Félix Lope de Vega y Carpio

LA LOCURA POR LA HONRA




Texto utilizado para esta edición digital:
De Vega, Lope, “La locura por la honra”, “Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edición]”, Tomo VII, Emilio Cotarelo (ed.), Madrid, RAE, 1930, pp. 288-323.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Durá Celma, Rosa (Artelope)

HABLAN EN ELLA LAS PERSONAS SIGUIENTES

EL CONDE FLORABERTO
DOÑA BLANCA, infanta
DON CARLOS, delfín
EL REY, su padre
FLORANTE, caballero
RICARDO, caballero
UN CRIADO
NORANDINO, moro
EL DUQUE BALDUINO
ISABELA, criada
FLORDELÍS, dama
MIRÓN, criado
RINIERO, escudero viejo
CELIO, paje
LEONARDO, paje
FABIO, paje
PIERRES, cazador
MARIN, cazador
LANFREDO, cazador
LISUARTE, [caballero]
MELANTO, [labrador]
SERRANO, [labrador]
BELARISO, labrador
LAURETA, villana
DOÑALDA, hermana del Conde
MÚSICOS

Acto I

Salen el CONDE FLORABERTO y DOÑA BLANCA, infanta de Francia, y venga detrás MIRÓN, a la traza, de criado gracioso.

Mirón
Redondilla
La Infanta llama

Conde
No puedo
detenerme.

Mirón
No es razón.

Conde
Dame el caballo, Mirón,
que voy temblando de miedo.

Mirón
Redondilla
5
Mira que viene tras ti.

Conde
¿Tras mí? ¿Cómo puede ser?

Mirón
Puede ser, porque es mujer.

Conde
¡Qué desdichado nací!
Redondilla
Espero, pues mi desdicha
10
quiere que espere mi muerte.

Sale la INFANTA.

Blanca
¿Pensarás que vengo a verte?

Conde
No tengo yo tanta dicha.

Blanca
Romance (tirada)
No vengo a verte, ni es justo.
Solo, conde Floraberto,
15
vengo a darte el parabién
de tu noble casamiento,
que si bien ha más de un mes
que gozas tan alto empleo,
para dártele no tuve
20
lugar, ocasión ni tiempo.
Muchos años goces, Conde,
lo que mereces, que creo
que tienes en Flordelís
tu propio merecimiento.
25
Y gócesla tantos años,
que alcances a ver tus nietos,
con hijos que te conozcan
abrazados de su cuello.
No tengas jamás disgusto
30
con tus cuñados ni suegros,
aunque parezca imposible
en el mejor casamiento.
Ni te agrade otra hermosura,
ni la suya te dé celos,
35
ni el mucho trato jamás
te descubra algún defecto.
En todas las ocasiones
te dé tan buenos consejos,
que tengas mujer y amigo,
40
que no es poco en un sujeto.
Cuando vinieres airado
de algún siniestro suceso,
tenga su rostro en el tuyo
la condición del espejo.
45
Tan benignamente acuda
a vuestra familia el cielo,
que como crezcan los hijos
reciba la hacienda aumento.
No veáis morir ninguno,
50
siempre los veáis comiendo;
que coronen vuestra mesa,
que es de los casados reino.
Tú parezcas, finalmente,
una oliva en medio de ellos,
55
que de fértil abundancia
brota mil verdes renuevos.
A mí, Conde, no podrás
darme recompensa de esto,
que por quererte yo tanto
60
burlaste mis pensamientos.
Dirás que el Rey te forzó,
celoso de mis deseos,
a casar con Flordelís;
dirás verdad, no me quejo.
65
Pero si hubieras querido
pagar con valiente pecho
el valor de una mujer,
no te faltaran remedios.
Puertas tienen los jardines,
70
ventanas los aposentos,
la tierra tiene caballos,
navíos el mar soberbio;
cabellos da la ocasión
y caballos los sucesos.
75
Pero tu amor no querrá
ni caballos, ni cabellos;
perdiose la que tuviste
de asirlos y de correrlos,
y fui la corrida yo,
80
por la burla que me has hecho.
No sé yo si de esta suerte
proceden los caballeros
que tienen obligación
a sus nobles nacimientos.
85
Pero pues tú me dejaste,
ya podrán cuantos lo fueron
volver la espalda a su honor
y el rostro al cobarde miedo.
Pensaba yo que los dos
90
fuéramos del Rey huyendo,
y eres tú solo quien huyes,
pues alcanzarte no puedo.
No huyas más, Conde amigo;
oye, que te guarde el cielo,
95
siquiera palabras tristes
de una mujer sin remedio,
que por postreras merecen
oídos, si no consuelos.
Mas, ¡ay, Dios, que estás casado!
100
Ya de hablarte me arrepiento.

Váyase.

Conde
Redondilla
¡Señora, señora, advierte...!

Mirón
No hay que advertir; ya se fue.

Conde
No soy yo quien me casé,
casome mi triste suerte.
Redondilla
105
Como don Carlos, tu hermano,
tanto a Flordelís amó,
y el Rey también entendió
que tú me amabas en vano,
Redondilla
con acuerdo de un amigo
110
que le dijo esta afición,
por quitaros la ocasión
casó a Flordelís conmigo.
Redondilla
No le pude replicar,
que es absoluto señor.
115
La deslealtad no es valor,
¿de qué me puedes culpar?
Redondilla
Pues si culparme no puedes,
la voluntad me asegura.

Mirón
¿Echas de ver, por ventura,
120
que hablas con las paredes,
Redondilla
y que a peligro te pones
con esos atrevimientos
de hacer de tus pensamientos
pregoneras tus razones?
Redondilla
125
Siempre es justo que te advierta
un ignorante cual yo.

Conde
Sospecho que se quedó
detrás de aquella antepuerta.

Mirón
Redondilla
A lo menos los chapines
130
se ven, que es la humanidad
que descubre a la deidad
de estos bellos serafines.
Redondilla
Si es ella o no, no lo sé,
mas sé que es bien que supiera
135
que quien ama huye y espera,
y más si airado se fue.
Redondilla
Quítate, por Dios, de aquí,
no vuelva otra vez a hablarte.

Conde
Tú puedes, Mirón, quedarte,
140
quizá quiere hablarte en mí.
Redondilla
Si te habla en mí, ya tú sabes
qué disculpa le has de dar.

Mirón
Nunca yo quisiera hablar,
señor, en materias graves.
Redondilla
145
Viendo mi humor me sacaste
de la cocina a servirte
de lacayo, que es decirte
la escuela donde me hallaste.
Redondilla
Pareciéndote entendido
150
de lacayo me has sacado
a tu gentilhombre honrado,
de tu lado y tu vestido.
Redondilla
Mi fortuna sube así,
y aunque he mudado lugar
155
no fue posible mudar
el humor en que nací.
Redondilla
Para cosas de importancia
nunca fíes de hombre vil.

Conde
Mirón, tu ingenio sutil
160
hace a mi amor consonancia.
Redondilla
No desconfíes de ti,
que te dio naturaleza
en el alma la grandeza
por quien mi lado te di.
Redondilla
165
¿Cómo puede ser errar
lo que tan sabido tienes,
y más donde sé que vienes
con ánimo de acertar?
Redondilla
La Infanta me quiso bien,
170
súpolo el Rey, y enojado,
no por hallarme culpado,
aunque pudiera también,
Redondilla
con Flordelís me casó,
a quien el Príncipe amaba,
175
que temiendo de él estaba
lo que he remediado yo.
Redondilla
De suerte que dos cuidados
remedió conmigo el Rey.
Ya, pues, que vivo en la ley
180
pacífica de casados,
Redondilla
quiero a mi mujer, Mirón;
amo a Flordelís.

Mirón
Y es justo,
y que no le des disgusto
por alta o baja afición.
Redondilla
185
Yo quedo bien advertido;
vete, que si ella me hablare
yo haré que el intento pare
que de tu daño ha tenido.
Redondilla
Que es muy propio en la mujer
190
aborrecer lo que amó,
si la esperanza perdió
de que suyo pueda ser.

Conde
Redondilla
Voyme, que en tu discreción
bien me puedo yo fiar.

Mirón
195
¿Adónde te he de buscar?

Conde
En cas del conde León.

Váyase.

Mirón
Soneto
¡Qué paz gozara el mundo si no hubiera
nacido amor ni su furor mostrara!
Troya estuviera en pie, Grecia reinara,
200
ociosa y sin valor la guerra fuera.
Ni tortolilla en álamo gimiera,
ni toro en bosque de dolor bramara,
ni su cama el celoso ensangrentara
ni el mar tranquilo arar sus campos viera.
205
No tuviera las almas el profundo
que le dieron Briseida, Elena y Cava,
Cava española y el Sinón segundo.
Pero perdona, amor, que me olvidaba
de que por ti se ha conservado el mundo,
210
pues más engendras que la muerte acaba.

Sale DOÑA BLANCA.

Blanca
Redondilla
No te vayas.

Mirón
Ni podré,
deteniéndome tu mano.
Haz la boca de un villano
digna estampa de tu pie.

Blanca
Redondilla
215
Levanta, Mirón, del suelo;
levanta, que quiero hablarte.

Mirón
¿Puedo yo en algo mostrarte
mi lealtad, mi amor, mi celo?
Redondilla
Suplícote, gran señora,
220
me mandes.

Blanca
¿Qué calidad
tienes?

Mirón
Esta habilidad
que a mi dueño engaña agora.
Redondilla
Padres humildes me dieron
principio; el Conde, valor,
225
que sirviendo a buen señor
servicios no se perdieron.
Redondilla
Mas si para tus secretos
buscas, señora, lealtades,
no te engañen calidades,
230
ponlos en hombres discretos.

Blanca
Redondilla
¿Eres tú discreto?

Mirón
Sí.

Blanca
¿Sí dices, y dices que eres
discreto?

Mirón
Sí, pues que quieres
poner tu secreto en mí.
Redondilla
235
Porque llamarme discreto
no como a necio me ultraja,
pues es abrirte la caja
donde pongas tu secreto.

Blanca
Redondilla
Mucho tengo que fiarte,
240
mas no ha de ser de una vez,
que quiero, como juez,
más despacio preguntarte.
Redondilla
Solo agora hacer quisiera
una cierta información,
245
principio de confesión.

Mirón
Comienza y pregunta.

Blanca
Espera.
Redondilla
¿Quiere bien a Flordelís
Floraberto, tu señor?

Mirón
Celos bastardos de amor,
250
¿esta ignorancia sufrís?
Redondilla
Si al Conde, señora, amaras
y de Flordelís tuvieras
celos, yo sé que creyeras
lo que no me preguntaras.
Redondilla
255
Perdona si, lisonjero,
no correspondo a tu gusto:
él la quiere, como es justo.

Blanca
¿Qué amor?

Mirón
Amor verdadero.

Blanca
Redondilla
Ya mientes en presumir
260
que eres discreto.

Mirón
¿Por qué?

Blanca
Porque amando pregunté
y no supiste mentir.

Mirón
Redondilla
Señora, el decir verdad
es la mayor discreción,
265
porque en ninguna ocasión
puedes la verdad culpar.

Blanca
Redondilla
¿De qué sabes que la quiere?

Mirón
De su boca.

Blanca
No es la boca
cristal del alma.

Mirón
No es poca
270
la causa de que se infiere
Redondilla
lo que la boca pronuncia,
porque las palabras son
instrumento de su acción,
en quien su poder renuncia.

Blanca
Redondilla
275
Muchas veces, si lo sientes,
como suele suceder,
las palabras suelen ser
de las obras diferentes.

Mirón
Redondilla
Yo veo a los dos comiendo
280
como palomas en nido,
con amoroso ruïdo
el uno al otro poniendo
Redondilla
al pico el sabroso grano;
yo escucho dulces amores,
285
como de dos ruiseñores
a la entrada del verano.
Redondilla
Yo veo que duermen juntos,
sin que en esta posesión
dividan jurisdicción
290
ni anden por el campo en puntos.
Redondilla
Sin faltar noche ninguna,
veo que en este teatro,
saliendo el sol a las cuatro,
les amanece a la una.
Redondilla
295
Yo veo...

Blanca
¡No veas más!
¡Que te quite Dios la vista,
enfadoso coronista,
que tan loco y necio estás!
Redondilla
Mas, ¿cómo surtir efeto
300
pudiera mejor aquí
de hombre que dice de sí
que es entendido y discreto?
Redondilla
¡Vete, quítate delante,
que te haré matar, villano!

Mirón
305
En fin, por verdades gano
estipendio semejante.
Redondilla
Si yo fuera mentiroso,
si yo acaso te engañara,
¡qué rico premio llevara!

Blanca
310
Pues discreto fabuloso,
Redondilla
¿tú no ves que a una mujer
que muere de voluntad
no se ha de decir verdad,
porque es echarla a perder?
Redondilla
315
¿Tú no sabes que el amor
aborrece el desengaño,
y que dejarle en su engaño
es el remedio mejor?
Redondilla
¿No sabes ya que padecen
320
con las verdades enojos,
como los enfermos de ojos
la luz del sol aborrecen?
Redondilla
Si, como dijiste, fueras
discreto, aunque me engañaras,
325
consuelo a mi pena hallaras
cuando engaños me dijeras.
Redondilla
El Amor con alas miras,
mas es demonio en rigor,
porque solamente Amor
330
está bien con las mentiras.
Redondilla
Vete, no parezcas más.
Pero no, vuélveme a ver,
que el saber en la mujer
no se ha templado jamás.
Redondilla
335
Y pues tú me persuades
que eso a un noble corresponde,
dirasme cosas del Conde,
aunque me maten verdades.

Mirón
Redondilla
Señora, yo volveré
340
más enseñado a tu gusto;
perdona el necio disgusto
que te di, porque pensé
Redondilla
que templaba tu pasión.
Yo me iré a aprender mentiras
345
que decirte, pues te admiras
de las que verdades son;
Redondilla
yo me iré al patio mayor
del palacio o la estafeta;
yo andaré con un poeta
350
o con algún cazador;
Redondilla
con un cautivo famoso
o algún cobarde soldado,
o con algún agraviado,
o con algún envidioso.
Redondilla
355
O, pues que de amor las quieres,
si oyéndole no me rindo,
andaré con algún lindo
que se alabe de mujeres.
Redondilla
Y si fuere poco engaño,
360
este mi ingenio sutil
pondré con el mes de abril,
que suele mentir un año.

Váyase.

Blanca
Soneto
Yo vi crecer las esperanzas mías
con la lluvia amorosa de mis ojos
365
cuando miré tus letras con antojos,
tirano amor, que tu favor crecías.
Si gigantes los átomos hacías,
¿qué mucho que te diera mis despojos?
Mas esperanzas que dan fruto enojosos,
370
¿qué gloria sacan de engañar los días?
Crece de amor el árbol victorioso
mientras que derriballe se le acuerde
al encendido viento riguroso.
Mas, ¿qué importa que el lauro siempre verde
375
se defienda del rayo poderoso,
si del hielo al rigor las hojas pierde?

Sale DON CARLOS Delfín, su hermano.

