1231
Cenamos Octavio y yo,
1232
digo Octavio, el rayo fuerte
1233
que en la tempestad de anoche
1234
cayó en mi casa a encenderme,
1235
de la manera que viste,
1236
con palabras tan corteses,
1237
con razones tan hidalgas,
1238
con donaires tan alegres,
1239
que hasta su talle y su rostro
1240
me cautivaron de suerte
1241
las tres potencias del alma,
1242
que con nosotras se mueven,
1243
que se entra por los oídos
1244
de su lengua el fuego ardiente,
1245
y por los ojos bebía
1246
de mi deshonra la nieve.
1247
Tal pienso que estaba Elisa
1248
oyendo al troyano huésped
1249
las desventuras de Troya,
1250
que amor ansí engaña siempre.
1251
Alzose la mesa, y fuimos
1252
a una cuadra, donde en breve
1253
tú y yo le hicimos la cama,
1254
y le rogué que durmiese.
1255
Fuime, Fenisa, a la mía,
1256
desnudeme y acosteme;
1257
dejásteme ya sin luz;
1258
no me dormí fácilmente,
1259
porque la imaginación
1260
todo el discurso me ofrece
1261
del Marqués y de este Octavio.
1262
Recé un poco y persigneme;
1263
dormí, en fin, tras mil discursos,
1264
que las ocasiones suelen,
1265
en soledades iguales,
1266
a mil cosas atreverse.
1267
Soñé que estaba en un prado,
1268
a la margen de una fuente
1269
que sus cabellos de plata
1270
trocaba de cintas verdes.
1271
Y que un mancebo gallardo,
1272
de en medio de su corriente
1273
salía desnudo a asirme,
1274
y yo a intentar defenderme.
1275
Desperté en esta contienda,
1276
no sé cómo te lo cuente,
1277
y vidé mi mano asida,
1278
y a Octavio diciendo: “¿Duermes?”
1279
Respondí: “¡Válgame Dios!
1280
Visión extraña, ¿quién eres?”
1281
Y él me respondió: “¿Quién soy?
1282
No te alborotes, detente;
1283
no soy visión, ni tal pienses;
1284
tiéntame.” ¡Ay, triste! Tentele,
1285
y vi que estaba en camisa.
1286
Hablé recio y enfademe.
1287
“Salte”, de dije, “de aquí;
1288
¿qué atrevimiento es aqueste?”
1289
“¡Ay!” me respondió temblando,
1290
Laura mía, no te alteres;
1291
amor me ha traído aquí.”
1292
Respondile entonces: “¡Mientes!,
1293
no ha dos horas que me viste;
1294
viciosamente me quieres.”
1295
Replicome: “El amor, dicen
1296
que con arco y flechas hiere;
1297
eso fue en el tiempo antiguo,
1298
cuando era simple la gente;
1299
mas después que se inventó
1300
la pólvora, Laura, crece
1301
el número que enamora,
1302
las almas con ella enciende.
1303
Con arcabuz me tiró
1304
al punto que vine a verte.
1305
¿Qué espacio tuve de hablarte,
1306
si me han muerto de repente?”
1307
Reíme de aquel donaire,
1308
y él, como reír me viese,
1309
atreviose hasta abrazarme;
1310
di un grito, mas no muy fuerte.
1311
Él, porque no diese más
1312
y a socorrerme vinieses,
1313
tapome toda la boca,
1314
y así, me quejé entre dientes.