Félix Lope de Vega y Carpio

LA ILUSTRE FREGONA




Autoría: Dudosa
Texto utilizado para esta edición digital:
De Vega, Lope, La ilustre fregona, Obras de Lope de Vega, IV. Obras dramáticas, Emilio Cotarelo (ed.), Madrid, RAE, 1928, pp. 424-456.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Durá Celma, Rosa (Artelope)

PERSONAS QUE HABLAN EN ELLA

DON DIEGO, galán
DON TOMÁS DE ABENDAÑO
PEPÍN, su criado
UN CORREGIDOR
DON PEDRO, su hijo
ANTONIO, su criado
UN MESONERO
CONSTANZA
INÉS
DOÑA CLARA
DOÑA JUANA
DON JUAN DE ABENDAÑO
DON DIEGO, viejo
UN ESCUDERO
UN MÚSICO
[UN CRIADO]

Jornada I

Salen DON DIEGO y DON TOMÁS DE ABENDAÑO, y PEPÍN, su criado, de camino.

Don Tomás
Redondilla
Dadme otra vez esos brazos.

Don Diego
Turbado, don Tomás, quedo.

Don Tomás
¿De qué?

Don Diego
De ver que en Toledo
me deis tan tiernos abrazos.
Redondilla
5
Cáusame la turbación
el recelar algún daño,
que, don Tomás de Abendaño,
aquí no es sin ocasión.
Redondilla
Decidme, ¿qué ha sucedido
10
en Burgos? ¿Vos de soldado,
bizarramente adornado,
gallardamente vestido?
Redondilla
¿Vos dejar la patria en vano?
Sospechoso estoy, y acierto
15
en temer que el daño es cierto
y en pensar que el mal es llano.

Don Tomás
Redondilla
No temáis ni penséis tal,
que el venir adonde os veo
fue un voluntario deseo,
20
y no fue un forzoso mal.

Diego
Redondilla
Dar en la cuenta no puedo.

Pepín
Pues tú, señor, lo has causado,
que una flecha le has tirado
a Burgos desde Toledo.

Diego
Redondilla
25
¿Yo, Pepín? El cómo ignoro.

Don Tomás
Decidme quién causa ha sido
el haberos detenido
en esta ciudad que adoro,
Redondilla
y os daré razón también
30
de mi venida.

Diego
Pues quiero
contar mi historia primero,
porque os dé gusto mi bien.
Redondilla
Ya sabéis cómo salí
de Burgos para embarcarme,
35
pues causa fue de mudarme
un ángel que he visto aquí.
Redondilla
Antes de ir a Barcelona
quise ver la Corte, y luego
vine a Toledo, que el fuego
40
que al más libre no perdona.
Redondilla
Entré en la iglesia Mayor
y entre los dos coros vi
una estrella, que es aquí
hija del Corregidor.
Redondilla
45
Mirela, quedé rendido;
seguila, quedé prendado,
de su hermosura pagado
y de sus ojos vencido.
Redondilla
En suma, anoche me habló,
50
que una criada ha trazado
dar remedio a mi cuidado,
que quien porfió venció.
Redondilla
Y para hablaros muy llano,
son que dé que sospechar,
55
quiero venir a posar
al Mesón del Sevillano.
Redondilla
Porque una ventana tiene
que corresponde a un balcón
donde tengo mi afición,
60
y a pedir de boca viene.
Redondilla
Pero por disimular
humillar el traje quiero,
porque hablando un caballero
luego da que sospechar.
Redondilla
65
Esto tengo concertado
con doña Clara que ha sido
quien mi viaje ha torcido
y quien mi intento ha mudado.
Redondilla
Luego a mi padre escribí
70
una embarcación fingida,
pero a vos, como a mi vida,
razón de la verdad di.
Redondilla
Esta la ocasión ha sido
de que no estoy embarcado;
75
este mi amor y cuidado,
si mal hecho, bien sentido.
Redondilla
Si fui ligero en amar,
advertid sola una cosa:
que soy hombre, y Clara hermosa,
80
que esto me puede excusar.

Don Tomás
Redondilla
Para conmigo, don Diego,
cualquier excusa es bastante;
si amáis, también soy amante,
y como vos estoy ciego.
Redondilla
85
La causa que amor me ha dado
es a la vuestra inferior,
que hay diferencia en amor
de lo vivo a lo pintado.

Diego
Redondilla
De oíros me maravillo;
90
suspenso, escuchando, callo.

Don Tomás
No os suspendáis de escuchallo,
pues me alegro de decillo,
Redondilla
que solo puede alegrarme
el referiros mi amor.

Diego
95
Su terneza o su rigor
podrá alegrarme o matarme.

Don Tomás
Redondilla
Pero decidme primero:
¿aquel retrato que a mí
me enviaste desde aquí
100
cúyo es?

Diego
De esto que infiero
Redondilla
en una caja os envié
un retrato tan hermoso,
que hace al propio Amor celoso.

Don Tomás
Muy bien su hermosura sé.

Diego
Redondilla
105
Es de una humilde mujer
o de un ángel soberano,
que al Mesón del Sevillano
con su presencia da ser.
Redondilla
No hay en toda Castilla
110
más honesta y más hermosa
doncella; es suprema diosa
o es octava maravilla.
Redondilla
Y sobre todo no hay quien
pueda decir con verdad
115
que habló con esta deidad,
que a todos muestra desdén.
Redondilla
Por esto y por su hermosura
su retrato procuré
y a Burgos os lo envié,
120
que no fue poca ventura.
Redondilla
Y en el mesón donde está
tengo de posar agora.

Don Tomás
En él mi bien atesora,
y mi dicha en él está.

Diego
Redondilla
125
Decidme ya vuestro intento;
vuestra venida contad.

Don Tomás
Atentamente escuchad.

Diego
Ya estoy, don Tomás, atento.

Don Tomás
Romance (tirada)
Cuando dejasteis a Burgos,
130
don Diego, y sin vos me vi,
mil desdichas me afligieron,
cercáronme penas mil,
que la ausencia de un amigo
y tal como vos, en fin,
135
la puede un bronce llorar,
la puede un mármol sentir.
Pero, alegrome, señor,
la carta que vos decís
que me enviasteis a Burgos,
140
pues cuando pensaba oír
que arabais con sesga quilla
anchos campos de zafir,
y que os recordaba al alba
dulce el sonoro clarín,
145
leo que estáis en Toledo
y que habéis visto a Madrid,
sin dar razón ni dar causa,
sentir qué pude sentir.
También leí que en un naipe,
150
un humano serafín,
me enviaba, para que vea
un milagro que hay aquí.
Abrí una caja de plata
y un ángel en ella vi:
155
don Diego, amigo del alma,
que os la pinte permitid,
que aunque la habéis visto vos,
lo que me pareció a mí
quiero que veáis agora,
160
aunque con rudo tamiz.
Tomé aquel naipe en la mano,
y todo a un tiempo, ¡ay de mí!,
miré en su cuello alabastro
y vi en su frente jazmín;
165
en sus mejillas mil rosas,
mezcladas con alelís;
en sus dientes un cristal,
y vi en sus labios carmín;
en sus cabellos hermosos
170
contemplé el oro de Ofir,
y en sus pechos cristalinos
la plata de Potosí.
Los dos arcos de sus cejas
lo son de amor, y creí
175
que pues matan ellos solos,
no son arcos, flechas sí.
Mas, ¿qué os digo, amigo caro,
si esta ciudad es cenit
del sol de Constanza, y es
180
el contrapuesto nadir?
Vos su original mirasteis,
yo su copia merecí.
¡Dichoso mil veces vos,
yo mil veces infeliz!
185
Don Diego, vos sois mi amigo,
no os tengo que prevenir
sino que alabéis mis glorias
cuando mis penas sentís.
El retrato pasé al alma,
190
dentro de ella le escogí,
siendo elípticas del sol,
que influye suerte feliz.
No os admire que el retrato
de este ángel pudiese en mí
195
tan dulcemente estampar,
tan tiernamente esculpir,
que ella es mármol a los ruegos,
como si pudiera oír.
Yo cera, soles sus ojos,
200
y así le pude imprimir.
Mil veces cerrado estuve,
solo testigo Pepín,
diciendo al retrato amores,
como si pudiera oír.
205
Lo que no pintó el pintor
desde el cuerpo al cenojil,
mi imaginación pintaba;
ved que extraño frenesí.
Con sus colores fingía
210
cuantas le da al campo abril,
y en cinta, banda y listones
de mayo el vario tapiz.
Otras veces la rendía
cuanto el orbe tiene en sí,
215
de la tierra cuantas frutas
puede fuerte producir.
Del mar le daba los peces,
desde el soberbio delfín
hasta los que dora el sol
220
en el manto de zafir.
Del aire todas las ave,
del águila al francolín,
de la garza a la calandria,
del pavón a la perdiz.
225
Y de esta suerte ocupado
tanta rienda al amor di,
que mi libertad exenta
triunfando pudo rendir.
Determiné de partirme
230
por ver el cielo que en mí
con fuerza de dos estrellas
tanto amor pudo influir.
Para engañar a mi padre,
que no me hallaba fingí
235
sin vos, y que mis tristezas
daban a mi vida fin.
¡Qué razones no le dije,
qué enredos no apercibí,
para que diese licencia
240
a un engaño tan sutil!
“Los caballeros, le dije,
llenos de olor y ámbar gris,
no dan honra a su linaje,
rendidos al ocio vil,
245
sino terciando la pica
entre honroso presumir
o dando a los aires truenos
cuando fuego al serpentín”.
Tanto rogué, tanto dije,
250
tanto hice, tanto insistí,
que vino a darme licencia,
con que de Burgos salí.
Trescientos escudos de oro
para vos me dio al partir
255
vuestro padre, y a mí el mío
todo cuanto le pedí.
Al fin, amigo don Diego,
por Constanza vine aquí,
bien veo que es el sujeto,
260
si milagroso, servil.
Pero mirad su hermosura
cuando mi intento advertís,
su belleza cuando loco
por ella me veis venir,
265
que soy tinieblas oscuras,
Constanza sol para mí;
ya noche, luna su cara,
que puede montes rendir.
Al fin, que soy hombre humano
270
y ella hermoso serafín;
Amor ciego, y vos amigo,
que es cuanto puedo decir.

Diego
Redondilla
¡Suceso extraño, por Dios!
¿Tanto el retrato ha podido?

Don Tomás
275
Tanto, que a mí me ha rendido
como doña Clara a vos.

Diego
Redondilla
Tú tienes mucha razón,
que si el retrato envié,
yo solo su amor causé.

Pepín
280
Vos causasteis su afición.

Diego
Redondilla
¿Qué te parece, Pepín?

Pepín
Que es vuestro amor extremado,
y que el cielo os ha juntado
como a Sancho y su rocín.
Redondilla
285
Y también que os dará fama,
y con muy poco trabajo,
al parecer vos a Tajo
y mi señor a Jarama.
Redondilla
Manzanares vengo a ser
290
injerto en mi amo yo,
y Toledo nos juntó
sin habernos menester.
Redondilla
Y de la congregación
de estos tres ríos, Fortuna
295
hará que, sin duda alguna,
sea océano un mesón.

Diego
Redondilla
Dices bien.

Don Tomás
Es extremado
en todo.

Diego
¡Que pueda amor
dar pena y causar dolor
300
con solo un retrato pintado!

Pepín
Redondilla
Pues sobre eso he dicho yo
cosas que te espantarías,
si no pierden por ser mías.

Diego
Nunca lo bueno perdió.

Pepín
Redondilla
305
Entre otras cosas, me acuerdo
que le di en cierta ocasión
una tan varia lección
como vena.

Diego
Eres muy cuerdo.

Pepín
Redondilla
A la causa de su muerte,
310
que es el retrato, decía
mil ternezas cierto día,
y díjele de esta suerte:
Redondilla
No creas jamás, señor,
en promesa de escudero,
315
ni cuando jura el ropero,
ni que hay valiente hablador,
Redondilla
ni en fuerza de buena estrella,
ni en bonanza por la mar,
ni palabra en el jugar,
320
ni en amor de mujer bella,
Redondilla
ni en casarte sin dinero,
ni en hacienda de ladrón,
ni en la perdida ocasión,
ni en la hacienda del fullero,
Redondilla
325
ni en prenda de dama fea,
ni en valentía de alarde,
ni en destreza de cobarde,
ni en reloj puesto en aldea,
Redondilla
ni creas en torpe amor,
330
ni en tiránico poder,
ni en retrato de mujer,
que siempre añade el pintor.

Diego
Redondilla
¿Hay Demóstenes lacayo
como tú?

Don Tomás
Dadle, don Diego,
335
agua de consejo al fuego
de tan amoroso rayo.

Diego
Redondilla
Antes os dará dolor
si os digo que...

Don Tomás
Yo me aflijo.

Diego
...del Corregidor el hijo
340
tiene a vuestra dama amor.

Don Tomás
Redondilla
¡Tened, don Diego; dorad
esa palabra más bien!

Diego
Ya de Constanza el desdén
es notorio en la ciudad,
Redondilla
345
porque el mozo, enamorado
y a su belleza rendido,
un tesoro le ha ofrecido
y mil músicas le ha dado.
Redondilla
Mas dejándole morir,
350
para no obligarse a dar,
ni el oro quiere tomar
ni las músicas oír.
Redondilla
Y advertid que en el mesón
ella de servir no trata,
355
y solo guarda la plata,
que el huésped tiene opinión.
Redondilla
Y que el lado ocupa os fío
de la mujer de su amo,
que así yo al huésped le llamo,
360
aunque otros dicen su tío.
Redondilla
En un retrete de día,
en su labor ocupada,
está solo acompañada
de una niña que se cría
Redondilla
365
con ella, y es por ser hija
del huésped que os he contado.

Don Tomás
Más aumentáis mi cuidado.

Pepín
Uno ni otro no te aflija.
Redondilla
Solo quiero preguntar:
370
si tanto guarda su honor,
¿cómo la pintó el pintor?

Diego
Así la pudo pintar:
Redondilla
Posaba en casa, y pagó
a un mozo en ella muy bien;
375
él, codicioso también,
en su aposento le entró.
Redondilla
El cual aposento estaba
para todo su remedio
tan solo pared en medio
380
del que Constanza labraba.
Redondilla
Por un pequeño agujero
pudo pintarla el pintor,
que todo lo puede amor
si hay diligencia y dinero.

Pepín
Redondilla
385
¿Pues cómo no le vendió
del Corregidor al hijo?

Diego
Ya, Pepín, estás prolijo.

Don Tomás
Decid, que bien preguntó.

Diego
Redondilla
Para él le retrataba,
390
y porque no le prestó
unos cuadros se enojó,
que excelente humor gastaba.
Redondilla
Y así se le vendió a mí,
y fue el partirse forzoso
395
de don Pedro, temeroso...

