Padre y señor, que debías
ser un Monarca del Orbe,
1395
pues son tus altas virtudes
admiración de los hombres,
tema Italia tu justicia,
que mezclando con rigores
la piedad, ganan los Reyes
1400
fama eterna, inmoral nombre.
Piedad y rigor te pido,
porque la tragedia que oyes
dará piedad a las fieras,
dará rigor a los montes.
1405
En esos amenos cuadros
donde sus cristales corren
pidiendo venganza al mar
de dos infames traidores.
Enrico por dos heridas
1410
da su vida a eterna noche,
de su espíritu a los cielos
y da su sangre a las flores.
Dos criados del Infante
de Sicilia el pecho rompen
1415
más leal, más justiciero,
más generoso y más noble,
agonizando en las ansias
de las heridas atroces,
dormirá el último sueño
1420
y en sombra inmortal se pone,
con agonía terrible,
y en deseos y temores
de la vida y de la muerte
ya se alienta, ya se encoge.
1425
Si a los delincuentes matas
y al triste Duque socorres,
de piadoso y justiciero
merecerás alto nombre.
¿Cómo oyendo lo que digo
1430
tienes el pecho de bronce,
que no el suceso te indigna
ni te lastiman mis voces?
¿O la grandeza del caso
hacer pudo que te absortes
1435
y suspendas, dando causas
a sentimientos mayores?
Si arrebató tus afectos
el sobresalto, interrompe
con silencio el sentimiento,
1440
cólera el ánimo cobre
para vengar la traición,
ya que los ojos no lloren.
¿Qué hielo te vuelve mármol?
¿Qué nuevas indignaciones
1445
al pecho? –Porcia, ¿qué es esto?
Haz que piadosos favores,
ya que no justas venganzas,
den a un desdichado pobre,
que se revuelca en su sangre
1450
sin ver piedad en los hombres.
¿También tú, con ser mujer,
ni indignada me respondes,
ni lastimada te mueves,
ni obligada me socorres?
1455
¿Cómo callas? –Rey, perdona,
que así me dan presunciones
de que le dieron al Duque
las heridas por tu orden.