Texto utilizado para esta edición digital:
De Vega, Lope, El hombre por su palabra, Emilio Cotarelo (ed.), Obras de Lope de Vega, IV: obras dramáticas, Madrid, RAE, 1928, pp. 355-388.
- Durá Celma, Rosa (Artelope)
DEDICADA AL LICENCIADO DIEGO DE MOLINO Y AVELLANEDA. RELATOR DEL CONSEJO DE SU MAJESTAD EN EL SUPREMO DE CASTILLA
Tres cosas inclinan a los que escriben a dirigir sus obras: obligación a las personas
de quien hacen elección, favor que esperan, o ser tan insignes en lo que profesan,
que de justicia se les deba alabanza y reconocimiento, lo último me ha movido el ánimo
muchas veces para ofrecer a Vuestra Merced alguna parte de mis escritos, que la que
tienen las Musas en tantas facultades, cuantas atribuye la Antigüedad a sus nombres,
es general para todos, aunque no lo parezca la materia, y hallándome en ocasión que
venció el deseo las dificultades que miraba el temor, quise (pues tiene ley el derecho
para que la causa natural prefiera a la accidental) ponerle en ejecución, dirigiendo
a Vuestra Merced los versos de esta fábula, pues no es mi ánimo alterar su modestia
con la licencia de poeta, ni con estilo retórico atreverme a la pintura de sus méritos,
que valiéndome de sus figuras y colores, bien pudiera yo decir aquí aquella conclusión
de Sócrates tan alabada de Cicerón en su Tusculana quinta: Cual es el afecto del ánimo, tal es el hombre; como el hombre, las
palabras; como las palabras, los hechos, y como los hechos, la vida. Y prosigue: Affectus autem animan in bono viro laudabilis, et vita igitur laudabilis boni viri,
honest ergo, quoniam laudabilis, ex quibus bonorum beatam vitam esse concluditur. Y añadir asimismo por su ejercicio aquella docta censura, que después de haber leído
cincuenta libros de los Digestos, escogidos entre los más famosos jurisconsultos,
dio (si bien generalmente) Laurencio Vala; pues en Vuestra Merced es tan cierta que
no habrá hombre en el mundo que la contradiga, Primum quod nescias, utrum diligentiam ne, an gravitas. Prudentia an aequitas. Scientia
rerum an orationis dignitas praestet. ¿Qué palabras tan a propósito para dichas por tal diligencia, gravedad, prudencia,
equidad, ciencia y oración relativa? Pero, ¿quién tuviera tal atrevimiento?, y más
si de su parte pusiera facilidad del decir, como quiso Fabio Quintiliano, después
de haber pintado las partes de un orador perfecto que no le pareció que lo eran: Nisi illis firma quedam (como la ley penúltima de milit testam lo dispone) podría hacer que estas líneas pareciesen alabanzas, como los diseños
de la pintura sin los colores; pero como lo fueran faltando las de su nacimiento y
casa de Vuestra Merced en la Torre de los Cameros, cuyo apellido solo bastara a confirmar
su nobleza, a no estarlo tanto, ni era justo olvidar sus estudios en Valladolid, con
tal aprobación de sus contemporáneos, que han puesto en mala opinión a la fortuna,
si ella es más dueño del premio de los méritos. Daré, finalmente (pues no me atrevo
a hablar en su virtud, letras y nobleza), felicísimo principio a esta segunda parte
de la parte veinte con el nombre de Vuestra Merced, a cuya justa opinión ni puedo
añadir gloria ni deseo ofender su modestia, sino que Dios le guarde muchos años.
Su capellán de Vuestra Merced,
Lope Félix de Vega Carpio.
FIGURAS DE LA COMEDIA
| FEDERICO villano |
| ALBERTO villano |
| CELIA villana |
| FINEO villano |
| ARMINDA princesa |
| LUCINDA |
| LISANDRO rey de Macedonia |
| EL PRÍNCIPE LISARDO |
| EL DUQUE ALBANO |
| CESARINO caballero |
| MARIO caballero |
| DELIA |
| LEONELO |
| ALEJANDRO |
| MÚSICOS |
| [FLORA] [dama] |
| [UN SOLDADO] |
Acto I
Acto II
Rima anómala.
Acto III
