Félix Lope de Vega y Carpio

LA MALCASADA




Texto utilizado para esta edición digital:
De Vega, Lope, La malcasada, Obras de Lope de Vega, XII. Obras dramáticas, Emilio Cotarelo (ed.), Madrid, RAE, 1930, pp. 516-550.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Durá Celma, Rosa (Artelope)

La Malcasada, comedia famosa de Lope de Vega Carpio Dedicada al insigne jurisconsulto don Francisco de la Cueva y Silva

Atrevimiento es grande dar a la luz en nombre de Vuestra Merced esta comedia, pues siéndole tan notorios los preceptos, no le ha de parecer disculpa haberse escrito al uso de España, donde fueron culpados de la mala observancia los primeros por quien fue introducida. Dijo Baldo que: Scire quid facias, et cescire quo ordina facias, non est perfectae cognitionis. En ellos tuvo principio. No ha sido posible corregirle en tantos años, así en los que las oyen como en las que las escriben, pues aunque se ha intentado, sale con infeliz aplauso las más veces, dando mayor lugar a los espectáculos e invenciones bárbaras que a la verdad del arte, tan lamentada de los críticos inútilmente. Los autores tienen su parte de esta culpa, pero pues multa in iure civili contra strictan rationem disputandi, pro communi utilitate recepta sunt, no es mucho que, por la de tantos en esta parte, perdonen los observantes de los preceptos la imperfección que digo. Pudieran muchos ingenios censores, como lo condenan, remediarlo porque frustra est potentia, quae ad actum non perducitur. Pero pues Vuestra Merced no ha sido de los escrupulosos en esta materia, excusada fuera esta satisfacción, que solo la he dado a su divino ingenio, tan dignamente celebrado en toda Europa, porque quien leyere su nombre en esta décimo quinta parte de mis comedias sepa que le dedico más la voluntad que los versos, porque ella es verdad y ellos son fábula, y que conozco que muchos imperfectos, cuales son los que la constituyen como miembros de su cuerpo, unum perfectum constituere non possunt. Reciba, pues, Vuestra Merced, en su protección ya como caballero tan noble y descendiente de la casa ilustrísima de los Duque de Alburquerque, ya como tan insigne orador y jurisconsulto, a La malcasada, título de esta comedia, que bien tendrá necesidad de su elocuencia con que ha vencido al griego Demóstenes, al romano Cicerón y al español Quintiliano, para los pleitos y desdichas que se le ofrecen, pues lo debe a amor inmenso que le tengo, al respeto con que le trato y a la veneración con que le miro; y pues ubi mens esta certa de verbis non curatur, mi propio atrevimiento me disculpe, que en razón de las admirables partes que adornan tan estupendo prodigio al mundo, solo diré lo que de Andreas Alciato dijo Gribaldo, pues igualmente honra vuestra merced las leyes y las musas:
Consultissimus ornat Alciatus
Musas, eloquium, sacrasque leges.

Capellán de Vuestra Merced,
Lope de Vega Carpio


FIGURAS DE LA COMEDIA

DON JUAN, caballero
LISARDO, letrado
HERNANDO, lacayo
MILLÁN, capigorrón
ORDÓÑEZ, escudero
FELICIANA, viuda
DOÑA LUCRECIA, su hija
ISABEL, [criada]
LIDIA, criada
DON JULIO, viejo milanés
FABIO, criado [de don Julio]
TREBACIO, criado [de don Julio]
VIRGILIO
TERENCIO
FABRICI
FULGENCIO, viejo

Acto I

Salen DON JUAN y HERNANDO, lacayo.

Juan
Redondilla
Todo lo que digo es cierto.

Hernando
Parte de ello he visto yo.

Juan
Si su rostro me agradó,
su entendimiento me ha muerto.

Hernando
Redondilla
5
¿Cómo la pudiste hablar
estando su madre allí?

Juan
Porque en su traza entendí
que la pretende casar.

Hernando
Redondilla
No sobra mucho dinero
10
cuando se casan doncellas,
gustando sus madres de ellas
que las requiebren primero.
Redondilla
Pero bien que tú no eres
de tan poca discreción,
15
y más valiendo el doblón
a veinte y cuatro mujeres.
Redondilla
Que en aquesta edad que corre
así se manda trocar;
ya no hay, Leandro, en la mar
20
Eros no luz en la torre.
Redondilla
Pasó el tiempo de los lobos;
bien sé yo que tú no pecas
en lo de casarte a secas.

Juan
¡Ay, Hernando!, los más lobos
Redondilla
25
vienen a morir en trampa,
que el más fuerte pensamiento
se recoge en casamiento
si la voluntad no escampa.

Hernando
Redondilla
Tengamos en qué entender.
30
¿Tú te enterneces así?

Juan
¡Ay! ¡No sé, Hernando, qué vi
en esta hermosa mujer!

Hernando
Redondilla
¿Qué viste?

Juan
Un mirar traidor,
con vergüenza despejado.

Hernando
35
Di que estás enamorado.
Ofrezco al diablo el amor,
Redondilla
que más te quisiera ver
con unas buenas tercianas.

Juan
¿Pues tú qué pierdes no ganas
40
en querer yo o no querer?

Hernando
Redondilla
¿Cómo no? ¿Luego no hay más
sino servir un criado
a un señor enamorado?
¡En qué lindo engaño estás!
Redondilla
45
Tú, si estoy bien en la cuenta,
me das al mes doce reales,
y si enamorado sales,
no te serviré por treinta.
Redondilla
¿Es negocio de chacota
50
andarse tras un amante
todo el año de portante
chazándole la pelota?
Redondilla
¿Aguardalle en una esquina,
de un broquel quebrado el brazo
55
y aguardando un pantuflazo
si un celoso se amotina?
Redondilla
¿Acostarse con el sol
que sale por la mañana
porque él deje a una ventana
60
más babas que un caracol
Redondilla
diciendo amores baldíos
de un loco y necio deseo
a la otra, que en manteo
está recogiendo fríos,
Redondilla
65
que todos paran después
en agua, granizo y truenos,
al cabo de esos serenos
doce reales por un mes?
Redondilla
Hagamos otro concierto
70
si piensas enamorarte.

Juan
Hernando, en ninguna parte
que puedes servir te advierto
Redondilla
como a un hombre enamorado,
que la liberalidad
75
nació de la voluntad,
y no puede haber criado
Redondilla
que pueda medrar sirviendo
si su amo no lo está.
¿Qué recado le traerá,
80
o con verdad o fingiendo,
Redondilla
porque no le dé un vestido,
unas calzas, una joya?

Hernando
Y si está en sus trece Troya
y no da puerta ni oído,
Redondilla
85
¿qué dará por un desdén
un amo a un pobre criado?

Juan
No ha de ser tan desgraciado
que nunca le quieran bien,
Redondilla
mayormente si su amor
90
pone en doncella.

Hernando
Eso creo,
que de casarse el deseo
las pone en bravo rigor.
Redondilla
Dirá una doncella sí
a quien en su vida vio,
95
que piensa, si dice no,
que el mundo se acaba allí
Redondilla
y que no hay otro hombre en él,
porque todas hacen cuenta
que es mejor la primer venta,
100
y las más cierran con él.

Juan
Redondilla
Quedo, Hernando, que ha salido
del Carmen.

Hernando
Notables son,
ya te ha mirado a traición.

Juan
Pues de eso estoy tan herido.

Hernando
Redondilla
105
¡Qué madre tan reverenda!
No trae mejor gualdrapa
la misma mula del Papa.
La moza es linda prebenda.
Redondilla
Escuderito tenemos
110
y moza de garabato.
¡Ea!, alborotose el hato,
toque a todos y dancemos.

Salen doña LUCRECIA, doncella; FELICIANA, madre; ORDÓÑEZ, escudero; ISABEL, con mantos.

Lucrecia
Redondilla
¡Qué buena está doña Inés!

Feliciana
Pues yo te juro que tiene
115
mil años.

Lucrecia
Gallarda viene
de talle y galas después
Redondilla
que casó con el doctor.

Feliciana
Mucho remozan las galas.

Lucrecia
Si al contento las igualas,
120
esa es la gala mejor.

Feliciana
Redondilla
Las doncellas no pensáis
que fuera del casamiento
puede haber otro contento.

Lucrecia
Vosotras nos lo enseñáis,
Redondilla
125
pues de eso habemos nacido.

Feliciana
¿Quién es aquel caballero
que te hablaba?

Lucrecia
Hoy el primero
día que le he visto ha sido.

Feliciana
Redondilla
No tiene mala persona.

Lucrecia
130
Es bien hablado galán.

Feliciana
¿Qué te dijo?

Hernando
¡Qué bausán
la estás mirando! Perdona,
Redondilla
que nunca te vi tan necio.

Juan
Deséola enamorar.

Hernando
135
¿Y negocias con mirar?

Juan
De mirar tierno me precio.

Hernando
Redondilla
A cierta mujer oí
que un galán la enamoraba
cada vez que la miraba.

Juan
140
¿Supiste la causa?

Hernando
Sí.
Redondilla
Era tuerto, y el lugar
del ojo que le faltó,
uno de oro se encajó
la niña haciendo esmaltar.
Redondilla
145
Y porque un doblón pesaba,
decía aquella mujer
que le daba gran placer
cada vez que la miraba.
Redondilla
Tratándose, y la afición
150
tal puso al buen caballero
que faltándole el dinero
vendió el ojo en un doblón.

Juan
Redondilla
Gran cuervo fue la mujer,
que hasta el ojo le sacó.

Hernando
155
Si con él la enamoró,
con él la vino a perder.
Redondilla
Pero ella le consolaba
y a lo falso le decía
que pues que lo mismo vía
160
ni perdía ni ganaba.

Juan
Redondilla
Más despacio me enamoro.

Hernando
Yo tengo por cosa clara
que hasta el alma le sacara
si fuera el alma de oro.

Feliciana
Redondilla
165
¿Eso te dijo?

Lucrecia
Esto mismo.

Feliciana
¿Y sabes su calidad?

Lucrecia
En la corte es necedad,
porque es toda un barbarismo.
Redondilla
Aquí no hay que saber casa,
170
creer pajes ni lacayos.
¿No has visto unos papagayos
que están diciendo: “¿Qué pasa”?
Redondilla
Pues esos son en la corte
los que mejor hablan de ella,
175
porque eso solo hay en ella
de todo su fausto y porte.
Redondilla
Unos vienen y otros van,
no hay de asiento, cosa o casa;
di tú: “¿Quién pasa, quién pasa?”,
180
y ellos te responderán.

Feliciana
Redondilla
¿No es este que viene aquí?

Lucrecia
El mismo.

Feliciana
Derriba el manto
y dale por algún canto
los ojos.

Lucrecia
¿Dices ansí?
Redondilla
185
Mas haz tú que no ves,
que él quiere llegarme a hablar.

Feliciana
El desearte casar
me pone el seso en los pies.
Redondilla
Mas no hables, que ha venido
190
aquel letrado de ayer.

Salen LISARDO, letrado, y MILLÁN, criado.

Millán
Digo que estas han de ser.

Lisardo
Famoso podenco has sido.

Millán
Redondilla
Con el pie y la mano alzada
en viéndolas me quedé.

Juan
195
Ya cuando hablarla intenté
fue todo mi intento nada,
Redondilla
que aqueste que viene aquí
o es su hermano o su pariente.

Hernando
Más parece pretendiente.

Juan
200
¿Pretendiente?

Hernando
Señor, sí.
Redondilla
Que ella se ha tapado más
y él se queda.

Juan
Yo las sigo.

Vanse.

Lisardo
¿No ves esto?

Millán
Yo te digo
que no me engaño jamás.

Lisardo
Redondilla
205
Pues bien, ¿qué culpa tan grave
es que la siga un mancebo?

Millán
Donde no se pone cebo
ni asen pez ni cogen ave.

Lisardo
Redondilla
Si fue el cebo su hermosura,
210
¿cómo la puede esconder?
Porque el no dejarse ver
fuera soberbia o locura.

Millán
Redondilla
Bien se casa la mujer
a fama de su virtud.

Lisardo
215
Si pasa la juventud,
también se puede perder
Redondilla
del casarse la ocasión.
Algunas han acertado,
que ellas propias han buscado
220
maridos con afición.

Millán
Redondilla
Pocas, y no estuve un dedo,
señor, de decir ninguna.

Lisardo
De los bienes de fortuna,
Millán, confesarte puedo
Redondilla
225
que la industria y el trabajo
los puede y suele adquirir,
que estos dos suelen subir
a gran puesto un hombre bajo.
Redondilla
Como verás en algunos
230
que en Indias sudan, trajinan,
compran, venden, encaminan
a tierra y mar importunos;
Redondilla
y, en fin, vencen, y a su tierra
traen con qué descansar,
235
pero en esto del casar
el que es más prudente yerra,
Redondilla
porque ha de venir del cielo,
y él como quiere lo da.

Millán
Tu ciencia engañada está,
240
aunque no lo está tu celo,
Redondilla
que el ser la buena mujer
don de Dios habrás leído,
mas no por eso sabido
que a tiento se ha de escoger.
Redondilla
245
Porque si eso fuera ansí,
cualquiera se disculpara
cuando muy mal se casara
sin poner la culpa en sí.
Redondilla
Que si comprando un melón
250
se ha de escoger en doscientos,
yo pienso que casamientos
de más importancia son.
Redondilla
Tiente, huela, tome a peso,
¡pese a tal!, el que se casa,
255
pero que no lleve a casa
algo que le quite el seso.
Redondilla
No melón como pepino,
ni de maduro badea,
pero que de gusto sea
260
y para estimarle digno.
Redondilla
Llaman partes del melón
los mequetrefes de España
buen olor, buena calaña,
y estas dos las mismas son
Redondilla
265
que hacen buena a la mujer.
Buen olor es buena fama,
buena calaña es la rama
de quien ha de proceder.
Redondilla
Que nunca de madre ruin
270
vimos hija virtuosa,
si no es por maravillosa
voluntad del cielo, en fin.

Lisardo
Redondilla
¡Oh, qué moral, majadero!
¿Tú me enseñas?

Millán
No hay letrado
275
para leyes de casado
como el que lo fue primero.

Sale DON JUAN.

Lisardo
Redondilla
¿No es este el galán que vi
picar en doña Lucrecia?

Millán
El mismo; y si ella no es necia,
280
hará que te pique a ti.

Juan
Redondilla
Si de un mirar se conoce
que agrada lo que se ve,
esperanza, dadme fe
para que este bien me goce.
Redondilla
285
Mirado me han, o me engaño,
con ojos vertiendo risa,
que es por donde el alma avisa
que no es el objeto extraño.
Redondilla
¡Lindos recados, por Dios,
290
con los ojos le envié
y tal vez imaginé
que nos los dimos los dos!
Redondilla
Ella es bella, y para darme
a entender que es bien nacida
295
se entró gallarda asida
a su escudero al dejarme;
Redondilla
y para darme a entender
que era rico, se rio,
que quien perlas me enseñó
300
oro debe de tener.
Redondilla
Pues hermosa, hidalga y rica
no será mal casamiento.

Lisardo
El hombre viene contento;
que le admiten significa.

Millán
Redondilla
305
Celos en menos de un hora,
pero tales suelen ser
que retan los por nacer,
como Ordóñez en Zamora.

Juan
Redondilla
A mi lacayo dejé
310
para hacer información
de quien y de dónde son.

Lisardo
¿Podrele hablar?

Millán
¿Para qué?

Lisardo
Redondilla
Para saber lo que emprende.

Millán
¿Pues podrás?

Lisardo
Pienso que sí.

Millán
315
¿Qué invención?