Pepín
Esto haré.

Don Tomás
¿Qué piensas, di?

Pepín
Redondilla
Pienso, si no mi razón,
el remedio de tu amor.

Don Tomás
¿Qué dices?

Pepín
Oye, señor,
400
si quieres tener buen fin.N
X
Nota del editor digital

Redondilla con rima anómala. RDC.

Redondilla
Si un pintor eso alcanzó
por un interés que infamo,
con mi ingenio y con mi amo
¿no le podré alcanzar yo?
Redondilla
405
¡Vive Dios que habéis de ver
quién soy si queréis seguirme:
buen ánimo y pecho firme
para morir o vencer!
Redondilla
Vos, don Diego, ¿no os importa
410
posar en este mesón
y en otro traje?

Diego
Ocasión
es forzosa.

Pepín
Pues tú acorta
Redondilla
de presumir y saber,
y escucha.

Don Tomás
Suspenso quedo.

Pepín
415
¿No hay hombre humano en Toledo
que le pueda conocer?

Diego
Redondilla
No pienso yo que hay alguno.

Don Tomás
Ya no hay respetos ni miedos;
busca modos, traza enredos,
420
que a todo estoy oportuno.

Pepín
Redondilla
Pues seguidme, y os ofrezco
daros a Constanza y Clara.

Don Tomás
En nada el temor repara,
si tanta gloria merezco.

Diego
Redondilla
425
Serás honor de Vizcaya,
tu patria.

Pepín
Seguidme, pues,
que hemos de jugar los tres
carambola o tres en raya.
Redondilla
Y por diversos caminos,
430
dando a vuestras penas fin,
hará de los tres Pepín
ensalada de pepinos.

Vanse, y salen DON PEDRO, hijo del Corregidor, y ANTONIO, su criado.

Antonio
Redondilla
Esta es, señor, la cortina
que cubre tu imagen bella,
435
es el cielo de tu estrella
y es de tu diamante mina.
Redondilla
De tu hermoso sol la zona,
el templo de tu deidad,
y por decir la verdad,
440
el mesón de tu fregona.

Don Pedro
Redondilla
¿Qué dices, Antonio? ¿Así
tratas la prenda mejor
que puso en el suelo amor?

Antonio
Admirado estoy de ti.
Redondilla
445
¿No adviertes que eres, señor,
tan rico cuanto discreto?
¿No ves que eres, en efecto,
hijo del Corregidor?
Redondilla
¿No miras que apasionada
450
tu alma su gloria tiene
en una mujer que viene
a estar en una posada?

Don Pedro
Redondilla
Aunque vive en un mesón,
no es de su belleza ultraje,
455
y si es de posada el traje,
los vestidos no lo son.
Redondilla
Muestra su mucha hermosura
y valor por quien padezco,
que si su cielo merezco
460
será eterna mi ventura.

Antonio
Redondilla
Quiero, señor, darte gusto
y alabar tu pensamiento.

Don Pedro
Con eso me das contento.

Antonio
A tu voluntad me ajusto.
Redondilla
465
Y así me causa mohína
tu recato y proceder,
y el día y la noche ser
Atlante de aquesta esquina.
Redondilla
Todo el día estás sin vella,
470
y la noche sin hablalla;
mirad qué fuerte muralla
nos defiende la doncella.
Redondilla
De una posada la puerta
que jamás está cerrada,
475
de noche está emparejada
y todo el día está abierta.
Redondilla
Entra, pues hay ocasión,
hasta ver esta mujer
y dila tu parecer,
480
que no es palacio un mesón.

Don Pedro
Redondilla
Estoy casi por hacello.

Antonio
Deja el casi y hazlo al punto.

Don Pedro
De pensarlo estoy difunto.

Antonio
La ocasión, de su cabello.
Redondilla
485
Ven, entremos.

Don Pedro
Voy, entrando,
ya mi desdicha temiendo.

Antonio
No temas.

Don Pedro
Llego muriendo.

Antonio
Yo animoso.

Don Pedro
Y yo temblando.

Así como van a entrar salen CONSTANZA e INÉS.

Constanza
Redondilla
Ven, y darete la plata
490
para este huésped indiano.

Don Pedro
Tened el paso.

Antonio
Ya es llano
que el cielo tu dicha trata.
Redondilla
Ponte a este lado, señor.

Inés
Yo sé que alguno quisiera
495
ser plato.

Constanza
Invidiar pudiera
alguna gloria mayor.

Inés
Redondilla
Y porque tu mano fiera
su mano solo tocara,
racional de ser dejara.

Don Pedro
500
¡Pluguiera a Dios que yo fuera!

Constanza
Redondilla
Eso, Inés, me importa poco,
que siendo yo perseguida
y humildemente nacida,
casi con las manos toco.
Redondilla
505
Pues ofenderme y buscarme
es su deseo solamente,
y que es amor aparente
para, ofendida, dejarme.
Redondilla
Y eso que llaman amor,
510
ya no es amor, Inés mía,
sino constante porfía
de un desocupado error.
Redondilla
¿Qué me importa, por tu vida,
si no es don Pedro mi igual,
515
que esté por mi amor mortal,
siendo enfermedad fingida?
Redondilla
¿Ni qué me importa miralle
hecho del amor vasallo,
que, bravo, con su caballo
520
me desempiedre la calle,
Redondilla
si yo no he de querer bien
ni me pretendo casar?

Don Pedro
¡Ella me quiere matar!
¡Ay, mi adorado desdén!

Constanza
Redondilla
525
¿Quién habla aquí?

Don Pedro
Yo, señora;
no te alteres ni te espantes,
que son efectos amantes
de quien tu hermosura adora.

Constanza
Redondilla
¡Señor!

Don Pedro
Oye y no des voces,
530
pues es honesto mi trato,
que infundes en mí recato.

Inés
Di presto.

Don Pedro
Ya me conoces.
Redondilla
Yo soy aquel desdichado
hijo del Corregidor,
535
que te ha rendido su amor
y a quien tan mal has pagado.
Redondilla
Si no soy igual no ignores,
cuando mi pecho te adora,
que iguala el amor, señora,
540
desigualdades mayores.
Redondilla
Muéstrate ya agradecida,
pues ves de mi amor el fuego,
cuando mi alma te entrego,
cuando te ofrezco mi vida.
Redondilla
545
Nunca mi amor ha pensado
lo que tú, señora mía;
afición es, no porfía,
que impropio nombre le has dado.
Redondilla
Y si pretendo ofenderte
550
ruego al cielo que en castigo
me ofenda el mayor amigo
un villano me dé muerte.

Constanza
Redondilla
Por no detenerme aquí
no culpo tu atrevimiento,
555
porque ahora solo intento
volver, don Pedro, por mí.
Redondilla
Que aunque me veis retirada
y en un mesón recogida,
humildemente nacida
560
y pobremente criada,
Redondilla
no has de imaginar que ignoro
un engañoso ofrecer:
bien sé que es el prometer
dorar el yerro con oro.
Redondilla
565
Para igualar nuestro amor
habemos de ser primero
hijo tú de un mesonero
y yo de un corregidor.
Redondilla
Que de otra suerte, infalible
570
ha de ser aborrecerte,
y es imposible quererte,
pues lo dicho no es posible.
Redondilla
Y así no te canses más,
pues no te pienso querer,
575
que soy resuelta mujer
cuando porfiando estás.
Redondilla
Y por no ver tu porfía
quiero dejarte y dejalla,
que en tal desigual batalla
580
es el huir valentía.

Vase.

Don Pedro
Redondilla
Oye, Constanza, señora,
escucha, soy desdichado.
¿De aquesta suerte has dejado
a quien te estima y adora?
Redondilla
585
Oye, Inés...

Antonio
Siguió a los vientos.

Inés
Pues que desprecia tu amor
por ser de corregidor,
corrige tus pensamientos.

Vase.

Don Pedro
Redondilla
No por su desdén desmaya
590
mi amor, que invencible es.
Inés...

Antonio
Habla con Inés.

Don Pedro
Oye...

Antonio
Que está hecha maya.

Don Pedro
Redondilla
¡Que tal me suceda a mí!
¡Estoy de cólera ciego,
595
si bien aumenta mi fuego
el desdén que en ella vi!
Redondilla
Antonio, ¿qué puedo hacer,
lleno de amor y pesar?

Antonio
Olvidar o porfiar.

Don Pedro
600
Porfiar pienso escoger.

Antonio
Redondilla
De tu firmeza confía
que premie tu pecho amante.

Don Pedro
Nunca vi Troya constante
a una constante porfía.

Antonio
Redondilla
605
Salgamos de aquí.

Don Pedro
Quisiera
no dejar este lugar.

Antonio
Por fuerza le has de dejar.

Don Pedro
¡Quién siempre verla pudiera!

Antonio
Redondilla
Pues a fe que me ha picado
610
ver su desdén, y querría
mostrar la habilidad mía
remediando tu cuidado.

Don Pedro
Redondilla
¿De qué modo?

Antonio
Si yo quiero
disponerme, te haré ver
615
que es de cera esta mujer
con mi industria y tu dinero.

Don Pedro
Redondilla
Pide de mi hacienda, Antonio,
cuanto quisieres, con que
contento mi amor esté.

Antonio
620
Trazas haré del demonio.

Don Pedro
Redondilla
Dime, pues, lo has pensado.

Antonio
Después lo sabrás, que ahora
doña Clara, mi señora,
viene de misa.

Don Pedro
El cuidado
Redondilla
625
me matará.

Antonio
A mí me pesa
que te vea en esta calle.

Sale DOÑA CLARA con el ESCUDERO.

Doña Clara
Aquí pensaba encontralle.

Escudero
Y aquí está.

Doña Clara
Su amor confiesa.

Don Pedro
Redondilla
¡Hermana! ¿Sola y a pie,
630
sin mi madre ni carroza?

Doña Clara
Quien su gusto, hermano, goza,
y rinde al amor su fe,
Redondilla
no sabe si está indispuesta
su madre.

Don Pedro
¿De anoche acá
635
mi madre indispuesta está?

Doña Clara
¡Muy buena ignorancia es esta!

Don Pedro
Redondilla
Vamos y verela.

Doña Clara
Agora
salgo del Carmen, hermano,
de ver misa.

Don Pedro
¡Oh, soberano
640
cielo!

Doña Clara
¿Qué dices?

Don Pedro
Señora,
Redondilla
cierta pasión es.

Don Pedro
Valor
mostrad en pasión tan llana.

Don Pedro
Bien claro mostráis, hermana,
que ignoráis lo que es amor.

Doña Clara
Redondilla
645
Que lo ignoro verdad es.
Aparte.
(También doy al niño ciego
feudo, pues quiero a don Diego,
aquel galán burgalés.)

Aparte.

Don Pedro
Redondilla
(El alma se queda aquí.)

Aparte.

Doña Clara
650
(¿Si estará ya en el mesón?

Antonio
Ya se traza la invención
de tu remedio.

Don Pedro
¡Ay de mí!

Antonio
Redondilla
La traza será escogida.

Don Pedro
Para dejarte voy ciego.)

Aparte.

Doña Clara
655
(¡Ay, mi adorado don Diego!)

Aparte.

Don Pedro
(¡Ay, mi Constanza querida!)

Vanse, y salen CONSTANZA e INÉS y el HUÉSPED.

Huésped
Redondilla
¿Eso ha pasado?

Constanza
Ha pasado
lo que te he dicho, señor.

Huésped
Y aun ha pasado de amor
660
atrevimiento sobrado.
Redondilla
Iré a su padre y haré
que castigue su insolencia.

Inés
Fue enamorada licencia.

Huésped
Y necia licencia fue.
Redondilla
665
No salgas más al zaguán.

Constanza
Ya no hay, señor, que advertirme.

Huésped
Ni tú, porque no confirme
que aquí licencia le dan.

DON TOMÁS, dentro.

Don Tomás
Redondilla
¡Ah de casa! ¡Ah del mesón!
670
¿Hay posada?

Huésped
Entrad, amigo.
Recogeos las dos.

Sale DON TOMÁS.

Don Tomás
Yo digo,
que es gallarda la invención.

Huésped
Redondilla
Pero no, que no es persona
de quien os debáis guardar.

Don Tomás
675
¿Hay posada?

Huésped
¿Ha de faltar?

Inés
Su humilde traje lo abona.

Don Tomás
Redondilla
Ojos, mirad con recato
la luz de más claro polo
que el celeste.

Huésped
¿Venís solo?

Don Tomás
680
Solo vengo, y el mal trato
Redondilla
de una posada me ha hecho
dejarla y venirme aquí.

Inés
¡Mozo de mulas no vi
más galán y más bien hecho!

Constanza
Redondilla
685
Tienes razón.

Don Tomás
Enfermé
aquí, y mis amos pasaron
su camino, y me dejaron
en el mesón que os conté.
Redondilla
Y agora que la salud
690
comienzo ya a poseer,
me vengo a convalecer
al vuestro.

Huésped
Solicitud
Redondilla
hay en mi casa.

Sale DON DIEGO, vestido de camino.

Diego
¿Hay posada
para mi amo y [par]a mí?

Huésped
695
Decidle que entre.

Diego
¿Hayla?

Huésped
Sí.

Diego
Oíd.

Don Tomás
¡Ay, Constanza amada!

Diego
Redondilla
Huésped, quien viene conmigo
es hijo de un caballero,
que con linaje y dinero
700
vale y puede; y es testigo
Redondilla
Burgos de esto, porque allí
muestra su casa valor;
tiene el dicho cierto humor,
que es el que le trujo aquí.
Redondilla
705
Y es que de una enfermedad
su buen juicio perdió,
y tan solo le quedó
esta extraña variedad.
Redondilla
Dice que es el más galán
710
que formó Naturaleza,
y se ha puesto en la cabeza
que en brío y en ademán,
Redondilla
en palabras, en razones,
en ingenio y gravedad
715
es todo al uso; mirad
sus extrañas ilusiones.
Redondilla
Como escucharle no hay fiesta,
dando a todo el mundo tasa.

Huésped
Pues errado habéis la casa,
720
que no es la del Nuncio esta.
Redondilla
Si es loco, allá le llevad;
no hay jaulas, sino aposentos
en mi casa.

Diego
Mis intentos,
señor huésped, perdonad,
Redondilla
725
y oíd.

Huésped
Decid.

Diego
A su padre
mil escudos le tomó,
y de Burgos se salió
causando pena a su madre.
Redondilla
Tres criados ha enviado
730
a buscar este perdido,
y yo venturoso he sido,
pues he sido el que le he hallado.
Redondilla
Mientras que puedo avisar
y envío a pedir dinero,
735
que el que llevó el caballero
se lo debieron de hurtar,
Redondilla
os suplico que me deis
posada, que bien pagada
os será vuestra posada
740
con cuanto vos pediréis.
Redondilla
Si reparáis por ser loco,
es más limpio y comedido
que bizarro y entendido,
y no lo encarezco poco.

