Félix Lope de Vega y Carpio

EL INGRATO




Autoría: Dudosa
Texto utilizado para esta edición digital:
De Vega, Lope, El ingrato, Corona de comedias, Emilio Cotarelo y Mori (ed.), Obras de Lope de Vega, VI: Obras dramáticas, Madrid, RAE, 1928, pp. 488-514.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Durá Celma, Rosa (Artelope)

Elenco

LA INFANTA [ELENA]
LUCRECIA
ENRICO
EL REY
PORCIA
EL INFANTE CARLOS
PASQUÍN
UN CRIADO
CELIO
LUDOVICO
FERNANDO
ISABEL

Jornada I

Sale la INFANTA.

Infanta
Décima
Fuentes que en estos jardines
escucháis las ansias mías
entre verdes celosías
de yedras y de jazmines;
5
fieras, monstruos y delfines,
que entre galeras y naves
de murtas, flores suaves,
parece que con sentidos
os ha dejado dormidos
10
la música de las aves.
Décima
Parque hermoso, jardín rico,
que al de Chipre se adelanta,
sabed todos que la Infanta
de Nápoles ama a Enrico.
15
Con vosotras comunico
un amor, el más perfeto,
que aunque el silencio es discreto
no cabe en el pecho ya,
y con vosotros está
20
comunicado y secreto.

Sale LUCRECIA.

Lucrecia
Décima
El Duque Gobernador
está aquí.

Infanta
Venga después.

Lucrecia
Dice que importa.

Infanta
Entre, pues.–
Disimulemos, amor.

Sale ENRICO.

Enrico
25
Después que el Rey mi señor
fue a la guerra de Venecia,
es la cosa que más precia
la que he de comunicarte.

Infanta
Di, pues.

Enrico
Ha de ser aparte.

Infanta
30
Déjanos solos, Lucrecia.

Vase LUCRECIA.

Enrico
Décima
Elena, públicamente
dice toda la familia
que el Infante de Sicilia
es tu esposo.

Infanta
Poco siente
35
alma que da fácilmente
crédito sin resistencia
a mi mudanza o mi ausencia.
No estimas el mal que paso,
pues sabiendo que me caso
40
vienes con esa paciencia.
Décima
Si alguna de ti dijera
lo que de mí te han mentido,
o no lo hubiera creído,
o, si acaso lo creyera,
45
el mismo cielo rompiera
con quejas. Mi sentimiento
igualara mi tormento;
causas diera más veloces
con suspiros, llantos y voces,
50
al cielo, a la tierra, al viento.
Décima
A las fuentes, que estas flores
despiertan con dulce estruendo,
tu nombre estoy repitiendo,
cantando estoy mis amores.
55
La voz de los ruiseñores,
Enrico, decir pudiera
si de mi voz aprendiera.
Bien puedes considerar
cómo se podrá casar
60
quien quiere de esta manera.

Enrico
Décima
No es preguntar blandamente
poco amor a lo que pienso.
¿No has visto un dolor inmenso
que viniendo de repente
65
parece que no se siente,
porque haciendo reprehensión
en el alma la pasión
los efectos se pasmaron,
y ni los ojos lloraron
70
ni suspiró el corazón?
Décima
Así, con el sobresalto
cuando tal desdicha escudo,
de puro sentirlo mucho,
de sentimiento estoy falto;
75
porque el remedio más alto
para un dolor inmortal
en el alma racional
es llorar, que quien se queja
alivio en el alma deja,
80
porque deja fuera el mal.

Infanta
Décima
Que he de casarme no creas.

Enrico
¿Si quiere el Rey?

Infanta
Su querer
piedra de toque ha de ser
en que los quilates veas
85
de mi amor; y si deseas
mis amorosos amores,
pierde, Enrico, los temores,
que tuya soy, pues soy mía.

Enrico
¿Y si tu padre porfía?

Infanta
90
Haré finezas mayores.

Enrico
Décima
Hartas has hecho por mí,
pues siendo un pobre soldado,
si bien ilustre y honrado,
pues que tu primo nací,
95
por tu amor y arte subí
a la privanza en que estoy.
Duque de Abellina soy
y Marqués de Vallenuevo.
A tus finezas lo debo,
100
amores, y amor te doy.

Infanta
Décima
Ya de avariento te acuso
y a Alejandro he de imitar,
que mandó a un soldado dar
cien talentos, y confuso
105
el tesorero, los puso
contados en su aposento
porque mudase de intento,
y al revés le sucedió,
que dijo cuando los vio:
110
“Pocos son; dale otros ciento”.
Décima
Y así yo Duque seré.

Enrico
No hay paga a mi amor bastante;
seré en servirte constante.

Infanta
Igual no tiene mi fe.

Sale LUCRECIA.

Lucrecia
115
¡Señora, albricias!

Infanta
¿De qué?

Lucrecia
El Rey ha venido ya.

Infanta
Por esta puerta entrará;
aquí le recibiré.

Lucrecia
Décima
Galeras se han descubierto,
120
los castillos hacen salva.

Enrico
Tú, Lucrecia, como el alba,
nuevas traes del sol al puerto.
Ven a recibille.

Infanta
¿Es cierto
que amas, Enrico?

Enrico
No hay cosa
125
a mis ojos más hermosa.
¡Oh, cómo es esquiva y fiera
mi condición! No quisiera
la mujer tan amorosa.

Lucrecia
Décima
Otras nuevas te he callado
130
hasta que el Duque se fuese.

Infanta
¿Y cuáles son?

Lucrecia
No te pese,
que a Nápoles ha llegado
el Infante, disfrazado,
de Sicilia, para verte.

Infanta
135
¿Y alegre estás de esa suerte
de mi pena y mi pesar?
¡Si no me quiero casar,
nuevas me traes de la muerte!
Décima
¿Qué importa que venga a verme
140
si ajena Carlos me halla
de su amor? ¡Sirena, calla!
¡Amor, basilisco, duerme,
no empieces a revolverme
la vida con mis pasiones!
145
¿Dificultades me pones?
Ánima de Enrico fui;
suya he de ser, porque así
de tu laurel me corones.
Décima
Montes me ponen en medio,
150
¡casi el alma se me parte!

Lucrecia
Era el remedio casarse
y olvidóseme el remedio.
Señora, no hay otro remedio,
ponte de modo que [s]ea,
155
parezcas cuando te vea,
aunque esto es dificultoso.

Infanta
Sí, porque siempre es hermoso
aquello que se desea.

Lucrecia
Décima
Otro remedio. Él se precia
160
de discreto y entendido,
filósofo y presumido;
finge hablando de ser necia
y no te querrá.

Infanta
Lucrecia,
bien has dicho, eso me agrada,
165
y en ello no finjo nada:
necia soy, dices verdades,
pues temo dificultades
cuando estoy enamorada.

Sale EL REY y acompañamiento, y PORCIA.

Rey
Silva (tirada)
Elena, entre las flores,
170
¿qué pudiera yo hallar sino las rosas
de tus mejillas cándidas y hermosas?
Dame, hija, tus brazos,
que al amor paternal son dulces lazos.

Infanta
Dame, señor, tu mano,
175
en que con nuevo ser da nueva vida.

Rey
Elena mía, el Príncipe tu hermano
queda gobernador de aqueste estado,
que tu prima ha heredado,
con Carlos, el Infante de Sicilia.
180
Habla a Porcia, que viene
a alegrarse contigo.

Infanta
Porcia mía,
tú dabas alegría
al mismo sol, y bien venida seas.

Porcia
Porque mi amor en mis abrazos veas.

Rey
185
Refiéreme si bien ha gobernado
Enrico en esta ausencia.

Infanta
(Acreditarle pienso,
disimulando así mi amor inmenso.)
Enojada me tiene;
190
dos cosas le pedí y ninguna hizo:
que perdonara a un paje suyo, preso
por causa bien ligera,
y que a un ladrón su gracia concediera.

Rey
En eso mostró Enrico
195
su prudencia y valor, que ha castigado
por culpa tan liviana a su criado;
ejemplo y escarmiento
será de los demás, y no merecen
la piedad de su Príncipe ladrones,
200
aunque haya intercesiones
de damas como vos, Elena mía.
Enrico hizo muy bien; baste el enojo,
que solo ha de ser fiesta
cuando Porcia a honrar viene tus bodas
205
con Carlos, el infante de Sicilia.

Porcia
A servir a mi prima en esta fiesta.

Infanta
(Tragedia para mí y acción molesta.)

Sale ENRICO.

Enrico
Tu Majestad dé a Enrico
tu generosa mano, y bienvenido sea
210
al reino, que con gusto le desea.

Rey
Enrico, bienvenido,
que he estimado el cuidado
que en gobernar mi reino habéis tenido;
los brazos quiero daros.

Enrico
¿Quién merece
215
tal favor, honra tanta?

Rey
Ya supe de la Infanta
la integridad del ánimo severa.

Enrico
Fineza suya fue, no es la primera.

Rey
Hablad, Enrico, a Porcia, mi sobrina,
220
y vea en vos mi amor y mi privanza.

Enrico
¡Soberana deidad, rara hermosura!
La fama fue envidiosa
cuando de Porfía dijo que era hermosa:
divina la pudiera
225
llamar, y corta fuera
su alabanza.

Infanta
(Esta es la vez primera
que la pureza de mi amor permite
un género de envidia y un tormento
de que la mire Enrico tan atento.)

Enrico
230
El ceño y la altivez de esta hermosura
deleita y arrebata
los ánimos mejor que la blandura,
la piedad y el amor, y es como alcanza
mi condición aquí tu semejanza.

Rey
235
La Duquesa vendrá del mar cansada;
si el parque no la agrada,
a tu cuarto la lleva, Elena mía.

Porcia
¿El amor a quien cansó en tu compañía?

Infanta
(¿Si son estos cuidados y recelos
240
esto que llaman los amantes celos?)

Enrico
Estrellas, detened vuestra influencia,
no confrontéis mi sangre con la suya,
que beldad tan divina
matar puede después si ahora inclina.

Vanse, y sale el INFANTE CARLOS, PASQUÍN, un CRIADO.

Pasquín
Redondilla
245
¿Para qué te has disfrazado,
di? ¿Qué pretendes hacer?

Carlos
Pretendo con esto ver
la discreción y traslado
Redondilla
de Elena, que aunque parlera,
250
la fama siempre compone,
mucho más si amor dispone
la voluntad. Considera
Redondilla
que es mía.

Pasquín
¿Y si ella se precia
de discreta y no lo es?

Carlos
No.
255
La que en Nápoles nació,
es imposible ser necia.

Pasquín
Redondilla
¿No ves cómo resplandece
el río, la tierra y el mar?
[................................]

Carlos
260
Pues si tan bien te parece,
Redondilla
busca en Nápoles un amo.
Desde aquí licencia toma.

Pasquín
Estoy muy cerca de Roma,
y como Pasquín me llamo,
Romance (tirada)
265
perder las narices temo,
que sátiras no me aplacen.

Carlos
Múdate el nombre.

Pasquín
Eso hacen
españoles con extremo.
Redondilla
Si a un padre un hijo querido
270
a la guerra se le va,
para el camino le da
un don y un buen apellido.
Redondilla
El que Ponce se ha llamado,
le añade luego León;
275
el que Guevara, Ladrón,
y Mendoza el que es Hurtado.
Redondilla
Yo conocí un tal por cual
que a cierto conde servía
y Sotillo se decía;
280
creció un poco su caudal,
Redondilla
salió de mísero y roto,
hizo una ausencia de un mes,
conocile yo después
y ya se llamaba Soto.
Redondilla
285
Vino fortuna mayor;
eran sus nombres de gonces;
llegó a ser rico, y entonces
se llamó Sotomayor.

