben.
1840
Imitad padres y abuelos
que han hecho tantos servicios
con la espada y el consejo
a la Corona de España...
Pero esto basta, que os veo
1845
fatigado. Levantaos
daraos el aire.

Marqués
Teneos,
que no es desmayo, ¡por Dios!,
aunque fatigarme siento,
y decid cómo venís
1850
de donde Dios ha puesto.

Leonardo
No fue por mi voluntad,
Marqués, por la suya vengo.
Tienen un mismo lugar
el purgatorio e infierno,
1855
mas con diferentes penas,
que yo la del daño tengo
y el sentido temporal;
y el condenado que el fuego
mereció por su gran culpa,
1860
del daño y sentido eterno.
Ese lugar, aunque hay duda,
tiene de la tierra el centro.

Marqués
Ya sé que san Agustín
dijo que al humano ingenio
1865
era ese lugar oculto.

Leonardo
Sí, pero refiere luego
que hay a quien Dios le revela.
En fin, de este lugar vengo,
que a san Vicente Ferrer,
1870
no en sueños, sino despierto,
su hermana se apareció,
y después de una grave sueño,
a santo Tomás la suya
en París, y a un mismo tiempo
1875
la del cardenal Carpasio,
libre ya del mortal peso,
al obispo Severino.

Marqués
Es Dios, y son sus secretos.

Leonardo
Esto habéis de hacer por mí.
1880
Mi alma, Marqués, os dejo.
No os descuidéis.

Vase.

Marqués
Él se fue.
Triste y asombrado quedo.
¿Quién va?

Salen MENDOZA, DON FILIPE y DON ENRIQUE, con luz.

Don Enrique
Don Enrique soy.

Don Filipe
Pues, don Pedro, ¿qué es aquesto?

Mendoza
1885
¿Qué es esto, señor?

Marqués
El alma
de aquel toledano muerto,
que me pide ciertas cosas
a que obligado le quedo.

Don Filipe
¡Notable caso!

Don Enrique
¡Admirable!
1890
No hubiera un hombre de acero
que le pudiera escuchar.

Mendoza
¡Cuerpo de tal con el muerto,
y qué notable hablador!
No dirán los que le vieron
1895
que no murió con su habla;
mas de suerte, que sospecho
que la llevó al otro mundo.

Marqués
Acostémonos, que temo
que me dé algún accidente.
1900
Mucho en escucharle he hecho.

Mendoza
Y ¿ha de volver otra vez?
Porque, ¡vive Dios!, que duermo
con el padre sacristán,
entre doscientos calderos
1905
de agua bendita y de hisopos.

Don Filipe
Triste estáis.

Marqués
¿Puede ser menos?

Vanse. Salen LAURENCIA, GERARDA y su PADRE.

Padre
Cosas de cuidado son
y de justo sentimiento.

Laurencia
Suspendes mi entendimiento
1910
con tan nueva relación.

Padre
Redondilla
Dos lagos de sangre hallaron
casi al umbral de la puerta;
cosa muy clara y muy cierta
de lo que al dueño costaron.
Redondilla
1915
Pero yo, desde aquel día
que Leonardo estuvo aquí,
ni le hallé ni le vi;
temo la desdicha mía.
Redondilla
Una de dos: o le han muerto,
1920
o él ha muerto a quien dejó
esa sangre.

Laurencia
No sé yo
por qué has de tener por cierto
Redondilla
que un forastero ha tenido,
que a nadie ha dado ocasión,
1925
causa de tener cuestión.
Bien puede ser que haya sido
Redondilla
otra cosa diferente.

Padre
Si hay diferencia, es mayor
peligro para mi honor,
1930
si he de hablarte claramente...

Laurencia
Redondilla
¿Para tu honor?

Padre
Pues faltando
Leonardo, causa me dio
para que imagine yo...

Laurencia
Prosigue. ¿Qué estás dudando?

Padre
Redondilla
1935
Que alguno pudo pensar,
si por dicha te servía
(que honestamente sería),
que se viniese a casar...

Laurencia
Redondilla
Presto lo has dicho.

Padre
Tan presto
1940
como lo pensé.

Laurencia
Pensaste
mal, si ofensa imaginaste
de mi proceder honesto.
Redondilla
¿Qué has visto en mí, que jamás
de mi honor un punto bajé?

Padre
1945
Unas carreras y un paje...
Y no me preguntes más.

Vase.

Laurencia
Redondilla
¡Ay, Gerarda!, que sospecho
que aquella noche volvió
Leonardo con gente, y vio
1950
mi casamiento deshecho.
Redondilla
Con aquella libertad
de entrar don Felipe aquí,
si bien solamente fui
libre de mi voluntad,
Redondilla
1955
que en lo que toma a mi honor,
tú sabes mi resistencia.