Sale PEPÍN, vestido ridículamente.

Pepín
Redondilla
745
¡Oh, lo que tarda don Diego!

Huésped
¿Es este?

Diego
Sí.

Huésped
¡Qué figura!

Inés
¡Qué talle!

Constanza
¡Qué compostura!

Pepín
Lope, ¿a quién digo? ¿Estás ciego?
Redondilla
¿No me ves? ¿Cómo has tardado,
750
dime, tanto en negociar?
¿No sabes que el esperar
me hace ser desesperado?
Redondilla
Por no ser esperador
sufriré cualquier desprecio,
755
oír preguntar a un necio
y mentir a un hablador.
Redondilla
Si fuera yo sin desvío
de Abraham fiel descendiente,
por no ser impertinente
760
dejara de ser judío.
Redondilla
¿Hay posada?

Huésped
¡Lindo loco!
Si la hay.

Constanza
¡Válgame el cielo!
¡Qué sospecha! ¡Qué recelo!

Don Tomás
Mi bien busco y mi mal toco.

Dentro Uno.

Uno
Redondilla
765
Ten este estribo.

Otro
Aquí es
el Mesón del Sevillano.

Huésped
Que estoy perdido está llano
después que me dejó Andrés.
Redondilla
Gente acude y no hay quien dé
770
recado.

Pepín
¡Buena ocasión!
¿No es criado del mesón
este?

Huésped
Anteayer se me fue
Redondilla
el que daba la cebada;
que este es huésped, no criado.

Pepín
775
Si estáis en humilde estado
acomodaos, camarada.

Don Tomás
Redondilla
Por Dios que estoy por servir
al huésped; bien acudió.

Huésped
Para recibiros yo
780
estoy también.

Aparte.

Diego
(Acudir
Redondilla
supo a gallarda ocasión.)

Don Tomás
Mas solo me da cuidado
el estar acomodado
sin salud en un mesón.

Pepín
Redondilla
785
Andad, con el ejercicio
convaleceréis, hermano.

Huésped
Que es poco el trabajo es llano,
y algo será el beneficio.
Redondilla
Porque Andrés, el que se fue,
790
entró en mi casa empeñado,
y al salirse se ha llevado
dos vestidos, y yo sé
Redondilla
que estuviera siempre aquí;
sino que parlaba tanto
795
que a todos causaba espanto,
por eso le despedí.
Redondilla
Y también porque allá a solas
ciertas zorrillas cogía,
que todo el día tenía
800
agarradas por las colas.
Redondilla
Que en él el fin de una es
principio a las que se ofrecen.

Pepín
Tales zorras más parecen
ser de Sansón que de Andrés.

Diego
Redondilla
805
No he oído cosa mejor.
¡Oh, qué agudamente dijo!

Pepín
¿De tal dudar qué colijo?
Quedaos, quedaos, por mi amor.

Inés
Redondilla
¡Ay, si se quedase en casa!

Don Tomás
810
Acomodarme no quiero.

Pepín
¿Hay tan grande majadero?

Constanza
El corazón se me abrasa.

Pepín
Redondilla
Quedaos.

Don Tomás
Por haceros gusto
y por estar en Toledo,
815
en esta casa me quedo.

Diego
Señor, este es caso injusto.
Redondilla
¿Por qué te entremetes tú
en lugar que no te llaman?

Pepín
Por eso mi nombre aclaman,
820
criado de Belcebú.
Redondilla
¿No sabes que al uso soy,
y es al uso murmurar,
y es al uso no pagar
y publicar lo que doy?
Redondilla
825
Es muy al uso mentir,
eslo al tratar de destreza,
eslo el publicar riqueza
y de noche es uso huir.
Redondilla
Uso es decir que soy rayo,
830
y es uso entre damas bellas
mostrar que muero por ellas
y ellas fingir un desmayo.
Redondilla
Es al uso si me aman
mirándolas suspenderme,
835
y es al uso entretenerme,
Lope, donde no me llaman.

Constanza
Redondilla
No es muy mala la lición.

Huésped
¿Lo que os he de dar sabéis?

Pepín
Después de eso trataréis.

Don Tomás
840
Norabuena.

Constanza
Corazón,
Redondilla
¿qué tenéis? No mováis tanto
vuestras alas para huir.

Huésped
Venid.

Pepín
¿Bien sabréis medir?

Don Tomás
Y muy bien.

Pepín
Yo no me espanto,
Redondilla
845
si mozo de mula fuisteis.

Huésped
Venid y el libro tomad;
las medidas asentad
como ya tomar las visteis.
Redondilla
Tú, Inés, dile a la Gallega
850
que un aposento le dé
a este hidalgo.

Inés
Al punto iré.

Constanza
¡Mi corazón no sosiega!

Huésped
Redondilla
¿Cómo os llamáis?

Don Tomás
Tomás Pedro.

Huésped
¡Hola, Constanza!

Constanza
Señor.

Huésped
855
Entra luego a hacer labor.

Inés
Venid vos.

Diego
De oficio medro.

Pepín
Redondilla
¡Señora, señora, oíd!

Constanza
¿A mí decís?

Pepín
A vos digo.

Constanza
Errasteis el lance, amigo.

Pepín
860
Que sé quién sois advertid.
Redondilla
Recogida, recatada,
que nadie os habla ni os ve;
que sois muy honesta sé
y sé que sois muy honrada.
Redondilla
865
Y por aquesto querría
leeros cierta lición
en materia de afición,
que importa, por vida mía.

Constanza
Redondilla
Teneos, que esas liciones
870
ni me importan ni las quiero.

Pepín
De vuestra prudencia espero
que hará eternos sus blasones.
Redondilla
Porque no es razón querer
a persona superior,
875
que entre iguales el amor
más constante viene a ser.
Romance (tirada)
Y aunque os dé tesoros varios
el hombre más bien nacido,
dad su memoria al olvido
880
con desdenes voluntarios.

Constanza
Redondilla
¿Pues este es un mentecato
y tan cortésmente habló
lo que quiero y busco yo?
Quiero entretenerme un rato.
Redondilla
885
¿Cómo vais, señor, vestido
tan diferente de todos?

Pepín
Yo soy, por diversos modos,
para ir al uso nacido.

Constanza
Redondilla
Mal vuestro intento se prueba,
890
que no vais al uso agora.

Pepín
Quien más va al uso, señora,
es quien saca cosa nueva.
Redondilla
Y este traje todo es nuevo,
pues en una y otra gala
895
nadie me imita ni iguala.

Constanza
Vuestro buen intento apruebo.

Pepín
Redondilla
Pues en negocio de amor
tengo sutiles primores.

Constanza
Dejad, señor, los amores
900
si queréis de mi favor.
Redondilla
Hablad de vuestros intentos
sin amor y muy cortés.
Aparte.
(Que este caballero es
conforme mis pensamientos.)
Redondilla
905
Tratad que tenéis un poco
a quien no os imita a vos.

Aparte.

Pepín
(¡Oh, qué lindo! ¡Vive Dios,
que ya me tiene por loco!)
Redondilla
Mi señora, no temáis,
910
que a vos no os puedo querer,
que es ir contra el parecer
que todos en mí admiráis.

Constanza
Redondilla
¿Cómo?

Pepín
Ciertas cosas son
las que no usan en el mundo,
915
y en no seguirlas me fundo.

Constanza
Decidlas.

Pepín
Dadme atención.
Redondilla
No es al uso en ningún modo
el dar los enamorados,
ni es al uso en los cuidados
920
el publicarlos del todo.
Redondilla
No es al uso el ser amigo,
ni el decir siempre verdad,
ni el guardar fidelidad,
ni el mentir sin dar testigos.
Redondilla
925
No es al uso, reina mía,
en amor guardar secreto,
ni uso premiar al discreto,
ni a la cuerda valentía.
Redondilla
No es al uso el hablar poco,
930
ni el decir fulana es bella,
ni amar a mujer doncella
ya no es al uso tampoco.

Constanza
Redondilla
Ahora vengo a confesar
que sois muy al uso en todo.

Pepín
935
A serviros me acomodo
si mi amor queréis pagar.

Constanza
Redondilla
Vos sois muy gran caballero.

Pepín
Si por eso me dejáis,
¿por qué no os enamoráis
940
del mozo del mesonero?

Constanza
Redondilla
Bien dices.
Aparte.
(Y tan bien dice,
que en mi vida me causado
hombre en el mundo cuidado;
mi amor en él se eternice.)

Pepín
Redondilla
945
Pues Tomás Pedro parece
hombre de bien, a fe mía.

Constanza
¡Dejad eso!

Pepín
No querría
jurar que él os aborrece.

Constanza
Redondilla
Vamos.

Pepín
¡Muy enhorabuena!
950
Aparte.
(No quiero mover la traza,
pues bien mi intento se traza.)

Constanza
Aparte.
(Tomás Pedro me da pena.)
Redondilla
Adiós, señor.

Pepín
Reina mía,
el cielo vaya con vos;
955
mil años os guarde Dios,
casada y con alegría.
Redondilla
Tengáis los gustos colmados
sin tener vanos recelos,
y si amáis sea sin celos,
960
libre de todos cuidados.
Redondilla
Y a mí siempre me mandad
en cuanto pueda serviros,
pues merecen mis suspiros
vencer a vuestra verdad.
Redondilla
965
De adoraros no me excuso.

Constanza
Vos sois muy gentil persona.

Pepín
Vos sois ilustre fregona.

Constanza
Y vos sois amante al uso.


Jornada II

Salen ANTONIO y DON PEDRO.

Don Pedro
Terceto
El papel que has de dar, Antonio, es este;
970
en la respuesta suya está mi vida;
no tengo que advertir; tú eres discreto;
Terceto
mi amor conoces; mi remedio estriba
en tu valor, tu traza y tu secreto.
Mi hacienda, todo, es justo que aperciba
Terceto
975
para darte, si alcanzas la victoria
de aquesta Dafne, cuanto hermosa esquiva.

Antonio
Solo el servirte me promete gloria;
Terceto
dame el papel y de mi ingenio fía.

Don Pedro
Toma el que cifra mi amorosa historia
980
y este dinero toma, que porfía
Terceto
y oro cuanto quisieron alcanzaron.

Antonio
De ellos, señor, en esta acción confía.

Don Pedro
Sus desdenes, Antonio, me enseñaron
Terceto
a temer, y el mirar que tú lo emprendes
985
y tus partes, al punto me animaron.
Parte volando, pues mi amor entiendes,
Terceto
que muriendo, entre dudas y temores,
aquí te espero.

Antonio
Con dudar me ofendes.

Don Pedro
Mientras bordare el sol con resplandores
Terceto
990
de luz los montes, si ese papel tiene
Constanza gozarás de mis favores.

Antonio
Mi diligencia tu quietud previene.

Vase, y sale DOÑA CLARA.

Doña Clara
Quintilla
Antonio.

Antonio
Señora mía.

Doña Clara
Oye, ¿fuese ya mi hermano.

Antonio
995
Con cierta melancolía
se fue.

Doña Clara
(¡Cielo soberano,
mi intento y mi lengua guía!)
Quintilla
De ti, Antonio, me prometo,
por fiel y por bien nacido,
1000
un dichosísimo efeto,
que eres tan bien entendido
cuanto leal y secreto.

Antonio
Quintilla
Solo te ofrezco, señora,
mi vida.

Doña Clara
Por fiel criado
1005
emplearte quiero agora.

Antonio
Dime luego tu cuidado,
que el alma lo que es ignora.

Doña Clara
Quintilla
Un papel has de llevar
al Mesón del Sevillano.

Antonio
1010
(No tengo más que pensar:
ella ha escuchado a su hermano
y pena me quiere dar.)

Doña Clara
Quintilla
Este es el papel. Pues sabes
que igualmente amor sujeta
1015
los humildes y los graves,
el rigor de su saeta
en mi pecho es bien que alabes.
Quintilla
No tienes que preguntarme,
ni menos que replicarme;
1020
toma el papel, parte luego
y dalo, Antonio, a don Diego,
que es el que pudo obligarme.
Quintilla
En ese Mesón está
su nobleza disfrazando,
1025
pero el talle te dirá
cuál es; parte ya volando,
pues quedo muriendo ya.
Quintilla
Porque puedas conocelle
mira en su dedo un diamante
1030
que al sol intenta vencelle,
y este toma tan constante
como quien viene a ofendelle.

Antonio
Quintilla
(No es burla; sin duda alguna
está muy enamorada.)
1035
No habrá tardanza ninguna.

Doña Clara
En mi cuarto retirada
estoy.

Vase.

Antonio
Fía en tu fortuna.
Quintilla
Ser dichoso en esto espero,
pues juntamente me han dado
1040
ella anillo y él dinero;
mas ya me causa cuidado,
que el anillo es mal agüero.
Quintilla
Por ser círculo promete
variedades desdichadas;
1045
su piedra es bien que interprete
que me han de dar a pedradas
hoy el grado de alcahuete.
Quintilla
Pero temer luego es yerro.
Yo parto animoso al punto,
1050
aunque mi temor destierro
temo que el mal vendrá junto,
como los palos al perro.

Vase. Salen DON TOMÁS y DON DIEGO.

Diego
Quintilla
Ya, don Tomás, he llegado
a ver a mi doña Clara.

Don Tomás
1055
¿Y habéisla, don Diego, hablado?

Diego
Mi suerte en eso es avara,
por no ser noche he callado,
Quintilla
pues la calle que está en medio
en el día no permite
1060
que la hable.

Don Tomás
Dichoso medio
es la ventana.

Diego
Ella admite
en ti todo remedio.
Quintilla
Solo he visto que un papel
me enseñaba, y no entendí
1065
lo que me dijo por él;
y espero a la noche.

Don Tomás
En mí
hará un efecto cruel.
Quintilla
Pues mi Constanza querida,
por ser noche, recogida
1070
sola estará en su aposento;
tendré el alma sin contento,
como el corazón sin vida.
Quintilla
Mas cuando del sol huyendo
irán las escuras sombras
1075
y el alba hermosa esparciendo
perlas en verdes alfombras,
cobrar vida y alma entiendo,
Quintilla
pues mi adorada Constanza
con su divina belleza
1080
dará a mi amor confianza,
y el oro de su cabeza
alentará mi esperanza.

Sale PEPÍN.

Pepín
Redondilla
Aquí están los dos hablando.

Don Tomás
¡Pepín, llega; llega luego
1085
y abrázame!

Diego
¡Y a don Diego
también!

Pepín
Yo ya estoy temblando.

Don Tomás
Redondilla
¿De qué?