Carlos
Quintilla
Si cupo piedad humana
en quien no ha nacido fiera,
antes por sangre es hermana,
380
no des lugar a que muera
con pena tan inhumana.
Quintilla
Duélete, hermana, de ver,
si sabes lo que es amor,
que si debes de saber,
385
un hombre en tanto rigor
por una ingrata mujer.
Quintilla
¿No ha llegado a tus oídos
que es dueño de mis sentidos
Flordelís, recién casada,
390
antes de casada amada,
como ellos, después perdidos?
Quintilla
¿No sabes que pretendí
hacerla reina de Francia
cuando sin sesos me vi,
395
porque no hay mayor distancia
que desde sí mismo a sí?
Quintilla
Que estando el sentido preso
de quien ama con exceso,
terribles jornadas son
400
desde el alma a la razón
y desde el discurso al seso?
Quintilla
Mi padre y tuyo (¡ojalá
ni fuera tuyo ni mío!),
de mi amor pensando ya
405
que hiciera algún desvarío,
los ojos de Argos le da.
Quintilla
Casola con Floraberto,
cuando ya para ser mía
tuve firmado el concierto,
410
viviendo desde aquel día
un alma en un cuerpo muerto.
Quintilla
Pienso que está de la suerte
que está un esclavo en Argel
entre la cadena fuerte,
415
o entre el que el palo y cordel
está esperando la muerte.
Quintilla
En tu mano, hermana mía,
está que la pueda hablar;
verla y hablarla querría,
420
que tú puedes señalar,
mi bien, el lugar u el día.
Quintilla
Engáñala, di que quieres
ver un jardín o un secreto
monte. Escucha y no te alteres,
425
que es la piedad, en efeto,
propia virtud de mujeres.
Quintilla
¿Harás esto? ¿Podré yo
fiarme del amor tuyo?

Blanca
Pudiera decir que no
430
por no estar cierta del suyo.
¿De qué manera te amó?
Quintilla
Que a saber que te ha querido
y que no te ha de ofender,
ya te hubiera respondido.

Carlos
435
Bien sé que son en mujer
los polos amor y olvido.
Quintilla
Bien sé, puesto que perdone
alguna a quien tanto abone
firmezas que dice y hace,
440
que su sol en amor nace
y en el olvido se pone.
Quintilla
Mas por la misma razón
vuelve otra vez a nacer
aquella misma afición.

Blanca
445
Primero amor suele ser
diamante del corazón;
Quintilla
mas ser galán Floraberto
y haber mil noches pasado
después del primer concierto,
450
de tu amor me da cuidado,
que ya entre los dos le han muerto.
Quintilla
Pero bien será saber
si hay firmeza en la mujer,
con lo que es primero amor;
455
mas con engaño es mejor.

Carlos
¿Cómo?

Blanca
Podraste esconder
Quintilla
detrás del verde jazmín
que hace espaldas a la fuente
de Venus, en el jardín,
460
donde, aunque de mármol, siente
de Adonis el triste fin.
Quintilla
Y saliendo en ocasión
que las dos solas estemos,
moverla a tal compasión
465
con palabras, con extremos,
que amando tan propios son.
Quintilla
Que el jazmín ser cueva intente
de Dido, Carlos, allí:
ella parezca la fuente
470
en llorar agua por ti
y el mármol diga que siente.
Quintilla
Que de que pierda su honor
el falso Conde me toca
más interés que tu amor,
475
pues no es mi queja tan poca
que no te venza en rigor.
Quintilla
Voy a escribir que me vea,
llevarela adonde digo
antes que más tarde sea.

Carlos
480
Si te importa su castigo,
mi amor su muerte desea.
Váyase.
Soneto
¡Oh, siempre en la piedad más generosas
que los hombres, bellísimas mujeres,
de nuestro apetitos y placeres,
485
y de amor tesoreras dadivosas!
Ya de mis tempestades amorosas
seguro puerto entre tus brazos eres,
pues que sacar mi rota nave quieres
de las olas del mar tempestuosas.
490
Tú, que contra mujer armas previenes,
mira primero que el veneno exhales
tantos ejemplos que de buenas tienes,
que aunque muchas han sido en causas tales
ocasiones de males y de bienes,
495
mayores son los bienes que los males.

Salen el REY Carlos de Francia, FLORANTE y RICARDO, caballeros.

Rey
Endecasílabos sueltos (tirada)
No me pudo venir más dulce nueva
después del pensamiento sosegado,
casados Flordelís y Floraberto.

Carlos
¿Qué es esto, gran señor? Hayamos parte
500
de las nuevas que dices.

Rey
Balduino,
padre de Flordelís, a quien pudieran
rendir Camilo y Cipión valiente
los sagrados laureles de la frente,
¡oh, Carlos, hijo mío!, victorioso
505
viene de los confines de la Francia,
de donde ha desterrado a Norandino,
famoso rey de África, que había
con armas tantas veces molestado
aquella parte que sus puertos mira.

Carlos
510
Aun bien que tú podrás premiarle agora,
ciñendo aquellas venerables canas
de alguna insignia de los cercos de oro
de las flores de lises de tu frente,
agradecido a sus servicios, tales,
515
que no sé yo con qué pagarle puedas.

Rey
¿Es premio poco honroso haber casado
su hija Flordelís con Floraberto?

Carlos
Noble es el Conde y generoso príncipe,
pero mejor pudieras emplearla.

Rey
520
¿En mi corte mejor? ¿No es de mi sangre
el Conde?

Carlos
¿No hay alguno que pudiera
honrar mejor al duque Balduino
y que tu sangre de más cerca fuera?

Rey
¿Vuelves a tu pasado desatino?
525
¿Vuelves a tus locuras?

Carlos
¿Con qué piensas
pagar a Balduino?

Rey
¿Está a tu cargo
el preguntarme a mí con qué razones
debe cumplir un rey obligaciones?

Carlos
Pues qué dirás de habérsela casado
530
sin gusto suyo, estando el Duque ausente?

Rey
El ausencia de deudos yo soy padre.
Atiende a tus caballos y a tus galas;
piensa en las cosas de tu edad.

Váyase CARLOS.

Florante
Ya llega,
con el preso africano Norandino,
535
el victorioso duque Balduino.

Salen cajas, y banderas, y SOLDADOS, y NORANDINO, moro, y BALDUINO, general.

Balduino
Octava real
A tus heroicos pies, famoso atlante,
de la Iglesia de Cristo, a cuya mano,
cristianísimo príncipe, el gigante
del África cruel se opone en vano,
540
está su Rey, que ya pensó, arrogante,
formando una ciudad en el mar cano
de bárbaros navíos brevemente,
del África a la Francia formar puente.
Octava real
Besa los pies, ¡oh, fuerte Norandino!,
545
del generoso Carlos; pide en ellos
perdón de tu pasado desatino.

Norandino
Espero, Duque, merecerle de ellos.

Rey
Ese puede pedir a Balduino
y poner el laurel en sus cabellos,
550
que a capitanes de la mar tan graves
daba Roma de jarcias y de naves.
Octava real
Alzaos los dos.

Norandino
Aquí, señor, me tienes,
sujeto a tu castigo.

Balduino
Con tu gente,
y gente que podrás, si la previenes,
555
pasar hasta la margen del oriente,
sufriendo a los principios sus desdenes,
por ser el tiempo al paso diferente,
llegué donde esperaba Norandino
ocupando con armas el camino.
Octava real
560
Abrile por los pechos con la espada
y retirelos hasta el mar, de suerte,
que recogidos a su fuerte armada
los fui siguiendo con la tuya fuerte.
El viento refrescó la mar hinchada;
565
campo de guerra, de sepulcro y muerte
formó el teatro, en que por hora y media
representase la naval tragedia.
Octava real
Abordadas, señor, las capitanas,
después de la tremenda artillería,
570
que por el campo de las olas canas
las abrasadas jarcias extendía,
resistieron las armas africanas
la primera francesa valentía
con tantas vidas, que en el golpe fuerte
575
se mellaron los filos de la muerte.
Octava real
Mas por los mismos cables y tablones,
cubiertos de rodelas y paveses,
como si los guindaran los motones,
trepaban a las naves los franceses,
580
y con siempre indomables corazones,
a tajos, estocadas y reveses
ganaron hasta el árbol, cuya gloria
se le pudo en la frente de vitoria.
Octava real
Y para que con prósperas fortunas
585
con su arrogancia justamente pises
las lunas, que creciendo viste algunas,
por las astucias de este nuevo Ulises,
donde en las jarcias tremolaban lunas,
vieras en un instante flordelises
590
y en gavias de mesanas y trinquetes
decir a voces ¡Francia! los grumetes.
Octava real
Ricos, señor, han sido los despojos
de piezas de oro, de damasco y grana,
de blancas perlas y corales rojos,
595
de jaeces de plata y filigrana;
la codicia, que brinda por los ojos,
en la riqueza bárbara africana
halló dónde poder, sin ser tiranos,
hartar las niñas y ocupar las manos.
Octava real
600
No bien del mar la planta puse en tierra
cuando una nueva alegre me recibe,
con que olvido el trabajo de la guerra,
tal es la paz que en mis cuidados vive,
después de aquellos que el servirte encierra
605
(que tu servicio es bien que a todos prive),
los de mi hija me tenían suspenso,
que ya por tu favor perderlos pienso.
Octava real
Dícenme, gran señor, que la has casado,
y aunque me dicen que es con Floraberto,
610
yo solo que es tu gusto he preguntado,
lo que tuve también por justo y cierto,
que de tu gran valor estoy fiado;
que siendo por tus manos el concierto
no puedo yo ganar yerno más justo
615
ni darme parabién de mayor gusto.

Rey
Octava real
Duque, yo los casé porque en ausencia
de un primo como vos yo represento
vuestra persona misma. Dad licencia
que os vean los dos y mostraréis contento
620
a vuestro yerno, cuya gran prudencia,
alta sangre, valor y entendimiento
excede mucho a muchos.

Balduino
Eso creo.
Verlos, señor, si vos mandáis deseo.

Salen FLORABERTO y FLORDELÍS, acompañados con mucha gala, y MIRÓN también.

Conde
Quintilla
Danos, invicto señor,
625
tus pies.

Rey
Besalde la mano
al Duque.

Conde
A vuestro valor,
¡oh, nuevo Marte africano!,
en nombre y obras mayor,
Quintilla
vuestros dos hijos están.

Balduino
630
Tanto contento me dan,
que agora siento la gloria
de la pasada victoria,
en que he sido capitán.
Quintilla
Agora el triunfo, el laurel,
635
el francés aplauso, el gusto
de verme honrado con él;
mis brazos os doy, que es justo,
porque tengáis parte en él.
Quintilla
Vos, hija, bien empleada
640
en el Conde estáis, pues fuistes
de mano del Rey casada.
Estimad que merecistes
ser de su grandeza honrada
Quintilla
tanto como el buen empleo.

Flordelís
645
Yo, señor, presté obediencia,
como veis, a su deseo.

Balduino
Dichosa ha sido mi ausencia,
pues en tanto bien os veo.

Sale un CRIADO.

Criado
Quintilla
Que no os vais sin verla dice
650
doña Blanca, mi señora.

Flordelís
Yo voy luego.

Rey
Solenice
mi corte Ricardo agora,
y con fiestas autorice
Quintilla
la prisión de Norandino
655
y el triunfo de Balduino.

Ricardo
Hará que el mundo se espante.

Rey
Venid conmigo, Almirante.

Balduino
Soy de esa merced indino.

Váyanse entrando.

Conde
Quintilla
Entra, Flordelís, a ver
660
a la Infanta, pues te llama,
que ya comienza a tener
premio del Duque la fama.

Flordelís
Almirantes puede hacer
Quintilla
el Rey, pero no soldados
665
tan bravos y ejercitados.

Conde
Merced ha sido y favor.

Flordelís
Deudas son a su valor
más que servicios pagados.
Quintilla
Acompáñele entretanto
670
que a doña Blanca visito.

Váyase FLORDELÍS.

Conde
Mirón.

Mirón
Señor.

Conde
Grande espanto
me has dado.

Mirón
Yo sé que quito
y que nada le levanto.
Quintilla
Ella está como furiosa,
675
y me dijo mucho más.

Conde
¿Blanca, de qué está celosa?

Mirón
Enamorada dirás,
y añade luego envidiosa.
Quintilla
Ella no pudo sufrir
680
que le dijeses que amabas
a Flordelís, ni aun oír
que amores con ella hablabas,
qué es comer ni qué dormir.
Quintilla
Pensé que perdiera el seso.

Conde
685
Que he temido, te confieso,
que me amenaza algún mal,
que siempre de amor igual
resulta algún loco exceso.
Quintilla
El cielo ponga templanza
690
en su furia y desatino,
y más si intenta venganza.

Mirón
Ya con venir Balduino
puedes tener esperanza.
Quintilla
Cierto que estás bien casado,
695
porque suegro tan honrado
le pudiera el Rey tener.

Conde
No me holgué poco de ver
que el Rey le lleva a su lado.
Quintilla
La dignidad que le dio
700
bien la tiene merecida.

Mirón
Cualquier favor mereció.

Conde
¡Qué pase tan triste vida
por celos de Blanca yo!
Quintilla
¿Que me quiere esta mujer?
705
¿Puedo dejar de querer
a Flordelís, que lo es mía?
¿Qué se cansa? ¿Qué porfía?

Mirón
¿En razón quieres poner
Quintilla
una mujer con amor?
710
¿Encerrar quieres, señor,
el viento en cárcel estrecha?

Conde
¿Qué se cansa, qué aprovecha
todo su injusto rigor?

Mirón
Quintilla
Algo más que haberla amado
715
debe de haber; mas a mí
siempre burlas me has fiado.

Conde
¿Óyenos alguien aquí?

Mirón
Un ejército colgado
Quintilla
en esa tapicería,
720
de Jerusalén historia;
mas como la lealtad mía
callarán tu pena y gloria
desde hoy al último día.

Conde
Quintilla
Yo, Mirón, tan cortesmente
725
como a tan grave señora
era escribirle decente,
la escribí amores, que agora
o la enojan o lo siente.
Quintilla
Respondiome con estilo
730
no menos tierno.

Mirón
¡Favor
notable!

Conde
Amor por el filo,
que para el gitano amor
nació riberas del Nilo.
Quintilla
Concertó nuestras heridas,
735
hasta que la vine a hablar
entre unas parras que asidas
daban consejo y lugar
a dos amorosas vidas.
Quintilla
Sentose y senteme.

Mirón
Bien.
740
Sentados, ¿qué sucedió?

Conde
Así su mano...

Mirón
¡Detén,
cielo, esta mano!

Conde
Allí yo
vi mano y no vi desdén.
Quintilla
¿Fue mucho poner la boca
745
en esta mano?

Mirón
Si ella
se dejó asir...

Conde
No fue poca
mi osadía; puse en ella,
como en un cristal de roca,
Quintilla
los labios, en que dejé
750
no sé qué círculo impreso.

Mirón
¡Apretado exceso fue!

Conde
Hablamos, después del beso,
de amor, de lealtad y fe.
Quintilla
Tanto, que sentí abrasarme,
755
y viendo la pura rosa
de sus labios provocarme,
resolví el alma a una cosa...
Aquí tiemblo de acordarme.
Quintilla
Andaba, con dulce queja,
760
dando tornos al favor,
como enamorada abeja
de una rosa alrededor
ya se acerca y ya se aleja.
Quintilla
Pero, en fin, determinado
765
y todo descolorido,
vuelto en nieve y abrasado,
cerca del suyo, encendido,
llegué con mi labio helado.

Mirón
Quintilla
¡Santo Dios!

Conde
No de manera
770
que pudiese juzgar más
que del aliento.

Mirón
¡No fuera
posible pensar jamás
que un hombre a tal se atreviera!

Conde
Quintilla
Levantose sin hacer
775
más muestras de sentimiento,
y no dejándose ver
por un mes, mi atrevimiento
me dio, callando, a entender.
Quintilla
Pero después, cierto día,
780
puesta en una celosía,
se rio cuando me vio.

Mirón
Pues boca que se rio,
no le ofendió tu osadía.
Quintilla
Por ventura la enojaste
785
de que ya que te atreviste
tan poco lo ejecutaste.
¡Mal pago, por Dios, le diste;
no sé cómo te casaste!
Quintilla
Porque más nobleza fuera
790
salirte de Francia cuando
el Rey forzarte quisiera.