Gerarda
Estas tristezas, Laurencia,
nacen de tu grande amor.

Laurencia
Redondilla
Pues ¿cómo no ha vuelto más?

Gerarda
1960
Debiose de prometer
facilidad de mujer
(como tan rendida estás)
Redondilla
que de una noche y un día
le ha mostrado tanto amor.

Laurencia
1965
Luego ¡por ese rigor
se venga en la ausencia mía!

Gerarda
Redondilla
Eso es sin duda.

Laurencia
Si él vive,
que es lo que yo más deseo,
verás lo que de mi empleo
1970
en muchos años recibe.
Redondilla
Yo presumí que se usaba
tener amor.

Gerarda
Pues yo no.

Laurencia
Luego ¿el amor se acabó?

Gerarda
El tiempo todo lo acaba.

Laurencia
Redondilla
1975
Quiera primero mi honor
quien a mí me ha de querer,
porque ofender y querer
no puede llamarse amor.
Redondilla
Mas para saber lo que es
1980
servirá esta fiesta al fin,
si vamos a San Martín,
donde está preso el Marqués,
Redondilla
que quiero yo que mi honor
le venga a desengañar,
1985
que también sabe olvidar
quien sabe tener amor.

Vanse. Salen MENDOZA y el MARQUÉS.

Mendoza
Redondilla
Esta licencia te pido:
la guerra al alma me toca,
porque la ocasión provoca
1990
a todo hombre bien nacido;
Redondilla
y aunque servirte, señor,
pudiera el alma excusarme,
no quiere el alma dejarme
por más que lo mande amor.
Redondilla
1995
No hay hombre que se reporte;
y ¿que no me parta quieres,
si hacen burla las mujeres
de quien se queda en la Corte?
Redondilla
Todo es galas, todo es plumas,
2000
todo es ir a Portugal,
donde la armada real
lleva innumerables sumas
Redondilla
de naciones diferentes.

Marqués
No te canses, Mendocilla,
2005
que no saldrás de Castilla
por más que la guerra intentes.
Redondilla
Y eres ingrato a mi amor
en dejarme de servir.

Mendoza
Sirviendo a tu hermano, es ir
2010
sirviéndote a ti, señor.

Marqués
Redondilla
Digo que estás necio ya.

Mendoza
Acabose; ya lo dejo.

Marqués
Tu provecho te aconsejo...

Mendoza
¿Mi provecho? ¡Bueno está!

Marqués
Redondilla
2015
Que no quiero que te partas.
Dame luz, tinta y papel,
que este ordinario cruel
me obliga un millón de cartas.

Mendoza
Redondilla
Voy por él.

Marqués
Llégame aquí
2020
una silla.
Vase MENDOZA.
Más quisiera
salir esta noche fuera,
aunque es tarde para mí,
Redondilla
que al fin este templo santo
es para todo prisión;
2025
pero es forzosa ocasión,
puesto que lo siento tanto.

Sale MENDOZA.

Mendoza
Redondilla
Aquí tienes luz, y tienes
recado para escribir.
¿Tienes más que me pedir?

Marqués
2030
¡Qué falso conmigo vienes!
Redondilla
¡Qué metida que tenías
la guerra en el pensamiento!

Mendoza
Por los amigos lo siento.

Marqués
¿Contra mi gusto porfías?

Mendoza
Redondilla
2035
Escribe, escribe.

Marqués
Bien tengo
que escribir, aunque me canso.

Siéntase a escribir. Sale LEONARDO como antes.

Leonardo
A procurar mi descanso
otra vez al mundo vengo.
Redondilla
Cuando la gran Majestad
2040
de Dios licencia me dio,
hablé al Marqués, a quien yo
supliqué mi libertad.
Redondilla
Descuidado se ha de mí...
Es mozo..., y hase olvidado
2045
de lo que habemos tratado,
si bien entonces le vi
Redondilla
con ánimo de ayudarme,
aunque negocios han sido
causa del injusto olvido
2050
que ha tenido en remediarme.
Redondilla
¡Ah, mortales! Pues podéis,
como soy testigo yo,
hacer por quien ya partió
del mundo, no os descuidéis,
Redondilla
2055
porque se descuidarán
de vuestras almas también
aquellos mismos de quien
encomendadas están.
Redondilla
Pues tenéis tantos testigos,
2060
no nos dejéis padecer;
mirad que podemos ser
después muy buenos amigos.

Mendoza
Redondilla
El sueño me está brindando.
No será mal alcahuete
2065
este amigo taburete,
que tan bien me está llamando;
Redondilla
que a fe que hay bien que escribir,
y ya son dadas las dos.
Cabezadas doy, ¡por Dios!
2070
esto se llama dormir.