Pepín
De considerar
lo que el alma en los dos vio:
¿soy Clara o Constanza yo,
1090
que me queréis abrazar?
Redondilla
¿Hay tal cosa?

Don Tomás
Tu valor
y tu ingenio más merecen.

Pepín
Solo estos premios ofrecen
cuantos tratan hoy de amor.
Redondilla
1095
Pero, ¿qué os ha parecido
el llamarme amante al uso?

Diego
De mí sé que estoy confuso
de verte tan admitido.

Pepín
Redondilla
Dos hora no más hará
1100
que entramos en el Mesón
y ya entro, en conclusión,
adonde Constanza está.

Don Tomás
Redondilla
¿Qué me dices? ¿Eso es cierto?

Pepín
Y por loco me han tenido,
1105
y según tengo entendido
no va mal nuestro concierto;
Redondilla
pues hablándola yo en ti
sus dos mejillas hermosas
vistió de púrpuras rosas.

Don Tomás
1110
¿Que tan venturoso fui?

Pepín
Redondilla
¿Pues qué imaginas hacer?

Don Tomás
Ya escribo un papel, Pepín,
y a este hermoso serafín
pienso con razón vencer,
Redondilla
1115
pues en él digo quien soy.

Pepín
Quedo, que Inesilla viene
y Constanza.

Diego
Y tu amor tiene
próspera ventura hoy.

Salen INÉS y CONSTANZA, con un rebozo.

Inés
Redondilla
¿Que un accidente ha podido,
1120
en un espacio tan breve,
mudar tu clavel en nieve?

Constanza
Mi corta ventura ha sido.

Don Tomás
Redondilla
Inés, Constanza, ¿mandáis
algo en que pueda serviros?

Constanza
1125
¡Oh, Tomás Pedro!

Don Tomás
Suspiros
al aire, corazón, dais.

Inés
Redondilla
Está Constanza indispuesta,
que en una muela un dolor
la queja.

Don Tomás
¡Valedme, Amor,
1130
que es gallarda ocasión esta!
Redondilla
Pues yo tengo una oración
en blanco papel escrita,
[........ita.]

Pepín
¡Qué bien lograda ocasión!

Inés
Redondilla
1135
Désela, por vida suya.

Don Tomás
Advierte que no has de darla
a nadie, sino guardarla
en leyéndola.

Constanza
Si es suya,
Redondilla
sin duda que mi dolor
1140
ha de quedar desterrado.

Don Tomás
Toma, y léela con cuidado.
(Haga lo demás Amor,
Redondilla
que yo cuanto pude hice.)
Adiós.

Constanza
Él vaya contigo.

Don Tomás
1145
Venid, don Diego, conmigo.
Quédate a ver lo que dice,
Redondilla
que yo me parto dudando.

Pepín
Funda en mí tus confianzas.

Diego
Cobra nuevas esperanzas,
1150
que ya está el papel mirando.

Vanse los dos.

Constanza
Redondilla
No es esto oración, Inés.

Inés
¿Pues qué?

Pepín
¡Válgame los cielos,
cercado estoy de recelos!

Constanza
Escucha y sabrás lo que es.
Lee.
Redondilla
1155
“Yo soy, Constanza querida,
quien de vos enamorado
estoy, y el traje he mudado
porque el veros no me impida.
Redondilla
Tomás Pedro me he fingido
1160
con un venturoso engaño;
mas don Tomás de Abendaño
soy, bien noble y conocido.
Redondilla
Mi patria es Burgos; mirad
mi recato y el quereros,
1165
pues no pretende ofenderos
mi sincera voluntad.
Redondilla
Y pues ya sabéis mi intento
y quien soy, solo os diré
que solo aspira mi fe
1170
al honesto casamiento.”
Redondilla
¿Qué te parece?

Inés
Quizá
hay oraciones también
contra un ingrato desdén,
y esta una de ellas será.
Redondilla
1175
Y aunque niña, te aseguro
que para lograr su intento
el ofrecer casamiento
es un gallardo conjuro.

Constanza
Redondilla
El secreto te encomiendo.

Inés
1180
Hoy hago aquesto por ti,
y, cuando grande, por mí
harás lo mismo.

Constanza
Ya entiendo.

Pepín
Redondilla
Yo llego. Buen rato ha
que os veo hablar a las dos;
1185
que os guarde mil años Dios.

Inés
Diga, que sí guardará.

Pepín
Redondilla
Constanza, cierto secreto
os quiero comunicar;
solos podemos quedar.

Inés
1190
Señor galán, ¿en efeto
Redondilla
que por cantora me tiene?
Pues engáñase, a fe mía,
y ha sido magacería
esa.

Pepín
¡Qué presto previene!
Redondilla
1195
No lo dije yo por tanto.

Constanza
Hablad, que Inesilla es
como una piedra.

Pepín
Hola, Inés,
sed piedra, pero no canto,
Redondilla
que lo os quiero decir
1200
es un negocio importante.

Constanza
Decid.

Pepín
Voy tan vigilante
porque nos pueden oír.

Inés
Redondilla
Acabad.

Pepín
El caso es,
que como de Burgos soy
1205
a vuestro criado hoy
conocí, que es burgalés.
Redondilla
Yo le he visto allá, y espero
que algo le habrá sucedido,
pues en tal traje escondido
1210
está, siendo caballero.
Redondilla
Es de don Juan de Abendaño
hijo, y tengo por muy cierto
que a otro en Burgos habrá muerto;
callad, y no le hagáis daño,
Redondilla
1215
que lo propio pienso hacer,
pues es al uso el callar,
porque jamás por hablar
vi ganar, sino perder.

Constanza
Redondilla
Seremos piedras las dos.

Inés
1220
Haced cuenta somos mudas.
Pierde el recelo y las dudas.

Constanza
Quedad, caballero, adiós.
Redondilla
Inés, sin duda que es cierto
lo que escribió en el papel,
1225
pues lo mismo dice de él
este loco.

Inés
Sí, por cierto,
Redondilla
y no lo dudo.

Constanza
¡Ay, Inés,
ya tengo amor, y ya quiero
no menos que a un caballero,
1230
que tal mi desdicha es!
Redondilla
Yo en un mesón, y él también;
pero él es noble, yo no,
y aunque mi amor despreció
a los nobles con desdén,
Redondilla
1235
agora él propio me dice
que soy a todos igual,
y esta soberbia es señal
que en estimarle mal hice.

Inés
Redondilla
Vamos, y esperanzas ten
1240
de tu hermosura y valor.

Constanza
¡Ay, Inés, aqueste amor
ruega a Dios que sea por bien!

Vanse las dos, y sale DON TOMÁS.

Don Tomás
Redondilla
A que se fuese esperé.
Pepín dime, dime luego
1245
si a ser venturoso llego,
si ha conocido mi fe,
Redondilla
si cree que soy quien digo,
si en mi nombre ha reparado,
si ha temido, si ha dudado,
1250
si en vano mi estrella sigo;
Redondilla
si mostró mucho rigor,
si te pareció cruel,
si rompió el blanco papel
o si despreció mi amor.

Pepín
Redondilla
1255
¡Vive Dios que hay algún cura
que tanto sí no ha escuchado,
aunque a mil ha desposado!

Don Tomás
Dime presto mi ventura.
Romance (tirada)
¿No leyó el papel? ¿No vio
1260
escrita en él mi firmeza?
¿No reparó en mi nobleza?
¿Y este traje no admiró?

Pepín
Redondilla
Deja tanto no, señor,
pues como deseas es,
1265
que ya Constanza e Inés
creen tu mucho valor.
Redondilla
Con mi industria he confirmado
lo que tú escribiste.

Don Tomás
Mucha
es tu diligencia.

Pepín
Escucha
1270
aparte, que un hombre ha entrado.

Sale ANTONIO.

Antonio
Redondilla
Ya estoy dentro del Mesón
temiendo varias agüeros,
porque son los mesoneros
gente de mala intención.
Redondilla
1275
Constanza es determinada;
si llama al huésped recelo
que mi cara, sin ser cielo,
la ha de mirar estrellada.
Redondilla
Pero ya se me ha ofrecido
1280
cómo poder negociar;
a este quiero preguntar
si es del Mesón.

Don Tomás
Ello ha sido
Redondilla
como de tu ingenio al fin,
pues quien soy has confirmado.

Antonio
1285
Camarada, ¿sois criado
de casa?

Don Tomás
Aguarda, Pepín,
Redondilla
veré qué quiere este hidalgo.
Criado de casa soy,
y que he entrado en ella hoy;
1290
decidme si mandáis algo.

Antonio
Redondilla
Vos sois el más venturoso
hombre que ha criado el cielo,
si con cuidado y desvelo
queréis haceros dichoso.

Don Tomás
Redondilla
1295
¿Cómo?

Antonio
Ya sabéis, sin duda,
que tiene a Constanza amor
el que es del Corregidor
hijo.

Pepín
El color se le muda,
Redondilla
¿qué será? Varios recelos
1300
tengo.

Don Tomás
Ya lo sé.

Antonio
Vos solo
sois el que de polo a polo
le honráis.

Don Tomás
(De celos me muero.)
Redondilla
Pues decidme de qué modo.

Antonio
Dando un papel a Constanza,
1305
daréis vida a su esperanza.

Don Tomás
Mal a hacerlo me acomodo,
Redondilla
porque soy hombre de bien
y también Constanza es tal,
que a la más noble es igual,
1310
ya en valor o ya en desdén.
Redondilla
A más que si ella lo dice
al amo, es cosa forzosa
poner pies en polvorosa,
y aun de mi sangre desdice
Redondilla
1315
que me echen a mí de casa
el día propio que entré.
Aparte.
(Mas, ¿cómo el papel veré,
que el corazón se me abrasa?)

Antonio
Redondilla
Perdonad. El mozo tiene
1320
respetos de hombre de bien.

Don Tomás
Oíd: a este hombre está bien
darle, y a vos os conviene,
Redondilla
porque es loco, y él podrá
darle a Constanza, sin duda.
1325
(¡Fortuna, mi intento ayuda!)

Antonio
¿Quién de los dos le hablará?

Don Tomás
Redondilla
Esperadme, que yo llego
a hablarle.

Pepín
Pues, ¿qué hay, señor?

Don Tomás
Hay pena, muerte, rigor,
1330
huelo, alquitrán, nieve, fuego;
Redondilla
hay confusión, mal eterno,
cuidados, ansias, desvelos
y hay, últimamente, celos,
que es todo el mal del infierno.

Pepín
Redondilla
1335
Dime lo que ha sucedido.

Don Tomás
Escucha.

Antonio
A este loco quiero
darle el bolsillo y el dinero
con que vengo prevenido,
Redondilla
que el que quisiere alcanzar
1340
es la mejor diligencia
ir mezclando con prudencia
siempre el pedir con el dar.

Pepín
Redondilla
Ya está entendido, señor;
Tomás Pedro me ha contado
1345
de vuestro amo el gran cuidado
y también vuestro valor.
Redondilla
Y por todos quiero hacer
lo que pedís.

Antonio
Tomad luego,
señor hidalgo, este papel,
1350
que a don Pedro dará ser,
Redondilla
y este dinero; el cuidado
os encargo solamente,
pues parecéis diligente.

Pepín
Vos vais muy bien despachado.

Antonio
Redondilla
1355
¿Tenéis alguna noticia
de don Diego, un burgalés?

Pepín
Aquel su aposento es.–
¿Si traza alguna malicia
Redondilla
este buscando a don Diego?

Antonio
1360
Pues adiós, que [a] hablarle voy.

Vase.

Pepín
Con grande cuidado estoy,
y de temor no sosiego.

Don Tomás
Romance (tirada)
Dame luego ese papel
que cifra mi infausta suerte,
1365
y dame también la muerte
que viene cerrada en él.
Redondilla
Cuando ya le estoy abriendo
confuso estoy y dudando,
las manos tengo temblando
1370
y el alma tengo muriendo.

Pepín
Redondilla
Acaba; lee.

Don Tomás
¡Ay de mí,
que entre dudar y temer
confuso empiezo a leer!
Escucha, que dice así:
Soneto
1375
“Entre dorados rizos, mi Constanza,
dos veces doró el sol resplandeciente
del Aries celestial la hermosa frente,
igualando dos veces la balanza.
Vida me dio dos años la esperanza,
1380
pero a los desdichados siempre miente,
como a Tántalo, siempre el bien presente,
que si más cerca está, menos lo alcanza.
Pero agora, señora, te prometo
por aqueste papel mano de esposo
1385
y a tu valor de nuevo me sujeto.
Y espero tu respuesta temeroso,
que al que se atreve a tan divino objeto
le conviene temer y estar dudoso”.
Lira
Pepín, ¿cómo es posible
1390
poder sufrir dolor tan insufrible,
si derraman los cielos
sobre mi corazón rabiosos celos?,
que al fin quien no es dichoso
le conviene temer y estar dudoso.
Lira
1395
Ya ofrece su deseo
con este casamiento nuevo empleo.
Mi muerte es cierta, amigo;
de ella serás y de mi amor testigo,
donde Tetis dilata
1400
espuma de cristal, si no de plata.
Lira
También don Pedro es noble
y rico, y aunque mi amor sea roble,
me da tristes señales
ver vuestras prendas tan del todo iguales,
1405
que al poco venturoso
le conviene temer y estar dudoso.

Pepín
Lira
Bien dices, pero advierte
que es más feliz tu venturosa suerte,
pues leyendo Constanza
1410
tu papel animó tu confianza,
pero este otro rompido,
eternamente cubrirá el olvido.

Don Tomás
Lira
Dices bien; papel fiero,
dividido quedad cuando yo muero.
1415
Y tú déjame solo,
pues que en nuestro cenit el claro Apolo
tales rayos despide,
que con ellos descanso nos impide.
Lira
Todos están cerrados,
1420
dentro sus aposentos retirados;
vete, y mientras me dejas
daré al retrato lastimosas quejas.
Adiós, Pepín.

Pepín
Los cielos
den, si vida a tu amor, muerte a tus celos.

Vase.

Don Tomás
Quintilla
1425
Salid, hermoso retrato,
del pecho, donde inmortal
tengo vuestro original,
tan divino cuanto ingrato.
Hablaros a solas trato;
Quintilla
1430
oíd, oíd mis querellas,
que son ardientes centellas
del fuego que dan los celos,
y en número de los cielos
vencen las claras estrellas.
Quintilla
1435
¿Que es posible que mi amor
con el vuestro no paguéis?
Mas sin lengua respondéis,
que el no pagarlo es valor.
No os pido contra el honor
Quintilla
1440
cosa alguna, solo quiero
de vos el amor que espero;
a don Pedro soy igual,
y en afición inmortal
él es nube, yo lucero.
Quintilla
1445
Cuanto pidieres ofrezco.
Ámbar, perlas, plata y oro
y sobre todo el decoro,
pues hombre humilde parezco,
y si alcanzaros merezco
Quintilla
1450
desde aquí os tengo ofrecida
con voluntad alma y vida
y con la vida la mano;
mas, ¡ay!, que me canso en vano,
que sois Constanza fingida.

