Texto utilizado para esta edición digital:
De Vega, Lope, Jorge Toledano, Emilio Cotarelo (ed.), Obras de Lope de Vega, IV. Obras dramáticas, Madrid, RAE, 1928, pp. 607-647.
- Durá Celma, Rosa (Artelope)
DIRIGIDA A JUAN PABLO BONET, BARLESERVANT DE SU MAJESTAD Y SECRETARIO DEL EXCELENTÍSIMO SEÑOR CONDESTABLE DE CASTILLA
Al libro de vuestra merced Arte de hacer hablar los mudos, escribí algunos versos, que van en su principio sirviendo de cortina al tesoro de
la cosa más ingeniosa, sutil y inaudita que vieron los siglos pasados, verán los por
venir, y tendrán los presentes. Sucédele lo que a los grandes oradores, que por no
entendidos les faltan los oyentes, materia tan peregrina, claro está, que requería
tales entendimientos. Los doctos le han dado la debida veneración, y ningún ignorante
lo ha sido tanto, que como a persona grave, que sin saber quién es se le hace reverencia,
no le haya mirado con humildad y deseo de entenderle. Admiraba la antigüedad la enigma
de la Esfinge, de quien hace memoria Silio Itálico, y pinta Claudiano de aquellas
tres formas: Sphinx volucris pennis, pedibus fera, fronte puella. Y resolvíase toda su dificultad en que era el animal hombre, que obligándola a despeñarse
de los altos montes de Tebas, acertó Edipo, como el poeta Homero, a morirse, por lo
contrario, no habiendo acertado aquel problema de los pescadores. ¿Pues qué hicieran
ahora los sabios de aquella edad, si les propusiera por enigma, que había un arte
de hacer hablar los mudos? Ni Edipo la entendiera, ni su autor se despeñara, aunque
quien llegó hasta los rayos del sol pudiera temerlo, bien que con más seguras plumas
que las que le pintó Fausto Sabeo en su Algalmata Ovidiana:
Filiito (ingeminans) medio tutiddimus, alae
Ne urantur flammis,
pues parece que en el mismo sol intrépido, vuestra merced fijó la suya. Aquí viniera
bien haber hurtado Prometeo la llama a los dioses, pues no es menos que vida restituir
a un mudo la lengua, intérprete del alma, por quien dijo bien Claudiano: Ethaereis miscens terrena Prometheus.
¿Pues a quien tan nueva, tan alta, tan peregrinamente halló y escribió, no un arte,
sino un milagro, que puede ofrecer mi rudeza en señal de amor y reconocimiento de
verdadera amistad? Sola esta memoria responde el humilde caudal mío; y que lleve esta
comedia de las antiguas mías, por disculpa, que por ser de cosas del África, donde
vuestra merced sirvió a su Majestad con tanto cuidado y peligro, no será fuera de
su gusto leerla, ni de su obligación el ampararla. Parte es historia, y de lo verisímil
lo que constituye al poeta, hacia el Jorge Toledano, aquel insigne representante de Toledo Solano, a quien en la figura del galán, por
la blandura, talle y aseo de su persona nadie ha igualado. Roma nos dejó la memoria
de sus famosos histriones, no parezca exceso a la modestia y circunspección de muchos
alabar estos hombres, pues no los vio semejantes, cuando más su República florecía.
Dios guarde a vuestra merced como deseo y su ingenio y letras merecen.
Su capellán y aficionado servidor,
Lope de Vega Carpio
FIGURAS DE LA COMEDIA
| ARGÁN |
| ARAFE |
| SERVIO |
| RIBERIO |
| ANTONIO |
| JORGE |
| SOLDADOS |
| LAUDOMIA |
| BELARDO |
| CELIMA |
| EL REY DE ARGEL |
| TOSIRO |
| ISMAEL |
| CELIMO |
| MALAFO |
| LEONOR |
| PALADIO |
| [TRES CAUTIVOS] |
Acto I
Acto II
Quizá “quimera”.
Acto III