Duérmese.

Marqués
Redondilla
¿No hay más cartas en la lista?
¡Oh inmenso trabajo mío!
Aún falta la de mi tío,
el conde de Alba de Lista.
Redondilla
2075
Ya me acuerdo, y el concierto
que en el pleito pretendí.
Sopla las luces LEONARDO.
¿Qué es esto? ¡No hay aire aquí
y las luces se me han muerto!
Redondilla
¡Mendoza! ¡Mendoza! ¡Hola!

Mendoza
2080
¡Señor! ¡Señor!

Marqués
¿Dónde estás?

Mendoza
Aquí estoy.

Marqués
Llégate más,
toda la cuadra está sola.

Mendoza
Romance (tirada)
¿Dónde estás tú, que te oigo
hablar, pero no te veo?

Marqués
2085
¿Adónde tengo de estar,
sino en el mismo aposento?

Mendoza
Pues ¿sin luz?

Marqués
Sin luz estoy,
que las velas se me han muerto.
¿Está abierta alguna puerta?
2090
¿No me respondes?

Mendoza
A tiento,
que he perdido el que tenía.

Marqués
Llégate acá, majadero.

Mendoza
Estaba medio dormido.
¡Jesús! Las manos he puesto
2095
sobre una cara muy fría.

Marqués
¿Aún no aciertas?

Mendoza
Aún no acierto.

Marqués
Dame la mano.

Mendoza
Eso sí.
¡Cuerpo de tal con el sueño!

Marqués
Acaba, enciende esas velas.
2100
Los papeles me has revuelto.

Mendoza
Yo voy a encender, señor.

Marqués
Habrás vertido el tintero
sobre las cartas.

Mendoza
¿Qué importa?
No son tan necios sus dueños,
2105
que no entiendan lo que escribes,
dos conceptos más o menos.

Vase.

Marqués
Sin entender la ocasión
se me ha erizado el cabello.
¿Cuándo el Marqués de las Navas
2110
osó acometer el miedo?
¡Vive Dios, que es fuerte cosa
la imaginación!

Sale MENDOZA con luz.

Mendoza
Ya vengo.

Marqués
Pon esas velas aquí.

Mendoza
¡Jesús! ¡San Blas! ¡San Guillermo!
2115
Verbum caro! Anima Christi!

Marqués
¿De qué tiemblas?

Mendoza
¿De qué tiemblo?
¿Tú no ves ese vecino
que tienes al lado diestro?

Marqués
¿Quién eres?

Leonardo
Leonardo soy.

Marqués
2120
¿El muerto Leonardo?

Leonardo
El muerto.
Don Pedro de Ávila, escucha.

Mendoza
¡Buena plática tenemos!
No se irá hasta mañana,
que lo ha tomado de asiento.
2125
No sé por dónde me vaya.
La sangre se me ha revuelto.
De medio abajo, he sentido
cierto sudor en el cuerpo...
Pero ¿qué mejor pastilla
2130
merece un muerto tan necio,
que se aparece al Marqués?
¿Matole? Está muy bien hecho.
Mas yo, ¿qué culpa he tenido
que se anda tras mí este muerto?

Leonardo
2135
¿Cómo os habéis descuidado,
sabiendo que estaba preso,
en sacarme de la cárcel?

Marqués
Ocupaciones lo han hecho.
Yo os doy palabra, Leonardo,
2140
que apenas de rayos bellos
corone el sol la capilla,
cuando comience a poneros
en la libertad que es justo,
para que lleguéis a veros
2145
en la patria deseada.

Leonardo
Eso os pido, que padezco,
Marqués, por vuestro descuido
en admirables tormentos;
que en pago, a Dios rogaré
2150
que os dé un sucesor tan bueno,
que iguale en fama y virtud
aquellos grandes señores
a quien los reyes tuvieron
en la guerra por caudillos,
2155
y en la paz por consejeros.
Con esto, quedaos adiós,
y que miréis os advierto
en hacer bien por las almas
que de este mundo partieron.

Vanse.

Mendoza
Redondilla
2160
¿Fuese?

Marqués
Sí.

Mendoza
Míralo bien.

Marqués
Ya lo tengo bien mirado.

Mendoza
¿Cosa que se haya quedado
(como aquestos no se ven)
Redondilla
escondidos por ahí?

Marqués
2165
Ahora bien, quita esa mesa.
De no haber hecho me pesa
lo que entonces prometí.
Redondilla
Yo haré las restituciones
si sé venderme.

Mendoza
Y si no,
2170
él volverá; y pienso yo
que a más peligro te pones,
Redondilla
porque viendo que por puntos
te descuidas de él así,
ha de traer contra ti
2175
un escuadrón de difuntos.