Sale CONSTANZA e INÉS.

Inés
Quintilla
1455
¿No te dije que le vi?

Constanza
Él es, y suspenso está.
¡Válgame Dios!, ¿qué será
lo que está mirando así?

Don Tomás
Muriendo estoy, ¡ay de mí!,
Quintilla
1460
dueño cuanto hermoso ingrato.

Constanza
¿No es lo que mira un retrato?

Inés
¿Retrato es?

Constanza
Muero de celos.

Inés
¿Que infundan así los cielos
en los hombres el mal trato?

Don Tomás
Quintilla
1465
Ea, no os mostréis cruel
a las razones que os digo.

Constanza
Yo propia soy el testigo
de que está hablando con él.

Inés
Cree, Constanza, el papel
Quintilla
1470
que te escribió. –Caballero,
oíd.

Don Tomás
Mi remedio espero
de esta voz que me ha llamado.

Constanza
¿Para qué le has recordado
del sueño? ¡De celos muero!

Don Tomás
Quintilla
1475
Señora, ¿ya habrás leído
la oración que te escribí?

Constanza
Ya, don Tomás, la leí,
y sé que sois un fingido,
pues escribió sin sentido
Quintilla
1480
hoy vuestra mano atrevida.

Don Tomás
Yo soy, Constanza querida,
quien de vos enamorado
estoy, y el traje he mudado
porque el veros no me impida.
Quintilla
1485
Tomás Pedro me he fingido
con un venturoso engaño,
mas don Tomás de Abendaño
soy, bien noble y conocido.

Constanza
Trocad, señor, el sentido,
Quintilla
1490
y a ese rostro soberano
que tenéis en esa mano
escribidle, si está ausente,
ese amor, o ese accidente,
a quien llamáis inhumano.
Quintilla
1495
Y no escribáis oraciones
para quitar el dolor,
que antes le tengo mayor
por ver vuestras invenciones;
que yo, entre humildes blasones,
Quintilla
1500
buscaré dueño no ingrato,
de igual sangre, de igual trato,
y vos idos a engañar,
o si no tornad a hablar
con ese hermoso retrato.

Vase.

Don Tomás
Quintilla
1505
Advierte, señora mía,
que el retrato no conoces.

Inés
No deis, señor, esas voces,
que el darlas no es cortesía,
y ya Constanza desvía
Quintilla
1510
lo que vuestro amor desea,
y plegue a Dios que se vea
la dama de su pintura
con vos casada y segura.

Vase.

Don Tomás
Ruego al cielo que así sea.

Salen PEPÍN y DON DIEGO.

Pepín
Redondilla
1515
¡Oh, qué dichoso papel!

Diego
Yo solo soy el dichoso.

Pepín
Y él también, pues es forzoso
que estén las letras en él.

Diego
Redondilla
Aquí don Tomás está.–
1520
Don Tomás, hoy será el día
principio de mi alegría,
y fin de mi mal será.
Redondilla
Doña Clara me ha mandado
que yo esta noche la vea,
1525
y esta gloria que desea
el alma aquí la ha cifrado.
Redondilla
Mirad si soy venturoso.

Don Tomás
Voyme, que no puede estar
junto al contento el pesar,
1530
ni el desdichado al dichoso.

Pepín
Redondilla
¿Cómo, señor?

Don Tomás
¡Ay, Pepín,
tus trazas miden el suelo,
pues que caí desde el cielo
de mi hermoso serafín!
Redondilla
1535
No preguntéis nada agora;
dejad primero pasar
la tormenta de este mar
del alma que triste llora.
Redondilla
Y el mal que agora procura
1540
no hay para qué preguntallo,
que si queréis apurallo
vendrá a parar en locura.

Vase.

Pepín
Redondilla
¡Vive Dios que se va loco!
Vamos, don Diego, tras él.

Diego
1545
Que vio a Constanza cruel
casi con las manos toco.
Redondilla
En su aposento se encierra;
dejémosle estar agora
así un rato.

Pepín
Ya empeora
1550
nuestro amor o nuestra guerra.

Salen DON PEDRO y ANTONIO.

Antonio
Redondilla
Este es el amante al uso.
Llega a saber de él, señor,
de tu papel y tu amor.

Don Pedro
Si él mi justicia propuso
Redondilla
1555
a Constanza, yo tendré
sentencia en favor, Antonio.

Antonio
Ofrecerla en matrimonio
es lo que siempre culpé.
Redondilla
Mas yo llego a entretener
1560
al que está con él hablando.
Habla tú al loco.

Don Pedro
Dudando
empiezo, amigo, a temer.

Antonio
Redondilla
Bésoos las manos, señor.

Diego
Antonio, guárdeos el cielo.

Pepín
1565
Que sois, sin duda, recelo
quien tiene a Constanza amor.

Don Pedro
Verso suelto
Mi desventura es inmensa.
Redondilla
Pues, ¿quién la sirve?

Pepín
¿Quién puede
sino yo ser el dichoso?

Don Pedro
1570
Ya me tuviste celoso;
pero libre el alma quede,
Redondilla
pues por ser al uso solo
queréis a todas, mas no,
que afición os mereció.

Pepín
1575
Soy de aqueste al otro polo
Redondilla
más al uso que otro alguno,
y si va a decir verdad,
[...............]
a don Tomás.N
X
Nota del editor

También este pasaje parece estar muy alterado. Falta un verso a la redondilla.

Don Pedro
¿Hay ninguno
Redondilla
1580
tan dichoso como yo?

Pepín
Albricias no prevenís,
que soy al uso decís,
y es al uso quien pidió;
Redondilla
y así, por serlo del todo,
1585
quiero pedir me deis algo.

Don Pedro
¿Pues no veis, señor hidalgo,
que a dar muy mal me acomodo?
Redondilla
Pedid favor, cortesía,
u otra cosa de esta suerte,
1590
que al dar yo, le dio la muerte
la ingrata descortesía.
Redondilla
Si sois al uso en pedir,
yo soy al uso en no dar.

Pepín
Yo os quiero desengañar
1595
de lo que os hartéis de oír.
Redondilla
El dar muy al uso es,
y probaré mi invención
si me prestáis atención.

Don Pedro
Atento estoy.

Pepín
Oíd pues:
Redondilla
1600
¿No dan los locos placer?
¿No dan los necios pesar?
¿No da gran hambre el jugar?
¿No da a cambio el mercader?
Romance (tirada)
Los músicos, ¿no dan voces?
1605
¿No da enojo la mujer?
Y las mulas de alquiler,
¿no dan a pares las coces?
Redondilla
El reloj, ¿no da las horas?
¿No da un billete un enano?
1610
¿No da pena un escribano?
¿No dan favor las señoras?
Redondilla
Y si los hijos de Adán
por su nombre han heredado
el dar, bien queda probado
1615
que todas las cosas dan.

Don Pedro
Redondilla
Por tan ingeniosa prueba
esta cadena tomad.

Pepín
Pues fiad en mi amistad,
que haré la de Orestes nueva.

Don Pedro
Redondilla
1620
¿Qué nombre, señor, os dan?

Pepín
En esto me hallo confuso:
llámanme el amante al uso,
pero yo soy don Damián.

Don Pedro
Redondilla
Donoso don, por mi vida
1625
tenéis.

Diego
Esta noche iré
y a doña Clara hablaré.

Antonio
Pues adiós.

Don Pedro
Agradecida
Redondilla
el alma a tanta merced,
procura esta noche dalla
1630
una música.

Pepín
Obligalla
con grande ánimo emprended,
Redondilla
que yo no os puedo faltar;
y adiós, que tengo que hacer.

Don Pedro
De nuevo torno a ofrecer
1635
cuanto podáis desear.

Antonio
Redondilla
Y bien, señor, ¿qué tenemos?

Don Pedro
Todo lo que deseamos.

Antonio
Pues de aquí luego salgamos,
y allá despacio hablaremos.

Vanse.

Pepín
Redondilla
1640
¿Hay tan grande mentecato?
¡Pues el criado alcahuete...!
¡Que hombre humano se sujete
a hacer tan injusto trato!
Redondilla
Que hablase agora contigo,
1645
que eres galán, de la hermana
de su amo. ¡Oh, soberana
fuerza del oro enemigo!
Redondilla
Pues ¿qué le has dado?

Diego
Un cintillo
cuando me trujo el papel.

Pepín
1650
No hay hombre en el mundo fiel
si le ofrecen un anillo.
Redondilla
¡Abrid los ojos, señores,
que ya no hay fieles criados!

Sale el HUÉSPED.

Huésped
Cercado de mil cuidados
1655
y lleno de mil temores,
Redondilla
vengo turbado y confuso.

Pepín
El huésped.

Diego
Vamos los dos.

Vanse.

Pepín
Huésped, quédese con Dios.

Huésped
Id con él, amante al uso.–
Redondilla
1660
Lo que hallé en este papel
me da infinito cuidado,
que soy al fin desdichado
y es mi fortuna cruel.
Redondilla
Quiero llamar a Constanza.–
1665
Hola, Constanza.

[Dentro]

Constanza
Señor,
ya salgo.

Huésped
¿Que pueda amor
dar tormento a tal bonanza?

Sale CONSTANZA.

Constanza
Redondilla
¿Qué me mandas?

Huésped
Solo quiero
en tu valor confiado,
1670
darte parte de un cuidado,
por quien pesaroso muero.
Redondilla
Bien sabes, Constanza hermosa,
que te has criado en mi casa,
que si en fortuna es escasa,
1675
es en gozarte dichosa.
Redondilla
Bien sabes que te guardé
con recato y con prudencia,
pues toda mi diligencia
hoy por el suelo miré.

Constanza
Redondilla
1680
Dime el cómo.

Huésped
Has de saber
que a Tomás Pedro cerrado
en su aposento mirado,
y escribir le vi y leer.
Redondilla
Por el agujero breve
1685
de la llave pude verlo,
y el mal empecé a temerlo,
aunque fue la causa leve.
Redondilla
Llamé a la puerta y abrió;
a la plaza le envié.
1690
Mientras diligente fue
abrí su aposento yo,
Redondilla
y encima de este papel
hallé este retrato; mira
quien a tu hermosura aspira
1695
y mira tu rostro en él.

Constanza
Redondilla
¿Mío es el retrato?

Huésped
Sí.

Constanza
Y aun a mí me lo parece.

Huésped
Lee el papel.

Constanza
Él ofrece
versos, que dicen así:
Copla (arte mayor)
1700
“¿Quién da cuidado a mi amor?
El rigor.
¿Y quién causa mi tristeza?
La aspereza.
¿Quién mejorará mi suerte?
1705
La muerte.
Con todo, pienso quererte,
retrato, para poder
por tu gusto padecer
rigor, aspereza y muerte.
1710
¿Quién daba muerte a Abendaño?
Un engaño.
¿Y quién trueca en mal mi bien?
Un desdén.
¿Quién da vida a mis recelos?
1715
Los celos.
Siendo así, quieren los cielos
que muera desconfiado,
pues contra mí se han juntado
engaño, desdén y celos.
1720
¿Mi amor a quien tiene en calma?
Al alma.
¿Quién aumenta mi tormento?
Entendimiento.
Y mi deseo, ¿qué olvida?
1725
La vida.
Redondilla
De esta suerte nadie pida
que dé mi amor esperanza,
pues que perdí por Constanza
alma, entendimiento y vida.”

Huésped
Redondilla
1730
¿Qué dices?

Constanza
Que estoy confusa.

Huésped
Solo una duda hallo en esto,
y es cómo pintó tan presto
tu rostro. No tiene excusa
Redondilla
en decir que le ha sacado
1735
el tiempo que ha estado en casa,
pues de seis horas no pasa.

Constanza
Todo me causa cuidado.

Huésped
Redondilla
Ahora bien, quiero volvello
todo en su propio lugar,
1740
que ya no puede tardar
Tomás Pedro.

Constanza
(Ya echó el sello
Redondilla
en mi corazón amor,
pues han querido los cielos
que me causase recelos
1745
mi propio rostro.)

Huésped
Valor
Redondilla
será despedirle luego;
mañana lo pienso hacer,
y advierte que eres mujer
de noble sangre; Amor ciego
Redondilla
1750
no te venza, que no sabes,
Constanza mía, quién eres.

Vase.

Constanza
¿De estas palabras qué infieres,
amor, que en mi pecho cabes?
Redondilla
¿Dirás que soy principal,
1755
que es lo que el alma desea?
Ruego al cielo que ansí sea,
seré a don Tomás igual.

Salen INÉS y DON TOMÁS.

Inés
Redondilla
No hay embustes para mí,
no creo yo que era suyo.

Don Tomás
1760
¡Extraño es el rigor tuyo!
¡Tal en mi vida no vi!

Inés
Redondilla
Pues enséñame el retrato.

Don Tomás
En el aposento está.
Voy por él.

Constanza
Ya no será
1765
su original tan ingrato.
Redondilla
Pues ya supe, don Tomás,
que han ordenado los cielos
darme de mí misma celos.

Don Tomás
Si desengañada estás,
Redondilla
1770
dichoso estoy.

Constanza
Pero advierte
que el huésped que te ha enviado
fuera, en tu aposento ha entrado
para causaros la muerte.
Redondilla
En él el retrato halló
1775
y versos en un papel,
y extrañamente cruel
al punto se resolvió
Redondilla
en despedirte de casa
y en echarte del Mesón.

Don Tomás
1780
¡Ay, Constanza, el corazón
se hiela cuando se abrasa!
Redondilla
¿Yo ausente de tu hermosura?
¿Yo de tus ojos ausente?
¡Dé primero un rayo ardiente
1785
fin a tanta desventura!

Inés
Redondilla
Quejaros ansí es delito,
que medio no ha de faltar
cómo a mi padre aplacar.
¡Ay, cómo sabéis poquito!
Redondilla
1790
Si os casáis nadie es bastante
a impediros vuestro amor.

Don Tomás
Por tal consejo y favor
toma, Inés, este diamante.
Redondilla
Y pues triste el alma lucha,
1795
para que puedas, señora,
saber quién es quien te adora,
atentamente me escucha.
Romance (tirada)
Sabrás, Constanza querida,
que derramaron los cielos
1800
con tu retrato en mi alma
amor, si fuego en mi pecho.
En Burgos vi tu hermosura,
que fue causa del efecto
de verme así transformado,
1805
que bastaba haberme muerto.
Tan noble soy cuanto rico;
si no lo eres tú yo puedo
darte riqueza y nobleza,
pues entrambas cosas tengo.
1810
Tu honestidad y hermosura
tanto obligar me pudieron,
que no reparando en nada
mi vida y mano te ofrezco.
Pronuncia un sí, mi Constanza,
1815
verás a tus palmas puestos
de Pancaya los aromas,
las perlas del mar inmenso;
cuanta riqueza los hombres
con ojos humanos vieron,
1820
y sobre todo mi alma,
que es imagen de los cielos.