Carlos
Redondilla
Bien hizo.

Pasquín
Así confirmó
290
el nombre de su bautismo.
No pudo hacer eso mismo
un escudero que entró
Redondilla
a servir a cierta dama.

Carlos
¿Qué le sucedió?

Pasquín
Direlo:
295
llamábase el tal Ciruelo,
y así le rogó su ama
Redondilla
que se mudase aquel nombre.
Pasó un día y otro día,
y Ciruelo se decía
300
como primero el buen hombre.
Redondilla
La señora, con primor,
se enojó, y dijo: “Sepamos
vuestros nombres, y escojamos
entre los dos el mejor.”
Redondilla
305
Él dijo: “Señora mía,
bueno está, de nombres vaya,
mi buen padre, que Dios haya,
Juan Barranco se decía.
Redondilla
La madre que me parió,
310
que no nací como hongo,
se llamó Marimondongo.”
La señora respondió,
Redondilla
mirando admirada al cielo:
“¡De los nombres y vocablos
315
idos con trescientos diablos!
Mal por mal, llamaos Ciruelo!”

Carlos
Redondilla
Tus cuentos me han divertido.–
Avisa, Fabio, a un portero,
que hablar a la Infanta quiero.

Sale LUCRECIA.

Lucrecia
320
Parece que suena ruido.

Pasquín
Redondilla
Aquí ha salido una dama
para saber lo que quieres.

Lucrecia
¿Quién diré a la Infanta que eres?

Carlos
Un Marqués, que Héctor se llama,
Redondilla
325
y le trae cartas aquí
de Sicilia.

Lucrecia
¡Ay, patria mía!
Su nombre me da alegría.

Carlos
¿Sois vos de Sicilia?

Lucrecia
Sí;
Redondilla
y con natural amor
330
que a mis príncipes les debo,
a preguntaros me atrevo
si el Infante mi señor
Redondilla
que se casa con Elena
es discreto y gentil hombre.–
335
(Este es Carlos.)

Carlos
Es un hombre
de opinión y fama buena.
Redondilla
No hay partes que no acompañen
su talle y entendimiento.

Lucrecia
Oídme a solas. Yo siento
340
que a mis príncipes engañen.
Redondilla
¿No le podéis avisar
que aunque es muy hermosa Elena
para un discreto no es buena?

Carlos
Pues ¿qué mancha puede dar
Redondilla
345
sombra a la luz de sus días?

Lucrecia
Digo, aunque parezca ingrata,
que es necia y es mentecata,
y dice mil boberías.
Redondilla
Mas cosas son que hace Dios,
350
no nos metamos en eso;
dije mal, yo lo confieso,
allá se lo hayan los dos.
Redondilla
A avisalla voy.

Carlos
¡Ay, Fabio,
qué mal mi amor se asegura,
355
porque suele la hermosura
hacer al ánimo agravio!

Pasquín
Romance (tirada)
¿Esto tenemos ahora?

Carlos
Ella sale; espera, pues.

Sale LUCRECIA y la INFANTA.

Lucrecia
El Infante Carlos es,
360
disimula bien, señora.

Carlos
Redondilla
¡Gallardo talle! Belleza
y hermosura miro en él.
¿Es posible que el pincel
desmintió, o Naturaleza,
Redondilla
365
cuando esta imagen formaba,
permitiendo que un borrón
cayese en la discreción
que su hermosura adornaba?
Redondilla
¿Cómo en un cuerpo tan rico
370
hay alma pobre y que sea
vaina hermosa, espada fea?

Infanta
¡Cuánto me debes, Enrico!–
Redondilla
¿Sois el marqués Héctor?

Carlos
Sí,
mi señora.

Infanta
¿Quién me ha escrito?

Carlos
375
Celia.

Infanta
Que estéis no permito
en pie.

Carlos
Bien estoy así.

Infanta
Redondilla
Haced lo que mando yo.

Carlos
¡Qué rostro tan soberano!

Infanta
¿Sois vos Héctor el Troyano?

Carlos
380
No, señora; ese murió
Redondilla
allá en las guerras de Grecia.
La dama no me engañado;
¡vive Dios que se han juntado
el ser hermosa y ser necia!

Infanta
Redondilla
385
¿Cómo está mi prima?

Carlos
Buena,
y esta para vos me dio.

Infanta
¿Es tan linda como yo?

Lucrecia
¿Qué es lo que dices, Elena?

Carlos
Redondilla
No, señora, que es el día,
390
con sus rayos de luz pura,
sombra de vuestra hermosura.

Infanta
Eso ya yo lo sabía.

Carlos
Redondilla
¿Oyes, Fabio?

Fabio
Sí, señor,
harto admirado y confuso.

Carlos
395
¡Que en caja tan rica puso
joya de poco valor
Redondilla
Naturaleza!

Infanta
Esta es,
Lucrecia, industria excelente,
pues sin ser inobediente
400
al Rey, no me casaré.

Lucrecia
Redondilla
¿Pues no te gusta el Infante?

Infanta
No es posible que le quiera.

Lucrecia
Si esto en farsa se fingiera
dijera algún ignorante
Redondilla
405
que hacerse una infanta necia
era ingratitud.

Infanta
¡Qué error!
Los que no saben de amor
dijeran eso, Lucrecia.

Lucrecia
Redondilla
¿Amas?

Infanta
Sí.

Lucrecia
Pues de ese modo,
410
prosigue.

Infanta
¿Es bien entendido
el Infante?

Carlos
Ha pretendido
saber.

Infanta
Y lo sabe todo.
Redondilla
Dicen que es grande poeta;
parecémonos en eso,
415
que yo también lo profeso,
porque yo soy muy discreta.

Carlos
Redondilla
Mucho me holgara llevar
sonetos de vuestra Alteza.

Infanta
Uno tengo de cabeza;
420
oíd, que os ha de agradar.
Endecasílabos sueltos (tirada)
Por eso al dios de amor le pintan ciego,
sin embargo, de que tira y acierta,
pues por una mujer, o vieja o tuerta,
suele un hombre vivir sin su sosiego,
425
ardiente en llamas, por Etnas de fuego;
y yo vi por amor mujer discreta
ser necia, y al revés que a un hombre necio
por el amor le he visto ser poeta.

Lucrecia
Redondilla
Templar no puedo la risa.

Infanta
430
¿No es valiente?

Pasquín
¡Ved si afloja,
de ocho en ocho los arroja!
Cásate, señor, aprisa,
Redondilla
pues la Infanta es tan discreta;
no pierdas lances tan buenos.

Infanta
435
¿No alabáis versos ajenos?
Sin duda que sois poeta.

Carlos
Redondilla
Es muy bueno. –Vuestra Alteza
vea la carta y me dé
la respuesta.

Infanta
Sí haré,
440
porque vea mi agudeza
Redondilla
en el escribir mi prima.

Carlos
¡Que el rostro de esta mujer
perfecto no pueda ser
para el alma que la anima,
Redondilla
445
organizado instrumento!
Felices mis años fueran
si entre sí correspondieran
su gracias y su entendimiento.

Infanta
Redondilla
No sé leer; Lucrecia lea.

Pasquín
450
¡Vive Dios! ¿Que leer no sabe?

Carlos
¡Bella imagen, deidad grave,
más te valiera ser fea!

Lee LUCRECIA.

Lucrecia
Redondilla
“Prima y señora...”

Infanta
Después
lo veremos más despacio.–
455
Pues ya sabéis a Palacio,
venid por acá después.

Pasquín
Redondilla
¡Por Dios que queda corrido
vuestra Alteza como un potro!

Infanta
Él ha fingido ser otro,
460
y yo ser otra he fingido.

Carlos
Redondilla
Entre rayos y entre nieve
fuego su hermosura da.

Infanta
¿Cuándo Enrico pagará
las finezas que me debe?

Vanse las dos.

Carlos
Redondilla
465
¿Quién vio tan extraña cosa?
¿Tengo de casarme yo
como el otro que adoró
una imagen muy hermosa?

Pasquín
Redondilla
Si mujer sola querías,
470
¿para qué buscas letrada?
¿A qué hombre discreto agrada
mujer con bachillerías?
Redondilla
Para criar y parir
solo la mujer nació.
475
Un cortesano que vio
a su mujer escribir,
Redondilla
casi en los cascos le abolla
el tintero, y enojado,
esas liciones le ha dado:
480
“Sabe guisar una olla,
Redondilla
sabe echar unas soletas
y no te metas en más.”

Carlos
Pasquín, enemigo estás
de las mujeres discretas.
Romance (tirada)
485
De los hombres de tu porte
esa política es.

Pasquín
Servía a cierto marqués,
un lisonjero en la Corte,
Redondilla
y de ordinario decía,
490
estando a solas los dos:
“Quite de mis días Dios
y ponga en Vueseñoría.”
Redondilla
Sucedió que caminaban
unos días, y los vientos,
495
con cierzos y aires violentos,
los peñascos arrancaban.
Redondilla
“¡Oh, qué mal día hace aquí!”,
dijo el amo; y respondió:
“De estos días digo yo
500
que me quite Dios a mí
Redondilla
y ponga en Vueseñoría.”

Carlos
¿A qué piensas aplicar
ese cuento tan vulgar,
que es comparación muy fría?

Pasquín
Redondilla
505
Pues aplico y digo así:
Mujeres de esta belleza
quítelas Dios a tu Alteza
para dármelas a mí.

Sale LUDOVICO.

Ludovico
Redondilla
Aquí, mi señor, te espero.
510
¿Vienes contento?

Carlos
Enojado,
pues que tan mal has pagado
lo que te estimo y quiero.
Redondilla
Cuando a Nápoles veniste
a la Infanta me alabaste,
515
su hermosura ponderaste,
sus partes encareciste.
Redondilla
Vino a verla mi ventura;
en cuanto a la discreción
fue incierta tu relación,
520
sin alma está su hermosura.

Ludovico
Redondilla
¡Ay, señor, mira con quién
hablaste, porque es perfecta,
y no solo es discreta,
pero muy sabia también!
Redondilla
525
De aquí podrás inferirlo:
En las faldas de una dama
que la Infanta quiere y ama
asentado vio un perrillo,
Redondilla
y este soneto escribió,
530
adonde echarás de ver
que en ingenio de mujer
lo que no piensas se vio:
Soneto
¡Oh, tú, guarda fiel, que en la clausura
de este jardín, que respirando olores
535
desprecias de las yerbas los vapores
de la encarnada rosa y nieve pura,
sabiendo bien que Júpiter procura
robar también con Venus cultas flores,
el hijo por matar mejor de amores,
540
la madre por tener más hermosura!
Retrato siendo tú del verdadero,
dichosísimo can, nos das aviso
que arden los rayos del que luz espero.
¡Oh, tú, bruto fiel; Júpiter quiso,
545
como guarda el Infierno el Cancerbero,
guardases tú también el Paraíso.

Carlos
Redondilla
La locución tersa y bella
el sujeto satisfizo.

Ludovico
Elena estos versos hizo,
550
mira si es necia.

Carlos
¿Si es ella
Redondilla
la que hablamos?

Ludovico
Podría ser
que aquellas damas supiesen
quién eres y te quisiesen
burlar con otra mujer.

Carlos
Redondilla
555
Mis años fueron felices
si junta amor para mí
la belleza que yo vi,
la discreción que tú dices.

Vanse todos, y salen PORCIA y CELIO.

