Texto utilizado para esta edición digital:
De Vega, Lope, Lucinda Perseguida, Emilio Cotarelo (ed.), Obras de Lope de Vega, VII. Obras dramáticas, Madrid, RAE, 1930, pp. 324-361.
- Durá Celma, Rosa (Artelope)
Dirigida a Emanuel Sueyro, en Amberes
Debe la lengua castellana a V. M. haberle dado los dos excelentes Romanos Cornelio
Tácito, y Cayo Crispo Salustio, con tanta elegancia como si le hubiera sido materna,
y con tanta verdad, que en estas versiones no se halla quejosa la Latina, con ser
tan grave con paz de algunos ingenios que le anticiparon en el tiempo y no en el cuidado,
y como si yo fuera el más interesado en esta honra, de los que han nacido en Castilla,
doy gracias a V. M. por mi parte de la que me alcanza, de que haya empleado sus estudios,
en darnos tan alta satisfacción de la que tiene, de que ya por tantos aumentos ha
llegado a quererse igualar a la reina de las lenguas de Europa. Tan justas se hallan
estas dos traducciones a sus originales, que se puede decir por ellas lo que por las
leyes. Nihil in legibus super fluum, aut contrarium invenitur.
Y por no volver a repetir lo que otra vez he escrito, no exagero con gusto que debo
alabanzas a V. M., flores de sus estudios y ocupaciones ejemplares de sus años, indicios
infalibles de mayores partos, cuanto va de trasponer las plantas a darles principio
y vida. Aquí viene a propósito agradecer a V. M. felicidad y gracia. No he sabido
en qué enviar a V. M. en agradecimiento de este favor, y de que con flores de sus
manos esté honrado este jardinillo humilde, donde cada año han de nacer memorias de
V. M. con nombre de tulipanes de Flandes, aunque ya fuera mejor llamarlos Sueyros,
como a los Adonis y Narcisos de quien Ovidio
Cum flos de sanguine concolor ortus.
Y de Narciso en el tercero del Methamorphoseos:
Croceum pro corpore florem.>
Inveniunt, foliis medium cingentibus albis.
Y Ausonio de Adonis
Et muricie pictus Adonis.
A aquellos por hermosura loca, y a estos por discreta elocuencia. Al fin me he determinado de servirle con esta comedia de las primeras que yo escribía cuando también eran mis años flores: su título es Lucinda perseguida, que de mis manos y caudal ¿qué podía salir si no este nombre? Sea verdad que son tales los dueños de este cuidado que podrían dar por bien empleada su envidia si yo confesase este sentimiento. ¿Quién fuerza estos espíritus, que hasta en los disformes cuerpos lo parecen?, dijo Durancio Caselio:
Quid non cesas natura portenta edere,
Vel quid non portentosos spiritus.
Lisdem inckludis corporibus.
Hay unas palabras graciosas de Augusto César Suetonio Tranquilo, que aborrecía los contrahechos, Tanquam ludibria naturae. Finalmente La perseguida sale a la luz en nombre de V. M., en cuya protección y amparo vivirás segura, y de Perseguida se llamará Lucinda defendida. Quedándole por su amaparo y el mío, en nuevas obligaciones a las letras, a las virtudes y al valor de V. M., a quien Dios guarde, como deseo.
Capellán de V. M. Lope de Vega Carpio
FIGURAS DE LA COMEDIA
| LUCINDA |
| TEODORA |
| EL CAPITÁN DE LA GUARDA |
| EL PRÍNCIPE ALEJANDRO |
| EL INFANTE ALFREDO |
| EL REY, su padre |
| ROSELA, dama |
| BELARDO |
| CAMILO |
| EL CONDE ROGERIO |
| EL MARQUÉS RODULFO |
| DOS NIÑOS |
Acto I
Acto II
Acto III