Conde
La guarda he sentido hablando;
vete y a la puerta espera.
Quintilla
Que pues ya mi estrella ha sido,
795
cuanto mal me ha sucedido,
con irme con mi mujer
a mi tierra, podrá ser
que todo lo cubra el olvido.

Váyanse, y salgan CARLOS y ISABELA, dama.

Isabela
Redondilla
Que aquí se esconda tu Alteza
800
mi señora me ha mandado
que ye diga.

Carlos
¡Qué ha llegado
mi vida a tanta tristeza!
Redondilla
¿Llegan cerca?

Isabela
Estanlo tanto,
que tardando en esconderse
805
te han de ver.

Carlos
¿Qué puede hacerse?
¡De mi paciencia me espanto!
Redondilla
Dadme esas hojas, jazmines,
para esconder tanto fuego.

Escóndase.
Salen BLANCA y FLORDELÍS.

Blanca
Amor, en principios ciego,
810
suele ser cuerdo en los fines.

Flordelís
Redondilla
Cuando es tan justo el amor
como el que yo tengo al Conde,
al principio el fin responde.

Blanca
Él le merece mayor.
Redondilla
815
¿Quiérete mucho?

Flordelís
Es exceso.
Loca estoy de sus caricias.

Blanca
(¡Pedid, desengaño, albricias,
que voy hallando mi seso!)

Flordelís
Redondilla
No hay orden de que se aparte
820
solo un momento de mí.

Blanca
(¡Ay, qué desdichada fui!)

Flordelís
En la mesa, en cualquier parte
Redondilla
me dice dos mil amores.

Blanca
(Su amor esta me encarece
825
tan a lo falso, que ofrece
sospechas a mis temores.
Redondilla
Temo, y con mucha razón,
que el Conde le habrá contado
lo que conmigo ha pasado,
830
en mengua de mi opinión;
Redondilla
que los hombres, en los brazos
de quien tienen voluntad,
aumentan su calidad
contando ajenos abrazos.
Redondilla
835
Que por alabarse amado
de las que más altas son,
no hay soldado fanfarrón
como un amante acostado.
Redondilla
A mí me importa matar
840
o al Conde o a su mujer.)
¿Quieres esta fuente ver?
(¡Quién la hiciera con llorar!)

Flordelís
Redondilla
¿Es Venus?

Blanca
¿Pues no lo ves?

Flordelís
¡Qué bello Adonis está?

Blanca
845
(¡Oh, cuánta envidia me da,
Venus, tu Adonis francés!)

Flordelís
Redondilla
Bien llora Venus partirse
su amante.

Blanca
Como era diosa,
a su tragedia llorosa
850
comenzaba a prevenirse.

Sale CARLOS.

Carlos
Romance (tirada)
Mejor pudiera llorar
quien te ha perdido, señora,
y de cobrarte no tiene
sola una esperanza loca.

Flordelís
855
¿Qué es esto?

Carlos
No te alborotes.
Un mármol que estaba agora
en aquesta fuente soy.

Flordelís
¿Tú mármol?

Carlos
Mármol y roca
de paciencia y sufrimiento,
860
y de fuente es justa cosa,
porque se convierta en ella
quien tantas desdichas llora.
¡Ay, Flordelís, ya casada!
¡Ay, Flordelís, cuyas hojas
865
miran marchitas mis ojos,
hojas con que ya me enojas!
Si tu amor fuera verdad,
a la mano poderosa
de mi padre resistieras
870
con una palabra sola.
Ya es hecho; ya no es posible
que el fuerte lazo se rompa
si no le corta la muerte,
término y fin de las bodas.
875
Dame, Flordelís, licencia
que mate al Conde.

Flordelís
No pongas,
Carlos, la imaginación
noble en tan sangrientas obras.
El Conde no tiene culpa,
880
la desdicha fue forzosa.
Yo te amaba; el Rey lo quiso;
olvida, y tendrás victoria
de esos fuertes pensamientos
que te afligen y congojan.

Carlos
885
¿Que olvide? ¿Cómo es posible?
¿Cuál hechicera famosa;
qué Circe ni qué Medea,
qué hierbas, flores y rosas
de los montes de la luna
890
son para amor provechosas?
Ya, Flordelís, te casaste;
ya de Floraberto gozas;
no te ofenda mi remedio,
dame esas manos hermosas.

Flordelís
895
¡Jesús! ¿Qué dices, señor?
¡Suelta! ¿Las manos me tomas?

Carlos
¡Hermana, hermana, detén
esta sirena engañosa!

Blanca
Ea, Flordelís, ¿qué es esto?
900
¿Parécete justa cosa
que este loco mate al Conde
si le desprecias ahora?
Dale esa mano, detente,
no te muestres desdeñosa,
905
que a la sombra del secreto
duerme segura la honra.
Ea, Flordelís.

Flordelís
Pues, Blanca,
¿tú, de mi honor protectora,
me has traído con engaño
910
adonde el honor me roban?

Blanca
¡Ea, que le quieres bien!
Mira, Flordelís, que llora.
Mujeres somos, no piedras;
nuestras resistencias topan
915
en el punto del secreto.
Cuando a Carlos correspondas,
¿no te fiarás de mí?

Flordelís
No me vuelvas a las olas
del mar del amor pasado,
920
que entonces era señora
de toda mi libertad,
y ya es de otro dueño toda.
No te niego que yo quiero
al Príncipe, mas ¿qué importa,
925
estando sin libertad?

Blanca
Flordelís, libertad sobra
mientras el amor no falta;
quiérele bien a mi sombra,
que no ha de costarte nada
930
de tu opinión generosa.

Isabela
Señoras, el Conde viene.

Carlos
¿Qué he de hacer?

Blanca
Ya no te escondas.

Sale el CONDE.

Conde
Con tan justa ocupación,
disculpada está mi esposa
935
de haberla esperado tanto.

Flordelís
Con disculpa tan notoria
me atreví, Conde, a tardarme.

Blanca
(¿Que tales palabras oiga?)

Carlos
Pues, Conde, ¿es buena la vida
940
de los casados?

Conde
Dichosa
por extremo, si los dos
con las voluntades conforman.

Carlos
(¡Bien se dirá por las vuestras!)

Conde
Los méritos os respondan
945
de Flordelís, pues a un ángel
¿quién no la estima y adora?

Flordelís
Mejor, Conde mi señor,
vuestra gallarda persona
mi voluntad asegura.

Conde
950
Besar tus manos me toca.
Dadle, señora, licencia,
que le aguarda en la carroza
su recién venido padre.

Blanca
Partid los dos en buen hora,
955
y mil años os gocéis.

Carlos
Conde, adiós; tened memoria
de verme.

Conde
Soy vuestro esclavo.
Y vuestro más.

Flordelís
¡Qué lisonjas!

Los dos se van de las manos.

Blanca
Soneto
¿Iguálase a mi mal algún tormento?

Carlos
960
¿Qué tormento cruel se iguala al mío?

Blanca
Si esto han visto mis ojos, ¿qué confío?

Carlos
¡Que baste a tanto mal mi sufrimiento!

Blanca
¿En qué piensa parar mi pensamiento?

Carlos
¿Qué fin piensa tener mi desvarío?

Blanca
965
¡Ya toda mi esperanza al viento envío!

Carlos
¡Ya toda mi esperanza lleva el viento!

Blanca
¡Qué locura es llorar las cosas hechas!

Carlos
¡Loco es quien fía de palabras dichas!

Blanca
¡Declaradas murieron mis sospechas!

Carlos
970
¿Quién confía en promesas?

Blanca
¿Quién en dichas?

Carlos
¡Todo es penas amor!

Blanca
¡Todo es endechas!

Carlos
¡Todo es celos amor!

Blanca
¡Todo es desdichas!


Acto II

Salen CRIADOS con ramos de árboles y flores, los MÚSICOS con sus instrumentos, FLORANTE y RICARDO, caballeros, y CARLOS detrás, todos en hábito de noche.

Carlos
Redondilla
Pasad todos adelante,
que con aqueste disfraz
975
podremos sacar en paz
pensamiento semejante.

Florante
Redondilla
¿Usa París estos días
toldar las puertas así?

Ricardo
Ayer enramadas vi
980
las de unas vecinas mías
Redondilla
y tuve no sé qué celos.
Guárdate, que no los des.

Carlos
Con el hábito que ves
remediaré mis desvelos.
Redondilla
985
Porque en el traje villano
no han de presumir, en fin,
que fue de Francia el Delfín
quien aquí puso la mano.
Redondilla
Poned árboles y flores
990
a un umbral que con miedo piso,
aunque aqueste paraíso
los tenga dentro mejores.
Redondilla
Que la Flordelís que agora
en brazos del Conde está,
995
más divina flor será
que cuantas vierte el aurora.
Redondilla
¿Qué limo, salvia o sanguina,
qué guileñas de azul flor,
qué lirio o poma de amor,
1000
qué jacinto, qué inclintina,
Redondilla
qué angélica, qué azucena,
qué clavel de buena ley,
qué flor corona de rey,
qué ajedrea, qué verbena,
Redondilla
1005
qué narciso o mejicana,
qué albahaca, qué brusela,
qué violeta o citronela,
qué trébol, qué valeriana
Redondilla
no están dentro del jardín
1010
de esta casa venturosa,
aunque en Flordelís hermosa
no hay más que rosa y jazmín?

Florante
Redondilla
No queda mal entoldado.

Ricardo
Así el campo se entapiza,
1015
mejor que de tela riza
y del precioso brocado.

Carlos
Redondilla
Si yo pudiera, en lugar
de estos verdes mirabeles,
manutisas y claveles,
1020
pempinelas y azahar,
Redondilla
pusiera perlas, diamantes,
girasoles y rubíes,
espinelas, carmesíes
y carbuncos rutilantes.
Redondilla
1025
Compusiera estas guirnaldas,
en vez de verdes paisajes,
de topacios y balajes,
de amatistes y esmeraldas.
Redondilla
No quedara plata ni oro
1030
que no relumbrara aquí,
y aun a ser posible a mí
pusiera al sol por tesoro.
Redondilla
Cantad en rústico son,
para ser desconocidos.

Ricardo
1035
Todos estarán dormidos.

Carlos
¡Qué servicio y qué canción!

Canten.

[Todos]
Copla (estructura abierta)
“¿Cuándo saliredes, alba,
alba galana,
cuándo saliredes, alba?

Una voz
1040
Alba más bella que el sol.

Todos
Alba galana.

Voz
Alba de las dos estrellas.

Todos
Linda serrana.

Voz
¿Cuándo verán mis ojos

Todos
1045
luces tan claras?
¿Cuándo saliredes, alba?”

Carlos
Redondilla
Extraño deleite dan
esas canciones de amor.

Florante
En estilo labrador,
1050
¡qué bien sus cifras están!

Carlos
Redondilla
¡Ah, Dios, que duerma un dichoso
al lado de su mujer
y otro no pueda tener
a sus umbrales reposo!
Redondilla
1055
Cantad otra vez, cantad;
espántense tantas penas,
que aunque del mar, sus arenas
no han de tener igualdad.

Una voz
Copla (estructura abierta)
“¿Cuándo saldréis a dar vida?

Todos
1060
Alba galana.

Voz
La que en el cielo se afeita.

Todos
De nieve y grana.

Voz
Despertad, alba divina.

Todos
Que el sol aguarda.
1065
¿Cuándo saliredes, alba?
Alba galana,
¿cuándo saliredes, alba?”

Ricardo
Redondilla
¡Cuerpo de tal, no cantéis,
que anda gente en el zaguán!

Carlos
1070
Mas, ¿que sentido nos han?

Florante
Más son de cuatro y de seis.

Carlos
Redondilla
Caballos suenan.

Ricardo
Sospecho
que el Conde fuera se va.

Carlos
¿Fuera, Ricardo? ¡Ojalá,
1075
y de Flordelís del pecho!

Florante
Redondilla
Las puertas abren.

Carlos
Camina,
que no es mucho, en vez de salva,
que habiendo llamado al alba
le corra al sol la cortina.

Éntrese, y salga MIRÓN, de casa.

Mirón
Redondilla
1080
¿Qué borrachería es esta?
¿Grita y música? ¿Qué es esto?
¿Arbolitos nos han puesto?
¡No ha estado mala la fiesta!
Redondilla
Señor, qué digo, señor.

Sale el CONDE, de caza.

Conde
1085
¿Qué das voces?

Mirón
Aunque el día
apenas al mundo envía
su primer embajador,
Redondilla
el olor podrá avisarte
de que nuestra puerta han hecho
1090
jardín, del umbral al techo,
a pura fuerza del arte.

Conde
Redondilla
Basta, que tienes razón.
Mas, ¿cómo?

Mirón
Yo no lo vi.

Conde
¿Pues hay doncellas aquí?

Mirón
1095
Víspera de la Ascensión
Redondilla
acostumbran labradores
del arrabal de París...

Conde
Aparte.
(No me agrada, Flordelís.)

Mirón
Poner árboles y flores
Redondilla
1100
adonde requiebros tienen.
En casa debe de haber
a quien se puedan poner,
pues a ponérselos vienen.

Conde
Redondilla
¿Están esos cazadores
1105
todos a punto?

Mirón
Ya están
haciendo campo el zaguán;
perros, caballos y azores
Redondilla
ya danzan por las frescuras,
adonde correrlos sueles,
1110
los unos con cascabeles,
los otros con herraduras.
Redondilla
Aunque el sol agora abrasa,
no hayas miedo que nos venza,
pues que ya el bosque comienza
1115
desde la puerta de casa.

Conde
Redondilla
¿Ha venido Lisuarte?

Sale LISUARTE, caballero, de casa.

Lisuarte
Bien puedo yo responder,
pues llego a tiempo de ser
quien puedo respuesta darte.

Conde
Redondilla
1120
Vengas, Lisuarte amigo,
muchas veces norabuena,
que ya me tenías con pena
de no caminar contigo.

Lisuarte
Redondilla
Para recién desposado
1125
presto el bosque te despierta,
que aun entendí que a la puerta
un hora hubiera llamado.

Conde
Redondilla
Habiendo de caminar,
no es bien aguardar al sol.

Mirón
1130
No hay tan lindo guardasol
como el gentil madrugar.

Conde
Redondilla
¿No acaban ya de salir?

Lisuarte
¡Buena vuestra puerta está!
Quien esto tiene, ¿a qué va?,
1135
porque puede competir
Redondilla
con el campo más florido.
Aquí parece que ha estado
el conejuelo acostado
y el pardo ciervo dormido.
Redondilla
1140
Parece que ha de salir
el jabalí de estas ramas,
y la liebre de estas camas,
y entre ellas mismas huir.

Conde
Redondilla
Pienso que anda un labrador
1145
por estas puertas de amores.

Lisuarte
Son sus árboles y flores
claros indicios de amor.
Redondilla
Alegría me han causado.

Conde
¡A mí ninguna, por Dios!

Sale RINIERO, escudero viejo.

Riniero
1150
¡Que dé romadizo y tos
a quien tal se ha levantado!
Redondilla
¡Ahórquense los azores,
los perros y los caballos,
que parecen madrugallos
1155
mañana de cardadores!
Redondilla
¿Arbolitos hay aquí?
Aprisa me he levantado,
pues en la taberna he dado.

Conde
¿Quién es?

Riniero
Yo soy.

Mirón
¿Quién va ahí?