Celio
Romance (tirada)
Porcia y señora, después
560
que vinimos a Milán
con mil desvíos te miro,
muy melancólica estás.

Porcia
Los que llaman a los ojos
vidrieras de cristal
565
por donde el alma se ve,
dijeron bien, porque están
la alegría y la tristeza,
la pasión y los demás
afectos del alma escritos
570
en su modo de mirar.
¿Viste, mi Celio, en los míos
la pasión y pena que hay
en el alma? Oye la causa,
y da remedio a mi mal.
575
Ya te acuerdas cuando Flor,
marquesa de Monserrat,
fue mi huéspeda. Pues ella
turbó el sosiego y la paz
de mi vida, y sus desdichas
580
me obligan a pasar más,
su hermosa luz escondida
entre nubes de cristal.
En los soles de sus ojos
no vi contento jamás;
585
estaba triste conmigo,
y con dos letras de un ¡ay!
mucho sin querer decía,
contaba mucha verdad,
que corazón que suspira
590
amante o enfermo está.
Flor, pues, rompiendo el secreto
a la muda soledad,
me dijo: “Amiga, yo adoro
al hombre más principal
595
de Italia. Porcia, perdona,
no puedo decirte más.”
Esta razón en mi alma
causó tal curiosidad,
que ha llegado a ser deseo,
600
y un deseo que llegar
ha podido ser cuidado,
porque la mano se dan
los afectos y se enlazan
con el alma racional.
605
Sucedió que una mañana,
entrándola a visitar,
hallé sus ojos dormidos,
que tal vez a pena tal
da breve alivio de treguas
610
la pasión accidental.
Tenía cabellos sueltos,
y en un blanco tafetán
un retrato de su amante.
¡Qué ingratitud, qué crueldad
615
oirás ahora de mí!
Hurtésele, desleal
entonces a mis deseos,
después de mi libertad.
Yo misma robé mi muerte,
620
yo misma robé mi mal;
mira esta muda pintura
que diciéndonos está
lengua me falta, no alma.
¡Qué dispuesto, qué galán,
625
qué bien formado, qué airoso!
Parece que trasladar
el alma, no el cuerpo, quiso
el pincel artificial,
venciendo naturaleza.
630
Con justa facilidad
me dejo engañar a veces
y pienso que quiere hablar.
Mírale atento, y con risa
nos dice: “No me tengáis
635
por pintado, aunque soy mudo,
porque no es muerte el callar.”
Ten el retrato contigo,
no me le des, que quizá
este género de ausencia
640
será alivio a tanto mal.

Sale ENRICO.

Enrico
Ya que a Nápoles veniste,
bien haces, Porcia, de estar
entre flores y jardines,
porque de ti copiarán
645
risa, beldad y colores.

Porcia
Colores, risa y beldad
pueden haber aprendido
de su dueña celestial,
la Infanta, que los habita.

Enrico
650
Hermosa es Elena, y tal,
que es admiración del mundo;
mas...

Sale la INFANTA [pero se queda al paño escuchando].

Infanta
Cuando llego a escuchar
mi alabanza un más encuentro.
Enrico, ¿por qué calláis,
655
si es que ese más significa
si es lo que queréis más?

Enrico
Bellas son todas las flores;
hermoso es el azahar
guardando en su nieve el oro,
660
que ser otra vez le da;
bello es el hermoso lirio
cuando sus hojas están
guarnecidas de pajizo
entre su verde sayal;
665
pero igualar no se debe
a la antigua majestad
de la rosa, que fue sangre
de Venus, hija del mar.
Bellos son todos los frutos:
670
serva, manzano y peral,
camueso, almendro..., mas todos
al granado parias dan
y tributo, pues en él
guarda una bella ciudad,
675
una república ilustre,
que remedando al panal
de la abeja artificiosa
en concierto y orden van.
Bellas son todas las nubes
680
que al hermoso trasmontar
del sol parecen cortinas
de su cámara, en quien van
bordando rayos de nácar
en morado tafetán;
685
pero igualadas al sol,
puntos y átomos serán,
pues son unos breves rasgos
de su inmensa claridad.
Hermosas son en el agua
690
las naves, que las verás
ser carrozas de Neptuno,
mas todas se han de humillar
a la fuerte galeaza,
que es un águila caudal.
695
Tú eres la rosa, el granado,
con sus hojas de arrayán;
nave, sol luna, y Elena
es el lirio, el azahar,
nube y estrellas, amagos
700
del sol, que no han de durar.

Porcia
¡Qué lisonjas tan floridas!

Infanta
¡Qué ingratitud, qué crueldad!
¿Mas para qué desconfío?,
que quizá es disimular
705
su amor. Ánimo, yo llego.–
Las estrellas siempre van
al sol mendigando rayos
con que poderse alumbrar;
y así Elena llega a Porcia.

Enrico
710
¿Quién vio gusto sin azar
o pensión que a la desdicha
paga la prosperidad?

Lucrecia
El que te trajo las cartas
de Sicilia fuera está
715
aguardando la respuesta.

Infanta
Entre, si me quiere hablar.–
Duque, mirad que al entrare
y mi respuesta escuchad
atentamente, que quiero
720
que ahora de mí aprendáis
a tener firmeza y fe,
valor, amor y amistad,
pues cuando vos me ofendéis
en mí más finezas hay.

Enrico
725
Mira, Elena, que te engañas.

Salen CARLOS, LUDOVICO y PASQUÍN.

Carlos
Mira, Ludovico, cuál
es la Infanta, para ver
si me engaño.

Ludovico
La de allá.

Carlos
¡Vive Dios, que es ella misma!
730
Llega conmigo, quizá
deslumbrado en su hermosura
yo me debí de engañar.

Infanta
Marqués, ¿estáis de camino?

Carlos
Sí, señora, porque el mar
735
con dulce calma convida.

Infanta
¿Vais en posta, o en qué vais?

Carlos
Por mar te he dicho que voy.

Infanta
Así, divertirme. Es ya
costumbre de los señores
740
no estas atentos jamás.
Yo apostaré que a mi prima
encarecéis y alabáis
mi discreción y hermosura.

Carlos
Sí, señora, claro está.

Infanta
745
Dadle un abrazo en mi nombre
y una carta, y no digáis
al Infante que me visteis.

Carlos
¿Por qué?

Infanta
Porque os molerá
con preguntas y demandas,
750
que un pretensor y un galán,
si se precia de entendido,
es cansado en preguntar.

Enrico
O Elena perdió el juicio
o era necio, o como van
755
olvidándola mis ojos,
lo advierten hoy viendo más.

Carlos
¿Oyes, Ludovico?

Ludovico
Sí,
y crédito no he de dar
a la fama enteramente.
760
¡Qué infelice y singular
hermosura!

Celio
Mi señora,
si te quieres alegrar,
mira al que habla la Infanta,
que parece original
765
de este retrato.

Porcia
Eso mismo
estaba advertido ya.

Celio
Él es, sin duda, y los cielos
te quieren hoy alegrar.

Porcia
¡Cielo! Mirémosle bien.

Celio
770
No hay que conferir ni hay
duda en eso.

Porcia
Pregunta
a ese criado que está
con él quién es.

Celio
¡Ah, hidalgo!
¡Ah, caballero! ¡Ah, galán!

Pasquín
775
Todos tres nombres son míos.
¿Qué es, señor, lo que mandáis?

Celio
¿Quién es aquel caballero
que habla a la Infanta?

Pasquín
Verdad,
para que no le conozcan,
780
de mi boca no salgáis.
Aquel se llama Pasquín,
hombre raro y singular,
bufón discreto y gracioso
y trescientas cosas más.
785
Hase fingido Marqués
para ver y deleitar
a la Infanta, y yo descubro
para que después riais,
cuando nos vamos, el caso.

Celio
790
¿Oíste?

Porcia
Sí, por mi mal;
corrida estaré, mi Celio,
si lo que dice es verdad.
¡Pedazos haré el retrato!

Carlos
Pues que licencia me dais,
795
quedad con Dios. –Desengaños,
dudosa vida me dais,
¡Válgate Dios la hermosura
si aprendieras a callar!

Porcia
Prima, ¿no sabes quién es?

Infanta
800
No me ha podido engañar.
Aunque marqués se ha fingido
bien le he conocido ya;
si nos hubieras oído
me vieras bufonizar,
805
burlando de él por sus filos.

Porcia
Basta, que dijo verdad.
¡Retrato vil, que cuidado
sin conoceros me dais,
vuestra vida y sus engaños
810
de esta suerte acabarán!
¡Válgate Dios por buen talle,
si tuvieras calidad!

Enrico
¡Confuso estoy todavía!
¿Pero a quién no han de admirar
815
tales razones de Elena?

Infanta
Duque, confuso quedáis.
Aquel hombre es el Infante,
y yo, para no agradar
a su alma si los ojos
820
aficionados están,
con él me fingí ignorante.
Este es un modo de amar
tan nuevo, que no se ha visto
de mujer fineza igual.

Vase.

Enrico
825
Y yo, Elena, de tu amor
conociendo la verdad,
sin poder ser poderoso
para el favor que me das,
a la hermosura de Porcia
830
el alma siento inclinar;
si fuere ingrato, perdona,
Elena, ¡no puedo más!


Jornada II

Sale la INFANTA y LUCRECIA.

Lucrecia
Redondilla
¿De qué te sirve, señora,
ser discreta y saber tanto,
835
si a las tristezas y llanto
jamás usurpas un hora?
Redondilla
Con amor se paga amor:
paga olvido con olvido.

Infanta
En mi olvidar no he querido,
840
es defecto y no es valor.

Lucrecia
Redondilla
Si es ingrato el que has de amar,
olvidar será virtud.

Infanta
Sentiré la ingratitud,
pero no le he de olvidar.

Lucrecia
Redondilla
845
Haz esfuerzo para ser
de Carlos.

Infanta
No me he inclinado.

Lucrecia
Un sabio comunicado
siempre se deja querer.
Redondilla
Esta noche, sin que él vea
850
quién eres, le puedes dar
admiración con hablar;
y a fe, señora, que sea
Redondilla
lindo rato dar espanto
al que te tiene por necia.

Infanta
855
Ordénalo, pues, Lucrecia,
solo por templar mi llanto.

Lucrecia
Redondilla
Un papel sin firma quiero
escribirle.

Vase LUCRECIA, y sale PORCIA.

Porcia
Prima mía,
¿estás con más alegría?

Infanta
860
Ni la busco ni la quiero.
Redondilla
Dame un consejo. Si ingrato
al que amor te debe vieras,
para vengarte, ¿qué hicieras?

Porcia
Lo que yo con un retrato
Redondilla
865
que tuve. No conocía
al dueño y me enamoraba
la hermosura que ostentaba
del pincel la valentía.
Redondilla
El tiempo acortó los plazos
870
al deseo. El dueño [vi;]
era hombre bajo, y así
el retrato hice pedazos.

Infanta
Redondilla
Era amor sin fundamento,
no fue discreto el pincel.
875
Quiero enseñarte un papel
que escribí a mi pensamiento.
Redondilla
Voy por él.

Vase la INFANTA.

Porcia
Aunque mi amor
de un pincel ha procedido,
grande fue, pues no ha podido
880
templarse con mi valor.

Sale ENRICO.

Enrico
Redondilla
Quien me obliga a padecer
con beldad tan superior,
si sufrir este rigor,
algo puede merecer,
Redondilla
885
sin reconocer mi ser,
dame, Porcia, algún favor.

Porcia
Si es no quererte mi amor,
¿el favor cuál ha de ser?

Enrico
Redondilla
Ese será en quien desato
890
de tu pecho la crueldad.