Constanza
Lo que me ofreces, señor,
como es razón agradezco;
tu nobleza no la dudo
1825
y tu riqueza la creo.
Bien sé que tu grande amor
en este estado te ha puesto,
que estás por mí en un mesón
tu noble sangre encubriendo.
1830
Pero si yo soy tu igual
no hay tratar de casamiento,
que siempre tuve los ojos
en aquesta igualdad puestos.
Que casados desiguales
1835
son como dos instrumentos:
uno cítara sonora,
y otro tamboril grosero.
Demás que agora me dijo
el huésped que hay en mi pecho
1840
noble sangre, y no lo dudo
de mis altos pensamientos.
Si ello es verdad, tú confía,
pues perder la vida ofrezco
antes que ofrezca mi amor
1845
a otro hombre alguno en el suelo.

Don Tomás
Ya, Constanza de mi vida,
que tu mano no merezco
como a esposo, no la niegues
como a galán verdadero.

Inés
1850
Constanza, no pide mucho;
dale, dale este contento,
porque yo te lo suplico.

Dale la mano.

Constanza
Pues por ti, Inés, hago esto.

Sale PEPÍN.

Pepín
Estéis, señores, ansí
1855
por muchos años y buenos.

Constanza
¡El loco! ¿Hay tal desventura?

Don Tomás
No temas, hermoso dueño.

Constanza
Soltad.

Don Tomás
No quiero ofenderte.

Inés
Señor galán, si es discreto
1860
sea piedra, mas no canto,
pues él me dijo lo mesmo.
Y advierta que es muy al uso
el callar, y le prometo
por la vida de mi padre,
1865
por el siglo de mi abuelo,
que si dice que lo ha visto,
con mi manos y mis dedos
un cuchillo de este estuche
le espetaré por el cuerpo.

Pepín
1870
¡Tente, niña, por tu vida,
que si en belleza eres Venus,
enojada eres Belona!

Inés
Entrambas cosas parezco.

Pepín
Pero vámonos de aquí,
1875
Inés, y a los dos dejemos,
que el estorbar al amor
no es al uso en este tiempo.

Inés
Vamos.

Pepín
Plegue a Dios que vea
de ti, Inesilla, lo mesmo.

Inés
1880
Amante al uso, tu voz
oigan los piadosos cielos.

Vanse.

Don Tomás
Ruego al cielo que te goce,
Constanza hermosa, más tiempo
que el que ofrece el sol dorado
1885
en su simulacro en Delfos.
Ruego al cielo que en mis brazos
lo hermoso de tus cabellos
forme cadena dorada
entre tu alabastro bello.
1890
Ruego al cielo que la nieve
de tu frente y de tu cuello
aumente con posesión
la esperanza de mi pecho.
Y, últimamente, Constanza,
1895
al cielo piadoso ruego
que me mate si he de verte
gozar de brazos ajenos.

Constanza
Ruego al cielo, don Tomás,
que logres tus pensamientos,
1900
que premie tus esperanzas
y que cumpla tus deseos.
Ruego al cielo que eternice
en blando yugo Himeneo
nuestro amor, mientras el sol
1905
círculos dé al hemisferio.
Ruego al cielo que, igualando
nuestra calidad de presto,
finen nuestras pretensiones
y empiecen nuestros contentos.
1910
Y últimamente, señor,
al cielo piadoso ruego
que me mate si he de verte
gozar de brazos ajenos.

Don Tomás
¿Que tan venturoso soy?
1915
¡Ay, Constanza, quiera el cielo
que tu divina hermosura
sea de mi amor el premio!

Constanza
Así será, don Tomás.

Don Tomás
Norte de mis pensamientos,
1920
vamos, que es tarde y podría
el huésped acaso vernos.

Constanza
Adiós, adiós.

Don Tomás
Queda adiós,
que voy de cuidados lleno.

Constanza
Yo por tu causa llorando.

Don Tomás
1925
Yo sin tu vista muriendo.


Jornada III

Sale DON DIEGO, solo, de rebozo.

Diego
Canción (canzone)
Luna divina de la noche bella,
que en campos de zafiros
de una y otras le adornas, rica estrella;
cielo que dais al mundo varios giros,
1930
advertid mis suspiros;
hermosa luna y cielo luminoso,
y hacedme entrambos en mi amor dichoso.
Canción (canzone)
Mi doña Clara en todo peregrina,
pues al sol escurece,
1935
¡oh, luna!, menguará tu luz divina,
y si en cercos dorados resplandece
lo mucho que merece,
enojados verás, o en dos estrellas,
que libró su poder Cupido en ellas.
Canción (canzone)
1940
De ella llamado vengo. Llamo agora;
permita el claro cielo
que tarde eternos siglos el aurora,
para que mi temor, vano recelo,
halle mi mal consuelo
1945
hablando a doña Clara, que es la vida
a quien la voluntad tengo ofrecida.

Sale DOÑA CLARA a la ventana.

Doña Clara
Redondilla
¿Si habrá venido don Diego?

Diego
Ya abrieron una ventana.

Doña Clara
¡Ce!, ¿sois vos?

Diego
¡Oh soberana
1950
ventura, que a hablaros llego!

Doña Clara
Redondilla
Don Diego, fuerza es guardar
en nuestro amor tal recato,
que el cielo, contra mí ingrato,
me hace temer y dudar.
Redondilla
1955
No sois aquí conocido,
podrán mi padre y hermano
teneros por cortesano,
o ya por noble fingido.
Redondilla
Pase nuestro amor así,
1960
con prudencia y con secreto,
que yo hacer por vos prometo
lo que vos haréis por mí,
Redondilla
que es estimar vuestro amor
y agradecerle también.

Diego
1965
Guarden los cielos, amén,
tal discreción, tal valor.
Redondilla
¿Pero no es mejor que escriba
a Burgos que estoy aquí,
porque en escribillo así
1970
nuestra buena suerte estriba?

Doña Clara
Redondilla
¿Cómo así?

Diego
Pienso escribir
que mi padre busque allá
quien al vuestro le dé acá,
por poder así vivir,
Redondilla
1975
noticia de quien yo soy,
y que le escriba a un amigo
que me honre; este testigo
por bueno apoyando estoy.
Redondilla
Pues en saber vuestro padre
1980
que soy noble caballero
mi dichosa suerte espero.

Doña Clara
Vuestro intento es bien me cuadre.

Diego
Redondilla
Lograrase nuestro amor
y en conociéndome es llano
1985
que me han de hacer vuestro hermano
y vuestro padre favor.

Doña Clara
Redondilla
Esta puerta siento abrir,
mi hermano será, sin duda.

Diego
Poco Fortuna me ayuda.

Doña Clara
1990
Por fuerza me he de encubrir.

Diego
Redondilla
¿Saldréis luego?

Doña Clara
No podré,
porque en esta calle es llano
que amanecerá mi hermano,
que tiene puesta su fe
Redondilla
1995
en esta mujer que llama
Toledo Ilustre fregona.

Diego
Pues adiós.

Doña Clara
Adiós.

Diego
Ya abona
el amor mi ardiente llama.

Salen DON PEDRO, ANTONIO y un MÚSICO.

Músico
Redondilla
¿Está lejos?

Don Pedro
No está lejos,
2000
aquesta calle es, amigo,
de su hermosura testigo
y espejo de sus reflejos.

Salen DON TOMÁS y PEPÍN, por la otra puerta, y DON DIEGO.

Don Tomás
Redondilla
Aquí estará.

Pepín
¿No le ves?

Don Tomás
¡Ah, don Diego!

Diego
¡Ah, don Tomás!

Don Tomás
2005
Dejarme fue por demás;
vengo a buscaros. ¿Quién es
Redondilla
aquella gente?

Diego
Yo creo
que es don Pedro.

Don Tomás
Y yo sospecho
que el fuego que está en mi pecho
2010
hará aquesta noche empleo.

Diego
Redondilla
Callad, que quieren cantar.

Don Tomás
¡Estoy con dolor profundo!

Pepín
Aunque vea hundirse el mundo,
no he de hacer sino mirar.

Canta [el] MÚSICO.

Músico
Romance (tirada)
2015
Dos años ha que publico
mis amores infelices,
sola la noche escuchando
mi voz y mis quejas tristes.
Y dos años descuidado
2020
de mi amor y de mí vive.
Para escucharme eres áspid,
para responderme esfinge.
La luna enseña dudosa
la luz al mundo apacible,
2025
y el sol su cara dorada,
siendo las nubes tapices.
Y siempre yo, desdichado,
estoy en servirte firme,
y tú, Constanza, constante
2030
en rigores insufribles.
Mas ¡ay del triste
que entre desdenes olvidado vive!

Don Tomás
Redondilla
Si pasa más adelante
no pudiera esperar más.
2035
¡Yo acometo!

Diego
Don Tomás,
¿no advertís que soy amante
Redondilla
de su hermana?

Don Tomás
Solo advierto
que estoy, amigo, rabiando,
y que he de morir matando.

Diego
2040
Que estáis sin sentido es cierto.
Redondilla
¿A un hermano de Constanza
sufrierais acaso vos
que yo le matara?

Don Tomás
¡Ay, Dios,
que nada mi ingenio alcanza!
Redondilla
2045
Mas sin duda me hará daño
si la cólera que tengo
no ejercito.

Diego
En eso vengo
por daros gusto, Abendaño.
Redondilla
Reñid vos con el criado
2050
y yo con él reñiré,
que de mi destreza sé
que puedo estar confiado
Redondilla
de no dar ni recibir.

Don Tomás
Pues por vos al amo dejo.
2055
Dad al criado consejo
que huya si quiere vivir.
Redondilla
Sacad luego las espadas.

Riñen.

Don Pedro
Ocupa mi lado, Antonio.

Antonio
Sin duda son del demonio
2060
tan terribles cuchilladas.

Músico
Redondilla
Huyamos.

Antonio
Toma esa calle.

Huyen los dos.

Don Tomás
A tus criados imita.

Don Pedro
Mi nobleza me acredita;
el puesto no he de dejalle.
Redondilla
2065
Primero moriré en él
que volver un paso atrás.

Diego
¡Teneos, teneos! ¿Dónde vas
que andas sobrado y cruel?
Redondilla
Pues sois, señor, caballero,
2070
bien claramente sabéis
que en iros nada perdéis.

Don Pedro
Primero la muerte espero.

Don Tomás
Redondilla
¿No veis que aquí somos tres,
los dos nobles, como vos?
2075
Idos, don Pedro, con Dios,
que esto lo que importa es.
Redondilla
Por cortesía os lo pido,
y como amigo os lo ruego.

Don Pedro
Voyme a despedir el fuego
2080
de Marte, no de Cupido.
Redondilla
Mas pésame que me hayáis
conocido y yo a vosotros
no.

Diego
De quien somos nosotros
con mucha razón dudáis,
Redondilla
2085
pues no somos de Toledo.

Don Pedro
A vos quedo aficionado.
Mandadme en todo.

Vanse.

Diego
Obligado
estoy.

Don Tomás
¿Que sufrillo puedo?

Pepín
Redondilla
¡Oh, qué gusto es ver caer
2090
a un hombre y estar seguro!
¡Qué gloria es mirar de un muro
un monte en llamas arder!
Redondilla
¡Qué lindo es mirar los moros
cercados, de tierra llana!
2095
¡Qué lindo es de una ventana
ver alancear los toros!
Redondilla
¡Qué gusto es ver la carrera
donde no os pise un caballo!
¡En ver el mar gusto hallo
2100
desde la seca ribera!
Redondilla
¡Qué lindo es ver un torneo
desde una silla sentado,
ver a un necio despreciado,
si favorecen mi empleo!
Redondilla
2105
Y sobre todo creed
que están las glorias cifradas
en el mirar cuchilladas
arrimado a una pared.

Don Tomás
Redondilla
Y tú, gallina, ¿qué esperas?
2110
Si no riñes, ¿qué te burlas?

Pepín
Si soy al uso en las burlas,
¿no es menester serlo en veras?

Diego
Redondilla
De casa el Corregidor
parece que sale gente
2115
con luz.

Don Tomás
Que mi mal aumente
ordena esta noche Amor.

Pepín
Redondilla
Abierto el Mesón dejé;
éntrome en él el primero,
que a tal hora un caballero
2120
no es bien que le hallen a pie.

Vase.

Diego
Redondilla
Nuestra pendencia han oído.
Entremos.

Don Tomás
¡Quieran los cielos
que tan excesivos celos
no me dejen sin sentido!

Vanse, y salen dos pajes con hachas, el CORREGIDOR y gente.

Corregidor
Redondilla
2125
¿Qué hora será?

Criado
Juzgaría
yo, señor, que son las dos.

Corregidor
¿Oísteis acaso vos
cómo la casa se hundía
Redondilla
agora de cuchilladas?

Criado
2130
Señor, sí.

Corregidor
¿Sabéis si está
en casa don Pedro ya?

Criado
Creo que no,

Corregidor
¡Qué pesadas
Redondilla
las obligaciones son
de los padres, pues que vengo
2135
por solo un hijo que tengo
a tal hora a este Mesón!
Redondilla
Llamad a esa puerta luego,
pues tan tarde es cosa llana
el no ver persona humana.
2140
¡A la desdicha que llego!

Criado
Redondilla
Abierta, señor, está.

Corregidor
Entrad sin hacer ruido.

Criado
Suspenso estoy, sin sentido,
en ver en qué parará.

Vanse, y salen PEPÍN, DON DIEGO y DON TOMÁS.

Pepín
Redondilla
2145
Ya han entrado en el Mesón;
pero no puede faltar
traza con que negociar.
¡Buen ánimo, corazón!

Don Tomás
Redondilla
Subíos arriba los dos.
2150
Toma el broquel y la espada,
que pues soy de la posada
yo hablaré.

Pepín
¡Válgame Dios!

Diego
Redondilla
Con todo, parto confuso.

Pepín
Si hoy escapa mi persona,
2155
nunca La ilustre fregona
me ha de ver amante al uso.

Don Tomás
Romance (tirada)
Caballeros, ¿qué se ofrece
a tal hora?

Criado
¿De esta casa
sois el huésped?

Don Tomás
Criado soy.

Criado
2160
Aquí está un criado.

Corregidor
Y basta.–
Decid a vuestro amo luego
que el Corregidor le aguarda,
que se vista y venga aquí.