Riniero
Redondilla
1160
Un escudero que han hecho
venir a buscar el alba
primero que le haga salva
la calandria en el barbecho.
Redondilla
¿Dónde vas, que aún no pregonan
1165
aguardiente y letuario,
ni al aurora en campanario
la primer música entonan?
Redondilla
No hay labrador que haya puesto
a las mulas el arado,
1170
ni amante que haya dejado
por miedo del alba el puesto,
Redondilla
No hay espejo que a mujer
haya pedido color,
ni visto a enfermo doctor,
1175
no él pedido de beber.

Conde
Redondilla
¿Vos, por dicha, habéis bebido?

Riniero
Los árboles me han brindado.

Conde
¿Cómo, o quién os ha llamado?
¡Mal hecho, por Dios, ha sido!

Riniero
Redondilla
1180
Isabela me dio voces
que mi señora salía.

Conde
¿Ella? ¿Cómo?

Riniero
Pensaría
mal; a Isabela conoces,
Redondilla
que me daba pesadumbre.

Mirón
1185
No mintió, pues ella viene.

Conde
Ya el aurora su sol tiene,
dile al sol que ya no alumbre.

Sale FLORDELÍS y ISABEL.

Flordelís
Redondilla
¿Tan de mañana, mi bien?

Conde
Miedo del calor lo ha hecho.

Flordelís
1190
Que os he cansado sospecho...

Conde
No habéis sospechado bien.
Redondilla
Ni es mucho haber madrugado
quien esta noche durmió
teniendo, cual tuve yo,
1195
alba tan hermosa al lado,
Redondilla
que claro está que su lumbre
me había de despertar.

Flordelís
Suele a los que duermen dar
cualquiera luz pesadumbre.
Redondilla
1200
Por eso, Conde, sospecho
que nombre de luz me dais.

Conde
¿Cómo, si vos me alumbráis
ojos, alma, vida y pecho?
Redondilla
No habéis, señora, acertado
1205
en dejar vuestro sosiego;
que os volváis, mi vida, os ruego,
que habéis el tiempo trocado.
Redondilla
Pues como apenas agora
se ve su rojo arrebol,
1210
no es justo que salga sol
antes que salga el aurora.
Redondilla
No tengáis queja de mí
que tan de mañana salgo,
pues de la noche me valgo
1215
por no ver lo que perdí.

Flordelís
Redondilla
El cielo os lleve con bien,
que no es justo deteneros,
por el mal que puede haceros
el sol, mis ojos, también.
Redondilla
1220
Que de él os guardéis os pido.

Conde
Ya no iré sin él, mis ojos,
habiendo sus rayos rojos
de vuestros ojos nacido.
Redondilla
Y por los míos, señora,
1225
que en mi ausencia os regaléis.

Flordelís
¿Cuándo, mi bien, volveréis?

Conde
No lo sé, mi vida, agora,
Redondilla
pero la palabra os doy
que lo más presto que pueda.

Salen tres o cuatro cazadores, PIERRES, LANFREDO, MARÍN, con algunos perros y venablos.

Pierres
1230
Yo sé muy bien la vereda,
porque ejercitado estoy
Redondilla
en todo este monte bien,
y es de eso en tiempo de nieve.

Marín
Antes que te partas, bebe,
1235
y brinda a los dos también.

Conde
Redondilla
Mi gente se va llegando;
adiós, bella Flordelís.

Mirón
Las campanas de París
están al alba tocando.
Redondilla
1240
Daos los brazos, que perdemos
tiempo.

Flordelís
No me deja amor.
Adiós, Conde mi señor.

Lisuarte
¿Partimos?

Conde
Partir podemos.

Mirón
Redondilla
¿Tú qué dices, Isabela?
1245
¿Quieres algo de esta caza?

Isabela
Que la compres en la plaza
sin correr tras la que vuela,
Redondilla
que hay un refrán español
que suele decirlo así.

Mirón
1250
¿Tengo de decirte a ti
esto de la aurora y sol?

Isabela
Redondilla
En eso se desvanece.
Oiga, pues a caza va,
tráigame un ciervo de allá.

Mirón
1255
¿Con qué puntas?

Isabela
Doce o trece.

Mirón
Redondilla
¡Fuego de Dios en tu gusto!
El Conde se parte. Adiós.

Isabela
Mire que no falten dos,
1260
que me dará gran disgusto.

Mirón
Redondilla
Si alguna trajere menos,
tú la podrás añadir.

Lisuarte
Conde, ¿podemos ya ir?

Conde
Poned mochilas y frenos.
Redondilla
1265
Hola, los que habéis tardado,
y seguidme.

Pierres
¿Qué rocín
lleva el almuerzo?

Conde
Marín,
Pierres, lo lleva en cuidado.

Todos se van con ruido, y quédese allí FLORDELÍS con ISABELA.

Isabela
Redondilla
Sospecho que deseabas
1270
ver partido a Floraberto.

Flordelís
Sospechas lo más cierto
y en lo más seguro estabas.

Isabela
Redondilla
¿Reparas en el jardín
que a nuestras puertas han puesto?
1275
¿Quién, señora, le ha compuesto?
Y en casa, ¿para qué fin?
Redondilla
Que aunque yo no entiendo mucho,
pienso que no estás contenta.

Flordelís
¡Ay, Isabela!, está atenta.

Isabela
1280
Ya, mi señora, te escucho.

Flordelís
Romance (tirada)
Yo me levantara un lunes,
un lunes de la Ascensión,
cuando el capitán del cielo
fue a tomar la posesión
1285
antes que el alba saliese,
con rojo y blanco arrebol.
Para ver si amanecía
me puse en un mirador,
sobre los hombros revuelto
1290
un faldellín de color.
Hallé mi puerta enramada
toda de un verde limón,
que desde la celosía
pudiera alcanzar la flor.
1295
Álamos blancos y negros,
que tales mis dichas son:
negros por mi triste luto,
blancos porque en blanco estoy.
Muchos jazmines y trébol,
1300
todo espirando olor.
Entre azucenas y lirios,
casto, aunque celoso, amor.
No me la enramó escudero,
ni hijo de labrador,
1305
ni hidalgo de espada en cinta
y capa con guarnición;
enramómela don Carlos,
hijo del Emperador;
don Carlos, delfín de Francia,
1310
que seis años me sirvió.
Palabra de ser mi esposo
una y mil veces me dio.
Tuvo envidia la fortuna;
el Rey su amor sospechó;
1315
lisonjeros de palacio
le contaron mi afición.
Casome con Floraberto,
sin gusto casada estoy.
Pensé yo llamarme Alteza,
1320
señoría apenas soy.
Si tristes paso los días,
las noches infiernos son;
con lágrimas de mis ojos
bañando estoy mi labor,
1325
por ser para Floraberto,
tirano de mi afición.
Cada vez que con la aguja
puntadas en ella doy,
en su corazón quisiera
1330
que fueran un pasador.

Isabela
Espera, señora mía,
que siento cerca rumor.

Salen CARLOS y FLORANTE, embozados.

Flordelís
Un hombre a nosotras viene.
¿Sois, amigo, cazador?
1335
Si buscáis a Floraberto
poco habrá que se partió.
Como es tan grande París,
aún no habrá salido, no.
Quitaos la capa del rostro,
1340
que me habéis puesto temor.

Carlos
Flordelís, hermosa y bella,
no soy cazador que voy
al monte con Floraberto,
indigno de tu valor.
1345
Carlos soy, delfín de Francia,
aquel tu primer amor
que pensó casar contigo,
mas la envidia lo estorbó.
¡Qué de dolor que me cuestas!
1350
¡Ay Dios, si de mi dolor,
ya que no puedes ser mía,
tuvieses hoy compasión!
¡Ay, quién pudiese una noche
ser venturoso ladrón
1355
de los brazos que desprecia
quien al alba te dejó!

Florante
Bien podéis, señor don Carlos,
la que viene y otras dos.
Floraberto es ido a caza
1360
a los montes de León,
de donde no vuelva vivo
a París, y plega a Dios
que rabia mate sus perros
y un águila su falcón.
1365
Ahóguese el caballo,
o arrástrele, que es mejor;
los colmillos le atraviese
un jabalí gruñidor,
cuyas espumas sangrientas
1370
dicen que veneno son.
Por tirar alguna fiera,
con un dardo volador
le mate el mayor amigo
y caiga por el arzón,
1375
tiñendo las verdes hierbas
del rojo y sangriento humor;
o cayendo en la celada
de un africano feroz,
lanzada de moro izquierdo
1380
le atraviese el corazón.

Flordelís
Redondilla
Advierte, señor, que siento
que la gente se levanta,
y el verte es sospecha, y tanta,
que ha de impedir tu contento.
Redondilla
1385
Mira que podría ser
que el Duque se levantase.

Carlos
Haz, amor, que el día pase
para que te vuelva a ver,
Redondilla
que si eres sol, bien podrás
1390
dar a la noche licencia
con esconder tu presencia.

Flordelís
En fin, ¿mi señor, te vas?

Carlos
Redondilla
Es tu padre Balduino
hombre a quien tengo respeto,
1395
y de eso estoy inquieto.

Flordelís
De todo respeto es dino,
Redondilla
pues que se le tiene el Rey.
Mirad que si el viejo sale,
ninguna disculpa os vale.

Carlos
1400
A nadie amor guarda ley.
Redondilla
Hazle recoger temprano
esta noche, porque sea
larga, como amor desea.

Flordelís
Todo advertimiento es vano
Redondilla
1405
a quien tiene el que le tengo.

Carlos
Guárdete el Cielo.

Flordelís
Hasta ser
tuya.

Carlos
Y mi propia mujer
si a tener el cetro vengo.

Isabela
Redondilla
A mucho te has atrevido;
1410
no sé si lo has acertado,
que tienes un padre honrado
y un arrogante marido.
Redondilla
Y aunque está el marido ausente,
el padre dentro de casa,
1415
que si sabe lo que pasa
no habrá rigor que no intente.
Redondilla
Porque de tan gran soldado,
¿qué piedad, señora, esperas?

Flordelís
Si quisieras, bien supieras
1420
si es amor determinado.
Redondilla
Amor no teme la muerte;
yo tengo sola una vida,
esa por Carlos perdida,
¿qué más venturosa suerte?

Váyanse, y salgan los CAZADORES y LISUARTE con mucha grita, y detrás MIRÓN y el CONDE.

Pierres
Endecasílabos sueltos (tirada)
1425
Por esos trigos se metió ligero.

Lisuarte
Tengo por imposible que se esconda.

Conde
Tarde para seguille me parece.

Mirón
Si cazamos así por los caminos
y cerca de París nos detenemos,
1430
¿para qué vamos a León de Francia?

Lisuarte
Si sale la ocasión, ¿de qué te admiras?

Lanfredo
Allí ladran los perros, ya le tienen,
pues muerto le verás si le detienen.

Conde
Camina, Lisuarte, y si por dicha,
1435
con la tiniebla de la escura noche,
te perdieras de mí, junto a esos árboles
espera la mañana con la gente.

Lisuarte
¿Dónde te quedas?

Conde
En aquesta fuente.
Vanse todos, y el CONDE asga a MIRÓN.
Tente, Mirón.

Mirón
¿Qué quieres?

Conde
Que me escuches.

Mirón
1440
¿Agora me detienes?

Conde
Esto importa.

Mirón
Pues cuéntame, señor, por detenido,
aunque esto de la caza y correr toros
hasta escuchar las voces hay cordura,
que en oyendo el rumor, todo es locura.

Conde
1445
Yo te he sacado de hombre vil y bajo
al lugar en que estás.

Mirón
¡Válgame el cielo!
¿Hame la envidia descompuesto acaso?

Conde
No es cosa tuya, no, Mirón, que es mía,
y cosa de que estoy de tal manera,
1450
que la fío de ti, porque en los males
hasta las piedras hacen compañía.

Mirón
Señor, ¿qué tienes? ¿Tú con ojos tristes
y casi enternecido? Si por dicha
de mi señora Flordelís te matan
1455
soledades de amor, ¿para qué vienes
por bosques y montañas de este modo,
que quien ama en amor lo goza todo?
Los jardines, los bosques y las cazas,
el juego, los caballos, los amigos,
1460
los libros, los banquetes, los regalos,
todos los tiene en lo que amó quien ama;
aquello todo, como ves, le llama.
Cuando dice un amante a lo que quiere
“mis ojos”, ¿qué confiesa? Que es sus ojos.
1465
Cuando dice que es vida, que es su vida.
Cuando dice su alma, que es su alma.
Cuando dice su gusto, que es su gusto,
y de esta suerte lo demás que sabes,
porque infinitamente de este modo
1470
en lo que se ama se resuelve todo.

Conde
¿Has dicho alguna cosa?

Mirón
¡Bueno vienes;
ni el alma aquí ni las potencias tienes!

Conde
Yo tengo de volver a París.

Mirón
¿Cuándo?

Conde
1475
Esta noche.

Mirón
¿Esta noche?

Conde
¿Qué te admiras?

Mirón
Si amabas de esa suerte, no vinieras.
Mas bien puedes, señor, volver al alba,
sin que los cazadores te echen menos.
Mas llevándote amor, ¿cómo es posible?,
1480
que llegar y volver es imposible.
Amor los días juzga breves horas,
los meses, días, y los años meses.

Conde
No me lleva el amor.

Mirón
¿Pues qué te lleva?

Conde
1485
¡Celos, celos, Mirón, celos rabiosos!

Mirón
¿Celos de Flordelís? ¿Celos de un ángel?

Conde
Nunca, Mirón, de mujer ángel fíes.

Mirón
¿De dónde te ha venido el pensamiento
de tanto desatino?

Conde
1490
Estame atento.
Pero, ¿de qué me sirve darte parte
de que la vi escribir secretamente,
de que la he visto suspirar de noche
y dar vueltas dormida, porque el fuego
1495
del alma quita entonces el sosiego?

Mirón
Amor, desatinado, te ha engañado.

Conde
Ni es amor el que no es desatinado.
¡Oh, plega a Dios, Mirón, que yo me engañe!
Pero de la manera que se mira
1500
el sol por el cristal, o la tristeza
por el semblante, o la cruel envidia
cuando se dice mal del bien ajeno,
así se ve el amor por el semblante,
que todo es lengua y ojos un amante.

Mirón
1505
¿Pues quién sospechas tú?

Conde
Nadie sospecho.

Mirón
Y así debe de ser lo que imaginas.

Conde
Toma el camino de París y vamos,
que la disculpa es fácil, pues diremos
que fue fineza si no hubiere nada.

Mirón
1510
¿Cómo entrarás?

Conde
Yo tengo prevenidas
todas las llaves.

Mirón
No te doy consejo.

Conde
Ni le tomara yo.

Mirón
Pues alto, pica,
que amor descansa averiguando celos.

Conde
1515
¡Qué de infiernos, amor, tienen tus cielos!

Vanse, y salen FLORDELÍS y ISABELA.

Flordelís
Redondilla
¿Está ya el Duque acostado?

Isabela
Y su gente recogida,
pero no he visto en mi vida
escudero tan pesado.
Redondilla
1520
Dándole están libramientos
los pajes y él en la sala.

Flordelís
¡Pues, échale, noramala!

Isabela
Dice mil atrevimientos.
Redondilla
Ya he rogado a Leonardico
1525
que le persiga.

Flordelís
Estos son.

Isabela
Retírate.

Flordelís
¡Qué ocasión!

Isabela
Que te escondas te suplico.

Salen RINIERO, escudero; LEONARDO, FABIO y CELIO, pajes.

Riniero
Redondilla
¡Por vida del Rey, picaños,
que si pican, que he de hacer
1530
un desatino, aunque ayer
cumplí setenta y dos años!

Leonardo
Redondilla
Pues díganos solamente
si fue nieto de Caín.