Lisardo
Aguarda aquí.
Si alguien pregunta no ofende,
Redondilla
suplico a vuestra merced
me diga en qué casa vive
doña Lucrecia de Orive,
320
que recibiré merced,
Redondilla
porque le traigo este pliego.

Juan
No conozco tal señora.

Lisardo
Pues díjome este hombre agora,
si acaso no estaba ciego,
Redondilla
325
que con ella os vio pasar.

Juan
La mujer que yo seguí
aquí en el Carmen la vi,
mas rezar, que no mirar.
Redondilla
Agradome por lo honesto
330
y fui en corso por la calle
a convidarla a este talle;
no hay más de esta culpa en esto.

Lisardo
Redondilla
No lo digo yo por tanto,
que esa señora es mujer
335
que se deja pretender
para matrimonio santo.

Juan
Redondilla
Así, pues, vuesa merced
con sus letras la pretenda,
pues no es justo que se ofenda
340
que a otros haga merced,
Redondilla
que yo pienso con mi espada
pretenderla aquí también
porque me parece bien
y no es suya no es casada.
Redondilla
345
Que me haya dicho su nombre
eso agradezco.

Lisardo
En efecto
sois tan noble y tan discreto
como hidalgo y gentilhombre.
Redondilla
Pretended enhorabuena,
350
que vuestra resolución
muestra bien que la intención
está de engañarla ajena;
Redondilla
pero llevad advertido
que este es pleito, y soy letrado.

Juan
355
Yo sé, señor licenciado
del tribunal de Cupido,
Redondilla
lo que se puede saber.
Vuesa merced haga cuenta
que alguna cátedra intenta
360
y comience a pretender.

Lisardo
Redondilla
Dios os guarde muchos años.

Juan
Y a vos os dé qué veáis
lo que a mí me deseáis.

Millán
¿Qué ha habido?

Lisardo
Cuentos extraños.
Redondilla
365
Vente, Millán, por aquí;
lo que pasa te diré.

Vanse los dos.

Juan
Necio vino y necio fue;
a mi gusto respondí.
Redondilla
Todos sabemos latín;
370
despacio, señor doctor.

Sale HERNANDO.

Hernando
En este punto, señor,
la información hizo fin.

Juan
Redondilla
¿Hijo o hija?

Hernando
Hermafrodita.

Juan
¿Todo junto?

Hernando
Así lo creo.

Juan
375
¿Pues qué haremos del deseo
que el alma me solicita?

Hernando
Redondilla
Oye atento.

Juan
Ya te escucho,
y no con poco temor.

Hernando
Yo fui inquiriendo, señor,
380
desde lo poco a lo mucho.
Redondilla
Ella, cuanto a lo primero,
es doncella honesta y grave,
no de las de Dios lo sabe.

Juan
Así lo creo y lo quiero.

Hernando
Redondilla
385
Esto es hijo.

Juan
¿Y en qué es hija?

Hernando
En ser pobre.

Juan
¿Pobre?

Hernando
Sí,
que esta cuerda le torcí
a la segunda clavija.

Juan
Redondilla
¡Malo!

Hernando
Endiablado.

Juan
No hay cosa
390
que tanto me pueda helar.

Hernando
Puede la esfera enfriar
adonde el fuego reposa.
Redondilla
Un hombre me dijo a mí
que una vez se vio perdido
395
de amor y tan sin sentido
que andaba fuera de sí.
Redondilla
Mereció una noche ver
a su bellísima dama
para dar fin a su llama,
400
y vio en su aposento arder
Redondilla
un reverendo candil.
Tal fue el ansia que le dio
que se desenamoró
viendo una alhaja tan vil.
Redondilla
405
De suerte, que no pudiendo
padres, amigos, parientes,
enemigos diferentes
con quien andaba riñendo
Redondilla
quitarle este negro amor
410
que está en la sangre sutil,
pudo él hallar un candil
la noche de su favor.

Juan
Redondilla
Ahora bien, ¿es con extremo
su pobreza?

Hernando
No, señor,
415
que hay escudero de honor
y otras honrillas que temo.

Juan
Redondilla
Pues si es casta y virtuosa
y hermosa, ella será mía;
pero decirte querría
420
una pregunta graciosa
Redondilla
que me hizo aquel letrado.

Hernando
¿Preguntaba algún problema?

Juan
No, sino cierta entimema
de su amor desatinado.

Hernando
Redondilla
425
¿Pues quiérela bien?

Juan
También.
Ven por aquí, lo sabrás.

Hernando
¿Aun eso tenemos más?

Juan
El mal es sombra del bien.

Hernando
Redondilla
¿Díjete que la criada
430
al entrarse me miró?

Juan
No, Hernando.

Hernando
Pues pienso yo
que ya queda enamorada.
Redondilla
Hilé bigotes, miré
a lo lindo, puse el brazo
435
en arco y dile un flechazo
que por muerta la dejé.

Juan
Redondilla
Qué ha de hacer es cosa clara
mis partes si la enamoras.

Hernando
Yo te juro que a estas horas
440
se está arañando la cara.

Vanse y salen la madre y LUCRECIA.

Feliciana
Terceto
Hija, no es pobre quien hermosa nace,
que no es pequeño dote la hermosura,
que a veces más que el oro satisface,
Terceto
si virtud la acompaña, está segura,
445
que es imposible que ventura falte,
porque en esto consiste la ventura.
Terceto
Es la virtud de la hermosura esmalte
que deja deslucidos los vacíos,
y así no es justo que del oro salte.
Terceto
450
Agrádanme tus galas y tus bríos,
pero es también razón que los moderes.

Lucrecia
¿Cuándo has notado exceso de los míos?
Terceto
Si tú, señora, que me case quieres,
como en el vulgo dicen, por mi pico,
455
no es justo que de verme hablar te alteres.

Feliciana
Terceto
Aquel letrado tiene el padre rico;
de Salamanca viene graduado.
No para que te enojes te replico.

Lucrecia
Terceto
No me aficiona tanto el licenciado,
460
que de esto de hopalandas soy medrosa.

Feliciana
¿Pues quién? ¿El infanzón medio soldado?

Lucrecia
Terceto
Más me lleva los ojos una airosa
persona con espada y daga haciendo
los pasos a una caja sonorosa,
Terceto
465
que un Bártulo ni Baldo reverendo.

Feliciana
Pues vives engañada, que esos locos
todos son plumas, oropel y estruendo.
Terceto
Nunca sus bizarrías me hacen cocos,
mas me agradan gualdrapas que mochilas.

Lucrecia
470
Por eso, madre, se parecen pocos.
Terceto
Tú las plumas y galas aniquilas
y yo aborrezco borlas y gualdrapas.

Feliciana
¡Oh, necia! Con los dedos despabilas.
Terceto
Pierdes gran bien si de su amparo escapas;
475
mal sabes lo que honran y engrandecen
las venerables gorras y las capas.

Lucrecia
Terceto
Por lo que te parecen te parecen:
tiñe las tocas y serás letrado.

Feliciana
Plumitas y garzotas te enloquecen.

Lucrecia
Terceto
480
Sepa, señora madre, que me ha dado
soldado el gusto el generoso cielo,
que no es pequeño bien que esté soldado.

Feliciana
Tu poco bien, tu mucho mal recelo.

Sale ISABEL, criada.

Isabel
Redondilla
Un criado de don Juan,
485
aquel gallardo mancebo
galán, en la corte nuevo
y tuyo nuevo galán,
Redondilla
aqueste papel me ha dado,
y si mal no lo miré,
490
algo trae que se ve
por el capote embozado.
Redondilla
Lee y mira si ha de entrar.

Lucrecia
¿Das licencia?

Feliciana
Yo deseo
tu remedio donde veo
495
que te has inclinado a amar.
Redondilla
Lee, que yo en un papel
conozco el entendimiento
de un hombre.

Lucrecia
Su pensamiento
dice de esta suerte en él:
Lea:
“Si fuera menos que santo mi pensamiento, no me atreviera a escribirte.”

Feliciana
Redondilla
500
¿Santo? ¿Si se mete fraile?

Lucrecia
Santo dice, aunque no es tanto,
pues para casarse es santo.

Feliciana
No hay son, Lucrecia, a que baile
Redondilla
más presto cualquier mujer.

Lucrecia
505
Madre, si el tomar estado
es el más justo cuidado
que debe y puede tener,
Redondilla
no te espantes.

Feliciana
Di adelante,
que ya es justo pensamiento,
510
pues entra por casamiento.

Lucrecia
Pues es justo, no te espante.
Lea:
“Yo te vi y te hablé hermosa y discreta...”

Feliciana
Redondilla
Correspondencia, ¡oh, qué bien!
Vi hermosa y hablé discreta.

Lucrecia
¿Cánsate?

Feliciana
No, que es receta
515
que importa a las dos también.
LUCRECIA lea.
[Lucrecia] “El deseo me obligó a informarme de tu calidad, que ya sabes que amor es deseo...”

Feliciana
Redondilla
Definición: su puntica
tiene el señor de sutil;
de estos en Madrid hay mil.

Lucrecia
Es tan sutil que me pica.
Lea.
“Supe tus partes, creció mi pensamiento; si te agradan las mías...”

Feliciana
Redondilla
520
Jugó del vocablo ahí.

Lucrecia
Tú juegas más, pues te burlas.

Feliciana
No lo tomaré de burlas
si es de veras para ti.

Lea.

Lucrecia
“Daré a tu madre, y mi señora, un memorial de quién soy...”

Feliciana
Redondilla
Madre y señora ya escribe
525
a lo yerno este galán.

Lucrecia
¿Las cortesías te dan
enfado?

Feliciana
En la corte vive.

Lea.

Lucrecia
“En prendas de esto recibe ese regalo y de los muchos que espero hacerte si te merezco...”

Feliciana
Redondilla
¿Regalando y casamiento?
No lo entiendo.

Lucrecia
¿Soy yo necia
530
para engaños?

Feliciana
¡Ay, Lucrecia,
que es máscara el pensamiento!

Lea.

Lucrecia
“Mañana estará mi coche a tu puerta para que te vayas al Soto y en él tendrán mis criados con que meriendes...”

Feliciana
Redondilla
¿Coche tiene?

Lucrecia
¿No lo ves?

Feliciana
Yo te cuento por casada.

Lucrecia
Más que el memorial me agrada;
535
ni le tomes ni le des.

Sale LIDIA, criada.

Lidia
Redondilla
Aquí ha llegado un criado
de Lisardo.

Feliciana
¿Quién?

Lidia
Un hombre
que replicando a este nombre
me dijo que era letrado
Redondilla
540
y me ha dado este papel.

Feliciana
Es día de peticiones.
¡Qué mala cara le pones!
Lee lo que dice en él.

Lea.

Lucrecia
No hubiera declarado mi pensamiento si no me hubieran dado ocasión los celos de un caballero que pocos días a esta parte ronda, pasea, mira y solicita tus quejas...”

Lucrecia
Redondilla
¿Cómo no hablas aquí?

Feliciana
545
Porque no fuera razón
interrumpir las que son
tan discretas para mí.

Lucrecia
Redondilla
¿Estas discretas?

Feliciana
¿Pues no?

Lucrecia
¡Bravamente te ha cuadrado
550
esto que llaman letrado!

Feliciana
Soy medio latina yo.

Lucrecia
Redondilla
No la quiero replicar,
ni es mucho, aunque me perdone,
que de letras se apasione
555
la que pretende obispar.
Lea.
“La buena relación de tu virtud y nacimiento será dote para mí si tú respondes pura y amorosa...”
Verso suelto
Al verdadero amor de tu Fileno.

Feliciana
Redondilla
¿Haces burla?

Lucrecia
¿Pues no ves
que hurtó el verso a Garcilaso
y que yo prosigo?

Feliciana
Paso,
560
que no quiere que le des
Redondilla
tanto lugar a don Juan,
que hay aquí muchos don Juanes
sin Mendozas y Guzmanes
todos Mendoza y Guzmán.
Redondilla
565
Vienen de lejos aquí
con haciendas que es vergüenza.

Lucrecia
Ya tu condición comienza.

Feliciana
Las letras, Lucrecia, sí;
Redondilla
estas ya tienen sabido
570
con qué han de comer.

Lucrecia
Reniega
si la fortuna te ciega
y no es un sabio admitido.

Feliciana
Redondilla
Dices bien, pero si están
afuera esos dos criados
575
de un galán entre letrados
y un hidalgo tan galán,
Redondilla
cada uno de por sí
entre a informarte.

Lucrecia
Eso es justo.

Feliciana
Pues óyelos por mi gusto.

Isabel
580
¿Entrará el de don Juan?

Feliciana
Sí.

Isabel
Redondilla
Voy a llamarle.

Feliciana
No sé
qué hallas en un soldado.

Lucrecia
¡Ay, madre, el sol que me ha dado
desde que le hablé y miré.

Sale HERNANDO.

Hernando
Romance (tirada)
585
Con vuestra licencia di
un regalo que traía
a la señora criada
de las dos, señoras mías.
Dijo don Juan, mi señor,
590
que os dijese que una rica
voluntad al don más pobre
enriquece y autoriza.
Vienen zapatillas de ámbar,
aunque esto de zapatillas
595
no se sabiendo los pies
es presente en profecía,
que puede vuestra merced
calzar de catorce arriba,
y aunque las hizo de trece
600
venirle cortas y chicas.
Yo le dije: “Las mujeres,
y más preciadas de lindas,
todas calzan cinco puntos;
yerras si catorce envías.”
605
Replicome: “Por ser de ámbar
lo hice, porque no diga
que por gastar poco en ellas
las mandaba hacer tan chicas.”
Demás que cierta persona
610
de los zapatos decía
que era bien hacerlos grandes
a las damas más pulidas,
que los chicos hacen callos,
y las mujeres sentían
615
que las hiciesen callar,
aun por los pies, solo un día.
Demás de que los diez dedos
casa sin ventana habitan
y es bien que de sala grande
620
zapato grande les sirva.”
Medias traje nacaradas
con unas pajizas ligas,
que porque ahorcan las piernas
les dio color amarilla;
625
y con diez y seis diamantes
de oro un niño Bautista
que si fuera san Cristóbal
cuatro ciudades valía.
Mas pareciole mejor,
630
tal de discreto se pica,
que no enviase gigantes
quien presenta niñerías.

Feliciana
Lo mejor de este presente
sois vos.

Hernando
Merced infinita.

Feliciana
635
Y el más lindo socarrón
que he visto en toda mi vida.
¿Quién es este caballero?

Hernando
Rivadeneira apellidan
su casa, y la de sus padres
640
está en medio de Galicia.
Vino a pretender, y hará
un año por San Matías
que somos en esta corte
máscaras de su sortija.
645
Yo soy el paje de lanza,
su hacienda quien le apadrina
y el aventurero...

Feliciana
Basta.

Hernando
Su estómago a decir iba.

Feliciana
¿Tiene coche?

Hernando
Coche tiene.

Feliciana
650
¿Con qué caballos?

Hernando
(Dos pías
hechas de nuestros remiendos.)

Feliciana
¿Qué decís?

Hernando
Que son potricas.

Feliciana
¿Potricas?

Hernando
De mal domadas,
no las ponen muchos días,
655
porque han muerto seis cocheros,
vengando a gente infinita,
y muerto treinta señoras,
sin las dueñas y las niñas;
dos clérigos, siete frailes
660
y un enano que venía
a pretender ser hurón
cansado de ser ardilla.

Lucrecia
El hombre es notable humor.

Feliciana
Muriéndome estoy de risa.

Lucrecia
665
¡Qué bien parece a un discreto
que de un bellaco se sirva!

Feliciana
Decid que le doy licencia
para que venga a visita
mañana, a las diez.