Marqués
Redondilla
Lo primero, es menester
remediar a Feliciana,
la gallarda toledana
que fue del muerto mujer.
Redondilla
2180
Casarte quiero con ella,
y darte tres mil ducados.

Mendoza
Fueran muy bien empleados
mis pensamientos en ella;
Redondilla
mas no me atrevo, señor,
2185
porque vendrá cada día
sobre cualquier niñería
ese difunto hablador
Redondilla
a romperme los oídos:
si reñí, si no reñí,
2190
si los vestidos le di,
si no le di los vestidos...
Redondilla
Que en enseñándose a andar,
como si vivo estuviera,
un muerto por acá fuera,
2195
Dios lo puede remediar.
Redondilla
Yo quiero mujer sin puntos
y agentes tan afectivos,
que tenga parientes vivos,
y no habladores difuntos.
Redondilla
2200
Marido hallará, señor.

Marqués
Darele joyas también.

Mendoza
Harás en hacerle bien,
como cristiano, señor,
Redondilla
porque yo con mi pobreza
2205
cien misas le he prometido.

Marqués
¡Extraño suceso ha sido!
Ya la aurora la cabeza
Redondilla
baña en jazmín y clavel.

Mendoza
Ya no hay para qué dormir.

Marqués
2210
A misa me quiero ir,
y rogar a Dios por él.

Vanse. Entren LAURENCIA, GERARDA, DON FILIPE y DON ENRIQUE.

Laurencia
Romance (tirada)
Hame causado temor,
si bien mi muerta esperanza
ha resucitado en veros,
2215
una historia tan amarga,
cual no se ha visto ninguna.

Don Filipe
Esta es, Laurencia, la causa
de faltar la obligación,
porque el Marqués nos rogaba
2220
no diésemos ocasión.

Laurencia
En Madrid solo se habla
un día en cualquier suceso,
que unos a otros se hallan.
Con grande pena he vivido
2225
de vuestra ausencia.

Don Filipe
No estaba
menos con la vuestra yo.

Don Enrique
En fin, señora Gerarda,
¡a breve amor, breve olvido!

Gerarda
¿Qué os debe mi confianza,
2230
que la habéis tratado así,
pues aun apenas con Clara
un papel me habéis escrito?
Que si yo libre me hallara
para entrar con libertad
2235
día o noche en vuestra casa,
muy obligado os tuviera.

Salen el MARQUÉS, MENDOZA, FELICIANA y BERNARDO.

Marqués
Ya con Mendoza estaba
vuestro remedio.

Feliciana
Señor,
donde la grandeza es tanta,
2240
seguro está mi remedio.

Laurencia
Y es razón de Feliciana,
de quien somos servidoras
y sentimos las desgracias.

Marqués
Pues en aquesta ocasión
2245
tales personas se hallan,
que a guardarme este secreto
están por fuerza obligadas,
ya no será necesario
referirles lo que pasa;
2250
y así, en presencia de todos,
escúchenme seis palabras:
yo dejo depositados,
para cumplir con el alma
de Leonardo y de sus deudas,
2255
restituciones y mandas,
diez mil ducados, que quiero
que entre todas se repartan;
si bien confiesa que deja
en joyas, muebles de casa,
2260
hasta seis mil, y no quiero
quitarlos a Feliciana.
Ella y su hija los gocen;
y Mendoza, que rehusaba
ser su esposo, pues ya quiere
2265
a persuasión de quien ama,
goce otros tres mil con ella.

Mendoza
Dame tus heroicas plantas,
Ávila ilustre y famoso,
que a la bella Feliciana
2270
doy el alma con la mano.

Bernardo
Guardad la mano y el alma,
que desde ayer tiene dueño.

Mendoza
¿Cómo dueño?

Bernardo
Está casada
conmigo, que soy su primo,
2275
y para el efecto, aguarda
solo la dispensación.

Don Filipe
Está muy bien empleada,
y me ofrezco a ser padrino.

Laurencia
Y yo madrina, o mi hermana.

Marqués
2280
Burlado quedas, Mendoza.

Mendoza
De estas burlillas me hagan,
que más de cuatro quisieran
que como a mí los burlaran.
Bernardo, ¡buena mujer
2285
lleváis! Buen provecho os haga;
allá os lo dirá un difunto
después de las doce dadas.

Bernardo
Durmiendo yo con un ángel,
ningún temor me acobarda.

Mendoza
2290
Ángel... los primeros días.

Don Filipe
Y aquí, senado, se acaba
el verdadero suceso
que al gran Marqués de las Navas
sucedió, preso en Madrid.
2295
Dadnos perdón por las faltas.