Porcia
¿Quién os dio esa libertad,
atrevido, necio, ingrato,
Redondilla
lleno de soberbia vana,
sin razón, justicia y ley?
895
¿Por la privanza del Rey,
que podrá faltar mañana,
Redondilla
a mi pecho habéis perdido
el respeto?
Enrico Esos rigores
me dan, Porcia, más temores,
900
y la cinta que atrevido
Redondilla
quité, el pecho estima en más
que si tú misma la dieras,
y no quiero que me quieras,
pues no queriendo me das
Redondilla
905
más favor, más ocasión
de quererte, y siendo así
no podrá faltar en mí
contento y delectación.

Porcia
Redondilla
Si aborreciéndote estás
910
con fortuna tan segura,
larga será tu ventura,
pues no te querré jamás.
Redondilla
Y si el listón por robado
más estimación te dio,
915
estoy por dártelo yo,
para no verle estimado.

Vase PORCIA.

Enrico
Redondilla
No podré perder si tienes
tanta gloria en tus rigores,
que desdeñan tus favores
920
y dar favor tus desdenes.

Vase ENRICO, y sale PASQUÍN y CARLOS.

Pasquín
Redondilla
¿No me dijiste estos días
que no querías casarte?
Dime, ¿qué pudo obligarte?

Carlos
Cansadas majaderías.

Pasquín
Redondilla
925
Tú has tragado ya lo necio
y lo hermoso te agradó,
por eso te dije yo
que de nada hagas desprecio.

Carlos
Redondilla
Hoy un papel recibí
930
que al terreno me obligó
venir, y le traigo yo;
el billete dice así:
Lee.
Redondilla
“Al marqués Héctor fingido:
Señor Marqués, cierta dama
935
que en las lenguas de la fama
os tiene ya conocido,
Redondilla
esta noche os desafía
a los balcones del mar,
a discurrir y parlar
940
de amor y filosofía.”

Pasquín
Redondilla
¡Cuerpo de tal, y qué fea
la bellaca debe ser!
Mujer sabia no es mujer,
fuerza es que un demonio sea.
Redondilla
945
Antípoda de la Infanta,
¿quién te mete a bachillera?

Sale la INFANTA y LUCRECIA al balcón.

Lucrecia
Pienso que Carlos espera.

Infanta
Esa novedad espanta
Romance (tirada)
a mí misma; quien solía
950
ver a Enrique por aquí,
¿se atreve a tal?

Lucrecia
Vence así
tu mucha melancolía,
Redondilla
y admire tu discreción
el que admiró tu inocencia.

Infanta
955
¡Con qué esquiva repugnancia
vengo a esta conversación!–
Redondilla
¿Sois vos Héctor el marqués?

Carlos
El mismo que habéis nombrado,
y el que será afortunado
960
si acierta a serviros es.

Infanta
Redondilla
¿Quién dudara, señor mío,
que vengáis con vanagloria,
seguro de la victoria
de aqueste mi desafío?
Redondilla
965
Pues, como dice Platón,
aunque agudo suele ser
el ingenio en la mujer,
nunca iguala al del varón.
Redondilla
Y más siendo singular
970
como el vuestro, aunque podré
decir que os desafié
a aprender y no a enseñar.
Redondilla
Y viendo así no podéis
teneros por vencedor,
975
que yo aprenderé, señor,
porque vos enseñaréis.

Pasquín
Redondilla
Con cuatro bachillerías
te ha pagado de antuvión,
pero en la conversación
980
dirá mil majaderías.–
Redondilla
¡El Infante está perdido!

Carlos
Antes, por estas razones,
es justo que te corones
con despojos del vencido.
Redondilla
985
Y no es razón desigual,
porque las cosas que son
más extrañas y excepción
de una regla general
Redondilla
suelen ser más eminentes,
990
y por esta causa fueron
las mujeres que supieron
admiración de las gentes;
Redondilla
que obrando Naturaleza
un milagro, dio a entender
995
la fuerza de su poder.

Infanta
¿Y quién dijo a vuestra Alteza,
Redondilla
digo a Vuestra Señoría,
que yo ese milagro fui?

Carlos
En hablando conocí
1000
la fuerza y la valentía
Redondilla
del ingenio.

Infanta
A lisonjero
os voy, señor, condenando,
porque quien entra alabando
sin reconocer primero
Redondilla
1005
en qué méritos estriba
su alabanza, o lisonjea
o el mérito no desea
de su buena estimativa.

Carlos
Redondilla
Es así; pero si vemos
1010
que amor, aquello que aplace,
del entendimiento nace,
y gustando amor de extremos
Redondilla
hoy nos mata y nos inclina
de repente, hecho instrumento,
1015
como rayo más violento,
la hermosura peregrina;
Redondilla
claro está que si procede
de lo amado nuestro amor,
reconociendo el valor
1020
de lo propio, pues se puede
Redondilla
reconocer los extremos
de algún objeto excelente,
pues si amamos fácilmente,
fácilmente aborrecemos.

Infanta
Redondilla
1025
Como filósofo habláis,
porque es inferir discreto
la causa por el efecto;
pero en una cosa erráis:
Redondilla
el ejemplo del amor
1030
que se engendra con presteza
es solo de la cabeza,
que llamamos exterior;
Redondilla
y los ojos la aperciben
fácilmente, porque es tal
1035
la belleza material,
que al momento la reciben
Redondilla
los sentidos; pero aquella
hermosura consistente
en el ánimo eminente,
1040
más generosa y más bella,
Redondilla
júzgala el entendimiento
con discurrir y saber,
y así no nos puede ser
fácil el conocimiento.
Redondilla
1045
Y la diferencia es clara,
y hay lo mismo, según eso,
que entre los ojos y el seso
entre el ánimo y la cara.

Carlos
Redondilla
¡Oh entendimiento veloz!
1050
¡Oh dulcísima sirena,
feliz yo si, como Elena
te parece algo en la voz,
Redondilla
te pareciera en saber!
Un serafín comunico.
1055
¡No vi jamás, Ludovico,
tan peregrina mujer!

Pasquín
Redondilla
O esta fue monja, o ha sido
dama de algún estudiante.
¡Habladora es de portante!

Carlos
1060
Si el arroyo ha procedido
Redondilla
de una fuente, no ha ser
de calidad diferente,
siendo el ánimo la fuente
de do suele proceder.

Infanta
Redondilla
1065
La hermosura corporal
concierta correspondencia,
porque halláis tal diferencia
en el alma racional,
Redondilla
y el ver que la anima a ella
1070
con un ejemplo se puede
significar: ¿No procede
de la luz del sol la estrella?
Redondilla
Sí, y con más facilidad,
aunque su brillar resista,
1075
la apercibe con la vista
la humana capacidad.

Carlos
Redondilla
Sepa yo, señora, pues,
quién es la que me venció,
quién es la que me venció,

Infanta
1080
Una pobre mujer es
Redondilla
que por aya la han traído
de Elena; como su Alteza
tiene tan grande rudeza;
inutilísima ha sido,
Redondilla
1085
vana será su porfía.

Carlos
Yo oí decir que es discreta
cuanto hermosa, y aun poeta.

Infanta
Diranlo por ironía.
Redondilla
Serán encarecimientos
1090
de la lisonja; que errores
de príncipes y señores
llama el mundo acertamientos.
Redondilla
De un átomo forma un monte
la adulación infelice;
1095
divinamente lo dice
en su [i]edra Jenofonte.

Pasquín
Redondilla
¿Hay tal hablar? ¡Juro a Dios
que me pudro si no hablo!
¡Jenofonte o Jenodiablo,
1100
argumentemos los dos!
Redondilla
Si eres mondonga bobilla,
aprende a dar perfección
a la goma y almidón
de la toca y lechuguilla.
Redondilla
1105
Sabe prender la valona
con treinta mil alfileres;
mezcla bien lo azul, pues eres
un dedo más que fregona.
Redondilla
Y si eres dama y del sol
1110
competidora te dices,
vete a mezclar los matices
del solimán y arrebol,
Redondilla
rasura y huevo de clara
al espejo, y tú con él,
1115
hecho tu dedo un pincel,
pinta en tu cara otra cara.
Redondilla
Si estado de dueña gozas
vete a coser y a labrar,
a pedir y a mormorar,
1120
y a decir mal de las mozas.
Redondilla
Si te sirven con porfías
papavientos Lanzarotes,
vete, necia, a pensar motes
llenos de mil boberías.

Carlos
Redondilla
1125
¡Cállate, necio! –Señora,
para [bien] saber vivir,
¿podrá volveros a oír
el que vuestro ingenio adora?
Redondilla
Si quien sabe es inmortal
1130
y oyendo ciencias se alcanza,
tenga este bien semejanza
con la gloria celestial.
Redondilla
Este rato sin segundo
vida de siglos desea,
1135
tan breve rato no sea
como deleites del mundo,
Redondilla
que cual relámpagos vienen.

Infanta
¿No os vais a Sicilia?

Carlos
A Atenas,
donde me cantan sirenas
1140
y rémoras me detienen,
Redondilla
¿cómo las podré dejar?

Infanta
Avisad a Carlos, pues,
que no se case quien es
príncipe tan singular
Redondilla
1145
con quien es tan ignorante;
porque una mujer hermosa,
soberbia y presuntuosa
no es para un varón constante,
Redondilla
cuerdo, sabio en dos extremos;
1150
no hay amor, que unidad es.
Y con esto adiós, Marqués,
que otra noche nos veremos.

Lucrecia
Redondilla
Mas qué, ¿te ha agradado ya?

Infanta
Yo llamo a mi pecho infierno,
1155
porque mi mal es eterno
y porque de él no saldrá
Redondilla
el que entró una vez.

Vanse las dos.

Carlos
Amor,
que fieras y hombres humillas,
de tus altas maravillas
1160
es aquesta la mayor.
Redondilla
A la beldad peregrina
de Elena inclinarme siento,
y este raro entendimiento
más me fuerza que me inclina.
Redondilla
1165
Pues siendo tu ser y vida
unión de dos voluntades,
a tener me persuades
mi voluntad repartida.

Pasquín
Redondilla
Óyeme, Amadís de Gaula,
1170
un consejo quiero darte:
con ambas puedes casarte,
y metiendo en una jaula
Redondilla
a esta fea bachillera,
coserás la boca a Elena,
1175
y así vivirás sin pena,
si es que tu amor persevera
Redondilla
con gusto.

Carlos
Esa es necedad,
que el hablar de esta mujer
da a entender que ha de tener
1180
grande parte en la beldad.
Redondilla
En voz, lengua, ojos y manos
dice Ovidio que ha de estar,
y así en ellos puede dar
efectos más soberanos.

Pasquín
Redondilla
1185
La dulce habla que dices
tendrá efectos milagrosos,
con dos ojos lagañosos
y unas manos de raíces.
Redondilla
¡Vive Cristo que si mía
1190
mujer tan discreta fuera
que con ella no durmiera,
que pensara que dormía
Redondilla
con Aristóteles!

Carlos
Muero,
por solo saber quién es
1195
aquesta mujer. ¿Si es
Porcia?

Pasquín
¿Si es Homero?

Carlos
Redondilla
Amor, un poco sucinto,
quiero, temo, adoro y veo,
que no sé lo que deseo;
1200
¡qué confuso laberinto!

Vase.
Sale ENRICO, FERNANDO y el otro.