Fabio
Eso no, que en un rocín
1535
le hubo cierto pretendiente.

Celio
Redondilla
Yo sé quién le ha conocido
mochuelo enjerto en hurón.

Riniero
¿Mas que he de dar un hurgón
a un bellaco mal nacido?
Redondilla
1540
Sepan que tengo mis bríos,
que soy hombre principal.

Leonardo
¿Principal?

Fabio
No dice mal.

Celio
Antes dice desvaríos.

Fabio
Redondilla
Yo en esta razón lo fundo.

Leonardo
1545
Dígala, a ver.

Fabio
Digo yo
que es principal quien nació
en el principio del mundo.

Riniero
Redondilla
¡Desemejada frialdad,
por el siglo de mi abuelo!

Celio
1550
¿No parece burro en pelo?

Riniero
¡Otra que tal necedad!

Leonardo
Redondilla
Pues aquí donde le ven
fue camello del Rey Mago.

Riniero
¡Si un disparate no hago...!

Fabio
1555
¡Ea, que es hombre de bien!

Riniero
Redondilla
¡Nunca lleguéis a mis años,
racioneros del tinelo,
envueltos en terciopelo
y sin camisa, picaños!
Redondilla
1560
¡Bellacos de condición
que tan vilmente os desvela,
que juntáis cabos de vela
para jugar la ración!
Redondilla
¡Lame platos! ¡Toma puntos!
1565
¡Sarnosos!

Leonardo
Si se deslengua,
dirémosle en una mengua
todos sus delitos juntos.

Riniero
Redondilla
¿Qué me dirán?

Leonardo
Que es poeta.

Riniero
¡Mienten, que soy hombre honrado!
1570
Solo una vez he pecado
en esa maldita seta.

Aquí era ello.

Isabela
Redondilla
La condesa, mi señora,
está desasosegada
y de este rumor se enfada.
1575
¿Paréceles que esta es hora
Redondilla
de conversación aquí?

Leonardo
Vámonos abajo, Fabio.

Riniero
Yo, Isabela, a nadie agravio;
ellos se burlan de mí.

Isabela
Redondilla
1580
¡Acuéstense, noramala!

Riniero
¡Miren si tienen buen pecho!
¡Qué agujero que me han hecho
por la propia martingala!

Isabela
Redondilla
Ea, acostaos; ya se han ido.

Riniero
1585
Si no los manda azotar
yo me voy a mi lugar;
desde agora me despido.

Váyanse, salen CARLOS y FLORANTE.

Carlos
Redondilla
Con las llaves que me diste
adonde me ves estoy,
1590
pero no sé dónde voy.

Isabela
¡Jesús, qué atrevido fuiste,
Redondilla
porque aún no están acostados!

Carlos
No tiene paciencia amor.

Isabela
¿No sentías el rumor
1595
de los despiertos criados?

Carlos
Redondilla
Ya, Isabela, estoy aquí;
reñirme es cosa excusada.
¿Flordelís está acostada?

Isabela
Yo pienso, Carlos, que sí.

Carlos
Redondilla
1600
¿Dormirá?

Isabela
¿Cómo es posible
quien aguarda y tiene amor?

Carlos
¿Entraré?

Isabela
Sí, mi señor.

Carlos
No hay al amor imposible.
Redondilla
El alma me está temblando.

Vase.

Flordelís
1605
Calentarla en mí podéis.

Isabela
Aunque temblando me veis,
también me estoy abrasando.
Redondilla
Gente por la sala viene;
allí os podéis retirar.

Flordelís
1610
Después os tengo de hablar.

Sale el CONDE y MIRÓN.

Conde
Sosiego la casa tiene.

Mirón
Redondilla
En tu ausencia luego haría
recoger toda la gente.

Isabela
¿Si es este el Conde?

Conde
Detente.

Isabela
1615
¿Que me detenga? ¡Desvía!

Conde
Redondilla
Mira que soy tu señor.

Isabela
¿El Conde?

Conde
Isabela, sí.

Isabela
¿Conde mi señor, aquí?

Conde
1620
Esto puede un grande amor.

Isabela
Redondilla
Albricias voy a pedir.

Conde
Esas quiero yo ganar.

Isabela
Déjame entrar.

Conde
No has de entrar.

Isabela
1625
Oye...

Conde
No te quiero oír.

Isabela
Redondilla
¡Señora, señora!

Conde
¡Infame!,
¿qué das voces?

Isabela
1630
¿No me toca?

Conde
¡Ciérrala, Mirón, la boca!

Isabela
¿Pues qué importa que la llame?

Conde
Redondilla
¡Échala del corredor!

Mirón
¿Cómo?

Conde
Tomándola en brazos.

Mirón
1635
¡Harase dos mil pedazos!

Isabela
¡Señor, señor!

Conde
¡No hay señor!

Sale FLORDELÍS algo desnuda.

Flordelís
Redondilla
¿Voces a estas horas? ¿Cómo
esta maldad se consiente?

Conde
1640
Tente, Flordelís, detente.

Flordelís
¿Qué os parece, mayordomo,
Redondilla
de tan grande libertad?

Conde
Flordelís, ¿no me conoces?

Flordelís
¡Duque! ¡Señor!

Conde
1645
No des voces.

Flordelís
¡Mi vida! ¿Tú en la ciudad?

Conde
Redondilla
En París estoy, Condesa;
Condesa, en tu casa estoy.

Flordelís
¡Dos mil abrazos te doy!

Conde
1650
De que me los des me pesa,
Redondilla
habiendo desconocido
mi persona y voz.

Flordelís
Señor,
no te espantes, que el temor
me quitó vista y oído.
Redondilla
1655
¿Qué buena venida es esta?

Conde
Desasosiego de amor.

Flordelís
¡Helada estoy de temor
y entre mil peligros puesta!

Sale MIRÓN.

Mirón
Redondilla
Desde el corredor al suelo
1660
la pobre moza cayó,
que parece que imitó
al primer ladrón del cielo.
Redondilla
Los cabellos a la tierra,
si del árbol son raíces,
1665
bien cayeron.

Flordelís
¿De quién dices?

Mirón
¡Llore así quien así yerra!
Redondilla
Sesos y sangre esparcidos
las piedras han esmaltado.

Conde
1670
De Flordelís ha llegado
nuestra queja a los oídos.
Redondilla
Toma esa puerta, Mirón,
que tengo que averiguar.

Mirón
Un hombre he visto pasar.

Conde
1675
¡Sombras de mis celos son!
Redondilla
Voy tras él; ten cuenta aquí.

Flordelís
Amigo, ¿qué tiene el Conde?

Mirón
Celos.

Flordelís
¿De quién? ¿Cómo? ¿Dónde?

Mirón
Oye la respuesta.

Flordelís
Di.

Mirón
Redondilla
1680
Al de quién, de ti, que el nombre
basta, pues eres mujer;
al cómo, pudiendo ser,
como es honrado y es hombre;
Redondilla
al dónde, no sé qué diga
1685
más de que viene a buscar,
si es aquí donde ha de hallar
quien a tanto mal le obliga.
Redondilla
De suerte que esto responde,
por ser materias tan graves,
1690
que tú solamente sabes
este de quién, cómo y dónde.

Flordelís
Redondilla
¿Quiéresme dejar entrar
de mi padre al aposento,
que yo volveré al momento?

Mirón
1695
Temo que te ha de matar
Redondilla
el Conde si ve que huyes.

Flordelís
Pues déjame echar de aquí.

Dentro el CONDE.

Conde
¡Muere, traidor!

Florante
¡Ay de mí!

Conde
¡Si ansí mi honor restituyes!

Mirón
Redondilla
1700
¿Quién es aquel?

Flordelís
¡Tengo presa
la lengua, no acierto a hablar!
Al Duque quiero llamar.

Sale el CONDE.

Conde
¿Adónde está la Condesa?

Mirón
Redondilla
¿No la ves, señor, delante?

Conde
1705
¿Con Florante me ofendías?

Flordelís
¿Yo con Florante? En mis días
hablé, señor, a Florante.

Conde
Redondilla
Si yo le he muerto en mi casa
detrás de un paño escondido,
1710
¿quién quieres tú que haya sido?

Flordelís
Oye, y sabrás lo que pasa.
Redondilla
Florante amaba a Isabela;
bien están muertos los dos.
¡Duélate mi honor, por Dios!

Conde
1715
Todo parece cautela.
Redondilla
¿Cúyos eran dos caballos
que estaban en el zaguán?

Flordelís
Vuestros, mi señor, serán;
de noche suelen sacallos
Redondilla
1720
por el calor que ya veis
y porque les dé el frescor.
¿Qué miráis el corredor?
¿Qué pensáis o qué teméis?

Conde
Redondilla
¿Cúyas esas armas son?

Flordelís
1725
Mi padre os las ha enviado,
presente, al fin, del soldado
para vuestra condición.

Conde
Redondilla
Gracias al Duque por ellas;
espadas me tenía yo.
1730
Mas, ¿quién la capa dejó,
que está arrojada con ellas?

Flordelís
Redondilla
Vuestra, Conde mi señor,
no recibáis pesadumbre,
que como hay tan poca lumbre
1735
parece de otra el color.

Conde
Redondilla
Y aquellos pies que se ven
por debajo de aquel paño,
¿son míos?

Flordelís
A un desengaño
tan claro, bien es que os den
Redondilla
1740
mis propias manos el cuello.
Conde, mandad a Mirón
que me pase el corazón.
Veisme aquí suelto el cabello
Redondilla
cubriendo, en lugar de venda,
1745
los ojos. No me matéis
vos, porque sangre tenéis
que puede ser que se ofenda.
Redondilla
Máteme un hombre que ayer
vuestro caballo guiaba,
1750
porque una espada tan brava
no manche tan vil mujer.

Conde
Redondilla
Bien has hecho de ponerte
delante de esa vil cara
el cabello, en que repara
1755
todo el rigor de tu muerte,
Redondilla
que por dicha si la viera...

Mirón
Señor, pensémoslo bien.

Conde
¡Infame, el brazo detén!
¿Tú defiendes una fiera?
Redondilla
1760
Confiésate a Dios, Condesa.

Flordelís
A Dios le pido perdón.

Conde
¡Muere, infame!

Flordelís
¡Confesión!

Caiga dentro.

Conde
¡Del alma solo me pesa!
Redondilla
Mira adónde va a caer.

Mirón
1765
Muy poco puede vivir.

Váyase tras ella MIRÓN.

Conde
Hombre acaba de salir.

Salga en cuerpo DON CARLOS, descompuesto.

Carlos
Conde, ¿qué quieres hacer?

Conde
Redondilla
¿Quién eres?

Carlos
Soy tu señor.

Conde
¡Eso no, que si lo fueras,
1770
no es posible que ofendieras
vasallos de tanto honor!

Carlos
Redondilla
Desvía, Conde, la espada,
mira que soy el Delfín.

Conde
¡Y de aquesta casa el fin,
1775
hasta agora siempre honrada!
Redondilla
¡Cielos! ¿Qué tengo de hacer?

Carlos
Haz, Conde, como discreto,
que no te ofendió el efeto;
la voluntad pudo ser.

Sale el DUQUE, viejo, con una espada y rodela.

Balduino
Redondilla
1780
¡Criados, hola! ¿Qué es esto?
¿Ausente el Conde traición?

Conde
Duque, vuestras cosas son
las que en tanto mal me han puesto.

Balduino
Redondilla
¿Es el Conde?

Conde
El Conde soy.

Carlos
1785
¡Duque, Duque, el Conde ha muerto
vuestra hija!

Balduino
Floraberto,
¿qué es esto?

Conde
Vengado estoy,
Redondilla
Duque, vuestro honor y el mío.

Carlos
Duque, matalde, que quiere
1790
matarme; o haced que espere
antes de tal desvarío
Redondilla
a que yo tome mi espada.

Balduino
¿Quién es?

Carlos
De Francia el delfín;
vuestro señor soy.

Balduino
1795
¡Qué fin
de una vejez tan honrada!

Sale MIRÓN.

Mirón
Redondilla
Ya la Condesa expiró.

Conde
Mirón, el Duque está aquí.

Balduino
¿Flordelís es muerta?

Mirón
1800
Sí,
que mi señor la mató.

Balduino
Décima
Puesto que el grave dolor
que como a padre me aflige
suspende el valor que rige
1805
un siempre inviolable honor,
digo, aunque perdone amor,
que está mil veces bien muerta,
y me pesa que despierta
no esté del sueño profundo,
1810
para sacalla del mundo
abriéndole yo la puerta.
Décima
Mis brazos quisiera darte
y el agravio lo resiste
de que parte no me diste
1815
para venir a ayudarte.
No me atrevo a aconsejarte,
que la misma confusión
el más noble corazón
que tuvo pecho francés
1820
me tiene puesto a los pies
de tan grande obligación.
Décima
Quisiera, ¡oh fortuna avara!,
ser de mi hija homicida
o que tuviera otra vida
1825
para que yo le quitara;
porque si bien se repara
la que el Conde le quitó
solo su agravio vengó;
mas el mío en pie se queda,
1830
pues no hay vida donde pueda
también quitársela yo.
Décima
Que según me ha de pesar
de engendralla y no matalla,
volver quisiera a engendralla
1835
para volverla a matar;
mas débeme consolar
que yo buena la engendré,
y si con vos no lo fue,
ya por eso estáis vengado,
1840
que en habiéndola entregado
desobligado quedé.

Conde
Décima
Cuando de vuestro valor
no estuviera satisfecho,
y de ese invencible pecho,
1845
del africano terror,
bastaba, heroico señor,
esa respuesta romana,
que os dará más soberana
fama que tuvo Torcato,
1850
a pesar del tiempo ingrato
en la condición humana.
Décima
El Príncipe está delante
de este delito agresor,
con cuya muerte mi honor
1855
queda libre y arrogante;
pero, señor, no os espante
esto que voy a decir:
el Príncipe se ha de ir,
que no sé yo que haya ley
1860
de honor que el hijo del rey
deba por ella morir.
Décima
Más vale, aunque caballero
soy de tan alto valor,
que yo viva sin honor
1865
que Francia sin heredero.
Morir con infamia quiero,
y no dejando opinión
que he cometido traición,
porque la vida de un rey
1870
en todo derecho y ley
es bien que tenga excepción.–
Décima
Parte, Mirón, y abre presto
esas puertas que cerré;
salga con vida, aunque fue
1875
quien en tanto mal me ha puesto.

Balduino
Yo no te aconsejo en esto.

Carlos
Dame, Conde, tus pïes.

Conde
¡Vete,
vete, porque no me apriete
el justo dolor!

Carlos
No creo
1880
que voy con vida.

Balduino
Deseo
que el mundo tu hazaña acete,
Décima
que bien pienso que has de dar
a los hombres que decir,
pero en dejarle vivir
1885
Francia te debe alabar.
¿Quién pudiera imaginar
más ingenio y más valor?
Mi hija ofendió tu honor.
¿Matástela? Bien hiciste.
1890
Y en la vida que al Rey diste
hiciste mucho mejor.
Décima
A Isabela y a Florante
mataste por la traición.
Tres muertes bastantes son
1895
para agravio semejante.

Sale MIRÓN.

Mirón
Ya por la calle adelante
va el Príncipe bien contento.

Balduino
Y yo, Conde, a mi aposento,
a llorar, que al Rey le di
1900
mil victorias, y él a mí
este triste casamiento.

Vase el DUQUE.

Mirón
Romance (tirada)
¡Ah, señor, señor!, ¿qué haces,
desnuda la espada agora
y la mano en la mejilla?
1905
¿Discurres a varias cosas?
Tener la imaginación
es mejor con rienda corta
que no llevar los discursos
donde la despeñen toda.
1910
Ya que has visto por tu casa
tragedia tan lastimosa,
saquemos de aquí las almas,
penates de tales Troyas.
Toma un caballo y partamos.