Hernando
Yo voy
670
a concertar estas vistas,
pero si queréis el coche
haré que pongan las pías.

Feliciana
¡Jesús, ni por pensamiento!

Lucrecia
Calle, madre, que es mentira.

Sale MILLÁN.

Millán
675
Cansado estoy de esperar.

Lucrecia
Por su vida, madre mía,
que mire qué tumba es esta.

Feliciana
¿Tumba dices?

Lucrecia
O estantigua.

Feliciana
¿Quién es vuestro amo?

Millán
No sé
680
de qué manera os lo diga,
porque cuanto a su persona
es de la sangre más limpia
que tiene toda esta tierra,
porque su padre averigua
685
ser descendiente de Adán.

Feliciana
Es muy notable hidalguía.

Lucrecia
¿No ves ya la necedad?

Millán
Cuanto a su ingenio, le rindan
Bártulo y Baldo las plumas
690
con que su nombre eternizan.
Nunca fue tan orador
Demóstenes, ni en poesía
supo tanto el griego Homero;
todos le tienen envida.
695
Es su bien nacido padre
en la riqueza otro Midas;
por sus virtudes le adoran,
que no ha jugado en su vida
ni puesto mano a la espada.

Feliciana
700
¿Qué te parece?

Lucrecia
No digas,
madre, que es hombre de bien.

Feliciana
¿Pues no es de alabanza digna
la condición de un hidalgo
que en su vida vio la esgrima
705
ni gastó baraja al juego?

Lucrecia
No, por cierto; antes sería
mejor poner a tal hombre
una rueca o almohadilla.
¡Quite allá sus calidades!

Feliciana
710
Sospecho que desatinas,
pues el amor de don Juan
a disparates te obliga.
Pregunta si tiene coche.

Millán
No, pero el haca más prima
715
que parió yegua en el mundo
desde la primera silla.
Esta lleva el licenciado
con gualdrapa algunos días,
otros trae agua o leña
720
con su albarda y con su cincha.
En el estudio se entró;
y tiene tanta malicia,
que se comió dos Digestos
como si fueran dos cribas.
725
Desde entonces es tan sabia,
que en distinciones camina,
en párrafos tira coces
y en griego y latín relincha.

Sale ORDÓÑEZ, escudero.

Ordóñez
Redondilla
Aquel señor milanés
730
que va al Carmen muchas fiestas
y con palabras compuestas
te habló dos veces o tres,
Redondilla
para visitarte pide
licencia.

Feliciana
Señor galán,
735
esas partes se verán,
que ahora el tiempo lo impide
Redondilla
y esta visita forzosa.
Decid al señor Lisardo
que aquí mañana le aguardo.

Millán
740
Pienso que seréis dichosa
Redondilla
si tal yerno...

Feliciana
Bien está;
andad, yo lo entiendo así.

Millán
Él vendrá mañana aquí
y lo demás os dirá.

Vase y sale JULIO, viejo milanés, y dos criados: FABIO y TREBACIO.

Julio
Redondilla
745
Bésoos las manos mil veces.

Feliciana
Seáis, señor, bienvenido.
Apostaré que ha sabido,
muchacha, lo que mereces
Redondilla
y viene a ser buen tercero
750
de alguna ventura tuya.

Julio
Fabio, la belleza suya
vence el valor del dinero.

Feliciana
Redondilla
Silla, ¡hola!

Ordóñez
Aquí las tienes.

Feliciana
Sentaos, hacedme favor.
755
¡Ay si te casase amor!

Lucrecia
¡Qué de quimeras previenes!

Julio
Redondilla
Sentareme si mandáis;
y la señora Lucrecia
se siente aquí.

Feliciana
Tanto os precia
760
esta casa donde estáis,
Redondilla
que podéis mandar en ella
como en la vuestra, señor.
Siéntate, niña.

Julio
El amor
que a vos os tengo y a ella
Redondilla
765
me obliga a ser en persona
de mis negocios tercero.

Feliciana
¿En qué os sirvo?

Julio
Si primero
amor mis años abona,
Redondilla
que no son los que parecen,
770
sabréis mi intención.

Feliciana
Yo creo
vuestro amor y buen deseo,
y creed que aunque os ofrecen
Redondilla
así a la vista las canas
en edad madura, estáis
775
tan fresco que bien mostráis
que no es por muchas mañanas
Redondilla
de San Juan, mas por cuidados
treinta y seis años tendréis.

Julio
No; tengo cuarenta y seis.
780
Libros, caminos, cuñados,
Redondilla
pleitos, negocios lo han hecho.

Fabio
(De sesenta se ha quitado
catorce.

Trebacio
De lo pasado
bien dice, no es de provecho.)

Julio
Redondilla
785
Hállome, gracias a Dios,
bueno y hábil.

Feliciana
Bien se os ve.

Julio
Que sois pobre y noble sé,
concertémonos los dos.
Redondilla
Daré cuatro mil ducados
790
a la hermana de Lucrecia
para casarse.

Feliciana
No es necia
ni fea.

Julio
Y bien empleados
Redondilla
diez mil a ella, en que quiero
dotarla si me la dais.

Feliciana
795
Mucho, señor, nos honráis,
y estarlo de vos espero
Redondilla
como su viviera agora
mi marido, que Dios haya.

Lucrecia
(Respóndele que se vaya
800
al río Jordán, señora,
Redondilla
y que cuando de allá vuelva
que se venga por acá.

Feliciana
¿Estás en ti?

Lucrecia
Y aun en ti.)

Feliciana
No sé cómo me resuelva
Redondilla
805
menos que hacer vuestro gusto,
pues me enriquecéis y honráis.

Julio
Con que vos os resolváis
haréis por mí lo que es justo.

Feliciana
Redondilla
Digo que soy muy contenta.

Julio
810
Pues hagamos la escritura,
que el dote de su hermosura
me ha dado un millón de renta.
Redondilla
Dadle vos este diamante
que mil escudos costó,
815
que a vos os quiero dar yo
este que es su semejante.
Redondilla
Habladla y daré la vuelta
con el notario.

Feliciana
Id con Dios.

Julio
Él os guarde.

[Vase.]

Lucrecia
Y de los dos
820
a mí, porque estoy resuelta
Redondilla
de antes dejarme matar.

Feliciana
Necia, loca, presumida,
de un mozalbillo vencida
que hoy te ha comenzado a hablar.
Redondilla
825
Si un viejo para morir
te dota en diez mil ducados
sin los que tienes sobrados,
que tú puedes adquirir,
Redondilla
y da cuatro para dote
830
de tu hermana, ¿cuál ventura
puedes tener más segura?
¿Es más hacienda el bigote
Redondilla
y el copete de un mozuelo
billetero, espadachín,
835
con un lacayo Merlín
y con un paje torzuelo,
Redondilla
y a tres días de la boda
comer pasteles sin mesa,
vender las joyas apriesa
840
y jugar la hacienda toda?
Redondilla
¿Por dicha es mejor llorar
celitos y andar desnuda?
Ese propósito muda.
Muchas gracias has de dar
Redondilla
845
al cielo por tanta dicha,
que no hay, Lucrecia, mujer
que en faltándole el comer
no llame el gusto desdicha.
Redondilla
Un coche, cuatro doncellas,
850
dos dueñas, tres escuderos,
galas, joyas y dineros
hacen las mujeres bellas.
Redondilla
Esto las trae contentas
y gordas, que no el mocillo
855
con cadenita y cintillo,
dar coces, decir afrentas,
Redondilla
almidonarle cambray,
esperarle hasta las tres
y no comer en un mes.

Lucrecia
860
¿Todas esas cosas hay?

Feliciana
Redondilla
Y como, demás, que un viejo
tiene verdadero amor,
es padre, esposo y señor,
en honra, amor y consejo.
Redondilla
865
A las noches hizo Dios
para dormir, duerme tú.

Lucrecia
¡No me digas más, Jesú!
Dios que nos libre a las dos
Redondilla
de dar en un mozo de esos.

Feliciana
870
Este diamante me dio
que mil escudos costó.

Lucrecia
Muestra; darele mil besos.

Feliciana
Redondilla
Este me dio para mí.

Lucrecia
¡Qué fondo, qué claridad!
875
Señor don Juan, perdonad,
su luz me lleva tras sí.

Feliciana
Redondilla
Ven y pondraste el vestido
de nácar, que te está bien.

Lucrecia
¿Qué hoy has casado también
880
mi hermana? Gran dicha ha sido.

Feliciana
Redondilla
Rica fuiste de ventura;
el cielo te dio favor,
porque no hay dote mayor
que virtud con hermosura.

Vanse y salen DON JUAN y HERNANDO.

Juan
Romance (tirada)
885
En fin, dice que la vea.

Hernando
Si no me engaño, te aguarda.

Juan
Aquí traigo el memorial
de mi calidad.

Hernando
Repara
en que se ha de probar todo.

Juan
890
De verte necio me cansas.
¿Cuándo has visto casamiento
donde mentiras no haya?
El hombre dice que viene
de los godos de Alemania
895
y que sus parientes son
los Doce Pares de Francia.
Píntase rico, galán,
discreto y lleno de gracias,
encubre vicios y años
900
y aun otras secretas faltas;
la mujer dice que tiene
diez mil ducados por fama
aprécianse ciertas viñas,
unas huertas y dos casas
905
y no llegan a dos mil;
si es baja, la dan tan alta
que apeada del chapín
de giganta se hace enana,
y otras cosas.

Hernando
No prosigas,
910
que oí referir que estaban
para acostarse dos novios
y que él le dijo: “Mi alma,
ya somos uno los dos;
cinco o seis dientes me faltan,
915
postizos son los que veis,
yo me los pondré mañana.”
Y que ella le respondió:
“Mis ojos, no importa nada,
que yo soy calva también.”
920
Y quedando destocada,
se quitó una cabellera
con que le mostró la calva.

Juan
Llama, Hernando.

Hernando
Con buen pie.

Salen LISARDO y MILLÁN.

Isabel
¿Quién llama?

Millán
A la puerta llama
925
el don Juan del otro día.

Lisardo
Pues don Juan llama en su casa,
llama tú presto.

Millán
Ya voy.
¡Ah de casa!

Juan
Cuando llama
un caballero a la puerta,
930
¿en qué ley, señor, se halla
que se llame de esa suerte?

Lisardo
Si soy dueño de esta casa,
¿es mucho que llame ansí?

Juan
¿Dueño?

Lisardo
Sí, pues vengo a honrarla
935
con título de marido.

Juan
Si se casa Feliciana
con vos, dadme, como suegro,
las manos para besarlas,
porque yo vengo a casarme
940
con su hija.

Lisardo
¡Linda gracias!
¿Tan viejo os he parecido?
Pues en verdad que me casa
con Lucrecia.

Juan
¿A vos?

Lisardo
A mí.

Juan
¿Habrá otra Lucrecia?

Hernando
Y tantas,
945
que se precian de ese nombre
cuantas se alaban de castas.

Juan
Vuestra merced esté cierto
de que el deseo le engaña,
porque a mí me manda entrar.

Lisardo
950
A mí lo mismo me manda.

Juan
Dos yernos con una hija
es cosa nueva en España.

Hernando
Como esas cosas se usan.

Lisardo
De día no ciño espada;
955
hacedme una cortesía:
que vuestro criado vaya,
o el mío, a saber adentro
a quién de los dos aguardan.

Juan
Que la trajera ceñida
960
vuestra merced yo me holgara;
mas vaya quien sepa a quién
llama y estima esa dama,
que yo remito a su lengua
lo que no puedo a las armas.

Hernando
965
Isabel sale, señor.

Sale ISABEL.

Isabel
Aquí dos señores pasan
que serán buenos testigos
para tan dichosa causa.
Suplica a vuestras mercedes
970
mi señora Feliciana
entren para ser testigos
que a doña Lucrecia casa
con don Julio, milanés.

Lisardo
¿Que se casa? ¡Cosa extraña!

Juan
975
¿Cómo? ¿Que casa a Lucrecia?

Isabel
Esto que les digo pasa.
Entren si lo quieren ver,
que ya la escritura acaban.

Hernando
¡Buenos están los dos yernos!

Lisardo
980
Yo sin seso.

Juan
Yo sin alma.

Fisgue.

Hernando
“Vuestra merced esté cierto
de que el deseo le engaña,
porque a mí me manda entrar.”

Fisgue a su amo.

Millán
“A mí lo mismo me manda.”

Hernando
985
“Dos yernos con una hija
es cosa nueva en España.”

Lisardo
Nuestros criados nos fisgan.

Millán
“De día no ciño espada;
hacedme una cortesía:
990
que vuestro criado vaya
a saber lo que hay adentro.”

Lisardo
No acierto a decir palabra.

Hernando
“Que la trajera ceñida
vuestra merced yo me holgara;
995
mas vaya quien sepa a quien
llama y estima esta dama,
que yo remito a su lengua
lo que no puedo a las armas.”

Juan
Yo voy a saber lo que es,
1000
que por ventura me engañan.

Lisardo
A lo mismo quiero entrar,
que aún no pierdo la esperanza.

Millán
¿Qué dice vuestra merced?

Hernando
Que les pongan dos albardas,
1005
pues con toda su lindeza,
espada, letras y galas
hoy la cátedra les lleva
un viejo con oro y plata.

Millán
Es más fuerte y sabio el oro
1010
que las letras y las armas,
pero temo que ha de ser
Lucrecia La mal casada.


Acto II

Salen LISARDO, letrado, y MILLÁN.

Millán
Octava real
¡Qué gran contento ha dado tu venida
a toda aquesta casa; mayormente
1015
a tus padres, autores de tu vida!

Lisardo
Millán, no menos gozoso el alma siente.
Tres años hace agora mi partida,
tres años ha que de la corte ausente
estuve en la de Roma, como sabes,
1020
en comisiones de negocios graves.
Octava real
Dios sabe los deseos que he tenido
de volver a la patria y los que tengo
de que me cuentes si Lucrecia ha sido
lo que en su nombre a mi temor prevengo.
1025
Ya me escribiste allá que su marido,
cosa de que en extremo alegre vengo,
la regalaba con notable gusto.

Millán
También, señor, te dije su disgusto.
Octava real
Fueron tales las ansias de sus celos,
1030
viéndola tan gallarda y despejada,
su cuidado en guardalla y sus desvelos,
que la llamó Madrid “la malcasada”,
porque ni el sol, que es lince de los cielos,
de cuya luz la tierra penetrada
1035
no le puede esconder lo más remoto,
por sus rejas no entró sin alboroto.
Octava real
Las ventanas guardaban encerados
y algunas vidrieras cristalinas,
las puertas dos mil llaves y candados,
1040
hasta las más ocultas oficinas;
estaban recogidos los criados
al correr de las noches las cortinas
al claro sol, que aunque después salía
no le dejaba entrar donde dormía.
Octava real
1045
Lucrecia, como cuerda, imaginaba
que aquel tirano de su gran belleza
por puntos a la muerte caminaba,
cual suele proceder naturaleza;
regalaba sus canas y callaba,
1050
esperando que presto la cabeza
de la coyunda fuerte sacaría
del yugo del Argel en que vivía.
Octava real
No se engañó, pues puede haber dos meses
que don Julio murió.

Lisardo
¿Murió el marido?

Millán
1055
¿No lo has sabido?

Lisardo
¿Yo?

Millán
Que no tuvieses
nueva de que murió, milagro ha sido.

Lisardo
¡Qué albricias, oh Millán, no me pidieses…!

Millán
Si fue descuido agora te las pido.

Lisardo
¿Qué don Julio murió?

Millán
¡Qué admiraciones!
1060
¿Qué muera un viejo en contingencia pones?
Octava real
Yo te prometo que después que fuiste
a Italia, han muerto aquí tantos tan mozos,
que si te lo dijese no les viste
vestir el labio los primeros bozos.