Enrico
Redondilla
Darme consejos, Fernando,
es prender vientos y mar.
¿Qué puede considerar
hombre que padece tanto?
Redondilla
1205
Quiero a Porcia, el Rey me casa,
su gran dote me desvela,
con fuego Elena me hiela,
Porcia sin fuego me abrasa.
Redondilla
Quise a Elena, y su pasión
1210
me ha cansado, no te asombre,
porque pienso que no hay hombre
sin mudable condición.
Redondilla
Haced lo que os ordené
con industria y traza buena,
1215
porque así, a pesar de Elena,
dueño de Porcia seré.
Vanse FERNANDO y el otro.
Soneto
Anillos tiene amor de blanca nieve
con que enero oprimió los montes canos,
y a los ojos de Porcia, soberanos,
1220
como a región de fuego no se atreve.
Osado intento fue, que en tiempo breve
se ardieron arco y flechas de sus manos,
y es tanto, que el horror de los humanos
a estar en su presencia no se atreve.
1225
Abrasado quedó, y templar no pudo
en su frígida zona el fuego esquivo,
que el hielo de las almas ha deshecho.
Mal puedes, dijo, en fuego fugitivo,
¡oh, Porcia!, dar alivio a amor desnudo
1230
si Etna tus ojos son y Citia el pecho.
La INFANTA a la ventana.
Soneto
Si Etnas tus ojos son y Citia el pecho,
subieron de tu boca a mis oídos
los aires, con tu voz favorecidos,
con que lisonjas a mi amor han hecho.
1235
Si Etna sus ojos son, ya habrán deshecho
el uso a mi razón y a mis sentidos;
si el pecho Citia fue, tendrá oprimidos
mi amor, mi libertad y mi provecho.
Si de mis ojos y mi pecho hablabas,
1240
Citia son ellos y él es Etna ardiente,
pues dan llanto y suspiros en despojos.
¿Por qué los epitetos no trocabas?
Pero dijiste, Enrique, agudamente,
si hablaban de tu pecho y de tus ojos.

Enrico
Quintilla
1245
Antes que alegrase el día
de este jardín a las flores,
preguntaba los dolores
de tu gran melancolía.
Preguntaba, Elena mía,
Quintilla
1250
si amor tu pecho me debe,
y respondió el viento leve,
entre flores y arrayanes,
que tus ojos son volcanes
y tu pecho es blanca nieve.

Infanta
Quintilla
1255
Mis tristezas, tan calladas
que aun a mis labios no obligan,
queréis, Enrico, que os digan
las cosas inanimadas;
mis ansias enamoradas
Quintilla
1260
no te las saben decir,
y tú las vienes a oír
de flores y fuentes bellas,
o están aprendiendo de ellas
el mormurar o el reír.
Quintilla
1265
Mas bien haces, que ellas son
testigos de que te di
rendida el alma, y así
preguntaste la ocasión
de mi pena y mi pasión.
Quintilla
1270
Ya sé que responderán
que el amarte y el galán
tirano de mi albedrío
quiere dejar de ser mío
por ser Duque de Milán.

FERNANDO y otro acuchillan a ENRICO y él se retira al vestuario.

Fernando
Décima
1275
¡Muera el traidor alevoso
que así ha ofendido al Infante!

Enrico
¡Ay de mí, infeliz amante!

Infanta
¡Ay de ti, infeliz esposo!
Si eres, amor, poderoso,
1280
¿cómo mi pena no sientes?
¡Suspiros, id diligentes,
detened esos traidores;
enlazad sus plantas, flores,
y corred tras ellos, fuentes!
Décima
1285
¿A quién no admira que esté
perdiendo juntas dos vidas,
quien recibe las heridas
y quien las heridas ve?
Voces al cielo daré.
1290
¡Padre, Rey, justicia, gente,
escuchad mi voz doliente!
Tisbe y Píramo murieron,
y con su sangre tiñeron
estas flores y esta fuente.
Vase. Dentro FERNANDO.
Décima
1295
¡Muera, muera! ¡Dale, dale!–
Ya se quitó lastimosa
con sus lágrimas, y hermosa
con el alba cuando sale.

Salen FERNANDO y ENRICO.

Enrico
Al principio amor iguale
1300
al fin que mi pecho ofrece
si el ingenio resplandece,
para que yo trueque ahora
una mujer que me adora
y un ángel que me aborrece.

Fernando
Décima
1305
Pues Elena te ha adorado,
no la pagues con olvido;
hazlo por agradecido
sino por enamorado.

Enrico
Su amor me tiene prendado.
1310
¿Qué he de hacer? Mas cuando sea
que el Rey mis delitos vea
y Elena lo cuente todo
despechada, haré de modo
que el mismo Rey no lo crea.

Vanse, y salen PORCIA, EL REY e ISABEL.

Rey
Romance (tirada)
1315
Nunca dejen, Porcia mía,
sola a Elena tus dos soles,
que aumentan las soledades
melancólicas pasiones.

Porcia
Siempre, señor, la acompaño,
1320
y ahora siento sus voces
entre estos cuadros que forman
laberintos de las flores.

Enrico
Oiga vuestra Majestad,
y si es desdicha perdone,
1325
lo que causan las tristezas
en humanos corazones.
Los filósofos dijeron
que las aguas cuando corren,
como los músicos, hacen
1330
muchos efectos mayores.
Dan al alegre alegría,
tristeza al triste; conforme
hallan el alma, la visten
de otras nuevas impresiones.
1335
Así este parque, esta fuente,
esta murta y estas flores
en la Infanta mi señora
han hecho que se transforme
su entendimiento, y también
1340
sus sentidos, y aquel orden
en que su ingenio divino
colocaba las razones,
se le ha trocado de suerte
que apenas hoy se conoce.
1345
Mil despropósitos dice;
unas veces, que traidores
me dan alevosa muerte,
y con esto el cielo rompe
con sus lágrimas y quejas,
1350
y cuando me reconoce
o se suspende o se aíra,
la piedad vuelve en rigores,
pidiendo de mis agravios
venganza y satisfacciones.
1355
Esto pienso que es la causa
que gobernando tu Corte
a su Alteza repliqué
a ciertas intercesiones.
Trata, señor, de casarla;
1360
estado felice tome,
que el contento y la alegría
de las bodas con un joven
tan gallardo como Carlos
harán el gusto conforme
1365
al deseo de su alma,
tan generosa y tan noble.

Rey
¡Que los Reyes poderosos
paguemos estas pensiones
a la desdicha! Quisiera
1370
hacer capitulaciones
de este casamiento.

Enrico
como en Nápoles se esconde
el Infante, disfrazado
por ver sus divinos soles.
1375
Si a ti, señor, te parece
que como es justo se honre,
haré hospedarle en Palacio
y visitarle en tu nombre.
¿Das licencia que así sea?

Rey
1380
Enrico, sí.

Enrico
Pues conoces
mis servicios y que tengo
sangre tuya, haz que se logren;
manda a Porcia, como dueño,
que conmigo se despose.
1385
Paga en esto mi lealtad,
pues en esto la propones
un esclavo que la sirva
y un marido que la adore.

Rey
¿Querrásle tú, Porcia mía?

Porcia
1390
Trata, señor, que mejore
mi prima de su pasión,
y hablaremos de eso entonces.

Salen la INFANTA y LUCRECIA.

Infanta
Padre y señor, que debías
ser un Monarca del Orbe,
1395
pues son tus altas virtudes
admiración de los hombres,
tema Italia tu justicia,
que mezclando con rigores
la piedad, ganan los Reyes
1400
fama eterna, inmoral nombre.
Piedad y rigor te pido,
porque la tragedia que oyes
dará piedad a las fieras,
dará rigor a los montes.
1405
En esos amenos cuadros
donde sus cristales corren
pidiendo venganza al mar
de dos infames traidores.
Enrico por dos heridas
1410
da su vida a eterna noche,
de su espíritu a los cielos
y da su sangre a las flores.
Dos criados del Infante
de Sicilia el pecho rompen
1415
más leal, más justiciero,
más generoso y más noble,
agonizando en las ansias
de las heridas atroces,
dormirá el último sueño
1420
y en sombra inmortal se pone,
con agonía terrible,
y en deseos y temores
de la vida y de la muerte
ya se alienta, ya se encoge.
1425
Si a los delincuentes matas
y al triste Duque socorres,
de piadoso y justiciero
merecerás alto nombre.
¿Cómo oyendo lo que digo
1430
tienes el pecho de bronce,
que no el suceso te indigna
ni te lastiman mis voces?
¿O la grandeza del caso
hacer pudo que te absortes
1435
y suspendas, dando causas
a sentimientos mayores?
Si arrebató tus afectos
el sobresalto, interrompe
con silencio el sentimiento,
1440
cólera el ánimo cobre
para vengar la traición,
ya que los ojos no lloren.
¿Qué hielo te vuelve mármol?
¿Qué nuevas indignaciones
1445
al pecho? –Porcia, ¿qué es esto?
Haz que piadosos favores,
ya que no justas venganzas,
den a un desdichado pobre,
que se revuelca en su sangre
1450
sin ver piedad en los hombres.
¿También tú, con ser mujer,
ni indignada me respondes,
ni lastimada te mueves,
ni obligada me socorres?
1455
¿Cómo callas? –Rey, perdona,
que así me dan presunciones
de que le dieron al Duque
las heridas por tu orden.

Rey
¡Qué lástima y qué dolor!

Infanta
1460
Eso sí, que no eres roble;
enternece las entrañas
y los ojos se coronen
de lágrimas.

Rey
Hija mía,
haz que diviertan y borren
1465
esas pasiones de ira,
porque son inflamaciones
de melancólica sangre;
las memorias no te enojen
de Enrico, pues fue razón
1470
cuando opuesto a mis favores,
ser severo a mi justicia.

Infanta
¿Aquí, señor, corresponden
esas palabras? Allí
verás el túmulo pobre
1475
de tu criado. Mas eres
hombre al fin, y desconoces
lo mismo que bien quisiste.

Porcia
¡Qué penas! ¡Qué confusiones!

Infanta
Ellas, Porcia, serán mías
1480
si a desengaños mayores
no me trujera tu amor.

Porcia
Prima mía, no congojes
el corazón con tristezas,
que son imaginaciones
1485
de una errada fantasía;
haz que aliento el alma cobre.

Infanta
¿Qué es esto, Dios? ¿Estáis loca?
Mi Lucrecia, si no pones
a este abismo claridad,
1490
harás que bien no se logren
mis años.

Lucrecia
Señora mía,
¿quieres que cante, y las voces
de mi garganta y las cuerdas
templarán tu mal?

Infanta
Rigores
1495
de los cielos son aquestos.
¡Fieras, plantas, aves, robles,
tened piedad, pues que falta
en humanos corazones!

Sale ENRICO.

Enrico
Ya, señor, supe que Carlos
1500
se disimula y esconde;
haciendo estoy prevención
para hospedalle esta noche.

Infanta
Décima
¿Qué es esto, desdicha mía?
Juntose hoy para mi daño
1505
la ingratitud, el engaño,
el desdén, la alevosía.
La que de su amor se fía
este pago es bien que aguarde.
Llegó el desengaño tarde
1510
para causar mayor furia,
venganza pide esta injuria
en el pecho más cobarde.
Décima
Cuando mis ojos le vieron
entre sangre y confusión
1515
¿bueno está? Milagros son
que mis desdichas hicieron.
Engaños de Enrico fueron,
¡ved qué desdichado amor,
que estuviera mejor
1520
su muerte, pues le he mirado
cuando muerto, enamorado,
y cuando vivo, traidor!
Décima
Entre tantas falsedades
¿qué respetos me detienen?
1525
Todos por loca me tienen,
¿qué miro dificultades?
Diré quejas y verdades,
pues no hay desdichas que tema.–
¡Traidor!