Conde
1915
¿Quién está aquí?

Mirón
¡Linda forma!

Conde
¿Habla alguno?

Mirón
¿No lo escuchas?–
El sentido tiene a orza.

Conde
¿Cómo te llamas?

Mirón
Mirón,
que en las marítimas olas
1920
de esta tempestad salí
contigo entre aquestas rocas.
Fuese Carlos, que en mi vida
vi liebre más temerosa
al ladrido de los galgos.

Conde
1925
Dile, Mirón, que no corra,
porque si van tan aprisa
se le caerá la corona.
Que no le maté pudiendo,
¡oh, lealtad!, ¿vos que sois piadosa
1930
con delitos del honor,
que solo en sangre se cobra?
¿Yo le dejé de las manos?
¡Afuera, espada afrentosa,
que ya no es bien que la ciña
1935
quien sufre tanta deshonra!
¡Fuera vestido y sentido,
pues el dolor os despoja,
no se cubra quien no siente,
no sienta más quien no toma
1940
venganza de quien le ofende,
aunque le adorne las hojas
del verde laurel sagrado
que a los Césares adorna!

Mirón
¡Señor, señor!

Conde
¿Quién me llama?
1945
¿Es de Flordelís la sombra?
¿Es aquel hermoso cuerpo?
Es aquel alma traidora?
¡Ay, Flordelís, que te he muerto!

Mirón
Conde, mi señor, reporta
1950
el sentimiento, aunque es justo.

Conde
¡Torna a vivir, fiera, torna!
¡Torna, que viven los cielos
que de manera me enojas,
que te quite tantas vidas
1955
cuantas puedan darte!

Mirón
Importa
irle llevando el humor.–
Mira que la presurosa
noche, bordada de estrellas,
está llamando al aurora;
1960
los cazadores te aguardan,
los caballos se alborotan,
los falcones revolean,
los gritos al aire asombran.
Vamos al monte, señor.

Conde
1965
Bien dices, tomemos postas;
pica por esa montaña,
sube esas peñas remotas,
desciende a ese fresco valle;
entre esas fuentes sonoras,
1970
algún venado ha salido,
que ya los perros asoman.
Toca, Mirón, la corneta;
toca la corneta, toca,
pero no la toques, tente,
1975
que no quiero que la oigan
los vecinos de París
y alguna afrenta respondan,
hasta que sepan que es esta
la locura por la honra.


Acto III

Sale el REY, DOÑA BLANCA y RICARDO.

Rey
Redondilla
1980
¿Y dónde el Príncipe está?

Blanca
Dicen que se ha retirado
por no escucharte enojado.

Rey
Altas esperanzas da
Redondilla
del valor que ha de tener
1985
con iguales desatinos.
¡Sin seso estoy!

Blanca
Los caminos,
tan imposibles de ver,
Redondilla
señor, en la juventud,
¿qué otras hazañas prometen?

Rey
1990
¡Que de esta suerte inquïeten
sus locuras mi salud!
Redondilla
¡No se ponga en mi presencia,
que por el Santo Luís,
de hacer que en toda parís
1995
se llore su eterna ausencia!
Redondilla
Al Duque dirás, Ricardo,
que bien puede entrar a verme,
aunque quisiera esconderme
por el gran dolor que aguardo;
Redondilla
2000
pero dejarle de oír
era quitarle el consuelo.

Sale el duque BALDUINO.

Balduino
Prospere tu vida el Cielo.

Rey
¡Cansado estoy de vivir!
Redondilla
Y estad seguro, Almirante,
2005
que en este punto quisiera
que mi hijo el muerto fuera,
por no teneros delante
Redondilla
con tanto luto y dolor.

Balduino
No me ofrezcáis tal consuelo,
2010
pues no es más justo que el cielo
guarde al Delfín, mi señor.

Rey
Redondilla
¿Que le guarde? ¿Qué decís?
Hoy, si un segundo tuviera,
a su pesar le pudiera
2015
la corona en San Dionís.
Redondilla
Y aunque tanta pena siento,
Duque, decidme la historia.

Balduino
¡Lastimaré mi memoria!
Mi señor, estadme atento.
Romance (tirada)
2020
Aquel miserable día
de este trágico suceso,
si agüeros fueran verdades,
tuve mil tristes agüeros.
Con esta imaginación
2025
retirado a mi aposento,
más temprano que solía,
por la ausencia de mi yerno,
quise entregar mis cuidados
a los engaños del sueño;
2030
pero vino mal y tarde,
y para dejarme presto.
Algunas voces oía
entre dormido y despierto,
que a haberlas creído entonces
2035
tuviera mi mal remedio.
De mis cuidados pensaba
que eran quimeras, y haciendo
más fuerzas para dormir,
estaba un rato suspenso.
2040
Sentí un golpe, como cuando
nadador ligero y suelto
desde un peñasco a las aguas
se arroja y detiene dentro.
Aquel murmurio sentí
2045
que forma en doblados ecos
la espuma y agua azotada,
hasta que él parece en medio,
que esto debía de ser,
cuando estrellada en el suelo
2050
sembró la triste Isabela
por las piedras sangre y sesos.
Tras esto otra vez oí,
y parece que dijeron:
“¡Muere, traidor!”, y esta voz
2055
me puso en mayor desvelo;
y era, sin duda, Florante,
a quien mató Floraberto.
Detrás de unas telas de oro,
cargado de armas y miedo,
2060
tomé apriesa mi vestido,
más turbado y descompuesto
que al llamar de la justicia
el delincuente ligero.
Tomé la espada, que ya
2065
es la espada con quien duermo;
tardé en sacarla gran rato,
porque en la vaina el acero
de la sangre de los moros
estaba pegado y seco,
2070
y embarazando una rodela
oigo: “¡Confesión!”, y luego
se me cayó de las manos,
cubriéndome todo un hielo.
Vuélvola a tomar y parto,
2075
y cuando a la cuadra llego
hallo al Conde con la espada
puesta del Príncipe al pecho.
Entra un criado a este punto,
y dice, todo sangriento:
2080
“Ya Flordelís expiró”.
Yo pregunto: “¿Quién la ha muerto?”
El Conde responde que él;
yo le doy gracias por ello,
solo quejoso de ti,
2085
que hiciste el casamiento.
En este medio, señor,
al generoso mancebo
oigo tan graves palabras,
bajando la espada al suelo:
2090
“No hay ley de honor que disponga
que muera un rey, ni yo quiero
para tenerle en el mundo
quitar un rey a su reino.
Yo quiero perder mi honor
2095
y tenga Francia heredero,
porque en razón de su vida
viene a ser mi honor lo menos.”
Salió Carlos, que un criado
le abrió siete puertas luego,
2100
que el Conde cerrado había
para asegurar sus celos.
Doy a las tres de la noche
sepulcro a los tres, haciendo
de mis canas las mortajas,
2105
que arranqué sobre sus cuerpos.
No había mostrado el alba
su rostro al mundo sereno,
que más triste en sesenta años
nunca mis ojos le vieron,
2110
cuando me cuentan que el Conde,
por los bosques discurriendo
como otro Orlando Furioso,
llegó a unos pueblos pequeños.
Villanos vasallos suyos
2115
dicen que le recogieron
y que le tienen cerrado,
si por ventura no es muerto.

Rey
Redondilla
Bien estaréis, Balduino,
seguro de mi dolor.

Balduino
2120
Satisfecho estoy, señor,
de vuestro valor divino.
Redondilla
¿Pero qué pudo moveros
a casar mi hija ansí?

Rey
El amor que en Carlos vi,
2125
y que pudiera ofenderos.
Redondilla
Aunque en razón de casar
al Príncipe en Francia fuera
más justo que se la diera;
solo me pudo engañar
Redondilla
2130
no querer darle mujer
hija de vasallo mío.
Conozco mi desvarío,
y véngome a resolver
Redondilla
en que he de quitar la vida
2135
a Carlos.

Balduino
¡Señor, señor!

Vase enojado el REY.

Blanca
Ha sido justo furor;
nadie su venganza impida.
Redondilla
Carlos ha dado ocasión
a que muera Flordelís
2140
y a que murmure París
de la vuestra y su opinión,
Redondilla
y que un pobre caballero,
inocente como el Conde,
que por no mancharle esconde
2145
entre la infamia el acero,
Redondilla
pierda el seso y el honor.

Balduino
Harto me pesa, señora,
que de Flordelís agora
ya no me pesa el amor.
Redondilla
2150
Amor al Conde cobré,
y se le tengo de suerte,
que en perdonalle la muerte
a la venganza ayudé.
Redondilla
Perdió el seso por la honra
2155
y por no matar su Rey,
guardando tan justa ley
a costa de su deshonra.
Redondilla
De padre le he de servir
aunque mi hija me ha muerto,
2160
porque sé yo muy de cierto
que ella mereció morir.
Redondilla
No le he de desamparar
mientras estuviere loco,
y pésame que tan poco
2165
el Rey le sepa estimar,
Redondilla
que a un hombre que perdonó
su hijo en aquel estado,
y que haberle perdonado
seso y honor le costó,
Redondilla
2170
justo fuera que mandara
que a su casa se trajera,
donde, si remedio hubiera,
remedio se procurara.
Redondilla
Mas yo, a quien más satisface
2175
que el honor los hombres rija,
con no perdonar mi hija,
haré lo que el Rey no hace.

Váyase.

Blanca
Redondilla
Cuando pensé que tuviera
remedio mi descontento
2180
con haber Flordelís muerto
y que el Conde me quisiera,
Redondilla
hallo que el Conde ha perdido
el seso por el honor,
y que no es hombre, en rigor,
2185
pues que le falta el sentido.
Redondilla
Pero quiero hacer de suerte
que el Rey se conduela de él,
pues ya solamente en él
están mi vida o mi muerte.

Váyase, y salga BELARISO, MELANTO, SERRANO, labradores, huyendo del CONDE, y él detrás, metidas muchas plumas en la cabeza.

Conde
Terceto
2190
¿A mí, villanos bárbaros? ¿Qué es esto?

Serrano
¡Huye, Melanto, que se suelta el loco!

Belariso
No le he visto jamás tan descompuesto.

Conde
Terceto
¡A qué rabia y despecho me provoco!
¿El águila de Júpiter en Gavia,
2195
a un ave celestial tenéis en poco?

Melanto
Terceto
¿Águila dice que es?

Conde
Cualquier que agravia
las cosas consagradas a los cielos,
¡que muera, plega a Dios, de mal de rabia!

Belariso
Terceto
Todas estas congojas y desvelos
2200
de Flordelís, su esposa, han procedido.

Melanto
Dice el lugar que la mató de celos.

Serrano
Terceto
¿Celos halla un Príncipe escondido?

Conde
¿Que a un águila, que es reina de la aves,
se hayan unos villanos atrevido?

Serrano
Terceto
2205
¡Pesadas burlas son, burlas son graves!

Conde
¡Oh, Flordelís, si aquí volar me vieras,
con estas alas blandas y süaves,
Terceto
y qué notable gusto recibieras!
Ya estoy desnudo yo del mortal peso
2210
con que pienso pasar tantas esferas.
Terceto
Sin cuerpo estoy y alegre, te confieso;
no quiero cuerpo ya, seso ni vida;
la honra vale más que todo el seso.
Terceto
¡Dame esos brazos, Flordelís querida!

Melanto
2215
Señor, que soy Melanto, estese quedo.

Conde
Mas no querrás, que he sido tu homicida.

Melanto
Terceto
¡Ay, suéltame, por Dios!

Conde
No tengas miedo,
las águilas no matan a los hombres,
y si eres libre tú, matarte puedo.

Belariso
Terceto
2220
Como era cazador de aquellos nombres,
de pájaros y halcones se le acuerda.

Serrano
Respóndele a su gusto y no te asombres.

Melanto
Terceto
Señor, mire que ponen en la cuerda
aquellos cazadores una vira.

Conde
2225
¿Querréis que el seso y la paciencia pierda?
Terceto
¿Al águila de Júpiter le tira,
villano cazador? ¡Extraño exceso!

Belariso
Señora águila, crea que es mentira.

Conde
Terceto
Tira, tira; ¿qué importa?, que por eso
2230
el que no tiene seso está sin vida:
la honra vale más que todo el seso.
Terceto
¿Que Flordelís, del Conde tan querida,
aborreciese al Conde? ¡Extraño caso!
¡Cuán justamente he sido su homicida!
Terceto
2235
¡Ay, cielos, que me abraso, que me abraso!
Echarme quiero en este claro río;
tiemplen sus aguas el ardor que paso.

Belariso
Terceto
El ha de hacer un grave desvarío.
Tomad mi parecer, que aunque villano,
2240
no le podéis hallar mejor que el mío.
Terceto
Laureta, la vecina de Serrano,
de suerte a Flordelís se parecía,
que la llamaba Flordelís Silvano.
Terceto
Si la traéis donde la mire un día
2245
y le decís que es Flordelís, yo creo
que vuelva el seso que tener solía.

Serrano
Terceto
Bien dice Belariso, y yo deseo
del Conde la salud; pero Laureta
no lo querrá decir por Floriseo.

Melanto
Terceto
Haced que él se lo ruegue.

Belariso
Es tan discreta,
2250
que pienso que lo hará por remedialle
como algún interés se le prometa.

Serrano
Terceto
Yo le daré el mastín de mejor talle,
con su carlanca, pasador y hebilla,
que acompaña pastor del monte al valle.

Melanto
Terceto
2255
Y yo un vaso de enebro, que en la villa
no le tiene mejor el más curioso,
labrado de follaje a maravilla.

Belariso
Terceto
Pues vámosla a buscar.

Melanto
En el frondoso
bosque con sus ovejas hace fiesta
2260
junto a un arroyo de cristal sabroso.

Váya[n]se.

Conde
Terceto
¡Qué buena vida para un hombre es esta,
y no traer aqueste monte en peso
del grave honor, que tantas vidas cuesta!
Terceto
Ahora bien, averígüese mi exceso,
2265
póngase el pleito, póngase en buenhora,
la honra vale más que todo el seso.
Terceto
Fórmese tribunal; presida agora
la ley del mundo, ley cuyos errores
el ciego proceder humano adora.
Terceto
2270
Ya está sentada. ¿Quién serán oidores?
La opinión y el valor; tomen sus lados.
Nombrar es menester los relatores:
Terceto
La Fama y la Verdad, aunque encontrados.
Haya defensa de letrados gusto,
2275
que también es razón nombrar letrados.
Terceto
Defensa natural y Dolor justo
lo pueden ser, a fe que son famosos
y pagados vendrán de su disgusto.
Terceto
Sean procuradores los curiosos
2280
sentidos de la Vista y los Oídos,
que andan ligeros cuando están celosos.
Terceto
Fiscal sea el Agravio en ofendidos;
tan notable fiscal, que muchas veces
de escucharle se pierden los sentidos.
Terceto
2285
Ea, ya están sentados los jüeces;
pida la Honra contra el Seso y diga:
¡Oh, Ley, que a los agravios favoreces!,
Terceto
pues sabes que tu ley a un hombre obliga,
yo he muerto a Flordelís y a dos criados,
2290
pero sola una cosa me fatiga:
Terceto
que a Carlos, ocasión de mis cuidados,
dejé con vida; Carlos, heredero
de Francia, por lealtad de mis pasados.
Terceto
Dice el Seso que siendo caballero
2295
no le debo perder, pues mi venganza
no se entiende en el Rey. Sentencia espero.
Terceto
¿Y qué alega el fiscal? Que no se alcanza
satisfacción viviendo quien ofende.
Y la Fama, ¿qué dice? Que en balanza
Terceto
2300
queda el Honor. Y la Verdad, ¿qué entiende?
Que es bien hecho del rey guardar la vida.
Pues diga el Seso aquí lo que pretende.
Terceto
Que la honra ha quedado defendida
y que no la condenen por su exceso;
2305
y fallamos la causa difinida;
Terceto
y vistas las probanzas del proceso,
que al Seso condenamos por perdido;
la Honra vale más que todo el seso.