Lisardo
1065
No me digas agora cosa triste,
que me matan contentos y alborozos
de ver viuda la sin par Lucrecia.
¿Qué trata? ¿Qué imagina? ¿En qué se precia?

Millán
Octava real
¡Oh, pese a tal! Dejola el viejo rico
1070
hija heredera y treinta mil ducados.

Lisardo
¿Treinta mil?

Millán
Esto pasa.

Lisardo
Yo me aplico
otra vez a decille mis cuidados.
¿Vívese allí?

Millán
Despacio te suplico,
que están ya los negocios muy tocados;
1075
no pienses que es el tiempo que solía
cuando en pobreza, aunque en virtud, vivía.
Octava real
Sale en un coche negro que parece
el túmulo de un rey; la madre al lado,
que como una matrona resplandece
1080
el reverendo bulto amortajado.
La toca en tiernos años reverdece
más la hermosura y da mayor cuidado
para mirarla atentos, porque creo
que se lleva tras sí cualquier deseo.
Octava real
1085
Debajo de un mojil de capichola
al bajar el estribo se descubre
un manteo turquí; mal dije, sola
la guarnición del oro que le cubre;
no con más gallardete y banderola
1090
la galera al salir la jarcia encubre
que el chapín con virillas y lazadas,
unas de plata y otras encarnadas.
Octava real
Si vieses por debajo de la toca
sacar una bien hecha y blanca mano
1095
con una valoncilla que provoca
al más prudente y recatado anciano,
que la blancura de la nieve es poca,
dirías, cuando deja el aire cano
y que el marfil no es tan lustroso y terso.

Lisardo
1100
Parece que la estás pintando en verso.

Millán
Octava real
Allá en su casa está en una tarima
cubierta de bayeta, siempre honrosa,
como juego de trucos por encima,
que parece de noche blanca y rosa.
1105
Como el dinero en esta edad se estima,
dejando aparte el ser, como es, hermosa,
más novios la pretenden que hay poetas,
con ser legiones los de aquestas setas.
Octava real
Entre los cuales el don Juan pasado,
1110
si ya te acuerdas de él, está presente,
no digo de Lucrecia en el cuidado,
mas en la puerta y calle pretendiente,
a la rueda del coche siempre atado;
amor le manda que su triunfo aumente,
1115
porque los treinta mil con su hermosura
no son comparación.

Lisardo
¡Brava ventura!

Millán
Octava real
¿Intentarasla tú?

Lisardo
Cuando Lucrecia
tuviese más gigantes y serpientes
que tiene el libro de Amadís de Grecia.

Millán
1120
Yo te aconsejo que servirla intentes.

Lisardo
Yo sé muy bien lo que las letras precia;
viudas nunca tratan de valientes,
aborrecen plumitas y bigotes
de estos almidonados marquesotes.
Octava real
1125
Lucrecia de esta vez ha de ser mía,
puesto que ha sido de segunda suerte;
mi diligencia el mundo desafía.

Millán
A la ventana tengo por más fuerte.

Lisardo
Ventura tendré yo.

Millán
Ama y confía,
1130
que en esta posesión espero verte.

Lisardo
¡Qué lindos ojos tiene, y qué rasgados!

Millán
Más lindos son los treinta mil ducados.

Vanse y salen FELICIANA y LUCRECIA, de viuda gallarda, e ISABEL.

Feliciana
Quintilla
Si te quieres desnudar,
dejaremos las visitas;
1135
mas si las tocas te quitas
podrasme después culpar
que te podría causar
Quintilla
algún extraño accidente,
y es menos inconveniente
1140
que así con ellas estés
que no que tengas después
lo que después te atormente.
Quintilla
Siéntate un poco, si quieres,
bebe con alguna caja.
1145
¡Hola!, aquel almíbar baja,
de que tan amiga eres,
o, como un momento esperes,
Quintilla
una perdiz te asarán.

Lucrecia
No, madre, que no me dan
1150
pena aquestas niñerías.

Feliciana
Hago el oficio estos días
de tu marido y galán.
Quintilla
Calor traes; muestra a ver;
creo que te han aojado.

Lucrecia
1155
Tantos ojos me han mirado,
madre, que pudiera ser.

Feliciana
Perfumarte es menester.
Quintilla
¿Llevaste reliquias?

Lucrecia
Sí,
y un poco de pan aquí.
1160
¿Pero cómo el pan podrá
guardarme de los que ya
ponen los ojos en mí?

Feliciana
Quintilla
Bien dices, de carne son
todos los que te pretenden,
1165
que de esta hacienda no entienden
la precisa condición;
dales el oro ocasión,
Quintilla
porque la tienes secreta.

Lucrecia
Dejome Julio sujeta,
1170
aunque hacienda me dejó.

Feliciana
Yo se lo estimo.

Lucrecia
Yo, no,
por más bien que me prometa.
Quintilla
Esos treinta mil ducados
eran buenos sin pensión,
1175
que es terrible condición
gozarlos tan mal gozados.

Feliciana
¿Esto te causa cuidados?

Lucrecia
Casarme con su sobrino
siento mucho.

Feliciana
Es desatino,
1180
pues dicen que es tan galán
los que le han visto en Millán,
y él viene ya de camino.

Lucrecia
Quintilla
¡Ay, madre, si me dejara
sin condición esta hacienda
1185
para que yo fuera prenda
de un hombre que me agradara!

Feliciana
Hombre es Fabricio; repara
Quintilla
en qué te pueda agradar.

Lucrecia
Madre, en esto del casar
1190
es linda cosa escoger.

Feliciana
También se suele perder
donde se piensa ganar.

Lucrecia
Quintilla
Perdiérame por mi gusto,
que temo que este sobrino
1195
que viene ya de camino
ha de ser a mi disgusto.

Feliciana
Cuando no venga tan justo,
Quintilla
Lucrecia, a tu pensamiento,
la gracia del casamiento
1200
te hará amarle en cuatro días.

Lucrecia
Dios lo quiera.

Feliciana
Bien confías;
voyme un poco a mi aposento.

Vase.

Lucrecia
Redondilla
No te vayas, Isabel;
quédate conmigo un poco.

Isabel
1205
Anda en la calle aquel loco
y su escudero con él.

Lucrecia
Redondilla
Confieso que le agradezco
años tan bien porfiados
y que treinta mil ducados
1210
con la voluntad le ofrezco;
Redondilla
pero no puedo ser suya.

Isabel
¿Por qué no le desengañas?

Lucrecia
No digas cosas extrañas
de mi condición y tuya.
Redondilla
1215
Todas pretendemos ser
donde queremos queridas;
no sé yo cómo te olvidas,
Isabel, que eres mujer.
Redondilla
Si a don Juan desengañara,
1220
despechado por ventura
amara prenda segura
y con otra se casara.

Isabel
Redondilla
No hará lo mismo en viniendo
este que ha de ser tu esposo.

Lucrecia
1225
En siendo el daño forzoso,
decir la verdad entiendo.

Isabel
Redondilla
¿Luego piénsaste rendir
a los deseos de un hombre?

Lucrecia
No, porque mi honrado nombre
1230
no lo querrá consentir.
Redondilla
Pero escucharle y tener
lástima a su mucho amor,
¿qué puede ofender mi honor?

Isabel
Mucho le puede ofender,
Redondilla
1235
que si escuchas y respondes,
poco a poco rendirás
lo que defender podrás
si te esquivas y te escondes.

Lucrecia
Redondilla
Altamente ha porfiado.

Isabel
1240
Mucho vence la porfía.

Sale ORDÓÑEZ, escudero.

Ordóñez
Albricias, señora mía.

Lucrecia
Seáis, Ordóñez, bien llegado.
Redondilla
¿Hay cartas en el correo?

Ordóñez
Este pliego.

Lucrecia
Dios os guarde.

Ordóñez
1245
Si acudo un poco más tarde,
ni cartas ni lista veo,
Redondilla
que las hubiera llevado
quien las suele repartir.

Isabel
¿Qué estás dudando de abrir?

Lucrecia
1250
Dame mi madre cuidado.

Isabel
Redondilla
¿Por eso se ha de enojar?
Abre y sabremos si viene.

Lucrecia
Quien otros cuidados tiene,
¿qué albricias os puede dar?
Redondilla
1255
¡Ay, Isabel, qué hay aquí?

Abra las cartas.

Isabel
¿No lo ves? Retrato es.

Ordóñez
Para que mejor me des
las albricias que pedí.

Isabel
Redondilla
Por mi vida que es hermoso.

Lucrecia
1260
Si él es como aquí se pinta.

Ordóñez
¿Había de ser distinta,
siendo su talle famoso,
Redondilla
de la verdad la pintura?

Lucrecia
Lindo rostro.

Isabel
Por extremo.

Lucrecia
1265
Que ha sido artificio temo
con que agradarme procura
Redondilla
y tenerme enamorada
mientras viene.

Isabel
Y no es razón;
cierto que es gran perfección
1270
si como pintado agrada.
Redondilla
Correspondencia merece,
mas siempre son los pintores
lisonjeros, y en amores
por momentos acontece.

Ordóñez
Redondilla
1275
Muy necio fuera el pintor
si procurara pintar
feo a quien le ha de pagar,
pues el ejemplo mayor
Redondilla
puedes tomar del barbero,
1280
que con ser precio tasado,
deja un hombre remozado,
tan falso y tan lisonjero,
Redondilla
que le entresaca las canas;
y de aquí vino a llamar
1285
hacer la barba afeitar,
y siempre por las mañanas.

Isabel
Redondilla
Callad, que quiere leer.

Lucrecia
Buenos ojos, barba y boca;
veámosle hablar si toca
1290
en esto de bachiller.
Lea.
“Al punto que ho richebuto la letera de voseñoría, mia cara señora e consorte…”
Redondilla
¡Ay, Isabel, ¿qué es aquesto?

Isabel
Que escribe en su lengua.

Lucrecia
¿Y yo
lo he de entender?

Isabel
¿Por qué no?

Ordóñez
¿Agora te afliges de esto?
Redondilla
1295
Muestra, que en mi mocedad
por las Italias anduve.

Lucrecia
¿Allá estuviste?

Ordóñez
Estuve
allá la flor de mi edad.

Lucrecia
Redondilla
Leed lo que dice aquí.

Lea.

Ordóñez
1300
“Al punto que ho richebuto…”
La historia de Porcia y bruto
dice aquí.

Lucrecia
¿La historia?

Ordóñez
Sí.
Redondilla
“La letera de vusía…”
Dice que viene en litera.

Lucrecia
1305
Para quien ama y espera
buena gala y bizarría.
Redondilla
¿Esas postas ha tomado?
Leed.

Lea.

Ordóñez
“Mía cara consorte…”
Que su cara envía con porte
1310
que dos reales me ha costado.

Lucrecia
Redondilla
Callad, que sois ignorante,
no leáis más; id a mi primo
que la traduzca.

Ordóñez
El más primo,
en lenguaje semejante,
Redondilla
1315
dirá lo mismo que yo;
cuando vuelva lo verás.
¿Y el retrato no me das?

Lucrecia
¿Para qué? El retrato, no.

Ordóñez
Redondilla
Pensé que también querías
1320
traducirle en castellano.

Vanse.

Lucrecia
Lindo rostro.

Isabel
Ángel humano.
Espero que en breves días
Redondilla
no hay memoria de don Juan.

Lucrecia
¡Ay, Isabel!, no lo creas
1325
ni que contenta me veas
si todo el mundo me dan.
Redondilla
El gallardo milanés
me agrada, y es buen agüero
ver que ha llegado primero
1330
la dispensación un mes.
Redondilla
Pero esto ha de ser querido
a don Juan más de tres años
pasando con sus engaños
la fealdad de mi marido,
Redondilla
1335
¿cómo lo puedo olvidar?

Isabel
Con la hermosura que tiene
este gallardo, que viene
a merecer su lugar
Redondilla
y a deshacer el agravio.

Lucrecia
1340
Esta noche a este jardín
vendrá don Juan.

Isabel
¿A qué fin?
Mal acuerdo y poco sabio.

Lucrecia
Redondilla
De hablarme, Isabel, no más,
y eso muy honestamente.

Isabel
1345
¡Ay, si tu madre lo siente!

Lucrecia
Tú la centinela harás,
Redondilla
que ella se acuesta temprano.

Isabel
A peligro está tu honor.

Lucrecia
Si la razón al amor
1350
lleva la rienda en la mano,
Redondilla
no hayas miedo de caer.

Isabel
Si es el amor desbocado,
¿qué freno, rienda o cuidado
sabrá la razón poner?
Redondilla
1355
Mira esta rara hermosura
que a gusto y amor provoca.

Lucrecia
Contra verdad que se toca
¿qué ha de poner la pintura?

Vanse y salen DON JUAN y HERNANDO.

Juan
Endecasílabos sueltos (tirada)
Por el jardín me dijo que la viese.

Hernando
1360
Hay puerta falsa allí, pero mal dije,
porque no hay cosa allí que no sea falsa.
Falsa es la madre, vieja Berecinta;
falsa la hija y falsa las criadas;
el escudero falso y el cochero,
1365
que los cocheros nunca son muy finos,
y así serán las rejas y las puertas.

Juan
¿Falsa es Lucrecia, bestia, si Lucrecia,
más casta para mí que la de Roma,
tres años, como ves, se ha resistido
1370
sufriendo la fealdad de su marido?
Si yo con un mancebo compitiera
galán, proporcionado, limpio, suelto,
de claro entendimiento y lindo gusto,
¿qué mucho que Lucrecia fuera casta?
1375
Pero que siendo aquí tan desdichada
que la llamó Madrid “la malcasada”,
tres años haya hecho resistencia,
¿no es llamarla falsa impertinencia?

Hernando
Confieso mi ignorancia, pero dime
1380
por dónde hemos de entrar sin falsa puerta.

Juan
Hernando, por encima de las tapias,
con escala de cuerda o de madera.

Hernando
Cosa, señor, que ruedes del andamio;
pero maestro eres, tú te entiendes,
1385
como al otro dijeron los peones
cuando cayó desde el tejado al suelo.

Juan
¿No me dijiste que a Isabel tenías
amor notable puede haber seis días?

Hernando
Y lo vuelvo a decir, mas no tan grande
1390
que no me quiera más cuarenta veces.
¿Piensas tú que es alguna niñería
caer de cinco tapias a la tierra?
Pues es verdad que abajo hay diez colchones,
sino piedras, cascotes y terrones.

Juan
1395
Por partes no son tres; y fuera de eso,
no subiremos con peligro, o puedes
quedarte tú, pues que tan poco fías
de tu cabeza.

Hernando
Si esto fuera al alba
pudiera yo fiar de mi cabeza
1400
un soneto, unas décimas o esdrújulos,
que los poetas dicen que el aurora
es agradable a las señoras musas;
pero negocio de a las once o doce,
cuando cantan las zorras y los micos
1405
y están adormecidas las cabeza,
¿qué cristiano podrá subir seis tapias?
Maldiga Dios quien inventó escaleras,
pues han muerto más hombres y más hembras
que todas juntas las enfermedades.

Juan
1410
¿Las escaleras, necio?

Hernando
¡Cuántos hombres
cayeron resbalando y en la guerra,
cuántos subiendo un muro o una torre
bajaron de una piedra o mosquetazo!
¿Y es barro la escalera de la horca?

Juan
1415
Muy trágico sospecho que era el vino
a que hoy te han convidado.

Hernando
No lo niego,
que ha habido ciertos fines de pendencia.

Juan
¿Qué llamas fines de pendencia?