Don Tomás
Voy, aunque confusa el alma.

Corregidor
2165
Oíd; decidle también
que a la que en Toledo llaman
La ilustre fregona diga
que se vista y que aquí salga.

Don Tomás
Voy al momento. –Ya es cierta
2170
con mi muerte mi desgracia,
pues viendo el Corregidor
que su hijo por Constanza
está perdido, sin duda
querrá a un convento llevarla
2175
para que olvide su amor.
¡Mi desventura es extraña!

Vase.

Corregidor
Quise venir a esta hora
porque no diga la fama
que pensamientos humildes
2180
de mi hijo me contrastan.
Que el que le viere que tiene
voluntad apasionada
a una mujer de un mesón
pondrá en mi nobleza una mancha.
2185
Y el padre que se introduce
para corregir las faltas
de su hijo, es justa cosa
que con secreto lo haga.
Yo soy pública persona,
2190
y quise en hora tan cauta,
con secreto y con prudencia,
informarme de esta causa.
Por esto vine al Mesón,
de pena el alma cercada,
2195
de confusión la memoria,
pues mil temores me asaltan.

Sale DON TOMÁS con un candelero, CONSTANZA y el HUÉSPED.

Huésped
No temas.

Constanza
Pues que yo estoy
libre, todo importa nada.

Huésped
Aquí a servirte salimos
2200
entrambos.

Corregidor
¡Belleza extraña!–
Huésped, solo quise ver
a esta mujer, tan nombrada
aquí en Toledo, y ya he visto
que dice poco la fama
2205
y casi excuso a mi hijo.

Constanza
Pues, señor, si no me manda
otra cosa en que le sirva,
yo me voy.

Corregidor
Acompañadla
hasta que entre en su aposento,
2210
y quedaos en esta sala
sin que entre persona alguna
aquí.

Constanza
Don Tomás del alma,
¿qué turbación en tu pecho
esta confusión levanta?

Don Tomás
2215
Tan extraña es, que no puedo
con palabras declaralla.

Constanza
No temas, que tuya soy.

Don Tomás
En ti tengo mi esperanza.

Constanza
Confía en mi amor.

Don Tomás
¡El cielo
2220
sosiegue tanta borrasca!

Vanse, y queda el CORREGIDOR y el HUÉSPED.

Corregidor
Huésped, a mí me parece
que es esta vuestra criada
el extremo de hermosura.

Huésped
Con nombre impropio la llamas.
2225
No es mi criada, señor.

Corregidor
¿Pues quién es?

Huésped
Historia larga
y secreta me preguntas.

Corregidor
Decidla, que os doy palabra
que eternamente en mi pecho
2230
estará, huésped, guardada.

Huésped
Pues advierte.

Corregidor
Mil sospechas
da el entendimiento al alma.

Huésped
Veinte años habrá, señor,
que una hermosísima dama
2235
en forma de peregrina
llegó a posar a esta casa.
Venía en una litera,
y en un coche tres criadas,
seis criados en seis mulas,
2240
con otras cuatro de carga.
Dila, porque así lo quiso,
en una apartada cuadra
lugar donde aposentarse,
y en ella puso la cama.
2245
Noté que los seis criados
a verla jamás entraban,
y las tres mujeres solas
cuidaban de regalarla.
A un criado pregunté
2250
por su nombre y por su patria,
y respondiome que el nombre
saberle no me importaba;
que de Castilla la Vieja
era, y que entonces pasaba
2255
a Guadalupe, por voto
que hizo a la Virgen Santa,
porque había algunos meses
que una hidropesía extraña
amenazaba su vida,
2260
a quien la ciencia no aguarda.
Díjome más: que era viuda
y que muy rica quedaba.
aunque sin hijos, y quiso
descansar en mi posada
2265
del cansancio del camino,
que como era regalada
le sentía extrañamente,
y no supe más palabra.
Hasta que de allí a tres días
2270
salió una vieja criada
y a mi mujer y a mí juntos
ir nos mandó a visitarla.
Entramos para servirla
y cerrar la puerta manda,
2275
quedado las tres mujeres
y nosotros en la sala.
Sentose en la cama luego,
y dijo aquestas palabras,
bañando en perlas sus ojos,
2280
si no en aljófar su cara:
–Amigos, dijo, los cielos
son testigos que en la causa
por quien peregrina voy
fui ofendida, no culpada.
2285
Yo estoy preñada, y tan cerca
del parto, que ya me asaltan
los dolores, que a mi vida
con evidencia amenazan.
Estas tres mujeres saben
2290
de mi boca mi desgracia,
que no quise ni pudiera
de aquestas tres ocultarla.
Por excusar las visitas
si me fingía en mi patria
2295
enferma, este voto hice,
teniendo en él confianza;
y también porque partiendo
así fuera de mi casa
será imposible saber
2300
el parto que me amenaza.
Salid a buscar, amigo,
con cuidado y vigilancia,
quién dé el pecho a lo que el cielo
me diere en esta posada.–
2305
Muchas otras cosas dijo,
que las dejo por ser largas
de contar. Al fin nos dio,
en un bolsillo de nácar,
doscientos escudos de oro,
2310
y mi mujer, ya turbada,
tomolos, sin advertir
en razones cortesanas.
Salí de mi casa, y luego
busqué una mujer que estaba
2315
recién parida, y con ella
me concerté de llevarla
lo que pariese la que era
cuanto hermosa desdichada,
cuanto discreta, infeliz
2320
y cuanto señora humana.
Volví a mi casa, y el cielo,
que nunca a nuestro bien falta,
quiso que cuando la noche
en mudo silencio estaba
2325
pariese la peregrina
a una estrella, mas no al alba
cuando sobre el mar hermosa
por los cielos se dilata.
Luego en pariendo, entré a verla;
2330
tomé la niña, que estaba
en sus mantillas envuelta,
y la madre, apasionada,
la besó y su bendición
diola, y las piedras lloraban
2335
viendo que dejaba así
a su madre regalada.
Llevela donde ya he dicho,
saliendo la hermosa dama
de allí a ocho días a ver
2340
de sus criados las caras,
llevando un bulto conforme
al que antes así llevaba,
el cual después, poco a poco,
deshizo con vigilancia.
2345
Prosiguió al fin su camino,
gastando veinte jornadas
hasta volver a Toledo,
y ya en este tiempo estaba
dada a criar por mi orden,
2350
en un aldea cercana
de aquí, la niña, a quien quiso
su madre llamar Constanza.
Volvió, pues, la peregrina
de su achaque casi sana,
2355
y cerrándome en secreto
su hija y su honor me encarga.
Diome de oro una cadena,
quitó seis trozos al darla,
y con aquellos me dijo
2360
que de industria se quedaba,
para enviar por la niña
con señas tan señaladas,
siempre encargándome triste
su hija, parte del alma.
2365
También cortó un pergamino
todo en ondas, a la traza
que miramos nuestros dedos
si unos con otros se encajan,
que si escribimos sobre ellos
2370
una razón cortesana,
en estando divididos
no se entiende ni se alcanza,
porque quedando las letras
unas de otras apartadas
2375
no pueden formar razón
hasta volver a juntarlas.
De esta suerte estaba escrito
el pergamino, y cortadas
las letras diome una parte
2380
y la otra quiso llevarla,
y díjome que no diese
a ninguno la muchacha
si no fuese a la persona
que me trujese a mi casa
2385
los seis trozos de cadena
que ella consigo llevaba,
y aquel pergamino, que era
del que yo tenía el alma.
Y que juntando estas cosas
2390
yo solo antes de dallas
mirase bien si unas y otras
sin engaño conformaban,
y la diese conformado.
Y en las últimas palabras
2395
me encargó, que si crecía
la hermosa niña en mi casa,
que no la dijese el modo
con que merecí crialla
ni cómo había nacido,
2400
y que su nombre y su patria
me encubría hasta su tiempo.
Diome las señas, contadas
en una pequeña arquilla
de ébano y marfil labrada,
2405
y más quinientos escudos,
y fuese dejando el alma,
cuando de confusión llena,
de suspensión admirada.
Pasó en la aldea que he dicho
2410
sus dos años mi Constanza;
trújela después vestida
como su madre gustaba.
Veinte años ha que la tengo
aguardando mi esperanza,
2415
Los diez pensando que en ellos
por esta prenda enviaran.
Las esperanzas perdí,
y así yo quiero casarla
y darla dos mil escudos,
2420
pues para mi hija bastan
otros cuatro mil que tengo.
Solo agora, señor, falta
que os refiera sus costumbres,
que son, cuanto humildes, altas:
2425
ella labra bien y escribe,
es discreta y recatada;
ya habéis visto su hermosura,
que solo mirarla encanta.
El señor don Pedro, que es
2430
vuestro hijo, probó a darla
mil músicas, pero ella
jamás salió a la ventana.
Otros mil grandes señores
han venido a mi posada
2435
por verla, y se fueron muchos
sin poder mirar su cara.
Esta es la historia, señor,
tan gustosa cuanto larga,
de la que Ilustre fregona>
2440
a voces nombra la fama.
Ved lo que mandáis agora,
porque mi vida y mi casa
os ofrezco, con que yo
tengo guardada a Constanza.

Corregidor
Redondilla
2445
El más notable suceso,
huésped, es el que oí en mi vida;
que está el alma suspendida
de lo que he oído os confieso.
Redondilla
Guardad la cadena rica
2450
y el pergamino guardad,
y sobre todo mirad
con quién Constanza platica.
Redondilla
Guardadla; así os guarde Dios.
Un convento he de buscar
2455
donde la pueda llevar.
Adiós.

Huésped
Él vaya con vos.

Vanse, y salen DON TOMÁS y PEPÍN.

Don Tomás
Redondilla
Amigo, yo estoy confuso;
y pues que ya viene el día
dile a Constanza que espía
2460
fuiste, siendo amante al uso.
Redondilla
Pero que la verdad es
que en todo eres mi criado,
que me saque de cuidado,
pues da mi nave al través
Redondilla
2465
entre las ondas de Amor
y un aire que hundilla intenta,
porque es en esta tormenta
el viento un Corregidor.
Redondilla
Que te diga lo que habló
2470
con el huésped encerrado,
pues ya sé lo que habrá contado.

Pepín
¿Quién tal desventura vio?
Redondilla
¿Qué apostaremos, señor,
que si digo lo que he sido
2475
que por ser loco fingido
me agarra el Corregidor
Redondilla
y que me manda imprimir
lo que los dos hemos hecho
en el envés de este pecho?

Don Tomás
2480
¡Ya no te puedo sufrir!
Redondilla
¿Cuándo ves que estoy rabiando
y entre mil dudas poniendo,
estos temores fingiendo
y desdichas anunciando?
Redondilla
2485
Parte luego a lo que digo,
si no quieres por mis brazos
quedar hecho mil pedazos
y ser de mi mal testigo.

Pepín
Redondilla
Digo que voy al momento.–
2490
¡Loco está, por vida mía,
y aunque es apenas de día
yo quiero darle contento!
Redondilla
Si salgo de este cuidado
no pienso servirle más,
2495
y serviré a Barrabás
antes que a un enamorado.

Vase.

Don Tomás
Soneto
Sale el sol por el cielo luminoso
las nubes pardas de oro perfilando,
y con su luz los montes matizando
2500
lustra el campo su zafir hermoso.
Llega a nuestro cenit, pero, envidioso,
el suelo está vapores exhalando,
y la región del aire condensando
impide al sol el esplendor lustroso.
2505
Del propio modo a mí me ha sucedido,
pues que mirando el sol de mi Constanza
pensé gozar su luz resplandeciente;
pero el Corregidor la nube ha sido
que ocupó la región de mi esperanza,
2510
dejándome sin luz eternamente.

Sale PEPÍN.

Pepín
Redondilla
¡Señor, ya somos perdidos,
salte luego de esta casa!

Don Tomás
Dime luego lo que pasa.
¡Acaba!

Pepín
¡Estoy sin sentidos!

Don Tomás
Redondilla
2515
¡A tanto mal y cuidado
en vano, cielo, resisto!

Pepín
Con este, los que tú has visto
son tortas o pan pintado.

Don Tomás
Redondilla
¡Di lo que pasa!

Pepín
¡Ay de mí!

Don Tomás
2520
Cobre aliento tu valor.

Pepín
Lo que ha pasado, señor,
es que al punto que salí
Redondilla
vi que dos hombres de a pie
a nuestra puerta esperaban,
2525
un coche, que le tiraban
seis mulas, y las conté.
Redondilla
Otra tres miré, y en ellas
tres maletas y tres hombres;
del coche, porque te asombres,
2530
vi bajar a tres doncellas,
Redondilla
y dentro, de los reflejos
descubrí de una señora.
Lo que tu suerte empeora
es que bajaron dos viejos.
Redondilla
2535
Todos juntos han entrado,
por tu mal, en el Mesón.

Don Tomás
Pues dime presto quién son,
que estoy de esperar cansado.

Pepín
Redondilla
De Burgos el coche es
2540
y la doncella que vi,
y a un criado conocí,
que también es burgalés.
Redondilla
La dama, porque te cuadre,
es prima de tu don Diego,
2545
y el un viejo digo luego
que de don Diego es el padre.
Redondilla
Y el otro viejo, señor,
es tu padre, y he pensado
cómo el cielo ha declarado
2550
ya contra ti su rigor.
Redondilla
Y si un día tal pasa,
si dos estamos espero
hoy que tu linaje entero
vendrá a posar a esta casa.

Don Tomás
Redondilla
2555
Avisa presto a don Diego,
y tú y él cerraos al punto;
no os vean, que viene junto
un diluvio en que me anego.
Redondilla
Ve luego, que es importante.

Pepín
2560
Este mesón inhumano
no es Mesón del Sevillano,
sino mesón de Atalante.

Vase.

Don Tomás
Redondilla
También quiero, diligente,
encerrarme en mi aposento.
2565
No ver a Constanza siento
y triste parto.

Salen CONSTANZA e INÉS.

Constanza
Detente.
Redondilla
¿Adónde, mi don Tomás,
caminas con tal cuidado?
Dime presto qué ha pasado,
2570
dime luego dónde vas.