Sale MIRÓN.

Mirón
Terceto
¿Que se ha soltado? ¡Gran desdicha ha sido!
2310
Señor, ¿adónde vas de esa manera?

Conde
¿Quién puede hablar aquí tan atrevido?
Terceto
¿Sabes que soy el águila que espera
llevar al alto Júpiter recados?

Mirón
¿De quién?

Conde
Del mundo y quien su paz altera.
Terceto
2315
Las regiones pasé de los helados
vientos con mil humanas peticiones
de los hombres que viven agraviados.

Mirón
Terceto
(Si aquí le contradigo sus razones,
él se ha de enfurecer.)

Conde
A los umbrales
2320
del cielo llegué ayer, los dos alones
Terceto
cargados de cansados memoriales:
uno contra los ricos, siempre ociosos,
de parte de los pobres oficiales;
Terceto
otro de los señores poderosos,
2325
contra la gota y mal de apoplejía;
otro de capitanes belicosos
Terceto
contra la paz, que los letrados cría;
y otro también de enfermos y de heridos
contra la Medicina y Cirugía;
Terceto
2330
otro de los humildes, ofendidos
contra los que lugares altos tienen,
y de las quejas contra los oídos,
Terceto
mil soldados, que sin piernas vienen;
muchos de los que fían, y uno largo
2335
contra los que las deudas entretienen.
Terceto
Otro de los amantes que hacen cargo
a las mujeres, a quien han servido
de dulce engaño y desengaño amargo;
Terceto
otro de las mujeres que han nacido
2340
feas, contra el rigor de las hermosas,
y otro del bien hacer contra el olvido;
Terceto
otro contra las damas codiciosas
de los galanes pobres decidores,
preciados de sus calzas y sus prosas;
Terceto
2345
de los ingenios contra los señores
otro famoso, y contra abril y mayo
uno de los sedientos labradores;
Terceto
otro contra la urraca y papagayo
de la mona, que hablar también quisiera,
2350
y uno contra el melindre y el desmayo.
Terceto
Contra astrólogos uno, y dicen que era
de la Verdad, y contra bravos fieros
uno de la Destreza verdadera;
Terceto
otro de los de a pie, contra cocheros
2355
en tiempo que hace lodos...

Mirón
¡Tente, acaba,
que contarás la arena y los luceros!
Terceto
¿Es posible que un águila llevaba
más que suele llevar una estafeta?

Conde
A veces de la cola me ayudaba.

Mirón
Terceto
2360
¿Y qué te dijo Júpiter?

Conde
No aceta
las más impertinencias de los hombres;
y luego decendí como saeta.
Terceto
El mundo adornan estos vanos nombres:
pobres y ricos, necios y discretos;
2365
si fuiste pobre, sufre y no te asombres.
Terceto
Mas tú, que me preguntas mis concetos,
¿de dónde vienes? ¿Qué animal? ¿Qué ave?

Mirón
Ni ave, ni animal.

Conde
¡Bravos secretos!

Mirón
Terceto
Aquí donde me ves hablar tan grave,
2370
linterna soy.

Conde
¿Linterna?

Mirón
Este es mi oficio.

Conde
¡Muy bueno, que la luz todo lo sabe!

Mirón
Terceto
Yo he visto en arca, en escritorio, en quicio
ladrones con ganzúas, con agujas,
y cruzar una cara un beneficio.
Terceto
2375
Yo he visto untarse brujos, bailar brujas
y las lanzas también de encamisadas
pasar desde los ristres a las cujas.
Terceto
Cabezas de cabellos adornadas
he visto calvas yo; bocas sin dientes,
2380
y verdes muchas caras afeitadas.
Terceto
Yo he visto pasear mil delincuentes,
usar los jugadores de mil flores,
y estudiar mil opuestos pretendientes.
Terceto
Yo he visto en un balcón decir amores
2385
a un cántaro al sereno mil amantes,
y fingirse mil pícaros señores.
Terceto
Papeles estudiar representantes,
y comerse las uñas un poeta
buscando a media noche consonantes.
Terceto
2390
Yo he visto una hechicera y alcahueta
hacer conjuros y poner pasquines
a la envidia, que a tantos inquïeta.
Terceto
Huir he visto a mil espadachines,
y buscarse las pulgas una dama,
2395
mirándose del cuello a los chapines.
Terceto
Yo vi...

Conde
No digas más, honra su fama,
satírica linterna; calla un poco,
que toparás a Carlos en mi cama.

Mirón
Terceto
En eso ya tú sabes que no toco.

Conde
2400
¿Pues cuánto va que no has hallado el seso
de un hombre a quien la honra ha vuelto loco?
Terceto
Mas vámosle a buscar, que te confieso
que le deseo hallar.

Mirón
Pues voy delante.

Conde
Alumbra bien por este bosque espeso.

Mirón
Terceto
2405
Aquí hay uno.

Conde
¿De quién?

Mirón
De un estudiante.

Conde
No es ese.

Mirón
Otro hay aquí de un mal nacido,
malquisto por soberbio y arrogante.

Conde
Terceto
Linterna, nunca yo soberbio he sido.

Mirón
El seso he visto aquí de un maldiciente,
2410
que si alguien habla de él pierde el sentido.
Terceto
Aquí está el seso de uno que no siente
las cosas del honor.

Conde
No es ese el mío.

Mirón
Y uno que tiene diez y gasta veinte.
Terceto
Aquí está el seso de un gracioso frío,
2415
y de un hombre que sirve sin estrella.

Conde
¿Conociéndolo?

Mirón
Sí.

Conde
¡Qué desvarío!

Mirón
Terceto
Aquí está uno que teniendo bella
y discreta mujer busca fealdades.

Conde
Es ocasión que Dios le libre de ella.

Mirón
Terceto
2420
Aquí está un loco por decir verdades.

Conde
¿Fingido?

Mirón
Sí.

Conde
No busques fingimientos.

Mirón
Y uno de haber sufrido necedades.

Conde
Terceto
Disculpa tiene.

Mirón
Aquí los casamientos
pobres, aquí los viejos remozados;
2425
ellos saben allá sus pensamientos.
Terceto
Aquí está el seso de los mal casados.

Conde
Alumbra bien, linterna, que ya llego.

Mirón
Aquí están los celosos por honrados.

Conde
Terceto
¡Ay, Dios, qué cerca estoy!; pero voy ciego.
2430
¿Carlos no es este, y Flordelís aquella?
¡Fuego de Dios en él y en ella, fuego!
Terceto
¡Matarlos tengo!

Mirón
Tente, que no es ella.

Conde
¡Oh, perro! Tú eres Flordelís, o Carlos.
¡Fuego, fuego de Dios en él y en ella!

Mirón
Terceto
2435
No soy, señor.

Conde
Pues vamos a buscarlos.
Alumbra.

Mirón
Voy delante.

Conde
En tal exceso,
Mirón, bien puede un hombre castigarlos:
la honra vale más que todo el seso.

Váyanse, y salgan el REY, y BLANCA, y BALDUINO.

Rey
Redondilla
No me tengáis por ingrato
2440
al gran servicio del Conde,
pues eso no corresponde
ni a mi sangre ni a mi trato,
Redondilla
que la remuneración
de dar a Carlos la vida
2445
fue deuda justa y debida
a mi propia obligación.
Redondilla
Doñalda, una hermana suya,
pienso que estaba seglar
en un monasterio.

Blanca
Es dar
2450
gloria a la grandeza tuya
Redondilla
hacer bien a sus parientes,
y a su hermana mucho más.

Balduino
Si la remedias, harás
tu nombre eterno a las gentes,
Redondilla
2455
que es una hermosa señora
sin remedio, y que sin seso
tiene a su hermano.

Rey
Un exceso
veréis de piedad agora.
Redondilla
Ve tú, Blanca, y sacarás
2460
del monasterio esa dama:
mi hija la nombra y llama;
no tengo qué dalle más.
Redondilla
Reina de Francia la haré.
Carlos será su marido.

Balduino
2465
Carlos, gran señor, es ido.

Rey
¿Adónde Carlos se fue?

Balduino
Redondilla
Viendo que tú prometías
que le habías de matar,
y el justo enojo y pesar
2470
que de sus cosas tenías,
Redondilla
la cruz de Jerusalén
se ha puesto al pecho y partido
a su conquista, que han ido
muchos príncipes también
Redondilla
2475
de España y de Ingalaterra;
que como el Papa concede
tantos perdones, quien puede
camina a tan santa guerra.

Rey
Redondilla
Carlos a Jerusalén,
2480
no teniendo otro Delfín
Francia, aunque es muy santo el fin,
no lo considero bien.
Redondilla
Id a seguir, Balduino,
por la posta este mas loco
2485
que el Conde, pues habrá poco
que dio principio al camino.
Redondilla
Doleos de tantas penas,
pues por hijos las sentís.

Balduino
Si ha salido de París
2490
aún podrá ver sus almenas,
Redondilla
porque cuando vine aquí
caballos tomaba ya.

Rey
Id, que yo sé que os tendrá
mayor respeto que a mí.–
Redondilla
2495
Tú, Blanca, a Doñalda, hermana
del Conde, trae al momento.

Blanca
Es digno tu pensamiento
de toda alabanza humana,
Redondilla
que casándola con Carlos
2500
no tienes que darle más.

Rey
Si Carlos vuelve, verás
lo que yo tardo en casarlos.
Redondilla
Llámala princesa, y di
que este título le den.

Váyase el REY.

Blanca
2505
¡A todos sucede bien,
solo no hay bien para mí!
Redondilla
¿Qué puede haber en qué acierte
a no ser la muerte el blanco,
que para dejarme en blanco
2510
me llama Blanca mi suerte?

Váyase, y salgan MELANTO, SERRANO, BELARISO y LAURETA, villana, que ha de ser la misma que hizo a FLORDELÍS.

Laureta
Redondilla
¿Yo me tengo de fingir
Flordelís?

Belariso
Mira, Laureta,
que fue de ser discreta
y que lo sabrás decir,
Redondilla
2515
eres un vivo retrato
de la que el Conde mató
y dicen que le engañó
y que fue a su amor ingrato,
Redondilla
por lo cual anda por ella
2520
en triste imaginación,
sintiendo la sinrazón
de matar cosa tan bella.
Redondilla
Habemos determinado,
por obligación y amor,
2525
pues que nace a su señor
todo vasallo obligado,
Redondilla
que le curemos ansí,
pues, viéndote, el accidente
que de haberla muerto siente,
2530
vendrá a templarse por ti.

Laureta
Redondilla
Todo lo tengo entendido,
y deseo la salud
del Conde, cuya virtud
no es bien que la pague olvido.
Redondilla
2535
Como vasallos honrados
en amalle procedéis,
y, como decís, nacéis
a su servicio obligados.
Redondilla
Mas no estoy yo satisfecha
2540
que parezco a Flordelís,
que una vez que fui a París
y de mi pobre cosecha
Redondilla
un presente le llevé,
la vi en su estrado tan bella,
2545
que hoy, acordándome de ella,
tiernas lágrimas lloré.
Redondilla
Oyendo por el lugar
decir que la parecía
me miré en la fuente un día
2550
cuanto me pude mirar;
Redondilla
mas por más que me decís
que soy su imagen perfeta,
más me parezco a Laureta
que a la bella Flordelís.
Redondilla
2555
Enseñalde el San Miguel
que está de bulto en la igreja,
que como un ángel semeja,
parecerase con él,
Redondilla
y no me llevéis a mí,
2560
que tan diferente soy.

Serrano
Laureta, mi fe te doy
que no pareces a ti,
Redondilla
mas que a Flordelís pareces.

Melanto
Laureta, aunque te has mirado
2565
no puedes haber juzgado
lo que a tus ojos ofreces
Redondilla
como nosotros, que, en fin,
nadie, por más que repara,
se acuerda bien de su cara.

Belariso
2570
Como parece un jazmín
Redondilla
a otro jazmín, y rosal
a otro rosal, y un clavel
a otro clavel, y en su miel
un panal a otro panal,
Redondilla
2575
así a la muerta Condesa
pareces con tal rigor,
que da mirarte dolor
a los que su muerte pesa.

Laureta
Redondilla
Digo que ya estoy rendida.

Serrano
2580
Allí se apea gran gente.

Melanto
La frescura de esta fuente
a descansar los convida.

Sale CARLOS de camino, con la cruz de Jerusalén al pecho, RICARDO y otros CRIADOS.

Ricardo
Endecasílabos sueltos (tirada)
Las frescas sombras de estos verdes árboles
te llaman al descanso que deseas,
2585
mientras que de París Leonardo vuelve.

Carlos
Saber deseo cómo el Rey mi padre
ha tomado mi ausencia.

Serrano
¿Quién es este?

Laureta
Alguno de los príncipes y grandes
que van a la conquista del sepulcro.
2590
¿No ves la cruz que le atraviesa el pecho?

Ricardo
Señor tu inclinación, ya, señor, tienes
con quien entretenerte.

Carlos
¿De qué suerte?

Ricardo
¿No ves la zagaleja parisiana
con natural belleza entre esos mirtos,
2595
disfrazada en el campo como Venus
cuando buscaba al cazador Adonis?
¿De qué te suspendiste? ¿Qué la miras?
¿Admírate, por dicha, su belleza?
Tal vez agrada más la verde fruta
2600
colgada de las ramas en el campo
que cortada y con nieve en fuentes de oro
en la espléndida mesa de los príncipes.

Carlos
¡Válgame el cielo! Si posible fuera
no dar un hombre crédito a los ojos,
2605
que es el sentido que se engaña menos,
dijera que era Flordelís, que muerta
la vi, teñida en su caliente sangre,
por las manos del Conde su marido.

Ricardo
¿Tanto se le parece?

Carlos
De manera,
2610
que el milagro de hacer diversos rostros,
la bella en variar naturaleza
perdió por semejanza la belleza.–
Quintilla
Pastora, digna de ser
reina, si no es que eres diosa
2615
de este prado, pues nacer
suele entre espinas la rosa,
¿eres ángel o mujer?
Quintilla
Deja el cayado en el prado,
que si bien tu ser penetro,
2620
mejor estará empleado
tu bello rostro en el cetro
pastora, que en el cayado.

Laureta
Quintilla
Quedo, señor, que sospecho
que aunque las burlas son llanas
2625
causen celoso despecho,
porque también las villanas
tenemos alma en el pecho.
Quintilla
Que como allá con amor
la regalada señora
2630
al entendido señor,
acá también la pastora
trae retratado al pastor.

Carlos
Quintilla
No habrá ninguno que os vea
sin decir que en tal lugar
2635
mal vuestra gracia se emplea;
señora os podéis llamar,
pues hacéis corte el aldea.
Quintilla
Procurara tu favor,
pero rigor me prometo,
2640
y es muy forzoso el rigor,
pues de su igual, en efeto,
vencida la tiene amor.

Laureta
Quintilla
A las damas principales
de la corte es más razón
2645
que digáis requiebros tales,
que yo tengo mi afición
en uno de mis iguales.
Quintilla
Es pastor, que en este prado
anda por mí sin sentido,
2650
tan tierno y enamorado,
que de velle tan perdido
lástima tengo al ganado.