Hernando
Llamo
fines lo que se bebe, que está en plática
1420
que sea vino lo que sangre pudo
y se saque del cuero y no del pecho,
porque es de menos costa y más provecho.

Juan
De armarme es hora; dame una rodela
mientras me visto un jaco.

Hernando
¿En una casa
1425
viuda de hombres tantas armas quieres?
Lleva un broquel, que basta.

Juan
Venga capa
de color y sombrero.

Hernando
Entra a mudarte.

Juan
¡Pluguiera a Dios!

Hernando
¡Oh, qué respuesta equívoca!
Muy lírico es el vino que has bebido,
1430
aunque bien pudo ser que fuese aloja.

Juan
¡Ay, Lucrecia cruel, si te movieses
a mi dolor!

Hernando
Si escapa de esta noche
la rica posesión de esta viuda,
como curial de Roma a nuestra puerta
1435
pienso poner un rótulo que diga:
“Señores, aquí vive un mentecato;
despacha necedad y hace barato.”

Vanse y salen LUCRECIA e ISABEL.

Lucrecia
Redondilla
¡Qué pesadamente pasan
las horas cuando se espera!

Isabel
1440
Por puntos se desespera
amor, puntas le traspasan.

Lucrecia
Redondilla
¿Luego los puntos son puntas?

Isabel
¿No lo ves por tu pesar?

Lucrecia
Nunca más que en esperar
1445
vienen las congojas juntas.

Isabel
Redondilla
No me puedo persuadir
a que resuelta no vengas.

Lucrecia
Quiero que por cierto tengas
que antes me deje morir.

Isabel
Redondilla
1450
¡Cuántas habrán blasonado,
que puestas en la ocasión
han rendido la razón
al apetito engañado!
Redondilla
Tú, como viuda al fin,
1455
y de casar concertada,
piensas que no pierdes nada
en que lo sepa un jardín.

Lucrecia
Redondilla
Por eso me desnudé
de las tocas y el monjil,
1460
que ese pensamiento es vil
y luego le descarté.
Redondilla
En hábito de doncella
me he vestido ropa y saya.

Isabel
Quien tanto amor tiene a raya
1465
su carne y sangre atropella.
Redondilla
Pero el traje de viuda
¿no era más honestidad?

Lucrecia
No, porque la voluntad
sin él más se pone en duda.

Isabel
Redondilla
1470
Que duda si ese manteo
y ese olor…

Lucrecia
No digas más,
que a don Juan despertarás
si duerme con su deseo.
Redondilla
¡Ay de quien tan presto espera
1475
tener un dueño tirano
y dar a un hombre la mano
que no le vio ni quisiera!
Redondilla
¡Oh, Julio, que aun muerto aquí
dejas sangre en tu sobrino
1480
para que acabe el camino
que empezó mi vida en ti!
Redondilla
Vives, no es posible menos;
no eres muerto de esa suerte,
pues que dejaste en tu muerte
1485
los mismos vacíos llenos.
Redondilla
Presto ocupará mi cama
otro tú.

Isabel
¿Lloras?

Lucrecia
Lloro,
que compré un hombre con oro
lo que libertad se llama.
Redondilla
1490
¿Para qué quiero el dinero
y el uno y otro vestido
si he de tener un marido
hasta del alma extranjero?
Redondilla
Pobre nací, pobre fuera;
1495
dejárame la fortuna,
pues no pienso que hay ninguna
próspera del gusto afuera.

Isabel
Redondilla
Ruido siento.

Lucrecia
Isabel,
mira si es el ángel mío.

Isabel
1500
Que te enjugarás confío
esas lágrimas con él.

Vase.

Lucrecia
Soneto
Flores de este jardín, dadme blandura,
pues no hay cosa más blanda que las flores,
y pues que tengo amor direle amores
1505
a quien vencer mi condición procura.
Aguas que mansas vais por su frescura,
amansad en mi pecho los rigores;
aquí hacéis nido, dulces ruiseñores,
que nido hará sin gusto la hermosura.
1510
Determinarme a casos tan extraños
por fuerza habrá de ser, pues no hay un medio
que divida dos juntas voluntades.
Mas no querrá el honor, que ha seis mil años
que riño con amor y no hay remedio
1515
que se puedan hacer las amistades.

Salen ISABEL, DON JUAN y HERNANDO con broqueles y hábito, de noche.

Juan
Romance (tirada)
¿Dónde está la luz por quien
la tienen mis ojos?

Lucrecia
Quedo,
que está durmiendo mi madre
y no está mi amor durmiendo.

Juan
1520
¿Pueden, por dicha, en tus brazos
de este mar de mis deseos
tomar puerto mis suspiros?

Lucrecia
Está defendido el puerto
de los tiros del honor,
1525
fuerte, mi don Juan, que han hecho
leyes del mundo; mal dije,
que también lo son del cielo.

Juan
¿No soy tu marido yo?
A lo menos vengo a serlo,
1530
pues pobre, amores, te quise
cuando rica te merezco.
Si te hubiera despreciado,
vida mía, en aquel tiempo
agora bien mereciera
1535
que no advirtieras mis ruegos
porque se echara de ver
que era mi amor el dinero
y no tu rara hermosura
y no tus merecimientos.

Lucrecia
1540
Siéntate al pie de esta fuente,
que vienes muy lisonjero
y te templarán sus aguas.

Juan
No hay agua para mi fuego,
porque de los ojos míos
1545
muchas veces se la ofrezco,
y con ser quintas esencias
no tienen fuerza ni afecto.
Siéntome porque lo mandas,
siéntome porque deseo
1550
estar de asiento contigo
y decirte lo que siento.

Lucrecia
Lágrimas dices. ¿Tú lloras?
Saber, mis ojos, deseo
si es verdad que lloran hombres.

Juan
1555
Bien puedes, mi bien, creerlo.
La razón es que el amor
es niño y como asintiendo
está en sus ojos, si él llora
es fuerza que lloren ellos.

Lucrecia
1560
¿Tú has llorado?

Juan
Muchas veces.

Lucrecia
¿Y confiésaslo?

Juan
Confiésolo,
que es honra.

Lucrecia
¿Por quién?

Juan
Por ti.

Lucrecia
¿Por mí? ¿Pues por qué?

Juan
Por celos.
Bien pudiera en alta mar
1565
dar con mis naves el viento
en un escollo y cubrillas,
si las tuviera en su centro;
bien pudiera la fortuna,
siendo rey, quitarme el cetro
1570
y bajar a un azadón
desde el laurel de un imperio;
bien pudiera haber perdido
padre, hermanos y deudos;
no digo amigos, que amigos
1575
más son que el oro y los reinos,
que de ellos abajo digo,
que no llorara, ni aun tiernos
mostrara al mundo los ojos,
y he llorado por tus celos,
1580
por tus celos he llorado.

Lucrecia
¿Tanto, mi vida, te debo?

Juan
Tanto, que si aqueste amor
fuera, mis ojos, en tiempo
de aquellos Dioses de Ovidio,
1585
fueras piedra en el infierno
y a mí, en tus rejas colgado
me llamaran Ifis nuevo.

Hernando
Vuesa merced es monita
de su señora, que pienso
1590
que por imitarla en todo
hace cocos a mis miedos.
Pues humane, si es posible,
ese desdén zahareño,
que un órgano, aunque es más alto,
1595
se deja poner los dedos.

Isabel
Hernando, quiérole bien;
pero sepa que me temo
de ser órgano en sus manos.

Hernando
Pues que temes sonar recio,
1600
bajarete yo de punto,
y cierto que me agradezco
haberte órgano llamado,
que todas sonáis por viento.

Isabel
Pues para que no lo sean
1605
tus palabras y embelecos,
no me toques.

Hernando
Blandamente
bien puedo, que soy maestro;
no te esquives a lo bobo,
que soy galán como honesto;
1610
ande a lo sordo la tecla
y estense los fuelles quedos;
ya tu ama está viuda,
cierto será el casamiento
con don Juan, pues yo contigo
1615
¿quién lo impide, ojos morenos,
que le sacaré mil almas
en calándome el sombrero?

Isabel
No derrames valentía
ni des bigotes al cierzo,
1620
que soy amiga de humildes.

Hernando
Pues yo solo soy soberbio
con bravos, porque contigo
seré como un queso fresco.
Cuando mucho, cuatro coces,
1625
dos bofetones de celos,
que llegan a cardenales
sin boticas ni barberos,
que las hembras que he tenido
no han gastado más dinero
1630
que en rábanos y albayalde.

Isabel
Con tachas se vende el necio.

Lucrecia
Mucho me aprietas, don Juan.

Juan
¡Ay, mi bien! Piedad, que tengo
abrasada toda el alma;
1635
tres años ha que me muero.
¿Qué ciudad, qué fuerte muro
sufre tres años de cerco?
Dame esas manos.

Lucrecia
Detente.

Juan
¿Pues ves esta daga?

Lucrecia
Veo.

Juan
1640
Acabar quiero la vida
para ver si puedo, muerto,
ablandarte, piedra dura.

Lucrecia
Detente, loco; está quedo.

Juan
¿Qué me detenga?

Lucrecia
No más,
1645
que me falta sufrimiento.
Armada de honor entré
en la estacada con peto
a prueba de tus regalos
y a tiro de tus requiebros;
1650
celada de presunción
me defendió los cabellos,
guardabrazos de temor
y espaldar de sufrimiento;
gola de opinión llevaba,
1655
mas derribome en el suelo
la espada de tus engaños,
tu llama me dio veneno.
Tuya soy, mas no mujer,
que mujer, don Juan, no puedo;
1660
mi honra es tuya, aquí estoy,
guárdame solo el secreto.

Juan
¿De qué lloras, vida mía?
Alma hermosa de este pecho,
no quiero forzar tu gusto,
1665
que solo tu gusto quiero.
Déjame matar.

Lucrecia
¡Ay, Dios!
Ruido en la puerta siento,
un hombre viene a nosotros.
Sale ORDÓÑEZ.
¿Quién va?

Ordóñez
Ordóñez, tu escudero.
1670
Señora, ¿qué haces aquí,
que llama un hombre diciendo
que ya llega tu marido?

Juan
Marido, amores, ¿qué es esto?

Lucrecia
Marido tengo, don Juan.

Juan
1675
¿Pues cómo, mi bien? ¿No es muerto?

Lucrecia
Ya no es tiempo de encubrirte
tu desdicha y mi tormento:
Julio me dejó esta hacienda
con condición…

Juan
¡Santos cielos!

Lucrecia
1680
Que con un sobrino suyo
me casase, y está hecho
todo lo que es necesario,
que el codicioso mancebo
llega a Madrid de Milán
1685
en este punto.

Juan
¡A buen tiempo!
¿Hay mayor desdicha mía?
Mi bien, llorando te ruego
pierdas la hacienda y no a mí.
Sola te estimo y te quiero,
1690
yo tengo para los dos.
En un monte, en un desierto
viviré rico si a ti,
si a ti, mi bien, te poseo.
Vente conmigo, no aguardes
1695
a que llegue.

Lucrecia
¿Cómo puedo?
Que tengo madre, don Juan,
que como a madre respeto,
y le quitaré la vida
si de sus ojos me ausento,
1700
y le han de quitar la hacienda
a bien librar en el pleito.

Juan
¡Ay, señora! Yo por ti
dejara padres y deudos,
vida, hacienda, honor y amigos.

Lucrecia
1705
Salte, don Juan; vete presto.
Vete, que crece el ruido,
y que aquí te hallen temo
los criados de mi casa.

Sale FELICIANA, su madre.

Feliciana
¿Contigo un hombre? ¿Qué es esto?

Juan
Octava real
1710
¿Qué ha de ser, Feliciana? Yo bien puedo
estar con mi mujer.

Feliciana
¡Ah, hija ingrata
al mundo sin honor y a Dios sin miedo!
¿De esta manera mi opinión se trata?

Juan
Mu mujer es Lucrecia.

Feliciana
Quedo, quedo,
1715
don Juan, que si te trajo el oro y plata,
todo se pierde si a Fabricio deja,
que ya llama a esas puertas y a esa reja.

Juan
Octava real
Que no quiero yo plata ni oro infame,
hermosura y virtud es lo que pido;
1720
con mi mujer estoy, nadie se llame
de la que yo lo soy dueño y marido.
¡Viven los altos cielos!, que derrame
la sangre de Fabricio, mal venido.
Aquí me entré a casar, yo soy su esposo.

Lucrecia
1725
Ten la espada, mi bien, que estás furioso.

Feliciana
Octava real
¡Ah, perra, que tú has hecho aqueste engaño!

Lucrecia
¿Yo, mi señora?

Feliciana
Tú, que por tu gusto
me has quitado la vida.

Hernando
¡Caso extraño!

Lucrecia
Madre, ¿cuándo jamás te di disgusto?
1730
Amor fue causa de este grave daño,
pero no para caso tan injusto;
yo no he dicho a don Juan que seré suya.

Juan
¿Pues qué me importa a mí la hacienda tuya?

Lucrecia
Octava real
¿No dices que me quieres?

Juan
Que te adoro.

Lucrecia
1735
¿Harás cualquier cosa que te pida?

Juan
Tu sola voluntad es mi tesoro.

Lucrecia
Haz una cosa por mi honra y vida.

Juan
Di presto.

Lucrecia
Aquí al oído.

Feliciana
¡Oh plata y oro,
codiciada estimada y preferida!
1740
Por ti conquista España al indio, al moro,
de vida de sus hijos homicida.
Temblando estoy, ya llaman más apriesa;
de treinta mil ducados es la empresa.
Octava real
Aquel, como soldado, sube al muro,
1745
y este como cercado le defiende.

Juan
De hacer tu gusto, ¡oh, bárbara!, te juro,
que un hombre noble y con amor no ofende.

Lucrecia
Detrás de esta pared estás seguro.

Juan
Ven, Hernando, conmigo.

Hernando
¿Qué pretende
1750
esta mujer?

Juan
Matarme, pues le agrada
no cansarse de ser la malcasada.

Vanse los dos.

Feliciana
Redondilla
¿Irán a abrir?

Lucrecia
Vayan luego,
porque en entrando se irán.

Feliciana
¿Qué le dijiste a don Juan?

Lucrecia
1755
Templé, señora, su fuego
Redondilla
con promesas temerarias,
y todas contra mi honor,
que para tanto furor
todas fueron necesarias.

Feliciana
Redondilla
1760
No importa; salga de aquí,
que nunca te ha de ver más,
y tú me la pagarás.

Sale FABRICIO, italiano, con una muleta y un parche en un ojo, un sombrero grande y cuello; dos criados, TERENCIO y VIRGILIO, y venga ORDÓÑEZ.

Fabricio
¿Dormida ya?

Ordóñez
Señor, sí;
Redondilla
mas luego se levantó.

Lucrecia
1765
¿Quién es este?

Ordóñez
El desposado.

Lucrecia
¿Este?

Ordóñez
El mismo que ha llegado;
de lo demás, ¿qué sé yo?

Fabricio
Redondilla
Sia molto ben trobata
vosoñoría.

Lucrecia
(¡Ay de mí!)

Fabricio
1770
¿Siete vos la esposa?

Feliciana
Sí.

Lucrecia
(Maldiga Dios quien retrata!)

Fabricio
Redondilla
¡Donátemi, mía señora,
un abrazo molto estreto,
que vi juro e vi prometo
1775
que piu di voi mi inamora
Redondilla
la fama e la legiadría
que el tesoro e tuto el oro.

Feliciana
Yo tengo en vos mi tesoro.

Fabricio
Voi sete la dona mía
Redondilla
1780
e la mía cara consorte.

Feliciana
Cansado vendréis, señor.

Fabricio
Non si lasa mai amor.