Enrico
Ya vuelve a su tema.

Infanta
1530
Siempre estés como yo, triste;
véngate lo que fingiste,
que es la maldición suprema.
Décima
¿Tal amor y obligación
con traición se corresponde?

Rey
1535
Síguela el humor, responde
dando la satisfacción.

Enrico
Dame, señora, perdón;
tuyo soy, jamás erré,
pues mi culpa solo fue
1540
examinar la fineza
con que pagaba tu Alteza
los méritos de mi fe.
Décima
Quien examina el amor
de su fama, amar pretende;
1545
quien vive amando, no ofende;
fingir por ver no es error.

Rey
Parece que está mejor.–
Alégrate, Elena mía,
porque ya se llega el día
1550
de tu boda en esta casa,
y también Porcia se casa
con Enrico. Da alegría
a tu triste corazón.

Infanta
Décima
¿Porcia y Enrico me dices
1555
que se casan?

Rey
Sí, y felices
vivirán con tal unión.

Infanta
Porcia, la misma traición
es Enrico; tu virtud,
tu hermosura, tu quietud,
1560
no le consientan ser tuyo,
que el menor defecto suyo
es la infame ingratitud.

Enrico
Décima
Señora, su Majestad
tanto ha querido valerme,
1565
que de Porcia quiere hacerme;
permita tu Majestad
mi bien; generosidad
será dar para este empleo
la licencia que deseo.

Infanta
1570
¿A mí me pides licencia?
¿Para qué quiero paciencia
cuando estos agravios veo?
Décima
Traiciones y alevosías
ha de vengar mi rigor
1575
si mereciera un traidor
morir a las manos mías.
Tus engaños y porfías
al mismo Rey ofendieron;
casado estás, bien lo vieron
1580
las hojas de este arrayán,
que mis venganzas sabrán,
pues mis desdichas supieron.

Vase.

Rey
Redondilla
Huye, Enrico, que furiosa
su piedad vuelve en rigor.

Vase.

Enrico
1585
¡Qué lástima y qué dolor!

Vase.

Porcia
¡Qué desdichada y qué hermosa!

Salen CARLOS y PASQUÍN.

Carlos
Redondilla
¿Quién a aquesto la provoca?
¿Has visto aquello?

Pasquín
Y me espanta;
loca se ha vuelto la Infanta.

Carlos
1590
No me espanta que esté loca,
Redondilla
no me prometí yo menos:
la ignorancia y la hermosura
hijas son de la locura.

Isabel
Si están tus ojos serenos
Redondilla
1595
del mal de la Infanta, mira
el retrato que rompiste.

Porcia
Al decir el que quisiste,
dijeras mejor admira.

Pasquín
Redondilla
Aquí está Porcia, y por Dios
1600
que en viéndote se demuda.

Carlos
¿Si es la de anoche?

Pasquín
¿Quién duda?
Llega, y lleguemos los dos.–

Porcia
Redondilla
Decidme, ¿cómo lo pasa
el Infante disfrazado?
1605
¿Está muy enamorado
de Elena? ¿Cuándo se casa?
Redondilla
A Virgilio y a Platón
le sabrá Elena agradar,
que es sabia.

Carlos
No hay que dudar,
1610
ellas las de anoche son.

Porcia
Redondilla
¿Quién duda que halle el Infante
cuando esos balcones mire
hermosura que le admire
y discreción que le espante?

Carlos
Redondilla
1615
Dos partes son soberanas,
y ambas le dan alegría:
en los jardines de día,
y de noche en las ventanas.
Redondilla
Hermosura e ingenio unidos
1620
le dan precisos despojos:
la mañana por los ojos,
las noches por los oídos.

Porcia
Redondilla
¡Qué bien habla!

Infanta
¡Qué bien huele!
Buenas manos, buen olor
1625
prometen nobleza. Amor
hacer mil engaños suele.

Carlos
Redondilla
¿Quién dudará que esos cielos
vea el Infante entre sí
con estrellas de rubí?

Porcia
1630
Busque a Elena.

Carlos
Estos son celos.

Isabel
Redondilla
Pues sabes que le quería,
flor con tan grande pasión,
sin duda que no es bufón.

Porcia
Quizá no le conocía.
Redondilla
1635
Muriendo estoy por hablalle.
¡Que hiciese el cielo un truhan
tan discreto y tan galán
y le diese tan buen talle!

Isabel
Redondilla
Que no lo es nos da indicio;
1640
yo lo he de saber así.–
¿Cómo está Pasquín?

Pasquín
Aquí,
señora, a vuestro servicio.–
Redondilla
De todos está informada,
con despejo quiero hablalle.

Porcia
1645
Cierto que tiene buen talle,
loca estoy de enamorada.

Carlos
Redondilla
Pues que conocido soy
de vuestros ojos, señora,
el que vuestro ingenio adora
1650
merezca esas manos hoy.
Redondilla
Anoche vuestras razones
los sentidos me robaron,
porque en el alma dejaron
peregrinas impresiones.
Redondilla
1655
Vine a casarme, mas tanta
confusión me causó el ver
ser tan hermosa mujer
y ser tan necia la Infanta;
Redondilla
vi que el discurrir hermoso,
1660
y aquel razonar discreto
era vuestro, y en efeto:
fui vencido y muy dichoso.
Redondilla
Y luego el alma que os precia
en oyendo os conoció
1665
después, señora, que vio
que era Elena mujer necia.
Redondilla
Cuando marqués me he fingido...

Porcia
¿No has mirado bien que, en fin,
ha descubierto Pasquín
1670
que es un loco y atrevido?
Redondilla
¿Haslo visto hablar sin seso?
La culpa y la causa fui,
pues hablándole le di
atrevimiento con eso.–
Redondilla
1675
Loco arrogante, ¿de quién
lo necio habéis aprendido?
Si vos me habéis conocido
y yo os conozco también,
Redondilla
¿cómo atrevimiento os doy?
1680
Si de errores semejantes
suelen gustar los infantes
de Sicilia, Porcia soy,
Redondilla
y mandaré en un instante
que os corten esa cabeza,
1685
sin que os valga la grandeza
de príncipe ni de infante.
Redondilla
¿Quién os dijo a vos que yo
soy bien sufrida y que Elena
es necia, y es la sirena
1690
que Nápoles adoró?
Redondilla
¡Salid, bárbaro, de aquí!–
¡Así nobleza tuvieras,
que cierto está que no oyeras
estas razones de mí!

Vanse.

Carlos
Redondilla
1695
Hidras son mis confusiones:
en cortando el cuello a una
nacen siete.

Pasquín
Mala una
reina en aquestas regiones.
Redondilla
No hay mujer que no sea necia
1700
en esta casa de día.

Carlos
Si Porcia me conocía,
¿cómo Porcia me desprecia?

Pasquín
Redondilla
Para las noches apela
de ingenio y de lengua aguza,
1705
quizá es discreción lechuza,
que solo de noche vuela.


Jornada III

Sale la INFANTA y LUCRECIA.

Infanta
Redondilla
Tan otra estoy y en mí siento
tal mudanza, que es rigor
la piedad, ira el amor
1710
y la fe aborrecimiento.
Redondilla
Ni amo, ni dudo, ni temo,
libre estoy, no sé querer;
bien dicen que la mujer
anda de extremo en extremo.
Redondilla
1715
Mi pecho en esta mudanza
está con tal diferencia,
que pidió correspondencia
y ahora pide venganza.

Lucrecia
Redondilla
En tu mano está; bien puedes
1720
derribar al que has subido,
por tu mano ha recibido
del Rey tu padre mercedes.
Redondilla
Por ella misma podrá
recibir los disfavores:
1725
el sol engendra las flores,
el sol la muerte les da.
Redondilla
El sol levanta una nube,
el mismo sol la deshace:
contrarios efectos hace,
1730
a unos baja y a otros sube.
Redondilla
Bajar debe, y pues te dio
el cielo ingenio tan rico,
baje Enrico y muera Enrico
por los pasos que subió.

Infanta
Redondilla
1735
La venganza se compara
a la abeja cuerdamente,
pues por picar solamente
en su vida no repara.
Redondilla
Mi pasión hará más grave
1740
la venganza y el rigor,
pues será contra mi honor,
que si el Rey mi señor sabe
Redondilla
el amor que me ha fingido,
las finezas que mostró,
1745
los papeles que escribió
y el tiempo que me ha servido,
Redondilla
¿quién duda que su privanza
odio venga a producir?
Pero es picar y morir
1750
este modo de venganza.

Lucrecia
Redondilla
Si es que tu pecho desea
divertirse en tanto mal,
vamos a Pozo Real,
para que tu prima vea
Romance (tirada)
1755
que es la casa de placer
mejor del mundo.

Infanta
Hasta aquí
el placer aborrecí;
ya he de buscar el placer.
Redondilla
Vamos, cuando baje el sol,
1760
a las antárticas olas.

Lucrecia
¿Qué gente ha de ir?

Infanta
Vamos solas,
tapadas a lo español.

Sale PORCIA.

Porcia
Redondilla
Prima, tu padre porfía
en que me he de casar;
1765
si tu pena da lugar
a que remedies la mía,
Redondilla
sabe que yo no me inclino
a Enrico, y así conviene
cierta sospecha que tiene
1770
mi corazón adivino.
Redondilla
Tú le amaste, bien lo dice
aquella injusta tristeza,
que al ingenio y la belleza
es propio el ser infelice.

Infanta
Redondilla
1775
Aunque soberbia y altiva
con ese error semejante,
y cuando tuve amante
tengo ya de vengativa.
Redondilla
Y he de castigar su intento,
1780
que el enemigo peor
es la mujer que el amor
trocó en aborrecimiento.
Redondilla
Ayúdame.

Porcia
De manera
me lastima el mal que pasas,
1785
que por ti comiera brasas,
como la Porcia primera.
Redondilla
Tus venganzas encamina,
que a tu lado estoy constante.

Lucrecia
El Rey viene.

Infanta
¡Ingrato amante,
1790
hoy comienza tu ruina!
Sale EL REY.
Redondilla
tu desdicha solicito.

Rey
Elena, con el cuidado
de tu accidente pasado,
en las desdichas te imito.
Redondilla
1795
¿Cómo estás?

Infanta
Triste,
con una eterna inquietud,
y es tan fácil mi salud,
que en tu voluntad consiste.
Redondilla
Padre, médico y Rey eres:
1800
mi vida y salud ordena,
pues no sentiré más pena
que aquella que tú me dieres.

Rey
Redondilla
¿Dudas de mí?

Infanta
Sí, señor,
porque juntas dos extremos:
1805
Enrico y yo no cabemos
en un pecho, en un amor.
Redondilla
No caben en un sujeto
dos contrarios, y es forzoso
que venza el más poderoso,
1810
o mayor o más perfecto.
Redondilla
Cuando al líquido vapor
nubes húmedas rodean,
los dos opuestos pelean,
hasta que vence el calor
Redondilla
1815
con el trueno o con la llama,
que no pudiendo sufrir
a su enemigo, al salir
se sutiliza y se inflama.
Redondilla
Y siendo el amor unión
1820
que iguales almas ha hecho,
no es bien que estén en tu pecho
mi lealtad y su traición.
Redondilla
Echar al uno conviene,
y la lealtad oprimida
1825
salga, rasgando la vida
del enemigo que tiene.

Rey
Redondilla
No vuelvas, hija, a ese error,
que parece ya locura.
¿Cuándo se vio la hermosura
1830
ser cruel con tal rigor?
Redondilla
La belleza afeminada
piedad en el alma pone,
porque lo hermoso supone
sangre y condición templada.