Carlos
Quintilla
Si queréis quererme a mí
también yo seré pastor,
2655
dejando de ser quien fui.

Laureta
Nacistes para señor,
para pastora nací.
Quintilla
Id con Dios vuestro camino.

Carlos
Una mujer parecéis
2660
por quien como veis camino;
suplícoos que no juzguéis
este amor a desatino,
Quintilla
que descanso viendo en vos
un gran milagro de Dios.

Sale el CONDE loco, y MIRÓN.

Mirón
2665
¿Adónde vas de esta suerte?

Conde
Mirón, a buscar la muerte.

Mirón
¡Buenos estamos los dos!

Conde
Quintilla
¿Quién es aquel que está allí?

Mirón
¡Ay, señor, Carlos parece!

Conde
2670
¿El Delfín de Francia?

Mirón
Sí.
(¡Ay, triste, más se enfurece!)

Conde
¡Cielos!, ¿qué es esto que vi?
Quintilla
¿No es Flordelís, mi mujer,
esa con quien está hablando?

Mirón
2675
Muerta, ¿cómo puede ser?

Carlos
¿Qué es aquesto?

Ricardo
El conde Orlando,
que era Floraberto ayer.

Carlos
Quintilla
¿El Conde?

Ricardo
Sí.

Carlos
¡Santo cielo!

Conde
¿Aquí tú con Flordelís?
2680
Delfín, afrenta del suelo,
¿en un monte y en París
manchas de mi honor el velo?
Quintilla
¿Así sus vasallos honra
un rey? ¿No ves que me culpa
2685
el vulgo por mi deshonra
y que no quiere en disculpa
la locura por la honra?
Quintilla
¡Fuera vanos embarazos
de esta lealtad sin por qué,
2690
hoy morirás en mis brazos;
si cuerdo te perdoné,
loco te haré mil pedazos!

Carlos
Quintilla
¡Huid y no os defendáis;
criados, huid, huid!

Conde
2695
¡Montes, no los encubráis,
vuestras ramas esparcid,
ya que de por medio estáis!
Quintilla
¿Y vos muerta acá venís?
¿Todavía os inquïeta?
2700
¿Muerta amáis? ¿Muerta sentís?

Mirón
¡Ay, señor, que soy Laureta,
que yo no soy Flordelís!

Conde
Quintilla
Corre tras Carlos, Mirón,
mientras mato esta mujer.

Mirón
2705
Voy tras él.

Mirón
¡Linda invención
los tres me hicisteis hacer!

Conde
¿Otra vez tan vil traición?
Quintilla
¡Apercibe, infame, el pecho!

Mirón
¡Pastores, ayuda, ayuda!

Melanto
2710
Señor, ¿qué intentas? Ya has hecho
defensa a tu honor; si hay duda
que esta muerte es sin provecho.

Conde
Quintilla
¡Oh, perros!, ¿cómo estorbáis
que dé muerte a mi mujer?

Húyanle todos.

Melanto
2715
¡Huye, Laureta!

Conde
Aunque os vais
al mismo centro a esconder...

Laureta
Advertid que os engañáis,
Quintilla
que no soy yo Flordelís.

Conde
Villanos, ¿adónde huis?
2720
Por el monte arriba sube
Flordelís, deshecha en nube.
Cielos, ¿esto permitís?
Quintilla
¿Aun muerta viene a ofenderme?
Pero, ¿qué mal puede hacerme,
2725
que otra vez muerte la doy?
Sin duda que muerto estoy,
pues muertos vienen a verme.
Quintilla
¡Hola! ¿Qué digo? ¿Quién va?
¿Quién es? “Yo”. ¿Qué quieres, di?
2730
“¿Está el alma por allá?”
¿El alma del Conde? “Sí.”
No está acá. “Pues, ¿dónde está?”
Quintilla
Con sus potencias se fue.
“¿Del cuerpo?” Sí. “Pues, por qué?”
2735
Por no sufrir su dolor.
“¿Pues ya no vengó su honor?”
Viviendo Carlos, no sé.
Quintilla
“¿Consigo no ha de llevar
su mismo tormento?” Sí.
2740
“¿Pues cómo quiere dejar
su cuerpo?” Presume así
que ha de poder descansar.
Quintilla
Ea, pues, si el alma es ida,
yo soy un cuerpo sin vida.
2745
¿Soy quien fui? “No.” ¿Pues quién soy?
Un pensamiento que voy
tras una mujer perdida.

Sale MIRÓN.

Mirón
Endecasílabos sueltos (tirada)
Con un notable pensamiento vengo,
que ha de poner sosiego en la locura
2750
del Conde, si consiste en ver su honra
por la vida de Carlos en peligro.
¡Oh, hele allí! –Señor, ¿en qué imaginas?

Conde
No me preguntes nada, que estoy muerto.

Mirón
¿Muerto?

Conde
¿Pues no lo ves? ¿No tienes ojos?
2755
He preguntado al cuerpo por el alma,
y dice que se fue por no sufrille.

Mirón
¡Pésame de que agora te hayas muerto!
¿Mas no topaste en la otra vida a Carlos?

Conde
¿Cómo?

Mirón
¿No se te acuerda que le hallaste
2760
aquí con Flordelís?

Conde
Bien se me acuerda.

Mirón
¿Huyendo no se fue?

Conde
Fuéseme huyendo.

Mirón
Pues sabe que corriendo entre esas peñas
se ha hecho mil pedazos.

Conde
¿Qué me dices?

Mirón
Que Carlos queda hecho mil pedazos.

Conde
2765
¿Carlos es muerto?

Mirón
Sí.

Conde
¡Dame esos brazos!

Mirón
¡Sosiega, Floraberto, señor mío!
¿Quieres sentarte un poco? Aquí descansa.
Agua traeré, si quieres, de esta fuente.–
Parece que ha cesado el accidente.

Conde
2770
¿No tengo yo vestido?

Mirón
No le sufres.

Conde
¿Cómo en el campo estoy?

Mirón
Porque has tenido
cierta pasión de causa melancólica.

Conde
¿Que murió despeñado Carlos?

Mirón
Creo
que te ha vengado el cielo, y bien vengado.

Conde
2775
¡Vergüenza tengo de lo que ha pasado!
Dame algo que me vista.

Mirón
No está lejos
tu casa de placer, y allí hay vestidos.

Conde
¡Cuál debo de haber puesto mis sentidos!
Dame a vestir, Mirón, y a París vamos,
2780
que quiero hablar al Rey.

Mirón
¿Pues a qué efecto?

Conde
A efecto de que ya que estoy vengado,
me corte la cabeza por la muerte
de Carlos, su Delfín.

Mirón
Como quisieres.
Camina tú delante, poco a poco.
2785
(Siempre se ha de temer del que fue loco.)

Váyase el CONDE muy cuerdo, y MIRÓN tras él; salgan BALDUINO y CARLOS.

Carlos
Redondilla
En el peligro me vi
que os acabo de contar.

Balduino
¿A qué más puede llegar
un hombre fuera de sí?

Carlos
Redondilla
2790
Él me quiso dar la muerte,
y habrá quitado la vida
a la mujer parecida
a Flordelís.

Balduino
¡Triste suerte!
Redondilla
Pero a vos estando loco
2795
solo se pudo atrever,
que cuerdo supo tener
su honor y opinión en poco.
Redondilla
Respecto de vuestra vida,
gran ventura ha sido hallaros,
2800
y hallaros vivo y tornaros
fue de mi amor merecida.
Redondilla
Que puesto que me costáis
una hija, quiere amor
que no estime su valor,
2805
sino ver que vivo estáis.
Redondilla
Volved a París conmigo,
no habéis de hacer la jornada.

Carlos
No puede ser excusada
por esta vez, Duque amigo.
Redondilla
2810
Vos me habéis de perdonar.

Balduino
Mirad que al Conde debéis
esa vida que tenéis,
y que le debéis honrar.

Carlos
Redondilla
¿Cómo?

Balduino
Quiere el Rey casaros
2815
con doña Alda, agradecido
al Conde, pues, ofendido,
la vida supo guardaros
Redondilla
tan a costa de su honor.

Carlos
Por solo pagar al Conde,
2820
cosa que a un rey corresponde
y es digna de su valor,
Redondilla
iré con vos, Almirante.

Sale LAURETA.

Laureta
Gracias, ¡oh, cielos!, os doy,
pues que me sacastes hoy
2825
de peligro semejante.
Redondilla
Aunque a todas partes miro
con temor del Conde airado,
que de las sombras del prado
me hielo, asombro y retiro.
Redondilla
2830
¡Ay, válgame san Dionís,
si es este! ¿Qué puedo hacer?

Carlos
Esta, Duque, es la mujer
parecida a Flordelís.
Redondilla
Llevalda a París con vos
2835
porque os sirva de consuelo.

Balduino
¡Retrató su estampa el cielo!
No hay diferencia en las dos.
Redondilla
Pero yo no he de llevar
de una traidora mujer
2840
retrato, en que pueda ver
mi infamia en ningún lugar.
Redondilla
Antes, puesto que es rigor,
matarla es muy acertado,
como quien rompe el traslado
2845
de la infamia de su honor.
Redondilla
Y pues entonces por mí
a Flordelís no maté,
porque ya muerta la hallé
cuando a sus voces salí,
Redondilla
2850
cobraré en esta mi nombre,
Saque la espada el DUQUE.
pues Flordelís se me escapa
como toro, que en la capa
toma venganza del hombre.

Laureta
Redondilla
¡Ay de mí!

Carlos
¡Tened por Dios!

Laureta
2855
¡Pastores, hola, pastores,
mirad que hay peste de amores
y locos de dos en dos!

Carlos
Redondilla
¡Huye, mujer!

Laureta
¡Padre, esposo!
¡Voto al sol si aquí trajera
2860
mi honda...!

Carlos
¿De esta manera
se afrenta el acero honroso,
Redondilla
que tantos moros ha muerto,
en una flaca mujer?

Laureta
Mi zagal he de traer,
2865
que tiene espada, os advierto.
Redondilla
¡Aguardaos aquí!

Vase.

Balduino
¡Retrato de Flordelís,
espérame!

Carlos
¿Vos decís
tan notable desvaríoN
X
Nota del editor digital

Redondilla que presenta rima defectuosa. RDC.

?–
Redondilla
2870
¡Hola, dadnos los caballos!

Balduino
¡Tiéneme loco el honor!

Carlos
Trataldos con más amor,
que son del Conde vasallos.

Vanse, y salga acompañamiento, y detrás DOÑA BLANCA y DOÑALDA, muy gallarda.

Blanca
Romance (tirada)
Esta orden me dio el Rey;
2875
mirad, señora Doñalda,
que sois de París princesa.

Doñalda
Supuesto que en mí se hallaran
tan grandes merecimientos,
que como sabéis me faltan,
2880
me llamara esclava vuestra
y mi señora os llamara.

Blanca
Con el título que os digo
la vida de Carlos paga
mi padre al Conde, y al mismo
2885
que ha ofendido vuestra casa
os da por marido a vos,
con que la opinión restaura,
si alguna quitó a su honor.

Doñalda
Su pecho heroico declara
2890
en tan generoso hecho,
el alma que le acompaña.

Sale acompañamiento y el REY.

Rey
Como hija habéis de darme
los brazos.

Doñalda
A vuestra esclava
le está bien besar los pies
2895
que a tal grandeza le ensalza.

Rey
Levantaos, pues la virtud
de Floraberto os levanta
a tantos grados de honor,
que os hace reina de Francia.
2900
Y creedme que si fuera
de todo el mundo monarca,
lo mismo hiciera con vos.

Sale BALDUINO.

Balduino
Carlos tu licencia aguarda
para pedirte perdón.

Rey
2905
Agradezca que Doñalda
es la imagen a quien debe
de mi enojo la templanza.

Sale CARLOS.

Carlos
Si los yerros de la edad,
que como cometa pasa,
2910
de tierna sangre encendida
disculpa en los hombres hallan,
hállela, César invicto,
de mis ofensas pasadas
un hijo en ti.

Rey
Carlos, hoy
2915
todo mi enojo se acaba.
Grandes disgustos me has hecho,
no era el menor tu jornada,
la cual no quiero quitarte,
pues es tan justa y tan santa.
2920
En teniendo sucesión,
que Dios te dé, es bien que vayas
a la guerra del sepulcro,
y en las riberas sagradas
del Jordán hagas nacer
2925
la Flordelís de tus armas.
Por la que falta por ti
del Conde a la ilustre casa,
a quien le debes la vida,
te has de casar con su hermana.
2930
Este es mi gusto, Delfín.

Carlos
Y para mi gloria tanta,
que no acierto a responder;
pero sé que soy quien gana.

Sale RICARDO.

Ricardo
El Conde, invicto señor,
2935
que por selvas y montañas
iba corriendo furioso,
despeñado de sus ansias,
de una carroza se apea
y viene a hablarte.

Rey
¿La guarda
2940
no le puede detener?

Ricardo
Todos de verle se espantan.

Rey
Carlos, quítate de aquí.

Carlos
Perdonad, esposa amada,
que me escondo de su furia
2945
si viene a tomar venganza.

Quítase de allí CARLOS.
Sale MIRÓN.

Mirón
Dadme, señor, vuestros pies.

Rey
¿Quién eres?

Mirón
Quien las desgracias
del Conde ha traído en hombros
desde aquella triste caza;
2950
quien ha sufrido las furias,
sus golpes y sus palabras,
y para decirlo en una,
pues ya su furia descansa,
quien fue de su seso Astolfo.

Rey
2955
¿Qué dices?

Mirón
Que esta mañana
Carlos, al pie de una fuente,
con una villana hablaba,
retrato de Flordelís,
y que de unas verdes ramas
2960
salió el Conde, y con la furia
de imaginaciones varias
los hizo huir por el monte,
y que los siga me manda.
Finjo seguirlos, y vuelvo
2965
diciendo que de unas altas
peñas cayó Carlos muerto,
por ver si el furor templaba.
No me engañé, pues al punto
volvió la razón al alma,
2970
el discurso a las potencias
y el sosiego a las palabras.
Trájele a un castillo, adonde
descansó un poco en la cama,
y vestido viene a verte.

Rey
2975
Pues entre el Conde, ¿qué aguarda?

Sale el CONDE, muy galán.

Conde
Solo vengo, gran señor,
puesto que nunca la espada
saqué para sangre tuya,
a ofrecerte la garganta
2980
por haber sido instrumento
de que, por vengar mi infamia,
Carlos haya muerto. Ansí
manda que en pública plaza
me la quiten de los hombros.

Rey
2985
Gran condestable de Francia,
de vuestra salud me huelgo;
si este título no basta,
con el de mi hijo os honro,
que daros a doña Blanca
2990
bien suple cualquier defecto.

Conde
A tan generosa hazaña,
¿qué puedo yo responder?

Rey
Dándome la justa paga
de este amor, y juntamente
2995
de haber casado a Doñalda.

Conde
¿Pues qué tengo yo que os dar
que a tantas mercedes valga?

Rey
El perdón de Carlos solo,
marido de vuestra hermana,
3000
porque sabed que está vivo.

Sale CARLOS.

Carlos
Y vuestros brazos aguarda.

Conde
Quien queda con tantas honras,
en haber perdido, gana.

Rey
Las manos todos os dad.

Mirón
3005
¿Y a mí no me alcanza nada?

Rey
Diez mil ducados de renta.

Balduino
Aquí, senado, se acaba
La locura por la honra.

Conde
Ya de otra suerte se llama.

Balduino
3010
¿Cómo?

Conde
El agravio dichoso,
pues merezco a doña Blanca.