Feliciana
Y porque toda la corte
Redondilla
os querrá mañana ver,
1785
descansad, que viene el día.

Fabricio
¿Sete voi socera mía?

Feliciana
Yo soy de vuestra mujer
Redondilla
madre.

Fabricio
¡Oh la mía señora,
la mía socera!

Feliciana
Venid
1790
y en este cuarto dormid,
que ya madruga el aurora.

Fabricio
Redondilla
Andiamo dove volite;
adio, siñora bela.

Vanse.

Lucrecia
Id con Dios. ¿Con qué cautela
1795
no querré tan mal envite?
Redondilla
¡Ah, caballeros! ¿Quién son?

Virgilio
Criados de vuestro esposo.

Lucrecia
Yo le he visto más hermoso
y de mayor perfección.

Terencio
Redondilla
1800
¿Vos? ¿Dónde?

Lucrecia
En cierto retrato.

Terencio
Antes que enfermó sería.

Lucrecia
(¡Qué linda desdicha mía!
¡Oh tiempo, a ti mismo ingrato!
Redondilla
Das gusto, quitas hacienda;
1805
das hacienda, quitas gusto;
hacer un retrato al justo,
era más justo a su prenda,
Redondilla
porque en el que me envió
ni vi parche ni muleta.)

Virgilio
1810
No está la pierna perfecta
y ha un mes que el ojo perdió.

Lucrecia
Redondilla
Id en buena hora, señores,
porque descanséis con él.
Váyanse.
¿Qué te parece, Isabel?

Isabel
1815
Que eres dichosa en amores.

Lucrecia
Redondilla
En casamientos dirás.

Isabel
Peor es este que el muerto.

Lucrecia
Pues eso tenlo por cierto,
que no puede serlo más.
Redondilla
1820
¿Salió don Juan?

Isabel
Ya salió.

Lucrecia
Linda venganza le he dado.
¿Si habrá visto al desposado?

Isabel
Al tiempo de entrar le vio.

Lucrecia
Redondilla
Matareme, no lo dudes,
1825
que no he de ser su mujer.

Isabel
¿Ya cómo puedes hacer
que su propósito mudes
Redondilla
o quedar desheredada?

Lucrecia
Sin duda que yo nací
1830
para que digan de mí
dos veces la malcasada.

Va[n]se y salen LISARDO, letrado, y MILLÁN y FULGENCIO, tío de LISARDO, viejo.

Lisardo
Octava real
Viendo a mi padre estar tan impedido
de su gota, Fulgencio, os he rogado
me hagáis merced en lo que agora os pido.

Fulgencio
1835
Sobrino, de ella estoy bien informado;
su padre conocí, muy bien nacido,
hidalgo vizcaíno y muy honrado;
pero esto de tener tan grande hacienda
no sé cómo os lo crea ni lo entienda.
Octava real
1840
Orive, que Dios haya, no tenía
dos mil ducados, sin aquella casa
que con lo más en censos la vivía.

Lisardo
Pues ya, señor, de otra manera pasa.
Lucrecia se casó, por su hidalguía
1845
y su belleza, que otras muchas casa,
con Julio, un milanés; murió y dejola
de lo que veis por heredera sola.
Octava real
Yo sé que soy acepto a Feliciana
y que me mira bien Lucrecia, y creo
1850
que no os dirán de no.

Fulgencio
Tan de mañana,
hijo, me ha despertado tu deseo
que pienso que lo oirán de mala gana;
mas oye aquí, que abrir la puerta veo;
entra, Millán, y mira lo que pasa.

Millán
1855
Alborotada está toda la casa.

Lisardo
Octava real
Mal te persuadirás que amor ha sido
mirando bien los treinta mil ducados;
antes la amé de haberlos adquirido.

Fulgencio
Sobredorados llevas tus cuidados.

Vuelve MILLÁN.

Millán
1860
¿Qué pensaréis que es todo este ruido
y trápala de pajes y criados?

Lisardo
¿Está mala Lucrecia?

Millán
Antes muy buena,
pues desposarse aquesta noche ordena.

Lisardo
Octava real
¿Qué dices, bestia?

Millán
Así lo dicen ellos.

Fulgencio
1865
Hijo, de qué te espantas, que es hermosa,
con treinta mil ducados?

Lisardo
¡Oh, cabellos,
de esta ocasión, tarde; qué triste cosa!

Fulgencio
Si los pudiste asir, no ha estado en ellos
la culpa sino, en ti.

Lisardo
Lucrecia hermosa
1870
habrá escogido aquel don Juan, que ha sido,
quiero callar, viviendo, su marido.

Sale DON JUAN medio desnudo y HERNANDO teniéndole.

Hernando
Romance (tirada)
¿Esto hace un caballero?

Juan
Hombre, no me digas nada,
que en ocasiones como esta
1875
perder el seso es ganancia.
¿Qué ha de hacer con seso un hombre
teniendo, por no guardarlas,
en un incendio de fuego
las tres potencias del alma?

Lisardo
1880
¿No es este don Juan?

Millán
El mismo.

Lisardo
Darle quiero, pues se casa,
el parabién. Guárdeos Dios.

Juan
Así es verdad, Dios me guarda.

Lisardo
Gocéis mil años, señor,
1885
vuestra Lucrecia gallarda,
pues ganasteis este pleito
contra un letrado de fama.

Juan
¿De mí se burlan? ¿Qué es esto?
¿No soy don Juan? ¿No es mi espada
1890
esta que traigo ceñida?
Pues yo tomaré venganza.

Hernando
¡Huid, huid, que está loco!

Fulgencio
¡Hijo, hijo!

Lisardo
Furia extraña.

Hernando
¡Tente, señor!

Juan
Están muertos.

Hernando
1895
Todos los hicisteis rajas.

Juan
¿Maté al letrado?

Hernando
El primero.

Juan
¿Y al viejo?

Hernando
Una cuchillada
le diste, que la cabeza
así de los hombres falta,
1900
que dando con ella al mozo,
como si fuera una bala,
le llevó toda la suya.

Juan
¡Victoria toquen las cajas!
¿Podré envainar?

Hernando
Es sin duda.

Juan
1905
Pero espera.

Hernando
¿Qué te falta?

Juan
Quiero darte un golpe a ti
porque tu cabeza vaya
adonde está el desposado,
que si le encuentra en la sala
1910
quizá le dará en la suya,
y quedando, si le mata,
viuda doña Lucrecia
me la dará Feliciana.

Hernando
Sí, pero advierte que allí
1915
viene volando la dama.

Juan
¿Adónde?

Hernando
¡Valedme, pies!

Juan
Burlome. ¡Oh, villano, aguarda!
Aguarda y prueba la furia
de un hombre que anoche estaba
1920
en un jardín con Lucrecia
al pie de una fuente clara
y habiéndose ya rendido
a la fuerza de mis ansias,
a mis suspiros y quejas
1925
y a mis lágrimas amargas
llamó un hombre de improviso,
y diciendo que se llama
su esposo y que por la posta
viene de Milán a España,
1930
me notifican la muerte
y me quitan la esperanza,
dándome, por más deshonra,
por sepultura una gavia.
¿Quién hay, paredes, que tenga
1935
en mujeres confianza?
Casada estaba en secreto
y nunca me dijo nada.
¡Ay mis cobardes deseos,
que por andaros en galas
1940
perdisteis la posesión
del bien que Lucrecia os daba!
Gente me mira. No es justo
dar más lugar a mis ansias.
Si tu esposo es el que vi,
1945
no quiero mayor venganza,
pues sacándote dos veces
y haciéndome burla entrambas
te llamarán en Madrid
dos veces la malcasada.


Acto III

LUCRECIA, FELICIANA e ISABEL.

Lucrecia
Redondilla
1950
¿Por qué me riñes a mí,
pues tú me lo aconsejaste?

Feliciana
Porque llorando causaste
este mal consejo en mí.
Redondilla
Otros defectos hubiera
1955
para el divorcio que tratas.

Lucrecia
¡A buen tiempo te retratas!
¿Era mejor que dijera
Redondilla
que era cojo, tuerto o manco?
¿Dirímese el matrimonio
1960
con eso?

Feliciana
¿Y si es testimonio
esotro y te sale en blanco?

Lucrecia
Redondilla
Yo sé que digo verdad
y que descansarme puedo.

Feliciana
Presumí que fuese enredo
1965
de tu loca voluntad.
Redondilla
Mas ya que el pleito se ha puesto
y en el tribunal se sigue,
razón será que se obligue,
hija, a Lisardo, con esto.
Redondilla
1970
Él es famoso letrado
y te sabrá defender.

Lucrecia
¿Tú no ves que ha de volver
al pensamiento pasado?

Feliciana
Redondilla
¿Qué importa si por codicia
1975
de casarse el pleito vence?

Lucrecia
Otro harás que se comience;
yo tengo en este justicia.

Feliciana
Redondilla
Voy a escribirle un papel;
yo sé que importa a tu honor.

Vase.

Lucrecia
1980
¡Ay de mi pasado amor!
¿Qué hay de don Juan, Isabel?

Isabel
Redondilla
Desde aquella noche triste
que de aquí se despidió
y en esas rejas me habló
1985
no le vi más.

Lucrecia
Necia fuiste
Redondilla
en no me llamar.

Isabel
¿No ves
que estaba loco e hiciera
alguna cosa que fuera
para tu daño después?
Redondilla
1990
Mas mira cuán grande amor
te tiene, pues ha dejado
en la corte a su criado,
que sirve de embajador.
Redondilla
Este pasa cada día
1995
por tu calle.

Lucrecia
¿Y a qué pasa?

Isabel
A saber lo que hay en casa
hecho cuidadoso espía.

Lucrecia
Redondilla
Luego habrá escrito a don Juan
el divorcio y los defetos
2000
de Fabricio.

Isabel
Y los secretos
que más, señora, lo están.
Redondilla
Porque con lindo artificio
de Ordóñez, el escudero,
se ha hecho pariente.

Lucrecia
Hoy quiero
2005
desengañar a Fabricio.

Isabel
Redondilla
¿Qué más desengaño quieres
que el defecto que le pones?
Mas ¿es cierto, o lo compones?
Porque suelen las mujeres
Redondilla
2010
con grande aborrecimiento
intentar extrañas cosas.

Lucrecia
Estas no son fabulosas.
Bien sabe Dios que no miento.

Isabel
Redondilla
Hernando, pasa o me engaño.
2015
¿Quieres que le llame.

Lucrecia
Sí,
pues no está mi madre aquí.

Isabel
Voy.

Lucrecia
¿Qué mayor desengaño
Redondilla
de los bienes que fortuna
suele dar con mano escasa
2020
que en lo que en mi historia pasa,
a quien no iguala ninguna?
Redondilla
¡Oh hacienda con vil pensión
de un hombre con mil defetos!
No son pobres los discretos,
2025
que si lo son, ricos son.
Redondilla
Nunca aceptara la herencia,
pues con qué vivir tenía.

Salen ISABEL y HERNANDO.

Hernando
¡Oh, hermosa señora mía!

Lucrecia
¡Oh, Hernando!

Hernando
Dame licencia
Redondilla
2030
para besarte los pies.

Lucrecia
¿Qué sabes de tu señor?

Hernando
¿Lloras? ¡Qué efecto de amor!
Pero bien haces que ves
Redondilla
de aquel sol la sombra en mí,
2035
que de tus ojos faltó.

Lucrecia
¿Escribístele que yo
tanta venganza le di?

Hernando
Redondilla
Ya le he escrito que Fabricio
es bastante a despicalle,
2040
que los celos de un buen talle
quitan a un hombre el juicio,
Redondilla
y el malo pone cordura
en el galán más picado.

Lucrecia
Y del pleito comenzado,
2045
¿sabes algo por ventura?

Hernando
Redondilla
Escribile a mi señor
el defecto natural
de tu esposo, que a su mal
era el remedio mejor.
Redondilla
2050
Pues pensar que libre estás
de esta fiera rigurosa
es para don Juan la cosa
de que se ha de alegrar más.

Lucrecia
Redondilla
Libre estoy, que no es fingido.
2055
Libre estoy; Fabricio es hombre
solamente por el nombre
y por el nombre marido.
Redondilla
Escribe, Hernando, a don Juan
que mi pleito va adelante,
2060
y que en tiempo semejante
no es oficio de galán
Romance (tirada)
desamparar una dama
que en él su esperanza tiene.

Hernando
Yo se lo he escrito, y él viene;
2065
mira si te quiere y ama.

Lucrecia
Redondilla
¿Qué viene?

Hernando
Verdad te digo.

Lucrecia
Toma esta bolsa en que están
treinta escudos.

Hernando
A Milán
y a toda Italia bendigo,
Redondilla
2070
pues vino el Julio de allá
que este agosto te dejó.

Lucrecia
Julio, Hernando, me mató,
supuesto que es muerto ya,
Redondilla
en dejarme este sobrino.

Hernando
2075
Sobrino dice sobrar;
y sobrino de faltar,
¿para qué de Italia vino?

Lucrecia
Redondilla
Hernando, si mi ventura
fuese tal que mereciese
2080
que a don Juan en Madrid viese
en aquesta coyuntura,
Redondilla
cierta estoy que me daría
de tantos males consuelo.

Hernando
Ruégalo, señor, al cielo.

Dentro FELICIANA.

Feliciana
2085
Lucrecia.

Lucrecia
Señora mía.
Redondilla
Huye, escóndete, que viene
mi madre.

Hernando
El cielo te guarde.

Lucrecia
Vuélveme a ver esta tarde.

Vase HERNANDO. Sale LISARDO, FELICIANA y MILLÁN.

Lisardo
Padre y abogado tiene,
Redondilla
2090
pero estoy muy enojado
que no me avisasen luego.

Feliciana
Que seáis, Lisardo, os ruego
de esta muchacha abogado,
Redondilla
que es lástima ver su edad
2095
en dos monstruos empleada.

Lisardo
Dios os guarde, malcasada,
y os vuelva la libertad.

Lucrecia
Redondilla
De vuestro ingenio confío
de mi justicia el remedio.

Lisardo
2100
Basta que esté de por medio
la fuerza del amor mío.

Feliciana
Redondilla
Yo os prometo, si ponéis,
a Lucrecia en libertad,
dárosla luego.

Lucrecia
Callad,
2105
señora, y no os arrojéis.

Feliciana
Redondilla
Yo digo lo que ha de ser;
siempre he estimado a Lisardo.

Lisardo
Leyes, ¿de qué me acobardo
si es Lucrecia mi mujer?
Redondilla
2110
¿Qué dudo, si me han buscado
de gozar el bien que espero?
Yo soy nombrado primero,
y así soy el más amado,
Verso suelto
Lege Si fundum, capite Qui potior, etc.
Redondilla
2115
¿Qué tengo pues que pensar,
pues es necia la cuestión
donde no queda razón
de argüir ni de dudar?
Verso suelto
Lege Domitius, de testamentis.
Redondilla
2120
Ahora bien, suegra y señora,
dejadme aquí con Lucrecia
a solas.

Feliciana
Quien tanto os precia
pretende, Lisardo, agora
Redondilla
fiaros todo su honor.
2125
¿Queréis saber la verdad?

Lisardo
Para que la calidad
de una materia mejor,
Redondilla
señora, se comprehenda,
primero se ha de informar,
2130
porque no es justo llegar
sin que el principio se entienda.
Verso suelto
Lege prima, in fine, De origine juris.

Vase FELICIANA.

Lucrecia
Redondilla
(¿Qué hace este majadero
de engañar con su latín
2135
a mi madre, solo a fin
de pescalle este dinero?)
Redondilla
¿Qué es, señor, lo que queréis?

