¡Qué sea posible, Rey, crueldad tan grande!
¡Que me niegues licencia tan debida
1660
a aqueste brazo y a mi buen deseo!
¡En ira se consume el triste pecho,
viendo que menosprecie un vil pagano
lo que estimó la Trinidad eterna!
¡Oh, Virgen sacra, esclarecida Reina!
1665
¿Cómo consiente vuestra sacra mano
una maldad que pone espanto al mundo?
¡No puedo ya sufrir tan varios golpes
como me da en el alma aquesta afrenta!
Voluntad de mi Rey, dejadme libre,
1670
que en la de Dios estriba mi esperanza.
¡Hola, criados, gente que me sirve,
sacad de presto mis lucidas armas;
armad del vivo acero el cuerpo mío,
que el corazón, de amor de Dios armado,
1675
al pagano promete dura muerte!
Salen dos CRIADOS con las armas
Pon esa gola en mi dichoso cuello,
porque enderece al cielo mi deseo,
y en él contemple el premio que me aguarda
si muero por defensa de la Virgen.
1680
Aprieta el peto, porque encubra y guarde
el noble corazón, que me endereza
a aquella empresa honrosa que tomaran
mil ángeles y el dulce secretario
de la embajada del Eterno Padre,
1685
si de él les fuera dado y concedido.
Pon sobre mi cabeza la celada,
señal de la corona de victoria
que ya me espera si muriendo vivo.
Dame ese escudo de la fe cristiana,
1690
con cuyo amparo pienso defenderme
de la soberbia e hinchazón del bárbaro.
Muestra esa lanza de mi buen deseo,
por quien espero la victoria y lauro;
y mientras hago mi oración al cielo,
1695
con el mayor secreto que ser pueda
aparejadme mi alazán caballo.