Infanta
Redondilla
1835
¿De modo que ese rigor
es tema y es frenesí,
y es más fácil para ti
ser yo loca que él traidor?
Redondilla
Pues una de dos...

Rey
Prosigue.

Infanta
1840
O a Enrico has de deshacer,
o posible no ha de ser
que mi dolor se mitigue.

Rey
Redondilla
De dos extremos cercado,
fuerza es que el ánimo elija
1845
más la salud de su hija
que la vida de un privado.
Redondilla
Pero es de reyes tiranos
no justificar su ira,
que la justicia no mira
1850
en los secretos humanos.

Infanta
Redondilla
¿Y si yo te justifico
su causa y razón primero?

Rey
Seré padre justiciero,
desharé entonces a Enrico.

Infanta
Redondilla
1855
Juzguen su culpa tus ojos.
Este papel me escribió,
que hasta aquí he guardado yo
para no causarte enojos.
Redondilla
De esto nace el sentimiento
1860
que el alma misma penetra,
pues que conoces su letra
conoce su atrevimiento.

Lee.

Rey
Redondilla
“Yo te adoro, Elena mía,
y ausente está el Rey. Permite
1865
que en el jardín te visite
cuando el sol nos niegue el día.
Redondilla
Y pues soy gobernador
me tomaré esta licencia,
que no es traición la violencia
1870
cuando la disculpa amor.”

Infanta
Redondilla
No pasó en ese papel
su atrevimiento, mas callo,
que entre tantas quejas hallo
sentimiento más cruel.

Porcia
Redondilla
1875
¿Qué te suspendes y dudas
y con silencio te espantas,
si mientras más le adelantas
a más soberbia le ayudas?
Redondilla
Qué traiciones no habrá hecho
1880
el atrevido insolente,
que quitó violentamente
una cinta de mi pecho.
Redondilla
Claro está que tristeza
de mi prima ha procedido
1885
de ver que Enrico ha perdido
el respeto en su grandeza.

Rey
Redondilla
No nace mi suspensión
de dudar lo que he mirado,
cualquier caso no pensado
1890
trae conmigo admiración.
Redondilla
Y como no imaginé
de Enrico tal osadía,
admiración fue la mía,
dolor reprimido fue.
Redondilla
1895
Y el considerar la injuria
con pausas y suspensión,
convirtió la admiración
en otro efecto, que es furia.
Redondilla
Y si el ver una belleza
1900
suele templar los enojos,
no quiero ver vuestros ojos.
Dejadme solo.

Infanta
Ya empieza
Redondilla
a mostrarse arrepentida
mi alma en esta venganza:
1905
¡él perderá la privanza,
y yo perderé la vida!
Redondilla
En mí misma me vengué,
mi propio amor me condena,
pues él sentirá una pena
1910
y yo dos, pues sentiré
Redondilla
la suya más que la mía.

Porcia
Ten, amiga, ten valor.

Infanta
¡Porcia, Porcia, grande amor
no se acaba así en un día!
Redondilla
1915
Ya vendrá. Prima, escuchemos
lo que dice.

Porcia
¿No dijiste
que ya a Enrico aborreciste?

Infanta
Son esfuerzos, son extremos
Redondilla
con que se alienta y se anima
1920
una tímida venganza
que desmaya en la esperanza.
¿No has visto un juego de esgrima,
Redondilla
donde por fiesta y solaz
riñen dos hombres, y cuando
1925
a las veras van llegando
el maestro mete paz?
Redondilla
Mi enojo contra mi amante
empezaba a prevenirse,
pero al tiempo del herirse
1930
metió el amor el montante.

Vanse, y salen ENRICO y FERNANDO.

Rey
Romance (tirada)
Enrico, si el Rey es Dios
y es Dios la suma justicia,
como es Dios cuando nos premia
será Dios cuando castiga.
1935
Subiste desvanecido
a la poderosa silla,
no supiste gobernar
el carro de luz divina.
No eres duque ni marqués;
1940
vuelve a calar una pica
en la guerra, que es el ser
que tener antes solías.
Quien te estimaba te niega,
quien te adoraba te olvida,
1945
la que te alentó te ofende,
quien te subió te derriba.

Vase.

Enrico
Fernando, un mal semejante
de los sentidos nos priva,
y conocer no debemos
1950
si es pasión o si es envidia.
¿Qué desdicha ha sido aquesta,
que apenas la determinan
mis sentidos, ya pasmados
de golpes de esta caída?

Fernando
1955
Esto es lo mismo que yo
te previne muchos días:
tu ingratitud hace el daño,
Elena lo solicita.

Enrico
¡Qué animal inexorable,
1960
que bestia fiera con ira
es la mujer poderosa
enojada y vengativa!
A su piadosa humildad
excede su tiranía.
1965
De extremo en extremo vive;
ni la lastiman desdichas,
ni la mueven persuasiones,
ni con lágrimas la obligan:
áspides temo de Elena
1970
si rayos Júpiter libra.
Los dos conflictos me turban,
y cuando el Rey me castiga
clavel no puedo aplicar
a la piedad de su ira.
1975
Volvió mi vida a su ocaso,
volvió al centro que tenía,
tornó el sol a su poniente,
sombra es ya la que antes días.
Los que tuvisteis de mi bien envidia
1980
tened lástima ya de mi desdicha,
y la lástima sea
más que la envidia fue, porque se vea
que en mí es más eminente
que dicha pasada el mal presente.

Sale un CRIADO.

Criado
1985
Enrico, tened paciencia.
A confiscaros me envía
vuestra hacienda el Rey.

Fernando
¿Qué es esto?

Enrico
Lo que ves. Cáigame encima
mil desgracias, porque todas
1990
las tengo bien merecidas.
Quede sin títulos ni honras
el que enloquecer quería
el divino entendimiento
de una mujer peregrina.
1995
Quede pobre el imprudente
que entre ambición y avaricia,
por ser Duque de Milán
miró su lealtad perdida.
Quede sin Porcia ni Elena
2000
quien desprecia y desestima
la piedad de la amorosa
por el rigor de la esquiva.
Los que tuvisteis de mi bien envidia
tened lástima ya de mi desdicha,
2005
y la lástima sea
más que la envidia fue, porque se vea
que en mí es más eminente
que la dicha pasada el mal presente.

Vase, y sale LUCRECIA, ELENA, PORCIA e ISABEL.

Porcia
Redondilla
Casa de campo cual esta
2010
no se puede imaginar,
cada estanque es ancho mar,
cada calle una floresta,
Redondilla
cada cuadro un paraíso;
siendo aquí el agua tan bella,
2015
más enamorada de ella
que de sí mismo Narciso.

Infanta
Redondilla
Sentémonos, Porcia, y cante
Lucrecia, y venzan así
el mal, que es eterno en mí.

Lucrecia
2020
¡Ay, si viniese el Infante!

Infanta
Redondilla
Que le has llamado sospecho.

Lucrecia
Sí llamé, mas no en tu nombre,
que deseo eches un hombre
tan ingrato de tu pecho.
Canta.
Silva (tirada)
2025
“Bellas aguas de Leteo,
que corréis al mar dormidas,
llevad apriesa mis males
como me lleváis las dichas.
¡Cuándo será aquel día
2030
que tenga el alma un hora de alegría!”

Salen CARLOS y PASQUÍN.

Carlos
Redondilla
¡Linda voz!

Pasquín
Es una Orfea.

Infanta
Gente viene.

Lucrecia
Carlos es.

Infanta
Tapémonos todas, pues
nadie quiero que me vea.

Carlos
Redondilla
2035
Las que están tapadas son
Elena y Porcia sin duda.

Pasquín
Un perro seré de ayuda,
enviste con ocasión,
Redondilla
que yo de las cuatro escojo
2040
este ruiseñor que canta:
esta es la primera Infanta
que se tapó medio ojo.

Carlos
Redondilla
Hermosísimas señoras,
que por no matar cubrís
2045
los rostros con que decís
no viva nadie dos horas,
Redondilla
pues que sois piadosas, dadme
remedio a una pena fuerte
viéndoos, y venga la muerte:
2050
descubríos y matadme.

Lucrecia
Redondilla
A lo desgarrado habló.

Infanta
Como tapadas estamos,
esa libertad te damos.

Lucrecia
¿No te va agradando?

Infanta
No.

Carlos
Redondilla
2055
Que suele favorecer
la Fortuna al atrevido
dicen muchos, y yo he sido
de contrario parecer,
Redondilla
que el atrevimiento es,
2060
cuando en el alma comienza,
un modo de desvergüenza
y una locura después.
Redondilla
Y así yo, que me he tomado
este lugar atrevido,
2065
suspenso estaré, y os pido
perdón de haberme sentado.

Porcia
Redondilla
Y quien sabe decir eso
no sintiendo su deshonra,
¿se inclina a vivir sin honra,
2070
se agrada de hablar sin seso?
Redondilla
Ese talle, que promete
ser un príncipe, un infante,
¿halla modo semejante
de vivir? Levanta, vete,
Redondilla
2075
que me da lástima el verte
y algunas veces enfado,
pues si de verte me agrado
me pesa de conocerte.

Carlos
Redondilla
(Esta es la Infanta, sin duda,
2080
que la ignorancia lo dice.
¡Oh, tú, hermosura infelice!,
¿por qué no naciste muda?)
Redondilla
A vuestra luz celestial
vuelco el rostro, el alma y vida:
2085
dadme mejor acogida,
porque aquí me tratan mal.

Infanta
Redondilla
¿Luz celestial es la mía?
¿Qué sabéis si son tinieblas?

Carlos
El sol que entre pardas nieblas
2090
suele dar su luz al día
Redondilla
cuando su margen compite
al Nilo, que apenas halla
su origen, el sol batalla
con las aguas de Anfitrite.
Redondilla
2095
Y despertando raudales,
los vecinos labradores
de aquestos campos y flores,
miran sordos sus caudales.
Redondilla
La celestial armonía
2100
es capacidad pequeña
al oído; así lo enseña
la griega filosofía.
Redondilla
(Porcia es sin duda, ya obra
veneno de amor en mí.
2105
¡Ay, desdichado de ti,
del ingenio que a esta sobra
Redondilla
no dieras una centella,
un átomo no trocaras
para que al mundo admiraras!
2110
¡Sol, ilumina una estrella,
Redondilla
haz a Elena mujer rara!)
Prodigio fuera tu prima
si del alma que te anima
un resplandor le tocara.

Infanta
Redondilla
2115
¿En qué presumís que soy
Porcia yo? Mal conocéis.

Carlos
En que ni sois ni podéis
ser Elena, y en que os doy
Redondilla
el alma y la libertad
2120
sin veros, que son señales
de que amor nos hizo iguales
en sangre y en calidad.

Infanta
Redondilla
¿Habiendo venido amante
de Elena os mudáis así?

Carlos
2125
Quien al lado de un rubí
mira brillar un diamante,
Redondilla
y contra lo que le inclina
habiendo de él elección,
aunque sus reflejos son
2130
de sangre y púrpura fina,
Redondilla
¿no errará? Pienso que sí.
Luego es feliz inconstante
amor que escoge diamante
cuando esperaba rubí.

Pasquín
Redondilla
2135
No os dan a vos tan temprano
el grado de bachillera:
sois hermosa, mas, casera,
vos habláis en canto llano.
Redondilla
Bien hacéis, ello es mejor;
2140
el contrapunto me enfada
y la fábula me agrada
del cuquillo y ruiseñor.

Isabel
Redondilla
¿Vos bufonizáis también?