Lisardo
Solo con vos he quedado
para quedar informado
2140
del pleito que pretendéis.
Redondilla
Decidme, pues, cómo ha sido,
pues seguramente habláis
del defecto que tratáis
poner a vuestro marido.
Redondilla
2145
Porque será de importancia
proseguille, si se emprende.
Nunca al principio se atiende,
sino a la perseverancia.
Verso suelto
Lege, Nam etsi parentibus, paragrapho primo.
Redondilla
2150
Decid, ¿qué pasáis con él?

Lucrecia
Si yo como vos supiera
latín, pienso que os dijera
más fácil lo que hay en él.
Redondilla
Basta saber de por junto
2155
que aqueste defeto tiene.

Lisardo
Declaralle más conviene,
y todo punto por punto,
Redondilla
que mal puedo yo informar
si no me consta lo que es.

Lucrecia
2160
Si no os va más interés
que el que tenéis en hablar
Redondilla
de esta materia conmigo,
no me hagáis salir colores.

Lisardo
No se excusan.

Lucrecia
¡Qué rigores!

Lisardo
2165
Vos sois el mayor testigo.
Redondilla
Decid algunas señales
antes del pleito empeñado,
porque de un principio errado
suceden después mil males.
Verso suelto
2170
Paragrapho Considerabimus, et ibi
Verso suelto
glosa in verbo Illicito, etcétera.

Lucrecia
Redondilla
Señor Lisardo, no sé
más de romance en Madrid;
allá esas leyes decid
2175
donde quien las sabe esté.
Redondilla
Fabricio casó conmigo,
como Julio lo mandó;
si he sido obediente yo
esta verdad es testigo.
Redondilla
2180
Mi ánimo fue tener
por mi dueño a su sobrino;
vino para mí… y no vino;
mirad cómo puede ser.
Redondilla
Mientras estuve sin él
2185
dormía con mi señora,
y lo mismo pienso agora,
después que duermo con él.
Redondilla
Yo paso un triste desvelo
con un vivo amortajado;
2190
tengo un fantasma al lado
que toda parece hielo.
Redondilla
Es fuego que está en su esfera,
que no se ve, aunque se estime,
y es un sello que no imprime
2195
aunque esté blanda la cera.
Redondilla
Es un desmayo de amor
y un enfermo caballero
que ha reñido, aventurero,
y que no es mantenedor.
Redondilla
2200
Es un efecto pintado
que da a la vista alboroto,
es un instrumento roto
y un reloj desconcertado.
Redondilla
Y cuando más afición
2205
sus pensamientos enciende,
paga en moneda de duende,
porque se vuelve carbón.
Redondilla
Esto basta, y, por lo menos,
lo demás podéis sacar,
2210
que no es justo hacerme hablar
en imposibles ajenos.

Vase LUCRECIA.

Lisardo
Soneto
¡Oh, ingenio y hermosura para sabios!
¿Qué seda blanca de la rica China
no se tiñera en púrpura divina
2215
de sus mejillas y rosados labios?
¿Qué Alejandros, qué Césares, qué Octavios
no venciera beldad tan peregrina,
pues si la resistencia se imagina
el amor natural recibe agravios?
2220
Pagaste la pensión de tantos bienes
con la desdicha, que te dio forzosa
quien por hermosa coronó tus sienes.
Que no nacieras para ser dichosa,
con tan grande hermosura como tienes,
2225
ni desdichada para ser hermosa.

Vase y sale DON JUAN con botas y espuelas.

Juan
Soneto
Aquí me vuelven las desdichas mías
engañado de nuevas esperanzas,
porque suele de humildes confianzas
nacer un bien para inmortales días.
2230
Pasé abrasado mil montañas frías
estando igual el sol en sus balanzas;
hice en las tierras, no en la fe, mudanzas,
que con mi firme amor serán tardías.
Viva la fe, las esperanzas vuelen;
2235
no den veneno al alma desengaños,
pues mucho más que los engaños duelen.
Que entretenido amor en sus engaños
mejor pasa las horas, porque suelen
vencer las esperanzas a los años.

Sale HERNANDO.

Hernando
Endecasílabos sueltos (tirada)
2240
Díjome Alberto que llegado habías,
y como loco por las calles vengo.
Seas, señor, mil veces bienvenido.

Juan
¡Oh, Hernando mío!, que si tú tenías
deseo de tu dueño, no me vences
2245
el que tengo de ver tan buen criado.

Hernando
¿Cómo vienes, señor?

Juan
Como quien viene
con sola la esperanza de tus cartas.
Ya estaba en nuestra villa como suele
el cautivo de Argel en las prisiones,
2250
olvidado de deudos y parientes.
Resucitome, Hernando, aquel capítulo
del pleito de Lucrecia, porque creo
que el pensar en Fabricio me matara.
Tales eran los celos y la envidia,
2255
tales eran las ansias y dolores
de ver mi soledad y sus amores.
No suele ruiseñor que ve su nido
ocupado de pájaro extranjero
llorando despedir por la garganta
2260
el aliento vital con más tristeza
que yo viendo a Fabricio entre los brazos
de la bella Lucrecia hacer el nido
que yo lloré viendo mi honor perdido.

Hernando
Alégrate, señor, que la fortuna
2265
suele probar mil veces sus amigos,
y para levantar a un alto estado
derriba un hombre hasta el lugar más ínfimo,
porque después que suba y le engrandezca
su poder y favores le agradezca.
2270
El pleito está de suerte que sospecho
que ha de salir Lucrecia victoriosa.
Fabricio es hombre enfermo e impedido
y casi con vergüenza se defiende;
mal juego tiene, pues partido pide;
2275
querrá algunos ducados y volverse.

Juan
¡Ay!, denle todo cuanto le ha dejado
a Lucrecia su tío; solamente
deje libre aquel ángel inocente.

Hernando
¿Cómo te diré yo de qué manera
2280
ayer la vi y hablé, qué lindas tocas
parece que entre nieve se asomaba
un ramillete de purpúreas rosas?
¿Qué me dijo de ti?

Juan
¡Cielos, que puedo
sufrir el bien! ¡Ay, Dios, más peligroso
2285
es un suceso bueno que uno adverso!

Hernando
Así lo dijo de un poeta el verso.

Juan
Yo tengo de ir a verla.

Hernando
¿Cuándo?

Juan
Luego.

Hernando
¿Estás loco?

Juan
No puedo más, Hernando.

Hernando
¿Cómo podrás entrar durante el pleito?
2290
Que siendo sospechosa tu persona,
podrías hacer daño al honor suyo
y levantarla acaso un testimonio.
Déjala dirimir el matrimonio.

Juan
Vamos los dos en forma de notarios;
2295
tú serás el mayor, yo el escribiente.
Di que vamos de parte de Fabricio
a tomar los testigos de esta causa.

Hernando
¿Pues no es mejor que tú el notario seas?

Juan
No, Hernando, que estaré turbado todo;
2300
tú, que estás sin pasión , podrás hablarla.

Hernando
¿Y si acaso la madre nos conoce?

Juan
No hará, mudando el traje; y fuera de esto,
la cara encubriré sobre la mesa
bajándola al papel.

Hernando
Bien me parece,
2305
que soy amigo un poco de invenciones
y deseo tu gusto y tu remedio.

Juan
Pues ven tras mí, que estando amor en medio,
no hay que temer peligros, que es más fuerte
mil veces el amor que no la muerte.

Hernando
2310
Cuando el negocio llegue a cintarazos,
no creas tú que puede ser valiente
un hombre tan mujer como su abuela.

Juan
Yo venceré por fuerza o por cautela.

Vanse y salen FABRICIO, FELICIANA y LUCRECIA.

Fabricio
Redondilla
Voi darete conta a Dío.

Feliciana
2315
Hablad como habéis de hablar.

Fabricio
Io sapero trovar
il modo del fato mío.

Lucrecia
Redondilla
¿Pues qué podéis vos hacer?

Fabricio
¿Tú ancora, consorte mía?
2320
¿Qué he questa furfantería?

Lucrecia
Que ya no soy tu mujer.

Fabricio
Redondilla
Per Dío, vero que ti done
ventichinque bastonate.

Feliciana
¡Hola!, no me la maltrate;
2325
hable bien, aunque perdone,
Redondilla
que si me quito un chapín…

Fabricio
Maledita mía fortuna.

Feliciana
No se queje de ninguna,
quéjese de ser tan ruin.

Fabricio
Redondilla
2330
¿Qué cosa ruin, furfanta?

Feliciana
¿A mí furfanta?

Fabricio
Cusí
mi vollo tratare a ti,
rufiana, que te fai santa.

Lucrecia
Redondilla
¿A mi madre?

Fabricio
E ben, ¿Qué vuoi?
2335
Cancaro in la macarela.

Lucrecia
¡Hola, Beatriz, Isabela!

Fabricio
E ¿qué faremo dipoi?

Lucrecia
Redondilla
Ordóñez, Sancho, Leonicio!

Fabricio
Io mi vollo retirme,
2340
que si aspecto un poci, parmi,
che more il pover Fabricio.
Redondilla
¡Oime la mía fatica!
Mi vollo andar in Milano.

Feliciana
Deja, Lucrecia, el villano.

Fabricio
2345
Non piu vollo aspetar mica.
Redondilla
Cancaro in España, in tutti
questi ladri Marioli.
De traditori españoli,
porte el diavolo li escuti.

Vase FABRICIO.

Feliciana
Redondilla
2350
Él se va desesperado.

Lucrecia
Mas que nunca vuelva acá.

Salen, de notarios, HERNANDO y DON JUAN, con vainas y sotanillas, papel, cajas y plumas.

Feliciana
¡Plega a Dios!

Hernando
¿Quién está acá?

Lucrecia
Dos hombres, madre, han entrado.

Hernando
Redondilla
Venimos a examinar,
2355
por la parte de Fabricio,
testigos.

Feliciana
Hagan su oficio.

Hernando
Hacedlos luego llamar.
Redondilla
Poned, Garimberto, ahí
el proceso.

Juan
Ya está puesto.

Hernando
2360
Prevenid la pluma presto.
¿Está a punto?

Juan
Señor, sí.

Hernando
Redondilla
¿Qué sabe vuestra merced
de esto que aquí se pregunta?

Lucrecia
¡Ay, cielos, estoy difunta!

Hernando
2365
¡Hola! El principio poned.

Juan
Redondilla
¿Qué edad?

Lucrecia
Ya puedo pedir
mi hacienda, aunque libre fuera.
(Que era don Juan presumiera
a no le ver escribir
Redondilla
2370
en el pleito de esta causa.)

Juan
Tomadle la confesión,
porque diga la ocasión
que mis desventuras causa.

Hernando
Redondilla
¿Ese hombre es hombre o no?

Lucrecia
2375
No es hombre.

Hernando
Ponedlo ahí,
que pues que lo dice así
mejor lo sabe que yo.
Redondilla
Otro testigo.

Feliciana
¿Hay tal prisa?

Sale ISABEL.

Lucrecia
¿Oyes, Isabel?

Isabel
Ya voy.

Hernando
2380
(Aquí me pierdo, que estoy
descalzándome de risa.)
Redondilla
¿Qué edad tenéis?

Isabel
¿No lo ve?

Hernando
¿Sois doncella?

Isabel
A mi señora
sirvo de doncella agora.

Hernando
2385
Buena conciencia.

Isabel
Esto sé.

Juan
Redondilla
¿Leeré el interrogatorio?

Hernando
Dejad, que no es menester,
porque ya a aquesta mujer
es todo el caso notorio.
Redondilla
2390
¿Cómo os llamáis?

Isabel
Isabel.
(¡Ay, cielos! ¿No es este Hernando?)

Hernando
Jurad aquí.

Isabel
(Estoy pensando
que es él; sin duda que es él.)

Hernando
Redondilla
¿Qué sabéis de su marido
2395
de la señora Lucrecia?

Isabel
Yo, señor…

Hernando
Acabad, necia,
decid lo que habéis oído,
Redondilla
que bien se me alcanza a mí
que de vista no será.

Isabel
2400
Enfermo, señor, está;
esto a mi señora oí.

Hernando
Redondilla
Y de su disposición,
juzgáis que es rocín de casta.

Isabel
Yo presumo lo que basta,
2405
como los que no lo son.

Hernando
Redondilla
Otro venga.

Lucrecia
Ordóñez, ¡hola!

Sale ORDÓÑEZ.

Ordóñez
Aquí estoy.

Hernando
Jurad.

Ordóñez
Ya quiero.

Hernando
¿Qué oficio?

Ordóñez
Soy escudero.

Hernando
Y rocín con sotacola.
Redondilla
2410
¿Sois hidalgo?

Ordóñez
Como el Rey.

Hernando
¿Qué años? Decid verdad,
porque si negáis la edad
vais contra derecho y ley.
Ley de Matasulenis, capítulo de barbatis, párrafo de escuderos, et pretensoribus.

Ordóñez
Redondilla
Señor, yo pienso que haré
2415
mis ochenta esta vendimia.

Hernando
No es hombre que vende alquimia,
verdad dice, bien se ve.
Redondilla
¿Qué tanto habrá que dijistes
“tata” y “mama”?

Ordóñez
No me acuerdo.

Hernando
2420
El hidalgo es hombre cuerdo.
Y del pleito, ¿qué supistes?

Ordóñez
Redondilla
Señor, hasta sus criados
murmuran de sus flaquezas;
de sus heladas tibiezas
2425
todos estamos cansados.
Redondilla
Y con ser señal que avisa
lo que queréis preguntar,
no hemos visto levantar
a mi señora con risa.
Redondilla
2430
Siempre sale desgraciada,
siempre el cabello tranzado;
ya da voces al criado,
ya riñe con la criada.
Redondilla
Y cuando por la mañana,
2435
sale una mujer compuesta,
y a todos riñe y molesta
y come de mala gana;
Redondilla
anda el rostro deslucido
y el sobrecejo en los pies,
2440
creedme que todo es
disgustos de su marido.

Hernando
Redondilla
Escribidlo todo así,
y que aqueste honrado viejo
pudiera ser del Consejo
2445
del Gran Turco y del Sofí.
Redondilla
Id, señora Feliciana,
y el testamento traed
de Julio.

Feliciana
Yo voy.

Vanse FELICIANA y el Escudero.

Hernando
Creed
que vuestra justicia es llana,
Redondilla
2450
y que aunque yo vengo aquí
por la parte de Fabricio
haré muy legal mi oficio,
porque se ha de hacer así.
Lege si aliquis fecerit unam inventionem. Cap. de escribanos fingidos, párrafo de viudas.

Levántase DON JUAN.

Juan
Romance (tirada)
Necio y prolijo has estado,
2455
mi remedio has puesto en duda.
¿Por qué no la echabas antes?

Hernando
Por hallar más justa excusa.

Juan
Señora del alma mía.

Lucrecia
¡Ay cielos!

Juan
¿De qué te turbas?
2460
Dame esos brazos.

Lucrecia
Don Juan,
¿eres tú?

Juan
Mis desventuras
me han puesto en tan triste estado
que con razón lo preguntas.
Yo soy el que ya dos veces
2465
vio tu voluntad perjura,
quien dos veces te perdió,
y ninguna por su culpa;
yo soy el que ya por ti
hice tan tiernas locuras
2470
que no me ha igualado Orlando
ni en el amor ni en la furia.
Yo soy quien la vez primera
salió con tantas angustias
que guardó su vida amor
2475
para sufrir la segunda.
Yo soy quien si en la tercera
viene a perder tu hermosura,
piensa morir en tus rejas
antes que sufrir tu injuria.

