Texto utilizado para esta edición digital:
De Vega, Lope, El ingrato arrepentido, Emilio Cotarelo (ed.), Obras de Lope de Vega, IV. Obras dramáticas, Madrid, RAE, 1928, pp. 515-553.
- Durá Celma, Rosa (Artelope)
EL INGRATO ARREPENTIDO, COMEDIA FAMOSA DE LOPE DE VEGA CARPIO DIRIGIDA A DON RODRIGO DE TAPIA, CABALLERO DEL HÁBITO DE SANTIAGO
Todas las obligaciones de un caballero, en materia de la espada, son actos militares,
y así les daba este nombre Diego Ramírez, llamado el alanceador, a las acciones de
una plaza, no inferiores a las justas y torneos de a caballo, antes bien, de más gallarda
osadía por la ferocidad del enemigo, que un caballero que en una justa acomete armado
a su contrario, si bien lleva el peligro de quien fue lastimoso ejemplo el Rey de
Francia, y se celebra con razón la censura de aquel hermano del Turco, que dijo: Que para veras era poco y para burlas mucho, no le tiene tan grande como esperando un toro, la destreza, ánimo y valentía que
con Vuestra Merced acometió y rindió la fiereza del más bravo que ha visto el Tajo,
ni criado Jarama en sus riberas, pareció a los ojos de su Majestad, de sus Altezas
y de toda esta Corte, una acción digna de tales años, de tales ascendientes y de tales
obligaciones, que acompañada de tales galas, me obligó aquel mismo día a provocar
las Musas con envidia de otras plumas, si más ejercitadas, con menos obligaciones,
que con mucho gusto suyo me dieron estos versos.
Don Rodrigo, transformado
en cielo, con más estrellas,
ojos de las damas bellas,
Argos de amor desvelado,
en otro Pegaso alado
para que en igual conquista
terrestre foca resista
en la palestra del mar,
de la Corte entró a cifrar
de un breve mando la vista.
Iba la Fama con él,
y él tan galán a su lado,
que con solo haber entrado
le dio su verde laurel.
La envidia siempre cruel,
y más en la edad florida
en un toro revestida
sale a buscarle tan loca,
que la tierra apenas toca
donde ha de quedar vencida.
El toro, como si fuera
la nave, que viento en popa
trajo sin flores a Europa,
y las dio a la Primavera
del sol que en él reverbera,
recibe tanto calor
que tienta al brazo el valor;
pero el galán don Rodrigo
tuviera igual enemigo,
si Júpiter fuera Amor.
La envidia que al toro guía
parte con golpe violento,
más tanto perdió de aliento
cuanto tuvo de osadía,
midió la tierra, y volvía
los pies al cielo con celo
de pedir, que en su azul velo
como el otro signo esté,
pero porque envidia fue,
no quiso admitirle el cielo.
Porque cosa injusta fuera
que en su máquina estrellada
fuera figura pintada
siendo hazaña verdadera,
materia que el tiempo altera
no es justo que solicite,
bronce al toro se permite,
y a la envidia se concede
que esculpida en mármol quede
para que no resucite.
En el diálogo tercero de la Filosofía de la destreza dijo Carranza, aquel insigne ingenio sevillano, Que todas las acciones de la naturaleza eran de una misma suerte. Agrádame este aforismo en razón de la valentía de la plaza y la que se conoce en
la guerra, pues quien allí la muestra con argumento evidente, nos declara la que tuviera
en la campaña, o en el mayor asalto. Para esto fue permitido este ejército, y así
Ángelo Bargeo en el primero libro de sus Cinegeticon, después que ha pintado los que pueden hacer gallardo para la caza de un joven dice:
Magnanimos, aut ille, unquam vitaverit hostes, Infestasque vices, dubiique pericula
Martis.
Pero en cosas tan conocidas vanamente se gasta la persuasión, yo añadí este día mil
aficiones a mi voluntad, y sobre las obligaciones de su casa, mil nuevos deseos de
que en el mundo se conozcan, no quise que saliese esta décima quinta parte de mis
comedias a la luz, sin ofrecer alguna a Vuestra Merced, como con grande atrevimiento
las he ofrecido al señor Pedro de Tapia, y a mi señora doña María Puente Hurtado de
Mendoza, digna prenda de Vuestra Merced, a quien suplico admita mi voluntad y lea
El ingrato arrepentido, que aunque yo, porque no lo he sido, no puedo estarlo, quise dedicarle esta fábula
amorosa, por no remitir a otro lugar la memoria de mi obligación y la satisfacción
de mi deseo.
Capellán de Vuestra Merced,
Lope de Vega Carpio
FIGURAS DE LA COMEDIA
| ALBANO caballero |
| TANCREDO criado |
| LISARDO caballero |
| FINEO criado |
| HORACIO caballero |
| CAMILO criado |
| LEONIDA dama |
| FULGENCIA dama |
| FELICIANO caballero |
| CLARINO criado |
| FLORELA dama |
| DOROTEO |
| ALBERTO criado |
Acto I
Acto II
Falta la rima.
Acto III