Pasquín
¿Quién si no yo?

Porcia
¿Qué pretende
2145
en Nápoles como duende
vuestro Infante? ¿Quiere bien?
Redondilla
Ver no se deja y envía
a sus bufones criados
a solicitar cuidados
2150
y él no parece de día.
Redondilla
¿Por qué vive tan extraño
si ver a Elena procura?

Pasquín
¡Oigan, oigan, que les dura
la friota de mi engaño!
Redondilla
2155
¡Qué tontas son, vive Dios,
que a Carlos no han conocido!
Lo de Pasquín han creído.
¡Qué cuitadas son las dos!

Carlos
Redondilla
Descubrid, señora mía,
2160
el bello rostro, que espero
salga el sol de su hemisferio,
salga de su oriente el día.
Redondilla
Salga ya, merezca verla,
de ese manto luz hermosa,
2165
de su capullo la rosa,
y de su concha la perla,
Redondilla
que aunque no apercibiré
objeto que es tan divino,
teniendo el sol por vecino
2170
águila vuestra seré.
Redondilla
Y como aquel que nació
ciego, viendo re repente
el luminoso accidente,
mudo y absorto quedó,
Redondilla
2175
así yo, que he deseado
ver ese sujeto hermoso,
mudo estaré de glorioso
y suspenso de admirado.–
Redondilla
Vos, señora, interceded
2180
en lo que yo estimo tanto.

Infanta
Ya a mí me cansaba el manto;
concédole la merced.

Carlos
Redondilla
¿Qué es esto? ¿Qué es lo que vi?
¿Hay caso más raro y nuevo?
2185
Admiración mayor debo
que la que me prometí.
Redondilla
Confúndese el alma mía
y una sospecha la agravia:
¡Elena de noche es sabia,
2190
Elena es necia de día!
Redondilla
Tapada Elena discreta,
necia Elena destapada.
¡Amor, amor, no me agrada
maravilla tan secreta!
Romance (tirada)
2195
La que agradar no me quiso,
amor tiene en otra parte.

Infanta
¿No acabas ya de admirarte?

Carlos
Un celestial paraíso
Redondilla
trae mis ojos divertidos,
2200
porque un sujeto excelente
conocer no se consiente
de los humanos sentidos.

Infanta
Redondilla
No permitamos las dos
que esté, señor, Vuestra Alteza
2205
descubierta la cabeza.

Porcia
¡Carlos es, válgame Dios!

Sale un CRIADO.

Criado
Redondilla
El Rey sabe ya que estás
en Nápoles, y te espera
alegre.

Carlos
De esa manera
2210
no es justo encubrirme más.
Redondilla
Vamos a verle. (Confusa
me da amor su gloria y pena
entre Porcia y entre Elena.)

Porcia
¡Qué raros milagros usa
Redondilla
2215
conmigo amor!

Infanta
¡Qué admirado
que irá el Infante de ver
cuerda y necia una mujer!

Porcia
¡Qué confusión!

Carlos
¡Qué cuidado!

Vanse todos, y sale ENRICO y FERNANDO.

Fernando
Redondilla
Pues el Príncipe ha venido
2220
a casarse con Elena,
pide al Rey que de la pena
te saque en que te ha metido.

Enrico
Redondilla
El que se vido mandar
pida así no es maravilla,
2225
si un lezo azota y humilla
la altiva frente del mar.

Fernando
Quintilla
Ya Porcia a su cuarto viene;
díselo.

Enrico
Valdreme de ella,
pues el rigor de mi estrella
2230
tantos males me previene.
Sale PORCIA.
Duquesa hermosa, si tiene
Quintilla
tu pecho lástima ahora
alcance del Rey que un hora
de audiencia me quiera dar,
2235
porque pueda disculpar
el alma de quien te adora.

Porcia
Quintilla
Si yo la causa no ajusto
ni sé la razón porque eres
tan infeliz, ¿cómo quieres
2240
que pueda hacerte ese gusto?
A secretos de un Rey justo
Quintilla
no me atrevo, ni querría.

Vase.

Enrico
Tu esquivez no prometía
más amor ni fe más pura.
2245
¡Oh, qué bárbara hermosura!
¡Qué rústica tiranía!

Fernando
Quintilla
El vaso que estuvo hecho
de algún precioso licor,
tarde pierde aquel valor.
2250
Que Elena viene sospecho.

Vase y sale la INFANTA.

Infanta
¡Tarde saldrán de mi pecho
Quintilla
los resquicios del olvido!

Enrico
¿Qué delincuente atrevido,
sin prudencia y sin saber,
2255
jamás se fue a retraer
en casa del ofendido?
Quintilla
No vengo, como solía,
soberbio y vanaglorioso,
juzgándome tan dichoso
2260
que tu favor merecía.
Tráeme la fortuna mía
Quintilla
tan otro del que me vi,
que estar delante de ti
no me atrevo y me retiro,
2265
que eres espejo en que miro
lo que soy y lo que fui.
Quintilla
No pretendo aquel estado
en que me vio la Fortuna
sobre el crisol de la luna,
2270
que habiéndome derribado,
como su luz me ha faltado,
Quintilla
como ya no resplandezco
y mis desdichas padezco,
con mi misma oscuridad
2275
conozco mi indignidad,
y este es bien que no merezco.
Quintilla
No pretendo, no, perdón,
porque ofensa hecha a mujer
divina, no ha de tener
2280
humana fascinación,
ni pretendo galardón,
Quintilla
que amor me responderá,
que a un ingrato no le da,
y en la desdicha presente
2285
yo pretendo solamente
que me escuches.

Infanta
Bien está.

Vase.

Enrico
Quintilla
¡Bien está! ¿Qué es esto, cielos?
¿Aun atención no me dio?
Pero bien está que yo
2290
no tenga humanos consuelos,
pues amor pagué con celos.
Quintilla
Esta desdicha es mortal
y mi pena es desigual,
puesto que mis ojos ven
2295
que a mi desdicha está bien
lo que a mi amor le está mal.
Quintilla
Retrato, salid acá
porque mis penas os diga:
imagen de mi enemiga,
2300
¿queréis vivir? Claro está.
Pues si Elena es otra ya
Quintilla
y su antiguo ser tenéis,
por lo menos no diréis
que en romperos soy ingrato,
2305
pues que siendo vos retrato
al dueño no os parecéis.

Sale la INFANTA.

Infanta
Quintilla
Quien en el florido mayo
ve una nube parda rubia
amenazar con su lluvia
2310
y amargarnos con un rayo,
y en el bosquejo o ensayo
Quintilla
de la tempestad que ordena,
cuando más asombra y truena,
pasa ligera, y, en fin,
2315
la viste el sol de carmín
y el cielo hermoso serena.
Quintilla
El enojo de un amante
es cual nube de verano,
que amenaza con tirano
2320
rigor, sin pasar delante,
por ser cólera inconstante.
Quintilla
Para escucharos volví.
Hablad, Enrico.

Enrico
(¡Ay de mí,
oso y temo! Amor prevenga
2325
la disculpa, porque tenga
consolada muerte así.)
Quintilla
En el engaño pasado
yo no ofendí a Vuestra Alteza;
probar quise la fineza
2330
de mi amoroso cuidado
y quedé desengañado.
Quintilla
Ingratísima mujer,
¿por qué me quisiste hacer
tu imagen para borrarme?
2335
¿De qué sirvió levantarme
para dejarme caer?
Quintilla
Pídele al Rey mi señor
licencia para volver
a la guerra, a merecer
2340
su gracia con tu favor,
por aquel fingido amor
Quintilla
que me tuviste.

Infanta
Primero
que asistáis, Enrico, quiero
al estado que hoy recibo.

Vase.

Enrico
2345
¿Cómo podré verlo vivo,
si solo oyéndolo muero?
Quintilla
¿Por qué queréis que yo asista
a las bodas del Infante,
si es fuerza estando delante
2350
darte el alma por la vista?
Cásate y no lo resista
Quintilla
mi desdicha, pero sea
la venturosa pelea
de tu amor y de mi suerte,
2355
de tu olvido y de mi muerte,
adonde yo no lo vea.

Vase, y salen CARLOS, PASQUÍN y un SOLDADO.

Carlos
Romance (tirada)
Dadme consejo los dos.

Pasquín
¿Los dos somos consejeros?

Carlos
Porcia y Elena igualmente
2360
son unos ángeles bellos,
y aunque Elena me enamora
me ha acobardado el intento
con que necia se ha fingido,
porque este fue mi desprecio
2365
o querer en otra parte.

Pasquín
Pues responde a lo primero
el consejo de Pasquín,
y dice así...

Carlos
¡Calla, necio!

Pasquín
No puedo callar, que yo
2370
por los nombres que gobierno.
Porcia diz que fue avestruz
que le engulló mucho hierro,
y Elena dio a Menalao
el grado y borla de necio.
2375
Enójese o no se enoje
Porcia, yo a Elena me atengo.

Salen EL REY y la INFANTA, PORCIA y ENRICO.

Rey
Ruégale, Porcia, a tu prima
que acepte ya el casamiento
de Carlos.

Porcia
¿He de pedir
2380
el mismo mal que aborrezco?
¿He de rogar mi desdicha?
¿He de buscar mi tormento?

Rey
Infanta, pues con más gusto
te ven los piadosos cielos,
2385
toma ya resolución
en tu casamiento.

Infanta
Acepto
tu gusto como perdones
a Enrico.

Rey
Tú eres el dueño
de tu agravio; yo remito
2390
la culpa a tus pensamientos,
aunque es verdad que tu enojo
en mi desgracia le ha puesto;
nunca fue mi voluntad,
querida hija, de hacerlo.

Infanta
2395
Perdonado estás, Enrico.

Enrico
Si has de humillarme, pues veo
casarte, ¿por qué levanta
tu mano mis pensamientos?

Infanta
Si estáis asido a mi mano
2400
no temáis; subid, teneos.

Enrico
Sí temo.

Infanta
Quien desconfía
no siempre, Enrico, es discreto.–
Infante, si divertida
para levantar del suelo
2405
a Enrico, le di la mano
y estos descuidos ha hecho
mi ignorancia y bobería,
¿qué he de hacer?

Carlos
Muy bien lo entiendo,
y lo que puedes hacer
2410
es que tu divino ingenio
me dé a Porcia.

Infanta
Prima mía,
hoy lograrás tus deseos.

Rey
¿Qué es esto, Elena?

Infanta
Señor,
este fue arrepentimiento
2415
de haber derribado a Enrico
de tu amor, y así le vuelvo
con tu licencia a tu gracia.

Enrico
Alegre con ser tu yerno.

Rey
¿Cómo yerno?

Infanta
Señor mío,
2420
si es tu sobrino y ha puesto
en mí los ojos y pierde
tu amor y gracia, por eso
no es bien que la causa sea,
justo fue mi atrevimiento,
2425
y el amor que le tenías
ha de volver a tu pecho.

Rey
Si el Infante quiere a Porcia,
Elena, yo gusto de ello.

Carlos
La mano te doy.

Porcia
Yo el alma.

Carlos
2430
¿Qué dicha como ser vuestro?

Enrico
¡Qué vergüenza tan dichosa!

Infanta
¡Y qué fuerza de amor!

Rey
Veo
en el Infante tal gusto,
que lo miro y no lo creo.
2435
¿Quién entiende a las mujeres
notando tales extremos?

Enrico
¿Quién es ingrato con ellas
si saben dar este premio
a quien las sirve? Aunque fui
2440
El ingrato, a ser comienzo
desde hoy el agradecido,
dando fin a mis sucesos.