Lucrecia
2480
Y yo quién soy, señor mío,
puesto que mi amor acusas,
creo que podré decir,
aunque dos veces me culpas.
De las desdichadas yo soy la una,
2485
sígueme la rueda de la fortuna.
Mi primero casamiento,
mi madre, a quien tanto ofusca
la codicia del dinero,
hizo con violencia injusta.
2490
Cuando de Julio quedé,
como lo sabes, viuda,
ya la cláusula supiste
en que esta herencia se funda.
Y cuando fuera culpada,
2495
¿parécete que se purga
cualquier delito en tormento
de quien mi muerte redunda?
Mira en qué punto me veo,
y más si los pleitos duran,
2500
o me mandan encerrar
o contra mis años juzgan.
Y por ser la información
de una causa tan oculta,
por razón de aquesta herencia
2505
quieren que sus faltas supla.
Que bien puede ser que ese hombre
testigos falsos induzca
y me mande sin razón
que viva en su sepultura.
2510
Mira si podré decir,
don Juan, con causa más justa,
viendo cumplidas mis penas
y mis esperanzas nunca.
De las desdichadas yo soy la una,
2515
sígueme la rueda de la fortuna.

Juan
Corre las cortinas bellas
al divino sol que anublas,
o a los rayos de mi amor
esas estrellas enjuga,
2520
que no hayas miedo que el cielo
a tanto mal nos reduzga.
La fortuna es variable
y por momentos se muda,
que como del bien el mal
2525
ya del mal el bien resulta,
podrá ser que el puro cielo
otra calidad infunda
en nuestros sucesos ya.

Lucrecia
¡Ay, mi don Juan, seré tuya!

Juan
2530
Tente, no me digas nada,
que si agora serlo juras,
hasta la dispensación
nuestro matrimonio anulas.
Corra la fortuna agora,
2535
que es, como ves, absoluta,
pues negociarás mejor
si el cuerpo a sus golpes hurtas.
Solo te pido que agora
premies penas tan profundas
2540
con esos brazos.

Lucrecia
Tu esclava
solo agradarte procura.

En abrazándose, sale la madre, y DON JUAN vaya a tomar la pluma y escribir.

Feliciana
¿Qué es esto, señor notario?

Juan
A la primera pregunta
dijo…

Feliciana
Ya yo sé lo que dijo.
2545
Tarde, don Juan, disimulas.
Ya conozco tus engaños;
ya no hay para qué te encubra.
¿Tú en esta casa?

Juan
Señora,
voluntad sencilla y pura
2550
me ha traído donde ves.

Feliciana
Siempre mis deshonras buscas.
¿Y tú qué dices, villana?

Lucrecia
No sé, madre; estoy difunta.

Feliciana
¿Y el bellacón del lacayo?

Hernando
2555
A la novena pregunta
dijo aqueste declarante…

Feliciana
¿Pues agora me deslumbras?
¿Qué más declarado engaño?
Esta maldad no se usa
2560
en casas tan principales.
Salgan luego.

Lucrecia
No descubras
lo que pasa con tus voces.

Feliciana
Salgan luego.

Juan
¡Oh, lince astuta!

Hernando
¿Quién me ha de pagar a mí
2565
los derechos?

Feliciana
¿No hay quien cubra
este jumento de leña?

Hernando
Páguenme mis escrituras.

Feliciana
Don Juan, vete de mi casa,
que si sentencia pronuncian
2570
en nuestro favor, Lucrecia
ha de ser de quien estudia
para su remedio y mío.

Juan
Digo que es razón, y mucha;
mas suplícote, señora,
2575
que una palabra me sufras.

Feliciana
Si he de decirte verdad,
Lucrecia es libre y es suya,
porque Fabricio, enojado
de su afrenta, de la duda
2580
sacó al juez confesando
sus defectos, y renuncia
la herencia con que le demos
tres mil ducados de ayuda
de costa, con que se vuelva
2585
a Italia. Hoy quiero que cumpla
mi palabra con Lisardo
Lucrecia.

Juan
Es cosa muy justa;
pero escúchame.

Feliciana
¿Qué quieres?

Juan
Tú lo sabrás si me escuchas.
Octava real
2590
Yo he visto, Feliciana, que has tomado
resolución de dar tu hija hermosa,
por razón o afición, a este letrado;
por mil años, y buenos, sea su esposa.
Contradecirlo yo fuera excusado,
2595
que eres madre, en efecto, y poderosa
para mudar su voluntad; mas mira
lo que puede mi amor, que el mundo admira.
Octava real
No pierda yo de ser de aquesta casa
por la grande afición que os he tenido;
2600
tú con don Juan, pues es razón, te casa;
yo quiero ser, señora, tu marido.
Tan grande amor mi pensamiento abrasa,
que esta merced por singular te pido;
y pues que por marido no me precia,
2605
merezca yo ser padre de Lucrecia.
Octava real
Y créeme que si esto consideras,
verás que te estoy bien.

Lucrecia
¡Qué desatino!

Feliciana
Aun esas cosas son más llevaderas,
y parece que van por buen camino.

Lucrecia
2610
Madre, ¿qué dices?

Feliciana
¿Pues de qué te alteras?
¿Moza no soy? Casarme determino.
Si a don Juan te quitaba, fue de celos
de las gracias que en él ponen los cielos.
Octava real
Quedaos aquí a cenar, que yo he llamado
2615
a Lisardo, y podréis, después de cena,
cual padre de Lucrecia, y tan honrado,
hablar en su remedio.

Juan
Enhorabuena.

Feliciana
Yo vuelvo el testamento, y con cuidado
de ver lo que el juez de nuevo ordena.

Lucrecia
2620
Madre, ¿qué dice?

Feliciana
Que casarme quiero;
más moza soy que tú.

Vase FELICIANA.

Lucrecia
¿Qué es esto, fiero?
Octava real
¿Qué es esto, engañador? ¿Qué es esto, loco?
¿Con mi madre te casas y me dejas?
¿Así mi fe y amor tienes en poco?
2625
¿Que me case con otro me aconsejas?
A dar voces al cielo me provoco,
todos han de saber mis justas quejas;
agora si que soy la malcasada
y en la tercera vez más desdichada.
Octava real
2630
¡A quién hubiera yo tan bien querido
que de aquesta manera me pagara!
¿Tú de mi madre, bárbaro, marido?
¿Estabas loco?

Juan
Quedo, prenda cara;
para que no me echase lo he fingido
2635
y para que en su casa me dejara,
donde podré mejor seguir mi intento,
que contigo ha de ser mi casamiento.

Lucrecia
Octava real
Conmigo no lo creas, que en tu vida
me verás por el susto que me has dado.

Juan
2640
¡Ea!, leona, quedo.

Lucrecia
Estoy perdida,
casarme tengo con aquel letrado.

Juan
Ya estás muy necia; burla fue fingida.

Lucrecia
Burla que pone el alma en tal cuidado.

Juan
¿En qué cuidado?

Lucrecia
En que mi madre agora
2645
confiesa que le agradas y te adora.
Octava real
Con esto ha de impedir mi casamiento;
mas yo me casaré con el letrado.

Juan
Oye, y tratemos de engañar su intento.

Lucrecia
Déjame, que me has muerto.

Juan
¡Que cuidado...!

Vase LUCRECIA.

Hernando
2650
Fuese enojada, ya estarás contento.

Juan
Un pecho de mujer determinado,
Hernando, no habrá cosa que no intente.

Hernando
¡Famosa bestia, las espuelas siente!
Octava real
Date a aplacarla, pues licencia tienes
2655
para andar ya por la casa a tu albedrío.

Juan
Bien dices, voy.

Hernando
Perdido está de sienes
este desatinado dueño mío.
¡Oh, amor! ¿Qué fiera habrá que no la enfrenes,
o qué peñasco habrá tan duro y frío
2660
que se resista al fuego de tu flecha
de mil diamantes y venenos hecha?

Salen MILLÁN y LISARDO.

Millán
Redondilla
Notable ventura ha sido.

Lisardo
El hombre vio ir la razón,
y entre tanta confusión
2665
rindió su pleito a partido.
Redondilla
Yo traigo el apartamiento,
dándole tres mil ducados
de ayuda de costa.

Millán
¿Y dados...?

Lisardo
Se vuelve a Italia al momento.

Millán
Redondilla
2670
En efecto, ¿era verdad
que ese defecto tenía?

Lisardo
Él lo confiesa.

Millán
¿Y sería...?

Lisardo
¡Qué terrible enfermedad
Redondilla
para paz de los casados!
2675
¿Quién está aquí?

Hernando
De don Juan
un criado.

Lisardo
¿Y aquí están
hoy de don Juan los criados?
Redondilla
¿No saben que soy el dueño
de esta casa?

Hernando
No, señor,
2680
porque es don Juan el mayor.

Lisardo
Eso de don Juan es sueño.

Hernando
Redondilla
¿Luego vos queréis mujer
que con otro está casada?

Lisardo
¿Casada? Todo eso es nada,
2685
ni ha de ser, ni puede ser.

Hernando
Redondilla
(Probar quiero mi invención
en engañar a un letrado.)
¿Que don Juan no está casado?
Decís bien, tenéis razón,
Redondilla
2690
pero haber sido dichoso
en lo que quiero callar,
¿cómo le puede quitar
el ser por fuerza su esposo?
Redondilla
Mirad que no os está bien.

Millán
2695
Afrentoso desengaño.

Lisardo
¿No puede mentir?

Hernando
No engaño,
que soy muy hombre de bien.
Redondilla
¿No me veis ya reformado
de lechuguilla y vestido?

Lisardo
2700
Y su madre, ¿halo sabido?

Hernando
Notables voces han dado;
Romance (tirada)
mas él la quiere aplacar,
y como es moza y hermosa
halló la más fácil cosa.

Lisardo
2705
¿Cómo?

Hernando
Quiérela casar,
Redondilla
y en dote le ha prometido...

Lisardo
¿Cuánto?

Hernando
Quince mil ducados,
porque de los heredados
esta la mitad ha sido.
Redondilla
2710
Un amigo buscar quiere
y que vivan como hermanos.

Millán
Señor.

Lisardo
¿Qué quieres?

Millán
Con vanos
pensamientos nadie adquiere
Redondilla
el fin de su pretensión;
2715
la tuya no puede ser,
quiérote dar parecer,
presuponiendo el perdón.
Redondilla
Que en su causa no hay letrado
de ciencia ni de experiencia,
2720
ni médico en su dolencia,
aunque en la ajena acertado.
Redondilla
Y tal vez alguna vieja
o algún criado ignorante
viene a estar más adelante
2725
y lo más cierto aconseja.
Redondilla
Ya no te está bien casarte
con Lucrecia, que don Juan
ha mucho que es su galán,
y puede en algo tocarte
Redondilla
2730
nota de infame, o primero
o después, si has de guardar
con celos lo que en mirar
tiene peligro tan fiero.
Redondilla
Estos quince mil ducados
2735
y una mujer, que es el dueño
de esta casa, no es pequeño
partido; los naipes dados.
Redondilla
Abre los ojos y mira
que muda consejo el sabio;
2740
no hay honra para un agravio
ni gusto donde hay mentira.
Redondilla
Una mujer que ha querido
otro hombre, ¿qué puede hacer
que no venga a padecer
2745
la fama de su marido?

Lisardo
Redondilla
Tente, que hablar no pudiera
Bártulo con más acuerdo;
yo soy el necio, tú el cuerdo.

Sale DON JUAN, ya galán, con cuello y espada.

Juan
Pues quede de esa manera,
Redondilla
2750
que yo lo tengo por bien.

Lisardo
Señor don Juan.

Juan
¡Oh, señor!

Lisardo
De hablaros tengo temor
por el pasado desdén,
Redondilla
pero dame atrevimiento
2755
el saber vuestra hidalguía.
Ya sabéis que pretendía
de Lucrecia el casamiento.

Juan
Redondilla
Ya lo sé.

Lisardo
Pues he sabido
que con ella estáis tratado
2760
de casar, que este criado
la verdad me ha referido.
Redondilla
Yo no quiero averiguar
lo que ha sido o lo que fue,
pero de su madre sé
2765
que la queréis aplacar
Redondilla
casándola, como dice
vuestro criado, con hombre
de buenas partes y nombre
y que esta casa autorice.
Romance (tirada)
2770
Daisle quince mil ducados,
que es la mitad de la herencia.
Calidad, nobleza y ciencia,
con mil oficios honrados,
Redondilla
concurren, don Juan, en mí;
2775
si sois servido, aquí estoy,
la mano y brazos os doy.

Juan
(¿Tú lo has dicho?

Hernando
Señor, sí.

Juan
Redondilla
¡Oh, qué notable invención!)
Por cierto, señor Lisardo,
2780
que sois tan noble y gallardo
y vuestras partes lo son,
Redondilla
de suerte que en esta corte
no pudiera hallar ninguno
de caudal más oportuno
2785
a lo que a esta casa importe.
Redondilla
Ellas salen; a esta parte
os retirad y hablarelas.
El amor todo es cautelas.

LUCRECIA, FELICIANA e ISABEL, y ORDÓÑEZ.

Lucrecia
Aquí están.

Juan
Y vengo a hablarte.

Feliciana
Romance (tirada)
2790
Aquí estoy a tu servicio.

Juan
[Aparte]
(Tratando yo, Feliciana
con Lisardo, que allí ves,
que contigo me casaba,
quiso saber si te habían
2795
de dar dote; y cuando tratan
si han de ser doce o quince,
un cierto amigo le habla
al oído de esta suerte,
que él me contó las palabras:
2800
“En todo Madrid se dice
que Lucrecia ha sido dama
de don Juan, y para un hombre
que pretende honrosas varas,
no sé yo cómo ha de ser
2805
a propósito a su fama.
Su madre es moza y hermosa,
haced que la herencia partan,
y casados con las dos
nadie a los dos pondrá falta.”
2810
Esto Lisardo me ha dicho,
y dice que si le abrasan
no ha de casar con Lucrecia
aunque le diesen la casta,
y que te suplica y pide,
2815
por lo que te quiere y ama,
seas su mujer, señora,
y esta noche en esta casa
se celebren las dos bodas,
porque como dos hermanas
2820
estaréis con dos hermanos,
haciendo los cuatro un alma.

Feliciana
¿Eso pasa?

Juan
Lo que digo.

Feliciana
¿Así a Lucrecia difaman?

Juan
Esto se dice en Madrid,
2825
siendo mentira tan clara.)

Feliciana
¡Ah, Lisardo! ¿Es esto así,
y que Lucrecia os enfada,
y me queréis por mujer?

Lisardo
Profeso letras honradas,
2830
y no hay interés del mundo
que recupere la infamia.
Yo estoy contento con vos,
como la hacienda se parta.

Feliciana
Lucrecia.

Lucrecia
Señora mía.

Feliciana
2835
¿Has oído lo que pasa?

Lucrecia
Oigo decir tantas cosas
que me suspenden y espantan...
¿Es Lisardo o es don Juan
el que conmigo se casa?

Feliciana
2840
¿Lisardo? ¡Pobre de ti!
Corre en todo Madrid fama
de que eres dama de don Juan.

Lucrecia
¡Ay, mi señora! Restaura,
pues te importa mi opinión.

Feliciana
2845
Dale la mano, y remata
tus deseos en sus dichas,
que quien a Lisardo gana
no tiene qué desear.

Hernando
Oigan sola una palabra:
2850
que faltan dos casamientos,
que Hernando y Isabel tratan
por palabras de presente.

Feliciana
¿Y los otros dos?

Hernando
Aguarda,
que son de Millán y Ordóñez.

Millán
2855
¡Mal año!

Ordóñez
¡Guarda la cara!

Feliciana
Dale la mano, Isabel.

Juan
Aquí la comedia acaba,
que hasta casarse conmigo
se llamó La malcasada.