Don Tomás
Octava real
La tierra como el cielo riguroso
contra ti y contra mí se han conjurado;
dejar esta posada es forzoso
que así lo ordena mi infelice hado.
2575
Si merecí algún día ser dichoso,
si merecí algún tiempo ser amado,
te suplico que adviertas que te adoro,
que por ti muero y por tu causa lloro.
Octava real
Ese coche, señora, que ha venido
2580
de Burgos es, y en él mi padre viene.
Si soy en este traje conocido
mi desdicha sin duda se previene.
Y pues Fortuna tan ingrata ha sido,
antes que alguno mi humildad condene
2585
no causando a mi padre mil enojos,
quiero ausentarme de sus linces ojos.
Octava real
Pregunta, mi Constanza, a los criados
si es don Juan de Abendaño el que te dijo
que era mi padre el alma sin cuidados;
2590
también podrás saber si soy su hijo,
y viendo mis blasones confirmados
he de gozar eterno regocijo,
pues sabrás que traté verdad contigo,
como lo es el amor con que te obligo.
Octava real
2595
De nuevo torno agora a confirmarte
lo que ofrecí de ser tu amado esposo,
y pues mereció el alma procurarte
si alcanzaré tal bien, seré dichoso
y trazaré para poder hablarte.
2600
Yo parto confiado, cielo hermoso,
a padecer este tormento amargo,
y la memoria de mi amor te encargo.

Vase.

Constanza
Redondilla
Oye, don Tomás, advierte...
Pero no, escóndete luego,
2605
aunque en no verte ya llego
a sufrir injusta muerte.

Inés
Redondilla
¡No he vito tal confusión
en mi vida en esta casa!

Constanza
Inés, lo que ves que pasa,
2610
desdichas contra mí son.
Redondilla
Veinte años viví segura,
y miro de ayer acá
que cierta mi muerte está
como incierta mi ventura.
Redondilla
2615
¿Qué puedo hacer?

Sale el HUÉSPED.

Huésped
No podré
hoy a Tomás despedir,
pues gente veo acudir;
pero mañana lo haré.
Redondilla
¿Habéis visto a Tomás Pedro?

Inés
2620
Por la puerta salió agora.

Huésped
Si no está en casa a esta hora,
bien con el criado medro.
Redondilla
Yo habré de dar la cebada.
Constanza, vete, que viene
2625
tal gente, que apenas tiene
lugar en nuestra posada,
Redondilla
No salgas de tu aposento.

Constanza
Norabuena, advierte, Inés,
que si a Tomás Pedro ves
2630
le digas mi pensamiento,
Redondilla
y que en no verle confusa
tengo el alma dentro el pecho.

Vase.

Inés
El daño que Amor ha hecho
bien se dice y mal se escucha.

Vase.

Huésped
Redondilla
2635
Mas, ¿qué será la ocasión
que los que se han apeado
en otro coche han entrado
y se salen del Mesón?
Redondilla
Mas un viejo viene aquí
2640
de los que se apearon.
Salen DON JUAN DE ABENDAÑO y un CRIADO, y prosigue el HUÉSPED.
¿Por qué mi casa dejaron
cuando servir entendí
Redondilla
a tan grandes caballeros?

Don Juan
Huésped, el Corregidor,
2645
con su prudencia y valor,
siempre honró los forasteros.
Redondilla
De su balcón ha mirado
el coche que aquí paró,
y a un su amigo conoció
2650
y por todos ha enviado.
Redondilla
Forzoso fue obedecer,
y así nos vamos allá.

Huésped
Desdicha mía será,
pues no os pude merecer.
Redondilla
2655
Pero vos, ¿qué me mandáis?

Don Juan
Don Juan de Abendaño soy,
y vengo a Toledo hoy
por lo que vos no pensáis.

Huésped
Redondilla
¿Cómo?

Don Juan
Mi amigo don Diego,
2660
que es el que viene conmigo,
quiere hablaros, y así digo
que paséis a verle luego.
Redondilla
En cas del Corregidor
está, como ya sabéis.

Huésped
2665
Pero de esto que entendéis,
¿díceos lo que es esto Amor?

Don Juan
Redondilla
Id al momento.

Vase.

Huésped
Ya voy.–
Si es lo que mi ingenio alcanza
y el negocio es de Constanza,
2670
¡el dichoso infeliz soy!

Entra el HUÉSPED, y vuelve a salir con un cofrecillo, en que ha de venir el pergamino y la cadena. Salen DON DIEGO y el CORREGIDOR, DON JUAN y un criado con otro cofrecito, en que han de venir los seis trozos y pergamino, y salen DON PEDRO y ANTONIO y DOÑA JUANA y DOÑA CLARA.

Huésped
Redondilla
Ya estoy aquí para ver
lo que me mandáis.

Don Juan
Don Diego,
este es el huésped.

Antonio
Hoy llego
ya no a dudar, a temer.

Corregidor
Redondilla
2675
¿A este hombre buscáis?

Don Diego
Al mismo.

Huésped
¿Por qué mandáis, señor,
que me ha puesto ya el temor
casi en un profundo abismo?

Don Diego
Redondilla
Yo vengo, amigo, a quitaros
2680
una rica prenda mía.

Huésped
¡No en vano el alma temía
luego que empecé a miraros!
Redondilla
Decid la prenda que tengo.

Saca DON DIEGO el pergamino y los trozos.

Don Diego
La cadena y pergamino
2685
que aquí miráis imagino
que os mostrarán por quien vengo.

Corregidor
Redondilla
¿Sin duda que es Constanza?

Don Diego
Por la misma.

Huésped
Aquí también
traigo las señas por quien
2690
Constanza su dicha alcanza.
Redondilla
Que como anoche os conté
la historia y hoy me han llamado,
mi memoria ha renovado
lo que algún tiempo esperé.
Redondilla
2695
Y así lo que es presumí,
y porque me satisfaga
mandad, señor, que se haga
la prueba luego.

Corregidor
Advertid
Redondilla
que es noble quien esto dice.

Don Diego
2700
No, señor, hágase luego.

Corregidor
A ensalzar los trozos llego.
En nada, huésped, desdice
Redondilla
un pedazo de otro; agora
miremos el pergamino.

Don Pedro
2705
Sin duda el cielo divino
mi suerte y mi amor mejora.
Redondilla
Antonio, noble es Constanza;
mi buena dicha prevengo.

Doña Clara
¡Notable admiración tengo!

Doña Juana
2710
Su buena ventura alcanza.

Don Juan
Redondilla
Leed la cifra dichosa,
ya está el pergamino igual.

Corregidor
Y dice: “Esta es la señal
verdadera.”

Don Juan
¡E ingeniosa!

Don Diego
Redondilla
2715
Id por Constanza al momento.

Huésped
Con tus criadas, señora,
afuera la dejé agora.
Por ella salgo.

Vase.

Don Pedro
Ya siento
Redondilla
mejorarse mi esperanza.

Antonio
2720
No hay hombre más venturoso
que tú.

Salen el HUÉSPED y CONSTANZA.

Constanza
¿A qué?N
X
Nota del editor

Este pasaje está muy corrompido, pues faltan bastantes versos y quizá se han puesto palabras inútiles.

Huésped
Llega luego.

Constanza
Llegaré
solo porque a vos le cuadre.

Corregidor
Redondilla
Esta es Constanza.

Don Diego
¡Hija mía,
2725
dame los brazos!

Constanza
¿Qué es esto?
¡Deteneos!

Don Diego
Ya es manifiesto
tu recato y cortesía.
Redondilla
Mira que tu padre soy.

Constanza
¿Esto, señor, es verdad?

Huésped
2730
Sí, hija; llegad, llegad.

Constanza
¡Corrida y confusa estoy!

Doña Juana
Redondilla
Prima, dadme vuestros brazos,
pues solo a serviros vengo.

Constanza
A superior dicha tengo
2735
que me mandéis.

Doña Clara
Mis abrazos,
Redondilla
señora doña Constanza,
que aunque os tuve por vecina
no vi vuestra peregrina
belleza.

Constanza
Si tal alcanza
Redondilla
2740
mi humildad, solo el serviros
ofrece.

Don Pedro
Gocéis, señora,
vuestro padre, y digo agora
que admitáis ya mis suspiros,
Redondilla
pues veis que somos iguales.

Constanza
2745
Guárdeos el cielo.

Corregidor
Mil años
gocéis estos desengaños.

Constanza
Siempre serán inmortales
Redondilla
en serviros mis cuidados.

Corregidor
Decidnos, pues, la tardanza
2750
y el no venir por Constanza
en veinte años ya pasados.

Salen DON TOMÁS, DON DIEGO y PEPÍN.

Diego
Redondilla
No paséis más adelante.

Pepín
De aquí podemos oír.

Don Tomás
Nada pude prevenir
2755
a hora tan importante.

Don Diego
Romance (tirada)
Yendo un día siendo mozo
a caza, en un verde llano
vi una mujer que sus pies
flores daban a los campos.
2760
Era negro su vestido,
su hermosura del sol claro.
mostrando con su presencia
mucho brío y pocos años.
Enamoreme de suerte
2765
que la di, todo turbado,
razón de mi amor, y en suma
merecí tocar su mano.
La soledad y ocasión
me hicieron en todo osado,
2770
cuando a la dama el temor
la puso grillos helados.
Quiso huir, pero no pudo;
y en suma, en un breve rato,
quedó ofendida, y quedé
2775
con victoria entre sus brazos.
Díjome luego quién era,
y entre árboles intrincados
me llevó a una casa suya,
que era del monte palacio.
2780
Supe que era viuda, y luego
que era noble; el cielo santo
ordenó que la dijese
cómo yo estaba casado.
No así en sintiendo ruido
2785
tal parte el ligero gamo
entre encinas, que le ofrecen
como fama nombre al prado,
como salió la señora
desocupando mi lado.
2790
Cerró la puerta tras sí,
después sentí cerrar cuatro.
Estando triste y suspenso
vi subir a dos criados,
a los cuales di razón
2795
cómo me perdí cazando,
y que viendo aquella casa
entré a mirarla admirado,
si bien dentro las paredes
hallé sin telas ni cuadros.
2800
Dijéronme que era muerto
su dueño no había un año,
y con esto despedime,
cuanto confuso, turbado.
Volví mil veces después,
2805
y no vi jamás los rayos
que encendieron en mi pecho
fuego que me duró tanto.
En tres años nunca pude
verla, y al fin ordenaron
2810
los cielos que ella muriese,
causando a los montes llanto.
Y al cabo de tantos tiempos,
cuando en mí estaba olvidado
lo que tengo referido,
2815
de una aldea me llamaron
habrá como un mes, y hallé
un hombre que, agonizando,
daba en una cama rica
fin a sus cansados años.
2820
El cual me dijo que fue
el criado más privado
de la señora que he dicho,
y que ella murió en sus brazos,
y le encomendó que luego
2825
me diese un papel cerrado
y una arquilla, que tenía
más de veinte mil ducados.
Y que él, viendo aquel dinero,
quiso en su hacienda emplearlo
2830
cuando murió la señora,
de la codicia engañado.
Pero ya que se moría,
arrepentido y llorando,
me lo daba, y el papel,
2835
y dentro el cofre cerrado
la cadena y pergamino
diome su mujer, temblando,
todo lo que tengo dicho
y fuime de allí admirado.
2840
Abrí el papel y decía:
“Esos veinte mil ducados
son el dote de una hija
que tuve vuestra; tomaldos,
que en Toledo la hallaréis,
2845
en casa del sevillano,
un famoso mesonero,
y tendrá como tres años.
El pergamino y cadena
son señas que yo he dejado
2850
para que la den por ellas,
y guárdeos el cielo santo.”
Un mes ha que supe aquesto,
y con don Juan de Abendaño
y mi sobrina he venido
2855
por mi Constanza volando.
Al fin a mi hija hallé,
después de tiempo tan largo.
¡Ay, Constanza de mi vida,
dame otra vez esos brazos!

Corregidor
2860
¿Hay tan notable suceso?

Doña Clara
¿Hay suceso tan extraño?

Diego
Constanza es mi hermana, amigo.

Don Tomás
Mi dicha, don Diego, aguardo.

Corregidor
Don Diego, mi hijo don Pedro
2865
a Constanza ha procurado
mucho tiempo sin saber
quien era, y pues ha ordenado
el cielo que noble sea,
dádsela, que yo señalo
2870
seis mil ducados de renta
a don Pedro.

Don Diego
En ello gano.

Don Pedro
¿Hay hombre tan venturoso?

Don Tomás
¿Hay hombre tan desdichado?

Don Diego
Dale la mano, Constanza.

Constanza
2875
¡Ay de mí!

Don Tomás
¡De pena rabio!

Constanza
Señor...

Don Diego
¿Qué dudas?

Constanza
Advierte
que tengo dada la mano.

Don Diego
¿A quién? ¡Acaba; di presto!

Huésped
Hija, ¿a quién?

Don Tomás
Mi suerte aguardo.

Constanza
2880
A Tomás Pedro.

Don Tomás
¡Eso sí!

Corregidor
¿Quién es Tomás Pedro?

Huésped
El llanto
no me deja que lo diga.

Don Diego
¡Decidlo presto, volando!

Constanza
Un caballero es.

Don Pedro
Señor,
2885
de la posada es criado,
según Antonio me ha dicho.

Don Tomás
Quien dijere no te igualo,
o no me conoce, o miente.

Don Juan
¡Hijo!, ¿aquí?

Don Diego
¿Qué estoy mirando?

Don Pedro
2890
¿Quién puede ser?

Don Diego
¿En Toledo
vos, don Tomás de Abendaño?

Don Tomás
En Toledo.

Diego
Y yo también.

Don Diego
¡Hijo don Diego, los brazos
me da luego, y a tu hermana!

Diego
2895
Todo, padre, lo he escuchado.

Constanza
¿No sois del amante al uso
criado vos?

Pepín
Es engaño,
que solo a don Tomás sirvo.

Don Tomás
Yo, don Diego, enamorado
2900
de vuestra Constanza, fui
del Mesón del Sevillano
mozo, y si merezco ser,
por ser rico y por ser honrado,
por ser noble y ser igual,
2905
su esposo, con dulces lazos
el casamiento hará eterno
el amor que publicamos.

Don Diego
Constanza, ¿qué dices de esto?

Constanza
Que a don Tomás de Abendaño
2910
quiero bien.

Corregidor
Los dos son nobles
y los dos son mayorazgos;
pero pues a don Tomás
queréis y yo no he alcanzado
el mereceros por nuera,
2915
dadle, señora, la mano.

Constanza
¡Con ella el alma y la vida!

Don Juan
Siempre a los dos os juzgamos
en Italia.

Diego
Ya sabréis
después un suceso extraño,
2920
y agora pretendo, humilde,
solo, señor, suplicaros
que merezco a doña Clara.

Corregidor
En dárosla mucho gano.

Doña Clara
¡Yo soy dichosa!

Don Diego
Don Pedro,
2925
no es bien quedéis malogrado;
pues doña Juana es hermosa,
sed su esposo.

Don Pedro
Yo consagro
a su voluntad mi vida.

Doña Juana
De la propia suerte pago.

Pepín
2930
Casarse tantos, por Dios,
que lo hace el agua del Tajo.

Corregidor
Contentos quedamos todos.

Don Tomás
A Pepín doy mil ducados.
Y aquí a La ilustre fregona
2935
y amante al uso fin damos.